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sábado, 26 de abril de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia #ideologiadeodio | Femen protesta contra las terapias de conversión en un acto de la familia de psiquiatras Rojas Estapé

Femen protesta contra las terapias de conversión en un acto de la familia de psiquiatras Rojas Estapé
El movimiento Femen ha querido denunciar públicamente la relación de esta familia con sectores ultraconservadores de la Iglesia y su postura abiertamente contraria a los derechos del colectivo LGTBIQ+
Ananda Atman Manjón Pérez | El Salto, 2025-04-26
https://www.elsaltodiario.com/comunidad-madrid/femen-protestan-terapias-conversion-un-acto-familia-psiquiatras-rojas-escape 

Detención de las activistas de Femen //
Cuatro activistas de Femen se han encadenado en la entrada de un acto organizado por la familia de psiquiatras Rojas Estapé, este sábado 26 de abril en Madrid. A su vez, han alzado una bandera LGTBIQ+ al grito de “no es cura, es tortura” y con lemas pintados en el torso: “su odio no es terapia”, “conversión es represión” y “Estapé es una mafia”. En este momento, las cuatro activistas se encuentran detenidas por la policía, a pesar de que se encontraban fuera del recinto, y se desconoce cuándo serán puestas en libertad.

El acto en el que han protes
tado estaba organizado por el psiquiatra Enrique Rojas, acompañado por sus hijas, que han seguido su mismo camino: el de la psiquiatra Marian Rojas Estapé, conocida por sus libros de “autoayuda”, y la psicóloga Isabel Rojas Estapé. Con esta acción, el movimiento Femen ha querido denunciar públicamente la relación de esta familia con sectores ultraconservadores de la Iglesia y su postura abiertamente contraria a los derechos del colectivo LGTBIQ+, así como poner de manifiesto la supuesta vinculación de esta familia con las pseudo terapias de conversión dirigidas al colectivo.

En el año 2008, Enrique Rojas afirmaba en una entrevista con Efe que la homosexualidad es “un proceso clínico que tiene una etiología, una patogenia, un tratamiento y una curación”. Además, la describía como un “desorden psicológico” que puede estar desencadenado por el ambiente o por causas genéticas. Aseguró que la homosexualidad puede curarse a través de la terapia y consideraba que es una moda.

De manera similar, Marian Rojas Estapé, expresó en una entrevista en El Hormiguero el pasado febrero que “el amor entre un hombre y un hombre se puede dar pero no es igual que el que hay entre un hombre y una mujer”, siguiendo así la misma línea que su padre. Su opinión sobre la transexualidad no fue diferente: en el documental de Cristianos ante las urnas, ‘Defendiendo Libertades’ (2015), comentaba que la ideología de género consiste en decidir si quieres ser hombre o mujer, sin embargo, “al final esto está inscrito, cada célula de mi organismo dice que soy mujer”. Este discurso se extrapola también a sus libros, basados en un reduccionismo biológico que no tiene en cuenta el contexto ni las condiciones materiales.

La protesta ha querido visibilizar este tipo de cuestiones que suelen quedar tapadas o relegadas a un segundo plano en unos medios que blanquean a estas personalidades, otorgándoles altavoces y espacios, a pesar de sus discursos abiertamente cuestionables.

jueves, 4 de abril de 2024

#hemeroteca #psiquiatria | Mercedes Navío: «Temo más a los cuerdos que a los locos»

Ethic / Mercedes Navío //

«Temo más a los cuerdos que a los locos»

Elena Herrero-Beaumont | Ethic, 2024-04-04

https://ethic.es/2024/04/entrevista-mercedes-navio/

Mercedes Navío es una reconocida psiquiatra, que hoy dirige los hospitales de la Comunidad de Madrid y coordina la Oficina Regional de Salud Mental. Estudió medicina en Granada, donde se doctoró en Psiquiatría y Neurociencia. Pero ha sido en Madrid donde ha desarrollado su carrera profesional, como jefa de sección de Psiquiatría del 12 de Octubre, entre otros cargos. Ha realizado estancias de investigación en el extranjero para profundizar en fenómenos como la creciente ansiedad, la depresión y el suicidio. Tiene una marcada vocación por la filosofía y la literatura, que impregnan su discurso. Su último libro ‘Felices los normales. Memorias de una psiquiatra’, es una memoria ficcionada y un diálogo entre su historia como terapeuta y la de aquellas personas recreadas que la han marcado. Un libro que pretende, desde la humildad de su autora, revelar una posible respuesta a la eterna pregunta: qué hace que una vida merezca ser vivida.

P. Cuéntanos y descríbenos qué es para ti un normal feliz.

El libro es una invitación desde una ironía tierna y cervantina a reivindicar lo antitético de la felicidad y la normalidad. Es un intento de que el ideal de felicidad imperante hoy, que de alguna forma puede llegar a ser tiránico, no sea el que describen las historias que trato de entrelazar. Yo creo más en la invocación de la especificidad y la singularidad de cada persona, y en el sentido que eso confiere al ser humano, más que en la aspiración inhumana de una felicidad como estado permanente y absoluto de bienestar.

P. Escribes en uno de los capítulos que a veces la muerte social es peor que la física, que no encuentras tu lugar en el mundo, que no hay sitio para ti, que no cabes. Esta experiencia de sentirse al margen, de no ser como los demás, la transmites de una forma u otra a lo largo de todo el libro. ¿No crees, como psiquiatra, que es una experiencia común?

Creo que es una experiencia consustancial a la condición humana, sobre todo en algunas etapas de la vida, en aquellas en las que estamos conformando y construyendo nuestra identidad, en la adolescencia y juventud. Aunque el grado de experimentación en determinados márgenes es especialmente doloroso. Con esto no quiero hacer un planteamiento victimista, porque la gran seducción de los relatos victimistas es una forma de permanecer en una situación de alienación, y de no poder construir un proyecto propio. Creo que el trabajo existencial de la mayoría de nosotros, y particularmente de aquellas personas que han tenido experiencias más cercanas a lo traumático, es la de transitar desde ese lugar en el que perdemos la palabra, que es el lugar de víctima, hasta el lugar de superviviente, que es aquel en el que nos apropiamos del proyecto propio y en el que llegamos a poder construir con los demás un proyecto existencial con sentido.

P. «Estar en los márgenes exige no bajar la guardia, estar siempre vigilante», dices. ¿Has aprendido a vivir en los márgenes y a la vez ser feliz?

Yo creo que vivir o haber vivido en los márgenes te da una hondura en el conocimiento del ser humano y de uno mismo que permite construir un sentido más profundo. Los márgenes, esos lugares híbridos, esos lugares de mestizaje, esos lugares en donde tomas especial conciencia de que no eres un alma bella en el sentido Hegeliano, que habitan en ti claroscuros, que en definitiva también está en ti la fragilidad, es paradójicamente fuente de fortaleza. Desde mi entender creyente (me considero una persona creyente) creo que ha sido un regalo de humildad en un sentido bueno, en un sentido noble, no en el sentido de la falsa modestia. Me ha hecho de alguna forma poder sentir más la bondad, esa que no te coloca en una situación de superioridad moral con respecto a los demás, esa que te permite poder sentir compasión auténtica por el sufrimiento de los demás y por el tuyo propio.

P. Vivimos en momentos donde las políticas de la identidad han ganado un protagonismo frente a la responsabilidad personal, la autonomía, la libertad en clave liberal. Desde la perspectiva de la salud mental, ¿cómo dirías que esta obsesión por la identidad de las víctimas está afectando al bienestar de las nuevas generaciones?

Vivimos un momento en el que nadie quiere ser una víctima, pero todos quieren haberlo sido por el prestigio social que esta identidad ha adquirido. Yo creo que es muy dañino por cuanto es epidérmico, impostado, es algo que no se arraiga profundamente en quién eres y en el sentido de tu propio propósito. En los ejercicios de memoria victimista nos olvidamos de una frase de Saramago: «Somos memoria, sin memoria no seríamos, pero sin responsabilidad no merecemos ser». Yo soy una defensora de la tradición clásica liberal, que nos hace autónomos, pero también nos hace profundamente responsables de nuestra propia existencia. No existe libertad sin responsabilidad, y la gran trampa que han dado estas identidades epidérmicas es una trampa muy seductora pero completamente vacía. Esto a las nuevas generaciones les está haciendo especialmente daño. Hay muchos sucedáneos, muchos falsos profetas que son como una especie de gran hermano en el que te miras permanentemente, porque las redes sociales han traído una mirada tiránica, una mirada que te obliga a la aspiración de un ideal falso y completamente tirano, de perfección, de belleza... esa mirada del otro, de la que somos tan dependientes, sobre todo en las etapas en que nos estamos conformando, está haciendo mucho daño. No soy pesimista en absoluto, creo que cada generación tiene sus amenazas, sus retos y también sus fortalezas. Y estoy convencida de que también esta generación encontrará de manera personal sus proyectos.

P. En el capítulo «El mundo de ayer» expresas tu resistencia a pertenecer a colectivos y subrayas de alguna forma no explícita tu carácter liberal, que te acerca a todos, pero sin pertenecer a ninguno. Sin embargo, ahí siempre se trasluce un dolor, ¿es ese sufrimiento del que tanto queremos huir consustancial a esa libertad?

El dolor existencial es un dolor consustancial a una vida que tiene límites. Negar el dolor es lo que genera más sufrimiento. Cuando yo digo que no pertenezco a ningún colectivo y que en ese sentido reivindico la visión liberal del mundo, me siento identificada con la tradición liberal de la Tercera España de Unamuno o Marañón, por poner solo dos ejemplos de nuestra herencia específica. Somos seres humanos que necesitamos de los demás. No me considero una persona perteneciente a la religión del individualismo, tampoco me siento en el lugar en el que terminas siendo rehén de aquellos que dicen haberte salvado. Soy ‘arendtiana’ y, como Hannah Arendt, el único amor en el que creo es el amor a las personas o la amistad entre las personas. Mi planteamiento no es individualista y tampoco es colectivista. Es un planteamiento que reconoce la dignidad del ser humano y la necesidad de vincularse significativamente con el resto de personas porque ninguno de nosotros es autosuficiente. Ninguno de nosotros somos un falso dios, si vale la expresión o la metáfora.

P. John Stuart Mill, hablando de liberales, confesó que su gran asignatura pendiente era poder relacionarse mejor con sus emociones. Cuando hablamos de bienestar o de felicidad, ¿qué camino te parece a ti más efectivo para alcanzar una mayor felicidad, para alcanzar un mayor bienestar? ¿El de la filosofía y el pensamiento, la psicología, o la espiritualidad y el silencio?


En mi camino personal no he renunciado a ninguna forma de exploración, y he bebido de lecturas filosóficas, y también psicológicas y psiquiátricas que en absoluto son mutuamente excluyentes. El legado de Aristóteles y la sabiduría de la prudencia en la articulación de lo racional y lo emocional es un camino transitable, que recoge la riqueza del ser humano en su dimensión más racional, en su dimensión emocional y también espiritual. Este sentido de la trascendencia, que en mi caso es confesional, es una fuente de sentido que a mí me ha salvado. Adela Cortina hablaba de la razón cordial, yo creo que es una evolución muy sugerente de transitar desde el racionalismo kantiano a la incorporación de la emoción. No me resigno a tener que elegir entre razón y emoción. Me quedo con un maridaje de ambas que te dé norte pero que no renuncie a la dimensión sensible de la vida y a esa fuente también de riqueza.

P. Ahí es donde veo un movimiento que se ha impuesto, desde la psicología y desde la autoayuda, que ahonda mucho más en la cuestión emocional que en el pensamiento y la racionalidad, y que también tiene sus peligros...

Yo ahí tengo una visión pragmática. Lo que pueda ser útil, bienvenido sea, pero se queda corto porque no desciende a la fundamentación, a la base, a la raíz, a la complejidad del ser humano. Se queda en lo epidérmico y de alguna forma se convierte demasiadas veces en un bien de consumo. Los seres humanos no podemos ser reducidos a ser objeto de consumo. Por eso es importante descender a las bases de fundamentación de arraigo más profundas, no descartando lo que puede aportar en un momento dado una autoayuda, pero sabiendo que lo que estás abordando es un síntoma y que muchas veces lo que nos estamos jugando es algo mucho más profundo. En este sentido, cuando escribía el libro, recuerdo decir, «este no es un libro de autoayuda».

P. «Siempre me han dado más miedo los cuerdos que los locos», dices, y citas la teoría de la banalidad del mal de Hannah Arendt, donde el mal brota no de la locura, sino de la falta de pensamiento. ¿Puedes elaborar un poco más la idea de que el mal y la enfermedad mental tienen existencias independientes?


Cuando digo que temo más a los cuerdos que a los locos, lo que estoy diciendo es que allí donde hay certezas absolutas, allí donde hay visiones unidimensionales del ser humano y del mundo, allí donde podemos encontrarnos maximalismos, sectarios o fanáticos, allí muchas veces lo que hay no es cordura. Es una expresión sociológica de una locura colectiva. Cosa diferente es el concepto de enfermedad mental, y está basado en datos y hechos que las personas con problemas de salud mental, la mayoría de las veces, lejos de ser victimarios, son víctimas.

P. La dialéctica, la contradicción, la duda son otros temazos del libro que están muy presentes. ¿Cómo mantenemos esa duda permanente, Mercedes, sin caer en el actual relativismo moral que lo permea todo?

Antes existían valores de referencia que llegaban a ser, de alguna forma, de un imperativo, incluso de un represivo, que no dejaban brotar la singularidad del ser humano. En ese ejercicio de deconstrucción moral hemos abandonado el justo medio, y hemos llegado a un relativismo moral que desnorta, porque si todo vale no hay nada en donde apoyarse. Hay una nostalgia de esas grandes referencias, y soy la primera en reivindicar lo valioso de las herencias que hemos recibido para poder hacerlas nuestras y entregar el testigo a las nuevas generaciones. Pero hay que ser especialmente prudente con esa nostalgia, porque detrás de épocas de relativismo moral se prepara el retorno de nuevos fundamentalismos que históricamente han demostrado ser semilla de barbarie y de deshumanización.

P. Tenías 20 años cuando en 1989 Mecano lanzó la famosa canción ‘Mujer contra Mujer’, y tenías 21 cuando la OMS excluyó la homosexualidad de su listado de enfermedades mentales. En esa época el 50% de la población española no aceptaba la homosexualidad, ¿nos estamos yendo ahora al otro extremo?

La discriminación del ser humano en función de una condición no elegida ha vivido afortunadamente una evolución en la que se han ido pudiendo reparar injusticias. Dicho esto, los agravios que se han sufrido, que han generado mucho dolor en muchas personas, no deberían ser la excusa para articular algo que pudiera parecerse a la venganza y el resentimiento. Igual que la represión es muy dañina porque deshumaniza, los planteamientos epidérmicos pueden ser fuentes de confusión, y sobre todo en determinadas edades en las que estás construyendo tu propio proyecto existencial. Es responsabilidad de todos que nadie sienta que no cabe o no pertenece. Pero también es responsabilidad de todos que nadie pueda confundirse en esa etapa y pueda asumir de alguna forma ideales que no son propios y que a la vuelta del tiempo puedan ser vividos también como dolorosos y dañinos. La represión daña, ha dañado y seguirá dañando, pero a veces se puede hacer daño por omisión, que supone guardar silencio en ese momento de transición a la edad adulta donde hay confusión.

P. Has hablado de condición no elegida. ¿Uno elige o no su sexualidad?

La homosexualidad no se elige, al menos en mi experiencia no la he elegido. Pude elegir, y no sin dificultad, la posibilidad de dejarme ser quien era, de poder adueñarme de quién era. Y ese camino no fue sencillo, pero afortunadamente fue. Probablemente aquí hay un planteamiento de diferencia generacional que de alguna forma se me pueda escapar. Pero las elecciones autónomas y responsables requieren un nivel de autoconciencia y de proceso de maduración que sí puede ser universal. Me parece difícil que pueda haber un planteamiento impuesto que logre efectivamente que una persona sea quien no es. Los planteamientos represivos hicieron daño, pero no lograron convertir a una persona en lo que no era ni podía ser. Estoy pensando ahora en Álvaro Pombo, cuando hablaba de su propia experiencia y de un orgullo incluso teológico, decía él, en una dimensión creyente de cristiano sin Iglesia.

P. Quería terminar esta entrevista preguntándote si puedes compartir con nosotros tus tres pensadores o pensadoras de referencia.

Hannah Arendt, y si nos vamos al pensamiento más español, Ortega, Zubiri… Y pensando en pensadores relativamente recientes, María Zambrano.

martes, 24 de octubre de 2023

#hemeroteca #queer #locura | Lola del Gallego: “Puedo ser lesbiana o bisexual para el Estado, pero en mi práctica desbordar las categorías”

El Salto / Lola del Gallego //

Lola del Gallego: “Puedo ser lesbiana o bisexual para el Estado, pero en mi práctica desbordar las categorías”

En su libro ‘Resistencias locas y resistencias queer’, Lola del Gallego ofrece un ladrillo para construir un hogar loco-cuir, dos luchas con mucho en común.
Deva Mar Escobedo | El Salto, 2023-10-24
https://www.elsaltodiario.com/movimientos-sociales/lola-gallego-lesbiana-bisexual-desbordar-categorias-psiquiatr%C3%ADa-antipsiquiatr%C3%ADa-despatologizaci%C3%B3n

60 páginas escritas desde la necesidad y desde el impulso de que lo que nace en la academia no se quede en un cajón. ‘Resistencias locas y resistencias queer. Un encuentro en la subjetividad para la práctica política’ (Imperdible, 2021) es eso.

Lola del Gallego concibió este texto originalmente como Trabajo de Fin de Grado para la carrera de Filosofía Política y Economía. Quería hablar de lo que le atravesaba en ese momento: “movidas de salud mental” y su identificación como bollera. Así que habla de lo loco y de lo queer. Este último término así, con la grafía anglosajona, para que no se pierda su origen como insulto.

Este es un libro repleto de conceptos filosóficos, de referencias a Foucault y a Butler, que aspira a acercar a esas personas que, como ella, necesitan cierto corpus teórico para orientar su práctica política. Una práctica basada en la alianza que del Gallego llama “loco-queer”.

P. Suelo utilizar como equivalentes “cuir” y “LGTBIAQ+”, pero por tu libro me da la impresión de que tal vez lo estoy haciendo mal.
 

Hay diferentes maneras de interpretar esas palabras. Yo lo he utilizado de forma diferenciada en el texto porque, en este trabajo, identifico lo LGTBIAQ+ con una interpretación de que las identidades son estables y homogéneas, ligadas a una esencia.

En contraposición, lo queer explica que todo lo que vivimos como identitario, al ser una construcción, no tiene por qué ser estable a lo largo de nuestras vidas. Me parece una manera más flexible para reconocerme hoy como persona no binaria, haberme estado leyendo como bollera en el pasado y quizá leerme mañana diferente sin haberme equivocado en ningún momento.

P. Un poco en contra del ‘born this way’, ¿no?
 

Sí, justo eso [ríe]. En contra del ‘born this way’ [nacer así] y del ‘die this way’ [morir así].

P. Pero, a la hora de legislar para igualar derechos, hay que definir y delimitar. ¿Cómo se puede hacer eso con la etiqueta cuir, que huye de la definición estanca? 

Lo queer no tiene por qué ser el nombre con el que todes nos llamemos, sino más bien una práctica política. Dentro de ello, cada une se puede entender dentro de categorías como lesbiana o trans. Y hacer uso de estas palabras, que son las que nos codifican legalmente.

Precisamente, lo interesante de lo queer es que desborda las etiquetas. Quiero decir, yo puedo ser lesbiana o bisexual a ojos del Estado para que me codifique así en sus políticas, pero en mi práctica puedo desbordar esas categorías.

P. ¿Sería, entonces, lo cuir un subtipo de lo LGTBIAQ+? 

Sí y no. Hay personas que consideran su identidad como queer y punto. Y hay quienes se leen ahí pero también toman otras palabras como gay, marica, bollera, trans o travesti.

Lo interesante de lo queer es eso: que valida como subjetividades antinormativas legítimas cosas que en lo LGTBIAQ+ a veces no entra. Por ejemplo, ser marica o bollera más allá de la orientación y hacerlo identidad.

P. Entrecomillas “salud mental” y hablas de locura. ¿Por qué es esto y cómo podemos nombrar o nombrarnos loques siendo un término tan profano y esquivo? 

Cuando hablamos de una persona loca o nos reconocemos como loques, a veces tiene que ver con que nuestra salud mental está resentida en ese momento. Pero también podría ser que mi funcionamiento emocional o social no encaja con la norma y con cómo se espera que nos comportemos.

Una persona loca es la que se entiende como tal. Veo paralelismos con las reivindicaciones LGTBIAQ+: reclamar orgullo por algo que supuestamente debería ser vergonzoso.

P. Hablas de la psiquiatría como la contracara de la cárcel. ¿Cómo llega la norma donde no llega la Ley? 

La práctica psiquiátrica complementa a la cárcel porque reconduce o expulsa a quienes no cumplen con una figura modelo de comportamiento, pero no lo hacen porque sean delincuentes.

En este caso, es por ser personas antinormativas, que van contra la norma social. Quien asoma un poquito las patas del tiesto, como diríamos en Asturias.

P. Por lo que escribes, diría que aquí ves paralelismos con lo cuir. 

La psiquiatría, junto con otras ramas de la medicina, son las disciplinas que crean las etiquetas que después hemos utilizado para nombrarnos, como homosexual, bisexual o transexual.

Los nombres de las identidades queer nacen como enfermedad mental. Distanciarnos de eso pasa por oponerse a la patologización, pero debemos tener una mirada crítica hacia los diagnósticos en general, no solo a los relacionados con nuestra orientación o identidad

Entonces, los términos con los que calificamos las identidades queer nacen como enfermedad mental. Distanciarnos de esa condición de enfermes mentales pasa por oponerse a la patologización, pero no se suele hacer desde un lugar crítico con todo tipo de categorización como trastorno, sino solo con la que tiene que ver con nuestra orientación e identidad de género.

Debemos tener una mirada crítica hacia los diagnósticos en general y hacia la psiquiatría como disciplina que patologiza cosas que no tienen que ver con lo enfermo, sino con lo inmoral o lo antinormativo.

P. En el siglo XIX se empieza a hablar de una degeneración que las personas consideradas desviadas transmitirían a su descendencia. ¿Crees que siguen esta estela actos como Meloni impidiendo la filiación a madres bibolleras no gestantes o declaraciones de Vox contra la adopción por parte de parejas del mismo género?
 

Sí, aunque no tiene que ver tanto con un sesgo biologicista sino con expulsarnos de la viabilidad social, blindar valores conservadores, evitar nuestra visibilidad y que accedamos a vidas más inteligibles.

P. ¿“Vidas inteligibles”?
Es un concepto de Judith Butler que explica que lo antinormativo no se entiende por parte de la sociedad. No lo puedo comprender ni apresar por mi lenguaje o mi esquema de comprensión de la realidad.

Hay muches teóriques, entre elles yo, que piensan que esto puede ser algo positivo. Te permite no entrar en los juegos del Estado y del neoliberalismo. Aunque también tiene una contracara: ponernos más fácilmente en peligro, no tener garantizados nuestros derechos o no poder participar de situaciones sociales como la familia o la maternidad o paternidad.

P. Veo muy clara la parte negativa, pero no tanto la positiva... 

Hay puntos de fuga muy interesantes. Por ejemplo, no acceder a la familia nuclear porque no lo deseas, y vivir de otra manera con tus amigues o amantes.

Es cierto que tiene un punto de resistencia y que sí o sí debe tener una dimensión comunitaria, porque, si no, solamente te precariza y te hace vulnerable. Pero, cuando se tejen redes, se pueden generar grandes comunidades en resistencia contra la manera de organizar la vida de los Estados neoliberales.

P. Esto de la comunidad me recuerda al prólogo de Itxi Guerra, que dice que este libro es un ladrillo para construir un hogar loco-cuir. ¿Cómo se crea? 

¡Qué difícil! Es muy importante juntarse, encontrarse, escuchar voces que no sean la nuestra, pero que tengan puntos de alianza.

Para mí, esto pasa por tratar de sostener la vida en la ciudad de Madrid de manera conjunta con mis otras cuatro compis de casa, con mi red de vecines, con mis compañeres de militancia… Son lugares donde yo puedo existir y ser inteligible, pero dentro de unas lógicas queer donde yo puedo ser neurodivergente, loca, etc., sin exponerme a violencias.

P. Pensaba que me ibas a dar una respuesta más hacia lo individual y tenía apuntado aquí “volviendo a lo colectivo”, pero nunca sales de ahí. Lo borro. Ahora, dices que quieres sacar de la academia este libro, originalmente un TFG, para armar a las luchas. 

Los movimientos sociales se arman en su práctica muchísimo más que por llegar a libros. Este librillo no sería nada sin mirar a los movimientos sociales y no quisiera yo iluminar a nadie porque esto viene de que me iluminen a mí.

Ahora bien, a mí me sirvió hacer esta intersección entre lo loco y lo queer porque no encontraba recursos teóricos sobre ella. Yo soy una persona muy teórica, a la que le sirve bastante entenderse a través de lo discursivo. Entonces, para mí esto siempre fue una herramienta de lucha para estar después en la práctica militante.

La teoría tiene una parte muy práctica. Entonces, pensé que la existencia de este libro podría servir a otres para entenderse o para enfocar su práctica.

P. Sobre el tema principal del libro: la alianza loco-cuir: ¿cómo incluimos lo cuir en lo loco y lo loco en lo cuir?

Lo queer en lo loco está más presente. Se tiene muy en cuenta de qué manera cualquier violencia estructural repercute en la posible psiquiatrización de la peña y en el sufrimiento. Además, los orgullos locos van ya de por sí en contra de la normalización, y eso es algo muy queer.

En el lado queer, es importante estar atentes a la patologización en general. Ver a les loques no como peña necesariamente psiquiatrizable o que se pueda explicar a través de la etiqueta que les hayan dado.

Sobre todo, poner la mirada en las luchas locas que enuncian esto mejor que yo, que son quienes están produciendo ese discurso y orientando esa práctica. Estar al tanto de lo que dicen les compis loques y las pautas que van dando. Andar al loro.

miércoles, 28 de junio de 2023

#libros #testimonios | Felices los normales : memorias de una psiquiatra

Felices los normales : memorias de una psiquiatra / Mercedes Navío Acosta.

Madrid : Espasa, 2023 [06-28].
224 p.

/ ES / Libros / NOV / Literatura / Aceptación / Psiquiatría / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788408274391 / 19,90 €
📝 Cita APA-7: Navío Acosta, Mercedes (2023). Felices los normales : memorias de una psiquiatra. Espasa.


‘Felices los normales’ es la primera obra narrativa publicada de la psiquiatra Mercedes Navío. ‘Felices los normales’ es una confidencia en torno a una vocación arraigada en la memoria de la primera niñez, entretejida en la novela familiar. Es la crónica del descubrimiento de la propia identidad y el hallazgo del sentido de la existencia a través de la comprensión del sufrimiento ajeno y también del propio. Nadie es normal visto de cerca, nos dice la narradora de este libro, a quien siempre le dieron más miedo los cuerdos que los locos. Quizás por eso se hizo psiquiatra, aun cuando no fue ese su único motivo. ‘Felices los normales’ es un relato compuesto de rostros a los que mirar y en los que mirarse, así como la evocación de casos que urden una trama literaria. Las palabras permiten reunir ficción y realidad, cordura y locura, en un encuentro con la verdad y el poder sanador de la literatura.

Mercedes Navío Acosta (Ceuta, 1969) es doctora en Medicina y Neurociencias por la Universidad de Granada. Se trasladó a Madrid, donde cursó psiquiatría en el Hospital Ramón y Cajal, y otros estudios de posgrado en psicoterapia y práctica psicoanalítica. Ha desarrollado gran parte de su actividad clínica, investigadora y docente en psiquiatría psicosomática, bioética y prevención del suicidio en el Hospital 12 de Octubre y la Universidad Complutense de Madrid. Autora de libros especializados, cuenta con numerosas publicaciones científicas, ha dirigido varias tesis doctorales y ha realizado una estancia en la Universidad de Columbia. Con formación en alta dirección sanitaria, miembro de diferentes comités de expertos nacionales, gestiona la salud mental en Madrid, tarea que compatibiliza con su interés por las humanidades. Colaboradora habitual en prensa, ha publicado en ‘El Mundo’, ‘El País’, ‘El Español’ y el ‘HuffPost’.

jueves, 1 de junio de 2023

#libros #queer #locura | Resistencias locas y resistencias queer : un encuentro en la subjetividad para la práctica política

Resistencias locas y resistencias queer : un encuentro en la subjetividad para la práctica política / Lola del Gallego Noval.
Madrid : Imperdible, 2023 [06-01].
64 p.

/ ES / Libros / ENS / Disidencia sexual / Locura / Queer / Psiquiatría

📘 Ed. Impresa: ISBN 9788409509003 / 5,00 €
📝 Cita APA-7: Gallego Noval, Lola del (2023). Resistencias locas y resistencias queer : un encuentro en la subjetividad para la práctica política. Imperdible.

La construcción desviada de nuestra subjetividad tiene consecuencias sociopolíticas. El objetivo de esta pulguita es retratar alianzas teóricas entre las afiliaciones subjetivo-políticas queer y loke, recorriendo cada concepto y buscando en sus cartografías los puntos comunes. Aquí se defiende la alianza política interseccional entre los movimientos queer y loke. Se introduce la constitución en la locura de las disidencias sexo-genérico-sexuales, se señala el lado sistémico-estructural de las experiencias que conocemos como “enfermedad mental” y su función dentro del saber-poder psiquiátrico. Se explora la abyección como territorio conocido para les queer y para les lokes. Y se sugiere que la locura puede significar en sí misma una forma de disidencia con respecto de la norma sexo-género-sexualidad.

domingo, 28 de febrero de 2021

#hemeroteca #mujeres | No estamos locas

Imagen: Público

No estamos locas.

Anita Botwin | Público, 2021-02-28

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/46460/no-estamos-locas/ 

Tras años de medicalización de mi vida y de conocer otras experiencias cercanas de otras mujeres caí en la cuenta de que el problema no era yo o nosotras en esas salas de psiquiatría con las mismas preguntas de siempre. Era el momento de romper el estigma y la culpa (oh, la culpa, tan cristiana) y aceptar que en menor o mayor medida lo que habíamos sufrido era violencias. Mi biografía, al igual que la de otras, estaba marcada por un temprano maltrato machista en una época en la que solo se mencionaba el tema de puntillas.

A estas alturas ya es notorio que la violencia machista tiene secuelas psicológicas de gran impacto en las mujeres. La Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2019 arrojaba datos en ese sentido, asegurando que las mujeres que han sufrido violencia física o sexual de alguna pareja a lo largo de sus vidas tienen hasta cinco veces más riesgo de tener pensamientos de suicidio que las mujeres que nunca han sufrido violencia de sus parejas. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud afirma que el maltrato es la causa del 25% de los intentos de suicidio de las mujeres.

Tal y como relata Beatriz Ocampo en el monográfico ‘Locura’ de ‘Pikara Magazine’, en los que habla de relatos de personas etiquetadas con Trastorno Límite de Personalidad (TLP), reconocen "haber sufrido violencia machista: abusos sexuales, violación, maltrato; o violencia en su entorno familiar a edades tempranas por parte de su progenitor o familiares". En ese sentido, continúa Ocampo contando como la fotógrafa Leila Amat fue una de esas mujeres mal diagnosticadas: "Yo no tenía TLP, tenía un maltratador arruinándome la vida y me diagnosticaron que estaba trastornada... nos quien locas y enfermas para que no nos enteremos de que estamos subyugadas a un sistema que nos maltrata de forma sistémica, desde lo íntimo, lo popular y lo estatal".

Por su parte, Carolina González Aguirrezábal, psicóloga experta en comunicación con perspectiva de género, cuenta como el "miedo de las mujeres a su agresor les hace sentirse en alerta continua y esto tiene consecuencias muy graves en la salud mental". González añade que "diversas investigaciones señalan que el trastorno por estrés postraumático es el trastorno más frecuentemente desarrollado por las víctimas de violencia de género". Todo lo que tienen en común las mujeres supervivientes que ella ha tratado, pasa por el relato del miedo y es esa exposición constante al miedo la que les trae "secuelas como alteraciones cognitivas, depresión, sueños angustiosos relacionados con el suceso, reacciones disociativas, malestar fisiológico intenso y/o prolongado", explica.

La violencia machista es un problema de salud pública, a pesar de que se continúa invisibilizando e ignorando la relación entre violencia machista y problemas de salud mental. El 35% de las mujeres en el mundo han sido víctimas de violencia física y/o sexual por parte de sus parejas según la OMS, el 43% de las mujeres europeas padeció maltrato psicológico, 13 millones de mujeres sufrieron violencia física, y 3,7 millones violencia sexual en suelo europeo, según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Por todo ello, es fundamental incluir la perspectiva de género en sanidad y ello pasa también por apostar por ampliar y mejorar la cartera de los servicios de salud mental, que a día de hoy brillan por su ausencia. Si tienes dinero, tienes derecho a mejorar tu salud mental y si no, buenas noches y buena suerte. Eso deja una vez más a las mujeres más precarias fuera de la mejora de su salud, generándose así un peligroso círculo vicioso del que es casi imposible escapar. En esa pescadilla que se muerde la cola también podemos encontrar a todas aquellas mujeres que denuncian o hablan de sus violencias recibidas, pero que precisamente por su sufrimiento psíquico no son creídas o son cuestionadas, de tal forma que se hace muy difícil o imposible poder salir de ese espiral de violencia.

A todo esto es necesario añadir el enorme sesgo a la hora de medicalizar y patologizar el dolor y el malestar de las mujeres, menospreciando, infantilizando y tapando los síntomas con psicofármacos, sin ofrecer una mirada más amplia que incluya la perspectiva de género para hacer frente al problema de origen.

Tal y como señala Carme Valls en ‘Mujeres Invisibles para la Medicina’, como problema de salud pública, se deberían "implementar medidas para que se pueda realizar una prevención adecuada" de estas violencias y que así "la prevención y asistencia de las personas afectadas se haga de forma coordinada con los servicios sociales y policía de la localidad".

Sin embargo, y aún siendo conscientes de esta realidad, parece olvidada por quienes pueden darle voz, entre otros los medios de comunicación. De hecho, el Informe sobre el estado de los Derechos Humanos de las personas con trastorno mental en España, realizado por la Confederación Salud Mental España y publicado en 2018, lo deja claro: "La relación existente entre suicidio y violencia de género es una realidad enormemente ignorada en medios de comunicación y estudios estadísticos".

Por finalizar, me gustaría añadir unas notas. No estamos locas, estamos hartas de aguantar violencia a lo largo de nuestra vida y que se invisibilice o se tape con psicofármacos. No estamos solo oprimidas por nuestra biología particular sino por un sistema social basado en la dominación sexual y de clase. Teniendo en cuenta todos estos ingredientes de opresión, podremos caminar hacia una liberación real que nos libere y nos sane.

jueves, 28 de noviembre de 2019

#hemeroteca #franquismo #ideologiadeodio | El fascismo no es respetable. (Acunando al patriarcado)

Imagen: Nueva Tribuna
El fascismo no es respetable. (Acunando al patriarcado).
Teresa Galeote | Nueva Tribuna, 2019-11-28
https://www.nuevatribuna.es/opinion/teresa-galeote/fascismo-es-respetable-acunando-patriarcado/20191128105400168609.html

En 1947, Antonio Vallejo Nágera es nombrado por las instituciones franquistas profesor de Psiquiatría en la Universidad de Madrid, cargo que desempeñó hasta 1959, siendo el primer catedrático numerario de dicha especialidad en la Universidad española. El psiquiatra dotó de base científica la política franquista al afirmar que el “marxismo” era una enfermedad incurable. Amparándose en tal pensamiento, se justificaron los robos de bebés para apartarlos de tan terrible lacra y educarlos en los cánones que el régimen impuso.

El psiquiatra del régimen franquista afirmaba que la tríada “Dios, Patria y Familia”, principal valor de la raza hispana, se había degenerado y que el pensamiento marxista de la lucha de clase había pervertido a la sociedad. Vallejo Nágera se centraba en la influencia de la cultura obrerista que se estaba implantado, la cual desembocaba en una enfermedad social:

“Las epidemias de San Vito se han visto sustituidas por otras epidemias que causan numerosas víctimas, por haberse traducido en lucha de clases. Han desaparecido de la conciencia colectiva las constelaciones. Dios, patria y familia que tanto influyen en la sensibilidad del pueblo”.

“El fenotipo amojamado, anguloso, sobrio, austero, se transformaba en otro redondeado, ventrudo, sensual, venal y arribista, hoy predominante. Tiene tan estrecha relación la figura corporal con la psicología del individuo que hemos de entristecernos de la pululación de Sanchos y penuria de Quijotes”.

En la revista 'Acción española' del año 1936, el psiquiatra afirmaba lo siguiente: “En las clases bajas populares predominan los deficientes mentales y los incultos más que en otros estratos sociales superiores”.

Enrique González Duro sostuvo que Vallejo Nágera se proponía restaurar la inquisición, porque el psiquiatra sostenía que el español tenía sangre inquisitorial y era preciso recuperarla por el bien de España.

“Corre sangre de inquisidores por nuestras venas y en nuestros genes paternos y maternos están incrustados cromosomas inquisitoriales”.

Consideraba que las ideas que habían invadido el país, durante la República, eran antipatrióticas, extranjeras y corruptoras de los valores hispánicos. Sus ideas fueron bien vistas por el gobierno, ya que en 1938 se encargó al psiquiatra el estudio definitivo que dotaría de carácter científico la represión que se ejercía contra las personas leales a la República. Para dicho estudio, Vallejo Nágera creó el Gabinete de Investigaciones Psicológicas, un organismo que estaba bajo la jerarquía de la dirección de campos de concentración de prisioneros. La institución creada era una copia del Instituto Alemán que difundió las ideas nazis sobre la eugenesia.

Desde el Instituto, el psiquiatra desarrolló una de sus teorías, la cual consideraba a los marxistas y los individuos de los estratos sociales más bajos gentes a erradicar para mejorar la raza hispánica. Según él, ésta debía elevarse a sus momentos más gloriosos. Querían experimentar con hombres y mujeres de las prisiones y campos de concentración para identificar y destruir el mal marxista. El estudio se realizó en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos). En dicho campo existían 3.000 soldados republicanos y más de 600 brigadistas internacionales; el estudio fue recogido en el trabajo, 'Psiquismo del fanatismo marxista'. El doctor Vallejo Nágera y otros como él inyectaban a su pacientes cardiazol, un fármaco que llevaba al borde la muerte, provocaba también el coma hipoglucémico, el choque acetilcolínico, la carbonarcosis, el bombeo espinal, además de realizar lobotomías.

En la Revista Semana Médica Española, 1939. Afirmaba:

“La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos. La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores".

Para él, el ideario marxista y la igualdad social favorecía a los inferiores mentales, incapaces de ideales espirituales y a quienes solo les satisface las apetencias animales. Y en aras a fomentar a los mejores, todo hombre debía estar dispuesto a procrear la raza:

“Constituye un deber de todo buen ciudadano, consciente de la responsabilidad moral de su destino histórico crear una familia, si tiene capacidad y salud para ello. Es el solterón, por regla general, un mal patriota y un mal ciudadano, o un enfermo. Piensen los solterones seriamente sus deberes para con Dios, la Patria y el Estado y confirmarán el precedente aserto [...] El ciudadano modelo de la Nueva España será casado y prolífico.”. Vallejo Nágera, 'Política racial del nuevo estado', Editorial Española 1938, p. 55

Sobre la mujer
Antonio Vallejo Nágera consideraba que las mujeres eran fundamentales para el estudio que él pretendía y, por ello, en mayo de 1939, sometió a 50 presas republicanas a un experimento racial; eligió a mujeres de la prisión provincial de Málaga, de distintas edades. Sus investigaciones le permitieron degradar la figura de aquellas mujeres republicanas, que tachaba en sus estudios como un "ser degenerado, lleno de ferocidad y de rasgos criminales", tesis que publicaría años más tarde en la Revista Española de Medicina y Cirugía para dejar constancia de la temible influencia del "gen rojo" y la necesidad de extirparlo. No se conoce la identidad de aquellas mujeres que estuvieron expuestas durante un tiempo a tan humillantes pruebas. El psiquiatra redactó un amplio informe de sus víctimas. Aquellas "mujeres marxistas" eran cincuenta: 33 condenadas a muerte, 10 a reclusión perpetua y las 7 restantes tenían penas de entre 10 y 15 años. Hasta les robó el nombre. Ningún archivo pone nombres y apellidos a las presas malagueñas, aunque se conoce cómo el temido psiquiatra las consideraba peligrosas en diferentes niveles de grupos, considerando a las marxistas las más degenerada. Entre las conclusiones, Nágera afirmó que "la mujer roja y la mujer en general tenía rasgos físicos de extraordinaria inferioridad con respecto al hombre".

Esperanza Bosch, autora de 'La psicología de las mujeres republicanas según el Dr. Antonio Vallejo Nágera' declara en su estudio que el psiquiatra estaba convencido de que las mujeres tenían un virus que era necesario extirpar y que ser de izquierdas tenía una inconfundible relación con la perversión humana. Las mujeres republicanas sufrieron una espuria denigración en la posguerra, por parte de la dictadura franquista. Esperanza Bosch afirma: "A estas mujeres les quitaron a sus hijos para destruir sus mentes y anular sus voluntades". Aquellas cincuenta presas fueron el primer material de un estudio sistemático sobre las teorías nazis, que el Franquismo asumió y practicó.

El psiquiatra afirmaba que el psiquismo femenino tiene muchos puntos con el psiquismo infantil y con el instinto del animal, y que ese instinto primario despierta en el sexo femenino la crueldad, ya que ésta tiene una gran carencia de inteligencia. El psiquiatra, además de buscar el llamado “gen rojo”, definía a la mujer como un ser inferior al servicio de la maternidad; escribió numerosas páginas que intentaban demostrar la inferioridad de las mujeres. Entre otras perlas misóginas, afirmó lo siguiente:

"A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella".

Mirta Núñez, profesora y ex-directora de la Cátedra de Memoria Histórica, de la Universidad Complutense de Madrid, asegura que el principal objetivo era vejar a la mujer que había transgredido los límites de la feminidad tradicional durante la República. De algún modo, esta humillación quería provocar que la vergüenza a la que habían sido sometidas delante de sus vecinos les forzara a regresar al hogar y al ámbito familiar, de donde nunca debieron salir. Igualmente, las presas políticas que habían hecho de enlaces en los partidos o habían combatido como milicianas en el bando republicano, fueron severamente castigadas por “adhesión a la rebelión militar”. Pero además, sobre ellas recaía la losa de ser consideradas traidoras de su género. Toda una visión sostenida en las “investigaciones científicas” del psiquiatra y militar Antonio Vallejo-Nágera, que ha pasado a la historia por sus estudios misóginos sobre la mujer republicana. Fue uno de los impulsores de la segregación entre hijos y madres rojas, con el objetivo de evitar que los pequeños “se contagiaran” de su ideología. “De ahí procede todo el problema de los niños robados”, afirma Mirta Núñez.

No hay que olvidar que las órdenes religiosas entraron de lleno en la dictadura para encargarse de la administración y vigilancia de las presas. Las monjas coaccionaban a las encarceladas para que regresaran al seno de la Iglesia y cumplieran con todos los ritos. En 1940, 22 congregaciones se repartían la gestión de las prisiones en España, entre ellas las Hijas de la Caridad, que lo hicieron en Las Cortes de Barcelona. El gobierno y la Iglesia querían “recristianizar” a la sociedad que se había alejado de la moral católica.

El hacinamiento y el tratamiento que recibieron varias de las mujeres que pasaron por allí, bien podía ser calificado como, “almacén de reclusas”. Algunas recuerdan haber dormido junto a otras seis mujeres en celdas acondicionadas para dos personas. La falta de higiene, las malas condiciones sanitarias, el hambre y la expansión de enfermedades se aliaban allí con la angustia de escuchar cada noche los disparos que en el cercano cementerio del Este acababan con la vida de hombres y mujeres a los que Franco considera enemigos.

Las mujeres abarrotaron las cárceles, sobre todo en los primeros años de posguerra. La madrileña cárcel de Las Ventas, creada por Victoria Kent, primera Directora General de Prisiones de la historia de España, con el objetivo de modernizar y dignificar las condiciones de las reclusas, se vio desbordada con 3.500, cuando estaba pensada para 500 reclusas.

Juan Antonio Vallejo Nágera, muere en Madrid, el 25 de febrero de 1960, pero su pensamiento fascista contra las mujeres está aún presente.

jueves, 8 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Los médicos piden poner fin a las «terapias de conversión» a la heterosexualidad en EE.UU.

Imagen: ABC / Fotograma de 'Identidad robada'
Los médicos piden poner fin a las «terapias de conversión» a la heterosexualidad en EE.UU.
Solo 18 estados tienen leyes que prohíben esta práctica en menores de 18 años.
ABC, 2019-08-08
https://www.abc.es/sociedad/abci-medicos-piden-poner-terapias-conversion-heterosexualidad-eeuu-201908080129_noticia.html

La terapia de conversión es un término amplio que se usa para describir prácticas y acciones destinadas a cambiar la orientación sexual o la identidad de género de las personas, para convertir a cualquiera que no se identifique como heterosexual en una persona heterosexual. Médicos norteamericanos han pedido que se acabe con estas prácticas que afectan negativamente a quienes se les practican.

Históricamente, las terapias de conversión han utilizado el electroshock, medicamentos químicos, administraciones de hormonas e incluso cirugía. Si bien estas prácticas extremas se están volviendo más raras, todavía se están llevando a cabo muchas otras acciones dañinas, que afectan negativamente tanto a niños y adolescentes como a adultos en Estados Unidos, según una perspectiva que publica esta semana la revista «New England Journal of Medicine».

Actualmente, solo 18 estados tienen leyes que prohíben la terapia de conversión en Estados Unidos para personas menores de 18 años. Ningún estado ha prohibido las terapias de conversión realizadas a adultos.

«Como resultado de la falta de regulación sobre estas "terapias", muchos adultos y niños continúan siendo defraudados, perjudicados y traumatizados en los Estados Unidos todos los días», explica el autor principal, el doctor Carl Streed, Jr., un médico de atención primaria en el Boston Medical Center (BMC) y profesor asistente de medicina en la Facultad de medicina de la Universidad de Boston (BUSM).

Según los autores, el daño que causan estas terapias está bien documentado, incluidas las tasas más altas de depresión y pensamientos e intentos de suicidio. «Además de los problemas de salud asociados con las terapias de conversión, estas prácticas también acarrean serias cargas económicas para las personas LGBTQ y el país en general, incluyendo bajos logros educativos, menores ingresos y menor rendimiento laboral», apunta Streed, quien también trata a pacientes en El Centro de Medicina y Cirugía Transgénero en BMC.

Silencio
La perspectiva alienta a los médicos a estar atentos sobre este tema, dado que muchas víctimas de la terapia de conversión a menudo guardan silencio al respecto. Los autores destacan la importancia de enseñar a los médicos acerca de los rasgos comunes y los factores de riesgo para ayudarlos a identificar mejor a los pacientes que se sometieron o podrían recibir terapia de conversión.

También enfatizan, para los profesionales médicos, las enfermedades psiquiátricas que provocan las terapias de conversión, como el trastorno de estrés postraumático (TEPT) que requieren atención médica.

De igual forma, también llaman a la acción a educadores médicos para reformar los planes de estudio de las escuelas de medicina y los programas de capacitación para preparar mejor a los futuros médicos para atender a las personas LGBTQ, incluida la identificación y el tratamiento de traumas pasados.

Los autores consideran que existe amplia evidencia de que los médicos actuales están mal equipados para ayudar a las víctimas de la terapia de conversión y a las personas LGBTQ en general. Esto se debe en gran parte a que la educación sobre la salud LGBTQ no es una parte obligatoria del plan de estudios de las escuelas de medicina y, por lo tanto, la mayoría de los médicos nunca aprenden a atender adecuadamente las necesidades de salud generales de estos pacientes, mucho menos el trauma causado por la terapia de conversión.

«En pocas palabras, estas prácticas deben terminar --dice Streed--. Necesitamos trabajar en todos los sectores para centrarnos en garantizar que todas las personas de todas las edades reciban una atención adecuada e integral por parte de profesionales médicos capacitados en un entorno de apoyo».

Streed, quien fue presidente del Comité Asesor de la Sociedad Médica de Massachusetts sobre Asuntos LGBTQ y ex presidente del Comité Asesor de la Asociación Médica Americana sobre Asuntos LGBTQ, aboga por poner fin a la terapia de conversión.

miércoles, 17 de abril de 2019

#hemeroteca #transexualidad #testimonios | Jairo Moreno: «A mí me mandaban al psiquiatra»

Imagen: El Periódico EX / Jairo Moreno
Jairo Moreno: «A mí me mandaban al psiquiatra»
Rocío Sánchez Rodríguez | El Periódico Extremadura, 2019-04-17
https://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/a-mandaban-psiquiatra_1157590.html

«A mí hubo médicos que me dijeron que no tenían ni idea de qué hacer, me mandaban al psiquiatra como si yo tuviera un problema mental, como si fuera un enfermo. Pero es que no es una gripe o un virus. Pasar por eso es muy doloroso. Había profesionales que directamente no sabían cómo afrontarlo. Recuerdo una conversación con el psicólogo que yo le decía: ‘Yo soy un hombre’. Y él: ‘Que no’. Y yo insistía en que sí. Fue una batalla. Por eso es tan sumamente importante que ahora exista este protocolo, para que los profesionales de la sanidad extremeña tengan un itinerario claro. Han sido seis años de lucha para conseguirlo». Así lo manifiesta Jairo Moreno, un joven transexual de Cáceres, de 31 años, que es voluntario en la Fundación Triángulo. Celebra el nuevo protocolo sanitario como un avance fundamental.

miércoles, 3 de abril de 2019

#hemeroteca #homofobia #memoria | De los 'electroshock' de Franco a las terapias del obispo Reig Pla: décadas de homofobia para 'curar' la homosexualidad

Imagen: El Diario / Manifestación 'gay' en Barcelona. 1977-06-26
De los 'electroshock' de Franco a las terapias del obispo Reig Pla: décadas de homofobia para 'curar' la homosexualidad.
Las técnicas para 'curar' la homosexualidad del obispado de Alcalá entroncan con la concepción pseudocientífica de la misma, inaugurada a finales del siglo XIX, que la consideraba una enfermedad que se podía reconducir. En esa época se sucedían las descargas eléctricas, lobotomías y diversos tratamientos psiquiátricos con este enfoque. En 2009 la Asociación Estadounidense de Piscología se opuso a las prácticas que prometen cambiar la orientación. El franquismo, auspiciado por sus propias leyes, reprimió duramente a los homosexuales mediante estas terapias aversivas y fueron encerrados en varios penales, entre ellos, los de Huelva, Badajoz, Madrid o Barcelona.
Marta Borraz | El Diario, 2019-04-03
https://www.eldiario.es/sociedad/electrochoques-Obispado-Alcala-homofobia-homosexualidad_0_884712222.html

El obispado de Alcalá, en manos de Juan Antonio Reig Plá, organiza talleres para 'curar' la homosexualidad dirigidos a adultos y a menores. Son pseudoterapias clandestinas prohibidas por la ley contra la LGTBIfobia de la Comunidad de Madrid y herederas de la concepción médica patologizante de la homosexualidad que empezó a divulgarse a finales del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX. Entre sus aplicaciones prácticas, descargas eléctricas, lobotomías, ‘electroshock’, tratamientos psiquiátricos... Muchas de estas técnicas fueron frecuentemente usadas en la dictadura franquista en España y en la Alemania nazi. La lista es larga y se une a la trayectoria de represión sufrida por gais, lesbianas y bisexuales históricamente.

El origen del tipo de cursos que organiza el obispado se sitúa en la década de los 80 del siglo XIX, cuando la palabra "homosexualidad" surge en el contexto científico de la época. La clave la aporta el psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, que en su obra 'Psicopatía Sexual' incluyó la orientación sexual no heterosexual en su lista de "perversiones" y "enfermedades" sexuales. La homosexualidad "se construyó entonces como una enfermedad, un comportamiento desviado que requería cura, que se podía (y debía) reconducir a la normalidad", apunta la profesora de Sociología de la Universidad de Castilla- La Mancha y activista Gracia Trujillo.

En el ámbito europeo comenzaron entonces a sucederse las investigaciones sobre el tema, en principio de tono teórico, pero sujetas a la evolución de la medicina, que pronto comenzó a desarrollar aplicaciones prácticas, explica Ramón Martínez, historiador especializado en el colectivo LGTBI y escritor. Estas ideas culminaron en la inclusión de la homosexualidad en los principales manuales de enfermedades. El objetivo subyacente de las técnicas era modificar la orientación sexual de la persona para seguir la norma heterosexual y bajo el prisma de que se debía a algún tipo de trauma. La actualización de estas ideas no parecen estar muy lejos de las tesis divulgadas por el obispado de Alcalá, que aunque rechaza denominarlas como terapias "reversivas", emplea el mismo ‘modus operandi’.

La represión franquista
Estas prácticas tuvieron un gran apogeo en la época franquista en España. El régimen de Franco no incluyó la homosexualidad en la legislación hasta mediados de los años 50, cuando concretamente en 1954 reformó la Ley de Vagos y Maleantes para incluir a los homosexuales, que podían ser condenados a ser internados "en instituciones especiales" y "en absoluta separación de los demás". La Segunda República había despenalizado la homosexualidad, anteriormente perseguida por la dictadura de Primo de Rivera, pero no quiere decir que en la práctica hubiera aperturismo a la diversidad afectivo sexual.

Posteriormente, en 1970, entró en vigor la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que inauguró en la normativa española el enfoque de la reparación, conversión y curación de la homosexualidad.

"La aplicación en forma sistemática de la tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes contra homosexuales y transexuales constituyó una pauta de la represión homofóbica" de la época, resume Amnistía Internacional en su informe España: poner fin al silencio y la injusticia, publicado en 2005 para hacer frente a la deuda pendiente con las víctimas del franquismo. Con la ley de 1970, que sobrevivió al franquismo y no fue derogada completamente hasta 1995 –en el 79 se eliminó lo referente a la homosexualidad– se crearon los penales de Badajoz y Huelva para "rehabilitar" a los homosexuales, donde permanecían entre tres meses y cuatro años. También fueron confinados en Carabanchel (Madrid) y en Barcelona.

"Bajo la idea de 'curar' la homosexualidad eran sometidos a 'tratamientos' mediante terapias aversivas como la aplicación de descargas eléctricas ante estímulos homosexuales, cesando ante estímulos heterosexuales", explica Amnistía Internacional en su estudio, que también asume que posteriormente eran desterrados de sus lugares de origen "a fin de quebrar los lazos con sus familias y amistades". En esta época, fueron famosos dos psiquiatras, Juan José López Ibor y Antonio Vallejo-Nájera que, amparados por las leyes franquistas, "investigaron y aplicaron técnicas terribles para 'curar' la homosexualidad dejando a la gente echa polvo", nombra Martínez.

A las lesbianas no se las incluyó en la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social explícitamente, pero eso no significa que no fueran reprimidas. Trujillo apunta a que "los legisladores ni siquiera las consideraron porque la idea de que dos mujeres (o más) pudieran tener una sexualidad autónoma y placentera era, literalmente, impensable", pero también sufrieron persecución. "A las lesbianas las denunciaban las familias o gente conocida, las repudiaban, y muchas acabaron en hospitales psiquiátricos, donde se les aplicaron los sistemas de supuesta 'curación' como electroshocks. Internarlas en manicomios era otra forma de encarcelarlas, de privarles de libertad", señala la socióloga.

Entre tanta represión, el activismo y la defensa de los derechos LGTBI se fue haciendo cada vez más fuerte y presente. En España, tras la muerte del dictador y a pocos días de las elecciones democráticas, el colectivo salía por primera vez a la calle en una manifestación histórica en las Ramblas de Barcelona. Ocho años antes, una revuelta contra las redadas homófobas que la Policía neoyorkina solía hacer en el bar ‘Stonewall Inn’ de la ciudad inauguraba el activismo LGTBI tal y como lo conocemos. La pelea por la visibilidad y contra la homofobia y el paso de los años acabaron por desterrar de los manuales de psiquiatría la homosexualidad.

Prácticas 'contra naturam'
Ahora el consenso científico se opone al tipo de técnicas que celebra el obispado de Alcalá y la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) declaró en 2009 su oposición a que profesionales de la psicología o psiquiatría hagan creer a sus pacientes que pueden cambiar su orientación sexual. Es más, asumió que hacerlo no era inocuo para ellos y podía derivar en problemas de ansiedad, depresión y suicidio. Junto a ello, unos años antes, en 1990, la Organización Mundial de la Salud excluyó la homosexualidad de su lista de enfermedades y en 1973 hizo lo propio con su manual de trastornos mentales la Asociación Americana de Psiquiatría.

No quiere decir que antes del estudio de la homosexualidad en el contexto científico no existiera represión, pero su existencia estaba muy marcada por el contexto judeocristiano, que lo consideraba "un pecado". Martínez explica que "entonces eran prácticas que se consideraban válidas o inválidas y no había identidades". "Lo único permitido era la práctica heterosexual encaminada a la reproducción y sin placer. El resto era considerado sodomía".

La principal diferencia era que la homosexualidad no se consideraba algo que pudiera corregirse ni "repararse" porque ni siquiera estaba categorizada de tal manera, sino que eran consideradas prácticas anti natura y contrarias a lo divino. "En la época de la Inquisición, por ejemplo, los principales castigos eran la condena a la hoguera o a las galeras a remar", prosigue el historiador, que hace hincapié en que "el argumento" no era pseudocientífico sino religioso: el Levítico (libro del Antiguo Testamento) condena explícitamente la homosexualidad masculina en sus capítulos 18 y 20, calificándola de "acto infame".

martes, 28 de agosto de 2018

#hemeroteca #iglesia #homofobia | Óscar Escolano: "Las declaraciones del papa sobre homosexualidad y psiquiatría son bastante ambiguas"

Imagen: Clarín / Jorge Mario Bergogliose despide de Irlanda
Óscar Escolano: "Las declaraciones del papa sobre homosexualidad y psiquiatría son bastante ambiguas".
Cadena SER, 2018-08-28
http://cadenaser.com/programa/2018/08/28/hoy_por_hoy/1535437526_838552.html

El portavoz y secretario de Crismhom, la Comunidad de Cristianos de Madrid Homosexuales, asegura que no queda claro si la recomendación del papa Francisco para llevar a los niños al psiquiatra por su homosexualidad es "para ayudar" o "para curar algo que no es una enfermad".

“Las declaraciones son ambiguas. Entendemos que se refiere a psiquiatría como medio para ayudar a los niños y personas homosexuales, para que tengan un medio para aceptar su realidad”, ha dicho Óscar Escolano (Crismhom) sobre la recomendación del papa Francisco para llevar a los niños al psiquiatra, aunque también ha señalado que, “dada la trayectoria de la Iglesia”, se puede interpretar como “una ayuda para curar” la homosexualidad “como si fuera una enfermedad”.

Escolano ha dicho que el mensaje “es peligroso” y “da rabia que se relacione homosexualidad con enfermedad”. En una entrevista en ‘Hoy por Hoy’ ha recordado que “el papa Francisco quiere hacer una iglesia más inclusiva” pero al mismo tiempo “tiene que contentar a los sectores más conservadores”.

#hemeroteca #iglesia #homofobia | El Vaticano no quiere líos: así eliminaron la frase del Papa sobre la psiquiatría y los gais

Imagen: El Comfidencial / Jorge Mario Bergoglio a su llegada a Irlanda
El Vaticano no quiere líos: así eliminaron la frase del Papa sobre la psiquiatría y los gais.
"Cuando se refirió a psiquiatría está claro que lo estaba haciendo para destacar un ejemplo de cosas que se pueden hacer, pero no quiso decir que sea una enfermedad mental ", dice El Vaticano.
El Confidencial, 2018-08-28
https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-08-28/papa-francisco-homosexualidad-psiquiatria-frase_1608701/

"Cuando se muestra desde la infancia, hay mucho que se puede hacer a través de la psiquiatría para ver cómo son las cosas. Es algo diferente si se muestra después de 20 años". El Papa Francisco pronunció estas palabras el pasado domingo durante el vuelo de regreso a Roma desde Irlanda, viaje en el que un periodista le preguntó qué recomendaría a los padres que observan una tendencia homosexual en sus hijos. "Sería un error parental [ignorarlo], respondió entonces el Papa.

Pese a la contundencia de sus palabras, el equipo de comunicación de la Ciudad del Vaticano no las incluyó en su transcripción sobre las preguntas y respuestas que se habían planteado durante el vuelo, cuestión que no pasó desapercibida a los periodistas que habían presenciado la conversación.

Dada la trascendencia de las declaraciones, la agencia AFP optó entonces por preguntar directamente a un portavoz del Vaticano sobre las mismas y sobre por qué no se habían incluido en el comunicado, ante lo que les aseguraron que se había hecho así para no "cambiar los pensamientos del Santo Padre".

"Cuando el Papa se refirió a psiquiatría está claro que lo estaba haciendo para destacar un ejemplo de cosas que se pueden hacer, pero con esa palabra no quiso decir que eso [la homosexualidad] es un enfermedad mental", afirmó la portavoz.

Polémica sobre ocultar abusos
Las declaraciones del Papa llegan después de que el exnuncio en Estados Unidos Carlo Maria Viganò, de 77 años, pidiera la pasada semana la renuncia de Francisco al asegurar que conocía desde junio de 2013 las acusaciones de abusos sexuales sobre el cardenal Theodore McCarrick, quien fue sancionado en junio pasado por el pontífice.

El arzobispo Viganò escribió una carta de 11 folios que fue publicada este domingo por algunos medios de corte conservador en varios países en la que además el prelado acusa a otros miembros de la Curia de formar un 'lobby gay' y encubrir las acusaciones contra el cardenal estadounidense.

La carta se basa en acusaciones personales y el prelado no aporta ninguna documentación o prueba de estas. El exembajador vaticano escribió que Francisco conoció el caso el 23 de junio de 2013 porque él mismo se lo comunicó "y siguió encubriendo al cardenal exarzobispo de Washington, McCarrick".

Preguntado sobre estos hechos durante el vuelo de regreso a Roma, el Papa pidió que se eviten juicios mediáticos y que se denuncien pronto los casos de abusos por parte de los religiosos ante cualquier prueba.

Asimismo, el Papa aconsejó que "si hay sospechas o pruebas o medias pruebas" hay que abrir una investigación, pero que siempre es necesario aplicar la "presunción de inocencia" y criticó cómo "algunos medios comienzan a crear un ambiente de culpabilidad".

#hemeroteca #iglesia #homofobia | El papa sugiere la psiquiatría para tratar la homosexualidad en la infancia

Imagen: La Voz de Galicia / Jorge Mario Bergoglio
El papa sugiere la psiquiatría para tratar la homosexualidad en la infancia.
Las palabras del pontífice fueron matizadas más tarde desde el Vaticano.
La Voz de Galicia, 2018-08-28
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2018/08/28/papa-sugiere-psiquiatria-tratar-homosexualidad-infancia/0003_201808G28P27991.htm

¿Un malentendido producto de un insuficiente manejo del idioma o no? ¿Realmente quería decir lo que dijo? Eso es lo que muchos, sobre todo en los círculos relacionados con el movimiento LGTB, se preguntaban este lunes después de que los servicios de prensa del Vaticano corrigieran las palabras del papa Francisco pronunciadas durante la conferencia de prensa concedida en el vuelo de vuelta a Roma de su controvertido viaje a Irlanda. Preguntado por qué le diría a los padres que detecten orientaciones homosexuales en su hijo, el sumo pontífice recomendó recurrir a la psiquiatría cuando los progenitores constaten esa tendencia a edades tempranas: «Les diría, en primer lugar, que recen, que no condenen, que dialoguen, entiendan, que den espacio al hijo o a la hija», respondió el papa como recoge AFP.

Al mismo tiempo, apuntó que había que tener en cuenta la edad porque, como añadió, «cuando eso se manifiesta desde la infancia, hay muchas cosas por hacer por medio de la psiquiatría, para ver cómo son las cosas. Otra cosa es cuando eso se manifiesta después de los 20 años». No solo eso porque matizó además que «nunca diré que el silencio es un remedio. Ignorar a su hijo o hija con tendencias homosexuales es un defecto de paternidad o de maternidad».

Eso lo dijo el domingo, pero la versión oficial de la conferencia de prensa difundida este lunes suprimió la referencia a recurrir a la «psiquiatría para no alterar el pensamiento del papa», explicó a AFP un portavoz del Vaticano.

«Cuando el papa se refiere a ‘‘psiquiatría’’, está claro que quería dar un ejemplo sobre las diferentes opciones de lo que hay que hacer», explicó la española Paloma García Ovejero. Además, precisó que el pontífice no quería decir que se trata de «una enfermedad psiquiátrica, quería decir que era algo psicológico», explicó. El papa Francisco reconoció en un libro que tuvo que buscar la ayuda de un psicoanalista. No cuando fue elegido pontífice, fue a finales de la década de 1970, en los peores años de la dictadura argentina y los más polémicos de su biografía. «Consulté a una psicoanalista judía. Durante seis meses fui a su casa una vez a la semana para aclarar algunas cosas», contó.

Las declaraciones del papa generaron rechazo entre las asociaciones de defensa de los homosexuales franceses que las tildaron de «irresponsables» al tratar la homosexualidad como si fuera una enfermedad. Una de las primeras en reaccionar en Twitter fue SOS Homosexualidad: «Cuando la Iglesia olvida que la homosexualidad no es una enfermedad y el papa Francisco autoriza comentarios psiquiátricos que ya han sufrido personas LGBT durante demasiado tiempo, ¡tenemos razón en preocuparnos!». De hecho, recordaron que la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró la homosexualidad de la lista de enfermedades en 1990.

No es la primera vez que el Vaticano retoca las declaraciones realizadas por el pontífice, al parecer, por demanda suya porque acostumbra a hablar libremente, de forma espontánea en italiano, un idioma que no domina porque no es el suyo.

Según la agencia del Vaticano I. Media, el servicio de prensa de la Santa Sede retiró en el 2013 una frase completa pronunciada por el papa argentino. En esa frase aseguraba que el arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 mientras oficiaba la misa, «merece ser beatificado, pero debemos considerar el contexto», dijo, lo que no correspondía a su pensamiento ni a las decisiones optadas pocos años después, ya que será canonizado en octubre de este año.