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martes, 28 de junio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #politica | Zapatero: "Las mejores cosas las aprendí de personas que aman de otra manera"

Público / José Luis Rodríguez Zapatero e Irene Montero //

Zapatero: "Las mejores cosas las aprendí de personas que aman de otra manera".

Rodríguez Zapatero e Irene Montero participaron en el acto ‘Derechos LGTBI+, del matrimonio a la ley Trans’ donde el expresidente del Gobierno afirmó que "cada derecho que se reconoce en la historia abre la puerta a otros derechos".
Marisa Kohan | Público, 2022-06-28
https://www.publico.es/sociedad/zapatero-mejores-cosas-aprendi-personas-aman-otras-maneras.html

Hace ahora 17 años el reconocimiento del matrimonio igualitario marcó un punto de inflexión en los derechos de las personas LGTBI en nuestro país. España pasó de ser considerado un país católico aún sacudiéndose el franquismo, a uno en que los derechos de las mujeres y de las minorías tomaban el protagonismo. Tal como lo definió el expresidente José Luís Rodríguez Zapatero en un encuentro organizado por la Federación Estatal de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (FELGTBI) este martes con motivo de la celebración del Orgullo, pasamos de ser "un país que durante décadas y décadas del siglo XIX y XX (exceptuando el período de la II República) intentaba importar derechos a otro que con una democracia madura los exportamos".

Bajo su presidencia se aprobaron algunas de las normas más progresistas en derechos sociales de la historia reciente de nuestro país. La ley contra la violencia de género de 2004, la de matrimonio igualitario un año después y la norma que sentó las bases para la igualdad entre hombres y mujeres sólo dos años más tarde.

Cuando en 2005 el matrimonio igualitario se convirtió en una realidad en una emotiva votación en el Congreso de los Diputados, sólo había dos países en el mundo que previamente habían reconocido este derecho. Tal como recordó Rodríguez Zapatero y diversos representantes de las organizaciones LGTBI durante el acto, abrir la puerta al matrimonio igualitario no fue sencillo. La derecha y la iglesia católica llenó las calles de gente y los medios de bulos sobre las consecuencias de avanzar por esa senda. Poco después se demostró que esos augurios eran infundados.

"Incluso aquellos que la combatieron duramente acabaron haciendo uso de esa ley y aquí nadie ha pedido perdón. Está bien, porque los derechos son para todos y todas", afirmó el expresidente. y añadió: "Cada derecho que se reconoce en la historia abre la puerta a otros derechos".

En su intervención, en la que en momentos se mostró emocionado, añadió que la ley de derechos trans y LGTBI que esta semana aprobó el Consejo de Ministros para que inicie su trámite parlamentario, "es un paso adelante" como parte de esos nuevos derechos que se abrieron durante su legislatura gracias al empuje del movimiento LGTBI.

"La igualdad es la contraseña de la democracia. Para ver el estado democrático de un país, de un proyecto político, hay que chequear cuanto se defiende la igualdad" y añadió que "las mejores cosas que he aprendido las aprendí de personas humildes, de las que aman de otra manera y de las que tienen un color de piel distinto al mío".

Afirmó que la memoria y las ceremonias son importantes y dan sentido a los hitos y alabó la labor del Gobierno de coalición y a la ministra de Igualdad, Irene Montero, porque es lo mejor que le ha pasado a España. "Por sus leyes los conoceréis y es lo que va a quedar". "Lo que recordamos es la ley, que ha molestado a muchos pero nos ha hecho felices a la mayoría", continuó. Y acabó recordando que "la gloria de las naciones no está en los triunfos militares. Está en el trato que da a su gente más humilde y a la gente discriminada".

En el acto, que Rodríguez Zapatero compartió con la ministra de Igualdad y que presentaba Uge Sangil, presidenta de la FELGTBI, Irene Montero hizo un largo y caluroso reconocimiento del expresidente, afirmando que a partir de su mandato "la vida de las LGTBI empezaron a importar a las instituciones".

Montero reconoció la labor que han desarrollado las organizaciones de derechos LGTBI a lo largo de los años, afirmando que siempre han estado "a la vanguardia de las conquistas democráticas de este país y que sin su lucha "este ministerio y este Gobierno no existiría".

"Sois la vanguardia de esa España que sabe que es mejor cuanto más igualitaria es y más derechos reconoce", ha incidido Montero, quien ha hecho hincapié en que en el caso de la ley trans el trabajo "no ha terminado". Montero también ha destacado la "voluntad genuina" del Gobierno de coalición de caminar juntos y de encontrarse "en la defensa de las instituciones, de los derechos humanos, de la democracia y un país en que todo el mundo pueda ser feliz".

viernes, 7 de julio de 2017

#hemeroteca #transexualidad #politica | Carla Antonelli: “Yo entré en la democracia a hostia limpia de la Policía”

Imagen: Gurb / Carla Antonelli
Carla Antonelli: “Yo entré en la democracia a hostia limpia de la Policía”.
José Antequera | Gurb, 2017-07-07
http://www.gurbrevista.com/2017/07/entrevista-a-carla-antonelli/

La vida de Carla Antonelli (Güímar, Tenerife, 1959) ha sido todo menos un camino de color de rosas. Hoy la actriz es diputada autonómica por el PSOE en la Asamblea de Madrid y su decisiva labor como activista por los derechos de las personas transexuales –que incluso ha contribuido a la aprobación de las recientes leyes de igualdad–, es reconocida en todos los ámbitos políticos y sociales. Lástima que no siempre fuese así. Carla aún recuerda los años duros de la Transición, su juventud traumatizada y reprimida, los cotilleos e insultos de la gente ignorante del pueblo, de donde tuvo que salir cierto día porque el ambiente era “irrespirable”. Atrás quedan los años oscuros donde tuvo que ganarse la vida como bailarina de la sala Britania, las palizas de la Policía y el miedo a la “Secreta”, la sombra amenazante del calabozo en la Dirección General de Seguridad. “Ya estaréis contentos maricones, ya tenéis democracia”, le espetó un policía aquel verano del 77, cuando tras cuarenta años de dictadura dejaron votar al pueblo. “Al final aprendes a sobrevivir, aprendes que sistemáticamente te conviertes en una persona resiliente, conviertes lo negativo en positivo. Si no, ¿de qué íbamos a estar aquí? Nos hubiéramos quedado por el camino como desgraciadamente le ocurrió a tantísimas personas transexuales y homosexuales víctimas de la oscuridad, de las drogas, de la marginalidad, víctimas de los suicidios, de la incomprensión, del desarraigo familiar y el rechazo social”. Esos dos millones de personas que se echaron a la calle el pasado sábado para cantar, bailar y disfrutar en absoluta libertad durante el Día del Orgullo se lo deben a gente como Carla, personas que sufrieron la más cruel incomprensión, la intolerancia y los prejuicios de una sociedad pacata, hipócrita y retrógrada hoy felizmente superada. Hasta su pueblo natal, ese que un día la obligó a marcharse por su condición de transexual, le ha dado ahora una medalla. Ironías de la vida.

Lo del Orgullo del pasado sábado fue algo histórico. Casi dos millones de asistentes, un día de convivencia pacífica… ¿alguna vez soñaste con que en España pasaría algo así?

Bueno, soñar hace cuarenta años con esto era materialmente imposible, no se puede soñar lo que es impensable. Luego vas viendo el devenir de los años y vas viendo una evolución, pero es que estamos en 2017, y si me apuras, desde finales de los años noventa hasta el dos mil, una realidad como esta no se había vivido. Hace cuatro o cinco años, por la zona de Atocha y Embajadores, se veían chavales jóvenes con las banderas arcoíris y pulseras y yo me decía: esto se ha extendido por todo Madrid, esto es una fiesta, una fiesta que ya no se enmarca solamente en lo que es Chueca u Hortaleza, sino que sigue ascendiendo por la Gran Vía. Y lo de este año ha sido una absoluta explosión de luz, de color.

La sociedad acepta el Día del Orgullo como algo normal…

Sí, ha sido una catarsis total y absoluta. El otro día fui al centro, ya hacía tiempo que no iba a Sol, y cuando salí del Metro, de pronto, me quedé mirando la sede de la Comunidad Autónoma de Madrid, que antes era la antigua Dirección General de Seguridad, y la vi engalanada con los colores del arcoíris, la vi con el oso y el madroño tuneado y el edificio de al lado, el antiguo Cortefiel, con una bandera de arriba abajo tan grande como el edificio mismo. Me tuve que quedar parada un rato disfrutando de la imagen, hice unas fotos y luego, cuando llegué a casa, puse en las redes sociales una foto en blanco y negro de aquella Dirección General de Seguridad, de aquella Puerta del Sol oscura y gris. Y el día del Orgullo ya no te digo nada, subí hasta arriba por la Gran Vía y hasta el más pintado tenía una bandera…

La cosa fue tan redonda, tan perfecta, que hasta los chicos del PP se sumaron ya a la fiesta… ¿Qué sentiste al verlos tras la pancarta?


Yo opino que si es solo por una foto pues no. Las fotos conllevan además un compromiso, ¿no? Y desgraciadamente estamos mal acostumbrados a muchas fotos que luego no se traducen en nada. Aquí, en Madrid, concretamente estamos a un año y tres meses de la aprobación de la Ley Integral de Transexualidad y de la Ley de LGTBIfobia y aún no se ha reglamentado ni cumplido ni el cincuenta por ciento de la normativa. Día sí, día también, el grupo parlamentario socialista está denunciando el incumplimiento de la ley, y no con fotos. De hecho, a la parte del pregón donde se dice “despatologización trans ya” yo le añadí la coletilla: “Y cumplimiento de las leyes trans, ya”. Porque lo que no puede ser es que se vote la ley, aunque con la abstención del Partido Popular, una ley de obligado cumplimiento que firma la presidenta de la Comunidad de Madrid, y que luego tengamos que darle el Ladrillo Rosa de COGAM [Colectivo de Gais, Lesbianas y Transexuales de Madrid] precisamente por el incumplimiento de esta ley. Y eso mientras un consejero me dice que digo sandeces. Luego las leyes se las pasan por el sombrero, por decirlo finamente. A mí no me sirve de nada una foto. Las fotos están muy bien, pero las fotos tienen que amarrar un compromiso, y para muestra un botón: este sábado Javier Maroto, a la pregunta de una reportera, no quiso reconocer el avance, el mérito de la ley de matrimonio igualitario por la que él se casó, ¡por la que él se casó…! Por cierto, Maroto estaba pregonando los parabienes del Partido Popular mientras Andrea Levy decía que no sabía por qué no habían sido invitados al Orgullo hasta ahora. O sea, que dicen que van a mirar hacia adelante y eso está muy bien. Quieren olvidar el pasado y empezar a escribir otra historia, pero el pasado de la homofobia y la transfobia no vamos a olvidarlo. El pasado de cómo hemos llegado hasta aquí, cuáles han sido las leyes y quiénes las han traído no podemos olvidarlo. Y cuando no hacen un reconocimiento público a la propia ley por la que el señor Maroto puede estar casado hoy pues la verdad que te hace dudar un poco de sus verdaderas intenciones. El tiempo será el encargado de escribir la historia y la verdad.

Claro porque las congas y el buenrollismo, todo esto se tiene que traducir en leyes concretas, si no, no avanzamos, ¿no?


Se tiene que traducir en leyes y se tiene que traducir en cumplir las que ya están en vigor, y Cristina Cifuentes no está cumpliendo las leyes que se han votado el año pasado en la Comunidad de Madrid, esa es la realidad. Y hay una cosa que es el Consejo LGTBI y no han llamado ni a las asociaciones para conformarlo, ni siquiera han descolgado el teléfono, un consejo que se tiene que reunir dos veces al año, que es transversal en su participación con las asociaciones, y resulta que ha pasado un año y dos meses y no han descolgado el teléfono para decir: vamos a quedar que esto hay que conformarlo.

¿Pero se puede defender un autobús transfóbico y al mismo tiempo estar en el Día del Orgullo? Eso es un poco esquizofrénico, ¿no?

En honor a la verdad hay que decir que se votó una PNL en la Asamblea de Madrid contra el autobús transfóbico y que el propio Gobierno autonómico, tanto Garrido como Cifuentes, se manifestó en contra, la verdad sea dicha. Yo no voy a quitarles nada…

Pero algunos miembros del Partido Popular no piensan así…

Eso es harina de otro costal, a mí me gusta ser justa y en este caso concreto ellos sí se manifestaron en contra y votaron a favor de esa PNL, claro que hay otros miembros del Partido Popular que reciben a Hazte Oír en sus ayuntamientos y que nos muestran las grandes contradicciones de ellos mismos, como que haya un diputado que se salga de la Asamblea (o dos) para no votar la ley contra la LGTBIfobia. O el caso del señor de Alcorcón que se niega a poner la bandera arcoíris aun habiendo sido aprobada la moción y que este año, ya para más recochineo, la pone pero dentro del Ayuntamiento. Pues bueno, todo eso nos está diciendo a quiénes tenemos ahí.

De todas formas en el Orgullo se les vio un poco encorsetados a los muchachos. Quizá la falta de costumbre… Poco a poco irán cogiendo el tono, ¿no?

Costumbre les falta porque nunca han estado. Llevaban dos años que venían a ponerse en la esquina con los medios de comunicación para hacerse el perrito tristón y decir que no les dejaban estar, y que no entendían por qué. Pero esa pancarta requiere compromiso y requiere realidades y no es gratis, lo ha dicho el presidente de la FELGTB, estar ahí no es gratis, estar ahí requiere un compromiso, pero un compromiso de verdad, y esperemos que para las leyes nacionales que se vayan a votar en el Congreso, realmente el haber estado ahí, en el Orgullo, signifique que las van a votar a favor. Repito, la otra parte de la ley es reglamentarla y cumplirla, que no es moco de pavo, esa es la segunda parte…

¿Qué crees que le dirá Rouco Varela a Maroto, Sémper y Levy cuando los vea el domingo por la Iglesia?

Pues que no se puede estar con Dios y con el diablo, aunque aquí sería a la inversa… Yo imagino que se repartirán, unos estarán en un lado y otros dirán que están en el otro. Estará el PP que dice que es progresista y el PP arcaico, pero la realidad es que todo eso está dentro del PP, esa es la realidad. Lo importante es el filtro final, cuando llegue la hora de la verdad, la hora de dar trámite a las iniciativas legislativas a favor del colectivo LGTBI, y ahí tenemos al presidente de la Conferencia Episcopal, que cuando habla sobre la reciente aprobación del matrimonio igualitario en Alemania va y dice que no es un día para celebrar. Aquí en España todavía tenemos una Iglesia profunda que va en desintonía con lo que parece que dice el nuevo papa. Y aquí en Madrid tenemos un ejemplo claro de un lado y de otro: tenemos al obispo de Alcalá y al obispo de Getafe y al mismo tiempo tenemos al arzobispo cardenal de Madrid, a Osoro, que va en una línea distinta a la de ellos. Yo a Osoro le felicité en la medida que se pueden felicitar estas cosas y le dije que era una cuestión de derecho que no se hubiera sumado a las pastorales contra la transfobia primero y contra la LGTBIfobia, segundo, de los obispos de Alcalá y de Getafe. Cuando se votaron las leyes fue notorio, fue público, que se negó a firmar eso que pretendía el obispo de Alcalá, aquello que tanto ruido hizo y que como es habitual además lo sacaron en fechas tan señaladas como la Semana Santa, unas fechas que precisamente tienen una focalización de atención con la transexualidad y donde llaman al incumplimiento de las leyes trans.

¿Estamos dando la educación sexual apropiada en nuestras escuelas para erradicar la homofobia?

Homofobia y transfobia, no estamos hablando solo del colectivo de gais, lesbianas y bisexuales, porque si no la visibilidad de las personas trans queda inexistente. Ahora mismo las dos leyes de la Comunidad de Madrid, la de Transfobia y LGTBIfobia, hablan de protocolos y reglamentaciones que no se han producido. O sea, se ha hecho un programa contra el acoso y el ‘bullying’ pero no se han hecho las normativas específicas que marcan ambas leyes, o la documentación administrativa para las personas trans que evita en buena medida el acoso y el bullying al ser nombradas con un sexo y con un nombre que no identifican el sexo sentido realmente por esas personas y que se convierten en posibles objetivos del ‘bullying’ y del acoso LGTBIfóbico.

Imagino que todo esto se ve ahora con alegría y libertad pero supongo que cuando echas la vista atrás pensarás: lo que hemos tenido que sufrir tantas generaciones…


Pesar me pesa, pero al final aprendes a sobrevivir, aprendes que sistemáticamente te conviertes en una persona resiliente, conviertes lo negativo en positivo. Si no, ¿de qué íbamos a estar aquí? Nos hubiéramos quedado por el camino como desgraciadamente le ocurrió a tantísimas personas, víctimas de la oscuridad, de las drogas, de la marginalidad, víctimas de los suicidios, de la incomprensión, del desarraigo familiar y el rechazo social. Con respecto a las escuelas, no había escuelas, no podías estudiar, empezando por ahí, aunque hubieras iniciado un proceso de transición personal, porque era algo absolutamente impensable. De hecho, a finales de los años setenta todavía seguían en vigor las leyes que nos metían en la cárcel, nadie hizo un proceso de transición personal, como están haciendo ahora cientos de personas en colegios, institutos y universidades. Como todos sabemos, el derecho a la educación y a la enseñanza nos estaba vetado en el sentido de que no podías estudiar, aquello era un infierno grande. Hoy las situaciones de acoso y bullying siguen siendo elevadísimas pero se hace posible, dentro de un orden, poder estudiar y poder terminar una carrera como afortunadamente está haciendo tantísima gente. En aquellos años, las personas transexuales con carreras terminadas iniciaron una transición tardía: profesoras, universitarias, catedráticas, ya fuera en Tenerife o en Madrid, personas que hicieron una transición tardía hacia su sexo con cuarenta y tantos años pero que se vieron obligadas a cursar sus estudios sin haber dado ese paso.

En tu caso, en el año 77, tuviste que salir de tu pueblo, como quien dice, por tu condición sexual…

Era imposible vivir allí, era impensable, a poco que tuvieras dos dedos de frente mirabas a tu alrededor y veías que allí no tenías futuro, no tenías posibilidades, no tenías vida, tu familia no lo iba a entender, no te iba a aceptar, y el pueblo tampoco. Por lo tanto, ¿qué hacías? Tenías que dar un salto al vacío, dar un paso gigante hacia adelante, ser abandonado o huir en este caso a otro sitio, en mi caso a Las Palmas de Gran Canaria…

Y sin embargo, ese mismo pueblo que te asfixiaba, treinta años después te concede una medalla. ¿Ironías de la vida?


(Sonríe). Treinta y tres años después vuelvo al pueblo en plan Janis Joplin, que fue violada en grupo y repudiada y volvió a su pueblo. Yo no volví a mi pueblo, yo fui a ver a mi madre, no para pasear por las calles de mi pueblo, ni para andar por ellas, ni a tomar un café, ni nada. Fue una cosa de llegar e irme. Para mí era un terreno vetado, por mí y por terceros. También tuve que escuchar frases como: “Tú vienes ahora pero nosotros tuvimos que quedarnos”. Y al final te sientes culpable de algo y no sabes de qué, no sabes dónde está el crimen, ni cuándo lo cometiste, ni de qué manera, y al final acabas interiorizando las propias discriminaciones y no hay peor discriminación que la propia discriminación interiorizada. Te lo llegas a creer, te llegas a creer que eres un cero a la izquierda y que no tienes derecho absolutamente a nada, y eso es un saco o una mochila que pesa mucho y que vas cargando y que a veces vas llenando más de piedras hasta que un día te liberas y te dices: “Hasta aquí hemos llegado”. En la cuestión concreta de mi pueblo, hace quince años, de pronto, como surgen las cosas y sin que yo ni siquiera pudiera imaginarlo, alguien me llamó y me dijo: “Vamos a proponer que seas la pregonera de las fiestas”, y a mí me pareció que era una locura tan grande que le respondí: “Ni se te ocurra”. Es lo que te estaba diciendo, la interiorización de las discriminaciones. Entonces surgió lo de Iniciativas Turísticas de Güimar, el premio, y digo: “Voy”. Digo que sí y voy. Intento allanar toda la situación y acudo, y entonces es cuando empiezo a romper ese muro, el techo de cristal, lo destrozas, pero aun así parece que te queda algo y definitivamente estalla en mil pedazos a los nueve meses cuando vuelvo para ser la pregonera de la fiesta mayor, que son las fiestas de San Pedro. Otra vez catarsis, y a partir de ahí yo por mi pueblo voy como Juana por su casa…

Aquellos años de la Transición, la Ley de Peligrosidad Social, la Dirección General de Seguridad, solo el nombre suena aterrador…


Yo las primeras elecciones democráticas en España las recuerdo en el parque de Santa Catalina de Las Palmas recibiendo hostias de un policía que me decía: “Ya estaréis contentos maricones, ya tenéis democracia”. Y recuerdo en ese mismo mes llegar a la Comisaría, donde me pegaron una paliza y me rompieron la nariz. Ese es el recuerdo que yo tengo de la entrada de la democracia en España. Yo entré en la democracia a hostia limpia. Mira, ese es un buen titular: a hostia limpia.

Detrás de esta lucha de décadas hay dolor y sufrimiento de mucha gente, no todo el mérito es de Zapatero.


Obviamente, este es el mérito de cientos de miles de personas sufriendo cada día en sus propias carnes las cárceles para homosexuales de Tefía, en Fuerteventura, los campos de concentración que eran correccionales, como el de Badajoz, y el que había en el sur, en Andalucía, no recuerdo si era en Cádiz. Lo que se ha logrado es producto de todo esto, del día a día de toda aquella gente, y evidentemente de que haya habido partidos políticos que finalmente atendieran esas demandas, que unificaran las voces de todos los colectivos. Eso llegó de la mano de Pedro Zerolo, la unificación de una sola voz de todos los colectivos. Pero vamos, yo ya lo tenía claro aquel mes de agosto de hace cuarenta años justos, y eso está constatado en medios de comunicación, cuando pedí el voto para el Partido Socialista, el único partido en el que teníamos acogida las personas transexuales y que nos había defendido contra la discriminación que habíamos sufrido. Así lo dije en agosto de 1977 en el ‘Diario Las Palmas’, cuando fueron a hacer un reportaje sobre la sala de fiestas Britania, en la que yo había empezado a trabajar y me llamaban la “travesti politizada”…

En el años 97 entras en el PSOE, e incluso aportas tu granito de arena al programa electoral sobre el colectivo LGTBI. Supongo que estos avances los sentirás un poco como tuyos…


Fue una labor de todos y todas los que estábamos allí, evidentemente. En el 97 se crea el grupo federal LGTBI del grupo socialista y lo crea Carmen Cerdeña, diputada de Melilla ya fallecida. Y ahí es cuando entra oficialmente Pedro Zerolo en el partido, porque hasta ese momento no estaba. Fue cuando le llamó Trinidad Jiménez para ser concejal y luego entró como miembro de la ejecutiva y entonces, a partir de ese año, empiezo a trabajar en las políticas LGTBI. Luego llegó el vigésimo quinto Congreso, no quiero equivocarme, y fue cuando resultó elegido José Luis Rodríguez Zapatero, que competía contra Bono, Matilde Fernández y creo que también estaba por allí Rosa Díez… Salió Zapatero y en el año 2004 se empieza a hacer el programa electoral, donde se integra el matrimonio igualitario, la ley de Entidad de Género, siempre olvidada y que ahora cumple diez años. Me acuerdo perfectamente de la primera reunión con la directora del Registro Civil, Pilar Blanco Limones. Fuimos Pedro Zerolo y yo y nos hicieron una foto allí, en la puerta, gastando una broma, sacando la pierna cuando entraba la directora. Allí hicimos los primeros contactos con los colectivos, hicimos la primera reunión en Ferraz, fue cuando Zapatero conoció a Zerolo. Yo iba en representación de las personas trans y recuerdo la frase que le dijo Zapatero a Pedro Zerolo: “Me han dicho que es usted muy brillante”. Me acuerdo perfectamente de todo eso. Y luego ya Juan Fernando López Aguilar anunció que no había marcha atrás y yo dije que era el principio del fin de las discriminaciones y el inicio de la ley de identidad de género.

No obstante, te planteaste una huelga de hambre porque la ley no llegaba a ver la luz… Al final has sido una activista: la causa siempre por encima de todo, hasta del partido…

Evidentemente, se puede pertenecer a un partido pero luego tienes tus ideas y tienes tus principios y en este caso la situación fue que después del matrimonio igualitario, con medio millón de personas en la calle, se debió de pensar que la ley de Identidad de Género para las personas transexuales iba a suponer otro tipo de situación que no fue, que no se dio. Al final el Foro de la Familia “feliz” y toda esta gente se tenían bien aprendido el discursito del matrimonio. Lo más miserable para ellos eran los homosexuales… Luego llegó Ratzinger, que instauró y acuñó el término “ideología de género” en sus pastorales famosas, y como estos lo repiten todo como loros, empezaron su fobia pública mundial contra las personas transexuales, que no existíamos por cierto para la Iglesia. Por lo tanto, al ver que se cumplían los plazos y esta ley no salía, pensé que estábamos ante un muro, que no había ninguna salida, y decidí dar ese paso adelante y anunciar que si no se aprobaba la ley empezaría una huelga de hambre; por mí misma, yo sola, no habría conseguido nada, no habría logrado absolutamente nada de no haber sido por el acompañamiento del noventa y nueve por ciento de los colectivos transexuales de este país, que anunciaron a través de sus presidentas y presidentes que iniciaban una huelga de hambre el mismo día que la iniciaba yo. La lectura de fondo es que al final sí se escuchó la reivindicación y se llevó a trámite, creo que fue un cinco de junio, justamente a la mañana siguiente de la noche en que murió Rocío Jurado. La vicepresidenta del Gobierno anunció que el Consejo de Ministros había llevado a trámite la ley. Y después de que fuese aprobada y firmada por Zapatero y por el rey, yo di otro salto personal en mi vida y me fui a la serie de televisión ‘El síndrome de Ulises’, donde estuve tres temporadas.

¿Te siguen llegando amenazas de muerte?


Eso es una cosa que la tienes siempre ahí delante. Las amenazas y los insultos. Pero las que denuncié recientemente no me habían sucedido nunca, eran bastante serias. Con pistolas, con cabezas cortadas, me enviaban imágenes de personas asesinadas a través de las redes sociales… Eso cobró otra dimensión. Sin contar con los insultos que vas viendo y que vas bloqueando sistemáticamente. Denuncié a Twitter y me dijeron que no era motivo de bloqueo de una cuenta. Lo volví a denunciar públicamente, se creó una alarma social, la Policía se puso en contacto conmigo esa misma noche, me mandaron un privado, y fui a Comisaría a denunciar. Todo eso se encuentra en los juzgados de Plaza Castilla, en manos de un juez, en trámites de averiguación. Luego se vio que la mayor parte de ellas eran cuentas que venían de Latinoamérica, de México concretamente. Empecé a investigar por mí misma y lo que hice, aparte de las capturas de pantalla, fue empezar sistemáticamente a banear y a banear, debí hacer un buen barrido porque vi que se trataba de un circuito en red donde esa gente se ufanaba si salía en los medios de comunicación. Era como un juego medio diabólico. Pero entremedias nadie te garantizaba que no pudiera haber algo real, fehaciente, detrás de aquello. Lo que sí me preocupó fue convertirme en objeto de diana de terceros, que al ser una cuestión pública aquello diera ideas en cualquier otra situación cotidiana, como en el Metro, por la calle, etcétera, ya que como te digo había sido convertida en centro de la diana. Eso me llegó a preocupar más seriamente.

¿Crees que el Gobierno hace lo suficiente para castigarlas o seguimos siendo blandos y tolerantes con este asunto?

Son duros con lo que les viene bien y con los que no son de su cuerda. Ahí tienes los insultos a Pilar Manjón. Graves no, lo siguiente. Y no se dio trámite hasta hace nada. Y estamos hablando de muchos años, desde los atentados de Atocha. Palabras muy gordas las que ha recibido esta mujer, muy gordas, muy gordas, y hasta que no han empezado a atender a cosas que eran más afines a ellos no se ha hecho nada. Yo puse una denuncia contra Xavier Horcajo, de Intereconomía, que volvió a las andadas en 2011 cuando me comparó con un enfermo de sida y me llamo “Carlo, Carlita” etcétera. Y lo hice tras la reforma del nuevo Código Penal en el 2015 porque el artículo 510 se refiere a distintas situaciones y habla por primera vez de la identidad sexual, no solamente de la orientación. Lo denuncié porque en noviembre del año pasado Horcajo volvió a arremeter contra mí diciéndome que yo era el travestido de Tomás Gómez. Fui a Plaza Castilla a poner una denuncia amparándome en el nuevo Código Penal y la jueza me dijo que eso era libertad de expresión. O sea que incitar al odio, al menosprecio de una persona, y además a causa específicamente de su identidad sexual, es libertad de expresión. ¿Entonces para qué hacemos reformas de códigos si luego todo queda a la interpretación? La libertad de expresión debe prevalecer siempre, evidentemente, pero la libertad de expresión termina cuando se vulnera el derecho a la intimidad de las personas. Por eso a veces se te escapa a qué cosas se dan trámite y son punibles y qué cosas quedan a interpretación del juez.

Que seas la única mujer transexual diputada en España, ¿demuestra que se ha logrado mucho o que aún falta mucho camino por recorrer?

Demuestra algo empírico: la absoluta discriminación hasta ese momento. El ser la primera no quiere decir otra cosa que antes no había habido ninguna y si antes no ha habido ninguna evidentemente no es por falta de aptitudes o capacidades de las personas, porque las personas transexuales no somos ni más ni menos de lo que somos el resto de la población, con capacidad o no, preparadas o no preparadas, ya lo estamos viendo en noticias de todo el mundo, como la coreana que fue premio nobel de Física y en tantas otras profesiones… Por tanto, que seas la primera solo quiere decir que había discriminaciones, prejuicios hacia el colectivo trans. Al mismo tiempo significa que hemos dado un paso más allá, consiguiendo una primera mujer diputada, pero como antes fue la primera mujer transexual guardia civil, Alba Romero, a la que querían pagar un sueldo de por vida con tal de que se machara del Cuerpo…

Conozco el caso, fui yo quien lo destapó cuando trabajaba como periodista en Castellón…

¡Y yo fui quien la asesoró en todo su proceso! (Ríe) Yo fui quien la aconsejó que fuera a las agencias de noticias, te lo puede decir ella… Entonces fuiste tú quien lo destapó en Castellón y luego el caso se propagó por toda España…

Así fue, estamos unidos por el caso de Alba…

(Risas) Abrimos una negociación con el Gobierno con la intermediación de Pedro Zerolo, que era quien tenía el contacto directo con Bono, y fue Bono, el señor ministro, quien al final dio esa orden. De hecho, ella tenía que asistir al tribunal militar donde le decían que era un caso perdido y fue cuando ella quiso ir porque sabía que la decisión iba a ser otra. Fue cuando dijo que no se iba de la Guardia Civil ni con agua caliente porque era su trabajo y su vida. Así que siempre ha habido la primera militar, la primera profesora, la primera monja, tantas y tantas primeras que de lo único que estamos hablando es de que ha habido un claro veto y una clara discriminación hacia el colectivo, por prejuicios, por falta de información, por falta de pedagogía necesaria. Afortunadamente los sindicatos están trabajando en esto también. El próximo día 5 voy a una presentación de una guía de Comisiones Obreras, UGT ha editado otra, porque lo que hay que hacer es concienciación. Porque al final de cuentas lo que se necesita para un trabajo es que tengas capacidad para el mismo.

Y la última: ¿Es cierto que el PP quiso ficharte en cierta ocasión?

En aquel momento eso salió en ‘El Mundo’. Dentro del respeto que hay que tener con estas cosas yo me dije que si he sido capaz de enfrentarme con el propio Gobierno de mi partido cómo no iba a serlo con un partido con el que no coincido de la A a la Z. Sí te puedo decir que con el tiempo, cuando pasaron los años, yo tenía una asignatura pendiente con Zapatero y en 2015, en el décimo aniversario del matrimonio homosexual, tuve la oportunidad de darle las gracias públicamente por todo el proceso. Entonces él reconoció que la ley para las personas transexuales debería haber sido prioritaria, una ley que de una forma clara iba a paliar unas discriminaciones sangrantes. De hecho, en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos que se celebró en la Universidad Complutense vino a decir estas palabras más o menos literales que yo las puse en Ttwitter: “Si hay algún colectivo que necesita de nuestra ayuda y nuestro apoyo es el colectivo de las personas transexuales”. Por lo tanto, al final el tiempo pone las cosas en su sitio. Yo en el fondo tenía un conflicto con mi partido, con un presidente al que admiraba, pero al final la relación con José Luis no ha podido ser más maravillosa, más estupenda. Por activa y por pasiva ha enarbolado la bandera del colectivo trans.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

#libros #homofobia | La cultura de la homofobia y cómo acabar con ella

La cultura de la homofobia y cómo acabar con ella / Ramón Martínez ; prólogo de José Luis Rodríguez Zapatero.
Barcelona [etc.] : Egales, 2016 [11].
186 p.
Colección: G Ensayo
ISBN 9788416491636 / 17,50 €

/ ES / ENS
/ Derechos / Homofobia / LGTBI / LGTBIfobia / Violencia homófoba

¿Qué es realmente la homofobia? ¿Cuál es su origen? ¿Quiénes son sus culpables? Años después del matrimonio igualitario, cuando podría parecer que hemos alcanzado la igualdad para lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, nos siguen llegando noticias de agresiones. Las reformas legales son imprescindibles, pero no suficientes para cambiar todo un contexto cultural que sigue privilegiando una sexualidad sobre el resto. Para erradicar la violencia necesitamos reflexionar profundamente sobre ella. Solo así será posible responder a la pregunta clave: ¿qué podemos hacer para acabar con la homofobia?

«Con un estilo ágil y brioso, con rigor en la argumentación, incorporando y asumiendo la óptica insustituible de los perjudicados, de las víctimas, esta obra es una elocuente llamada a esa perseverancia, a considerar que la lucha por los derechos es una lucha incesante, una lucha sin fin, sobre todo cuando se alza frente al muro de patrones culturales de imposición seculares. […] En este sentido, ‘La cultura de la homofobia’ es un aleccionador aldabonazo frente a cualquier tentación de complacencia o pasividad.» Del prólogo de José Luis Rodríguez Zapatero

martes, 15 de marzo de 2016

#hemeroteca #politica #matrimonio | Zapatero viaja a Cuba para reivindicar su Ley de Matrimonio Homosexual

Imagen: El Confidencial Digital
Zapatero viaja a Cuba para reivindicar su Ley de Matrimonio Homosexual.
Visitó la isla en la primera semana de marzo y se entrevistó con la hija de Raúl Castro.
El Confidencial Digital, 2016-03-15
http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Zapatero-Cuba-Ley-Matrimonio-Homosexual_0_2673332663.html

Este lunes se cumplieron 12 años de la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004. Una victoria que le permitió llegar a La Moncloa y aprobar, entre otras, la Ley de Matrimonio Homosexual. Una ley que el ex presidente del Gobierno ha querido reivindicar en su último viaje a Cuba.

Según ha sabido El Confidencial Digital, Zapatero viajó a la isla caribeña la primera semana de marzo. En su visita, fue invitado por la hija de Raúl Castro, Mariela Castro, al Centro Nacional para la Educación Sexual, con sede en La Habana y que dirige la propia mandataria cubana.

El objetivo era intercambiar ideas para concienciar a la población sobre el respeto a gais, lesbianas y transexuales.

Ambos mantuvieron una entrevista en la que el ex presidente del Gobierno recordó que España fue uno de los primeros países europeos en aprobar la Ley de Matrimonio Homosexual.

Además, reivindicó la articulación de otras leyes, como la de violencia de género, para luchar contra la discriminación a través de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Exteriores fue informado del viaje
Las fuentes consultadas por ECD explican que Rodríguez Zapatero informó de su viaje a Cuba al ministerio de Asuntos Exteriores tal y como hizo el año pasado, cuando José Manuel-García Margallo cargó contra él por esa visita y le calificó de “desleal” por reunirse con Raúl Castro.

En ese sentido, el entorno del ex presidente asegura que el ministro siempre es informado de todos los viajes que realiza Zapatero al extranjero, por lo que “no se entiende” la reacción que tuvo Margallo en ese momento.

En el último mes, de hecho, el ex jefe del Ejecutivo ha viajado, además de a Cuba, a Londres y a un país centro-europeo, y también lo ha notificado al actual Gobierno en funciones.

lunes, 29 de febrero de 2016

#hemeroteca #libros #derechos | Marcos Paradinas: “Muchas personas sufren homofobia y se lo callan”

Imagen: El Plural / Marcos Paradinas, Manuela Carmena y Baltasar Garzón
“Muchas personas sufren homofobia y se lo callan”.
Entrevista a Marcos Paradinas, redactor jefe de El Plural y autor de 'El Fin de la homofobia'.
J.M.G. | El Plural, 2016-02-29
http://www.elplural.com/2016/02/29/%E2%80%9Cmuchas-personas-sufren-homofobia-y-se-lo-callan%E2%80%9D

Cuando la Fundación de Baltasar Garzón le propuso que escribiese un libro sobre Derechos Humanos, Marcos Paradinas se acordó de lo mal que lo había pasado una persona muy cercana suya en Portugal, quien fue insultado y amenazado por el simple hecho ir de la mano con su novio. De ahí nace 'El fin de la homofobia' (Editorial Catarata). Obra imprescindible en un país que pese a ser el estado con mayor aceptación de la homosexualidad (según datos de Pew Research Center) en lo que va de año sólo en Madrid ya se han registrado 25 casos de agresiones homófobas y transfóbicas. Entrevistamos a Marcos Paradinas, redactor jefe de este periódico, para comprender cómo en un tiempo record, España ha conseguido pasar de lobotomizar a los gays a ser un ejemplo en el respeto a la diversidad sexual.

P. La Fundación Baltasar Garzón te propone escribir un libro sobre Derechos Humanos y escoges abordar la problemática de la homofobia. A priori podría resultar llamativa la elección ante un catálogo casi infinito de ataques a la dignidad de las personas y los pueblos. ¿Por qué lo hiciste?

R. Pues porque quería tratar un tema cercano a la mayoría de los españoles. El catálogo de Derechos Humanos, como bien dices, es inmenso. Por fortuna, vivimos en un país donde bastantes de ellos se cumplen y no se persigue, al menos de manera alarmante, a las personas por su ideología política o por su raza. En cambio, sí tenemos en torno a un 10% de ciudadanos que cada día sufren discriminaciones o insultos y esas personas son nuestros amigos, nuestros familiares. Todos conocemos algún caso cercano y es por ellos por las que quería hacer algo. En este caso alzar una pequeña voz de alarma para que no perdamos la atención sobre estos problemas que no se resolvieron sólo con la aprobación del matrimonio igualitario.

P. Supongo que te lo habrán preguntado muchas veces. Pero tú, que eres heterosexual, escribes un libro contra la homofobia. ¿No es problemático que parezca que sólo los gays se atreven a hablar de homosexualidad? O dicho de otro modo. ¿Que todavía resulte extraño que un hetero defienda los derechos del colectivo LGTBI no denota un grave problema de homofobia en España?

R. La verdad es que sí me lo han preguntado y, como te decía, siempre hay razones personales. Por suerte, a día de hoy nadie ve raro que Baltasar Garzón defienda a las víctimas del dictador de Senegal y sea blanco, por ejemplo. Pero sí es cierto que esa extrañeza, que también ocurre cuando un hombre defiende los derechos de la mujer, demuestra que seguimos siendo un poco carcas en los temas que están relacionados con el sexo y el género. A fin de cuentas, de lo que se trata es de defender los derechos humanos y a las personas que conforman nuestra sociedad. Porque todos estamos juntos en el mismo barco y queremos que siga a flote.

P . Lo cierto y verdad es que en apenas unos años, España ha pasado de lobotozimar gays a ser el país más tolerante del mundo con la homosexualidad. ¿Crees que se podría revertir la situación a igual velocidad o la tolerancia alcanzada en nuestro país es un punto de no retorno?


R. Los puntos de no retorno no existen. Ya se sabe que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla y la idea del libro es que se recuerde lo que vivimos hace años. En el siglo XIX se despenalizó la homosexualidad en cuatro ocasiones. La condena volvió con Primo de Rivera, se eliminó con la Segunda República y Franco la restauró con la Ley de Vagos y Maleantes de 1954. Bajar la guardia puede suponer que la situación se revierta incluso a mayor velocidad. En los últimos años, Francia se ha convertido en el país en el que más ha caído la aceptación social a la homosexualidad, por culpa de la agresiva campaña de la derecha por la aprobación del matrimonio y la adopción por parte de personas homosexuales.

P. Las encuestas hablan de mucha tolerancia hacía los gays en España pero en lo que va de año ya se han atendido 25 agresiones homófobas sólo en Madrid. ¿Cómo es posible? ¿Mienten las encuestas o las agresiones deben ser consideradas como casos aislados?

R. No creo que las encuestas mientan, pero desde luego que no reflejan la realidad, que seguro es aún peor. Puede haber algún caso en el que una agresión pueda parecer homófoba y luego no lo haya sido, pero en general el problema es al revés. Muchas personas sufrirán homofobia y se lo callarán, bien por vergüenza, bien porque aún mantienen su orientación sexual en secreto. Y muchos casos se dan en las escuelas, donde los menores LGTBI tienen el triple de probabilidades de suicidarse por el acoso escolar que sus compañeros heterosexuales. Esos datos están refrendados por las noticias de los medios, por los testimonios de las víctimas y las marcas de sus heridas.

P. Pese a la tolerancia actual, en la entrevista que le realizas en el libro, José Luis Rodríguez Zapatero reconoce que si el PSOE hubiese hecho un referéndum sobre la legalización de la adopción homosexual lo habrían perdido. ¿Llevaban entonces razón los que le acusaron de acometer un proyecto de ingeniería social?


R. El problema del término “ingeniería social” es que se ha convertido en algo negativo, y así lo utilizaban contra Zapatero. Pero, en realidad, cuando se prohibió por primera vez el asesinato también se estaba haciendo ingeniería social. Hoy, nadie ve mal que se castigue a un asesino, y nadie debería ver como una aberración que dos personas que se quieren, sean del sexo que sean, puedan formar su propia familia. En la entrevista, Zapatero compara esa decisión de ir contra la mayoría de la sociedad de aquel momento con los llamamientos actuales a someter todas las decisiones a referéndum. Él quería dar valor a la responsabilidad política que recibe todo dirigente cuando es votado y, al menos en este caso, yo creo que acertó.

P. ¿Hubo unanimidad en el PSOE respecto a la aprobación del matrimonio homosexual? Y a este respecto, ¿qué papel jugó realmente Pedro Zerolo de cara a la aprobación del matrimonio gay?


R. No, no hubo unanimidad y habría sido la primera vez que la hubiera. La unanimidad no siempre es positiva y a veces viene bien saber qué posiciones en contra te puedes encontrar fuera de tu círculo. En el PSOE había sobre todo dudas entre el sector más veterano, pero también entre quienes estaban muy preocupados por esas encuestas de las que hablábamos antes, sobre todo con la adopción. Pero ahí tuvo mucha importancia la amplia entrada de gente joven en la dirección con el ascenso de Zapatero y, sobre todo, de muchas mujeres que hacía tiempo que habían entendido que los homosexuales eran sus compañeros en la lucha contra el machismo. Y, entre los que más aportaron siempre estuvo Pedro Zerolo, cuya entrada en la Ejecutiva socialista supuso una gran normalización y visibilización para el colectivo. Pedro protagonizó una lucha incansable dentro del partido y también con la sociedad para que todos viésemos como normal lo que él ya había entendido hacía tiempo.

P. ¿Falta entonces un Pedro Zerolo o un Rodríguez Zapatero en países como Italia, que pese a las pretensiones iniciales al final acaban aprobando una versión descafeinada del matrimonio gay?

R. A lo mejor podría haber influido una figura de ese calado. Pero Italia es un país con una idiosincrasia propia. Por una parte, tiene una composición política muy complicada, que ahora vamos a vivir aquí, y allí el Gobierno no tiene una mayoría suficiente para aprobar una ley en condiciones. Hay que tener en cuenta que el líder del partido Nueva Derecha, que ha exigido rebajar tanto la ley, es Angelino Alfano, el ministro del Interior del Gobierno que dirige un presidente de izquierdas. Un embrollo al que, por otra parte, se suma la influencia de tener al Vaticano instalado en Roma. Los estudios demuestran que cuanto mayor es el sentimiento religioso en un país, mayor es el rechazo a la homosexualidad. Y ojalá Italia logre pronto respetar los derechos de sus ciudadanos, porque es un país muy similar a nosotros pero que lleva una década de retraso.

P. En otro momento de la entrevista, Zapatero te asegura que de todo el desmontaje que realizó el PP de su gestión, lo que más le preocupa fue la eliminación de Educación para la Ciudadanía. ¿Es la educación la única solución a la homofobia? ¿Qué más se puede hacer para acabar con esta lacra?

R. No creo que sea la única, pero sí es la principal. En el futuro puede que nos colemos por el agujero que dejó Educación para la Ciudadanía y, hasta que se pueda recuperar, que ojalá sea pronto, hay otros parches que se pueden realizar. En 2014, Galicia aprobó la primera ley autonómica contra la homofobia, pero la presión del PP llevó a que el texto no incluyese multas contra los delitos de odio. Ese es uno de los caminos, reforzar las penas con una ley nacional contra estos tipos de delitos que proteja no sólo al colectivo LGTB, sino a las víctimas del racismo y de la xenofobia, a los discapacitados, a los miembros de otras religiones… Además, la ley gallega exigía a la Xunta que en los programas de los maestros y profesores se incluyese información contra la homofobia. Hace una semana, la Valedora do Pobo denunció en el Parlamento gallego que, dos años después, aún no se había adelantado nada en materia de educación, mientras las agresiones homófobas seguían creciendo en la comunidad.

P. En 'El fin de la homofobia' también dedicas un capítulo entero a abordar la homosexualidad en la política, el ejército y el deporte… y no hay ningún futbolista que haya reconocido su homosexualidad. ¿Por qué parece tan difícil ser gay y jugador de primera división?

R. El Ejército y el fútbol comparten un aspecto fundamental, que es la importancia que se da a la virilidad, a la imagen icónica de los que salen al campo a batallar “como hombres”. Me llamó mucho la atención una entrevista que le hicieron a Michael Robinson que trajo mucha polémica porque negaba que hubiera gais en la Liga española con el argumento de que “para ser jugador de rugby o fútbol se requiere bastante testosterona. No se necesita tanta para diseñar ropa”. A esto hay que sumar que las directivas de los equipos la llevan personas de avanzada edad y mentalidad conservadora, que además presionan a los jugadores para que mantengan su condición sexual en secreto, ante el miedo de que eso repercuta en la imagen del jugador. Una imagen que mueve muchos derechos y mucho dinero.

P. En tu libro entrevistas a José Luis Rodríguez Zapatero, Ángeles Álvarez, Carla Antonelli o Esteban Ibarra. 'El fin de la homofobia' está prologado por la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y el origen de la obra está en la fundación de Baltasar Garzón. Todos son de izquierdas… Es cierto que ya no se manifiestan contra los gays y ahora incluso van a bodas de homosexuales, pero el Partido Popular parece incapaz de ser relacionado con la defensa de la diversidad sexual. ¿Por qué?

R. Pues si había discrepancias en el principal partido de la izquierda, imagínate en el de la derecha… Y tanto por la ideología que profesan sus dirigentes, como por el miedo a las encuestas, que en el PP será mayor que en el PSOE. En el PP, al igual que en cualquier sector de la vida, hay muchos homosexuales. Algunos han dado un valiente paso al frente, como Iñaki Oyarzábal o Javier Maroto, y hay que apreciarlo y esperar que esa normalización y visualización ayude a cambiar al partido como, salvando las distancias, pasó con Pedro Zerolo. Pero, por definición, ser conservador implica llegar más tarde al progreso. En su día, también se opusieron al divorcio y hoy no creo que haya muchos en el PP que lo rechacen, por no hablar de los muchos que lo han puesto en práctica.

P. Para cambio significativo el de la Iglesia. Han pasado de manifestarse en la calle a favor de la familia tradicional a tener un papa que asegura no ser quién para juzgar a los gays. ¿El cambio de postura es fruto de una reflexión o simplemente postureo de cara a no perder fieles en una sociedad que afortunadamente respeta la diversidad sexual?

R. Pues supongo que un poco de las dos cosas. La Iglesia lleva en el negocio de la fe más de dos milenios y ninguna empresa o institución dura tanto si no sabe adaptarse a los nuevos tiempos. Además, hay que tener en cuenta que la mayor influencia de la Iglesia Católica está en Europa y en Latinoamérica, los dos continentes con mayores avances en derechos LGTB. Pero también es cierto que el nuevo papa es una persona radicalmente diferente a su predecesor y viene de una corriente religiosa más progresista. Y ha supuesto un soplo de aire fresco. Yo, personalmente y al contrario que Groucho Marx, no querría estar en un club que no me acepta como miembro. El problema es cuando ese grupo privado nos quiere imponer a los demás sus normas. Aún así, la influencia de la religión en millones de personas es innegable y siempre es más positivo cuando su líder espiritual aboga por abrazar al diferente en lugar de tacharle como un “depravado”.

DOCUMENTACIÓN
Garzón y Carmena presentan ‘El fin de la homofobia’, libro del redactor jefe de El Plural, Marcos Paradinas.

"Nos enfrentamos a un tumor contra el que hay que seguir combatiendo".
José María Garrido | El Plural, 2016-03-01
http://www.elplural.com/2016/03/01/garz%C3%B3n-y-carmena-presentan-%E2%80%98el-fin-de-la-homofobia%E2%80%99-libro-del-redactor-jefe-de

Cómo España pasó de lobotomizar a los gays a ser el país más tolerante del mundo con la homosexualidad.
Marcos Paradinas estrena 'El fin de la homofobia', un libro prologado por Manuela Carmena y con entrevistas a José Luis Rodríguez Zapatero, Carla Antonelli o Ángeles Álvarez.
El Plural, 2016-02-07
http://www.elplural.com/2016/02/07/como-espana-paso-de-lobotomizar-a-los-gays-a-ser-el-pais-mas-tolerante-del-mundo-con-la-homosexualidad/

jueves, 2 de julio de 2015

#hemeroteca #matrimonio | Diez años de matrimonio homosexual: "El día que nos casamos cambiamos un poquito el mundo"

Imagen: El Diario
Diez años de matrimonio homosexual: "El día que nos casamos cambiamos un poquito el mundo"
La aprobación de la ley de matrimonio homosexual en España, que entró en vigor un 3 de julio, cumple una década. Ricardo, Fernando, Elena, Ana o Antonio son algunas de las 31.600 parejas de gais y lesbianas que se han casado desde 2005. "La clave de la fuerza de este cambio radica en la palabra matrimonio", explica Ricardo.
Miguel A. Parra Anguita | El Diario, 2015-07-02
http://www.eldiario.es/andalucia/Matrimonio-homosexual-anos-extraordinaria-normalidad_0_404909786.html

Ana, Elena, Antonio, Ricardo, Fernando... vivieron una revolución hace diez años. No fueron los únicos. Entonces fue un pequeño cambio para el hombre, un gran cambio para la sociedad. Así se podría definir lo que causó la modificación del artículo 44 del Código Civil que permitió ampliar el matrimonio y la adopción a las parejas del mismo sexo. Sólo hubo que cambiar los términos "marido" y "mujer" por "cónyuges", y "padre" y "madre" por "progenitores". Además, se añadió una frase: “ El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o diferente sexo”. Y con esta pequeña reforma, la ley 13/2005, aprobada en el Congreso el 30 de junio de hace diez años por iniciativa del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y que entró en vigor un 3 de julio, venía a traer seguramente una de las mayores revoluciones sociales vividas en este país. Con esta ley, España se convertía en el cuarto país del mundo en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo aunque, como declara a eldiario.es José Luis Rodríguez Zapatero, "era la ley más completa y avanzada de todas".

Eso sí, una revolución silenciosa, calmada y progresiva y normal. Al principio, tuvo que lidiar con algunos obstáculos, como las protestas de la Iglesia Católica y de los sectores más conservadoras de la sociedad. En el trámite legal, el Partido Popular llegó a interponer un recurso ante el Tribunal Constitucional, que unos años después, en 2012, se pronunció a favor del texto legal. Pero ahora son ya 31.610 bodas homosexuales las celebradas (12.200 de parejas lesbianas y el resto, 19.410, de parejas de hombres). Y a la sociedad no le ha pasado nada. Más bien, al contrario, ya que España encabeza la lista de países con mayor aceptación de la homosexualidad, y según un estudio del Pew Research Center, en ningún otro país del mundo es tan bajo el porcentaje de personas que creen que la homosexualidad es moralmente inaceptable.

En este sentido, Eduardo Bericat, catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla, destaca que España es uno de los países en los que más se ha avanzado en tolerancia y en reconocimiento de la diversidad y los distintos estilos de vida. "Lo que ha pasado en España es un proceso muy, muy destacable. Somos la avanzadilla en términos de valores sociales: libertad, tolerancia, respeto, multiculturalismo… cualquier valor social que se considere como un valor de progreso", asegura.

Ana y Elena
Hace justo ahora unos diez años, conocimos a Emilio y a Carlos, la primera pareja homosexual que contrajo matrimonio en España, tras 30 años de relación. Fue el 11 de julio de 2005, tan sólo once días después de la aprobación de la ley y ocho días después de su entrada en vigor. Tras ellos, vinieron muchos otros y otras. Como Elena y Ana, dos madrileñas de 48 años que se casaron el mismo año 2005. Sus mellizos nacieron el 17 de junio, sólo 13 días antes de promulgarse la ley, de ahí que tuvieran que ser registrados como hijos exclusivamente de la madre biológica. "Quisimos casarnos cuanto antes para iniciar el proceso de adopción y que la otra madre lo fuera también de derecho", relata Ana.

"Nos casamos el 1 de diciembre en el Registro Civil de Madrid. El proceso fue rápido y ágil. La boda se desarrolló igual que el resto de bodas oficiadas ese día. El contenido formal era y es el mismo, pero nosotras no lo sentimos así", reconoce Ana. Y lo explica: "Éramos de las primeras parejas que nos casábamos y nuestros sentimientos eran mucho más extensos. Gratitud, alegría, justicia, orgullo... Esos sentimientos hicieron que, aunque aparentemente, fuera una boda similar, no lo fuera. Ese día estábamos cambiando un poquito el mundo, haciéndolo más justo e igualitario. Todo fue extraordinariamente normal”.

Antonio: el primer divorcio
La nueva ley normalizaba los matrimonios entre personas del mismo sexo y todo lo que eso conllevaba: la adopción conjunta, el derecho de sucesiones, el derecho de residencia, los efectos tributarios, las pensiones y, cómo no, la separación y el divorcio. En estos diez años se han registrado en nuestro país un total de 1.858 divorcios de parejas homosexuales. Uno de estos divorcios fue el de Antonio, un sevillano de 37 años, y su ex marido, que sólo permanecieron casados 7 meses. Como se suele decir, ‘fue bonito mientras duró’ pero, como a muchas otras parejas, se les rompió el amor y el suyo fue el primer divorcio de una pareja gay con sentencia firme.

"Fue de mutuo acuerdo y no había hijos ni bienes que repartir, por lo que fue un divorcio exprés, que también se acababa de aprobar en aquel entonces", recuerda Antonio. Él y su pareja, de nacionalidad argentina, pagaron entre los dos 550 euros y dejaron de estar casados. "Todo el proceso de separación fue muy rápido y una separación muy cordial, no hubo ningún problema", señala.

Ricardo y Fernando… y César y Javier
Una de las cosas que hace de la norma española una de las más avanzadas es que iguala de pleno derecho al matrimonio homosexual con el heterosexual, incluyendo el derecho a la adopción, un aspecto más sensible socialmente hablando a pesar de los estudios que dicen que no afecta al desarrollo de los pequeños. Según un estudio de 2013, el 73% de los españoles está a favor de la adopción por parte de homosexuales, sólo superados por los suecos (78%) y muy por delante de franceses (53%) e italianos (42%).

Ricardo, jiennense 43 años, y Fernando, madrileño de 31, se casaron en 2010 y desde hace un año y medio son los papás de César y Javier, a los que tienen en régimen de acogimiento. La pareja asegura que no ha sentido discriminación en ningún momento: "La diferencia con respecto a las parejas heterosexuales es que ellas pueden solicitar adopción internacional en países en los que nosotros no podemos, pero no por culpa de la legislación española, sino de la extranjera", asegura Ricardo. Este matrimonio recuerda el buen trato recibido durante el proceso: "En el Instituto Madrileño de la Familia y el Menor no hay homofobia ni ningún tipo de trato discriminatorio. Son profesionales con gran sensibilidad, vocacionales, con magnífica formación, amplísima experiencia y la libertad que te da ser funcionario público", destaca Ricardo.

Ahora, los niños están "plenamente integrados" en sus colegios y son "muy queridos" por sus compañeros, que saben y aceptan con normalidad que tienen dos papás. "Los compañeros de César no reciben ningún mensaje negativo ni contradictorio sobre nosotros en sus casas, cuando nosotros no estamos delante. No ha habido tampoco ningún problema con la dirección del colegio ni con los profesores y profesoras, sino más bien al revés", dice Ricardo.

Eso sí, como si fuera el popular anuncio de refrescos, siempre surge la pregunta de ¿Por qué César tiene dos papás? "Una niña incluso me preguntó que cuál de los dos era el auténtico -recuerda Ricardo-, y le dije que los dos, pero me hubiese gustado explicarle que el padre verdadero es el que cría, cuida y quiere, que la paternidad en el siglo XXI no se funda ya en la biología sino en la intención, en la voluntad y el compromiso de por vida de ser padre para un niño".

Normalidad
Para Bericat, "así como en otros países se han generado disensos, en España ha habido debate, disparidad de opiniones, pero no una guerra cultural, y los avances se han conseguido sin una resistencia excesiva. En comparación con otros países, y considerando de dónde venimos, 40 años de dictadura, se ha abierto la puerta a cualquier derecho o estilo de vida que se considerase dentro del ejercicio de la libertad y del ámbito de los derechos íntimos, con ciertas resistencias pero sin guerras culturales ni valorativas".

Por su parte, Ana y Elena creen que en esta década han cambiado las actitudes: "Nuestras familias, integradas han demostrado que esta ley, no sólo no perjudica a nadie, sino que hace enormemente feliz a muchos y a muchas”. "Creemos que el tiempo facilita la interiorización de la ley y el que la gente normalice un hecho que antes se percibía desde un mayor desconocimiento y con más prejuicios. Queda mucho trabajo de concienciación pero cada pareja que se ha casado en estos años ha facilitado ese trabajo", afirma Ana.

A ellas dos –reconoce- esta ley las hizo "sonreír, porque nuestros hijos podían ser titulares del derecho básico de ser protegidos y amados de hecho y derecho por sus dos progenitoras. Nosotras llevábamos 15 años comprometidas la una con la otra pero el día que nos casamos demostramos que un mundo más justo e igualitario es posible”.

Para Ricardo y Fernando, la ley de matrimonio igualitario ha tenido "un poder de cambio en la sociedad y en nuestras vidas extraordinario. Podemos afirmar sin temor a exagerar que nuestra felicidad presente es gracias a esa ley. Y la clave de su fuerza radica en la utilización de la palabra matrimonio".

Según Ricardo, "cuando te casas todo el mundo entra en el chip de que te casas y, por tanto, todo el mundo hace lo propio: las amigas de tu madre no se apenan por ella por tener un hijo gay, sino que la felicitan porque su hijo se casa; tus tías-abuelas te lanzan con frescura ‘¡Bueno, y ahora a por los hijos!’; y ves a tu madre llorar de alegría. Es tanta la capacidad que ha tenido el matrimonio para reconciliarnos con la familia y para devolvernos nuestra dignidad en la sociedad que no puede expresarse con palabras".

martes, 30 de junio de 2015

#hemeroteca #matrimonio | María Teresa Fernández de la Vega: “La ley fue una inyección de autoestima para nosotros”


Imagen: El País / Osmond Ayo, refugiado nigeriano perseguido por homosexual
“La ley fue una inyección de autoestima para nosotros”
María Teresa Fernández de la Vega hace balance en el décimo aniversario de la norma que legalizó el matrimonio homosexual
Emilio de Benito | El País, 2015-06-30
http://politica.elpais.com/politica/2015/06/23/actualidad/1435061576_853715.html

María Teresa Fernández de la Vega (Valencia, 1949) era vicepresidenta primera y portavoz del Gobierno que presidía José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) cuando las Cortes aprobaron, el 30 de junio de 2005, la ley de matrimonio igualitario. “Hubo una inyección de autoestima para nosotros. La ley fue muy bien acogida por el partido. ¡Estábamos eliminando una discriminación de siglos!”. En el despacho de la Fundación Mujeres por África, que preside, De la Vega recuerda con precisión los últimos pasos del proyecto: “El Congreso la aprobó el 30 de junio, el Rey la sancionó el 1 de julio, el 2 se publicó en el BOE, y el 3 entró en vigor”, recita casi de carrerilla. “Para estas cosas tengo mucha memoria”, presume.

De la Vega inscribe esta ley dentro de la apuesta general del PSOE tras las elecciones de 2004 por el “reconocimiento y ampliación de los derechos de la ciudadanía”. “A lo mejor el matrimonio homosexual no estaba en el programa con esas palabras, pero estaba en esta idea”, defiende. Con esa ley y otras aprobadas en la misma legislatura (la de violencia de género, de igualdad, de dependencia, tabaco, reproducción humana asistida, cotitularidad de la tierra), España “se situó en el grupo de países pioneros”.

En lo que respecta al matrimonio homosexual, no solo se situó en el grupo: se puso en cabeza. “Había países muy avanzados, como Holanda y Bélgica, que ya permitían el matrimonio homosexual, pero no la adopción. Nosotros lo teníamos claro. La igualdad significaba que se tuvieran todos los derechos, incluso a acceder a la adopción”, afirma la actual miembro del Consejo de Estado.

En su recuerdo, la ley fue un hito, pero no un problema especial. “Nunca tuvimos ninguna duda al respecto, sino la constancia, en términos democráticos, de que la ley tenía un apoyo mayoritario. Lógicamente, nos hubiera gustado que se aprobara con mucho más consenso, pero teníamos el apoyo de quienes nos habían votado para emprender esos cambios. Era un ejercicio de la acción del Estado que demostraba un blindaje de la libertad y la autonomía. Fue la defensa del interés general confirmada democráticamente”.

Sabe De la Vega que aquella ley tuvo una especial carga en la imagen de España. “¡La de entrevistas que di! Nadie se lo esperaba de un país como España!”, comenta. Y resalta un aspecto “bonito” de esta y otras leyes sociales de aquella legislatura anterior a la crisis. “Eran una ampliación de la libertad sin menoscabo de nadie. Se eliminaba una discriminación secular que había impedido a unos conciudadanos vivir en plenitud de derechos en libertad e igualdad. Y, más allá de los aspectos legales, se les daba el derecho de expresar sus emociones sin ser señalados”, afirma. Pero el beneficio de la ley no fue solo para gais y lesbianas. “Con ella se fortalecía el Estado de derecho y se reforzaba la convivencia democrática”.

Desde su puesto de presidenta de la Fundación Mujeres por África, la exvicepresidenta valora aún más aquel logro. “África es probablemente el continente más homófobo, pero la discriminación más onerosa sigue siendo la de género”, dice. “Es la desigualdad más difícil de erradicar. Aquí mismo acabó, legalmente al menos, hace relativamente poco. En la militancia por la igualdad hemos recorrido un largo camino. Yo misma adquirí la mayoría de edad y acabé de estudiar Derecho sin tener derechos. Y, aún ahora, en la configuración normativa estamos en la vanguardia, pero falta por adquirir la igualdad real”. Esto mismo podría decirse sobre los derechos de la población LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales). De la Vega coincide con el recientemente fallecido Pedro Zerolo en que esa lucha debe ir de la mano del feminismo.

De la Vega, que también es juez, afirma que “nunca hubo en el Gobierno dudas acerca de la constitucionalidad de la ley, como luego demostró el fallo del propio Constitucional”. También admite que “hubo oposición de los sectores más conservadores de la sociedad y de la Iglesia católica”, pero dice que nunca les hicieron dudar. “Estaban en su derecho de manifestar su opinión, incluso convocaron manifestaciones, pero nosotros teníamos la convicción democrática de que había que hacerlo”, declara. Con algo más de intensidad recuerda que entre quienes más se opusieron estaba el sector de jueces más conservador. “Hubo quien se negó a aplicarla, quien dijo que iba contra su conciencia, pero el poder Judicial y el Supremo les quitaron la razón. Cuando uno es juez lo es para defender la ley, no para imponer sus ideas”, concluye tajante.

Hay satisfacción en el balance de aquella época. “Zapatero dijo que con esta ley el país se volvía más decente. Yo añadiría que también más digno”.

DOSIER
10 años de matrimonio homosexual en España
El País, 2015-06-30

http://elpais.com/especiales/2015/matrimonio-homosexual/

#hemeroteca #matrimonio #historia | Cómo se consiguió el matrimonio gay

Imagen: El País
Cómo se consiguió el matrimonio gay
La conjunción de activistas y políticos logró la aprobación de una ley pionera. El éxito comenzó al superar la idea de que bastaba una regulación de parejas de hecho
Emilio de Benito | El País, 2015-06-30
http://politica.elpais.com/politica/2015/06/25/actualidad/1435243061_680818.html

En diciembre de 2002, Pedro Zerolo dio una entrevista a El País con motivo de su reelección como presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Al acabar la exhaustiva conversación –dos horas de grabación; Zerolo siempre fue un chorro de ideas- llevó al periodista hasta una mesa de trabajo en su despacho de abogados del paseo de Rosales de Madrid. Sobre ella, desparramados, decenas de folios, impresiones del BOE y fotocopias de códigos marcados y subrayados. En el “off the record” (las declaraciones que se hacen pactando que no se van a publicar), Zerolo, orgulloso, explicó aquellos papeles: “Son el futuro. Las más de 60 leyes que estamos revisando para cuando se apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo”.

No dijo “si se aprueba”. No hubo condicional. Lo expresó como una certeza. Y una novedad. El activismo LGTB vivía tiempos convulsos. No hacía tanto, recuerda Miguel Ángel Fernández, entonces miembro de grupo LGTB del PSOE y secretario del Colectivo Lambda de Valencia, y posteriormente coordinador de la secretaría de Movimientos Sociales del PSOE cuando la dirigió Zerolo, que el objetivo más realista del movimiento era conseguir una ley de parejas de hecho que reconociera derechos básicos (herencia, pensión, acceso a la sanidad) a las uniones del mismo sexo.

Era el camino que se ofrecía entonces. Cataluña había aprobado su ley de parejas en 1998, y después llegaron las de Aragón, Navarra, País Vasco, y hasta comunidades gobernadas por el PP, como la valenciana y Madrid, hicieron las suyas. Además, en 1999 Francia aprobó su contrato de unión civil (PACS), poniendo las bases de lo que todos los participantes en esta historia no dudan en calificar ahora como “un matrimonio de segunda”, pero que, a principios de este siglo, parecía un avance enorme. “En 1991 y 1992, cuando empezamos a militar, bromeábamos sobre que nuestros hijos o, más probablemente, nuestros nietos, verían la legalización del matrimonio igualitario”, dice Toni Poveda, expresidente de la FELGTB.

Los últimos años del siglo XX apuntaban a que, después de siglos discriminados, gais y lesbianas se conformarían con una ley de parejas. De hecho, como recuerda Fernández, en 1997 y 1998 hubo dos manifestaciones en Madrid –“eran en febrero y pasábamos mucho frío”- pidiendo esa ley. No fueron tan multitudinarias como las del Orgullo, que desde 1995 a 2000 habían pasado de la pequeña marcha de decenas de activistas a congregar a miles de personas (ya se hablaba de 500.000 o más), pero sí fueron significativas.

Aquella reclamación tuvo su reflejo en las Cortes. Hasta cinco propuestas se presentaron durante las legislaturas de mayoría del Partido Popular (1996-2004), y el propio partido que dirigía José María Aznar llevó la suya en 1997, que no se llegó a votar. Fue la punta del iceberg de un interés del PP por orillar un problema que crecía por momentos, y que causaba una profunda división entre sus votantes y diputados. El veterano activista Jordi Petit, de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y ex secretario general de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gais (ILGA), relata cómo fue llamado dos veces a La Moncloa, sede de la presidencia del Gobierno, una durante cada una de las dos legislaturas de Aznar. “Fueron encuentros muy discretos, sin ninguna publicidad. Me llamaron para intercambiar opiniones, y ni me pagaron el tren”, recuerda. Él mismo, a través de aquellos encuentros, refleja el cambio de las aspiraciones de la población LGTB. “En el primer encuentro con los asesores de Aznar, pedimos una ley de parejas estatal que reconociera las relaciones de afectividad análogas a la del matrimonio con independencia de su orientación sexual”, recuerda Petit. Aquella fórmula, la de “relación análoga al matrimonio”, había sido acuñada por una abogada, María José Valera, que consiguió por primera vez que se indemnizara como si fuera el viudo a la pareja masculina de un hombre muerto en accidente de tráfico, cuenta Petit. “Más tarde se usó en la ley de arrendamientos urbanos de 1992”, y se mantuvo después.

Pero el propio Petit admite que cuando en la segunda legislatura (2000-2004) le volvieron a llamar, ya la coordinadora catalana había decidido que “no aceptaría leyes gueto”. “Teníamos claro que no entraríamos en una ley de segunda”. La calle ya pedía el matrimonio sin ambages, y que el PP al final no hiciera nada al respecto “fue una suerte”, reflexiona ahora Petit. “No queríamos un sucedáneo, tenía que ser matrimonio sí o sí. Algunos decían que el matrimonio no iba a salir jamás, pero luego se vio que el PACS francés fue un tapón que no reconocía la afectividad y era solo un contrato que, además, dejaba fuera aspectos como la posibilidad de adquirir la nacionalidad de la pareja o la adopción, y han tardado 15 años en regular el matrimonio igualitario”, añade.

Con ese bagaje, el congreso de la FELGTB de 2002 fue una “refundación orientada a la lucha por el matrimonio”, afirma Beatriz Gimeno, quien era presidenta de la asociación cuando se aprobó la ley. Pero hicieron falta una serie de cambios para que esa meta se viera con realismo.

El primero fue la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en 2000 en el congreso del PSOE que le nombró secretario general. El expresidente tuvo una madrina en Trinidad Jiménez, la misma que ofreció a Zerolo ir en su lista para el Ayuntamiento de Madrid en 2003, con lo que dio el salto desde el activismo en los movimientos sociales al de la política formal. “Le presenté a Zapatero a raíz de su entrada en el Ayuntamiento. No cabe duda de que Pedro era muy simpático y tenía mucho liderazgo. Le nombré portavoz de Medio Ambiente para que se construyera un perfil más allá del activismo LGTB, pero él nunca renunció a él. Zerolo participó mucho en la campaña, y, cuando Zapatero le conoció, quedó convencido”.

Nadie duda de aquel flechazo –el propio Zapatero ha admitido que aceptó la necesidad de esa ley por Zerolo-, pero no todo fue cuestión de simpatía. Gimeno cuenta que “al poco de ganar Zapatero el congreso”, fueron convocados a Ferraz, la sede del PSOE en Madrid. “Lo difícil fue convencerle de que pasara de una ley de parejas a la de matrimonio. Cuando nos vimos con él en un sótano de Ferraz al poco de ser elegido, gracias a Leire Pajín, en aquel momento secretaria de Movimientos Sociales del partido, no lo tenía muy claro. Pero hablamos mucho y él dijo que le habíamos convencido y que lo iba a meter en el programa”. Gimeno, que es actualmente diputada autonómica en Madrid, elegida en las listas de Podemos, cree que, en parte, fue relativamente fácil ganar su apoyo “porque nadie pensaba que fuera a ganar” en las próximas elecciones. “Pero una vez metido en el programa él se lo creyó, y nunca más temí por el proceso”, afirma. Jiménez va más allá en la importancia de que Zapatero estuviera convencido: “Con otros líderes del PSOE de entonces la ley no habría salido”, asegura.

Aquel apoyo político fue reforzado con el de otros partidos de izquierda, como IU. “A ellos también tuvimos que convencerles. Su reparo era que decían que casarse era conservador. En una reunión, una diputada me preguntó muy agresiva que por qué queríamos casarnos. Tuve que contestarle que ella se había casado ya tres veces”, cuenta Gimeno.

La lucha en los despachos no les hizo perder la de la calle. En octubre de 2003 los activistas escenificaron su apuesta y acudieron a los registros civiles de Madrid y Valencia a pedir casarse. Contaban con el rechazo, afirman Poveda y Fernández, pero aquella protesta fijó el objetivo. Y, también, dejó dos fotos simbólicas de los protagonistas símbolo de ese cambio. En Madrid, Zerolo, su novio, Jesús Santos, y la pareja formada por Gimeno y Boti García llevaron como testigos a las portavoces del PSOE, Trinidad Jiménez, y de IU, Inés Sabanés. En Valencia, a Fernández y Poveda les acompañaron Carmen Montón (PSOE) y el portavoz de L'Entesa en las Cortes Valencianas, Ramón Cardona.

“Eso fue antes de que fuera diputada nacional”, comenta Montón. Ella formó parte de “una casualidad” que, cuando el PSOE ganó las elecciones de 2004, llevó a buen término la promesa del programa electoral de modificar el Código Civil “a fin de posibilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el ejercicio de cuantos derechos conlleva, en igualdad de condiciones con otras formas de matrimonio, para asegurar la plena equiparación legal y social de lesbianas y gais”.

Montón –“una joven de 29 años sin conocimientos jurídicos”, como ella misma se define- se hizo cargo de la portavocía en la Comisión de Igualdad, y Zerolo de la secretaría de Movimientos Sociales en la ejecutiva del PSOE. “Yo era muy atrevida. Convencimos al portavoz del grupo, que era Alfredo Pérez-Rubalcaba, para presentar una proposición no de ley por parte del grupo parlamentario. Bono expresó dudas respecto a la adopción, pero luego nos apoyó”, cuenta. Fernández afirma que fue el propio Zerolo quien pidió a Rubalcaba y a Zapatero ese nombramiento para una diputada joven que se estrenaba esa legislatura, porque quería tener una aliada. Aun así, convencer a los diputados no fue fácil. “No hubo una guerra, pero sí tuvimos que ir uno a uno. Y no solo con los del PSOE; también queríamos que se unieran los de IU, ERC, PNV, CiU. Que fuera todo el mundo a excepción del PP, que sabíamos que se iba a negar”, añade. “Cuando fui a la Comisión de Justicia, hubo muchas preguntas sobre la adopción. Se esgrimieron estudios que eran falsos. Fue como estar ante un tribunal”, afirma.

Aquellos meses crearon “un fuerte vínculo en un pequeño grupo”, dice la diputada: Zerolo, Gimeno, Poveda, Fernández, ella misma… “Era un proyecto muy bonito del que nacieron alianzas indestructibles. Nos llamábamos todos los días, comentando lo que había pasado, preparando argumentarios, adaptándolos”, dice. “Aprendimos mucho”, afirma Poveda. “Por ejemplo, a referirnos a la jerarquía católica, y no a la Iglesia católica, porque teníamos el apoyo de muchas agrupaciones de base y queríamos marcar la diferencia. También que había que contestar con serenidad, sin agresividad”, cuenta.

En aquella lucha política y mediática, contaron con muchos otros cómplices. Fernández recuerda a Ximo Cádiz, que fue secretario de la FELGTB, “y una máquina haciendo argumentarios”. Gimeno menciona el papel de Javier Gómez, entonces tesorero de la FELGTB y militante reconocido del PP (su boda con el abogado Manuel Ródenas fue la única gay que celebró Alberto Ruiz-Gallardón como alcalde de Madrid). “Él nos contaba lo que pasaba en el partido, y así íbamos preparados”, relata. Precisamente por Gómez y los encuentros personales, Giménez se dio cuenta de que “no todo el PP estaba contra la ley. Muchos tenían hermanos, hijos, amigos, gais o lesbianas, y cuando los veías te decían: ‘Ánimo, lo vais a conseguir”. Aquella división se mantuvo hasta el día de la votación de la ley. Con las invitaciones de los parlamentarios de izquierda agotadas, hubo gais que obtuvieron invitaciones de diputados del PP para asistir a la sesión, aunque los invitadores iban a votar que no.

Poveda añade a la lista de aliados fundamentales a Pilar Blanco Morales, directora de Registros y Notariado, “que sacaba argumentos propios que ni nosotros habíamos previsto, como hizo en un debate con Benigno Blanco, del Foro de la Familia”.

El trámite fue relativamente rápido –lógico si se tiene en cuenta el trabajo previo-, y tuvo una fuerte oposición en las Cámaras y en la calle. El Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto el 1 de octubre de 2004 y el Congreso votó la ley el 30 de junio de 2005. Pero, en medio, los obispos, parte del PP y organizaciones como el Foro de la Familia convocaron una manifestación el 18 de junio como último recurso de protesta. Fue muy numerosa, pero no torció la voluntad del Gobierno. “Aquella vez vi a Zerolo triste. Costaba ver tanto odio”, recuerda Fernández. Doce días después, la ley salió adelante con 187 votos: los de PSOE, ERC, Izquierda Verde, PNV, BNG, CC, CHA y los diputados de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) Carles Campuzano y Mercè Pigem. Celia Villalobos, del PP, también votó a favor. Se abstuvieron los otros cuatro diputados de CDC, y votaron en contra el PP y los diputados de Unió Democràtica de Catalunya (147 votos en total).

Parte de los populares no se resignó, y presentaron un recurso de anticonstitucionalidad. En noviembre de 2012, el tribunal avaló la ley. 31.610 matrimonios después (datos hasta 2014, los últimos que da el INE), de los que el 39% son de mujeres, la normalidad legal de estas parejas es el fruto de toda aquella frenética actividad.

Nos mostramos con orgullo
COGAM (Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid)

Con motivo del día del Orgullo, el Cogam redacta un manifiesto que recuerda el décimo aniversario de la ley de matrimonio homosexual, el pasado, el presente y el futuro que todavía está por llegar.

Un 28 de junio, arrancó en las calles del Greenwich Village de Nueva York un nuevo grito histórico por la dignidad humana y hoy, 48 años después, volvemos a unirnos con una sola voz para reivindicar que la igualdad no sea sólo formal sino que se convierta en igualdad real.

En España esta manifestación comenzó en Barcelona y ya son varios años los que llevamos reivindicando igualdad, dignidad, respeto, inclusión, diversidad y aunque debemos estar contentos de lo conseguido, el camino no ha sido fácil.

Un camino de obstáculos es difícil de completar pero cuando lo terminas y miras atrás te sientes orgulloso. En muchos momentos de nuestra reciente democracia el Gobierno ha mirado hacia otro lado, nos ha dado la espalda, ha obviado el camino de la igualdad. Pero en otros, España ha sido de los primeros. Este año celebramos el décimo aniversario de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, ley que marcó el gobierno de Zapatero y nos puso a la cabeza en materia de igualdad.

Este año, orgullosos, reivindicaremos "Leyes por la Igualdad Real, ¡YA!". Leyes que hagan de esta sociedad un lugar mejor donde vivir, porque un país diverso es un país que merece la pena. La igualdad es el camino correcto, la no discriminación es la medida para hacer un país inclusivo y pacífico.

Por ello, por quienes no pueden vivir como son, reivindicamos que el gobierno tenga muy en cuenta a la población LGTB+ en los protocolos de asilo. Solicitamos una ley básica que aborde de manera integral las necesidades del colectivo transexual, una ley de igualdad de trato y contra la discriminación; en el terreno educativo es esencial aprobar un conjunto de normas que fomenten el respeto a la diversidad sexual en las aulas, un conjunto de leyes que nos permitan formar una familia, criar y educar a nuestros hijos en igualdad y, entre otras, también consideramos necesario un pacto social contra el estima y la discriminación por VIH/sida.

La diversidad en su propia definición es inclusiva y por eso vamos de la mano en nuestra lucha con la población inmigrante, con el pueblo gitano, con las personas con discapacidad... Con todos y todas que de un modo u otro sufren discriminación por su diferencia, que es precisamente lo que nos hace grandes e iguales. Seguiremos siendo activistas, peleando por una sociedad que nos trate a todos por igual, una sociedad más justa en la que poder vivir.

Esto es lo por lo que lucharemos y no pararemos hasta conseguirlo porque si algo hemos aprendido de nuestro querido presidente Pedro Zerolo, es que merece la pena pelear para que todos los españoles se puedan sentir orgullosos por convivir en igualdad.
 
DOSIER
10 años de matrimonio homosexual en España
El País, 2015-06-30

http://elpais.com/especiales/2015/matrimonio-homosexual/