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sábado, 18 de noviembre de 2017

#hemeroteca #moda | Calvin Klein cumple 75 años: 15 cosas que tenemos que agradecerle

Calvin Klein cumple 75 años: 15 cosas que tenemos que agradecerle.
Clara Ferrero | SModa, El País, 2017-11-18
https://smoda.elpais.com/moda/actualidad/75-anos-de-calvin-klein-su-legado-a-la-moda-en-15-imagenes/

Calvin Richard Klein cumple hoy 75 años. Retirado de la industria desde 2003 y protagonizando, de cuando en cuando, algunos titulares por culpa de sus escándalos amorosos; el neoyorquino inventor del minimalismo noventero (y de muchas cosas más) bien merece un homenaje. Repasamos, a continuación, todo lo que la moda le debe.

Inventó una nueva (y provocativa) forma de hacer publicidad
Brooke Shields, la “Lolita americana”, revolucionó el mundo entero con la recordada frase “Nada se interpone entre mis Calvin Klein y yo”, eslogan de la campaña. Las imágenes sacudieron a los sectores más conservadores por la corta edad de la modelo –15 años– y lo provocativo de sus poses.

Fue el primero en ponerle logo a unos vaqueros
A mediados de los 70, Klein hizo historia cuando puso su nombre en el bolsillo trasero de sus jeans. Arrasaron en ventas: en su primera semana en tienda se vendieron 200.000 pares. Eso son muchos, muchos vaqueros. En la imagen, la modelo Patti Hansen luciendo los suyos en una controvertida campaña.

Revolucionó la industria de la ropa interior con sus piezas andróginas con goma
En 1984 lanzó boxers para chicas, con su bragueta de tres botones, que fueron bautizados por Time como “las nuevas prendas andróginas”. Un adelantado a su tiempo que le declaró la guerra a la dictadura del Wonderbra y la lencería de encaje.

Encumbró a Kate Moss como top de los 90
Calvin Klein jamás hubiera sido lo que fue sin Kate Moss y tampoco entenderíamos la carrera de la supermodelo sin su papel clave en la etiqueta estadounidense. El diseñador apostó por la estética escuálida y aniñada de la británica elevándola a los altares de la moda.

Nos enseñó que ‘menos es más’
Calvin Klein fue apodado ‘el maestro supremo del minimalismo’. Las líneas limpias y los colores neutros definieron el estilo de los estadounidenses en los 90. Una herencia que aún se respira en los diseños de la marca a día de hoy. Para muestra, las últimas colecciones bajo la batuta de Raf Simons.

Lanzó el primer perfume unisex
CK One fue la primera fragancia para hombres y mujeres. Antes de que la tendencia agender conquistara la moda, Calvin Klein se atrevió con el perfume unisex pionero y más exitoso. En la imagen, Kate Moss encandilando al mundo a mediados de los 90 en la campaña para Obsession, otra de las esencias míticas de la firma que se hizo famosísima –y éxito de ventas– a mediados de los 80.

Inventó el símbolo sexual masculino a través de la publicidad
“La mejor prevención contra el sida es dejarte los Calvins puestos”, afirmaba el modelo Mark Wahlberg en uno de sus polémicos anuncios. Calvin Klein fue uno de los primeros en explotar la sexualidad masculina en sus campañas y convirtió a modelos como Wahlberg en verdaderos sex symbol.

Cumplió el sueño americano
Dicen que el responsable de los grandes almacenes Bonwit Teller se equivocó de planta al bajarse del ascensor y acabó en el estudio de Klein. Se enamoró de sus abrigos (su prenda estrella hasta la fecha) y le consiguió su primer contrato. El resto es historia.

Inventó la ropa deportiva de lujo
Ahora que el ‘street style’ está dominado por tendencias deportivas y el chándal se ha convertido en el uniforme del siglo XXI, toca echar la vista atrás y reconocer a Klein lo que le corresponde. Sin él no existiría el lujo deportivo, tal como lo conocemos. Él modernizó la ropa de deporte junto a Ralph Lauren y los diseñadores de su generación.

Supo gestionar las licencias mucho mejor que Pierre Cardin
A pesar de que Calvin Klein tiene casi cualquier pieza imaginable (ropa femenina y masculina, accesorios, perfumes, ropa interior, bolsos…), la imagen de marca sigue siendo respetada en la industria y no ha empeorado su percepción como ha ocurrido con otras firmas como Pierre Cardin.

Puso el foco en los creadores estadounidenses
Muchos señalaron que el diseñador se inspiraba en Armani y otros creadores europeos para hacer sus diseños. En un artículo de WWD, el director de moda de Saks Fifth Avenue afirmó que Klein había tomado clara inspiración de Helmut Lang y Ann Demeulemeester. Sea como sea, logró crear su propio seño inconfundible y atraer la atención de la prensa y los compradores por la moda americana.

Bautizó con su nombre a los calzoncillos más famosos del planeta
Su hija, Marci Klein, llegó a decir que la peor parte de que su padre fuera diseñador de moda era que cada vez que se acostaba con un chico, lo último que veía antes de desnudarse era el nombre Calvin Klein. Sí, probablemente los calzoncillos más famosos del mundo.

Avivó la leyenda gracias a sus escándalos amorosos
Divorciado de su segunda mujer Kelly Rector tras 20 años de matrimonio (antes había estado casado con Jayne Centre, madre de su única hija), en 2010 inició una relación sentimental con el exactor porno de 21 años Nick Gruber. Su bisexualidad ya se había gritado a los cuatro vientos en ‘Obession: The Lives and Times of Calvin Klein’, el libro donde también se habló de sus adicciones y sus dudosas políticas de empresa.

Ganó tres años consecutivos el premio Coty
El diseñador fue galardonado tres años consecutivos (1973, 74 y 75) con el premio Coty, otorgado por la crítica norteamericana. A pesar de que a día de hoy ya no toma decisiones en la empresa (de lo contrario Kendall Jenner nunca hubiera protagonizado sus campañas), su legado sigue estando vigente.

sábado, 11 de noviembre de 2017

#hemeroteca #acososexual | ¿Y si es un error que Hollywood intente “borrar del mapa” a Kevin Spacey?

Imagen: El País / Kevin Spacey
¿Y si es un error que Hollywood intente “borrar del mapa” a Kevin Spacey?
El actor ha desaparecido de la nueva película de Ridley Scott. Si Hollywood quiere hacer una limpia debería fijarse en más nombres, ¿pero no sería más fácil confiar en que el espectador sepa distinguir entre realidad y ficción?
Guillermo Alonso | Icon, El País, 2017-11-11
https://elpais.com/elpais/2017/11/10/icon/1510310869_456826.html

Estos son los hechos: tras la caída en desgracia de Kevin Spacey (Nueva Jersey, 1959), que ha visto cómo a las acusaciones de abuso del actor Anthony Rapp se han sumado las de otros 13 hombres, su publicista ha dimitido, su agencia de relaciones públicas lo ha despedido y Netflix ha decidido eliminar a su personaje de la exitosa serie 'House of cards' y cortar con él cualquier relación contractual.

Todas estas decisiones eran previsibles. Suponen el procedimiento habitual de una industria gigante para deshacerse de sus manzanas podridas y evitar una crisis de imagen que puede costar millones de dólares. Pero hay otra decisión anunciada esta semana que no tiene precedentes: Sony Pictures y Ridley Scott han decidido eliminar todas las escenas de Kevin Spacey de la película 'Todo el dinero del mundo' a mes y medio del estreno y rodarlas de nuevo con otro actor. Christopher Plummer será el encargado de dar vida al multimillonario del petróleo J. Paul Getty en la película basada en el caso real del secuestro de su nieto. Kevin Spacey ha sido, de forma literal, borrado del mapa.

¿Es una buena decisión? Muchos medios dicen que sí. La publicación especializada 'Variety', por ejemplo, dedicó ayer una columna de opinión a alabar a la productora estadounidense y al director inglés por la decisión. En su texto se habla de lo positivo que será para la imagen de sus responsables, de las posibilidades que gana de cara a los Oscar (muchas quinielas dicen que esta película podría dar a Scott su primera estatuilla) y se señala que hay muchísimo dinero en juego.

En resumen: la decisión responde a los intereses de unos ejecutivos enfrentados a cuentas y números, pero no se menciona la intención de respetar la sensibilidad de las víctimas de Spacey. También demuestra cómo una industria es capaz de pasar de cero a cien empujada por la crisis de imagen y las circunstancias: del "todo el mundo miró para otro lado" a la drástica medida del destierro han pasado, literalmente, diez días. Y, sobre todo, perpetúa un trato infantilista hacia el público, al que Hollywood considera incapaz de discernir entre realidad y ficción e incapaz de aceptar que una mala persona puede ser un buen profesional y viceversa.

Kevin Spacey debería enfrentarse a sus delitos y pagar por ellos ante la ley, no ser borrado de los ojos de un público que no parece soportar la idea de que los criminales existen. Un espectador adulto debería ser capaz de aceptar la idea de que una persona despreciable puede ser un buen profesional, de que se puede disfrutar del talento de alguien en la pantalla y condenar enérgicamente su comportamiento detrás de las cámaras. No hay que celebrarlo, ni defenderlo, pero sí permitir que si había una película en la que había hecho un trabajo magistral (TriStar tenía preparada una gran campaña para llevarlo hacia el que hubiese sido su tercer Oscar, tras los obtenidos por ‘Sospechosos habituales’ en 1996 y por ‘American beauty’ en 2000) el público la vea y pueda juzgar su talento. Si es necesario, por última vez.

Pero la lectura que la mayoría ha escogido es que la industria del entretenimiento produce no solo profesionales y premios, sino ídolos que muchos jóvenes toman como modelo de comportamiento y por lo tanto debe desterrar a todas sus manzanas podridas para dar ejemplo. Bien, aceptémoslo. Solo que esa podría ser buena idea si se hiciese de verdad. El problema llega cuando unas manzanas podridas siguen trabajando y otras no, sin saber muy bien a qué obedecen los criterios que deciden si deben ser o no expulsados del paraíso.

La misma película de la que Kevin Spacey va a ser eliminado está protagonizada por Mark Wahlberg, que ha hecho en varias ocasiones declaraciones racistas y homófobas. Y que acumula estos incidentes: en 1986 fue detenido por arrojar piedras a grupos de niños afroamericanos en dos ocasiones; también en 1986 agredió con un palo de madera a un vietnamita llamado Thanh Lam hasta dejarlo inconsciente y a continuación golpeó en un ojo a otro vietnamita llamado Hoa Trihn, y en 1992 golpeó a un chico de 20 años llamado Robert D. Crehan y le rompió la mandíbula.

Sony, la misma productora que ha desterrado a Kevin Spacey, intentó en 2016 conseguir los derechos de distribución de ‘Manchester frente al mar’, la película que llevó a Casey Affleck a conseguir un Oscar tras una campaña de apoyo y promoción fabricada a medida. Casey Affleck fue acusado en 2010 de acosar sexualmente a la directora de fotografía Magdalena Gorka y la productora Amanda White. Una de ellas dijo que Casey se había metido en su cama mientras dormía, la otra que trató de retenerla en la habitación de su hotel de forma violenta. Ambas afirman que Affleck abusó verbalmente de ellas. El canal de televisión ABC tuvo acceso a las denuncias de las dos mujeres y las colgó en su web. Se pueden leer aquí y aquí. El asunto se solucionó con un acuerdo extrajudicial y las demandas fueron desestimadas en 2010.

En toco caso, la industria del entretenimiento sigue llena de artistas reverenciados que han sido acusados de –y en algunos casos condenados por– cometer hechos horribles. Alfred Hitchcock. Roman Polanski. El director Victor Salva. El productor Dr. Luke. El rapero y productor R. Kelly. James Brown, Ike Turner y Miles Davis fueron unos maltratadores que convirtieron la vida de sus esposas en un infierno. Mike Tyson. Rick James. Chris Brown. Josh Brolin. Nicolas Cage. Hasta John Lennon reconoció en una entrevista en 'Playboy' que en su juventud había sido un hombre violento que había agredido a hombres y a mujeres.

Todos ellos, o bien siguen trabajando con éxito hoy, o bien siguieron haciéndolo muchos años después de que las acusaciones saliesen a la luz. ¿Tendría sentido que Netflix retirase de su plataforma la alabada película 'The Meyerowitz Stories (New and Selected)' (Noah Baumbach, 2017) para regrabarla sustituyendo a Dustin Hoffman, acusado de propasarse en su comportamiento por la actriz Meryl Streep, por la escritora Anna Graham Hunter y por la productora Wendy Riss Gatsiounis? Kevin Spacey no va a tener la suerte de los anteriormente mencionados. Los hechos de los que se le acusan no son más deplorables que los que han cometido algunos de los señalados por los profesionales a los que nos acabamos de referir, pero él ha tenido la mala suerte de llegar en un momento en que hay en juego una película de presupuesto millonario, una carrera hacia los Oscar y unas redes sociales con memoria cortoplacista dispuestas a arder.

Todo eso no oculta el hecho de que es una persona cuyo comportamiento deplorable debe ser condenado. Curiosamente, el personaje al que interpretaba en ‘Todo el dinero del mundo’, el avaro multimillonario J. Paul Getty, también lo era. Para una audiencia que según Hollywood no sabe diferenciar realidad de ficción, el ejercicio de metonimia hubiese resultado en esta ocasión más fácil que nunca.