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martes, 28 de noviembre de 2023

#hemeroteca #lgtbifobia | “Estamos desapareciendo del espacio público y es triste, pero resistimos”

La comunidad queer libanesa resiste frente a los ataques //

“Estamos desapareciendo del espacio público y es triste, pero resistimos”

Durante los últimos meses la comunidad queer libanesa está siendo atacada por discursos y comportamientos de odio a diferentes escalas. Colectivos de activistas ven detrás de esta escalada la sombra de un poder dispuesto a todo para desviar la atención, en un contexto interno candente.
Ann Sansaor | Pikara Magazine, 2023-11-28
https://www.pikaramagazine.com/2023/11/estamos-desapareciendo-del-espacio-publico-y-es-triste-pero-resistimos/ 

El pasado 23 de agosto, cuando el bar Om acogía en Beirut un espectáculo de drag queens, el establecimiento fue asaltado por un grupo de hombres. Aunque no se registraron personas heridas, el balance fue elevado: a los cuantiosos destrozos materiales se sumó el trauma sufrido por quienes asistían al espectáculo, gente que fue retenida a la fuerza en el local y obligada a contemplar la escena durante interminables minutos.

Un acto que es todo menos aislado. En Beirut, donde en 2017 tuvo lugar la primera manifestación del Orgullo de la región, la comunidad queer sufre desde hace meses ataques e intimidaciones constantes. Una ola de ensañamiento que alcanzó su cúspide este verano y un odio que parece responder a una agenda política. Así, el ataque fue reivindicado por los Soldados de Dios, una milicia cristiana que se declara protectora de la moral libanesa, y que advirtió en su cuenta de X –antiguamente Twitter– que “esto era solo el inicio”.

Unas amenazas que han conmocionado a la comunidad, sobre todo porque está claro que el Estado, ausente y corrupto, no tiene ninguna intención de proteger a las personas acosadas por su identidad u orientación sexual. A esto se le añade que desde hace un año está sumergido en una crisis multidimensional, sin presidente de la República y sin gobierno, que hace la vida imposible a la población. Un paisaje sobre el que siguen reinando fuerzas políticas para las que el respeto de los derechos humanos no es una prioridad.

Amnistía Internacional explicó en el comunicado de prensa sobre el suceso del bar Om que las fuerzas de seguridad internas impidieron que los atacantes entraran dentro del bar, pero no evitaron el ataque ni tampoco arrestaron a ninguno de los agresores. Lo que facilita que la sensación de impunidad impregne a estos matones, que no tienen ningún reparo en utilizar la violencia extrema contra personas y colectivos.

De la esperanza a la parálisis
Líbano ha sido en la última década un refugio queer en un Oriente Medio convulso. Wadih Al-Asmar, cofundador y presidente del Centro Libanés de Derechos Humanos (CLDH), explica: “Antes de 2010 las organizaciones que trabajaban en este tema lo hacían de forma muy oculta. No obstante de 2010 a 2020 hubo oleadas de manifestaciones que crearon una atmósfera revolucionaria en el país, propicia para la emancipación de la causa LGBTQI+”. “Este momento de cambio llevó a la organización de la primera Marcha del Orgullo en el mundo árabe en 2017, así como a la proliferación de espacios seguros para la comunidad”, cuenta por su parte Whard Mougharbel, directora de comunicaciones de Helem, primera organización por los derechos LGBTQIA+ creada en Beirut en 2014.

Unos avances en tolerancia y espacios propios que se han conseguido a pesar de las leyes que siguen vigentes en el país. El artículo 534 del Código Penal, heredado de la época colonial francesa, prohíbe las llamadas relaciones “contra natura” con penas de hasta un año de cárcel. La situación se ha ido deteriorando gradualmente: en mayo de 2018, el Departamento de censura canceló la nueva edición de la Marcha del Orgullo e hizo detener a su organizador. Ese mismo año, la policía hizo redadas periódicas en locales queer de la capital, situación denunciada por Human Rights Watch (HRW) en una carta mandada a l’ONU.

En junio de 2023 se produjo un nuevo punto de inflexión, cuando nueve diputados y diputadas presentaron un proyecto de ley para eliminar el artículo 534 y despenalizar las relaciones entre personas del mismo género. Un intento que, finalmente, fue fallido y desde entonces, estos y estas parlamentarias, han sido objeto de una campaña de acoso por parte de autoridades políticas y religiosas. A partir de aquí se han ido sucediendo ataques por parte de las franjas radicales de todas las confesiones religiosas, una lucha que ha terminado por acercarlas. “Un clérigo suní emitió una fatwa contra el canal MTV, percibido como pro-LGBT, y tendió la mano a Hezbollah. Este hizo cortar el canal en las zonas que controla”, prosigue Mougharbel.

Objetivo: sembrar el terror

Emma Gration, que junto con Latiza Bombé estaban realizando su espectáculo de drag queen en el momento del ataque al bar, describe cómo tuvieron que parar el espectáculo de inmediato y esconderse durante 30 minutos. Con un tono tenso añade que se vieron obligadas a ello. Si no todo podía a escalar “aún más, pero por suerte pudimos escapar del bar con ayuda de la gente”. Estos últimos meses el odio hacia la comunidad queer se ha exacerbado en los diferentes discursos políticos y religiosos. En julio, Hassan Nasrallah, jefe del grupo proiraní Hezbolá, cuya voz es escuchada alto y claro por los chiíes del país – 30 por ciento de la población total – dijo que las personas LGBTQIA+ eran un “peligro para la sociedad”.

El ministro de Cultura libanés, Mohammad Wissam El-Mortada, respondió al ataque en el bar Om cuestionando por qué los servicios de seguridad no habían impedido antes que se “promoviera la homosexualidad”. Su declaración fue acompañada con una pintura bíblica del arcángel Miguel abatiendo a un demonio.

En sus redes sociales el Sheikh Hassan Merheb – miembro superior de la autoridad religiosa sunní Dar al-Fatwa – felicitaba a los Soldados de Dios y arremetía contra la “desviación y el atraso antinatural” en favor de la defensa de “nuestras familias y a la sociedad contra este pensamiento degenerado y destructivo”.

A pesar de todo, Gration afirma que “no tiene nada que ver con la comunidad LGTBIQA+ directamente, sino con la libertad de expresión”, ya que los ataques también se dirigen hacia comediantes, periodistas o abogados, entre otros. Contra este hecho, el 25 de agosto, 18 organizaciones de medios de comunicación, entre las que figuran L’Orient-Le Jour, MTV o Nidaa al-Watan, emitieron una declaración conjunta que expresaba que “[la] demonización de las libertades, en sus diversas formas, bajo el pretexto de ‘combatir la homosexualidad’, inevitablemente afectará todas las libertades públicas”.

El sábado 30 de septiembre 24 organizaciones de la sociedad civil organizaron en el centro de Beirut una marcha por las libertades que pretendía llegar hasta el Ministerio del Interior. Sin embargo, esta también fue acusada en los medios de comunicación de “promover la homosexualidad”. Según una nota de prensa del 3 de octubre de Amnistía Internacional, “en los últimos meses, grupos libaneses han calificado el uso de ‘libertades’ y ‘derechos’ como ‘propaganda’ LGBTI, instando a la criminalización de cualquier promoción de los derechos LGBTI en Líbano”.

“Cuando llegamos a la marcha, vimos mucha gente alrededor que nos atacó como si estuviera meticulosamente preparada”, describe con rabia Mougharbel. Como pasó con la agresión anterior, explica que “después de recibir una paliza, abrí las redes sociales para buscar apoyo. Lo único que encontré fue odio”.

En busca de un chivo espiratorio
Tanto Whard Mougharbel como Emma Gration coinciden en que, estos ataques, aunque son llevados a cabo por milicias callejeras, tienen el mismo denominador común: las autoridades libanesas. Y afirman que estas agresiones suelen producirse cuando salta algún escándalo relacionado con la desastrosa situación económica del país, al parecer, con la intención de taparlo. Por ejemplo, el ataque al bar Om sucedió al mismo tiempo que se publicaba una auditoría que denunciaba “las malas praxis” del Banque du Liban (Banco del Líbano). Esta, fue exigida por estados extranjeros donantes después que en 2019 el Banco se viera afectado por un colapso financiero que congeló los ahorros de la mayoría de sus clientes. “Siembran terror, hacen el trabajo sucio para permitir que los líderes libaneses mantengan el poder desviando la atención de los problemas reales”, dice Whard Mougharbel.

“Existe una especie de unión sagrada de todos los oscurantistas, suníes, chiíes y cristianos, en torno a esta cuestión. Buscar chivos expiatorios entre las minorías sexuales es una estrategia que conviene a la clase política libanesa, pero también a la oligarquía financiera y a los clérigos, todos ellos interesados en desviar la atención de la población de los delitos financieros que se han cometido o de la negligencia del gobierno”, explica el científico libanés Karim Émile Bitar.

Estos escándalos financieros que azotan al país desde hace una década fueron la gota que colmó el vaso para que se iniciara la Revolución del 17 de octubre en 2019. Entonces, miles de personas desafiaron el ‘statu quo’ libanés. Ahora, los líderes políticos, temerosos de volver a llegar al límite de perder el control de la situación, “están haciendo todo lo posible para impedir las manifestaciones y que la gente vuelva a las calles”, afirma Mougharbel.

“Por desgracia, la reacción por parte de las fuerzas políticas y de sus seguidores es muy violenta contra todas las personas de la comunidad queer. Somos el eslabón más débil, y por tanto las más expuestas a este tipo de venganza”, analiza Wadih el-Asmar presidente del Centro Libanés de Derechos Humanos.

Esto también está afectando a las organizaciones que trabajan por la defensa de los derechos LGBTQIA+. “Nuestra misión era integrar y descentralizar servicios para dárselos a la comunidad y este es un desafío importante”, cuenta Whard Mougharbel de la oenegé para la protección LGBTQIA+ Helem. Sin embargo, ahora se encuentran ante la imposibilidad de aportar este servicio a la sociedad. A esto se suma el peligro de que sus actividades sean prohibidas por la criminalización que están sufriendo. De hecho, en junio de este año el Centro Cultural Islámico presentó a la fiscalía una solicitud de cierre del Helem. Esta demanda fue dirigida al Ministerio del Interior, quien no tomó medidas al respecto, pero si restringió los actos relacionados con el mes del Orgullo.

“Debemos cambiar el sistema con un enfoque revolucionario”
La escena drag queen ha sido una gran partícipe de la cultura pop libanesa a mediados de los noventa y principios de los dos mil. El mejor ejemplo es Bassem Feghali, que en 2006 tenía un programa en la radio estatal llamado “Alf Wayle Bi Layle”, donde cada día imitaba a una celebridad diferente. Actualmente, otras muchas han seguido su estela como Andrea, Zuhal o Diva Beirut. “Fui educada en un país que en la región era considerado la tierra de la libertad, pero eso ha cambiado. La cultura drag queen en el Líbano es antigua y está integrada en nuestra identidad colectiva”, describe Whard Mougharbel.

“Nadie destaca el talento de las drag queens y de los espectáculos”, apunta Ivy Enchanté, modelo trans que abandonó el Líbano por la situación económico-social y ahora vive en Portugal. Y añade con indignación: “He viajado por muchos países en los últimos dos años y, para ser sincera, la escena queer en el Líbano es muy buena en comparación con otros países”. Emma Gration explica orgullosa que ellas llevan haciendo espectáculos en Beirut desde hace ocho o nueve años y no era un problema, “porque siempre ha habido drag queens aquí”. Para ella la cultura drag forma parte de una especie de lugar seguro: “Cantamos, bailamos, hacemos que la gente se sienta bien en los tiempos que corren en Líbano”.

Actualmente, sin embargo, la situación de inseguridad les está obligando a invisibilizarse. “Las mujeres trans se ven reducidas a dejarse crecer la barba, yo misma también he tenido que cortarme el pelo”, manifiesta Whard. “Estamos desapareciendo del espacio público y es triste, pero seguiremos resistiendo lo mejor que podamos.”

“Nadie está a salvo, al atacarnos a nosotras están atacando a todas las minorías y personas discriminadas que hoy están en peligro”, advierte Wahrd Mougharbel. En el Líbano la ira también se lanza contra las personas refugiadas sirias, así como otros colectivos migrantes que viven a la sombra de la sociedad libanesa.

Ivy Enchanté manifiesta con tristeza que con la situación que hay actualmente no volverá pronto a su país: “Necesito protegerme”. A lo que Emma Gration añade “Esto no significa que no estemos luchando, simplemente no tan visible como antes”.

“Nuestra lucha es interseccional, no se trata solo de derechos queer, debemos cambiar el sistema con un enfoque revolucionario”, apunta Mougharbel. Estas palabras evocan a los sentimientos de cambio radical que inundaron el país en 2019: derribar el sistema sectario, desarmar a las milicias, luchar contra la corrupción y por una justicia independiente y, sobre todo, devolver al Líbano la soberanía que ha perdido como consecuencia de las luchas de poder regionales. “El futuro del Líbano dependerá tanto de su capacidad de manejar las guerras subsidiarias que ocurren en su territorio, y de su facultad de defender las libertades públicas”, concluye Karim Emile Bitar.

Desde el pasado 7 de octubre, sin embargo, se baraja la posibilidad de que el Líbano sea arrastrado a una inminente guerra contra el Estado israelí, por lo que ahora mismo la frustración y el miedo recorre a todo el país. “Me temo que, una vez superado el momento de extrema tensión regional que estamos viviendo, la comunidad LGBTQI+ volverá a encontrarse en el punto de mira y será blanco de formas aún más violentas por parte de los reaccionarios del país”, analiza Wadih el-Asmar.

miércoles, 16 de agosto de 2023

#hemeroteca #lgtbifobia | Líbano inicia un proyecto de ley contra la homosexualidad tras prohibir el estreno de 'Barbie' en sus cines

20 Minutos / Margot Robbie en 'Barbie' //

Líbano inicia un proyecto de ley contra la homosexualidad tras prohibir el estreno de 'Barbie' en sus cines

La película ha sido prohibida porque "promueve la homosexualidad" y va "en contra de los valores familiares".
EFE | 20 Minutos, 2023-08-16
https://www.20minutos.es/noticia/5164991/0/libano-inicia-un-proyecto-ley-contra-homosexualidad-tras-prohibir-estreno-barbie-sus-cines/

El ministro de Cultura de Líbano, Mohamed Murtada, ha presentado este miércoles en el Consejo de Ministros un nuevo proyecto de ley que castiga con penas de cárcel la promoción de las relaciones homosexuales. Lo hace, así, apenas una semana después de haber prohibido la proyección de la película Barbie en los cines de todo el país por considerar que "promueve la homosexualidad" y que va "en contra de los valores familiares" del país.

"Presenté una propuesta de proyecto de ley que busca ser estricta en combatir la promoción de la homosexualidad, el fomento o incitación a esta perversión, o comercialice ideas que justifiquen el abuso a menores", ha expresado Murtada en su cuenta de X, antes Twitter, en relación a su nueva propuesta legislativa.

El ministro ha instado así al Gabinete de Ministros a que apruebe la legislación con la mayor brevedad posible para que esta pueda ser transferida al Parlamento.

Según el documento presentado al órgano gubernamental, el proyecto de ley contempla penas de hasta tres años de cárcel y multas equivalentes a unos 5.600 dólares por "cada acto que promueva las relaciones sexuales pervertidas contra la naturaleza, explícita o implícitamente". Asimismo, la propuesta estipula las mismas penas para quienes fomenten "la posibilidad de cambio de sexo o publiquen información dirigida a menores que les haga querer cambiar su género u orientación sexual".

Igualmente, en el caso de que alguno de estos actos sea llevado a cabo por una persona que ostente un cargo público, se revocará su inmunidad legal, según el texto remitido por Murtada, y las penas establecidas se duplicarán.

La propuesta llega en un momento en el que los derechos LGTBI vuelven a estar en pleno debate en el Líbano después de que el líder del grupo chií Hizbulá, Hasán Nasrala, cargase contra las relaciones homosexuales dos veces en las últimas semanas, llegando a decir que quienes las lleven a cabo, deben ser "matados".

Aunque el Líbano es considerado uno de los países menos conservadores y con mayor libertad de expresión de Oriente Medio, la comunidad LGTBI todavía se enfrenta a problemas en el país mediterráneo, donde las autoridades llegaron a prohibir el año pasado la celebración de eventos organizados por ella.


Y TAMBIÉN...
'Barbie' es retirada de las salas de cine de Argelia acusada de "ataque a la moral"

La película protagonizada por Margot Robbie se pudo estrenar sin problemas el pasado 21 de julio y ha generado colas de espera antes de las proyecciones antes de ser retirada repentinamente por las autoridades.
EFE | Cinemanía, 20 Minutos, 2023-08-14
https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/barbie-retirada-salas-cine-argelia-ataque-moral-5164555/

domingo, 30 de julio de 2023

#hemeroteca #homofobia | Hezbollah volvió a atacar a la comunidad LGBT+: “Las relaciones homosexuales son un peligro real”

Hassan Nasrallah se dirige a sus seguidores, 2023-07-29 //

El grupo terrorista Hezbollah volvió a atacar a la comunidad LGBT+: “Las relaciones homosexuales son un peligro real”

Las declaraciones del clérigo chiíta Hassan Nasrallah generaron fuerte rechazo en el colectivo. En junio de 2022, el Ministerio del Interior del Líbano había pedido a la policía que prohibiera los eventos que “promuevan la perversión sexual”
Infobae, 2023-07-30
https://www.infobae.com/america/mundo/2023/07/30/el-grupo-terrorista-hezbollah-volvio-a-atacar-a-la-comunidad-lgbt-las-relaciones-homosexuales-son-un-peligro-real/

El líder del movimiento terrorista libanés Hezbollah calificó este sábado a las relaciones homosexuales como un “peligro real”, en una nueva muestra de rechazo a la comunidad LGBT+.

Esta es la segunda diatriba en menos de una semana del político y clérigo chiíta Hassan Nasrallah contra la comunidad LGBT+.

“No estamos inventando una batalla, ni estamos inventando un peligro, esto es un peligro real”, dijo en un discurso televisado con motivo de la celebración anual de Ashura, la festividad musulmana chiíta más importante.

En otro discurso previo, Nasrallah hizo comentarios contra la comunidad LGBT+ que generaron fuerte repudio. Aseguró que en materia de relaciones sexuales, no había diferencia entre “soltero y casado” para un homosexual y que, según la ley islámica, “incluso soltero, tenía que ser asesinado”.

La policía ha allanado lugares frecuentados por la comunidad LGBT+ y algunas de sus reuniones son regularmente prohibidas o canceladas debido a amenazas.

En junio de 2022, el ministro del Interior pidió a la policía que prohibiera los eventos que “promuevan la perversión sexual”, aludiendo a los de la comunidad, ya debilitada por la enorme explosión del puerto de Beirut en 2020, que destruyó muchos de sus lugares de reunión.

Quienes se manifiestan en contra de la comunidad LGBT+ exigieron entonces una mayor represión estatal contra ellos y organizaron conferencias sobre los “riesgos” de la homosexualidad y sobre las terapias de conversión.

“En Líbano, este peligro comenzó a través de ciertas instituciones educativas y a través de varias ONG”, insistió el sábado el líder de Hezbollah proiraní, pidiendo al gobierno “y en particular al Ministerio de educación libanés (...) la protección de los niños”.

Al igual que muchos libaneses, y frustrados por la hostilidad por razones de orientación sexual e identidad de género, miles de personas LGBT+ se han exiliado en los últimos años, aislando aún más a las personas del colectivo LGBT+ que quedan en el país.

En 2018, un fallo judicial que declaró que las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo no eran ilegales dio esperanza a la comunidad gay que las cosas podían comenzar a cambiar, pero la homosexualidad aún puede ser castigada por la ley.

La última decisión del Ministerio del Interior “realmente exacerba ese sentimiento de miedo” de vivir en el Líbano, dice Tarek Zeidan, director de la asociación Helem, considerada el principal grupo árabe que defiende los derechos de las personas LGBT+.

Los activistas anti-LGBT+ han reaparecido con más fuerza pidiendo al Estado que continúe tomando medidas enérgicas contra la comunidad, y se han realizado conferencias sobre los “riesgos” de la homosexualidad, así como otras recomendando las terapias de conversión, prohibidas en buena parte del mundo occidental en los últimos años.

Rasha Yunes de ‘Human Rights Watch’ protestó por una “ausencia total de marco legal” y “un precedente peligroso”. En el mismo sentido, la Coalición en Defensa de la Libertad de Expresión en el Líbano condenó lo que llamó una “persecución” de la comunidad LGBT+ por parte de autoridades locales.

Los activistas dicen que han recibido llamadas telefónicas de agentes de la ley “dejando en claro que están monitoreando sus cuentas de redes sociales”, señaló Younes.

jueves, 5 de diciembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Líbano y el sexo bajo la revolución

Imagen: Google Imágenes / Sasha Elijah
Líbano y el sexo bajo la revolución.
En el país las realidades LGTBI son tan dispares que podría decirse que es uno de los países más liberales de la comunidad árabe, sin que ello exima de la existencia de un estancamiento en la evolución de los derechos humanos.
Murad Odeh | ABC, 2019-12-05
https://www.abc.es/internacional/abci-libano-y-sexo-bajo-revolucion-201912051627_noticia.html

Es viernes y Fateen, un chico sirio de 22 años, se descarga una aplicación para ligar con otros gais, esperando encontrar conversación con algún chico de la zona. Trata de controlar la ansiedad que le produce la situación y con el rabillo del ojo está pendiente de la llegada de su hermano, con el que comparte habitación en una casa de acogida en Souk el Gharb, a veintitrés kilómetros de la capital del Líbano, Beirut.

Abrir cualquier aplicación de esta índole en la zona es como adentrarse en campo enemigo a cara descubierta y sin protección. Sin embargo, hace tanto tiempo que no lo intenta que se ha olvidado de que el Ministerio de Telecomunicaciones libanés tiene prohibido el uso de Grindr (una conocida aplicación móvil) desde enero de 2019, y una mezcla de frustración y tranquilidad le hacen guardar el teléfono de nuevo en el bolsillo. «Hay formas de burlar la seguridad, aplicaciones que modifican tu IP para tener acceso a Grindr, pero sinceramente, después de lo que ha pasado en Egipto, me da miedo lo que pueda hacer el gobierno», asegura Fateen, que ya se muestra bastante escéptico con la posibilidad de encontrar pareja. Hace pocos años, el Gobierno egipcio hizo uso de esta herramienta para localizar a gais y lesbianas, con la intención de capturarlos y condenarlos por «conducta inmoral».

En el Líbano, las realidades LGTBI son tan dispares que podría decirse que es uno de los países más liberales de la comunidad árabe, sin que ello exima de la existencia de un estancamiento en la evolución de los derechos humanos. La línea que separa cultura y religión, cuya presencia es inexorable en la política del país, se diluye en una sociedad a caballo entre el aperturismo y la tradición. El Líbano cuenta con 18 confesionalidades reconocidas, muchas de ellas derivadas del cristianismo y del Islam, lo que explica el poco calado de las ideas liberales en los territorios rurales.

La batalla es aún más complicada para el gran número de inmigrantes sirios que ha llegado durante la última década. El talante con el que Fateen hace frente a esta reivindicación no es más que un ejemplo de la doble carga que muchos refugiados LGBTI deben asumir: «Es muy complicado conseguir un trabajo siendo sirio, hay una especie de racismo hacia los que hemos venido de fuera. No tengo pasaporte sirio porque no me presenté al servicio militar y, por consiguiente, aquí tampoco tengo documentación».

A su corta edad, el pasado que arrastra Fateen no ha conseguido ensombrecer ni una pequeña parte de su personalidad. Sigue siendo un chico risueño, alegre y con aficiones tan inofensivas como la fotografía. De hecho, el tono de su voz se vuelve aún más tierno recordando los días en que su madre estaba a cargo de él y de sus siete hermanos: «Era una de las personas más luchadoras que he conocido. Mi padre la dejó sola y ella seguía cuidando de todos nosotros, del huerto, de los animales y de la casa. Un día se cortó con un cuchillo oxidado mientras cocinaba, y la situación se complicó tanto en el hospital que acabó falleciendo». Hoy en día, la vida de Fateen es un libro lleno de secretos que pocas personas conocen. Nadie sabe de su sexualidad, por mucho que haya podido ver a otros homosexuales compartiendo su vida abiertamente. «Uno de mis profesores es gay y lo dice en sus redes sociales, pero pasa la mitad del tiempo fuera del país y tiene suficiente dinero como para estar a salvo, no es lo mismo».

El escenario LGTBI del Líbano ofrece una realidad a la que acercarse desde puntos de vista muy diferentes. Las manifestaciones se suceden año tras año, el Orgullo Gay de Beirut batalla -todavía sin éxito- por superar la censura de los gobernantes, los locales de ambiente se visitan como si formaran parte de una cultura underground, pero existen y son un oasis de libertad para muchos. A pesar de las leyes que condenan y penalizan las relaciones homosexuales, la capital es el epicentro de una candente revolución en silencio. Un grito albergado durante muchos años en el corazón de los libaneses, que forma parte del estertor que agita las calles de Beirut en las protestas de los últimos días.

Sin embargo, los libaneses que forman parte de la comunidad LGTBI participan en un baile de máscaras en el que la apariencia sigue siendo una salvaguardia de la dignidad. En el Código Penal Libanés abundan los artículos susceptibles de ser interpretados de forma que justifiquen la criminalización del colectivo. Los artículos 531, 532 y 533 velan por la «ética y moral públicas». El artículo 526 castiga la «incitación al libertinaje», mientras que el artículo 534, el más polémico de todos, condena «cualquier acto sexual contrario al orden natural». Ninguno de estos supuestos es explicado en detalle dentro del documento, lo que permite que jueces y policías juzguen cada situación desde una subjetividad alarmante. Los espacios públicos para el debate sobre las libertades sexuales son inexistentes en el país. Algunos encuentros sobre libertad e igualdad, como la conferencia NEDWA, fueron disueltos el año pasado por el gobierno sin justificación alguna. La política avanza a pasos anodinos, mientras el tiempo se escapa para las generaciones más jóvenes, que no quieren esperar ni un minuto más para la transformación.

Los transexuales, excluidos

El año pasado, el Observatorio de Derechos Humanos (Human Rights Watch) documentó, a través de 55 entrevistas a mujeres transexuales residentes en el Líbano, cómo los abusos de las fuerzas militares en las calles del país se cometían sin ningún tipo de filtro. Mirna, una mujer siria transexual de 22 años, describe el encuentro sucedido en mayo de 2017 cuando caminaba con su primo. «Pasábamos por delante de una base militar en Jounieh (norte del Líbano). Un militar nos llamó y cuando me acerqué me dijo, pensaba que eras una mujer. Rebuscaron en mi bolso y encontraron un cargador de móvil rosa. ¿No tienes suficiente con tener pinta de maricón, sino que encima llevas un cargador rosa?, me dijo. Me llevaron dentro y registraron mi móvil. Cuando el militar encontró una foto mía con los labios pintados me dio con toda la mano abierta en la cara. Su mano era del tamaño de mi cara y el golpe me dejó el cuerpo entero en shock».

Los partidos políticos que manifiestan su apoyo al colectivo LGTBI solamente hacen alusión a los derechos de los homosexuales. La comunidad transexual está excluida de cualquier consideración dentro de la lucha por los derechos humanos e incluso dentro de la revolución feminista, siendo condenados a un ostracismo forzado que complica aún más las posibilidades de una vida digna.

Algunas de ellas luchan encarecidamente de forma visible y son los agentes más disruptivos y molestos para el conservadurismo libanés. Sasha Elijah es una mujer cuya carrera está marcada por el largo camino que ha tenido que pasar para poder definirse sin miedo como modelo y transexual. Ha sido insultada, golpeada, amenazada de muerte y encarcelada; pero, sin quererlo, se ha convertido en uno de los referentes en la lucha por la visibilidad de las personas transexuales. «No tengo miedo de mostrar quién soy, especialmente en este país. Quiero que la gente sea consciente de cuál es la situación de las transexuales».

Por mucho que comiencen a ondear banderas de colores por la ciudad de Beirut, entre algunos círculos como el de Fateen, aún se necesitará una nueva revolución que consiga desestigmatizar la homosexualidad. «Aquí la palabra gay se utiliza como un insulto. Sería imposible que se lo contara a nadie», confiesa. En una ocasión, su hermano encontró en el historial de búsquedas de su ordenador la palabra «gay». Desde entonces comparten un secreto que, lejos de construir una relación de confianza, ha derivado en ataques continuos de su hermano para tratar de controlar su sexualidad a base de golpes.

Tras varias semanas después de la entrevista con Fateen, en una nueva comunicación relata alegremente que ha logrado hacerse con un pasaporte libanés desembolsando once mil dólares, gracias al préstamo que le han realizado algunos de sus amigos y el orfanato en el que vive. Sus lejanos deseos de comenzar una vida libre de ataques y de intolerancia comienzan a adquirir tintes de realidad. Quizás por eso, lejos de evocar un sentimiento de pena, Fateen ha tratado siempre de demostrar que hay voluntades que ni la política ni la cultura pueden frenar.

viernes, 2 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #musica | El icono gay que reta a la Iglesia y al Gobierno en Líbano

Imagen: El País / Hamed Sinno
El icono gay que reta a la Iglesia y al Gobierno en Líbano.
El concierto de la banda de rock más popular del país, Mashrou Leila, ha sido cancelado por amenazas de grupos cristianos radicales.
Natalia Sancha | El País, 2019-08-02
https://elpais.com/internacional/2019/07/31/actualidad/1564595393_804362.html

Tras varias semanas de pulso entre la iglesia católica maronita y la banda de rock Mashrou Leila, los clérigos cantan victoria y el Gobierno de Líbano calla. El grupo no actuará el próximo 9 de octubre en el Festival Internacional de Biblos (histórica ciudad cristiana en la costa libanesa) tras ser objeto de una campaña homófoba en las redes sociales. Grupos cristianos radicales e incluso del propio arzobispado de Biblos les acusan de “socavar los valores religiosos” y “fomentar la homosexualidad”. Tras una década sobre los escenarios, Mashrou Leila se ha convertido en un icono en la música libanesa. Sus canciones las corean miles de jóvenes identificados con la denuncia de los corsés sectarios, la sangría de universitarios sin trabajo, el nepotismo crónico o la defensa de los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBI. El vocalista, Hamed Sinno, conocido como el Freddie Mercury libanés por su bigote, se ha convertido en un símbolo entre los gais árabes al defender abiertamente su homosexualidad en un país donde puede ser condenado hasta a un año de cárcel.

Paradójicamente, Beirut ha sido la única capital árabe en celebrar el día del orgullo gay. Una parte de la sociedad rechaza, con protestas crecientes desde 2015, el estancamiento de un sistema político anclado en el reparto del poder sobre la base de cuotas confesionales y reivindica una mayor libertad.

Las dos canciones que han hecho rugir a los fundamentalistas cristianos se remontan a 2015. ¿Por qué arremeten ahora? “Los religiosos sienten que están perdiendo sus privilegios y poderes ante el avance de los movimientos sociales liberales, por eso necesitan movilizar a los grupos más vulnerables de entre sus seguidores con discursos populistas”, responde George Azzi, cofundador de la ONG libanesa Helem para la defensa de los derechos LGTBI.

Once ONG han presentado este miércoles una queja ante el fiscal general en Beirut para exigir medidas contra los que amenazan al grupo musical y reclamar explicaciones por el interrogatorio de las fuerzas de seguridad a dos de sus integrantes. “La decisión del Gobierno de actuar contra Mashrou Leila y al mismo tiempo ignorar las amenazas a los conciertos de la banda muestra que está usando selectivamente las leyes contra los insultos y la incitación para censurar las opiniones contrarias”, indicó en un comunicado Lama Fakih, responsable para Oriente Medio de la ONG Human Rights Watch (HRW).

El propio grupo también se ha pronunciado. “Se trata de una campaña orquestada que ha culminado con amenazas de muerte”, afirma en un comunicado del martes lanzado en las redes sociales. Los dos músicos interrogados fueron puestos en libertad sin cargos. No obstante, ante las amenazas recibidas, el festival anuló el concierto con el argumento de que quería "evitar un baño de sangre”.

Regresión de libertades
“Este incidente pone de manifiesto la fragilidad de las instituciones estatales, que se pliegan a las presiones de grupos radicales religiosos que negocian concesiones fuera del Estado de derecho”, sostiene en una conversación telefónica desde Beirut Ayman Mhanna, director ejecutivo de Samir Kasir Foundation (SKeyes). “ Es simplemente el resultado natural de meses y meses de regresión en materia de libertad de expresión en Líbano donde ha vuelto a primar seguridad sobre libertad”, añade.

El Gobierno libanés se ampara en la vecina guerra siria, la amenaza yihadista y el peso de los refugiados (una cuarta parte de la población de 4,5 millones de habitantes) para reducir espacios de libertad en nombre de la seguridad nacional. En el último año, según las ONG de derechos humanos del país e internacionales se ha incrementado el número de defensores de derechos humanos, activistas en las redes sociales y periodistas que han sido condenados a varios meses de cárcel o penas de multa por supuestos insultos al Estado y ofensas a los valores de alguna de las 18 confesiones oficiales.

El debate por la suspensión del concierto de la banda Marshou Leila ha incendiado las redes sociales al que se han sumado personalidades como el conocido compositor Marcel Khalife. “La tarea más apremiante que uno puede desempeñar hoy es sacudir la fe del país en todas sus creencias. Es un deber. [...] Que el país resurja por encima del miedo”, ha escrito el artista en su página de Facebook. “Se pueden cometer masacres sectarias, degollar sobre la base del carné de identidad y profanar lugares santos, pero herir las sensibilidades al hablar de rituales religiosos es no tener modales”, ironiza el conocido tuitero libanés Karl Sharro.

Una década de broncas confesionales
En el próximo Festival Internacional de Biblos, el grupo había de celebrar su décimo aniversario de una banda que no se formó en un garaje de los suburbios de Beirut, sino en la prestigiosa Universidad Americana de Beirut (AUB), en las aulas de la facultad de arquitectura. Sus integrantes se juntaron para “relajar tensiones” durante las ‘jam sesions’ que tenían lugar por las noches, cuando trabajaban en los proyectos que habían de entregar al día siguiente. De ahí que el nombre del grupo sea Mashrou Leial (proyecto de noche, en árabe). Empezaron durante los meses de extrema tensión político-confesional cuando musulmanes suníes y chiíes se enfrentaron en las calles de la capital libanesa que inundaron con más de un centenar de muertos aquel mayo de 2008.

Una década después, Mashrou Leila se ha convertido en la víctima de ese mismo poder que denuncian. Este año la banda árabe a lanzado su primera canción en inglés, Cavalry (Caballería), en cuyo videoclip un grupo de niñas (supuestamente palestinas) se encaran con soldados (supuestamente israelíes). Cuestionado por un periodista sobre el mensaje de la canción, el vocalista Hamed Sinno respondió: “Se trata de ir a una pelea que sabes que vas a perder, pero, de todas formas, vas”.

miércoles, 31 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #musica | Líbano prohíbe el concierto del grupo gay Mashrou' Leila para "evitar un derramamiento de sangre"

Imagen: El Mundo / Hamed Sinno, de Mashrou Leila
Líbano prohíbe el concierto del grupo gay Mashrou' Leila para "evitar un derramamiento de sangre".
La banda se enfrenta a una cruzada en su propio país, la iglesia exige la cancelación de su participación el próximo 9 de agosto en el festival internacional de Biblos, una cita imprescindible del estío libanés.
Francisco Carrión | El Mundo, 2019-07-31
https://www.elmundo.es/cultura/2019/07/31/5d403261fc6c8386558b45c4.html

"Hermano, no me olvides/ mi amor, mi premio/ Me hubiera gustado mantenerme cerca de ti/ presentarte a mis padres, coronar mi corazón/ cocinarte, barrer tu casa/ malcriar a tus hijos, ser tu ama de casa/ pero estás en tu casa y yo en otra...". La letra, tal vez la primera canción gay del pop árabe, es un básico del repertorio de Mashrou' Leila, la banda libanesa que ha hecho de la libertad su bandera.

Prohibido en Egipto y vetado en Jordania, el grupo se enfrenta ahora a una cruzada en su propio país, un crisol de credos que tampoco está vacunado contra el conservadurismo que habita la región. La iglesia maronita le ha declarado la guerra por unas letras que consideran un atentado contra la moral. La eparquía maronita católica de Biblos -un trasunto de las diócesis occidentales- prendió la llamada denunciando que las canciones de Mashrou' Leila "vulneran los valores religiosos" y exigiendo la cancelación de su participación el próximo 9 de agosto en el festival internacional de Biblos, una cita imprescindible del estío libanés que se celebra entre las ruinas del antiguo puerto de este pueblo de pescadores emplazado a 42 kilómetros de Beirut.

La llamada a suspender su actuación ha recibido el entusiasta apoyo de los sectores más recalcitrantes de la iglesia local, con sus clérigos a la cabeza. "Llamo a los hijos de Biblos y el Líbano a boicotear el espectáculo, que propagará la promiscuidad, la corrupción y violará todo lo que es sagrado", arguyó el padre Camille Mubarak, sacerdote de una urbe mediterránea que en el siglo XII cayó en manos de los cruzados, como recuerda un castillo construido a partir de los restos de templos romanos. "He contactado con los parlamentarios locales y otros responsables cristianos y les he trasladado que este concierto representa un peligro para nuestra comunidad", agregó el también clérigo Abdu Abu Kasem.

La activa campaña para evitar que las incómodas canciones de Mashrou' Leila resuenen, como en ediciones anteriores, por el páramo ha incluido peticiones de hacerlas callar "a la fuerza". Tras días de amenazas y advertencias, la organización del festival arrojó la toalla este martes. "En una decisión sin precedentes, y como resultado de una sucesión de acontecimientos, el comité organizador se ha visto obligado a suspender el concierto de Mashrou' Leila para evitar el derramamiento de sangre y garantizar la estabilidad y la seguridad, frente al comportamiento de algunos. Lamentamos lo sucedido y nos disculpamos con el público". El festival no ofrecerá un grupo alternativo porque "Mashrou' Leila resulta insustituible".

La banda, con un estilo que mezcla pop, jazz y ritmos orientales y latinos y con actuaciones programadas este otoño en Los Ángeles y Nueva York, no ha dudado en plantar batalla. Jamás se han escondido. Hace años que su vocalista y autor de las letras, Hamed Sinno, reconoció en público su homosexualidad. "Alguien tenía que hacerlo", respondió Sinno cuando le interrogaron por su sonada salida del armario. Precisamente en 2010, durante su primer concierto en el festival de Biblos, el líder del grupo apareció sobre el escenario con una bandera arcoiris para júbilo del público y tormento de las autoridades que habían acudido. Desde entonces, se ha convertido en uno de los contados iconos que defienden los maltratados derechos de la comunidad homosexual en Oriente Próximo, perseguida por fuerzas de seguridad y milicias y demonizada en unos amordazados medios de comunicación.

"Somos cuatro libaneses de diferentes religiones unidos por nuestro amor a la música que estudiamos arquitectura en la Universidad Americana de Beirut", esbozó la banda en un comunicado en el que denuncian ser víctimas de una "campaña de difamación" tras años cantando unas composiciones que "no intentan ofender a nadie ni a su sistema de valores". "Nuestro objetivo es promover nuestro arte y arrojar luz sobre las causas humanas, ni más ni menos, respetando a todas las religiones y sus símbolos".

La arremetida de las autoridades eclesiásticas ha estado acompañada por muestras de adhesión como la presentación de una demanda por un abogado ante la fiscalía pública en la que insta al Estado libanés a juzgar a la banda por "insultar la religión, instigar el sectarismo y propagar y promover la homosexualidad", ilegal según el código penal local. Dos miembros del grupo fueron arrestados el pasado miércoles por la Seguridad del Estado y liberados poco después por orden de la fiscalía general.

La campaña de odio suscitó la rápida condena de organizaciones como Amnistía Internacional. "Las autoridades, principalmente el ministerio de Interior, tienen la responsabilidad de adoptar las medidas necesarias para garantizar que la banda es protegida de esta malévola campaña y que el concierto no es cancelado por motivos de seguridad", señaló Lynn Maalouf, directora de investigación de Amnistía en Oriente Próximo, antes de que el festival decidiera plegarse a las amenazas. Los activistas de derechos humanos recuerdan la contribución de Mashrou' Leila a abordar desde la música tabúes de la sociedad árabe como el patriarcado, la homosexualidad, la guerra, la violencia doméstica o la corrupción que ha arrasado las aspiraciones de generaciones enteras.

Su defensa cerrada de las libertades públicas les ha convertido en blanco de los actuales amos de Oriente Próximo: autócratas y pacatos líderes religiosos, musulmanes y cristianos. En 2017 Jordania canceló un concierto de Mashrou' Leila tras las críticas de parlamentarios y clérigos y poco después de levantar un veto que pesaba sobre el grupo desde un año antes. En Egipto, tampoco son bienvenidos desde que enseñas del movimiento LGTBI asomaran por un concierto en septiembre de 2017 y las fuerzas de seguridad desataran una campaña de arrestos de los asistentes, acusados de libertinaje.

A pesar de los nubarrones, las cuatro almas del grupo nunca han claudicado y siguen denunciando el "conservadurismo fanático que ha contribuido a hacer de Oriente Próximo una región tóxica durante la última década" y que continúa asfixiando a los más jóvenes. Hace dos años, cuando la monarquía de Abdalá II permitió que los radicales ganaran la partida, Mashrou' Leila -que se ha reunido sin éxito durante la última semana con líderes cristianos libaneses- declaró a modo de manifiesto: "No cambiaremos la forma en la que hacemos e interpretamos nuestra música. No nos dan miedo las amenazas de muerte que hemos recibido. Nos negamos a sentir vergüenza por apoyar a un compañero homosexual. Estamos orgullosos de nuestro trabajo y de nuestro público".

lunes, 29 de julio de 2019

#hemeroteca #homofobia | Mashrou Leila, los héroes del «indie pop» árabe, perseguidos por homofobia

Imagen: La Voz de Galicia / Mashrou Leila
Mashrou Leila, los héroes del «indie pop» árabe, perseguidos por homofobia.
Fundamentalistas cristianos amenazaron al grupo, liderado por un cantante abiertamente gay.
Alicia Medina | La Voz de Galicia, 2019-07-29
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2019/07/29/mashrou-leila-heroes-indie-pop-arabe-topan-iglesia/0003_201907G29P23992.htm

El grupo libanés Mashrou Leila, liderado por el cantante abiertamente gay Hamed Sinno, ha sido amenazado por fundamentalistas cristianos que se oponen a su actuación en el Festival Internacional de Biblos (Líbano) el próximo 9 de agosto.

La página de Facebook Soldados de Dios, con más de 5.900 seguidores, ha lanzado una campaña de odio en la que exigen la cancelación de la actuación de la banda por «insultar a la Biblia y promover la homosexualidad». Algunos usuarios han amenazado con usar la violencia contra la banda y los que vayan al concierto. El lunes se unió a esta campaña el Arzobispado Maronita de Biblos. Fuentes del arzobispado declinan hacer comentarios y se remiten a su comunicado en el que piden la prohibición del concierto, ya que «sus letras contienen ataques a ritos cristianos».

La ácida crítica social de las letras de Mashrou Leila contra el ‘establishment’ político y social y su reivindicación de los derechos LGTB desafían el conservadurismo de Oriente Medio. «Nuestras letras intentan arrojar luz sobre los problemas del mundo que nos rodea, mientras intentamos que nuestra gente esté orgullosa. Ni más, ni menos. No tenemos ninguna misión de arbitrariamente blasfemar o faltar el respeto a símbolos religiosos», anunció la banda en un comunicado esta semana. Añaden que les extraña esta campaña de difamación, ya que «la banda ha tocado estas canciones alrededor del mundo, por todo Líbano y en Biblos antes».

Con tres discos en su haber (Mashrou’ Leila, El Hal Romancy y RassÜk), estos cuatro libaneses llevan un decenio conquistando escenarios internacionales como París, Londres, Toronto, San Francisco o Barcelona. Pero esta polémica en Biblos no es el primer bache que sufren en escenarios del mundo árabe.

En el año 2017, en uno de sus conciertos en El Cairo (Egipto), el público enarboló la bandera arcoíris. Como represalia, la policía egipcia arrestó a seis hombres bajo cargos de «promover desviación sexual» e «incitación a la depravación».

Amnistía Internacional denunció que los detenidos se exponían a examinaciones anales para determinar la orientación sexual del detenido, una práctica clasificada como forma de tortura según la ONU. Tras este incidente, Egipto prohibió la banda, uniéndose a Jordania, que ya los había vetado en el 2016.

En el Líbano, la comunidad LGTB tiene más libertades que en otros países vecinos, por ejemplo, es fácil encontrar bares de ambiente en Beirut. Pero el director de la oenegé Proud Lebanon, Berto Makso, advierte de que «no es tan cierta la imagen del Líbano como ‘gay friendly’». Desde Proud Lebanon trabajan para derogar el artículo 534 del código penal libanés, que «criminaliza relaciones sexuales contra natura», un artículo que se utiliza para castigar al colectivo LGTB. «Cualquier persona LGTB puede acabar hasta un año en prisión», denuncia Makso.

Más allá de la legislación, Makso señala la homofobia de los líderes religiosos en el Líbano. «Ya sean cristianos o musulmanes, están usando la religión para apoyar su fundamentalismo, y lo más triste es que nuestro Gobierno les tiene miedo». Por presiones de líderes religiosos en el 2017 y el 2018 se cancelaron los eventos del Orgullo. Este año no se celebró. Por el momento, el concierto de Mashrou Leila sí se celebrará el próximo 9 de agosto.

viernes, 28 de julio de 2017

#hemeroteca #genetica | Los cadáveres que contradicen a dios con su ADN

Imagen: El País
Los cadáveres que contradicen a dios con su ADN.
El análisis genético demuestra que la civilización que inventó uno de los primeros alfabetos no fue exterminada como se pensaba.
Nuño Domínguez | El País, 2017-07-28
https://elpais.com/elpais/2017/07/26/ciencia/1501071277_630340.html

Los cananeos vivieron en el actual Líbano hace unos 4.000 años. Inventaron uno de los primeros alfabetos que se conocen, pero apenas hay referencias directas de ellos, probablemente porque los papiros en los que escribían no han sobrevivido al paso del tiempo. “Realmente no sabemos nada sobre ellos de fuentes directas porque todas fueron destruidas y lo poco que conocemos es a través de otras fuentes, como la ‘Biblia’”, explica Chris Tyler-Smith, genetista del Instituto Sanger del Wellcome Trust, en Reino Unido.

Según el ‘Antiguo Testamento’, dios mandó a sus fieles asesinar a todos los cananeos y el texto señala que sus ciudades fueron arrasadas. Pero las excavaciones arqueológicas en algunas de esas urbes muestran que estuvieron ocupadas de forma continuada durante la Edad de Bronce y la del Hierro, lo que parece descartar que fueran eliminados.

El equipo de Tyler-Smith ha analizado cinco cadáveres de cananeos enterrados en Sidón (Líbano), una de las principales ciudades cananeas, hace unos 3.600 años. Encontrar ADN en restos tan antiguos y en una zona tan cálida y húmeda habría sido un atarea casi imposible hasta hace apenas unos años. El equipo ha recurrido a una técnica que ya permitió secuenciar el primer genoma antiguo de un africano: taladrar el hueso petroso, el más denso del cuerpo. Gracias a esta técnica se ha podido extraer suficiente ADN del hueso molido como para secuenciar el genoma completo de los cinco cananeos y compararlo con el de 99 libaneses actuales.

Los resultados del estudio —publicado en la revista de la Sociedad de Genética Humana de EE UU— indican que los cananeos no fueron aniquilados. Su ADN siguió transmitiéndose de generación en generación y hoy es predominante en todos los libaneses.

“Más del 90% del ADN de los libaneses actuales viene de aquella población”, resalta Tyler-Smith, lo que es sorprendente debido a que el continuo paso de pueblos y civilizaciones por esta región del Mediterráneo a lo largo de los siglos debería haber diluido el parentesco directo con los cananeos. El estudio indica que los cananeos descendían de grupos de agricultores que se asentaron en Oriente Medio durante el Neolítico y que hace unos 5.000 años se cruzaron con inmigrantes llegados del este de Eurasia.

El español Javier Prado, coautor del trabajo, ha analizado la funcionalidad de las variantes genéticas que los libaneses heredaron de los cananeos. “Al disponer de la totalidad del genoma en todos los individuos secuenciados pudimos comparar diferentes niveles de adaptación a la digestión de la lactosa, las variantes involucradas con selección en pigmentación en poblaciones no africanas y varias enfermedades con una prevalencia relevante en la región en poblaciones modernas”, explica este genetista, quien anteriormente participó en investigaciones sobre la diversidad genética de los grandes simios así como el análisis del genoma del gorila albino Copito de Nieve en el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona. “Gracias a estas variantes hemos observado que hay una fuerte continuidad genética entre la población antigua y las modernas. Ambas poblaciones tienen pigmentación de la piel, ojos y pelo similares, aunque es probable que los cananeos tuvieran la piel más oscura ya que no poseen una variante en un gen, el SLC45A2, que es curiosamente el mismo que está relacionado con el albinismo de Copito”, resalta el investigador, que actualmente trabaja en el instituto Sanger.

El trabajo resalta cómo el análisis de ADN antiguo puede ayudar a desvelar la historia de otros pueblos que no dejaron textos escritos. En este estudio solo se ha analizado ADN de habitantes actuales de Líbano, pero el equipo quiere ampliar el estudio. “Este linaje debe ser común entre toda la gente de Oriente Próximo y podemos estar bastante seguros de que su peso será similar en los habitantes de los países vecinos”, comenta Tyler-Smith.

Y TAMBIÉN…
El pueblo maldito de la biblia sigue vivo en Líbano.

Los libaneses tienen una ascendencia cananea y eurasiática de hace más de 3.000 años.
Mar de Miguel | El Mundo, 2017-07-28
http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2017/07/27/5979ccc122601d84498b4651.html

martes, 23 de mayo de 2017

#hemeroteca #activismo | La comunidad gay da sus primeros pasos para salir del armario en Beirut

Imagen: El País / Orgullo arcoíris en Beirut
La comunidad gay da sus primeros pasos para salir del armario en Beirut.
La capital libanesa celebra la semana del orgullo gay, sentando un precedente en la región.
Natalia Sancha | El País, 2017-05-23
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/05/22/actualidad/1495471828_972096.html

Hartos de alternar entre la persecución y la tolerancia, la comunidad gay de Beirut se ha enrollado la bandera multicolor a la cabeza y ha decidido salir en masa del armario. Lo ha hecho en la semana de Beirut Pride 2017, primer evento del orgullo gay libanés y de todo el mundo árabe. Desde el 17 de mayo —día internacional contra la homofobia— han desafiado a golpe de eventos culturales el artículo 534 del código penal libanés que condena “los actos sexuales innaturales” con multas y hasta un año entre rejas. No faltaron las amenazas de los grupos salafistas y las presiones de los líderes religiosos que acabaron por cancelar la marcha gay y colofón previsto para este histórico pulso sociocultural.

“Estamos hartos de llevar una doble vida, de mentir a nuestros padres, de escondernos de la sociedad, de las presiones, de los suicidios”. Quien habla es la camarera Lea Freiha, de 25 años, y quien se presenta como la “mascota del orgullo gay en Beirut”. Camina envuelta en una bandera multicolor en una zona cristiana de bares de la capital donde los colores del arcoíris ondearon este sábado hasta en 21 establecimientos. Divertida, se para a explicar a los transeúntes de qué trata este extraño reclamo donde, botellín en mano, dos libanesas se besan sentadas sobre la acera y un joven se contornea sobre 30 centímetros de tacón.

Las banderas se atan con sumo cuidado porque no existen en Líbano, tan solo disponen de aquellas compradas durante unas vacaciones en el extranjero. “¿De qué equipo es esa bandera?”, pregunta curioso un militar a su paso a través del gentío. Para proseguir camino meneando la cabeza cuando le cuentan que no se trata de ninguna final de fútbol. El artífice del evento es Hadi Damien, de 28 años y con una prometedora carrera en el ámbito cultural. “Ya era hora de hacerlo, lo importante era el cómo. Ahora sabemos que repetiremos”, dice Damien, quien ha sabido eludir hábilmente toda confrontación con las autoridades, silenciosas, para maquillar la semana del orgullo gay entre cuenta cuentos, desfiles de moda y conciertos en contra del odio y la intolerancia.

“Recibimos varias amenazas de los salafistas”, asegura Siwan, trabajador de la ONG Proud Lebanon. Esta organización es la primera registrada en Líbano en 2014 para la protección de los derechos de la comunidad LGBT. Le precede de una década la ONG Helem, con sede en Canadá. Ambas ofrecen protección legal y asesoramiento a los libaneses pero también han acogido a los refugiados sirios homosexuales. “Es algo excepcional esto de poder expresarte con tu pareja en público”, dice Laura, española de 28 años junto a su novia libanesa. Por un día y al aire libre 70 personas se han reunido a las afueras de Beirut sin tener que preocuparse de las usuales miradas de reproche.

Todos se conocen. Pocos han salido del armario por temor al rechazo. La mayoría esquiva la cámara. Pionera en el mundo árabe, la comunidad gay de Beirut se ha ganado a pulso sus pequeños oasis de libertad, aunque se cuentan con los dedos de una mano. La zona de confort se reduce a tres bares y dos discotecas donde mantener por unas horas una ilusión de normalidad y recobrar esa autoestima que da la aceptación social. Y ni siquiera allí están a salvo. En 2014, una redada policial a un conocido cine de Beirut se zanjó con 50 homosexuales arrestados que fueron sometidos a una humillante prueba anal.

Se trata de la primera vez que los gais libaneses dan la cara en público, con una participación que ha superado todas las expectativas. En algunos eventos hubo más de 400 participantes. Lo hacen en un contexto de efervescencia de la sociedad civil cada día más sonora en su condena de una casta política sectaria y corrupta. “He volado 12 horas para celebrar este día con mi hijo. Se trata de que les vean como personas, no son contagiosos, solo quieren ser aceptados”, dice Asma al tiempo que se abraza al joven Alí.

Los gais libaneses acaban de anotarse un tanto histórico en la lucha por la aceptación social aunque sea en la burbuja concentrada en varias calles de la capital. El desfile que había de cerrar el evento nunca se celebró por temor a que se concretaran las amenazas vertidas por varios grupos salafistas. En su lugar, fue la Drag Queen Evita quien puso el broche final con una provocadora actuación. Vestida con un tutú rosa, peluca roja, densa barba y lentillas azul fluorescente, encandiló a un generoso público que atiborró este domingo el bar Bardó.

lunes, 14 de marzo de 2016

#hemeroteca #lgtbifobia | El éxodo de los gais árabes

Imagen: La Vanguardia
El éxodo de los gais árabes.
Beirut es un refugio de homosexuales a pesar de que el Código Penal los castiga con un año de cárcel.
Tomás Alcoverro | La Vanguardia, 2016-03-14
http://www.lavanguardia.com/internacional/20160314/40410561802/beirut-refugio-homosexuales.html

Ali, un veinteañero sirio de Der Ezor, huyó de su ciudad cuando milicianos del Daesh destruyeron en el 2014 una iglesia armenia, buscando refugio en Beirut. Antes de la insurrección contra el régimen de El Asad había vivido años de tolerancia, incluso de libertad en Damasco, con lugares de encuentro como el monte Qasium que domina la capital, jardines públicos y aplicaciones como Marjam, Grindr en los teléfonos móviles. El Daesh supo infiltrase en el mundo gay haciéndose con listas de nombres. Dos de sus amigos fueron arrojados desde la azotea de un edificio acusados de homosexuales. Ali consiguió en Beirut que el Alto comisario de los refugiados de la ONU le inscribiese como miembro de la comunidad libanesa gay. Su gran ilusión es poder “vivir en un país libre donde se me acepte como soy”.

En Beirut la organización Proud en defensa de homosexuales, lesbianas, transexuales, se esfuerza en ayudarlos, pese a que el Código penal libanés en su artículo 544 castiga las relaciones entre personas del mismo sexo con un año de cárcel. En una exposición de un céntrico hotel, colgaron imágenes de lesbianas perseguidas, con pies de foto de sus testimonios. “Ha tenido lo que se merecía –respondió un policía a una de las víctimas al presentar su denuncia de la agresión–. No queremos lesbianas en Líbano”. Recorriendo esta exhibición fotográfica se puede abarcar todo el sufrimiento, el miedo, el éxodo de gais y lesbianas, especialmente procedentes de Siria y de Iraq, ahuyentados por asesinatos, torturas, violencias.

En un rincón se ven imágenes de los instrumentos de tortura más habituales. En muchas de estas fotos aparecen rostros tapados. Jesy, una palestina transexual que vive en un campo de refugiados de Beirut, confiesa que “tiene miedo de todo el mundo”. Un gay sirio que había escapado de la ciudad de Homs, revela en el texto pegado debajo de sus fotos “que los rebeldes del Ejército libre sirio que le secuestraron eran peores que los mujabarat del régimen de Damasco”. Un jordano homosexual se escapó de Ammán cuando sus hermanos le amenazaron con matarle gritando “Eres la deshonra de la familia”. Es un mundo árabe donde no existen leyes para protegerles. Proud puede sentirse orgulloso por haber llevado a cabo este acto de reivindicación de la libertad en este tiempo de fanatismo.

“Tenemos presente la ola de fundamentalismo en esta región –decía el texto de su exposición– que ha expuesto a los miembros de nuestra comunidad a una vulnerabilidad mayor. A pesar de la situación ilegal de la homosexualidad en Líbano y en otros países de la región nuestra organización Proud Lebanon pudo ser registrada como una sociedad sin ánimo de lucro para la protección de grupos marginados a través de actividades sociales, médicas y ayudas legales”.

Hace unos años asistí a una reunión semejante en defensa de los derechos de gais y lesbianas. Fue organizado por Helem el primer grupo árabe constituido para proteger su identidad. Fueron unas inusitadas jornadas en las que se exhibieron cortometrajes, se vendieron libros y folletos y se celebraron debates en torno a la implacable represión sexual impuesta sobre estas sociedades. Su programa de actos no hubiese podido ser realizado en ninguna otras ciudad árabe del Machrek ni del Magreb. Los cortometrajes fueron lo más interesante del acto. Algunos recogían testimonios y experiencias de personas que a veces ocultaban sus rostro, o exhibían a muchachos libaneses, cristianos y musulmanes, asumiendo su identidad y exponiendo, sin ambages, las peripecias de su vida. En algunos países como el reino de Arabia saudí o la república islámica de Irán, los homosexuales pueden ser castigados a la pena capital. En la federación de los emiratos árabes, en Yemen, Sudán o Mauritania, la ley es implacable con los transgresores del orden establecido. Muchas lesbianas y homosexuales son aplastados por este ambiente, y aspiran a emigrar al extranjero.

Sin duda es Beirut la ciudad árabe más permisiva, aunque también sufre de vez en cuando, redadas de la policía. En una sociedad tan sometida a las implacables fuerzas religiosas, es casi un sueño creer en la libertad sexual.

martes, 2 de febrero de 2016

#hemeroteca #mujeres #poblacionrefugiada | Las refugiadas sirias, expuestas a la explotación y al acoso sexual

Imagen: Público
Las refugiadas sirias, expuestas a la explotación y al acoso sexual.
Un informe de Amnistía Internacional expone el testimonio de una mujer que no deja trabajar a sus hijas en Líbano por miedo a que sean violadas.
Europa Press | Público, 2016-02-02
http://www.publico.es/internacional/refugiadas-sirias-expuestas-explotacion-y.html

Las políticas discriminatorias impuestas por las autoridades de Líbano, el país con más refugiados per cápita del mundo, están creando unas condiciones que facilitan el acoso sexual y la explotación de las mujeres sirias por personas que ocupan cargos de poder, como arrendatarios, empleadores e incluso la Policía, según ha denunciado Amnistía Internacional en un informe.

El texto, titulado ‘Quiero un lugar seguro: Mujeres refugiadas de Siria desarraigadas y desprotegidas en Líbano’, recoge los testimonios de varias refugiadas víctimas de las restricciones impuestas por las autoridades libanesas que, bajo un nombre figurado, denuncian cómo algunos hombres les han hecho insinuaciones inadecuadas u ofrecido ayuda económica o de otro tipo a cambio de sexo.

Asmaa, una refugiada palestina de Siria de 56 años de edad que vive en un campo de refugiados en los suburbios de Beirut, no deja que sus hijas trabajen por miedo a que sufran acoso. "Mi hija trabajaba en un comercio. El gerente la acosó y la tocó. Por eso ya no dejo a mis hijas que trabajen", afirmaba.

Alrededor del 70% de las familias refugiadas sirias vive muy por debajo del umbral de pobreza libanés, donde dos de cada diez están encabezadas por una mujer tras el homicidio, la desaparición forzada o el secuestro de su esposo en Siria. "La mayoría de las personas refugiadas procedentes de Siria (...) sufren una discriminación generalizada y obstáculos importantes para obtener comida, vivienda o un empleo. Para las mujeres refugiadas que sobreviven en estas circunstancias, las dificultades suelen ser aún mayores, pues muchas de ellas, sobre todo las que ejercen de cabezas de familia, corren un riesgo mayor de acoso, explotación y abusos en el trabajo y en la calle", ha lamentado una investigadora sobre cuestiones de género de Amnistía Internacional, Kathryn Ramsay.

Para afrontar el elevado coste de la vida en Líbano, las mujeres refugiadas aceptan empleos en los que perciben salarios irrisorios. "Saben que aceptaremos cualquier salario bajo que ofrezcan porque lo necesitamos", criticaba Hanan, una palestina siria.

Encontrar dinero suficiente para pagar el alojamiento es otra dificultad significativa. Al menos el 58% de las personas refugiadas sirias vive en apartamentos o casas de alquiler, otras viven en edificios en ruinas y asentamientos informales. Aun así, muchas mujeres dijeron que no podían pagar los exorbitantes alquileres y vivían en alojamientos precarios, "infestados de ratas y llenos de filtraciones", según Ramsay.

En 2015, Líbano impidió al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que siguiera registrando a personas sirias y encareció el precio a pagar por los refugiados para renovar sus permisos de residencia. Sin una situación jurídica adecuada los refugiados viven con el temor de ser detenidos o, incluso, expulsados, por lo que no denuncian los abusos a la Policía. Además, según ha señalado Amnistía Internacional, la mayoría de las mujeres refugiadas no pueden denunciar los delitos a las autoridades libanesas al carecer de un permiso de residencia. Hanan explicó que acudió a la Policía a denunciar que el conductor de un autobús la había acosado, pero no pudo presentar denuncia porque carecía de "condición jurídica".

Otra mujer siria narraba que fue víctima de acoso después de acudir a las autoridades: "Al cabo de un tiempo, los policías se pasaban por nuestra casa o nos llamaban y nos pedían que saliéramos con ellos. Eran los mismos tres policías que tomaron nota de nuestra denuncia. Como no tenemos permisos [de residencia] legales, nos amenazaron. Dijeron que si no salíamos con ellos nos meterían en la cárcel".

Según Ramsay, aunque la entrada de refugiados ha impuesto una considerable carga sobre Líbano, las autoridades locales "deben modificar con carácter urgente sus políticas para garantizar que se protege a las mujeres refugiadas" y que pueden renovar sus permisos de residencia "sin dificultades ni restricciones".

Apoyo de la comunidad internacional
La ausencia de fondos y de ayuda de la comunidad internacional para las personas refugiadas en Líbano es un factor que contribuye directamente a la pobreza y a las circunstancias de precariedad que sufren las mujeres asiladas, ha explicado Amnistía Internacional.

"Los países más ricos del mundo, desde la Unión Europea, incluido Reino Unido, hasta los países del Golfo y Estados Unidos, entre otros, tienen que hacer mucho más para aliviar esta crisis. Además de aumentar la ayuda humanitaria para quienes están en Siria y para la población refugiada en la región, deben ofrecerse a compartir la responsabilidad de la crisis reasentando a más personas refugiadas", ha concluido Ramsay.

Por ello, la comunidad internacional debe hacer uso de la conferencia de donantes para Siria, que se celebrará el 4 de febrero en Londres, para cubrir las necesidades de financiación de la ONU para el periodo 2016-2017.

Según ACNUR, el 10% de la población siria refugiada en los países anfitriones, unas 450.000 personas, la mayoría mujeres y niñas, está en situación de vulnerabilidad y necesita con urgencia el reasentamiento en otro país.

sábado, 14 de noviembre de 2015

#hemeroteca #mujeres | Namlieh, una ventana económica al cambio social de las mujeres en Oriente Medio

Imagen: Google Imágenes / Hala Ghamlouche, de Namlieh, Líbano
Namlieh, una ventana económica al cambio social de las mujeres en Oriente Medio.
Una cooperativa formada íntegramente por mujeres busca sacar adelante a sus familias en entornos como Líbano o Gaza a través del comercio justo. Para economías domésticas en las que muchas veces los hombres no pueden trabajar debido a los conflictos bélicos, el papel de la mujer es decisivo. La principal dificultad para exportar es que en Israel "eliminan las pruebas de que son productos hechos por mujeres de Gaza" y cuando intentan exportar sus productos desde Líbano, Egipto los bloquea porque han sido elaborados por mujeres.
Moha Gerehou | El Diario, 2015-11-14
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Un grupo de mujeres procedentes de zonas tan conflictivas como Líbano y Palestina une fuerzas para, a través del comercio justo, intentar sacar adelante a sus familias y contribuir al empoderamiento económico y social de otras mujeres en su misma situación.

Es la filosofía de Namlieh, iniciativa que esta semana ha participado en Biocultura, la Feria de Productos Ecológicos y Consumo Responsable que este domingo se clausura en el recinto ferial Ifema de Madrid y en la que se dan cita productores, distribuidores, profesionales y consumidores del sector.

Entre las propuestas destaca la de Namlieh, que une los cuatro perfiles anteriores y suma la dureza de un entorno poco propicio con la lucha por los derechos de las mujeres. Englobada dentro del Proyecto Ruwomed (Rural Women Mediterranean), la cooperativa, con base en Beirut, capital de Líbano, se creó en 2012 y a día de hoy une a más de 500 mujeres del entorno rural, apoyándolas en la producción ecológica y la comercialización de más de 100 productos alimentarios asociados a culturas agrarias tradicionales.

Una de las mujeres asociadas a Namlieh es Afaf A.S. Abughali, procedente de la Franja de Gaza y que define así la situación que les llevó a montar la cooperativa: “Como mujeres rurales, queremos vender nuestros productos y sobre todo mejorar nuestra situación económica, pero tenemos muchas dificultades para poder comercializarlos. No sólo por el entorno político, sino también por el hecho de ser mujeres”.

Mediante ferias como Biocultura y reuniones con colectivos dedicados a actividades similares, pretenden aprender de otras experiencias y establecer un vínculo que les permita desarrollar su negocio sin los impedimentos a los que se enfrentan en su día a día. “La economía es una puerta a través de la cual podemos evolucionar socialmente”, dice Afaf.

Entre las restricciones para vender sus productos desde Gaza están las condiciones que impone Israel, cuyas autoridades comprueban todo el material que se va a exportar y “eliminan las pruebas de que son productos hechos por mujeres de Gaza”, asegura. Una situación que se repite cuando intentan exportar sus productos desde Líbano, bloqueados en Egipto por el mismo motivo: haber sido elaborados por mujeres.

En zonas en conflicto, el papel de la mujer es muchas veces decisivo para la economía familiar, en la que en ocasiones los hombres no pueden trabajar debido a la situación de la zona. “Somos nosotras las que con estas pequeñas actividades mantenemos a toda la familia”, corrobora Afaf.

Gracias al comercio justo, una práctica que llegó a España con un retraso de 20 años con respecto a Europa, productores como los de esta cooperativa reciben un 33% del precio final de venta de sus artículos. Además, disponen de unas condiciones de prefinanciación y seguridad en el proceso (contratos de producción de varios años, ayudas a las familias…) que muy difícilmente pueden obtener mediante el comercio convencional.

No obstante, si en Europa este tipo de comercio supone un gasto medio por habitante de 13,4 euros al año, en España apenas representa 0,7 euros anuales. El principal motivo, el alto precio de estos productos en comparación con los convencionales.