Mostrando entradas con la etiqueta Harvey Milk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Harvey Milk. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de marzo de 2024

#hemeroteca #gais #testimonios | Nacho Duato: "Miguel Bosé miente. No fui el amor de su vida, estuvimos juntos porque éramos dos chavales monísimos y nos gustaba que nos mirasen"

Nacho Duato: "Miguel Bosé miente. No fui el amor de su vida, estuvimos juntos porque éramos dos chavales monísimos y nos gustaba que nos mirasen"
Fue uno de los mejores bailarines del mundo y a sus 67 años la danza sigue siendo el motor de su vida. Una vida que hoy repasa en una charla sin censura y con 'recados' a izquierda y a derecha, al Norte y al Sur: del 'zar' ruso a su padre, de los políticos patrios a Miguel Bosé.
Javier Cid | El Mundo, 2024-03-24
https://www.elmundo.es/yodona/actualidad/2024/03/24/65ef1a94e9cf4ac1698b4586.html

Nacho Duato //
P. Como tiene usted fama de no andarse con rodeos ni remilgos, disparo: ¿quién tuvo la culpa de su abrupta salida de la Compañía Nacional de Danza?
R. Hace 14 años, un ministro de Cultura me dijo que me fuese porque, según él, mi éxito eclipsaba a la Compañía. Les molestaba, por ejemplo, que fuésemos a Nueva York y en los carteles se anunciase mi foto y, en una esquina, un pequeño logo del Ministerio. Lo que no entienden es que los mánager quieren llenar las salas y lo que vendía era mi imagen, como cuando colocan un cartel gigante de Cristiano Ronaldo en la Puerta del Sol. No lo podían soportar.

P. Cogió usted el petate... y tal día hizo un año.
R. Les dije: «Perfecto, contraten a un director que lo haga mal». Y eso es lo que ha sucedido. Ha sido como pasar de ‘business’ a tercera. Jamás me van a pedir perdón, aunque saben de sobra que se equivocaron.

P. Dirige usted el Teatro Mijáilovski de San Petersburgo. ¿Qué tal la vida en tierras rusas?
R. Trabajo con 180 bailarines, algunos de ellos los mejores del mundo. Y con dos orquestas, un coro de 150 personas... Es otra división.

P. ¿Y qué se cuenta Putin?
R. Vaya por delante que no es mi amigo y no comparto lo que está haciendo. Pero ha venido a mis estrenos y al terminar se interesa por nuestro trabajo, visita el ‘backstage’ y se toma una copa de vino con los bailarines mientras habla de música, de literatura, de teatro... Es un tipo culto, toca el piano, y eso me gusta. Aquí nadie sabe ni qué es ‘El Cascanueces’.

P. ¿No me está dando usted demasiados titulares?
R. A mí ya casi no me llaman para entrevistas porque suelto cuatro animaladas incómodas; cuando digo las verdades resulto antipático porque, en el fondo, estoy criticando a España. ¿Pero cómo le explicas a una mosca que es mejor la miel que la mierda? Eso es lo que sucede en este país. Ocurre por ejemplo cuando me preguntan por mis próximos proyectos; puedo contarlos, pero nadie se va a enterar de nada.

P. Inténtelo...
R. Pues voy a Novosibirk, a montar La Bayadère de Minkus. ¿Te has enterado de algo? No, ¿verdad? ¿Qué hago? Si hablo demasiado soy un creído, y si me callo, soy un borde.

P. Lo dicho: es usted un grano en salva sea la parte.
R. Ahora que he montado la Nacho Duato Academy en Madrid, nadie me ha preguntado, nadie me ha dado la enhorabuena. ¿Por qué? Porque tienen miedo de que vuelva a España. Aquí todo el mundo vive muy bien y todo vale, y si yo regresase, empezaría a subir el listón.

P. Venga, cuénteme lo de la Academia, que no se diga.
R. De la mano de ex bailarines de la Compañía Nacional de Danza, impartimos el programa internacional de posgrado Nacho Duato Trainee Program, una plataforma para que jóvenes estudiantes puedan incorporarse después a compañías de danza profesionales de todo el mundo.

P. ¿Lo tuvo usted peor que Billy Elliot?
R. A Billy Elliot su padre lo apoyaba. A mí sólo me aceptó cuando tuve éxito, que es lo fácil. Pero no fue su culpa, sino la de un país donde bailar era de chicas, y donde el secretario de Estado de Cultura se refería a mí como "el saltimbanqui".

P. Tortura, drogas, racismo, guerra, suicidio... Menudos temitas se saca de la manga para sus coreografías. ¿Es usted de natural pesimista?
R. La tortura, la guerra o el suicidio no son temas pesimistas. Son realistas y me afectan. Cuando leí la biografía de Harvey Milk, el senador activista gay de San Francisco que fue asesinado, me dije: «Lo primero que voy a hacer es salir del armario. Y si sólo voy a crear ballet para entretener, lo dejo. Necesito comprometerme».

P. Pues se ha comprometido usted hasta el corvejón.
R. He hecho cosas sobre terrorismo cuando éste estaba a la orden del día, o sobre droga porque mi hermana falleció por culpa de la heroína. Está muy bien ‘El Cascanueces’ para los niños, pero si nos quedamos ahí...

P. ¿Y qué hay del amor?
R. Es que eso del enamoramiento se dice muy a la ligera. Yo me encapricho, sí, pero al cabo de unos meses me canso y viene lo de «a ver cómo echo a éste ahora de casa».

P. Qué poco romántico nos ha salido usted...
R. Es que no creo en el amor para toda la vida.

P. ¿De casarse, entonces, ni hablamos?
R. Tampoco creo en el matrimonio, y en el gay menos. No entiendo que los homosexuales se quieran casar, cuando se trata de una institución que ha fracasado; al día se producen en España nueve divorcios, y de pronto los gays quieren vivir como heteros.

P. ¿Y eso de que le hubiera gustado ser heterosexual?
R. Estoy muy contento como estoy, pero me preguntaron que, si volviese a nacer, me gustaría ser de otra manera. Aunque fuese trans, porque esta vida ya la conozco y así tendría otra experiencia.

P. Ha dicho Miguel Bosé que fue usted el amor de su vida. Confiese...
R. Eso es mentira. Últimamente le ha dado una fijación conmigo... Estuvimos juntos porque éramos dos chavales monísimos, nos encantaba ir a los sitios y que todo el mundo nos mirara, y punto. ¡Qué enamoramiento ni qué nada! Nos hemos querido más de mayores que cuando éramos jóvenes.

P. ¿No le ha molestado que le vuelta a poner en el foco?
R. Sí. Y sin pedirme permiso ni consejo. Ahora mismo no hablo con él.

P. Pues insiste en que fue muy feliz con usted. Bueno, también está todo eso de la libertad. Lo de que antes España era mucho más libre. ¿Algo que añadir?
R. A Miguel lo que le ocurre es que está rebotado con España, de donde tuvo que irse por una deuda con Hacienda. Ahora vive en México, un país que el año pasado se cobró miles de vidas asesinadas, e incluso él fue atracado en su propia casa. Y sin embargo, como todo lo que él hace o le pasa es lo mejor, dice que es lugar más maravilloso del mundo, que le han acogido como nunca... Por eso habla así de España, que antes solo era más libre para hacer chistes de mariquitas y de 'mi marido me pega' en galas de Nochevieja. Menuda idiotez.

P. ¿Se vuelve uno más conservador con la edad? Siendo usted declaradamente de izquierdas...
R. Es que la gente de izquierdas no tiene el patrimonio del conservadurismo. En Rusia, por ejemplo y a pesar del Comunismo, la gente es fiel a los valores tradicionales de familia, patria... Yo soy de izquierdas, sí, pero para mí lo más importante es la música; y cuando uno ama tan intensamente el arte vive de una manera más sosegada, con más poso, más profundidad...

P. ¿Es usted feliz, si me permite la ordinariez?
R. Escribió Sor Juana Inés de la Cruz: «Finjamos que soy feliz». Así estoy yo: fingiéndolo, no siéndolo. Ahora estoy sereno y de vuelta de todo, controlo más mi trabajo... Y aunque tengo el cuerpo destrozado de tanto bailar, la vejez, las arrugas y el pelo blanco me parecen hermosos. Antes me bañaba en Ibiza, después navegaba en un barco y ahora me gusta contemplar el mar desde una terraza.

P. Bonita metáfora de la vida...
R. Aprendes a mirar desde la barrera. Y eso mismo le dije a Miguel Bosé hace algún tiempo: «No te sientes en primera fila, porque ya hemos estado allí mucho tiempo. Sentémonos atrás del todo, veamos lo que pasa, y si tenemos algo interesante que decir, digámoslo rápido». La gente mayor ya no tenemos la misma gracia, el ridículo acecha... Y otro consejo: a partir de los 40 está prohibido hablar por Skype, porque la luz es malísima y salimos muy feos.

P. En 15 años, ¿qué?
R. Uy, 15 años es mucho tiempo. Espero morir antes. Me encantaría hacerlo a la sombra de un naranjo o un limonero, en Valencia, mi tierra. Pero mi abuelo vivió hasta los 106, así que a lo mejor me toca esperar un poco más...

martes, 12 de marzo de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | David Mixner, feroz luchador por los derechos de los homosexuales, ha muerto a los 77 años

David Mixner //

David Mixner, feroz luchador por los derechos de los homosexuales, ha muerto a los 77 años

Jeoffro René | 24noticias, 2024-03-12

https://24noticias.org/david-mixner-feroz-luchador-por-los-derechos-de-los-homosexuales-ha-muerto-a-los-77-anos/

David B. Mixner, un estratega político que desempeñó papeles destacados en el movimiento contra la guerra de Vietnam y en la ardua lucha por los derechos de los homosexuales, y cuya influencia de décadas con Bill Clinton abarcó ambas épocas, murió el lunes en su casa en Midtown Manhattan. Tenía 77 años.

La causa fueron las complicaciones del Covid prolongado, dijo Steven Guy, un amigo cercano.

Mixner, nacido con tres días de diferencia con Clinton y criado en condiciones rurales similares, conoció al futuro presidente cuando tenían poco más de 20 años. Más tarde hizo arreglos para que Clinton pronunciara el primer discurso público de un importante candidato presidencial ante una audiencia de gays y lesbianas, en 1992.

Su astucia política era tal que pudo persuadir al principal conservador de California, Ronald Reagan, para que se opusiera a una iniciativa estatal de 1978 para prohibir a los maestros homosexuales. La derrota de la medida fue en ese momento la victoria más significativa para los derechos de los homosexuales en el país.

«Cuando lo conocí cuando era joven», dijo Clinton sobre Mixner en 1999, dirigiéndose a un grupo LGBTQ, «pensé que nunca había conocido a una persona cuyo corazón ardiese con el fuego de la justicia social con tanta fuerza».

Mixner, hijo de un trabajador agrícola del sur de Nueva Jersey, abandonó la universidad para trabajar como organizador político y, a finales de los años 1960, parecía estar en todas partes, incluso como parte de la campaña presidencial de Eugene McCarthy en 1968 y como presencia en la convención demócrata en Chicago ese año. Fue uno de los cuatro copresidentes nacionales de la Moratoria para poner fin a la guerra en Vietnam, una serie de importantes protestas en el otoño de 1969.

Ese año, Clinton conoció a Mixner en un retiro para partidarios de la moratoria en Martha’s Vineyard. Los dos hombres se unieron durante un paseo por la playa, en parte por su origen humilde, que los diferenciaba de los estudiantes de clase media alta de la Ivy League que prevalecían en el movimiento contra la guerra.

Clinton, nativo de Arkansas y becario Rhodes de 23 años que estudiaba en Oxford en ese momento, durmió en el sofá de Mixner cuando visitó las oficinas de la moratoria en Washington. Se ofreció como voluntario para ayudar con una protesta satélite en la embajada estadounidense en Londres. Mixner lo visitó más tarde en Oxford, durmiendo en el piso de una casa que Clinton alquiló.

Como miembro demócrata de la década de 1960 y principios de la de 1970, en una época en la que casi todos los homosexuales en la política estaban encerrados, Mixner soñaba con una carrera en el servicio público, pero estaba convencido de que su “terrible secreto” de la homosexualidad no se lo permitiría. escribió en sus memorias, “Stranger Among Friends” (1996).

Así que asumió en gran medida papeles detrás de escena. En la década de 1970, se mudó a Los Ángeles, aportando su experiencia organizativa y estratégica a la política de California. Trabajó en campañas para Harvey Milk, el primer candidato abiertamente gay elegido para la Junta de Supervisores de San Francisco, y para el activista pacifista Tom Hayden. Fue el director de campaña de la exitosa candidatura de Tom Bradley a la reelección como alcalde de Los Ángeles en 1977.

Aunque todavía estaba en gran parte encerrado, en 1976 el Sr. Mixner ayudó a fundar el Comité de Elecciones Municipales de Los Ángeles, el primer comité de acción política para gays y lesbianas del país. Los políticos de la época a menudo devolvían dinero de donantes abiertamente homosexuales.

Dos años más tarde, los republicanos de California, con la esperanza de aprovechar una reacción contra el naciente movimiento por los derechos de los homosexuales, colocaron en la boleta la Propuesta 6: una propuesta para prohibir a los hombres homosexuales y lesbianas trabajar en las escuelas públicas.

La medida, también conocida como Iniciativa Briggs (llamada así por su patrocinador, el senador estatal John Briggs), obtuvo un amplio apoyo en las encuestas. El señor Mixner se lanzó a oponerse a ello. En una carta a amigos, incluidos Bill y Hillary Clinton, reveló que era gay y pidió donaciones para luchar contra la propuesta.

Fue Mixner quien formuló un argumento para persuadir a Reagan de oponerse a la Proposición 6, según el libro “Out For Good: The Struggle to Build a Gay Rights Movement in America” de los reporteros Dudley Clendinen y Adam Nagourney de The New Tiempos de York.

Como ex gobernador republicano de California, Reagan se estaba preparando para postularse para presidente como un conservador antigubernamental. En una reunión, Mixner argumentó que la iniciativa no se refería en absoluto a los derechos de los homosexuales; era, dijo, una cuestión de intromisión del gobierno y de privacidad y abriría la puerta para que estudiantes descontentos chantajearan a sus profesores.

Reagan estuvo de acuerdo y expresó públicamente su oposición a la Propuesta 6. De la noche a la mañana, la opinión pública cambió. La iniciativa fue rotundamente derrotada.

La década de 1980 y principios de la de 1990, el apogeo de la epidemia de SIDA, se cobró la vida de muchos líderes del movimiento por los derechos de los homosexuales, incluido el socio romántico y profesional de Mixner, Peter Scott, quien murió en 1989. Después de años de inacción contra el SIDA por parte de la Casa Blanca de Reagan y su sucesor, George HW Bush, había esperanzas cautelosas entre los activistas LGBTQ para las elecciones presidenciales de 1992. La mayoría de los líderes gays y lesbianas favorecieron a Paul Tsongas, un ex senador liberal de Massachusetts. Pero el viejo amigo de Mixner, Clinton, le pidió que recaudara dinero y lograra apoyo en la comunidad gay en su nombre.

Al principio, el señor Mixner vaciló. «Le dije: ‘Bill, he perdido a más de 180 amigos a causa del SIDA'», dijo a The New York Times en 1992. «Antes de poder respaldar esta campaña, tengo que saber cuál es tu posición al respecto, dónde estás». postura sobre el SIDA y nuestra lucha por nuestra libertad’”.

Un tema importante para Mixner era poner fin a la prohibición de que hombres homosexuales y lesbianas sirvieran en el ejército. En una entrevista de 2023 con la revista Time, dijo que aceptó ayudar a Clinton con la condición de que levantara la prohibición.

En mayo de 1992, Mixner presentó a Clinton a 500 donantes homosexuales en una recaudación de fondos en Los Ángeles. Entre un estridente aplauso, Clinton dijo: «Lo que vine hoy aquí para decirles en términos simples es que tengo una visión y ustedes son parte de ella». Reiteró que pondría fin a la discriminación en el ejército por motivos de orientación sexual.

Pero una vez en el cargo, Clinton enfrentó una intensa oposición a ese plan. Se comprometió con una política de “no preguntes, no digas”, que prohibía el acoso a los soldados homosexuales encerrados y al mismo tiempo prohibía a las personas abiertamente homosexuales servir.

Mixner se sintió traicionado y expresó su enojo en el programa “Nightline” de ABC News. En sus memorias, detalló cómo la administración Clinton lo excluyó por sus críticas.

En julio de 1993, Mixner ayudó a liderar una protesta sobre “no preguntes, no digas” frente a la Casa Blanca, donde su arresto como un conocido “amigo de Bill” recibió cobertura en los medios de comunicación.

Él y Clinton finalmente cerraron la brecha. En una reunión en la Oficina Oval, Clinton dijo en broma que había considerado regalarle un par de esposas tras su arresto, recordó Mixner en su libro. (El Congreso levantó la prohibición militar sobre hombres y mujeres homosexuales en 2011.)

David Benjamin Mixner nació el 16 de agosto de 1946 en el condado de Salem, Nueva Jersey, el menor de tres hermanos. Su padre, Ben, trabajaba muchas horas en una granja comercial que cultivaba y envasaba verduras congeladas. Su madre, Mary (Grove) Mixner, era contable en un concesionario de tractores John Deere.

Al Sr. Mixner le sobrevive un hermano, Melvin.

En el otoño de 1964, Mixner llegó como estudiante de primer año a la Universidad Estatal de Arizona y se vio arrastrado por el activismo político. Organizó a estudiantes para apoyar una huelga de trabajadores sanitarios locales. Tras trasladarse a la Universidad de Maryland, para estar cerca del centro del movimiento contra la guerra en Washington, se ofreció como organizador voluntario de la Marcha contra el Pentágono de 1967, donde los manifestantes coreaban «¡Diablos, no, no iremos!» a Vietnam para luchar.

Abandonó la universidad poco después y se convirtió en organizador de la campaña presidencial de McCarthy, ganando 320 dólares al mes.

Después de la presidencia de Clinton, Mixner respaldó a Barack Obama frente a Hillary Clinton en las primarias demócratas de 2008. En 2009, ayudó a liderar una marcha en Washington por la igualdad de derechos, donde habló junto con Lady Gaga y Cynthia Nixon.

En 2008, cuando recibió un premio del grupo de defensa LGBTQ GLAAD, recordó la trayectoria de su vida en una entrevista con el sitio web de noticias SFGate, expresando orgullo por su activismo político. pero también adoptando un tono triste sobre el costo del SIDA en su generación de hombres gay.

«Todos mis compañeros murieron de SIDA y no tengo a nadie que celebre mi pasado o mi viaje, o que me ayude a transmitir historias a la próxima generación», dijo. «Perdimos toda una generación de narradores».

jueves, 4 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #activismo | El Orgullo es historia: 6 activistas que continuaron la lucha de Stonewall

Imagen. El Periódico / Harvey Milk
El Orgullo es historia: 6 activistas que continuaron la lucha de Stonewall.
Carlota Miguel | Port, El Periódico, 2019-07-04
https://www.elperiodico.com/es/port/ideas/20190704/orgullo-gay-historia-6-activistas-stonewall-harvey-milk

Este año, las celebraciones del Día del Orgullo LGBT coinciden con el 50 aniversario de los disturbios de Stonewall, que dieron origen al moderno activismo en favor de la diversidad sexual. Hoy recordamos a grandes pioneros como, Stacy Lentz o Harvey Milk, que hicieron posible con su esfuerzo y su ejemplo que la llama encendida en Stonewall llegase a las nuevas generaciones.

Todo empezó el 28 de junio de 1969 cuando, en un Nueva York donde las relaciones homosexuales estaban prohibidas, la policía decidió irrumpir a la fuerza en el Stonewall Inn. Este pub regentado por la mafia y frecuentado por homosexuales, transexuales y drags era un espacio de tolerancia que las autoridades respetaban a regañadientes. De hecho, era habitual que se practicasen registros y detenciones periódicas que la clientela del local aceptaba con resignación forzada.

Sin embargo, al contrario de lo que había ocurrido en las anteriores redadas, esa vez el grupo opuso resistencia. Así, y en un contexto de lucha contra la guerra de Vietnam y de auge del movimiento hippie, se organizaron por las calles una serie de manifestaciones, los disturbios de Stonewall, que sembraron la semilla para la formación de colectivos LGTB e incluso publicaciones de prensa que defendieran sus derechos. Con el tiempo, pasó de ser un movimiento de rebeldía y rechazo a la represión de la diversidad a convertirse eb motivo de orgullo. En los últimos tiempos, se conmemora cada 28 de junio lo que ocurrió en el 53 de Christopher Street, y que sirvió de impulso a muchos activistas que han cambiado la historia del colectivo. Estos son algunos de los que se han encargado de avivar la llama en las últimas décadas.

1) Stacy Lentz (Kansas, 1970)

Activista lesbiana que ahora es copropietaria del Stonewall Inn y cofundadora del Stonewall Inn Gives Back Initiative. La organización nació en 2017 para proporcionar ayuda económica, estratégica y educativa a otras organizaciones que ayudan a miembros de la comunidad LGTB. Actualmente, la propia Stacy es la CEO de la organización.

2) Harvey Milk (Nueva York, 1930 - San Francisco, 1978)

Este político y activista fue el primer hombre abiertamente homosexual en ocupar un cargo público en Estados Unidos. Tuvo clara su orientación desde muy joven, pero tardó bastante más en hacerlo público. Cuando se mudó a San Francisco, abrió la tienda Castro Camera, que sería más tarde la sede de sus campañas y el punto de reunión con sus colaboradores. En 1973, Milk decidió presentarse como candidato al cargo de supervisor del ayuntamiento y, aunque no consiguió los votos suficientes, la extravagancia y el descaro de su campaña le dieron gran notoriedad en los medios.

Infatigable y de una personalidad arrolladora, Milk volvió a presentarse en las elecciones sucesivas hasta que consiguió ser elegido supervisor de San Francisco en el 77. En el poco tiempo que duró en el cargo llevó a cabo medidas importantes en favor de los derechos de las minorías sexuales, aprobando una novedosa y estricta ordenanza antes de su asesinato en 1978. El asesino, Dan White, había dimitido recientemente de su puesto como supervisor y quería recuperar el cargo. Por todo ello, Milk se ha convertido en un icono de la lucha por la colaboración entre todos y en contra de la división, siendo muy influyente dentro de la comunidad LGTBI. El colectivo le considera un mártir por los derechos de los homosexuales.

3) Sylvia Rivera, (Nueva York, 1951 - 2002)

Activista transgénero, Rivera fue miembro del Frente de Liberación Gay (Gay Liberation Front) y cofundadora de la Alianza de Activistas Gais (Gay Activists Alliance) junto con Marsha P. Johnson, entre otros. También ayudó a fundar STAR (Revolucionarios de Acción Travestis Callejeros), dedicado a la ayuda de transexuales sin techo.

Su vida estuvo marcada por la tragedia desde el principio, siendo abandonada por su padre al poco tiempo de nacer. Su madre se suicidó cuando ella tenía solo tres años, por lo que pasó a estar al cuidado de su abuela, de origen venezolano. Pero la abuela nunca aceptó su actitud afeminada, y le reprochaba que le gustara el maquillaje. Por eso, cuando solo tenía 11 años se fue de casa y empezó a vivir en las calles, en las que llegó a ejercer la prostitución.

Tiempo después se unió a una comunidad de drag queens, donde comenzó a responder al nombre de Sylvia. Con 17 años participó en las revueltas de Stonewall y, más tarde, dio charlas y discursos hablando de ello, así como de la necesidad de unión de las personas transgénero, defendiendo en general el empoderamiento gay. En la Millenium March a la que asistió en Milán en 2000, fue aclamada como madre espiritual del LGTB. Intentó suicidarse en 1995, pero murió en 2002 por un cáncer de hígado. Fue ese mismo año cuando se fundó el SRLP (Proyecto de Ley de Sylvia Rivera), una organización de ayuda legal para dar acceso a miembros de la comunidad LGTB a servicios legales.

4) Gilbert Baker, (Kansas, 1951 - Nueva York, 2017)

Este activista estadounidense diseñó la bandera del orgullo en 1978, justo a tiempo para poder mostrarla al público en el festival del Orgullo de San Francisco. El diseño original era distinto al actual, que consiste en seis franjas de color horizontales en el orden del arcoíris (de arriba a abajo, rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta). Originalmente había más colores para representar la diversidad de la comunidad LTB (rosa de sexualidad, rojo de vida, naranja de salud, amarillo de luz del sol, verde de naturaleza, turquesa de magia y arte, azul de serenidad, violeta de espíritu). El diseñador falleció en 2017 después de haber participado en películas y publicado un libro autobiográfico.

5) Monica Helms y Michael Page

Inspirados por la creación de Baker, diseñaron la bandera del orgullo transgénero (en 1999) y la del orgullo bisexual (1998), respectivamente. La trans lleva el color azul para representar al género masculino, el rosa para el femenino, y el blanco para representar a la gente no binaria, que se siente sin género. Tras diseñarla, Monica comenzó a llevarla a todas partes, a manifestaciones, concentraciones y marchas, y pronto vio como se popularizó por todo el mundo. Por su parte, la bandera de Michael Page, tiene una franja rosa para representar la homosexualidad, una azul para representar la heterosexualidad, y una más pequeña de color morado para representar la combinación de ambas. La bandera bisexual también fue aceptada por el público poco tiempo después.

6) Keith Haring, (Pensilvania, 1958 - Nueva York, 1990)

Un artista cuya obra se inspiró en el arte pop y que reflejó en ella los problemas sociales del Nueva York de los 80. Ahora es un referente de la moda y el diseño, con sus dibujos de siluetas de hombres en distintas posiciones (normalmente bailando). Aunque empezó con los graffitis, sus obras también se llegaron a vender, pero murió en 1990 víctima del SIDA. Conociendo la enfermedad que padecía, fundó antes de su muerte la Fundación Kaith Haring, para promover el arte y ayudar a niños con VIH.

Como ellos, han sido muchos los que han luchado por la conquista de derechos LGTBI, desde Eric Marcus con sus ensayos, a Martha Shelley como activista lesbiana que presidió el Frente de Liberación Gay (DOB), o Edmond de Bries, nombre artístico del primer transformista español. Además, muchos de los que lucharon por los derechos humanos han dado visibilidad a esta causa desde el siglo pasado, como Frida Kahlo, Virginia Woolf, Bayard Rustin, o Karl Heinrich Ulrich. Hoy en día, personas influyentes del mundo de la música, el cine o la moda, aprovechan su notoriedad para coger el relevo de todos esos activistas y recordar que todavía queda mucho camino por recorrer.

domingo, 2 de diciembre de 2018

#libros #testimonios #lgtbi | He venido a reclutaros : textos y discursos de Harvey Milk

He venido a reclutaros : textos y discursos de Harvey Milk / Jason Edwuard Black & Charles E. Morris III (eds.) ; traducción de Nacho Esteban y Carlos Valdivia.
Barcelona [etc.] : Egales, 2018 [12-02].
308 p.
Colección: G.
ISBN 9788417319380 / 20 €

/ ES / EN* / ENS
/ Activismo / Estados Unidos / Gais / Historia – Siglo XX / LGTBI / Memoria histórica / Movimiento gay / Testimonios

Harvey Milk fue uno de los primeros cargos públicos abiertamente gais en los Estados Unidos y su incomparable activismo lo puso en el corazón del movimiento por los derechos civiles que reconfiguró el país en la década de los 70 y que ha inspirado a varias generaciones de activistas LGTBQ desde entonces. Este libro es Milk a través de su propia voz, una colección de sus discursos, columnas, editoriales, materiales de campaña, cartas abiertas y notas de prensa. Procedentes de archivos públicos, periódicos y colecciones particulares, cada uno de estos documentos vitales viene introducido por algunos apuntes contextuales de los editores. 

Jason Edward Black. Es profesor asociado de Estudios Retóricos y profesor afiliado de Estudios de Género y Raza en la Universidad de Alabama. Su investigación se sitúa en la conexión entre retórica y cambio social, con un énfasis en múltiples publicaciones en la resistencia nativa americana, los discursos LGTBQ y la liberación negra. 

Charles E. Morris III. Es profesor de Comunicación y Estudios Retóricos y de Estudios LGTB en la Universidad de Siracusa. Es editor y cofundador de la revista QED, además de autor de varios libros. Por su trabajo como archivista queer, ha recibido dos premios Monografía de Oro y los premios a la memoria de Karl Wallace y Randy Majors de la Asociación Nacional de Comunicación.

martes, 27 de noviembre de 2018

#hemeroteca #lgtbi #politica | Tras 40 años del asesinato de Harvey Milk los políticos LGBT siguen su legado

Imagen: Google Imágenes / Harvey Milk
Tras 40 años del asesinato de Harvey Milk los políticos LGBT siguen su legado.
EFE | El Diario, 2018-11-27
https://www.eldiario.es/sociedad/asesinato-Harvey-Milk-politicos-LGBT_0_840267109.html

Cuarenta años después del asesinato de Harvey Milk, el primer funcionario electo de California abiertamente homosexual, candidatos de la comunidad LGBT lograron un número récord de triunfos en las elecciones del 6 de noviembre dando continuidad a su ideal de defender los derechos de las minorías.

Milk ganó notoriedad a finales de la década de la década de 1970 al lanzar su campaña a la Junta de Supervisores de San Francisco sin ocultar sus preferencias sexuales y en 1978 cuando la ciudad californiana aprobó una ordenanza que protegía los derechos de los trabajadores homosexuales.

Once meses después de su elección, el 27 de noviembre de 1978, el político y el entonces alcalde, George Moscone, fueron asesinados en el Consistorio de la ciudad por Dan White, un expolicía y exsupervisor local que se oponía a las políticas de Milk.

Tras su muerte, se reveló una grabación que Milk había hecho en caso de ser asesinado.

"Me gustaría ver salir a cada médico gay, a cada abogado gay, a cada arquitecto gay, levantarse y dejar que ese mundo lo sepa", dice Milk en la grabación. "Eso haría más para acabar con los prejuicios de la noche a lo que nadie podría imaginar. Les insto a que hagan eso, les insto a que salgan. Sólo así empezaremos a lograr nuestros derechos".

Para Jorge Mario Cabrera, vocero de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), el asesinato de Milk dio ímpetu a movimientos en favor de la justicia social que desde entonces han luchado por obtener una representación política.

Y tras 40 años del llamado de Milk, más de 160 candidatos que pertenecen a la comunidad LGBTQ (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales y género no definido) lograron obtener o retener un escaño en las pasadas selecciones, 10 en el Congreso federal, 106 en legislaturas estatales y 45 en gobiernos locales.

Una de las victorias más sobresalientes fue la del demócrata Jared Polis en Colorado, quien será a partir de enero próximo el primer gobernador abiertamente homosexual elegido en Estados Unidos.

Los triunfos incluso se dieron en estados de tradición conservadora como Kansas, donde Sharice Davids ganó un asiento en la Cámara de Representantes, convirtiéndose en la primera congresista lesbiana y nativoamericana por ese estado.

La sorpresa la dio Kyrsten Sinema en Arizona, al convertirse la primera senadora federal abiertamente bisexual de ese estado. En Texas, Gina Ortiz Jones será la primera congresista LGBT que representa un distrito de ese estado.

La gobernadora Kate Brown de Oregon, que es bisexual, y la senadora Tammy Baldwin de Wisconsin, la primera senadora lesbiana en la Cámara alta, hacen parte de la ola de políticos que siguieron los pasos de Harvey.

En medio del récord para esta comunidad en las elecciones de mitad de mandato presidencial, y de lo mucho que se ha avanzado desde la muerte de Milk, Cabrera advierte que no todos en la comunidad LGBTQ cuentan con los mismos beneficios, libertades y espacio político.

"La discriminación en contra de las mujeres lesbianas y la comunidad transgénero, por ejemplo, continua, empezando en la Casa Blanca, y los crímenes de odio y la tasa de suicidio entre los jóvenes LGBTQ sigue en alza", insiste Cabrera.

El activista resalta los intentos conservadores de echar abajo varias protecciones que se han logrado para esta comunidad.

Un ejemplo, indicó, fue la consulta popular en Massachusetts para derogar una ley estatal que protege a las personas transgénero de la discriminación en lugares públicos como baños, vestuarios y hoteles, aunque la medida fue rechazada por la mayoría de los votantes.

Pero su legado fue más allá, en opinión de la alcaldesa de San Francisco, London Breed, quien aseguró que la lucha del político también ayudó a las causas de las mujeres y otras minorías.

Breed, la primera alcaldesa afroamericana de la ciudad californiana, indicó en un comunicado previo a la conmemoración que hoy se hará en San Francisco por la muerte de Milk que el político "abrió las puertas de California para futuros líderes".

Un mensaje que ya han escuchado los estudiantes de la Academia de Derechos Civiles Harvey Milk, una escuela alternativa en el distrito de Castro de San Francisco con un fuerte énfasis en la enseñanza de la no violencia y la tolerancia.

Los alumnos, junto a trabajadores sindicalizados, y políticos acompañarán hoy a la comunidad LGBT a celebrar el legado del activista.

jueves, 28 de junio de 2018

#hemeroteca #orgullo #memoria | ¿Por qué se celebra el Día Internacional del Orgullo LGTB el 28 de junio?

Imagen: BBVA / Stonewall Inn, Nueva York
¿Por qué se celebra el Día Internacional del Orgullo LGTB el 28 de junio?
David Corral | BBVA, 2018-06-28
https://www.bbva.com/es/celebra-dia-internacional-orgullo-lgtb-28-junio/

El 28 de junio de 1969 todavía existían bares en los que una persona podía arruinar su vida sólo por atravesar sus puertas. Ser cliente del pub ‘Stonewall Inn’ de Nueva York podía suponer quedar señalado por la sociedad. La persecución contra personas homosexuales en EE. UU. era una realidad.

Fue una madrugada de hace 49 años cuando una redada policial contra aquel pub propició por primera vez en la historia de Estados Unidos una revuelta en defensa de los derechos LGTB (Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales). En las décadas centrales del siglo XX pocos bares admitían a personas abiertamente homosexuales, y eran frecuentes los registros y redadas por parte de la policía.

El procedimiento era separar a hombres y mujeres para comprobar su sexo. El protocolo establecía que las personas vestidas de mujer tenían que acompañar a las policías a los servicios; si finalmente algún hombre era descubierto con ropa de mujer era inmediatamente detenido. La redada del ‘Stonewall’ terminó en disturbios, el colectivo se unió en masa contra los agentes de policía. Aquellos hechos supusieron un punto de inflexión: al año siguiente tuvieron lugar las primeras marchas del orgullo en Nueva York y Los Ángeles. Había comenzado una revolución por los derechos.

La figura de Harvey Milk
“Si una bala atraviesa mi cerebro, dejad que esa bala destruya las puertas de todos los armarios”, como si de una maldición se tratase la frase de Harvey Milk recayó sobre él el 27 de noviembre de 1978. Cinco disparos acabaron con la vida del concejal de San Francisco. Milk tuvo muchas vidas antes de morir a manos de un rival político: Dan White.

Militar y político... fue su etapa como concejal de San Francisco la que hizo que se ganase el respeto de sus conciudadanos. Milk logró movilizar por primera vez a una gran multitud LGTB en las calles de San Francisco para derrocar la iniciativa ‘Briggs’, un proyecto de ley que obligaba a despedir a los maestros homosexuales y a todo empleado público que defendiera sus derechos.

San Francisco, 28 de junio de 1978
Harvey Milk se diferenció por su activismo. A las marcha del orgullo LGTB de aquel verano del 78 se estima que asistieron en San Francisco hasta 375.000 personas. La figura del político comenzó a convertirse en un icono durante su discurso en esa gran manifestación, encendida por una ley que recortaba los derechos de una parte de la sociedad. Durante su intervención las referencias al aniversario de ‘Stonewall’ fueron constantes y su mensaje caló entre los participantes.

No había comenzado el invierno cuando Milk encontró la muerte junto al alcalde de su ciudad: George Moscone. La historia del asesinato comenzó un 10 de noviembre con la renuncia de un concejal: Dan White, político de marcado perfil conservador y beligerante ante la incorporación de los derechos a homosexuales. El propio New York Times definía así al asesino de Milk: “candidato blanco, de clase media y contrario a la creciente comunidad homosexual de San Francisco”.

La incompatibilidad del cargo con un trabajo fuera del ayuntamiento le hizo dimitir. Sin embargo, White quiso volver a ocupar su puesto, ya que alegaba que no contaba con los suficientes ingresos para mantener a su familia, fue el 14 de noviembre cuando pidió la vuelta a su anterior puesto en el ayuntamiento. Varios concejales con Milk a la cabeza consideraban que no era oportuna aquella readmisión. El 27 de noviembre White entró al consistorio y asesinó con arma de fuego al alcalde Moscone y al concejal Milk. Un lunes negro que supuso la desaparición de un icono en la lucha de los derechos LGTB.

La diversidad en BBVA
En el mundo somos siete mil millones de personas. El 50 % son mujeres, el 42% tienen entre 25 y 50 años. Más de mil millones viven con algún tipo de discapacidad. Y un 10% son zurdos. Existen más de 200 nacionalidades y un número incalculable de profesiones y formas de vida.

Por eso, en BBVA creemos que contar con un equipo formado por personas con diferentes maneras de contemplar el mundo y de enfrentarse a cada reto nos hace obtener mejores resultados. Queremos fomentar la diversidad de género, de edad, cultural y de capacidades. Queremos atraer el talento. Esta es nuestra apuesta para ofrecer un mejor servicio a nuestros clientes. Si el mundo es diverso, ¿cómo no vamos a ser así en BBVA?

Por ejemplo, nuestros compañeros de BBVA Compass han recibido la nota más alta posible (100%) en el Corporate Equality Index 2018, que mide la equidad en la empresa para empleados/as gais, lesbianas, bisexuales y transexuales, y que sirve como referencia entre las empresas más grandes e influyentes del país.

El banco apoya desde hace seis años la Houston Pride Parade. Este año, también lo ha hecho como patrocinador platino, en una fiesta que ha congregado a miles de personas en la ciudad tejana.

#hemeroteca #memoria | Harvey Milk, ¿el orgullo domesticado?

Imagen: Google Imágenes / Harvey Milk
Harvey Milk, ¿el orgullo domesticado?
El neoyorkino Harvey Milk, fue reconocido por ser el primer funcionario público en ser abiertamente gay pero, principalmente, por ser una imagen de la lucha por la conquista de derechos LGBT entre los años ´70 y ´80 dentro de unos Estados Unidos fuertemente conservador y homófoba.
Alexandro Fernández | La Izquierda Diario, 2018-06-28
https://www.laizquierdadiario.com/Harvey-Milk-el-orgullo-domesticado

En los años ´60 el hostigamiento policial dirigido hacia el colectivo LGBTI no solo se hizo notar en lo que desembocó con violencia en Stonewall, sino que era una persecución sistemática que se daba en todo el país, incluso en la gran San Francisco. La particularidad de San Francisco es que no era como otra ciudad de los Estados Unidos, allí había una gran concentración de personas LGBT y no era casual. Muchos hombres gais excluidos del ejercito preferían vivir allí junto aquello/as que huían de su ámbito familiar y social por ser homosexual.

Su ritmo de vida fue demasiada agitado, de mudanza en mudanza, de trabajo en trabajo, de amores en amores, de la clandestinidad a la salida del armario. A los 40 años decide dar un giro a toda su vida. Es cuando en 1972 se muda al estado de California con su compañero Scott Smith y abre una tienda en Castro Street, que en el futuro se convertiría en su sede política. Fue así qué en 1973, ni siquiera las políticas conservadoras ni su sexualidad fueron obstáculo alguno para presentarse como candidato a supervisor de la ciudad de San Francisco.

Luego de perder tres elecciones se cambió el sistema electoral, los funcionarios comenzaron a ser elegidos por las secciones distritales. Esto fue un “eureka” para Harvey, solo tenía que ganar el distrito de Castro Street.

Muchxs trataron a las campañas de Milk y a él como un circo, incluso fue amenazado de muerte en varias ocasiones. Pero su extravagante personalidad, reflejada en su lucha contra políticas homófobas, ganó a una importante sección de la ciudad y a los medios de comunicación. De esta manera el entonces nombrado “acalde de Castro Street” fue elegido supervisor en 1978.

A Harvey le resultó fácil crear relaciones y alianzas tanto con supervisores, sindicatos y otras organizaciones. Estas fueron, Ella Hill Hutch, una mujer afroamericana, Gordon Lau, un activista chino estadounidense, Carol Ruth Silver, una madre soltera, el alcalde liberal George Moscone, el sindicato de choferes, de constructores y los bomberos.

En su corta carrera política pudo promulgar una de las ordenanzas más importante para la comunidad LGBTI. Fue la que protegía a los hombres y mujeres homosexuales de la discriminación en la vivienda, el empleo y otros espacios públicos, que se aprobó con solo un votante disidente, el del supervisor Dan White. Dan White era una especie de “anti-Harvey” cuya política no se diferenciaba de las de Anita Bryants, otra férrea opositora a los derechos del colectivo LGBTI.

Bryants impulsó la campaña “Salvemos a nuestros hijos” que prohibía que las parejas homosexuales pudieran adoptar niños/as. Tras esta nefasta campaña se escondía un propósito: derogar la ordenanza promulgada por Milk. Así como el gobierno de San Francisco otorgaba una concesión a la comunidad LGTB, era el mismo gobierno que por presiones de la derecha católica los anulaba.

Otro funcionario fue el legislador John Briggs quien propuso la “Proposición 6”, proyecto de ley presentado a referéndum en el estado. Pretendía prohibir que todas aquellas personas pertenecientes al colectivo LGBTI con cargos de profesores/as y/o maestros/as pudieran trabajar en las escuelas públicas e incluso venía con instrucciones sobre cómo identificar y probar que el acusado era homosexual.

Harvey se apoyaba en la furia e indignación entre gais, lesbianas y travestis ante cada ataque de la derecha cristiana. Organizó marchas, mítines y actos públicos, pero también se propuso como mediador para que esa bronca se canalizara en negociar con el estado y no desbordara en acciones más radicales.

La Iniciativa Briggs parecía amenazar con su aprobación, pero todo cambió cuando Harvey desafió al legislador a un debate en vivo logrando una notable victoria en su discurso. Ello impulsó a organizaciones como “Antipropositionment 6” a movilizarse y el repudio se esparció gracias a la masividad que se había generado a partir de su transmisión en los principales medios de comunicación. De pronto el lema "come out! come out! wherever you are!" resonó por las calles de San Francisco. Producto de lo que fue un gran movimiento el resultado de la iniciativa fue rechazado por más de un millón de votos en contra.

Luego de que el movimiento LGBTI consiguiera tal victoria, el supervisor Dan White renunció a su cargo. No obstante, pasada una semana de su renuncia solicitó volver ser miembro de la Junta de Supervisores, pero fue rechazado. Pocas horas antes de que George Moscone anuncie a la prensa la sustitución de White, este ingresó al ayuntamiento, se dirigió a la oficina de Moscone para luego efectuar una serie de disparos que acabaron con la vida del supervisor. Finalmente interceptó a Harvey para dispararle a quemarropa. Milk fue asesinado a los 48 años y ese día se conoció como el “Lunes Negro”. Dan White cumplió la pena mínima, sus abogados determinaron que fue su “mala dieta” lo que desbalanceó su juicio, toda una expresión de desprecio y sorna contra la diversidad sexual. Se trató de un crimen de odio.

La revuelta de Stonewall abrió una nueva etapa en la pelea por la emancipación de la diversidad sexual. En todos Estados Unidos, y también en Europa y algunos países de América Latina se conformaron los Frente de Liberación Homosexual. Las identidades que durante años habían sido excluidas y estigmatizadas se levantaban con orgullo bajo la perspectiva de la liberación sexual. Como parte de un proceso mucho más amplio lesbianas, gais y travestis comenzaron a ligar sus luchas al de las mujeres, los trabajadores, los inmigrantes y los negros. Cuestionaron al sistema capitalista, a la Iglesia, a la familia, la escuela y la medicina como los principales productores y reproductores de la homofobia. Una crítica radical que iba acompañada de la convicción que era en las calles y en unidad con el resto de los oprimidos el camino para vivir una vida liberada de cualquier restricción moral y sexual.

En este marco la figura de Harvey Milk tiene necesariamente que ser resignificada. Por una parte, es innegable sus aportes en la conquista de derechos democráticos. Pero adelantándose a los avatares de las organizaciones LGTBI de los años ’80 también era una expresión política de un proceso en donde las aristas más revulsivas de aquel movimiento que había cuestionado a la heterosexualidad iban a ser poco a poco marginadas. En este marco, y con particular intensidad en los Estados Unidos, el movimiento LGTBI fue hegemonizado poco a poco por gais blancos y de clase media que dirigieron las numerosas ONG’s que surgieron en esos años difíciles en la lucha contra el HIV/SIDA y que se abocaron al lobby parlamentario, que aceptaron el convite del neoliberalismo a integrarse a una sociedad que dejó de cuestionar y a la conquista de derechos parciales desligados de cualquier perspectiva radical de crítica contra un sistema que se vale de la homofobia y el machismo para seguir dominando.

La figura de Harvey Milk simboliza en pequeño ese divorcio. Lo que se trata hoy es de defender toda conquista, por más parcial y fragmentaria que sea, pero puesta bajo la perspectiva de fortalecer un movimiento que cuestione el orden represivo y moral de las clases dominantes que se cuela hasta en lo más privado de nuestras vidas.


NOTA DE IGLU: Parece que intentar 'resignificar' la figura de Harvey Milk es pura especulación, cuando su lucha acabó trágicamente aquel 'Lunes Negro'. Dejemos el símbolo allí donde quedó y busquemos las causas de ese 'divorcio', por pequeño que sea, en otro sitio.

martes, 22 de mayo de 2018

#books #biography | Harvey Milk : His Lives and Death

Harvey Milk : His Lives and Death / Lillian Faderman.
New Haven, CT : Yale University Press, 2018 [05-22].
304 p. : il.
ISBN 9780300222616

/ EN / BIO
/ Activismo / Crímenes de odio / Derechos / Estados Unidos / Harvey Milk / Historia – Siglo XX / Iconos / LGTBI / Movimiento gay / Política / Testimonios

Harvey Milk—eloquent, charismatic, and a smart-aleck—was elected to the San Francisco Board of Supervisors in 1977, but he had not even served a full year in office when he was shot by a homophobic fellow supervisor. Milk’s assassination at the age of forty-eight made him the most famous gay man in modern history; twenty years later Time magazine included him on its list of the hundred most influential individuals of the twentieth century.

Before finding his calling as a politician, however, Harvey variously tried being a schoolteacher, a securities analyst on Wall Street, a supporter of Barry Goldwater, a Broadway theater assistant, a bead-wearing hippie, the operator of a camera store and organizer of the local business community in San Francisco. He rejected Judaism as a religion, but he was deeply influenced by the cultural values of his Jewish upbringing and his understanding of anti-Semitism and the Holocaust. His early influences and his many personal and professional experiences finally came together when he decided to run for elective office as the forceful champion of gays, racial minorities, women, working people, the disabled, and senior citizens. In his last five years, he focused all of his tremendous energy on becoming a successful public figure with a distinct political voice.

Lillian Faderman is a distinguished scholar of LGBT and ethnic history and literature. She has received numerous awards for her previous eleven books, three of which, ‘Surpassing the Love of Men, Odd Girls and Twilight Lovers’, and ‘The Gay Revolution’, have been named by the ‘New York Times’ as Notable Books of the Year.

lunes, 21 de mayo de 2018

#newspaper #books #biography | The many lives of Harvey Milk: An excerpt from a new biography

Image: SFGate / Harvey Milk
The many lives of Harvey Milk: An excerpt from a new biography.
John McMurtrie | SFGate, 2018-05-21
https://www.sfgate.com/books/article/The-many-lives-of-Harvey-Milk-An-excerpt-from-a-12927063.php

In his brief but epochal political career, Harvey Milk fought passionately, and famously, for gay rights. Being Jewish had much to do with his zeal.

That’s the persuasive claim that historian Lillian Faderman makes in her new biography, “Harvey Milk: His Lives and Death.”

Yale University Press is publishing the book as part of its Jewish Lives series. It comes out on Harvey Milk Day, May 22, which this year would have been Milk’s 88th birthday.

“As a Jew and a homosexual,” Faderman writes, “he felt himself to be doubly an outsider; and even when he was invited inside through his election to political office, he clung to his sympathies for the outsider, which he extended far beyond his own tribe.”

In the excerpt below, Faderman details Milk’s teenage years in Bay Shore, N.Y., the sleepy hamlet on the South Shore of Long Island — long before he served in the Navy, worked on Wall Street, got involved in the theater and ultimately moved to San Francisco, where he became one of the first openly gay men elected to public office in the United States, and, in death, a hero to millions around the world.

Harvey’s best friends in high school were Roman Catholic. In fact, there were few Jews in Bay Shore in 1945, and there were still traces of anti-Semitism in town, left over from the days when the Klan had a chapter there. The in-crowd at the high school excluded Jews, and Harvey’s stereotypical Jewishness was obvious to them, as one girl of the in-crowd observed of him: “He has the largest nose of anybody I’ve ever seen in my life.” But Harvey was as upfront about being Jewish in that uncomfortable atmosphere as he would always be. When he declared to his classmates that his real name was Milch, they nicknamed him Glimpy Milch after the character Glimpy McClusky in the East Side Kids movies that were hugely popular in the early 1940s. What Harvey shared with Glimpy, played by the actor Huntz Hall, was a substantial nose, soulful eyes, and a tough-sounding New York accent.

Harvey cultivated a tough image. It was a good disguise. In secret he could be an opera queen; but for the world he would be a man’s man, as much as he could. He played varsity football and basketball in high school. He ran track. He wrestled for the school team. His hypermasculine enthusiasm for sports was surely a way of placating Bill, who would not have been tolerant of effeminacy in his son. But Harvey also felt compelled to “butch it up” because he saw what his fate could be at Bay Shore High School if he did not. One of his classmates, the local paint store owner’s effeminate son, who was miserably inept at passing a basketball, had been teased and bullied until he broke down in tears. Harvey resolved that this would never happen to him.

To further prove his manly bona fides and heterosexual appeal he dated girls. He was slim and muscled, with dark brown hair and an engaging smile. Some of the prettiest girls, who were not in the in-crowd and were not prejudiced against Semitic features, found him good-looking. To confirm his interest in heterosexual activities, he even got himself on to the junior prom committee. He kept mum about his passion for opera, of course. And for good measure he cultivated a persona as the class clown, always ready with a wisecrack — lest anyone think he was not talkative because he had something to hide.

His parents’ new home was on the direct road to the ferries that went to Fire Island, a premier gay haunt. During the warm months there was a nonstop procession of gay men rushing to catch a ferry or returning home from the sorts of good times for which Harvey yearned. To observe them was both scary and thrilling. He went on double dates with his brother, Robert, to make sure his family did not suspect his fantasies.

In June 1947, Harvey graduated from Bay Shore High School. He had not been a stellar student and was not sure what he wanted to do next. But his parents let him know that drifting was not an option. Though neither Bill nor Minnie had gone to college, they urged him to apply to New York State College for Teachers at Albany. He could be a teacher. That was a good, steady profession. There was a lot to recommend the place too: Georgian-style red-brick buildings with classical white columns and verdant lawns that made it look like an expensive private liberal arts college; a student population of only fifteen hundred, which promised small classes and personal attention from professors. And best of all, since Bay Shore Furriers was only two years old and still getting a foothold, tuition was totally free.

Harvey was determined to have fun that last summer before he had to knuckle down and prepare for the rest of his life. Having fun meant going to the city as often as possible and cruising in the gay area he had discovered in Central Park. One broiling day in August he took his shirt off in the park — because of the heat but also to show off his muscled torso. Vice squad officers spotted him, ordered him into a paddy wagon with the other gay men they had collected in the cruising area, and deposited them all at the police station. Years later, when Harvey became political, he would wage energetic campaigns against such harassment of gay men, whose alleged crimes were victimless. But now he only swore when questioned that he was just trying to get a suntan, that he was a high school kid who was completely innocent. Though he was released without being booked, he was shaken. How calamitous it would have been had the police notified his parents that their seventeen-year-old son had been arrested in Central Park while trying to pick up homosexuals.

miércoles, 10 de enero de 2018

#hemeroteca #memoria | Harvey Milk, el mártir de la causa gay

Imagen: ABC / Harvey Milk (i)
Harvey Milk, el mártir de la causa gay.
La ciudad de San Francisco se convirtió en el foco de esperanza del movimiento gracias a las propuestas desarrolladas para proteger los derechos de esta minoría.
Eugenia Miras | ABC, 2018-01-10
https://www.abc.es/historia/abci-harvey-milk-martir-causa-201801100145_noticia.html

«Si una bala atraviesa mi cerebro, dejad que esa bala destruya las puertas de todos los armarios», expresó Harvey Milk sin saber que terminaría convirtiéndose en un mártir de la causa gay.

El 27 de noviembre de 1978, Dan White, un concejal relevado de sus funciones por corrupción, burlaría el protocolo de seguridad del Ayuntamiento de San Francisco para irrumpir violentamente en la oficina del alcalde Moscone -quien le había obligado a renunciar a su cargo-, le disparó cuatro veces, que le causarían la muerte inmediata. El asesino todavía tenía cinco balas; su víctima sería Harvey Milk, su rival político.

Dan White efectuó el último disparo sobre la cabeza de Harvey Milk. Y aquel activista moderado, que buscaba la igualdad y el reconocimiento de los derechos de los homosexuales en Estados Unidos, se convirtió en la razón que despojó a muchos del anonimato; el asesinato a sangre fría que acabó con la vida de Milk no sería en vano.

«El homo sapiens, o sea el que ya pensaba y entendía, dejó alguna huella de sus opciones sexuales. En las pinturas rupestres de Val Camonica, en los Alpes italianos, se pueden ver las figuras de dos hombres copulando. Ese yacimiento prehistórico tiene unos 8.000 años y no hay por qué suponer que los dos cavernícolas acababan de inventar el asunto. Lo que sí sabemos es que, desde hoy los hombres y mujeres inclinados a hacer el amor con su propio sexo fueron una presencia constante en la historia. Y algunos tuvieron una influencia decisiva en su devenir», escribió Paul Tournier, reconocido y prestigioso médico y psicoterapeuta de los años 50, en su obra «Los gays en la historia».

Un hombre de naturaleza inquieta
El historiador Neil A.Hamilton recoge la vida de Harvey Milk en su obra «American social leaders and activists». Harvey se había alistado en el Ejército, y su misión en la Marina de los EE.UU. había sido honorable. Sin embargo, fue despedido tras descubrirse su homosexualidad.

Posteriormente se graduaría como maestro en Nueva York, donde estaría impartiendo clases hasta que la campaña política cristiana «Save our children» ('Protejamos a nuestros niños') imposibilitaría a muchos ejercer su profesión por declararse abiertamente homosexuales. Milk se vio obligado entonces a buscar un nuevo trabajo. Lo encontró en una agencia de seguros, donde destacaría por su gran habilidad financiera.

Al conocer a su pareja, Jack Mckinley, un director de escena, hablarían de mudarse a San Francisco, que era ya en aquel momento la ciudad destino favorita para la comunidad gay. Pero al poco tiempo de mudarse McKinley tuvo que trasladarse a Nueva York para trabajar junto a Tom O'Horgan en la producción del musical «Jesucristo Superstar». Milk no quiso volver a la Gran Manzana y consiguió un trabajo en una empresa de inversión. Al poco tiempo fue despedido, ante la negativa de cortarse el pelo como protesta social motivada contra la Guerra de Vietnam.

Milk regresó a Nueva York, donde trabajó como asistente en varias producciones de Broadway. Conoció a su siguiente pareja, con la que decidió irse nuevamente a San Francisco. Una vez allí, con sus últimos ahorros adquirió un local para el comercio de cámaras de fotos. No obstante, ese lugar se convertiría en la semilla del sueño y de la esperanza para muchas personas que no podían ejercer sus derechos civiles a causa de la intolerancia.

San Francisco, el «gayborhood»
Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos marines eran expulsados del Ejército de Estados Unidos por su condición homosexual. Casi ninguno regresaba a casa por miedo al repudio familiar. De esta manera, todos aquellos que ennoblecieron a su bandera y fueron después repudiados se fueron asentando en las ciudades de los puertos más importantes; la gran mayoría se instaló en San Francisco.

Por esta razón, durante la década de los 70, esta ciudad californiana se convirtió en la ciudad con mayor número de homosexuales per cápita. Este hecho no era ignorado por ninguno de los más ambiciosos políticos; para ganarse a San Francisco era necesario escuchar y apoyar a la comunidad.

«El voto gay es un elemento clave para cualquier funcionario electo en San Francisco», explicó John L. Molinari, supervisor de esa misma ciudad en la segunda mitad de los años 70, a Los Ángeles Times.

La política del «alcalde de Castro Street»
Harvey Milk fue uno de los primeros funcionarios electos de Estados Unidos en revelar abiertamente su homosexualidad. Él creía que nadie podía defender sus derechos si mantenía escondida su verdad.

No obstante, los homofóbicos arremeterían contra él y cada una de sus propuestas. Además de la intolerancia, el aspirante a supervisor se enfrentaría a la rivalidad política entre otros candidatos gais del mismo partido demócrata.

«Hay un antiguo dicho en el Partido Demócrata. No bailas, a no ser que coloques las sillas. Nunca te he visto colocar las sillas», le dijo despreciativo a Milk Jim Foster -quien llevaba más de diez años «fuera del armario» y militando en la política estadounidense- negándole la ayuda para posicionarse como supervisor (un puesto muy ambicioso para ser el comienzo de su carrera).

No obstante, su carisma y don de gentes le ayudaron a labrarse una gran popularidad, que le hacía recibir miles de visitas a su tienda de cámaras, la cual se convertiría en el epicentro gay de San Francisco. El «alcalde de Castro Street» ganaba fuerza gracias a las esperanzas que habían depositado en él los homosexuales y la posición estratégica que le proporcionaron cada una de sus alianzas con diferentes grupos: propietarios de bares, sindicatos de transportistas y políticos liberales. Al final todos esos recursos le motivarían a hacer tres campañas consecutivas desde 1973 para posicionarse como supervisor de San Francisco. Pero a pesar de eso, no tendría éxito hasta cinco años después en 1977, gracias a la sólida coalición que logró establecer entre liberales y homosexuales.

Milk prometía un cambio positivo tanto para la comunidad gay como para el resto de los ciudadanos, a quienes aseguraba la protección de sus derechos y la seguridad frente al crimen.

En su toma de posesión, Milk prometió proteger los derechos de todos los ciudadanos, apoyar las causas civiles, mejorar los programas de cuidado infantil –contra el abuso de menores-, facilitar el subsidio de viviendas y reforzar la policía.

El «alcalde de Castro Street» dio un gran paso para la tan maltratada comunidad gay. Logró que se erradicara la discriminación en empleos y viviendas. El único que daría su voto en contra sería Dan White, el mismo que meses después le quitaría la vida.

miércoles, 28 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria | Dan Nicoletta: "El asesinato de Harvey Milk fue un sacrificio para los que sobrevivimos"

Imagen: El Diario / Harvey Milk fotografiado por Dan Nicoletta en el Orgullo de 1978
"El asesinato de Harvey Milk fue un sacrificio para los que sobrevivimos".
El fotógrafo y activista Dan Nicoletta documentó hace 40 años el alzamiento político de Harvey Milk y el famoso movimiento LGTB de San Francisco. Sus fotografías llegan por primera vez al Colegio de Arquitectos de Madrid en el marco del Orgullo Mundial.
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2017-06-28
http://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/asesinato-Harvey-Milk-sacrificio-LGTB_0_659334349.html

"Si una bala atraviesa mi cerebro, dejad que esa bala destruya las puertas de todos los armarios". Como un siniestro presagio, Harvey Milk recibió cinco tiros en la cabeza por considerar el respeto a la orientación sexual un asunto de Estado.

Este funcionario de San Francisco había logrado por primera vez movilizar a la multitud LGTB por un fin político: derrocar la iniciativa Briggs, que instaba a despedir a los profesores gais por "tener el perfil de abusadores de niños".

Ese verano de 1978, las calles rugieron como nunca antes en Estados Unidos durante un desfile del Orgullo. Mientras la masa se colaba por cada recoveco de Castro Street, un muchacho de grandes ojos azules captaba la euforia a través de su objetivo. Daniel Nicoletta se había convertido cuatro años antes en el fotógrafo de campaña de Harvey Milk y pronto empezó a firmar la mejor colección de imágenes del colectivo LGTB.

Las fotografías de Nicoletta celebran la visibilidad tras años a la sombra del armario o, en su caso, de una familia católica y profundamente homófoba. No hay discriminación, solo colores brillantes, besos y muestras de apoyo al primer político abiertamente gay de Estados Unidos. Cuando fueron tomadas eran poco más que un bonito homenaje a una comunidad vapuleada, pero cuarenta años más tarde se han convertido en un símbolo a nivel mundial.

"Espero que mi fotografía sirva como puente a la inspiración para los futuros líderes de esta causa", dice Nicoletta a eldiario.es. El veterano activista se encuentra estos días en Madrid para celebrar el Orgullo Mundial y presentar su colección por primera vez en nuestro país, que acoge una muestra del Colegio de Arquitectos hasta el 2 de julio.

"Orgullo Mundial, dos simples palabras que conforman un nido para cuestiones mucho más complejas, como los derechos de los transexuales, la lucha por la adopción de las parejas del mismo sexo y otros estigmas que necesitan salir al debate público", opina. El fotógrafo habla con cariño del pasado y con decisión del futuro, donde deja espacio a los jóvenes para portar la antorcha de los que perdieron la vida luchando.

"La visibilidad siempre ha sido el corazón del movimiento, pero tiene un precio", dice de la brutal represión que continúa existiendo sobre la comunidad LGTB. Solo en Madrid, cada dos días se registra una agresión por homofobia o transfobia y, al otro lado del charco, masacres como la de Orlando o la aniquilación de los transexuales mexicanos demuestran que la situación no es mejor.

"Es sano que haya resistencia. Siempre la hay cuando una sociedad se encuentra en transición. Hay que conseguir una vía pacífica para reconciliar nuestras diferencias", reflexiona Nicoletta. Piensa que es un círculo vicioso que se remonta a los años 70, cuando los que se atrevían a reivindicar su pluma se enfrentaban a una buena paliza. "La visibilidad genera una reacción violenta de algunos y esa violencia visibiliza las injusticias", resume. Lo que no se puede permitir, defiende, es que ese sacrificio quede impune escondiéndose de nuevo en el armario.

"El asesinato de Harvey Milk fue un sacrificio para aquellos que sobrevivimos. Hay que tenerles siempre presentes y obrar para honrarles", cuenta sobre su buen amigo. Cuando habla del político, Dan Nicoletta vuelve la vista cuarenta años atrás para describir su llegada al barrio de Castro, en San Francisco, donde Milk y los suyos le acogieron en el peor momento de su vida.

Cuidando la huella
El ‘gayborhood’, como lo reconoce Nicoletta y los que en los años 70 establecieron allí su santuario de libertad, se considera hoy lugar de peregrinación para todo el colectivo gay. En 1974, un joven de 19 años cruzó el umbral de la tienda Castro Camera sin saber que se estaba adentrando en el centro de operaciones del movimiento LGTB de San Francisco.

Dan Nicoletta empezó a trabajar en el negocio como mozo de almacén, hasta que Harvey Milk observó su don con la cámara y le nombró fotógrafo oficial durante su campaña política de 1975. En Castro, el muchacho aprendió las distintas formas de vivir la sexualidad y que sentirse atraído por gente del mismo sexo no era pecado, como le advertía su educación ultracatólica.

"Harvey y su compañero me atraparon por completo con su carisma", recuerda el fotógrafo. "Lo bueno de haberme criado sin cariño e inseguro sobre mi sexualidad es que ahora me siento feliz de que se apoye y visibilice tanto a los niños que pasan por lo mismo. Al final fui afortunado, pero me plantee muchas veces el suicidio", admite como muestra de la importancia de atender a los más pequeños.

Entre los grandes logros de Harvey Milk, Nicoletta rescata el sentimiento de unión y felicidad que transmitía a los que le rodeaban. "La política, a veces tan difícil y negativa, necesita una dosis de diversión para llegar a cambiar el mundo", afirma sin dudarlo. Él quiso captar esa satisfacción con su cámara y espera que ahora sirva de combustible a las nuevas generaciones. "La aparente frivolidad es solo una forma de romper los tabús y de animar al resto: salid, está bien ser como sois, y divertíos", razona.

También considera el Orgullo como parte inherente de la visibilidad y, por tanto, de la política. "Gracias a esto, el grueso de la sociedad conoce los detalles de nuestra vida y puede decidir qué grado de compromiso quieren alcanzar", piensa el activista. Según él, las personas LGTB tienen en su mano el poder de cuidar la huella para épocas venideras. "En eso, lo considero análogo al movimiento medioambiental. La gente del colectivo debe ser muy consciente de su impacto y crear un mundo más seguro, pero sin olvidar ‘la foto grande’. Es decir, a los mayores que pelearon antes o a los otros países que aún reivindican sus derechos humanos más básicos", dice respecto a los 80 países donde la homosexualidad es condenada como un delito.

"Cuando me vaya de este mundo, quiero haber dejado una huella bonita como hombre y como gay", sentencia. De momento, Harvey Milk, Grace Jones, Allen Ginsberg y otros miles de hombres y mujeres desconocidos quedarán para siempre en la memoria de la lucha LGTB gracias a sus fotografías. Puede que no exista una huella mejor.

miércoles, 14 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria | Levi's trae la mejor exposición del Madrid Word Pride

Imagen: El Español / Fotografía de Dan Nicoletta
Levi's trae la mejor exposición del Madrid Word Pride.
Dan Nicoletta, el fotógrafo y activista norteamericano más representativo del movimiento LGTBQ, mostrará sus obras más representativas por primera vez en Europa. Y lo hace este mes de junio en la capital madrileña.
Marta Romero | El Español, 2017-06-14
http://www.elespanol.com/estilo/planes/20170612/223227836_0.html

Madrid World Pride llega en apenas diez días a Madrid. Los planes para vivirlo, desde todos los ámbitos culturales, no hacen más que multiplicarse. Levi’s, la marca de vaqueros más internacional, propone la fotografía como uno de ellos: ‘40 Años de Lucha LGTBQ’ por Dan Nicoletta es su propuesta.

Una selección de cincuenta fotografías que recogen el personal punto de vista de este reconocido activista norteamericano que se ha convertido, gracias a su trabajo, en una de las voces de la lucha por la igualdad. Las imágenes de Nicoletta han servido, durante más de cuarenta años, para combatir la discriminación y la homofobia. Desde las primeras manifestaciones en San Francisco, donde se licenció en Bellas Artes y comenzó su carrera, hasta su colaboración en el documental premiado con un premio Oscar, ‘The times of Harvey Milk’ (1984).

Y es que, si algo ha marcado toda su carrera profesional, ha sido su relación con ese primer hombre que se reconoció abiertamente homosexual y que se convertiría en el mártir más representativo del movimiento LGTBQ: Harvey (Bernard) Milk.

Milk, político y activista norteamericano, consiguió (pese a su condición sexual) un cargo público en un país que buscaba abrirse a lo que los conservadores veían como un problema. Fue nombrado miembro de la ‘Junta de Supervisores de San Francisco’ en 1977 y, un año después, sería asesinado junto al alcalde de la ciudad, George Moscone, por Dan White, otro miembro de la junta. Fue Milk quien creó la famosa tienda ‘Castro Camera’ que se convertiría en punto de reunión para emprender su lucha por la igualdad y en la que Nicoletta comenzaría su trabajo más representativo.

Nicoletta fue así testigo de excepción de la carrera política de éste y de todas esas primeras manifestaciones que tuvieron lugar en San Francisco en la década de los 70. Con su cámara documentó toda esa cultura gay, acompañando a Milk en todas sus apariciones como cargo público y consiguiendo un auténtico retrato de la resistencia, transformación y (por fin) liberación del colectivo LGTBQ. Una retrospectiva que Levi’s ha querido traer, por primera vez a Europa de forma gratuita, y que encuentra en este ‘World Pride Madrid’ su mejor escaparate.

Con una posición muy cercana a estos colectivos, sus imágenes en blanco y negro o en color, son la máxima expresión de esa definición con la que él mismo se presenta: “soy un fotógrafo freelance con pasión por el retrato y la forma en la que la gente se expresa a sí misma”.

Levi’s apoya, una vez más, la igualdad y la no discriminación LGTBQ con una propuesta que está dentro de la propia política de la marca. Sus colecciones especiales, esas que presentan cada año con motivo de esta celebración, son de sobra conocidas y además, benéficas. La recaudación de su venta se destinan a organizaciones como 'Harvey Milk Foundation' y 'Stonewall Community Foundation'.

La exposición ‘40 Años de Lucha LGTBQ’ se podrá ver en la Sala Mercadal del Colegio de Arquitectos de Madrid desde el próximo 22 de junio hasta el 2 de julio de forma gratuita.