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domingo, 20 de marzo de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Raúl Solís: “El PSOE, en su batalla contra la Ley Trans, le ha prendido fuego a la bandera LGTBI”

Diario de Cádiz / Raúl Solís con su batalla trans //

Raúl Solís: “El PSOE, en su batalla contra la Ley Trans, le ha prendido fuego a la bandera LGTBI”.

Con ‘La batalla trans’ el autor elabora una crónica sobre el posicionamiento antitrans dentro del movimiento feminista “institucionalizado” como reacción al estallido de “un feminismo popular”.
Tamara García | Diario de Cádiz, 2022-03-20
https://www.diariodecadiz.es/ocio/Raul-Solis-PSOE-batalla-Ley-trans-LGTBI_0_1666335569.html 

Si ya Raúl Solís (Mérida, 1982) nos acercaba la historia de las mujeres transexuales en España con una mirada tan combativa como cercana en 'La doble transición', el periodista y escritor se preocupa ahora por el presente y futuro de estas personas, "por los derechos humanos", dice, en 'La batalla trans', un libro donde analiza el origen del posicionamiento antitrans dentro del movimiento feminista "institucionalizado" como reacción, teoriza, al estallido del "feminismo popular" que surgió del 8M de 2018.

–¿Qué le mueve a escribir ‘La batalla trans’?

–Pues escribo este libro porque yo era seguidor de muchas de estas feministas que ahora están en el lado antitrans. De hecho, casi todos los años seguía vía 'streaming' las jornadas de la escuela feminista Rosario Acuña, que es la escuela pensamiento más importante que había vinculada al feminismo institucional, muy vinculado al PSOE. En 2019 la temática estaba totalmente versada en la Ley Trans y ahí fue cuando Amelia Valcárcel llegó a decir lo de vamos a tener que utilizar un fresador de pollos para saber cuál es el sexo del niño al nacer, entre otras barbaridades que se escucharon. Y yo lo vi, edité el vídeo, lo subí a redes sociales, y se hizo viral. En ese momento pensé que había que dar la batalla de las ideas porque hasta entonces los posicionamientos antitrans dentro del feminismo habían sido muy minoritarios y muy vinculadas sobre todo al partido feminista de Lidia Falcón, un partido muy marginal, pero el problema que ahora de verdad se plantea es que este posicionamiento, vinculado con argumentos de la ultraderecha, viene de mujeres que están en el espacio del partido socialista, ahí se me enciende la alarma porque esto me parece muy grave.

–De hecho, en su libro maneja la tesis de que no hablamos de una discusión jurídica sobre la Ley Trans sino de una lucha de poder entre partidos políticos.
–Mira, la Ley Trans ha sido usada como pelota de ping pong por el feminismo vinculado al PSOE en la lucha por el control del movimiento feminista. Si las feministas vinculadas al PSOE hubieran tenido algún problema con la Ley Trans no hubieran aprobado la ley de 2014 en Andalucía, ni la de Cantabria del año pasado, donde Unidas Podemos no tiene ni representación, no hubieran aprobado la valenciana, ni ninguna de las 14 leyes que se han aprobado en los parlamentos autonómicos que ya contemplan la autodeterminación del género y donde ellas han sido parte importante en sacar adelante estas leyes. Es más, Ángeles Álvarez, que es una de las ideólogas de la batalla contra la Ley Trans, en 2017 registra y apoya la reforma de la Ley de 2007 presentada por el PSOE que ya hablaba de la autodeterminación del género.

–Pero, entonces, ¿contra quién es la lucha por ese control del feminismo?

–El 8M de 2018 el feminismo se hace popular, es lo que yo llamo en el libro el 15M del feminismo. El feminismo sale de lo partidos políticos y salta por encima de las instituciones. Entonces a las feministas profesionalizadas que llevaban 40 años viviendo del feminismo, y que han sido las que han dirigido las políticas de igualdad desde las unidades de género de los ayuntamientos, las técnicas, las diputadas, las catedráticas, el grueso del feminismo profesionalizado, pues considera que el 8M viene como a echarlas. Como cuando explotó el 15M, que la gente del PSOE y también de Izquierda Unida tuvieron un ataque de cuernos pensando que todos aquellos chavales venían a desplazarlos a ellos y hubo una reacción muy identitaria en clave partidista. Pues ahora pasa algo similar, que esa feminista en vez de alegrarse por que hay más mujeres luchando por la igualdad, se enfada porque deja de ser la única. Y ese feminismo del 8M viene con una agenda diferente que no sólo habla de paridad.

–¿Esta división ocurre en otros países?
–A nivel internacional, no ha habido mucha división. En Reino Unido sí ha habido una reacción antitrans dentro del feminismo pero en un sector muy minoritario. Como te decía el problema es en España cuando la reacción antitrans la lidera el partido principal del espacio progresista y tenemos a mujeres como Carmen Calvo, que era vicepresidenta del Gobierno, diciendo que la Ley Trans pone en cuestión la seguridad jurídica de 47 millones de españoles. Y eso para llevarse las manos a la cabeza.

–¿No cree que se pone en peligro la Ley de Violencia de Género?
–Primero, las leyes no se aplican al género sino al número de DNI. De todas formas el artículo número 14 de la Ley contempla que aunque haya un hombre que transicione hacia mujer y anteriormente haya cometido un delito de violencia de género va a ser juzgado por su identidad anterior. Así que es un bulo más.

–¿Y la cuestión de presupuesto, subvenciones?
–Eso es dar por hecho que las mujeres son unas privilegiadas y yo no creo precisamente que nadie se vaya a hacer mujer porque considere que las mujeres viven en una liga de privilegio. Entonces, estaríamos admitiendo el argumento de la ultraderecha. De hecho, pienso que el privilegio lo tienen los hombres y, curiosamente, cuando hablamos de este tema nunca hablamos de los hombres trans, que parece que no existen. En este sentido, el feminismo antitrans tendría que mirarse su misoginia porque a lo que ataca es a las mujeres trans porque lo que les molesta es la representación de la feminidad no de la masculinidad.

–Mencionaba la ley andaluza, ¿la estatal se parece mucho?
–Se parecen mucho aunque, evidentemente, la estatal es más amplia porque el Estado tiene competencias en el registro civil. Pero en cuestión de autodeterminación de género es lo mismo. Las personas trans en Andalucía en los institutos, en sus centros de salud y en las cárceles ya son tratadas por lo que son no por el sexo asignado al nacer. Y no ha habido ningún tipo de problema. Así que parece que el PSOE lo que no puede permitir es que otro partido político le quite la bandera del feminismo y la bandera LGTBI porque ya sabemos que el PSOE se alimenta de banderas culturales porque en lo económico es indistinguible con la derecha.

–¿Cómo vivió la comunidad LGTBI ese primer posicionamiento del PSOE con la Ley Trans?
–Pues el pasado año, por primera vez en la historia, el partido socialista fue bloqueado en el Orgullo en Madrid y no pudo acabar la manifestación. Eso no había pasado en la vida. El PSOE era el dueño moral del Orgullo LGTBI en Madrid y en todas las provincias. Más evidente que ese gesto... El PSOE, con la batalla contra la Ley Trans, ha perdido la bandera del feminismo y le ha prendido fuego a la bandera LGTBI

–¿Qué van a conseguir las personas trans con esta ley?
–Pues van a dejar de ser tuteladas por el Estado, por la medicina y por la judicatura. Y lo más importante de las leyes no es lo que las personas consigan como derechos materiales sino la lectura que se lanza a la sociedad que en este caso es que son todos los cuerpos son dignos y todas las vidas tienen derecho a existir, estamos hablando de un colectivo que procede de la marginalidad más absoluta y que han estado viviendo en la oscuridad del mundo sin que a nadie le importara nada y, casualmente ahora que van a tener derechos, hay quien dice que las hormonas las van a poner en peligro, ¿y cuando las conseguían de estraperlo a nadie les preocupaba? ¡Qué curioso!

sábado, 12 de marzo de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Raúl Solís, autor de 'La batalla trans': "Por primera vez las personas trans van a dejar de estar tuteladas"

Público / Raúl Solís //

Raúl Solís, autor de 'La batalla trans': "Por primera vez las personas trans van a dejar de estar tuteladas".

El periodista publica con Bellaterra Edicions una trabajada y documentada crónica sobre el "acalorado" debate que se produjo a cuenta de la conocida como Ley Trans que está en tramitación en las Cortes y que causó división en el movimiento feminista.
Raúl Bocanegra | Público, 2022-03-12
https://www.publico.es/politica/raul-solis-autor-batalla-trans-primera-vez-personas-trans-dejar-tuteladas.html 

‘La batalla trans’ (Bellaterra Edicions) es una trabajada y documentada crónica, redactada en estilo ágil y fresco, sobre el "acalorado" debate que se produjo a cuenta de la conocida como Ley Trans que está en tramitación en las Cortes y que produjo una profunda división en el movimiento feminista, cuyos ecos han llegado hasta este pasado 8-M. Es el segundo libro, después de ‘La doble transición’ (Libros.com), en el que el periodista Raúl Solís, aborda la temática trans.

Solís, que se toma un café con Público en un bar de Triana en Sevilla –un ejemplar de su libro sobre la mesa– es un firme defensor de la ley, que eliminará, cuando se apruebe, mediante la libre autodeterminación de género, los requisitos médicos y burocráticos para reconocer los derechos de las personas trans. Solís cree que debe ampliarse su protección, por ejemplo, al terreno laboral, con con un cupo para facilitar el empleo público de las personas trans.

Afirma Solís: "Las personas trans, que son unas 50.000 en España, una minoría, son tratadas de partida como enfermas mentales. Necesitan un informe de médico o psiquiatra que les diga que no están enfermas o un proceso de hormonación durante dos años. Con la ley trans las hormonas van a ser optativas, una persona no va a tener que mutilar su cuerpo para poder ser lo que ya es. Lo importante de la ley es que las personas trans por primera vez van a dejar de estar tuteladas por el Estado, la religión o sus propias familias, hasta ahora han estado tutelaras siempre. Ellas saben quiénes son, no hace falta que les digamos quiénes son".

"Las personas trans –agrega el autor– están en exclusión laboral, no pueden entrar en el mundo laboral, muchas de ellas solo tienen como salIda la prostitución y para las personas mayores, las que tienen 60 años o más, el denominador común es la pobreza: muchas vienen de haber estado trabajando en el espectáculo o la prostitución y no han podido cotizar. La ley no contempla pensiones, sí contempla esa realidad, una gran parte vive situaciones de precariedad muy grande, pero también debería considerar un cupo trans para el acceso al empleo público".

La hipótesis con la que Solís trabaja su crónica es que el debate que ha tenido lugar dentro del feminismo y la reacción "antitrans" no obedece realmente a una discusión sobre la ley, sino que esconde "una reacción a la pérdida de la hegemonía dentro del feminismo por unas determinadas mujeres, en la órbita del PSOE" y que "todo el entramado de ese sector del feminismo ha usado la ley trans como pelota de ping-pong". "De hecho –argumenta Solís–, ahora que la ley trans va camino de aprobarse y han decidido calmar el tema, han sacado el tema de la abolición de la prostitución con el que han seguido dividiendo otro poquito más el feminismo".

Las esencias
"Es una lucha por las esencias. Es como cuando en el 15M nació y el típico comunista del pueblo decía: ¿dónde van estos niñatos? Nosotros llevamos toda la vida luchando. Pues esto es lo mismo, la feminista del pueblo ha dejado de ser la única feminista del pueblo y en lugar de alegrarse porque hay más mujeres luchando por la igualdad, se ha enfadado porque ha dejado de ser la única".

Así lo narra Solís: "Ocurrió en la escuela Rosario Acuña de Gijón, que es la escuela de feminismo vinculada al PSOE más importante, es el ‘think tank’. En esa escuela se decidía por dónde iba a ir la agenda institucional del movimiento feminista y en unas jornadas en julio de 2019 que organiza Amelia Valcárcel, la gran ideóloga de este movimiento, la filósofa feminista más importante que ha dado España junto con Celia Amorós en los últimos 40 años, se empieza a decir que las leyes trans borran jurídicamente a las mujeres. Esta era la agenda del movimiento vinculado al PSOE: cuando digo vinculado al PSOE no digo que es del PSOE, digo que son mujeres que están en la órbita del PSOE; el PSOE como partido político ahora está apoyando la ley trans. Curiosamente han sido las mismas mujeres que desde 2014 han estado apoyando en todos los parlamentos las leyes autonómicas: hasta 14 hay ahora mismo". Más allá de la discusión teórica y de sus consecuencias, Solís expresa también una preocupación por el uso que de esta polémica hace la ultraderecha. Algunas de estas intelectuales de referencia han sido utilizas "como fuente de autoridad" por Hazte Oir, y en tuits de algunos dirigentes de Vox, afirma Solís.

Feminismo popular
El autor analiza también el surgimiento del movimiento feminista que hoy conocemos: "El 8M de 2018 surge el 15M del feminismo. Nace un feminismo popular que no ha leído a Simone de Beauvoir, que han visto vídeos de YouTube. Son chavalas que viven el feminismo de un modo intuitivo, casi telúrico. Ellas son conscientes de que viven peor que el resto de sus compañeros: estas mujeres salen a la calle, es un feminismo que saca a las trabajadoras del campo, a las trabajadoras domésticas, a las altas ejecutivas también. Hay una amalgama y el feminismo deja de ser solo de las académicas y se deja de ocupar de la paridad del Íbex 35 y de los partidos políticos que es a lo que se había estado dedicando hasta hace nada: la paridad por arriba y por abajo patriarcado".

"El feminismo se empieza –prosigue– a interesar por las camareras de piso, por los temas materiales, por las violencias callejeras, pone en la agenda política las preocupaciones de las nuevas generaciones de mujeres. Son mujeres que además viven en un contexto económico de máxima precariedad. Una chica con 30 años además de sufrir violencia machista, sufre también la incapacidad de poder desarrollar un modelo de vida. Y en ese totum revolutum esas mujeres que yo llamo antitrans, en lugar de alistarse con el feminismo popular que es hegemónico y que llena las calles un año tras otro, se ponen en plan pepito grillo y empiezan a buscar motivos de diferenciación en busca de quién es la verdadera feminismo, un movimiento esencialista que trata de buscar el sujeto del feminismo".

domingo, 6 de marzo de 2022

#hemeroteca #trans #terf #feminismo | En el predicado del feminismo caben las mujeres trans

La Izquierda Diario / 'No + muertes trans' //

En el predicado del feminismo caben las mujeres trans.

Raúl Solís | infoLibre, 2022-03-06

https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/predicado-feminismo-caben-mujeres-trans_129_1221499.html 

Un año más, y ya van tres, las feministas vinculadas al PSOE que creyeron que el movimiento feminista era de su propiedad van a romper en dos mitades las manifestaciones del 8M porque siguen sin digerir que el 8 de marzo de 2018 el feminismo saltó de las paredes de las sedes de los partidos políticos y de las instituciones y se hizo popular. La mejor forma de que una causa emancipatoria triunfe es que sea de toda la sociedad para que no sea de nadie. Y esto, el gran triunfo de un feminismo popular que han protagonizado las nuevas generaciones de feministas, logrando poner en agenda mucho más que la paridad y los techos de cristal, es lo que no toleran las feministas que han dirigido las políticas de igualdad de los últimos 40 años y que están enfadadas porque los derechos de las mujeres trans cuestionan el sujeto del feminismo.

El año pasado el autoproclamado “Movimiento Feminista de Madrid”, que es el sobrenombre bajo el que se esconde el feminismo antitrans, ya se lió a bofetadas limpias con las manifestantes de la Comisión 8M, que es la entidad mayoritaria y convocante de las históricas movilizaciones que tuvieron lugar en 2018 y 2019 y con menor impacto, fruto de la pandemia sanitaria, también en 2020 y 2021.

Al grito de “aliadas de los puteros”, “transactivistas”, “queeristas” o “proxenetas”, el feminismo antitrans la emprendió a pancartazo limpio con la entidad que agrupa al feminismo que desbordó las calles en 2018, el día que enmudecieron quienes pensaron que la causa de la igualdad les había caído en herencia. “"El feminismo es de todas, no bonita, nos lo hemos currado en la genealogía del pensamiento progresista, del pensamiento socialista", dijo en julio de 2019 la exvicepresidenta primera del Gobierno de España y actual presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso, Carmen Calvo, capitana de este feminismo voxificado que ha encontrado en las personas trans su pelota de ping pong para librar una particular batalla por el control de la lucha feminista.

Esta frase dicha por Carmen Calvo, que de lejos se puede apreciar la potencia feminista que contiene -entiéndase la ironía-, la pronunció a los pocos días de celebrarse la Escuela Rosario Acuña de Gijón, el espacio de pensamiento feminista, dirigido por la filósofa socialista Amelia Valcárcel, que fue donde nació la brillante idea de que la agenda feminista de los próximos años no iba a versar sobre la situación de las empleadas domésticas, de la lucha contra las violencias machistas, de las mujeres migrantes o de las auxiliares de ayuda a domicilio convertidas en las esclavas de los cuidados privatizados a grandes multinacionales que, una vez acabada la burbuja inmobiliaria, se introdujeron en el sector público para hacer caja de forma impúdica con la explotación de las mujeres pobres que recogen los cristales rotos de los techos que se rompen.

Como la batalla trans no ha salido como pensaban y han perdido clamorosamente el debate, en la calle y en el Consejo de Ministros, este viejo feminismo ahora se ha marcado como objetivo aprobar en 2023 una ley de abolición de la prostitución que tiene como intención seguir rivalizando el control de una causa feminista que, según el CIS de febrero de 2019 y por primera vez, los españoles piensan que representa mejor Unidas Podemos que el PSOE. No es casual que la fecha propuesta sea año electoral.

Fue el PSOE quien en 1995 legalizó la prostitución en España eliminando la figura penal de la tercería locativa, gracias a lo cual los proxenetas pueden abrir macroburdeles y decir que las mujeres que están siendo salvajemente explotadas sexualmente son clientas de un establecimiento hotelero. Entonces, en 1995, abolir la prostitución no era una urgencia para el feminismo vinculado al PSOE y tampoco lo fue durante los siete años que transcurrieron desde 2004 a 2011 en los que los socialistas gobernaron nuevamente España, aprovechando para legalizar en 2007 la entrada de niños y niñas gestados en vientres de alquiler en el extranjero, favoreciendo con ello el negocio inhumano de convertir a las mujeres pobres de países como Ucrania en vasijas de las familias que tienen 50.000 euros para comprar un hijo, cantidad que a la madre que pare a la criatura sólo le llegan alrededor de 10.000 euros.

Este feminismo antitrans, que es usado como fuente de autoridad por Vox en los parlamentos para arengar en contra de los derechos de las personas trans, podría empezar para abolir la prostitución por exigir la derogación de la ley de extranjería, lo que de facto significaría la abolición de la trata de mujeres para la explotación sexual, o la prohibición de registrar civilmente a los niños y niñas gestados en vientres de alquiler en el extranjero.

El objetivo no es abolir la prostitución, no lo ha sido nunca, sino dividir un poco más el movimiento feminista incluyendo temas de debate apasionados que no cuentan con consenso para que, si el feminismo no es del PSOE, romperlo en mil pedazos. No es el abolicionismo de la prostitución lo que ha llevado al feminismo antitrans a romper la unidad que desbordó las calles de feminismo en marzo de 2018, como arengan en los manifiestos que están viendo la luz estos días por todas las ciudades españolas para justificar la división del 8M, sino el enfrentamiento por la ley trans con argumentos, formas y retórica de la ultraderecha. Las calles volverán a enmudecer un año más a quienes, preocupadas por el sujeto del feminismo, se han olvidado del predicado. Afortunadamente, el 8M es la fiesta de la igualdad y no es de nadie porque es de toda la sociedad española.

Raúl Solís es autor del libro 'La batalla trans'

#hemeroteca #transfobia #terf | Raúl Solís: «El feminismo antitrans bebe de la ultraderecha»

The Objective / Raúl Solís con su 'batalla trans' //
 

Raúl Solís: «El feminismo antitrans bebe de la ultraderecha».

El periodista extremeño acusa al feminismo clásico de representar a una élite y de iniciar una batalla contra la ley trans para no perder la hegemonía del movimiento.
Fran Serrato | The Objective, 2022-03-06
https://theobjective.com/espana/2022-03-06/feminismo-antitrans-argumentos-ultraderecha/ 

El feminismo no oculta su división. Las facciones se acusan mutuamente de romper el movimiento. Irán separadas a las marchas convocadas el 8 de marzo porque las diferencias son insalvables. Especialmente, respecto a la futura ley trans, propuesta por la ministra de Igualdad, Irene Montero. Sus detractoras la acusan de reforzar estereotipos tradicionales y del borrado de las mujeres. «El feminismo antitrans bebe de la ultraderecha. Solo defiende a una élite», crítica el periodista Raúl Solís. Acaba de publicar 'La batalla trans', un libro que «habla de derechos humanos».

Es la segunda publicación de Solís (Mérida, 1982). En su debut editorial, 'La doble transición', narró la vida de ocho mujeres transexuales a partir de sus experiencias vitales. En esa obra aborda la heroicidad de «un colectivo perseguido durante la dictadura y olvidado en la democracia». Una tesis a la que regresa en su último libro: «Cuando los presos políticos del franquismo salieron de la cárcel en 1977, las personas trans tuvieron que esperar hasta 1979».

Feminismo como caballo de Troya
En 'La batalla trans', Solís denuncia que este colectivo sea el último en conseguir sus derechos. Se los niega parte del feminismo, que «ha hecho de lo biológico, de la genitalidad con la que el patriarcado cosifica a las mujeres, su categoría analítica». El Consejo de Ministros aprobó el 29 de junio un anteproyecto de ley basado en la autodeterminación del sexo registral. Esto significa que cualquier personas podrá cambiar de sexo sin necesidad de informes psiquiátricos o jurídicos. Bastará con la voluntad.

Para entrar en vigor, el texto debe pasar por las Cortes. El encargado de enviarlo es el Ejecutivo, que está esperando los pertinentes dictámenes de los órganos consultivos del Consejo General del Poder Judicial y el Consejo de Estado. Las organizaciones trans se quejan del retraso en su tramitación y apremian a acelerar los plazos para que se apruebe en esta legislatura por «la amenaza de la ultraderecha». Se trata de uno de los compromisos que adquirieron PSOE y Unidas Podemos en su acuerdo de coalición.

Algunas feministas afirman que la autodeterminación de género crea inseguridad jurídica y contradice los derechos constitucionales de las mujeres. «Hay un feminismo reaccionario que se ha voxificado. Es autoritario y, en lugar de hablar de igualdad, habla de guerra de sexos», sostiene Solís. En su opinión, estas feministas quieren sustituir el género, «una construcción cultural que crea desigualdad y se puede combatir», por la biología, «que no puede modificarse».

«Muchas creen que, con la ley trans, estas personas van a entrar en los baños para violar a las mujeres, van a copar las disciplinas deportivas o se va a borrar social y jurídicamente a las mujeres», reconoce el periodista extremeño. Solís afirma que «son las mismas que dicen que las personas trans son hombres vestidos como mujeres». Y denuncia: «Muchas de estas feministas antitrans son mencionadas por Vox en la tribuna del Congreso. Se retroalimentan».

Reacción antitrans
Solís considera que algunos sectores del feminismo tienen miedo a perder la hegemonía del movimiento. Sus privilegios. «La reacción antitrans no es más que la respuesta al empuje del feminismo popular que estalló en las calles españolas el 8 de marzo de 2018 y que jubiló a un feminismo institucionalizado muy preocupado por los techos de cristal e impasible a las necesidades de las mujeres que recogen esos cristales rotos», advierte en las páginas del libro. Arremete contra ellas por usar «las mismas técnicas que el patriarcado».

El periodista considera que la batalla emana del feminismo vinculado al PSOE, que ve cómo se desmorona su control sobre el movimiento. «El feminismo tiene muchas servidumbres. Hay personas que llevan 40 años viviendo de él. Son feministas profesionales que hacían feminismo para una élite», se sincera Solís a The Objective. En caso contrario, insiste el autor, «habrían luchado contra la situación que viven las cajeras de los supermercados, las trabajadoras de la dependencia o las camareras de piso».

La necesidad de escribir un libro surge en el verano de 2019, cuando su autor advierte que, en la Escuela Feminista Rosario Acuña de Gijón, uno de los principales ‘think tank’ del movimiento, plantean que la nueva agenda feminista debe ir contra la ley trans. En esas ponencias participan feministas vinculadas al PSOE, como Amelia Varcárcel, Alicia Millán o Ángeles Álvarez, a quien Solís atribuye el término borrado de las mujeres, que vincula la eliminación de sus derechos con la aprobación de la ley trans.

«La ley trans ya existe en 14 comunidades autónomas, pero un menor solo puede cambiar de identidad si acude a los juzgados y pleitea. Para eso hace falta dinero», se queja Solís. Es una de las cuestiones por las que considera tan importante aprobar la nueva norma. En caso contrario, el periodista advierte de que se condena a las personas trans a seguir en las catacumbas, ya que viven en «la más absoluta marginalidad». Y sentencia «Son las parias de las parias y ha llegado la hora de la luz».

jueves, 24 de febrero de 2022

#hemeroteca #trans #transfobia #terf | Raúl Solís: «El feminismo antitrans defiende solo a cierta élite de mujeres»

Diario Córdoba / Raúl Solís //

Raúl Solís · Periodista y autor del libro 'La batalla trans': «El feminismo antitrans defiende solo a cierta élite de mujeres».

“Alimentar la guerra de sexos solo es útil para quienes viven del feminismo», defiende.
Araceli R. Arjona | Diario Córdoba, 2022-02-24
https://www.diariocordoba.com/cordoba-ciudad/2022/02/24/feminismo-antitrans-defiende-elite-mujeres-63078637.html 

Raúl Solís es licenciado en Periodismo y especializado en asuntos europeos, comunicación política y temas sociales, trabaja actualmente como asesor de la diputada de Unidas Podemos Martina Velarde. Autor de ‘La doble transición’, ayer presentó en Córdoba su último libro titulado ‘La batalla trans’, donde analiza cómo se gesta el rechazo de una parte del feminismo a la ley trans, combate los argumentos antitrans y defiende una nueva ola de feminismo.

¿Cómo y cuándo surge este libro?
Surge en julio del 2019, cuando vi que en la Escuela Feminista Rosario Acuña de Gijón, la escuela de pensamiento más importante del feminismo institucional, donde participan destacadas feministas vinculadas al PSOE como Amelia Valcárcel, Alicia Millán o Ángeles Álvarez, se planteaba que la nueva agenda feminista tenía que ir en contra de la ley trans. A raíz de eso, surge un vídeo que se hace viral donde se dice que las mujeres trans son hombres y otras barbaridades. En ese momento, después de años siguiendo a estas mujeres como ejemplo del feminismo de la igualdad, me di cuenta de que se estaba produciendo un giro basado en argumentos de la ultraderecha y decidí que había que dar la batalla ideológica a favor de la ley. Por eso escribí este libro.

¿Qué argumentario combate su libro?
En ese congreso, ellas teorizaron y dijeron que el género no es el sexo y por tanto, no se puede legislar bajo la identidad de género, cuando la ley del 2004 se llama de violencia de género y no de violencia sexual. Además, empiezan a decir que las mujeres, para ser mujeres, tienen que tener vagina y ser básicamente una mujer normativa, algo que va en contra del feminismo.

¿A qué cree que se debe ese giro?
Lo primero es decir que hablamos solo de un sector minoritario del feminismo, de mujeres de una edad muy concreta que han estado en los últimos 40 años gestionando las políticas de igualdad, muy vinculadas al PSOE. En mi opinión, lo que ocurre es que el 8 de marzo del 2018, cuando el feminismo salió de las paredes de los partidos y las instituciones y se hizo popular y hegemónico, una nueva generación de feministas empezaron a poner en la agenda temas que hasta entonces no estaban. El feminismo tradicional se había preocupado de la paridad, pero no de los cuidados, del mercado de trabajo... Digamos que planteaba mucha igualdad para el Ibex 35 y ninguna para las auxiliares de ayuda a domicilio. Frente a eso, nace un nuevo feminismo joven, politizado a través de redes sociales y vídeos de Youtube y la ley trans se convierte en pelota de ping pong con la que las viejas feministas rivalizan con las nuevas, a las que no controlan, hasta llegar a firmar un manifiesto para rechazar que Unidas Podemos entre en el Ministerio de Igualdad.

¿Se trata entonces de una lucha política dentro de la izquierda?
No, no es una lucha política entre izquierdas sino de una lucha por el poder dentro del movimiento feminista. Hablamos de mujeres que han tenido las asociaciones, las unidades de igualdad en las universidades, que han gestionado las delegaciones de igualdad, las cátedras, universidades de verano, las que han escrito los libros... y que temen perder una serie de privilegios.

¿Los objetivos del feminismo y los del movimiento trans son los mismos o son luchas diferentes aunque ambas sean legítimas?
Si entendemos que el feminismo es una secta sí son diferentes, pero si el feminismo es una ideología emancipatoria que busca erradicar cualquier desigualdad, es la misma lucha. El feminismo antitrans solo a cierta élite de mujeres, busca la paridad por arriba y patriarcado por abajo.

¿Qué defiende ese nuevo feminismo surgido de la lucha trans?
Que la sociedad no puede admitir ningún tipo de desigualdad y que el feminismo tiene que seducir también a los hombres porque una sociedad donde las mujeres sean más libres para todos, propone que el feminismo debe hacerse cargo de cambiar el modelo de masculinidad y no alimentar la guerra de sexos que solo es útil para quienes viven del feminismo, pero no para cambiar la sociedad.

lunes, 24 de enero de 2022

#libros #trans #feminismo | La batalla trans

La batalla trans / Raúl Solís.

Manresa : Bellaterra, 2022 [01-24].
130 p.

/ ES / Libros / Derechos Humanos / Feminismo / LGTBI / TERF / Trans / Transexualidad / Transfobia
📘 Ed. impresa: ISBN 9788418684340 / 14,00 €
Cita APA-7: Solís, Raúl (2022). La batalla trans. Bellaterra.

[es.] Este libro no nos habla sobre feminismo, tampoco sobre transexualidad. Este libro trata sobre derechos humanos, que es lo que son el feminismo y los derechos de las personas LGTBI. Lo que aquí vas a leer es una crónica aliñada con reflexión bajo la mirada de quien defiende que las mujeres trans son mujeres y que el feminismo es una ideología emancipatoria. Es un artefacto contra el fanatismo de quienes creen que los cambios sociales se pueden hacer con teorías sin empatía. El autor nos explica la lucha por el poder que se está dando dentro del feminismo tras el desborde social de 2018. Como la reacción antitrans de un sector del feminismo, que de pronto nos ha sorprendido usando contra las personas trans las mismas herramientas que el patriarcado usa contra el feminismo, no es más que la respuesta reaccionaria al empuje de un feminismo popular. Movimiento que estalló en las calles de los pueblos y ciudades españolas y que jubiló a un feminismo institucionalizado y profesionalizado a menudo demasiado interesado en los techos de cristal e impasible a las necesidades de las mujeres pobres que recogen los cristales que se rompen.

En ‘La batalla trans’ se busca comprender que los derechos de las personas trans, al igual que los de las mujeres, son derechos humanos y que este país, que en la dictadura mandó a las mujeres transexuales a la cárcel, las obligó a prostituirse y les propinó palizas cuyas heridas aún no han cicatrizado, tiene una deuda pendiente con este colectivo. Las personas trans salieron de la dictadura una década después que el resto de las y los españoles y que, en cuarenta años de democracia, aún no ha visto reconocido su derecho a ser sin la tutela de jueces, médicos, forenses, psicólogos, psiquiatras o políticos.

Raúl Solís (Mérida, 1982) es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Está especializado en asuntos europeos, en comunicación política y en temas sociales. Ahora trabaja como periodista freelance para diferentes entidades culturales y sociales de Andalucía, y colabora con diferentes medios de comunicación.