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miércoles, 6 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Los guerreros LGTB del sureste asiático

Imagen: El País / Mamá Yuli
Los guerreros LGTB del sureste asiático.
Indonesia, Malasia y Singapur son los países más homotransfóbicos de la región.
Paloma Almoguera | El País, 2019-02-06
https://elpais.com/sociedad/2018/12/17/actualidad/1545058943_033144.html

‘Mamá Yuli’, como la conocen sus allegados, es el hada madrina de las waria (personas transgénero en bahasa, un idioma indonesio). Madridista hasta la médula y católica devota, su vida está volcada en ayudar a su comunidad: hospeda a media docena en un salón de belleza a las afueras de la capital, Yakarta, y regenta un centro en el que acoge a casi un millar de las más ancianas, desahuciadas por sus familias. Espera ser también la primera waria en doctorarse en Derecho Constitucional de Indonesia. Logros monumentales en un país que las margina social y profesionalmente: “Hasta pagar un saco de arroz supone un problema”, lamenta.

Yulianus Rettoblaut –su nombre completo- se queja de que el Gobierno de Joko Widodo no presta la atención suficiente a la discriminación y violencia de la que son víctimas. El ostracismo que padecen en el país de mayoría musulmana, abocándolas muchas veces a la prostitución para conseguir un sustento, llegó a un punto crítico a comienzos de año. Entonces, el Parlamento empezó a debatir una reforma del Código Penal que en principio incluía la criminalización del sexo entre personas del mismo sexo. Yuli y centenares de colegas y activistas a favor de los derechos del colectivo LGBT se echaron a las calles durante semanas, y de momento el proceso está paralizado. “Los esfuerzos de la sociedad civil dieron algunos frutos. La ley continúa en el cajón”, apunta King Oey, activista de la organización Arus Pelangi.

Indonesia, Malasia, Brunéi y Singapur conforman el bloque más intolerante hacia las personas del colectivo LGBT de la ASEAN (la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, integrada por dichos países más Filipinas, Tailandia, Myanmar, Vietnam, Laos y Camboya). En el caso de Indonesia y Malasia, también de mayoría musulmana, la creciente influencia de grupos islamistas radicales en la política nacional ha sido determinante. Aunque en Indonesia solo la ultraconservadora provincia de Aceh (al norte de la isla de Sumatra) está regida por la ‘sharia’ (ley islámica) y penaliza abiertamente la homosexualidad, el temor a que la criminalización se extienda oficialmente al resto del país aumenta. Más aún ahora, a meses de los comicios de abril.

“Los islamistas aprovechan para impulsar sus agendas antes de las elecciones, cuando saben que los partidos les seguirán el juego en las peticiones que cuentan con apoyo popular, como la marginación de los LGBT. Joko Widodo no puede permitirse que (los islamistas) le tilden de blando”, analiza Oey. La islamización social y política mantiene a las minorías con el aliento contenido. El acoso es incesante: Oey afirma que solo un día, el 30 de septiembre pasado, más de una veintena de homosexuales fueron detenidos en una redada policial en una casa, disfrazada de operación antinarcóticos.

La vecina Malasia no vive un momento mejor. “La situación lleva un tiempo empeorando, pero lo alarmante ahora es la velocidad a la que lo está haciendo”, denuncia desde Kuala Lumpur Thilaga Sulathireh, fundadora de la ONG Justice For Sisters (“Justicia para las Hermanas”). Uno de los mayores exponentes de dicho retroceso ocurrió a comienzos de septiembre en el conservador Estado de Terengganu, al norte del país, donde por primera vez dos mujeres fueron azotadas en público por intentar mantener relaciones sexuales.

Malasia es, junto al sultanato de Brunéi –regido por la ‘sharia’– el país del sureste asiático con el paquete legislativo anti LGBT más censurador y abultado, fruto de su sistema judicial doble: mientras los tribunales islámicos dirimen las cuestiones familiares y religiosas de la población musulmana (más del 60%), las salas civiles tienen potestad sobre todos los ciudadanos. Así, además de leyes islámicas que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo y el travestismo, sigue en vigor la sección 377 en su Código Penal, introducida durante la etapa colonial británica y que castiga el sexo homosexual con hasta 20 años de cárcel, latigazos o multas.

Pero hay también algunos rayos de esperanza. Precisamente la reciente derogación del citado artículo 377 en India ha abierto el debate en algunas excolonias británicas asiáticas que aún lo mantienen en vigor, como Malasia, Singapur y Myanmar. En Malasia, el primer ministro, Mahathir Mohamad, condenó los latigazos de Terengganu, pero subrayó que el país no puede aceptar el matrimonio igualitario. Las esperanzas de cambio están sobre todo depositadas en su designado sucesor, Anwar Ibrahim, condenado por sodomía dos veces, la primera a finales de los noventa a instancias de su entonces enemigo y ahora aliado, Mahathir.

El revulsivo indio también ha tenido eco en Singapur. Un grupo de activistas capitanea la campaña Ready to Repeal (“Listo para Derogarse”) para urgir al Gobierno que anule el 377. Algunas figuras públicas y periódicos oficiales como ‘The Straits Times’, muy controlado por el régimen de la isla como el resto de la prensa local, han dado muestras de apoyo a la revocación. “Es posible que ocurra en el corto o medio plazo, pero es difícil adivinar qué tiene en mente el Gobierno”, señala Leow Yangfa, director de la ONG Oogachaga. Preguntado al respecto el pasado año en una entrevista a la BBC, el primer ministro, Lee Hsien Loong, aseguró de forma inusualmente directa que el país no estaba aún listo para dar ese paso.

Mientras la política sigue su curso, activistas como Mamá Yuli tienen necesidades más perentorias que atender. La abogada, hija de maestros de la remota región de Papúa y precursora de todo tipo de ideas para integrar y dar visibilidad a su colectivo –entre otras un concurso de belleza–, manda un mensaje fulminante: “Mi problema de hoy es sencillo. No tengo ni comida ni medicinas que dar a mis viejas ‘warias’”.

Los países más abiertos del sureste asiático
Aunque no hay ningún país de la ASEAN que reconozca el matrimonio entre personas del mismo sexo, algunos han dado pasos significativos en la ampliación de derechos del colectivo. En 2015, Vietnam eliminó la cláusula de su ley de familia que prohibía a dos personas del mismo sexo casarse, si bien el estado aún no reconoce legalmente estos enlaces. En Filipinas, estas ceremonias no están criminalizadas, pero tampoco se les da el mismo reconocimiento legal que a las heterosexuales. Tanto este país como Tailandia, otro de los más abiertos, han incluido apéndices que prohíben la discriminación al LGBT en ciertas leyes. Camboya, donde la homosexualidad no es ilegal, incorporó en 2017 la inclusión del colectivo al debate político el año pasado. Y aunque Myanmar mantiene el artículo 377 y tiene leyes contra el travestismo en vigor, el pasado febrero dio un salto hacia delante al celebrar el primer festival LGBT con permiso del Gobierno en Rangún.

miércoles, 22 de agosto de 2018

#hemeroteca #lgtbifobia | Una redada en un club gay consolida la campaña homófoba del Gobierno de Malasia

Imagen: Vice / Blue Boy en Kuala Lumpur
Una redada en un club gay consolida la campaña homófoba del Gobierno de Malasia.
El incremento de la retórica contra los homosexuales utilizada por los políticos aumenta la discriminación contra la comunidad LGTB. Una redada este fin de semana en un local LGTB se saldó con 20 hombres detenidos y condenados a recibir tratamiento psicológico.
Hannah Ellis-Petersen | El Diario, 2018-08-22
https://www.eldiario.es/theguardian/Malasia-refuerza-homofobia-institucional_0_806319891.html

Durante las primeras horas del sábado, la policía y autoridades del Gobierno llevaron a cabo una redada en un pequeño club nocturno en Kuala Lumpur.

El local, llamado Blue Boy, es popular entre la comunidad LGTB, pero hacía años que las autoridades no le prestaban atención. Eso cambió este fin de semana. El Departamento Religioso del Territorio Federal e Islámico de Malasia (JAKIM) arrestó a veinte hombres y les condenó a recibir tratamiento psicológico por "comportamiento ilícito".

El ministro de Gobierno Khalid Samad difundió después un comunicado sobre las motivaciones de la redada. "Ojalá que esta iniciativa ayude a impedir que la cultura LGTB se expanda en nuestra sociedad", afirmó.

Fue una clara señal para la comunidad LGTB. Thilaga Sulathireh, cofundadora del grupo Justice for Sisters, que lucha por los derechos de la comunidad trans, afrima: "Nos están atacando de una forma sin precedentes".

Sólo dos días antes de la redada, una mujer transexual fue brutalmente golpeada en la calle en Seremban mientras siete personas observaban la agresión. El ataque le dejó con costillas rotas, fractura en la espina dorsal y el bazo reventado.

Esa misma semana, un tribunal de la sharia decidió enviar a prisión a una pareja de lesbianas tras ser sorprendidas teniendo relaciones sexuales en un coche, siendo la primera vez en años que se emite un fallo judicial de estas características en Malasia. El juez señaló: "Es una lección y un recordatorio no sólo para vosotras dos, sino para toda la sociedad".

Las elecciones generales de mayo fueron celebradas como el inicio de una nueva era, pero los primeros 100 días de gestión del nuevo Gobierno han estado marcados por un aumento en la discriminación, el acoso y los crímenes de odio violentos contra miembros de la comunidad LGTB.

La homosexualidad es ilegal en Malasia, país de mayoría musulmana, y no hay ninguna ley que prohíba la discriminación y garantice el derecho a la orientación sexual y la identidad de género.

Thilaga asegura que lo que ella ha descrito como "homofobia y transfobia promovidos por el Estado" ha aumentado el clima de miedo y ha traído como consecuencia mayor discriminación en los últimos tres meses.

"También estamos registrando una gran reducción de los espacios de la comunidad LGTB –espacios físicos, online y de cualquier tipo", apunta Thilaga. "Este nivel de agresión es nuevo y la situación se está volviendo realmente alarmante. Escuchamos muchos casos de personas de la comunidad que se están deprimiendo, que están teniendo pensamientos suicidas y que no se sienten seguros para acudir a instituciones públicas o siquiera salir a espacios públicos".

El Gobierno anterior, liderado por Najib Razak, era abiertamente homófobo y utilizó las leyes contra la sodomía para difamar y meter entre rejas durante casi una década al opositor Anwar Ibrahim. Ahora en la oposición, los políticos, incluidos aquellos vinculados al partido islámico PAS, han incrementado aún más la retórica contra la comunidad LGTB.

Es una táctica que busca ganar popularidad y poner al nuevo Gobierno en una posición política difícil, obligándolo a dejar clara su postura sobre un tema que está considerado un cáliz envenenado. El viceprimer ministro, Wan Azizah, ha declarado en privado que la comunidad LGTB debería tener igualdad de derechos, siempre que mantengan su "práctica" en privado y no "glorifiquen su estilo de vida".

Otros miembros del Ejecutivo han sido más directos en su condena pública. El ministro de Asuntos Religiosos, Mujahid Yusof Rawa, ha afirmado que el Gobierno podría "tomar medidas proactivas para aplacar el crecimiento de la comunidad lesbiana, homosexual, bisexual y transgénero y ayudar a estas personas a regresar al camino correcto y llevar una vida normal". El viceministro de Asuntos Públicos, Lee Boon Chye, declaró la semana pasada que la gente de la comunidad LGTB tiene un "desorden orgánico".

La primera víctima pública de esta embestida fue Numan Afifi, que es gay y activista por los derechos de la comunidad LGTB. Numan fue designado secretario de prensa del ministro de Juventud y Deportes el pasado julio, pero tuvo que dimitir a los pocos días por la fuerte campaña que se organizó en su contra.

"Siempre me imaginé que algunos sectores iban a reaccionar, pero no pensé que sería durante la primera semana, y no estábamos preparados para una campaña tan feroz", explica Numan. "Ahora, las mujeres trans nos informan de que son acosadas por sus jefes y que a algunas les han obligado a cortarse el pelo o a vestirse de forma diferente".

La dimisión de Numan fue sólo el comienzo. También en julio, las autoridades organizaron una conferencia para 300 consejeros estudiantiles, profesores y miembros del Gobierno que se enfocó en formas de corregir y "curar" el comportamiento LGTB. Luego, en agosto, el ministro de Asuntos Religiosos ordenó que se quitaran los retratos de dos famosos activistas por los derechos LGTB, Nisha Ayub y Pang Khee Teik, de una exhibición pública de arte. También anunció que se establecería un ente regulador para supervisar la actividad LGTB en internet. La semana pasada, una ministra de la oposición dijo que se debería prohibir que miembros de la comunidad LGTB trabajen en guarderías. Mientras, crece un movimiento que busca boicotear los emprendimientos de personas trans.

Charles Santiago, político de la coalición que está en el Gobierno, ha sido uno de los pocos en defender a la comunidad LGTB. "Estas personas son ciudadanos de nuestro país, son parte de la familia malaya y no les podemos discriminar", dijo. También auguró que la campaña de odio "probablemente empeorará". 

Y TAMBIÉN…
En el interior de un club LGTB en Kuala Lumpur.
Leafhopper Project participa en la selección de Descubrimientos de PhotoEspaña 2015 con su trabajo Blue Boy KL.
Leafhopper Project / Fernando Bernal | Vice, 2015-06-03
https://www.vice.com/es/article/3bmv9b/en-el-interior-de-un-club-lgtb-en-kuala-lumpur-897 

miércoles, 21 de febrero de 2018

#hemeroteca #animales | El mono que desarrolla una nariz enorme para tener más sexo y garantizar la paz

Imagen: El País / Un macho 'nasalis larvatus' con su harén
El mono que desarrolla una nariz enorme para tener más sexo y garantizar la paz.
Un estudio analiza el origen evolutivo del mayor órgano nasal entre los simios.
Nuño Domínguez | El País. 2018-02-21
https://elpais.com/elpais/2018/02/21/ciencia/1519217221_792533.html

Los monos narigudos machos tienen un órgano enorme que les cuelga más allá de la barbilla y que hace las delicias de los turistas que visitan las junglas de la isla de Borneo (Malasia), el único lugar donde habitan estos simios amenazados de extinción. Para muchos especialistas estaba claro que su nariz, la mayor entre los primates, tiene mucho que ver con su éxito para aparearse, aunque muy pocos estudios han abordado el tema de una forma sistemática.

“Aunque la extrañísima nariz de estos monos ha llamado la atención tanto de biólogos como del público general, las explicaciones sobre su evolución se han hecho más desde el folclore que desde la ciencia”, explica Ikki Matsuda, primatólogo de la Universidad de Chubu, en Japón. Matsuda publica hoy junto a otros científicos de varios países lo que, aseguran, es el primer estudio sobre los procesos evolutivos que han esculpido la forma, sonoridad y utilidad de este atributo masculino tan llamativo.

Durante sus expediciones a los bosques del noreste de Borneo entre 2011 y 2015, los investigadores capturaron 18 machos adultos y midieron sus narices, su estatura y el tamaño de sus testículos. Los científicos observaron asimismo grupos de monos narigudos (‘Nasalis larvatus’) con los característicos harenes de hembras que se agrupan en torno a los machos dominantes mientras el resto de machos espera su oportunidad para reproducirse. En otra parte del estudio, grabaron las llamadas que hacen los machos a las hembras en tres zoológicos de Japón, Singapur y Malasia.

Las conclusiones del trabajo muestran que los machos con narices más grandes son también los más corpulentos y tienen los testículos de mayor tamaño, es decir, sus apéndices funcionan como un indicador visual de su fuerza y aptitud reproductiva. La mayor nariz analizada en el estudio medía 10,6 centímetros, explica Matsuda.

El equipo también ha demostrado que los órganos más grandes también aportan una mayor resonancia a la hora de gritar y llamar la atención de las hembras, lo que a veces es indispensable en un hábitat donde la exuberante vegetación puede ocultar los atributos visuales más evidentes.

Entre los monos narigudos siempre hay un macho dominante que se aparea con un grupo de hembras conocido como harén. Este tipo de estructura social genera conflictos violentos en otros simios, pero no en esta especie. Los monos con narices más largas son los que consiguen cubrir a las hembras de un harén, aunque las monas suelen pasar de uno a otro grupo de hembras reproductoras sin que haya peleas ni que los machos maten a las crías de sus rivales. En su estudio, publicado en 'Science Advances', los investigadores argumentan que las extraordinarias protuberancias nasales son una garantía de paz en esta especie, pues no solo sirven para que las hembras identifiquen al macho más apto, sino también para que el resto de machos compruebe que es el más fuerte y no busquen pelea.

Lo más interesante del trabajo, comenta la etóloga de la Universidad de Barcelona Montserrat Colell, cree este es un caso único entre primates porque el atributo desarrollado por los machos no tiene utilidad para luchar con rivales. “En muchas especies vemos que los machos son más grandes, más agresivos y tienen mayores caninos, todas características que hacen al macho más apto para la competencia. En este caso los machos no luchan a narizazos, con lo que su atributo físico tiene como objetivo conseguir aparearse con las hembras, es algo más parecido al plumaje de algunas aves o incluso a las melenas de los leones”, señala Colell, que no ha participado en el estudio. En este caso, la razón de que los machos hayan desarrollado esas narices se explica por la preferencia de las hembras, aunque también sirve para disuadir a otros miembros de su mismo sexo, y todo sin violencia.

martes, 13 de febrero de 2018

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Un artículo sobre cómo identificar homosexuales levanta la polémica en Malasia

Imagen: El Día Digital / Shh...Diam!

Un artículo sobre cómo identificar homosexuales levanta la polémica en Malasia.

Las redes sociales estallan ante la persecución de la comunidad LGTBI en un país de mayoría musulmana.
Crónica Global, El Español, 2018-02-13
https://cronicaglobal.elespanol.com/vida/articulo-identificar-homosexuales-polemica_120800_102.html

El diario malasio 'Sinar Harian' ha generado una gran polémica en las redes sociales después de publicar un artículo sobre cómo identificar a personas de la comunidad LGTBI. El artículo en concreto destaca los rasgos físicos y personales de las personas homosexuales para que otras personas puedan identificarlos en las calles.

La comunidad LGTBI se encuentra perseguida en el país asiático, con una mayoría musulmana, donde la sodomía es un delito y el Gobierno sanciona a aquellos que hagan campaña a favor de la homosexualidad y las personas transgénero.

Consejos
El artículo en cuestión incluye una lista de consejos para identificar a gays y lesbianas. En esta guía describen a los homosexuales como gente contendencia a "vestirse con camisetas ajustadas para poder señalar sus abdominales" y a dejarse barba. El diario también especifíca que las lesbianas tiendan a odiar a los hombres y les gusta abrazarse e ir de la mano.

Ya en junio, el Ministerio de Sanidad lanzó un programa sobre como "prevenir" la homosexualidad, aunque posteriormente se vio obligado a retirarlo debido a la presión social que ejerció la comunidad LGTBI. Del mismo modo, estuvieron a punto de censurar la película 'La Bella y la Bestia', protagonizada por Emma Watson, por contener un "momento gay".

En 2015, el Tribunal Supremo de Malasia prohibió en 2015 llevar a cabo el 'cross-dressing', una práctica que consiste en vestirse como lo haría el género opuesto según lo establecido convencionalmente.

Debate social

Tras la publicación de dicho artículo la comunidad señalada ha estallado en las redes sociales defendiendo sus derechos y pidiendo que se detenga la persecución a las personas homosexuales. Algunos incluso han criticado duramente los consejos que se dan para identificar a homosexuales como por ejemplo un joven lector del diario: "Conozco a muchos curas (...) a los que les gusta dejarse mucha barba. ¿Estás tratando de decir que son gays?".

El Gobierno de Indonesia, por su parte, se encuentra sumido en un debate sobre la revisión del código penal para incluir una serie de restricciones contra las personas homosexuales y aquellos que mantienen relaciones sexuales con personas del mismo sexo fuera del matrimonio. 


Y TAMBIÉN…
Música en Malasia para combatir la discriminación de las personas LGBT.

Con canciones como "Me desperté gay" y "Lesbiana solitaria" la banda punk Shh...Diam! está usando la música para combatir la discriminación de las personas LGBT en Malasia.
El Día Digital, 2018-11-22
https://eldiadigital.es/art/277047/musica-en-malasia-para-combatir-la-discriminacion-de-las-personas-lgbt

jueves, 6 de julio de 2017

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | El "amor prohibido" de una joven de Vigo la mantiene atrapada en Malasia

Imagen: Faro de Vigo / María Suerio y Riham Hafiz
El "amor prohibido" de una joven de Vigo la mantiene atrapada en Malasia.
María Sueiro mantiene una batalla burocrática para poder casarse con su pareja, la egipcia Riham Hafiz, y lograr un visado que normalice su situación en Malasia y viajar a España.
Enrique Martínez | Faro de Vigo, 2017-07-06
http://www.farodevigo.es/sociedad/2017/07/06/lucha-viguesa-defensa-amor/1711614.html

María Sueiro López es una joven viguesa de 27 años.Tras titularse en Fisioterapia por la Universidad de Vigo, abandonó España en busca de oportunidades, recalando en Malasia hace más de dos años. Todavía está empadronada en Vigo, pues no ha conseguido el visado necesario para establecerse en el país asiático como residente. Su amor por una joven egipcia llamada Riham Hafiz la mantiene atrapada en la capital, Kuala Lumpur.

Sueiro cumplió en febrero año y medio sin volver a nuestro país, puesto que su pareja no puede entrar en Europa. Lo único que desean es casarse, algo ilegal en todos los países a los que puede viajar Hafiz, sin ciudadanía europea ni visado para poder entrar en la UE a pesar residir desde 2014 en Malasia. Su boda les permitiría poder visitar juntas Vigo, la ciudad natal de María, y a su familia

Ambas han recorrido embajadas, enviado correos y contactado con cientos de personas buscando una solución. Temen que Hafiz sea enviada de vuelta a África ahora que no posee trabajo estable.

"¿Cómo es posible que hasta me tengan que sugerir que la forma más fácil de solucionar esto es pagarle a un hombre español para que se case en Egipto con mi pareja? Soy muy consciente de que éso es un negocio y existe. Pero yo no quiero hacer las cosas así, es una medida desesperada a la que ni pensaría recurrir", se queja María.

"No pido dinero, no pido un trabajo. He trabajado duro toda mi vida y buscado mis propias oportunidades. No necesito que nadie me dé las cosas hechas. Pero sí pido mi derecho a casarme con la persona que quiero en mi propio país y saber que puedo viajar con ella libremente sin tener que decirle adiós cada vez que quiero o necesito visitar España", afirma rotunda

Sueiro escribió una carta a la Embajada española en Malasia y acudió personalmente para comprobar si era posible casarse allí. Afirma que no le dejaron explicarse, aunque no había nadie más a quien atender. Su contestación, según la viguesa, fue que la embajada tiene que cumplir las normas del Estado en el que se encuentra, no al que pertenece. Lamenta Sueiro que "si se sentasen un segundo y escuchasen, sabrían que lo que parece tan sencillo, acudir al territorio español para efectuar el casamiento, no lo es para nosotros, pues Hafiz no puede pisar España".

"No sé si esto va a tocarle la fibra sensible a alguien, va a despertar algún sentimiento en quien lo lea o va a concienciar a la gente. Pero no puedo esperar más. Estoy cansada de quedarme de brazos cruzados y aceptar el no por respuesta, el "no podemos hacer nada", "tenéis que hacer esto y lo otro" y explicaciones y soluciones que están completamente fuera de nuestro alcance", denuncia María.

La egipcia llegó a Malasia muy joven, con pocos ahorros y apenas estudios y experiencia laboral. Las oportunidades fueron escasas, y cuando al fin consiguió un trabajo de dos años de duración, el salario era de 1.500 ringgits mensuales (307,88 euros) por ochenta y cuatro horas a la semana, descansando solo un día. En aquella época, Hafiz vivía en un cuarto de lavadoras y pagaba como un favor "solo" 400 ringgits de alquiler. Actualmente ambas viven en un pequeño estudio que les cuesta 1.600 ringgits al mes. Residen en Kuala Lumpur, capital del país, y por tanto los precios son altos.

La compañía para la que trabaja Sueiro como oficinista puede ayudarle a conseguir el visado, pero la viguesa denuncia la existencia de corrupción en el país en el que reside, y afirma que hasta que no consiga ciertos objetivos de ventas, no le ayudarán. Aunque asume que quizás sus esfuerzos no resuelvan sus problemas, no se da por vencida.

Denuncia la joven viguesa que "si fuésemos una pareja de sexo opuesto, sería tan fácil como ir a Egipto y conseguir el papel, entonces podríamos viajar juntas a España sin problemas".

En Malasia no es legal el matrimonio homosexual, al igual que en Egipto, donde está duramente penado, y la policía malaya aplica la sharia (ley islámica) sobre los locales, encarcelándolos si mantienen relaciones con personas del mismo sexo, pero se respeta a los turistas. Esta "doble moral" se debe a que Kuala Lumpur es una ciudad dinámica en la que conviven distintas razas, se construyen grandes riquezas y existe un movimiento de personas de todo el globo, según relata María a Faro.

"Somos dos personas trabajadoras, luchadoras. Sin miedo a esforzarnos y enfrentarnos a lo que venga. Hemos pasado por muchas situaciones surrealistas, hemos crecido y aprendido a mirar al futuro y a no rendirnos cuando las cosas se ponen feas. No ha sido fácil, pero siempre encontramos fuerza para seguir adelante". En cualquier caso, Sueiro denuncia que "los políticos malasios no están preparados para el cambio, y aunque nosotras nos casemos en un país donde es legal, en cuanto volvamos a Malasia no será efectivo a efectos prácticos. Estoy orgullosa de que España haya sido uno de los primeros países en legislar al respecto, pero la realidad es que en la mayor parte del mundo, el matrimonio homosexual no está permitido ni reconocido".


María Sueiro: "Veo a muy largo plazo volver a Vigo; este año es imposible".
Tanto Malasia como las normas de extranjería de la UE impiden a su pareja visitar España
Enrique Martínez | Faro de Vigo, 2017-07-07
http://www.farodevigo.es/sociedad/2017/07/07/maria-sueiro-veo-plazo-volver/1712240.html

La viguesa María Sueiro reconoció ayer a Faro que no espera retornar a su ciudad natal "en un largo tiempo", debido a las difíciles circunstancias en las que se encuentra en Malasia viviendo con su novia, la egipcia Rahim Hafiz, con la que lleva dos años de relación, como ayer recogió este periódico en exclusiva.

María resaltó que al pertenecer al mismo sexo y residir en un país islámico como Malasia no pueden realizar su sueño de casarse. Además, la imposibilidad de formalizar su relación les impide también visitar juntas España, ya que Hafiz, al serle ofrecidos solamente trabajos esporádicos o sin contrato en Malasia, no puede cumplir los requisitos para solicitar el visado que le permita moverse por la UE.

Sueiro subraya que si ella fuese un chico, y estuvieran en Asia o en cualquier lugar, solucionar su situación sería tan sencillo como casarse en Malasia y Hafiz ya podría pisar España, por lo que se trasladarían de Kuala Lumpur a Vigo sin problemas y cuando quisieran.

El apoyo de su familia y amistades anima a la joven viguesa a continuar, pero aunque agradezca el cariño no cree que vaya a arreglar el problema. "Veo a muy largo plazo volver a Vigo. Este año, imposible", asume. No piensa insistir ante la Embajada española, y reconoce que cuando no le dieron solución estaban siguiendo la ley, pero al mismo tiempo denuncia la falta de empatía de no haberse parado a atender su caso: "Yo no enviaría una carta si no existiera una razón. El hecho de haberme escuchado, ese gesto simple y humano, me habría servido", lamenta la viguesa.

Lo que les preocupa es no tener libertad para moverse: "solo pido el derecho básico de poder ir con mi pareja a mi propio país. Estamos trabajando, moviéndonos, pero seguimos a la espera. Lo terrible es que para quienes nos lo podrían formalizar son solo unos papeles, no les cuesta tanto, pero a nosotras nos cambiaría la vida."

Aunque la búsqueda de una solución sea complicada, su objetivo es reivindicar un derecho básico que en caso de ser una pareja "convencional" estaría garantizado, brindándoles la posibilidad de desplazarse sin limitaciones.

Apoyos de las LGTBI
En relación con este caso, desde Ultreia LGTBI afirman que "habría que realizar manifestaciones, campañas por las redes, hablar con las instituciones y con despachos de abogados. Es un tema complejo, pero si todas las asociaciones LGTBI de Galicia, feministas y activistas se unen, seguro que se consigue algo".

Manifiestan que hasta que no estén comprometidos todos los países con la igualdad, estos obstáculos tendrán lugar, y apelan al internacionalismo, "para luchar contra la discriminación LGTBI en el mundo, especialmente en África y Asia, donde la homosexualidad se castiga con penas de muerte."

La asociación LGTBI Galiza Entende denuncia que ser homosexual sigue estando penado en más de 70 países, y que este "no es un caso aislado, sino uno de los pocos visibles". Piensan que nuestra Embajada podría al menos facilitarles más información, y afirman estar dispuestas a comenzar una recogida de firmas y concentrarse las veces que sea necesario para que esta joven consiga casarse.

jueves, 6 de abril de 2017

#hemeroteca #transfeminicidio | El asesinato de una mujer transexual expone los temores de esta comunidad en Malasia

Imagen: El País / Sameera Krishman
El asesinato de una mujer transexual expone los temores de esta comunidad en Malasia.
Los activistas dicen que este crimen debe ser interpretado en un contexto de creciente conservadurismo, incluido un plan para aumentar las penas de la sharía.
Ana Salvá | El País, 2017-04-06
http://elpais.com/elpais/2017/04/03/planeta_futuro/1491209454_065603.html

El asesinato de Sameera Krishman, en la ciudad de Kuantan, al este de Malasia, fue lo suficientemente brutal como para conmocionar al país. El 23 de febrero, la floristera fue atacada repetidamente con un cuchillo y recibió varios disparos un día antes de cumplir 28 años. Su cuerpo fue mutilado. En el momento del ataque, había dos hombres pendientes de juicio por secuestrar, torturar y violar a Krishman en 2015. Oficialmente, la motivación del asesino es desconocida. Pero los defensores de los derechos humanos están convencidos de que hay un aspecto de la vida de Krishman definitivo para su muerte: era una mujer transexual.

Al menos 10 mujeres transexuales han sido asesinadas desde 2007. Los activistas temen que esta tendencia se convierta en algo más común a medida que el conservadurismo gana posiciones en esta sociedad multiétnica y multirreligiosa. Este conservadurismo, explican, encuentra su impulso en la creciente influencia política del islam en el Estado, supuestamente laico, especialmente ahora que se aproximan las elecciones generales y el primer ministro, Najib Razak, está acusado de participar en un escándalo de corrupción y busca cortejar el voto rural musulmán.

La activista Nisha Ayub, una mujer transexual, se encuentra entre aquellos a quienes la muerte de Krishman les ha tocado la fibra sensible. Ayub fue asaltada hace dos años cuando salía de su casa para ir al trabajo. "Hoy es el día de tu muerte", le advirtió uno de sus atacantes antes de golpearla repetidamente con una barra de hierro. Quizás ella fue afortunada, ya que su madre fue testigo del ataque desde la ventana del domicilio y sus gritos incitaron a huir a los agresores.

Ayub está convencida de que fue atacada por su identidad transexual, pero, como en el caso de la floristera, probarlo será difícil. Dos años después del ataque a Ayub con la barra de hierro aún no se ha producido ningún arresto.

En Malasia no hay estadísticas de crímenes de odio contra la comunidad trans, lamenta Thilaga Sulathireh, investigadora del colectivo 'Justice for Sisters'. La mayoría de ellas se enfrenta a muchas barreras para hablar de los abusos y a menudo "temen o dudan si presentar sus denuncias a la policía debido a la falta de seriedad de las autoridades en el manejo de estos casos”, asegura Sulathireh. El miedo a ser ridiculizadas en los medios también es una constante. Por ejemplo, para referirse a Krishman, la prensa local utilizó el término ‘pondan’ que significa "hombre vestido de mujer".

Los activistas consultados dicen que la influencia social del islam ha crecido en los últimos años y la mezcla de política y religión ha contribuido a propagar estereotipos negativos de género. Aunque las leyes federales de Malasia son seculares, la Constitución otorga a los distintos Estados la autoridad para definir los delitos y los castigos para los musulmanes en los asuntos que no están cubiertos por la ley federal.

Este sistema paralelo significa que los musulmanes, que representan alrededor del 60% de la población, son juzgados bajo la sharía o ley islámica, según la cual la vestimenta cruzada es ilegal. Los transexuales musulmanes "pueden ser arrestados y procesados simplemente por salir de su casa usando la ropa que creen que refleja su verdadero género", señala Phil Robertson, subdirector para Asia de la organización Human Rights Watch.

La sharía se aplica únicamente a los musulmanes, pero los activistas dicen que sus reglas ayudan a crear una atmósfera que afecta a toda la población transexual. De hecho, incluso el código penal federal, supuestamente secular, se ha utilizado para arrestar a las personas transexuales bajo una vaga disposición que prohíbe la "indecencia pública". En teoría, las personas trans pueden someterse a una cirugía de reasignación de género en el país, pero tras la introducción de una ‘fatua’ (edicto religioso) con respecto a los cambios de sexo, los cirujanos que ofrecen los procedimientos se han vuelto escasos. Y los transexuales que se operan en el extranjero después no pueden cambiar su sexo en sus documentos de identidad.

En 2014, un sermón de viernes en la mezquita de la principal autoridad islámica de Malasia advirtió de que la confusión de identidad podría "traer el desastre o el castigo de Alá [Dios]". En enero pasado, en otro sermón de viernes se dijo que el "transexualismo" es un fenómeno creciente que la sociedad "no puede permitir que se difunda". Incluso el primer ministro Najib ha calificado a las personas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) de "enemigos del islam" junto con el liberalismo y el pluralismo.

Los puntos de vista de Najib volvieron a verse en marzo, cuando el Parlamento debatió una enmienda a la ley de la sharía propuesta por el Partido Islámico Pan-Malayo (PAS) de la oposición. Esta ley buscaba relajar los límites de las sentencias en ciertos casos. En la actualidad los tribunales de la sharía imponen penas máximas de tres años de cárcel, multas de hasta 5.000 ringgits (alrededor de 1.060 euros) y seis latigazos. El proyecto de ley, propuesto por el presidente de PAS, Abdul Hadi Awang, busca aumentar estos límites a 30 años, 100.000 ringgits (21 mil euros) y 100 latigazos.

El partido de Najib, la Organización Nacional de Malayos Unidos (UMNO), lidera la coalición Barisan Nasional, que ha gobernado el país desde la independencia del Reino Unido en 1957. Pero las útimas elecciones entregaron a Barisan Nasional los peores resultados de su historia. Desde entonces, la popularidad personal de Najib ha sido golpeada por un escándalo del fondo de inversión estatal 1MDB. Los investigadores supuestamente localizaron unos 700 millones de dólares conectados a sus cuentas bancarias.

Ahora el mandatario parece estar cortejando a PAS sobre la base de la unidad malayo-musulmana con UMNO, en un intento de dividir a la oposición. El 29 de marzo el Gobierno abandonó el plan propuesto por PAS por la falta de consenso entre los partidos políticos de la coalición. Aparte de UMNO, todos los demás se opusieron. El vicepresidente de PAS, Idris Ahmad, aseguró que su partido seguirá presionando para endurecer la sharía. Admitió que ahora es difícil que se apruebe el proyecto, pero permitirles presentarlo y debatirlo, en su opinión, ha sido un primer paso.

martes, 14 de marzo de 2017

#hemeroteca #homofobia #cine | Malasia aplaza el estreno de ‘La Bella y la Bestia’

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Josh Gad interpreta a un LeFou gay
Malasia aplaza el estreno de ‘La Bella y la Bestia’.
De manera indefinida, por el contenido homosexual del personaje LeFou.
EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2017-03-14
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/03/14/sociedad/malasia-aplaza-el-estreno-de-la-bella-y-la-bestia

Las autoridades de Malasia han decidido aplazar "indefinidamente" el estreno en el país de la última adaptación de 'La Bella y la Bestia', una producción de Disney, informaron ayer los medios locales. Fuentes de The Walt Disney Co indicaron que el aplazamiento se debe a la necesidad de que el largometraje pase una revisión interna, según el diario malasio The Star.

El estreno en Malasia de 'La Bella y la Bestia', protagonizada por Emma Watson y Dan Stevens, estaba previsto para el próximo jueves día 16.

Rusia también se ha planteado prohibir esta adaptación dirigida por Bill Condon por el contenido homosexual que aporta al filme el personaje de LeFou, interpretado por Josh Gad. De hecho, un cine de Alabama ya ha anunciado que no proyectará el filme. 'La Bella y la Bestia' es la primera película de Disney en la que aparece un personaje gay.

Las autoridades malasias ya han prohibido en otras ocasiones alguna película o espectáculo, por su contenido. En 2014 la Comisión de Censura de Películas impidió, por ejemplo, la proyección en el país de Noé, de Darren Aronofsky, por considerar que la cinta era contraria a las normas del islam.

Josh Gad, el actor encargado de meterse en la piel de LeFou, el fiel compañero de Gastón, habló en Los Ángeles (California) durante el preestreno de la película y lamentó la polémica suscitada. "Que LeFou se cuestione su sexualidad es un elemento que añadió una complejidad realmente bonita al personaje", declaró a Efe. El actor aseguró también que "hay un momento precioso hacia el final de la película que hablará por sí mismo", un detalle que ya había mencionado Condon en Attitude Magazine.

El actor habló también con la revista People y lamentó que esto esté pasando precisamente con 'La Bella y la Bestia', cuyo eje central es "no juzgar a la gente por su fachada". O como dice la canción principal de la cinta: 'La belleza está en el corazón'. "Yo diría, que es una película de integración. Por eso no tiene sentido que se critique la escena en la que LeFou flirtea con Gaston, interpretado por Luke Evans", declaró Josh Gad.

Emma Watson, quien da vida a Bella, habló acerca de la polémica. "Creo que lo más fantástico de la interpretación de Josh, es que es muy sutil. Te preguntas, ¿idolatra a Gastón?, ¿está enamorado de Gastón?, ¿qué relación es esta? Y, para ser honesta, creo que es increíblemente sutil. No quiero que la gente vaya a ver la película pensando que hay una gran narrativa sobre eso. Es muy sutil y es como un juego hacer que la audiencia se pregunte, ¿lo es o no lo es? Es divertido. Me encanta esa ambigüedad".

Según Bill Condon, la historia original de la película de 1991 es una metáfora del sida, algo que se desconocía hasta ahora. Resulta que Howard Ashman, compositor de las letras de las canciones de la cinta, falleció por la enfermedad el mismo año en que se estrenó el filme.

jueves, 11 de agosto de 2016

#hemeroteca #transfobia | Transexuales abrazados al islam

Imagen: El País / Camelia
Transexuales abrazados al islam.
Las políticas de Malasia, supuesto país musulmán moderado, mutilan los derechos de este colectivo.
Natalia Lázaro | El País, 2016-08-11
http://elpais.com/elpais/2016/08/11/planeta_futuro/1470871213_968288.html

Camelia rebusca en su armario uno de esos vestidos que le hacen sentirse más mujer. Empezó a llevarlos cuando terminó el colegio, encontró su primer trabajo y pudo ahorrar para vestir a la dama que sentía dentro. Era y sigue siendo musulmana pero, aunque desde bien temprano tuvo claro cuál era el camino hacia su libertad, su entorno no lo tuvo tanto.

“Fui a una escuela religiosa en Penang, al norte de Malasia. Me sentía muy atraída por las chicas que llevaban ‘hiyab’ y le pedí a mi madre que me cosiera uno. A mi padre no le hizo ninguna gracia y culpó a mi madre por animarme a ser una mujer”, recuerda con la mirada perdida entre sus trajes. Al final encuentra el vestido que buscaba. Igual que el resto de vestimenta islámica femenina que le gusta llevar, lo cosió ella. De esos primeros ‘hiyab’ en el colegio hoy ya solo queda el recuerdo de sus compañeros riéndose de ella. A sus 38 años, Camelia malvive en un suburbio de Kuala Lumpur, mientras enfrenta con valentía las amenazas de ser transexual en Malasia.

En Malasia, las mujeres transexuales —el mayor grueso del colectivo— son conocidas como ‘mak nyah’, que deriva del malayo ‘mak’ ("madre"). A pesar de que históricamente las personas transgénero han disfrutado de un alto grado de aceptación en el país, una serie de iniciativas legislativas lanzadas a partir de los ochenta obstruyeron las libertades y derechos del colectivo.

Hoy, el gobierno del primer ministro Najib Razak presenta este país asiático como "musulmán moderado” ante la comunidad internacional, pero la política interna del país resulta ser “una interpretación estricta del Islam que restringe los derechos de la comunidad LGBT”, según un informe de la organización Human Rights Watch (HRW). Las detenciones de personas transexuales suelen tener lugar bajo las leyes de la ‘sharia’ (ley islámica) del Estado, impuestas por los Departamentos Religiosos Islámicos y sólo son aplicables a los musulmanes (aproximadamente el 60% de la población).

HRW denunciaba la discriminación y el abuso por parte de funcionarios estatales hacia este colectivo. Trabajadores de la salud pública, guardias de prisión, agentes de la policía religiosa o maestros de escuelas públicas, entre otros, hacen de la vida de estas personas una mutilación de la misma. “La mentalidad de la gente es que somos hombres y debemos portarnos como tal. Las leyes se fundamentan en la religión y el objetivo puede ser curarnos, pero en ningún caso aceptarnos”, mantiene Camelia. También denuncia la falta de educación sexual, a la que achaca un aumento de los casos de VIH. “Malasia solo avanzará cuando religión y política dejen de ir de la mano”, remata contundente.

La religión como instrumento político
Otra investigación publicada en el International Journal of Transgenderism, constató que en Malasia, los transexuales musulmanes —la mayoría de esta comunidad— comparten características con transexuales de otras partes del mundo. Sin embargo, la fuerte influencia religiosa ha hecho que muchos acepten la restricción de sus derechos y libertades como, por ejemplo, las operaciones de cambio de sexo. “Recuerdo un día, al principio de todo, cuando todavía intentaba entrar en la mezquita para rezar… Me dijeron que me fuese a casa porque los desconcentraba”, explica Camelia.

Otro día que fue a rezar, unos policías religiosos la detuvieron y estuvo encerrada día y medio en el calabozo. Para entonces ya había sido diagnosticada de sida y fue liberada para tomar su medicación. “Muchos imanes no nos dejan entrar en las mezquitas o nos piden que probemos nuestro género. Es lamentable pero la mayoría de transexuales en Malasia no podemos rezar en público y tenemos que hacerlo a escondidas”, denuncia. Aunque sea desde casa, Camelia sigue el dictamen de su credo: “Las personas que sentimos nacer en un cuerpo que no era el nuestro somos tratadas como si fuésemos un error, pero aunque seamos transexuales también queremos rezar. Tenemos derecho a creer en Alá”.

El islam es la religión mayoritaria, pero no la única en el país. A los ‘mak nyahs’ no musulmanes —principalmente chinos e indios budistas, cristianos o hinduistas— no se les aplican estas restricciones. Aún así, los despidos en el trabajo, los desalojos de sus casas, los abusos físicos y sexuales o la denegación de acceso a la atención sanitaria, no entienden de fe, y todos los sufren. “En Malasia los transexuales estamos condenados a la marginación. Aunque tengamos estudios no podemos acceder a puestos cualificados: nunca verás a un transexual trabajando como abogado o médico”, asegura Camelia.

Ella trabajaba en un banco pero tuvo que dejarlo por las burlas de sus compañeros. La historia de su infancia se repetía para derribar la vida que se había construido: “Nunca había recibido ninguna queja de mis clientes, pero un día llegó mi jefe y me pidió que me cortase el pelo y me pusiese corbata si quería seguir trabajando en allí. Finalmente decidí dejarlo y buscarme la vida de una forma donde pudiese sentirme cómoda siendo yo misma”, evoca con malestar. Esa alternativa es la que muchos transexuales terminan adoptando por falta de oportunidades: la prostitución.

Blancos fáciles de la policía religiosa
Víctima de extorsiones y abusos por parte de la policía y los clientes, Camelia estuvo haciendo la calle cuatro años hasta que contrajo el sida. “La policía se aprovechaba nosotras, sabían que les íbamos a dar el dinero porque no queríamos ir a prisión”, relata. En Malasia, los ‘mak nyahs’ pueden ser multados con entre 800 a 3.000 ringgits malayos (180-700€ aproximadamente), encarcelamiento o ambos. La autoridad religiosa islámica, como la policía, puede llevar a cabo redadas entre la comunidad musulmana. HRW denunciaba que las mujeres transexuales condenadas a prisión son enviadas a recintos masculinos donde se enfrentan al abuso sexual.

“No puedo decir que Malasia sea un país peligroso para los transexuales comparado otros países musulmanes. Pero, aunque en general nuestra vida no corre peligro, no podemos vivir en libertad”, opina Camelia. Ella ha nacido y vivido siempre en Malasia, aunque sus conocidos han ido emigrando: ”Muchos se van a países vecinos como Tailandia, Indonesia o Filipinas donde las libertades son mayores para nosotras”. Sus amigos emigrantes le enviaban la medicación contra el VIH a través de agentes.

La falta de soporte del sector sanitario
El acoso laboral, la imposibilidad de adoptar hijos o de contraer matrimonio son aspectos que impiden a estas personas desarrollar sus vidas plenamente. Pero la discriminación llega también al sector sanitario. La Administración malaya ha reconocido algunas de sus necesidades para prevenir las infecciones por VIH y garantizar que los seropositivos reciban tratamiento. Pero, aunque en principio las instituciones médicas no musulmanas podrían ofrecer la cirugía de reasignación de sexo (CRS) a cualquier ciudadano, a los transexuales locales les resulta difícil encontrar a alguien que las realice.

Según el estudio publicado en el ‘International Journal of Transgenderism’, el registro nacional no permite cambios de sexo en las tarjetas de identidad, ni siquiera cuando alguien se ha operado en el extranjero. Esto les obliga a vivir en un limbo legal en el que su cuerpo no coincide con el sexo que aparece en su tarjeta de identidad.

“Al no poder cambiar nuestro nombre en la tarjeta de identidad, los doctores nos llaman por el nombre que ya no usamos aunque nos conozcan perfectamente. A mí la doctora que siempre me visita también es musulmana y nunca ha sido capaz de tratarme de mujer a mujer", cuenta Camelia, que suma el estigma del sida. “Cuando mi padre supo que tenía esta enfermedad me puso un plato delante, me hizo coger una cuchara y me dijo: ‘A partir de ahora tú solo vas a comer de aquí’. Tenía miedo que le contagiase y pensaba que tenía sida porque era transexual”. El tiempo la ha ayudado a entender que aquellas fueron las palabras del miedo ante la posibilidad de ver morir a una hija que no entendían: “Como padre de familia debe ser muy difícil soportar durante años en la calle el desprecio a los tuyos solo porque tu hija es diferente”, asume.

Por todo ello, aunque muchos de los ‘mak nyahs’ musulmanes confesaron para el citado estudio que se sentirían más felices si se sometieran a una operación de cambio de sexo, en realidad son reacios a hacerlo. Las dos principales razones fueron la falta de presupuesto (pues tendrían que operarse en el extranjero) y que se plantearía un problema para sus familiares en el momento de su muerte, ya que los ritos musulmanes varían en función del género de la persona.

La identidad de género no es lo mismo que la orientación sexual. Las personas transexuales experimentan un profundo sentido de identificación con un género diferente del sexo con el que nacieron. A pesar de los desafíos que enfrentan, los ‘mak nyahs’ en Malasia no son víctimas pasivas de sus circunstancias. La organización ‘Justice for Sisters’, con sede en Kuala Lumpur, pretende aumentar la conciencia pública acerca de la violencia y la persecución contra las mujeres transexuales, así como advertir de que la transexualidad es compatible con el islam. Camelia aceptó su transexualidad cuando entendió que la religión no era quien le privaba de su libertad: “La gente dice que el sida es nuestro castigo por ser impuros, lo toman como una señal para que volvamos a ser hombres. Pero yo estoy bien tranquila de ser quien soy. Aunque tenga que rezar sola en casa”.