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jueves, 11 de marzo de 2021

#hemeroteca #trans #inmemoriam | Las cien vidas de las gemelas Martín, las primeras transexuales de Granada

Imagen: Ideal / Marieta entre Jesús Vázquez y Nacho Duato

Las cien vidas de las gemelas Martín, las primeras transexuales de Granada.

Marieta falleció el pasado 26 de febrero víctima de un incendio en su piso de la capital. Su hermana Bárbara murió hace treinta años en Ibiza.
Carlos Morán | Ideal, 2021-03-11
https://www.ideal.es/granada/cien-vidas-gemelas-20210311203227-nt.html 

Marieta Martín falleció el pasado 26 de febrero víctima de un incendio que devoró su piso de la calle Horno del Haza, en el centro de Granada. Tenía 70 años y estaba impedida. Horas después, su sobrino Carlos Martín encontró entre las cenizas dos retratos infantiles de sus tías Marieta y Bárbara cuando todavía eran varones, antes de que empezasen a vestirse con ropas femeninas para reconciliar a sus cuerpos con su verdadera identidad.

Carlos también halló la llave del nicho de Ibiza en el que están enterrados los restos de Bárbara, que falleció en los brazos de Marieta hace ya más de tres décadas.

Carlos acababa de viajar de Madrid a Granada para dar sepultura a Marieta. Era el final de la última de las Dolly Sisters, su nombre artístico, dos «mujeres auténticas» que fueron las primeras transexuales de Granada y dos destacadas luchadoras por los derechos civiles de las personas LGTBI de España. Presumiblemente, fue un desgraciado accidente doméstico la causa del fuego en el que pereció Marieta. Solo se muere una vez, pero se pueden vivir muchas vidas. Marieta y Bárbara tuvieron cien. Y no todas fueron un camino de rosas. Disfrutaron de épocas luminosas y padecieron otras tan negras como un túnel sin salida.

Cuenta su sobrino Carlos que Marieta pasó sus últimos años metida en una de esas zonas oscuras. En una fiesta del Orgullo Gay en Madrid, sufrió un desvanecimiento y «se cayó redonda». Los médicos descubrieron una mancha en su cerebro. No era un tumor maligno, pero no se podía operar. Aquella anomalía fue poco a poco dañando la salud física y el ánimo de Marieta. «Tenía vértigos constantemente. No podía estar de pie porque vomitaba», recuerda Carlos. Solo si estaba sentada o tumbada conseguía mantener una cierta estabilidad. Ella, que fue un ciclón en los escenarios de los teatros de variedades, se vía condenada a la inmovilidad. «Cuando fue consciente de que ya no volvería a subirse a sus zapatos de tacón, se vino abajo y tuvo la tentación de quitarse la vida. Se veía como una anciana desahuciada», recuerda conmovido su sobrino el bache emocional en el que cayó Marieta al deteriorarse su vigor.

Ya no era la misma persona que deslumbró en los escenarios de Barcelona o Ibiza con sus espectáculos de transformismo. La artista, junto a su hermana Bárbara, había conocido a Freddi Mercury o al modisto francés Jean Jean-Paul Gaultier, que incluso cosió para ella un alucinante vestido con tela que imitaba a la piel del leopardo.

La enfermedad la había descabalgado de sus tacones de aguja y estaba deprimida.  

Sin embargo, añade Carlos, siempre tenía fuerzas para recordar con una sonrisa hasta los episodios más tristes de su vida: las persecuciones de la policía predemocrática, los golpes, los insultos, los rechazos, los desprecios... O su paso por la cárcel de Huelva, donde las gemelas Martín fueron encerradas durante un año acusadas por la dictadura de ser un peligro social y unas depravadas. Marieta y Bárbara acabaron encarceladas por el terrible delito de ser ellas mismas.

Recién salidas de la adolescencia, acudieron a una fiesta en Armilla. Iban vestidas de mujer. Amigos, risas, música, voces... y un vecino molesto con tanta juerga. El hombre llama a la puerta y abronca a los jóvenes por el escándalo que están montando. En un momento dado, repara en las gemelas y les riñe. «Esas niñas, que se callen». Ellas le responden que son varones vestidos de mujer. Sin saberlo, han firmado su condena. El tipo es guardia civil y alerta al cuartelillo. Poco después, y en virtud de la ley de vagos y maleantes que estaba en vigor en tiempos de Franco, las hermanas son conducidas al penal de Huelva.

En el presidio, los esbirros del totalitarismo pretendieron reeducarlas, anular su verdadera identidad, pero fracasaron. Marieta y Bárbara eran flores de tallo duro y no consiguieron doblegarlas. En realidad, sus verdugos las convirtieron en unas firmes defensoras de los derechos civiles, es decir, lo contrario de lo que perseguían.

De hecho, con el tiempo, Marieta sería la primera presidenta de Transexualia, una organización con sede en Madrid que agrupa a las personas 'trans'. «Yo no la conocía, pero estamos impactados por la noticia de su terrible muerte», dice Sonia, la actual máxima responsable de la entidad, que ahora mismo dedica todos sus esfuerzos a conseguir que los transexuales puedan comer: la Covid ha fulminado la economía sumergida de la que vivían la mayoría y están en una situación límite.

Además, Marieta fue hasta su muerte secretaria de la Asociación de Ex Presos Sociales, una agrupación que reúne a los represaliados del franquismo y que consiguió que las Cortes reconocieran por unanimidad su sacrificio. Marieta fue una de las artífices. Antonio Ruiz, el presidente del citado colectivo, la recuerda como una mujer «entrañablemente humana» y una guerrera siempre dispuesta a pelear contra la injusticia. «Era muy trabajadora y muy activa. Gracias a ella y a otros como ella, caso de Pedro Zerolo, tenemos muchos de los derechos que hemos conquistado. Marieta fue una 'trans' histórica. Me he quedado con ganas de volver a ir a Granada a verla, pero el maldito Covid lo ha impedido», se lamenta Ruiz.

La granadina Kim Pérez, otro referente nacional del movimiento 'trans', también conoció y trató a Marieta cuando ya estaba instalada en Granada. Dice que era una mujer «muy femenina y muy guapa». Pero lo que más le llamó la atención de Marieta fue que le transmitió que, a pesar de las dificultades que entrañaba ser las primeras transexuales en una ciudad de provincias durante la dictadura, las gemelas Martín tuvieron una infancia feliz. «Eran del Realejo y fueron a un colegio público de la calle Molinos. Las llamaban Pili y Mili. Yo creo que fueron aceptadas cuando en España nadie hablaba de transexualidad. Parece que ellas dos tenían una unión muy bonita. De niñas, creo que fueron un ejemplo de transexualidad bien llevada», indica Kim Pérez.

Es cierto que luego tuvieron que sobrellevar la opresión y la cárcel. Sus cien vidas siempre alternaron entre la negrura del lado salvaje de la existencia y la luz de los palacios. A fin de cuentas, eso es vivir de verdad.
 

Y TAMBIÉN…
Muere una mujer atrapada en el incendio de un edificio en la calle Horno de Haza de Granada.

La mujer estaba impedida sin movilidad alguna en la misma habitación donde se había declarado el fuego.
José Ramón Villalba | Ideal, 2021-02-26
https://www.ideal.es/granada/muere-mujer-atrapada-incendio-granada-20210226140850-nt.html
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Las “Pili y Mili” del franquismo.

Trinidad Martín Castillo y su hermana gemela Bárbara fueron las primeras transexuales en la Granada de los años 70 y, como consecuencia, fueron encarceladas y 'desterradas' a Palma de Mallorca.
Elena Llompart | Granada Hoy, 2009-11-08
https://www.granadahoy.com/granada/Pili-Mili-franquismo_0_312569307.html

viernes, 29 de noviembre de 2019

#hemeroteca #homofobia #franquismo #memoria | Los campos de concentración que Franco abrió en los 50 para "reformar" al colectivo homosexual en Canarias

Imagen: Público / Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía en la actualidad
Los campos de concentración que Franco abrió en los 50 para "reformar" al colectivo homosexual en Canarias.
El Auschwitz de Fuerteventura estaba en Tefía. Durante la represión franquista se confinaron en esta colonia agrícola, entre 1955 y 1966, un centenar de presos que sufrieron todo tipo de vejaciones y torturas. Su historia es inédita. Octavio García cuenta el infierno vivido como uno de los últimos supervivientes.
María Serrano Velázquez | Público, 2019-11-29
https://www.publico.es/sociedad/franco-canarias-campos-concentracion-franco-abrio-50-reformar-colectivo-homosexual-canarias.html

En el archivo histórico provincial de Las Palmas queda intacta la sentencia que llevó hasta el “terrorífico” campo de concentración de Tefía (Fuerteventura) a Octavio García Hernández, con tan solo 24 años, el 12 de septiembre de 1955.

Antoni Ruiz, presidente de la asociación Ex-Presos Sociales, recuerda a ‘Público’ sus días en aquel infierno. Lo llamaban Auschwitz por las terribles condiciones de vida que se vivieron en aquel campo de concentración, conocido como colonia penitenciaria y que abrió sus puertas en enero de 1955.

De todas las conversaciones mantenidas con Octavio, Antoni relata cómo hablaba de aquellos días de terror, de incertidumbre, en un campo que no tenía ni muros. “El propio mar hacía de frontera natural para que nunca salieran de allí y así que creyeran que aquel hacinamiento podría durar mucho tiempo”, aclara a Público.

El joven Octavio García, era uno de los supervivientes que se mantenían con vida de aquellos años en el campo de Tefía. Y en su sentencia (aún bajo secreto de sumario) reza “el traslado a la colonia agrícola” por un tiempo indeterminado. El expedientado era acusado de homosexual, lo que caía de lleno en la “causa de peligrosidad 2º de la ley de vagos y maleantes del 4 de agosto de 1933, y que se adicionaba a la establecida por el régimen de Franco del 4 de julio de 1954”.

Ruiz relata cómo por una causa injusta y falsa este joven canario es acusado de pederastia, siendo “obligado a permanecer en un colonia de trabajo forzado”, como Tefía, un tiempo mínimo de un año y un máximo de tres. Entre el centenar de presos que se hacinaba en aquel paraje casi desierto había incluso algunos presos comunes y presos políticos en una etapa ya tardía de la represión.

Un campo de trabajo forzado en medio de un desierto
La Colonia de Tefía sería instalada en unos terrenos de la Legión que habían sido antes aeródromo del Ministerio del Aire durante la guerra civil. Bajo una orden ministerial de 1954, homosexuales y transexuales fueron confinados en los denominados "centros de trabajo" y "colonias agrícolas penitenciarias”. La Colonia Agrícola-Penitenciaria de Tefía, como sería denominada por el régimen, fue establecida sobre terrenos pedregosos e improductivos donde los presos picaban piedra hasta la extenuación, sin descanso y ante la humillación constante por su orientación sexual.

El periodista Fernando Olmeda, autor del libro ‘El látigo y la pluma’ (editorial Oberón) relata a ‘Público’ que la colonia de Tefía surge en un contexto muy concreto con “la modificación de la Ley de Vagos y Maleantes que incrementa la acción represiva (detenciones, encarcelamientos)”. La creación de la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía responde a ese endurecimiento.

“Aquella represión desmedida respondía a coordenadas intrínsecas de la alianza nacional católica del régimen de Franco, que identificó al franquismo: arbitrariedad e impunidad, crueldad gratuita, poder omnímodo sobre la vida de terceros, en este caso los homosexuales”, concluye Olmeda.

El investigador Felipe Gómez narra en su libro ‘El derecho a la memoria’ cómo la razón de aquel hacinamiento del colectivo en Tefía era el encarcelamiento para una posterior reforma. “Hay informes que no han salido a la luz de cómo los detenidos eran obligados a trabajar hasta la extenuación, sin ningún interés por su bienestar, por no mencionar su interés en su reforma y los continuos maltratos por parte de los funcionarios de prisiones”.

El infierno de Octavio: 16 meses interno y sin juicio
El Ministerio fiscal pediría para Octavio García, en su expediente número 79 de 1955 del Juzgado Especial de Vagos y Maleantes, que en aquel campo no se pudiera relacionar con nadie. Que tendría que quedar incomunicado. El fiscal pide explícitamente “absoluta separación de los demás”.

García fue llevado sin previo juicio a la colonia canaria. Aquel expediente, al que ha tenido acceso Público, “le prohibía residir en el lugar o territorio que el tribunal designara y la obligación de declarar el domicilio durante un año” tras su salida del campo.

En su testimonio sobre aquellos días recordaba como los vecinos de la isla los miraban como si fueran “casi terroristas”. Octavio declara que eran tratados como “ganado” y no olvida cuando llegaron escoltados por la Guardia Civil a una especie de espigón. “Nos tenían a pleno sol para ponernos en evidencia. Nos echaban un toldo y en un camión nos llevaron tapados para que no viéramos el camino si queríamos escaparnos”.

Cuando llegaron a Tefía había en el campo de trabajo unos 50 presos. “Vino un funcionario que le llamaban la Viga, un tío altísimo de un metro ochenta, que nos decía que éramos maricones y nos iba a quitar esa enfermedad y eso era una cosa nuestra, innata”, recuerda Octavio.

La rutina era de instrucción militar. “Nos levantaban a las seis de la mañana para hacer la cama; pero en aquel paraje no había cama, había petate a ras del suelo. Se escuchaba el viento por la noche con una manta muy fina y unos uniformes grises con los que nos identificaban los guardias”.

Octavio García estuvo afincado 16 meses en Tefía. “Estar allí tanto tiempo te estropea la mente. Aquello solo era cargar piedras y agua. Hombres de 80 kilos que llegaban a pesar treinta kilos y si te equivocabas en la marcha te daban con una fusta que los funcionarios llevaban en la mano”.

Octavio no olvidaría los días que vivió junto a su compañero más joven, Juan Curbelo Oramas, que estuvo durante tres años picando piedra en la colonia, unido a castigos y muchas palizas.

En su libro 'Redada de violetas. La represión de los homosexuales durante el franquismo', el periodista e historiador Arturo Arnalte relata cómo Curbelo llegó a Fuerteventura con la cabeza rapada. “Lo mandaron a la isla”, ya que antes del boom turístico era un paraje para desterrar y alejar a los que no eran adeptos al régimen.

El director del campo, sacerdote castrense de Vitoria
Los que vivieron en aquellas condiciones recuerdan cómo un sacerdote vasco era quien controlaba la organización y el orden de aquella colonia agrícola. Un sacerdote que, detalla Arnalte, “era capaz de esconder las cartas de los familiares y tener durante más tiempo recluido a los condenados” en su internamiento en Tefía por el juzgado de Vagos y Maleantes.

Octavio rememora que no había agua corriente. “Con agua de pozo estancada nos teníamos que duchar solo un día a la semana”. Tampoco olvida cómo iban andando para ir a misa hasta un pueblo muy cercano donde los vecinos no entendían “si eran delincuentes comunes, ni por qué aquellos jóvenes se encontraban hacinados y encerrados en tales condiciones”.

La colonia duró muchos más años de lo previsto. En 1966 se decreta su cierre, aunque siguieron enviando a los homosexuales a la cárcel. Las conocidas galerías de invertidos se ubicaban en cárceles como la de Huelva o la de Badajoz “gracias a la Ley de Vagos y Maleantes que en 1970 fue sustituida por la de Peligrosidad Social”.

Fernando Olmeda señala que las penalidades sufridas por quienes tuvieron la desgracia de pasar por allí “son suficientemente elocuentes”. La dictadura convirtió “al diferente en peligroso. De aquí que, de maleantes, pasaron a ser peligrosos, y de ahí la aprobación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social años después".

Los violetas, como la prensa y los propios guardias los llamaban despectivamente, guardan una historia silenciada de aquella represión que está llegando hoy a la sociedad, a través de otros formatos, incluso de cómic. Las viñetas de 'El Violeta' escrito por Marina Cochet, Jesús Sepúlveda y Antonio Santos (editorial Drakul) refleja la historia de Bruno Llopis, un joven homosexual que es detenido en plena dictadura y encerrado. Antoni Ruiz señala cómo en sus páginas queda latente la historia de Octavio y sus días en Tefía para “no olvidar ese episodio tan oscuro y reciente de nuestra historia”.

En 2004, el Cabildo de Fuerteventura quiso dar un homenaje a aquellos presos que lograron soportar las vejaciones y torturas de Tefía. Se instaló una placa en memoria de quienes fueron recluidos en la colonia. Cuatro años más tarde, el Gobierno de Canarias celebró en aquel espacio, hoy albergue juvenil, el primer acto constitucional el Día Internacional contra la homofobia para no olvidar a aquellos presos, ni tampoco sus historias.

miércoles, 3 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Pedro Sánchez, al colectivo LGTB: “Ni un paso atrás en vuestros derechos”

Imagen: El País / Pedro Sánchez con Pedro Almodóvar
Pedro Sánchez, al colectivo LGTB: “Ni un paso atrás en vuestros derechos”.
El presidente del Gobierno recibe por primera vez en Moncloa a los representantes de gais, lesbianas, transexuales y bisexuales.
Servimedia | El País, 2019-07-03
https://elpais.com/sociedad/2019/07/03/actualidad/1562165815_645429.html

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido este miércoles en el Palacio de la Moncloa a un numeroso grupo de activistas LGTB y referentes del mundo de la cultura con motivo del Orgullo, a los que se ha dirigido para trasladarles que el Gobierno "se va a mantener firme" y no va a permitir "ni un paso atrás" en la defensa de sus derechos. El colectivo LGTB no pisaba la Moncloa desde 2005, cuando fueron recibidos por la entonces vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, tras la aprobación del matrimonio homosexual. Por entonces, Pedro Zerolo encabezó la delegación de activistas que, este miércoles, ha vuelto a la sede del Ejecutivo sin él, pero con muchos de los referentes que le acompañaron.

Boti García, Federico Armenteros, Carla Antonelli, Jordi Petit y otros muchos nombres del colectivo que estos días celebra su semana grande, la del Orgullo, fueron los convocados por Sánchez. También estaban otras personalidades visibles LGTB como Pedro Almodóvar, Los Javis, el modisto Palomo Spain, el actor Pepón Nieto o el primer secretario del PSC, Miguel Iceta.

El primero en tomar la palabra ha sido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que leyó la declaración institucional que aprobó el pasado viernes el Consejo de Ministros coincidiendo con el 50 aniversario de las revueltas del Stonewall Inn de Nueva York, considerado como el inicio del movimiento LGTB y el Orgullo.

Después llegó el turno de la histórica activista Boti García, durante años presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), a la que sigue vinculada. "Hemos sido quemadas en las hogueras, encerradas en hospitales, ridiculizados ante la opinión pública, estamos para celebrar nuestra supervivencia", declaró ante el presidente del Gobierno y tres de sus ministros: Grande-Marlaska, la vicepresidenta Carmen Calvo y María Luisa Carcedo (Sanidad).

Pedro Sánchez ha narrado la historia de Antonio Ruiz, un hombre homosexual que en 1976 fue encarcelado durante tres meses en base a la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social por considerarlo un pervertido. "Esto no ocurría en 1950 o 1960, era 1976, había muerto el dictador Franco. No son persecuciones remotas, en términos históricos estamos hablando poco
menos que de ayer mismo", ha dicho el presidente.

El jefe del Gobierno ha añadido que hoy por hoy "el conjunto de la sociedad ya no entiende de discriminaciones por orientación sexual" y ha asegurado que España es "un referente LGTB". Además, ha agradecido a los colectivos su labor. "Sois un entramado fuerte, sólido, muy activo y con capacidad reivindicativa y movilizadora".

También les ha prometido que "el Gobierno se va a mantener firme" ante agresiones o amenazas a personas por su orientación sexual o identidad de género, así como que "nunca más" se va a cuestionar "el derecho a ser" feliz de una persona porque "prohibir el amor porque sea diferente se convierte en un disparate colosal".

Jordi Petit, destacado activista catalán, ha centrado su discurso en los países que aún persiguen la homosexualidad, al tiempo que ha criticado a los ‘lobbies’ "eclesiásticos" que, a su juicio, tratan de interferir en las acciones de Gobierno para limitar los derechos del colectivo LGTB. "Invito a todos los países progresistas a combatir esta ola conservadora", ha concluido.

miércoles, 20 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia #franquismo #memoria | Gais y trans represaliados en el franquismo piden a Interior que aclare si aún aparecen sus antecedentes policiales en los sistemas informáticos

Imagen: El Diario / Primera manifestación por la Liberación Gay en Barcelona, 1977-06-26
Gais y trans represaliados en el franquismo piden a Interior que aclare si aún aparecen sus antecedentes policiales en los sistemas informáticos.
Las fichas físicas donde constan las detenciones por la ley de peligrosidad se eliminaron, pero la asociación de Expresos Sociales teme que esos datos se hayan quedado en el programa informático. Fuentes policiales aseguran que esos antecedentes se eliminaron en los ochenta, y señalan que si quedara alguno sería "por un error informático o alguna errata". Si se detectan, se borran de oficio, aseguran. "No nos hacían juicio. Nos detenían en la calle, nos llevaban a comisaría y el juez decidía", explica Silvia Reyes, mujer trans encarcelada durante el franquismo.
David Noriega | El Diario, 2019-02-20
https://www.eldiario.es/sociedad/Gais-represaliados-Interior-antecedentes-informaticos_0_870013719.html

Fueron detenidos, fichados e internados en cárceles y centros de rehabilitación franquistas por ser homosexuales y transexuales. Más de 40 años después, quieren saber si aún queda constancia de esos antecedentes policiales en los sistemas informáticos de la Policía y la Guardia Civil. La asociación Expresos Sociales ha enviado una carta al Ministerio de Interior solicitándole que aclare si se han eliminado esos antecedentes y cuándo por temor a que hayan quedado en el sistema informático.

Aclarar si existen actualmente antecedentes policiales por detenciones amparadas por la ley de vagos y maleantes –sustituida por la de peligrosidad y rehabilitación social en 1970, vigente hasta 1995 y que eliminó el artículo de la homosexualidad en 1979– es una tarea que viene ocupando a esta asociación desde hace años. En 2001, el Congreso aprobó por unanimidad una proposición no de ley para eliminar estos antecedentes. Siete años después, el grupo parlamentario socialista presentó otra sobre medidas para culminar dicha expurgación, que fue aprobada en diciembre de 2008 y que, de facto, venía a reconocer que no se habían eliminado completamente.

Apenas dos meses después, en febrero de 2009, el entonces ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, achacaba a un "error administrativo" la existencia de un certificado de antecedentes policiales en el que constan detenciones por la ley de peligrosidad y rehabilitación social. Preguntado por esta cuestión en el Senado, afirmaba que "en la base actual no hay ninguna referencia" a esas normas. Y se justificaba alegando que 1986 se actualizó "manualmente" la base de datos donde se recogían. El vicepresidente de Expresos Sociales, Antonio Gutiérrez, explica que la ficha física sí ha sido eliminada, "pero los datos de esas fichas se habían pasado al programa informático". eldiario_es se ha puesto en contacto con el Ministerio de Interior, que remite a la Dirección General de la Policía. Fuentes policiales afirman a esta redacción que esos antecedentes fueron eliminados del sistema durante los años 80. En el caso de que quedara alguno, se debe a "un error informático o alguna errata" y que, en caso de ser detectados, se borran de oficio.

Piden un certificado
Para el presidente de la asociación, Antoni Ruiz, la respuesta no es suficiente y pide que "si lo han eliminado, lo certifiquen". Rafael Simó de los Ríos, el abogado que acompaña a la asociación en este proceso, explica que, aunque se puede solicitar la eliminación de los antecedentes policiales, "el tratamiento que tiene la policía respecto a sus archivos informáticos no está al alcance de cualquiera".

Por eso han pedido por carta al Ministerio que les confirme que esas detenciones no constan en ningún sitio, cuentan desde la asociación, cuyo objetivo es reparar el daño moral que les infringió el franquismo. En 2009 consiguieron que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero presupuestara 4 millones de euros para indemnizar a todos aquellos que estuvieron encarcelados por ser homosexuales o transexuales. En total, 116 personas se beneficiaron de esta medida. Se repartieron 624.000 euros, con cuantías que variaban en función de los meses que se hubiera permanecido internado. Por ejemplo, Antoni, que estuvo tres meses "de prisión en prisión" por ser homosexual, obtuvo 4.000 euros. Con el resto del dinero presupuestado no se hizo nada, pese a que la pretensión de la asociación era que se creara un fideicomiso con el que complementar las pensiones de jubilación, en la mayoría de los casos no contributivas, de los afectados.

La indemnización tenía en cuenta el tiempo en prisión, pero no que, tras abandonarla, eran desterrados fuera de sus localidades de origen o que se les impedía trabajar. "No nos hacían juicio. Nos detenían en la calle, nos llevaban a comisaría y el juez decidía", explica Silvia Reyes, que fue detenida por ser transexual. "Nos aplicaban la ley de peligrosidad social, de tres a seis meses. Cuando pasaba el tiempo, el secretario del juez se presentaba en nuestro domicilio y nos decía que estábamos desterradas, expulsadas de toda Catalunya durante dos años", relata. "Esto supuso un desarraigo que ha destrozado la vida a muchas personas gais, bisexuales y transexuales", indica Ruiz, que también fue expulsado de su ciudad.

Detenciones reiteradas
Montse González no tuvo derecho a esa indemnización, porque sus detenciones por ser transexual –"no llevábamos la cuenta, pero unas 30 ó 40 en dos o tres años"- no constan en ningún registro. "No te hacían ficha, porque era para cachondearse, reírse de ti, humillarte, vejarte...", explica la actual presidenta del Colectivo Gamá. "No podías caminar tranquila por la calle, porque cuando menos te lo esperabas aparecía un furgón gris y te llevaba detenida", continúa. Después, "te dejaban tirada en el barranco o en La Isleta, (el muelle principal de la isla de Gran Canaria, donde atracan los barcos), en una montaña. Si llovía, decían: mira los maricones, ¡cómo se están mojando!". "Todavía estamos vetadas para trabajar. Todavía hoy vas a buscar trabajo y, por la forma de mirarte, ya sabes que no te van a llamar", denuncia González. Por eso, reclama al Estado que mire por las compañeras "que son mayores, que están en peores situaciones, con una triste paga y no tienen más ayuda". Para el resto, pide "un puesto de trabajo" y para los jóvenes, "que nunca vuelvan a pasar por lo que pasó nuestra generación".

"Esas detenciones que duraban unos pocos días, unas semanas y que eran sucesivas, no constan", explica el investigador de la historia LGTB en Canarias, Víctor M. Ramírez. Por eso, "no fueron reparadas ni las palizas, ni los abusos sexuales, ni los maltratos que se pueden constatar en los testimonios recabados. La unanimidad de esos testimonios es una muestra evidente de que existieron esas prácticas, aunque es difícil de demostrar", indica. Él aboga por "recuperar la memoria oral de estas personas" como forma de reparación, algo en lo que coincide la directora de la cátedra extraordinaria de memoria histórica del siglo XX, Mirta Núñez Díaz-Balart, que apuesta por "difundir la existencia de este segmento y que ese reconocimiento público normalice su presencia". "Podría haber una iniciativa a nivel estatal para construir un organismo que recoja esta memoria y conseguir un fondo documental histórico que sirva para mantenerla y que no se pierda en el olvido. Más aún, teniendo en cuenta que son personas mayores", añade Martínez.

Este investigador ha recabado testimonios de cerca de una decena de personas que vivieron la LGTBIfobia del régimen franquista. Muchos no quieren hablar, porque aquellos hechos "marcaron su vida de forma definitiva y, psicológicamente, llevan una carga importante", indica. "Muchas no quieren saber nada, no quieren ni oír hablar del tema", reconoce Montse, "por las familias o porque están cansadas". "Al principio yo no quería hablar porque mis hermanas no sabían ni la mitad de las cosas que he pasado. Si hubiera estado viva mi madre, me lo hubiera pensado. Pero ya está bien de callarse".

jueves, 27 de diciembre de 2018

#hemeroteca #homofobia #memoria | Hace cuarenta años la homosexualidad dejó de ser delito en España: "Éramos la escoria de la escoria"

Imagen: 20 Minutos / Antoni Ruiz
Hace cuarenta años la homosexualidad dejó de ser delito en España: "Éramos la escoria de la escoria".
Antoni Ruiz fue violado en la cárcel con 17 años. Su único delito era ser homosexual.
Óscar Gutiérrez | 20 Minutos, 2018-12-27
https://www.20minutos.es/noticia/3525273/0/cuarenta-anos-homosexualidad-delito-espana-antoni-ruiz/

El pasado miércoles 26 se cumplieron cuarenta años desde que la homosexualidad dejo de ser delito en España. Entonces, allá por 1978, en los inicios de la democracia española se modificó la ley franquista de Peligrosidad y Rehabilitación Social que supuso que formar parte del colectivo LGBT dejara de ser delito en España. Antoni Ruiz, fue una de las víctimas de esta legislación, con 17 años acabó encarcelado y violado por ser gay.

P. ¿Qué recuerda de ese día, hace cuarenta años, cuando la homosexualidad dejo de ser delito?
R. La alegría, porque aunque yo saliera en el 76, había compañeras que seguían allí. La ley les afectaba y había que ponerles en libertad.

P. ¿Recuerda la salida de esas compañeras que estaban en la cárcel?
R. Claro que la recuerdo. La mayoría no llegaron a ver el matrimonio homosexual o el reconocimiento de que el Estado les pidiera perdón.

P. ¿Qué había supuesto esta ley para el colectivo LGBT durante el franquismo?
R. La represión, palizas y la discriminación absoluta. Nos avocó a hacer trabajos infames como la prostitución como a mis compañeras transexuales. Nos obligó a marcharnos de nuestros pueblos a más de 100 kilómetros. Por ello cuando esta represión fascista, en comunión con la Iglesia acabó, nos dio algo de esperanza.

P. ¿Cómo era la vida para ustedes entonces?
R. Era clandestinidad total, cuando quedamos no lo podía saber nadie aunque había lugares públicos donde antes ligábamos. Era una represión enorme, no hacían más que vigilar a homosexuales entonces.

P. ¿Qué trato tenían dentro de la cárcel cuándo les encarcelaban por su condición sexual?
R. Teníamos el peor trato, éramos la escoria de la escoria. Cuando entraba un homosexual en la prisión, los guardias se encargaban de hacerlo público ante personas que eran asesinos o delincuentes. Era una historia muy amarga. Ahora por suerte ya hablamos sobre ello, pero hay que dejar claro que hay que educar en la igualdad, en el respeto y en la diversidad.

P. ¿Cómo fue su propia experiencia?
R. Me reafirmó en mi homosexualidad, una vez cumplí el año de destierro cuando volví a Valencia, empecé mi activismo, no político, simplemente era porque nos veíamos como seres humanos.

P. Dentro de su activismo llegaron a protagonizar a partir del 77 las primeras marchas del Orgullo a pesar de que estaban prohibidas. ¿Cómo recuerda esos días?
R. Yo participé en la de Barcelona y la de Valencia, que fueron las primeras que se hicieron. Ahí había grandes activistas como Jordi Petit. Fueron días maravillosos, ver a mis compañeras transexuales delante, recibiendo más palos que las mulas y ver compañeros que se retiraban. Coreábamos lemas como "no nos mires, únete" o "libertad". Ahí es cuando vi yo que se estaba germinando algo en España.


60 hombres fueron encarcelados en la Transición por ser homosexuales.
Óscar Gutiérrez | 20 Minutos, 2018-12-27

https://www.20minutos.es/noticia/3526027/0/60-hombres-encarcelados-transicion-homosexuales/

Sesenta personas, todos hombres, fueron encarceladas por ser gais durante la Transición desde 1976 hasta que la homosexualidad dejo de ser delito el 26 de diciembre de 1978, según datos de una tesis universitaria a los que ha tenido acceso 20minutos.

Estos datos suponen apenas un 2,7% del total de 2216 expedientados durante esos años. Entre los delitos que tenían los otros expedientados estaban las drogas, habitualidad criminal y conducción peligrosa pero también ser deficiente mental, vago o vender material pornográfico.

El año 1976 fue el año con más casos de este período con un total de 38 homosexuales expedientados. En 1977 bajó a 16, al siguiente a cuatro, y en el último a dos. De este total de sesenta personas, la inmensa mayoría, 46, estaban solteros en el momento de la detención. Sín embargo, doce estaban casados y dos eran viudos.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

#hemeroteca #homofobia #memoria | "Un 'gris' dijo a otro preso: 'Con este puedes hacer lo que quieras, que es maricón'"

Imagen: El Periódico / Antoni Ruiz
"Un 'gris' dijo a otro preso: 'Con este puedes hacer lo que quieras, que es maricón'".
Antoni Ruiz fue encarcelado y violado por homosexual con solo 17 años, cuando aún estaba en vigor la ley franquista de peligrosidad social. Este activista fue clave para lograr, entrada la década del 2000, la petición de perdón del Estado y las indemnizaciones a los perseguidos por la dictadura.
Nacho Herrero | El Periódico, 2018-12-26
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20181226/un-gris-le-dijo-a-otro-preso-con-este-puedes-hacer-lo-que-quieras-que-es-maricon-7218023

A Antoni Ruiz i Saiz (Xirivella, València, 1958) la ley de peligrosidad social le ha marcado la vida. Encarcelado (y violado) por homosexual con solo 17 años se vio empujado a la prostitución hasta que logró rehacer su vida, pero también se convirtió en un activista por los derechos de las personas LGTBI y de aquellos presos sociales. Fue clave para lograr, entre el 2004 y el 2007, la petición de perdón por parte del Estado y una indemnización a los afectados. Ahora abandona la presidencia de la asociación que los agrupa con casi todos los objetivos cumplidos. Este 26 de diciembre se conmemoran los 40 años de la reforma de la ley franquista de peligrosidad social que comportó la eliminación del delito de homosexualidad.

-¿Cómo entró la ley de peligrosidad social en su vida?
-En el 76 le dije a mi familia que era homosexual y mi madre le pidió consejo a una monja que me denunció ante la Brigada Criminal de València. El 2 de marzo a las 6 de la mañana se presentaron en nuestra casa cuatro secretas en dos coches para recoger a un chiquillo de 17 años y de ahí nos fuimos a la comisaría provincial de València.

-¿Cuánto tiempo estuvo en la comisaría y qué ocurrió después?
-Allí me tiré dos noches y dos días. Por las noches me interrogaban o me llevaban paseando por donde iban los homosexuales a ligar para que denunciara a otros, pero yo siempre decía que no conocía a nadie. Siempre he pensado que la frustración de que les dijera que no a todo hizo que me presentaran al juzgado de peligrosidad social. Si hubiera acusado a otros, seguramente no me habrían llevado.

-¿Qué pasó en el tribunal?
-El juez empezó a recriminarme mi homosexualidad y me dijo que iba a ir a un colegio, que tenía que pasar una semana en la prisión, pero que no me preocupara. No tuve asistencia pese a ser menor, no pude hablar con mi familia ni con un abogado, ni me revisó ningún forense ni en la comisaría ni ante el juez. Al final estuve 15 días en la Modelo de València, luego a Carabanchel, donde estuve otros 15 días hasta que me llevaron a la Modelo de Badajoz, donde estuve dos meses.

-¿Cómo vivió aquel calvario?
-Con miedo, porque las prisiones entonces estaban abarrotadas, aquello era un polvorín. Lo viví un poco acojonado hasta que le pillé un poco el truco. En Carabanchel casi me cagué en los pantalones, pero le eché un poco de pecho y me libré de algunas violaciones, cosa que no pasó en la propia comisaría.

-¿Le violaron?
-Sí, en el calabozo, indicado por un 'gris'. Metió a otro preso y le dijo: "Con este puedes hacer lo que quieras, que es maricón". En las demás ya iba con muchísimo más cuidado y trataba de no estar solo nunca.

-Y después, el destierro.
-Me pasé el año de destierro en Dénia, a los 100 kilómetros justos que me marcaron, ni uno más. Estuve trabajando con mi tío, que era de derechas pero me dijo que tenía que ser yo y que no me preocupara. Cuando pase el año, volví a València y empecé mi lucha por los derechos LGTBI.

-¿Se reconcilió con su madre?

-No, costó muchísimos años, más de 15. Al principio la odiaba porque no sabía lo que había pasado. Cuando me dieron las explicaciones lo entendí. Lo que quería era pedir consejo, pero a ella también la engañaron, le dijeron que me iban a llevar a un colegio y que me iban a reeducar.

-Además de los meses de prisión y del destierro, la ley le dejó sin la vida que tenía.
-Sí, entonces trabajaba de pastelero y la policía ya se encargó de ir a todos los sitios en los que había trabajado para contar que me habían detenido por homosexual.

-¿Cómo consiguió rehacer su vida?
-La única oportunidad que me dieron una vez volví de Dénia -en ningún sitio donde había trabajado me cogieron- fue ejercer la prostitución. A eso nos abocaron a todos, porque nos cerraron todas las puertas.

-Algunos de sus compañeros serían de buenas familias y algunos clientes, los que redactaban esas leyes...

-Por supuesto. Cuando había una redada a los primeros que cogían era a los de clase humilde. Los que tenían apellido y afines al régimen entraban por una puerta y salían por la otra. Y los propios clientes, no voy a dar nombres, eran gente muy importante de València.

-¿Cómo vivió aquella navidad del 78 en la que se 'sacó' el delito de homosexualidad de la ley?
-Con muchísima alegría porque, aunque yo ya estaba fuera, suponía que nuestros compañeros salían de la cárcel. En enero salieron todos. Pero quedaba mucho por hacer, por la calle nos seguían señalando. No podías mostrar tu afectividad ni tu homosexualidad.

-Porque quedaba el delito de escándalo público…
-Sí, porque no se hablaba de homosexuales, pero siguieron poniendo sanciones administrativas por escándalo. Te ponían multas y, si no la cumplías, ibas a prisión.

-¿Fue la ley de matrimonio homosexual la que lo cambió todo para el colectivo?
-Lo cambia, es un gran triunfo. Pero ahí estuvimos Pedro Zerolo -que en paz descanse- y yo dando la batalla para que se reparara a los presos sociales. La reparación vino dos años después con la ley de la memoria histórica, en la que también participé. Antes, en el 2004, conseguimos una Declaración del Parlamento por unanimidad, que nos permitió empezar a plantear la cuestión de las indemnizaciones.

-¿Costó mucho que el Estado reconociera el daño causado?

-Hubo que hacer muchísimo trabajo y muy duro, y convencerlos. Se querían escapar un poco con que ya se había hecho la ley de matrimonio y otras cuestiones, pero al final nos salimos con la nuestra. Eran un poco reticentes.

-Hay un avance de la ultraderecha en Europa que parece poner en peligro esos derechos conseguidos. VOX ya ha dicho que, si de ellos depende, se cambiará la ley del matrimonio homosexual. ¿Sienten que hay amenaza de retroceso?
-No les vamos a tener miedo a VOX, hemos pasado por una dictadura bastante dura. Lo que no podemos hacer es retroceder. No les vamos a dejar que nos retiren los derechos conquistados. Aunque el pueblo español es muy comodón, creo que la gente se tiraría a la calle.

-Cuando echa la vista atrás para mirar estos 40 años, ¿cómo los valora?
-Muy positivamente, ha sido un orgullo ser presidente de la Asociación de ExPresos Sociales y luchar por nuestro reconocimiento y todo lo que hemos conseguido. Una de las mayores victorias ha sido que todos los expedientes de aquella ley pasaran de los juzgados a las 'consellerias' de cultura y al Arxiu Nacional de Catalunya, donde se pueden consultar. Ahora dejo la presidencia por cuestiones de salud y requiere mucho esfuerzo y viajes, y ya nos queda poco. En el 2008 un comisario de Alicante nos confirmó que aún estamos en los archivos de la Policía y estamos pendientes de dirigirnos al Ministerio del Interior para que lo retiren del sistema informático. No tenemos por qué aparecer allí. El otro objetivo es más complicado aún: recuperar los 3,4 millones que no gastaron en las indemnizaciones, hacer un fideicomiso y darle a los indemnizados una pequeña pensión para compensar, ya que la mayoría cobran pensiones no contributivas.

viernes, 20 de julio de 2018

#hemeroteca #homofobia #memoria | Franco contra los homosexuales: colectivos LGTBI "restauran" la memoria de las víctimas de la Ley de Vagos y Maleantes

Imagen: Ploma 2 / Antoni Ruiz
Franco contra los homosexuales: colectivos LGTBI "restauran" la memoria de las víctimas de la Ley de Vagos y Maleantes.
La Universidad Internacional Menéndez Pelayo acoge una serie de charlas para trabajar la memoria histórica y la convivencia en el marco democrático, analizando casos de represaliados por la dictadura por su orientación sexual.
Laura Martínez | El Diario, 2018-07-20
https://www.eldiario.es/cv/jornadas-restaurar-homosexuales-represaliados-franquismo_0_794771325.html

El de Federico García Lorca es quizá el caso más conocido, por mucho que algunos libros escolares se empeñen en maquillarlo. Fue "el primer muerto LGTB en la dictadura franquista", como lo define Antoni Ruiz, otra víctima de la dictadura. Ruiz tenía 17 años cuando le aplicaron la Ley de Vagos y Maleantes y pasó 94 días en prisión por su condición sexual. Casi 30 años después, consiguió que el Estado le indemnizara y comparaba su experiencia durante el franquismo con la de los homosexuales en los campos de concentración nazis. Fundó en Xirivella la Asociación de Ex-Presos Sociales para asesorar y ayudar a las personas homosexuales que fueron condenadas en la dictadura.

Por la memoria de Ruiz y de cientos de personas que fueron encarceladas y torturadas por su orientación sexual durante el Franquismo, Ernesto Gómez organizó el jueves unas jornadas en el Palau de Pineda bajo el título 'Memoria, diversidad y derechos de convivencia''.

Gómez es, además de activista, agente de la Policía Local de Valencia, coordinador de la Asociación de Policías Gais y Lesbianas y especializado en derechos humanos. La asociación es la primera agrupación de Policías LGBTI y se dedica a combatir los delitos de odio, también en el cuerpo.

En las jornadas participaron, además de Antoni Ruiz y del organizador, la diputada de Igualdad, Isabel Garcia, la concejala de Derechos Civiles de la Pobla de Vallbona, Regina Llavata, el teniente alcalde de Humanes (Madrid), Pedro Hernández, quien ha puesto el foco en la falta de iniciativa de muchos ayuntamientos en esta materia. Jordi Pilar, de CCOO Castellón, y Jesús Salmerón, asesor de la mesa de les Corts represion LGTBI, también contaron sus experiencias.

El objetivo de las jornadas, según Gómez, era "restaurar la memoria de los represaliados homosexuales" y construir un marco de convivencia, trabajando la memoria histórica y los derechos humanos, una propuesta pionera en el territorio valenciano. Una propuesta contra la amnesia colectiva o el olvido forzoso de cientos de víctimas del franquismo.

En 1970, la Ley de Vagos y Maleantes, que declaraba "en estado peligroso" al homosexual, cambió su nombre por el de Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, donde las personas homosexuales eran sujetos "a rehabilitar". Hasta 1979 ser homosexual se consideraba un delito en España y, todavía hoy, es motivo de discriminación en el trabajo y de insultos y agresiones físicas en la calle.

jueves, 1 de marzo de 2018

#hemeroteca #franquismo #lgtbifobia | Franquistas a la caza de 'bolleras y maricones'

Imagen: Público / Antoni Ruiz (c) en 1976
Franquistas a la caza de 'bolleras y maricones'.
Andrea Weiss recupera la historia de represión, persecución y cárcel que sufrió el colectivo LGTBI durante la guerra y la dictadura en su película documental ‘Pero que todos sepan que no he muerto’, donde Lorca se erige como “símbolo para el movimiento homosexual”.
Begoña Piña | Público, 2018-03-01
http://www.publico.es/culturas/franquistas-caza-bolleras-maricones.html

Homosexuales y transexuales se quedaron en la cárcel compartiendo celdas con los delincuentes comunes, cuando los presos políticos fueron liberados tras la muerte de Franco con la promulgación de la aciaga Ley de Amnistía de 1977. Encerrados en campos de concentración, sufrieron tratamientos de electroshock y lobotomías, internamientos en psiquiátricos, también violaciones y cárcel... y el olvido del país entero cuando éste vivía sus primeros intentos de regeneración. Ahora la cineasta Andrea Weiss recupera la memoria de todos ellos en la película documental ‘Pero que todos sepan que no he muerto’.

Narrada por Miguel Ángel Muñoz, la película recorre el camino de los desaparecidos hasta llegar a la historia del colectivo LGTBI durante la guerra y el franquismo. La figura de Federico García Lorca, uno de los desaparecidos más tristemente famosos de la historia, se convierte en emblema de la persecución y represión a lesbianas, gais y transexuales y en el eje alrededor del que gira todo el filme. Este es un filme de denuncia de la ‘caza’ de “bolleras y maricones” a manos de los franquistas.

La identidad fantasma de las lesbianas
“Lorca debería ser el símbolo para el movimiento homosexual. Es el primer muerto LGTBI de la dictadura franquista”, sentencia Antoni Ruiz, presidente de la Asociación de Ex Presos Sociales y víctima de aquella ‘cacería’. Con él, la transexual Silvia Reyes, que también fue encarcelada, y las activistas en favor de los derechos LGTBI Empar Pineda e Isabel Franc explican la realidad que vivieron estas personas en esos decenios y las consecuencias que les siguieron.

“Las lesbianas no existíamos para el régimen, era lo impensable que una mujer pudiera tener sexo con otra mujer. La sexualidad de las mujeres en el franquismo quedaba constreñida a procrear, a dar hijos al varón”, dice Empar Pineda que recuerda cómo muchas de aquellas mujeres no soportaron el silencio, la identidad fantasma a las que las sometían, y se suicidaron.

¿Tú eres librera?
“Algunas lesbianas no sobrevivieron. Y muchas de ellas vivieron una vida en contra de sus deseos, instintos y necesidades. Tenían sus círculos clandestinos”, añade Isabel Franc, que explica los mecanismos que estas mujeres desarrollaron para vivir en la clandestinidad. Una preguntaba a otra “¿tú eres librera?” Si la respuesta era “sí”, se la incorporaba al grupo. “Quedábamos todas las que éramos de la ‘librería’, íbamos con algunos ‘libreros’ y así podíamos desahogarnos un poquito”. Si a pesar de la primera afirmación no quedabas del todo convencida, preguntabas: “¿Entiendes?” Era la definitiva.

“Las mujeres sufrieron la represión de otra manera, la de no haberles dado existencia. No hubo penalización ni cárcel, pero el problema ha sido más largo y muy doloroso, es el hecho de no existir y al no existir no hay referentes, ni siquiera eres considerada. Esto es incluso mucho peor”, asegura Isabel Franc, y Antoni Ruiz, “sí, fue más fuerte que ir a prisión”.

La primera violación
Y ello lo dice un hombre que sufrió especialmente su condición homosexual. “Tenía la necesidad vital de decirle a mi madre lo que quería y sentía”. Y con 17 años le confesó que le gustaban los hombres. “Mi madre que venía de una familia con falta de recursos y de cultura, no lo entendió. Lo consultó con su hermana y mi tía se puso en contacto con una monja, que les aconsejó que me denunciaran a la Brigada Criminal para corregirme”. Un 4 de marzo se presentaron cuatro ‘secretas’ a las 6 de la mañana, le detuvieron y le llevaron a la Comisaría Central de Valencia.

“Me metieron en el calabozo y sufrí la primera violación”. Unos días después de haber pasado antes el juez, un furgón de la Guardia Civil le llevó a la Prisión de Carabanchel en Madrid, donde los gais recibían igual trato que los delincuentes comunes. Al salir, tuvo que irse a vivir a más de cien kilómetros de su población, desterrado. Y sin embargo, lo más dolorosos llegó luego. En Valencia, Antoni no consiguió trabajo, la policía se había ocupado de señalarle como indeseable homosexual por todas partes. “No me dejaron salida laboral, me tuve que dedicar a la prostitución, en la Calle del Mar de Valencia, a sobrevivir como podía, vendiendo mi cuerpo”.

La flor del movimiento gay
‘Pero que todos sepan que no he muerto’ no es solamente una lista interminable de denuncias, es también una celebración del cambio radical que experimentó España casi de un día para otro y que lo ha convertido en el país “que mejor tolera las relaciones entre personas del mismo sexo”. ¿Cómo ha sido posible? “Ganamos la calle y ganamos a la gente de otros movimientos sociales, eso nos ayudó mucho”, reconoce Empar Pineda, mientras se muestran imágenes de la legendaria primera manifestación por el Orgullo Gay, en Barcelona en 1977.

“Hemos hecho un cambio muy rápido”, asiente Isabel Franc. “Un cambio en el que no han intervenido los partidos políticos, han sido los grupos LGTBI. Gente que pasó por las prisiones, que ya les daba igual que les llevaran o no detenidas. Eso ha sido la explotación de la flor del movimiento gay”.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia #franquismo | La memoria LGTBI oculta bajo Franco, conectada por el hilo de Lorca en un documental

Imagen: El Diario / Antoni Ruiz (c) en 1976, 'Bones of Contention'
La memoria LGTBI oculta bajo Franco, conectada por el hilo de Lorca en un documental.
La película ‘Bones of Contention’ explora la memoria histórica de España bajo el prisma de la represión a las personas homosexuales en el franquismo. Andrea Weiss dirige con el subtítulo ‘Pero que todos sepan que no he muerto’ el primer audiovisual enfocado en estas tragedias vitales silenciadas.
Juan Miguel Baquero | El Diario, 2017-11-08
http://www.eldiario.es/cultura/cine/memoria-LGTBI-Franco-conectada-Lorca_0_704829758.html

La disidencia sexual durante el franquismo recibió un crudo castigo. Sin compasión. Una historia invisible, de dolor latente, que rescata el documental ‘Bones of Contention’. La película, de Andrea Weiss (Estados Unidos), es la primera que explora la memoria histórica bajo el prisma de la represión contra lesbianas y homosexuales, conectando estos hilos a través de la figura del poeta español más universal: Federico García Lorca.

Tras la guerra civil, miles de personas fueron perseguidas por su condición sexual, y Lorca es "el símbolo tanto para el movimiento de la memoria histórica como para el movimiento LGBT", dice la autora sobre su documental estrenado en la 67º edición del Festival Internacional de Cine de Berlín y ahora en el festival madrileño LesGaiCineMad 2017 antes de pasar por salas comerciales.

"Hasta 1985 en este país hubo represión contra los homosexuales", explica en la película el presidente de la Asociación de ex convictos sociales, Antoni Ruiz. Con este colectivo tratan de obtener reconocimiento para estas vidas LGTBI ocultas bajo Franco. El mismo objetivo que pretende el largometraje de no ficción de Andrea Weiss bajo el subtítulo ‘Pero que todos sepan que no he muerto’.

"A los homosexuales se le pasaban imágenes masculinas y se les daban descargas eléctricas, estímulos negativos, con la supuesta idea de que se rehabilitaran o curaran", reafirma en la cinta Silvia Reyes, artista de cabaret arrestada y encarcelada en numerosas ocasiones por ser una mujer transgénero.

Los 5000 "homosexuales" detenidos por Franco
Y todo con la fuerza de la ley en la mano. Como explica la activista feminista Empar Pineda, represaliada en la dictadura, la ampliación del 14 de julio de 1954 de la Ley de Vagos y Maleantes cita "a los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten a menores de edad, enfermos mentales o lisiados".

Durante el franquismo fueron detenidos "unos 5.000 homosexuales", cuenta Pineda en la presentación del trabajo en Madrid. "Pero nadie sabe cuántos tuvieron que exiliarse, se suicidaron o regresaron al armario", subraya. La influencia del régimen en la cotidianidad era absoluta. A los disidentes sexuales se les podía prohibir la residencia "en un determinado lugar o territorio" o quedar internados "en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola".

"Las colonias agrícolas eran verdaderos campos de concentración" y trabajo forzado, recuerda la activista. Con episodios como la "tristemente famosa" narración de quienes pasaron por el centro de internamiento en Fuerteventura. "Eran objeto de todo tipo de vejaciones. Pasaban hambre y les daban la comida que enviaban sus familias cuando los alimentos ya estaban podridos. No fueron tratados como personas".

La represión de género, siempre, fue doble. "Las lesbianas no existíamos para el régimen, era impensable que una mujer pudiera tener sexo con otra mujer", describe Pineda. Era una represión sutil, invisible, sin referentes que canalicen una salida. Muchos preferían, apunta Silvia Reyes, "tener un hijo drogadicto, o un asesino".

La "despolitización consciente" de Lorca
La cineasta estadounidense Andrea Weiss entrelaza estos hilos memorialistas y de represión al colectivo LGTBI con Lorca, el poeta "asesinado por un escuadrón de fuego de la derecha en las primeras semanas de la Guerra Civil española". Alinea y zurce los trapos rotos de un país sembrado de olvido.

"Todavía hay aproximadamente 120.000 personas desaparecidas, enterradas en fosas comunes sin identificar en las cunetas de las carreteras españolas. Estos depósitos invisibles contienen las víctimas de los pelotones de fusilamiento de Franco", señala el documental. Y esto es "una metáfora adecuada para el enigma de la memoria histórica": ¿cómo hace España para excavar un pasado que está activamente reprimido?

"Lo que retrata Andrea Weiss es una enorme anomalía", afirmaba en la presentación el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y una de las voces del documental, Emilio Silva. Caso de la "despolitización consciente" de la figura de Federico García Lorca que critica como "una de las grandes victorias del franquismo".

"Cuando se comete un crimen, un familiar no puede decidir que no se investigue", continúa Silva. "Ni hoy ni ayer ni mañana, y buscar a Lorca y a los otros 114.226 civiles asesinados por el franquismo es un asunto de Estado y no la opinión de alguien". La propia sobrina del poeta y presidenta de la fundación a su nombre, Laura García Lorca, es una de las entrevistadas en la película junto a la escritora Isabel Franc o el poeta Fernando Valverde.

"A mucha gente se le destrozó la vida y tuvo que desaparecer", resume Emilio Silva. Y hasta que la desmemoria "no nos violente seguiremos siendo parte del franquismo cultural inoculado en este país, alguien nos ha educado para que todo esto no nos indigne". Porque "detrás de las fosas hay un manto de impunidad que atraviesa esta sociedad de cabo a rabo".

"Cuando vivía en Barcelona, a menudo paseaba por sus calles antiguas y un día tropecé con una manifestación política en la plaza Sant Jaume", relata Andrea Weiss en el material enviado a los medios que explica el proceso de creación de la película. La "multitud" clamaba por 'memoria histórica' y el reclamo "de lo que sucedió" hace décadas caló en la documentalista.

Y pensó "que la historia LGTB puede servir como un sitio de resistencia contra las narrativas oficiales". Por eso la película "tuvo que ir más allá de las lucha del movimiento de memoria histórica para obtener algún tipo de justicia para los desaparecidos".

Saber qué ocurrió a homosexuales y lesbianas bajo Franco, "y colocar esa historia firmemente en el contexto de la lucha más grande por los derechos humanos". Explorar los rincones borrados de la historia, alinear los caminos enmascarados de España. Como una forma de recordar todo aquello que escribía el propio Lorca: "un muerto en España está más vivo que un vivo en cualquier lugar del mundo".

miércoles, 15 de febrero de 2017

#hemeroteca #memoria #homofobia | Los huesos de Lorca salen a la luz... en la Berlinale

Imagen: El País / Federico en el Yacht Club de La Habana, Cuba
Los huesos de Lorca salen a la luz... en la Berlinale.
El documental estadounidense 'Bones of Contention' repasa la represión franquista a los homosexuales y la lucha actual por la memoria histórica.
Gregorio Belinchón | El País, 2017-02-15
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/02/15/actualidad/1487181830_210664.html

En 2011 la documentalista estadounidense Andrea Weiss estaba en Barcelona, cuando vio en la calle una manifestación por la recuperación de la memoria histórica. "En mitad de la crisis económica, con gente pasando hambre, con el paro creciendo brutalmente y los bancos pidiendo el rescate, me llamó la atención aquella protesta. Así que me quedé dos años más, investigando y preparando este documental", contaba esta tarde en el coloquio posterior al estreno mundial en la Berlinale de su ‘Bones of Contention’, que repasa toda la persecución franquista al movimiento homosexual, cuya cara más conocida fue la de Federico García Lorca, y una represión que no acabó hasta el último cambio legislativo en 1985.

En el documental se cruzan tres historias. Por un lado, la de la lucha por recuperar la memoria histórica, centrada en encontrar 120.000 cadáveres de víctimas enterradas en cunetas y pozos, simas y que solo se pueden encontrar por los recuerdos: ni un documento levantó acta de aquella masacre: acaso quedan como testigos mudos algunos pinos en zonas de fosas comunes, ya que ese árbol, de crecimiento rápido y raíces profundas, fue usado por el régimen franquista para destruir pruebas de la barbarie.

Por otro, el de la represión a lesbianas, homosexuales y transexuales durante cincuenta años del pasado siglo. Incluso en esa represión hay categorías. Antonio Ruiz, presidente del Colectivo de ex presos sociales, ha comentado al público berlinés que, por ahora, solo 116 homosexuales han sido indemnizados por torturas y encarcelamientos durante aquellos tiempos de ignominia. "Pero ningún Gobierno nos ha ayudado nunca a recuperar nuestra historia, no hemos recibido ninguna ayuda". Curiosamente, para la dictadura ellos sí existían, porque de las lesbianas ni palabra, ni siquiera en la Ley de Vagos y Maleantes de 1954. En pantalla, Isabel Franc aclara que lo duro fue que se les negara la existencia: "Había una ley contra gais, pero a nosotras se nos negaba hasta eso. No existíamos, porque la mujer tampoco tenía sexualidad". Entre ellas se reconocían preguntándose "¿Tú eres librera?", y aunque fuera clarísimo que estaba ante otra lesbiana, no estaba de más inquirir "Pero tú entiendes, ¿verdad?". Y hay muy pocos testimonios del movimiento lésbico durante la Segunda República: aquella presencia fue absolutamente borrada del mapa. Quedan ecos de nombres como Victorina Durán, la actriz Margarita Xirgu, Ana María Sagi, la periodista Irene Polo, Lucía Sánchez Saornil, la fundadora de Mujeres Libres... Su rastro se desvanece de forma que a aquella generación se la llama "las desaparecidas". Xirgu, amiga de García Lorca, estaba en México cuando el poeta y dramaturgo fue asesinado.

Así se llega al tercer hilo argumental, Federico García Lorca, asesinado por "homosexual y socialista", como describe un informe policial de 1965 que no vio la luz hasta hace dos años. Fue la confirmación de que había sido víctima del franquismo y zanjaba así los rumores. Ese reconocimiento también sirve para sacar a la luz toda una represión olvidada actualmente, y para recordar al artista con toda su complejidad. "Yo creo que ser de Granada me aproxima a la comprensión simpática de los perseguidos: del gitano, del africano, del judío... del morisco que todos llevamos dentro", dijo en una entrevista que se refleja en pantalla. En Berlín, Laura García-Lorca, presidenta de la Fundación que honra la memoria de su tío, se defendió indignada sobre una acusación que se escucha en ‘Bones of Contention’: "No es cierto que la familia haya escondido su pasado político". A su lado, Ruiz confesó que en los peores momentos de las torturas, "cualquiera podía recordar a Federico como un referente". La búsqueda de su cadáver continúa, y ayer mismo el informe técnico de la tercera excavación señaló una posible fosa pero sin cuerpos y sí dos casquillos de bala, con lo que se cierra, por ahora, con pruebas confusas.

La lucha por los derechos del colectivo se mantuvo hasta bien entrada la democracia. En 1977, en la primera manifestación gay en Barcelona, los convocantes no estaban seguros de querer que participaran transexuales. "Al final nos pusimos 10 con la pancarta y fuimos las únicas en aguantar las cargas de los grises [los policías de la época]", rememoraba ayer en el coloquio Silvia Reyes, que ya había sufrido el repudio familiar. En el patio de butacas se levantó un hombre y se presentó: "Me llamo Serafín Fernández y hace 50 años huí de España y me vine a Berlín, después de ser torturado en la Dirección General de Seguridad con 16 años, tras ser detenido en el cine Carretas". Así la historia se hizo carne. O como dijo Lorca: "Un muerto en España está más vivo como muerto que en ningún sitio del mundo".

Y TAMBIÉN…
Lorca, memoria enterrada del mito gay.
'Bones of contention', de la americana Andrea Weiss, analiza la persecución homosexual durante la dictadura franquista.
Luis Martínez | El Mundo, 2017-02-16 

martes, 3 de enero de 2017

#hemeroteca #memoria | Antoni, sólo 4.000 euros tras estar preso por ser homosexual

Imagen: El Mundo / Antoni Ruiz
Antoni, sólo 4.000 euros tras estar preso por ser homosexual.
El Gobierno confirma que tan sólo 116 personas gays que fueron represaliadas durante el Franquismo han sido indemnizadas desde 2009.
Isabel F. Lantigua | El Mundo, 2017-01-03
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/01/03/586a9f5f468aeb321b8b464a.html

Por el chivatazo de una monja, Antoni Ruiz pasó tres meses en la cárcel de Badajoz. Su delito: ser homosexual y declararse como tal en 1976. Ya había muerto Franco pero no el Franquismo ni la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (1970) -que sustituyó a la anterior Ley de Vagos y Maleantes (1954), que a su vez modificó la de 1933 para incluir la homosexualidad-, por la que Antoni y alrededor de 5.000 homosexuales fueron encarcelados.

"Yo me declaré homosexual a los 17 años en el comedor de mi casa. Como era la época en la que se pensaba que era una enfermedad, en la que se intentaba curar con electrochoque y terapias aversivas, mi madre pidió ayuda. Se lo contó a una monja y ésta me denunció. Llegaron cuatro policías secretas por la noche para llevarse a un chiquillo. Estuve tres días en los calabozos y me pasearon por la calle para demostrar lo que podía pasarle a otros como yo. Luego decretaron mi ingreso en prisión. Primero estuve en la cárcel Modelo de Valencia, pero pronto me trasladaron a la de Badajoz, a la que iban los travestis, que era como llamaban a todos los gays. Allí pasé tres meses y luego un año de destierro", recuerda Ruiz por teléfono a El Mundo.

Él fue el primer homosexual al que el Gobierno indemnizó por esta represión. Fue en 2009 y le dieron 4.000 euros. Desde esa fecha, en virtud de lo que estableció entonces la Ley de Presupuestos Generales del Estado, otros 116 homosexuales han recibido indemnizaciones por la persecución sufrida durante la dictadura, según ha confirmado ahora el Gobierno en una respuesta parlamentaria al diputado socialista Antonio Hurtado, que se interesó por la cuestión. A estos afectados, que tenían de plazo para solicitar la indemnización hasta el 31 de diciembre de 2013, el Ejecutivo les ha repartido un total de 624.000 euros, lo que supone una media de algo más de 5.300 euros, informa Efe.

Hurtado considera que se trata de "una mínima parte" de las miles de personas que fueron perseguidas y califica de "escasa y frágil" la memoria histórica en España respecto a los represaliados y condenados por su orientación sexual.

"Cuantías ridículas"
A Antoni Ruiz, que es además presidente de la Asociación de Ex Presos Sociales de España, el dato no le pilla por sorpresa, porque "es igual a lo que manejábamos, a pesar de no tener hasta ahora las cifras oficiales". Y explica que "muchos de los homosexuales que estuvieron en prisión han fallecido, por eso no hay más reclamaciones".

Lo que denuncia este perseguido por homosexual es que "las cuantías son ridículas". Los gays que pasaron en prisión entre uno y seis meses reciben 4.000 euros, los que estuvieron entre seis meses y tres años perciben 8.000 euros y los que permanecieron más de tres años, un mínimo de 12.000 euros. De hecho, el Gobierno ofrece los datos desglosados por año y refleja que mientras los dos primeros de aplicación de la normativa (2009 y 2010) las indemnizaciones ascendieron a un total de 224.000 y 240.000 euros a repartir entre todos los que las solicitaron, en los tres años siguientes fueron decreciendo desde los 76.000 euros hasta los 28.000 en 2013.

"Lo que nosotros reclamamos y vamos a exigir, en cuanto sus señorías vuelvan de vacaciones, es que quienes fueron perseguidos por homosexuales tengan una pequeña pensión. Quedarán vivas unas 85 o 90 personas en esta situación. No nos parece que sea algo descabellado pedirlo".

Además, recalca Ruiz que los homosexuales "somos los grandes olvidados de la dictadura y lo pasamos muy mal. En mi caso, como en el de otros tantos, después del destierro nadie me daba trabajo. Me vi muy limitado. No pude aspirar a nada más que a hacer trabajos de muy mala calidad. No hemos podido cotizar a la Seguridad Social, por lo que ahora sólo podemos malvivir".

Según él, "es lógico que se nos ofrezca ahora un trato digno, porque hemos sido discriminados toda la vida". El presidente de la Asociación de Ex Presos Sociales indica que, cuando se reunieron con el Gobierno de Zapatero, la idea inicial era "crear un fideicomiso" con los cuatro millones aprobados para este fin en los Presupuestos Generales del Estado para 2010. Sin embargo, de esa cantidad sólo se han entregado poco más de 600.000 euros. "¿Dónde están los otros tres millones y pico?. Eso es lo que reclamamos para las víctimas de la represión", dice.

Y otra cosa que van a solicitar al Gobierno es que "se retiren de oficio del sistema informático sus fichas policiales". Cuenta que "en 2008 la Comisaría provincial de Alicante nos confirmó que en el sistema informático aún constaba: Infracción de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social". Y considera "inaudito" que fuera así. "Preguntamos por este tema al Gobierno, pero nunca tuvimos respuesta. Vamos a insistir para que esto cambie".

No obstante, el Gobierno dejó claro en su respuesta que en el Registro Central de Penados no consta actualmente referencia alguna a condenas que se hubieran dictado en su día por la realización de prácticas homosexuales. Hasta 1979 no se eliminaron los artículos de la Ley que penaban la homosexualidad.

sábado, 31 de enero de 2015

#hemeroteca #franquismo | Una peligrosa social de 17 años

Imagen: El País
Una peligrosa social de 17 años
María es la primera lesbiana que ha sido indemnizada por la cárcel que sufrió durante el franquismo
Emilio de Benito | El País, 2015-01-31
http://politica.elpais.com/politica/2015/01/31/actualidad/1422726008_746332.html

María habla por teléfono desde un pueblo de España. No quiere dar más datos sobre su persona. A sus 60 años —“muy bien llevados”, dice coqueta— recuerda bien el episodio que acabó con una condena de cuatro meses en la cárcel para mujeres de Alcázar de San Juan. El motivo: “Es una homosexual rebelde a su familia”, dijo el juez, que, en virtud de la ley de peligrosidad social de 1970 (que no se derogó hasta el 31 de enero 1979, cuatro años después de morir el dictador Francisco Franco), la condenó en 1974 a una pena de “reeducación”.

María recuerda que en 1973, cuando ella tenía 17 años, tuvo una novia. “Nos besábamos por la calle y todo. Yo nunca me he cortado de nada”, afirma. “Tenía el lujo de hacer lo que me daba la gana. Tenía un nivel muy bonico, en casa había billetes”, cuenta. Pero ella iba a contracorriente. “Era la única chica en los bares de chicos. Me decían que era de la misma cooperativa”, recuerda entre risas. Aquel estilo de vida le supuso varias redadas. “La policía ya me conocía. Y, encima, era menor”.

Aunque la sentencia que la condenó decía que es “dominante a la hora de buscar a personas de su mismo sexo”, y que las “persigue y atrae”, María se ríe y lo niega. “Tengo mi carácter, pero fue ella la que me tiró los tejos”. “Nos estaban observando, nos seguían, hasta que un día la policía se presentó en casa de mi niña y en la mía”. A su novia no la detuvieron, pero a ella, “la rebelde”, sí. Su familia se movilizó. “Mi tío, que era abogado, me dijo que me iban a castigar el tiempo mínimo”.

Por fin, en 1974, la trasladaron en un furgón a la cárcel de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). “Era para chicas solo. La llevaban una especie de monjitas, creo que eran de la Merced”, recuerda.

En aquel traslado era la única condenada por lesbiana. “Las otras me decían: ‘Sí, sí, lesbiana, tú eres puta, como las demás”. “Había una pobre que estaba embarazada. Pidió a los guardias que pararan en un bar, que tenía un antojo y en la cárcel no se lo iban a dar”. Era una especie de último deseo. “El guardia le dijo: ‘Si tú me haces un favor, yo te compro el bocadillo de jamón. Ella se bajó con él, y volvió con el bocadillo”. “Eso me dejó más traumatizada todavía”, recuerda. Del tiempo encerrada no tiene muchas quejas. “Pasábamos casi todo el tiempo en el patio y haciendo trabajos manuales. La verdad es que no me puedo quejar de la gente que había dentro”. Pero cuando salió, aún tuvo que estar durante dos años presentándose una vez por semana en la comisaría. “Y la sentencia me prohibía ir a bares donde sirvieran alcohol durante ese tiempo”.

Aquella experiencia no la doblegó. Pese a lo duro de su situación, no pudo evitar fijarse en que la “directora era monísima”, cuenta con una sombra de picardía. Pero aquella fortaleza no ha evitado que tenga algunas secuelas. “Tuve una manía persecutoria, que fue muy fuerte durante casi cinco años. Todavía hoy miro mucho para atrás. Me cambió el carácter, y adquirí una desconfianza en las instituciones que aún me dura”, relata. “Sobrevivo gracias a que alguien me dijo: ‘Ya que te atreves a ir así por la vida, sabrá defenderte”.

Después de aquello, María viajó, montó negocios. Ahora vive en un pueblo con su pareja. Ella ha sido la primera lesbiana que ha sido indemnizada por aquella represión, según Antoni Ruiz, presidente de la Asociación de Expresos Sociales. “No sabemos la cantidad”, dice Ruiz, pero, por el tiempo encerrada, calcula que serían alrededor de 4.000 euros. La asociación tiene registradas hasta julio del año pasado 183 peticiones de indemnización, de las que han sido denegadas 49 y resueltas positivamente 116. El resto está pendiente. “El tiempo pasa, y cada vez quedamos menos”, dice Ruiz, quien está seguro de que hubo muchos más perseguidos.

María no quiere hablar de ese tema. “Lo importante es el reconocimiento. Por mí y por todos los que cayeron. Hubo muchos suicidios. Por cada uno que hemos salido adelante, se habrán quedado cinco o seis”, lamenta.

Le ha costado tiempo a esta mujer contar su historia. Aún tiene muchas prevenciones. “Quien quiera que venga a un pueblo para saber lo que es homofobia”, afirma.

DOCUMENTACIÓN
“Declaro que M. C. D. es una homosexual rebelde a su familia”

La primera lesbiana que pide una indemnización después de ser represaliada por el franquismo fue condenada sin que su defensor alegara nada
El País | El País, 2012-10-19
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/19/actualidad/1350667699_954327.html
Primera lesbiana que pide indemnización por la represión franquista
La mujer fue condenada a “reeducación” con 17 años
Emilio de Benito | El País, 2012-10-16
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/16/actualidad/1350408728_802890.html
30 años para una reparación moral
El Gobierno indemniza a 10 gays y transexuales represaliados por Franco
Reyes Rincón | El País, 2010-06-10
http://elpais.com/diario/2010/06/10/andalucia/1276122136_850215.html
De 'pervertido' a héroe
Con 17 años de edad fue detenido por cuatro policías y pasó tres meses en prisión por ser homosexual. Treinta y tres años más tarde, Antonio Ruiz ha sido resarcido con 4.000 euros
Lola Galán | El País, 2009-05-10
http://elpais.com/diario/2009/05/10/domingo/1241927555_850215.html
Indemnizado por primera vez un homosexual represaliado por Franco
Natalia Junquera | El País, 2009-05-05

http://elpais.com/diario/2009/05/05/espana/1241474416_850215.html
Reparación moral a un homosexual por sufrir prisión en 1976
El Gobierno expide la declaración de reconocimiento personal a la víctima de una ley franquista
EFE | El País, 2009-12-03
http://elpais.com/elpais/2009/12/03/actualidad/1259831855_850215.html
Homosexuales 'peligrosos'
La ley franquista de vagos y maleantes les envió a prisión. Hoy recuerdan su pesadilla y esperan indemnizaciones del Gobierno
Natalia Junquera | El País, 2006-12-27
http://elpais.com/diario/2006/12/27/espana/1167174016_850215.html
El Gobierno estudia indemnizar a los gays represaliados en la dictadura
EP | El País, 2006-12-26
http://elpais.com/diario/2006/12/26/sociedad/1167087609_850215.html