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sábado, 3 de octubre de 2015

#hemeroteca #homofobia | Matt Damon, Decine21 y la homofobia sigilosa

Imagen: Google Imágenes / Matt Damon
Matt Damon, Decine21 y la homofobia sigilosa.
Shangay Lily · Palabra de Artivista | Público, 2015-10-03
http://blogs.publico.es/shangaylily/2015/10/03/matt-damon-decine21-y-la-homofobia-sigilosa/

Tras recibir repetidos, e indignados, enlaces en las redes sociales, por fin leo una noticia sobre Matt Damon en la que anima a volver al armario en aras de la carrera actoral, así, como el que no quiere la cosa.

La noticia, que aquí ha reflejado la página asociada a este medio DeCine21, se encabeza con un bestial Matt Damon cree que los actores no deben airear su homosexualidad. Hala, sin complejos. Nada de sutilezas. Pura escuela del obispo de “hombres nocturnos” Reig Plá.

Pero lo peor no es la salvaje admonición del actor, que ya en sí tiene tela, sino la escandalosamente homófoba redacción de la noticia en el portal @decine21. Una barbaridad más propia de una página que se llamase Decine13 (siglo en que la Santa Inquisición se hizo estatal, gracias al Reino de Aragón) que de una que alardea de ser veraz reflejo del siglo XXI. Me he tomado la molestia de hacer una captura de las líneas más ofensivas.

Imagen: Palabra de Artivista
No sé qué zoquete o zoqueta, ha redactado esa sarta de burradas, pero son enormente ofensivas y mucho más dañinas de lo que parecen. Salvo que sean de agencias en manos de cristofascistas hasta del Opus Dei como EFE (en manos de un supernumerario, como podéis confirmar en el enlace) o Europa Press, no entiendo cómo a estas alturas del siglo XXI se puede seguir poniendo semejantes barbaridades, salvo que haya una intención malsana detrás.

Vayamos por partes. Primero, eso de llamarnos “gremio”. Hijo o hija (el artículo, curiosamente, no va firmado), los homosexuales somos un colectivo o una comunidad. En el más paternalista de los casos, somos una minoría asediada, perseguida y criminalizada desde hace siglos. Desde luego, no somos un gremio, porque ser homosexual no es nuestro trabajo de elección y por lo tanto no estamos agrupados con otros artesanos en ninguna casta como pareces implicar, ignorangután. Luego está eso de decir que somos “hipersensibles” por defendernos de la homofobia (como la que hacéis vosotros en ese artículo, despreciando una lucha de siglos y tratándola de “hipersensibilidad” a los insultos, agresiones y humillaciones). Encima os permitís llamar a Ellen Degeneres “militante progay”, como si fuese una terrorista o la obsesiva adepta a un grupo o partido especialmente agresivo (por desgracia, “militante” ha acabado teniendo esa connotación en estos tiempos de “centralidad del tablero” y otras ambigüedades tercerposicionistas). Como todo el mundo sabe, Ellen es lesbiana, con lo cual sería muy raro que no fuese “progay” (insinuaciones de la maldad de la discriminación positiva y acoso a los “pobres heterosexuales”) salvo que fuese otra absurdigay que se tira piedras en su propio tejado con tal de agradar al amo heteropatriarcal. Por otro lado, la palabra a aplicar, si consideráis que Ellen dedica “demasiado tiempo” a defender sus (y nuestros derechos), es activista. Ellen no milita en ningún partido o sociedad paramilitar secreta. Desde que salió del armario al final de su serie (se lo pensó mucho, no es especialmente activista, pero lo es), simplemente denuncia las agresiones públicamente. Al final, eso de ridiculizar sutilmente el activismo me suena mucho a esa obcecación de los cristofascistas en definir nuestra orientación y deseo (dos cosas distintas a género y sexo, pero eso ya para ellos es como hablar del porcentaje de agua en Marte) como “homosexualismo”, como si fuésemos una escuela artística o una de las vanguardias del XX. Es la manera franquista de negar nuestra esencia, multiplicidad y divergencia.

Pero al final lo que estamos leyendo en esa aparentemente anodina noticia no es más que lo que llevo años denunciando como una sofisticada, peligrosa y nueva forma de homofobia: la homofobia sigilosa.

Esta homofobia es incluso más dañina que la tradicional, porque se esconde, se invisibiliza, se niega, se envuelve en la capa de la tolerancia, lo casual, lo inintencionado, y deja a la víctima sin posibilidad de gritar su dolor, de reparar esa agresión. Si este artículo lo lee una niña o niño, asocia homosexualidad con agresividad, “militante”, “gremio”, “hipersensible”, y cree que no debe protestar o denunciar lo que le duele y agrede (por no mencionar el “consejo” del repri de Damon: que la niña o niño oculte su sexualidad, o más bien su amor).

Y es que luego tenemos el grueso de la homofobia que exuda esta noticia. La idiotez del “razonamiento” repriarmarizado de Matt Damon —sobre el que siempre ha habido sospechas de homosexualidad desde su relación con Ben Affleck, pero que nos da igual: si no lo declaras no nos interesas— de que un actor debe esconder, porque eso es lo que dice, su homosexualidad. Pero él no tiene ningún inconveniente en salir en fotos y promocionar sus relaciones hetero y patriarcales a todo bombo. Aparte del hecho de que esté casado y tenga un hijo, algo que no deberíamos saber siguiendo su razonamiento, su propaganda heteropatriarcal llega hasta el extremo de haber dado una entrevista (entre muchas más) al periódico The Guardian sobre su vida familiar y su amor por su esposa que titulan Matt Damon: mis valores familiares. ¡Toma ya adoctrinamiento tradicional heteropatriarcal! En la entrevista del convencido defensor de la discreción y privacidad (sólo si eres hetero, claro) nos habla de sus padres, de su relación con ellos y los vecinos, de cuándo se divorciaron, de sus relaciones matrimoniales, de su esposa —que es “mi alma gemela”—, de su vida más íntima en el hogar, de sus hijos, de sus rutinas… en fin, justo lo contrario de lo que ahora dice sobre “los homosexuales” (curioso interés en la vida de personas ajena, por cierto).

Pero es que si gugleamos un poco sobre el personaje, aparte de enterarnos de que fue novio de una persona tan privada y anónima como Winona Ryder (bien de fotos y publicidad cuando él empezaba y ella era la famosa) o la cómica y especialista en escándalos manufacturados Sarah Silverman, nos encontramos con un enorme despliegue de “intimidades” o novias a exhibir. Incluso vemos apasionados besos en la boca con sus “novias” en público (esos que les niega a los homosexuales y se harta de escenificar principalmente en photocalls). En fin, que ese argumento de que para ser un actor creíble hay que ocultar tu vida privada parece bastante falso.

El razonamiento real que convierte la visibilidad de los homosexuales, la naturalidad, el orgullo, en una cuestión de vida o muerte es muy sencillo: si no luchas contra lo conocido, permanecerá el prejuicio, ignorancia y opresión patriarcal. El status quo siempre ha juzgado con esta regla escondida: si no aplicas oposición, la misma rutina avanza siempre (hacia atrás, además). Por eso la derecha y los poderes patriarcales (Iglesia-Banca-Empresa) insiste en el sofisma de que la igualdad, la normalidad la aceptación es el silencio. No hables de ello si quieres ser normal. Ocultando que esa “igualdad” es la imposición de lo mayoritario. El simple hecho de que lo que se haya destacado es el tema homosexual y no la heterosexualidad presupuesta a todos, es muy indicativo de cómo opera la homofobia. Simplemente no lo menciones y deja que se presuponga (se imponga violentamente) la heterosexualidad patriarcal.

Es en los pequeños comentarios, en los chistes de reunión, en las agresiones casuales (una mujer transexual que debe entrar en un edificio oficial y le gritan su nombre de esclava, de cuando se le impuso un nombre de “hombre”, un niño al que se le llama la atención por ser demasiado afectuoso con un amigo, una niña que no quiere llevar faldas o maquillarse...), donde se aplica el castigo del sistema heteropatriarcal, el correctivo al diferente o a la disidente.

Por eso exijo una rectificación y disculpas por parte del medio Decine21. Que no se deje estar para olvidar otro insulto, otra homofobia sigilosa.

En cuanto a Matt Damon, menos pedir disculpas y no nos metas tus traumas por las narices. Tú sabrás lo que tienes que tragar en Hollywood para ser el galán de moda. Pero tu próxima película no va a ser la tumba de mi libertad.

jueves, 1 de octubre de 2015

#hemeroteca #armarios | Los actores que salen del armario tienen dificultades para encontrar trabajo

Los actores que salen del armario tienen dificultades para encontrar trabajo.
Sigue siendo un riesgo para sus carreras. Los estudios han velado para evitar que trascendieran las inclinaciones sexuales de los galanes de la industria. Muchos actores han decidido salir del armario en público en los últimos años para contribuir a la aceptación social.
EFE | El Mundo, 201510-01
http://www.elmundo.es/loc/2015/10/01/560c015846163f4c158b4580.html  

A pesar de su carácter liberal, Hollywood sigue siendo una industria donde salir del armario no está exento de riesgos, al menos para la comunidad de actores que aún hoy se expone a que su vida privada condicione, en alguna medida, el futuro de su carrera.

Recientemente, Matt Damon comentaba en una entrevista para el diario británico The Guardian lo inconveniente que resultaba en su gremio hablar en público sobre las preferencias sexuales de cada uno. Para el protagonista de la saga "Bourne", cuanto menos sepa el espectador, mejor.

"Ya seas heterosexual o gay, la gente no debería saber nada de tu sexualidad porque ese es uno de los misterios que deberías poder interpretar", dijo Damon, quien en 2013 hizo de pareja homosexual de Michael Douglas en el éxito de HBO ‘Detrás del candelabro’ y es conocido por sus opiniones de izquierdas.

Damon fue muy criticado por sus palabras, que se entendieron como retrógradas, y él las justificó en términos de eficacia profesional.

"Alguien dijo que yo dije que los actores homosexuales deberían volver al armario. Es doloroso que se afirmen cosas en las que uno no cree", explicó Damon el lunes en el programa de Ellen DeGeneres, famosa presentadora lesbiana pareja de la actriz Portia de Rossi.

Más allá de lo acertados o desacertados que fueran sus comentarios, estos constataron una realidad existente en una industria que, desde su creación, se ha mostrado incómoda con la homosexualidad de sus estrellas.

Por 'vender' películas
Durante décadas los estudios han velado para evitar que trascendieran las inclinaciones sexuales de galanes y divas temerosos de que un desliz de cama echara al traste la imagen de seductores del sexo opuesto que servía para vender películas.

Muchas páginas se han escrito sobre la homosexualidad de Rock Hudson, Montgomery Clift o Anthony Perkins, y la bisexualidad de Cary Grant y Katharine Hepburn, quienes triunfaron en una época en la que la sodomía estaba penada por la ley en EE.UU. y mostrar atracción por personas del mismo sexo era considerado una enfermedad mental.

Aunque el movimiento de derechos civiles de la comunidad homosexual ha dado pasos de gigante recientemente en EE.UU. -en junio el Tribunal Supremo falló a favor del matrimonio gay-, el rechazo es aún notable en gran parte del país.

En Hollywood, muchos han decidido salir del armario en público en los últimos años para contribuir a la aceptación social.

Los valientes
Jodie Foster, Zachary Quinto, Neil Patrick Harris, Jim Parsons, Wentworth Miller, Matt Bomer, Ellen Page, T.R. Knight y Luke Evans son algunos de los que han hablado abiertamente de su homosexualidad y lesbianismo.

Antes que ellos, lo hicieron Ian McKellen y George Takei, entre otros, así como Richard Chamberlain, quien dejó constancia de eso en unas memorias que publicó en 2003.

Siete años después, preguntado por el diario The Advocate sobre su decisión aseguró que "no le recomendaría" a un hombre con aspiraciones de papeles protagonistas en Hollywood que saliera del armario. "Hay aún una tremenda cantidad de homofobia en nuestra cultura", afirmó Chamberlain.

En esa misma línea se ha expresado el actor Rupert Everett, quien a diferencia de Chamberlain, reveló su homosexualidad cuando su carrera estaba despegando, en la década de 1990, y vio cómo las ofertas para hacer papeles principales desaparecían.

"Fue un asunto enorme durante toda mi carrera", insistió Everett en una entrevista en 2014 con el periódico The Daily Telegraph en la que admitió que, "hasta cierto punto", se había saboteado su propia carrera. "Es difícil argumentar que (Everett) no se vio afectado por salir del armario", dijo Matt Damon.

Un signo de que los tiempos están cambiando también en Hollywood es la carrera de Luke Evans. El actor galés, que ha sido pareja del modelo español Jon Kortajarena, acumula papeles de acción propios de macho alfa desde ‘El Hobbit’ a ‘Drácula, la leyenda jamás contada’", y próximamente se le verá combatiendo a criminales de guerra en ‘SAS: Red Notice’.