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domingo, 17 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi | Entrevista al escritor y activista Ramón Martínez autor de “Lo nuestro si que es mundial”

Imagen: Google Imágenes / Ramón Martínez
Entrevista al escritor y activista Ramón Martínez autor de “Lo nuestro si que es mundial”.
Eduardo Nabal | Burgos Digital, 2019-02-17

https://burgosdijital.net/entrevista-al-escritor-y-activista-ramon-martinez-autor-de-lo-nuestro-si-que-es-mundial/

Ramón Martínez (Madrid, 1982) es doctor en filología por la Universidad Complutense de Madrid, activista para la erradicación de la homofobia y escritor. Fue finalista del Premio Odisea de Narrativa con su primera novela ‘Esta noche tú decides’ (2007), y autor de ‘La cultura de la homofobia y cómo acabar con ella’ (2016), un manual que analiza pormenorizadamente cómo funciona el odio y la discriminación hacia la diversidad sexual y de género.

P. “Lo nuestro sí que es mundial” es uno de los libros más exhaustivos, al menos hasta la fecha, sobre el activismo LGTB+ en el estado español. Pero empecemos por el principio tú mismo no te sientes cómodo con la utilización indiscriminada de estas siglas.


R. No suele gustarme tratar de resumir todo un movimiento social que persigue la erradicación de la discriminación hacia la diversidad sexual y de género bajo cuatro simples siglas por varios motivos: por un lado utilizarlas como forma de aglutinar a todo un conjunto polimorfo de personas, con sus particulares sensibilidades y vivencias de la sexualidad el género, es excesivamente reduccionista; creo que mucha gente a cuyas necesidades hemos de dar respuesta como movimiento se queda fuera de esas cuatro letras.

Por otra parte hay un conflicto ideológico y un conflicto histórico: cuando hablamos de «políticas LGTB» afrontamos un discurso fundamentado en la identidad, en cuatro identidades concretas, y no todas las ideologías de este movimiento coinciden en esa estrategia identitaria, ni ahora mismo ni a lo largo de la historia de lo que hoy llamamos «movimiento LGTB», que en su día recibió otros nombres, quizá más interesantes, cuando reivindicaba la «liberación sexual».

P. Nos explicas la dificultad de un proyecto tan amplio y donde pusiste tu frontera.

R. El proyecto del libro, cuando empecé a investigar, consistía fundamentalmente en ofrecer una visión general sobre la historia de este movimiento social que recuperase una genealogía reivindicativa que me temo va quedando olvidada con cada nueva generación que se incorpora a sus filas. La dificultad era evidente: yo mismo tenía que informarme de muchos sucesos de los que mi generación jamás ha escuchado hablar, y que resultan claves para entender cómo se articulan hoy los diferentes puntos de vista sobre cómo llevar a cabo la reivindicación.

Luego me encontré una dificultad esperable: resumir todo de tal modo que pudiera explicarse bien en un libro que intentaba ser breve. Esa fue la frontera, tratar de hacer una introducción sencilla, de 350 páginas, presentando la historia de un movimiento social que debería ser desarrollada -y recuperada- en varios tomos. Queda aún muchísimo por contar, y habrá que seguir contándolo.

P. El autor es muy respetuoso, apasionado y a la vez imparcial. Eso da puntos al libro pero también uno piensa que a veces “hay que escribir con rabia”. ¿Has intentado ser “neutral” o simplemente te ha salido así?

R. He sido muy cuidadoso con la redacción. Tengo unos puntos de vista personales muy particulares sobre este movimiento social que llamamos ‘nuestro’ y que creo que es patrimonio común de la humanidad, pero entendí que lo que debía primar en este libro no eran mis lecturas subjetivas, sino tratar de ofrecer a quien quiera acercarse a mis páginas una visión lo más objetiva posible del devenir histórico de una reivindicación ya centenaria.

La «neutralidad» es deliberada, y he intentado ser tan objetivo como he sido capaz de conseguir. Considero que para poder ofrecer mis propias consideraciones hará falta otro volumen, porque la intención de este era, fundamentalmente, ofrecer los hechos tal como sucedieron. Puede que ahora sea el momento de que, con ‘Lo nuestro sí que es mundial’ en la mano, podamos restablecer interesantes debates donde defender, o seguir defendiendo, nuestras visiones particulares de la reivindicación sobre sexualidad y género.

P. Marcas un punto de inflexión en el matrimonio gay. Eso ha ocurrido en muchos países del mundo pero en todos hay voces críticas con respecto no solo al ensueño de “una revolución sexual más allá de la heteronorma” sino también hacia el peligro de una desmovilización de cara a otras demandas también importantes que precisamente han aumentado como consecuencia de la actual desestructuración económica (la precarización, la plumofobia, la violencia, el auge de la extrema derecha, el racismo dentro de nuestra propia comunidad, la despatologización trans...)

R. La consecución del derecho al matrimonio para las parejas del mismo sexo ha resultado, y sigue resultando según se reconoce en diferentes países, un punto de inflexión evidente. La igualdad legal no deja de ser un avance impresionante, y siempre he pensado que resulta muy útil estratégicamente para disponer de una relativa posición de poder desde la que reivindicar otras cuestiones.

El problema es que desde hace más de una década en España, y vamos viendo que también en otros lugares donde se aprueba, el Matrimonio Igualitario conlleva una considerable desmovilización: parece que se hubiera interpretado como un fin en sí mismo, cuando realmente hemos de plantearlo como una estrategia más en el camino hacia la consecución de otros objetivos mucho más importantes. Personalmente considero que el objetivo último ha de ser la erradicación de todas las violencias que se dirigen contra todas las personas cuya sexualidad y expresión de género se apartan de lo normativo y, para alcanzar ese punto el matrimonio resulta útil, claro está, pero no creo que sea un objetivo en sí mismo. Considerarlo así, y darnos por venidos, no solo reduce el discurso reivindicativo a una expresión mínima: denota una preocupante falta de imaginación sobre el mundo que pretendemos construir, porque entre las consecuencias del Matrimonio Igualitario no solo está la igualdad legal: también se esconde el peligro de la incorporación a la heteronorma y una desmovilización preocupante.

P. Hay una idea interesante y es la necesidad de construir memoria para encarar el futuro. ¿Cómo crees que es posible dejar paso a las nuevas generaciones de pensadores y activistas sin abandonar del todo la lucha? Te lo pregunto desde una posición personal. Yo he aprendido mucho de otras personas pero hay experiencias que personales que “determinan la conciencia”. ¿Crees que es necesario construir o reconstruir una identidad “marica” para este milenio que viene?

R. Nuestra cualidad como personas heterodoxas en cuanto a la sexualidad y el género conlleva una peligrosa maldición: como personas no heterosexuales estamos condenadas a la carencia de genealogía, de referentes entre la generación que nos precede. Por eso la visibilidad sigue siendo tan relevante. Construir, o reconstruir, una memoria colectiva me parece una obligación ética no solo para reconocer los trabajos y padecimientos de quienes estuvieron antes, sino, y es aún más importante, para intentar asegurar a quienes vendrán después un bagaje cultural que puedan tomar como punto de partida para construir su forma de plantear el mundo; una tradición de la que no se hayan eliminado interesadamente planteamientos y puntos de vista que pueden resultarles útiles.

En cuanto a lo puramente político, creo que nuestras experiencias han determinado nuestra forma de plantear la reivindicación, pero considero que es una obligación de nuestra generación garantizar que la siguiente podrá contar no solo con sus propias experiencias sino con el recuerdo de las nuestras y de las anteriores.

Tenemos la responsabilidad de asegurar el crecimiento de una nueva generación activista que por primera vez tenga un acceso fácil a su propia genealogía: por eso me pareció importante escribir ‘Lo nuestro sí que es mundial’. Lo que hagamos ahora, y lo que se haga en el futuro con el eterno debate identitario creo que será muy diferente dependiendo de cómo articulemos el cambio generacional, que en el «movimiento LGTB» se ha caracterizado por la ruptura. Y, en todo caso, hay algo que me preocupa mucho más que cómo construir, deconstruir o reconstruir nuestras identidades, si estas son útiles o no: estamos viviendo hoy una gran eclosión de nuevas identidades, y quizá nos estemos deteniendo en su valor aislado sin recordar que no son más que estrategias para conseguir una transformación social.

Me preocupa sinceramente que este movimiento social que aspiraba a construir un mundo libre de violencias haya perdido la imaginación para delimitar sus objetivos a largo plazo y camine entretenido, despistado dentro de una curiosa desmovilización reivindicativa, planteando cuestiones que quizá nos alejen de la victoria final, que creo que debe ser una absoluta revolución en nuestra forma de vivir la sexualidad y el género.

domingo, 5 de febrero de 2017

#hemeroteca #memoria #queer | Entrevista a Francisco Brives, del Archivo Transfeminista-Queer

Imagen: Burgos Digital / La Neomudéjar
Entrevista a Francisco Brives, del Archivo Transfeminista-Queer.
Eduardo Nabal | Burgos Dijital, 2017-02-05

https://burgosdijital.net/entrevista-francisco-brives-del-archiv-transfeminista-queer/

Francisco Brives es co-director del Archivo Neomudéjar de Madrid y uno de los impulsores del Archivo Transfeminista-Queer.

-Hola. ¿Cómo se va gestando el proyecto del archivo de fanzines sobre activismos de los noventa en el Archivo Neomudéjar y cuéntanos algo más amplio sobre el espacio en el que se enmarca esta exposición y recopilación de materiales de todo el estado español?

Francisco Brives: El proyecto del archivo nace en el 2014 preparando las jornadas “Construcciones Disidentes, Género & otras Aberraciones”, que se pudo realizar finalmente en junio del 2015 donde la Neomudéjar recuperó un buen volumen de Fanzines Queer, no sólo del activismo de los 90, sino que la intención del archivo es recuperar la memoria del colectivo GODI desde perspectivas de materialidad diversa (fanzines, audiovisuales, entrevistas, posters, cartas, etc.) de todo el territorio nacional.

Concretamente esta segunda activación del archivo llamada “DÉJÁ-VÚ” se expone en la nave Generador del Museo La Neomudéjar, como metáfora de arranque a una asignatura pendiente y muy deseada del colectivo: “narrar nuestra propia historia, no desde las instituciones, sino desde nosotrxs mismxs”.

-¿Habéis sentido que era un proyecto ambiciosos o al revés que dejabais fuera unas cosas para poder especializarte en otras? El tema son los activismos queer y feministas (entre otros) en los noventa, ¿tanto hemos cambiado?

Francisco Brives: Más que ambicioso, yo diría necesario, hemos sentido que falta mucho por hacer y que al ir investigando ha habido voces enormes desde los 70 que han dicho casi todo y que esa pérdida de memoria está pasando página, ya que en cada década surgen colectivos que parten de cero, como si nadie hubiera dicho ya lo mismo una y mil veces.

El archivo nos va a servir para poder hacer una narrativa fiel, documentada y veraz para desterrar mitos y recuperar voces silenciadas, probablemente también servirá para enunciar nuevas reclamaciones y luchas sin estar siempre incidiendo en las mismas temáticas. Sorprenden mucho los materiales generados en territorios periféricos, alejados del centralismo capitalino que siempre tendemos a sobrevalorar.

La primera fase se ha centrado en las publicaciones de fanzines desde los 70 hasta la actualidad, pero actualmente hemos invertido en equipar al archivo con equipos de digitalización, para poder recuperar memoria de soportes como el VHS, V8, V5 que darán cuenta de otra perspectiva (la audiovisual). Todo archivo es un intento fallido de crear una memoria pero en esta ocasión intentaremos que la diversidad de materiales y perspectivas nos ayuden a que el error sea cuando menos diverso.

-Parece que un museo es una palabra antitética a un movimiento activista. Pero como señalas es una pena que se pierda la memoria de una lucha colectiva. Cambiando de tema. ¿Corremos el peligro de convertirnos en piezas de museo o vuestro proyecto está bien lejos de algo así? ¿El material que recogéis va a estar a disposición del público que lo quiera consultar?

Francisco Brives: Es verdad que los museos con perspectiva decimonónica tienen poco que aportar al activismo, pero el Museo La Neomudéjar está alineado con las nuevas museísticas latinoamericanas que son espacios vivos, de memoria, experimentación y resistencia muy cercanas a lo social.

Desde ese planteamiento el museo ha de ser visto como un aliado, no como una caja de muerto. El archivo tiene la misma vocación que el contenedor que lo aloja, repensar, debatir, experimentar y resistir en tiempos donde la cultura y las memorias no interesan a las políticas.

Actualmente estamos trabajando en el diseño de la web que dará visibilidad al trabajo que se está haciendo y que lógicamente será accesible y consultable. También el archivo es ya visitable desde esta II activación, tenemos ya fijado un horario de consulta los jueves y viernes de 11:00 a 14:00h.

En las próximas semanas, nos juntaremos un equipo que armará un protocolo de uso y visibilidad de los materiales, para evitar abusos. También estamos muy contentos porque hay varios voluntarios que nos están ayudando a catalogar y organizar los materiales recibidos. Todxs deseamos consultar el archivo pero es verdad que antes hay que construirlo, esa es responsabilidad de todxs, nosotrxs sólo estamos facilitando que esto suceda.

sábado, 2 de julio de 2016

#hemeroteca #libros #franquismo #homofobia | Entrevista a Victor Mora, a propósito de la publicación de su ensayo “Al margen de la naturaleza”

Imagen: Burgos Dijital / Víctor Mora con su obra
Entrevista a Victor Mora, a propósito de la publicación de su ensayo “Al margen de la naturaleza”.
“La represión contra las mujeres homosexuales durante el franquismo fue igualmente dura, pero se desarrolló de forma distinta a la de los varones debido a esa polarización tan categórica del género binario.”
Eduardo Nabal | Burgos Dijital, 2016-07-02
https://burgosdijital.net/entrevista-victor-mora-al-margen-la-naturaleza/

Víctor Mora Gaspar (Valencia, 1981) es Doctorando en Humanidades y Estudios Culturales. Es miembro del Instituto de Estudios de Género de la Universidad Carlos III de Madrid y de la Asociación de Jóvenes Investigadores Memorias en Red que realiza proyectos y trabajos sobre estudios de memoria en España.

Entre sus intereses de investigación se encuentra la filosofía política, la construcción del discurso histórico, la teoría visual, los estudios de género y sexualidades.

Ha publicado recientemente sobre estos temas en libros colectivos y las revistas científicas ‘Dossiers Feministas’ y ‘Filosofía Italiana’. Su obra ‘Al margen de la naturaleza’ ha sido reconocida con el I Premio Pilar Azcárate a trabajos de investigación en materia de género por la Unidad de Igualdad de la Universidad Carlos III de Madrid (2015) y con el I Premio Sagasta de Ensayo, otorgado por la Fundación Caminos y la Editorial Debate (2016).

-Parece que desde el triunfo del franquismo la idea de patria se identifico con la masculinidad heterosexual pero la “Ley de Vagos y Maleantes” es anterior. Puedes explicarnos esto para los no iniciados.

Víctor Mora: Efectivamente, el franquismo sienta sus bases ideológicas sobre el predominio de la masculinidad hegemónica. Como expongo en el libro, una de las palabras que más repitió Franco en sus discursos durante el Régimen fue “viril”. España era la “nación viril”, el “pueblo viril”, etcétera. Esta idea se vinculaba con conceptos como la bravura, la valentía y el sacrificio, cuestiones pretendidamente asociadas con la construcción (artificial, evidentemente) del género masculino hegemónico, y que por oposición denigraban todo aquello asociado a lo femenino y a la feminidad.

Desde los estudios de masculinidades sabemos que el homosexual es utilizado para definir por oposición al hombre, a lo que, digamos, “debería ser un hombre”. Sin embargo la cuestión de la Ley de Vagos y Maleantes tiene otra raíz, relacionada además con la imposición moral del Régimen y con la política internacional. En el año 53 España firma el Concordato con la Iglesia Católica; esto significa que el Vaticano decide apoyar a la dictadura. España hasta el momento estaba sumida en la autarquía económica, y el acuerdo con el Vaticano significó una lavada de imagen de cara al exterior.

España se tiñó entonces de ‘nacionalcatolicismo’, de esa moral católica que lo impregnó todo (la política, la educación, la ciencia, la cultura, etcétera), y de la que aún no nos hemos librado del todo. Entonces, en el año 54 se modifica la Ley de Vagos y Maleantes, que efectivamente fue creada en los años de la República, y se incluye a los homosexuales.

De cara al exterior España empezó a vender una imagen de sí misma distinta, una imagen moderada, de buenos recursos de ocio y de bajos precios para atraer al turismo y para poder comerciar internacionalmente; pero de cara al interior tenía que mantener un férreo control sobre la población, y uno de los dispositivos de control que utilizó con más virulencia fue el género; mediante esta ley, por ejemplo, pero también mediante la segregación en la educación y la sociedad en general o la tipificación polarizada del género binario.

-Tu enfoque de género hace que algunas ideas de psiquiatras infames como Nájera o López Ibor sobre las desviaciones de género lleguen a resultar hasta pintorescas o interesantes. Su afán clasificador era inagotable pero lo más temible fueron sus intentos de llevar por medios espeluznantes a gais o lesbianas hacia la norma heterosexual. Eso empieza a documentarse. Pero sí sigue habiendo discípulos que siguen hoy en su línea, de forma menos brutal, ¿Eso es demostrable o punible?

V.M.: Bueno, es cierto que la democracia no ha traído la erradicación de este tipo de textos pseudocientíficos, pero ya no constituye la producción de ciencia hegemónica (o la ciencia oficial, podríamos decir), como sí lo hacía antes. La ciencia oficial deviene en leyes, y esos libros que hoy podemos encontrar en El Corte Inglés, por ejemplo, con títulos tan repugnantes como “Cómo sanar su homosexualidad” o cosas por el estilo, no sólo son minoritarios, sino que, como he dicho, no pertenecen a la ciencia oficial, por lo que no pueden devenir ley, que sería lo peligroso para nuestra comunidad (otra vez). Sí que constituyen, sin embargo, una fuente de incitación al odio contra nosotros y nosotras, y deberían poder ser denunciados de una manera contundente. Se habla recientemente de la posibilidad de denunciar delitos de odio, que van en contra de comunidades tradicionalmente vulnerables y vulneradas como la nuestra.

Eso es una buena noticia, es un reconocimiento institucional que hacía falta y que debe estar siempre creciendo, o alerta de las nuevas amenazas para cualquier ciudadano o ciudadana; sin embargo creo que también es muy importante elaborar políticas en positivo: insistir en la representación de la diversidad, generar narrativas culturales inclusivas, trabajar, en definitiva, por una sociedad que se reconozca múltiple y diversa.

-De nuevo aparece la idea de que la persecución de las lesbianas fue menor debido a su menor visibilidad y movilidad social ¿Crees que hay que revisar esto?

V.M.: Mi intención de investigar la homosexualidad masculina está justificada desde la óptica que escogí, deliberadamente, porque me interesaba ver su relación con la evolución política del Régimen. No obstante este objeto de estudio ha de estar en revisión constante, por supuesto. Y las ideas de que la persecución fue menor y de que las lesbianas no eran visibles es una idea teñida de la misoginia general que imperaba en el Régimen (y todavía hoy) y, además, es completamente falsa.

La represión contra las mujeres homosexuales durante el franquismo fue igualmente dura, pero se desarrolló de forma distinta a la de los varones debido a esa polarización tan categórica del género binario que comenté antes (los espacios destinados eran distintos, por ejemplo); pero las lesbianas podían ser tan visibles o “reconocibles” como los homosexuales varones. Sobre ello hay varios estudios y yo recomiendo particularmente el trabajo de Raquel Osborne “Mujeres bajo sospecha”, tanto los textos como la exposición, que a través de imágenes nos hace desechar rápidamente esos prejuicios, que tenemos sin duda por desconocimiento.

-La identificación de lo gay con lo trans de entonces (bajo la figura de “el pervertido”) no tenía ningún afán de romper moldes de género. Hoy es diferente. Pero si en una ciudad como Burgos hablas en femenino te consideran parte de los pacientes de López Ibor (que, por cierto operaba en el campo de concentración de Miranda de Ebro) Te consideran una especie de reliquia. ¿Cómo ves esta paradoja en la transgresión de las normas de género?

V.M.: La identificación de lo gay con lo trans (entonces y ahora, que el desconocimiento sobre el tema sigue muy presente, aunque hayamos hecho grandes logros, evidentemente) se debe a que no se distinguía entre orientación e identidad. Las mujeres transexuales del Régimen franquista estaban en cárceles de hombres, porque la identidad de género era una cosa absolutamente desconocida y nos e contemplaba.

Hoy en día se sigue errando en este aspecto. Una cosa es la orientación (sexual) y otra es la identidad (de género), y no se trata de afán transgresor en ningún caso, se trata del desarrollo personal de cada individuo.

No somos homosexuales o transgénero por afán provocador; lo somos y punto, y lo mínimo que deberíamos obtener es un respaldo social e institucional que atienda a nuestras necesidades, como se da para cualquier persona que las precise con otros tantos temas, sean de género o no. Por otro lado, creo que lo que me preguntas sobre Burgos (de donde, por cierto, han salido grandes pensadoras y pensadores contemporáneos, de lo más avanzado precisamente en estudios de género), se refiere a que en determinados lugares el desarrollo o la visión de lo no normativo no lleva el mismo ritmo que en grandes urbes.

Ese sería un debate muy largo, pero las tensiones no son patrimonio de una geografía concreta; de hecho en Madrid vamos a alcanzar la agresión diversofóbica casi número 100 en lo que va de año. Creo que las tensiones contra la comunidad diversa, o LGTBI, corresponden a otros factores, a factores políticos y culturales.

-Como señalas las representaciones del gay o la lesbiana en el cine de la transición estaban muy polarizadas. O la “loca” de “No desearás…” o el “macho” de Eloy de la Iglesia. ¿Crees que hoy puede leerse esa dicotomía como ejemplos de que los cuerpos son fruto de constructos sociales o es un ejemplo de una variedad infinita en que lo femenino o lo masculino está en los ojos del que mira?

V.M.: Desde luego el cine de la Transición muestra una polarización, y una exposición de cuerpos sexuales y sexualizados que deja poco margen de interpretación a los ojos del que mira. La construcción está siempre en la mirada (al menos una parte importante de ella), pero precisamente desde esas películas se pretende hacer doctrina, se pretende construir una imagen dogmática del homosexual, ya sea desde un flanco o desde el otro.

Por un lado la figura arquetípica del “mariquita” en las películas del destape español nos dejaba un lugar asociado a la ridiculización y expuesto a la agresión, humillación e insulto; y por otro lado las películas de Eloy de la Iglesia nos muestran una figura “normalizada”, un personaje de varón homosexual que pide permiso para su integración mediante una masculinización, una normalización (o virilización), así que, aunque efectivamente rompieron un molde que era injusto y estereotipado, crearon otro que tampoco parece, hoy por hoy, la mejor de las representaciones.

Esas son, de todas formas, las representaciones de la homosexualidad masculina más oficiales, de las películas, digamos, comerciales; pero hubo mucha producción cinematográfica, de muchos tipos; sobre este tema son muy interesantes los libros ‘Las leyes del deseo’ de Paul Julian Smith y ‘Homoerejías fílmicas’, de Berzosa.

-Torturas, persecución, aberrantes terapias reparadoras. Pero estas teorías eugenésicas no fueron exclusivas del franquismo y la derecha médica. Si lees libros como “Anarquismo y homosexualidad” de Richard Cleminson las ideas eugenésicas también tuvieron su hueco en el seno de la izquierda, al menos al principio.

V.M.: Desde luego no fueron exclusivas del franquismo. Los textos de los doctores y demás científicos que analizo en mi libro fueron, en su momento, tesis presentadas en congresos internacionales en muchos casos. Es decir, que las teorías que sostenían sobre la homosexualidad, que hoy en día nos parecen delirantes, eran recibidas en congresos europeos y, seguramente, compartidas por otros tantos científicos.

La homosexualidad, la transgresión del binarismo desde la performance de género, sexo o deseo, siempre ha constituido un elemento susceptible de utilizarse como arma contra el enemigo. No entiende tanto de ideologías como podríamos pensar de entrada

Las cuestiones sexuales y de género son transversales, no entienden de nada, (clase, etnia, posición social, etc.). Las cuestiones sexuales y de género simplemente se dan; pero hemos de contextualizarlas en este marco heteropatriarcal que habitamos, marco que afecta por igual a toda ideología política y que estanos, hoy por hoy, en los albores de desarticular.

PUBLICADO TAMBIÉN EN:
Entrevista a Víctor Mora, “Al margen de la naturaleza”
Eduardo Nobal | Viento Sur, 2016-07-08

http://vientosur.info/spip.php?article11478
Entrevista a Víctor Mora, a propósito de la publicación de su ensayo “Al margen de la naturaleza”.
Eduardo Nabal | Parole de Queer, 2016-07-02

http://paroledequeer.blogspot.com.es/2016/07/entrevista-victor-mora-por-eduardo-nabal.html

sábado, 23 de abril de 2016

#hemeroteca #trans #cine | Entrevista al realizador argentino Juan Tauil, director del documental «T»

Imagen: Burgos Dijital / Juan Tauil
Entrevista al realizador argentino Juan Tauil, director del documental «T».
Eduardo Nabal | Burgos Dijital, 2016-04-23

https://burgosdijital.net/entrevista-al-realizador-argentino-juan-tauil-director-del-documental-t/

Juan Tauil: “T” es un documental sobre militancia travesti en Argentina, durante los años previos a la ley de identidad de género. Si bien la palabra trans aparece regularmente en el filme, el tipo de militancia en la que hice foco es la “travesti”, porque considero que es una palabra con un peso específico mayor, con historia, con un lenguaje propio y con un ingrediente de persecución policial y estigmatización que la hace mucho más valiosa en términos de lucha.

-Hola Juan. “T”, es un documental de los buenos. Un trabajo lúdico, entretenido, didáctico, interesante y polémico porque en el confluyen muchos discursos y no queda del todo clara tu postura. ¿Crees que hay en tu filme un mosaico de opiniones y formas de vida o supervivencia, una invitación a la diversidad o demasiada confianza en las leyes y las instituciones?
-“T” es un collage de archivos y, como todo collage que se precie, es irreverente y rompe con las estructuras predeterminadas. Si es una invitación a la diversidad se agradece, pero el objetivo era y es el de documentar una lucha por conseguir derechos por parte de un grupo que vivía sumido en una situación de pre-democracia. Si no tenemos confianza en las leyes y las instituciones nos veremos sujetos a las leyes propias del capitalismo y sus corporaciones. Claro que tenemos que apoyar las leyes, sobre todo si se tratan de leyes para los derechos humanos. Ojo con ese discurso anti-institucional y anti-legal porque es TOTALMENTE funcional a la derecha.

-Supongo que la violencia callejera (sobre todo en tiempos de dictadura y también después), la memoria, lleva a un posicionamiento contra la prostitución callejera que tiene sus motivos. No obstante ¿el reconocimiento del trabajo sexual puede ser también un desafío a la heternormatividad que algunas critican como tarjeta de visita para ser aceptadas o “asimiladas”?
-Mis respuestas sólo serán sobre el filme y no doy opiniones sobre temas que no tienen que ver con el documental. Si bien la prostitución se trata en algunos momentos en “T”, se la toma como un modo de supervivencia que el colectivo travesti es obligado a acudir.

-La apropiación casi festiva del insulto o de algunos adjetivos que pueden tener carácter peyorativo ha sido siempre un tema polémico en las llamadas minorías. No obstante el eufemismo también puede ser muy insultante. Veo un desarrollo paralelo en el plano legal a lo que ha ocurrido en el estado español. Aunque, no sé cómo ha quedado allí, parece que aquí la Ley de Identidad de Género no ha contentado a muchos/as porque no elimina largos protocolos médicos y psicológicos.
-Por el contrario, la ley de identidad de género en la Argentina es de vanguardia porque elimina los protocolos médicos y psicológicos y destierra a la “disforia de género” como un motivo para el cambio registral. Los términos travesti, puto y marica no sólo fueron resignificados sino que también responden a esquemas de clases. Los gais y trans pertenecen a otra clase social, otras aspiraciones y gozan de privilegios que las travestis, maricas, locas y putos carecen. Cada país tiene su recorrido por la consecución de derechos, cada uno es diferente al otro.

-Lo más conmovedor, y que tu muestras de forma muy vistosa, es la capacidad de autorganizarse y el autoapoyo. Hay un personaje que nos conduce, el encarnado con frescura por Marlene Wayar y otro que ha quedado en la memoria por su trágico final el de Lohana Berknis. Actualmente un grupo lleva su nombre. Particularmente esta última desconfía de las fronteras, reales y simbólicas, mientras hay otras voces menos contundentes. ¿Te atreves a posicionarte o solo has querido mostrar?
-Marlene Wayar más que un personaje es una activista de carne y hueso, heredera de Lohana Berkins, pionera en la Argentina en los derechos del colectivo travesti. En el recorte de militantes que elegí seguir durante el rodaje de “T” y en los archivos que elegí incluir en “T” está mi posicionamiento político, sería redundante volver a posicionarme en algo que tiene 60 minutos de evidente posicionamiento político.

-¿Por dónde ha pasado y quieres que pase este valiente trabajo?
-Este documental fue proyectado en todo el país por fuera del circuito que el Instituto Nacional de Cine de la Argentina tiene reservado para las películas. “T” es un filme totalmente independiente, de trinchera, es solicitada por sindicatos de trabajadores, universidades, escuelas secundarias, grupos de militancia, partidos políticos y yo, como realizador, me siento orgulloso de poder distribuir de este modo democrático y anticapitalista a “T”, que no es otra cosa que una cátedra magistral de política dictada por compañeras travestis.

Juan Tauil es cronista, documentalista y performer argentino nacido en Santiago del Estero, en el centro-norte del país. Es licenciado en Relaciones Internacionales, magister en periodismo y en cine documental. Colabora con regularidad en el suplemento SOY de Página/12, es líder de la banda de folklore queer “Sentime Dominga” como también es creador y productor ejecutivo en “Contenidos Responsables”.

lunes, 28 de diciembre de 2015

#hemeroteca #transfobia | Suicidio en Navidad

Imagen: Burgos Dijital / Concentración en recuerdo de Alan, Burgos, 2015-12-27
Suicidio en Navidad.
Juan Argelina | Burgos Dijital, 2015-12-28
http://burgos-dijital.blogspot.com.es/2015/12/suicidio-en-navidad_28.html

No pudiste más, ¿verdad? Ansiedad, angustia, impotencia, sensación de abandono, soledad, autonegación... Todo se convirtió en rabia por no ser lo que los demás querían que fueses, y tras los insultos, vejaciones, humillaciones y agresiones que soportaste, llegaron las fatales preguntas: ¿Vivo lo que realmente quiero vivir? ¿Debo resignarme a continuar sometido, vaya donde vaya, a la violencia cotidiana? Al final el miedo venció a las ganas de seguir luchando, y ante ti se abrieron las puertas de la muerte como única salida a lo insoportable.

No has sido el único adolescente en tomar esta trágica medida, en poner fin a una vida a la que ya no veías sentido. Solo tengo que echar un vistazo a las cifras del Instituto Nacional de Estadística para comprobar el número: 125 jóvenes entre 10 y 24 años se suicidaron sólo en 2010, y muchos de ellos se sintieron frustrados, como tú, Alan, ante la incomprensión de aquellos que sólo vieron en ti a una víctima, a un monstruo desnaturalizado, impulsados por el odio propio de la ignorancia de una sociedad repleta de represiones y marcada por las consignas de la herencia religiosa y de un mercado que sólo emite mensajes en género binario.

Ser transexual ha sido tu estigma. No quisiste ocultarte y has pagado el precio de tu valor al exponerte tal cual eras, pero tu sacrificio demuestra el fracaso de tus agresores, el del sistema mismo en el que vivimos. Todos los que nos comenzamos a sentir diferentes durante los inicios de nuestra socialización en la escuela, aprendimos que para sobrevivir había que callar, mentir, reprimir nuestros impulsos y simular ser como los otros, sobre todo cuando tu autoestima frente al conflicto de identidad te arrastraba a la debilidad, al mundo "femenino", en una etapa de configuración de roles fuertemente unidos a la sexualidad.

La mente infantil y adolescente es una esponja que absorbe las actitudes y las conductas de los mayores. Cuando todo es blanco o negro, bueno o malo, masculino o femenino, ... cuando los signos de pertenencia a un grupo definido vienen determinados por categorías impuestas por un sistema de valores muy riguroso (familia patriarcal, heterosexualidad normativa, superioridad masculina y machismo generalizado) y sobre todo cuando la educación obligatoria no ofrece apenas garantías para intentar revertir esos "valores", la presencia de elementos que distorsionan ese sistema siempre es vista como un peligro, y se atacan sin piedad. Parece que la legislación no basta. Pero si hasta un juez te había permitido cambiar tu nombre en el DNI. No fue suficiente. Ni el amor de tu familia lo fue. La sociedad no cambia sólo a golpe de decisiones judiciales o administrativas. Ayuda, si, pero la realidad es mucho más cruel. Desde la política las grandes palabras no se han traducido en hechos, y nuestra educación sigue siendo pobre en generar conductas de respeto y conseguir una transición positiva entre la adolescencia y la madurez adulta.

Desgraciadamente, el bullying sigue siendo el mal general de nuestras escuelas, y sus víctimas se pueden sumar a las de la violencia machista, pues las actitudes que lo provocan bien pudieran estar en el origen de ésta.

El acoso sistemático a lo largo del tiempo no sólo tiene verdugos y víctimas, también tiene testigos y colaboradores. Y ahora que el ciberespacio ha entrado en la intimidad de todos, y que las redes sociales han ocupado y multiplicado la capacidad de relacionarse, también ha aumentado la presión sobre la autoestima respecto al efecto de impunidad que da el uso de la tecnología como intermediaria en la comunicación.

Facilita de hecho que alguien crea que puede someter a otro sólo por el hecho de haber encontrado en él una debilidad de la que se puede aprovechar. Imagino que éste también pudo haber sido el caso de Alan.

El agresor siempre piensa que es impune y que nada va a pasar. No es consciente de las consecuencias de sus actos, ya que ha entrado en una vorágine psicopatológica que el entorno escolar no ha sido capaz ni de prever ni de corregir. El resultado es que la víctima acaba adaptándose al maltrato hasta el límite del suicidio, como en este caso. Pero además, el suicidio por bullying tiene, en mi opinión, en esta época, un añadido muy siniestro en el sentido institucional: estas muertes cuestionan notablemente el sistema.

Ahora, como nunca antes, la familia tradicional ha estallado, presa de una gran conmoción social, donde aparecen tergiversados los derechos humanos, donde parece que los transgresores tienen más derechos que las víctimas (es la víctima del acoso la que se cambia de centro escolar como si fuera un apestado), ya que, aparentemente, no hay sanción; donde todo se explica como un derecho individual (lo colectivo, lo colaborador, queda relegado frente a lo competitivo e individualista), donde todos quedamos perplejos ante la violencia. Esto horada los procesos de identidad. Quizás ésta sea la peor herencia de este proceso político que termina.

Muchos jóvenes que se han confiado y han expuesto su identidad se sienten absolutamente abandonados y a la deriva. No comprenden por qué se les ha mentido cuando se les prometieron garantías de libertad y seguridad y se encuentran en medio del horror de la incomprensión y la tortura social, especialmente en una etapa tan difícil de adaptación y crecimiento físico y psíquico.

Los jóvenes que sobrevivirán a esta situación se darán cuenta del proceso hipócrita y corrupto a que nos han sometido los delincuentes que nos han gobernado en esta última época, y que han propiciado el deterioro de nuestra educación y el clima de violencia que se vive en nuestros centros escolares. Ellos son, en última instancia, los responsables de estas muertes, ya que son los inductores de un proceso de identidad devastado.