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miércoles, 3 de febrero de 2021

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Para salir con mujeres científicas


Para salir con mujeres científicas.

La ilustradora Marta Riera diseña bolsas para la Universidad de Vigo.
Begoña R. Sotelino | La Voz de Galicia, 2021-02-03
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/vigo/2021/02/02/salir-mujeres-cientificas/0003_202102V2C4991.htm 

Nada más práctico y sencillo para visibilizar a las mujeres científicas ninguneadas por la historia, que llevarlas al costado y pasearlas por la ciudad. Esa idea, plasmada en bolsas de tela tipo tote bag, con las imágenes de cuatro destacadas personalidades femeninas en diferentes campos del conocimiento, son las que la diseñadora viguesa Marta Riera ha ilustrado para la Unidade de Igualdade de la Universidad de Vigo, serigrafías de cuya estampación se ha encargado la firma Rei Zentolo.

Con el nuevo equipo rectoral, y con la profesora de la Facultad de Bellas Artes y directora del área de Imaxe Ana Soler, la institución académica ha despertado del letargo en el que lleva sumida desde su nacimiento, de espaldas a la difusión de su proyecto como marca.

Riera era la responsable del departamento de diseño de Galifornia, marca creada en Vigo por su hermano Pablo, y con su fallecimiento, la empresa, en liquidación a través de su web, ya no levantó cabeza al perder a su alma máter, su razón de ser. Lo que sí seguirá como legado es la ruta motera que también Pablo puso en marcha. Recoge el testigo su amigo Javier Herránz para arrancar los motores cuando la pandemia lo permita. La artista viguesa, que fue durante 15 años profesora en Esdemga, la escuela de moda y diseño de la universidad, siempre compatibilizó Galifornia con otros proyectos que ni empiezan ni acaban con las bolsas, ya que también ha diseñado una línea que incluye cartelería, tazas y otros objetos, y stickers para WhatsApp. En el 2018 empezó a colaborar con la Universidad de Vigo a través de la Unidad de Igualdad, para campañas destinadas, sobre todo, a niñas y jóvenes estudiantes para promocionar las carreras científicas entre ellas. Lo primero que hicieron, recuerda, eran unas caretas para que niñas y niños se las pusieran jugando y de paso, se familiarizasen con sus figuras, ya que del otro lado estaba escrita la historia de cada una de ellas y sus logros minimizados u ocultados durante años.

Esas caretas fueron un éxito. La edición se agotó y según indica la directora de la Unidade de Igualdade, actualmente se pueden ver online y descargar desde la web del departamento. Entre las imágenes elegidas hay mujeres como Ada Lovelace, la primera programadora informática de la historia, o Rosalin Franklin, clave en el descubrimiento de la estructura del ADN, pese al robo de su descubrimiento por parte de sus colegas científicos masculinos. Para el proyecto de las bolsas, las elegidas fueron la escritora Egeria, la actriz que inventó el wifi, Hedy Lamarr; la etóloga Jane Goodall y la astrónoma Jocelyn Bell. «Seleccionamos a algunas de las víctimas del Efecto Matilda, nombre que se le da a la costumbre de ningunear los logros de científicas por parte de sus compañeros varones adjudicándose sus logros. Indica Gómez que no tienen un presupuesto grande pero junto al vicerrectorado de Internacionalización, con más medios e interés en la serie de caretas, continúan proyectos que desarrollan también en la cátedra Feminismos 4.0 con la Diputación de Pontevedra. Presisamente para esta iniciativa hizo Marta Riera más trabajos, los últimos encargos fueron seis figuras en caretas y stickers, de Alice Guy, Theano de Crotona, Jennifer A. Doudna, Andrea M. Ghez, Emmanuelle Charpentier y Nicole-Reine Lepaute, además de dos modelos de carteles para celebrar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se festeja el próximo jueves, 11 de febrero.

Tienda «online» hasta que abra la sede de O Berbés
La Universidad de Vigo construye con calma su imagen. Ana Soler explica que su apuesta estética es por la transparencia y la luz, y la formal, por las personas. Todo el proyecto quedó paralizado por la pandemia. «Obviamente hay otras prioridades en este momento». Por eso, por ejemplo, en este momento las bolsas diseñadas y toda la línea de merchandising en marcha, no están a la venta hasta que se active la tienda online, en proceso, como sustituta de la que se abrirá en la sede de la Universidad en O Berbés.

martes, 6 de marzo de 2018

#hemeroteca #mujeres #ciencia | La ciencia (in)visible: la historia del conocimiento en perspectiva de género

Imagen: Praza / Trabajadoras de la USC apoyando la Huelga Feminista
La ciencia (in)visible: la historia del conocimiento en perspectiva de género.
Clara Capafons | Elsevier, 2018-03-06

https://www.elsevier.es/corp/conecta/la-ciencia-invisible-la-historia-del-conocimiento-perspectiva-genero/

El pasado 11 de febrero fue el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una efeméride no muy alejada del próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en la que se reflexiona sobre la situación de la igualdad de género a nivel mundial. El objetivo de la declaración de días internacionales por parte de las Naciones Unidas es llevar a cabo actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública sobre problemas sin resolver para que las instituciones actúen y tomen medidas o para que la ciudadanía así lo exija a sus representantes.

La proporción de mujeres con estudios universitarios en España ha aumentado mucho en las últimas décadas y actualmente supera a la de los hombres. Destaca el 74,4% de matriculadas en Ciencias de la Salud, por encima del 70,1% de la Unión Europea, pero los desequilibrios se acentúan en etapas posteriores y a medida que se avanza en la carrera investigadora la proporción disminuye notablemente. Hoy en día son más las mujeres que ocupan puestos científicos pero la proporción de catedráticas (universidades) y profesoras de investigación (CSIC) no llega aún al 25%.

Mediante la creación de becas como ‘The Mothers of Science’, impulsadas por el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), se busca mejorar la situación de la mujer en el ámbito científico. El BIST, que agrupa siete centros de investigación de prestigio como el Centro de Regulación Genómica o el IRB Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, a través del programa Empowering Women in Science, pretende dar apoyo a investigadoras con hijos y llevar a cabo talleres sobre liderazgo para mujeres investigadoras.

Estereotipos de género
La invisibilidad de mujeres científicas y tecnólogas está presente en la sociedad como se observa en los medios de comunicación y los materiales formativos, de modo que la falta de referentes hace que las niñas y las adolescentes no tengan modelos en los que reflejarse. Si se analiza la presencia de personajes femeninos en los libros de la ESO se observa una gran desigualdad que se acentúa en el campo de la ciencia, pero especialmente en el de la tecnología. En el material educativo a edades inferiores los estereotipos de género también son evidentes, en especial en los recursos fotográficos relacionados con profesiones de adultos. En un estudio reciente que examinaba el papel de la mujer en las imágenes publicadas en la prensa española se halló que un 73,9% mostraba sólo a hombres científicos, un 17,1% sólo a mujeres y un 9% a ambos. En definitiva, la presencia de la mujer en las fotografías sobre ciencia es bastante inferior a su presencia real en la comunidad científica, que es de alrededor del 40%.

Sesgo en la publicación científica
El sesgo inconsciente es el que se produce al hacer valoraciones o juicios rápidos sin que nos demos cuenta. Los estudios de investigación han demostrado que puede afectar a la toma de decisiones en los procesos de selección para un trabajo, o incluso en cómo se califica un manuscrito durante la revisión por pares.

En ambos casos, el impacto del sesgo inconsciente puede influir en la carrera de las mujeres en el ámbito de la publicación científica. Es ampliamente reconocido que para que más mujeres prosperen en carreras de investigación, es necesario que haya una mayor conciencia de los prejuicios que pueden afectarlas.

En los países con mayor producción científica, todos los artículos con mujeres en posiciones de autor predominantes reciben menos citas que aquellos con hombres en los mismos puestos. Las publicaciones de mujeres son más domésticas que las de sus colegas masculinos, con lo que se benefician menos de las citas extra que acumulan las colaboraciones internacionales.

Sin embargo, en los últimos tiempos en el terreno de la publicación de revistas científicas se han realizado esfuerzos para reducir el sesgo y contribuir así a que el proceso de publicación sea más justo y más equitativo para tod@s.

Algunas de estas acciones se basan en examinar los procesos para asegurar que se publica de forma más igualitaria e inclusiva como, por ejemplo, estableciendo buenas prácticas en los procedimientos y las políticas editoriales que generen oportunidades inclusivas para las investigadoras. Otras de las iniciativas consisten en revisar y fomentar la diversidad de género en los comités editoriales, y tratar la inclusión y el sesgo inconsciente en los recursos de formación de todos los actores que intervienen en la revisión por pares. Por último, la realización de rigurosos informes como 'Gender in the Global Research Landscape' son otras muestras de grandes contribuciones para estimular los análisis y estudios sobre género en investigación y ciencia, así como en la publicación técnica y científica.

domingo, 4 de marzo de 2018

#hemeroteca #mujeres #visibilidad | Queridas lingüistas

Imagen: El País / María Moliner
Queridas lingüistas.
La realidad está cambiando y ahora es difícil dar una clase de Lingüística sin mencionar a alguna investigadora actual.
Lola Pons Rodríguez | El País, 2018-03-04
https://elpais.com/elpais/2018/02/27/opinion/1519757202_315530.html

Como un río que nace y se agota, una noticia podría cartografiarse desde su génesis hasta su extinción u olvido. Si la actualidad se mirase como un atlas, los mapas mostrarían dos clases de ríos. Está, por un lado, el de las noticias que brotan repentinas, inesperadas: fallecimientos, el accidente desgraciado, lo que alguien dice o hace; y está, por otro lado, el río de las noticias esperadas, las que podemos anticipar: el aniversario de una muerte, la celebración de una efeméride, el Día-de-Algo que se celebra en una fecha específica año tras año. A veces los ríos se entrecruzan, sin que sepamos cuál es el principal y cuál es el afluente; se encuentran, en eso que la hidrología llama bellamente la “confluencia”.

Eso ocurrió este año con el 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y eso va a ocurrir con el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Ambas celebraciones se encuentran este año con el ambiente mediático emanado de la etiqueta #MeToo y de su consecuencia de mayor alcance, los manifiestos en torno al admirable Time’s Up. Los actos del 11 de febrero nos familiarizaron con encomiables figuras de biólogas, químicas o ingenieras españolas. Sus trayectorias repiten esquemas similares: fatigoso acceso a ámbitos típicamente masculinos, reservas hacia su capacidad y el frenético funambulismo de equilibrar la carrera investigadora y vida familiar en el país con los peores horarios para la conciliación. No son distintos los inconvenientes con que se han enfrentado otras mujeres científicas a las que, tristemente, un año más se dejó prácticamente fuera de ese río de reivindicaciones: arqueólogas, lingüistas, traductólogas, historiadoras... mujeres “de letras” que también hacemos ciencia y que vemos con algo de escepticismo un día en el que ni nosotras ni nuestras antecesoras somos evocadas. Y eso que, en muchos casos, trabajamos en disciplinas a las que las mujeres accedieron antes y con mayor facilidad que en las áreas tenidas como prototípicamente científicas y técnicas.

Apremiar a reconstruir la historia de la mujer en el ámbito de las Humanidades es en sí mismo un objetivo científico, de descripción historiográfica. La investigación sobre la mujer en la historia de la lingüística, por ejemplo, fue tema de un coloquio que se celebró en la Royal Society de Londres en 2016, y a los resultados del coloquio se han sumado otros textos. La Linguistics Society of America ha hecho su propio informe sobre la historia de las mujeres en la institución desde su fundación en 1924. Salen de él datos llamativos y algunos, pese a su aparente nimiedad, muy reveladores: en las revistas científicas norteamericanas de mitad de siglo se citaba en la bibliografía a las investigadoras con su tratamiento (Miss, Mrs), sin que se consignase nada parecido con los varones.

Pero no solo estamos hablando de hacer una historia de la ciencia más inclusiva y amplia, sino de volver a los trabajos y hallazgos de las mujeres que fueron pioneras en un ámbito científico, porque tal vez sus trabajos merecieron más citas y mayor presencia en las aulas universitarias y en la bibliografía. Pensaba estos días en las queridas filólogas españolas de otro tiempo. Hemos recuperado, sí, la memoria de la lexicógrafa y bibliotecaria María Moliner, autora de un diccionario original y sólido. Pero otros nombres muy destacados siguen siendo conocidos solo para los muy iniciados, como el de María Goyri (1873-1954), autora de páginas brillantes de investigación sobre el romancero hispánico. Fue la primera mujer que estudió en la Facultad de Filosofía y Letras, donde una rutina escalofriante la obligaba a acudir al aula acompañada de un conserje que la escoltaba también en los descansos entre clases. Conocemos por alguna crónica de la época su capacidad crítica; reclamó en una tertulia con Emilia Pardo Bazán la necesidad de brindar a la mujer de su tiempo una educación integrada y no limitada. Una figura intelectual de esa altura hoy es conocida meramente por haber sido la mujer de un colosal maestro como Ramón Menéndez Pidal. Y con el nombre de Goyri, vienen al recuerdo el de otras filólogas empequeñecidas por la historia, como la dialectóloga y autora literaria Josefa Canellada, Jimena Menéndez Pidal, Carmina Pleyan i Cerdà o las muchas mujeres que participaron en campañas y colonias de la Institución Libre de Enseñanza. Sus artículos y libros apenas serán citados en los grados y másteres universitarios dedicados a la lengua y la literatura. Poco nos hablaron de ellas en nuestro periodo formativo. El río del 11 de febrero no las reflejó tampoco. Se han reproducido los mismos silencios.

La realidad está cambiando y ahora es difícil dar una clase de Lingüística sin mencionar un proyecto, un corpus, un artículo, una hipótesis debidos a alguna investigadora actual. Me parece tan común citar a ellas como a ellos en mis clases, y nunca he interiorizado (sería horrible) la necesidad de hacer un discurso paritario en los referentes que menciono a los estudiantes. Estos estudiantes son, por cierto, mayoritariamente mujeres, como ha sido habitual en las carreras de Letras desde hace años.

La confluencia de ríos hace más caudalosas las aguas, más profundas y también más revueltas. Del fango se han rescatado tremendos casos de acoso. Pero también se puede hacer emerger mucho de lo valioso que permanece sumergido, como los nombres de estas mujeres científicas. Rescato sus nombres y dedico sus obras a mis alumnas actuales y a las de otros cursos: algunas se habrán convertido en profesoras y habrán tenido que lidiar con el inquietante machismo que se detecta en las aulas de Secundaria. Recuerdo a estas mujeres para que las tengan presentes también mis doctorandas, cuya apuesta por la maternidad implicará conciliar el sentimiento de culpa con la visión de los trenes que se marchan.

Traigo estos nombres para mis compañeras y para mí misma, porque habremos de tener presentes las historias de estas mujeres silenciadas que no tuvieron la invitación para dar una plenaria en un congreso o la oportunidad de hacer una estancia de investigación que nosotras sí disfrutamos. Y las evoco, en fin, para que no se las vuelva a olvidar en los 11 de febrero y los 8 de marzo que vengan.

Bienvenidos sean estos ríos y todos sus afluentes.

Lola Pons Rodríguez es profesora de Historia de la Lengua en la Universidad de Sevilla.

sábado, 10 de febrero de 2018

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Galicia: La USC organiza un maratón para que las científicas gallegas estén en Wikipedia

Imagen: La Voz de Galicia / Alfonso III de Fonseca, fundador de la Universidad de Santiago de Compostela
La USC organiza un maratón para que las científicas gallegas estén en Wikipedia.
Xoana Pintos recopiló el nombre de 85 licenciadas en carreras de ciencias desde 1910.
La Voz de Galicia, 2018-02-10
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/santiago/2018/02/10/usc-organiza-maraton-cientificas-gallegas-esten-wikipedia/0003_201802S10C4994.htm

Ochenta y cinco nombres. Es la lista de científicas que estudiaron en la Universidade de Santiago entre 1910 y 1960. Son las pioneras. Las primeras que accedieron a la enseñanza superior y que hicieron carrera. Son nombres recopilados por la investigadora Xoana Pintos, mujeres en la mayoría de los casos, todavía bastante desconocidas. Por eso, el próximo 20 de febrero, para celebrar el Día da Muller e da Nena na Ciencia, está convocado un editatón, un maratón en el que crear, ampliar y mejorar los artículos sobre mujeres científicas que hay en la gran enciclopedia del siglo XXI: la Wikipedia.

A excepción de la oceanógrafa Ángeles Alvariño, la astrónoma Antonia Ferrín, las hermanas Elisa y Jimena Fernández de la Vega, la farmacéutica Manuela Barreiro Pico, la física Inmaculada Paz Andrade y la ginecóloga Olimpia Valencia, el resto de la lista de 85 pioneras carecen de artículo propio en la versión en gallego de la Wikipedia. Como Sara Soto, una compostelana que en el año 1930 ingresó en la Facultad de Ciencias compostelana, sección de Química, y que en 1935, según los registros, ejercía como profesora ayudante de clases prácticas de Complementos de Física a propuesta del catedrático Álvarez Zurimendi.

No es la única actividad para visibilizar el papel de la mujer en el ámbito científico. La propia Xoana Pintos dará una charla el día 14 a las 13 horas que lleva por título ‘Non só Marie Curie’. Además, a lo largo de este mes y el siguiente la exposición sobre científicas pioneras visitará varios centros de secundaria de la ciudad. Actualmente, y hasta el día 15, está en el IES de Pontepedriña.

jueves, 8 de febrero de 2018

#hemeroteca #mujeres #ciencia | 11 de febrero: un día para rescatar a nuestras inventoras del olvido

Ángela Ruiz Robles
11 de febrero: un día para rescatar a nuestras inventoras del olvido.
Eulalia Pérez Sedeño · CSIC | 20 Minutos, 2018-02-08
https://blogs.20minutos.es/ciencia-para-llevar-csic/2018/02/08/11-de-febrero-un-dia-para-rescatar-a-nuestras-inventoras-del-olvido/

El próximo domingo 11 de febrero de 2018 se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con el objetivo de romper las barreras de género en el ámbito científico. Una de esas barreras es la poca visibilidad de las científicas y la existencia de estereotipos que hacen que las niñas se interesen menos que los niños por algunas disciplinas como la física y las ingenierías, y que producen sesgos involuntarios en la evaluación de los méritos de las investigadoras.

Entre las muchas mujeres invisibilizadas en la historia de la ciencia y la tecnología, también se encuentran las inventoras y, entre ellas, cómo no, las inventoras españolas.

En una ocasión dijo Voltaire que había conocido muchas mujeres ‘científicas’ muy inteligentes, pero ninguna inventora. Parecía así negarles capacidad inventiva, algo que se ha perpetuado en la falsa creencia de la incapacidad de las mujeres para la ingeniería. Los hechos históricos nos demuestran lo erróneo de esa idea: Josephine Cochran (lavavajillas), Mary Anderson (limpiaparabrisas), Rachel Fuller Brown y Elizabeth Lee Hazen (el antibiótico nistatina), Gertrude Ellion (los fármacos Inmuran y Zovirax, entre otros), Hedy Lamarr (cifrado de comunicaciones y más) o Stephanie Kwolek (fibra Kevlar) son algunos ejemplos significativos.

También aquí hemos tenido y tenemos inventoras desde hace mucho tiempo. La primera mujer en registrar un invento fue Fermina Orduña, quien en 1865 patentó un carro especial para vender en la calle leche de burra, vaca o cabra. Pero quiero traer aquí el caso de dos inventos que, al igual que sus inventoras, siguieron suertes muy distintas: la fregona y el libro mecánico.

Se suele señalar a Manuel Jalón, en 1964, como el inventor español de la fregona (había habido una patente semejante en EEUU en 1901). Pero Julia Montoussé Frages (de origen francés, aunque avilesina de adopción) y su hija Julia (Julina) Rodríguez-Maribona obtuvieron, en 1953, una patente muchos años antes que el mecánico de aviones. La patente de modelo de utilidad nº 34.262 se denominaba “dispositivo acoplable a toda clase de recipientes tal como baldes, cubos, calderos y similares, para facilitar el fregado, lavado y secado de pisos, suelos, pasillos, zócalos y locales en general”. ¡Un nombre mucho más difícil de recordar que el sencillo ‘fregona’! Desde luego, si examinamos los planos que figuran en la solicitud, no cabe duda de que se trata de una auténtica fregona.

Poco se sabe de estas mujeres, más allá de su parentesco y de la fecha de sus muertes: la madre en 1971 y la hija en 2005; o que eran de familia acomodada y sin estudios superiores, lo que muestra que la creatividad, inventiva y preocupación por situaciones humanas (el hecho de que las mujeres tuvieran que fregar los suelos de rodillas, día tras día) puede ser un buen acicate para encontrar soluciones.

La otra mujer que quiero sacar a la luz es Ángela Ruiz Robles (1895-1975), una leonesa de familia acomodada, con estudios superiores de magisterio, de gran capacidad innovadora y creativa, y siempre preocupada por mejorar la educación de sus compatriotas. Autora prolífica (dieciséis libros de texto), sus inventos fueron muchos y variados, pero quizás el más interesante fuera el del libro mecánico.

En 1949 registró la patente nº 190.968, titulada “Procedimiento mecánico, eléctrico y a presión de aire para lectura de libros”. Las lecciones de cada asignatura estaban separadas en diversas hojas. Cuando se apretaban unos pulsadores, subían mecánicamente o por aire comprimido y el o la alumna podía ver la lección. Además, se podía aumentar el tamaño e incluso iluminar.

Posteriormente, Ángela Ruiz Robles perfeccionó el libro mecánico creando la Enciclopedia Mecánica, un dispositivo para mejorar las enciclopedias que usaban los escolares. La patentó en 1962 (nº 276.346), pero aunque se construyó un prototipo en bronce, madera y zinc, nunca llegó a comercializarse. En 1970 recibió una oferta de EEUU para explotarla en ese país, pero ella quería que los beneficios fueran especialmente para los españoles. Aunque hubo alguna empresa española que se interesó por la comercialización, la cantidad de dinero que tenía que aportar la inventora lo hizo inviable. No obstante, Ángela fue muy reconocida en su época y recibió un montón de distinciones y premios en diversos certámenes de inventores y exposiciones nacionales e internacionales.

Son dos casos muy distintos los de estas mujeres. Las primeras, Julia Montoussé y Julia Rodríguez-Montussé, han quedado ocultas como muchas otras mujeres en la historia, siendo reemplazadas, como tantas veces, por un varón. La última fue reconocida en su época, pero sus logros también han quedado oscurecidos, aunque ahora se la reconoce, al menos en nuestro país, como la precursora del libro electrónico. Así, una de las salas de trabajo del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología lleva su nombre.

Eulalia Pérez Sedeño es investigadora del CSIC en el Instituto de Historia y coautora del libro "Las ‘mentiras’ científicas sobre las mujeres" (Catarata).

martes, 7 de marzo de 2017

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Las mujeres senegalesas reclaman su espacio en la ciencia

Imagen: El País / Asistentes al taller Ciencia e Igualdad de Género en Dakar, Senegal
Las mujeres senegalesas reclaman su espacio en la ciencia.
El índice de participación de científicas, investigadoras y emprendedoras es muy bajo a pesar de las medidas adoptadas.
Marta Moreiras | El País, 2017-03-07
http://elpais.com/elpais/2017/03/03/planeta_futuro/1488555273_441511.html

La distancia que separa a los hombres de las mujeres es evidente, al menos en el terreno de la ciencia. En Senegal solamente 25 de cada 100 científicos son mujeres, una cifra inferior a la ya ínfima representación global de las mujeres en el campo de la investigación, un 28% según la UNESCO. Ante un panorama tan desolador, constituye una obligación moral, social y política actuar para que esta perspectiva cambie de forma radical.

El pasado 11 de Febrero se celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia proclamado por la Asamblea General de la ONU en el año 2015. Ese día la UNESCO Dakar congregó a las grandes figuras femeninas que lideran, gestionan e impulsan la investigación y la innovación científica y tecnológica en Senegal para reivindicar el papel de las mujeres en un sector todavía copado por hombres.

“Estamos haciendo grandes esfuerzos, pero todavía no son suficientes” asegura Soukèye Dia Tine, investigadora y profesora en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar. “El Gobierno quiere reducir la desigualdad e implicar a las mujeres en el ámbito científico. Por eso, además de voluntad política, está demostrando su compromiso a través de una gran inversión y de nuevas medidas” dice Soukèye en representación del Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación de Senegal. “Todavía somos muy pocas y esto tiene que cambiar”.

Soukèye, directora financiera de Investigación y Desarrollo Tecnológico, se refiere a La Ciudad del Saber de Diamniadio, un proyecto mastodóntico y sin precedentes en este país con un presupuesto global de casi 70 millones de euros pensado para impulsar la investigación, favorecer la innovación y promover la cultura científica en Senegal. La Ciudad del Saber es un espacio de 14 hectáreas que albergará el Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación, la sede del Centro Nacional de Investigaciones Científicas Francés (CNRS), la sede de la Universidad Virtual de Senegal (UVS), la Agencia Nacional de la Investigación Científica Aplicada (ANRSA), o la Plataforma de Apoyo Técnico a la Investigación y a la Innovación para la Emergencia (Patrie), entre otros.

También hizo alusión al programa de reformas diseñado para reducir la desigualdad, compuesto por 11 medidas orientadas a la promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación. Quiere convertir las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el eje central de la enseñanza superior, facilitar el acceso a los estudios universitarios, reorientar el sistema hacia la ciencia y la tecnología y dar un impulso a las formaciones profesionales cortas. “Estas medidas son más generales, persiguen mejorar el rendimiento y la efectividad de la investigación y la enseñanza superior, pero también hay algunas específicas que estimulan la participación de las mujeres en la ciencia” añade. “Para equilibrar la diferencia, se aplica una discriminación positiva en la atribución de becas”, dice Soukèye. “Un 7% de las ayudas están estrictamente reservadas a vosotras, el resto van en función de los resultados y los expedientes. Esta medida garantiza que estén siempre presentes” continúa Soukèye, quien recuerda que casi el 50% de las becas concedidas por el Gobierno en 2016 fueron para mujeres

Al encuentro también asistieron otras “leonas de la ciencia”, como dice Rufina Dabo Sarr, representante de INWES, la red internacional de mujeres ingenieras y científicas, y de AFSTech, la asociación de mujeres para la promoción de la ciencia y la tecnología en Senegal. Rokhaya Solange Mbengue vino para compartir las iniciativas de SONATEL, principal grupo de telecomunicaciones en Senegal. Pero también para apoyar y visibilizar a las mujeres en el ámbito científico; igual que Bitilokho Ndiaye, consejera técnica de género del ministro de Correos y Telecomunicaciones, que asistió para mostrar los casos de éxito de mujeres que han desarrollado proyectos tecnológicos innovadores. El taller se completa con un grupo de 50 estudiantes universitarias, ingenieras y emprendedoras que asistieron a las jornadas para que intercambiar conocimientos con sus compañeras y participar en los debates abiertos con las expertas.

“Todas las que estamos aquí compartimos la misma pasión, profesión y el mismo objetivo: queremos promover el trabajo que realizan las mujeres en los distintos dominios de la ciencia y la innovación tecnológica, generalmente silenciado y poco reconocido” afirma Rufina. “Hay muchas oportunidades a las que, por falta de confianza, las mujeres no se presentan a las convocatorias, y eso es un error”, añade su colega Rokhaya Solange Mbengue, directora del departamento de responsabilidad social corporativa de Orange. “Tenéis que presentaros” apela dirigiéndose a las jóvenes asistentes. Rokhaya se refiere al Linguère Digital Challenge, un premio a la innovación de las mejores start-up encabezadas por mujeres que utilizan las TIC.

El concurso está destinado a promover la presencia de las mujeres en el sector tecnológico y a impulsar la presencia femenina en el campo de la innovación. “Este año hemos recibido 41 expedientes en el concurso”, asegura Rokhaya. SONATEL organiza un concurso de start-ups desde hace seis años, y menos del 10% de las candidaturas corresponden a mujeres. Para ella, la razón es que no se sienten incluidas o aludidas por esta convocatoria.

La compañía telefónica se ha sumado a la iniciativa y ofrece varios servicios telefónicos que responden a las necesidades cotidianas que más les preocupan, como el empleo, la salud y la seguridad. Así nace Orange Woman, un programa para impulsar el desarrollo económico y social de las africanas. Además, también han firmado la iniciativa HeForShe, una campaña creada por ONU Mujeres que promueve la igualdad de género en todo el mundo y quiere involucrar a los hombres y a los niños como agentes de cambio.

Más allá de lamentos y denuncias, este grupo de científicas y activistas de la ciencia se reunieron para celebrar un día importante y para recordar que la lucha continúa. La jornada se caracterizó por el debate abierto y el intercambio de perspectivas y propuestas que impulsen el cambio.

Aunque las intervenciones de las expertas guiaron la jornada, el talento y la genialidad no están solo en las veteranas, sino que también abunda en las nuevas generaciones. Youma Fall, con solo 24 años, ha creado Weccio, una aplicación de móvil y una web que promueven el intercambio de libros de texto entre padres, profesores y escuelas de todo el país. Weccio significa intercambio en Wolof, el idioma más hablado en Senegal. “Aquí hay muchas familias sin recursos y se me ocurrió desarrollar una aplicación que permita obtener libros de texto sin necesidad de comprarlos”, dice la joven emprendedora, recién licenciada en ingeniería de telecomunicaciones. En un país como Senegal, donde existen más de 15 millones de abonados, la población total del país no llega a los 16 millones­ según la ARTP, y el 95% de las conexiones a internet se hacen a través del teléfono. Desarrollar aplicaciones para móvil es el mejor modo de llegar a la población.

Con el mismo espíritu que Weccio nació AAWDI, una plataforma digital para web y móvil que facilita el acceso a las semillas para la agricultura. Dicko Sy, ingeniera agrícola, está detrás. AAWDI es un mercado virtual de semillas que conecta a los agricultores con los vendedores gracias a un sistema de geolocalización y una plataforma USSD (Servicio Suplementario de Datos no Estructurados), un servicio de mensajería similar al de los SMS, aunque es instantáneo y los mensajes no se pueden almacenar. La aplicación hace un seguimiento y un control de calidad de la variedad de semillas disponibles en el mercado senegalés, proporciona una amplia gama de productos y ofrece una comparativa de precios. La agricultura es uno de los sectores clave del país y emplea a casi la mitad de la población activa. Además, el crecimiento económico del 6,4% que experimentó Senegal en el primer trimestre de 2016, se debe en parte al buen funcionamiento del sector agrícola, según el Banco Mundial.

“Todo lo que hagamos es poco, seguimos jugando con mucha desventaja” asegura Soukèye Dia Tine. El problema viene desde abajo y exige grandes reformas estructurales: "Son varios los factores que frenan el desarrollo del sistema educativo senegalés: la tasa de éxito en el bachillerato todavía es muy baja, del 38%; la oferta académica es incapaz de cubrir la demanda y, además, la organización y la gestión son poco racionales”.

miércoles, 15 de febrero de 2017

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Las mujeres olvidadas de la ciencia

Las mujeres olvidadas de la ciencia.
Eclipsadas por los hombres de su entorno, muchas científicas han permanecido en la sombra durante muchas décadas. Recuperar su nombre es importante por justicia, para crear modelos actuales y para acabar con la discriminación que aún existe.
Raquel C. Pico | ctxt · Contexto y Acción, 2017-02-15
http://ctxt.es/es/20170215/Firmas/10860/cientificas-NASA-D%C3%ADa-Internacional-de-la-Mujer-y-la-Ni%C3%B1a-en-la-Ciencia-machismo-mujeres-en-la-ciencia.htm

Existen ciertas creencias en el imaginario colectivo sobre lo que significa ser un científico. Para verlas, se podría pedir a un niño que dibujase a una de las personas dedicadas a esta actividad: seguramente plasmaría en el papel a un genio alocado, un hombre con bata y cabellera alborotada. Por supuesto, ser un científico no es necesariamente así. Es, más bien, a lo que nos hemos acostumbrado cuando se piensa en ellos. Son geniales, son complicados... Y son hombres. En las críticas positivas que ha recibido la película Figuras ocultas en los medios estadounidenses –recupera la historia de las olvidadas mujeres negras matemáticas de la NASA– se destaca su representación del genio matemático no solo como mujeres y negras, sino también como personas que llevan vidas normales al margen de la ciencia. Algo bastante inusual en el cine sobre esta materia, que tiende a crear imaginarios sobre el genio y la locura.

En el ensayo biográfico que desentraña esta historia, titulado también ‘Figuras ocultas’ (HarperCollins Ibérica, 2017), la autora, Margot Lee Shetterly, habla de esos momentos clave en los que se generó la imagen de los científicos de la NASA como hombres blancos, vestidos con camisa y corbata y equipados con un casco. En los comienzos de la carrera espacial, cuando Estados Unidos ponía en órbita sus primeras misiones tripuladas, se filmó un documental que luego se retransmitió masivamente al público. En él, las imágenes capturadas en las salas de comunicación que entablaban conversaciones con los astronautas estaban llenas de esos hombres, aunque esos hombres no fueran todos los científicos que estaban detrás del trabajo que había mandado las misiones al espacio. Por ejemplo, las computadoras –profesionales responsables de los cálculos realizados– eran siempre mujeres.

“En la ciencia ocurre lo mismo que ocurre en cualquier campo: somos ignorantes del papel de la mujer en muchísimos terrenos en los que estuvo presente”, explica, poco después de que su novela llegase a las librerías, Miguel A. Delgado, autor de ‘Las calculadoras de estrellas’ (Destino, 2016). Su libro captura, desde la ficción, a algunas de esas mujeres científicas tan desconocidas para el gran público (aunque no tanto en este caso para el público especializado). Mujeres que durante finales del siglo XIX y principios del XX trabajaron en la Universidad de Harvard para hacer un censo de todas las estrellas del firmamento.

Sus historias y sus descubrimientos han sido muchas veces difuminados o eclipsados por las figuras masculinas de su entorno, por lo que es complicado recuperarlas de las sombras de la historia. “Uno de los motivos es que las primeras mujeres eran ‘hijas de o hermanas’ de algún científico, lo que ha hecho que su trabajo se asocie a la parte masculina”, apunta Teresa Valdés-Solís sobre las razones de este desconocimiento del papel de las científicas. Valdés-Solís es científica en el Instituto Nacional del Carbón, divulgadora científica y una de las personas que está detrás del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra el 11 de febrero y que busca visibilizar el papel de la mujer científica. Fue lo que ocurrió, por ejemplo, con Caroline Herschel, pionera de la astronomía y que solo fue, durante mucho tiempo, la ‘hermana’ de Sir William Herschel; o con Ada Lovelace, la desarrolladora del primer lenguaje de programación y cuyo trabajo fue minimizado frente al que hacía Charles Babbage. Lovelace era en los libros simplemente la hija de Lord Byron.

En las nomenclaturas y los homenajes, algo en apariencia inofensivo, también se puede observar esta realidad. En la Luna, por ejemplo, hasta 1.586 accidentes geográficos llevan el nombre, a modo de homenaje, de alguna persona. De ellas, según apuntan Daniel Roberto Altschuler y Fernando J. Ballesteros en ‘Las mujeres de la Luna’ (Next Door Publisher's y Jot Down Books, 2016), solo 28 son mujeres. “Hay muchas más mujeres en la ciencia”, denuncia Ballesteros, que ese bajísimo porcentaje de mujeres que han logrado entrar en los montes y cráteres de la Luna. “Las mujeres tienen el planeta Venus”, reconoce el autor, pero hasta en ello se puede ver cierto machismo, explica. Solo hay que pensar en qué se basan los nexos de unión de Venus con las mujeres.

viernes, 10 de febrero de 2017

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Cómo fomentar la presencia femenina en carreras técnicas

Imagen: SINC / Natalia Padilla-Zea
Cómo fomentar la presencia femenina en carreras técnicas.
Informar a las niñas sobre las profesión de ingeniería desde Primaria, familiarizarlas con asignaturas amenas sobre este campo, apostar por la visibilidad de la mujer en la ciencia y un aprendizaje basado en proyectos. Estos son algunas de las recomendaciones para fomentar las vocaciones científicas femeninas en ingeniería y tecnologías de la información, según el estudio realizado por investigadoras de varias universidades españolas.
SINC, 2017-02-10
http://www.agenciasinc.es/Noticias/Como-fomentar-la-presencia-femenina-en-carreras-tecnicas

“Hay muchas iniciativas para paliar un problema que afecta especialmente a carreras como informática, ingeniería o telecomunicaciones, donde la presencia femenina es casi inexistente“, comentan las autoras de un trabajo sobre iniciativas y estrategias para acercar a las mujeres a las ingenierías TIC, que publica la ‘Revista Iberoamericana de Tecnologías del Aprendizaje’.

La misma situación la corroboran diversos estudios internacionales de UNESCO que, tras recopilar datos de 14 países, concluyen que la probabilidad que sólo un 18% de las estudiantes terminan una licenciatura de ciencias, mientras que en los hombres ese porcentaje se eleva hasta el 37%.

En España, las mujeres matriculadas en carreras de Ingeniería y Arquitectura sólo representan un 25,8%, según el último informe del Ministerio de Educación. Respecto a los estudios superiores de carreras técnicas, la situación también es muy desigual, ya que las mujeres no llegan a representar el 30% de estudiantes de doctorado.

Tras estudiar buenas prácticas en España y en el resto del mundo, el equipo multidisciplinar de investigadoras de la Universidad de Granada, Universidad de Lleida, Universidad de La Laguna y de la Universidad Internacional de la Rioja ha elaborado un decálogo de sugerencias que se han demostrado útiles para que las estudiantes se interesen por las carreras técnicas.

Los dos primeros puntos son dar información sobre la profesión de ingeniero desde Educación Primaria, e introducir alguna asignatura en edad temprana para familiarizarse con los conceptos básicos de la informática de forma amena y divertida.

También hay que Incorporar en los planes de formación del profesorado las competencias digitales, con por ejemplo: formación específica sobre didáctica de la informática; además de asociar un carisma o proyección social a la función del ingeniero, “ya que se ha demostrado que las mujeres se sienten atraídas por proyectos de ingeniería que tratan de mejorar la sociedad”, según las profesoras de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) que han colaborado en el artículo.

Por otra parte, los maestros deben usar la tecnología de forma innovadora. Se pueden obtener, por ejemplo, buenos resultados con la 'gamificación', o convertir el proceso de aprendizaje en un juego. También hay que incentivar que las propias mujeres no se vean menos capaces y se pongan barreras a sí mismas.

Despertar en las niñas la curiosidad por la ciencia y la tecnología
El estudio señala, además, la importancia de impartir cursos para despertar en las niñas la curiosidad por la ciencia y la tecnología, y que hay que visibilizar el papel de la mujer en la ciencia y en las carreras técnicas, con el apoyo de los medios de comunicación.

Por último, el artículo señala que en la escuela hay que fomentar el trabajo en equipos mixtos con perfiles de rendimiento heterogéneos, además de promover un aprendizaje basado por proyectos, en el que se favorezca que todos los alumnos pasen por diferentes roles.

"Posiblemente, las chicas escogerán con más alta probabilidad los roles 'asociados a chicas', por lo que resultaría beneficioso hacer rotaciones y permitir que todos realicen todas las tareas. De esta forma, podemos ayudar a todos, no sólo a las chicas, a descubrir nuevos intereses que no conocían”, comenta Natalia Padilla-Zea, investigadora de la UNIR.

Estas observaciones se fundamentan en varios experimentos llevados a cabo en estas universidades, en las cuáles también se ha observado que enseñar habilidades básicas de informática tiene buenos resultados en ambos sexos, y que el nivel de interés de las mujeres aumenta si tienen un sentimiento de pertenencia a un grupo interesado por el tema, o perciben expectativas de éxito.

Las investigadoras concluyen que “se pueden reformular los objetivos de la investigación en ingeniería y en los planes de estudio haciendo que sean relevantes a las necesidades de la sociedad, potenciando el compromiso social, y no enfocándolo sólo como un tema relacionado con la igualdad de género”.

Referencia Bibliográfica: Paderewski, P., García-Arenas, M., Gil-Iranzo, R., González-González, C., Ortigosa, E. M., y Padilla-Zea, N. "Iniciativas y Estrategias para Acercar a las Mujeres a las Ingenierías TICs". Versión Abierta Español-Portugués de la Revista Iberoamericana de Tecnologías del Aprendizaje (VAEP-RITA), vol 3(4), pp. 141-149.