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domingo, 18 de abril de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | Pablo nació siendo Paula: La lucha de los niños trans para reivindicar su identidad en Córdoba

Imagen: Diario de Córdoba / Mercedes y David, xadres de Paula

Pablo nació siendo Paula: La lucha de los niños trans para reivindicar su identidad en Córdoba.

Fabiola Mouzo | Diario de Córdoba, 2021-04-18

https://www.eldiadecordoba.es/cordoba/Menores-trans-Cordoba_0_1562844497.html 

Pablo nació siendo Paula. Desde que vio el mundo, hace hoy 10 años, y tuvo consciencia del espacio que le rodeaba, reivindicó su más profundo deseo: no era un niño, siempre ha sido una niña.

Paula, -en ese entonces Pablo- necesitaba ser entendida, reivindicaba su género a través de todo lo que tenía al alcance teniendo apenas tres años: rechazo a la ropa que socialmente se asigna al sexo con el que nació y a los juguetes y juegos asignados a niños, porque es lo más cercano y visible que tenía, a su corta edad, para expresar lo que sentía.

Mercedes y David Cuevas no son padres de prohibir unos juegos u otros, pero sí les llamaba la atención la rabia con la que su hijo rechazaba todo lo que socialmente tiene que ver con los niños. Aunque nació con pene, tenía ropa de chico y pistas de coches, quería llevar el pelo largo, cantar y bailar todas las canciones de Frozen y, claro, usar los vestidos de mamá.

Una cocinita fue el primer regalo unisex que sus padres le dieron, seguido de una casa de muñecas que compraron para su hermana menor y con la que lo dejaban jugar a él. "Al principio no le dábamos mucha importancia a eso, porque estaba muy pequeño, pero lo que nos llegó a chocar era la furia con la que rechazaba las cosas de niños", destaca su madre. Pablo tenía algo en su interior que no sabía cómo expresar.

Y es que el género no son dos puntas, hay grises. Biológicamente y según la carga genética, no hay personas iguales, ni por dentro ni por fuera. Lo mismo ocurre cuando se habla de la diferencia entre género, identidad y sexualidad. "Hay niñas con pene y niños con vulva", explica al respecto David, que ha aprendido mucho, en apenas unos años, sobre sexualidad, género, biología e incluso la carga genética, que nos hace diferentes a todos.

Las actitudes de Pablo y su rechazo a la masculinidad eran cada vez más frecuentes en su infancia. Los demostraba físicamente, con rabietas, con llantos, una situación incontrolable que parece ser un patrón en los menores trans y que "no comprendes al principio", comentan sus padres, que buscaron ayuda para entender qué estaba ocurriendo.

David y Mercedes son unos padres sinceros, "nadie sueña con tener un hijo trans", comenta, con dolor, su padre, y agrega que en un principio "sentía vergüenza de que las demás personas supieran que a mi hijo le gustaba jugar con muñecas, no se lo quería impedir pero tampoco se lo quería facilitar". Ahora, para David, "el miedo es social".

"Vivimos en una sociedad en la que está muy marcado el ser un hombre o una mujer", expresa David, y cuando los menores se dan cuenta de que para ellos ser del género que quieren ser no es posible, expresan la contradicción de la forma en que pueden. Las preguntas de Pablo parecían no tener respuestas en su mente y le atormentaban.

Son niños que "se han enfrentado a una contradicción meramente social desde muy pequeños y adquieren una madurez por encima de su edad". David y Mercedes lo han notado también en sus compañeros de la escuela, que han aceptado la transición de Pablo a Paula casi sin hacer preguntas. Los demás padres incluso les han agradecido por el aprendizaje en inclusión que sus hijos están adquiriendo al tener en su aula a una niña trans. David y Mercedes ahora no cambiarían por nada el aprendizaje de vida que trae consigo el proceso.

La libre elección del género
Andalucía fue la primera comunidad autónoma en permitir la libre elección del género en una ley pionera que se aprobó hace ya seis años. Con ella, se alcanzó también la despatologización de la transexualidad, que hasta ese momento era clasificada como un trastorno mental. En Córdoba, actualmente hay más de un centenar de familias con integrantes trans, según la asociación Todes Transformando Córdoba.

Ese protocolo fue el que permitió a los padres de Paula orientar y demandar los derechos de su hija en el colegio, que pudiera usar el uniforme de las chicas, cambiar su nombre en las listas, boletín informativo de calificaciones, que tenga acceso a los aseos y vestuarios que le corresponda de acuerdo con su identidad de género y también en sus documentos de identidad.

Así, parece un proceso fácil y comprensible, pero es burocrático y más o menos difícil de acuerdo a la provincia en donde viva la familia y la experiencia de los funcionarios que atienden los casos de cambio de nombre. David y Mercedes, que están involucrados en la asociación Todes Transformando, ponen de ejemplo a una familia de Jaén, que no han conseguido cambiar el nombre a su hijo, aun estando dentro del avanzado protocolo andaluz.

Es la educación y una mayor información en las escuelas lo que más echan en falta los padres de niños trans en Córdoba, que en busca de respuestas acuden a los tutores y orientadores y se encuentran, en muchos casos, con desconocimiento. Fue el caso de la familia Cuevas, que tras acudir al tutor del colegio, que les recomendó reforzar los juegos de niños y no funcionó, y una psicóloga, terminaron acudiendo a otra familia que había atravesado un proceso muy similar. Para todos, aún hoy, se trata de ensayo y error.

El proceso de hormonación
Paula siempre lo supo, nació con pene pero nunca se sintió un niño. Así lo expresa y así logró reivindicarlo. Sin embargo, a medida que vaya creciendo y llegue, que falta poco, a la preadolescencia, irán apareciendo ciertos rasgos masculinos con su desarrollo y deberá tomar, junto a sus padres, varias decisiones. La hormonación es la forma que tienen las personas trans de adecuar el cuerpo a la identidad y al género con el que se identifican. La norma andaluza garantiza la atención sanitaria para el proceso de hormonación, no así para las operaciones de cambio de sexo, por ahora.

Paula cumplirá 11 años este verano y ahora mismo “no se siente incómoda con su sexo”, sus padres iniciarán un proceso de análisis médicos para estar preparados por si llega el momento en el que Paula decida, porque “será ella quien lo decida”, iniciar el primer paso, el bloqueo a las hormonas masculinas, que empezarán a aflorar en su adolescencia y tras ello, la transición y operaciones que ella decida hacerse para verse físicamente como una mujer, si así lo quiere.

Para sus padres, ni el físico ni el sexo son ya un impedimento para que Paula sea lo que quiere y siente que es. “Hay estereotipos de género y de sexo, así como mandatos sociales que tenemos todos, como el que los hombres no se pintan las uñas o no se pueden maquillar y las mujeres se deben depilar las piernas”, para David y Mercedes “son todos condicionamientos sociales, idearios colectivos que te dicen que eso es lo que está bien y todos queremos encajar en eso y si no, lo pasas mal, y eso le pasa a estos niños, algo que mucha gente no entiende, incluso nosotros no lo conocíamos”, explican.

Una vez que a Pablo le permitieron ser Paula, ser quien era, su vida, su actitud, el rechazo hacia las cosas masculinas y su relación con otros niños cambió completamente. Su vida mejoró el día en que sus padres decidieron dar los primeros grandes pasos para su transición: la acompañaron a hacer su primera compra de ropa, se dejó el pelo largo y finalmente fue aceptaba por lo que es en su colegio, con sus compañeros y con su familia. Se acabó la rabia, las preguntas y la ansiedad, “este sí es el camino”, concluyeron sus padres, aliviados.

Llega un momento en el que el pensamiento se da un poco la vuelta, confiesan, “si Paula no fuera trans no tendría que haber enfrentado estas cosas, pero nosotros hemos aprendido tanto, nos ha abierto tanto la mente, el crecimiento personal, para ver que cada persona es diferente, singular”. El aprendizaje más importante que una niña tan pequeña hoy ha dejado a sus padres y sus maestros radica en “lo importante que es atreverse a ser uno mismo, si yo me he atrevido a hacer cosas nuevas es gracias a que he acompañado a mi hija, que me ha enseñado lo importante que es romper el miedo, muchas veces dejamos de ser por vergüenza, pero en eso está la base de la felicidad, en atreverte a ser tu mismo”.

Los padres de Paula, aunque confesaron que nadie sueña con un hijo trans, han llegado al momento en el que aseguran que “ya no sé si no hubiese preferido tener una hija trans, ahora pienso que ha sido una suerte”.

Ahora, cuando la discusión de la ley trans en España sigue abierta y conceptos como género fluido, queer, cisgénero o no binario siguen siendo prácticamente desconocidos por gran parte de la población, el colectivo cordobés demanda que las personas transexuales puedan tener un nombre y una identidad en sus documentos sin informes médicos o judiciales, solo mostrando su voluntad en un registro civil y no solo en Andalucía, sino en todo el país.

En los últimos años España ha vivido una apertura hacia el colectivo trans sin precedentes, destacan desde la asociación Todes Transformando Córdoba, en gran parte por el surgimiento de asociaciones especificas trans, "más allá de las organizaciones LGBTI tradicionales" y también la aparición de asociaciones de familias que representan a la infancia y juventud trans, "que han realizado un gran trabajo de sensibilización e información".

miércoles, 10 de marzo de 2021

#hemeroteca #trans | El colectivo de personas trans de Córdoba se concentra para exigir que la ley llegue al Congreso

Imagen: El Día de Córdoba / Acción trans en Córdoba

El colectivo de personas trans de Córdoba se concentra para exigir que la ley llegue al Congreso.

La asociación Todes Transformando acusa a Carmen Calvo de impedir que el texto inicie su trámite. Piden que Podemos, junto a los que apoyaron la investidura, hagan un registro conjunto de la ley.
Fabiola Mouzo | El Día de Córdoba, 2021-03-10
https://www.eldiadecordoba.es/cordoba/colectivo-personas-trans-Cordoba-ley-Congreso_0_1554444835.html 

El colectivo de personas trans de Córdoba apoya una iniciativa de huelga de hambre y protesta para que se desbloquee la llamada Ley Trans y finalmente llegue al Congreso de los Diputados para su debate. Desde la torre de la Calahorra, donde se han concentrado este miércoles, 10 de marzo, piden que Unidas Podemos, junto al resto de partidos que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez, hagan un registro conjunto del texto, como una proposición de ley, para que esta llegue al pleno para su debate y tramitación, hecho que daría por finalizada la huelga de hambre nacional.

La presidenta de la asociación Todes Transformando Córdoba, Carmen Cevallos, ha explicado que "los enfrentamientos entre PSOE y UP", partidos que conforman el Gobierno español, "bloquean la Ley Trans, llevando a la comunidad a sufrir las consecuencias" que afecta incluso a niños muy pequeños.

Para Cevallos, la vicepresidenta Carmen Calvo "lo que está es obstaculizando que se registre la ley, que es súper necesaria para el colectivo". Así, ha invitado a la cordobesa "a conocer la asociación y nuestra realidad" y ha afirmado que "yo cuando empecé en esto era una ignorante, pero se puede ir aprendiendo que la diversidad existe y todos tenemos cabida en la sociedad". Según el colectivo, la vicepresidenta "mantiene posiciones trans excluyentes".

"Yo puedo cambiar mi cuerpo, pero no puedo cambiar mi mente", asevera Cevallos acerca de la diferencia de género, identidad y sexualidad, un debate que se ha vuelto a abrir con el texto de la ley. "El género es un sentimiento interno que hay que escuchar, son personas que sienten su identidad, no piensan en un momento si quieren ser chicas o chicos, no es auto identificación", explica.

"Hemos tenido personas que pasan por la asociación que a veces se sienten chicos y a veces chicas, y por eso se habla de ‘todes’, el género no son dos puntas, hay muchas sillas en medio", dice Carmen Cevallos, y afirma que "son momentos tan difíciles para ellos y sus familias que en ningún momento una persona que no siente lo que es, lo dice, es tan fuerte que nadie dice eso por gusto".

Andalucía fue la primera comunidad autónoma en permitir la libre elección del género en una ley pionera que se aprobó hace ya seis años. En este sentido, Cevallos destaca que lo que se quiere lograr es facilitar la vida del colectivo de toda España y que "los niños sean felices más allá del conflicto político" pues consideran que "la legítima reivindicación de sus derechos es usada como elemento de confrontación política".

Los niños, una transición muy dura
"Paula no nació Pablo, nació Paula", expresa la abuela de una niña trans de nueve años. "Cuando le hicimos el tránsito y lo vestimos de niña, le mostramos dos fotografías y le dijimos que en una era niño y en otra una niña y dijo que no, que siempre había sido una niña y que así nació". Así lo explica su abuela, África Rodríguez, presente en la concentración de este miércoles en Córdoba.

Paula empezó su transición cuando tenía seis años y ya su familia se encuentra haciendo exámenes analíticos para, más adelante, hacer también la transición hormonal. "El día más feliz de su vida fue cuando sus padres se dieron cuenta de que era una niña", destaca, y expresa que desde muy pequeña "tenía mucha rabia dentro, lloraba y no se sentía bien y para los padres es muy doloroso, no lo comprendes al principio".

La familia de Paula luchó para cumplir el protocolo en el colegio donde estudia, donde estuvieron "reacios al principio pero su tutora lo comprendió, lo que hace falta es más información". En este sentido, el colectivo demanda que las personas transexuales necesitan tener un nombre y una identidad en sus documentos no solo en Andalucía, sino en toda España.

En los últimos años España ha vivido una apertura hacia el colectivo trans sin precedentes, destacan desde la asociación cordobesa, en gran parte por el surgimiento de asociaciones especificas trans, "más allá de las organizaciones LGBTI tradicionales" y también la aparición de asociaciones de familias que representan a la infancia y juventud trans, "que han realizado un gran trabajo de sensibilización e información".

domingo, 19 de agosto de 2018

#hemeroteca #transexualidad | Carmen Ceballos: «La transexualidad no es una decisión, es un sentimiento»

Imagen: Diario Córdoba / Carmen Ceballos
Carmen Ceballos · Presidenta de la asociación Todes Transformando (TT): «La transexualidad no es una decisión, es un sentimiento».
Araceli R. Arjona | Córdoba, 2018-08-19

http://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/la-transexualidad-no-es-decision-es-sentimiento_1245682.html

Carmen Ceballos es una mujer guerrera, una luchadora nata que lleva toda la vida implicada en mejorar las cotas de igualdad social. Técnico de educación infantil, ha pasado media vida liberada con distintos sindicatos, batallando por los derechos laborales en el comité de empresa de la Delegación de Igualdad primero y luego de Educación. Desde hace unos años, pelea además contra la discriminación y por la diversidad sexual, por la normalización de las personas Lgtbi al frente de la asociación Todes Transformando, de la que es fundadora y, actualmente, presidenta.

-Preséntese usted.
-Pues mira, soy una mujer de Bujalance, un pueblo muy luchador, tengo un hijo y llevo casada 36 años con mi marido, Paco. Me vine a Córdoba joven para estudiar Magisterio. Luego estuve en Málaga trabajando en una guardería, donde conocí las dificultades que había en las escuelas infantiles de la Junta de Andalucía. Antes de eso estuve trabajando en la residencia del Figueroa, donde formé parte del comité de empresa, y más tarde pasé a las escuelas infantiles cuando dependían de Igualdad, no de Educación. He estado en CCOO, en CGT y ahora en Ustea. Ahora estoy liberada, pero tengo mi puesto en la escuela Peter Pan, en Las Palmeras.

-Usted ha sido siempre peleona.

-Es que cuando ves que se pueden hacer cosas, hay que intentarlo. Ahora veo menos posibilidades de introducir cambios porque conoces más el terreno, antes conseguíamos mejoras a base de insistir mucho. Una vez recuerdo que pedí tantas veces unos zapatos especiales para una compañera que el delegado de Igualdad del momento sacó el dinero de su bolsillo y me lo dio. Siempre he sido un martillo pilón, me preocupa cómo mejorar la sociedad aunque sea poquito a poco. De chica, me iba a buscar a los gitanos de mi pueblo para darles clase, no me puedo quedar quieta si veo algo que no me gusta.

-¿Cuándo oyó por primera vez la palabra transexual?
-Durante muchos años esta palabra estuvo fuera de mi alcance. Recuerdo que tenía una amiga en el pueblo con la que yo estudiaba y un día su padre llegó de estar con unos sobrinos en Sevilla y nos contó que había estado en un bar, que se le sentó una rubia muy guapa encima «y después resultó que era un tío». Él lo contaba muy gracioso y nos reímos muchísimo de aquello. Luego me fui a Benidorm a trabajar y unos amigos me llevaron a un bar de gais, me impresionó ver a un hombre mayor besándose con uno joven. En ese momento pensé que el chaval lo hacía por el dinero, esa era la mentalidad y los prejuicios de la época. Después de eso, estos temas no habían formado parte de mi vida, la verdad, hasta hace unos años.

-¿Cómo recibió la noticia de que su hijo era transexual, que era un chico y no una chica como había pensado desde que nació?

-Me lo dijo con 27 años, ahora tiene 31. Si te digo la verdad, me pilló por sorpresa, no lo podía imaginar. Yo nunca he dado mucha importancia a la ropa y aunque veía que se ponía calzoncillos, pensaba que lo hacía por comodidad. Él me ha dicho que no sufra porque nunca se sintió mal en casa, que ha tenido una infancia feliz. Muchos lazos nunca le he puesto porque yo no sabía ni hacerlos. Yo siempre decía «mi hija es igual que su padre» porque se parecían mucho, en casa jugaba con lo que quería, se ponía lo que le gustaba... Me acuerdo que una feria se fue con un pantalón con un pernil largo y otro corto y entendí que era su forma de afirmarse, no sé, en ningún momento pensé que podía ser transexual, supongo que por puro desconocimiento de lo que era eso.

-¿Por qué tardó tanto tiempo en decir que era transexual?
-Berto pasó diez años en Castellón, se fue allí a estudiar Diseño. Ahora me doy cuenta de que pasó una etapa con mucha ansiedad, pero yo ni podía imaginar lo que tenía en su cabeza. Allí empezó a plantearse cosas pero, según él, no tenía referentes para entender lo que sentía. Iba a una psicóloga porque tenía un problema en la piel, se rascaba compulsivamente, hasta que un día, en una fiesta, lo confundieron con un chico y un amigo salió en su defensa diciendo que no, que ella era una mujer de los pies a la cabeza. Aquello le revolvió algo por dentro y sufrió un cuadro de ansiedad. Cuando volvió a la psicóloga, le dijo que creía que era un chico. Ella le dijo que sabía lo que le pasaba, pero que tenía que ser él quien diera el paso y lo admitiera. Nadie te puede decir lo que eres, lo que sientes, más que tú. El problema es que algunos ni siquiera se plantean o saben que pueden dar ese paso, ser lo que son. Yo he visto cómo le ha cambiado la cara a una niña con 12 años al enterarse de que era posible. Eso les quita la ansiedad de golpe, les abre un mundo. Cuando mi hijo decidió su nombre y vino por primera vez a casa, a mí no me salía, pero lo intenté. Recuerdo perfectamente la primera vez que lo llamé Berto, no lo he visto contestar más rápido, esa cara de mi hijo no se me va a olvidar, como diciendo que por fin su madre lo aceptaba.

-¿Hasta qué punto el papel de los padres es importante? -Es fundamental. Porque ellos no se relajan hasta que no ven que tú te relajas. Están tan pendientes de ti... Algunos adolescentes piensan en suicidarse al sentir el rechazo de su familia, se sienten solos, perdidos. En esos casos, tienen que esperar a cumplir los 16 años para tener edad de empezar el cambio sin autorización y sufren mucho. En el caso de mi hijo, su padre no tuvo ningún problema desde el primer momento. Le dijo que si era feliz, que adelante. Y eso que nos lo dijo por teléfono. Quería conectarse con el Skype, pero yo sabía que le pasaba algo y le insistí hasta que me dijo: «Mamá, que soy un chico, no una chica». En ese momento, yo le dije barbaridades, que eso era porque se juntaba con muchos gais... Se me fue la pinza. Me pasé dos semanas llorando y buscando en internet. Hasta que Paco, mi marido, me dijo: «Pero, ¿qué pasa?». Ahí empecé a relajarme. Me chocó mucho porque yo la veía con sus vestidos y sus escotes... aparentemente feliz. Luego me ha dicho que lo hacía para intentar encajar, que la gente le decía que estaba muy guapa así, pero que cuando llegaba a casa, él no se gustaba, no era él.

-¿Qué miedos tienen los padres?
-Sobre todo, miedo a que hagan daño a tu hijo, a que lo traten mal, que no lo acepten. Algunos temen que los niños cambien de opinión, que se sometan a un tratamiento y se arrepientan, pero esto no es una decisión, es un sentimiento, sienten que son un hombre o una mujer y que nadie los ve como son. Pero hay que hacerlo por ellos. Cuando un niño es pequeño, todo se reduce a un cambio de ropa, en su entorno infantil se entiende más fácilmente de lo que imaginamos. Luego, cada persona es un mundo. Los padres tienen que ir a demanda de los hijos, estar abiertos y receptivos porque ellos lo van pidiendo. Algunos te corrigen desde pequeños cuando les hablas como niñas y se sienten niños, otros lo expresan más tarde, depende. Cuando un niño insistentemente te da señales, está claro. A los once años, hay que ver el tema de los bloqueadores, por el desarrollo. Ahí te pones a pensar. Son reversibles, pero hay otros hándicaps. Los bloqueadores hacen que el pene se quede más pequeño, pero igual de mayores ellos no quieren quitárselo o con un pene más pequeño no pueden hacerse una vaginoplastia. Hay que explicárselo bien a ellos.

-¿La vida de los padres también cambia en este proceso?
-Completamente. Tú proyectas la vida de tu hijo en función de que es un niño o una niña y eso se cae abajo y piensas: «¡Vaya montaje tonto que me he hecho yo de una vida que no es mía!». Ese proceso lo pasamos todos y quien llega ya sabiéndolo todo, malo. Te derrumbas y a partir de ahí tienes que desaprender para aprender de nuevo un montón de cosas, cambiar el chip. Lo primero, a llamarle en masculino y por su nuevo nombre. La gente te pregunta «¿y tu niña?», y yo decía «no, ahora tengo un niño». Y me contestaban: «¿Que tienes un nieto?». Al principio, yo a veces daba la explicación y otras no. Ahora, hasta provoco la conversación porque es la única forma de normalizar las cosas. De todas formas, lo nuestro es lo de menos, tenemos que estar ahí para ayudarles porque ellos son los que tienen que tomar decisiones difíciles cada día, decidir si quitarse el pecho, las operaciones, todo para que la sociedad los acepte. Al principio tienen dudas hasta para decidir en qué servicio entran, por si les dicen algo. Mi hijo, un día, tuvo un problema en una tienda porque ya tenía barba, pero no se había cambiado aún el DNI y llamaron al vigilante porque decían que la tarjeta no era suya. La vida diaria puede ser muy dura para ellos. Hace poco, por ejemplo, hicimos una convivencia y lo primero que preguntaron los niños es que dónde era la piscina. Cuando dije que en mi casa, se quedaron tan contentos porque podían estar en tetas. Ellos no van a la piscina porque no quieren que se les vea el pecho. Las niñas lo disimulan mejor, pero los chicos ni se bañan.

-¿El proceso de los chicos es más fácil que el de las chicas?

-En general, yo creo que sí. A las chicas trans les cuesta más aceptarse a sí mismas. Hay que trabajar mucho en su empoderamiento, para que se quieran y no se obsesionen. Ellas se hacen una idea de la mujer perfecta y nunca se ven lo bastante femeninas. A la mayoría les pasa y muchas se encierran en sí mismas.

-Cuando Berto le dijo que era un chico, ¿dónde buscó ayuda?
-Yo no encontraba a nadie. Buscaba y buscaba en Córdoba, pero nada. Luego localicé al presidente de Arco Iris de Andalucía y a Padres y Madres por la Diversidad. Cuando conocí otros casos me empecé a relajar. Mi obsesión era solucionar el cambio de mi hijo en Valencia, así que empecé a moverme. Localicé a una persona de una asociación LGTBI de allí. Yo hablaba y lloraba por teléfono, del miedo que tenía. Por eso pensé que había que crear una asociación, para que nadie más pasara lo que yo, que hubiera un lugar donde buscar ayuda, información.

-¿Dónde se reúnen?
-Estamos todos los viernes por la tarde en el centro social Rey Heredia y desde el mes pasado hay una oficina de atención, también para las familias, en la Casa de la Juventud.

-¿El proceso de tránsito, la reasignación de sexo, es muy duro?
-Para unos más que para otros. Al principio, todos sueñan con despertarse un día en el cuerpo que quieren. Luego, a medida que empiezan el tránsito y ven que la gente los acepta, se relajan. Cuando están con sus iguales, se cuentan las cosas y se van sintiendo mejor poco a poco. A la asociación llegan muchas madres asustadas y cuando ven que allí hay gente normal se les va la angustia. Aunque también hay padres que de boquilla dicen que apoyan a sus hijos y por dentro no lo aceptan. En eso no influye el nivel cultural, ni que sean jóvenes o mayores. Hay personas con un nivel cultural bajísimo, que son todo amor y dan un apoyo incondicional a sus hijos, y otros universitarios que son racistas de género, con sus hijos, y no pueden ni quieren asumir la realidad.

-¿Los tratamientos son caros?
-La prestación de la Seguridad Social es lo que es. Hay padres con préstamos para que sus hijos se operen el pecho. Hay cosas que figuran en el protocolo sanitario, pero no se hacen. En Córdoba vamos bien en la asistencia endocrinológica, pero las operaciones... Se les quiere dar la misma calificación que a los cánceres de mama, pero no hay quirófanos, no hay dinero. Si un niño no puede bañarse en la playa hasta que no se opera el pecho, le estamos robando todas esas etapas de su vida. Las operaciones son caras. Los 5.000 euros no hay quien te los quite para la masculinización del tórax. La vaginoplastia, unos 12.000 euros, hasta 20.000 euros. Hay tantos niños que hay que darle una solución.

-¿Cómo se aborda este tema en los colegios?
-Yo he trabajado en escuelas infantiles y muchos niños se han quedado durante años sin acompañamiento por desconocimiento del profesorado y de los técnicos. En el 2014 se aprobó un protocolo de actuación para estos casos. Ese protocolo llegó en un archivo adjunto, sin más. Dos años después, mucha gente no lo conocía. Ahora nuestra asociación (Todes Transformando) ofrece asesoramiento de un sexólogo a los centros cuando se detecta algún caso. Se han dado varias charlas en el Centro de Profesores y en la Escuela de Magisterio. Ustea está repartiendo unidades didácticas en las que se explica que hay chicos con vulva y chicas con pene y se ha notado un cambio en los centros.

-¿Hay muchos niños con vulva y niñas con pene?
-En los colegios se detectan cada vez más porque estamos más pendientes, más abiertos, hay más conocimiento y se están viendo los casos de niños cada vez más pequeños.

domingo, 25 de febrero de 2018

#hemeroteca #transexualidad | Córdoba por la Diversidad recuerda al joven Ekai Lersundi

Imagen: Diario Córdoba / Concentración en Córdoba en recuerdo de Ekai Lersundi
Córdoba por la Diversidad recuerda al joven Ekai Lersundi.
Diario Córdoba, 2018-02-25
http://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/cordoba-diversidad-recuerda-joven-ekai-lersundi_1208421.html

La plataforma Córdoba por la Diversidad convocó el viernes pasado una concentración en memoria de Ekai Lersundi, el joven transexual vasco que, según recordaron en un manifiesto, el pasado día 15 se quitó la vida «cansado de luchar con la sociedad». Todes transformando, colectivo de esta plataforma, reivindicó el acto como «un clamor social contra la indiferencia de las administraciones».