[Este es el texto de la intervención de Julen, su amiga y compañera en EHGAM, en recuerdo de Mikel Martin en el acto de Mikelaldia, que familiares, amigas y organizaciones aliadas organizaron en su memoria el 23 de septiembre de 2023 en Orereta/Errenteria. Las intervenciones se realizaron junto al Gaztetxe, en la calle Altxu, en el transcurso de la kalejira.]
Mikela siempre recordaba cómo nos recibían en los propios sitios del ambiente, en aquella «cuesta del culo» o «mariconcha», cuando íbamos a poner algún cartel o repartir alguna octavilla con aquellas primeras reivindicaciones o algún programa con actividades para celebrar aquellos primeros orgullos organizados por EHGAM. «Aquí están las políticas», nos decían con sumo desprecio. Sí, siempre hemos sido «las políticas» y ese ha sido, precisamente, nuestro orgullo. Lo tuvimos claro desde el principio, asumiendo la máxima feminista de que «lo personal es político», porque no hay duda de que la experiencia personal tiene tremenda conexión con las grandes estructuras sociales y políticas. Y poníamos –y seguimos poniendo- nuestros cuerpos para intentar cambiarlas.
Y siempre como Mikela, comprometidas contra la mercantilización de «lo gay», contra el «pinkwashing» político o empresarial e, incluso, contra la «homonormatividad» que se vive dentro del propio colectivo. Contra todo aquello que forma parte de lo que Shangay Lily, otra de las grandes que se nos fue, denominó, con gran acierto, «gaypitalismo». Y, Mikela, como decías una y otra vez, «aquí estamos y no nos ocultamoss», «hemen gaude eta ez gara ezkutatzen», aquí estamos «las políticas», recordando tu legado, siguiendo con tu lucha y mostrando con nuestros cuerpos que, ahora y siempre, «lo personal es político».
En el brindis del pasado jueves en Txomin Barullo recordaron algunas cosas que nos proponía Mikela en nuestra lucha por la liberación. Comentaba una cómo intentaba convencerla de lo fácil que sería derribar el “sagrado corazón” de Urgull, atándolo con cuerdas y tirando desde un camión desde el paseo Nuevo. Otra también recordó la propuesta para pintarlo de rosa. Al hilo de esto, me acordé que también nos propuso forrarlo con un inmenso condón, algo similar a lo que hicieron las de Iruña en el paseo Sarasate con las farolas, además de la pancarta en el monumento a los Fueros con aquel inmenso lema “acción = vida”.
El último encargo que me hizo Mikela, y como casi siempre de forma urgente, fue el cartel para anunciar la última concentración del 1 de diciembre en Donostia, otra fecha clave en nuestro particular calendario, en la que se conmemora el día mundial de lucha contra el vih-sida. Y, como cada año, comentamos a ver cuándo conseguiríamos cambiar el nombre de la plaza en la que se hace esta concentración anual: no es de recibo que Donostia dedique una plaza a Teresa de Calcuta, ‘apologeta del odio’ como la que más, y menos aún que en ella se ubique el lazo rojo en recuerdo a las víctimas del sida.
Precisamente donde hoy está esta plaza se ubicaba el antiguo mercado de frutas de Atotxa, junto al que fuera el campo de fútbol de la Real. En aquellos pabellones hubo una zona que se permitió utilizar a ciertos colectivos y movimientos sociales. Recuerdo cómo EHGAM preparaba, junto a los taldes feministas de la época, en aquel lugar pancartas para las manifestaciones y otras acciones en defensa de alguna de las reivindicaciones del momento. Mikela siempre estaba dispuesta, cómo no, a colaborar y, en una ocasión, me parece que a favor del divorcio, dejó impreso nada más que ‘por la legali’; no había calculado el espacio y no le entraba nada más, así que así lo dejó, quedándose tan fresca, ‘por la legali’. A partir de entonces y durante mucho tiempo a nuestra Mikeli la llamamos ‘La Legali’, ‘Nati, la Legali’.
Por cierto, ya puestas (y del mismo modo que aprovechaba Mikela para reivindicar cualquier cosa en cualquier situación), no estaría de más iniciar una campaña para que la plaza que todavía se dedica a Teresa de Calcuta no solo deje de hacerlo sino que, en su recuerdo, se denomine plaza Mikel Martin. La memoria de nuestra Mikela, la Legali, se lo merece más que nadie. Porque nadie ha luchado tanto como ella no solo por los derechos LGTBI+ (y tris-tras-tres, como decía en más de una ocasión) y de las personas seropositivas, por la justicia social y por un mundo mejor para todas y, en definitiva, por los derechos humanos. Mikela gogoan zaitugu! Mikela, beti gure bihotzetan! Gora Mikela!
23 de noviembre de 2010. En el Cine Palafox de Madrid se presenta el documental “Elige siempre cara”, que cuenta con una docena de testimonios sobre cómo se vive con el VIH. Se trata de diferentes personas que dan la cara para mostrar cómo se enfrentan cada día a los retos que plantea el ser seropositivas.
El documental aborda cuestiones que siguen candentes socialmente, como la importancia de las políticas de prevención o del diagnóstico precoz, además de cómo se vive con los tratamientos y sus efectos secundarios, especialmente con el marcaje que deja en los cuerpos la lipodistrofia.
La lipodistrofia se define como una redistribución anómala de la grasa corporal y que, por aquellas fechas, afectaba casi a una de cada tres personas seropositivas, en especial a las que llevaban muchos años conviviendo con el VIH, supervivientes, en especial, que soportaron los primeros tratamientos. Esta lipodistrofia tiene una consecuencia directa: el estigma al que se nos condena. ¡Cómo olvidar tantos insultos – también a la cara –, como ‘sidoso maricón de mierda’!
"Cuanto menos deteriorados estemos mejor porque padeceremos menos el estigma, padeceremos menos las miradas que escrutan a las personas; estaremos más felices", nos decía Mikel/a en una ocasión.
Sí, Mikel/a dio la cara y era uno de los testimonios de este documental, “Elige siempre cara”, que comenzaba con la siguiente interpelación: “¿Cara o cruz? ¿Tú qué eliges?” Mikel/a nunca lo dudó, no solo en esta ocasión, a lo largo de toda su vida eligió siempre cara, yendo de cara (siendo honesto), dando la cara (afrontando las consecuencias), poniendo la cara (asumiendo la responsabilidad), es decir, encarándose por todos los medios ante cualquier discriminación y luchando por un mundo más justo para todas.
Mikel/a me pidió que le acompañara a aquella presentación del documental. Y allí nos fuimos y allí nos encontramos con quienes también se habían atrevido a dar la cara y su testimonio en primera persona: Teresa, Pedro, Begoña, Salva... Y, cómo no, Udiarraga, entonces presidenta de la asociación anti-sida Itxarobide y de CESIDA, la Coordinadora Estatal del VIH-sida, entidad que había promovido la realización del documental, en el marco de una campaña más amplia para combatir el estigma en las personas discriminadas por serofobia.
Aquel mismo día, por la mañana, se hizo la presentación del documental a los medios de comunicación, con la presencia de Pedro Zerolo, en aquel tiempo concejal en el Ayuntamiento de Madrid, responsable en el Partido Socialista de la Secretaría de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG y uno de los embajadores de ONUSIDA, el Programa de Naciones Unidas sobre el VIH-sida
Mikel/a, acostumbrado/a a convocar y a asistir a ruedas de prensa y otras actividades con medios de comunicación locales y, en muchas ocasiones, bastante precarios, no dejaba de asombrarse por la cantidad de prensa que asistió, esa que parece importante, y el despliegue de medios con los que contaba aquella presentación del documental. Contó, además, con el grupo musical Vetusta Morla que interpretó su canción “Un plan mejor”, compuesta especialmente para este documental.
Bueno, la verdad es que la participación de Mikel/a en “Elige siempre cara” no defrauda, pues expresándose con la contundencia que le caracterizaba, no duda en defender la prevención, la detección precoz y la pedagogía social como la mejor manera para combatir la pandemia del VIH. Desde su propia experiencia, sin ocultarse y dando la cara, Mikel/a siempre insistía en que “lo mejor del VIH es no tenerlo”.
Mikel/a ha sido, sin duda alguna, la cara visible de EHGAM en Gipuzkoa durante décadas. Pero su lucha nunca se ha limitado a defender la diversidad afectivo-sexual o la identidad sexo-genérica, sino que su compromiso ha sido global, dado que consideraba que todas las facetas del activismo están interrelacionadas y constituyen caras de un mismo poliedro.
El VIH marcó, no se puede negar, un antes y un después en la personalidad de Mikel/a. Pero reconocer su seropositividad no supuso sino ampliar el abanico de su activismo, de modo que impulsó la lucha contra el sida, especialmente en su Orereta/Errenteria, presentando infinidad de iniciativas al respecto.
Mikel/a no se ha limitado a promover charlas y debates, presentación de libros, emisión de documentales y películas o convocar concentraciones para conmemorar el 1 de Diciembre, Día Mundial de Lucha contra el VIH-sida, sino que ha tenido en cuenta cualquier otra fecha especial en nuestro particular calendario, en especial el 17 de mayo, Día Internacional contra la LGTBIfobia, el 28 de junio, Día por la Liberación Sexual, y, por supuesto, en torno al 10 de junio, en recuerdo del asesinato de Francis en la que fuera discoteca Apolo de Iztieta.
Mikel/a sufrió serofobia, dado que su cara quedó marcada por la lipodistrofia y padeció el estigma (incluso dentro del propio ‘ambiente’ gay) que se denunciaba en el documental “Elige siempre cara”. Una de las luchas que ha quedado más oculta es la que las personas seropositivas realizaron en su momento para que la sanidad pública asumiera las operaciones de reparación facial, considerándolas no como una mera cuestión estética sino como una necesidad para el bienestar psíquico y social de las personas afectadas.
Mikel/a, cómo no, estaba en este grupo de luchadoras. En 2005 Osakidetza aprobó la normativa que permitía esta reparación facial a quienes padecían lipodistrofia. Mikel/a no se planteó ni un instante acudir a “la privada” para someterse a esta intervención. "Soy un defensor de la medicina pública. Aguanté casi tres años para operarme", comento en un artículo de prensa.
Sí, lo que comentábamos, Mikel/a consideraba que las luchas estaban interrelacionadas y que la lucha contra el VIH-sida conllevaba dar la cara contra el estigma de la serofobia y, de igual modo, quien debía repararlo no era sino la sanidad pública. Cuestión de prioridades, cuestión de derechos.
Al igual que siempre hacía con algo cuya difusión consideraba de máximo interés, para intentar llegar al mayor número de “personitas” (como solía decir), se empeñó en que el documental “Elige siempre cara” se emitiera en la mayor parte de sitios, cualquier foro le parecía apropiado, sesiones de cinefórum, centros educativos, ‘gaztetxes’ o asociaciones, festivales dedicados a los Derechos Humanos, etc.
Nada nuevo, lo mismo que había hecho, por ejemplo, con el documental “Cambiando el paso”, el documental realizado en 2006 por Fabiola Moreno, trabajadora social del Hospital de Basurto, aprovechando el 25 aniversario de los primeros casos de sida dados a conocer, sobre impresiones y experiencias vividas por el personal sanitario al inicio de la pandemia, marcados por el desconocimiento, y, desde el lado más humano, el de las personas pacientes. En Orereta/Errenteria se programaron dos sesiones para emitir “Cambiando el paso” el día 30 de noviembre de 2006, una de ellas dedicada especialmente a la comunidad educativa, y dentro de un programa más amplio dedicado a la conmemoración del Día Mundial de Lucha contra el VIH-sida.
Y Mikel/a no dudaba en que todas estas sesiones contaran con su propia presencia tanto para su presentación como posterior debate. Como siempre, dando la cara, para concienciar, hacer pedagogía, transmitir vivencias, ‘contaminar’ con ideas e inquietudes de la disidencia sexo-genérica y también de quienes hemos tenido que aprender a convivir con el VIH.
La trayectoria de Mikel/a es inabarcable en un texto como el presente. Por ello, solo he querido aquí recordar algún aspecto que nos recuerde su inquebrantable compromiso por conseguir un mundo en el que todas tuvieran su lugar y no de cualquier manera, sino de la mejor forma posible.
No solo el VIH marcó un antes y un después en Mikel/a. Como es bien sabido, el 10 de junio de 1979, vivimos también algo que nos marcaría de por vida. El asesinato de Vicente Vadillo Santamaría, ‘Francis’, dio un nuevo impulso al colectivo de EHGAM y tuvimos que dar la cara para denunciar aquel crimen, primero en Orereta/Errenteria y seguidamente en Donostia, primeras manifestaciones con visibilidad de gais y lesbianas en Gipuzkoa.
Mikel/a, y las demás, elegimos por vez primera vez ‘cara’ y a partir de ahí no dejamos de gritar en nuestras manifestaciones “aquí estamos y no nos ocultamos”, “hemen gaude eta ez gara ezkutatzen”. No podemos olvidar que ya entonces, entre las demás, en EHGAM estaban Xanti Vicente Altxu, ‘Madelon’, y Emilia Martín Sánchez, ‘Emili’, entre otras, bastantes además, activistas de Oarsoaldea. A todas ellas les debemos, por su valentía y su lucha, nuestro agradecimiento, manteniéndolas presentes en nuestra memoria colectiva.
En agosto de 2022, las cámaras de Google vuelven a pasar por algunas zonas de Orereta/Errenteria para actualizar las imágenes de su Street View. En la calle María de Lezo, justo al lado del mural dedicado al ‘Gernika’, en el viaducto del topo, captaron la figura inconfundible de nuestro/a Mikel/a. Podría haber sido cualquier otro sitio; lo extraño es que no lo hubieran pillado en la calle, siempre de aquí para allá. Y, si no hubiera sido así, nos lo hubiéramos encontrado en el mismo topo, ¡cuántas veces lo habrá cogido! Lo dicho, ahí, junto al viaducto del topo, en la que fue su última calle, María de Lezo, tenemos la figura inconfundible de nuestro/a Mikel/a, con camisa de cuadros, pantalón corto y bolso Ozzinema. Ya llevaba un par de meses malito.
Paradojas de la vida, nuestro/a Mikel/a, que siempre eligió cara, en esta imagen de Google aparece, como el resto de viandantes, con el rostro difuminado. De enterarse de esto, sabemos que su respuesta sería una monumental carcajada y, a lo mejor, abriría una petición en “change.org” para conseguir que le quitaran el pixelado y que se le viera, como siempre, dando la cara.
Foto de Atxur / Xabier y Julen en la presentación de 'Francis' en Lekuona //
Presentación del libro “Francis” Julen Zabala
El 22 de junio de 2023 se presentó el libro “Francis”, un trabajo de Xabier Susperregi sobre la figura de Vicente Vadillo Santamaría, a partir de diferentes testimonios de quienes le conocieron. La presentación se realizó en Horia plaza de Lekuona Fabrika, en Errenteria, en el marco de las actividades de la II edición de Francisaldia. Se recoge aquí el texto que preparé para la ocasión, dado que fui el conductor del acto, dedicado especialmente al contexto de cuanto vivíamos en 1979. Las preguntas que constan en este guion previo no son exactamente las que se realizaron, pero sí reflejan los temas que se abordaron.
Eskerrik asko etortzeagatik. Francisaldiaren bigarren edizioko ekitaldi honetan Xabier Susperregik Francis-i eskainitako liburua aurkeztuko dugu. Lehenik eta behin, gure Mikela gogoratu behar dugu. Iaz hementxe zegoen, ostadar bandera baten bila, dena ondo kokatuz, Leslie Feinberg egilearen “Mari-mutil handi baten bluesa” liburuari eskainitako literatur solasaldian, Fermintxo, Fermin Zabaltza eta Josebe Iturriozekin, gure Itu. Zoritxarrez, tira, minbizi madarikatua dela eta, Mikelak utzi egin gaitu, baina hemen jarraitzen du, gure artean, gaur eta beti. Mikela, muxu handi bat.
[Muchas gracias por venir. En este acto de la segunda edición de Francisaldia vamos a presentar el libro que Xabier Susperregi ha dedicado a Francis. Tenemos que recordar, antes de nada, a nuestra Mikela. El año pasado estaba aquí mismo recolocándonos, buscando una bandera arcoíris, en la tertulia literaria que dedicamos a la obra de Leslie Feinberg “Mari-mutil handi baten bluesa”, con Fermintxo Zabaltza y nuestra Itu, Josebe Iturrioz. Por desgracia, bueno, por un maldito cáncer, Mikela nos ha dejado, pero sigue aquí, entre nosotros, hoy y siempre. Mikela, un beso enorme.]
La ilusión que le produjo a Mikel conocer que Xabier se había puesto a recopilar y escribir la historia de Francis fue enorme. Su testimonio, como no podía ser de otra forma, aparece en este libro dedicado a Francis. Mikela me llamó, emocionada, y me pidió que le acompañase en la quedada con Xabier. Quedamos aquí mismo, en la Kantina, pero como no había sitio, me llamó para vernos en el Aurrera.
Una de las cosas que más me han gustado, y así se lo comenté a Xabier, es que el testimonio de la Mikela y el mío están recogidos de forma simultánea, sin separar lo que dijo una y otra. Así ha sido todo nuestro activismo en EHGAM, inseparable, siempre complementarias, escuchándonos la una a la otra, corrigiéndonos la otra a la una, juntando palabras, participando en escritos, charlas, debates, aportando cada una lo suyo, con su propia visión, pero siempre en una misma lucha…
Lo que quiero hacer en esta introducción es poner aquella fecha, el 10 de junio de 1979, en su contexto. Para que veamos cómo eran las cosas. El día anterior se constituyó el segundo Consejo General Vasco, presidido por Carlos Garaikoetxea. Aquel Consejo, como el anterior, no tenía ninguna mujer como consejera.
Por cierto, recordemos que Garaikoetxea, debido a su homofobia, no soportó ver la película “Querelle”, obra póstuma de Fassbinder, en la inauguración del Zinemaldia donostiarra en septiembre del 82. A esta sesión también asistía Soledad Becerril, primera mujer ministra en la llamada transición, nombrada en diciembre del 81.
Hirurogeita hemeretzi urtera itzul gaitezen. Martxoaren batean hauteskunde orokorrak izan ziren Konstituzioa “onartu” ondoren. UCD alderdiak irabazi zuen, Adolfo Suarez buru zela berriro, baina gehiengo oso estuarekin. Apirilaren hiruan egin ziren ezkerreko alderdiek irabazi zituzten demokrazia berriko lehen udal hauteskundeak. Maiatzaren lauan Margaret Thatcherrek boterea eskuratu zuen Erresuma Batuan, eta Europako lehen emakume mandataria izan zen.
[Volvamos al año 79. El 1 de marzo había habido elecciones generales tras la aprobación de la Constitución, que ganó la UCD, con Adolfo Suárez de nuevo a la cabeza, pero con una mayoría muy ajustada. El 3 de abril se celebraron las primeras elecciones municipales de la nueva democracia que ganaron los partidos de izquierda. El 4 de mayo Margaret Thatcher accedió al poder en el Reino Unido, siendo la primera mandataria mujer en Europa.]
Urte hasieran, Carmen Condek sarrera hitzaldia eman zuen Espainiako Errege Akademian, eta lehenengo emakumea izan zen. Bide batez, erakunde hartan ez zegoen andreentzako komunik, beraz, bat egin behar izan zuten berarentzat. Eta, gauzak nola diren, Bilboko Aste Nagusian La Otxoak irabazi zuen 'Libérate' abestiarekin. Mondragon Orkestrak, bere aldetik, Eduardo Haro Ibarsen «Ponte peluca» kantuarekin lortu zuen arrakasta. Zulueta eta bere filma: «Arrebato». Nazario eta bere pertsonaia: «Anarcoma», komikiaren historiako lehen trabestia.
[A principios de año Carmen Conde pronunció el discurso de entrada en la Real Academia, siendo la primera mujer en hacerlo. Por cierto, en aquella institución no había baños para señoras, así que tuvieron que hacer uno para ella. Y, cómo son las cosas, en la Aste Nagusia de Bilbao triunfó La Otxoa con su “Libérate”. La Orquesta Mondragón, por su parte, triunfaba con el tema “Ponte peluca”, obra de Eduardo Haro Ibars. Zulueta y su película “Arrebato”. Nazario y su personaje “Anarcoma”, primer travesti de la historia del cómic.]
En los cines vimos “La luna” de Bertolucci, una historia con dosis de capital erótico del jovencísimo y atractivo Joe, la relación incestuosa con su madre y la heroína. Heroína que trató el psiquiatra Antonio Mendizabal en Donostia. Antonio era concejal aquí y asistió, como hemos podido leer en el libro de Xabier, al pleno extraordinario que condenó el crimen de Francis.
Bueno, al recordarlo, me he dado cuenta de que aquel primer ayuntamiento elegido democráticamente en la llamada transición, únicamente contaba con una concejala, Avelina, y también con un concejal homosexual, o bisexual, aunque viviese, suponemos que dolorosamente, en el armario. Tenía entonces 50 años. Casado y con hijos. Pero, como se dice vulgarmente “a la vejez, viruelas” y pudimos verlo en sus últimos años desatado por los vapores, o sea, la sauna.
En el más que interesante programa que Halabedi ha dedicado a Francis y su época, nuestra Mikela recoge sus comentarios sobre que no resultaba difícil aceptarse, contactar con otras que se sintieran diferentes como tú y dar la cara. No es tan cierto, las políticas de entonces eran las políticas del armario y de la clandestinidad. Y el machismo más radical campaba a sus anchas.
Eso mismo queda reflejado en la película “El diputado” de Eloy de la Iglesia que se estrenó un año antes. Ser homosexual era conflictivo también en la izquierda; según cuentan, el mismo Tierno pidió a Carrillo que intercediera para que la película no se estrenara. El mismo Eloy se encontró con todo tipo de dificultades para rodar, ya en 1981, “Galopa y corta el viento”, aquella historia de amor prohibido entre un abertzale y un guardia civil. Resultó imposible. Nunca se rodó.
Historias que se hicieron tabú y que algún día habrá que revisarlas para saber qué hubo de cierto o no en alguna de estas historias. Resituar a quienes fueron protagonistas de aquellas movidas, como Xabier ha hecho con Francis. Por poner un ejemplo, Imanol Uribe siempre negó que la historia de “La muerte de Mikel” tuviera algo que ver con Esteban Muruetagoiena, aquel médico de Oiartzun que falleció tras una detención y “supuestas” torturas. Cuando el río suena, agua lleva. O no, ¡vete a saber!
Recuperemos también a Fama, la travesti que encarna nuestro Fernando Telletxea en esa película. Estamos a tiempo. Y, ya puestas, a Paco Rabanne, que en 1979 empezó a alcanzar su particular fama internacional con su línea de perfumes; o a Luis Mariano o a Balenciaga. Armario tras armario.
Como dice Julen Mendoza en la presentación del libro, no se puede entender la muerte de Francis “sin comprender el contexto de violencia política y de inestabilidad social de Errenteria en aquella época”. Sí, y que esta memoria no sea selectiva: en abril de aquel año también se produjo un acto violento que años después sabría que me iba a marcar para siempre.
Tira, mila bederatziehun eta hirurogeita hemeretziko ekainaren hamarrean Francis hil zuten. Oso egun gatazkatsuak ziren, bai, eta protesta ugari izan ziren kaleetan: zazpi egun lehenago, poliziak Gladys del Estal hil zuen Tuteran. Hilabete batzuk lehenago Gipuzkoako EHGAMeko taldea ez zen indartsu sentitzen ekainaren hogeita zortzirako ekitaldirik deitzeko. Bide batez, Stonewalleko istiluen hamar urte ospatzen ziren. Baina Francisen hilketak bultzada eman zigun eta kalera irten ginen. Ekainaren hamabian gai eta lesbianok egin genuen lehen manifestazioa Donostian. Eta lehen Oreretan. Eta gure historia aldatu egin zen.
[Bueno, pues el 10 de junio de 1979 asesinaron a Francis. Eran unos días muy conflictivos, con muchas protestas en las calles: siete días antes la policía había asesinado a Gladys del Estal en Tudela. El grupo de EHGAM de Gipuzkoa unos meses antes no se sentía con fuerza para convocar ningún acto con ocasión del 28 de junio. Por cierto, se celebraban 10 años de los disturbios de Stonewall. Pero el asesinato de Francis nos dio un impulso y salimos a la calle. La primera manifestación con visibilidad de gais y lesbianas en Donostia se realizó el 12 de junio. Y antes en Errenteria. Y nuestra historia cambió...]
De igual modo, la historia empezaba a cambiar, por ejemplo, en Valencia, donde en febrero del 79 se presentaba el grupo MASPV, Moviment d’Alliberament Sexual del País Valencià. Fernando Lumbreras fue uno de los fundadores y ese año firmaría con su nombre la solicitud para la primera manifestación por la Liberación Sexual en Valencia.
El 3 de diciembre de 2018 Fernando fue asesinado en su domicilio. Fernando tenía 60 años. La policía, por supuesto, descartó que se tratara de un caso de homofobia. Se intentó, por todos los medios, culpar a la víctima: “era muy confiado y dejaba entrar en su casa a desconocidos con relativa frecuencia”. Terrible.
Aquel año, 1979, se celebró el 28J unos días antes, el 24 de junio, de forma unitaria convocado por la COFLHEE. En Madrid se prohibió la manifestación y se celebró el Orgullo en la Casa de Campo con un mitin, que finalizó con agresiones fascistas. Más o menos lo que nos viene de nuevo.
1979 fue el año de las II Jornadas Feministas, celebradas en Granada y con una clara división entre dos bloques, el de las políticas, que defendían la doble militancia, y el de las radicales. El divorcio, ¡qué curioso!, era una de las principales reivindicaciones del momento.
La COFLHEE, la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español, por su parte, celebró reuniones aquel año, 1979, en Donostia a principios de enero, que dio paso a la reorganización de EHGAM en Gipuzkoa; en abril en Valencia, con el MASPV al frente; en julio en Durango, reconociendo así el origen de EHGAM.
En septiembre se celebró la reunión junto a las I Jornadas de Debate de la COFLHEE en Santa Maria d’Oló. Estas jornadas acababan en una fiesta en el Born de Barcelona, coincidiendo con las Fiestas de la Mercè. Lluis Llach daba un recital en el Liceu y las del FAGC, organizadoras de aquellas jornadas, esperaban que Lluis se acercara a la fiesta y nos dijera, como el año pasado hizo María del Monte, “Yo soy una más de ustedes, vuestro orgullo es mi orgullo”.
En el Liceu, dicen las crónicas, no renunció a “actualidades reivindicativas, como el problema de los maestros o la necesidad de unión entre los països catalans”. Lo nuestro, al parecer, podía esperar y allí nos dejó plantadas, en la estacada y a la sombra de los pinos. ¡Ay, Mikela!, que nuestra historia también ha sido una larga historia de esperas y de armarios.
CUESTIONARIO
Algo que considero interesante es que haya sido Xabier, una persona ajena a nuestro activismo, al menos de forma directa, quien se haya puesto a indagar en la figura de Francis. Y me parece interesante porque así se parte sin prejuicios previos y siendo su mirada más objetiva, al menos, en principio. ¿Cómo lo ves?
Dices que Francis te llegó enseguida al corazón, ¿cómo ha sido el proceso de acercamiento a su figura?
Una cuestión que también planteas es que Francis fue un gran artista. ¿consideras que su muerte también distorsionó lo que aportó y lo que pudo seguir aportando al mundo del espectáculo?
Conociendo los testimonios de los diferentes sitios a los que le llevó su carrera artística, ¿te parece que había encontrado en Orereta un sitio en el que se encontraba a gusto? Aunque casi será imposible responder en uno u otro sentido, ¿cuál es tu intuición?
Una cosa que me parece muy importante, por los testimonios que recoges en este libro, ¿podemos dejar de considerar a Francis “travesti” y decir a partir de ahora que se trataba de un “transformista”? ¿Qué opinas al respecto?
Parece que a la hora de recoger los testimonios has encontrado gran colaboración en la mayor parte de ocasiones. ¿Nos puedes contar cómo ha sido esto en especial desde los ayuntamientos de Lopera y Torrent?
Y, en este mismo sentido, ¿cuál ha sido la reacción de la familia de Vicente?
Hay también testimonios fundamentales de quienes conocieron y trabajaron con Francis tanto en Valencia como en Zaragoza. Parece que lo recordaron con mucha emoción. ¿Cómo has recibido sus testimonios?
Una parte importante del libro es recoger cómo se ha recordado a Francis en Orereta y cuál fue el proceso para que podamos tener un homenaje permanente como el paso de cebra contra la LGTBIfobia. ¿Qué nos puedes contar sobre esto?
Argia / Finalización de la mani de denuncia del asesinato de Francis, Donostia, 1979-06-12 //
Haciendo memoria de la lucha LGTBI+ Julen Zabala
El 24 de junio de 2023 el Grupo Noticias publicó en su suplemento ON el artículo titulado "Hamarkadaz hamarkada LGBTI+ kolektiboaren defentsan", sobre la evolución del activismo LGTBI+ en Euskal Herria, coincidiendo con la próxima conmemoración del 28 de junio. El autor del artículo es Andoni López Virués. Reproducimos aquí el cuestionario que me envió unos días antes para su elaboración y las respuestas tal y como se las envié el 10 de junio.
Respuestas al cuestionario enviado por Andoni López Virués, del grupo Noticias, el 7 de junio de 2023.
1. Primero de todo, ¿te podrías presentar? Julen, apellidos, en que año entraste en EHGAM, desde cuando estás dentro... Nos han dicho que eres la persona que conserva el archivo de EHGAM
Me presento: soy Julen Zabala Alonso y, aunque siempre he estado en contacto con EHGAM, hay dos periodos en los que he tenido un activismo más intenso, uno al comienzo, desde finales de los 70 hasta mediados de la siguiente década, y otro al inicio del nuevo milenio, desde el fin de los 90 y durante más de una docena de años. Y, sí, junto a otros activistas de esta última etapa, mantenemos el archivo de EHGAM, no solo la documentación física sino también la memoria de tantos años de lucha.
Desde hace un par de años EHGAM se está renovando con nueva gente, a partir de un proceso de revitalización denominado “berramesten”, dando inicio así un nuevo ciclo en este “movimiento de liberación sexual”. Quienes les hemos pasado el testigo queremos transmitirles esta memoria para que siempre tengan presente cuál ha sido nuestra pequeña historia de reivindicaciones, acciones y luchas contra cualquier discriminación y por conseguir nuestro sitio en la sociedad. Una memoria no solo histórica sino también sentimental.
2. En Estados Unidos existió Stonewall y los ataques de la policía al colectivo... pero en el estado español en general, ¿qué es lo que hace que el colectivo LGBT se organicé?
Los inicios del movimiento de liberación gay (tal y como se denominaba entonces a todo lo LGTBI+), en efecto, surgen en la revuelta de Stonewall en junio de 1969, aunque ya hubiera habido bastantes movilizaciones y acciones con anterioridad que podemos considerar de carácter homófilo. En el estado español surgieron también las primeras protestas en esa época y como reacción a la reconversión de la Ley de Vagos y Maleantes, que ya penalizaba la homosexualidad, en la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (LPRS), que se aprobó en agosto de 1970 y que nos consideraba peligrosas sociales incluso antes de cometer el “delito” y que nos internaba en prisiones con el fin de “rehabilitar” y reinsertarnos en la sociedad cisheteropatriarcal. Así que ahí surgen, contra la LPRS y aquella represión, las primeras protestas y la organización clandestina de pequeños grupos homófilos, con Armand de Fluvià y Francesc Francino a la cabeza.
3. En Euskal Herria, como estallido del movimiento, a pesar de que EHGAM surgió dos años atrás, podemos hablar del asesinato de Francis, ¿no? ¿Qué supone ese hecho para el colectivo?
A partir de aquellas primeras protestas, se van formando y consolidando la organización de grupos y colectivos, ya a finales de 1975, nada más iniciarse la llamada “transición”, se crea el FAGC en Catalunya y enseguida el movimiento gay se va extendiendo a otros lugares. En Euskal Herria surge en 1976 EHGAM desde un encuentro casual de Antonio Kintana e Imanol Alvarez en la Feria del Libro y Disco vascos de Durango. Se organizó rápidamente en Bilbao y tuvo una presencia muy activa en las calles, reivindicando derechos y protestando contra la represión de la propia LPRS y el sistema mismo, así como denunciando, junto a otros colectivos sociales, hechos como que la prostituta María Isabel Gutiérrez Velasco apareciera calcinada en una celda de la cárcel de Basauri en noviembre de 1977. Aquellas primeras movilizaciones sufrieron gran represión y hubo redadas masivas, como la que tuvo lugar en octubre de 1978, lo que generaba nuevas protestas. La homosexualidad seguía estando penada.
El asesinato de Francis en Errenteria, el 10 de junio de 1979, supuso un nuevo hito y, además de tener una gran importancia para el grupo de EHGAM que funcionaba en aquel momento en Gipuzkoa, supuso un impulso para asentar la lucha del movimiento gay en general. De todas formas, lo que comento, en Euskal Herria ya se habían dado las primeras movilizaciones y se estaban organizando diferentes grupos, prácticamente en todos los herrialdes. El asesinato de Francis sí fue importante para que tuviera una mayor presencia de nuestras reivindicaciones y luchas en los medios de comunicación y también en el entramado político y social de entonces, que se nos empezara a tener en cuenta, podemos decir.
4. ¿Cómo son esos días posteriores al asesinato? ¿Qué decisión tomáis como colectivo?
Como digo, fue fundamental, sobre todo, para el grupo que funcionaba entonces en Gipuzkoa. Nos habíamos planteado organizar por primera vez una manifestación para conmemorar el 28-J, es decir, la jornada por la liberación gay, tal y como se denominaba entonces. La primera manifestación fue en 1977 por la Rambla barcelonesa. Al año siguiente, en 1978, ya se organizaron marchas, además de en Barcelona, en Bilbo, Madrid y Sevilla. Y, aunque nos lo habíamos planteado, no nos veíamos con fuerza como para poder organizar una manifestación. El asesinato de Francis, sin embargo, lo precipitó todo y tuvimos el valor de salir a la calle. La decisión fue muy rápida, de modo que se producen las primeras manifestaciones con visibilidad de gais y lesbianas en Gipuzkoa, primero en Errenteria y después en Donostia. El 12 de junio de 1979 queda marcado, así, en nuestro particular calendario de luchas y lo consideramos como nuestra primera marcha 28-J.
Francis supuso, para nuestro grupo, un tremendo revulsivo y nos dio gran visibilidad. Es cierto que se vivían unos momentos muy convulsos, una semana antes había sido asesinada en Tutera Gladys del Estal y el ambiente estaba más que caldeado. Que el asesino de Francis fuera un policía nacional también contribuyó a que contáramos con especial respaldo político, pues todavía no consideraban esenciales nuestras reivindicaciones. Hay que tener en cuenta también el nefasto tratamiento que dieron los medios de comunicación a la noticia, estigmatizando a Francis y casi justificando el crimen, tal y como solía recordar Mikel Martin, que fue una de las pioneras y clave en aquellas primeras movilizaciones.
Podemos decir que Francis, como se conocía artísticamente a Vicente Vadillo Santamaría, precipitó muchas cosas que, de otra forma, hubieran llegado, pero mucho más tarde. En cuanto a aquel grupo de EHGAM que funciona en Gipuzkoa lo fortaleció y cohesionó. A partir de aquel año siempre se han organizado actividades en recuerdo de Francis a lo largo del mes de junio y, cómo no, la manifestación del 28-J en Donostia.
5. ¿El desarrollo del movimiento es diferentes por territorios? Es decir, ¿hay diferencias entre Nafarroa, Bizkaia, Araba y Gipuzkoa?
Podemos decir que cada herrialde ha tenido su propia dinámica y en cada época ha tenido mayor peso uno u otro grupo. Está claro que desde los inicios hasta finales de la década de los 90 la organización más potente ha sido la de Bizkaia, que contaba con local propio, el Txokolanda, en Solokoetxe de Bilbo, y que editaba la revista Gay Hotsa, que fue fundamental para todo el colectivo. En algunos momentos los taldes de Gipuzkoa y Nafarroa han tenido también un papel más decisivo. Digamos que cada herrialde ha tenido su desarrollo, dependiendo del grupo de activistas con el que contaba en cada momento, aunque hay que señalar que el sentimiento de pertenencia a un mismo EHGAM y a una misma lucha ha sido constante. 6. ¿Cuáles son las proclamas de los primeros años del movimiento LGBT públicamente en Euskal Herria?
Las primeras reivindicaciones eran las que se recogían en la plataforma de la COFLHEE. Esta era la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español, que agrupaba a las organizaciones y colectivos que funcionaban entonces, incluyendo a EHGAM y el FAGC, los únicos grupos que todavía se mantienen. Esta plataforma se estableció en octubre de 1978 y constaba de 18 puntos reivindicativos, entre los que cabe destacar la obligación de impartir formación y educación sexual adecuada, considerando la sexualidad fuente de placer y de comunicación interpersonal y no solo como un medio de reproducción; la equiparación de la edad de consentimiento sexual con la establecida para las relaciones heteros; la igualdad entre mujeres y hombres en todos los órdenes; la supresión de toda discriminación por causa de prácticas sexuales; la condena de la injerencia de doctrinas morales de cualquier confesión religiosa en la sexualidad; el reconocimiento social del derecho a disponer del cuerpo propio, así como el derecho a mostrar públicamente su afectividad, a vestir como se quiera, a reunirse y asociarse.
También había otras reivindicaciones más coyunturales como la petición de derogación de la LPRS y otros artículos de los Códigos penal y militar que castigaban la homosexualidad o el escándalo público, vigentes en aquella época, además de la solicitud de Amnistía para quienes permanecían en las prisiones por homosexualidad o travestismo. Se incluían, además, reivindicaciones de otra índole, como los derechos al aborto o al divorcio. Además de los puntos de la COFLHEE, EHGAM añadía otras consideraciones ligadas a la realidad nacional, social y cultural de Euskal Herria, como, por ejemplo, la reivindicación del euskara.
7. A día de hoy, ¿han cambiado mucho esas proclamas? ¿Qué avances ha habido y por qué lucha ahora EHGAM?
Sí, tenemos que decir que las cosas han cambiado mucho, no hay duda. Sin embargo, todavía hay resistencias: seguimos viviendo en una sociedad muy machista y cisheteropatriarcal. Aunque parezca mentira todavía sufrimos rechazo, discriminaciones e, incluso, violencia. Ha habido avances en materia de derechos, pero la situación legal no se refleja en la realidad social. Hay que recordar que aquel primer activismo se tuvo que enfrentar a una gran crisis, la del VIH-sida, que produjo cambios radicales, añadió nuevos retos, planteamientos y reivindicaciones, nuevas formas de lucha y nuevas alianzas para combatir estigma y discriminación.
De aquella plataforma de 1978 todavía hay cuestiones en las que se ha avanzado poco: baste señalar, por ejemplo, en el acoso que sufren menores en el ámbito educativo o de socialización por su orientación o identidad sexogenéricas, o el miedo a manifestarte tal y como eres en el ámbito laboral, donde sigue marcado por prejuicios heterosexistas.
EHGAM también está comprometida contra la mercantilización de “lo gay”, la instrumentalización por parte de las instituciones políticas, el “pinkwashing” empresarial o la “homonormatividad” que se vive dentro del propio colectivo; todo ello forma parte de lo que Shangay Lily denominó, con gran acierto, “gaypitalismo”.
8. No estuviste desde el principio en EHGAM, ¿pero cómo fue la creación desde fuera? ¿cómo llegó a vuestros oídos que las personas LGBT se estaban organizando?
Conocí EHGAM a principios de 1979 y me incorporé enseguida al grupo que funcionaba en Donostia, o sea unos meses antes de que sucediera lo de Francis. En aquella época una de las mayores dificultades era conocer a alguien que fuera como tú, “diferente” a quienes tenías más cerca. En EHGAM no solo conocías a esa gente “distinta” y que además estaba no solo orgullosa de esa “diferencia” sino también dispuesta a mostrarla y defenderse en un medio tremendamente hostil en aquellos momentos. Fuimos una gente muy valiente. Uno de los grandes valores de EHGAM y del resto de grupos que funcionaron entonces fue que supieron crear una red de apoyo mutuo, de acogida, de ayuda para superar cualquier miedo y conseguir la autoaceptación lo antes posible y de la mejor manera. Aquellos grupos eran todavía alegales y, aunque tolerados, se movían en la clandestinidad; de todas formas, la prensa de la época sí les publicaba alguna nota y, con cierta dificultad, se podía contactar con los grupos que se estaban organizando.
9. ¿Cómo describirías la respuesta de la sociedad vasca hacia el movimiento LGBT en aquellos años? ¿Y la del resto de colectivos del movimiento popular vasco? ¿Ha habido cambios significativos desde entonces?
En aquellos inicios estaba todo por hacer. Lo primero fue buscar aliadas, tanto personas como organizaciones, y una labor ingente para ir convenciendo a las formaciones políticas y sociales que se consideraban progresistas de que “lo nuestro” también era imprescindible incorporarlo a sus programas y acciones. Nos costó, en general, muchísimo, pues las resistencias eran enormes y todo era muy machista, también en los partidos de izquierdas.
También en el resto de colectivos del movimiento popular vasco: nos miraban, en general, como si fuéramos bichos raros, algo extraño y, sobre todo, muy desconocido. A medida que compartíamos luchas y contaban con nuestro apoyo casi incondicional se nos iba aceptando. La mayor sintonía la teníamos con los taldes feministas, pues teníamos claro que cuanto nos oprimía era un mismo sistema machista y patriarcal. Luego también nos pasó lo mismo, tanto al activismo gay como al feminista, que las formaciones políticas consideraron que nuestras reivindicaciones no eran lo más urgente, que podían esperar hasta que se impusiera otro orden político.
La sociedad vasca era bastante conservadora y los partidos de derechas tenían la mayoría; eran tremendamente homófobos. A las derechas ni intentábamos convencerles de que por lo menos se plantearan nuestras cuestiones. Ahí sí, ahí sí que se puede ver un cambio significativo: la derecha vasca, con el tiempo, fue superando prejuicios y aceptando la igualdad de derechos, al menos formalmente.
10. ¿Podrías compartir alguna anécdota o momento destacado de tu activismo en EHGAM que haya dejado una huella en ti?
Pues un poco al hilo de estas resistencias recuerdo con orgullo que la moción que se presentó en apoyo a la legalización de EHGAM, entre otras reivindicaciones, se aprobara en Tolosa. Era el año 1979 y EHGAM desplegó una campaña presentando mociones en diferentes Ayuntamientos de Euskal Herria solicitando, en especial, el apoyo a su legalización. Era la primera vez que la política local trataba el tema de la homosexualidad. El PNV presentaba su cara más homófoba y judeocristiana y votaba en contra. En Tolosa, por un voto y para sorpresa de todo el mundo, perdieron. Podemos decir, con palabras de ahora, que fue uno de los primeros municipios que se manifestó como “gay-friendly”.
Otro de los “momentazos” que hemos vivido en el grupo de EHGAM de Gipuzkoa fue cuando el diputado general de aquel entonces [Xabier Aizarna], también del PNV, se negó a firmar una subvención que la Comisión de Salud y Servicios Sociales de la Diputación Foral nos había otorgado para organizar unas jornadas en homenaje a Francis en junio de 1981, segundo aniversario de su asesinato. Y se negaba porque se trataba, según él, de proselitismo, aunque estaba dispuesto, personalmente, a entregar el dinero que hiciera falta para quienes desearan curarse. Un viaje a Lourdes, vamos.
Pero una cosa de las que mayor huella me ha dejado es cómo nos duele cualquier sufrimiento por cuestiones de orientación o identidad sexogenéricas, sea en el lugar del mundo que sea. Hemos salido a la calle para denunciar la LGTBIfobia en Irán, en Polonia o en Uganda, lo mismo que cualquier agresión de este tipo, ya sea el asesinato de Samuel Luiz en A Coruña o las que se han dado en el entorno más cercano. Cualquier sufrimiento de este tipo lo sentimos como propio. Recuerdo, en especial, los suicidios de dos jóvenes trans, Aimar Elosegi “Moio” en Hernani en abril de 2007 y de Ekai Lersundi en Ondarroa en febrero de 2018. En ambos casos EHGAM reaccionó de inmediato y, junto a otros colectivos, no dudamos en tributarles nuestro reconocimiento, acompañar a sus familias y también denunciar el fracaso institucional y social que, lamentablemente, se dio en ambos casos.
DE LA CRIOLLA A LA GANDULA Y DE LA LEGALI A LA MORDAZA 40 años cantándonos las cuarenta y otros 40 de 'Los 40 Principales'
Julen Zabala Alonso
“Difícilmente recuperaremos el tiempo perdido si seguimos creyendo en la validez de las estrategias utilizadas para someternos. La visibilidad lo es todo. Si no nos ven, si no nos manifestamos, no existimos. Y si no existimos, otros contarán nuestra historia. Dirán que somos enfermos, pervertidos o delincuentes”. Paco Tomás
VIOLETA Y SU MADRE
1. LA BURRA
Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Nada mejor, pues, que comenzar con una fotografía este repaso a aquel acontecimiento que marcó un punto de inflexión en el devenir de la ‘cuestión’ homosexual: su despenalización hace cuatro décadas, en aquella fecha que parece tal lejana, el 26 de diciembre de 1978.
Prestemos atención a la fotografía de Humberto Rivas titulada ‘Violeta la Burra y su madre’, precisamente de ese año 1978: en efecto, ahí están Violeta y su madre, como si encarnaran el famoso poema “españolito” de Antonio Machado, aquel que acababa con el no menos famoso “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.
Violeta, ¡que no podría llevar otro nombre!, mirando serenamente a la cámara como “un español que quiere vivir y a vivir empieza” y su madre, con entereza y también con idéntica serenidad, mirándola con orgullo.
No, su madre tampoco es la que muere ni la que bosteza de aquel verso; también a vivir empieza y, además, orgullosa de su hije, como diríamos ahora. Ambas vienen a un mundo más bien nuevo o por lo menos desconocido hasta entonces. Y a ambas si no el mismo Dios, al menos un Jesús (que bien podría ser el de las Penas) y un san Pancracio las guarda.
Esta imagen recoge, con ternura y delicadeza, dos mundos, uno que parece acabar y otro que también parece comenzar, pasado y futuro de aquella época que vinieron a llamar Transición. Violeta, que ya había dejado de ser la Dulce para convertirse en la Burra, le contó un día a Paco Umbral [2]: “Que mi mare desía que quiero un varón, que quiero un varón, cuando iba a nacé yo, aversimentiendes, que quiero un varón, que quiero un varón, la pobresita, y nasí yo.” Ay, Violetera de esa Andalucía, ay, como ella misma desía: “Ay, Dió mío, y el Gran Podé, que nunca morvida.”
2. LA SEXTA
Pues digamos que no, que no cabe duda que más de una ‘ha orvidado’ qué pasó antes de estos 40 años y quieren volver a cantarnos las cuarenta. Esperemos que lo que acabamos de ver en Andalucía sea sólo una pesadilla y que antes de que vuelvan a hacernos callar y mucho antes de que consigan ‘armarizar’ otra vez estas libertades que tanto nos ha costado conquistar sepamos reunir las fuerzas necesarias para levantar de nuevo aquel ‘¡No pasarán!’.
En estos tiempos que ya intentan imponernos censuras, como antaño, veamos lo que contaba La Sexta, hace unos días, sobre cómo éramos en 1978: ‘Grease’, cine que nos llegaba de Hollywood, “A-ba-ni-bi” ganaba Eurovisión, el peinado de Farrah Fawcett en ‘Los ángeles de Charlie’ arrasaba entre las féminas, Chanel triunfaba con su primera colección prêt-à-porter, Mazinger Z era el éxito infantil, Umberto Tozzi alcanzaba la cima de Los 40 Principales… También era la época del destape y a las pantallas llegaba la primera película con una escena lésbica, “Me siento extraña”, de Enrique Martí Maqueda.
Sabemos que en un minuto y medio no da mucho de sí, pero además de todo eso, ocurrieron muchas más cosas y cada una de las que lo vivimos recordará aquel 1978 a su modo, con su propia memoria sentimental. Muchas mantendrán sus recuerdos en blanco y negro y otras en color, como aquellos primeros televisores que no dejaban de sorprendernos.
Que sí, que el 6 de diciembre de 1978 se aprobó en referéndum la Constitución. Pero por aquellas mismas fechas se fraguaba el Concordato con la Santa Sede, que, por cierto, en menudo lío de faldas se había metido por entonces: Albino Luciani sucedió por unos días a La Montini, hasta que la fumata blanca acertó con La Wojtyla. Y no me digan que no pasaron cosas ese año, que hemos apuntado unas cuantas: A Antonio Roig Roselló lo expulsaron de la orden de los carmelitas descalzo. José Luis Martín Vigil, el de ‘Los curas comunistas’, publicaba ‘La droga es joven’. Por cierto, a Martín Vigil se la conocía por La Curín. La otra, la Corín Tellado seguía escribiendo y publicando sin parar, mientras Elena Francis seguía dando sus ‘sabios’ consejos desde las ondas.
Eso sí, se legalizaba aquel año la píldora anticonceptiva. Y también se despenalizaba el adulterio y el amancebamiento. Las feministas de La Sal creaban su propia editorial en Barcelona. Manuel Villar Raso publicó ‘La Pastora: el maqui hermafrodita’. Y Gloria Fuertes, por su parte, ‘Las tres reinas magas: Melchora, Gaspara y Baltasara’. Víctor Manuel grababa ‘Solo pienso en ti’, inspirado en la historia de amor de dos discapacitados, Antonio y Mariluz, que 40 años después ahí siguen, ‘juntos de la mano se les ve por el jardín’. Pero nosotros éramos más de disco, donde sonaba ‘Macho Man’ de Village People y algo cosa de Boney M. La CCAG se escindió del FGAC y sacaba a la calle su revista ‘La Pluma’. Dejaba de publicarse ‘Por favor’, mientras ‘Party’ se vendía a medio escondidas. La tele nos entretenía con Aplauso, Cantares, Cañas y barro, Fantástico, La España de los Botejara y Yo, Claudio. Ahí es ná. El 27 de noviembre de 1978 asesinaban a Harvey Milk en San Francisco. Nazario creaba a Anarcoma. Bueno, y si por todo esto no fuera poco, Jesús Aguirre se nos casaba con la Duquesa, sí, la de Alba. Bien es cierto que por aquel entonces abundaban los armarios y las tapaderas, cosas de la doble vida. Por cierto, a Cayetana deberíamos nombrarla Mariliendre Mayor del Reino, el único título que le faltaba. 3. LA LA LA
Hay que reconocer que los cambios de la Transición habían comenzado hacía más de una década, coincidiendo más o menos con el denominado ‘desarrollismo’, época de grandes cambios sociales. Nuevas costumbres y nuevas mentalidades. Llegaba el turismo y también la píldora anticonceptiva. La victoria de Massiel con ‘La La La’ en 1968, que todavía vimos en blanco y negro, pero sobre todo escuchamos por la radio, marcó un hito en su época.
El régimen se adaptó rápidamente ante lo que se avecinaba. Por ejemplo, la Ley de Vagos y Maleantes es un ejemplo de que ya no servían ni las viejas estructuras represoras ni el viejo lenguaje. Así, el 5 de agosto de 1970 se aprobó la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, una nueva forma de represión social y de control de cuanto el régimen consideraba antisocial.
Por supuesto, allí quedaba incluida la homosexualidad, que ya había sido incorporada a La Gandula en la reforma del 15 de julio de 1954. Además de seguir siendo enfermas, ya éramos oficialmente ‘peligrosas’. Recordemos que nuestras compañeras de aquel viaje eran la mendicidad, el vandalismo, el tráfico y consumo de drogas, la venta de pornografía, la prostitución, el proxenetismo y la inmigración ilegal… y cualquiera que fuera considerada peligrosa moral o socialmente por el régimen.
BAR LA SIRENA, TORREMOLINOS
Y el régimen consideraba que algunas cosas estaban llegando demasiado lejos, por ejemplo en la Costa del Sol. Dicen que aquel episodio fue nuestro Stonewall. Así nos lo cuentan: “Aquella noche supuso el fin de una era. El 24 de junio de 1971, una redada en el Pasaje Begoña de Torremolinos acabó con más de 300 personas detenidas. Fue uno de los ataques contra la libertad sexual más graves del pasado siglo, y abrió una herida que precipitó la decadencia de aquella ampulosa Habana que emergió en la Costa del Sol, un hechizante imán que atrajo por igual a celebridades mundiales y a quienes solo aspiraban a amar en libertad.”
Y un testimonio: “Fue horroroso. La Policía taponó la entrada y la salida del pasaje Begoña. Llevaban metralletas. Al principio vinieron con cuatro o cinco furgones, pero luego llegaron autobuses para llevarse a todos los arrestados.” Los más afortunados salieron del calabazo a las pocas horas con una multa de 3.000 pesetas. Los turistas fueron devueltos a sus países, un escándalo que saltó a la prensa internacional.
4. LA CRIOLLA
Nada nuevo, por otra parte. Siempre han sabido cómo acabar con cualquier libertad, en especial la sexual y perseguir a “quienes solo aspiraban a amar en libertad”. El 24 de septiembre de 1938, hace ahora 80 años, un bombardeo sobre Barcelona arrasó La Criolla, símbolo de estas libertades en la II República. Bajo aquella destrucción pasaron a la historia Las Carolinas o Genet y sus andanzas como chapero travestido, su ‘Diario de un ladrón’ o ‘Querelle de Brest’ y dio comienzo un largo período de persecución y represión, de oscuridad y de ausencias. Los avatares de Miguel de Molina son un buen ejemplo de lo que sucedió en aquel triste y largo periodo.
Con la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social los homosexuales, como las otras antisociales, fueron condenadas al exilio y a prisión. Las ya ‘peligrosas’ fueron recluidas, por activa y por pasiva, en lugares de tan triste recuerdo como los presidios de Huelva o Badajoz, entre otros. Otras establecieron sus propias ‘redes sociales’ clandestinas y para poder sobrevivir en aquellos tiempos de penumbra crearon sus propios ‘cuartos oscuros’ que si hoy fueran apps llevarían algún nombre tan sugerente como ‘Velintonia’. Sí, como decía Vicente Aleixandre, desde el ‘sexilio’ interior, ‘la memoria de un hombre está en sus besos’.
LA MARGOT
5. LA MARGOT
Orgullosamente ‘peligrosas’ y, sobre todo, con muchas plumas y muchos volantes. No reconocemos lo suficiente el valor que tuvieron tantas y tantas para poder vivir lo que sentían y que ocultaban tras maquillajes y plumajes. Es, por ejemplo, la historia de Toni Campos, que en 1977 decide hacer su puesta de largo como La Margot. Cuenta una crónica: “Toda amargura es reconducida por él hacia la búsqueda de la felicidad. Las historias que guarda son distintas, aunque básicamente son también las de todos. La diferencia es que en ellas hay policías, pelucas, hombres de familia, viajes, censuras, toreros, celos, amigos, modelazos, canciones, albañiles, chulazos y todo ese mundo irreal en el que las apariencias se subliman llegando a constituir una rutilante realidad en sí misma.”
Toda una generación de transformistas se nos está yendo y con ella su arte, su transgresión y sus testimonios. Hace unos días, el 20 de noviembre de 2018 fallecía en su casa de Jinámar, en Gran Canaria, Manuel Fernando Alfonso Santana, conocido como ‘Manolín El Rey de la Simpatía’ en el mundo del transformismo desde la década de los sesenta. Así nos lo contaron: “Todos aquellos transformistas que tuvieron la valentía de hacer visible su condición sexual, a pesar de las represalias y que les costó la cárcel en no pocas ocasiones por el único delito de ser gais.”
En el homenaje que se rindió a Félix de Granada en un centro cívico de Las Palmas el 17 de mayo de 2018 el propio Manolín recordaba uno de estos episodios de persecución, que terminó con Paco España, Félix de Granada, el bailarín ‘Tonuco’ y él mismo en la cárcel, después de ser detenidos en unos carnavales en Tenerife.
El 23 de enero de 2012 nos había dejado Francisco Morera García, ‘Paco España’. El 3 de abril de 2016 fallecía Félix Cabrera Canino, ‘Félix de Granada’. Y entonces nos recordaban sus testimonios: “A mí me parece fabuloso que ahora los homosexuales se puedan casar, que exista el día del Orgullo Gay y hasta la Gala Drag Queen del Carnaval, pero lo que yo me llevaré a la tumba de recuerdo es ver a la inmensa Celia Gámez bajar unas escaleras en el teatro Maravillas de Madrid, con un traje de lentejuelas y un báculo de pedrería, cantando Millones. Eso sí que me ha marcado”
Y continua diciendo: “No podía olvidar ni perdonar la cantidad de cachetones, humillaciones, agarradas, tonterías e insultos que sufrí durante tantos años. Todavía hoy recuerdo con pena que me robaron la juventud.” Y cuando le preguntan que por qué le llevaron a prisión el 14 de octubre de 1950, responde: “Pues a lo mejor me cogieron en la calle cantando María de la O. No tenía que pasar nada: ya te conocían. No di una puñalada, ni atraqué la caja de un banco pero aquella vez estuve 30 días en prisión, después de pasar por la comisaría de Ciudad Jardín, que era por donde los guardias nos llevaban a todos los que éramos homosexuales.”
6. LA SECRETA
Cruda realidad. Como la que nos relata Manolo Cortés:
"Yo salí del armario joven, cuando me cansé de ponerle velas y rezarle novenas al Gran Poder y a María Auxiliadora, porque fui alumno de los Salesianos. Cuando comprendí que lo que sentía y lo que era no lo podía cambiar. En una reunión familiar, no tuve miedo y lo dije. Mi abuela me respondió que qué quería de merendar y mi tía Carmela, a los pocos días, me regaló un libro de Oscar Wilde que me ha acompañado siempre. Comprendí que Franco no me iba a cambiar lo que era ni me iba a quitar mi vida".
"Las transexuales se llevaban la peor parte porque cuando entraba la Policía en la discoteca los gais y las lesbianas nos poníamos a bailar entre nosotros pero las 'trans' no podían esconderse y se llevaban todos los palos. Siempre con la Policía al lado, en los arrabales, en las zonas oscuras, allí estaban los lugares donde íbamos. Estábamos vigilados.
"Sabíamos cómo movernos, como hablarnos, teníamos nuestros códigos. Al primer novio que tuve, si se le puede llamar novio, lo conocí en un espectáculo de Lina Morgan en el teatro Álvarez Quintero. Hubo una redada y lo detuvieron a él y a otros amigos. Los trasladaron a la cárcel de Huelva."
Cuando visitaba a estas familias en sus casas lo ficharon. Un día que caminaba por la calle con un amigo se dio cuenta de que lo estaban siguiendo en un Seat 1.400, le dieron el alto. Era la policía secreta, lo cachearon, lo subieron al coche y lo llevaron a la comisaria de La Gavidia de Sevilla. Allí pasó menos de dos días que siguen vivos en su memoria como "una eternidad". No lo dejaron respirar. "La policía quería a toda cosa, como fuera, que reconociera que era maricón". No lo hizo.
Después pasaría más de una vez por el patio de esa comisaría de La Gavidia tras redadas en locales de ambiente, pero era distinto. En grupo, el miedo era más llevadero. La Transición no fue tan idílica como cuentan.
No, la Transición no fue tan idílica ni tan pacífica como cuentan. Libros como ‘El mito de la transición pacífica’, ‘La Transición Sangrienta’ y ‘La transición española : el voto ignorado de las armas’ nos lo cuentan. Y, en la acera de enfrente, algunas, muchas, siguieron recibiendo palos.
RAMBAL
7. LA CHATA
Mari ‘La Chata’ recuerda a Rambal: “Era la alegría del barrio. Cuando lo veíamos llegar ya estaba con las bromas desde lejos, era la madre que lu parió. Vivió siempre como quiso vivir y sin rendir cuentas a nadie, yo creo que era feliz a su manera, que al final es lo que cuenta…”. Mari es una vecina de Cimavilla, allí en el viejo Gijón de marineros y pescaderas. Alberto Alonso Blanco, el ‘fíu’ de Concha ‘La Guapa', era conocido como Rambal. Rambalín no ocultaba su mariconeo y querido por todo el vecindario. Dicen que nunca saludaba a nadie que no fuera del barrio sin antes ser saludado. No quería poner a nadie en un compromiso. Y más si ese alguien iba acompañado de su señora.
Rambal era también transformista y cantaba por Marifé de Triana allá donde la llamaban y en aquellos garitos giñaba el ojo a los “morenitos”, como él decía. La madrugada del 19 de abril de 1976 lo cosieron a puñaladas en su domicilio. Rambal tenía 47 años. Su asesino quemó la vivienda antes de huir en un intento por borrar cualquier prueba. Nunca se identificó al culpable. Para Concha ‘La Guapa’, madre de Antonio, comenzó su Transición y en 1978 seguía de luto.
Mientras Concha lamentaba la pérdida de su Rambalín, Fernando Lumbreras ya empezaba moverse por los círculos de ‘ambiente’ de Valencia. Siguiendo la estela del FAGC y otros organizaciones que se iban creando en aquel tiempo por la liberación sexual, formó parte en la creación del grupo que denominaron MASPV, Moviment d'Alliberament Sexual del País Valencià, porque estaban por “la superación de todo tipo de categorías sexuales”, tal y como se presentaron en febrero de 1979. Así, sin etiquetas. Precisamente este año firmaría con su nombre la solicitud para la primera manifestación de Liberación Homosexual en la ciudad de Valencia. Años más tarde, en 1986, impulsaría la creación del Col·lectiu Lambda.
En este punto, hagamos un pequeño paréntesis dedicado a Mikel Martin, un referente permanente de la lucha por la liberación sexual, con quien por esa misma época compartíamos espacios reivindicativos y mucho más. En una ocasión, cuando preparaba, como siempre dispuesta, alguna de aquellas pancartas sobre alguna reivindicación del momento, dejó impreso nada más que ‘por la legali’, quedándose tan fresca. A partir de entonces y durante mucho tiempo la llamamos ‘La Legali’. Cerremos el paréntesis.
FERNANDO LUMBRERAS
El 3 de diciembre de 2018 Fernando fue asesinado en su domicilio. Fernando tenía 60 años. Terrible, una vez más. Y, una vez más, el intento, por todos los medios de culpar a la víctima, diciendo que “era muy confiado y dejaba entrar en su casa a desconocidos con relativa frecuencia”. No deja de sorprendernos. Y, de primeras, desconociendo casi lo ocurrido, la policía descarta que se trate de un caso de homofobia. Algunos medios tratan el tema de la forma más repugnante posible, vinculando el caso a una serie de casos similares ocurridos en los últimos años en la provincia de Valencia, “todos ellos hombres homosexuales”. Terrible.
Realmente resulta impresionante que estos hechos sean tan frecuentes y que (nos) pasen tan desapercibidos. El artículo reconoce que en “la mayoría de ocasiones el móvil era el robo, oculto tras un supuesto encuentro sexual o las aspiraciones de la víctima en tenerlo, y el método utilizado la asfixia”. Recordemos, pues, el asesinato de un hombre de 74 años en 2006; el doble crimen de un septuagenario de origen alemán y el joven con el que convivía en enero de 2007 (el encausado eludió la condena); la muerte violenta de Vicente Marco Reyes en febrero de 2011; el asesinato de Andrés Palomino a los 68 años en 2012 (cuyo asesino fue finalmente absuelto por “miedo insuperable”); el crimen de un hombre de 53 años en diciembre de 2013; el de Vicente Soler Romaguera, de 63 años, asesinado en diciembre de 2016; el asesinato de Alberto Enrique Ferrer a los 42 años en septiembre de 2017.
Si esto es así y corresponde solo a la provincia de Valencia, parece que deberíamos tomarnos mucho más en serio este tipo de violencia. Y, por supuesto, considerarla violencia homófoba de primer orden y por lo tanto como crímenes de odio. Y, desde luego, las organizaciones deberían establecer nuestra vulnerabilidad como tema prioritario.
No menos repugnantes y homófobos son algunos de comentarios que se atreven a publicar, sin pudor, algunos medios:
“Parece más bien un crimen producto del mariconeo.”
“Pero vamos a ver, si fuese un crimen por homofobia, se hubiera dado hace 25 o 30 años y aun así resulta complicado. Esto parece producto de una mala compañía, de haberse subido un ligue o un servicio y me apuesto que por medio están los de siempre.”
“Por la forma que le han encontrado, ensañamiento en sumo grado, todo apunta a un crimen pasional o en el transcurso de un juego sexual.”
“Así que la poli piensa que acabaron con él de un plumazo.” “No les gusta nada que sea crimen gay y pasional a estos nuevos inquisidores.”
“Más que un asesinato parece otra cosa. Supongo que la policía estará investigando los ambientes sadomasoquistas.”
“No es la primera vez que se matan entre ellos.”
“¿Cómo vamos a poner en marcha ahora la matraca victimista para demandar más dinero y privilegios?”
En fin, para qué seguir, terrible. Todo con mucho respeto y, claro, sin homofobia. Cuatro décadas y parece que nada haya cambiado; por lo menos nos sigue produciendo la misma repugnancia.
Como bien han recordado estos días, el asesinato de Fernando Lumbreras recuerda al de Coco Ciëlo, ocurrido en Madrid en la madrugada del 28 de septiembre de 2008, cuando contaba 40 años. Y ahora volvemos a leer con horror cosas parecidas a las que se publicaron en junio de 2012 al celebrarse el juicio a los dos chaperos acusados del asesinato: “sus prácticas sexuales extremas centran el juicio por su muerte” o “las parafilias del Dj provocaron su fallecimiento”. Por lo menos no se tuvo en cuenta que actuaran “en legítima defensa” y finalmente fueran condenados. Lo terrible es que muchos otros casos, aunque tampoco quedaran impunes, como seguramente el crimen de Benito Múgica a los 60 años el 16 de agosto de 2008 en Gipuzkoa, quedaron invisibilizados como violencia homófoba.
LA ELI
8. LA ELI
Desgraciadamente no es la única muerte que nos ha conmocionado los últimos meses. Muy difícil olvidar las imágenes que nos llegaron desde Atenas, en las que pudimos ver, con horror, cómo apalearon hasta la muerte a Zak Kostopoulos, que en ocasiones se convertía en drag queen pero siempre iba de activista, luchando por los derechos de todas y contra el estigma que todavía condena a las personas seropositivas. Era el 21 de septiembre de 2018.
Al día siguiente, 22 de septiembre, moría en Valladolid Francisco Javier Urueña Pardo, Javi o La Eli, víctima de una brutal paliza que había recibido la madrugada del 12 de agosto pasado por parte de un menor de ¡15 años! que a las horas se entregó en la comisaría de Delicias de Valladolid. La Eli estuvo hospitalizada y en coma 40 días. Por supuesto, la policía descartó el delito de odio desde un principio.
La Eli iba ese día vestida de mujer, una de tantas ocasiones en las que había preferido romper con cualquier molde que establece la heteronorma. Seguramente en aquel lejano 1978 ya soñaba con travestirse y comenzaba a convertirse en La Eléctrica. La conocía todo el mundo y, según cuentan, también todo el mundo la apreciaba.
La Eli tenía 59 años y había sido pionera en defender la transgresión y con ella nuestras libertades en un lugar como Valladolid; así la recuerdan: “En Barcelona estaba Ocaña; en Madrid, Fabio McNamara. Aquí, La Eléctrica. Por aquellos años, los de después de la muerte, en la cama, de ese que van sacar del valle de los caídos. ¿Alguien hará un documental sobre él? ¿de cuatro décadas de vida/historia vallisoletana vistas a través de los ojos de un travesti? No vale cualquiera (Para una novela negra daría el crimen, ¿actuó solo o en compañía de otros? ¿qué tipo de mente habita en el adolescente que se entregó en comisaría acompañado por su madre? ¿clase media o baja? ¿cómo se vive después de haber matado a una persona?).”
En el mismo artículo recuerdan las palabras de Javi La Eléctrica en la revista Primera Línea a finales de 1990 cuando publican un reportaje sobre la visión nocturna de Valladolid. En la entrevista le comentan “Sin embargo a ti te adoran”, a lo que contesta: “Es que no se atreven a meterse conmigo porque les pego unas contestaciones que los dejo baldados. Mira, el otro día, yo iba tan divina con un vaquero enseñando el ojete y una maruja horrorosa me dice: ‘No tendrá dinero para comprarse un pantalón.’ Y yo salté: ‘¡Y usted pa comprarse un sujetador, tetuda!’. Y luego me viene con que su marido es de la Municipal. ¡Ya podría llevársela con una grúa! (Aparecen dos antoñonas con vestidos floreados) ¡Mira! ¡Igual que el empapelado que tenía yo en el salón hace años! (Huyen despavoridas) ¿Ves? ¡Y cuando no se meten ellas conmigo, me meto yo con ellas, que es más divertido!”
OCAÑA
9. LA BEATA
Y ya que nos mencionan a La Beata, recordemos que precisamente en 1978 Ventura Pons estrenó su “Ocaña, retrat intermitent”, película que podemos considerar el verdadero símbolo que marcó nuestra Transición. En ese mismo año se estrenaron, además de la de Ocaña, otras dos películas que nos marcaron: el 25 de septiembre ‘Un hombre Flor de Otoño’ , de Pedro Olea, y ‘El diputado’, de Eloy de la Iglesia, el 20 de octubre, siendo el protagonista de las dos José Sacristán. Ay, Pepe, ¡Viva la Pepa! La homosexualidad empezaba a ocupar un lugar en las grandes pantallas.
Pero José Pérez Ocaña, La Beata, merece un lugar propio, porque ya llevaba años haciendo lo que sabía: ser ella misma por encima de todo. Por allí andaban Copi y Nazario. A Nazario Luque, que por aquel entonces dio vida a Anarcoma, también podemos considerarlo icono de aquella época. Ambas, Ocaña y Nazario, fueron detenidas en 1978, “por cantar y mariconear” en el Café de la Ópera. Así lo recuerda: “Lo que fue insólito es que intelectuales, travestis y homosexuales protestaron tirando sillas contra la policía y luego ante el cuartelillo gritando '¡Libertad Ocaña y Nazario!' y con pintadas. Nunca había pasado, como las primeras 'manis' de maricones en las Ramblas”. Estuvieron tres días en la cárcel, que compartieron con Els Joglars. Su ficha policial, vestido con una traje de Salomé, la recuperó años después cuando fue a pedirla a la comisaría de Via Laietana. “La de Ocaña dijeron que la habían destruido. Qué casualidad”.
ORGULLO CRÍTICO 2017, MADRID
10. LA MORDAZA
Las primeras manifestaciones con visibilidad homosexual y travesti fueron contra la ‘peligrosidad social’, en compañía del mundo marginal que se considerada antisocial. Nos preguntamos ahora, en estos tiempos en los que la represión se oculta bajo la Ley Mordaza o las ‘devoluciones en caliente’, qué ha sido de quienes nos acompañaban en aquella Ley de Vagos y Maleantes y su sucesora. Cambiamos, como entonces hizo el franquismo, de legislación y de nombre, pero seguimos estigmatizando a ‘ilegales’, a ‘sin papeles’, a ‘MENAS’ y a cuantas se empeñan en ‘una conducta reveladora de inclinación al delito’. No parece que hayan cambiado tanto las cosas si vemos que tras el cierre de la Colonia Agraria Penitenciaria de Tefía, allá en Fuerteventura, el 21 de julio de 1966, los siete homosexuales que quedaban en aquel infierno fueron trasladados al penal de Barranco Seco de Las Palmas de Gran Canaria, lugar que hoy en día se utiliza como Centro de Internamiento de Extranjeros, ¡malditos CIE!.
NOTA: Este texto se preparó como base para presentar una ponencia en las Jornadas "40 años. La Despenalización de la Homosexualidad. Encuentro de Investigación, Memoria y Experiencias", organizadas por la Fundación 26 de Diciembre y Memorias en Red y que tuvieron lugar en la sede la Fundación ONCE de Madrid los días 12, 13 y 14 de diciembre de 2018. Fue publicado con posterioridad en el libro "40 años después. La despenalización de la homosexualidad en España. Investigación, memoria y experiencias", editado por Víctor Mora y Geoffroy Huard y publicado por Egales en diciembre de 2019. El libro se presentó en la librería de Madrid Traficantes de Sueños el día 5 de febrero de 2020. Índice en Dialnet.