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jueves, 7 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #gestacionsubrogada | Vientres de alquiler: bebés de nadie almacenados en hoteles ucranianos

Imagen: Público / Bebés 'apátridas' en Ucrania
Vientres de alquiler: bebés de nadie almacenados en hoteles ucranianos.
Este jueves 7 de mayo un avión fletado por el gobierno ucraniano para repatriar a los ciudadanos de su país que residen en España regresará con siete parejas españolas y siete criaturas, fruto de los vientres de alquiler.
Nuria Coronado Sopeña | Público, 2020-05-07
https://www.publico.es/sociedad/vientres-alquiler-bebes-nadie-almacenados.html

Siete parejas regresan a España de Kiev pero no vienen solas. Las acompañan a cada una de ellas una criatura. Su retorno es el resultado de un procedimiento extraordinario que ha abierto el gobierno ucraniano por el coronavirus. "Se trata de una situación de excepcionalidad de nuestras autoridades cuyo fin es traer de vuelta a los ciudadanos que residen en España", explica a Público Vladimir Gerapogento, primer secretario de la Embajada de Ucrania en España. "Por ello hemos dispuesto un avión con ruta Madrid-Kiev-Madrid con ellos. Se ha querido aprovechar su vuelta para que a su vez se pueda trasladar a los ciudadanos españoles que quisieran regresar a su país".

La vuelta a España de estas siete parejas que recurrieron en Ucrania a vientres de alquiler (para así saltarse la ley en España que prohíbe la explotación reproductiva), es posible después de que las autoridades ucranianas comprobasen "que habían hecho los trámites para esta vuelta con la ayuda de la Embajada de España en Kiev. Con todos los papeles en orden nos hemos limitado a dar luz verde a su vuelta y a que puedan subir al avión", añade Gerapogento.

Oídos sordos a la ley española
Fuentes del Ministerio de Exteriores de España confirman que la Embajada española en Kiev ha facilitado el regreso de estas 21 personas ya que su labor "es la asistencia consular" a los españoles. "Lo que se ha hecho es facilitar el regreso en su condición de ciudadanos españoles. Ahora mismo, con las fronteras cerradas se les ha facilitado todas las gestiones para volver a España aprovechando el avión que han dispuesto las autoridades ucranianas".

Al mismo tiempo dichas fuentes recuerdan que su política desde hace meses es la desaconsejar viajar a Ucrania para este proceso. "Nos fundamentamos en razones de seguridad jurídica y en el conocimiento que tenemos de casos de malas praxis médicas. Aún así hay parejas que siguen acudiendo a dicho país para promover procesos de gestación subrogada".

Así las cosas mientras que estas parejas heterosexuales han conseguido regresar a España en este avión lo cierto es que hay otros bebés en Ucrania que, tal y como afirma Berta O. García, consejera de administración en la CIAMS (Coalición Internacional por la Abolición de los Vientres de Alquiler), están "almacenados en stock por empresas sin autorización legal de tutela de menores sin que pase nada. Las empresas de vientres de alquiler exponen, sin esconderse, que tienen a los bebés en su poder en hoteles, en casas particulares. Son bebés nacidos durante el confinamiento y cierre de fronteras por el Covid-19 que están sin inscribir en el registro civil y son apátridas", explica.

Esta docente y denunciante de los vientres de alquiler, saca esta conclusión viendo las propias comunicaciones e imágenes en las redes sociales que hacen las empresas beneficiarias de esta práctica ilegal en España como Biotex. "Deduzco que  esas empresas no han comunicado la situación de esos bebés al Estado ucraniano y georgiano, que deberían haber cumplido su obligación de amparo y tutela previsto en su ordenamiento jurídico. En una palabra, esos bebés no existen como ciudadanos de derecho, se les está privando de sus más elementales derechos. Si es trata, tendrán que dilucidarlo las autoridades ineludiblemente, porque sería un escándalo que esto quedara así. Desde mi punto de vista, hay una vulneración flagrante de derechos fundamentales".

Posible delito de tráfico de bebés
Una situación que para esta experta puede resumirse como trata de bebés. "Lo que está ocurriendo en Ucrania por el covid con los bebés tendrán que decir las autoridades ucranianas y las de otras nacionalidades, entre ellas la española, de donde son los clientes que van a Ucrania a surtirse de bebés de vientres de alquiler soslayando la legislación española. También tendrán que decirlo organismos supranacionales de derechos humanos y de la infancia, como ONU y Unicef. Incluso el Parlamento Europeo debería pronunciarse, ya que existe un acuerdo de asociación con Ucrania. Yo sólo me he dedicado a denunciar esta situación de los bebés en Ucrania y también en Georgia durante el coronavirus".

Para la representante la Coalición Internacional por la Abolición de los Vientres de Alquiler, mientras llega esta resolución jurídica estos bebés se ven como en un limbo legal. "Es curioso que cada vez que se habla de bebés con derechos vulnerados se utiliza esta expresión. Y no, no están en un limbo; han nacido en Ucrania y en Georgia de ciudadanas ucranianas y georgianas, y esos países tienen un ordenamiento jurídico, no son un limbo. Simplemente se han cerrado los ojos a la situación de esos bebés. Supongo que les conviene hacerlo así para no espantar la liebre, ya que el negocio de los vientres de alquiler es una fuente importante de dinero para la economía de esos países".

En cuanto a si las organizaciones en contra de la explotación reproductiva han presionado de forma extraordinaria ante dicha situación, García responde que en lo que se refiere a su Coalición, se tomarán cartas en el asunto. "Desde luego, esto que está ocurriendo está en manos de la Coalición Internacional por la Abolición de los Vientres de Alquiler, de la que formo parte en su consejo de administración, y se llevarán a cabo acciones. Lo que yo he hecho hasta ahora día tras día es exponer esta situación a modo de denuncia en mis redes sociales. Y cada vez que lo hago, menciono al gobierno ucraniano, a los ministerios de Interior y de Justicia españoles, a organizaciones supranacionales de derechos humanos y de la infancia... Si no se han enterado, es porque no quieren".

Bebés en hoteles y casas particulares
Precisamente uno de los tuits de Biotexcom (empresa que sigue operativa en Ucrania a pesar del escándalo de 2018 por tráfico de personas, falsedad documental y evasión de impuestos, entre otros delitos) alude "que tanto los bebés como las niñeras reciben un buen trato".

Una expresión que para García nada tiene que ver con cuidar a los recién nacidos sino más bien de su interés económico. "Vulnerar los derechos de los más débiles no es 'un buen trato', es todo lo contrario. Además, esos bebés han sido separados de sus madres nada más nacer, eso no es 'un buen trato', y quedan secuelas psicológicas muy profundas. En cuanto a las cuidadoras, por lo que la propia empresa ha dicho, trabajan en condiciones cuando menos abusivas, ya que están confinadas con los bebés por periodos de 30 días y separadas de sus propias familias, con las que sólo pueden hablar a través de videoconferencia", recalca.

Según se puede ver en las redes sociales de dicha empresa la clínica ucraniana ha colocado una cámara sobre un trípode para enfocar cada cuna. De esa forma y a través de un enlace, nombre de usuario y contraseña ofrece un servicio de videollamada en cualquier momento del día para que quienes han firmado un contrato para adquirir a su bebé puedan verle.

Por si las condiciones tanto de las criaturas como de sus cuidadoras fuesen poco llamativas García añade otra no menos curiosa. Que un hotel esté siendo el lugar en el que se estén cuidando a estos bebés y no en instalaciones públicas. "Se trata del hotel Venice de Kiev que curiosamente tiene una dirección de correo electrónico en la que aparece el nombre de la empresa de vientres de alquiler Biotexcom. Quizás el hotel sea propiedad de la empresa, este negocio de los vientres da muchísimo dinero. Se ha sacado a los bebés de la clínica donde han nacido y se les ha transportado directamente al hotel sin pasar por el registro civil ucraniano a formalizar su inscripción, que no es un mero trámite que se pueda hacer si se quiere y cuando se quiere. En Ucrania la inscripción en el Registro Civil tiene que hacerse en cuanto el bebé recibe el alta hospitalaria", describe García.

Pero los hoteles, no son los únicos lugares donde están estas criaturas. “También hay bebés en casas particulares en "régimen de acogimiento profesional", que ya me dirás qué es eso, ya que el régimen de acogimiento de menores nunca es profesional y se rige además por normativas muy estrictas. Los bebés no están en establecimientos públicos porque simplemente se ha eludido solicitar protección y tutela al Estado ucraniano y georgiano. Obviamente, la intervención del Estado complicaría mucho las cosas a los "padres intencionales", añade.

El dueño de la clínica dice tener “tres casas de bebés especialmente equipadas para niños donde estos son atendidos 24/7 por niñeras capacitadas con educación médica, un pediatra, comida y alojamiento, todos los productos de higiene y apoyo completo están incluidos".

Discriminación de los bebés por Ucrania
Esta situación es la que lleva a la representante en España de CIAMS a denunciar que el Estado ucraniano discrimina a esos bebés. "Lo hace simplemente por el procedimiento por el que han venido al mundo, a pesar de haber nacido en Ucrania de madres ucranianas. Una vulneración flagrante de derechos y garantías por parte del Estado de Ucrania hacia recién nacidos por encargo y contrato en su territorio, almacenados en stock por una o varias empresas que no cuentan con autorización legal de tutela, guarda y custodia de menores".

Dejación de funciones que "revela la desprotección hacia la parte más débil, el bebé, que es el objeto de contrato de la mal llamada gestación subrogada, y que viene a sumarse a todo lo que venimos denunciando sobre la práctica de los vientres de alquiler. Mientras tanto, la empresa Biotexcom continúa su actividad a todo ritmo, ofreciendo incluso contratos online de vientres de alquiler".

Además, para García esta situación provocada por el Covid19 y el cierre de fronteras ha venido a revelar grandes lagunas en la legislación sobre vientres de alquiler que existe en varios países. "En lo referente sobre todo al derecho de protección y tutela de los bebés por parte del Estado donde nacen ha venido a mostrar la crudeza de este negocio inhumano, donde prima el dinero, las ganancias y el contrato por encima de todas las cosas y los derechos humanos elementales de los más débiles, los bebés, que son el objeto de ese contrato y la única parte interesada que no tiene voz en el contrato".

Así las cosas García no olvida a quienes son borradas nada más firmarse un contrato de vientre de alquiler por las parejas españolas que recurren a ello. "Muchas mujeres que están ahora embarazadas como vientre de alquiler han dejado de ser pagadas por las agencias, y me pregunto qué va a ser de ellas y de los bebés que traigan al mundo con la crisis económica a escala mundial que ya tenemos encima, una crisis que afectará primero y principalmente a las mujeres. Y si no se pone freno a la compraventa de seres humanos, preveo un futuro muy negro, con la industria de los vientres de alquiler ofertando bebés con precios a la baja y más mujeres en situación de vulnerabilidad y de pobreza que se verán obligadas a ser madres de alquiler como último recurso para subsistir ellas y su propia familia", recalca.

Supermercados de bebés
Unas madres cuyos hijos e hijos acaban siendo utilizados como tráfico de menores en Ucrania. Basta ver las recientes detenciones a quienes regentaban una clínica de vientres de alquiler "que se dedicaban a vender recién nacidos a ciudadanos chinos “solteros de una cierta orientación” (así aparecían descritos y entrecomillados en los medios), involucrados también en matrimonios ficticios con ucranianas".

Un caso en el que el viceministro de Interior de Ucrania Anton Gerashchenko emitió un comunicado en el que calificaba a la clínica como "supermercado para la venta de bebés" y en el que apostillaba que "el alquiler de vientres no está regulado en Ucrania, aunque tampoco prohibido por ley”, y que su país no debería ser "un campo de juego semiilegal para la trata de bebés".

Esta misma acepción es la que lleva a García a preguntarse si las clínicas que operan según la legalidad ucraniana no lo son también. "Es curioso cómo en unos contextos se utilizan los términos 'compra' y 'venta' y en otros no, cuando el objeto de la transacción comercial –sea ésta legal o no– es siempre un bebé y es siempre a cambio de dinero".

Por ello, para la CIAM solo hay una solución a esta tremenda realidad. "Este negocio tiene que ser erradicado y la práctica, tanto la comercial como la falsamente altruista, debe estar prohibida en todo el mundo, porque no es otra cosa que vulneración de derechos humanos y fundamentales de mujeres y bebés para dar satisfacción a deseos ajenos", finaliza Berta O. García de la CIAMS.

domingo, 8 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo | Lecciones del feminismo

Imagen: RTVE
Lecciones del feminismo.
Luis García Montero | InfoLibre, 2020-03-08
https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/03/08/lecciones_del_feminismo_104726_1023.html

Cuando se establecen malentendidos con peor o mejor intención, cuando se confunden las cosas con buena o mala voluntad, por imprudencia o por convicción, por torpeza o por compromiso, es muy recomendable intentar situarnos en la raíz más clara de las cosas. A veces surgen dificultades a la hora de llevar las teorías a la realidad. A la hora de encarnarse en los hechos, los programas políticos suelen padecer no sólo limitaciones, sino trampas o dinámicas turbias. El feminismo es ahora una buena brújula. Como sus reivindicaciones tienen que ver de forma clara con la vida cotidiana tanto en la alcoba como en el cuarto de estar o en la plaza, el pensamiento feminista ayuda con frecuencia a entender lo que de verdad está en discusión.

No es lo mismo un deseo que un derecho. Esta afirmación supone el eje de la democracia como orden social que necesita fundarse en dos valores principales: la libertad y la igualdad. Para que la libertad no se confunda con la ley del más fuerte, es decir, no rompa con la igualdad, resulta también imprescindible una tercera palabra: la fraternidad. La comunidad justa no la fundan los deseos, sino los derechos. No son justificables libertades que rompan la igualdad. Reivindicar libertades o identidades basadas en el deseo es camino peligroso cuando significa un desconocimiento del derecho.

La dinámica que en la actualidad intenta confundir la libertad con el deseo tiene mucho que ver con el dinero. El pensamiento crítico cae en una trampa si deja que el cuestionamiento de las convicciones injustas derive en un vacío, en el relativismo cínico de nada importa o todo vale. La ley del deseo es una formulación embellecedora de la ley del más fuerte. Pero cuidado: si no es lo mismo un deseo que un derecho, tampoco es lo mismo una idea atractiva que un buen verso. La lógica del ‘esto quiero-esto exijo’ como norma de comportamiento lleva las discusiones teóricas a la angustia neoliberal y a la prepotencia del dinero. La libertad no puede sacrificar la igualdad y la fraternidad en nombre del dinero o del consumo. ¿De qué consumo? De cualquier consumo.

Esto es lo que está pasando en la deriva de las sociedades democráticas hacia el neoliberalismo. Digo que el feminismo da buenas lecciones por su cercanía a la vida cotidiana. Los debates sobre la prostitución y los vientres de alquiler ejemplifican bien hasta qué punto la confusión entre deseos y derechos tiene que ver con el imperio del dinero cuando se justifica la explotación de las personas y se confunde la libertad con el poder de compra.

El sexo es un deseo, algo magnífico en la vida, pero no es un derecho. En la época represiva del franquismo se puso de moda el chiste de que en España follar no era un pecado, sino un milagro. Como tengo ya una edad, me tienta confiar en los milagros, pero no son razonables las conversiones de los milagros en derechos. Invocar la libertad del cuerpo o la atención caritativa a los necesitados (atención a los mayores, a los que tienen una discapacidad, a los enfermos) es un modo de legitimar con mala poesía la explotación. Eso es lo que hace el capitalismo cuando confunde la libertad con la ley de la selva.

Y ocurre lo mismo con los vientres de alquiler. Tener un hijo y dos hijas es una maravilla, aunque bien sabe el alma la lata que dan, sólo comparable a la lata que les doy yo. Tener hijos puede ser un buen deseo, pero no es un derecho. Y resulta muy grave situar el debate de la libertad en la dinámica de convertir a las personas en mercancías.

El feminismo más inteligente, el que nos da lecciones a los demócratas sobre la igualdad, ha comprendido todas las trampas que el enemigo cuela en las buenas palabras. Así ocurre con la palabra ‘libertad’, y sucede lo mismo con la palabra ‘tolerancia’ en unas sociedades cada vez más llamadas a unir convivencia con multiculturalidad. Asumir que la tolerancia obliga a respetar tradiciones basadas en la humillación de personas es otra de las grandes trampas a las que está siendo sometida la conciencia democrática en la actualidad.

El orgullo del 8 de marzo es decisivo para defender, gracias a la igualdad y la fraternidad, palabras tan importantes en una sociedad como libertad y justicia. Nada legitima la agresión a una persona, ni siquiera la noche de las normas, los deseos o la propia imprudencia. Rumbo a esta conciencia debe caminar el derecho, que en democracia suele fundarse en buenos deseos, pero pactados, convertidos en derechos, para ordenar la convivencia y acercarla a las virtudes públicas.

#hemeroteca #feminismo #transfobia | La referente feminista Amelia Valcárcel: “No voy a ir a una manifestación de unicornios sin un fin claro”

Imagen: COPE / Amelia Valcárcel
La referente feminista Amelia Valcárcel: “No voy a ir a una manifestación de unicornios sin un fin claro”.
La filósofa asegura en Fin de Semana de COPE crítica que las “tácticas del hembrismo” buscan “ocupar y desviar al feminismo”.
COPE, 2020-03-08
https://www.cope.es/programas/fin-de-semana/noticias/refrente-feminista-amelia-valcarcel-voy-una-manifestacion-unicornios-sin-fin-claro-20200308_640387

La filósofa y autora de varios ensayos y obras sobre el feminismo, Amelia Valcárcel, ha criticado en COPE que “no acudirá a una manifestación de unicornios sin un fin claro”, en referencia a la movilización de este domingo con motivo del Día Internacional de la Mujer. Criticaba Valcárcel así las “tácticas del hembrismo”, al que acusa de haber “ocupado” el feminismo para “desviarlo hacia una dirección donde no está”.

“No voy a ir a ninguna manifestación que sea de unicornios y que convierta al feminismo, una de las tradiciones más serias, en una especie de carnaval sin un fin claro”, explicaba a Cristina López Schlichting. “Cuando salimos a la calle es por algo que queremos”, defendía la filósofa que, remarcaba, hay que “enfrentarse” a un problema en concreto: “la trata y la prostitución”.

“Las mujeres vendidas a lo largo del mundo, aunque crean que tienen que soportar aquello y que es un trabajo, el que nos venda la idea de que es un trabajo es porque se lucra de ello”, denunciaba Valcárcel que, remarcaba “no hay que travestir las cosas de lo que no son”.

Maternidad surrogada
Sobre la maternidad surrogada, la filósofa defiende que es algo “de pura ética”: “nunca puedes tratar a otra persona como un medio”. “Es más que abyecto pensar que una mujer es una incubadora a la que pagarás un dinero para usarla para tus propios fines, están ofendiendo al concepto de la humanidad de manera radical”, critica en COPE.

La filósofa hace, además, una comparación entre el hembrismo y el coronavirus, de actualidad estas semanas: “De la misma manera que tenemos miedo a que el coronvirus entre en nuestro cuerpo tenemos miedo de que tácticas de hembrismo ocupen en el feminismo para desviarlo hacia donde no está, y hacemos muy bien en defender el feminismo, porque es de lo mejor que tenemos”.

El día de la mujer y el orgullo
Algo que Amelia Valcárcel tiene claro que poco tiene que ver el Día de la Mujer y el Día del Orgullo LGTBI y rechaza que sea un día de “disfraces”: “El día de las mujeres no es un día del orgullo, es una cosa muy diferente, tenemos todo el derecho a hacer fiestas y las haremos para celebrar victorias, no para impedir que se produzcan”.

Incluso Valcárcel incide en la intrusión de la 'teoría queer' en el feminismo: “Las mujeres somos hembras humanas y, mediante un trabajo normativo, te convierten en una mujer como es debido. El feminismo ha roto las hormas para que dentro pueda nacer el individuo libre que somos todas y cada una. Pero hay gente que cree que ser mujer es una cosa que se piensa. El sexo no se construye, el sexo existe, y la normativa social con él. Cuando se teoriza mal, se hace política mal, y no podemos ir con teorías mal compuestas a la acción pública y política”.

martes, 25 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo | El feminismo tiene que ponerse a pensar

Imagen: El Diario / Cadena feminista en Madrid, 2020-02-08
El feminismo tiene que ponerse a pensar.
El feminismo no está ni mucho menos muerto y enterrado, no está ni mucho menos ‘kaputt’: frente a lo ‘post’, lo ‘trans’, lo ‘cis’, etc., puede decirse que constituye hoy la última gran teoría crítica resistente al presente neoliberal y patriarcal.
Luisa Posada Kubissa | El Diario, 2020-02-25
https://www.eldiario.es/tribunaabierta/feminismo-ponerse-pensar_6_999560058.html

El activismo ha sido siempre una seña de identidad del feminismo. Así, por ejemplo, la ola sufragista fue un movimiento imparable durante casi cien años por la conquista del voto femenino. Y esa gran ola recaló en una cascada de teóricas en cadena que, sin dejar el ámbito reivindicativo, se pusieron a "pensar el pensamiento" de su momento desde las claves de la crítica feminista. Me estoy refiriendo a las grandes figuras del neofeminismo, a partir de Simone de Beauvoir, como son Betty Friedan, Shulamith Firestone o Kate Millet en los años 60 y 70 del siglo XX, que aportaron conceptos y teorías con las que hoy se mueve el bagaje feminista de análisis.

En nuestros días el feminismo sigue siendo reivindicativo. Y ha aglutinado a muchos sectores sociales y a muchas mujeres jóvenes, que se están alzando contra la pervivencia del patriarcado y, sobre todo, contra su violencia estructural. Frentes como la prostitución y los vientres de alquiler ocupan también a una buena parte del feminismo que escribe, debate y se moviliza en contra de su regulación. Y hay una producción teórica, que también es activismo feminista y que da cobertura a "las luchas y anhelos de una época", por decirlo en palabras de Marx cuando definía qué es la teoría crítica.

En estos terrenos de la praxis política el feminismo sigue ganando batallas. Pero en el terreno del pensamiento podría advertirse que parece perderlas. Buena prueba de ello es que, cuando todavía no estamos en condiciones de hablar de un ‘postpatriarcado’, el postfeminismo es una expresión cada vez más extendida y aceptada. Y eso no es inocuo: responde a un imaginario propio de una parte del pensamiento contemporáneo, que ha decretado el acta de defunción de todas las grandes reclamaciones de la modernidad anterior. Y, entre ellas, la de la igualdad. Lo que se aplica además a la demanda de la igualdad entre los sexos. Todo esto, simplemente, habría caducado.

Como también estaría caduco el propio sujeto que protagonizó las luchas del pasado y, para lo que nos interesa aquí, esto incluiría al sujeto político feminista. Porque el sujeto no serían las "mujeres", esta es otra ficción a deconstruir para dar paso a una coalición de identidades variables que se alían en su resistencia al orden heteropatriarcal. Que, además, no es sólo un orden de dominación heterosexual, sino un orden de dominación cisheteropatriarcal. Con esta denominación (¡que ya es para nota!) se trata de designar algo así como un sistema de dominación heterosexual jeraquizado por lo cis (personas que se identifican con el sexo y el género atribuido al nacer y que se opone a las personas trans).

En esta sopa de sufijos, es imposible abrirse paso con mayor claridad, pues nos movemos en un proceloso y sombrío bosque de letras. Pero algo parece claro: se trata de abatir lo que ha conformado y conforma el feminismo y su sujeto histórico. Y esta estrategia puede que no constituya parte del debate social, pero sí se muestra como una de las líneas en auge del pensamiento de nuestro presente. Y hay que afrontarlo.

Hay que afrontarlo porque el pensamiento, cuando se repite y se repite, acaba permeando la propia dialéctica social. Y hay que afrontarlo en el terreno donde el pensamiento afronta el pensamiento, que no es otro que el terreno del pensamiento mismo. Quiero decir que, además de las necesarias reivindicaciones y del activismo, el feminismo ha sido y es un pensamiento potente, una teoría crítica, que tiene que dialogar con los discursos subyacentes a cada presente, para recoger de los mismos lo que le interesa reutilizar –como por ejemplo lo hicieron las feministas de los 60 y los 70 con el marxismo y el psicoanálisis– y para detectar y desactivar lo que va en contra del proyecto de emancipación que el feminismo es.

La impugnación al sujeto político mujeres y la voluntad de encasillarlo como una diversidad más, tiene su suelo teórico en los planteamientos de la postmodernidad queer. Estos planteamientos, importados de los discursos académicos confinados a las universidades norteamericanas, encontraron eco también en nuestro entorno académico. El feminismo tiene que "pensar este pensamiento" y conocer los fermentos que lo han abonado. Y sobre todo sospechar de que se produzca justamente ahora, cuando en un mundo dominado por la lógica neoliberal el feminismo está volviendo a ser un movimiento emergente, incómodo y resistente a esa lógica.

Hoy el feminismo sin duda está tan diversificado como las propias variables con las que interactúa: eso quiere decir que hay que hablar de "raza", de etnicidad, de ecofeminismo, de grupos de mujeres negras, chicanas o racializadas en general, de mujeres emigradas, de preferencias sexuales... Y todo ello compone una red de variables, que son variables de opresión y que, lógicamente, diversifican los intereses de las mujeres según su relación con cada una de ellas. Pero que se dé un espectro tan diversificado en el feminismo no significa entonar sus cánticos funerarios, o venir a declarar su momento post.

El feminismo no está ni mucho menos muerto y enterrado, no está ni mucho menos ‘kaputt’: frente a lo ‘post’, lo ‘trans’, lo ‘cis’, etc., puede decirse que constituye hoy la última gran teoría crítica resistente al presente neoliberal y patriarcal. Y las mujeres en todo el mundo, con sus "múltiples diferencias que intersectan" (como lo expresa la filósofa feminista Nancy Fraser), están protagonizando esa resistencia y dando buena cuenta de algo que es un hecho palmario, para pensarlo más allá de todo debate estéril: que son un sujeto político vivo.

Luisa Posada Kubissa. Profesora en la facultad de Filosofía de la Complutense

sábado, 8 de febrero de 2020

#hemeroteca #feminismo | Revuelta de mujeres

Imagen: El Diario
Revuelta de mujeres.
Adelante con la revuelta de las mujeres: de aquí al 8 de marzo y hasta el 8 de marzo del año en que entreguemos el alma, estaré con mis hermanas.
Elisa Beni | El Diario, 2020-02-08
https://www.eldiario.es/zonacritica/Revuelta-mujeres_6_993610637.html

"Si el sexo es irrelevante, todas las políticas para combatir la desigualdad estructural que las mujeres padecemos se tornan irrelevantes" - Alicia Miyares

Mujer. Mujeres. Mujeres lesbianas. Mujeres negras o asiáticas. Mujeres transexuales. Mujeres de campo y mujeres de ciudad. Mujeres profesionales y mujeres pobres. Todas mujeres. Que no deje de resonar la palabra mujer en la revuelta porque esta es una revuelta de las mujeres contra la opresión de los roles impuestos por razón de nuestro sexo. Porque tenemos un sexo, las mujeres tenemos un sexo biológico y es por esa mera razón por la que hemos sido obligadas a adoptar un rol y un constructo social que nos ha alejado sistemáticamente del poder, del espacio social y de la igualdad y nos ha arrojado tradicionalmente a la pobreza, la desigualdad, la precarización, la explotación, el doble trabajo, las discriminaciones laborales y toda la injusticia patriarcal. Por ser mujeres.

Mujer es un nombre hermoso. Mujer, sin prefijos que yo, desde luego, no admito.

A muchos les va a parecer extraño, pero antes de escribir esta columna he dudado siquiera unos instantes. Pocos. Lo he hecho porque sé lo que va a suceder, aunque para muchos de mis lectores suponga una novedad, sé el tipo de ataques que voy a recibir y, la verdad, me reafirmo en que no me importa. Pero fíjense en que me justifico y verán que eso es por algo.

Ayer se produjo el primer acto de la llamada "revuelta feminista", justo un mes antes de un 8 de marzo que arriba en un momento complejo y delicado: tras dos años de un éxito fulgurante que ha visibilizado, normalizado y extendido la lucha feminista y, precisamente por ello, en un momento en el que las fuerzas contrarrevolucionarias se han convertido en virulentos ataques. El hecho de que la ultraderecha haya convertido al movimiento feminista, un movimiento político sin duda alguna, en el blanco fundamental de sus discursos, no es sino un reconocimiento de la pujanza y los éxitos que la lucha de las mujeres está cosechando y de la constatación de que se trata ya de una fuerza política transversal y transgeneracional que no tiene ni visos de parar, ni intención de esperar mucho más tiempo para lograr sus objetivos.

Tras dos años de éxitos, este 2020 se presenta, sin embargo, con un muy diferente planteamiento respecto a la forma de continuar la lucha y con divergencias importantes por la intromisión de tendencias o teorías que están apartando, o intentando apartar, los tradicionales objetivos de lucha feminista de la agenda. En principio, la cuestión de si convocar una huelga este año en que el día de lucha cae en domingo a mí me resulta más o menos irrelevante. Ambas opciones tienen sus argumentos en pro y en contra, como ya descubrimos en ediciones pasadas. De facto, créanme, muchas mujeres que ocupamos espacios públicos no quedamos muy satisfechas con el resultado final de desaparecer de nuestros lugares para dejar que los ocuparan hombres. Eso en el caso de las mujeres que nos dedicamos a la comunicación fue un debate especialmente abierto y sin una conclusión homogénea.

La cuestión es que debajo de este debate meramente organizativo subyace otro más de fondo, que es el que resuena como un tamtam –esperemos que no de guerra– en el fondo de muchas divergencias que se empiezan a visualizar dentro de los colectivos y personas que se agrupan en la lucha feminista. Esta semana pasada, hemos visto mensajes en Twitter de la Coordinadora Feminista 8M con los carteles para este año y el texto "La huelga general feminista ¡va!" y la respuesta de la Asamblea Abolicionista de Madrid que rezaba: "El 8 de Marzo es el Día Internacional de la Mujer y ahí no se ve la palabra MUJER".

Y es que bajo la revuelta hay marejada. El feminismo es un trabajo político de lucha de las mujeres. La aparición densa en redes y en las asambleas de seguidores de las denominadas teorías queer está enconando las posiciones. El mostrarse contraria a estas teorías que pretenden que el sexo y el género no son sino un constructo social y que, por tanto, se puede fluir de uno a otro o a posiciones no binarias, les ha valido a reputadísimas feministas españolas una lluvia de insultos y de descalificaciones. De ahí entenderán mi pequeña reticencia a embarcarme en este sujeto que es un tabú soterrado dentro del propio movimiento feminista.

Yo lo tengo meridianamente claro. Soy feminista porque soy mujer y porque me bato por los derechos y la igualdad de las mujeres frente a la opresión de una estructura social que aún pervive y a la que llamamos patriarcado. Todas las mujeres son bienvenidas a esta mi lucha, también las mujeres transexuales, por supuesto: para mí son mujeres como yo. Pero no comparto las teorías queer. Me parecen antifeministas y, en ocasiones, hasta misóginas, porque todo lo que suponga diluir el sujeto político mujer de esta lucha es volver hacia atrás y no ir hacia adelante, como sugieren. Las teorías queer, en mi opinión, bajo una retórica que parece subversiva y transgresora, están diluyendo el sujeto político y saboteando banderas tradicionales del feminismo, como son la abolición de la prostitución, el rechazo de los vientres de alquiler o la pornografía como explotación y muchas otras. Yo respeto todo planteamiento filosófico o teórico que otros puedan tener, pero no puedo compartirlo porque si el sexo no existe, si el sexo es algo que pende de una decisión, entonces las mujeres no solo no somos un sujeto político de derechos, sino que veo cómo se abre la puerta a huir de la opresión fluyendo hacia el género que tiene un rol preponderante.

Un discurso de este tipo es un discurso que está llamado a destruir el feminismo y que pretende hacerlo desde dentro. Está además fomentando una reacción brutal y visceral ante esos planteamientos –el género fluido, el no binario– que se vuelve reacción contra el feminismo como si, de facto, el feminismo al completo estuviera de acuerdo con una formulación teórica que a mí me parece una cháchara efectista que no resiste mucha confrontación filosófica; es más, que no resiste ni una lectura analítica de muchos de los postulados que construye.

Así que adelante con la revuelta de las mujeres. De aquí al 8 de marzo y hasta el 8 de marzo del año en que entreguemos el alma, estaré con mis hermanas. También con las lesbianas, las transexuales y las racializadas. Por supuesto. Faltaría más. Para lo otro no contéis conmigo. Nadie va a borrar de mi lucha la conciencia de que ha sido mi sexo biológico el que me ha otorgado un lugar en el mundo que no era igualitario. Si me van a dedicar unos cuantos bufidos descalificadores en forma de "TERF" (trans exclusionary radical feminist), la verdad, estoy acostumbrada a que lo que digo levante ampollas. Yo soy lo que soy y no aquello que quieran denominarme.

Al resto, incluidos los que estaban muy lejanos a esta polémica, señalarles que no va a permanecer mucho tiempo aletargada y que, ahora mismo, incluso en los entornos del Gobierno de coalición, hay personas que defienden una y otra postura; lo cual puede, como imaginan, suponer algún problema.

Yo no soy de esconder la cabeza. Yo soy feminista porque peleo por los derechos de las mujeres y, además, he leído suficiente filosofía como para que no me acogoten una serie de frases y conceptos aparentemente sesudos pero de dudosa realidad conceptual.

Por la revuelta feminista, siempre.

lunes, 27 de enero de 2020

#hemeroteca #gestaciosubrogada #politica | Gestación subrogada y racionalidad: apostando por el futuro

Imagen: El Mundo
Gestación subrogada y racionalidad: apostando por el futuro.
Lydia Na | El Mundo, 2020-01-27
https://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/alicante/2020/01/27/5e298e96fc6c83e5518b45c8.html

En estos últimos días ha visto por fin la luz el acuerdo de coalición entre PSOE y Podemos. Un pacto progresista largamente esperado en el que, entre otros puntos del área LGTBI el futuro gobierno plantea la elaboración de una Ley Trans del todo necesaria, y en su extensa sección dedicada al tema feminista se contempla un carpetazo definitivo a un tema tan delicado de tratar como es la gestación subrogada, a la que además el documento se refiere peyorativamente como «vientres de alquiler».

Con respecto a la Ley Trans nos parece estupendo que por fin se hayan decidido a ello: una antigua reclamación, más bien una necesidad que ya era hora de ser atendida, la añorada confirmación del justo derecho de la comunidad trans a equiparar sus derechos generales y específicos a los del resto de la ciudadanía, pero sobre la que activistas, políticos y agentes sociales implicados no podemos bajar la guardia. Tendremos que estar encima durante todo su proceso de elaboración para que no se desvirtúe ni una sola de nuestras reclamaciones y exigencias.

Con respecto al tema de la gestación subrogada, no y mil veces no. ¿Porqué? Simplemente porque todo tema que ataña al conjunto de la sociedad debe ser debatido y debatible, nunca censurado ni prohibido. Los poderes políticos no deben de ningún modo plegarse de forma sumisa y oportunista a las exigencias de un grupo social cuando afecten a los derechos del resto de la sociedad. En este caso, ese feminismo dogmático e intransigente que más se hace oír en los medios, pero que de ninguna manera habla por todas las mujeres ni por todos los feminismos. La paternidad no es un derecho ni existe razón fundada para ello, pero el libre uso del propio cuerpo sí lo es, y ningún derecho puede ser conculcado por la subjetividad de razones ideológicas o políticas. En este tema existen muchas otras voces que deben ser escuchadas, incluidas las de los padres y madres de estos niños y niñas cuyos derechos deben como mínimo ser blindados y salvaguardados de toda discriminación.

Recordemos que este feminismo sectario no es más que una perspectiva política, existen muchísimas otras. Y aunque en estos momentos se halle en pleno auge y sea respaldado políticamente en nuestro país por las marcas de signo progresista que ven en él un oportuno caladero de votos, debemos también recordar que, como queda claro más arriba, no todas las ideas, filosofías y actitudes que se engloban bajo la marca «feminismo» son por fuerza beneficiosas para el progreso de la sociedad o el bienestar de la ciudadanía. El ya mentado derecho a la propiedad de nuestros cuerpos y a la libre elección individual para utilizarlos y modificarlos tal y como creamos oportuno es un derecho joven, configurado en base a recientes conquistas sociales y a progresos médicos y tecnológicos, y como cualquier otro debe encontrar su acomodo en nuestra sociedad y legislación, siempre mediante medidas inclusivas, nunca discriminatorias.

El surgimiento y aceptación social de avances y cambios importantes como son la transexualidad, la gestación subrogada y otros nuevos hallazgos en el campo de la medicina y la biología está dando lugar a reacciones hostilmente regresivas a nivel mundial, aunque este fenómeno no es para nada nuevo, ya que a lo largo de la historia nunca ha dejado de producirse ante toda innovación que pueda significar una reformulación de los principios sociales y políticos sobre los que se asienta toda comunidad humana. En este momento de la historia esa reacción y ese inmovilismo se encarnan en una ultraderecha coyuntural y, más anecdóticamente, en ese feminismo dogmático con el que guarda muchos puntos en común, junto al conglomerado de religiones y sectas monoteístas que en estos momentos del siglo XXI todavía ejercen cierta influencia social y política. Recordemos a aquellos ludistas que en el siglo XIX, en plena revolución industrial, emprendieron una cruzada de destrucción contra las máquinas que para ellos encarnaban al enemigo. Recordemos también cómo acabaron.

Porque la realidad que subyace bajo esta pretendida «lucha y preservación de los derechos humanos» hipócritamente ejercida por los sectores más sectarios e inmovilistas de toda sociedad no es otra que la antiquísima y muy humana actitud primaria de rechazo, ese miedo cósmico al abismo que se abre fuera de nuestra zona de confort, fuera de ese paradigma económico binarista y pretendidamente inamovible que durante siglos ha controlado con mano de hierro la vida polïtica y social de las sociedades occidentales. Como otras muchas veces nos ha enseñado la historia, es hora de recordar que un avance científico no es bueno ni malo en sí, dependerá siempre del uso que se le dé. Un cuchillo puede ser empleado para matar, pero utilizado como bisturí ese mismo cuchillo puede salvar innumerables vidas. Volvamos a la gestación subrogada: ¿Qué ocurrirá cuando gracias a los imparables avances de la ciencia el cuerpo femenino deje de ser necesario y el bebé pueda ser gestado en el cuerpo de uno de sus padres, sin intervención de terceros? Se trata de un tema que ya se está investigando, y que paradójicamente, aunque aparentemente podría ser también la solución al problema colateral de su mercantilización, con toda seguridad dará lugar a las mismas críticas y ataques que los procedimientos actualmente existentes, ya que las fuerzas de la reacción siempre encuentran razones y escudos «éticos» para su miedo.

Debemos prepararnos para el futuro y valorar los avances médicos y biológicos como lo que son: una oportunidad. En este campo tan intrincado y lleno de ramificaciones la prohibición no debe nunca ser una opción, como no lo es ningún tipo de censura a un diálogo que se debe poner de una vez sobre la mesa. La actitud lógica y verdaderamente valiente a la hora de enfrentar esta encrucijada histórica para la humanidad no debe ser poner puertas al campo, sino enfrentarla ejerciendo una verdadera apertura de miras, recordando que ante todo deberá siempre primar una verdadera ética fundada en la defensa del libre albedrío y el derecho individual de cada persona adulta y en plenitud de sus facultades mentales a elegir libremente sobre su vida y su cuerpo. Cualquier otra actitud no debe ser interpretada más que como demagogia y simple interés coyuntural. Como siempre defenderé, las personas tenemos derechos, las ideologías no tienen ninguno. El futuro es diverso, en todos los aspectos que imaginamos y en muchos más que hoy aún no podemos imaginar, y cerrar los ojos ya no es ni será nunca más una opción.

Lydia Na es artista, locutora, activista transgénero y portavoz en Alicante Entiende LGTBI.

sábado, 20 de julio de 2019

#hemeroteca #lenguaje #transfobia | Cuidado con las palabras que terminan en “fobia”

Imagen: El País / Protesta por la muerte en un arresto de Mmame Mbage
Cuidado con las palabras que terminan en “fobia”.
El uso de ese elemento indica que se quiere ganar en la retórica lo que se sabe perdido en la argumentación.
Amelia Valcárcel | El País, 2019-07-20
https://elpais.com/elpais/2019/07/19/ideas/1563530959_927255.html

Cuando queremos comprender algo nos servimos de conceptos. Tenemos un buen arsenal para abordar las realidades que se nos vayan presentando. De hecho estamos, desde que la democracia preside nuestro campo de lenguaje, conceptualizando sin tregua. Cuando comparece el concepto, cambia lo que había. La “corrección marital”, esto es, golpear a la mujer propia, se convierte en “violencia doméstica”, y lo que antes se admitía, ahora se reprueba. El “piropo” y las “bromas” sexuales ahora son acoso en el ámbito público, y así sucesivamente. Los conceptos no se producen sin publicidad o debate. Ese es su modo normal de venir a la existencia. Han de ganarse el uso.

Otras expresiones, sin embargo, tienen diferente origen y vienen por otros caminos. Son lo que puede llamarse “expresiones felices”. Vienen de la creatividad lingüística. A veces han sido cuidadosamente pensadas y acuñadas en lugares expertos. Lakoff nos enseñó bastante sobre el asunto. Se fabrica una expresión feliz y se lanza al ruedo. Es un neolenguaje que busca tener efectos sin necesidad de padecer el debate de su formación. Bajas los impuestos a los ricos y lo llamas “alivio fiscal”, por ejemplo. Y así, a cada medida contraria a lo socialmente fácil de aceptar se le inventa un nombre que la encubra lo bastante. En realidad ya lo había visto Orwell, que nombró a los ministerios de su tremenda distopía con nombres perfectamente contrarios a su verdadera función. El ministerio de la verdad fabricaba mentiras. El del amor torturaba.

Pues algo hay ahora: cada vez que alguien sueña con mantenerse por encima de la opinión bien formada o del debate moral toma una venerable palabra médica, “fobia”, y la hace aparecer al final del asunto que quiere amurallar. Así hemos ido oyendo que existe la “islamofobia”, la “pornofobia”, la “transfobia” y hasta la “putofobia” y la “surrofobia”. De esa mineralogía tenemos varias palabras. La máquina puesta en funcionamiento parece haber entrado en galope y estar a término de desbocarse. Porque la palabra “fobia” tiene un claro contexto de uso, el directamente médico. Es una fobia el miedo irracional que se manifiesta violentamente y cuyas consecuencias físicas son perceptibles: sudor, temblor de manos, boca seca son sus síntomas primarios. Las tres características del miedo extremo. Es una reacción desorbitada a algo que no la merece. Hay fobias conocidas: aracnofobia, claustrofobia, la fobia a los espacios abiertos, fobia y ahogo cuando se está entre multitudes, fobia a la visión de la sangre. Otras menos, amaxofobia, miedo a conducir. Siempre miedo irreprimible a algo que, sin embargo, no presenta un peligro verdadero. El asunto de la fobia es la carga emocional.

Pues bien, fuera de tal contexto, de marcas claras, el uso de “fobia” o palabras que la contengan es meramente retórico. Por raro que parezca, se usa para ‘fobizar’. Significa directamente una disuasión. Hay gente que cuando quiere impedir un debate, hablar a fondo sobre una cuestión importante, decide evitarlo usando un concepto nuevo que resulte ‘fóbicofeliz’. Se pronuncia “fobia”, asociada al objeto escamoteable, y se espera el resultado. En las sociedades abiertas, por supuesto. En otras me temo que no tenga caso. Porque prohibir un debate en las sociedades abiertas no es fácil. Pero la acusación de falta de respeto o de tolerancia sí es una de las severas. De ahí el uso sustitutivo de ese venerable término médico. Con él se apunta a esas dos prohibiciones y además se insinúa falta de raciocinio. Acusas a alguien de una insensata conducta irracional contra algo que no da motivo y, por tanto, avisas de que sus palabras deben impedirse. Es un “cállate”. Casi un ejecutivo austineano. Un “cállate” absoluto. Si algo no te gusta o no te convence, nada de criticar, cállate.

Pero en una sociedad abierta, mandar callar casi no entra dentro de las atribuciones de nadie. Es casi imposible. Las ideas, religiosas y no religiosas, no son de suyo respetables; las respetables serán, en todo caso, las personas que confiadamente las mantienen. El negocio de los gabinetes publicitarios es la fabricación de términos, expresiones felices y eslóganes. Para ello usan las palabras forzando su contexto. O decididamente las inventan. Es un asunto entre la publicidad y el debate moral abierto. Pero la democracia no pica. La palabra “fobia”, fuera de su contexto, no es una cerradura, sino la señal de que existe una prohibición de libertad de palabra que se hace por las bravas y sin fundamento. Indica que se quiere ganar en la retórica lo que se sabe perdido en la argumentación.