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lunes, 3 de febrero de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Ruphert, el mítico peluquero al que las famosas de los 90 siempre 'necesitaban'

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Muere Ruphert, el mítico peluquero al que las famosas de los 90 siempre 'necesitaban'

Su nombre, asociado a la alta sociedad y a personajes de renombre, alcanzó un nivel de popularidad sin precedentes gracias a su participación en un anuncio de la década de los 80
Héctor Farrés | El Diario, 2025-02-03
https://www.eldiario.es/spin/muere-ruphert-mitico-peluquero-famosas-90-necesitaban-pm_1_12015127.html 

El sector de la peluquería española ha perdido a uno de sus máximos referentes. El 1 de febrero de 2025, a los 87 años, Ruphert falleció en Valencia. Aunque se había retirado de la primera línea hace años, el conocido estilista seguía siendo su nombre seguía siendo sinónimo de referencia y prestigio en el sector.

Ruphert fue mucho más que un peluquero, fue un fenómeno. Su nombre, ligado a figuras de la alta sociedad, aparecía en cada rincón del país, pero lo que realmente le dio ese toque de magia popular fue su aparición en un anuncio que se convirtió en un verdadero hito. 

Catapultado a la fama por un eslogan capilar
En la década de los 80, Victoria Abril, con ese tono dramático tan suyo, le decía a la cámara: “Ruphert, te necesito”. Un simple spot publicitario, pero con tanta personalidad y gracia que catapultó el nombre del peluquero al estrellato, convirtiéndolo en un referente de la televisión de aquellos años.

El anuncio, que no fue el único, no solo fue un éxito en las pantallas, sino que se coló en el imaginario colectivo de toda una generación. “Ruphert, te necesito” no solo era una frase de publicidad, era casi una declaración de amor a un estilo único.

La imagen de Victoria Abril pidiendo la ayuda de este peluquero con tanto glamour dejó claro que no se trataba de un simple estilista; Ruphert era un creador, alguien capaz de transformar a cualquiera en una versión mejorada de sí misma. El mensaje era claro: si querías estar a la altura de las estrellas del momento, necesitabas a Ruphert.

Este eslogan no solo cimentó su carrera, sino que le dio una nueva dimensión. Un peluquero que se convertía en la figura mítica de la televisión, abrazando la fama en un momento en el que los iconos eran aún más admirados. “Ruphert, te necesito” no fue solo un lema comercial, fue una declaración de estilo que se asoció con la idea de exclusividad y modernidad.

Y así, con la misma energía que siempre tuvo, Ruphert se mantuvo en el centro del famoseo patrio, demostrando que no solo era un experto en peinados, sino un visionario capaz de dar espectáculo televisivo como cuando se enfrentó con Carmina Ordóñez. 

Prácticamente no se le resistía nadie
Lo que muchos no sabían es que, detrás de esa imagen de hombre de moda, había un hombre profundamente espiritual, como él mismo solía contar. “Soy muy espiritista, soy astrólogo. Creo en Dios y en los santos. Tengo una energía muy positiva”, solía decir, dejando claro que su arte no solo dependía de tijeras y peines, sino también de una conexión más allá de lo terrenal.

Su contribución en la moda capilar es incuestionable, y su salón fue pionero al convertirse en el primero en ofrecer servicios tanto para hombres como para mujeres, marcando un antes y un después en el sector. Tanto es así que el director Federico Fellini garantizó que era “el mejor peluquero del mundo”.

Las manos de Ruphert no solo tocaron las cabezas de estrellas españolas como Lola Flores, Rocío Jurado - con la que inventó el pelo frito - o Mónica Naranjo - a la que le partió la melena en dos tonalidades -; sino que fueron más allá de nuestras fronteras, atendiendo a rostros tan importantes como Grace Kelly o Maria Callas. Su gran lamento fue no poder meter mano en la cabellera de la reina Sofía.

viernes, 12 de agosto de 2011

#hemeroteca #inmemoriam | Giò Stajano, el primer icono transexual de Italia

Giò Stajano, el primer icono transexual de Italia
Participó en 'La dolce vita' de Fellini como hombre y acabó sintiendo la llamada de la vida monástica como mujer
Mariangela Paone | El País, 2011-08-12
http://elpais.com/diario/2011/08/12/necrologicas/1313100002_850215.html

Giò Stajano sumó varias vidas en una. Y no fue solo por su propia voluntad. El azar le hizo nacer en el profundo sur de la fascistísima Italia de 1931; además, en el seno de una de las familias más afines al régimen. Su abuelo, Achille Starace, era el secretario del Partido Nacional Fascista y uno de los hombres fuertes de Benito Mussolini. Cuando el dictador le vio, primer nieto de su fiel mano derecha, le cogió en sus brazos y celebró "al joven hijo de la masculina juventud itálica". Nadie podía prever que, 20 años más tarde, Giò rompería los tabúes de un país santurrón declarándose transexual. Fue a mediados de los años cincuenta y desde entonces Stajano, fallecido a finales del mes pasado, fue para las crónicas el primer transexual declarado de Italia.

Por aquel entonces ya había abandonado Sannicola, el pequeño pueblo de Apulia donde, como su abuelo, había nacido, y vivía en Roma todas las luces y las sombras de la dolce vita. Llegó a la capital en 1952 como estudiante universitario, aunque más adelante probaría fortuna como pintor. Recién instalado en la ciudad, encontró alojamiento en Via Margutta, la mítica calle de artistas y bohemios, donde conoció a la pintora Novella Parigini, que le introducirá en la jet set romana.

Gracias a Parigini y a las buenas relaciones que consiguió entablar entró en contacto con todos los nombres célebres de la época, convirtiéndose en uno de los personajes de las glamurosas noches romanas que Federico Fellini retrataría en su celebérrima película La dolce vita. Stajano participó en el filme, pero su personaje fue eliminado y no apareció en los títulos de crédito de la obra hasta muchos años después. Según una de las múltiples leyendas que rodean la película, la inolvidable escena de la voluptuosa Anita Ekberg adentrándose en la Fontana de Trevi se inspiró en el baño que Stajano y su amiga Parigini se dieron en la Barcaccia, la fuente de la plaza de España. Pero no fue esta anécdota la que le dio fama. En 1959, un año antes de la presentación de la película de Fellini, había publicado Roma capovolta, el relato de sus alocadas noches romanas: el texto no sobrevivió a la censura, pero le convirtió en el transexual más famoso de Italia. Sin declararse activista de los derechos de los homosexuales se convirtió en un icono del movimiento gay italiano. Suyo fue también el primer espacio dedicado a los homosexuales en una revista italiana, Men.

En 1982 dio otro giro a su vida. Siguiendo el célebre ejemplo del transexual francés Jacques-Charles Dufresnoy, Coccinelle, cogió un vuelo a la ciudad marroquí de Casablanca y se sometió a una intervención para cambiar de sexo. Conservó el apelativo de Giò pero su nombre completo pasó a ser Maria Gioacchina Stajano Starace. "Para mi familia [la misma que de adolescente le sometió a tratamientos hormonales para fortaceler su masculinidad] fue casi una liberación", contó años más tarde. Empezó entonces, ya como mujer, una carrera de estrella de la pornografía y prostituta de lujo y fue cayendo en el olvido. Una condición poco llevadera para quien estaba tan acostumbrado a los focos mediáticos.

Fue así como, con ya 60 primaveras, Stajano se las ingenió para volver a dar de qué hablar. Se retiró a un monasterio en Piamonte, en el norte de Italia, y organizó el anuncio de su conversión de pecadora a monja. Pero, según declaró, acabó sintiendo de verdad la llamada de la vida monacal. No llegó a hacer los votos, pero en la "lucha contra las tentaciones" decidió retirarse a su pequeño pueblo de Apulia, donde acabó sus días.