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jueves, 17 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #justicia | Absolvieron a Higui de Jesús, atacada por lesbiana, acusada por defenderse

Google Imágenes // Higui agradece: 'Las quiero abrazar a todas' //

Absolvieron a Higui de Jesús, atacada por lesbiana, acusada por defenderse.

El activismo festeja en las calles de San Martín. La fiscalía había pedido 10 años de prisión.
María Eugenia Ludueña | Agencia Presentes, 2022-03-17
https://agenciapresentes.org/2022/03/17/higui-de-jesus-declaro-en-la-tercera-audiencia-del-juicio-en-su-contra-queria-declarar-me-siento-mejor/ 

Los jueces Gustavo Varvello, German Saint Martin y Julián Descalzo del Tribunal Oral en lo Criminal Número 7 de San Martín absolvieron a Higui de Jesús del cargo de «homicidio simple». Higui es lesbiana, tiene 47 años. El 16 de octubre de 2016 había ido a visitar a su hermana Mariana en Lomas de Mariló (San Miguel) y sufrió un ataque en un pasillo del barrio por parte de un grupo de hombres que la hostigaban por su expresión de género y su orientación sexual. En el ataque se defendió e hirió de muerte de a uno de ellos. Sin acceso a la justicia, estuvo presa durante ocho meses y luego con prisión domiciliaria, hasta hoy.

Hoy se realizó la tercera audiencia y no se esperaba que se diera a conocer el veredicto. El activismo que viene apoyándola desde hace cinco años, cuando empezó a construir la campaña por la absolución de Higui, estuvo en la puerta del tribunal durante estos tres días. Al cierre de esta actualización festejaban en las calles con cantos y bombos frente al Tribunal que en todo el proceso no accedió a que los medios entraran a la sala.

La abogada de Higui, Chiqui Conder -de la Gremial de Abogados y activista de ddhh- habló con Presentes al terminar el juicio. «Esta es una victoria nuestra, no del sistema judicial. Nos tienen que creer cuando denunciamos un abuso. Acá no se investigó nada de lo que le hicieron a Higui. Lo único que se ve en los fiscales es criminalizar a Higui por ser mujer, negra, pobre y lesbiana. Lo primero que hace el Estado con Higui, que ha sufrido múltiples violencias, es encerrarla y meterla presa. Eso habla de un Estado ausente», dijo a Presentes la abogada de Higui, Chiqui Conder.

Higui llega a los tribunales de San Martín en medio de aplausos y más cantos. Lleva en una mano la pelota de fútbol (con mensajes de las pibas de la Villa 31), cual amuleto, y con la otra una remera con la foto de sus perritos, que cada tanto llena de besos. Sube en el ascensor hasta el décimo piso, donde le toca sentarse en el banquillo de lxs acusadxs.

Se la acusa de homicidio simple por haber defendido en octubre de 2016 de un ataque sexual perpetrado por un grupo de varones. Quisieron violarla para “corregir” su lesbianismo. Higui se defendió con un cuchillo de jardinería que tenía encima: llevaba mucho tiempo sufriendo agresiones por su orientación sexual y su expresión de género.

La sala C, donde transcurren las audiencias, es diminuta. Hay lugar para cuatro personas de cada parte. La falta de espacio aumenta la tensión. Higui está acompañada de su psicóloga y de sus abogadas, Chiqui Conder y Claudia Spatocco. Está además la otra parte, que nadie sabe bien cómo llamar, la que va por Cristian «Pino» Espósito, el fallecido, 28 años, uno de los agresores que atacó a Higui y a quien ella al defenderse hirió de muerte.

Lo volvió a relatar hoy con detalles ante el tribunal que la juzga. Es el Tribunal Oral en lo Criminal Número 7, y lo integran Gustavo Varvello, Germán Saint Martin y Julián Descalzo.

Por la familia del fallecido entró a la sala la madre, que se apoya en muletas y lleva una remera con la cara de Espósito y una leyenda: ‘En el cielo nos vemos hijo’. Las otras mujeres que la acompañan usan remeras de ‘Justicia por Pino’. Y han pegado en el edificio algunos carteles que lo defienden. En las paredes del tribunal conviven los pedidos de absolución para Higui con las fotos y los pedidos de Justicia para decenas de pibes y pibas, todes muy jóvenes, todes pobres, todes de los suburbios.

En la audiencia de hoy estuvieron además la fiscala, Liliana Tricarico, fundadora y presidenta de la Asociación de Fiscales de la provincia de Buenos Aires. También la veedora Indiana Guereño por parte del ministerio de la provincia de Bs As y Romina Chiesa, directora de protección del Ministerio de Mujeres Géneros y Diversidad. También Viviana Figueroa, militante de la organización lésbica Las Safinas que llegó desde Rosario junto a otras compañeras. Higui estuvo toda la audiencia muy cerca de su psicóloga, Raquel Disenfeld. Fue un día difícil.

Piden cambiar de sala

El periodismo no pudo en los tres días entrar a la sala. Por un lado por falta de espacio pero también por una resolución emitida por el tribunal que dijo que no se podían publicar los dichos de los testigos. Alegaron proteger el proceso como si los años que pasaron no hubieran existido. Hay numerosos pedidos de organizaciones de comunicación y de ddhh que solicitaron al tribunal dos cosas: llevar el proceso a una sala más grande para que pueda ser cubierto por los medios, que también son pocos. Y otro para que los alegatos sean televisados. Esto tampoco ocurrió, ya que al terminar la audiencia se comunicó que los alegatos serían esta tarde a partir de las 17hs.

Qué dijeron quienes atendieron a Higui
Hoy declararon tres personas que atendieron a Higui. Sus dichos fueron contundentes. La primera, una policía que llegó al lugar de los hechos aquella noche. Esa policía contó que cuando acudió, a partir de un llamado al 911, encontró a Higui muy herida y golpeada, con la ropa rasgada y sucia, con aliento a alcohol. Estaba muy asustada y se había hecho pis. La policía dijo que no la podía cambiar de tan golpeada que la encontró, y que creyó que podía tener fracturas. Relató que en el lugar estaba también un flete llevando al hospital a Espósito.

En la audiencia de hoy se extrajeron de una bolsa algunas prendas recolectadas como supuesta prueba. Entre ellas, la ropa de Higui de aquella noche, que fue exhibida ante las partes y los jueces, como el pantalón de jogging azul que vestía.

La segunda testigo fue la primera psicóloga que la atendió cuando quedó detenida. Todos los dichos de la psicóloga apuntaron a un punto: «Higui no está mintiendo, lo que está diciendo Higui es cierto», repitió. Y habló desde las pericias psicológicas realizadas en aquel momento. Cuando la testiga llegó a este punto del relato Higui tuvo una crisis de angustia y pidió retirarse de la sala. Salió a tomar aire y fuerzas y volvió a entrar poco después.

La tercera testiga fue una psiquiatra que la atendió. Su testimonio fue muy breve.

Tras un cuarto intermedio, Higui pidió declarar y hacerlo sin público. En la sala solo quedaron su psicóloga, sus abogadas, los jueces, la fiscal y personal del tribunal. La madre de Espósito se quejó. “Ella tiene derechos”, le respondió un policía que custodiaba la entrada a la sala.

La declaración fue larga. Muy parecida a lo que dijo en su declaración indagatoria, donde repasó aquella noche violenta. Pero hoy lo contó con muchos detalles, de manera vívida, ilustrando ante el tribunal con su propio cuerpo cómo fue cada tramo del ataque y de su defensa. «Casi me quiebro pero me acordé de mis perritos», dijo Higui a Presentes.

Luego fue el turno del Enrique Stola. Citado como testigo conceptual, Stola había sido perito de parte y hoy declaró por videollamada desde España. Se centró en explicar qué es el estrés postraumático.

A eso de las tres de la tarde Higui salió del tribunal. “Quería declarar, tenía muchas ganas de hacerlo. Me siento mejor”, dijo a Presentes. Se la veía más aliviada. Sus abogadas acababan de recibir la noticia de que en dos horas, a las 5 de la tarde, serían los alegatos.

Higui absuelta

Higui fue recibida con aplausos y cantos en la calle. Durante todo el día, el sonido de ese acompañamiento crucial del activismo de la diversidad sexual y ddhh organizado -los cantos, la música, algún bombo, los gritos- llegaba lejano pero persistente hasta la sala del décimo piso. Parecía que era lo único que podía filtrarse hasta el piso 10. Higui lo escuchaba y eso alcanzaba. Esos sonidos eran de los pocos hilos conectores entre lo que parecen dos mundos diferentes. La justicia blindada sobre sí misma, patriarcal, donde hay que ponerse de pie cuando entran los jueces y acatar. La Justicia que decide que un juicio con esta relevancia no puede transmitirse ni cubrirse periodísticamente. Una justicia sin perspectiva de género, que hasta hoy no investiga el ataque a una lesbiana como un delito de odio.

Y esa justicia es también la que decidió absolverla. Antes de que el veredicto se conociera y cuando empezó a oscurecer, más y más personas se fueron acercando al tribunal. Primero para acompañar los alegatos. La defensa pidió, lógicamente, la absolución. La fiscalía, la detención inmediata de Higui y diez años de cárcel, en un alegato sin perspectiva de género. Ahí empezó a correr el rumor de que hoy se podía conocer el veredicto. Hubo tambores y música en la radio abierta, una asamblea y cada vez más personas sumándose.

Los escenarios no estaban claros y el aire estaba pesado. En la sala C, antes de que el tribunal diera el veredicto, Higui dijo que lamentaba y sentía mucho lo que había pasado.

Cerca de las ocho llegó la noticia a la calle, donde seguía llegando gente. Gran parte del activismo estaba ahí desde antes de las 9 de la mañana. ¡Absolución! se gritó saltando, cantando, abrazando. Por fin Higui salió del tribunal y corrió sonriente a la calle, a pleno festejo de la victoria, tras una lucha que llevó más de cinco años. La absolución a Higui pasó de consigna a realidad.

«Las quiero abrazar a todas», dijo. «Gracias guachas por no bajar los brazos». Caminó rápido hacia el micrófono que la esperaba en un lugar seguro que se había armado en una carpa. Agregó: Gracias a mis abogadas. Ahí adentro de la sala me decían «Higuis» y ellas le llamaron la atención al tribunal. Me enseñaron a respetar mi nombre».

Fueron más de cinco años de lucha contra un sistema judicial patriarcal, heterocisexista, desigual en su trato, por momentos absurdo. Un proceso complejo y difícil, lleno de vueltas y de sobresaltos, de demoras e injusticias. Y en cada uno de estos momentos en los que el apoyo y la organización de activistas de la diversidad sexual fue crucial, Higui se construyó también a ella misma como una activista. La que pidió: «Justicia para todos: para los chicos trans, para las travas encerradas en las cárceles, para los pibes pobres del gatillo fácil. Que aparezcan los nietos! Y que digan dónde está Tehuel».

Y TAMBIÉN…
Absuelta ‘Higui’, la argentina que mató al hombre que intentó violarla por ser lesbiana.

Eva Analía De Jesús había sido acusada de homicidio simple, pero su defensa alegó que actuó en legítima defensa. Decenas de personas celebran el veredicto frente al tribunal.
Mar Centenera | El País, 2022-03-18
https://elpais.com/sociedad/2022-03-18/absuelta-higui-la-argentina-que-mato-al-hombre-que-intento-violarla-por-ser-lesbiana.html
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Absolvieron a Higui en el juicio por matar a un hombre cuando se defendía de violación grupal.

El veredicto lo dio a conocer el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Martín. Higui llegó a juicio acusada de "homicidio simple" por defenderse de una violación grupal correctiva el 16 de octubre de 2016.
María Alicia Alvado | Télam, 2022-03-17
https://www.telam.com.ar/notas/202203/586725-juicio-higui-alegatos.html

viernes, 19 de marzo de 2021

#hemeroteca #trans #identidades | Elizabeth Duval: “A las personas trans sólo nos preguntan por nuestra identidad”

Imagen: Presentes / Elizabeth Duval

Elizabeth Duval: “A las personas trans sólo nos preguntan por nuestra identidad”.

La escritora española Elizabeth Duval tiene 20 años y acaba de publicar su tercer libro.
Presentes, 2021-03-19
https://agenciapresentes.org/2021/03/19/elizabeth-duval-a-las-personas-trans-solo-nos-preguntan-por-nuestra-identidad/ 

El periodista Franco Torchia entrevistó a la escritora española Elizabeth Duval para su programa radial “No se puede vivir del amor”, emitido en la Radio Pública de Buenos Aires. Duval tiene 20 años y tres libros publicados, entre poemas, novela y ahora ensayo con “Después de lo trans”, aún no editado en Argentina pero disponible en ebook. Reproducimos parte de la conversación radial.

F: En tu producción escrita, en tu poemario ‘Excepción’, en tu autoficción llamada ‘Reina’ y ahora en este ensayo llamado ‘Después de lo trans’, hay una especie de secuencia, por lo menos desde los títulos, vinculada a lo siguiente: tu tránsito de la excepción al reinado y de allí a este tiempo después, a este después que ¿cómo caracterizarías?

E: Sí que hay una progresión, pero creo que en el caso de ‘Después de lo trans’ lo que marca, aunque no sea en absoluto un ensayo intimista o autobiográfico, es de estar hasta el coño del tema trans. Básicamente porque incluso cuando promocionaba los otros libros, que tenían poco que ver con la cuestión trans, había una especie de morbo mediático. Con lo cual un poco sí que me dije: Voy a dejar este ensayo escrito para casi poder pasar página. Decir: Que me pregunten este 2021, pero ya en 2022 si me vuelven a preguntar sobre lo trans estaré haciendo otras cosas y podré decir “no sabe, no contesta”.

F: Una de las preguntas hacia el comienzo de ‘Después de lo trans’, es: ¿Soy una activista por el mero hecho de existir? Esto se recorre todo tu último trabajo y esto resuena de una manera muy especial en la Argentina en este momento y me atrevería decir en ciertos países de la región. De esa dinámica, en líneas generales, en la Argentina nadie ha logrado salir. Yo quisiera en este sentido citar un ejemplo. Vos leés y citás a Camila Sosa Villada, que ha estado en tantísimas ocasiones en este programa, que es alguien tan importante para este programa y ahora por suerte para la literatura, para la escritura de una buena parte del mundo. Pero quizás sea Camila una especie de ejemplo de esa posibilidad. Luego, no es una posibilidad realmente fortalecida o -voy a permitirme una especie de redundancia- no es una posibilidad muy posible. ¿Por qué?


E: Yo creo que hay mucha gente trans que no puede renunciar, no puede dejar de hacer que se la catalogue constantemente como activista por el mero hecho de existir. Porque básicamente si estás en una sociedad en la cual tu identidad se ve cuestionada, si estás en una posición donde eres una persona trans visible, es muy difícil que deje de ser algo que rompe con los esquemas de la gente el mero hecho que tú existas. Pero es una cosa que cansa mucho y cansa mucho emocionalmente.

Ahora en España estamos asistiendo a los debates por el borrador del anteproyecto de la ley trans, que es una cosa que en Argentina vosotros nos tenéis muy avanzades en ese sentido, ya tenéis parte de ese camino recorrido. Pero aquí en España estamos con eso, y sí que noto que ese debate es una cosa que cansa mucho aquí por el mero hecho de que esa gente trans que no necesariamente tiene una vocación activista se ve obligada a tener que defender algo tan básico, tan fundamental, como su existencia. Pero creo que sí hay algo iluminador en lo de Camila, y es que a ella ahora por el éxito también de Las malas ya no se la toma solamente como referente o activista trans, sino que se valora su literatura como literatura. Eso me parece algo enriquecedor.

Identidades y privilegios


F: En otro momento vos decís en ‘Después de lo trans’, “en cualquier caso soy la anulación de categorías, de formas, de generizar”. Ahora bien, ¿esa anulación es accesible para cualquiera, sentís, o es accesible para aquelles que pueden por ejemplo, hoy, autodenominarse no binaries?

E: Yo esto lo comento luego dentro del ensayo en relación con la posición de Paul B. Preciado. Esta cosa de cómo muchas veces las posiciones aparentemente más transgresoras, como la no binaria, también están posibilitadas por el hecho de vivir en un cierto ambiente cultural, de prácticas artísticas de vanguardia, que ve con mejores ojos esa transgresión. Cuando realmente en aspectos más cotidianos de la vida si intentas conscientemente transgredir de forma constante esa norma -es lo que hablo luego cuando hablo de la violencia correctiva-, te conviertes con frecuencia en un foco mucho más claro de violencia y de castigo, porque aquellos comportamientos que se escapan de esa norma, de esas categorizaciones, se ven reprimidos, se intenta silenciarlos, se ven como algo peligroso. Y creo que es tanto el rehuir de ello, o de intentar anular esas categorías, intentar hacer de lo trans algo menos importante como la asunción de las posiciones aparentemente más radicales, necesitan detrás ciertas estructuras que a veces son estructuras de privilegio. Claramente una persona trans que pueda vivir sin estar siendo recordada por la sociedad constantemente el hecho de serlo, seguramente va a ser una persona trans que no tiene que hacer frente a ciertos problemas de precariedad económica o de clase, o a lo mejor no es una persona trans racializada, a lo mejor se trata de una persona trans que tiene ciertos privilegios estructurales que la permiten asumir esa posición. Así que yo creo que, desde luego, no está al alcance de todo el mundo y que de hecho es una cosa que por ejemplo, en España tenemos que tener en cuenta que no todas las personas trans sufren grados de violencia similares. En otro momento del ensayo hablo de la Veneno, de mujeres trans mayores que por situaciones históricas han tenido que estar muy vinculadas al mundo de la prostitución, de la precariedad, del cabaret, y creo que su sufrimiento no es equiparable al de menores trans que empiezan la transicion a los 12 años, y que pueden vivir vidas más facilmente asimiliables dentro del sistema. Creo que España, por ejemplo, tiene una gran deuda de memoria histórica con esas personas trans más mayores a las que prácticamente el Estado incluso no ha dejado existir.

F: Hay una especie, entonces, de sistema -escrito con s escrito con c-, entre esa imposibilidad de, para las personas trans en general, no poder hacer más que contarse a sí misma, es decir ser -como decís vos en el libro-, los mejores y peores relatores posibles para explicar aquello que les pasa. El hecho de que todo el tiempo la esfera pública condene a las personas trans a contar su pasado, a contar su existenciabilidad, por decirlo con un neologismo, y el hecho de que por el otro lado los activismos siempre estén pataleando con las mismas consignas, ¿establece una especie de laberinto sin salida?

E: Yo creo que en parte sí. Pero seguramente por el hecho de que esas narrativas de lo íntimo, de estar todo el rato explicando o justificando la vida propia, a lo que llevan, igual que llevan algunas estadísticas, es a construir un rol social muy específico para las personas trans que es el rol de víctima. Cuando yo creo que no es tan necesario el rol de la víctima o el rol de aquel que está contando su intimidad para ser reconocido. Creo que podemos ir más allá y asumir que puede haber perfectamente, las queramos más o no, existencias trans casi conservadoras o casi bien asimiladas al sistema. Porque creo que el hecho de hacer como que todas las existencias trans son necesariamente de víctimas o revolucionarias, implica que reconocemos menos aquellas existencias trans de mujeres trans más mayores, hablándolo como diríais vosotros, las travas mayores putas que han tenido que pasarlo mucho peor que las generaciones más jóvenes. Y esa especie tabula rasa lo que hace también es ocultar la violencia o sufrimiento que han sufrido aquellas que han estado en las peores situaciones, y hacer como si todos fuéramos lo mismo. Eso me parece una manera igual, que lo digo en el contexto de la Veneno, de desenfocar las violencias, modificar el foco de esa violencia, que es bastante contraproducente.

“A las personas trans sólo nos han dado arco mediático para hablar de nosotras mismas”

F: Se habla siempre de que les trans deben hablar de les trans. Esto vos lo discutís, y lo discutís largamente en el ensayo -no vamos adelantar todo el contenido de tu libro, claro- pero es una idea que aquí tiene un alcance problemático, y a mi criterio un alcance muy bienvenido. ¿El campo de los interlocutores sobre lo trans debe ser un campo reducido a les trans o no?

E: Diría que no solamente en Argentina tiene un alcance problemático, sino que incluso en España. Y creo que está tan integrada esta idea porque es una consecuencia indirecta o ejerce un poco de causa-consecuencia de esto que comentaba antes, de cómo las personas trans solamente se le dio arco mediático o espacio en la opinión pública para hablar de sí mismas o hablar de aquellos problemas o cosas que les suceden por la diferencia de ser trans. Yo cito estas palabras, en un momento del ensayo, de Pier Paolo Pasolini cuando él crítica la noción de la tolerancia. Dice que nunca existe una tolerancia verdadera, una tolerancia real porque a los ojos de la mayoría -él toma el ejemplo de un hombre negro-, la mayoría es incapaz de olvidarse de la diferencia que les separa, de la existencia minoritaria. Y una consecuencia de eso es que se exige que si las personas trans existen dentro de lo público que todo el rato estén hablando de lo trans. Yo creo que es una tesis que puede ser bastante polémica, que mientras por ejemplo la izquierda esté enroscada en esta posición de decir solamente las personas trans pueden hablar de lo trans, o solamente son interlocutores válidos las personas trans. Mientras estemos en eso se va a seguir exigiendo esta reducción a esa parte propia de la identidad, cuando pueden tocar muchísimos más temas.

Esencialismos y biología

F: Por otro lado vos insistís y mucho en una crítica a los argumentos materialistas de las personas trans o de la transexualidad o del transgénero -por decirlo de una manera bien simple- un materialismo que decís roza mucho con lo religioso. Son sólo les fieles quienes pueden terminar hablando de la experiencia trans, y es en virtud de una especie de esencia entendida como materialidad del cuerpo. Esto, me imagino, resulta todavía hoy en España, y acá también, bastante por lo menos alarmante y provocador.

E: Claro. Y no solamente en relación con la cuestión de lo trans. Recordemos cuando en España se empieza a hacer la defensa de matrimonio para personas homosexuales, muchas veces un argumento al que se apela es esta cuestión del “born this way”, se nace esta manera, es una cosa con la que se nace que se es por un tipo de materialidad biológica, no se puede cambiar y por eso merecemos derechos. Cuando desde las ciencias sociales también -no es una manera en absoluto de quitarle validez a la orientación sexual o a la identidad- hay teorías que dicen por ejemplo: si colocáramos a alguien que en la antigüedad griega consideraríamos como homosexual en la actualidad, no necesariamente sería homosexual ahora mismo y viceversa. Las identidades también están circunscriptas a su momento histórico, a un montón de consideraciones y circunstancias socio culturales que hacen por ejemplo que mujeres trans en la actualidad puedan sentir disforia o incomodidad con tener pelos en las piernas. Pero no es que las mujeres sientan una especie de disconformidad biológica con tener pelos en las piernas, sino que hay toda una sociedad detrás que inculca el mensaje de que tienen que ser impolutas, prístinas. Creo que estos análisis tienen que incorporar la perspectiva histórica, la perspectiva sociocultural y desde luego que puede haber desde la ciencia utilizaciones de lo biológico, pero que la biología en ningún caso es destino.

F: Te dedicás y mucho a la serie Veneno. Como hemos contado en más de una ocasión en este programa la serie no se ha estrenado oficialmente en América Latina aún, pero reviste la particularidad de ser a esta altura una serie muy vista ya, muy consumida por el público que puede llegar a tener. El público que tiene en esta parte del mundo es un público que la serie sin estar estrenada oficialmente ya tuvo, por lo que entendemos de qué tipo de fenómeno estamos hablando, de la serie Veneno sobre la vida de Cristina Ortiz y sobre la vida de Valeria Vegas.

E: Yo creo que lo que ha pasado es que la reacción ha sido bastante positiva. La serie surge y a los pocos meses empieza a debatirse el nuevo borrador que es un avance en los derechos humanos de las personas trans, el borrador de la ley trans, y eso implica una reacción conservadora muy fuerte, muy potente en España, que, claro, la serie por sí misma no es tampoco capaz de reducir. Pero los efectos de la serie, aunque yo me ponga a hacer crítica cultural, a criticarla un poco como artefacto discursivo, yo creo que mayoritariamente son positivos, y que mayoritariamente es un trabajo a alabar.

F: Claro. Para entender efectivamente cuál es esta coyuntura que recién nos mencionabas, Elizabeth, ¿qué implica que todos los discursos sobre lo trans en este momento en España insistan en ese ser que no es hacerse, en ese ser que no es un devenir, en eso del orden de lo identitario en el sentido más restringido posible?

E:. Se induce a una especie de debate que yo creo que puede ser muy tóxico sobre si hay personas que son lo suficientemente trans o no, o quién es verdaderamente trans. Si de repente para ser trans tienes que tener un cierto tipo de cerebro, un cierto tipo de características, tienes que haberlo mostrado desde los 4 años porque sino no eres auténticamente trans. Yo creo que eso es problemático en un momento en que lo que se busca es ampliar los derechos para la mayoría.

Volver al psicoanálisis

F: Hay otro capítulo también que es importante en ‘Después de lo trans’, que es ese capítulo en el que vos te dedicás a describir cuál fue tu intercambio con el filósofo español Paul B. Preciado. En estos días, por esta parte del mundo, se armó una suerte de discusión alrededor de la participación de Paul B. Preciado en una campaña de Gucci. Esto es lo que en América Latina, en esta parte del mundo donde no existe Gucci, no es Europa central ni mucho menos, y si existe, existe en la excepcionalidad total. Esto es lo que impacta. Esto es lo que aquí genera mucho intercambio. ¿Qué te pasa a vos con eso?


E: Jo, fue muy curioso, porque lo de Gucci surgió en plenas revisiones del ensayo y metí como una pequeña coda para mencionarlo. Y eso ha generado muchísimo debate también en Francia, también en España, sobre cómo parte de esa estética queer, subversiva, revolucionaria se ve dentro de una recuperación por parte del lujo o de las empresas hipercapitalistas de la industria de la moda. Había un artículo que me parecía muy fino sobre este tema que publicó una revista en línea francesa que se llama Trou Noir o Agujero Negro y ese artículo respondía a la participación de Preciado en Gucci, haciéndose la pregunta de a qué mundo nos atamos en nuestras luchas, y hablaba también sobre cómo una cuestión fundamental para hacer frente no solamente al cisheteropatriarcado sino también por ejemplo a la dominación capitalista era que esas luchas no se hicieran daño las unas a las otras. O que quizás habría que calcular cuál es el beneficio de que ese mensaje subversivo, revolucionario, de la revolución del deseo, tenga el mismo fin cosmético o estético que el resto de productos, vestimentas, actores guapísimos, ropa de lujo en medio de ese spot publicitario para una marca. Un principio fundamental para articular tanto las luchas LGTBI como la lucha feminista, la antirracista, la lucha contra la dominación capitalista, es reconocerse de igual importancia y sobre todo que esas luchas no se dañen las unas a las otras, que peleen por un mundo compartido en el que nos excluyen.

F: Elizabeth, vos volvés al psicoanálisis y mucho en ‘Después de lo trans’, de hecho uno de los epígrafes del libro es un epígrafe bellísimo de Lacan, citás a Lacan, citás a otro montón de psicoanalistas de todas partes del mundo, muchos incluso norteamericanos. Esto también marca una especie de cambio, porque como vos bien sabés, en buena medida las aproximaciones a las cuestiones vinculadas a lo que entendemos como género en la circulación social de los discursos, en estas últimas décadas han dejado muy de lado a la psicología. ¿Esa es una especie de apuesta también, lo pensaste, es en parte estratégico -como decís que es la identidad trans, identidad trans estratégica-, es en parte estratégico de tu parte, Elizabeth, volver a la psicología?

E: Yo creo que sirve como herramienta explicativa también para sobrepasar esas distinciones tan radicales entre lo biológico, lo natural y lo cultural o lo construido. El psicoanálisis parte también de algunas consideraciones biológicas o naturales para cuestionarlas y de las construcciones. Yo no comparto necesariamente esa idea que le hace Preciado. Me parece que es una herramienta que realmente puede ser muy útil, que no solamente utilizo yo. Sino que por ejemplo Judith Butler en sus ensayos, en sus libros, tiene una influencia lacaniana y post lacaniana muy grande, constantemente referencia a estos conceptos que yo creo que son muy útiles sobre para aquellos temas que tienen que ver con la identidad, con el otro y con la mirada del otro. Fundamentalmente algunas de las recuperaciones que yo hago dentro del ensayo son cuestiones tan francesas como son el psicoanálisis lacaniano y la firmenología.

F: En esa cita de Lacan, Lacan habla de un poema. Y vos a lo largo del ensayo también insistís en la ficción identitaria, algo que a mí me interesa sobremanera, dedicándote a lo de que te dedicás, siendo escritora y ‘Después de lo trans’, y después de ‘Después de lo trans’, entiendo que ese es tu proyecto, seguir adelante con la escritura y con la escritura de ficción o de autoficción. Pero en algún punto eso es lo que también creo que resta absorber, la idea de que toda identidad finalmente es una ficción modificable, borrable, desechable.

E: Sí, desde luego. Y esa cita de Lacan lo encapsula muy bien: Me dicen que soy un poeta, pero no soy un poeta, soy un poema que se escribe. Yo creo que es algo muy importante para tomar cuenta de cómo las identidades son maleables.

viernes, 19 de julio de 2019

#hemeroteca #travesticidio | Transfemicidio en Paraná: asesinaron a la activista LGBT+ Lucía La Loba

Imagen: Presentes / Lucía La Loba
Transfemicidio en Paraná: asesinaron a la activista LGBT+ Lucía La Loba.
Gisela Romero | Agencia Presentes, 2019-07-19

http://agenciapresentes.org/2019/07/19/transfemicidio-en-parana-asesinaron-a-la-activista-lgbt-lucia-la-loba/

Lucía Barrera era una trans de 37 años, activista del colectivo LGBTIQ+ en Paraná, provincia de Entre Ríos. Este jueves 18 de julio, su cuerpo fue hallado sin vida, en el interior de su casa en esta ciudad. Tenía múltiples heridas de arma blanca.

Lucía -conocida como La Loba- vivía sola en la vivienda en calle Ameghino 59, en cercanías del cementerio municipal de Paraná, a pocas cuadras del centro de la capital entrerriana. Sus amigas contaron que tenía poco trabajo, y muchas necesidades insatisfechas por falta de oportunidades.

La casa, que solo albergaba a sus perros, no presentaba signos de robo ni de resistencia. La Policía llegó al lugar ayer y valló el ingreso. Poco después se presentó el fiscal Gonzalo Badano. Tras realizar las primeras diligencias, el cuerpo fue llevado a la Morgue de Oro Verde, para la realización de la autopsia.

La Loba compartía su vida con amigues y compañeres del colectivo LGBITQ+. Supo colaborar con un comedor popular del barrio Puerto Sánchez, varias veces por semana, hasta que se convirtió en beneficiaria del programa Hacemos Futuro de Anses. Quienes la conocieron cuentan que sólo cambió su DNI para actualizar los datos que debía presentar ante el organismo. Allí figura como Lucía Barrera, aunque para su grupo más cercano fue y seguirá siendo La Loba, o Lucía Torres Mansilla, la autora de un libro de poesía: 'Rota'.

Así recuerdan a La Loba
“Vivía a la vuelta de mi casa. Desde chicas fuimos compañeras hasta que tomamos el camino del cambio de identidad. En mi caso, pasé a ser Agostina, y en su caso, a ser Lucía”, relató Agostina Busten, trabajadora travesti del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud de la provincia de Entre Ríos, en diálogo con Presentes.

“Me duele mucho lo que pasó porque fue una de las primeras compañeras que me acompañó y me apoyó en todas mis decisiones y mi lucha. Además fue una de las primeras compañeras que impulsó el proyecto de cupo laboral trans, nos acompañó y estuvo al lado de nosotras. Realmente era una amiga excepcional, siempre nos ayudaba de la forma en que podía”, destacó.

“Nos están matando por ser trans y travestis”
Este transfemicidio "nos dejó sin palabras a las compañeras y al colectivo LGBTIQ+ porque es la segunda compañera que nos arrebatan y ya no van a estar en la lucha. Primero fue Jésica Benavídez y ahora Lucía Barrera. Estamos muy doloridas", ahondó al respecto. Y agregó: “Esperamos la autopsia, pero estamos decididas a reclamar justicia para que esto no quede como algo más y se dé con las personas que le hicieron esto a la compañera y terminemos con los transfemicidios y travesticidios en Paraná”.

«Nuestra misión es exigir justicia para que descanse en paz. Que la gente se entere: nos están matando por ser travestis. Esto no puede seguir sucediendo. Que los culpables paguen las consecuencias por estos hechos aberrantes», exigió, por último, Agostina.

La Loba, poeta
Nora Aracil, amiga de Lucía, también habló con Presentes: “La Loba era una niña grande, una identidad trans que vivió cuidando a sus padres y acompañando a sus hermanos. Ahora vivía sola, en esa casa grande, que le había quedado tras la muerte de sus viejos. Como todas las identidades trans tenía poco trabajo y pocos recursos. Siempre era muy solidaria”.

«Durante muchos años, la Loba fue asistente de peluquería. Ella decía que era la marica que llevaba el bolso y le encantaba», reveló Nora, entre risas y emoción. “La Loba era la trans del rincón, y en algún momento de la reunión largaba el chiste, fino, para entender. Era muy amiga de los amigos, y amante de los perros. Era un ser tímido, pero muy lanzado. Cada cosa que hacía era un paso en su vida”.

Nora es una de las responsables de la Biblioteca Pedro Lemebel, que funciona en el barrio El Sol de la ciudad. Allí La Loba participaba de un taller literario. “Ella siempre escribió y ese es el lugar con el que me quiero quedar. A ella siempre le encantó escribir. En las redes publicaba haikus -un género poético de origen japonés-. Escribía poesías y hace un tiempo era la única que iba, todas las siestas, al taller de poesía que dicta Marita Balla. Ella fue quien la ayudó para que publicara su primer libro: Rota, de la editorial Caballo Verde, a fines de 2017″. La Loba trabajaba en su segundo título: Descocida. Hoy, que ya no está, para Nora, las publicaciones de la cuenta de Facebook son el diario literario, de vida, de La Loba.

La investigación judicial
Minutos después de recibir la denuncia de la muerte de Lucía, la Policía de Entre Ríos montó un operativo en la vivienda. También se acercaron vecinos, amigas y amigos, y compañeres de militancia. Uno de sus tres hermanos siguió las primeras diligencias desde la vereda.

«El personal policial tomó conocimiento a través de un amigo de la víctima, que la última vez que la había visto fue el domingo, y desde el domingo hasta ayer no había tenido contacto con ella. Entonces se dirigió a la casa para ver cómo estaba. Encontró un portón grueso entreabierto y la puerta principal de la casa entreabierta también, golpeaba y no contestaba nadie. Ingresó y se encontró con el cuerpo de esta persona sin vida. De inmediato llamó a la Policía», informó a Presentes el director de Investigaciones de la provincia, comisario General, Fabio Jurajuría.

En el hecho tomó intervención personal de la División Investigaciones, la División Homicidios y la División Criminalística, que empezó a trabajar en la escena del crimen. Se sumó a la tarea un médico y el fiscal Gonzalo Badano, a cargo de la investigación. Jurajuría precisó a este medio que «se constató que presentaba múltiples heridas de arma blanca, y fue trasladada a la Morgue de Oro Verde donde durante la noche se realizó la autopsia correspondiente».

«Estamos trabajando en diversas hipótesis, a simple vista no se observan signos de violencia en la vivienda, y no se observan faltante de cosas. Anoche estuvimos buscando el documento y una billetera que, seguramente, debe estar en la casa y hoy vamos a hacer una nueva inspección. Lo único que faltaría es el documento», confirmó el comisario, que nombró a Lucía como masculino durante la entrevista, argumentando se «viste de mujer y tiene nombre de varón», ignorando la ley de Identidad de Género que rige en nuestro país.

De acuerdo al informe preliminar de la autopsia, Lucía presentaba «múltiples heridas en el cuello y en la zona intercostal izquierda, heridas punzocortantes que serían compatibles con una herida de arma blanca o cuchillo». El fallecimiento, además, data de aproximadamente 48 horas antes de haber sido encontrado el cuerpo.

En la zona hay cámaras del 911 y en las calles Ameghino y España, en cercanías a la casa donde vivía Lucía, que serán revisadas para buscar datos que arrojen luz para esclarecer este transfemicidio. «Estamos trabajando. Esto ocurrió ayer, terminamos en el lugar anoche a última hora y estuvimos trabajando hasta altas horas de la madrugada, hablando con amigos y entrevistando gente, y hoy seguimos trabajando», redondeó el comisario General.

Redoblar el trabajo desde el Estado
El Área Provincial de Políticas de Identidad de Género y Diversidad Sexual contactó con autoridades policiales, judiciales y del Ministerio de Gobierno, de quien depende, durante la tarde de ayer. «Este tema nos atraviesa a las personas del colectivo LGBTIQ+ y vamos a utilizar todos los recursos del Estado para aportar a resolver la causa así como acompañar a la familia, amigas, amigos, muy afectados por lo ocurrido», dijo a Presentes la coordinadora del Área, Alejandra Elcura.

«La Loba había empezado a militar en la Secretaría de Diversidad del PJ la primera idea de cupo laboral trans hace más de tres años. Era una compañera de Paraná que, como la mayoría, en su momento se dedicó a la prostitución, y de a poco logró incluirse en el programa Hacemos Futuro. Justamente estaba contenta porque la semana que viene empezaban los cursos», recordó Elcura. «Además nos acompañó en varios proyectos del Área y nosotras la asistíamos con trámites menores. Era de esas compañeras que siempre estaba feliz, contenta. Vamos a honrar su nombre y esto, a pesar de que estamos mal, nos da fuerza para seguir luchando por todas las compañeras porque la vida que llevan es lo que tenemos que cambiar. Y desde mi lugar de responsabilidad redoblaré mi compromiso de seguir apostando y trabajando en proyectos de inclusión», afirmó.

Las manifestaciones de dolor
En pocas horas, las redes sociales se llenaron de mensajes de dolor de compañeras y activistas del colectivo LGBTI de Paraná y la provincia. Desde Sexualidades Disidentes exigieron »justicia para Lucía ‘La Loba’«. Y desde Ammar Entre Ríos manifestaron: «Le damos el más sentido pésame a la familia y amigos de Lucia Q.E.P.D, hasta la vista compañera, hoy las puertas del cielo fueron abiertas para vos lamentablemente, pero esto no es un adiós es un hasta pronto, con tu brillo y feminidad descansa tranquila y en paz».

jueves, 14 de marzo de 2019

#hemeroteca #violencia | Un año sin Marielle Franco: un año de cobardía sin justicia

Imagen: Presentes / 'Marielle presente, hoy y siempre'
Un año sin Marielle Franco: un año de cobardía sin justicia.
Lana de Holanda | Presentes, 2019-03-14
http://agenciapresentes.org/2019/03/14/un-ano-sin-marielle-franco-un-ano-de-cobardia-sin-justicia/

Trabajar con Marielle marcó mi vida. Existe una vida antes de trabajar con Mari (así la llamábamos) y una después.

Ser una mujer trans o travesti en Brasil implica varias limitaciones sociales, como la expectativa de educación, de las relaciones, de salud y de trabajos. Por un buen tiempo creí que no existía otro camino para mí que empleos informales o la prostitución. Pero apareció Marielle, se interesó por mi activismo y militancia y me dio una oportunidad de trabajo que se tornó una oportunidad de vida.

Por eso este texto es un lamento por este año que pasó desde que ella y Anderson fueron ejecutados, pero también una carta de agradecimiento por todo lo que ella hizo, incluso algunas cosas sin darse cuenta.

La noche del 14 de marzo se tornó una pesadilla. Una pesadilla sin fin que nos va a acompañar el resto de nuestras vidas. Ese día Mari estaba de óptimo humor, como era costumbre. Estaba riendo, bromeando, trabajando mucho y comiendo mucho. Era era su rutina.

Me acuerdo que yo había llegado a casa hacía una hora. Me estaba preparando para mirar la televisión, descansar un poco después de un largo día de trabajo, cuando el teléfono empezó a sonar desesperadamente. Varias amigas y amigos me mandaron mensaje para saber si estaba bien, si estaba con Marielle... En pocos minutos entendí lo que había pasado.

Me enteré de que Marielle acababa de ser asesinada junto a Anderson, quien conducía el auto. También había una asesora suya que no fue herida y mucha gente pensó que se trataba de mí. No era yo.

Este es el resumen muy corto de la peor noche de mi vida. La peor noche de la vida de mucha gente que conozco.

Ahora, un año después, escribo estas palabras en medio del miedo, del dolor, del odio y la desesperación. Esta semana la policía nos sorprendió arrestando a los supuestos asesinos de Mari y Anderson. Parece que después de 365 días, finalmente se descubrió quién disparó y quién estaba conduciendo el auto de los asesinos. Pero la policía dice que todavía no se sabe quién está detrás.

O sea, falta lo más importante, lo más central: ¿quién mandó matar a Marielle?

¿Qué grupo político fue capaz de mandar matar a una concejala legítimamente electa, con más de 40 mil votos de la segunda ciudad más grande de Brasil?

Marielle era una mujer negra, lesbiana, de la favela, defensora de los derechos humanos. ¿Quién tendría interés en acabar con su vida?

Hoy, 14 de marzo, después de una vuelta completa de la tierra alrededor del sol, sigo dolorida. Sigo triste. Sigo sin mucha esperanza. El dolor, que estaba adormecido por la vida cotidiana, volvió con todo en la última semana. Es triste además saber que vivimos en una democracia tan frágil que las personas son asesinadas por su vertiente política.

Lo que me tiene en pie es el agradecimiento que tengo y que siempre tendré por Mari. Ella me impulsaba. Creía en mí cuando yo no lo hacía tanto. Ella me dio una oportunidad y quería que yo fuera alguien.

Hoy mismo, cuando estoy desanimada, intento mirarme y creer más en mí. Finalmente, ella, que es un símbolo de lucha y trayectoria politica, creía.

Continuamos buscando todas las respuestas. Continuamos buscando una sociedad de paz, menos desigual, más justa. Una sociedad donde las mujeres negras estén en todos los espacios. Una sociedad donde las personas LGBT+ ocupen sus debidos lugares y no apenas un gueto. Todo por lo que Mari luchaba.

Hoy y para siempre, Marielle está en mi vida.

Marielle presente, hoy y siempre.

Lana de Holanda. Activista por los derechos humanos brasilera. Primera asesora trans de la Cámara Municipal de Río de Janeiro (PSOL).

martes, 5 de marzo de 2019

#hemeroteca #gais #transformismo | La comadre Quirquiña, una cholita drag en carnaval

Imagen: Presentes / La camadre Quirquiña
La comadre Quirquiña, una cholita drag en carnaval.
Carla Castelo | Presentes, 2019-03-05
http://agenciapresentes.org/2019/03/05/la-comadre-quirquina-una-cholita-drag-en-carnaval/

Se siente por momentos mujer pero se define como un gay transformista. Llegó de Bolivia hace nueve años como un muchacho tímido y se convirtió en una chola famosa en la comunidad, que realiza programas de radio y conducción de shows. Le dicen la comadre Quirquiña.

Un día de carnaval, en la oscuridad del cuarto, la comadre Quirquiña abraza sus faldas de chola y agradece haber llegado a ser feliz. Esas faldas bordadas y brillantes de las fiestas de la comunidad boliviana, cuando las cholas se visten con blusas de encajes y bordados, y los típicos sombreros bombines de La Paz. Siempre ornamentados con joyas.

Quirquiña, con el maquillaje corrido de bailar y beber en las fiestas tradicionales, se recuesta con sus faldas de colores. Agradece ser auténtica. Agradece ser famosa. Agradece ser aceptada por su comunidad.

Si la vieran en los carnavales de Villa Soldati, ir y venir entre las cholas grandes, y esos machotes bolivianos vestidos de gala, con pantalones ornamentados, y sombreros brillantes. Entre ellas, Quinquiña es una más. Otra comadre. Otra de las cholas que van y vienen con sus galas, cuidando a los chicos y sirviendo cerveza, una tras otra, en vasos de plástico, y ofrecen y bendicen la tierra, con un poco de bebida. Siempre. Unos y otros. La challa bendita. La ofrenda a la Pachamama.

Quirquiña habla de “la vergüenza de ser marica”. Cuenta que la challa realizada por un homosexual trae buena suerte. “Porque el marica es hombre y es mujer”, explica. Y unx se detiene en la contradicción, ser discriminadx y veneradx.

“Yo llegué en 2011. Empecé como hombrecito de pelo corto. Era ayudante de costura, y mientras ahorraba las monedas para estudiar, ahí en la escuela de enfermería... Cuando ingresé es cuando me dan verdaderamente la oportunidad de ser libre. Porque entenderás que cuando uno es gay se notan los amaneramientos, hay cosas que te delatan, y mis compañeros suponían pero no me decían nada. Lo lindo del argentino es que te trata como te ve. O como dice Mirtha Legrand, ‘como te ven te tratan’”.

Quirquiña abre sus ojos diminutos maquillados con sombra púrpura y delineados de negro. “Me fui liberando de a poco, me empecé a transformar, y caí en los medios de comunicación por un grupo de canto. Me fui quedando y la Quirquiña se fue haciendo más conocida cada vez, mucho más popular, a través del humor”.

Sonríe. Quirquiña siempre sonríe y habla en tercera persona de sí misma. Como si Quirquiña fuera un personaje de ese varón que trabaja de enfermero. “Voy con el uniforme. Ahí voy a cara lavada, tranqui”, dice.

Pero ella desea ser Quirquiña todo el tiempo. Así la bautizaron la primera vez que visitó la radio donde tiene su programa, Radio Líder. “Por el condimento, la quirquiña, picante” ríe ella.

Quirquiña es boliviana, y tiene esos modos delicados de las cholas. Así se ve en el carnaval colorido que realizan todos los años en un predio humilde, en el que un jurado de expertos evalúa las comparsas. Las cholas atienden a los chicos, atienden a sus hombres, y a las frecuentes visitas del lugar. Con sus faldas inmensas, sus medias apretadas, su joyería dorada, las cholas son sumisas. Y danzan, luciéndolas de encaje. Y en el carnaval son veneradas por los hombres como suyas.

Quirquiña es una más en aquel carnaval, donde despliega su pollera bailando, con gracia y cierta picardía. Ella es una de las que prepara el pic-nic de la comparsa Rompecorazones. Y cuando desde el escenario la saludan, responde con la mano en alto y un delicado movimiento de su mano. Y esa risa dulce que todos esperan de una dama.

“Yo me siento una mujer. Cada vez que los compadres vienen yo me siento una mujer, porque dicen comadre Quirquiña, me hacen sentir contenida. Te sientes tan bien que la gente te trate así que te sientes plena. Quirquiña es Quirquiña”. Se integra también, con algunas de las cuestiones que implican a una chola. Y conquista a su comunidad con el humor.

“Esto es Quirquiña. Esto es una ola. Hacemos voces, hacemos personajes, porque hago la voz de Consuelo, que es una persona travesti cheta, hija de bolivianos, nacida acá. ‘Mis papás son bolivianos, yo no’. Refleja a los hijos de bolivianos, cómo están actuando. Y nada pues Quirquiña es una chola de pollera que vino de La Paz, y asume el rol de mujer con pollera, hasta el comportamiento, es coqueta, pícara, vivaz”.

Se nota que la quieren, la festejan. Hay una integridad más sabia en la comunidad boliviana. Aunque el tema de la homosexualidad es tabú todavía. Quirquiña se mimetiza simplemente. A veces, juega a ser varón también, porque le gusta.

“Lo que yo hago es transformismo. Hoy día estoy de cholita y mañana sale partido y me voy con los guachos, sabes cómo le entramos”.

Pero su risa es más femenina que la de Rita Haywhort. Y sus movimientos, pudorosos. “Se trata de eso. Quirquiña es así. Ha logrado mucho en la colectividad. No sé qué dijeron la otra vez, insultaron a Quirquiña, y la gente misma, pobre el que insultó, la gente misma dice hay hombres y mujeres y la Quirqui está ahí. Se han familiarizado”.

Quirquiña tiene 30 años. “Y ganas de tener una familia normal, una casa, hijos, que venga mamá”. Dice que ha sufrido por amor. “Quirquiña cuando tiene que amar ama. Vive. Y si puede picar algo en una fiesta, bienvenido”.

Como una mariposa se desliza entre la multitud. Ofrece una bebida y abre la botella de cerveza con unos golpecitos en la tapa. Se mueve con tanta ligereza que parece que bailara siempre. Con esas costosísimas polleras de miles y miles de pesos. “Mi hermana cada vez que viene mira las polleras y me dice que las quiere en herencia”, cuenta.

Su familia aceptó a Quirquiña, porque Quirquiña hizo de sí misma un personaje. Conduce shows, realiza spots publicitarios en Bolivia, hace actos de presencia. Ya tiene canjes. Se convirtió en una persona destacada para la comunidad boliviana.

“Yo he luchado mucho para llegar hasta acá, me ha costado, y cuando venimos a disfrutar sentís… ya estás arriba, no sé cómo llegué, pero llegué”.

Un hombre tímido y gay que llegó a la Argentina, donde se convirtió en Quirquiña. Así sedujo a una comunidad que le era tan esquiva, tan inasible cuando todavía vivía en su país.

Defiende con un amor entrañable las tradiciones de la cultura de Bolivia. Un hombre que ha dejado de ser, una mujer que nace entre los ritos más arraigados. Y como ella dice con la mirada enternecida, cuando ve a los chicos más pequeños vestidos con las galas tradicionales, piensa siempre: “Vamos a tardar en morir”.

viernes, 1 de marzo de 2019

#hemeroteca #travestis #identidades | Argentina: Por primera vez, un documento de identidad dirá "femineidad travesti"

Imagen: Presentes / Lara Bertolini
Por primera vez, un documento de identidad dirá "femineidad travesti".
Agencia Presentes, 2019-03-01
http://agenciapresentes.org/2019/03/01/por-primera-vez-un-documento-de-identidad-dira-femeinidad-travesti/

Argentina tendrá su primer documento de identificación nacional (DNI) con la expresión “femenidad travesti” en el campo asignado al “sexo”. Así lo estableció en un fallo el Juzgado 7 en lo civil de la Ciudad de Buenos Aires.

La protagonista de este hecho inédito es la activista travesti Lara Bertolini, estudiante de derecho y trabajadora del Ministerio Público Fiscal, quien hizo el pedido desde hace meses por no sentirse identificada con la categoría binaria de género “femenina”.

“Lo importante es que este fallo no es solo sobre las identidades travestis sino sobre todas las identidades que estaban establecidas desde 2012. Interpelan desde este fallo a los partidos políticos y organizaciones que no hicieron nada desde esa fecha. Por Lohana, por Diana, por Maite Amaya y por todas las que han muerto en manos del patriarcado asesino, ahora nos establecemos como género identitario dentro de la identidad humana”, dijo a Presentes Lara Bertolini.

En 12 páginas, el fallo recorre jurisprudencia local e internacional, haciendo especial hincapié en la ley de identidad de género argentina 26.743 que “reconoce a toda persona el derecho al reconocimiento de su identidad de género; al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género; a ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada.” Asimismo, la ley define a la identidad de género como “...la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”.

jueves, 15 de marzo de 2018

#hemeroteca #inmemoriam | Asesinaron a Marielle Franco: concejala feminista, afro y lesbiana

Imagen: Agencia Presentes / Marielle Franco
Asesinaron a Marielle Franco: concejala feminista, afro y lesbiana.
Agencia Presentes, 2018-03-15
http://agenciapresentes.org/2018/03/15/brasil-asesinaron-marielle-franco-concejala-feminista-afro-lesbiana/

Marielle Franco tenía 39 años, era concejala del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), activista feminista, lesbiana y de los derechos de las personas negras en Brasil. Fue asesinada esta madrugada cuando volvía de un acto de empoderamiento de mujeres negras, en el barrio céntrico de Lapa. Franco estaba en su coche con su conductor y una asesora cuando desde un auto le dispararon nueve tiros antes de huir, así lo informó el periódico carioca ‘O Globo’.

La concejal y el chófer, Anderson Pedro Gomes, murieron en el acto, mientras que la asesora sufrió únicamente heridas leves. Desde organizaciones sociales piden que se investigue el crimen como un atentado y hay manifestaciones en todo el país.

Críticas a la intervención militar de las favelas
Franco formaba parte de la comisión creada para fiscalizar las intervenciones militares en las favelas de Río de Janeiro y el martes 13 había repudiado el asesinato de un chico y responsabilizaba a la “guerra de la Policía Militar”.

El mes pasado, el Gobierno federal, decidió entregar al Ejército el control del orden público en Rio de Janeiro por la “imparable ola de violencia”.

Activista feminista y lesbiana
Nacida y criada en la violenta favela de Maré, fue elegida concejala en las elecciones de Río de 2016. Este era su primer mandato en el Gobierno local y en la cámara era la presidenta de la Comisión de la Mujer. En su página, explicaba que decidió meterse en los movimientos de Derechos Humanos después de perder a una amiga por una bala perdida en un tiroteo entre Policía y narcotraficantes de su favela. También fue activista por los derechos de las personas LGBT y una lesbiana visible.

Había sido una de las impulsoras del movimiento contra el acoso en los carnavales de Brasil, participando activamente en la campaña #CarnavalSemAssédio. También llevaba meses tratando de llevar el debate sobre la cuestión del género y el movimiento negro al Gobierno, y estaba preparando un proyecto para reducir el número de agresiones sexuales y acoso en los autobuses municipales.

“Estoy impresionada, estremecida e indignada”, declaró la ex presidenta, Dilma Rousseff.

Amnistía Internacional y la organización de abogados del país exigieron al Gobierno una investigación rigurosa para aclarar las motivaciones del asesinato. “Es un crimen contra toda la sociedad y ofende directamente los valores del Estado de derecho”, afirmó en un comunicado la Orden de Abogados de Brasil (OAB). La capilla ardiente de Franco va a ser instalada en la cámara municipal de Rio y se han convocado marchas de protesta en las principales ciudades del país.

Nota de IGLU: Aunque en esta información se considera a Marielle Franco como lesbiana, en otras notas se  indica que se consideraba abiertamente bisexual. En el momento de su asesinato compartía su vida con Mónica Benício, una relación de 12 años.