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sábado, 23 de septiembre de 2023

#textos #lgtbi #activismo | MIKELA GOGOAN ZAITUGU!

Oarsoaldeko Hitza / Recordando a Mikela en el acto de Mikelaldia //

MIKELA GOGOAN ZAITUGU!
Julenka | Mikelaldia, 2023-09-23

[Este es el texto de la intervención de Julen, su amiga y compañera en EHGAM, en recuerdo de Mikel Martin en el acto de Mikelaldia, que familiares, amigas y organizaciones aliadas organizaron en su memoria el 23 de septiembre de 2023 en Orereta/Errenteria. Las intervenciones se realizaron junto al Gaztetxe, en la calle Altxu, en el transcurso de la kalejira.] 

Mikela siempre recordaba cómo nos recibían en los propios sitios del ambiente, en aquella «cuesta del culo» o «mariconcha», cuando íbamos a poner algún cartel o repartir alguna octavilla con aquellas primeras reivindicaciones o algún programa con actividades para celebrar aquellos primeros orgullos organizados por EHGAM. «Aquí están las políticas», nos decían con sumo desprecio. Sí, siempre hemos sido «las políticas» y ese ha sido, precisamente, nuestro orgullo. Lo tuvimos claro desde el principio, asumiendo la máxima feminista de que «lo personal es político», porque no hay duda de que la experiencia personal tiene tremenda conexión con las grandes estructuras sociales y políticas. Y poníamos –y seguimos poniendo- nuestros cuerpos para intentar cambiarlas.

Y siempre como Mikela, comprometidas contra la mercantilización de «lo gay», contra el «pinkwashing» político o empresarial e, incluso, contra la «homonormatividad» que se vive dentro del propio colectivo. Contra todo aquello que forma parte de lo que Shangay Lily, otra de las grandes que se nos fue, denominó, con gran acierto, «gaypitalismo». Y, Mikela, como decías una y otra vez, «aquí estamos y no nos ocultamoss», «hemen gaude eta ez gara ezkutatzen», aquí estamos «las políticas», recordando tu legado, siguiendo con tu lucha y mostrando con nuestros cuerpos que, ahora y siempre, «lo personal es político».

En el brindis del pasado jueves en Txomin Barullo recordaron algunas cosas que nos proponía Mikela en nuestra lucha por la liberación. Comentaba una cómo intentaba convencerla de lo fácil que sería derribar el “sagrado corazón” de Urgull, atándolo con cuerdas y tirando desde un camión desde el paseo Nuevo. Otra también recordó la propuesta para pintarlo de rosa. Al hilo de esto, me acordé que también nos propuso forrarlo con un inmenso condón, algo similar a lo que hicieron las de Iruña en el paseo Sarasate con las farolas, además de la pancarta en el monumento a los Fueros con aquel inmenso lema “acción = vida”.

El último encargo que me hizo Mikela, y como casi siempre de forma urgente, fue el cartel para anunciar la última concentración del 1 de diciembre en Donostia, otra fecha clave en nuestro particular calendario, en la que se conmemora el día mundial de lucha contra el vih-sida. Y, como cada año, comentamos a ver cuándo conseguiríamos cambiar el nombre de la plaza en la que se hace esta concentración anual: no es de recibo que Donostia dedique una plaza a Teresa de Calcuta, ‘apologeta del odio’ como la que más, y menos aún que en ella se ubique el lazo rojo en recuerdo a las víctimas del sida.

Precisamente donde hoy está esta plaza se ubicaba el antiguo mercado de frutas de Atotxa, junto al que fuera el campo de fútbol de la Real. En aquellos pabellones hubo una zona que se permitió utilizar a ciertos colectivos y movimientos sociales. Recuerdo cómo EHGAM preparaba, junto a los taldes feministas de la época, en aquel lugar pancartas para las manifestaciones y otras acciones en defensa de alguna de las reivindicaciones del momento. Mikela siempre estaba dispuesta, cómo no, a colaborar y, en una ocasión, me parece que a favor del divorcio, dejó impreso nada más que ‘por la legali’; no había calculado el espacio y no le entraba nada más, así que así lo dejó, quedándose tan fresca, ‘por la legali’. A partir de entonces y durante mucho tiempo a nuestra Mikeli la llamamos ‘La Legali’, ‘Nati, la Legali’.

Por cierto, ya puestas (y del mismo modo que aprovechaba Mikela para reivindicar cualquier cosa en cualquier situación), no estaría de más iniciar una campaña para que la plaza que todavía se dedica a Teresa de Calcuta no solo deje de hacerlo sino que, en su recuerdo, se denomine plaza Mikel Martin. La memoria de nuestra Mikela, la Legali, se lo merece más que nadie. Porque nadie ha luchado tanto como ella no solo por los derechos LGTBI+ (y tris-tras-tres, como decía en más de una ocasión) y de las personas seropositivas, por la justicia social y por un mundo mejor para todas y, en definitiva, por los derechos humanos. Mikela gogoan zaitugu! Mikela, beti gure bihotzetan! Gora Mikela!

martes, 22 de agosto de 2017

#hemeroteca #activismo #shangaylily | Shangay Lily, sólo podemos vencer

Imagen: Diario 16 / Jesús García y Shangay Lily
Shangay Lily, sólo podemos vencer.
Jesús García | Diario 16, 2017-08-22
http://diario16.com/shangay-lily-solo-podemos-vencer/

Hay dos tipos de activistas en este nuestro mundo del activismo LGTBI. Aquellas que viven la lucha por los derechos del colectivo como su única batalla, una lucha que se agota en sí misma, que es instrumento y finalidad; y aquellas que saben romper nuestro estrecho marco, ver más allá y enmarcar está digna batalla en la larga guerra por la libertad.

No hace falta que os diga en qué lado de la barricada estaba Shangay.

Cuando vi a Shangay por primera vez no tenía ni la más remota idea de quién era, de lo que había hecho y de su significación para el colectivo. Yo solo estaba en esta lucha por mi identidad como marica y mi militancia comunista y antifascista. Fue precisamente el hecho de conocer a Shangay lo que me metió el gusanillo por la historia de la lucha transmaricabollo en el Estado español. Estudiándola aprendí que es una historia de dignidad, de fuerza, de resistencia y también de decepciones, traiciones y vergüenzas. Shangay vivió de todo y aún así se quedó en el lado correcto de la lucha. No fue casualidad, fue justamente su conocimiento de la estructura social, el saber enmarcar cada conflicto, cada problema en la lucha general contra el capitalismo y el heteropatriarcado lo que le dio la claridad suficiente como para saber en cada revés del movimiento qué hacer y de lado de quién estar. Es una de las principales enseñanzas que nos deja.

Yo, como tantas miles, he sufrido por mi orientación sexual y por mi militancia LGTBI y en esos momentos pude contar con la ayuda, el cariño (propio sólo de las que entienden la necesidad de los cuidados en el activismo) y la lucha incondicional de nuestra querida Shangay. Pero también, como tantas otras, he sufrido la represión del Estado por mi militancia comunista y antifascista y en esos momentos también pude contar con su ayuda, cariño y lucha incondicional.

Tras mi detención y posterior imputación en el llamado “caso CS 13 Rosas”, en el que también está imputada la compañera Elena, Shangay apenas me conocía puesto que solo habíamos hablado unas cuantas veces (eso sí muy extensamente, era de los que no gustan de conversaciones breves y superficiales) y aún así no me pidió ningún tipo de explicación, ninguna contrapartida, solo su absoluta disposición a hacer todo lo necesario para ayudarnos. No se cómo describiros lo que se siente en esos momentos. Es una montaña rusa emocional en la que cada muestra de rechazo o de indiferencia (sí, hemos tenido demasiadas muestras de esto) es capaz de hundirte y solo compañeras como Shangay lograron que saliera a flote.

¿Qué reivindicación no ha contado con el incondicional apoyo de nuestra Shangay? No hacía falta mucho, solo una causa justa y una lucha desde abajo con dignidad rebelde. Llama a Shangay, fijo que viene. Logró así incluir una perspectiva LGTBI, tanto en el fondo como en las formas que recordaban a lo mejor de los inicios de nuestro movimiento, en luchas tan dispares como la antifascista, la lucha por los servicios públicos, conflictos obreros y la propia lucha contra la represión. Esto le granjeó muchas amistades, pero también muchos enemigos. Justamente aquellos que conducen actualmente la lucha LGTBI en el lado contrario, convirtiéndola en una reivindicación parcial, interclasista, despolitizada y sumisa. Ay si Shangay hubiera estado presente durante el World Pride, el mayor exponente de la decadencia de nuestro movimiento. Muchas caímos en la desgana y el abatimiento, Shangay nos hubiera echado una cariñosa bronca y puesto en marcha para organizar la contraofensiva. Hace falta mucho más que un MADO para mantener en casa a una activista así.

No recuerdo bien quién lo dijo, pero “aspirar a Shangay” debería ser el objetivo de toda aquella persona que quiera contribuir en cualquier causa que nos acerque a un mundo mejor. Da igual que estuvieras más o menos de acuerdo con su pensamiento, da igual cuál sea la reivindicación concreta; representaba la dignidad, la rebeldía y la coherencia de todo un movimiento. En esta época de ofensiva capitalista, de relativismo posmoderno, de trepas y vendidos; dignidad, rebeldía y coherencia es precisamente lo que necesitamos.

Hoy soy consciente de que pase, hagan lo que nos hagan, si aspiramos a Shangay sólo podemos vencer.

miércoles, 5 de julio de 2017

#hemeroteca #orgullo #feminismo | ¿Qué hemos hecho mal?

Imagen: Público / World Pride Madrid
¿Qué hemos hecho mal?.
Lidia Falcón | Público, 2017-07-05
http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/07/05/que-hemos-hecho-mal/

Impresionada por el éxito de los fastos del Orgullo Gay, me pregunto: ¿Qué hemos hecho mal para que las mujeres no celebremos una semana del Orgullo Feminista?

En todos los años que el Movimiento Feminista lleva en la calle reivindicando cuestiones tan fundamentales para las mujeres como el derecho a la propia vida, a disponer libremente de su cuerpo, a votar y ser votadas, a acceder al trabajo y al salario, a no ser humilladas, reprimidas, marginadas y violadas, nunca dispusimos, más de una semana, de toda una ciudad de 4 millones de habitantes, para que pudiéramos festejar el orgullo de ser mujeres y feministas.

Nunca se nos entregaron, durante diez largos días, por las instituciones de la ciudad y de la Comunidad, con enorme disposición y amabilidad, las calles, las plazas, las avenidas, las tribunas, los podiums, desde donde dedicaron múltiples elogios al movimiento Gay, no sólo los activistas de LGTB, sino los representantes políticos, incluyendo a los diputados del PP- el mismo partido que recurrió al Tribunal Constitucional la ley de matrimonio homosexual- la alcaldesa, la presidenta de la Comunidad, los diputados y los senadores.

Nunca se convirtió Madrid en la olimpiada del feminismo, en reclamación de la libertad, la igualdad y la fraternidad para las mujeres, como lo ha sido para el Movimiento LGTB.

Y coincidiendo en que esta explosión de alegría, de fiesta, de encuentro, de intercambio de culturas de varios continentes, que hemos vivido en un Madrid entregado amorosamente al abrazo de los cientos de miles de gais que han inundado nuestras calles, es un triunfo del progreso democrático, hecho de menos una celebración igual para las mujeres, de todas las culturas, de todas las razas, de todas las opciones sexuales, que seguimos reprimidas y marginadas en todos los continentes.

Pero sin duda, si no hemos conseguido tal celebración es que algo ha hecho mal el Movimiento Feminista. Porque no puedo imaginar que ni los políticos ni el Ayuntamiento ni la Comunidad de Madrid mantengan recelo alguno contra las reclamaciones que plantea el feminismo en nuestro país y en todos los países del mundo.

No entra en mi pensamiento que tanto los partidos que gobiernan como los de la oposición no defiendan la igualdad en derechos y oportunidades de los hombres y las mujeres, el fin de la violencia machista, de la marginación de las mujeres en la economía, la política, la cultura.

Si en nuestro país se han podido aprobar, después de la no discriminación por razón de sexo que garantiza la Constitución, no solo la ley de matrimonio homosexual sino también la de paridad, de violencia de género, de aborto y de igualdad, significa que desde los poderes institucionales no existe ningún rechazo a garantizar la liberación de la mujer de sus trabas ancestrales. ¿Por qué entonces no hemos disfrutado nunca de una semana del Orgullo Feminista? Con toda seguridad porque nosotras, las feministas, lo hemos hecho mal.

Nosotras que hemos dedicado media vida a reuniones, asambleas, manifestaciones, convocatorias, sentadas, encierros, petición de firmas, huelgas de hambre. A escribir manifiestos, comunicados, artículos, libros, en defensa no solo de las mujeres sino de todos los perseguidos y represaliados del mundo, entre ellos los homosexuales. Que hemos publicado revistas, panfletos, dosiers, ponencias, comunicaciones, conferencias, cursos, sobre feminismo e igualdad, en todas sus versiones. Que hemos organizado congresos, jornadas, seminarios, institutos, doctorados, encuentros, debates. Que utilizamos con bastante habilidad las redes sociales para difundir nuestras demandas, denuncias, protestas, discusiones, aportaciones, para hacer del futuro un planeta más amable. Nosotras que hemos intentado desde todos los puntos de vista encontrar nuevos modos de transmisión, como decía Shangay Lily, hemos perdido la ocasión de disfrutar de la fiesta del Orgullo Feminista. Algo hemos hecho mal.

Ciertamente, después de que durante décadas las feministas lucháramos por los derechos de los homosexuales, no disponemos ahora de su apoyo. Después de que nosotras enronqueciéramos gritando que la libertad es de todos, cuando se trata de salir a la calle a gritar por la libertad de reproducción no contamos con los LGTB, más que en una ínfima minoría. Nosotras que hemos defendido a los homosexuales represaliados durante la dictadura, no tenemos el apoyo de los gais cuando nos manifestamos contra la violencia machista. Y por supuesto, cuando organizamos nuestros eventos no contamos con sponsors solventes que nos financien.

Ni con el beneplácito de los partidos de derecha, alguno de los cuales, como Ciudadanos, elevó a su líder, Albert Rivera, a la carroza de los Gais que pretenden legalizar los vientres de alquiler. Las mujeres que durante milenios hemos sido maltratadas y violadas, vendidas y esclavizadas, prostituidas y repudiadas, utilizadas como hembras reproductoras y como trabajadoras gratuitas, por los hombres heterosexuales, ahora seremos usadas como vientres fertilizables por los hombres homosexuales. Y por algunas mujeres, claro, que siempre hay cómplices del poder.

Shangay Lily, mi querida amiga, escribió en su último tiempo un libro esclarecedor y estremecedor, ‘El Gay Capitalismo’ [‘Adiós, Chueca: memorias del gaypitalismo’], donde con su habitual lucidez, denunciaba la deriva del movimiento homosexual no solo al espectáculo y a la frivolidad, cuando no a la explotación de otros más desfavorecidos, sino al negocio en que el capitalismo ha convertido el movimiento.

En los almacenes y en las más modestas tiendas de Lavapiés se vendían estos días banderas arcoíris, en las grandes carrozas del desfile se lucían los más caros disfraces, las tiendas hicieron un agosto prematuro. Cincuenta carrozas y siete horas de desfile, ¿cuánto cuestan? ¿Cuánto nos ha costado a los madrileños, seguramente a todos los españoles si han participado varios ministerios en la financiación, una semana de enorme dispendio del Orgullo Gay?

Sigue siendo un misterio para mi cómo los homosexuales, hasta ahora perseguidos, detenidos, torturados, sometidos a electroshocks, humillados, escondidos en el armario, marginados de la vida social, han logrado convertirse en los personajes más aplaudidos, homenajeados y celebrados. Sin parar en dispendios.

Ciertamente, la mayoría son hombres. Tanto en las carrozas, como en las calles, las masas eran masculinas, invisibilizadas las mujeres en los grupos de varones, de todas las edades. Unos lucían atuendos espectaculares, otros iban medio desnudos, musculados, enardecidos, gritones, que ocupaban ostensiblemente los espacios. En mi observación, las mujeres, prudentes, modestas y sin protagonismos, no llegaron al diez por ciento de las masas que invadieron la ciudad. Los varones eran sin duda los protagonistas de la fiesta. En las calles y en los locales cerrados, en las pantallas y en los restaurantes. En las carrozas y en las entrevistas radiadas y televisadas.

Cuando me pregunto reiteradamente, ¿Qué hemos hecho mal las feministas para no obtener tal grado de celebridad, aceptación, honores y homenajes? ¿Qué ha pasado para que después de más de cuarenta años de luchas feministas no hayamos logrado una semana de fiesta como la del Orgullo Gay? ¿Cómo es posible que no hayamos sabido conquistar las voluntades de los gobernantes y de los empresarios para financiar los dispendios de una tal celebración?

Y me respondo con otra pregunta, ¿no será porque somos mujeres? Y las mujeres no tenemos orgullo.

miércoles, 21 de junio de 2017

#hemeroteca #orgullo | Orgullo Gay, la mercantilización de una lucha

Imagen: Público / Plaza de Chueca, Madrid
Orgullo Gay, la mercantilización de una lucha.
Algunas asociaciones denuncian la perdida de los valores reivindicativos propios del movimiento LGTBI en favor del enriquecimiento de una elite empresarial.
Alex Tena | Público, 2017-06-21
http://www.publico.es/orgullo-gay/orgullo-orgullo-gay-mercantilizacion-lucha.html

Decía Shangay Lily que el capitalismo estaba engullendo los principios de lucha por los derechos LGTB para crear una marca gay absolutamente comercial y despolitizada. El activista llegó a definir este proceso económico con el nombre de ‘Capitalismo Rosa’ o ‘Gaycapitalismo’.

Según algunos colectivos como Orgullo de Periferia y Orgullo Crítico, durante los últimos años una élite empresarial ha venido construyendo un tejido económico vinculado a una marca gay totalmente despolitizada y mercantilizada. Esta tendencia empresarial de vincular lo gay con el ocio y la noche “no hace otra cosa que banalizar una lucha”, denuncia David Molina, integrante del colectivo Orgullo Vallecano.

Algunas plataformas por los derechos de LGTB, entienden que existe una élite empresarial madrileña que viene utilizando la diversidad sexual como objeto de enriquecimiento y negocio.

Pedro Serrano y la empresa de ocio nocturno Trip Familly, Juan P. Juliá y su red de hoteles 'Axel', Juan Pedro Tudela, fundador de Diversity Consulting (empresa que ofrece asesoramiento a comercios y negocios del ámbito gay) o el empresario y promotor Miguel Ángel Flores (imputado por el caso Madrid Arena) son algunos de los empresarios agrupados en AEGAL, una asociación comercial enfocada a un público ‘gayfriendly’ y que, entre otras cosas, se encarga de gestionar la fiesta del Orgullo Gay madrileño.

Pese a ser una organización vinculada al mundo gay, en sus 30 estatutos fundacionales apenas podemos encontrar artículos que tengan contenidos sociales e integradores de la Comunidad LGTB. En ellos prevalece lo económico y mercantil definiéndose como una asociación cuyo “fin primordial es la promoción de iniciativas culturales, lúdicas, educativas y empresariales dirigidas a la Comunidad Gay y Lesbiana de Madrid”.

Para muchas asociaciones LGTB desmarcadas del Madrid World Pride, la gran problemática tiene que ver con las subvenciones municipales que dan aliento y vida a AEGAL. “Se está gastando mucho dinero público con una ineficiencia monumental en subvencionar actividades que solo benefician los bolsillos de cuatro empresarios. En Madrid hay un brazo empresarial, ciclado y hormonado que se lleva todos los nutrientes y todas las subvenciones y, por otro lado, un brazo raquítico, en teoría social, donde se encontraría FELGTB que hace de pantalla legitimadora de todos los negocios que se aprovechan de la marca gay”, explica Molina.

Público ha intentado ponerse en contacto en numerosas ocasiones con AEGAL sin poder conseguirlo.

Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid estiman que la fiesta podría generar un impacto en la ciudad de unos 150 millones de euros. Además, según datos de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid cerca del 90% de las plazas hoteleras del centro de la capital quedarán cubiertas durante la fiesta. Un aumento de la demanda que a su vez ha propiciado un incremento medio del 50% en los precios por habitación.

Todo este fenómeno económico está totalmente generalizado en la mayoría de las grandes ciudades europeas, como Berlín o Londres y americanas como New York o San Francisco. Sin embargo, en Barcelona, el denominado ‘gayxample’ no ha alcanzado los mismos niveles de gentrificación y desarrollo del comercio ‘gayfriendly’ vistos en la capital.

Chueca, barrio para las élites gays
El barrio madrileño de Chueca se consolidó durante los años ochenta del siglo pasado como una zona alternativa donde las personas de los diferentes colectivos LGTBI podían vivir sin sentir la mirada discriminatoria de la sociedad. Por entonces, la tendencia poblacional estaba cambiando hacia un modelo americano, es decir, las zonas residenciales mejor valoradas se situaron en la periferia de la capital, propiciando un descenso de los precios de la vivienda en las zonas céntricas.

Sin embargo, en la actualidad la situación ha cambiado notablemente. Si hoy nos damos un paseo por la web Idealista_com podremos encontrar alquileres de pisos de 40m2 en Chueca por 1800 euros y apartamentos en venta, de similares características, por precios que oscilan entre los 200.000 y los 300.000 euros.

La subida de precios (sobre todo la burbuja del alquiler que afecta por completo al centro de Madrid) han convertido a Chueca en un barrio elitista “donde el dinero y el ocio se venden como referentes de liberación”, tal y como denuncia en su manifiesto la plataforma 'Orgullo Crítico'.

lunes, 12 de junio de 2017

#hemeroteca #activismo | Shangay Lily y El Intermedio, premiados por favorecer la igualdad de personas trans

Imagen: Público / Shangay Lily
Shangay Lily y El Intermedio, premiados por favorecer la igualdad de personas trans.
Los premios MuestraT 2017 que otorga la asociación de Transexuales de Andalucía, visibilizan a entidades y personas que favorecen la igualdad de derechos de las personas trans. En esta edición el premio Retira-T a será para Hazte Oír.
MK | Público, 2017-06-12
http://www.publico.es/sociedad/shangay-lily-y-intermedio-premiados.html

La Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera entregará este sábado los premios MuestraT 2017 a aquellas personas e instituciones que "por su labor diaria, favorecen el camino hacia la igualdad en derechos de las personas trans".

Entre los premiados en esta cuarta edición figuran Shangai Lily, a título póstumo, "por ser un icono de libertad desde la España de los 80, por su activismo LGTBIQ, feminista, valiente y comprometido". Para la concesión de este premio, la organización ha tenido en cuenta el "valioso legado intelectual que nos dejó en sus obras escritas, como 'Adiós Chueca' donde denuncia la apropiación y mercantilización de la 'marca gay', siendo un referente histórico en el movimiento por la liberación sexual, y destacando su disidencia y abierta denuncia del 'gaypitalismo', término que él mismo acuño", destacan los organizadores.

Otro de los premiados este año es el programa El Intermedio, de la Sexta, "por la defensa ante campañas transfóbicas, por la visibilidad del colectivo trans, así como por el tratamiento adecuado y respetuoso que siempre realizan de la realidad de este colectivo, siendo un referente de trato correcto en los medios de comunicación", anuncian desde la asociación andaluza.

También recibirán un MuestraT este año Livian Soto, asesor jurídico la federación de asociaciones trans de España Plataforma Trans, por su trabajo en la redacción del proyecto de ley trans presentado a los grupos parlamentarios y por su dedicación en el desarrollo de legislaciones específicas tanto a nivel nacional como europeo y Francisco Rubio, uno de los precursores y organizadores del Orgullo de Cádiz desde 2006 , y referente en el activismo LGTBIQ de la capital gaditana.

Por contra, la organización otorga este año el premio Retira-T, que visibiliza a personas y organizaciones que fomentan la transfobia e impiden la igualdad real, a la organización ultracatólica Hazte Oír por la campaña de odio del 'bus de la transfobia', que en palabras de los organizadores de estos premios "supone una agresión a la diversidad y al derecho humano a la identidad ensañándose con los más débiles, los menores, fomentando el bullying y el odio hacia un colectivo de por si vulnerable".

Los premios se entregan este sábado dentro de la celebración del Orgullo Trans que organiza la Asociación de Transexuales de Andalucía.

martes, 11 de abril de 2017

#hemeroteca #artivismo | "Shangay vive, la lucha sigue"

Imagen: Público / Homenaje a Shangay Lily en el Teatro del Barrio
"Shangay vive, la lucha sigue".
El mundo del activismo, el periodismo y la edición rinde un sentido homenaje en el Teatro del Barrio a una de las figuras más relevantes del colectivo homosexual en España.
Juan Losa | Público, 2017-04-11
http://www.publico.es/culturas/adios-shangay-lily-shangay-vive.html

Se abre el telón y aparece Shangay Lily ataviada con su ya clásica túnica ondeando una bandera arcoíris en plena Plaza Mayor de Salamanca. Corría el año 2013 y el motivo de su aparición no era otro que "entregarle un bonito regalo en forma de escupitajo" a la figura de Franco, cuya efigie seguía presente en forma de medallón en una de las fachadas que adornaban el lugar. La acción, "en nombre de las más de 5.000 personas encarceladas por el franquismo debido a su condición de homosexuales", como denunciaba Shangay en dicha protesta, sería muy probablemente hoy día motivo de encausamiento judicial.

"¿Habría acabado en la cárcel?", se preguntaba la directora de Público, Ana Pardo de Vera, durante el sentido homenaje que este martes le han rendido multitud de personas vinculadas al mundo del activismo, la edición y el periodismo. La cuestión, que la periodista dejó en el aire, sobrevoló la grada del Teatro del Barrio evidenciando, una vez más, que la lucha que en su día abanderó Shangay sigue siendo más necesaria que nunca. "Sin duda vamos a peor", zanjaba Pardo de Vera, no sin antes reivindicar la obra de Shangay, cuyas columnas perviven y son buena muestra de su capacidad de análisis y compromiso: "Nos quedan sus textos y en ‘Público’ seguiremos denunciando todo lo que ella denunció".

"Yo aspiro a Shangay"
Modelo de compromiso para con lo marginal, Shangay luchó desde muy diversos ámbitos del activismo social, queer, gay y feminista. Fue ante todo un cuerpo disidente y pionero en muchas de sus reivindicaciones. Una luchadora que, en palabras de la también periodista Cristina Fallarás, enseñó a muchas mujeres a reivindicar sus derechos. "Tuvo que venir el maricón a decirnos cómo ser feministas", evocaba provocativa Fallarás. Y no es para menos, si por algo se caracterizó Shangay es por su capacidad de análisis y por su lucidez, siempre en la vanguardia de la lucha feminista y siempre dispuesta a poner voz a lo marginal en sus apariciones catódicas. "¿Quiénes hemos podido ocupar los espacios mediáticos? Muy sencillo, las que no molestamos lo suficiente, si de verdad lo hiciéramos no estaríamos ahí", se preguntaba y respondía la periodista, para terminar con un contundente: "Yo aspiro a ser Shangay".

"Shangay vive, la lucha sigue"
El momento más emotivo de la noche se produjo durante la intervención de Elena Ortega, madre de Alfon, cuyo caso Shangay lo hizo propio y no dudó en denunciarlo hasta sus últimos días. "Estoy enfadada contigo –esgrimió Ortega visiblemente emocionada– eras imprescindible en esta lucha, nos hacías mucha falta". En efecto, el compromiso de Shangay con el caso Alfon tuvo lugar desde el minuto cero y no cejó en su empeño hasta que la enfermedad no se lo permitió. "Tenemos la obligación de seguir con ese legado", añadió Ortega, no sin antes enviarle una emotiva petición a modo casi de súplica: "Shangay dale un abrazo de mi parte a Marcos Ana, a la Gata Cattana, a Fidel y a mi madre Amparo".

Elena Ortega se dirigió a los presentes escoltada por un gran pancarta en la que se podía leer 'Valiente y luchadora', lema con el que varios miembros del colectivo rayista Bukaneros quiso mostrar también sus respetos a una activista que en los momentos más duros supo prestarles su apoyo. "En plena represión, cuando más calumnias recibíamos y estábamos en el punto de mira de muchos, acudimos a Shangay y no dudó en escucharnos y solidarizarse con nuestra lucha", aseguró uno de sus miembros. "Fue un látigo contra la homofobia y el conservadurismo".

martes, 28 de junio de 2016

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Una historia de orgullo y desencanto

Imagen: El Salto / MADO 20015
Una historia de orgullo y desencanto.
A finales de junio, el movimiento de lesbianas, gais, trans y bisexuales de Madrid celebra la marcha del Orgullo. Una cita que sirvió para conquistar derechos a partir de los 90 pero que ha sido despojada de su carácter reivindicativo en favor de un cóctel de ruido y desfase.
Pablo Elorduy | El Salto, 2016-06-28
https://www.elsaltodiario.com/hemeroteca-diagonal/historia-orgullo-desencanto-lgtb

Algo cambió en España a mediados de los 90. El 28 de junio de 1996 aparecía en Madrid la primera carroza en la fiesta del Orgullo o Día de la Liberación. Unos meses antes, el último Gobierno de Felipe González había introducido en su polémica reforma del Código Penal disposiciones que castigaban la discriminación por orientación sexual. Lesbianas, gais, trans y bisexuales celebraban por segundo año consecutivo el Orgullo en fin de semana.

Como cada año desde el comienzo de la década, se superaba la participación del año anterior. Los medios de comunicación habían olvidado gran parte de los tabúes sobre diversidad sexual y de género, y las cadenas privadas se lanzaban a emitir reportajes de sesgo sensacionalista sobre la nueva escena LGTB, en el cénit de una lucha por los derechos y libertades que se plasmaría con el paso de los años en la Ley de Matrimonio y adopción por parte de personas del mismo sexo (2005) y la Ley de Identidad de Género (2007).

En el centro del movimiento LGTB había un puñado de personas. Dos de ellas han fallecido en el último año. El primero es Pedro Zerolo, ex concejal del PSOE en el Ayuntamiento y ex presidente del Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), que aquel 1996 viviría su segunda escisión.

La otra es la activista Shangay Lily, fallecida en abril, que con su transformación en drag queen para las actividades del Shangay Tea Dance, llamó la atención de la prensa mainstream. Junto al fanzine Shangay Express, que se convertiría ya sin Shangay Lily en biblia del consumismo orientado al público gay, en aquella época nacerían publicaciones fundamentales para el movimiento como De un plumazo, Bollozine, NonGrata, o la revista de pensamiento feminista Queer.

Entre aquel puñado de pioneras del Orgullo de los 90, estaba Mili Hernández, propietaria de la librería Berkana, primera que expuso en un escaparate las obras de referencia de la cultura LGTB. Entre sorbos a un café con hielo en el Café Figueroa, Hernández reivindica el espíritu de aquellas manifestaciones que transcurrían entre la Puerta de Alcalá y Sol, con pancartas y carrozas hechas a mano.

En 1995 se optó por dejar de celebrarlo automáticamente el 28 de junio —aniversario de los disturbios iniciados en el bar Stonewall de Nueva York, en 1969— y pasar la marcha al fin de semana, se introdujeron los sound system, y con ellos las carrozas. “Hacerla más lúdica era dar la oportunidad de que viniera un tipo de gay y lesbiana que tenían cierto reparo hacia esa militancia de pancarta y calle”, explica Mili Hernández. Pronto comenzarían a desfilar los cortejos patrocinados.

20 años después, la fiesta del Orgullo no convence a la comunidad LGTB activista, pese a que, desde la salida de Alberto Ruiz Gallardón de la alcaldía, se ha rebajado el ruidoso cóctel en el que se convirtió el Orgullo de los 2000 bajo el llamado “euro rosa” —basado en el neoliberalismo gayfriendly—. Al mismo tiempo que la manifestación se transformaba en la cabalgata más masiva de Europa, comenzaban a aflorar diferencias en la comunidad LGTB.

El dictado de la economía
Casi un cuarto de siglo después de la eclosión de la visibilidad no heteronormativa, las, los y les protagonistas de aquella historia madrileña han separado sus caminos. Los socios de Shangay Lily, a quienes dedica párrafos de rencor en su último libro ‘Adiós Chueca’ (Akal, 2016), se hicieron con la organización del Orgullo y pusieron en marcha una idea del barrio pensado para personas de alto nivel adquisitivo, especializado en el consumo, el alcohol, el turismo y la especulación inmobiliaria.

Una serie de “empresarios listos”, explica esta librera, “empezaron a distorsionarlo todo” y crearon un modelo “cercano a una mafia de la noche”. Ese modelo tiene como máximo exponente una fiesta capitalizada por los esponsors.

Según denunciaba Shangay Lily en una entrevista, se impuso una imagen unívoca de los homosexuales, varones, blancos y burgueses: “No les interesa que la sociedad se dé cuenta de que no todos los gais son millonarios y están deseando salir en un programa de televisión (...) cada vez somos más y nos ven menos”.

Ese modelo quedó a cargo de la Asociación de Empresas y Profesionales para Gais y Lesbianas de Madrid y su Comunidad (AEGAL) y de la organización privada MADO, encargada de la celebración del orgullo, en la que AEGAL comparte mesa con las ONG oficialistas Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y COGAM.

Activistas como Shangay Lily y Mili Hernández critican el papel de éstas y de los partidos políticos en la transformación del movimiento. Pese a su incuestionable rol por los derechos de homosexuales, lesbianas y trans, el socialista Pedro Zerolo es señalado por Shangay Lily como el brazo “político” de un plan empresarial, mediático e inmobiliario que anularía los aspectos más contestatarios de la comunidad. La “domesticación” de COGAM se produjo, certifica Hernández, cuando las subvenciones empezaron a ser la vía de supervivencia de la asociación.

El PSOE y el PP se echaban los trastos a la cabeza —para eso el PP hizo crecer a la ONG COLEGA—pero estaban de acuerdo en que la expansión del Orgullo como fiesta global favorecía los intereses de unos y otros.

La etapa de Gallardón supuso el paroxismo de este modelo: se revendieron las barras de la calle —hasta por 5.000 euros—, se permitió el incumplimiento de medidas de seguridad —se llegó a tapar con un escenario la salida de emergencia del metro— y se coqueteó incluso con la idea de cerrar el barrio con vallas para poder cobrar entradas a visitantes.

El ruido y la crítica
Armando Fernández Steinko, expresidente de la Asociación de Vecinas y Vecinos de Chueca, señala que “se generaron problemas ambientales serios, pero el PP no nos hizo ningún caso”.

Entre las propuestas de la asociación estaban la de limitar el ruido y que las actuaciones más espectaculares de la fiesta se trasladasen a lugares como la Plaza de España o la Casa de Campo, algo que chocaba con los intereses de AEGAL. Este vecino de la zona también critica a COGAM: “Se portó muy mal con nosotros… en esa época todo parecía cuadrar: el negocio, la liberación, toda España estaba aquí poniéndose hasta el culo, Chueca funcionó como parque temático rosa”.

Beatriz Gimeno, ex presidenta de la FELGTB, defiende el carácter reivindicativo que mantiene el Orgullo pese a que se haya convertido en un evento en el que participan más de un millón y medio de personas.

Gimeno piensa que “para criticar el Orgullo de Madrid hay que conocer los otros”, y cree que aunque “hay mucho empresario y dinero”, la celebración sigue “conservando esa parte de fiesta de barrio que me gusta”, también una parte de reivindicación diferenciada de los cortejos comerciales.

Luis González, exvecino de 55 años que vive entre Atenas y Madrid, media entre las posiciones que defienden la participación de los comerciantes en el Orgullo y quienes han renunciado a asistir a la manifestación por el carácter comercial de la marcha.

“Ha sido la economía de mercado lo que más ha importado para que lo gay se visualice más, exactamente igual que en EE UU, Reino Unido, Francia...”, reconoce González, quien cree que “pasar por el aro de la economía” ha permitido avanzar en visibilidad desde los tiempos de la invisibilidad.

Desde 2006, el activismo LGTB se ha reorganizado con una marcha propia, “sin partidos ni empresas”, al margen del desfile oficial, en cuyo interior se realizó un bloque crítico durante años.

La manifestación política recupera la fecha del 28 de junio e incide en el carácter reivindicativo y autogestionado de las luchas por las libertades sexuales y de género.

El asesinato de 49 personas en Orlando es la herida más triste y reciente de una comunidad que ha conquistado la visibilidad pero sigue siendo atacada políticamente, violentada por las instituciones y agredida en su día a día. 20 años después de la etapa de visibilización LGTB que supusieron los años 90, esta comunidad tiene todavía muchos motivos para reivindicarse.

miércoles, 11 de mayo de 2016

#hemeroteca #libros #gaypitalismo | Duras acusaciones de Shangay Lily a Pedro Zerolo y Kike Sarasola en su libro póstumo

Imagen: El Plural / Shangay Lily
Duras acusaciones de Shangay Lily a Pedro Zerolo y Kike Sarasola en su libro póstumo.
El colectivo LGTBI da la espalda a la presentación de ‘Adiós, Chueca’.
José María Garrido | El Plural, 2015-05-11
http://www.elplural.com/2016/05/11/duras-acusaciones-de-shangay-lily-pedro-zerolo-y-kike-sarasola-en-su-libro-p-stumo

Este martes se ha presentado en Madrid ‘Adiós, Chueca’, libro póstumo del activista Shangay Lily. En la obra -calificada por la editorial Akal como “un texto contundente, radical y políticamente incorrecto”-, Shangay Lily lamenta que Chueca se haya “transformando en un gran centro comercial, desapareciendo aquel barrio alternativo, agradable y seguro de los años 80”.

Escrito poco antes de que el 12 de abril un cáncer acabase con su vida, el ‘drag queen’ incide de este modo en lo que en su día ya calificó como ‘gaycapitalismo’, un capitalismo “más fashion, más moderno y actual” en el que a su entender, “un grupo de empresarios monopolizaron toda la pluralidad y diversidad que contenía el movimiento gay”.

“La conversión de lo gay”
“En los noventa comenzó́ un proceso que a principios del nuevo milenio se blindaría: la conversión de los gay en una rentable marca que manejar, con férreo monopolio, por un grupo de empresarios que ignoraron los aspectos más polémicos de nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestra realidad, para centrarse en los más aceptables, folclóricos, vendibles. Y ese proceso empezó́ en mi entorno, alrededor de mí y sobre mí”, afirma Shangay Lily en ‘Adiós, Chueca’.

En este sentido, el activista acusa a “una oscura elite de ‘gaympresarios’, políticos y supuestos activistas” de iniciar un “endiablado entramado de pactos y alianzas con el fin de blindar el poder” y repartirse, “al modo de un verdadero microestado”, cada aspecto del fenómeno gay”.

Duras acusaciones
“Inventaron una suerte de ministerios que controlaban milimétricamente cada movimiento que tuviese lugar dentro de sus respectivos ámbitos. Este se quedó con “la noche gay” (Pedro Serrano), aquel con los “medios de comunicación gays” (Alfonso Llompart), el otro con “la política gay” (Pedro Zerolo), el de más allá́ con “la hostelería gay” (Kike Sarasola)... Y en la actualidad siguen controlando con férrea disciplina sus correspondientes ministerios”, incide Shangay Lily.

Según el activista, este proceso “fue extremadamente ágil pero también enrevesadamente complejo”. De hecho, lo resume en tres “rápidas” fases: pactos y alianzas, monopolio y pensamiento único, y boicot y represión de las disidencias”.

Sin respaldo del colectivo LGTBI
Presentado este martes en Madrid, ‘Adiós, Chueca’ no ha contado con el respaldo del colectivo LGTBI. Tanto es así que en el acto no estaban presentes ninguno de los activistas más reconocidos en la lucha por la igualdad -a excepción de la política de Izquierda Unida Eva Abril-. Sí que acudieron el actor Guillermo Toledo, el periodista Aníbal Malvar y el editorialista Jesús Espino.

martes, 10 de mayo de 2016

#hemeroteca #libros #gaypitalismo | Adiós a la Drag Queen de los pleitos pobres

Imagen: Público
Adiós a la Drag Queen de los pleitos pobres.
El mundo del activismo homenajea en el Teatro del Barrio al recientemente fallecido Shangay Lily. ‘Adiós, Chueca’, su libro póstumo, critica la mercantilización del movimiento LGTB por parte de la lógica neoliberal.
Juan Losa | Público, 2016-05-10
http://www.publico.es/culturas/adios-drag-queen-pleitos-pobres.html

La presentación este martes de ‘Adiós, Chueca’ (Akal) en el Teatro del Barrio, libro póstumo del recientemente fallecido Shangay Lily, referente en la defensa de los derechos de los homosexuales, derivó como era de prever en un sentido homenaje por parte del mundo del activismo y la cultura. Su último texto, lúcido y políticamente incorrecto, sirvió para rememorar la lucha incansable de un artivista, como le gustaba llamarse, que siempre estuvo del lado de los marginados. Un hombre que, como se encargó de recordar Jesús Espino, editor del volumen, “supo como pocos plantar la semilla de una lucha que nunca debemos abandonar”.

La fagocitación del movimiento reinvindicativo por los derechos de los homosexuales por parte de las lógicas neoliberales, así como su conversión en un bien de consumo fácilmente digerible, son los ejes principales de un libro que, según Espino, “plasma la concepción valiente de la vida y el activismo que siempre tuvo Shangay”. Una lucha que compartió con su buen amigo Willy Toledo, también presente en el acto, y que el actor quiso reivindicar visiblemente emocionado: “Los grandes hombres y los hombres libres cuando son generosos son imprescindibles”. El actor tuvo a bien enumerar algunos de los incontables frentes en los que batalló incansable Shangay –siempre atento a las injusticias y humillaciones que afectan a los más desprotegidos–, así como su capacidad para distinguir aquellos que “estaban por las causas” de aquellos que se “movían exclusivamente por intereses personales”. “Nos encontraremos y sé muy bien dónde; al fondo y a la izquierda”, zanjó el intérprete.

El periodista y columnista de Público Aníbal Malvar se sumó también al homenaje con una breve semblanza de la Chueca que Shangay revitalizó y empoderó desde sus inicios en el activismo. “Cuando Shangay llega a Chueca era un nido de tugurios por el que no pasaba ni la policía ni los camiones de basura”. Allí es donde Shangay establece su centro de operaciones, entre los ninguneados por una sociedad que dejaba atrás cuarenta años de dictadura. En ese sentido, Malvar hizo hincapié en el valor historiográfico de ‘Adiós, Chueca’: “No solo es un libro que cuenta una historia personal, sino que nos cuenta la historia verdadera de la Transición desde la óptica de los oprimidos, que es desde donde nunca se ha contado”.

A continuación, la activista por los derechos del colectivo LGTB Eva Abril quiso señalar que estamos ante un libro “absolutamente humanista”, un texto que narra ese paso “de la pedrada al gueto y del homosexual al gay”, un texto, a fin de cuentas, que “refleja la motivación de Shangay por cambiar el mundo”.

El cierre corrió a cargo de Paloma Linares, representante y amiga cercana de Shangay, que con voz quebradiza se encargó de la difícil tarea de dar voz al autor. “Para él, lo más importante es que la gente entendiese qué significa ser homosexual, así como recuperar un sentimiento de comunidad que se ha perdido”.

#libros #gaypitalismo | Adiós, Chueca : memorias del ‘gaypitalismo’: creando la marca gay

Adiós, Chueca : memorias del ‘gaypitalismo’: creando la marca gay / Shangay Lily.
Tres Cantos, Madrid : Foca, 2016 [05-10]
336 p.
Colección: Investigación.
ISBN 9788494528330 / 16 €

/ ES / ENS
/ Activismo / Capitalismo / Chueca / Comunidades homosexuales / Dinero rosa / Discriminaciones / Gais / Gaypitalismo / Negocios

¿Qué es el ‘gaypitalismo’? ¿Cómo ha pasado una comunidad de ser la más admirada y luchadora a raíz del SIDA, con todos los logros conseguidos, a ser sometida por el liberalismo y convertirse en su gran capataz? ¿Cómo han conseguido unos cuántos ‘oligayrcas’ hacerse con ella y transformarla en un negocio? A esto y a mucho más es a lo que trató de responder Shangay Lily en su última obra.

Un texto contundente, radical, políticamente incorrecto, escrito sin cortapisa alguna, con una crítica directa al corazón mismo del mundo gay, a quienes en su seno pusieron en marcha una maquinaria servida por la lógica del capital que ha contribuido a hacer de lo que era (y debe seguir siendo) reivindicación un gran negocio, amparado, como no puede ser de otra forma, por una marca que, «alegre y divertida», en lugar de liberar genera discriminación y marginación.

El libro póstumo de un activista comprometido, cuya denuncia y energía constituyen una llamada para que otros continúen una lucha que aún tiene mucho que ganar.

miércoles, 13 de abril de 2016

#hemeroteca #inmemoriam | El activismo gay pierde a un referente, Shangay Lily

Imagen: Diario Sur / Protesta de Shangay Lily ante Mariano Rajoy, 2010-11-04
El activismo gay pierde a un referente, Shangay Lily.
Nacido en El Palo hace 53 años, la primera ‘dragqueen’ de España fallece dejando tras de sí una estela de reivindicación y ‘artivismo’.
Iván Gelibter | Diario Sur, 2016-04-13
http://www.diariosur.es/gente-estilo/201604/13/activismo-gay-muere-shangay-20160413000428.html

«Mari, ¿me pasas el popper?». Esta frase, tan escuchada en cualquier cuarto oscuro desde Chueca hasta Torremolinos, fue el título que Shangay Lily escogió como encabezado de su ‘Diccionario homosexual de la A a la Z’. Aunque solo fuera el nombre de una obra, sí que podía ser usada como ejemplo para definir el carácter reivindicativo de la vida de la que fuera la primera ‘dragqueen’ televisiva de España –participó en los 90 en programas como ‘Esta noche, sexo’, ‘Esta noche cruzamos el Mississippi’, ‘La noche prohibida’ e incluso en el reality de Antena 3, ‘La Granja’–, fallecido ayer tras una larga enfermedad.

Lily defendía, o más bien denunciaba, la deriva que el colectivo LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) tomó en el mundo occidental tras los Disturbios de Stonewall, ocurridos en 1969 en Nueva York y que originaron el movimiento gay moderno; desde la llegada del conservadurismo homosexual –y la confusión de lo gay con la heteronormatividad y la igualdad de derechos– hasta lo que él mismo calificó como ‘gaycapitalismo’, un término acuñado para criticar la realidad de barrios como Chueca, en cuya creación fue parte esencial hasta que se opuso a ese modelo.

Shangay Lily decía que no tenía país, y que su única nacionalidad era el vientre de su madre, del que nació hace 53 años en Málaga. Entre el Bahía y las Cuatro Esquinas, en la barriada de El Palo, tenía ella la casa, a la que siempre vino a visitar hasta hace dos años, cuando falleció. El escritor local Santos Moreno, muy amigo de Shangay, recuerda aquella noche en la que el activista le mandó simplemente una foto del mar, algo que le bastó para entender qué había pasado. «Una de las primeras veces que se celebró el Orgullo Gay en Málaga, recuerdo como mi amiga se subió al escenario, situado en la Plaza de la Merced; allí no dudó en gritar a los cuatro vientos que Málaga era gay, que la plaza era gay».

Dada la valentía de la que siempre se caracterizó Shangay Lily, lo cierto es que sería injusto calificarlo de huída, pero cuando surgió en Madrid la Movida de los 80, no lo dudó ni un solo momento. Pedro Ortega, uno de los portavoces de Aleas (colectivo LGTB dentro de IU, partido en el que militaba), explica que, pese a ser en un principio producto de los medios, nunca cejó en su empeño de denunciar el viaje del movimiento gay «a una suerte de capitalismo rosa», cuyo paradigma era el Orgullo de Madrid, en los últimos años carente de fondo y contenido político o reivindicativo.

El 'artivismo' de Shangay
Actor de cine y de teatro, escritor, activista (o ‘artivista’, como le gustaba a él que lo llamaran) y articulista, Shangay Lily era mucho más que eso. Feminista hasta la médula, su radicalismo bien entendido no le permitía callar ante una injusticia, o enfrentarse al poderoso. Durante la campaña de las elecciones andaluzas de 2012, Shangay tuvo un fuerte enfrentamiento en Twitter con la parlamentaria Esperanza Oña, a la que le afeó un vídeo sobre la prevención del VIH, toda vez que el Gobierno central había recortado los fondos en esta materia. Similar fue su intensa disputa con Rajoy en 2010, al que interrumpió en un acto con el grito de «basta de homofobia en el PP», en referencia al recurso por el matrimonio igualitario.

«Me da pena que fuera tan poco reconocido», señala Santos Moreno sobre Shangay, que aunque fuera el creador de la primera publicación escrita de carácter gay y gratuita (’Shangay Express’, 1993), hoy en día sus caminos iban por otro lado. La defensa de Alfon –el joven sindicalista preso tras una huelga–, las críticas al Gobierno, y hasta sus disgustos con Podemos centraban sus artículos en el diario Público.

Escritor, actor, artivista, maricón orgulloso, feminista, ateo y rojo; así se definía a sí mismo un Shangay Lily que era mucho más que una ‘dragqueen’ o un articulista. Él, que nació en El Palo, vivió en Madrid pero que tuvo a Stonewall como referencia, es y será un referente para todo el colectivo; ese que a veces olvida que nuestros derechos no fueron conseguidos con equidistancias o indiferencias, sino con piedras, lucha y feminismo.

martes, 12 de abril de 2016

#hemeroteca #inmemoriam | Las dos muertes de Shangay Lily

Imagen: Público / leo Bassi y Shangay Lily
Las dos muertes de Shangay Lily.
Leo Bassi · Dramaturgo | Público, 2016-04-12
http://blogs.publico.es/dominiopublico/16417/la-dos-muertes-de-shangay-lilly/

No es tarea fácil escribir la necrología de una persona amiga muerta hace pocas horas. El impacto de la noticia entorpece la propia reflexión cuando la amistad y la cercanía intelectual me piden, al contrario, la máxima agudeza mental para honrarla.

Hasta la noticia misma de su muerte me produce una sensación profundamente contradictoria: a la vez normal y esperada porque sabía de la gravedad de su enfermedad, pero terriblemente chocante por su brutalidad e improcedencia. Shangay era una persona valiente, extraordinariamente valiente, y nunca en mi presencia buscó consuelo o conmiseración frente al mal que le atacaba desde dentro. Era una persona fuerte.

Escribiendo estas líneas veo que utilizo la palabra “persona” y no “hombre” o “mujer”; y me doy cuenta que esa ha sido mi manera de ubicar a Shangay en mi mente desde siempre.

Éramos muy parecidos en muchos aspectos y su manera de pensar era tan cercana que su apariencia física, hombre o mujer, era un factor anecdótico para mí. Estoy convencido de que, por su parte, Shangay era perfectamente consciente de mi actitud y quizás por eso fuimos amigos, y no por la obligación de mantener una cercanía entre nosotros, entre los personajes públicos que los dos hemos ido construyendo a lo largo de nuestras carreras.

Cuando hablo de las dos muertes de Shangay Lily me refiero precisamente a este aspecto de nuestras vidas.

Para la mayoría de la gente, Shangay era un provocador, un dragqueen en un país donde el ministro del Interior condecora a las vírgenes. Esta imagen de la Diva de Hollywood, una Marlene Dietrich en su apoteosis a bordo del Shangay Expresss, la Femme Fatale fetiche de la lucha LGTB era a la vez auténtica, esencial, una emanación directa de la “persona” Shangay, pero también una construcción artística, una mascara, un títere creado por alguien llamado Enrique Hinojosa Vázquez. Los dos han muerto en paralelo, en dos mundos diferentes.

Para confirmar el hecho de que dos personas cohabitaban en el mismo cuerpo, tengo que admitir que para escribir estas líneas he tenido a buscar su nombre verdadero en Internet.

Hacía 15 años desde que nos conocíamos. Hemos compartido luchas, escenarios, camerinos, plazas, cenas… Hemos tenido miedo juntos por ser diana de la ira de los mismos obtusos violentos… ¡Y no conocía su nombre!

Para mí, Shangay era Shangay. Era evidente que albergaba otra realidad pero no necesitaba conocerla. La persona inteligente, irreverente, divertida, humanista, el Bufón llamado Shangay me bastaba. Y, por pudor o por placer, nunca he querido poner en duda su ‘álter ego’.

Esta Shangay Lily ha muerto e iré al tanatorio a llorarla.

Sin embargo, y a pesar de lo que acabo de decir, sabía que en ese cuerpo rechoncho de 50 años, hogar sensual de una persona libre, había un niño atormentado.

Quizás por haber vivido yo también a la sombra de un personaje público creado a medida como caricatura de uno mismo, tengo esta capacidad involuntaria de percibir detalles en el carácter de la gente. Y con Shangay, involuntariamente, notaba dolor.

No quería sentir eso y, seguramente, Shangay en ningún momento ha querido comunicarlo, pero estaba presente.

Pienso que es la clave para entender cómo este icono del “glamour” y de la frivolidad podía ser al mismo tiempo un activista convencido y un comentarista político tan contendiente. Nunca me ha hablado de su infancia pero me imagino que ser una niña en un cuerpo de niño en Málaga en los años 60 y 70 no fue una experiencia fácil.

Vivir en primera persona las injusticias y las violencias, tocar el lado obscuro de una sociedad hipócrita, ser víctima de unas convenciones obsoletas cuando uno está creciendo y descubriendo el mundo deja huellas profundísimas.

Sospecho que la pequeña Enrique Hinojosa Vázquez tendió a buscar en los más profundo de su ser la fuerza para resistir. Y, años más tarde, es esta energía que la ha llevado a ser tan transgresora. Pero hay más.

Cuando has conocido en tu carne el dolor de verdad y consigues sobrevivir, hay ciertas personas que son capaces de transformar ese dolor en compasión y de utilizarlo para ayudar a los demás. Shangay fue uno de estas personas.

En sus luchas políticas por la libertad y la dignidad sexual, en su cruzada atea en contra de las mentiras de las religiones, en su defensa de los pueblos oprimidos y en su rechazo frontal de las miserias burguesas y de la falsa progresía. En todos estos aspectos reside su grandeza.

Sólo las grandes almas consiguen trascender su proprio sufrimiento para abrirse a los demás.

Así pues, adiós a la otra Shangay Lily, adiós a la Enrique Hinojosa Vázquez.

Echaré de menos tus artículos y comentarios implacables por la coherencia de tu visión y la valentía de tus posiciones.

Echaré de menos tu generosidad en la batalla por la justicia.

Echaré de menos tu sentido del humor y tu locura.

Tu amigo,

Leo Bassi

#hemeroteca #inmemoriam | Carta abierta a Shangay Lily

Imagen: La realidad escondida / Shangay Lily
Carta abierta a Shangay Lily.
Víctor Villar Epifanio | Diario16, 2016-04-12
http://diario16.com/carta-abierta-a-shangay-lily/

Muchas personas han sido las que se han despedido de ti, de tu recuerdo como buen ateo que eras. Seguramente, esas personas te han conocido mucho mejor que yo, tanto a ti como a un tal Enrique Hinojosa Vázquez, pero yo quiero resaltar tu relación con un colectivo que, que yo sepa, no se ha mencionado, el colectivo de personas con discapacidad. Y es que, como bien indica Leo Bassi, entre bufones nos reconocemos y nos apoyamos.

Si ignoramos las mentiras y las injurias que de ti se dijeron, tu relación con la discapacidad siempre ha sido de sincero y leal apoyo en su emancipación y empoderamiento. En tres terrenos me mostraste tu apoyo: En el activismo social, en el empoderamiento político, y en mi faceta de columnista amateur.

Mediáticos defensores de los Derechos Humanos, menospreciaban el concepto discafobia, por una presunta “cacofonía”, para luego utilizar este término, con el nombre de disfobia para autopromocionarse mediáticamente sin ninguna consideración a la creadora de ese concepto, mi compañera Mar, ni a mi humilde persona. Sin embargo, tú tuviste la amabilidad de citar el concepto tal y como fue creado en tu blog de Público con una cariñosa referencia a mi persona, la cual agradeceré siempre. Muestras de respeto y cariño como esa no se dan mucho con la discapacidad en el mundo del activismo. Por eso, te agradezco tus piropos sinceros, te los agradezco más que las vacías palmaditas en la espalda de otras personas que más me parecen puñaladas. Y es que tú me supiste escuchar (leer) y respetar mi trabajo en vez de juzgarlo, o peor, utilizarlo.

En cuanto a la faceta política, no te dolían prendas de presentarme a mí, a Mar y nuestros proyectos a las políticas de moda en el momento, promocionando nuestras ideas y proyectos, aunque me temo que no surtía mucho efecto, pero qué vamos a hacer, no todo el mundo tiene la misma sensibilidad, ni la misma autenticidad militante que tú. Por otro lado, como ya sabes, a los bufones, si no son de la corte de una no se les hace mucho caso.

Por eso mismo, ahora mismo he decidido instalarme en las afueras de la corte para poder hacer mis gracias satíricas como tú, sin ceñirme a un argumentario. Y en eso también me has ayudado dignificando mis escritos con tu atención, tus comentarios y tu promoción desinteresada. También insistiendo a la gente de Público para que tuviesen en cuenta mis opiniones.

Por todo ello quería darte las gracias. Gracias por tus palabras de apoyo y cariño, por tus retwits, por cogerme siempre el teléfono (contestar a mis whatsapps), etc, etc…. En definitiva, gracias por ser tú. Lo único que no te voy a perdonar es que nos dejaras tan pronto. Hasta siempre amigo.

Y TAMBIÉN…
Santiago Segura, no soy tu chiste.
Shangay Lily | Palabra de Artivista, 2014-08-03

http://blogs.publico.es/shangaylily/2014/08/03/santiago-segura-no-soy-tu-chiste/
Sandra Barneda y la homofobia sigilosa
Shangay Lily | Palabra de Artivista, 2014-08-29

http://blogs.publico.es/shangaylily/2014/08/29/sandra-barneda-y-la-homofobia-sigilosa/
Fernando Tejero, ‘gaypitalismo’ y activismo. Luchando contra la LGTBfobia.
Marc G. Olabarria | La realidad escondida, 2014-07-17

https://larealidadescondida.wordpress.com/2014/07/17/fernando-tejero-gaypitalismo-y-activismo-luchando-contra-la-lgtbfobia/
Fernando Tejero, el pregonero armarizado de FELGTB y COGAM.
Shangay Lily | Palabra de Artivista, 2014-07-10

http://blogs.publico.es/shangaylily/2014/07/10/fernando-tejero-el-pregonero-armarizado-de-felgtb-y-cogam/

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece Shangay Lily, pionero de la lucha LGTBI en España

Imagen: PlayGround / Shangay Lily frente a jóvenes en la JMJ, Madrid, Agosto 2011
Fallece Shangay Lily, pionero de la lucha LGTBI en España.
Poeta, homociborg, anticapitalista... Era fácil coincidir con él en la calle.
Ignacio Pato | PlayGround, 2016-04-12
http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/Shangay_Lily_0_1735626424.html

Era fácil coincidir con él en la calle. Parando un desahucio, clamando contra la guerra o gritando que las mujeres siguen siendo asesinadas por el hecho de ser mujeres.

Se definía a sí mismo en su último libro como un poeta homociborg anticapitalista. También se adjetivaba como feminista, atea y transnacional.

"Mi patria es el vientre de mi madre", decía siempre Shangay Lily.

Ha muerto a los 53 años que acababa de cumplir.

Enrique Hinojosa Vázquez nació en Málaga pero vivió en Ámsterdam, Roma, París o Nueva York. De allí trajo a España el Shangay Tea Dance, la primera fiesta temática homosexual del país, todavía en época felipista.

Al poco, y siendo ya también pionero drag, crearía Shangay Express, la primera revista gratuita gay en una España que estaba aun a décadas de viralizar noticias de temática homosexual.

Sus apariciones en TV ayudaron a visibilizar a la comunidad LGTBI con un discurso feminista y un humor que no hacía prisioneros y se negaba a perdonar alegremente décadas de represión.

Shangay Lily fue un azote de lo que él consideraba "el aburguesamiento" de la comunidad LGTBI tras conseguir ciertos derechos civiles y ascensión socioeconómica. Para ellos, acuñó el término "burGAYses".

No solo escribió novelas, monólogos teatrales, ensayos como ‘Adiós, Chueca. Memorias del gaycapitalismo: construyendo la marca gay’ o apareció en películas y ‘realities’. También se le vio en lugares sorprendentes como un mítin del PP para denunciar la homofobia, incómodos como la toma de Madrid por parte de los acólitos de Ratzinger durante la JMJ de 2011, o necesarios como los actos contra las detenciones de Isma, Dani o Alfon durante sendas huelgas generales.

La calle, además del vientre de la madre, era también su patria. Allí estaba cómodo. Y nunca con más afán de protagonismo que el que da recoger el cariño que le daban todas las personas que saben que la sociedad no es una mera suma de individualidades.

Hasta siempre, Shangay.

#hemeroteca #inmemoriam | Adiós, Shangay Lily

Imagen: El País / Acto por la libertad de Alfon
Adiós, Shangay Lily.
David Bollero | Público, 2016-04-12

http://blogs.publico.es/david-bollero/2016/04/12/shangay-lily/

Se nos ha ido Shangay Lily. Lo ha hecho sin hacer ruido, quizás por aquello de seguir sorprendiendo, de continuar siendo la irreverente que siempre fue, por hacer lo contrario de lo que esperaban de ella. Han pasado muchos meses desde la última vez que hablamos -ahora me parece una eternidad- y recuerdo cómo desde mi fuga a Málaga me animaba a “reconstruir”. Shangay Lily era una experta en eso, en “reconstruir”, aunque para eso antes sabía perfectamente que hay que destruir. Y lo hacía, vaya si lo hacía.

Cualquier que siguiera Palabra de Artivista se daba cuenta de ello. Shangay Lily nunca tuvo pelos en la lengua, ni adornó lo que no merecía ser adornado. Aquello de ser diplomáticamente correcta, sencillamente, no existía para ella, porque a las cosas hay que llamarlas por su nombre, porque cuando uno cuenta con una tribuna pública tiene la responsabilidad de denunciar con crudeza los atropellos de quienes nos pasan por encima con sus coches de la vida de alta gama.

Shangay Lily siempre supo hacer eso muy bien. El modo en que se volcó, por ejemplo, con Alfon es una prueba de ello, pero no es, ni mucho menos, la única. El feminismo y la lucha encarnizada contra el patriarcado estarán siempre en deuda con ella, como lo estará también el movimiento LGTB y queer, el verdadero, no esa escisión capitalista que al final sacrifica su propia identidad por un puñado de euros. Y es que ella nunca se vendió, aunque fueron muchos los que quisieron comprarla.

Se nos va una persona íntegra, de esas pocas con las que uno se cruza en la vida, a las que uno admira, con la que no siempre coincides pero respetas porque es genuina, es auténtica, tiene principios. Shangay Lily, mal que le pese a muchos, seguirá siendo azote de las injusticias, sus textos cáusticos continuarán corroyendo la moral de los que se alzan, precisamente, como pilares éticos de la sociedad, de esos cristofascistas que tanto destestaba.

Hoy es un día triste porque uno tiene la sensación de que siempre se nos van antes de tiempo los buenos, nunca los indeseables que, por norma general, siguen haciendo la puñeta octogenarios. Hoy es uno de esos días en los que uno siente que las filas de este frente artivista se debilitan, flaquean con una baja irremplazable pero, lejos de desfallecer, hay que sacar fuerzas para seguir la lucha. Así lo habría querido Shangay Lily, porque si algo demostró siempre es que hay que luchar hasta el final. Adiós, amiga mía.

#hemeroteca #inmemoriam | Gracias, Shangay: por ser, vivir y luchar

Imagen: Público / Shangay Lily

Gracias, Shangay: por ser, vivir y luchar.
La biografía de Shangay Lily es la de muchos niños homosexuales con pluma y muchas mujeres transexuales.
Raúl Solís | El Diario, 2016-04-12
http://www.eldiario.es/andalucia/enabierto/Gracias-Shangai-vivir-luchar_6_504709546.html

Shangay ha sido, es y será siempre un referente. Cuando nadie se atrevía a romper las normas, ella ocupó la televisión pública española, en horario de máxima audiencia durante los duros años de José María Aznar, para ser ‘drag queen’, activista homosexual y feminista de izquierdas que nunca cayó en la tentación del ‘gaypitalismo’, término acuñado por ella misma.

En un tiempo en el que los tibios, para no asustar y no caer mal a los sectores dominantes, se conformaban con la unión civil, Shangai Lily gritaba alto y fuerte por el matrimonio igualitario. Sin miedo a dejar de aparecer en la televisión, sin dudas, con determinación y sin ambigüedades. Dejó de salir en televisión, pero no la silenciaron jamás.

La biografía de Shangay Lily es la de muchos niños homosexuales con pluma y muchas mujeres transexuales. Era de Málaga, pero de Málaga huyó para esconderse entre el anonimato de Madrid y ser quien deseaba ser. Vivió un exilio personal, bastante común entre quienes deciden romper sin ambages con las normas que acorralan la libertad de los diferentes.

Aquel exilio emocional, de abandono, insultos, violencia y soledad, Shangay Lily lo cambió por solidaridad, rabia, sentido crítico y compromiso para reivindicar como positivo todo lo que durante años había sido un estigma merecedor del desprecio más absoluto que esta sociedad ha regalado a quienes no se adaptaban a su norma patriarcal y heterosexual.

Pero no solamente fue valiente y comprometida con la causa de los homosexuales y transexuales, además y sobre todo, Shangay Lily fue una diva de todas las causas con sed de justicia. Si había una huelga general, allí estaba ella, con los trabajadores, reivindicando la unión de la lucha LGTB y el movimiento obrero.

Si había una causa cultural, allí estaba ella, uniendo a homosexuales y transexuales al mundo cultural. Si había una pelea que dar por los derechos de las mujeres, allí estaba ella, siendo maricón, drag-queen, artivista y feminista. Si había que defender los servicios públicos, allí estaba ella, con su bandera LGTB abrazando hospitales, colegios o residencias de personas mayores.

Si los mineros peleaban por sus puestos de trabajo, ella, con su provocativo tocado o vestido de Enrique Hinojosa, no lo dudaba: también era minera. Si los colectivos antidesahucios la llamaban para pedirle su apoyo, tampoco dudaba en usar su bandera arcoiris como techo.

Su bandera arcoirisis abrazó todas las causas, porque todas las causas eran su compromiso y si había que elegir entre un gay explotador y un heterosexual explotado por un homosexual, ella no dudaba: se situaba al lado del heterosexual maltratado por una persona homosexual abducida por la lógica capitalista que se nutre del sufrimiento de los débiles.

En estos tiempos de olvido, de insolidaridades y donde el colectivo LGTB ha renunciado a su historia para ser “personas”, Shangay Lily es una referencia de dignidad y ejemplo vital de que la lucha por la igualdad LGTB no se puede construir sobre el maltrato a otros colectivos desfavorecidos y sobre la renuncia a lo que somos.

No habrá igualdad de homosexuales y transexuales si renunciamos a las palabras que nos han marcado y señalado para tomar como propias las de los sectores que nos han maltratado. Ni defendiendo la compra y venta de los úteros de las mujeres para satisfacer nuestros deseos de ser padres. Ni maltratando a las personas trabajadoras para aumentar nuestros ingresos. Ni confundiendo cultura de liberación con ser bufones de la corte gaypitalista que no quiere nuestros derechos, sino nuestro dinero. No seremos iguales si olvidamos de dónde venimos y quiénes fueron nuestros verdugos.

Shangay nunca intentó agradar a los sectores interesados en el dinero de las lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Tampoco fue condesciende con los colectivos y activistas que han entregado años de lucha LGTB a la institucionalidad silente y al poder de las empresas que han encontrado en el mercado rosa el camino para que homosexuales y transexuales olvidemos de dónde venimos y que nuestra lucha no nació por la igualdad, sino por la liberalización.

Shangay Lily marcha pronto, pero deja un estilo mordaz, irreverente, ideológicamente solvente e íntegro para que nunca olvidemos que la lucha LGTB no es una parcela ciega e incomunicada con el mundo en el que vive. Su vida ha sido vivida, ha merecido la pena. No dejó nunca de luchar por su libertad y por la de todas las personas que sufren en carne propia la crueldad de este sistema económico que trata de convencer a los homosexuales y transexuales que, una vez conseguido el derecho al matrimonio, nuestro lugar en el mundo es al lado de quienes históricamente nos han negado el agua, la sal, el derecho a ser y hasta la propia vida.

Gracias eternas por ser, vivir y luchar, Shangay.