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miércoles, 31 de mayo de 2017

#hemeroteca #flamenco | El flamenco 'sale del armario'

Imagen: El Mundo / Miguel Poveda
El flamenco 'sale del armario'.
El primer festival LGTB del género acerca el baile, el toque y el cante de artistas como Miguel Poveda al público del World Pride Madrid.
José Manuel Gómez | El Mundo, 2017-04-31
http://www.elmundo.es/cultura/musica/2017/05/31/592e1633268e3ef5608b4588.html

El mundo del flamenco vive en un sobresalto en esta temporada primavera-verano, no tanto porque alguna de sus figuras salgan del armario, que eso ha ocurrido con normalidad, sino porque se acumulan tantas y tan variadas propuestas flamencas que no hay afición que lo resista. Este miércoles se presenta Flamenco Diverso, una iniciativa independiente creada por Marta, Cariño! que se desarrollará del 22 junio al 2 de julio y que se complementa con propuestas teatrales y gastronómicas en torno a la celebración del gran desfile LGTB de Madrid con motivo del World Pride en la capital.

El 25 de junio se presenta ‘Hablar en hombre’ (Teatros Luchana), un espectáculo del bailarín Fernando López, en el que se plantea "la homosexualidad masculina en el baile flamenco a través de la puesta en escena de los conflictos estéticos y sociales que se viven y que se hacen espectáculo en este arte". Fernando López es, además, filósofo por la universidad de París y ha presentado recientemente el libro ‘De puertas para adentro: disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca’, que, según el autor, es "la continuación de otro libro, una tesina, que ganó el premio de investigación en danza de la Academia de las Artes Escénicas y abordaba la historia del baile por farruca desde la perspectiva de género".

Dos mujeres, Antonia Jiménez a la guitarra flamenca y Marta Robles a la clásica escenifican ‘Dos tocaoras’, un concierto en el que se recupera la mujer y la guitarra, un imagen habitual en el primer tercio del siglo XX. En el Coliseum de Gran Vía se presenta el 27 de junio Rocío Molina con la cantaora Rosario la Tremendita en el espectáculo ‘Afectos’ que han paseado por todo el mundo mundial sin parar demasiado por España y que contiene abundantes hallazgos para cualquier mentalidad sensible al arte. Rojas y Rodríguez presentan el día 28 ‘Titanium’, un espectáculo de baile.

El plato fuerte del festival llega con Miguel Poveda que debuta el día 29 durante los tres días siguientes, hasta el 1 de julio. Miguel Poveda nunca ha salido del armario, siempre ha comentado esa circunstancia con normalidad. Es verdad que se han escuchado algunos comentarios despectivos sobre su condición sexual, pero dan la impresión que son más fruto de la envidia que de la homofobia. Poveda llena sus conciertos en Madrid, incluso en sus comienzos, cuando se presentaba en los lunes flamencos del Revolver recién ganada la lámpara minera de la Unión. Entonces no bromeaba sobre su condición sexual como lo hace ahora delante de su público. Aquel jovencísimo Miguel Poveda ni bromeaba, ni hablaba, era muy tímido.

"No creo que nadie que venga al desfile del orgullo gay se lo pierda el día 1 de julio para ver a Miguel Poveda", explica Jaci González, responsable de la web ‘aireflamenco_com’, que recuerda que ese mismo día han programado a Concha Buika en los Jardines del Botánico de la Complutense. Rafael Manjavacas, director de la página ‘deflamenco_com’, ve Flamenco Diverso como una oportunidad para ganar público: "Ahora que hay tantos espectáculos diferentes, necesitamos público y creo que van a llenar".

¿Cuantos flamencos hay sin salir del armario? "Ni lo sé ni me importa", razona una de las personalidades del flamenco en los últimos 30 años que prefiere mantenerse en el anonimato. "Lo fundamental es que el flamenco es más sexy que el rock, que el reggae y que el reggaetón, y eso lo tienen claro en Nueva York, París, Tokio, Ámsterdam o Londres. Si hay algún problema con el flamenco no es si es gay o ‘hetero’, es de nuestro sistema educativo. Y, finalmente, de tener dinero para pagar la entrada. ¿Por qué crees que mataron a Federico García Lorca? ¿lo mataron por rojo?, ¿lo mataron por flamenco? o ¿lo mataron por homosexual? Quizá por eso no se han encontrado sus restos".

sábado, 18 de marzo de 2017

#hemeroteca #flamenco | Fernando López, bailaor: «Cualquier limitación de libertad es un problema para el desarrollo del arte»

Fernando López, bailaor: «Cualquier limitación de libertad es un problema para el desarrollo del arte».
Mª Isabel Rodríguez Palop | El Periódico Extremadura, 2017-03-18
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/cultura/cualquier-limitacion-libertad-es-problema-desarrollo-arte_1005426.html

«La identidad flamenca, como ficción sensible, es marica pero no solo por su origen sino por su esencia…» y así hasta 165 páginas en las que Fernando López (Madrid, 1990), bailaor, filósofo, y coreógrafo, expone su visión respecto a la sexualidad en el mundo del flamenco. Su libro 'De puertas para adentro' se divide en tres partes: recorrido por figuras fundamentales del cante y el baile flamenco del siglo XX; testimonios de artistas flamencos respecto a la visibilidad de la sexualidad en su trabajo, y finalmente, análisis global del autor. López asegura que no ha querido escribir para crear una revolución pero es innegable que lo ha hecho. Juzguen ustedes. Valiente, al menos, ha sido.

-‘De puertas para adentro. Disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca’, ¿está el flamenco preparado para este libro?
-Pues yo creo que el flamenco es una etiqueta que engloba muchos submundos, y creo que hay un submundo donde este libro es recibido con mucha alegría, otros donde está siendo un revulsivo, y otros donde está pasando más desapercibido. El feedback que me ha llegado es que existían dos polos opuestos. Hay mucha gente que me ha dicho: ¡menos mal, ya era hora! porque, efectivamente, bajo tierra hay un ruido de fondo en el que estas cuestiones siguen saliendo y por otro lado, personas a las que les ha parecido algo anacrónico, algo que no se debía contar, o algo que no era necesario porque estamos en el siglo XXI, ¡y todo va bien! Son los que más han tenido una actitud de ataque ante el libro.

-Ese ‘oscurantismo’ del que habla en el libro, ¿perjujdica al desarrollo de este arte como tal?
-Creo que ha perjudicado a los intérpretes tanto en su vida personal como en la artística. También es cierto, que lo que cuento en el libro es que cada persona ha buscado estrategias para salir adelante, estimularse de alguna manera, y crear de manera suficientemente interesante para seguir en los escenarios. Cualquier limitación de libertad es un problema para el desarrollo del arte.

-Todos necesitamos expresarnos, ¿cree que esa prohibición ha ‘favorecido’ a la creatividad artística?, ¿ha habido algo positivo?
-Bueno, es una de las paradojas de las que hablo en mi libro. No es que el flamenco haya sido una cárcel para los bailaores o bailaoras, sino que ellos llegan al baile cuando ya sienten una cierta represión social por no poder ser ellos mismos, y necesitan expresarse y canalizar esa vergüenza, odio, sentimiento de exclusión a través del baile, el arte. Es cierto que cuando llegan a esa forma de expresión, al flamenco, también ven que hay límites y eso es lo curioso y lo paradójico.

-¿Qué límites encontraron?
-En el caso del baile, una distinción entre el del hombre y el de la mujer y el tipo de masculinidad y feminidad que podían poner en escena cuando estaban bailando. Y es que eran unos cuerpos de baile muy diferentes a los que mostraban fuera de los escenarios.

-¿Todo está relacionado con la homosexualidad?, ¿no puede estar relacionado simplemente con una forma de expresión artística?
-La cuestión de la homosexualidad puede ser tratada de diversas maneras. No es solo tener una vida afectiva con una persona del mismo sexo, sino como negocias con esos códigos de género sociales que están muy ligados a la cuestión de la sexualidad. Siempre hay una sospecha de homosexualidad tras la ruptura del código de género aunque no sea real. El tema del rumor, de la acusación vacía es algo que también está detrás, y también hay que tener en cuenta porque ha funcionado históricamente como una barrera invisible para que esas rupturas estéticas pudieran producirse.

-¿Qué análisis hace usted tras este libro?
-Cada cuerpo, cada bailaor que yo he analizado no es homogéneo, es decir, hay cosas que muestra, otras en los que es tremendamente transgresor y otras sumamente tradicional. Siempre se oculta algo para mostrar otras cosas, y viceversa. Lo que yo he aprendido tiene que ver mucho más con el movimiento, con la manera de bailar, más que con la indumentaria: hombres con bata de cola, mujeres de hombre… y qué hay personas a las que les sigue despertando sospechas pero que no resulta tan potente como ver a un cuerpo moverse con pluma por ejemplo, que sigue siendo algo problemático para los espectadores.

-¿Y cómo podemos cambiarlo?
-Yo creo que hay una educación en la mirada, y en libro también cuento que todos estamos habitados por esa clase de esquemas a la hora de manera de mirar los cuerpos, pero también creo que hay una educación y una actitud abierta ante los propios prejuicios. Uno puede ser capaz de reconocer que algo le produce rechazo y analizar de dónde le viene eso.

-Tenemos que aprender a volver a mirar…
-Sí, pero yo creo que eso es constante. Creo que la mirada se cristaliza, se fosiliza muy pronto porque enseguida nos acostumbramos y dejamos que solidifiquen los esquemas que no solo tenemos de forma personal, sino de forma social. Hay que elaborar una actitud crítica constante.

-Este libro ¿quién lo necesitaba más?, ¿el flamenco o usted?
-Yo si he hecho el libro ha sido para mí, no creo que la primera motivación fuera provocar una revolución dentro del flamenco ni nada parecido. Está más relacionado con las investigaciones realizadas en mis actuaciones por otras cuestiones ligadas a una práctica que va más allá del flamenco como el activismo, o la política.

-¿Cuánto de filosofía tiene el flamenco?
-Hay algo muy cercano al existencialismo de principios del siglo XX. Una postura vital de aceptación de lo trágico de la vida, y que se traduce en el baile flamenco muy postural. Se está bailando, cantando y escuchando sentimientos muy tristes incluso negativos, y el cuerpo se mantiene en una actitud de dignidad: aquí estoy, esto es la vida y la enfrento. No me agacho, no me recojo…

viernes, 3 de marzo de 2017

#hemeroteca #flamenco | Un terreno complicado de pisar

Antonio Mairena
Un terreno complicado de pisar.
Decía hace unos días José Luis Ortiz Nuevo, en otra entrevista de Francis Mármol, que aunque se está investigando más que nunca, «de manera un poco desordenada», aún hay estudios por hacer.
Manuel Bohórquez | El Correo de Andalucía, 2017-03-03
http://elcorreoweb.es/opinion/columnas/un-terreno-complicado-de-pisar-MY2717248

Un joven bailaor de 26 años, el madrileño Fernando López Rodríguez, acaba de editar un estudio que seguramente traerá cola, presentado estos días en el marco del Festival de Jerez: ‘De puertas para adentro. Disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca’. No he leído aún el libro, de Egales, pero sí una estupenda entrevista en El Español a cargo de la magnífica periodista catalana Silvia Cruz Lapeña, vinculada también al flamenco. Decía hace unos días José Luis Ortiz Nuevo, en otra entrevista de Francis Mármol, que aunque se está investigando más que nunca, «de manera un poco desordenada», aún hay estudios por hacer sobre muy diversos asuntos relacionados con el arte flamenco. Seguro que no se refería a este.

No dudo de la importancia de esta obra y estoy convencido de que puede tener cierta repercusión en el mundillo. Ya en la entrevista, López le enmienda la plana al escritor Alfredo Grimaldos, quien describe de esta manera a Antonio Mairena en su ‘Historia social del flamenco’: «Era republicano, gitano y cantaor». A lo que él añade: «Y maricón: también era maricón», con esa crudeza. Según él, «el flamenco es un nido de maricas porque todo entorno artístico es más habitable para el que es diferente», dando a entender que muchos artistas de este género se metieron en el cante, el baile o el toque –sobre todo en el baile–, por ser mariquitas, que al parecer es su propio caso y encontró en la danza el lugar seguro donde poder expresarse sin que su amaneramiento fuera motivo de mofa.

Al final de la entrevista dice que «a los investigadores de lo jondo les gustan mucho los archivos, pero optan por callarse cuando encuentran algo que no les gusta». Algo de mariconeo, quiero entender. Pues no, al menos en los archivos donde suelo investigar a las figuras históricas del flamenco, las del XIX, no me he encontrado jamás nada sobre las tendencias sexuales de los artistas. Desconozco si El Planeta, El Fillo, Miracielos, Silverio Franconetti, La Andonda, La Sarneta o María Borrico eran maricas, maricones o maricabollos, que es como él los ha reasignado por no utilizar términos como homosexual o gay.

Algún heterosexual habría, supongo. Recuerdo que en un congreso de flamenco celebrado en Córdoba en los ochenta, un reputado flamencólogo extremeño ya desaparecido, Manuel Yerga Lancharro, llegó a poner en duda la hombría de Silverio porque según él no había tenido hijos, a pesar de que estuvo casado dos veces y las dos con mujeres mucho más jóvenes que él. Lo puso de inválido sexual, después de llevar un siglo muerto. Pues no, el cantaor sevillano sí tuvo un hijo, o sea, que no era un tarado sexual. Y si fue registrado, al ser bautizado, en el Libro de Inhábiles, es porque su padre era miembro del Cuerpo de Inhábiles de Sevilla.

Entiendo que a la hora de escribir la biografía de un artista, sea o no flamenco, pueda tener interés si era un macho ibérico o mariquita. He escrito diez biografías sobre artistas de este género y no me interesó nunca averiguar sus tendencias sexuales, en la misma medida que no me importan las de los artistas actuales, por otra parte sobradamente conocidas en algunos casos. Evidentemente, algo así marca la personalidad no solo de un artista, sino la de cualquier persona: un fontanero, un camarero o un camionero. Pero ni antes ni ahora, la homosexualidad ha supuesto ningún problema en el arte flamenco, quiero decir entre los propios flamencos. Si hubo rechazo social en alguna época, supongo que sería en la misma medida que lo hubo fuera de este arte.

Asegura el autor que la parte conservadora del flamenco no se va a molestar en leer el libro, y es posible que sea así. No cree que vaya a haber represalias por parte de los aficionados, de los propios artistas que son citados en la obra o de sus familiares, en el caso de los que ya no vivan. ¿Por qué las iba a haber? Él mismo dice, que «los mariquitas no damos nietos», así que en algunos casos no tiene nada que temer. Otra cosa es que a los mairenistas, por poner un ejemplo, les vaya a gustar más o menos que le haya llamado «maricón» al maestro, así, sin rodeos. Si a un cantaor que dijo por la radio que Mairena «no tenía bajo», casi lo sacan a gorrazos de Sevilla, imaginen la que le podría caer encima si le diera por ir un día a su festival de verano y aguantara hasta la ronda por tonás, con el ambigú ya sin existencias y las cabezas medio macandés por el solano alcoreño.

Dice no haber encontrado mucha información a la hora de investigar sobre el tema, por los tabúes que había y sigue habiendo al respecto. En efecto, los primeros estudiosos del género flamenco no entraron en la homosexualidad de los artistas, aunque por tradición oral, se sabe que los había. Algunos estudiosos han investigado en las letras, por si alguno se hubiera delatado, pero ni Demófilo entró en eso. Era algo tan obvio que no interesaba hasta el punto de hacer todo un tratado sobre el tema. Dice Fernando López Rodríguez que no hay travestis flamencos. Si hubiera investigado un poco, aunque no he leído aún el libro, sabría que La Escribana no era cantaora y bailaora, sino el cantaor y bailaor malagueño José León: era un artista que se vestía de mujer para actuar en el Café del Burrero, donde formaba pareja con Concha la Carbonera, quien le llamaba comadre. O sea, un travesti como una catedral. Y no fue el único, créanme.

Los cafés cantantes del siglo XIX estaban llenos de artistas homosexuales, y no creo que ni Silverio ni El Burrero les cerraran las puertas, como no tuvieron ningún problema otros promotores de espectáculos como Monserrat, Vedrines, Pascual Saavedra o Jesús Antonio Pulpón.

Un artista me preguntó un día que si saliera del armario sería rechazado por los aficionados, y le contesté que no. Como si hubiera salido de Merkamueble. Lo recibieron con banda de música.

jueves, 2 de marzo de 2017

#hemeroteca #homofobia | Fernando López: "El flamenco es un nido de maricas"

Imagen: El Español / Fernando López Rodríguez
Fernando López: "El flamenco es un nido de maricas".
El bailaor publica un ensayo en el que analiza las estrategias empleadas por el mundo jondo para ocultar la homosexualidad.
Silvia Cruz Lapeña | El Español, 2017-03-02
http://www.elespanol.com/cultura/musica/20170301/197480862_0.html

Este libro no es “una antología de la anécdota ‘bujarra’” ni se ha escrito “para sacar a nadie del armario". Tampoco es una ‘Historia de la Homosexualidad’ en el flamenco porque “el silencio y el tabú impuestos durante décadas lo hacen imposible". Lo que hace Fernando López Rodríguez en ‘De puertas para adentro. Disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca’ (Egales, 2017) es enumerar y analizar las prohibiciones impuestas a los artistas de lo jondo para que oculten su pluma, cómo las han asumido ellos y cómo les ha afectado.

En su ensayo, se atreve a tocar nombres propios casi sagrados, por ejemplo el de Antonio Mairena, a quien Alfredo Grimaldos describe así en su ‘Historia Social del Flamenco’: “Era republicano, gitano y cantaor. Mala carta de presentación para sobrevivir en el horror de la posguerra en Sevilla". A esa definición López añade: “Y maricón: también era maricón". Para este madrileño de 26 años la condición sexual de un gitano flamenco en los años 40 no es simple anécdota y recurrir al argumento de que la esfera privada no debe traspasar la pública “es una forma de homofobia encubierta".

Además, el jondo no es precisamente un arte que se aparte de la sangre y de la herencia. “El flamenco quiere nietos”, dice López en referencia a ese apego por lo familiar y la tradición. Un ejemplo práctico se vivió en la sala donde presentó su libro. Fue en la Bodega San Ginés, en el marco del Festival Flamenco de Jerez. Antes que él, la bailaora Manuela Carpio explicaba así su último espectáculo: “Vengo con mi familia, a hacer lo que sé. A ser yo”, dijo y todo el mundo asintió. Pero cuando López habló de la fractura que sufren los bailaores que disimulan quienes son sobre las tablas, alguien entre el público le dijo que un artista se dedica a interpretar y que por tanto, para qué mezclar lo personal con el trabajo.

“Es que los mariquitas damos pocos nietos”, dice con humor López al recordar ese momento. Y dice “mariquitas”, sí, porque en este libro apenas se habla de homosexual o gay, sino de maricas, maricones y maricabollos. “Lo hago así porque ‘homosexual’ es el término que nos dio la Medicina y los otros se han usado siempre despectivamente. Yo quiero reasignarlos".

La danza como refugio
Con las mismas palabras se refiere a sí mismo y no teme contar su propia historia. “De niño era víctima de ‘bullying’ por mi amaneramiento y porque no me interesaban lo mismo que a mis compañeros de colegio". De alguna forma, cuenta, esa situación lo empujó a la danza, donde encontró un lugar seguro en el que expresarse. López cree que lo mismo le ha pasado a otros colegas: “El flamenco es un nido de maricas porque todo entorno artístico es más habitable para el que es diferente”, dice, pero también añade que eso es así siempre que se cumplan ciertas normas.

Mantener la verticalidad, no hacer florituras con las manos, presumir de zapateados potentes y mantener las caderas quietas son algunas de las imposiciones que han tenido los bailaores. “Las prohibiciones que se hicieron en libros como el ‘Tratado del baile’ de José Otero convertían la danza en un terreno casi exclusivo de jovencitas”, cuenta en el libro Fernando López, que destaca el hecho de que el flamenco, al contrario de lo que mucha gente piensa no es sensual. “No lo es porque evita el tacto y porque sólo permite cierta sensualidad a las mujeres, a las que convierte en objeto de deseo".

¿Y qué pasa con esas flamencas que no quieren ser las bellas del baile? “Que se las desexualiza. Si los manuales dicen que dos hombres no deben bailar sevillanas pero dos mujeres sí, no es porque sean más tolerantes con un posible lesbianismo, es que ni se contempla".

La mujer como ser inferior
En el libro salen a relucir Trinidad Huertas “La Cuenca”, bailaora y guitarrista que se vestía de torero y fue muy reconocida en el siglo XIX; Carmen Amaya y su ‘look’ masculino y artistas de hoy como Rocío Molina y La Tremendita o Mayte Martín y Belén Maya, sobre las que se explica el modo en el que han trascendido los roles tradicionales en sus espectáculos. “Pero fíjate que no hay mujeres travestis”, apunta López, “no hay flamencas como Ocaña o La Esmeralda, hombres vestidos de mujer, provocadores a quienes la sociedad aceptaba porque eran graciosos". El autor cree que el humor era una trampa, pero que de algún modo, era una salida y la sociedad los redimía. “Eso no ha sucedido nunca con ellas".

En el libro también habla de las propuestas de bailaores como Javier Liñán, que en ‘Reversible’ baila con bata de cola; de los espectáculos siempre profundos y transgresores de Juan Carlos Lérida o del afeminamiento del baile de Marco Flores, sin el que el propio protagonista asegura “que no podría vivir.” En este sentido, López cree que los hombres salen perdiendo. Porque cuando una mujer decide adoptar formas masculinas, se la aplaude, pero si un flamenco se viste de mujer o emula modos femeninos se le desprecia. “Ocurre porque ellas aún son vistas como seres inferiores. Y la pregunta inconsciente es, ¿quién es el tonto que quiere bajar de categoría?”

Sin fuentes
En su trabajo, López habla de Mairena, de Antonio El Bailarín y también alude a la copla y a las figuras de grandes como Miguel de Molina, de quien dice “cuerpo marica, cuerpo emigrante, cuerpo artista que muestra hasta qué punto hay una plasticidad en los modos de vida". El madrileño asegura que no quiere dar lecciones y asume que la época en la que vivieron muchos de los personajes no daba para más de lo que muchos hicieron.

López dice que no ha encontrado reticencias entre sus compañeros para hacer su investigación aunque reconoce que sería digno de estudio averiguar por qué a los flamencos les cuesta tanto hablar, por ejemplo, de política. “Es como si tuvieran miedo”, comenta y añade que muchos se atreven a incorporar “pinceladas mariquitas” en sus obras, pero que en general se adaptan a las normas por temor a que no los contraten en determinados sitios. “Supongo que irá cambiando, pero yo soy de los que cree que el arte también debe molestar e interrogar".

Él no tiene miedo y tampoco teme las reacciones a su libro. “No creo que el sector más conservador se moleste en leerlo”, dice seguro y afirma que no busca provocar sino arrojar luz de manera rigurosa. “En España se ha escrito mucho y bueno sobre historia del flamenco, pero la única obra que en España toca el tema es ‘De cintura para arriba: hipercorporeidad y sexuación en el flamenco’, de Cristina Cruces Roldán”, explica sobre la falta de fuentes, lo que le ha llevado a hacer hincapié en el trabajo de campo y a mirarse en los estudios de género y danza contemporánea, disciplina de la que también bebe como artista.

“Es que a los investigadores de lo jondo les gustan muchos los archivos, pero optan por callarse cuando encuentran algo que nos les gusta”, dice lanzando un dardo.

lunes, 27 de febrero de 2017

#libros #flamenco | De puertas para adentro : disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca

De puertas para adentro : disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca / Fernando López Rodríguez.
Barcelona [etc.] : Egales, 2017 [02-27].
180 p.
Colección: G.
ISBN 9788416491827 / 17,50 €

/ ES / ENS
/ Danza / Estereotipos / Flamenco / Homofobia / Homosexualidad / Población romaní / Rol según el sexo / Testimonios

‘De puertas para adentro’ plantea una lectura de la tradición flamenca que trata de responder a preguntas sobre la cuestión de la invisibilidad y la mostración de la homosexualidad y la disconformidad de género en el escenario. El ensayo está dividido en tres partes: en un primer momento, se realiza un recorrido por algunas de las figuras fundamentales del cante y el baile flamenco del siglo XX (Antonio Mairena, Antonio Ruiz Soler, Carmen Amaya, etc.) así como de diversos cantantes de copla (Miguel de Molina, Pedrito Rico, Rafael Conde, etc.). En segundo lugar, recogiendo la palabra y el testimonio de artistas flamencos de la actualidad (Belén Maya, Rocío Molina, Marco Flores, Daniel Doña, etc.), analizamos cómo es abordada y resuelta la problemática de la visibilidad de la sexualidad en el trabajo de estos artistas, que se encuentran ahora mismo en activo. Finalmente, se extraen de este análisis algunas de las problemáticas fundamentales (tanto estéticas como filosóficas) en relación con la homosexualidad para profundizar en ellas de manera más detallada. Fernando López Rodríguez nos regala un ensayo ambicioso y apasionante. Una combinación perfecta de gusto artístico y entendimiento humano.