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domingo, 2 de diciembre de 2018

#hemeroteca #iglesia #homofobia | Francisco echa el freno en su tolerancia con "la moda de la homosexualidad"

Imagen: El Periódico / Jorge Mario Bergoglio (i, de blanco)
Francisco echa el freno en su tolerancia con "la moda de la homosexualidad".
El Papa opina en un libro que ser gay "está de moda y que esta mentalidad afecta la vida de la Iglesia". Propone ser más estricto en el acceso al seminario e invita a los curas homosexuales a dejar el sacerdocio.
El Periódico, 2018-12-02
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20181202/papa-francisco-homosexualidad-moda-iglesia-7179993

“Parece que la homosexualidad está de moda y esta mentalidad, de alguna manera, también afecta la vida de la Iglesia”. Son palabras del papa Francisco en la entrevista publicada en formato de libro que el misionero claretiano Fernando Prado publica esta semana bajo el título ‘La fuerza de la vocación’ y que, según algunos analistas, supondrá un frenazo a algunas de las actitudes aperturistas que el jefe de iglesia católica mostró al inicio de su mandato. “Es algo que me preocupa porque quizá en algún momento no se haya abordado adecuadamente”, dice el Papa sobre la homosexualidad entre curas. Aunque no de forma directa y clara, pero sí evidente, Francisco plantea que los controles para acceder al seminario deben ser más estrictos y dejar fuera a los homosexuales.

En la entrevista, el Papa rompe con sus antiguos planteamientos. De él siempre se recuerda la frase que pronunció en el avión de regreso a Roma, procedente de un viaje pastoral a Brasil. “Si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”. Aquella reflexión causó impacto, por supuesto, entre la comunidad gay de todo el mundo con creencias religiosas, pero sobre todo supuso un terremoto dentro de la propia iglesia, pues consolidó el poder del lobby gay dentro de algunas congregaciones y propició “el éxodo de heterosexuales del sacerdocio”. Esa es la tesis, por ejemplo, del filósofo polaco Andrzel Kobylinski, que durante un tiempo fue académico de la prestigiosa universidad Gregoriana de Roma. En su opinión, “la homosexualidad en el clero ya ha dividido a la Iglesia”.

En el libro, Francisco parece tratar de activar un nuevo cortafuegos a la vista de que la jerarquía eclesiástica no consigue sacudirse de encima el drama de los casos de pederastia. En cierto modo, da a entender que el problema está en los criterios de acceso al seminario, que deberían ser, según apunta, más restrictivos. “La recomendación es que las personas con esa tendencia arraigada (la de la homosexualidad) no sean aceptadas ni al ministerio ni a la vida consagrada. El ministerio sacerdotal o la vida consagrada no es su lugar”.

Doble vida
La respuesta conlleva implícitamente la aceptación de que esto no ha sido así hasta ahora y para eso también tiene un remedio. “A los curas, religiosos y religiosas homosexuales hay que urgirles a vivir íntegramente el celibato y ser exquisitamente responsables, procurando no escandalizar a sus comunidades y al santo pueblo fiel a Dios, viviendo una doble vida”. “Es mejor que dejen el ministerio o la vida consagrada antes que vivir una doble vida”, añade. Les invita claramente a irse. Francisco, en definitiva, se desdice de lo que proclamó en aquel avión y abraza de nuevo las tesis más homófobas de la doctrina católica, que sostienen que la homosexualidad es un desorden mental.

Este cambio de rumbo ya lo anticipó el pasado 23 de noviembre, en una controvertida intervención, el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello. “Tanto en el presbiterado como en el episcopado pedimos varones célibes, y dentro de esta configuración de varones célibes pedimos también que se reconozcan y sean enteramente varones y por tanto heterosexuales". Fue una intervención sonada, ni que fuera solo porque lo anacrónico de la expresión “enteramente varones”.

Salir del confesionario
La cuestión es tan urgente para la Iglesia católica que el próximo febrero el Papa ha convocado en Roma a los presidente de las asambleas episcopales de todo el mundo para abordar, de entrada, el problema de los abusos, pero se da por hecho que el debate no se circunscribirá solo a ese problema, sino que a puerta cerrada se debatirá sobre cuán común es ya que los sacerdotes tengan relaciones homosexuales de forma habitual no delictiva. Una inmersión muy profunda en esa materia ya la realizó, a principios del mandato de Francisco, un alto cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Krzysztof Charamsa, que cuando salió del armario y anunció que tenía pareja fue expulsado de inmediato del Vaticano. Publicó poco después un libro revelador, ‘La primera piedra’, en el que explicaba, entre otras muchas cosas, que el elevado porcentaje de homosexuales en la Iglesia no se debe a que la vida eclesiástica despierte esa tendencia, sino que en realidad muchos homosexuales, como él, buscan refugio en la Iglesia.

Esa misma tesis, aunque de forma más dura, la defiende habitualmente la escritora Lucetta Scaraffa, columnista en el diario vaticano ‘L’Osservatore Romano’. “Muchos se hacen curas por miedo a la mujeres, que para la Iglesia no existen”, dice esta incisiva opinadora del diario vaticano. Es más, acusa a la jerarquía eclesiástica de propiciar sin pretenderlo el problema de la pederastia. “Muchos curas están convencido de que la castidad es una represión que aporta neurosis y que para curarse todo está permitido”.

martes, 27 de febrero de 2018

#hemeroteca #iglesia #homosexualidad | Un dosier implica a sacerdotes de toda Italia en orgías homosexuales y pago a prostitutos

Imagen: El Diario
Un dosier implica a sacerdotes de toda Italia en orgías homosexuales y pago a prostitutos.
Un informe de 1.200 páginas enviado a la diócesis de Nápoles recoge imágenes de sexo homosexual, chats sexuales y relatos de orgías que supuestamente han practicado unos 60 sacerdotes, incluyendo a un obispo. La diócesis napolitana admite la existencia del informe y anuncia una investigación con la docena de obispados implicados. La doctrina de la Iglesia considera la homosexualidad como "actos desordenados" y a veces "incurables", al tiempo que la jerarquía reconoce que en el Vaticano hay un poderoso lobby gay.
Jesús Bastante | El Diario, 2018-02-27

http://www.eldiario.es/sociedad/dossier-implica-sacerdotes-toda-Italia_0_744726374.html

No solo el celibato, también la homosexualidad está extendida entre los sacerdotes de Italia, según confirmaría un dosier de 1.200 páginas que ha sido enviado a la diócesis de Nápoles. El arzobispado ha tenido que reconocer la existencia de este informe, en el que se relata sexo en grupos en parroquias, orgías en conventos y el pago de servicios de prostitución masculina, además de conversaciones íntimas. Este escándalo para la Iglesia, que no acepta la homosexualidad ni siquiera entre sus feligreses, afectaría a unos 60 sacerdotes y religiosos de toda Italia, y entre los que la investigación que ha sido remitida incluye algún obispo.

"El material será oportunamente examinado para ser enviado a las diócesis interesadas para su eventual evaluación", admitía en un comunicado el arzobispado de Nápoles. Al parecer, un hombre al que se contrataban servicios sexuales habría realizado diversas grabaciones que han llegado al obispado en un CD junto a la información. Entre el contenido también hay supuestamente numerosas capturas de móvil y conversaciones en una aplicación móvil para ligar que usaban los religiosos.

El dosier, destapado por el portal gaynews.it, cuenta con imágenes, registros de tarjetas o correos electrónicos de curas de toda Italia, incluido el Vaticano, la sede de la Santa Sede y símbolo mundial del catolicismo.

La curia de Nápoles no ha revelado el contenido del dosier, aunque sí ha pedido prudencia antes de sacar conclusiones. Al menos, hasta que no se haya comprobado la veracidad del contenido. Esta labor la harán las diócesis de los presuntos implicados en la red, más de una docena, según algunas fuentes.

En el informe se relata el comportamiento de un influyente prelado, con chófer a su cargo, que "paga a sus prostitutos con [la aplicación] postepay", un párroco que organizaría "gang bangs [sexo en grupo] en la parroquia", curas en discotecas gay o supuestas orgías en un convento.

Aunque el Papa Francisco ha abierto la comunión a los gays y ha criticado declaraciones homófobas, la Iglesia Católica tiene una doctrina homófoba que se explica sobre todo en tres documentos oficiales: 'Algunas consideraciones acerca de la respuesta a propuestas legislativas sobre la no discriminación de las personas homosexuales' (1992), ' Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales' (1986) y 'Declaraciones acerca de ciertas cuestiones de ética sexual – Persona humana' (1975). Todos vigentes.

"Actos desordenados"
Estos textos incluyen menciones a "actos intrínsecamente desordenados", a la exclusión del pueblo de Dios de los homosexuales, o a la diferencia entre "homosexuales cuya tendencia es transitoria o a lo menos no incurable" y "homosexuales que son tales instinto innato o de constitución patológica que se tiene por incurable".

El caso del dosier de Nápoles no es el único que revelaría que esta doctrina no es observada por todos los sacerdotes ni mucho menos. El pasado año el periodista Gianluigi Nuzzi publicaba un libro en el que revelaba la existencia de una comunidad homosexual activa en el seminario de San Pío X, en la localidad italiana de Como. La diócesis informó que las averiguaciones habían sido negativas. Sin embargo, recientemente ha reabierto la investigación a raíz de nuevos testimonios.

En 2015, el periodista Dener Giovanini publicaba el documental 'Amores Santos', en el que recogían los resultados de una investigación, de casi 500 horas de grabaciones, en las que un actor mantiene cibersexo gay con sacerdotes, religiosos y pastores de distintas confesiones cristianas y de una treintena de países, fundamentalmente de Brasil y algunos del Vaticano. Como decía Giovanini a eldiario_es, la intención era "mostrar la hipocresía de religosos que, sin importar su credo, hacen a escondidas lo que condenan en público desde sus púlpitos".

"Para quien se ocupa de la vida de la Santa Sede, la presencia de homosexuales en el Vaticano, lamentablemente, no es noticia", comentan algunos prelados vaticanos, que prefieren ocultar su identidad. "Muchas veces son sacerdotes, pero no faltan obispos, y su identidad, para quien trabaja dentro de los muros del Vaticano, no es un misterio". De hecho, destacan que en el caso de la Santa Sede es "realmente un lobby capaz de influenciar designaciones. Quizás sea el lobby más poderoso en el Vaticano, incluso capaz de hacer renunciar al Papa".

"En la curia hay gente santa, pero también hay una corriente de corrupción, es verdad... Se habla del lobby gay y es verdad, está ahí... Hay que ver acá qué podemos hacer". El pasado mes de junio, en un coloquio con religiosos, el Papa Francisco hablaba así de la existencia grupos de poder que utilizan el sexo que practican religiosos para chantajearles y, según la corriente de Francisco, conseguir frenar las reformas en el Vaticano.

Unas palabras que venían a confirmar las acusaciones lanzadas en 2015 por Krzysztof Charamsa, exsecretario de Doctrina de la Fe (el departamento vaticano que se encarga de la moral), quien hizo pública su homosexualidad y denunció la existencia del lobby que ejercía su poder en el Vaticano. Charamsa fue suspendido de su cargo. Ahora vive con su pareja en Barcelona.

lunes, 11 de septiembre de 2017

#hemeroteca #iglesia #sexualidad | Krysztof Charamsa: La liberación sexual ha provocado una gran crisis en la mayoría de las religiones

Imagen: El País / Krzysztof Charamsa
La liberación sexual ha provocado una gran crisis en la mayoría de las religiones.
Krzysztof Charamsa, expulsado del Vaticano por homosexual, interviene en el congreso de la Juan XXIII sobre ‘Mujeres y religión’.
Juan G. Bedoya | El País, 2017-09-11
https://politica.elpais.com/politica/2017/09/09/actualidad/1504975631_832470.html

El teólogo y filósofo Krzysztof Charamsa, polaco de nacimiento y residente ahora en Barcelona con su novio catalán, saltó a la fama sin quererlo cuando hace dos años hizo público que es homosexual y que tenía pareja. En aquel momento, vivía en Roma y trabajaba cada día en el Vaticano, donde era nada menos que secretario de la Comisión Teológica Internacional, dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Es decir, Charamsa era un alto funcionario del Estado de la Santa Sede. Expulsado inmediatamente del trabajo, el Vaticano trató de silenciar un escándalo que ponía sobre la mesa de nuevo la homosexualidad entre la jerarquía de la propia Iglesia católica. “El 50% de los curas del Vaticano son gais”, declaró entonces. Más tarde, publicó el libro 'La primera piedra', donde relata cómo fue el proceso interno que le llevó a tomar la trascendental decisión que cambió su vida. También denuncia la homofobia en el seno de la Iglesia. Este sábado ha pronunciado la cuarta conferencia del congreso de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII que en esta edición aborda el tema ‘Mujeres y religión: de la discriminación a la igualdad de género’.

Antes de ser designado el tercer hombre de la imponente Comisión Teológica Internacional, que durante un par de décadas pastoreó el cardenal Josep Ratzinger, hoy emérito Benedicto XVI, Krzysztof Charamsa tuvo que demostrar que era un teólogo y filósofo relevante, con numerosos trabajos publicados. Lo demostró esta mañana con una conferencia de casi 13.000 palabras, titulada ‘Identidades sexuales y cristianismo’. He aquí uno de sus párrafos: “En la cultura occidental se ha producido un cambio histórico: mientras que en el pasado el campo de la sexualidad estaba dominado por la prioridad de la religión, que fue fuente primaria de formación de la mentalidad occidental sobre la sexualidad, en el tiempo moderno son las ciencias humanas las que reclaman la propia competencia racional respecto a la sexualidad, independientemente de los respetables intereses religiosos”.

“El sexo, que hasta ahora fue mantenido como tabú a nivel de lenguaje y de la conciencia racional de las masas, se transforma en un discurso racional, verificable y controlable por medio de las herramientas lógicas y científicas. Este cambio para el cristianismo y, en particular, para la Iglesia católica, comporta un momento de enorme crisis. Lo que hasta ahora podía ser solo el tema secreto de una confesión, manteniendo y desarrollando el sentido de vergüenza, de culpabilidad y a menudo del complejo, se trasforma en un racional tema de sofisticados discursos universitarios, como los de los manuales básicos de sexología y de otras ciencias humanas”, añadió.

La meta ideal
Charamsa sostiene que “la meta ideal del proceso de desarrollo de la relación entre la sexualidad y las religiones es la aceptación por parte de la religión de la competencia de la ciencia (y de la razón humana) en el campo de la sexualidad, para poder empezar el diálogo por parte de las religiones con el nuevo conocimiento científico adquirido, hasta ahora inexplorado en la historia de la humanidad. Dijo: “El revolucionario desarrollo del conocimiento científico y experiencial sobre la sexualidad en realidad no es ningún ataque contra el saber específico de la religión. Al revés, ayuda a mantener la verdadera competencia de la religión entre sus justos límites, que es la competencia existencial (de salvación) y moral (de autorrealización). En términos científicos se trata de la competencia teológica, es decir, de la comprensión de la realidad y de la interpretación de las fuentes de la fe con la razón teológica”.

También analizó el teólogo polaco, con prospectiva histórica, el actual desarrollo de las ciencias y de las filosofías sobre la sexualidad que, afirmó, “juegan a favor, no solamente del cristianismo, sino de cada religión, porque permite conquistar conocimientos que no se tenían antes, que ayudan a diferenciar y precisar mejor el mensaje religioso respecto al sexo”. Apeló a la célebre frase de Galileo Galilei: “La Biblia nos enseña cómo se va al cielo, no cómo va el cielo”, que, dijo, se puede análogamente aplicar a la gran cuestión de la sexualidad: “La Biblia nos enseña cómo se vive la sexualidad, no cómo va (cómo está construida, formada) nuestra sexualidad”.

Su opinión es que el Concilio Vaticano II y uno de sus documentos trascendentales, la constitución pastoral ‘Gaudium et spes’, de la que el conferenciante extrajo numerosas citas, han promovido una relación con el saber científico más serena que en el pasado. “La constitución pastoral dice que las dificultades (crisis) entre la formación cristiana y la cultura, entre la fe y la razón, no dañan necesariamente a la vida de fe; por el contrario, pueden estimular la mente a una más cuidadosa y profunda inteligencia de aquella. Puesto que los más recientes estudios y los nuevos hallazgos de las ciencias, de la historia y de la filosofía suscitan problemas nuevos que traen consigo consecuencias prácticas e incluso reclaman nuevas investigaciones teológicas, hay que reconocer y emplear suficientemente en el trabajo pastoral no solo los principios teológicos, sino también los descubrimientos de las ciencias profanas, sobre todo en psicología y en sociología, llevando así a los fieles una más pura y madura vida de fe”.

Concluyó que gracias a las mujeres y al movimiento feminista se abrió la primera etapa de la revolución de la identidad sexual. “Cuando Simone de Beauvoir en ‘El segundo sexo’ (1949) formula su principio: “No se nace mujer: llega una a serlo”, se abre el reto de un re-pensamiento radical de toda la cuestión femenina. La radicalidad exigía darse cuenta de la discriminación de las mujeres, retenidas como seres inferiores, a varios niveles de la vida en las sociedades y culturas patriarcales y misóginas, de igual forma que nos dimos cuenta de la discriminación racial de las personas negras en las sociedades racistas”.

miércoles, 22 de febrero de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | Fe activista contra la LGTBIfobia episcopal

Imagen: Público
Fe activista contra la LGTBIfobia episcopal.
Personas católicas del movimiento LGTBI asumen el reto de desmontar la lectura con la que la doctrina oficial condena a la diversidad afectivo-sexual y de identidad de género, una posición excepcionalmente replicada dentro de las comunidades de creyentes.
Meritxell Rigol | Público, 2017-02-22
http://www.publico.es/sociedad/homofobia-fe-activista-lgtbifobia-episcopal.html

Una pequeña cruz de plata le cuelga del cuello con una fina cadena. En la muñeca, una goma de pelo color cielo junto a un rocío crean una pulsera que hace pensar en la bandera del orgullo trans, casualidad o no. Marta Siscar, de hecho, dice que no cree precisamente, en las casualidades. Proveniente de una familia que no era de ir a misa, encuentra que pasar años dentro de la Iglesia -desde que se acercó de pequeño a hacer de monaguillo hasta ingresar al seminario-, no lo ha sido una, de casualidad. "Si mi trayectoria ha sido la que ha sido es porque Dios ha querido que yo fuera trans y creyente, y poder dar testimonio de las dos cosas juntas", explica convencida.

O ser cura o vivir como la mujer que era. Hace seis años que Marta tuvo que escoger qué parte de sí misma pesaba más. "Yo no he perdido la vocación sacerdotal y, si algún día se pueden ordenar mujeres, me plantearé volver al seminario", explica en unos momentos en que ya no mantiene la relación con los curas que tenía cerca. "Ya no puedo hablar con ninguno de ellos, me ven como una loca, como una endemoniada...", lamenta, con un punto de sarcasmo.

En Barcelona, ​​donde se trasladó desde su Valencia natal al dejar el seminario, Marta no se ha ligado a una comunidad católica, sino que acude a una u otra parroquia una vez a la semana. Se dedica a la música como directora de coro -ahora, sin órgano-, echa un cable a la administración de la Fundació Enllaç -de apoyo a personas mayores LGTBI- y es activista de Generem!, la asociación impulsora de la Plataforma Transforma la salut, la iniciativa que ha promovido los cambios para despatologitzar el modelo de salud para las personas trans en Cataluña. Un reto similar lo ve, también, de cara a la Iglesia.

"Me da igual que haya cuatro obispos que digan tonterías sin fundamento bíblico sobre las personas trans y la homosexualidad, escudándose en un par de pasajes fuera de contexto, aunque con la voluntad de controlar a la sociedad. Lo que hace falta es hacer una relectura de las escrituras desde el contexto actual", reivindica Marta Siscar, que cursó los dos primeros años de la carrera de teología, antes de abrirse la puerta del armario.

"Tonterías" o "sandeces", son términos coincidentes con los que personas católicas y, al mismo tiempo, activistas del movimiento de defensa de los derechos de las personas gays, lesbianas, bisexuales, transgéneros e intersexuales se refieren a las tesis LGTBIfóbicas que son predicadas desde el Vaticano en las parroquias de los barrios. Aunque se esfuerzan en diferenciar la posición fundamentalista de la jerarquía contra las realidades no heteronormativas de la realidad que viven las personas LGTBI en las comunidades católicas, el discurso alineado con la doctrina oficial es el único que tiene cabida en sermones y escritos de los hombres de Iglesia y es la perspectiva que empapa a buena parte de los creyentes.

Asignatura pendiente de la comunidad católica
"Aunque siempre hay excepciones, la diversidad afectivo-sexual y de identidad de género es tabú todavía, y en muchas parroquias se prefiere guardar silencio y discreción. Es una asignatura pendiente de la comunidad católica que, tarde o temprano, deberá afrontar con amor", valora Alejandro Pastor, dinamizador del grupo de fe y espiritualidad de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bissexuals (FELGTB).

La pluralidad a la que apelaba el Arzobispado de Barcelona ante las muestras de rechazo por la celebración de la conferencia del escritor gay Philippe Ariño, organizada hace poco más de una semana en la Parroquia de Santa Ana, es un argumento que cae con la práctica de la institución, por norma, en cualquiera de las diócesis.

Ninguna perspectiva que contradiga la tesis ortodoxa adoptada y difundida por Ariño, según la cual negarse a las relaciones afectivo-sexuales con personas del mismo sexo es la única opción cristiana que tienen gays y lesbianas, no es autorizada en el marco eclesial. Un ejemplo bastante cercano lo encontramos en la prohibición, el pasado marzo en la parroquia de Sant Medir de Barcelona, de una conferencia de Krzysztof Charamsa, el sacerdote de la Congregación para la Doctrina de la Fe expulsado del Vaticano, después de que, en la víspera del Sínodo de Familia, a finales de 2015, hiciera público que era gay y reivindicara su "felicidad y orgullo" junto a su pareja.

Preguntados por este caso, desde el Arzobispado de Barcelona mantienen que la convocatoria "fue suspendida por el rector de la parroquia después de que el conferenciante fuera apartado tanto del dicasterio romano como del sacerdocio". Sin embargo, la conferencia prevista se celebró unos pasos más allá de la parroquia del barrio de la Bordeta -en un local no eclesial-. Allí, como en muchos otros espacios fuera de la Iglesia, Charamsa se situó en el polo opuesto de la doctrina oficial para defender que la abstinencia de vida afectiva exigida a las personas homosexuales es "inhumana".

"¿Con qué derecho me dicen con quién me debo acostar y con quién no? ¿Y con quién tengo que vivir y con quién no? Hago daño a alguien? He sido profesora de religión y nunca he estudiado nada en la carrera de teología que me haga sentir contradicción por ser católica y lesbiana ", asegura Amada Rodríguez, miembro de LGTBEbre y de la Asociación de Familias Lesbianas y Gays de Catalunya. "A mi hija la bautizamos, yo le he hecho catequesis, en las noches rezamos… Con mi mujer hemos cuidado esta dimensión y la mía ¿no es una familia cristiana? ¿Por qué? ¿Por qué somos dos mujeres?", expresa con indignación.

El "quién soy yo para juzgar a una persona gay?" del papa Francisco fue una declaración que, si bien generó revuelo, no provocó grietas en el rechazo doctrinal a los derechos sexuales y reproductivos de las personas LGTBI. "Varios sacerdotes y profesores de teología no dominados por una ideología fundamentalista, que no hayan estudiado en universidades como las del Opus, comparten un discurso de recuperación del cuerpo, en el que no se ve como contrapuesto al espíritu y pecaminoso, sino como un elemento más para estar contentos de la creación y por tener relaciones con la trascendencia", remarca Jordi Valls, consiliario de la Asociación de Cristianos LGTBI (ACGIL), entidad miembro de la plataforma LGTBIcat, impulsora de la ley catalana contra la LGTBIfobia.

Valls asegura que una relectura no represiva de la sexualidad, que comprende y respeta la diversidad fuera del heteronorma, puede sentirse en confesionarios y en despachos de consejeros espirituales, pero que "no tiene ningún altavoz". "Ni lo escriben ni lo predican públicamente, porque es imposible salirse del dogma en el sistema perverso que ha instalado en esta institución total. Se debe tener gran valentía o un trabajo bien atado fuera de la Iglesia para poder decir lo que piensan ", añade.

Silencios cómplices
Consciente del peso que tienen las tesis LGTBIfòbiques a las comunidades católicas, Amada Rodríguez reconoce que, en los entornos eclesiales, es donde más le cuesta visibilizarse como lesbiana. Aunque opta por moverse en ellos "con pies de plomo", dice, después de 25 años con su pareja y de haber formado una familia lesbomarental.

"Sabes lo que hay y me genera incomodidad pensar en encontrarme en la parroquia con una situación que me dolería mucho", justifica. "Mi mujer y yo habíamos vivido armariozizadas y, al adoptar a Mila, incluso dejé de frecuentar la parroquia, porque sentía cierta inseguridad de lo que nos podrían decir, pero al final tener una hija nos ha hecho mostrarnos tal como somos; no podíamos dejarle el trabajo que teníamos que hacer nosotros ", explica. En la práctica, sin embargo, asegura que nunca han vivido un ataque lesbofobia en su comunidad católica.

Los resultados de una encuesta global sobre actitudes ante las personas LGTBI, llevada a cabo el año pasado por la ILGA, la federación mundial de organizaciones por los derechos de las personas LGTBI, recoge que, sin importar la insistencia con que las voces representantes de las religiones condenan las relaciones entre personas del mismo sexo, grandes franjas de las poblaciones no ven conflicto entre tales creencias religiosas y el deseo sexual entre personas del mismo sexo. "Esto sugiere que los argumentos anti LGTB basados ​​en dogmas religiosos reciben una atención desproporcionada. Dicho de otro modo: las cosas están cambiando, más lentamente de lo que esperamos, pero cambian", concluye el informe, elaborado a partir de las respuestas de más de 700 personas de cada uno de los 54 estados incluidos.

Atendiendo a los resultados en España, un 50% de las personas encuestadas declara que el deseo entre personas del mismo sexo no le genera un conflicto con sus creencias religiosas. Es el porcentaje más alto obtenido de los 12 estados europeos encuestados (Ucrania, Croacia, Rusia, Serbia, Portugal, Polonia, Reino Unido, Francia, Países Bajos, Italia e Irlanda, además de España). La media europea cae hasta el 35%.

El grueso de personas que declara que sí encuentra conflicto se limita a un 10% en el caso español, el porcentaje más reducido de los estados europeos encuestados. La media europea obtenida doble la cifra.

"Como ocurre en la sociedad en general, en las comunidades cristianas los niveles de homofobia y transfobia crecen en las personas que no conviven con personas LGTBI y bajan cuando conviven, sin embargo, a no ser que estén dominadas por ideologías fundamentalistas, como la del OPUS o los Legionarios, la mayoría de comunidades no excluyen las personas LGTBI ", asegura Valls.

Ahora bien, el consiliario de ACGIL reconoce que cuesta encontrar a alguien que, públicamente, "se levante a favor de los derechos de las personas LGTBI" y que corte, así, el eco de LGTBIfòbia episcopal que impregna las parroquias.

"El mensaje oficial tiene mucha influencia en las personas vinculadas a la Iglesia y hay mucha gente sufriendo esto desde el armario, porque la mayoría no tiene formación como para ser capaz de decir a obispos y cardenales que la LGTBIfòbia no tiene ningún sentido bíblico", lamenta Marta Siscar, y añade: "La poca implicación de las personas LGTBI católicas en la Iglesia, donde somos muy minoritarias, se explica porque, para muchas personas, resulta más fácil apostatar, dejarlo de lado”.

El discurso ortodoxo en las bases
El impacto del discurso oficial, que entiende las prácticas homosexuales y las identidades transgénero como "desórdenes" del "orden natural" -según el cual mujer y hombre son seres opuestos y complementarios-, es fuente de LGTBIfobia y dolor para muchas personas creyentes, que reciben de la doctrina de la Iglesia un mensaje de rechazo frontal a su identidad. Por ello, es habitual que personas que no responden a la heteronormatividad perciban como irreconciliable ser lesbiana, gay o trans y, a la vez, católica.

Romper la idea de contradicción entre fe religiosa e identidad de género u orientación sexual no heteronormativas motivó una campaña de la sección europea de la ILGA, hace unos meses, bajo el lema ‘Gay vs. God’. El objetivo ha sido contribuir a derrumbar mitos sobre religión e identidades LGTBI y "defender que no se trata de elegir un bando, sino que ambas piezas son partes profundas de la identidad de muchas personas". "La compañía, que amamos y lo que creemos no puede justificar nunca la negación de los derechos humanos a nadie", reivindica la ILGA.

Rechazo de los obispos a la ley contra la LGTBIfobia
La negación de los derechos de las personas LGTBI llevó a los obispos catalanes a pronunciarse en contra de la ley para erradicar la LGTBIfobia, aprobada por una amplia mayoría en el Parlamento de Catalunya en octubre de 2014 -con los únicos votos en contra del PP y de Unió Democràtica de Catalunya. El gran éxito del movimiento LGTBI en el país fue considerado, para los obispos, como "desacertado", al advertir en ella "graves consecuencias en el ejercicio de los derechos humanos de la libertad religiosa, de pensamiento y de conciencia".

Actualmente, los grupos parlamentarios del Congreso estudian un proyecto de ley por los derechos de las personas LGTBI, presentado el pasado septiembre por la FELGTB. La organización confía en que no acabe el año sin tener la ley, inspirada en la decena de leyes autonómicas contra la LGTBIfobia hasta ahora aprobadas al Estado.

Atendiendo a los precedentes, la presión ruidosa del sector más conservador de la sociedad, movilizado en torno a las premisas de la Conferencia Episcopal, es esperable que sea una de las líneas del nuevo capítulo de avance de los derechos de las personas LGTBI que puede empezar a escribirse . "Mientras que la bondad y el respeto son el corazón de las religiones, líderes y autoridades que buscan el apoyo de los sectores más conservadores de sus sociedades interpretan la religión de forma excluyente para justificar violencia y discriminación", valora Renato Sabbadini, director ejecutivo de ILGA.

Las activistas situadas en la incómoda bisagra entre el movimiento LGTBI y las comunidades católicas coinciden en apuntar que las posibilidades de vivir un cambio sustancial en la posición de la doctrina católica no es esperable a corto plazo, pero no renuncian a ir provocando un efecto revulsivo en las bases de la Iglesia. "La jerarquía católica está tan equivocada y genera tanto sufrimiento que a las entidades LGTBI nos toca luchar, también, por el derecho humano a la libertad religiosa", defiende Amada Rodríguez, aunque el rebote -cabreo y dolor comprensibles, dice- que es habitual encontrarse en los colectivos LGTBI al hablar con ellos de religión.

lunes, 20 de febrero de 2017

#hemeroteca #iglesia #homofobia | El Comín 'consejero' no abandona su militancia cristiana y homosexual

Imagen: Redacción Médica / Toni Comín y Krzysztof Charamsa, en el centro
El Comín 'consejero' no abandona su militancia cristiana y homosexual.
Redacción Médica, 2017-02-20
https://www.redaccionmedica.com/bisturi/el-comin-consejero-no-abandona-su-militancia-cristiana-y-homosexual-4700

La trayectoria pública de Antoni Comín en el cristianismo de base no se ha visto lastrada por su llegada hace algo más de un año a la Consejería de Salud catalana. Así, el también filósofo no dudó en acudir a la presentación del libro ‘La primera piedra’, de Krzysztof Charamsa, un cura polaco expulsado del sacerdocio tras hacer pública su homosexualidad. Un acto donde Comín achacó los ataques de la Iglesia a los gays a la “moral caduca” de la institución. Una libertad de palabra que también utilizó para reconocer que su presencia ahí podía “sorprender a algún miembro del Govern”, pero que él acudía con mucha ilusión. La misma que quizá puso en un libro que empezó a preparar sobre la relación entre Iglesia y homosexualidad, y que tuvo que abandonar porque, según sus palabras, la Conferencia Episcopal Española detuvo la edición…

viernes, 17 de febrero de 2017

#hemeroteca #homofobia #iglesia | Comín afirma que «la homofobia que hoy practica la Iglesia es un pecado ante Dios»

Imagen: Google Imágenes / Toni Comín
Comín afirma que «la homofobia que hoy practica la Iglesia es un pecado ante Dios».
El consejero de Salud catalán afirmó que «no podemos aceptar que ninguna religión discrimine a nadie por ninguna razón».
ABC, 2017-02-17
http://www.abc.es/espana/catalunya/abci-comin-afirma-homofobia-practica-iglesia-pecado-ante-dios-201702171341_noticia.html

El consejero de Salud de la Generalitat, Antoni Comín, ha denunciado que «la homofobia que hoy practica la Iglesia es un grave pecado ante Dios» y se ha mostrado «indignado con lo que hace la Iglesia católica con la homosexualidad».

Comín participó anoche en la presentación de la edición en castellano y catalán del libro «La primera piedra» de Krzysztof Charamsa, el cura polaco de la Congregación de la Doctrina de la Fe que fue expulsado del sacerdocio en octubre de 2015 tras declarar públicamente su homosexualidad y que tenía pareja, informa Efe.

Según informa hoy el portal de información religiosa Catalunya Religió, Comín hizo un discurso radicalmente opuesto al que se escuchó el pasado domingo en la conferencia de Philippe Ariño en la iglesia de Santa Anna de Barcelona invitado por la delegación pastoral de Juventud del Arzobispado de Barcelona.

«Tenemos que estar muy indignados»
«Tenemos que estar muy indignados con lo que hace la Iglesia católica con la homosexualidad (...), la homofobia que hoy practica la Iglesia es un grave pecado ante Dios», denunció Comín, que hizo su exposición «como cristiano y homosexual».

Según Comín, «tenemos que estar muy indignados con lo que hace la Iglesia católica con la homosexualidad» porque «no podemos aceptar que ninguna religión discrimine a nadie por ninguna razón».

Para el consejero, el discurso de la Iglesia sobre este tema es «una de las cosas que alejan más a la Iglesia del Evangelio» y «como creyentes debemos ser valientemente críticos con lo que está haciendo la Iglesia hoy con el homosexualidad».

Charamsa agradeció la contundencia de Comín porque cree que hay que denunciar que «la Iglesia no acepta los derechos humanos y estigmatiza a los homosexuales».

«Una moral caduca»
Antoni Comín aseguró también que «la Iglesia hace pasar por pecado lo que es un sacramento. Está en un inmenso error. Una moral caduca».

Casado y con una hija adoptada, Comín explicó que «el amor entre dos hombres también es un amor fecundo» y defendió que «el amor de pareja es un sacramento del amor de Dios, y la calidad del amor entre dos personas no depende de la biología» porque «la diferencia sexual no garantiza la calidad de su amor, y que esta diferenciación no esté no significa que no sea posible el amor».

El consejero recordó que otras iglesias protestantes ya han dado el paso de reconocer la homosexualidad y que «la Iglesia católica lo hará, pero como siempre llegará la última».

Comín confesó que su presencia en el acto de Charamsa pudo «sorprender a algún miembro del Govern», pero que era uno de los actos a los que asistía con más ilusión, porque «todos los cristianos homosexuales hemos querido hacer un libro sobre el tema».

También denunció que él había empezado a escribir uno que hace unos años que le encargó una editorial católica, pero que finalmente la Conferencia Episcopal Española detuvo la edición.

sábado, 11 de febrero de 2017

#hemeroteca #iglesia #homofobia | Charamsa: "El clero católico está compuesto en gran medida por homosexuales"

Imagen: La Vanguardia / Krzysztof Charamsa
Charamsa: "El clero católico está compuesto en gran medida por homosexuales".
EFE | La Vanguardia, 2017-02-11

http://www.lavanguardia.com/vida/20170211/414257112151/charamsa-el-clero-catolico-esta-compuesto-en-gran-medida-por-homosexuales.html

El cura expulsado del sacerdocio y del Vaticano tras declararse gay y revelar que tenía pareja, el polaco Krzysztof Charamsa, asegura, en una entrevista con EFE, que el clero católico, "homófobo hasta la médula, está compuesto en gran medida por homosexuales".

El exsacerdote ha presentado esta semana en Barcelona su primer libro, "La primera piedra", publicado en castellano por Ediciones B y en catalán por la Editorial Gregal, en el que denuncia "la falsedad de la Iglesia católica que, desde hace siglos, utiliza el sexo para imponer su poder sobre la gente".

Charamsa afirma en el libro que esto sucede en "un manto de hipocresía", pues el clero católico está formado mayoritariamente por homosexuales.

El teólogo polaco manifiesta en su obra que "a veces reprimidos, a veces atrapados en la clandestinidad, pero siempre obligados al mandamiento antinatural del celibato, estos hombres de la Iglesia van a convertirse en abono de una tierra fértil donde germina la vergonzosa semilla de la pedofilia y otros abusos".

El autor presenta en el libro, más allá de las críticas a la institución eclesiástica, "un mensaje de esperanza" que consta de 10 puntos que representan un "manifiesto de liberación gay".

Charamsa anunció públicamente su homosexualidad en octubre de 2015, fecha en que presentó también a su pareja, un catalán, y se trasladó a vivir a Barcelona.

El exsacerdote ha explicado a EFE que en Barcelona ha "sentido la gran acogida de la gente", su empatía y su actitud positiva, y ha agradecido que los ciudadanos de la ciudad entiendan que "las diversidades son divinas", pues "si somos uniformes estamos muertos".

Charamsa ha relatado cómo el amor a la Iglesia le hizo "negar en un diálogo interior una parte de mi mismo" durante tantos años, en los que su vocación al sacerdocio le hacía rechazar "la contradicción" que le suponía ser homosexual.

Charamsa ha asegurado que la Iglesia crea con su homofobia "un enemigo externo para afirmar su propia identidad", ya que en lugar de ser una autoridad espiritual "la Iglesia es una institución politizada que busca cómo mantener el statu quo" entrando en conflicto con un "des arrollo sano de la humanidad".

El también filósofo polaco ha manifestado que "la santidad", que identifica con lo que "en términos filosóficos es la felicidad", "no se puede obtener negando la sexualidad", y ha denunciado que "la Iglesia reduce la sexualidad a los genitales y no entiende que es un elemento del amor".

Preguntado sobre si percibe avances con el nuevo papado, Charamsa ha expresado que el Papa Francisco "funciona muy bien como Papa espiritual para mucha gente" y ha opinado que es "sincero y tiene buenas intenciones", pero que sin embargo "no ha superado la presión del sistema vaticano y no ha avanzado lo suficiente".

#hemeroteca #homofobia | El caso del gay homófobo, los asexuales y Salman el sátiro

Imagen: El Español / Philippe Ariño
El caso del gay homófobo, los asexuales y Salman el sátiro.
Gran conmoción por la conferencia en una iglesia de Philippe Ariño, un homosexual que predica la castidad. El exinquisidor Charamsa lo tacha de "homófobo". Ser asexual ya no es un trastorno.
Pablo Planas | El Español, 2017-02-11
http://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/vida/vidas-y-ejemplares/caso-gay-homofobo-asexuales-salman-satiro_67991_102.html

Philippe Ariño es homosexual, católico y partidario de la castidad, cuyo ejercicio, alega, le ha abierto una nueva dimensión. Philippe es un auténtico personaje cuya presencia en Barcelona ha convulsionado a los activistas del colectivo LGTBI, que consideran a Ariño un prototipo no deseable de gay porque de algunas declaraciones suyas podría deducirse que considera su orientación sexual como una cruz del tipo de las que portan las madres beatas de un niño punk, melenudo o "drogadito". Es parecer del Observatorio contra la Homofobia que Ariño perpetúa el mantra heteropatriarcal de que es preferible ser el padre de Hitler a tener un hijo "maricón".

A Ariño le están dando la del pulpo (a los cefalópodos hay que mazarlos para que se ablanden antes de echarlos a la marmita) porque el Arzobispado de Barcelona le ha invitado a dar una charla este domingo en la parroquia de Santa Anna, según contaba Ignasi Jorro en este mismo medio, sobre las ventajas espirituales de la continencia frente a los beneficios de dejar el cuerpo a su aire y dar rienda suelta a las pasiones. El reino de los cielos frente al imperio de los sentidos.

Ariño no habla en nombre de la ciencia sino en primera persona, no sostiene que puede curar la homosexualidad ni propone la castración sino la castidad y además lo va a hacer (lo de hablar) en una parroquia y no frente a un local nocturno del Ensanche izquierdo, lo que sí podría considerarse una provocación. A los guardianes de la esencias LGTBI les debería importar un higo el caso. Cosas mucho peores se dicen desde los púlpitos cada domingo como para escandalizarse por la conferencia de alguien que debería tener el mismo derecho a expresarse que Krzysztof Olaf Charamsa, el excura polaco de la Congregación para la Doctrina de la Fe, o sea, la Inquisición, que salió del armario, presentó a su pareja y afirma que la mitad de los sacerdotes del Vaticano son gays.

Charamsa y Ariño podrían encontrarse en un punto medio puesto que el primero colgó los hábitos por un amor terrenal y el segundo podría tomarlos por el amor de Dios, pero Charamsa, al que se le nota que trabajó para la Inquisición, sostiene que Ariño es un "gay homófobo". Los portaestandartes de los derechos de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales son bastante dados a las disquisiciones bizantinas y ahora discuten, por ejemplo, si deben integrar a los curiosos y a los pansexuales.

Se han olvidado de los asexuales, que también se han organizado como colectivo y exigen ser reconocidos como una cuarta opción, igual que heterosexuales, homosexuales y bisexuales. Se calcula que el 1% de la población mundial, lo que equivale más o menos a setenta millones de personas, es asexual. No tener deseos sexuales dejó de ser considerado un trastorno por el "Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales" hace bien poco, en 2013.

De una punta a la otra, esta semana ha trascendido que el novio de Miranda Kerr la tiene a pan y agua desde 2015 y hasta que se casen porque, alega ella, él es muy "tradicional". Evan Spiegel se llama el afortunado, propietario de Snapchat, la red social en la que vídeos y fotografías se autodestruyen a los diez segundos. También ha sido noticia Olivia Wilde, la doctora Trece de ‘House’, que se ha cortado la larga cabellera castaña y se ha teñido de rubio platino para protestar contra Trump. La protesta consiste en cambiar de peinado y color de pelo porque son los mismos que los de Melania Trump.

Wilde fue una de las muchas parejas que ha tenido el escritor Salman Rushdie, el autor de los ‘Versos Satánicos’ al que una fatua condenó a muerte allá por los noventa. Desde entonces, Rushdie, que no es precisamente Orlando Bloom, ex de Miranda Kerr, ha escrito menos de lo que ha amado. Entre sus conquistas también figura Padma Lakshmi, modelo y presentadora de la versión estadounidense de Top Chef. Padma, que fue captada por una agencia de modelos cuando se tomaba un café en una terraza de Madrid, estuvo con Rushdie un tiempo, pero lo dejó empachada por el voraz apetito sexual del escritor. En un libro en el que ponía de chupa de dómine a Rushdie, Padma aseguró que "me sedujo con su arma". Acto seguido aclaraba que tal arma eran las palabras.

A base de versos, el buen Salman ha estado con la citada Wilde y las también actrices Riya Sen y Rosario Dawson, así como con las modelos Topaz Page-Green, la dicha Padma o Melissa Brody. Ahora ocupa su corazón y sacia su apetito (o no) Laura Gómez, exnuera de Clint Eastwood.

Ariño y Spiegel, Charamsa y Rushdie... El mundo es muy grande y "quepemos" todos. "Peace and flowers, sisters and brothers".

miércoles, 8 de febrero de 2017

#libros #homofobia #iglesia | La primera piedra : mi rebelión contra la hipocresía de la Iglesia

La primera piedra : mi rebelión contra la hipocresía de la Iglesia / Krzysztof Charamsa.
Barcelona: Ediciones B, 2017 [02-08].
336 p.
ISBN 9788466660440 / 20 €

/ ES / BIO
/ Celibato / Homofobia / Homosexualidad / Iglesia católica / Pederastia / Testimonios / Vaticano

Cuando Krzysztof Charamsa salió del armario, en octubre de 2015, colocó la piedra angular de su vida. En el punto culminante de una carrera de máximo nivel como teólogo del Vaticano, decidió denunciar al mundo la falsedad de la Iglesia católica, una institución que, desde hace siglos, utiliza el sexo para imponer su poder sobre la gente.

Lo hace sembrando infelicidad en las personas, condicionándolas, a través del precepto, la doctrina y la confesión, a no vivir con serenidad esta dimensión fundamental de la existencia. Todo ello oculto tras un manto de hipocresía porque, según Charamsa, el clero católico, homófobo hasta la médula, está compuesto en gran medida por homosexuales. A veces reprimidos, a veces atrapados en la clandestinidad, pero siempre obligados al mandamiento antinatural del celibato, estos hombres de la Iglesia van a convertirse en abono de una tierra fértil donde germina la vergonzosa semilla de la pedofilia y otros abusos.

Con ‘La primera piedra’ Charamsa pretende agitar conciencias y sentar las bases para una necesaria renovación de la Iglesia católica, una institución en la cual todavía quiere creer. Una Iglesia que para poder seguir existiendo como guía espiritual –como Charamsa escribió el día de su salida del armario en una carta al papa Francisco– debe, finalmente, comenzar a respetar la orientación sexual de todas las personas. La Iglesia católica del futuro.

«Quiero que la Iglesia, mi comunidad, sepa quién soy: un sacerdote homosexual, feliz y orgulloso de su identidad. Estoy dispuesto a pagar las consecuencias, pero es hora de que la Iglesia abra sus ojos a los creyentes homosexuales y entienda que la solución que les ofrece, la abstinencia total en la vida del amor, es inhumana.» Krzysztof Charamsa

sábado, 4 de febrero de 2017

#hemeroteca #homofobia #iglesia | El teólogo del Vaticano expulsado por ser gay: "El Santo Oficio odia al Papa"

Imagen: El Mundo / Krzysztof Charamsa y su pareja Eduard Planas
El teólogo del Vaticano expulsado por ser gay: "El Santo Oficio odia al Papa".
Así ajusta las cuentas, con un libro, el sacerdote polaco que trabajó con tres papas. Ahora vive en Barcelona con una pareja independentista.
Elena Pita | El Mundo, 2017-02-04
http://www.elmundo.es/cronica/2017/02/04/588daf21ca4741953a8b4596.html

Fue uno de los 10 oficiales de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF, antiguo Santo Oficio o Inquisición), y secretario de la más importante comisión teológica del Vaticano. Trabajó junto a tres papas, Wojtyla, Ratzinger y Bergoglio, elaborando encíclicas, cartas, discursos del santo pontífice durante 12 años. El día 3 de octubre de 2015 escribe una carta personal al Papa Francisco declarándose gay: amo a mi pareja y amo mi sacerdocio, vino a decirle. Al día siguiente era suspendido, ni siquiera le permitieron recoger sus pertenencias en el asilo de las Hermanitas de los Pobres donde residía y ejercía su servicio pastoral, Roma.

Krzysztof Charamsa (agosto de 1972, Gdynia, Polonia) es doctor en Teología, escritor y poeta, y fue profesor universitario de Filosofía y Bioética. Dentro de 10 días sale a la venta la traducción de ‘La primera piedra: Mi rebelión contra la hipocresía de la Iglesia’ (Ediciones B), relato autobiográfico de su vocación sacerdotal, su vida en el Vaticano y su salida del armario.

¿Se irá usted a la tumba con los nombres de los cardenales que en el Vaticano se le insinuaron, según escribe; esos otros "muchos que practican la homosexualidad en pareja o en relaciones esporádicas", oficiales que en la Santa Sede "contratan a sus amantes como centuriones o siervos (...) ‘Herr und Frau’" (señor y señora en el idioma de Ratzinger)?

No responde, ni sí ni no; hace un silencio y en sus ojos se adivina el futuro, intuye que "serán señalados por los grupos de apoyo que luchan a favor de los homosexuales católicos contra la institución homófoba, ese fantástico armario para esconder gais que es la Iglesia Católica". No será él quien lo haga, "porque no puedo denunciar una práctica que para mí no es nada malo, y no quiero ser cotilla ni provocar escándalo".

Hasta su virtual consultorio llegan hoy miles de curas de todo el mundo que viven sus traumas personales, esa lucha entre su orientación sexual y su juramento "homófobo". Krzysztof, que encontró el amor en Barcelona, con quien hoy comparte vida, el economista Eduard Planas, ejerce su sacerdocio en la parroquia global de las redes sociales.

Relata sin ambages su primera historia de amor, siendo oficial de la CDF, hace unos seis o siete años, con un compañero sacerdote también, "un profundo sentimiento en busca del amor, pero altamente doloroso y tenso de contradicciones". ¿Lo confesó sacramentalmente? "Sí (silencio); en el libro cuento el trauma de mi confesión de la masturbación. La Iglesia ha hecho de las debilidades la base de su poder, sometiendo a la mujer, dominando a través del sexo, y el celibato es su forma de preservar ese poder".

Escribió una carta personal al Papa Francisco declarándose gay, ¿acaso pensó que le mantendría en su cargo, habiéndolo hecho al mismo tiempo público y mediático?, le pregunto. "Pensé que me llamaría, después de un acto tan doloroso por parte de uno de sus mejores trabajadores; pensé que se comportaría como Jesús, como el Evangelio exige: ¿no es la Iglesia un hospital de campo que recoge a los que se han perdido? Pensé que me llamaría, todos tenían mi número de teléfono, y me diría, ¡Hijo, ven, explícanos! Pero después de aquella declaración llena de pasión y lágrimas, la respuesta fue: usted no trabaja más aquí, y me pusieron como ejemplo de lo que le sucedería a quien siguiera mis pasos, enviando el mensaje claro: sufre dentro pero no digas nada. Y esto no es cristiano. Francisco tuvo entonces la mejor ocasión para hacer dimitir al jefe de la Congregación (CDF, el prefecto cardenal Müller), quien opera en su contra, neutralizando sus sínodos, y que se había revelado incapaz de controlar a las 10 personas que trabajan en su oficio".

¿Qué temió más, perder su puesto en la carrera del Vaticano y en la universidad, o ser señalado? "Ser despreciado". Sigue considerándose sacerdote por encima de todo (además de escritor y conferenciante), "lo soy más que nunca antes: hoy realizo con transparencia los ideales por los que me ordené sacerdote. La Iglesia no ha cancelado mi sacramento, estoy suspendido de ministerio, pero puedo oficiar y administrar, no he sido rebajado al estado laico como sí sucede con los pedófilos".

Sostiene que el Santo Oficio odia a Bergoglio y "su populacho que llena la plaza de San Pedro", habla de ‘Francisco-fobia’ y de un supuesto lobby antipapa. ¿Quién entonces le dio la fumata blanca? "Los cardenales, que no lo conocían en esencia. Y él comenzó bien, con coraje y audacia, siendo evangélico y anunciando una revolución. Pero tiene 80 años, edad para jubilarse y escribir, y está solo, porque creo que no le interesa luchar: ha sacrificado cuestiones como la homosexualidad o la presencia femenina en la Iglesia, reaccionando como un político oportunista y nombrando comisiones llenas de homófobos y misóginos, y los teólogos verdaderos están asustados, no pueden hablar porque serán desplazados de su cargo. Es la herencia de Ratzinger, que puso una lápida sobre la búsqueda de la realidad y la ciencia".

Y hace referencia a las razones científicas que apuntan a una relación entre la auto represión del celibato y la pedofilia, que también denuncia en su libro, partiendo de un caso concreto que conoció en su Polonia natal y que le hizo sufrir una gran lucha interna. "Sentía que tenía que revelarlo, pero ¿a quién acudía? Nadie me escucharía en la Iglesia y yo sería desplazado. Hasta hoy la Iglesia no ha hecho juicio a la pedofilia, ese tan execrable crimen", declara.

No da nombres y sin embargo sí señala abiertamente a las más altas autoridades: "El pontificado de Benedicto XVI fue el más gay de la historia moderna de la Iglesia Católica", escribe. ¿Qué pruebas tiene que respalden su afirmación?

"No afirmo que sea gay, no me interesa afirmarlo, pero Ratzinger recuperó el teatro barroco de las liturgias, preocupado por sus zapatos, su capelina... Una escenografía de identidades escondidas, dobles vidas, que encanta a los gais anticuados. A lo largo de sus 30 años como prefecto de la CDF y luego Papa, ha promovido la homofobia con su gran inteligencia y su orden germano, sufre y siembra a su alrededor una auténtica paranoia personal contra la homosexualidad, cuando la ciencia e incluso los teólogos americanos llevan años estudiándola".

Encontró a su pareja una tarde en el Eixample de Barcelona, la ciudad que en su imaginario ya representaba la libertad, que visitaba con frecuencia, como turista cultural y... aquella noche conoció el amor de la mano de Eduard, lo cuenta y sus ojos se tornan de éxtasis: "Nadie puede imaginar la experiencia que fue salir del armario, sentirme liberado de la peor de las pesadillas". Y sí, le gustaría volver a enseñar Teología y Filosofía, "sí, volver a ser profesor es uno de mis grandes deseos".

viernes, 3 de febrero de 2017

#hemeroteca #homofobia #iglesia | El sacerdote gay que defiende a mujeres, homosexuales y el referendum de Cataluña: “En el Vaticano me quieren muerto”


Imagen: El Español / Krzysztof y su pareja Edouard
El sacerdote gay que defiende a mujeres, homosexuales y el referendum de Cataluña: “En el Vaticano me quieren muerto”.
En 'La primera piedra' Krzysztof Charamsa explica el proceso que le llevó a hacer pública su condición sexual. Suspendido del sacerdocio, vive en Badalona con su pareja y se dedica a escribir y dar conferencias.
Silvia Cruz Lapeña | El Español, 2017-02-03
http://www.elespanol.com/cultura/libros/20170203/190981354_0.html

“¡Soy el primer sacerdote gay que abandona la Inquisición!”. Krzysztof Charamsa bromea con su historia, la que el 3 de octubre de 2015 lo convirtió en el primer prelado que hacía pública, no sólo su homosexualidad, sino también el desprecio que la Iglesia Católica practica con los de su condición sexual. No era un sacerdote cualquiera pues hasta ese día ejercía como miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la antigua Inquisición, el órgano que resuelve casos sobre lo que puede o no puede hacer un católico y lo convierte en ley. En su libro, ‘La primera piedra. Mi rebelión contra la hipocresía de la Iglesia’ (Ediciones B), cuenta el proceso que le llevó a desvincularse de una institución en la que creyó desde su infancia y de la que formó parte hasta que conoció al detalle su andamiaje y decidió no contribuir a sostenerlo ni un día más.

Charamsa, hoy suspendido como sacerdote, le quita importancia a su historia, que dice es la de cualquiera que vive una discriminación, pero reconoce lo jugoso del contexto. “El Vaticano tiene influjo y poder en todo el mundo”. No le gusta que se trate su caso personal como un escándalo: “El escándalo es que haya una parte de la Iglesia, contra la que arremeto, que debería luchar por los derechos humanos pero hace lo contrario”.

Este hombre de 44 años es teólogo de formación, profesor universitario y, desde hace poco, adicto al cine, “ese arte que la Iglesia desprecia”. Habla con jovialidad, mira a los ojos directa y penetrantemente y admite la confrontación sin molestarse. Ríe a carcajadas, sin tapujos, y baja la voz muchísimo, hasta el susurro cuando se le pide un juicio sobre una persona concreta. Habla en español, lengua que tiñe con un fuerte acento italiano aunque él es polaco. “De mi país me llegan cada día amenazas que me recomiendan no volver. Algunos políticos dijeron que mi pareja y yo éramos sucios y deformes patológicos por besarnos en público”. ¿Y qué dicen en el Vaticano? “Allí me quieren muerto”.

Dice en su libro que el 50% del clero es gay. ¿En qué se basa?
En mi experiencia, pero también en algunos estudios que incluso hablan de un 60%. Pero el número es lo de menos, lo importante es por qué la Iglesia se niega a reconocerlos y a admitirlos y por qué el Vaticano es la institución internacional que más lucha contra los derechos de los homosexuales.

¿Y por qué lo hace?
Hay algunos textos en el Nuevo y el Viejo Testamento en los que parece que se habla de homosexualidad, pero los autores bíblicos no tenían ni idea de lo que era eso. Si apenas hace 50 años que se aborda la cuestión en serio, ¿qué iban a saber ellos? Y ese es el problema, que la Iglesia sigue usando esos escritos para explicar y guiar a una Humanidad que ha crecido, que ha cambiado.

¿Por qué ese empeño?
Porque es más cómodo, así mantienen su poder y porque a la gente ignorante se la domina mejor. La Iglesia Católica critica al Estado Islámico, pero es igual de fundamentalista. Los acusan de crímenes horribles, que son ciertos, pero ellos cometen otros más sutiles, unos que dañan psicológicamente a las personas, que las anulan y las confunden, produciéndole un gran daño moral y personal.

Ponga un ejemplo.
En África siguen fomentando que se hagan pruebas anales a los detenidos para comprobar si son homosexuales. Pruebas que la ONU ha calificado de tortura, pero que la Iglesia sigue amparando.

Asegura que en lo único que se ponen de acuerdo el Vaticano y un ayatolá es en la condena a los gay.
Es así. Recuerdo también que un día Ratzinger se reunió con un rabino francés y presumió de antisemitismo. Y para reforzar los lazos con su interlocutor, hizo referencia a que ambas religiones están en contra del matrimonio entre homosexuales.

¿Qué deberían hacer para ponerse al día?
Reformar y revisar todos sus textos y sus doctrinas. Tardamos casi 300 años en aceptar que la Tierra gira alrededor del Sol. Sólo espero que no tardemos lo mismo en darnos cuenta de que la homosexualidad no es una enfermedad ni una cuestión demoníaca.

En libro de Charamsa hay humor. Habla de que el Vaticano es un gran baile de “reinonas” y aporta la frase de un amigo que dice que la Iglesia es “la única asociación gay con dos mil años de historia”. No cree que la jerarquía ni muchos de sus fieles compartan su ironía, a la que recurre, confiesa, “para no llorar”.

Hábleme de los abusos a menores.
Es algo imperdonable, otro de los daños que ha hecho la Iglesia a sus fieles, a quienes se supone debe confortar.

Pero usted muestra cierto aprecio por Ratzinger, un Papa distanciado de la realidad que tapó esos delitos.
Es cierto. Se aisló y separó la vida de la religión, lo que le pasaba a la gente de las cuestiones de la fe y creyó que así se solucionaba el problema.

¿Se siente culpable por haber formado parte de todo eso?
Me hubiera sentido culpable si me hubiera quedado sirviendo a ese sistema.

Pero estuvo en ese sistema, firmó dictámenes como el del esperma y en su libro habla de que cuando un familiar le confesó que había sido víctima de abusos, no supo reaccionar.
Es cierto. Yo serví mientras estuve convencido de la verdad de la Iglesia, porque lo estuve. Para mí era una autoridad moral incontestable y la obedecí hasta que me di cuenta de que algo no encajaba. Fue un proceso de aprendizaje y maduración que me llevó tiempo.

Aún así, se muestra más comprensivo con él que con el Papa Francisco, que ha puesto nombre a los gay, ha hablado de los divorciados y ha pedido que haya más mujeres trabajando en el Vaticano.
Porque de Ratzinger no esperaba nada, es muy homófobo, y con Francisco tuve una gran desilusión. En su primer texto importante dijo que los cristianos debemos conocer el mundo antes de juzgarlo. Eso me dio esperanza, pero renunció rápidamente para volver al adoctrinamiento y a la dialéctica antigua. Rompió un tabú al hablar de esas cuestiones, pero dejó la acción en manos de los ideólogos pervertidos de siempre. Con las mujeres lo que pide es normal, pero se le acepta como extraordinario. Y me da rabia porque parece que con sólo nombrarlos solucione los problemas. ¡Y no hace nada!

¿Ha sido cobarde?
No me atrevo a juzgarlo así, pero cuando un gobernante toma el mando, forma su propio equipo y él se quedó con el que había. Eso fue una mala señal. Lo que sí creo es que con el asunto de los gay tomó una decisión política: vio que le iba a producir mucho desgaste y decidió sacrificarlo. Hablar abiertamente está bien, ayuda a cambiar mentalidades, pero no, el Papa es también un gobernante y hay que exigirle más que eso.

¿Qué opina cuando lee que sus discursos auguran una apertura en la Iglesia?
Que es mentira. Que ojalá su discurso fuera en consonancia con los actos de la Iglesia, estaría evangelizando, que es su tarea. Pero aprueba y consiente cosas intolerables. Por ejemplo, que los gay no pueden ser sacerdotes porque no pueden ser estables, ni tienen madurez emocional. ¡Y dice ampararse en la ciencia!

¿Es un Papa populista?
Francisco es un populista, sí. Se queda en las palabras bonitas. Dice algunas cada tres meses, cosa que enfada mucho a la curia, pero no importa porque luego hacen lo que siempre han hecho: mantener a toda costa su sistema machista y patriarcal.

En 'La primera piedra', Charamsa explica que la lucha de los gay está ligada a la de las mujeres, de quienes ha aprendido mucho cuando dejó de verlas como los seres inferiores que describe la Iglesia, a la que se refiere como una “dictadura heteronormativa.”

“Mientras que para un hombre heterosexual encontrar una pareja disponible para el placer puede ser difícil porque las mujeres, en general, son poco propensas a este tipo de relaciones, para los gais esto es más sencillo”. Esta nota al pie de página en su libro resulta, empleando sus términos, muy heteronormativa.
Mmmm. Déjeme ver. No lo había pensado. Hace referencia a un estudio sobre prostitución, pero es cierto que refleja un cliché. Sí, es un planteamiento heteronormativo, porque generaliza y porque en realidad, ese comportamiento quizás lo hayan provocado unas estrictas normas sociales, en las que la Iglesia ha tenido mucho que ver, normas que no han sido escogidas libremente por las mujeres.

Es poco habitual oír a un sacerdote con tribuna hablar de machismo o de derechos de la mujer. ¿Usted está a favor de ordenar sacerdotisas?
Por supuesto y me avergüenza que aún no ocurra. Yo mismo pensé durante muchos años que no era posible, que no tenían derecho. Hasta que me di cuenta de que los argumentos de la Iglesia son culturales o sociológicos, pero no doctrinales, ese cuerpo de leyes a las que se abraza el Vaticano para todo lo demás.

Qué desapego por la realidad.
Absoluto. Y en este caso, es tal que Juan Pablo II llegó a redactar una Carta Apostólica, la Ordinatio Sacerdotalis, en la que no sólo les prohíbe ordenarse sino que prohíbe a los teólogos seguir discutiendo e indagando en el tema. Eso supone retrasar décadas cualquier avance.

¿Cómo viven esto las monjas lesbianas? ¿Conoce su situación?
Sí, es más dura que la de los curas. Lo suyo ni siquiera es una doble discriminación, sino un doble silencio. Además, su sumisión es fortísima y algunas creen que su sufrimiento es normal. Muchas lo hacen desde la ignorancia, porque a la Iglesia no le interesa que sus monjas sean ciudadanas formadas y conscientes.

A usted le habrá tocado más de una vez poner freno a las díscolas.
Sí, en mis últimos años hubo una lucha contra la Conferencia de Liderazgo de las Mujeres Religiosas en Estados Unidos, un grupo de monjas progresistas. Son de las que no quieren dedicarse a limpiar el suelo de los sacerdotes, sino atender a la gente, hablar sobre feminismo y actuar. La Congregación enseguida puso en marcha un plan para destruirlas publicando sus errores doctrinales, que son la razón oficial por la que las atacamos, aunque en realidad no había motivos para hacerlo. El único motivo era la misoginia del Vaticano, que odia a las mujeres más aún que a los gay.

Y a todo esto, ¿qué dicen las teólogas del Vaticano?
¡Nada! Estas teólogas se comportan en ocasiones con más dureza que los hombres. No quieren ni oír hablar de cuestiones de género. Hay una palabra que me viene a la mente: vegetar. Están contentas de que todo siga igual. Soy duro con ellas porque, al contrario que algunas monjas, pueden elegir y al no hacerlo, se ponen del lado del opresor.

Krzysztof Charamsa vive en Badalona con Eduard, su pareja. Asegura que el día que lo conoció descubrió su humanidad y otra dimensión de su fe. Le fascina Barcelona, ciudad a la que pone como ejemplo de lugar abierto y donde descubrió un paraíso para los homosexuales. También desde Cataluña tuvo su primer encontronazo político, nada menos que con el cardenal Antonio Cañizares.

Cañizares le enmendó la plana cuando usted defendió en Catalunya Ràdio el derecho a la autodeterminación. ¿Pidió su cabeza?
Sí, y que rectificara, algo que me pidieron también desde el Vaticano. Cañizares decía que no sabía de lo que hablaba, pero sí lo sabía porque mi defensa ni siquiera era política, sino teológica.

Explíquese.
Una de las doctrinas de la Iglesia Católica es el derecho a la autodeterminación de los pueblos que tienen una historia, una cultura y una lengua propias. Es el caso de Cataluña y la Iglesia no lo está respetando.

¿A usted le parece bien que la Iglesia interfiera en los asuntos políticos?
No. Creo que la Iglesia mezcla la sociedad, los derechos humanos y el Estado con la religión y que usa cuestiones nacionales en su beneficio. España es un ejemplo, han sacralizado su unidad y el mismo Cañizares se comporta como un político. ¡Como un político fascista! Conozco muchos curas catalanes que quieren votar independencia pero temen expresarse públicamente, mientras que desde el otro lado sí muestran su opinión e intentan imponerla.

Tras su salida del armario, se le vio acabar una conferencia en Arenys de Munt diciendo: “Viva la república catalana”. ¿Es usted independentista?
Eso no es importante, ni siquiera soy catalán. Mi defensa es teológica.

¿Tiene algún compromiso o está ligado a algún partido político?
Nooooo. [Ríe y se sonroja.] Ahora escribo y doy conferencias. ¡Tengo mucho trabajo!

¿No estará ya comprometido a alguna formación política y no quiere contármelo?
Estoy abierto a las sorpresas… [Ríe de nuevo] En serio, lo que no descarto es unirme al bien común, a alguna causa justa en la que pueda ayudar.

¿Qué piensa el clero católico de la democracia?
Que no va con ellos, que los políticos duran cuatro años pero ellos siempre están ahí. Creen que su poder siempre triunfa y se comportan como dominadores, no como siervos, algo que es contrario a los preceptos del Concilio Vaticano II y al propio Papa Francisco. Saben que ya no lo controlan todo, que la gente está harta de abusos, pero sueñan con volver al pasado y dominar el mundo.

Describe usted la decadencia.
¡Es que es una institución decadente! Pero a mi me alegra, porque veo una frontera, ya sólo podemos mejorar.

Habla en plural.
Sigo siendo cristiano, la Católica es mi Iglesia y mi familia. Denuncio a la casta, la parte que actúa mal, pero sigo creyendo, sigo siendo teólogo, me siento sacerdote.

Oyéndole estoy segura de que si se lo pidieran, usted volvería.
Sin duda, pero para cambiar las cosas que denuncio en el libro. Y por supuesto, con mi pareja, algo que no van a permitirme.

¿En qué condiciones levantaría el Vaticano su suspensión?
Arrepintiéndome, negando lo que he dicho hasta ahora y pasando por una terapia para hacerme heterosexual.

Y eso no lo contempla, claro.
Para nada. Quiero que la historia que cuento en el libro sea ejemplo y ánimo para otros, creyentes o no, que están en esa situación. Y además, ¡no soy masoquista!