Mostrando entradas con la etiqueta Las Kellys. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Las Kellys. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de enero de 2025

#hemeroteca #mujeres #activismo | Sindicato de Inquilinas, Afroféminas o Las Kellys: por qué es tan relevante que las mujeres conquisten más espacios de protesta

Una protesta de 'Las Kellys' en Barcelona //

Sindicato de Inquilinas, Afroféminas o Las Kellys: por qué es tan relevante que las mujeres conquisten más espacios de protesta

Además de las asociaciones feministas, actualmente hay otros colectivos encabezados por mujeres que demuestran un gran compromiso por cambiar situaciones injustas, donde la mirada femenina es crucial para buscar soluciones reales
Mar Carmena | El País, 2025-01-17
https://elpais.com/smoda/feminismo/2025-01-17/sindicato-de-inquilinas-afrofeminas-o-las-kellys-por-que-es-tan-relevante-que-las-mujeres-conquisten-mas-espacios-de-protesta.html

Cuando unimos las palabras mujeres y activismo inmediatamente se nos viene a la cabeza las movilizaciones feministas de 2018 y 2019: “La masividad de las marchas, su resonancia en los medios y en la agenda política del gobierno hizo que muchas mujeres descubrieran su capacidad para contribuir y cambiar el estado de cosas”, explica Patricia García Espín, profesora en el departamento de sociología de la Universidad de Granada. Sin duda, el 8M cambió la forma en que se percibe su papel en la lucha social, pero su implicación abarca muchos otros espacios anteriormente conformados mayoritariamente por hombres: ”Investigaciones recientes en España revelan que las mujeres intervienen de manera casi paritaria en la mayoría de las formas de participación desde hace unos 15 años. La antigua división en la que ellos copaban los espacios de la esfera pública y ellas eran expulsadas al ámbito doméstico se ha desgastado en las últimas dos décadas”, afirma la experta.

Las mujeres siempre han estado activas: una parte de ellas silenciadas, en los márgenes, construyendo a oscuros pilares de cooperación y sororidad; otra, con hitos visibles—aunque eclipsados por el protagonismo de los logros masculinos—, como la huelga de las cigarreras de Gijón en 1903 o la formación del primer sindicato femenino de Arte Fabril y Textil de Barcelona en 1913. A día de hoy, la mayor inclusión de las mujeres en la participación pública ofrece nuevos puntos de vista, generalmente más inclusivos. Ejemplo de ello es el Sindicato de Inquilinas, que lucha para que el alquiler sea una opción de acceso a la vivienda asequible y estable. Valeria Racu, su portavoz, afirma que en esta organización hay más mujeres, más disidencias sexuales y de género y más personas racializadas. Según ella, estas personas han estado históricamente presentes, ya que los colectivos oprimidos se componen por quienes realizan tareas esenciales que no son valoradas ni económica ni socialmente, como tejer comunidad: “Anteriormente, hemos colaborado entre nosotras, pero ahora hemos ganado fuerza y visibilidad. Hoy estas labores ya no son algo marginal, sino una cuestión que hemos puesto en el centro: la importancia de la colectividad no solo para sostener la vida, sino también para luchar por mejorarla”.

La perspectiva de género, imprescindible en la lucha social
“La revolución será feminista o no será” es una frase rotunda que puede leerse en pancartas y títulos de libros, escucharse en las bocas de diputadas y vestirse estampada en camisetas. Lo que viene a decir es que sin perspectiva de género no es posible que exista un verdadero cambio para todas y todos; no profundizar en la situación de las mujeres dentro de los problemas sociales supone obviar una gran parte de la realidad. Por eso, que los sindicatos y asociaciones partan del feminismo como pilar permite cubrir más problemáticas que, de lo contrario, corren el riesgo de no ser atendidas: “Tenemos claro que la única forma de mejorar la vida es no dejando a nadie atrás. El patriarcado y el neoliberalismo promueven la competición y el aislamiento, pero lo que hacemos gracias al feminismo y el sindicalismo es romper con estas ideas, apoyarnos mutuamente y cooperar”, explica Valeria Racu.

Por otra parte, Antoinette Torres Soler, mujer afrodescendiente, migrante en España y presidenta de Afroféminas, explica que en la lucha antirracista ocurre lo mismo: “La colaboración ha sido una necesidad para las mujeres negras en particular. Nuestras redes de apoyo vienen del tiempo en que sufrimos la esclavitud, por lo que para nosotras la cooperación es lo natural”.

Asociaciones como Las Kellys, formada por camareras de piso, deben su germen inicial también al desahogo colectivo. Lo que comenzó con denuncias en Internet terminó derivando en una agrupación, autoorganizada dirigida a una amplia diversidad de mujeres, tal y como indica su manifiesto: “En Las Kellys hay algunas están en paro, otras en activo, algunas de prácticas, otras son eventuales, algunas están afiliadas a diferentes sindicatos, otras a ninguno, algunas son españolas, otras extranjeras...”

Conquistar espacios para no ser invisibles

Con respecto al sindicalismo, Eva Bermúdez Figueroa y Beltrán Roca Martínez ambos profesores de sociología en la Universidad de Cádiz, escriben en su artículo ‘Participación de mujeres en el movimiento sindical. Análisis desde la perspectiva de los recursos de poder’ que en los sindicatos las mujeres “no han existido como personas con identidad propia y han sido invisibilizadas por la historia, la literatura y las propias organizaciones, que han presentado una clara hegemonía masculina”. En este texto se recogen, además, testimonios de mujeres sindicalistas que afirman haberse sentido infravaloradas en los sindicatos, y que han tenido dificultades para afiliarse y participar por cuestiones de conciliación familiar. Por eso, se crean asociaciones explícitamente femeninas que nacen con el fin de paliar estas carencias. Al igual que en el cine se habla de la ‘female gaze’ o mirada femenina —que pone sobre la mesa la perspectiva de la espectadora o directora y dota de capacidad de acción a las mujeres en la pantalla—, en la lucha social también es necesaria esta visión para que se genere un discurso en primera persona.

En el caso de Afroféminas: a pesar de haber nacido como un medio de comunicación, terminó convirtiéndose además en una asociación porque, según su fundadora, era el paso lógico que permitía trabajar en temas sociales y denunciar delitos de odio. Antoinette observó con preocupación la situación de la mujer negra, por lo que decidió crear un medio que hablase para ellas: “Siempre fuimos una asociación feminista negra. Se creó para y por las mujeres negras. Los hombres negros monopolizaban muchos liderazgos y nosotras queríamos otras cosas”.

Efectivamente, existen ciertas complejidades sobre las que nadie puede tener más conocimiento que las mujeres, ya que son quienes las sufren. Por ejemplo, explica Patricia Espín que, desde que las mujeres se incorporaron plenamente al mercado laboral, ha habido un aumento de afiliadas a sindicatos que se ha traducido en nuevas reivindicaciones como la conciliación: “Ellas se replantean cómo hacer las organizaciones más inclusivas y accesibles. Su enfoque ha sido fundamental en la creación de agendas”.

Las mujeres han cooperado desde siempre para sobrevivir a la esclavitud, a la marginación y a la violencia: en las fábricas, en las huelgas, en las familias. Hoy, más visibles que nunca, continúan conquistando poco a poco las calles, las asociaciones, las empresas, los sindicatos, los hogares y, en definitiva, la vida.

martes, 1 de marzo de 2022

#hemeroteca #mujeres #trabajo | La reforma laboral pasa de refilón por los sectores más feminizados (y precarizados)

El Salto / Territorio Doméstico //

La reforma laboral pasa de refilón por los sectores más feminizados (y precarizados).

Las trabajadoras del hogar, las camareras de piso o ‘kellys’, las empleadas de ayuda a domicilio, el sector de los cuidados o de la limpieza, son trabajos mayormente ejercidos por mujeres y estas trabajadoras no ven en el decreto de Yolanda Díaz mejoras en su vida. La temporalidad, la falta de control de cotizaciones, la imposibilidad para entrar en los hogares de los inspectores de trabajo o la salud laboral son muchas de las reivindicaciones que han quedado sin respuesta.
Laura L. Ruiz | El Salto, 2022-03-01
https://www.elsaltodiario.com/reforma-laboral/pasa-refilon-sectores-mas-feminizados-precarizados 

Los sectores más precarizados del país, que coinciden con los más feminizados, han visto cómo la nueva reforma laboral les ha pasado de refilón. Entre las mejoras destaca el fin de los contratos temporales sin justificación, pero tanto limpiadoras, cuidadoras como camareras de piso no confían en que sea suficiente para mejorar su día a día.

“Son muy comunes los contratos laborales eventuales y lo ideal es que cuando sean actividades permanentes pasen a contratos fijos. Pero seguiremos con la misma problemática que otros conflictos: no habrá ningún control, habrá contratadores más reacciones a hacer contratos fijos y, en este momento, se mezcla con la subida del salario mínimo. Por eso decimos que mientras los cuidados no estén dentro del sistema público, va a significar que la precariedad de este sector no se va a acabar, ni con la reforma laboral ni con la subida del Salario Mínimo Interprofesional, porque solo los privilegiados podrán pagar”. Así valoran desde Territorio Doméstico este cambio legislativo, que muy lejos les queda a las trabajadoras del hogar, ya que al no estar en el régimen general de trabajadores están fuera de muchos de los cambios.

Sin embargo, curiosamente, sus reivindicaciones no se alejan tanto de otras empleadas que sí que están bajo el paraguas del Estatuto de los Trabajadores pero que siguen estando discriminadas respecto a sectores más masculinizados. Es el caso de la brecha laboral en el sector de la limpieza. “El 95% de las trabajadoras somos mujeres y son trabajos que se vinculan con el sostenimiento de la vida pero que están invisibilizados”, explica Olaia Bilbao González, delegada sindical de las Trabajadoras de Limpieza en Lucha del sindicato LAB, que denuncia que muchas empleadas cobran menos que sus compañeros en trabajos que requieren desplazamientos, por ejemplo.

Aunque desde LAB reconocen que hay avances en la actual legislación, como la recuperación de la ultraactividad indefinida o los citados contratos temporales, defienden que el despido “casi libre” debería haber acabado. Bilbao González denuncia, además, que dentro de las limpiadoras hay situaciones muy distintas: “No tiene nada que ver trabajar en una empresa de servicios, en una compañía fija que de interna o por horas en el hogar. Para empezar, las limpiadoras del hogar no tienen un régimen autónomo, están en un régimen especial sin regularización de derechos, no tienen reconocida su salud laboral o el desempleo”.

A este respecto, recientemente se ha celebrado la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de la semana pasada que reconocía que era una discriminación relacionada con el género que las trabajadoras del hogar no tuvieran acceso a la prestación por desempleo. “Es un reconocimiento jurídico que nosotras y todas las asociaciones de trabajadoras llevamos años denunciando. Que un tribunal diga que es una discriminación directa a los derechos laborales de un colectivo entero tiene un gran valor. Esperamos que sea una palanca para reconocer la prestación por desempleo en este país”, desea, desde Territorio Doméstico, Natalia. Un derecho que, pese a ser un gran avance, podría llegar solo a dos tercios de las trabajadoras, ya que, según esta organización de empleadas domésticas, hasta un tercio de ellas estarían en la economía sumergidas.

Se trata de un derecho al empleo que, según señalan desde este colectivo, debe verse reforzado con una mayor indemnización en el despido y que ni la reforma laboral ni el régimen especial de las empleadas del hogar contemplan. “En este sector tenemos el desistimiento, un despido mucho más barato y sin prácticamente ninguna causa”, comenta Natalia. “Si las condiciones de despido —continúa— han bajado para todos, para las trabajadoras del hogar son 12 días por año trabajado y pueden ser despedidas de un momento para otro, en el mismo día, sin aviso. Esto para las trabajadoras internas es un gran problema, ya que se quedan sin empleo y sin vivienda en el mismo momento”.

Además del desempleo, las reivindicaciones de las trabajadoras del hogar pasan por ratificar el convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que ayudaría a igualar los derechos de estas trabajadoras con el resto. “Somos las más precarias y te quedas sin nada si te despiden. Con papeles y sin papeles, te quedas desamparada”, explica Carolina García, portavoz de la Asociación de Trabajadoras del Hogar de Zaragoza, que pese a las ayudas excepcionales que se pusieron en marcha para el sector en pandemia, denuncian que siguen desamparadas.

Pone como ejemplo que el subsidio de las trabajadoras domésticas acabó al poco de los confinamientos, mientras que los ERTE siguen a día de hoy prorrogándose para muchos otros trabajadores. En respuesta, ellas pusieron en marcha una caja de resistencia que estuvo activa hasta el pasado mes de diciembre. Carolina García recuerda que de poco les sirvió en su momento o ahora ser reconocidas como trabajadoras esenciales: “Fue reconocido para que nosotras pudiéramos movernos al trabajo, pero nada más. Hubo incluso multas, por no tener papeles o porque había jefes que no querían firmarles el pase porque era reconocer que trabajaban en esa casa cuando no estaban dadas de alta. Si antes de la pandemia ya estaban encerradas mucho tiempo las internas, con la pandemia se ha asentado la reducción de tiempo libre, ahora es normal incluso que solo den un fin de semana al mes libre como algo normal”.

Desde esta organización aragonesa recuerdan que “además del racismo está el clasismo, porque aunque los empleadores no sean ricos, ellos saben que están en una posición mejor que nosotras, mujeres racializadas migrantes”. “Nosotras —comenta Elena Vidal Martín, trabajadora de ayuda a domicilio y secretaria general del sindicato OSAD— tenemos entre un 70 y un 80% de compañeras migrantes, la mayoría de Latinoamérica. Estas mujeres han tenido una situación laboral muy complicada y sin soporte familiar, por lo que te tienes que buscar la vida. Durante el covid algunas compañeras se tuvieron que unir para pedir un día libre sin retribuir cada semana para ocuparse de los hijos de todas e ir rotando”. “El 95% de las trabajadoras en limpieza son mujeres y son trabajos que se vinculan con el sostenimiento de la vida pero que están invisibilizados”, opina Olaia Bilbao, desde LAB, que considera que “el patriarcado se alía con el capitalismo porque les sale más barato precarizar el trabajo de las mujeres”.

Sin reconocimiento de las enfermedades laborales
Otra de las problemáticas que une a trabajadoras fuera y dentro del régimen general y que la reforma laboral no soluciona es su salud laboral. “La prevención de riesgos laborales es una de nuestras principales reivindicaciones”, explican a El Salto desde Territorio Doméstico. “Es evidente —continúan—la carga de trabajo que tienen, las enfermedades laborales, pero no tienen ningún tipo de protección. Hay una frase dentro del real decreto que dice que los empleadores son los responsables de la salud laboral, pero no hay controles porque la Inspección de Trabajo no puede entrar en el hogar privado”.

Una problemática que se extiende a otras actividades, como la ayuda a domicilio, que pese a tener reconocida la salud laboral en la teoría, en la práctica siguen sin contar con medios que la garanticen. Ningún inspector de trabajo asegura que haya grúas, que los baños estén adaptados o que no carguen con un peso excesivo en los domicilios de particulares. Incluso cuando la lesión se producen, nada les garantiza que se les reconozca como enfermedad profesional. “Cuando tenemos una lesión, se considera que puede ser solo por ser mujeres, no por ser trabajadoras de cuidados”, indica Elena Vidal, quien explica que, por ejemplo, en muchas mutuas se toman una hernia discal como una dolencia común a las mujeres por su biología sin tener en cuenta su trabajo e incluso, afecciones por movimientos repetitivos que sí que están consideradas en muchos empleos, en las mujeres siguen considerándose enfermedades comunes porque se lo han podido hacer limpiando sus propias casas.

“También tenemos un problema con el horario laboral, porque para tener 40 horas tenemos que estar disponibles de siete de la mañana a diez de la noche”, añade Vidal, que explica que no es posible por sus cargas familiares, “lo que nos obliga a estar con jornada parcial y no llegar a los 800 euros mensuales”. “En otros sectores menos feminizados sí que hay turnos, pero nosotras no”, termina. A esto se añade la reivindicación de municipalizar los servicios, explican desde OSAD, ya que a las trabajadoras solo les llega el 50% del dinero que gasta el Ayuntamiento de Madrid en el servicio, por ejemplo. También recuperar los servicios que daban más allá de limpiar, como el acompañamiento o la comida. “No permiten que tengas una confianza con el usuario, cuando lo notan te cambian de casa. Ya no tenemos una continuidad que permite detectar incluso empeoramientos en la salud del usuario”, denuncia.

La subcontratación también es un problema vital para las camareras de piso y el cambio de legislación de la ministra Díaz no ayuda en este sentido. “Esta reforma laboral a nosotras no nos beneficia en nada, nos perjudica más que la anterior, porque, además de seguir sufriendo el prestamismo laboral (cesión ilegal de trabajadoras), tenemos que aguantar que se legitime esa práctica y se imponga oficialmente el convenio de las subcontratas”, comenta Miriam de las Kellys de Barcelona. Entre las reivindicaciones que llevan a las calles también está el reconocimiento de la jubilación anticipada por el “penoso trabajo” que soportan, la protección en caso de embarazo, el blindaje de los convenios de hostelería frente a los multiservicios y más inspectores de trabajo, entre otras.

Cómo organizarse en la precariedad
Unas reivindicaciones que han cosechado éxito a costa de muchos sacrificios para organizarse, ya que a diferencia de otros sectores, las circunstancia de vida de estas mujeres no facilita su lucha. La precariedad, las cargas familiares, el aislamiento —como en el caso de las internas o de falta de implicación de las grandes centrales sindicales— son las barreras más comunes que pudieron verse en las II Jornadas por un feminismo sindicalista de La Laboratoria.

“En términos de organización, no tienen nada que ver. Las trabajadoras de limpieza que trabajamos en una empresa estamos en espacios de encuentro, compartimos experiencias, nos organizamos. Las limpiadoras en el hogar no tienen marco organizativo, están muy aisladas y su lucha está muy individualizada”, explica Olaia Bilbao. Carolina García destaca también la dificultad de muchas de sus compañeras para organizarse cuando están en un ámbito rural o cuando sus horarios son incompatibles con las actividades de organizaciones o sindicatos. También están las preocupaciones: el acoso sexual, las agresiones o la inseguridad jurídica por las leyes de migración. “Ellas —comenta Bilbao en referencia a sus compañeras extranjeras—están aún en una situación de mayor vulnerabilidad al no tener papeles, no tener redes, no tener acceso a la vivienda. Muchas no pueden tener una jornada completa y no tienen respaldo, por lo que se ven obligadas a aceptar peores condiciones y peores trabajos”.

Situaciones como estan han abocado a muchas a crear sus propias organizaciones y sindicatos. “Cuando iniciamos la asociación, no conocíamos sindicatos que estuvieran trabajando el tema de la limpieza o los cuidados”, comenta Carolina García, desde la Asociación de Trabajadoras del Hogar de Zaragoza, que continúa: “Ahora lo hacen, pero no de forma central, porque no somos fuente de financiación porque muchas veces no podemos pagar las cuotas, no tenemos contratos estables, somos muchas migrantes y desconocemos cómo funcionan los sindicatos. Ahora conocemos sindicatos como CNT y CGT y, sobre todo, estamos haciendo red con otras asociaciones similares en otras ciudades”.

“Tiene que ver —opinan desde Territorio Doméstico— con la crisis sindical en general, que está cada vez más alejados de los sectores sobre todo más precarizados. Y luego está que las grandes centrales sindicales no han respondido con la fortaleza que se necesitaba a las reivindicación de trabajadoras; no se han sabido adaptar a las formas organizativas que las trabajadoras de hogar tienen, como el apoyo mutuo; y después porque donde se sienten más a gusto es entre iguales, creando vínculos, con espacios de empoderamiento colectivo”.

Elena Vidal concreta más: “En la Comunidad de Madrid el convenio de ayuda a domicilio fue aprobado por CC OO y UGT con una subida salarial del 0,5%, muy por debajo de la subida del IPC, dejándonos más empobrecidas. Cuando los sindicatos mayoritarios hacen esas cosas, la gente no quiere saber nada de ellos”.

Desde el colectivo de Kellys, ya extendidas por numerosas ciudades del Estado español, hablan de fortalezas a la hora de organizarse entre iguales. “Durante los últimos seis años hemos luchado, en las calles, en las plazas, hemos denunciado y señalado a los hoteles explotadores; hemos hablado con los gobiernos, instituciones para explicar nuestras malas condiciones laborales. Actualmente vivimos en un mundo de injusticias, pero a pesar de ello hemos ganado mucho”, explica Miriam. “Hemos recibido muchos palos y el sistema nos ha expulsado, pero nos ha servido para ser más fuertes e imaginar en qué otro mundo es posible”, comentan, en referencia a proyecto de turismo sostenible también con derechos laborales que ellas mismas están creando desde su propia Central de Reservas. El objetivo, crear “un mundo limpio desde cero donde reine el amor, la belleza”.

martes, 2 de febrero de 2021

#hemeroteca #mujeres #trabajo | La justicia obliga a readmitir a 25 'kellys' despedidas del Parador de Alcalá de Henares


La justicia obliga a readmitir a 25 'kellys' despedidas del Parador de Alcalá de Henares.

Paradores subcontrató a Eulen, que despidió a las empleadas al negarse a aplicar el convenio provincial de hostelería.
Carlos Molina | Cinco Días, 2021-02-02
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2021/02/02/companias/1612273836_529407.amp.html 

Nuevo triunfo de las camareras de piso en su guerra contra la precariedad. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha declarado nulo el despido de 25 camareras de piso del Parador de Alcalá de Henares, notificado el pasado 16 de septiembre y condena a Eulen, la compañía a la que Paradores subcontrató el servicio, a que readmita a las trabajadoras y les abone los salarios que han dejado de percibir hasta la fecha de la sentencia, contra la que cabe recurso.

Eulen resultó adjudicataria en agosto de un contrato por parte de Paradores de España para la realización de los servicios de limpieza en los centros situados en la zona centro y sur de España, así como en Canarias. En el citado contrato, tal y como recalca CC OO en un comunicado, "se establece la obligación de subrogación del personal que desarrollaba su labor con la anterior empresa adjudicataria (Samic Iberia)". Una obligación que también conllevaba, tal y como habían firmado Paradores y sindicatos, que a las empleadas se les aplicara el convenio provincial de hostelería, que recoge mejores salarios y condiciones que las que oferta la empresa multiservicios.

Eulen se negó a aplicar el convenio provincial de hostelería y procedió a dar de baja a las 25 trabajadoras que prestaban su servicio en Alcalá de Henares. Ahora la justicia anula esos despidos y obliga a la readmisión. "Con independencia de que Paradores no ha sido condenada en esta ocasión, CC OO entiende que debe hacerse responsable de hacer cumplir sus propias normas laborales, sobre todo teniendo en cuenta que es una empresa de titularidad pública. En cualquier caso, no es demasiado tarde para que Paradores demuestre su responsabilidad para con su plantilla puesto que está en sus manos que estas trabajadoras se incorporen cuanto antes a su puesto de trabajo. Lo único que tiene que hacer es exigir a Eulen que no recurra la sentencia".

miércoles, 2 de octubre de 2019

#hemeroteca #violenciasexual | Myriam Barros Grosso: "Las agresiones sexuales a las 'Kellys' no son hechos aislados"

Imagen: Público / Myriam Barros
Myriam Barros Grosso: "Las agresiones sexuales a las 'Kellys' no son hechos aislados".
La política canaria y expresidenta nacional de las 'Kellys', Myriam Barros Grosso, habla del intento de violación de una camarera de piso en Las Palmas y explica las acciones legales contra el hotel que, lejos de auxiliarla, la obligó a seguir con su trabajo. Barros denuncia que casos como este están a la orden del día en un sector feminizado y cuyas trabajadoras están desprotegidas por las precarias condiciones laborales.
Nuria Coronado Sopeña | Público, 2019-10-02
https://www.publico.es/sociedad/entrevista-myriam-barros-grosso-agresiones-sexuales-e-intentos-violacion-camareras-pisos-no-son-hechos-aislados.html

Hay una habitación del Hotel H1O Rubicon Palace en Las Palmas que se le ha quedado grabada para siempre en la memoria a una camarera de piso de veinte años de edad que trabajaba allí. Y un día que jamás podrá olvidar: el 10 de agosto de 2019, que acabó en una pesadilla que ahora trata de superar cuando realizaba su trabajo.

Tras tocar hasta en tres ocasiones a la puerta para asegurarse que no había nadie, entró para cumplir con la labor de limpieza que le correspondía. En la habitación se topó con un cliente, un británico de complexión fuerte y mediana edad que le indicó que no había ningún tipo de problema para que realizara la limpieza en su presencia. Acto seguido el hombre se le acercó con el móvil en la mano mostrando un mensaje en español que decía: “59 euros para mantener relaciones sexuales”.

Agredida y desamparada
Los 49,80 euros que esta trabajadora iba a ganar ese día haciendo habitaciones, le han salido muy caros. Intentó huir de la habitación, pero el agresor la redujo. Hubo un forcejeo y escapó. Tras lograr salir de allí se dirigió a contar lo sucedido a sus jefes, concretamente a la subgobernanta, quien en lugar de ayudarla le dio más carga de trabajo.

“Quienes debían ayudar a una mujer desprotegida y vulnerable en ese momento, no hicieron nada. No llamaron al médico, ni a la policía y, para sorpresa de la afectada, le encargaron seguir con su trabajo. Le dijeron que continuara trabajando y que acabara el parte muy cerca de la habitación en la que había sucedido todo”, cuenta a Público Myriam Barros Grosso, consejera de Lanzarote en Pie y Podemos en el Cabildo de Lanzarote y que fue presidenta nacional de las Kellys, la asociación que agrupa a las camareras de piso de hoteles de toda España.

La única ayuda que recibió esta trabajadora agredida, en estado de "angustia" y sintiéndose “totalmente indefensa” por la respuesta inesperada de la empresa, fue la de su "propia suegra, que trabaja en el mismo hotel", explica Barros. Una vez que sus familiares conocieron lo sucedido llamaron a la Policía e interpusieron la correspondiente denuncia. “Todos (su familia, la policía y el juez) la creyeron, excepto el hotel".

La denuncia sirvió para que el agresor fuese llevado a un juicio rápido antes de que pudiera abandonar nuestro país, en el que fue condenado por un delito de abuso sexual a pagar 540 euros de multa y las costas judiciales. También se le prohibió acercarse a la víctima.

Lo que Barros considera realmente lamentable, es la actuación del hotel. No sólo en el momento en el que ocurrieron los hechos, sino incluso después de la condena al cliente. “Los responsables del hotel pudieron haber pedido perdón por lo inadecuado de su actuación. Pero en lugar de sacar un comunicado y abanderar la lucha para que esto no vuelva a suceder, prefirieron callar”. Fue entonces cuando las Kellys Lanzarote y la Plataforma Feminista 8M de la isla decidieron sacar su propia nota “denunciando la situación y contando la verdad de lo sucedido”, añade la política. “Esta claro que al hotel le importa más un cliente que es un violador que su trabajadora agredida”, agrega.

Acosos, abusos y violaciones a la orden del día
Si bien este diario ha sabido que el director del hotel transmitió de forma privada y a posteriori su pesar a la victima por lo sucedido, lo cierto es que de puertas para fuera no ha hecho comentario alguno. Una conducta que, para Barros, deja mucho que desear. “¿De qué sirve que pida perdón a la víctima si luego no quiere reconocer lo sucedido de puertas para fuera?”. Para esta activista la respuesta es simple: “Una vez más queda claro que a la empresa le importa mucho más su reputación en un caso así, que la integridad y el estado de una trabajadora a la que se le había intentado violar”, recalca.

Tal como afirma Barros, este caso no es un hecho aislado, ni una excepción. “Las agresiones sexuales, el acoso o los intentos de violación a las camareras de pisos no son hechos aislados. Están a la orden del día”.

Se trata de una realidad poco conocida porque le afecta a trabajadoras de un sector que está muy precarizado. “El colectivo de camareras es un colectivo muy precarizado. Y lo es con la connivencia de los empresarios. Saben que contratan a mujeres con pocos recursos, en situaciones económicas precarias, inmigrantes, y que van a callar todo lo que les pueda pasar porque tienen que llevar dinero a casa para poder subsistir. Se aprovechan de ello, y lo saben”, recalca Barros.

De hecho, en la conversación telefónica mantenida con la política canaria, ésta recuerda el reciente caso del turista que abusó de una limpiadora de hotel en Mallorca y “cuyo agresor se abalanzó sobre la víctima tocándole los pechos. La mujer se refugió en el balcón y desde allí pidió auxilio”, dice.

Pero además Barros denuncia otra situación que padecen las camareras de pisos: La de los abusos sexuales que no vienen solo de los clientes. “Por desgracia también conocemos casos de directivos que soban o tocan a trabajadoras contratadas. Incluso sabemos de trabajadores que son conocidos por estos abusos e incluso premiados con un ascenso a directores de hotel en otros lugares, como República Dominicana”, añade.

Defenderse con la ley en la mano
En el caso de la camarera canaria, la victimización sufrida por la falta de auxilio de la empresa ha significado un doble golpe personal que ahora intenta superar. “Ella solo quiera pasar página. La ves y de puertas para afuera parece que está bien, pero a nada que se abre y hablas de lo sucedido, se derrumba, se viene abajo y se pone a llorar”, explica Barros.

A esto se añade el silencio mantenido por los medios sobre el nombre del hotel. Un mutismo que para la política canaria es reflejo de lo que importa en la sociedad. “El dinero y la empresa importan más que la dignidad de las personas. Que todo el mundo haya callado y el nombre del establecimiento no haya trascendido en los medios que pertenece a una gran cadena hotelera, tiene mucho que ver con todo esto”, comenta.

Por si esto fuera poco la agredida no solo ha sido abandonada por su propia empresa. “El comité de empresa tampoco ha estado a la altura. No le informaron de la existencia de protocolos existentes para casos de violencia machista en el lugar de trabajo ni con anterioridad ni una vez que la agresión se había producido. Tampoco parece existir en el hotel un plan de Igualdad que incluya actuaciones en casos de acoso y agresiones sexistas”, agrega.

Esta omisión sindical ha tenido como consecuencia que, en lugar de disponer de una asistencia sanitaria más adecuada de la mano de la mutua a la que pertenece la cadena, tenga que recurrir a la seguridad social donde la asistencia psicológica que se requiere para estos casos no es tan frecuente. “Ella está tratando de superar todo a través de un psicólogo asignado por la Seguridad Social. También está recibiendo terapia como víctima de agresión sexual en una asociación que asesora a víctimas de violencia de género y que se encuentra en un espacio de igualdad”.

Ante esta situación, la afectada, que prefiere no desvelar su nombre, ha tomado la decisión de interponer una demanda de responsabilidad y reclamación de daños y perjuicios al Hotel H1O Rubicon Palace de Las Palmas. Lo hizo ante el juzgado de lo social de Arrecife. Reclama 50.000 euros por la pasividad mostrada por la empresa ante la agresión sexual y por la actuación inmediatamente posterior a la misma.

“Estamos a la espera de fecha de juicio, pero dado que todo ha sido probado anteriormente en el juicio rápido contra el agresor, esperamos que haya justicia para ella y puede respirar todo lo que ahora no puede respirar”, señala Myriam Barros Grosso.

“Estamos a la espera de fecha de juicio, pero dado que todo ha sido probado anteriormente en el juicio rápido contra el agresor, esperamos que haya justicia para ella y puede respirar todo lo que ahora no puede respirar”, señala Myriam Barros Grosso.

Mientras llega todo, la política va a presentar el próximo lunes una moción al Pleno de la Corporación para exigir que el Cabildo, "aunque no tiene competencias para regular las condiciones de trabajo del sector turístico", defienda a estas trabajadoras. "Tiene la obligación moral de proteger al eslabón más vulnerable de este sistema económico, en el que las mujeres siguen estando desprotegidas frente a las desigualdades y violencias. Pedimos que se pronuncie públicamente en defensa de las trabajadoras que sufren agresiones o intentos de agresión sexual cada vez que se conozca un caso similar y promueva entre los hoteles de la isla la creación de protocolos de actuación ante las agresiones hacia las trabajadoras por parte de los clientes".

La petición se hace para dar un tirón de orejas a las instituciones ya que, salvo el Instituto Canario de Igualdad, ninguna más se ha pronunciado al respecto. "En este caso, la actitud del hotel fue negligente por no proteger adecuadamente a su trabajadora, pero la de las instituciones públicas fue también irresponsable. La única institución que se pronunció al respecto fue el Instituto Canario de Igualdad, cuya directora, nuestra compañera Kika Fumero, pidió a la inspección de trabajo que investigara al hotel en el que sucedieron los hechos. Una decisión valiente que desde aquí agradecemos. Es más habitual de lo que parece que los clientes de los hoteles tengan comportamientos inadecuados con las camareras de piso, como han afirmado los sindicatos y colectivos de afectadas. A pesar de todo, los hoteles no tienen la obligación de contar con protocolos de actuación frente a las agresiones sexuales que sufren las trabajadoras por parte de los clientes, dejando en manos de la dirección del establecimiento el procedimiento a llevar a cabo recurriendo en la mayoría de ocasiones a la improvisación", finaliza la política canaria.

domingo, 25 de agosto de 2019

#hemeroteca #turismo #mujeres #trabajo | A palos con la imagen de Ibiza

Imagen: El Salto / Protesta de Kellys en Ibiza
A palos con la imagen de Ibiza.
Elena González | Diario de Ibiza, 2019-08-25
https://www.diariodeibiza.es/opinion/2019/08/26/palos-imagen-eivissa/1087659.html

El narcoturismo. Los 'putiyates'. Las jóvenes exhibidas como trozos de carne de abusar y desechar. Los preservativos usados que jalonan el paseo de Platja d'en Bossa o flotan en s'Arenal. La arrogancia del lujo más hortera y chabacano. Los macarras de Ferrari rojo. Los 'alternativos' de fiestones ilegales en espacios naturales que espantan a las aves, tiran las colillas en el bosque, lo dejan todo lleno de mierda y arremeten con palos y piedras contra Guardia Civil y Policía cuando cumplen el deber de disolverlos. Su descaro y bravuconería. Los 'hooligans'. Los conductores hasta las cejas de coca. Los borrachos al volante. Los atropellos. Las víctimas de la droga. Los comas etílicos. Los muertos. Los zulos en alquiler. Las camas calientes. Los precios de extorsión. Las estafas. Los atascos. Las aguas verde sucio. La saturación de las playas. Los vertidos. Las facturas cinco estrellas por servicios mediocres. Los matones. El ejército de piratas e impresentables que hacen cada verano lo que les da la gana. La falta de respeto. La impunidad. Los plásticos en el mar, los vertederos del campo, la mugre en las calles. El hedor... Eso y más perjudica la imagen turística de Eivissa, pero la huelga de camareras de piso contra la sobrecarga de trabajo que las destroza y en defensa del derecho a la salud de todas ellas, las 'invisibles' de la industria hotelera, lo que ha proyectado en cambio al exterior es una admirable muestra de compromiso y valentía que, al menos a mí, me ha hecho sentir orgullosa de que estas hermosas mujeres sean mis convecinas. Entre tanta indecencia, ellas ofrecen hoy el mejor ejemplo de dignidad y coraje en esta castigada isla. Toda mi admiración.

Y TAMBIÉN…
Cientos de personas se manifiestan para apoyar la huelga de las Kellys de Ibiza.

Las camareras de piso de Ibiza y Formentera, convocadas por CGT, han parado durante 48 horas para pedir una regulación de su carga de trabajo, el reconocimiento de las enfermedades laborales relacionadas con su profesión y la jubilación anticipada.
Santi Donaire | El salto, 2019-08-26
https://www.elsaltodiario.com/laboral/cientos-personas-manifiestan-apoyar-huelga-kellys-ibiza

domingo, 19 de agosto de 2018

#hemeroteca #mujeres #trabajo | El Gobierno espera aprobar en septiembre la reforma legal que beneficia a las 'Kellys'

Imagen: Público / Concentración de protesta de Las Kellys
El Gobierno espera aprobar en septiembre la reforma legal que beneficia a las 'Kellys'.
Las limpiadoras de hoteles confían en el PSOE, pero seguirán luchando para "hacer la vida de los trabajadores un poco mejor".
Europa Press | Público, 2018-08-19
https://www.publico.es/politica/gobierno-espera-aprobar-septiembre-reforma-legal-beneficia-kellys.html

El Gobierno confía en que el próximo mes de septiembre se apruebe la modificación del Estatuto de los Trabajadores con el objetivo de proteger a los trabajadores de las empresas subcontratadas, como es el caso de las 'Kellys' —'Las que limpian' habitaciones de hoteles—. Si finalmente recibe el visto bueno, este sería el primer cambio legal que mejorará las condiciones de este colectivo que lleva meses denunciando "precariedad" y "explotación laboral".

La propuesta de reforma, que está en fase de ponencia dos años después de su registro en el Congreso por parte del PSOE, se limita a modificar el artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores para establecer la obligación de garantizar tanto a empresas contratistas como subcontratistas las condiciones laborales previstas en el convenio colectivo aplicado a la empresa principal. Actualmente los grupos buscan, a puerta cerrada, dejar la ley lo más cerrada posible antes de la votación definitiva de las enmiendas que no hayan sido incorporadas.

"En septiembre se aprobará probablemente esa modificación del 42.1 del Estatuto y estamos trabajando en las enfermedades profesionales", han manifestado fuentes gubernamentales. Tanto la reforma del artículo 42.1 del Estatuto como la ampliación del catálogo de enfermedades profesionales han sido las medidas que "como mínimo" el colectivo ha reclamado desde que sus representantes alzaron la voz para denunciar su precaria situación.

"Va a haber una mejora particular en el sector de la hostelería"
De hecho, el propio Pedro Sánchez pidió al entonces líder del Ejecutivo Mariano Rajoy que tradujera estas quejas en modificaciones legislativas para poner fin a las condiciones de explotación, después de que el 'popular' recibiese a cinco de sus representantes en La Moncloa. Fuentes del Gobierno han señalado que la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, se reunirá con representantes de las Kellys, "justo al volver de vacaciones".

Estas mismas fuentes han recalcado que el Gobierno ya ha puesto en marcha el Plan Director contra la Explotación Laboral 2018-2020 que incluye campañas específicas de la Inspección de Trabajo para los colectivos especialmente afectados por la descentralización productiva dirigidas al sector de limpiadoras de hoteles y camareras de piso.

"Va a haber una mejora particular en el sector de la hostelería", han subrayado, abogando por recuperar la modalidad del contrato fijo discontinuo con el objetivo de reducir la temporalidad.

Las Kellys confían en el PSOE

Por su parte, la presidenta de la asociación Las Kellys, Myriam Barros, ha asegurado que, además de reunirse con Maroto, el colectivo quiere regresar a la Moncloa, esta vez con Pedro Sánchez al frente. Pero ha señalado que de momento "todo está parado".

"Confiamos en el PSOE y esperamos que nos reciban en septiembre", ha remarcado, defendiendo que el colectivo seguirá luchando para conseguir "pequeños grandes logros que vayan haciendo la vida de los trabajadores un poco mejor". De hecho, las camareras de piso del Hotel Be Live Experience han decidido iniciar una huelga indefinida a partir del 23 de agosto para denunciar su externalización.

Mientras tanto, desde el colectivo siguen denunciando públicamente "abusos" y "explotación" que sufren muchas de las trabajadoras. De hecho, recientemente una de ellas ha interpuesto una denuncia contra una gobernanta —la que dirige el trabajo que realiza el personal de limpieza— en un hotel de Galicia.

Según el acta de denuncia verbal, la gobernanta cuestiona la baja médica de una de sus trabajadoras, que cuenta con un parte médico de baja por incapacidad temporal cuyo diagnóstico es trastorno de ansiedad generalizado. La denunciante, que sigue de baja a la espera de juicio, presentara varios moretones en su cuerpo porque, según asegura el colectivo de las Kellys, en el hotel Louxo "las obligan a fregar de rodillas".

El colectivo de Madrid ha señalado directamente a la Empresa Serviguide para la que trabaja la gobernanta. "Es muy habitual tal abuso de poder", han aseverado desde las kellys, que también precisando que en muchas ocasiones las encargadas "están presionadas" por la empresa subcontratada.

Propuesta encallada en el Congreso
El inicio de los trabajos en el Congreso para reformar el Estatuto con el objetivo de proteger a los trabajadores de las empresas subcontratadas llegó a estar previsto en septiembre de 2017. Pero los socialistas optaron por cancelarla ante el abandono de los diputados de Esquerra Republicana y el PDeCAT al iniciarse las detenciones de cargos políticos en Catalunya, relacionadas con la celebración del referéndum de independencia del 1 de octubre. Sin esos grupos en la Comisión de Empleo, el PSOE temía que no hubiera mayoría suficiente para asegurar la tramitación.

Meses después, a pesar de que los diputados de estas formaciones volvieron a la actividad de las comisiones, la ponencia seguía suspendida, a la espera de que el PSOE solicitara su celebración. Una reanudación que fue reclamada por varios colectivos, como el de las 'Kellys' de hoteles, que acudieron al Congreso para instar a PSOE y Unidos Podemos acuerdos para acelerar la tramitación.

Esta proposición de ley, que se registró en agosto de 2016, ya tuvo un primer bloqueo al ser vetada por el Gobierno de Mariano Rajoy, alegando que alteraba su política presupuestaria. El PP no logró parar su tramitación en la Mesa del Congreso al quedarse en minoría frente a PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos, y el escrito del Ejecutivo fue ignorado, celebrándose un debate de totalidad en diciembre de ese año.

lunes, 2 de abril de 2018

#hemeroteca #mujeres #trabajo | Las Kellys: de la invisibilidad a la Moncloa en dos años

Imagen: El Diario / Protesta de Las Kellys en Lanzarote
Las Kellys: de la invisibilidad a la Moncloa en dos años.
Las camareras de piso se unieron en 2016 para denunciar sus precarias condiciones laborales y este jueves el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, recibe al colectivo para escuchar sus reivindicaciones.
Iván Alejandro Hernández | El Diario, 2018-04-02
https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/kellys-invisibilidad-Moncloa-anos_0_756625008.html

En dos años, desde que en marzo de 2016 se creara oficialmente la Asociación Las Kellys, las camareras de piso han conseguido que toda la sociedad española conozca la precariedad laboral de ‘las que limpian en los hoteles’ y que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se reúna con el colectivo en el Palacio de la Moncloa este jueves 5 de abril.

La senadora de Nueva Canarias, María José López Santana, pidió el pasado 6 de marzo a Rajoy que las recibiera y el presidente del Ejecutivo ha accedido a la solicitud de un partido clave para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Desde entonces, López Santana ha sido la interlocutora entre ambas partes para que a las 12.00 horas del próximo jueves cinco integrantes del colectivo acudan a Madrid y le trasladen “la situación en la que estamos, ya que él dice que no la conoce” afirma la presidenta de la Asociación Las Kellys, Myriam Barros, que estará acompañada de la vicepresidenta, Ángela Muñoz; de la portavoz en Asturias, Pilar Cazorla, que tiene un grado de discapacidad del 33% en una mano "por sobrecarga y sobre esfuerzo" laboral, y por la secretaria de la Junta Directiva y otra compañera de Barcelona.

Pero no solamente van a contarle al presidente del Gobierno que las camareras de piso tienen un ritmo de trabajo frenético con sueldos que, en ocasiones, no superan los dos euros por habitación. O que hay una diferencia del 40% en el salario de una camarera de piso que pertenece a la plantilla del hotel en comparación con la que trabaja externalizada, porque la reforma laboral del Ejecutivo de Rajoy lo ha permitido. O que la mayoría se ven abocadas a consumir medicamentos para aliviar dolores musculares a causa de sus largas jornadas laborales.

“Le vamos a plantear tres puntos: el desbloqueo de la modificación del artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores, para que se introduzca la Ley Kelly y no se pueda externalizar la parte estructural de la empresa, pues los hoteles venden habitaciones limpias y sin nosotras no tienen producto que vender. La ampliación del cuadro de la lista de enfermedades profesionales, que actualmente solamente hay dos o tres; pediremos que se incluyan las enfermedades músculo esqueléticas y las psicosociales. Y hablaremos de adelantar la edad de jubilación, por supuesto”, explica Barros.

Los puntos principales que han reivindicado desde su creación como asociación y que recogen en su manifiesto. Aunque están “muy contentas” porque es “el primer colectivo que va a ser recibido en el Palacio de la Moncloa”, la Asociación Las Kellys es consciente de que “es un acto de precampaña electoral” de Mariano Rajoy y esperan “sacar algo más que una foto” y “aprovecharlo al máximo”.

Dignificar la profesión

El camino que ha tenido que recorrer este colectivo no ha sido nada fácil. Hasta 2014, cuando a través de las redes sociales empezaron a fraguar lo que son hoy, “absolutamente nadie sabía nada”, afirma Barros. Los sindicatos no fueron capaces de atajar un problema que lleva enquistado en el sector turístico durante más de una década y las propias camareras de piso decidieron “ser las interlocutoras” con las instituciones o los empresarios con el objetivo principal de dignificar la profesión “porque hasta ahora parecía que las habitaciones se limpiaban solas”.

Desde Canarias fue donde se alzaron las primeras voces, no en vano Barros preside la asociación en Lanzarote, la pionera. Y no es casualidad. A partir de 2011 los datos en la llegada de extranjeros no ha hecho sino aumentar, batiendo todos los récords (cerca de 16 millones el año pasado). Pero esto no ha ido acompañado de mejores condiciones laborales en el sector turístico, más bien todo lo contrario: se genera poco empleo y los que trabajan tienen uno de los sueldos más bajos de toda España, a lo que se une la escasa duración de las contrataciones (mucha temporalidad), la brecha salarial o el uso masivo de fórmulas de vinculación a tiempo parcial.

Y las camareras de piso, al pasar a depender de empresas externas que prestan sus servicios a los hoteles, dejan de estar bajo la tutela de los representantes sindicales. “Nosotras éramos simplemente mujeres anónimas que no estábamos en ningún sindicato. Dar la cara y contar todo lo que estábamos sufriendo nos ha supuesto muchísima represalias. Hemos estado en el Congreso, hemos estado en el Senado, en todas las televisiones públicas y privadas, radios, periódicos... Y a muchas esta lucha nos ha supuesto pérdidas personales” recuerda Barros.

Pero gracias a la visibilización que han conseguido durante estos dos años han logrado “que los políticos pongan el tema en sus agendas”, que los huéspedes de los hoteles tomen conciencia o que las propias camareras de piso denuncien con más frecuencia el acoso laboral que sufren o “la infinidad de fraudes a la seguridad social” que se producen.

“En los hoteles en los que hemos denunciado se ha arreglado la situación. Pero nosotras no nos contentamos con arreglar las circunstancias de una sola camarera de piso. Nosotras queremos que se regule la situación de todas las camareras de piso. Y para eso exigimos que se cambien las leyes. No vamos a pedir que se derogue la reforma laboral, eso no lo vamos a conseguir con una visita a la Moncloa. Pero la modificación del artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores puede ser un gran paso porque cortaríamos un montón de males a consecuencia de la externalización”, manifiesta Barros.

La reunión con el presidente del Gobierno marcará el discurso que mantenga la Asociación Las Kellys en la Comisión de Empleo que se celebrará en el Senado el próximo 19 de abril: “Por supuesto seguiremos con movilizaciones en todo el país, en los hoteles en los que nos llamen las camareras. Seguiremos denunciando, reuniéndonos con políticos o con sindicatos en aquellos sitios donde se estén negociando los nuevos convenios”.

Por ahora, Barros no ve posible la convocatoria de una huelga por parte de los sindicatos porque estos “no están por la labor”, ya que “apuestan más por una huelga de toda la hostelería para el verano” y las camareras de piso no están de acuerdo porque consideran que “la problemática de las kellys se merecía en estos dos años que se hubiera convocado y si quisieran convocar un paro ya lo podrían haber hecho”.

Y TAMBIÉN…
Camareras de piso, una "injusticia" que ya dura muchos años en Canarias.

Los efectos de la excesiva carga de trabajo no son solo físicos; "psicológicamente, el desgaste es por el miedo de la gente, que no puede decir nada por temor a perder el trabajo", explica la tinerfeña Pilar. Myriam Barros, de Las Kellys, subraya que "la situación actual es que en el 90% de los hoteles los estudios ergonómicos no se cumplen; se hacen, pero de forma muy genérica, y el psicosocial es que ni siquiera se hace". El trabajo excesivo ha sido permitido por todos los sindicatos, con un número de habitaciones atendidas al día que oscila entre las 20 y 30, aparte de las zonas comunes de los hoteles, detalla la integrante de Las Kellys.
Lidia Rodríguez | El Diario, 2018-01-01
https://www.eldiario.es/tenerifeahora/economia/decada-precarizacion_0_724077776.html

lunes, 3 de julio de 2017

#hemeroteca #orgullocritico | El Orgullo Crítico en Barcelona contra la precariedad laboral y la LGBTIfobia

Imagen: Izquierda Diario / Orgullo Crítico en Barcelona
El Orgullo Crítico en Barcelona contra la precariedad laboral y la LGBTIfobia.
Este 1 de Julio ha tenido lugar la manifestación del orgullo crítico en Barcelona. Pan y Rosas y CRT marcharon junto a las Kellys.
Marta Clar / Sílvia Navarro | Izquierda Diario, 2017-07-03
https://www.laizquierdadiario.com/El-Orgullo-Critico-en-Barcelona-contra-la-precariedad-laboral-y-la-LGBTIfobia?id_rubrique=2653

El pasado día 1 de Julio, se celebró en Barcelona la manifestación del Orgullo LGTBI. La marcha comenzó en Plaza Universitat, donde se realizaron conciertos durante toda la jornada. Un hecho que otorgó un claro ambiente festivo.

No obstante, las consignas de lucha contra el patriarcado y la LGTBIfobia -que sigue aumentando- estuvieron presentes durante todo el recorrido, que bajó por las Ramblas y acabó en la emblemática plaza Sant Jaume, donde se encuentra el Ayuntamiento de Barcelona. En este punto se realizaron performances de danza y música, así como la lectura del manifiesto.

Pan y Rosas participó de la manifestación crítica del pride LGTBI, convocada por la Crida LGTBI que reúne a varios colectivos de izquierda. Pan y Rosas, junto a CRT y Las Kellys marchó bajo el lema "Por un movimiento LGTBI anticapitalista y combativo, recuperemos el espíritu de Stonewall".

Esta manifestación tenía como objetivo movilizar a los sectores más políticos y más críticos del movimiento LGTBI, cuestionando el proceso de mercantilización que está sufriendo la lucha por los derechos LGTBI bajo el llamado "capitalismo rosa", y a la vez seguir con la militancia en contra de las violencias patriarcales y LGTBIfóbicas.

Las Kellys, camareras de piso, las que limpian los hoteles, dieron su apoyo a las reivindicaciones de las personas LGTBI ante las agresiones homolesbotransfóbicas que cada año aumentan, reconstruyendo el espíritu combativo de los años 70, cuando el movimiento LGTBI empezaba a apostar por la unión entre la clase trabajadora, los movimientos de liberación sexual y el movimiento feminista y de mujeres.

De hecho, durante el trayecto, tuvo lugar un importante acto en solidaridad con la lucha contra la precariedad que llevan desde hace más de un año las Kellys, organizando un escrache delante del Hotel Olivia Plaza, bajo los gritos de "¡No, No, No, a la externalización!".

miércoles, 7 de diciembre de 2016

#hemeroteca #mujeres #trabajo | Vida de ‘kelly’: limpiar hoteles a 2,15 euros la habitación

Vida de ‘kelly’: limpiar hoteles a 2,15 euros la habitación.
La externalización de la limpieza condena a las camareras de hotel a condiciones laborales y de salud precarias.
Manuel Jabois | El País, 2016-12-07
http://economia.elpais.com/economia/2016/12/07/actualidad/1481107132_924681.html

Durante más de 20 años, Mary se cogió dos meses de ‘vacaciones’ al año. Uno que le correspondía en su empresa y otro que pedía como excedencia. Los dos meses los necesitaba para ayudar en el negocio familiar, un hotel de una estrella en la localidad gallega de Sanxenxo. Así que en julio y agosto su jornada laboral, como la de sus compañeras, era un maratón que consistía en subir y bajar sábanas, subir y bajar camas supletorias, cargar el carro con los productos de limpieza y desplazarlo por el piso, limpiar las zonas nobles (barrer, fregar, limpiar el polvo) y hacer habitaciones: recoger el cuarto y ordenarlo, cambiar las camas, limpiar los baños. Tras esto, bajaba a la zona de lavandería con la ropa sucia, la metía en la lavadora y cuando estaba lista se desplazaba, ella y sus compañeras, a poner toda la ropa a secar antes de plancharla y doblarla para tenerla lista el día siguiente. Se levantaba a las siete de la mañana y terminaba de trabajar alrededor de las siete de la tarde.

“Mi caso”, dice Mary, “es diferente porque se trataba de un negocio familiar. Cuando tuve que dejarlo lo dejé. Pero es un trabajo duro, muy duro, eso es obvio”. Mary ya no es una ‘kelly’. Tiene 57 años y problemas físicos que le han llevado en más de una ocasión al quirófano. Por eso dice que su caso es diferente; una camarera de hotel se jubila a los 67 años, y entre sus enfermedades laborales reconocidas están las relacionadas con manos y brazos; los daños en la espalda, mayoritarios, no son susceptibles de ser considerados enfermedades profesionales reconocidas. Esto último lo explica Laura, que sí es una que limpia: una ‘queli’. O ‘kelly’, como se llama la asociación a la que pertenece.

Ella pide hablar con nombre supuesto: ya ha sido vetada en una cadena hotelera de Madrid. Hace un año, cuando la tuvieron que hacer fija, la echaron diciéndole que era un “poco sindicalista”. Laura es la voz de una asociación, Las Kellys, que empezó a reunir a través de Facebook a camareras de hotel, uno de los muchos colectivos afectados por la reforma laboral. ¿El motivo? Lo resume Jesús Cruz Villalón, catedrático de Derecho del Trabajo: “La reforma del Gobierno prioriza los convenios de las empresas sobre los convenios sectoriales”. Y numerosos hoteles que quieren pagar menos a las camareras ‘compran’ el personal en empresas multiservicios, no supeditadas a convenios de hostelería. Externalizan la limpieza, pagan a la empresa que suministra a las limpiadoras y ésta, a su vez, paga a las mujeres en conceptos ficticios (camas o habitaciones) que oficializan como horas de trabajo para esquivar la ley.

El resultado es el expresado por una portavoz de las ‘kellys’ al vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, en una charla de éste que tuvo lugar hace un mes en el Club Siglo XXI: hay camareras de hotel que cobran 2,15 euros por habitación, y que necesitan limpiar 400 habitaciones al mes para cobrar 860 euros mensuales. Cada habitación suele exigir entre 25 y 45 minutos. Pero si se produce un cambio de cliente, limpiar puede llevar hasta una hora. El convenio de esta profesión regulado en la hostelería marca como sueldo mínimo en Cataluña, por ejemplo, 1.251 euros al mes. Al quebrarse la jerarquía de los convenios, numerosas empresas utilizan este tipo de subterfugios para pagar menos; el resultado no sólo es la explotación laboral, sino que afecta a otros ámbitos. Como está ocurriendo en distintos empleos, por ejemplo los relacionados con el campo, la externalización provoca una merma millonaria en la Seguridad Social: se cotizan menos horas de las que realmente se trabajan, y se deja de emplear a gente porque las jornadas de ocho horas son en realidad de diez o doce. Se mercantiliza, en una palabra, el propio mercado laboral.

Problemas físicos
Que esto ocurra en trabajos meramente físicos agrava la situación de las camareras de piso. Además de las condiciones marcadas por convenios que no son de su sector se enfrentan a numerosos problemas físicos. “Tenemos un ritmo y una presión bestial. Se puede llegar a trabajar sin parar doce horas. Estamos desprotegidas: las externalizaciones nos acribillan no sólo porque podemos llegar a cobrar un 40% menos. Es que somos material desechable en los hoteles, no formamos parte de la plantilla, por lo que no tenemos derechos, y solo somos una pieza más en ese engranaje que están haciendo ricas a empresas multiservicios a veces creadas ad hoc”, explica Laura, que refiere la existencia de comités de empresas hechos en esas firmas de forma artificial para firmar el convenio. Un fraude de ley.

Se trata de un fenómeno que cita también Cruz Villalón: empresas montadas específicamente para contratar a camareras con salarios bajos y cederlas al hotel. “Es ilegal y se está produciendo, pero el Gobierno no lo persigue”, critica el catedrático. Son empresas que no tienen ningún tipo de representante en los hoteles, ni estructura, ni actividades ni medios propios.

Externalizar, una tendencia al alza
En Canarias, el Tribunal Superior de Justicia declaró la cesión ilegal de trabajadores entre Genser Canarias y Be Live Hotels. Esta sentencia del 10 de marzo no ha impedido, por ejemplo, que la misma cadena hotelera anunciase el pasado 1 de diciembre la externalización de su departamento de pisos.

Otra cadena, AC Hoteles, cuyo presidente Antonio Catalán fue noticia hace unos días por denunciar la explotación laboral que hay en el sector, ha anunciado que tratará de suprimir las externalizaciones que todavía hay en muchos de sus hoteles. Pero ésta no es una tendencia. Hace dos años, en el salón Hostelco, tres directivos de empresas de servicios (Sodexo, Cluster y PDQ) afirmaron que en un lustro las externalizaciones podrían llegar a doblarse. Entonces, en 2014, se estimaba en un 30% de empleados externos sobre los 260.000 que trabajaban en hoteles.

“Prácticamente se puede externalizar cualquier servicio de hotel: lavandería, limpieza de pisos, restauración, mantenimiento e incluso la recepción”, defendían entonces, para advertir que si alguno de esos servicios de hotel mermaba la rentabilidad del establecimiento era lógico contar con la ayuda de un tercero. En ese foro se reconocía que el motivo que llevaba a los hoteles a externalizar servicios era reducir los costes laborales.

En un año de récord turísticos, en el que por ejemplo el gasto total del visitante extranjero ha llegado estar en algunos meses por encima del 12% respecto al año anterior, el Informe de la Actividad Turística y Empleo de CCOO y UGT pone cifras a lo que llaman "récord de precariedad laboral": un 97% de los contratados son temporales y a tiempo parcial. Ha sido imposible en los últimos días conocer la opinión de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), cuyo presidente, Joan Molas, ha sugerido con anterioridad que las 'kellys' obedecían a un movimiento político.