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miércoles, 13 de mayo de 2020

#hemeroteca #patriarcado | Diferencias entre sexo y género

Imagen: Google Imágenes / Fotograma de 'Ma vie en rose'
Diferencias entre sexo y género.
Barbijaputa | Público, 2020-05-13
https://blogs.publico.es/barbijaputa/2020/05/13/diferencias-entre-sexo-y-genero/

Si algo negativo está ocurriendo en la lucha feminista es, sin duda, la creciente confusión entre conceptos vitales para entender el feminismo como son el sexo y el género. Es tremendamente importante comprender estos dos elementos para poder conceptualizar bien, poder argumentar correctamente y no dejarnos colar concepciones misóginas y que invisibilizan a la mujer. El trabajo que está haciendo el "feminismo" neoliberal para confundir a este respecto está siendo chapó.

El patriarcado se refuerza especialmente cuando la tergiversación viene de corrientes autodenominadas feministas. El feminismo sabe defenderse claramente de discursos fascistas o abiertamente antifeministas, pero cuando en su seno hay voces y altavoces que niegan conceptos básicos o les dan una interpretación individualista, la confusión está servida. Y como dice Celia Amorós, "conceptualizar es politizar". Si no conceptualizamos correctamente, politizamos mal. Y en ese politizar mal, ya sabemos quienes son siempre las que pagan el pato.

SEXO:

El sexo es una realidad biológica. Empiezo así porque autores de la Teorías Queer insisten en que es una construcción, usando para cargarse de razones a las personas intersexuales. Pero no, los seres humanos nacemos con vulva o con pene (excepto las personas intersexuales, que presentan características sexuales de macho y de hembra en una u otra medida).

¿Para qué le sirve al patriarcado nuestro sexo? Le sirve para todo, y lo usa desde que nacemos para perpetuar el sistema de opresiones.

¿Cómo? Lo primero que una sociedad patriarcal necesita saber de un ser recién nacido es su sexo. Niño o niña. De hecho, antes de nacer, ya tendrá preparada toda una serie de elementos categorizados por sexo. En España, a las bebés se les agujereará las orejas para ponerles un ornamento que las diferencie de los niños. Su ropa será distinta y con diferentes colores y motivos. También, nada más nacer, recibirán un nombre típicamente femenino si nacen con vulva. Hay que tener en cuenta que, siendo bebé, la sociedad no distingue bien si es niña o niño, por lo que el patriarcado aprieta desde la cuna para que su propio entorno lo/la identifique correctamente.

Una vez identificado "correctamente", con sus colores correspondientes, sus adornos o ausencia de ellos, sus ropas y accesorios diferentes, la sociedad estará preparada para darle unos u otros mensajes. ¿Se trata igual a un bebé que una bebé? No. Aquí tienen uno de muchos ejemplos.

En torno al sexo, una realidad biológica que conlleva una anatomía concreta, se va construyendo el género, una construcción sociocultural excluyente y represora, y la principal herramienta del patriarcado para oprimir a las mujeres.

GÉNERO:

Después de hablarnos diferente, tratarnos diferente, llamarnos diferente, vestirnos y peinarnos diferentes, empieza a quedarnos muy claro a qué categoría pertenecemos, si a la privilegiada (hombres) o la oprimida (mujeres). Recordemos que con sólo seis años, las niñas ya nos consideramos menos brillantes que los niños. Es decir, el trabajo del patriarcado es excelente.

Algunos datos más sobre qué supone nacer con vulva a lo ancho y largo del mundo.
  • Como mínimo, 200 millones de mujeres y niñas entre 15 y 19 años de edad han sufrido la mutilación genital femenina en los 30 países en los que existen datos representativos sobre prevalencia.
  • Se calcula que hoy hay en el mundo 650 millones de mujeres y niñas que se casaron antes de cumplir los 18 años.
  • Las niñas también son víctimas de burlas por el aspecto de su rostro o de su cuerpo con más frecuencia que los niños. La violencia de género en el contexto escolar es un importante obstáculo para la escolarización universal y el derecho a la educación de las niñas
  • Alrededor de 120 millones de niñas menores de 20 años en todo el mundo (alrededor de 1 de cada 10) han experimentado relaciones sexuales por la fuerza u otros actos sexuales forzados
Esto es el género. Que haya una categoría social privilegiada, los hombres, que se crean con derecho a ejercer violencia de todo tipo contra niñas, adolescentes y mujeres. Y lo creen así porque el sistema patriarcal lo enseña, lo fomenta y lo perpetúa.

El género no dejan de ser mandatos y roles categorizados en dos: los que se dirigen a niñas y mujeres y los que se dirigen a niños y hombres, moldeándolos de distinta forma para que encajen sí o sí en uno u otro compartimento estanco: el género que le corresponde según su sexo. La violencia que se recibe por no encajar en el compartimento que se te asigna la conocemos todas y todos muy bien, llegando a la muerte, por supuesto.

Por eso el feminismo busca la abolición del género. Sin género, sin mandatos diferenciados, sin mensajes que nos esculpen como dos tipos de personas diferentes, nadie tendrá la necesidad de encajar en ninguna casilla rígida. Las mujeres nos diferenciaremos de los hombres únicamente en nuestra anatomía. Ninguna persona recibirá una educación distinta por nacer con pene, y ninguna persona será tratada con violencia por nacer con vulva.

Otra consecuencia del género que sufrimos, obviamente, las mujeres simplemente por nacer con una anatomía femenina, o como escribió Simone de Beauvoir, con "el segundo sexo":

ANDROCENTRISMO:

Que el mundo tome como estándar el modelo masculino nos repercute a las mujeres, que somos la otredad. Nuestro cuerpo y anatomía son "lo otro". Esto se evidencia de muchas maneras, pero una de las graves para nuestra salud y nuestra vida es el androcentrismo médico: la medicina toma el cuerpo masculino como modelo y esa visión que nos excluye, además del sesgo machista que se aplica -como en cualquier otro campo- afecta directamente a nuestras vidas simplemente por nacer con vulva, útero, ovarios...

¿Por qué se toma como modelo la anatomía masculina si las mujeres somos el 52% de la población? Porque existe el género: los hombres son lo importante, lo estándar, lo genérico -incluso en el lenguaje-, lo UNO. Las mujeres somos lo accesorio, la otredad, lo DOS.

La jerarquización de los sexos en nuestra sociedad es obvia gracias al género. El primer sexo puede oprimirnos -y nos oprime- allí donde haya población. El primer sexo saca beneficio de la explotación sexual y reproductiva del segundo sexo, de nuevo, gracias al género. Por ello existe la trata, la prostitución, los vientres de alquiler, la violencia machista, la violencia sexual, etc. Porque hay hombres y porque hay mujeres, en el sentido sociocultural del término.

lunes, 2 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo | Rosa Cobo: “El patriarcado necesita de la violencia para perpetuarse”

Imagen: Madrid Sindical / Rosa Cobo
Rosa Cobo: “El patriarcado necesita de la violencia para perpetuarse”.
Alejandra Acosta | Madrid Sindical, 2020-03-02
https://madridsindical.es/2020/03/02/rosa-cobo-patriarcadoviolencia/

Lleva toda su vida investigando en la teoría feminista y la sociología de género y es autora de numerosos trabajos de divulgación por los que ha recibido diversos premios. Profesora titular de la Universidad de La Coruña, Rosa Cobo preside además la Red Académica Internacional de Estudios sobre Prostitución y Pornografía. Entre 2006 y 2008 formó parte del equipo asesor de la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Educación. En 2017 publicó “La prostitución en el corazón del capitalismo”. Advierte que el patriarcado intenta someter al movimiento feminista a procesos de despolitización para quitarle su dimensión transformadora y subversiva.  

Pregunta- Rosa, ¿cómo se explica la fuerza arrolladora y global de lo que ya se conoce como cuarta ola feminista?
Respuesta- No existe un país en el mundo en el que hoy no haya un movimiento feminista. Nunca antes había ocurrido. Es algo insólito. Pienso que el corazón de esta cuarta ola es la violencia sexual. Hemos conquistado derechos y espacios de libertad, pero la violencia contra las mujeres aumenta de forma escandalosa. Es una realidad con la que todas convivimos de una u otra forma a lo largo de nuestra biografía. Pero no solo. La precarización laboral se ceba con nosotras. Somos mayoría en el trabajo a tiempo parcial, en la economía sumergida, en los salarios de miseria. Nuestra vida ha empeorado y se ha producido un grito colectivo de rabia que significa que hasta aquí hemos llegado.

P.- Siempre que el feminismo adquiere vigor el patriarcado se revuelve e intenta desprestigiarlo. ¿Por qué tanta prevención?
R.- El feminismo es un pensamiento y un movimiento social profundamente crítico que remueve los cimientos del capitalismo neoliberal y del patriarcado. Por eso intentan someterlo a procesos de despolitización, para quitarle su dimensión fuertemente transformadora y subversiva.

P.- Adviertes, en este sentido, que se ha extendido de forma indiscriminada el uso del término “género” como sinónimo de feminismo. ¿Qué consecuencias tiene?
R.- Que vacía de contenido al movimiento feminista y debilita a las mujeres como sujeto político colectivo, con la consiguiente pérdida de influencia política y capacidad transformadora. El género se convierte en un eufemismo. Así, algunas acciones políticas se denominan de género, lo que permite financiar proyectos destinados a varones con el argumento de que el género no es exclusivo de las mujeres, sin tener en cuenta que la pobreza, el desempleo, la violencia y la desigualdad la sufren sobre todo las mujeres. Por eso yo prefiero hablar de violencia patriarcal, porque todos los sistemas de poder necesitan del consentimiento y de la violencia para perpetuarse.

P.- De igual forma se está imponiendo el concepto de equidad frente al de igualdad.
R.- Tanto desde las instituciones del capitalismo internacional como desde El Vaticano y los países musulmanes se ejerce una presión muy seria para que desaparezca de todos los comunicados el término igualdad y se sustituya por el de equidad. Recordemos que las religiones y la tradición asumen como una ley natural la inferioridad de la mujeres y por eso resulta tan difícil de desmontar, como todos los prejuicios. Hay todo un entramado material y simbólico que sostiene la hegemonía masculina.

P.- Una cuestión que genera debate es si el feminismo debe acoger a otros colectivos que reivindican derechos e igualdad.
R.- El feminismo tiene un sujeto político clarísimo y difícilmente discutible. Somos las mujeres. Esta cuarta ola tiene mucha fuerza, mucha energía, un marco teórico, un conjunto de reivindicaciones políticas y tiene estrategia. No hay un movimiento social que tenga tanta historia ni una tradición intelectual tan poderosa ni un conjunto de luchas tan sostenido como el feminista. Ocurre que hay un sector minoritario del movimiento feminista que ha hecho una alianza con la teoría queer (que defiende identidades y orientaciones sexuales diferentes) creando un clima muy propicio para la legitimación de las sexualidades disidentes. Pero éstas se inscriben en el movimiento LGTBI, cuyo imaginario ideológico y reivindicaciones son diferentes.

P.- ¿Es crítica entonces con la presencia destacada del movimiento LGTBI en el movimiento feminista?
R.- Para las feministas la libertad sexual es un objetivo más pero no el fundamental. A nosotras nos preocupa el trabajo gratuito en el hogar, la feminización de la pobreza, nos preocupa muchísimo que el capitalismo neoliberal haya convertido a las mujeres en elementos fundamentales de todas las economías ilícitas y de todas las industrias ilegales, como la de la explotación sexual. Las feministas tenemos que estar en nuestro lugar, que es dar voz a las necesidades de las mujeres, sobre todo de aquellas que están en una situación de grave desigualdad, de falta de recursos, que son sacadas de países pobres para ser explotadas en el servicio doméstico o usadas como esclavas en la prostitución.

P.- En 2017 publicaste “La prostitución en el corazón del capitalismo”. Es otro de los grandes frentes del feminismo. ¿En qué ha cambiado respecto al siglo XX?
R.- Hasta los años 80 del pasado siglo la prostitución no tenía ningún impacto económico. No había comenzado el proceso de exportación de mujeres de países del sur al norte. Pero a partir de los 90 se transforma en una industria interconectada, con muchos brazos en la economía legal e ilegal, que oscila entre la segunda y tercera fuente de beneficios a escala global en el marco de las economías ilícitas. Su impacto económico es tan potente que se ha convertido en una estrategia de desarrollo para los países cuyo sistema productivo no puede competir con las reglas del capitalismo neoliberal. Un ministro de Tailandia al que preguntaron por la situación económica respondió que tenían que sacrificar a una generación de mujeres para sacar al país adelante. La prostitución del siglo XXI habita en el corazón del capitalismo neoliberal junto al narcotráfico, la venta de órganos, de armas o los vientres de alquiler.

P.- ¿Cómo hacer frente a esas mafias tan poderosas? ¿Es posible abolir la prostitución?
R.- Se puede. Lo ha hecho Irlanda, Noruega, Islandia, Suecia, Francia… Se pueden tomar medidas. Otra cosa es que haya voluntad política para sacarlas adelante. Este gobierno tiene la obligación de hacer políticas abolicionistas y cerrar los burdeles, que como dice Amelia Tiganus (activista que fue víctima de trata) son auténticos campos de concentración.

P.- Otro negocio millonario que se ha globalizado es el de la pornografía, en el que investigas ahora. Preocupa mucho la facilidad de acceso de los menores...

R.- La edad media en la que una persona comienza a ver pornografía es de 11 años. Se accede desde cualquier dispositivo con un solo clic y de forma gratuita. En la pornografía hay un discurso de odio extraordinariamente fuerte contra las mujeres. Hasta tal punto que en muchos vídeos ni siquiera hay relación sexual, solo actos de tortura. Se pega a las mujeres, las atan, les ponen bolsas en la cabeza, les dan electricidad... Es sadismo en estado puro. Es importante que entendamos que el núcleo sobre el que se articula la pornografía es la exaltación de la violencia contra la mujer. La pornografía no puede ser accesible para nuestros niños y adolescentes y es urgente introducir la coeducación en el sistema educativo.

P.- El próximo 8-M volveremos a salir a la calle, pero no a quejarnos sino a vindicar. Hay que aclararlo.
R.- Es fundamental que entendamos que el feminismo no consiste en que las mujeres digamos que no queremos ser maltratadas por los varones, o en lamentar el triste destino de muchas mujeres en el mundo. Como señala Celia Amorós, hay que distinguir entre el memorial de agravios y la vindicación política. Por supuesto que somos agraviadas, pero tenemos que transformar el agravio en vindicación política y ésta en deslegitimación de la desigualdad, de la explotación económica, de la falta de respeto social y de la discriminación en cualquier espacio y realidad.

martes, 25 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo | El feminismo tiene que ponerse a pensar

Imagen: El Diario / Cadena feminista en Madrid, 2020-02-08
El feminismo tiene que ponerse a pensar.
El feminismo no está ni mucho menos muerto y enterrado, no está ni mucho menos ‘kaputt’: frente a lo ‘post’, lo ‘trans’, lo ‘cis’, etc., puede decirse que constituye hoy la última gran teoría crítica resistente al presente neoliberal y patriarcal.
Luisa Posada Kubissa | El Diario, 2020-02-25
https://www.eldiario.es/tribunaabierta/feminismo-ponerse-pensar_6_999560058.html

El activismo ha sido siempre una seña de identidad del feminismo. Así, por ejemplo, la ola sufragista fue un movimiento imparable durante casi cien años por la conquista del voto femenino. Y esa gran ola recaló en una cascada de teóricas en cadena que, sin dejar el ámbito reivindicativo, se pusieron a "pensar el pensamiento" de su momento desde las claves de la crítica feminista. Me estoy refiriendo a las grandes figuras del neofeminismo, a partir de Simone de Beauvoir, como son Betty Friedan, Shulamith Firestone o Kate Millet en los años 60 y 70 del siglo XX, que aportaron conceptos y teorías con las que hoy se mueve el bagaje feminista de análisis.

En nuestros días el feminismo sigue siendo reivindicativo. Y ha aglutinado a muchos sectores sociales y a muchas mujeres jóvenes, que se están alzando contra la pervivencia del patriarcado y, sobre todo, contra su violencia estructural. Frentes como la prostitución y los vientres de alquiler ocupan también a una buena parte del feminismo que escribe, debate y se moviliza en contra de su regulación. Y hay una producción teórica, que también es activismo feminista y que da cobertura a "las luchas y anhelos de una época", por decirlo en palabras de Marx cuando definía qué es la teoría crítica.

En estos terrenos de la praxis política el feminismo sigue ganando batallas. Pero en el terreno del pensamiento podría advertirse que parece perderlas. Buena prueba de ello es que, cuando todavía no estamos en condiciones de hablar de un ‘postpatriarcado’, el postfeminismo es una expresión cada vez más extendida y aceptada. Y eso no es inocuo: responde a un imaginario propio de una parte del pensamiento contemporáneo, que ha decretado el acta de defunción de todas las grandes reclamaciones de la modernidad anterior. Y, entre ellas, la de la igualdad. Lo que se aplica además a la demanda de la igualdad entre los sexos. Todo esto, simplemente, habría caducado.

Como también estaría caduco el propio sujeto que protagonizó las luchas del pasado y, para lo que nos interesa aquí, esto incluiría al sujeto político feminista. Porque el sujeto no serían las "mujeres", esta es otra ficción a deconstruir para dar paso a una coalición de identidades variables que se alían en su resistencia al orden heteropatriarcal. Que, además, no es sólo un orden de dominación heterosexual, sino un orden de dominación cisheteropatriarcal. Con esta denominación (¡que ya es para nota!) se trata de designar algo así como un sistema de dominación heterosexual jeraquizado por lo cis (personas que se identifican con el sexo y el género atribuido al nacer y que se opone a las personas trans).

En esta sopa de sufijos, es imposible abrirse paso con mayor claridad, pues nos movemos en un proceloso y sombrío bosque de letras. Pero algo parece claro: se trata de abatir lo que ha conformado y conforma el feminismo y su sujeto histórico. Y esta estrategia puede que no constituya parte del debate social, pero sí se muestra como una de las líneas en auge del pensamiento de nuestro presente. Y hay que afrontarlo.

Hay que afrontarlo porque el pensamiento, cuando se repite y se repite, acaba permeando la propia dialéctica social. Y hay que afrontarlo en el terreno donde el pensamiento afronta el pensamiento, que no es otro que el terreno del pensamiento mismo. Quiero decir que, además de las necesarias reivindicaciones y del activismo, el feminismo ha sido y es un pensamiento potente, una teoría crítica, que tiene que dialogar con los discursos subyacentes a cada presente, para recoger de los mismos lo que le interesa reutilizar –como por ejemplo lo hicieron las feministas de los 60 y los 70 con el marxismo y el psicoanálisis– y para detectar y desactivar lo que va en contra del proyecto de emancipación que el feminismo es.

La impugnación al sujeto político mujeres y la voluntad de encasillarlo como una diversidad más, tiene su suelo teórico en los planteamientos de la postmodernidad queer. Estos planteamientos, importados de los discursos académicos confinados a las universidades norteamericanas, encontraron eco también en nuestro entorno académico. El feminismo tiene que "pensar este pensamiento" y conocer los fermentos que lo han abonado. Y sobre todo sospechar de que se produzca justamente ahora, cuando en un mundo dominado por la lógica neoliberal el feminismo está volviendo a ser un movimiento emergente, incómodo y resistente a esa lógica.

Hoy el feminismo sin duda está tan diversificado como las propias variables con las que interactúa: eso quiere decir que hay que hablar de "raza", de etnicidad, de ecofeminismo, de grupos de mujeres negras, chicanas o racializadas en general, de mujeres emigradas, de preferencias sexuales... Y todo ello compone una red de variables, que son variables de opresión y que, lógicamente, diversifican los intereses de las mujeres según su relación con cada una de ellas. Pero que se dé un espectro tan diversificado en el feminismo no significa entonar sus cánticos funerarios, o venir a declarar su momento post.

El feminismo no está ni mucho menos muerto y enterrado, no está ni mucho menos ‘kaputt’: frente a lo ‘post’, lo ‘trans’, lo ‘cis’, etc., puede decirse que constituye hoy la última gran teoría crítica resistente al presente neoliberal y patriarcal. Y las mujeres en todo el mundo, con sus "múltiples diferencias que intersectan" (como lo expresa la filósofa feminista Nancy Fraser), están protagonizando esa resistencia y dando buena cuenta de algo que es un hecho palmario, para pensarlo más allá de todo debate estéril: que son un sujeto político vivo.

Luisa Posada Kubissa. Profesora en la facultad de Filosofía de la Complutense

lunes, 13 de mayo de 2019

#hemeroteca #feminismo #periodismo | Ana Bernal-Triviño "La asignatura pendiente es hacer un periodismo feminista para las víctimas de violencia machista"

Imagen: Público / Ana Bernal-Triviño
Ana Bernal-Triviño "La asignatura pendiente es hacer un periodismo feminista para las víctimas de violencia machista".
La profesora de la UOC y periodista de 'Público' Ana Bernal-Triviño presenta su libro 'Hacia una comunicación feminista', donde aporta herramientas para tratar las informaciones con una perspectiva de género transversal.
Sandra Rodríguez | Público, 2019-05-13
https://www.publico.es/sociedad/ana-bernal-trivino-asignatura-pendiente-periodismo-feminista-victimas-violencia-machista.html

El feminismo es necesario, como lo han reivindicado durante décadas figuras referentes como Clara Campoamor, Simone de Beauvoir o Kate Millet. En la actualidad, el movimiento feminista se encuentra en un auge sin precedentes a nivel internacional. El #MeToo tras el caso Weinstein, el ‘Ni una menos’ o el surgimiento de la lucha por el aborto legal en varios países de Latinoamérica han evidenciado un movimiento que representa una cuarta ola imparable.

Todos estos casos significan un paso adelante en la lucha por los derechos humanos y, principalmente, de las mujeres. Pero esta oleada de revoluciones tiene que ir de la mano de una cobertura en los medios, un periodismo feminista. Así lo desarrolla la periodista y profesora doctora de la UOC Ana Bernal-Triviño en su nuevo libro 'Hacia una comunicación feminista: cómo informar e informarse sobre violencia machista'.

La también colaboradora de Público enfatiza en cómo informar sobre los asesinatos machistas y las situaciones de violencia de género, una vulneración de derechos humanos ante la cual la autora asegura que no se puede ser neutral ni mirar hacia otro lado, con una perspectiva feminista transversal, que actúe también sobre el resto de informaciones. La periodista analiza la cobertura mediática de casos como el de Juana Rivas o la víctima de 'La Manada', aportando herramientas para los y las profesionales que trabajan en los medios de comunicación para luchar contra una comunicación machista.

Este libro, cuyo prefacio está escrito por la directora de este medio, Ana Pardo de Vera, y el prólogo redactado por la filósofa Ana de Miguel; se suma a la reveladora trayectoria que ha llevado a algunos medios a reconocer a Bernal-Triviño como una de las periodistas que más ha contribuido a la revolución feminista.

P. Al inicio del libro, hablas de cómo te introdujiste en el feminismo radical y comenzaste a comunicar a través de él. ¿Cuáles son tus motivaciones para escribir de feminismo?

R. Llevo años reflexionando profesional y académicamente sobre la comunicación feminista, y es insoportable que se siga dañando a las víctimas de violencia machista. Lo ves en el día a día. Sobre todo lo que me ha llevado a escribir el libro es el hecho de que en las tertulias de TV, hay programas donde expertos de otras materias opinan de feminismo con un vocabulario y una mirada muy machista, o bien dejando ausente a la mujer.

La principal motivación era derribar errores en cuanto a esa interpretación de los estereotipos, de los mitos. El gran problema es que la comunicación feminista realmente no está siendo transversal. Lo tremendo es que se está desarrollando un periodismo en el que todo vale, en el que valen todas las fuentes, en el que existe una filosofía por el click y en el que vende más la polémica que la verdad.

P. Además, la comunicadora de género ya carga la etiqueta de feminista, como si sólo pudiera aplicarse a las informaciones sobre los derechos de las mujeres.

R. Exacto, la periodista de género ya carga con esa etiqueta, como si sólo pudiera hablarse de nuestros derechos en la sección Mujer o en temas de violencia machista y no en política, por ejemplo. El feminismo siempre se ha ridiculizado desde la prensa. Sólo hay que ver las publicaciones, viñetas, noticias que se redactaban de las sufragistas o cómo se burlaban en la prensa de Clara Campoamor. El periodismo ha tenido siempre esa dinámica porque, como tantas otras instituciones, es patriarcal. Es importante que en las redacciones no sólo entren mujeres, sino que entren mujeres feministas que rompan con esa visión. Esto también sucede porque, cuando se tratan los derechos de la mujer, asesinatos o violaciones, se siguen informando como sucesos desde el punto de vista sensacionalista. Y cuando se trata como un suceso, se transforma en un caso individual en el que se intenta tratar de forma individual a ese agresor, incluso se intenta justificarle. Eso implica que se deje de analizar toda la estructura que sustenta la violencia contra las mujeres y la violencia patriarcal.

El machismo sigue instalado en las redacciones y la perspectiva feminista no está siendo transversal. Se está realizando un periodismo en el que todo vale, sigue perdurando el periodismo que ridiculiza y hace burla del feminismo, cuando realmente lo necesitan toda la sociedad y todas las generaciones.

P. En una sociedad patriarcal y, por tanto, una educación universitaria y un mercado laboral machistas, ¿cómo se forma una periodista de género?

R. Una periodista feminista se forma con mucha autocrítica, porque lo que nos enseñaron como objetividad siempre fue el mundo masculino. A esto hay que sumar mucho análisis y también leer a otras compañeras precedentes. Lo fundamental para hacer un periodismo feminista pasa por conocer el machismo, sus estrategias, sus transformaciones para sobrevivir incluso en cuestiones que nos venden como feminismo. Hay que estar alerta ante cualquier indicio.

Uno de los principales errores que se cometen es que no se intenta comprender a la víctima, tanto a la asesinada como a la que se transforma en superviviente. La gran asignatura pendiente es comprender el proceso psicológico de la víctima y hacer un periodismo feminista para las víctimas de violencia machista.

P. ¿Cuál es la situación laboral real de una periodista feminista?

R. La misma que cualquier periodista, pero para algunos medios, tertulianos y articulistas, con la carga del viejo estigma de ‘la feminista’. A mí me gusta centrarme en el feminismo de los suelos pegajosos y no tanto en el de los techos de cristal, que es importante, pero yo he vivido el primero. Y en un contexto de precariedad es muy complicado hacer periodismo feminista, porque precisamente no todas las redacciones tienen la voluntad de dejar ejercer este tipo de periodismo sobre los derechos de la mujer, y menos a compañeras que son colaboradoras externas y que son autónomas.

Si nos encontramos con un medio patriarcal, es muy complicado que a la periodista, por mucho empeño que tenga, le permitan realizar una información con este enfoque. Es pelear contra molinos prácticamente. Sobre todo quiero exponer la situación de precariedad de compañeras que son autónomas, que trabajan con cientos de colaboraciones y que prácticamente el dinero que llegan a reunir es para pagar el autónomo, y cuando llega el dinero con mucho retraso. Esa es la realidad.

Además hay otros obstáculos. También hay compañeras que trabajan en redacciones, con más trayectoria, que miran por encima del hombro a las que son colaboradoras, que están fuera de los circuitos. Las colaboradoras están más desligadas, no se utilizan tanto de referentes, cuando hay compañeras que hacen un trabajo buenísimo en esta línea y, además, con bastante independencia. A veces se produce un desprecio de las compañeras que trabajan en el periodismo local y por eso siempre pido reconocimiento a esas compañeras que, además, en ocasiones tienen muchísima más presión por trabajar en el ámbito local. Hacen un trabajo de generación de conciencia fundamental, esas pequeñas semillas que al final suman un todo.

P. ¿Por qué la importancia del feminismo transversal?

R. No sirve utilizar la comunicación feminista para cubrir sólo noticias sobre los derechos de la mujer o cuando hay un asesinato. Esa perspectiva se tiene que aplicar en economía, en política, en deporte, en justicia, etc. El periodismo feminista no puede ser un encasillamiento. Una periodista con una mirada feminista puede trabajar en cualquier campo, porque se necesita esa mirada en las diferentes especializaciones.

Yo llevo años haciendo ‘Sociedad’, sobre cómo las decisiones políticas afectan a la aplicación de los derechos humanos. Afortunadamente, en La Mañana en TVE confiaron en mi trabajo y he estado en la mesa de política hasta ahora. Pero, ¿por qué, por ejemplo, en las mesas de política durante estas elecciones no se ha puesto a una compañera con formación feminista que puede reivindicar, desde la política, nuestras necesidades? También sabemos hablar de encuestas y de pactos, y de lo que está más a favor de nuestros intereses. En cambio, cuando en una tertulia política surge un tema feminista, todos se permiten el lujo de hablar sobre feminismo aunque no tengan ni idea. Otros, al menos, se documentan, pero a veces es muy descarado que han usado un artículo tuyo o el de otra compañera y ni lo citan. Se hace escaso reconocimiento de las compañeras que aportamos esa mirada feminista y que podríamos estar en tertulias políticas, pero se hacen tertulias con temas feministas con voces de Inda o Marhuenda o tantos otros y otras que este tema les queda demasiado lejos.

P. ¿Has encontrado obstáculos en los medios de comunicación a la hora de escribir sobre violencia machista o feminismo?

R. Como mujer sí me he encontrado, y más en mi etapa de periodismo local. Hubo un tiempo donde la empresa en la que trabajé me atacó mucho la autoestima. Algunos incluso se burlaban de que seguía en la facultad con mi doctorado. En una prueba me dijeron que la cámara de televisión "no me quería". Yo no me presentaba para ser Miss, sino a presentar un informativo local, y quien me dijo aquello desde luego estaba muy lejos de ser un Míster.

También me ha costado mucho trabajar desde Málaga, desde la periferia, sin vivir en Madrid y sin esa dinámica de asociaciones, de reuniones, de conferencias, de contactos que se acuerden de ti. Ser independiente, sin vinculación a partidos ni asociaciones, no es algo que ayude, pero es algo que yo he decidido y no me arrepiento.

P. ¿Y el odio en las redes?

R. Estamos completamente vendidas. Conozco a periodistas que han denunciado en los últimos meses, sobre todo en esta temporada de campaña electoral, cómo les trataban los de ultraderecha. No les falta razón, pero las periodistas feministas llevamos soportando eso desde hace años. ¿Quiénes son nuestros principales trolls sino seguidores de la ultraderecha y misóginos confesos, que han hecho acciones y campañas de acoso y derribo contra nosotras? En unas redes sociales que, además, les dan impunidad, que refuerzan su mensaje y les dan respaldo.

Yo no entro en batallas, sólo silencio o bloqueo, porque hay muchos que viven de chequear constantemente tu perfil y criticar cualquiera de tus artículos; no tienen vida más allá. Por ejemplo, en el día de la madre recordé unos datos de ‘Save The Children’ de que una de cada cuatro madres solteras viven en situación de pobreza. Recibí comentarios de todo: de mala hija, de que si yo he tenido una infancia infeliz, de que tendré a mi madre en una residencia y que ese día solo le llevaba flores, de que tan feminista no sería si hoy sólo me acuerdo de mi madre... Oigan, que mi madre está conmigo, no en una residencia, que le compro flores cuando me apetece y que yo me volqué dos años con ella para cuidarla durante su cáncer.

¿De qué habla esta gente? Todos eran hombres. Uno de ellos, cuando revisé su timeline, reclamaba sexo con una “tía buena”. Y ese sigue siendo el nivel. Un compañero que se dedica a política podrá recibir una crítica, pero la política al menos siempre se considera un tema más serio; mientras que las compañeras que somos señaladas como ‘las feministas’ siempre somos objeto de burla, de ridiculización y encima somos mujeres, juzgadas además por nuestro cuerpo o aspecto, por nuestra vida personal. La palabra “puta” es rara la semana que no la lees. Estamos completamente vendidas y mucho más expuestas. Y no vemos por parte del resto de compañeros que, incluso siendo acosados por esa ultraderecha, nos muestren su apoyo. Y eso sí es algo que echo en falta; hay días en los que te sientes más sola que la una.

P. Actualmente en España, ¿se ejerce un periodismo feminista?

R. Están en camino. Hay determinados medios que lo están haciendo muchísimo mejor, que están más preparados. Otros, no. Se nota mucho el hecho de que haya directoras feministas dentro de esos medios de comunicación. En Público, con Ana Pardo de Vera y Virginia Pérez Alonso ha sido muy evidente el cambio.

Pero sobre todo hay una asignatura pendiente en este tipo de informaciones en el campo de la edición: tiene que haber una revisión de los contenidos que se publican. No se puede dar legitimidad a que se diga que se está haciendo un periodismo que respeta los derechos de la mujer y que no se utilicen fuentes de referencia. No se puede permitir un artículo sobre denuncias falsas en el que se cite como referencia un vídeo de un hombre hetero blanco o a un abogado que defienda a agresores o que esté en contra de los derechos de la mujer de forma manifiesta. Todo el mundo con el infarto de Iker Casillas sabía que había que contactar con cardiólogos para saber más del tema. Si alguien hubiese llamado a un traumatólogo, se habría extrañado, ¿no?

Revisar y editar no significa censurar, sino cumplir con el código deontológico del periodismo, en el que no vale una vulneración de los derechos humanos y hay que respetarlos. Se está permitiendo todo por la venta y por la polémica, todo para incendiar a las redes. Se produce un ataque en el que muchos articulistas escriben contra el feminismo para que les hagan casito, revalidar su autoridad, su discurso y su hombría. No pueden imaginarse el inmenso ridículo y la gran ignorancia que muestran. Hay que utilizar fuentes de referencia, porque si no, no estamos haciendo un periodismo serio. No es aplicar censura, es sencillamente contar la realidad, supervisar, rectificar y, por lo tanto, no mentir. En periodismo no se puede generar una desinformación que termine confundiendo a la opinión pública. Hay medios a los que les vale más un click de sensacionalismo que respetar a las víctimas, que es el pilar fundamental de la comunicación feminista.

P. Los casos de 'La Manada', Juana Rivas o el hilo de denuncias por abusos y violaciones tras el caso Weinstein han tenido mucha cobertura y un gran alcance mediáticos. ¿Consideras que se hizo un tratamiento adecuado de las informaciones?

R. Los casos de ‘La Manada’ o Juana Rivas son los más representativos que se pueden utilizar en las facultades como ejemplos de comunicación no feminista. A ambos casos les he dado mucho espacio en este libro. En el caso de Rivas vimos desde el principio cómo hubo una campaña de descrédito y de juzgar a Juana antes de tiempo. Están ahí los titulares. Ya se la sentenciaba como “mala madre”. Todo ello ha creado un imaginario sobre la figura de Juana Rivas. Una de las personas que se han encargado de hacer una noticia sobre las resoluciones en Italia en su caso, no tiene ningún tipo de especialización de género y da a Italia la veracidad absoluta en el caso de Juana Rivas, pero no menciona que es uno de los países que fue señalado por parte de Estrasburgo como uno de los que peor lucha contra la violencia machista.

En el caso de 'La Manada' fue muy peculiar el tratamiento que se hizo de la víctima, cómo se la juzgó. Se permitían determinados programas y a determinados periodistas hacer encuestas en las redes sociales sobre si había sido sexo consentido o si realmente había sido una violación, como si esto fuera la final de la Champions o de Operación Triunfo. Era absolutamente vergonzoso, era la puesta en escena del espectáculo, de forma muy evidente y de una forma muy radical en la que no se respetaron ni los derechos ni los datos de la víctima. Fotografías de ella estuvieron en las redes sociales, en páginas de determinados foros. Son dos casos absolutamente vergonzosos, bochornosos y de los peores ejemplos que se pueden hacer de comunicación feminista.

P. En ocasiones has criticado a través de tus redes sociales la utilización del lenguaje ante las noticias sobre violencia machista. Como en los ejemplos de “muere una mujer a manos de su pareja...” o la utilización del término “violencia doméstica”. ¿Cómo se puede abordar la problemática que supone el tratamiento del lenguaje en estos temas en los medios?

R. Hay que tener autocrítica, especializarse, crear una mirada transversal en todos los temas, pero sobre todo tener interés. Ahora la pregunta es si realmente existe ese interés, que yo no lo tengo tan claro. Pero el lenguaje es fundamental: construye y destruye. E igual que puede construir el relato de la víctima, poniendo el foco en las acciones del agresor y no sobre las reacciones de ella; el lenguaje puede terminar por destruir a una víctima y dificultar su proceso de recuperación hasta transformarse en una superviviente. Se monetiza el tema, se rentabiliza, se quiere hacer caja con ese drama, en lugar de crear una conciencia social para evitar futuros casos y ayudar a esa víctima y a otras. Hay determinados medios de comunicación que contribuyen a que se produzca un efecto disuasorio y que lleve a muchas mujeres a no contar sus agresiones o situaciones, o que incluso lleguen a no denunciar.

P. Con el periodismo feminista, ¿llegará la perspectiva de género al resto de instituciones económicas y políticas?

R. Ese es uno de los objetivos. Yo siempre he creído en el periodismo con una función social, con una responsabilidad social. Y el periodismo que para mí no cumple eso y no cumple con el respeto de los derechos humanos, no es periodismo; es un fraude. Por lo tanto, es fundamental dar ese paso de la trascendencia que tiene nuestro ejercicio profesional; que ayuda a la gente a saber, a pensar, a ver las diferentes caras de la realidad, a poder interpretar. Hay que dar una dieta informativa sana en la que no entre nada tóxico y la desinformación no sea el campo de cada día. Porque eso además tiene un efecto narcotizante por un lado y por otro, de separación con la realidad, de hastío. Es muy peligroso porque afecta a todas las decisiones que podemos tomar en nuestro día a día.

P. En el capítulo final del libro abordas el tema de la prostitución. Los medios de comunicación no definen una posición ni marcan una línea editorial concreta ante esta problemática. ¿Cómo se debe abordar a través del periodismo?

R. Me choca mucho que algunos medios de comunicación tengan líneas muy definidas sobre determinados temas pero no lo tengan con la prostitución. Tenemos iniciativas por parte del Parlamento Europeo en las que se condena la prostitución, incluso demuestra la vinculación entre prostitución y trata, y somos el primer país de Europa y uno de los principales del mundo en el consumo de la prostitución. Por lo tanto, mirado desde el lado del periodismo, no posicionarse es adoptar una postura cómplice. O bien afrontamos el tema de la prostitución desde una perspectiva de los derechos humanos, pensando en la amplia mayoría de mujeres prostituidas y explotadas sexualmente, o no vamos a salir de esta típica dinámica tan tóxica. Porque realmente la prostitución es la desigualdad absoluta, pero además tiene otros muchos matices: no sólo es machista; es racismo, es colonización sexual. Hay que insistir en esa perspectiva de la prostitución como un campo de colonización sexual y un campo racista, porque se está utilizando a mujeres de multitud de procedencias para cubrir la demanda masculina.

Como dice Amelia Valcárcel: no hay puta para tanto putero. La demanda que genera en España es muy alta y los medios no pueden postergar más este tema; hay que ser determinantes ya. Hay varios estudios académicos disponibles que muestran los resultados nefastos de las políticas de regularización de la prostitución, que ni de lejos han ayudado a las prostitutas. Ya es hora, aunque sea algo complicado, porque esas mujeres que están sometidas en puticlubs y pisos, cada vez mayoría de menores, están esperando que les demos una respuesta. Mirar de lado esa realidad es uno de los mayores daños que le podemos hacer a ellas y al conjunto de la sociedad.

martes, 23 de abril de 2019

#libros #feminismo #periodismo | Hacia una comunicación feminista : cómo informar e informarse sobre violencia machista

Hacia una comunicación feminista : cómo informar e informarse sobre violencia machista / Ana Bernal-Triviño.
Barcelona : UOC, 2019 [04-23].
208 p.
Colección: Manuales.
ISBN 9788491804871 / 21 €

/ ES / ENS
/ Feminismo / Medios / Periodismo / Violencia machista / Violencia patriarcal

El periodismo no puede dejar al margen la realidad de la mitad de la población. La veracidad y la honestidad deben ser prioritarias en las violencias machistas, pero también es fundamental que la sociedad identifique cuándo los medios lo hacen mal e impida, así, que el discurso machista continúe. Si existe un compromiso de tolerancia cero con el maltrato, toda la ciudadanía debe sumarse. Este libro ofrece las claves de los derechos de la mujer, el papel de los medios y sus errores más comunes, y ayuda a comprender los procesos que sufren las mujeres que padecen esta violencia.

martes, 5 de marzo de 2019

#hemeroteca #trans #feminismo | Mar Cambrollé: La mayor violencia patriarcal, cuestionar la identidad de género

Imagen: El Diario / Mar Cambrollé
Mar Cambrollé: La mayor violencia patriarcal, cuestionar la identidad de género.
EFE | El Diario, 2019-03-05
https://www.eldiario.es/sociedad/MCambrolle-violencia-patriarcal-cuestionar-identidad_0_874562928.html

Mar Cambrollé, presidenta de la Federación Plataforma Trans, feminista y activista transexual, ha dedicado su vida a luchar por la libertad sexual y de identidad de género y denuncia, en vísperas del 8M, que “no hay mayor violencia patriarcal que cuestionar la identidad de género”.

Cambrollé (Sevilla, 1957) recuerda que no fue hasta el año pasado cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerar la transexualidad como una enfermedad mental y asegura que los transexuales siguen siendo tratados de manera “subhumana” y que aún falta mucho para lograr su aceptación en la sociedad.

Firme defensora de que el feminismo es un arma también en la lucha de los derechos de las mujeres trans y ante la celebración del Día de la Mujer, esta activista explica, en una conversación con Efe, qué significa el feminismo para una mujer transexual.

P: ¿Se considera feminista?

R: Claro, me considero feminista y me siento parte del feminismo porque entiendo que la filosofía del feminismo es una alternativa que da respuesta a todas las mujeres oprimidas. Cuando digo oprimidas me refiero a mujeres trans, negras, pobres, gitanas, lesbianas y, cómo no, a mujeres heterosexuales. En definitiva, es una alternativa a la opresión y vale para dar una respuesta a las situaciones de diferentes opresiones, como el escalón de cristal.

P: ¿Cómo la ha ayudado el feminismo?

R: El feminismo me da las herramientas para luchar contra las opresiones. Los valores del feminismo son universales, es una propuesta de un orden social basado en la horizontalidad, la igualdad o la sororidad. Pone en valor cuestiones muy importantes como la inclusión y, sobre todo, los nuevos pensamientos del feminismo que cada vez se amplía y se renueva. No lo es lo mismo el feminismo de esta época que el de los ochenta y se ha superado en que el enemigo no son los hombres, sino el patriarcado y el machismo.

P: Díganos dos medidas que deberían implantarse para caminar hacia la igualdad.
R: Es importante que se garantice la igualdad con dos herramientas: la educación en el respeto a la igualdad, hacia la diversidad y medidas jurídicas que nos garanticen persuadir del delito que sufrimos las mujeres. Un ejemplo, incluir los "transfeminicidos" como cuestión de género, no solamente por los que se establecen en el seno de una pareja. Si estás en la calle y es un hombre el que te asesina es un feminicidio.

P: ¿Se ha encontrado con algún obstáculo por ser mujer?
R: Tengo el mismo obstáculo que todas las mujeres, soy objeto de una violencia machista y patriarcal. Con mi circunstancia añadida de ser una mujer trans vivo un menoscabo de derechos respeto al resto de mujeres. Me golpea la discriminación que sufrimos las personas trans que no se nos considera en igualdad y tenemos un trato subhumano en el acceso al mercado laboral, a la educación, a la atención sanitaria, para el cambio de nombre... Creo que no hay mayor violencia patriarcal que cuestionar la identidad de género.

martes, 19 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo #prostitucion | ¿Libertad sexual o explotación sexual?

Imagen: Cuarto Poder
¿Libertad sexual o explotación sexual?
Rosa Cobo | Público, 2019-02-19
https://blogs.publico.es/dominiopublico/27870/libertad-sexual-o-explotacion-sexual/

El corazón de la cuarta ola feminista es la crítica a la violencia sexual. La falta de respuestas por parte del poder político, pero también de la sociedad, a tantas agresiones sexuales se ha convertido en rabia colectiva. Mujeres de todas las edades han irrumpido con tal fuerza en nuestras calles que han desconcertado a toda la sociedad. Y volverá a ocurrir este 8 de marzo.

El feminismo, a partir de los años setenta del siglo XX, ha hecho de la violencia contra las mujeres un objeto de estudio y de lucha política preferente, que ha cobrado nuevo sentido a la vista del surgimiento de nuevas y brutales formas de violencia. Todo ello ha tenido como consecuencia la ampliación del marco de lo que entendemos por violencia patriarcal.

En estos últimos 50 años se ha creado un marco interpretativo y una lógica de análisis con el objetivo de definir los lugares y las dimensiones de la violencia machista y, más concretamente, de la violencia sexual. La lógica de este proceso analítico y político ha conducido a la pornografía, la prostitución y los vientres de alquiler como formas brutales de violencia patriarcal. Este marco teórico sobre violencia patriarcal en el que la pornografía y la prostitución ocupan un lugar estratégico para la reproducción del sistema patriarcal está respaldado por la realidad, como muestra el hecho de que España sea uno de los países europeos con mayor demanda de prostitución y la industria del sexo el segundo o tercer negocio internacional en términos de beneficios en el marco de las economías ilícitas.

Sin embargo, el sector hegemónico del 8M ha excluido estas formas específicas de violencia del marco interpretativo de la violencia. ¿Cómo se puede pretender excluir del mapa vindicativo feminista la prostitución y la pornografía como si nada tuviesen que ver con la violencia patriarcal? ¿Esas maquilas del sexo a las que acuden escuadrones de varones a acceder sexualmente a cuerpos de mujeres que no les desean pueden ser tematizadas como no violencia contra las mujeres? ¿Cómo es posible que quienes se definen como anticapitalistas no identifiquen los intereses económicos que articulan la industria de la explotación sexual? Es tan absurdo excluir la pornografía y la prostitución del marco de la violencia como negar que las maquilas son el resultado de la deslocalización que impone el capitalismo neoliberal para incrementar sus beneficios a expensas de poblaciones empobrecidas.

Esta confusión extrema que consiste en conceptualizar como libertad sexual lo que es explotación sexual hace necesario buscar el origen de semejante equívoco. Para ello hay que ir a los años setenta del siglo XX, donde se encuentran las raíces de una confusión que tiene atrapada a una parte de la izquierda y también a un pequeño sector del feminismo. En efecto, la nueva izquierda del 68 propuso introducir la liberación sexual en su agenda política. Su propuesta de debilitar los estrictos códigos que gobernaban la sexualidad de hombres y mujeres solo podía terminar en la exaltación de la libertad sexual. Pero ¿para quién era esa libertad? La nueva izquierda creía en la dimensión liberadora de la libertad sexual, mientras las feministas radicales analizaron esa reclamación como un acto de poder que fortalecía la libertad de los varones y añadía malestar a las vidas de las mujeres. Un poco más tarde, en 1982, Gail Rubin escribió un texto en el que exigía justicia para las minorías sexuales y donde no distinguía en términos de opresión entre proxenetas y prostitutas. Este análisis, aquejado de un profundo déficit normativo, ha calado con gran fuerza en sectores minoritarios del feminismo y quizá en otros no tan minoritarios de la izquierda y ha tenido como consecuencia la defensa de cualquier disidencia sexual, incluso aquellas que son opresivas para las mujeres. No tiene los mismos efectos la reclamación de libertad sexual para quien está en una posición de subordinación que para quien está en otra de dominio. No es lo mismo ser una mujer prostituida que ser un putero.

El gran argumento político que utilizan las defensoras de la exclusión de la prostitución de la agenda feminista se apoya en la idea del consentimiento. Si las mujeres que están en prostitución lo hacen ‘libremente’, debemos defender la prostitución como un acto de libertad de las mujeres prostituidas. ¿En qué momento la izquierda que se reclama feminista ha abandonado la crítica a las estructuras de poder y la ha sustituido por el consentimiento de los oprimidos? ¿Desde cuándo el consentimiento de los oprimidos legitima la opresión? ¿Alguna izquierda puso en duda la legitimidad política del movimiento obrero porque muchos trabajadores no cuestionaban el poder de los patronos y no seguían las huelgas? ¿Debemos renunciar a pronunciarnos políticamente sobre la energía nuclear porque los trabajadores de las centrales nucleares no quieren el fin de una energía que les proporciona un salario? ¿Qué retorcimiento ideológico ha podido llevarnos a ver la explotación sexual como libertad de elección? ¿Qué les pasa a sectores de la izquierda y a algunos grupos que se autodefinen como feministas para haber llegado al punto de excluir la explotación sexual de la agenda feminista?

Las acusaciones de algunos sectores del 8M de que el abolicionismo de la prostitución es un caballo de Troya que tiene como objetivo destruir ese movimiento no han entendido la prostitución como uno de los fenómenos patriarcales más dolorosos en la vida de las mujeres prostituidas. En mi opinión, esos sectores han cometido tres errores: el primero ha sido confundir la explotación sexual con la libertad sexual; el segundo, utilizar el funcionamiento orgánico como excusa para excluir esa violencia de la agenda feminista del 8M. La crítica al abolicionismo en nombre de un procedimiento democrático que no respetan las feministas abolicionistas es un recurso muy antiguo. La nueva izquierda norteamericana no quiso discutir en su Conferencia Nacional por la Nueva Política, en 1967, las vindicaciones feministas por cuestiones de procedimiento. Esto hizo que ellas llamaran a la secesión como ya habían hecho anteriormente los negros. Este es el origen de las Mujeres Radicales de Nueva York, corazón del primer feminismo radical. Las mujeres que militaban en las filas de la nueva izquierda comprendieron que la defensa del procedimiento era una excusa para dejar fuera sus vindicaciones. ¿Aviso para navegantes? Y el tercero es torpedear las promesas de consenso y unidad del 8M.

El otro argumento que he visto repetidamente utilizado es el de que esto es un ataque planificado de las feministas del PSOE ‘y otros grupúsculos de izquierda’, quizá ‘tontas útiles’ de las socialistas, para romper el 8M porque a estas últimas les resulta inaceptable no tener la hegemonía de este movimiento a manos ahora de sectores feministas de Podemos. No tengo duda de que los partidos de izquierdas quieren tener influencia sobre el movimiento feminista. Tiene mucha lógica porque el feminismo es ahora mismo el movimiento social que tiene mayor capacidad de movilización en las calles y que atesora mayor legitimidad política. Sin embargo, me parece una excusa muy poco consistente para justificar la exclusión de la prostitución de la agenda del 8M. Hoy todas las ciudades españolas tienen organizaciones abolicionistas que no hacen otra cosa que crecer y en algunas provincias el 8M se ha declarado abolicionista. ¿Por un momento se puede creer que las mujeres eligen con libertad la prostitución? ¿Sentir cuerpos llenos de sudor y mal olor, penetrándote por todos los orificios, sin preguntar qué te gusta y disponiendo de tu cuerpo con el poder que da el dinero es un acto de libertad? ¿Será por eso que en las sociedades que acceden a mayores niveles de igualdad se produce la casi desaparición de mujeres autóctonas en la prostitución? El problema no son las abolicionistas del PSOE, el problema es que las feministas de los partidos de izquierdas no comprendan que la prostitución es mercantilizar los cuerpos de las mujeres.

Este error de análisis de un sector hegemónico del 8M está teniendo consecuencias no deseadas. La primera de ellas es el enorme malestar político que están produciendo en el amplio sector abolicionista que milita en esa organización. Este empecinamiento que le impide explorar el malestar de las mujeres que están en prostitución; esta sordera que les impide oír a las mujeres supervivientes de explotación sexual; esta ceguera que no les permite ver que las mujeres que están en prostitución cada vez son más jóvenes –en muchos países son niñas- está contribuyendo a romper los puentes entre diversas posiciones feministas. Ese es el auténtico caballo de Troya y no puedo dejar de preguntarme a quién beneficia la exclusión de la prostitución del 8M.

Rosa Cobo. Escritora y profesora de Sociología del Género de la Universidad de A Coruña.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

#hemeroteca #violenciasexual #justicia | Miles de personas protestan en toda España contra la sentencia de 'La Manada': "No es abuso, es violación"

Imagen: Público / Concentración feminista en Sevilla
Miles de personas protestan en toda España contra la sentencia de 'La Manada': "No es abuso, es violación".
Colectivos feministas de más de veinte ciudades, entre las que se encuentran Bilbao, Valencia, Oviedo, Sevilla o Zaragoza, se han querido sumar al rechazo de la sentencia que ha confirmado la condena de nueve años de prisión por un delito continuado de abuso sexual, descartando la agresión al haber dudas sobre si hubo intimidación.
Público, 2018-12-05
https://www.publico.es/sociedad/violencia-machista-miles-personas-protestan-espana-sentencia-manada-no-abuso-violacion.html

La confirmación por parte del Tribunal Superior de Justicia de Navarra de la sentencia que condena a los miembros de La Manada por abuso sexual y no por violación, como pedían las acusaciones, ha vuelto a generar, al igual que sucedió en abril, un fuerte rechazo.

Por ese motivo, se han convocado concentraciones contra esta sentencia en todo el país iniciaron su marcha a partir de las 18:00 y las 19:00 horas, según la ciudad, frente a las principales instituciones y edificios, representantes de una justicia a la que han calificado de patriarcal.

"Los y las juezas que firman la vergonzosa sentencia de 'La Manada' deberían ser expulsados fulminantemente de la judicatura de forma inmediata", critica Ana García, miembro del Sindicato Libres y Combativas y del Sindicato de Estudiantes, frente al Ministerio de Justicia de Madrid. En la capital un grupo mostraba su indignación con lemas como "si no nos matan, no nos creen"; "jueces, fiscales, también son culpables"; o "no es abuso, es violación".

Colectivos feministas de más de veinte ciudades, entre las que se encuentran Bilbao, Valencia, Oviedo, Sevilla o Zaragoza, se han querido sumar al rechazo de una sentencia que ha confirmado la condena de nueve años de prisión por un delito continuado de abuso sexual, que descarta la agresión al haber dudas sobre si hubo intimidación. Sin embargo, esta vez existe un voto particular formulado por dos de los cinco magistrados que estiman que habría que condenar a los cinco procesados por un delito continuado de agresión sexual, que supondría penas de 14 años, tres meses y un día.

#hemeroteca #justicia | La sentencia de 'la Manada', entre las peores del año, según la oenegé Women's Link

Imagen: El Periódico / Protesta feminista contra la sentencia a la Manada, Valencia
La sentencia de 'la Manada', entre las peores del año, según la oenegé Women's Link.
España comparte el podio de los fallos más nefastos para los derechos de las mujeres junto a El Salvador, México y Sudán.
Europa Press | El Periódico, 2018-12-05
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20181205/sentencia-manada-peores-para-derechos-mujeres-segun-womens-link-7185359

Unas horas antes de conocer la confirmación de la sentencia que condenó a los cinco miembros de 'la Manada' por un delito de abuso sexual a una joven de 18 años y les absolvió del de agresión, la organización internacional Women's Link la colocó ayer martes entre las peores del año en todo el mundo sobre igualdad de género.

Aparte de esta resolución de la Audiencia de Navarra, otras tres sentencias de tribunales de El Salvador, México y Sudán forman parte de las que más discriminan a mujeres y niñas, según se ha decidido en la décima edición de los premios 'Género y Justicia' creados por esta oenegé.

Con estos galardones se pretende reconocer las mejores y las peores sentencias para los derechos de las mujeres y las niñas. Delibera un jurado internacional y miles de personas de todo el mundo.

La peor, en Sudán
La peor sentencia, premiada con el 'Garrote de Oro', ha sido para el Tribunal Penal Central de Omdurmán, en Sudán, que condenó a una mujer de 19 años a la pena de muerte por haber matado a su marido a puñaladas cuando intentaba violarla.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra ha recibido el 'Garrote de Plata', por elaborar la que es considerada como la segunda peor sentencia. El tribunal alegó que los cinco acusados no ejercieron violencia ni intimidación y por eso les condenó por abuso y no por agresión sexual.

El 'Garrote de Bronce' es para la Cámara de la Segunda Sección del Centro de Cojutepeque, El Salvador, donde una mujer fue víctima de una violación y quedó embarazada sin saberlo, sufrió un aborto espontáneo por el que el tribunal la condenó a 30 años de cárcel por homicidio agravado.

Por último, el público ha decidido que el 'Garrote del Público' sea para el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, donde el tribunal condenó a una mujer por haber roto la armonía y la dignidad del matrimonio, usando estereotipos discriminatorios. Se trataba de una madre que quería que el padre de su hijo pagara la pensión de alimentos que le correspondía y, ante su negativa, le contó a la esposa del progenitor la situación. La actual esposa la demandó por daño moral.

Las mejores decisiones judiciales
También se otorgan premios a las decisiones judiciales con impacto positivo sobre la vida y derechos de mujeres y niñas. El 'Mallete de Oro' ha sido para la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, que reconoció que Mali vulnera los derechos de las mujeres en cuestiones como la edad mínima para contraer matrimonio, y le insta a modificar su Código de Familia para garantizar los derechos de las mujeres y las niñas.

El 'Mallete de Plata' ha sido para la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que afirmó que Nicaragua no solo no protegió a una niña de 10 años víctima de agresión sexual, sino que además la traumatizó y revictimizó. Por ello, ordenó al Estado a adoptar protocolos para la atención a niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual.

El 'Mallete de Bronce' ha sido otorgado al Tribunal Supremo de España por en el caso Ángela González al obliga al Estado español a cumplir con las recomendaciones de los Comités de Naciones Unidas e indemnizar a Ángela González por el asesinato de su hija a manos de su padre maltratador en un régimen de visitas sin supervisión ordenado por un juzgado.

Por otro lado, un total de 3.115 votos a través de internet han dado el 'Mallete del Público' a la decisión del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional número 4 de la Capital Federal en Argentina. Por primera vez un tribunal argentino consideró como agravante el delito de odio de género y lo calificó como "travesticidio", en el caso del asesinato de la reconocida activista trans Diana Sacayán.

Coixet, en el jurado
El jurado internacional conformado por la directora, guionista y directora de cine, Isabel Coixet; el expresidente de la Corte Suprema de Justicia de Kenia Willy Mutunga; y la periodista y escritora argentina especializada en temas de género, Luciana Peker, ha sido el encargado de otorgar los seis Premios Mallete y Garrote de Oro, Plata y Bronce.

Además, miles de personas de todo el mundo han votado a través de la web de los Premios Género y Justicia para elegir los dos premios Mallete y Garrote del Público. En total se han otorgado ocho premios. En esta edición han sido nominadas 30 sentencias de 18 países, 15 a mejor decisión judicial en la categoría Mallete, y otras 15 a peor decisión judicial en la categoría Garrote.

"En todo el mundo, las mujeres están uniendo sus voces para acabar con la discriminación que sufren. Mientras la lucha avanza en la calle, en los tribunales las mujeres y las niñas se siguen enfrentando a graves obstáculos", ha explicado la abogada de Women's Link y coordinadora de los Premios, Blakeley Decktor.

lunes, 3 de diciembre de 2018

#hemeroteca #abolicionismo | El PSOE lleva al Congreso la abolición de la prostitución

Imagen: Público / Manifestación 25N en Madrid
El PSOE lleva al Congreso la abolición de la prostitución.
El grupo socialista presenta una proposición no de ley con "medidas de prevención y persecución de esos delitos, así como de protección y atención integral a sus víctimas, desde un enfoque de derechos humanos y con perspectiva de género" y con especial atención a los menores.
EFE | Público, 2018-12-03
https://www.publico.es/politica/prostitucion-psoe-lleva-congreso-abolicion-prostitucion.html

El PSOE ha presentado una proposición no de ley para su debate en el Pleno del Congreso pidiendo al Gobierno que promueva "la abolición de la prostitución" y apruebe una ley de lucha integral contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual.

En la iniciativa parlamentaria, el PSOE propone impulsar una ley que contemple "medidas de prevención y persecución de esos delitos, así como de protección y atención integral a sus víctimas, desde un enfoque de derechos humanos y con perspectiva de género" y con especial atención a los menores.

Para el grupo socialista, "es urgente erradicar la prostitución y el tráfico de mujeres y niñas para la explotación sexual" y recuerda, en la iniciativa, que "el actual Gobierno ya ha manifestado en diversas ocasiones su compromiso para abordar esta cuestión", como el pasado viernes 23 de noviembre en el Consejo de Ministros, que analizó un informe sobre la situación de la trata con fines de explotación sexual en nuestro país, con carácter previo a la elaboración de un anteproyecto de ley.

"El PSOE promueve la erradicación de la prostitución y la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual", destacan los socialistas, pero también "garantizar alternativas a las mujeres que están siendo prostituidas y explotadas", asegurando su dignidad, protección y asistencia.

Argumenta en la iniciativa que "el movimiento feminista está reclamando que la lucha contra la explotación sexual y la prostitución deben estar en la agenda como una de las formas más brutales de la violencia patriarcal", porque "la trata de niñas y niños para la explotación sexual existe porque hay hombres que demandan la prostitución".

La proposición no de ley reclama también evaluar el Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con fines de explotación sexual 2015-2018 para impulsar un nuevo plan "que refuerce las medidas de prevención y persecución de la trata con fines de explotación sexual como los medios asignados para la consecución de sus objetivos". 

lunes, 22 de octubre de 2018

#hemeroteca #feminismo | El sujeto político feminista en la 4ª ola

Imagen: El Diario / Manifestación 8M en Bilbao
El sujeto político feminista en la 4ª ola.
No podemos dejar que se nos quiera usurpar el sujeto a las mujeres precisamente ahora, cuando la lucha feminista más necesita de un sujeto fuerte. Defender que se deconstruya hoy el sujeto “mujeres”, que prescindamos de él como sujeto político del feminismo, sólo puede venirle bien a los propios intereses del patriarcado.
Luisa Posada Kubissa | El Diario, 2018-10-22
https://www.eldiario.es/tribunaabierta/sujeto-politico-feminista-ola_6_827727257.html

Si hablamos de una 4ª ola feminista, habrá que establecer que hablamos de algo reactivo, ya que toda ola es reactiva, es decir, es algo que supone un avance frente a un repliegue. Hablamos entonces de una 4ª ola como reacción, como impulso hacia delante, frente a la actual contrarreacción patriarcal. Preguntarnos si se está realmente produciendo esta ola será preguntarnos qué la impulsa, cómo se expresa y quiénes la protagonizan. Me voy a referir sólo brevemente al qué y al cómo, para centrarme en lo que me parece urgente que nos volvamos a plantear hoy: el quiénes, es decir, el sujeto político del feminismo.

Tras las grandes conquistas feministas, lo que hoy está sacando al feminismo a las calles y haciéndolo un movimiento de masas yo diría que es -no sólo pero sí centralmente- una auténtica insurrección, una rebelión contra la violencia patriarcal. Una violencia en sentido amplio, que se expresa de muchas maneras: como violación, como acoso, como maltrato, como asesinato, como desigualdad económica y laboral, como pornografía, como prostitución, como trata... Hoy habría que añadir otros fenómenos de este poder sexualmente expresado, como la práctica de los vientres de alquiler. Por tanto, en cuanto al qué de esta cuarta ola, el qué la impulsa, yo diría que fundamentalmente es una rebelión contra lo que creo que se está configurando como el nuevo paradigma del patriarcado: el patriarcado violento.

En cuanto al cómo se expresa esta reacción, el feminismo está aglutinando a muchos sectores sociales, a muchas mujeres y a muchos hombres en sus masivas manifestaciones contra esa violencia. De lo que se trata es de crear en todos ellos no sólo rechazo, sino también conciencia crítica: es decir, que no se queden sólo en condenar los efectos más cruentos de esa violencia, como los asesinatos de mujeres, sino que tomen conciencia de que se trata de un poder sexualmente expresado de muy diversas maneras y que es estructural al sistema patriarcal.

Si atendemos ahora al quiénes protagonizan esta nueva ola, hay que recordar brevemente que a partir de los años 80 del siglo pasado el feminismo reconoció la diversidad entre las mujeres por raza, clase, preferencia sexual, etc. Y lo hizo sobre todo a raíz de las críticas chicanas al feminismo tradicional de las feministas lesbianas, negras y por no contemplar sus diferencias y no sentirse representadas en un feminismo centrado en la mujer blanca, occidental, heterosexual y de clase media. Pero el reconocimiento de las diferencias entre mujeres plantea un problema en el feminismo: ¿Cómo pensar las identidades que se reconocen como diversas? ¿Cómo evaluar las diferencias? La teórica norteamericana Nancy Fraser advierte que no todas las diferencias deben ser reconocidas, que no todo vale y que hay que rechazar aquellas diferencias que fomentan la subordinación o que implican desigualdad. El debate abierto acerca de qué hacer con las identidades diversas, qué hacer si reconocemos las diferencias entre mujeres, abre también el debate de qué hacemos con el sujeto político del feminismo, con el quiénes de esta nueva ola.

Hay quien defiende que estaríamos ante una 4ª ola en la que el sujeto político del feminismo habría cambiado: de ahí vienen las propuestas del transfeminismo y de la teoría queer. Estas propuestas postmodernas se vinculan directamente con la filósofa norteamericana Judith Butler: Butler propone que cabe deconstruir las identidades por normativas y excluyentes, ya que toda identidad establece unas normas a las que hay que ajustarse para pertenecer a la misma y deja fuera todo lo que no se ajusta a esas normas. También la identidad “mujeres” deberá ser desestabilizada y deconstruida, pues como toda identidad es normativa y excluye a parte del grupo que dice representar. Ahora estaríamos en un momento de postfeminismo en el que el sujeto ya no serían las mujeres sino un sujeto en coalición de identidades diversas y contingentes, aliadas en la resistencia al orden heteropatriarcal (como los gais, las lesbianas, los transexuales, los transgénero, los bisexuales, etc). Pero hay quien, lógicamente, ve un peligro para el feminismo en estas propuestas postmodernas. Así la filósofa feminista Seyla Benhabib le contesta a Butler que, si deconstruimos la identidad mujeres, nos quedamos sin sujeto político que pueda llevar adelante el proyecto de emancipación que el feminismo es. Benhabib pregunta cómo sería posible siquiera pensar un proyecto político de emancipación feminista sin un sujeto político del mismo, sin un el “nosotras” feminista.

Creo que hoy indudablemente hay que pensar el sujeto feminista en alianza con otras identidades que se crean en su resistencia al orden heteropatriarcal. Pero, a mi juicio, de lo que no se trata es de disolver el sujeto del feminismo en esas otras colectividades, que deben tener sus propios sujetos. Lo que sí me parece urgente es que hoy, con las masivas movilizaciones feministas en la calle, con esta cuarta ola en puertas, repensemos y volvamos a estabilizar el sujeto político del feminismo. Porque no podemos dejar que se nos quiera usurpar el sujeto a las mujeres precisamente ahora, cuando la lucha feminista más necesita de un sujeto fuerte. Un sujeto que tiene que llevar adelante un proyecto feminista tan fácil de enunciar y tan difícil de hacer como es erradicar el patriarcado. Y hacerlo además a escala transnacional, a escala planetaria, reconociendo desde luego las diferencias culturales, locales, raciales, de clase, de orientación sexual, etc. entre las mujeres. Pero reconocer esas diferencias no significa que se pueda hablar hoy de un postfeminismo, o incluso hablar de la postmujer (como hacen algunos discursos actuales). Y no cabe hacerlo, no cabe hablar de tanto post, cuando, como dice Fraser, todavía no estamos ni mucho menos en condiciones de hablar de un postpatriarcado.

En otras palabras, no podemos admitir que se siegue la hierba bajo nuestros pies y se pretenda acabar con el sujeto “mujeres” justo cuando el feminismo está volviendo a ser un movimiento emergente. Las mujeres, repitámoslo, pueden coaligarse con otros sujetos que como los homosexuales, las lesbianas, los transexuales, los bisexuales o los transgénero están embarcados en una lucha contra el orden patriarcal heteronormativo. Pero sabiendo que centrar el foco de reivindicación en el reconocimiento de las reclamaciones de libertad sexual, como hacen esas colectividades, no será suficiente para hablar de un proyecto feminista que tiene que impugnar el patriarcado como sistema de dominación total. Es decir, entender el patriarcado sólo como heteropatriarcado es reductivo, ya que definir el patriarcado prioritariamente como sistema de dominación heterosexual es obviar que, además de eso, es también un sistema de opresión política y económica. Y el feminismo tiene que impugnar el patriarcado en toda su complejidad.

En nuestro mundo globalizado la realidad material de las condiciones de vida de muchas mujeres exige todavía pensar desde el feminismo un proyecto de emancipación social, político, cultural y personal. Y para ese proyecto se necesita hoy un sujeto fuerte, un sujeto “mujeres”, que a pesar de sus diferencias indudables tenga objetivos políticos comunes. Y las mujeres tenemos objetivos políticos comunes porque padecemos dominaciones comunes por el hecho mismo de ser mujeres, como es el caso paradigmático de la violencia patriarcal.

En definitiva, y por decirlo brevemente, yo tengo muy clara una cosa: que defender que se deconstruya hoy el sujeto “mujeres”, que prescindamos de él como sujeto político del feminismo, sólo puede venirle bien a los propios intereses del patriarcado.