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sábado, 14 de octubre de 2023

#hemeroteca #lgtbi #asistencia | Samir Bargachi: denuncian que el dinero para refugiados LGTBI está en sus bolsillos

Samir Bargachi //

Samir Bargachi: denuncian que el dinero para refugiados LGTBI está en sus bolsillos

Fundador de Kifkif, la primera ONG para migrantes LGTBI de España, ha sido acusado por un presunto desfalco de 200.000 euros. LOC habla con la actual dirección de la entidad, que lo ha demandado.
[Abiertamente gay y nacido en Marruecos, fundó la primera asociación para migrantes LGTBI de España. Ha tenido reuniones con Pedro Sánchez o Irene Montero. Tal y como ha podido saber LOC, ha sido denunciado por un presunto desfalco de más de 200.000 euros a su ONG.]
Marta Corbal | El Mundo, 2023-10-14 *** [MyNews]
https://www.elmundo.es/loc/famosos/2023/10/14/65290664fc6c832c158b45a4.html

El próximo 26 de octubre la asociación KifKif podría bajar para siempre la persiana arcoíris de su local sito en la calle Encomienda de Madrid, el número 23. La que fue la primera y mayor organización para personas LGTBI migrantes en España tiene entornadas las puertas por las que han entrado cientos de solicitantes de asilo, refugiados y víctimas de discriminación. El motivo: la ONG afronta un ERE y un proceso judicial contra su fundador, el activista Samir Bargachi (Marruecos, 1987). Sobre él pesa una denuncia por "apropiación indebida, falsedad documental y estafa" a su propia sociedad.

KifKif, que en lengua bereber significa ‘entre iguales’, ha sido un referente en la lucha por la visibilidad del colectivo en países y culturas hostiles; Bargachi, el santo y seña de una organización apoyada por personalidades como la política Carla Antonelli, la ministra de Igualdad Irene Montero o el actual presidente en funciones, Pedro Sánchez. Hijo de inmigrantes marroquíes y abiertamente homosexual, su infancia transcurrió en Vallirana (Barcelona), dentro del seno de una familia musulmana. Motivo por el cual decidió velar por los derechos LGTBI en el mundo árabe.

20 años después de erigirse como un adalid de su causa, Samir Bargachi ha sido cesado como presidente de KifKif el pasado 27 de septiembre. En la carta de despido disciplinario a la que ha tenido acceso en exclusiva LOC, la dirección de la asociación le acusa de un "desfalco total de 208.580 euros desde abril de 2021" a las cuentas de la ONG. Unos presuntos hechos que ya han sido puestos en manos judiciales a través de una querella presentada por el ex tesorero de la sociedad, Jesús Ortega, un miembro de la junta directiva y un empleado de la entidad.

"El presidente de KifKif ha dispuesto de dinero de la asociación para fines personales, haciéndose transferencias a su cuenta, haciendo uso de efectivo, de depósitos, de reintegros en cajeros, de disposición de la banca online", describe a LOC el abogado de la acusación, José Alfredo Domínguez Tuset, del bufete Global Law. "Por este motivo la asociación se ha quedado sin fondos y no puede hacer frente a sus gastos ordinarios. Se encuentra en impago de alquiler, luz, teléfono, salarios de los trabajadores, etcétera".

Atendiendo a lo suscrito por la denuncia penal, consultada por este suplemento, Bargachi nombró en 2018 a Jesús Ortega como tesorero y a otro empleado como secretario de KifKif. Sin embargo, ninguno de los dos habría vuelto a ratificar su cargo en la legislatura siguiente, tal y como obligan los estatutos de la sociedad a través de una reunión anual, por lo que también le achacan "un delito de falsedad documental por haber falsificado la firma en un documento como es un acta de junta".

Por otra parte, apuntan a que durante todo este tiempo, solo era el presidente el que tenía acceso a las cuentas bancarias. Mediante un contrato laboral, el activista se había designado a sí mismo como coordinador de proyectos, impidiendo supuestamente que los demás directivos conociesen las contraseñas bancarias ni la situación económica de la sociedad.

Según la documentación aportada, cuentas destinadas a proyectos solidarios, muchos de ellos subvencionados, han sido vaciadas poco a poco, casi siempre con el concepto ‘Transferencia a Samir Bargachi Belkacem’.

Como colofón, indican que este presunto expolio habría impedido el desarrollo del proyecto solidario UDC Salamanca, subvencionado por el Ayuntamiento de Madrid para la integración y empleabilidad de personas en situación vulnerable en el distrito madrileño de Salamanca. "El equipo técnico detectó que con la economía visible no se podía cubrir la ejecución de los proyectos subvencionados, previstos durante el 2023", explica uno de los trabajadores.

Ahora mismo, tres cauces podrían arrastrar a Bargachi: uno penal, uno mercantil y otro laboral por el presunto impago de nóminas a sus trabajadores desde septiembre de 2023.

Otra de las razones que se señalan para el cese de Bargachi son sus supuestas ausencias continuadas. "No ha asistido a ninguna reunión interna desde el 1 de marzo de 2023. No ha estado operativo ni localizable. Ha habido semanas en las que solo contestaba un día”, reza la misiva.

Este diario ha intentado ponerse en contacto con Samir Bargachi, quien nos ha remitido a mandarle un email que continúa sin respuesta.

¿Trayectoria tachable?
En 2010 Bargachi fundó la revista ‘Mithly’, la primera publicación LGTBI para el mundo árabe, enfrentando amenazas de grupos islamistas a lo largo de los años. En 2019 KifKif abrió el único piso que ha habido en España para acoger a demandantes de asilo y refugiados del colectivo.

Estas acciones que lo avalaban como activista 3 en 1 (contra la discriminación por orientación sexual, origen y religión), le han llevado a ser un nombre reputado dentro del colectivo arcoíris, pero también en el ámbito político. Ha tratado de tú a tú a ministros, embajadores, partidos políticos y al propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Pero en las redes sociales de KifKif ya no se publican fotos de cursos, talleres o reuniones. En su lugar reinan las imágenes de archivo donde se solicitan donaciones de dinero y material informático para refugiados y personas en situación de marginación social. El ex tesorero, actual presidente en funciones de KifKif, ha emitido un comunicado en el que indica que el dinero pedido no iría a parar a la ONG y que “se trata de una estafa” por parte de una persona que “nada tiene que ver con la asociación”. El escrito advierte: “No hagan ningún tipo de donativo ni paguen por ninguna cita en KifKif”. Supuestamente, es Bargachi el único con acceso a las redes sociales y al email actualmente.

“Le están escribiendo correos personas desesperadas que quieren que les ayuden con su situación. Se solicita una membresía de 100 euros al año prometiendo una ayuda que no va a llegarles”, cuenta uno de los 13 empleados que aún tiene la ONG, entre abogados, trabajadores sociales, educadores, administrativos, contables o integradores. Lo más probable es que todos ellos se tengan que despedir pronto de sus iguales.

domingo, 19 de marzo de 2023

#hemeroteca #transfobia #lgtbifobia | El calvario sin fin de huir de la transfobia: “Me dispararon siete veces porque mis vecinos no querían tener a un maricón en el barrio”

El País / Fabiana Castro, coordinadora de Welcome Diversity //

El calvario sin fin de huir de la transfobia: “Me dispararon siete veces porque mis vecinos no querían tener a un maricón en el barrio”

Las amenazas de muerte, el rechazo, el acoso y la estigmatización contra las personas trans en gran parte del mundo les obligan a exiliarse a países donde se respete su identidad de género
Paula Herrera | Planeta Futuro, El País, 2023-03-19
https://elpais.com/planeta-futuro/2023-03-19/el-calvario-sin-fin-de-huir-de-la-transfobia-me-dispararon-siete-veces-porque-mis-vecinos-no-querian-tener-a-un-maricon-en-el-barrio.html 

“Cuando mi madre supo que yo me vestía de mujer por la noche, dijo que prefería verme muerto a tener un hijo transexual. Me amenazó con llamar a la policía... Iba a morir, por eso me fui”, relata Olivia, que prefiere mantener su apellido oculto por seguridad. Aunque las leyes en su país, Camerún, no criminalizan directamente a las personas trans, en la práctica, son perseguidas mediante otras disposiciones legales, como la prohibición de relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. De haberse quedado en su país, Olivia, mujer trans, hubiera sido condenada por mantener relaciones sexuales con hombres al amparo de una legislación que no la considera una mujer. “Cuando tenía alguna cita [con hombres], yo evitaba tener relaciones sexuales, decía que estaba con la regla. Si se daban cuenta de que no tenía la asignación de sexo, me podían denunciar”, cuenta Olivia. Por eso decidió emprender su ruta hacia España a los 18 años. Tuvo que atravesar Nigeria, Níger, Argelia, Marruecos y, desde allí, se trasladó en patera hasta llegar a las Islas Canarias.

Olivia es una de los 89 millones de personas desplazadas que, de acuerdo con los datos de Naciones Unidas, han tenido que salir de sus países huyendo de las guerras, violencia, persecución y violaciones a los derechos humanos. En un comunicado conjunto, medio centenar de expertos en derechos humanos de la ONU, denunciaron que las personas LGTBIQ en situación de desplazamiento forzoso se ven expuestas a una “violencia exacerbada”. Y agregan que “al huir de la persecución y la exclusión socioeconómica, residen en países que no ofrecen una sólida protección de los derechos humanos, o que los discriminan activamente por su orientación sexual e identidad de género”. Olivia decidió irse de Camerún tras vivir una discriminación constante por su identidad de género. “En los países que recorrí debía disfrazarme de hombre, pero también me discriminaban por mi piel oscura, sobre todo en Argelia. Tenía mucho miedo y corría todo el tiempo”, relata.

Como Olivia, Dina también huyó tras ser perseguida por las autoridades de su país por hablar públicamente sobre los derechos de las personas LGBTIQ y defender la libertad de las personas trans a ocupar los espacios públicos de Marruecos, un país en donde las leyes sí prohíben identificarse con un género distinto al registrado en los documentos oficiales tras nacer.

Solo 13 países, incluido Marruecos, tienen normativas que condenan de manera explícita la transexualidad, pero esta criminalización se produce también a través de otras leyes. Según el último informe de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA), las personas trans son acosadas y discriminadas a través de leyes que condenan las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo. Este tipo de normativa está vigente en 69 países, de los que en 11 se castiga con pena de muerte, y que “se suele basar en la fusión entre la identidad de género y la orientación sexual”. También son perseguidas con el recurso a los “delitos de alteración del orden público, indecencia pública y vagancia”, una normativa vigente en 11 Estados del continente africano. La criminalización de la prostitución es otra estrategia usada para arrestar y detener a las personas trans y de género diverso, aunque, de acuerdo con la ILGA, es muchas veces un prejuicio que relaciona lo trans con la prostitución.

Dina, la activista marroquí, de 25 años, cuenta que creció en un orfanato, allí vivió maltratos constantes por ser trans. “No conocí a mis padres, así que no buscaba la aprobación de nadie. Eso me dio fuerzas para hacer activismo y decir públicamente que tener otra identidad de género u orientación sexual no es una enfermedad”, afirma. Luego empezaron las amenazas de muerte, las llamadas telefónicas. Fue entonces cuando decidió salir del país y viajar Madrid, en donde reside como refugiada internacional desde hace algo más de un año.

Una discriminación prolongada
“Aunque en España los derechos de las personas LGTBIQ son tomados en cuenta, aún se vive discriminación y rechazo, sobre todo para los transexuales”, lamenta Dina, y aclara que el activismo es fundamental para visibilizar a las personas trans migrantes. Por eso, desde que llegó a Madrid ha participado en las actividades de sensibilización e información que organiza la fundación de acogida e inclusión de solicitantes de asilo y protección internacional La Merced Migraciones, a través de su proyecto Welcome Diversity.

El programa, nacido en 2016, organiza espacios seguros de encuentro para personas LGTBIQ y da talleres de convivencia y respeto a las diversidades sexuales para los residentes de los pisos de acogida. El objetivo, explica la coordinadora del proyecto, Fabiana Castro, es evitar actitudes de discriminación entre los mismos compañeros de residencia. “Todos vienen de culturas diferentes, con otros idiomas, con contextos sociales distintos. Algunos llegan de países homofóbos o tránsfobos y nunca han estado cerca de una persona transexual, así que es fundamental hablar de los derechos LGTBIQ”.

Coincide con ella María Jesús Vega, portavoz de ACNUR España, quien aclara que las personas LGTBIQ migrantes han sido blanco de discriminaciones constantes que no terminan ni en los países de tránsito, ni en los de acogida, sino que muchas veces se pueden ver agravadas con otros tipos de violencias como la xenofobia, el racismo, la misoginia o la marginación socioeconómica. “Esto les genera una desconfianza que las aísla. Muchas sufren violencia, son víctimas de tráfico de personas, de trata, torturas, pero no denuncian, sobre todo en el caso de las personas trans, porque muchas veces su identidad de género no coincide con su documento de identidad oficial. Es posible que hasta las autoridades las acusen de suplantar una identidad”, lamenta.

Vega añade que uno de los obstáculos para amparar a este colectivo es que “al salir de sus países, siguen ocultando su identidad para evitar esa estigmatización. Esto impide tener cifras concretas del número de personas LGTBIQ migrantes, así como conocer dónde están, quiénes son y ofrecerles acceso a atención humanitaria”.

La sociedad camina a pasos lentos
Almudena Valdez Pino tiene 39 años, y vive en Madrid desde hace nueve. Víctima de trata, llegó como turista junto con un par de mujeres que le ofrecieron trabajo de peluquera en Girona. Valdez cuenta que al poco tiempo de llegar a España le quitaron el pasaporte, la encerraron en un apartamento y la obligaron a prostituirse. “El calvario duró un mes hasta que logré escapar, pero no pude denunciar porque me amenazaron con llamar a extranjería. Yo no quería que me abrieran una hoja de deportación, no podía volver a Panamá”. Para esta activista, salir de su país era una garantía para sobrevivir a la transfobia. “Me dispararon siete veces, todo porque mis vecinos no querían tener a un maricón en el barrio”, desgrana.

Aunque Valdez ahora cuenta con un permiso de residencia que le permite trabajar, su vida en Madrid ha estado plagada de obstáculos. No ha logrado conseguir empleos estables y formales. “Nadie nos contrata, nos preguntan si ya nos hemos hecho la reasignación de sexo y hasta me han rechazado por ser negra. También me han dicho que me regrese a mi país. He tenido que pasar mucha hambre. La sociedad no quiere que las personas trans migrantes salgamos de ese pozo”.

Rodrigo Araneda, el fundador de la ONG Acathi, dedicada a dar residencias temporales de emergencia a personas migrantes, refugiadas y asiladas en España, lamenta que, aunque las leyes avanzan en pro de los derechos LGTBIQ, la sociedad camina lenta. Y aclara que este colectivo necesita “más que el asilo”. “Requieren garantías para poder sobrevivir, como el acceso a oportunidades de trabajo y redes de apoyo. Debemos seguir rompiendo los estigmas en torno al colectivo LGTBIQ migrante”, finaliza.

lunes, 1 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | Kifkif acoge a activistas LGTBI que han huido de Rusia ante la situación de riesgo extremo para el colectivo

Sede de Kif-Kif en Madrid //
Kifkif acoge a activistas LGTBI que han huido de Rusia ante la situación de riesgo extremo para el colectivo.
Europa Press | Diario Siglo XXI, 2022-08-01

https://www.diariosigloxxi.com/texto-ep/mostrar/20220801165722/kifkif-acoge-activistas-lgtbi-huido-rusia-ante-situacion-riesgo-extremo-colectivo

Kifkif, organización que trabaja por los derechos de las personas LGTBI migrantes y refugiadas, ha acogido a través del protocolo de protección humanitaria puesto en marcha por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación a activistas LGTBI procedentes de Rusia que han tenido que huir del país debido a la situación de riesgo extremo para el colectivo.

Desde la entidad denuncian que el régimen ruso ha ilegalizado recientemente a la mayor ONG LGTBI del país y está "haciéndole la vida muy difícil" a la comunidad.

Estos activistas se encuentran en España y, según ha indicado la entidad, trabajan con ellos para que su estancia y acogida sea lo más satisfactoria posible.

En este sentido, Kifkif ha agradecido al Gobierno "su valiosa colaboración" en esta iniciativa y ha destacado que el país es uno de los principales estados europeos que ha facilitado vías de entrada seguras y de emergencia a los activistas LGTBI.

jueves, 28 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #poblacionrefugiada | En Ucrania, los refugios LGBT+ se adaptan a los tiempos de guerra: “Llegan devastados y los ayudamos a superar el shock”

Infobae / Un refugio LGTBI de Alliance Global en Ucrania //

En Ucrania, los refugios LGBT+ se adaptan a los tiempos de guerra: “Llegan devastados y los ayudamos a superar el shock”.

Vladyslav Fomin, de la ONG Alliance Global, habló con Infobae sobre cómo están funcionando los albergues para la comunidad LGBT+ tras la invasión rusa y cómo afrontan una realidad todavía más dramática y peligrosa.
Kirvin Larios | Infobae, 2022-07-28
https://www.infobae.com/lgbt/2022/07/28/en-ucrania-los-refugios-lgbt-se-adaptan-a-los-tiempos-de-guerra-llegan-devastados-y-los-ayudamos-a-superar-el-shock/

Oleksandra, una sobreviviente LGBT+ de la sangrienta invasión rusa en Ucrania que ya cumple cinco meses, no pudo salir de su país por problemas con su pasaporte y sus finanzas. Perdió su trabajo como editora en medios de comunicación a principios de marzo debido a la destrucción causada por los ataques militares ordenados por Vladimir Putin. Su novia sí pudo salir, pero ella empezó a buscar un refugio de personas LGBT+ para protegerse física y psicológicamente en medio de las agresiones. Quería evitar el riesgo de ser violentada como en otros albergues, además de alejarse de cuestionamientos habituales hacia la orientación o la identidad sexual de los inquilinos.

En el refugio LGBT+ donde ahora se encuentra, en la ciudad de Chernivtsi, al suroeste de Ucrania, Oleksandra dice estar preparada para dos escenarios: en el mejor de los casos, rehacer su vida en una región distinta del país o el extranjero; en el peor, sabe que podría morir en cualquier momento durante un bombardeo.

Al igual que a Oleksandra, otras decenas de personas han sido acogidas en uno de los tres albergues que Alliance Global, una de las organizaciones de derechos humanos más antiguas de Ucrania, tiene abiertos en las ciudades de Kiev, Dnipro y Chernivtsi. En los últimos meses han ayudado a más de 300 personas de la comunidad LGBT+ que acuden a ellos gracias al voz a voz y la difusión a través de las redes sociales. En sus sedes, con capacidad de 10 a 15 personas, brindan alojamiento hasta por tres meses, alimentación, atención médica y grupos de apoyo psicológico, todo de manera gratuita.

“Nuestro objetivo es ayudar a nuestros huéspedes a superar el shock, recuperarse, encontrar un trabajo y finalmente un nuevo hogar”, dice Vladyslsv Fomin, gerente de comunicaciones de Alliance Global, en entrevista por correo electrónico con Infobae. Fomin describe el estado en que llegan los huéspedes a sus refugios. “La mayoría vienen a nosotros completamente destrozados y devastados. No son solo víctimas de la guerra. Son personas que lo han perdido casi todo. Nuestro objetivo es ayudarlos a salir de un estado de devastación total y encontrar la fuerza para luchar por ellos mismos y por su vida”.

En su mayoría, los inquilinos son chicos homosexuales o bisexuales que van allí con sus madres o familiares. Sin entrar en detalles, Fomin dice que han sobrevivido a disparos, han huido de sus territorios ocupados por las tropas rusas, han sido conmocionados por el estallido de un cohete o han sido objeto de torturas. “Desafortunadamente, muchas personas LGBT+ todavía se encuentran en territorios temporalmente ocupados, y no sabemos el destino de la mayoría de ellos. Sin embargo, tratamos de mantener el contacto con los que todavía están allí”, comenta.

En una entrevista con la propia organización, su coordinadora Oksana Dobroskok dice que la idea de abrir el albergue nació para crear un “contrapeso” en los casos en que personas de la comunidad LGBT+ perdían sus hogares a causa del rechazo por su orientación sexual o de género. “Intentamos crear un espacio que ayudaría a las víctimas de homofobia o transfobia a ‘esperar a que pase la tormenta’, a resocializar y comenzar una nueva vida”, dice. Antes de marzo, añade, la mayoría de personas que acudían lo hacían huyendo de la guerra. Hoy día son personas que han perdido sus hogares y medios para subsistir.

La organización sobrevive gracias al dinero que aportan entidades como Life 100%, su mayor donante desde 2022. Cuando comenzó la guerra lograron sumar ayudas internacionales de parte de organizaciones como Coalition PLUS, Outright Action International, Aidsfonds, ONUSIDA o la organización ucraniana KyivPride, además de aportes privados procedentes de todo el mundo.

Un logro que celebra la coordinadora es la apertura del refugio de Chernivtsi, donde se aloja Oleksandra. Gracias a uno de sus activistas en la ciudad y la ayuda de los socios donantes, lo tuvieron listo en tres semanas. “Transformamos un espacio completamente vacío con paredes desnudas en un área acogedora con todo lo que necesitábamos, reconstruimos el baño desde cero e hicimos renovaciones. Después de mudarme a Chernivtsi, nuestro activista se fue a servir en las fuerzas armadas de Ucrania”, cuenta Oksana.

Cuando nació oficialmente en 2002, Alliance Global se llamaba Gay Alliance. En 2016 cambiaron a su nombre actual debido a que sus actividades trascendieron más allá de Kiev, la capital ucraniana, donde empezaron. Sus operaciones se concentran también en servicios relacionados con VIH. Fomin destaca que han trabajado estrechamente con el gobierno ucraniano en materia legislativa influyendo en decisiones favorables a la comunidad LGBT+. Como ejemplo, pone el levantamiento de una prohibición discriminatoria de que los hombres gays pudieran ser donantes de sangre, un logro sustancial en un país donde la homosexualidad es legal desde 1991, pero las parejas homosexuales no son reconocidas legalmente.

“Las necesidades de las personas LGBT+ no han desaparecido y seguimos trabajando en este ámbito. Pero en la guerra, los derechos de todos los ucranianos, independientemente de su orientación sexual o identidad de género, se ven amenazados. El derecho a la vida está amenazado”, puntualiza Fomin.

Según el vocero de la organización, antes de la guerra la comunidad LGBT+ ya estaba en una “guerra prolongada” con las élites conservadoras y eclesiásticas. Sin embargo, dice, “la guerra contribuyó mucho a mejorar la situación de las personas LGBT+ en Ucrania, lo cual es paradójico”. En cuanto se detuvo la influencia rusa en su país, “la mayoría de la población ucraniana” se ha mostrado “al menos neutral hacia las personas LGBT+”

Y a las personas LGBT+, sostiene Fomin, no les ha tocado ocupar un rol “diferente” en esta guerra, ya que también han salido con las armas en mano al campo de batalla a defender los intereses de la nación. “Hubo solo un cambio en el campo de batalla”, precisa.

Fomin considera que el final de la guerra no sucederá en el corto plazo. “Será una guerra prolongada porque algunos países de la Unión Europea están bloqueando el suministro de armas pesadas a Ucrania o continúan comprando gas y petróleo rusos. Pero de lo que estamos seguros es de que ganaremos, y nuestra victoria traerá un cambio positivo a la comunidad LGBT+ de Ucrania”, afirma.

Actualmente desde la organización ayudan al Parlamento a redactar una futura ley sobre uniones civiles registradas, que esperan tener implementada a finales de 2023. Adicionalmente, presionan para que se ratifique el Convenio de Estambul, contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica.

Los refugios de Alliance Global (@AllianceGlobalKyiv en Facebook) no han ayudado solo a personas LGBT+ y sus familias, sino a cualquier persona en necesidad de alimentos y suministros médicos. También trabajan en colaboración con militares LGBT+, proporcionándoles alimentos y kits de higiene cuando lo piden.

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #testimonios | Alí, Fani y Óscar: las desconocidas reivindicaciones del Orgullo LGTBI+

La Razón / Óscar y Fani, de Crismhom //

Alí, Fani y Óscar: las desconocidas reivindicaciones del Orgullo LGTBI+.

Un refugiado y dos cristianos del colectivo relatan sus historias
Elena Mgariños | La Razón, 2022-07-09
https://www.larazon.es/madrid/20220709/ks4bfu7jtbhizhpwq7wdn7bpnq.html

¿Cuál es el primer signo de civilización? Este es un tema que se ha debatido hasta la saciedad. Sin embargo, la conclusión tal vez más extendida es la propuesta por la antropóloga Margaret Mead y es tan –aparentemente– sencilla como el hallazgo de un fémur fracturado y sanado. En una época en la que los humanos eran presa fácil para los depredadores, alguien se encargó de trasladar a lugar seguro, curar y alimentar al herido hasta lograr su recuperación. Las personas nos necesitamos unas a otras. Y, por esta regla de tres, tal vez la primera muestra de pérdida de humanidad sea privar a otro del refugio, de la seguridad que proporciona una red de apoyo. Más aún, si este abandono se produce por motivos tan arbitrarios como la condición sexual. Tejer nuevas redes de seguridad se hace fundamental en estos casos, y es lo que han logrado organizaciones como Crismhom (Cristianos de Madrid Homosexuales) o Kifkif. La primera, la única asociación LGTBI+ que tiene su sede en el barrio de Chueca, es refugio para aquellos que buscan vivir su fe de forma integrada con su identidad sexual, sin prejuicios, «viviendo el mensaje de Jesús, que es puro amor». Kifkif, por su parte, se dedica a prestar asistencia a aquellos que han tenido que salir de su país tras ser perseguidos por su sexualidad, y que buscan en España asilo político.

Crismhom es una comunidad ecuménica. Es decir, si bien es de mayoría católica –ya que es la confesión más extendida en España–, también mantienen sus puertas abiertas a protestantes, evangélicos, mormones, e, incluso, personas que tienen fe pero no se adscriben a ninguna confesión. Cada jueves hacen una oración en la que todos se reúnen. «Mucha de la gente que nos conoce es porque pasa por la calle», dicen desde la organización, convencidos de que no son ellos, sino Dios, quienes deciden donde estar. «El local es la donación de una mujer que, en lugar de poner un bar y sacarle rendimiento económico, pensó que nuestra labor de escucha y acompañamiento podía hacer mucho bien», señalan. «Hay personas que llegan muy heridas». Del mismo modo llegan a Kifkif después de haber pasado por distintos países en busca de una vida sin persecución. «Dejan atrás a sus familias, a sus amigos, y no solo de esos 70 países en los que la homosexualidad está penada», apunta la organización. Son otros muchos, de hecho, en los que el abandono al colectivo lo ejerce la propia sociedad.

La Razón / Alí //

Alí, de Venezuela a Madrid en busca de «una vida normal»
Cuando Alí P., de 31 años, por fin logró su cita para tramitar el estatuto de refugiado en nuestro país, se encontró con un muro de hormigón. «El funcionario me dijo que nada de lo que llevaba servía», dice a La Razón. «Ni siquiera quería poner que soy homosexual, cuando una de las causas de asilo es la persecución por pertenecer al colectivo LGTBI+», añade. Llegó a Madrid hace apenas dos meses, y en Kifkif ha encontrado todo el asesoramiento necesario para argumentar que, efectivamente, tiene derecho a solicitar asilo en España. Madrid se ha convertido en su hogar en este tiempo. Ese hogar en el que busca, simplemente, «tener una vida normal».

Natural de Caracas, Venezuela, Alí es consciente de que su país no suele aparecer en el imaginario colectivo como uno de los más peligrosos para ser LGTBI+, ya que no está criminalizado, pero lo cierto es que tampoco está protegido. «No vengo de un continente fácil para ser gay, por mucho que digan que la situación ha cambiado», asegura. «Mírame, en América Latina llamo muchísimo la atención, y eso te lleva a vivir episodios de violencia y discriminación ante los que la policía no hace nada tampoco porque no les interesa atender una denuncia por agresión homofóbica», explica. «Venezuela es un país que tiene muchísimos problemas que trata de solucionar, así que lo que nos ocurra a nosotros no es una prioridad, como tampoco lo es educar contra la homofobia», añade Alí. Sin embargo, en España, y en Madrid concretamente, siente «que hay más garantías», que es «más seguro estar y vivir». Pero no deja de ser complicado. «Yo nací en Venezuela, allí me crié, allí tengo a mi familia, a mis amigos y mi trabajo como entrenador personal», dice. «Aquí estoy solo, ¿quién puede pensar que he abandonado todo eso por capricho?», añade. Si lo ha hecho es por un motivo vital: la seguridad, para poder tener «una vida más estable y que te reconozcan con respeto y dignidad».

Situaciones como la de Alí la comparten también las personas transexuales. «Yo diría que, sobre todo las chicas trans, en mi país lo tienen mucho peor, porque cuando las agreden no tienen ningún tipo de garantías, así que les puede pasar cualquier cosa y para las autoridades nunca va a ser importante», asegura Alí. La asociación, de hecho, ha estado haciendo los últimos meses mucha incidencia en lo referente a la ley Trans. «Muchas personas llegan aquí perseguidas por su identidad de género, algo que en sus países no se reconoce, por lo que es imposible que presenten ningún tipo de informe que acredite su identidad», subraya la organización.

Esto se suma, además, a un proceso para recibir el estatus de refugiado que no es nada sencillo. «Solamente para que te den la cita pueden tardar meses, y después tienes que pasar una entrevista personal que puede demorarse otro tanto tiempo», explica Alí. Sin embargo, en todo este proceso las personas tienen que trabajar para subsistir, algo que se tercia complicado sin residencia ni permiso de trabajo. «Ya me ha pasado que he trabajado y no me han pagado, pero, por ahora, es lo que hay», lamenta Alí.

Fani y Óscar: vivir la fe desde la diversidad
Oscar es homosexual, católico y uno de los socios fundadores de Crismhom, entidad que nació hace 16 años. Nació en Alicante, en el seno de una familia cristiana. En su ciudad natal ya había tenido contacto con otros grupos formados por cristianos LGTBI+, por lo que, al llegar a Madrid, echaba de menos un lugar al que la gente pudiera acercarse para reencontrarse con la fe desde su realidad personal, que fuera un espacio seguro para ser ellos mismos. Fani llegó un poco después. Tuvo un primer contacto tras una charla que dio la asociación en la Universidad Autónoma de Madrid, pero no fue hasta un año después, tras un encuentro de diversidad sexual interreligiosa en el que participó que acabó por vincularse al grupo. Ella es bisexual, también de familia católica y practicante. «Llevaba muchos años de búsqueda», explica, «de un espacio donde se viviera la fe desde la diversidad, y aquí lo he encontrado».

Pero Fani ha encontrado mucho más en Crismhom. Allí conoció a su marido, quien llegó a la comunidad acompañando a su mejor amigo, que es homosexual. «Compartir con tu pareja el ideal de reivindicar los derechos de las personas es un regalo», dice. Cuatro años después de conocerse se casaron, y hoy tienen dos hijos. A Martín, su hijo mayor, de cinco años, «el arcoíris le encanta, y ya tiene su bandera pequeñita para participar con nosotros en la manifestación del Orgullo».

«En Crismhom mostramos que el amor de Dios no tiene excepciones. Jesús habló de amor y solidaridad, de acompañar y aceptar a las personas», señala Óscar, apoyándose, además, en que «hay muchísimos estudios bíblicos muy serios que demuestran que la Biblia no condena la realidad LGTBI+, sino que esto procede de interpretaciones posteriores». Sin embargo, desde Crismhom no buscan entrar en debates desde la violencia, sino desde el amor. «Creemos que hablar desde la pedagogía y la tranquilidad, en lugar desde la rabia, da resultados mucho mejores», señala, aunque sin olvidar «la firmeza de estar convencidos de quiénes somos y del amor de Dios».

Fani, por su parte, considera que en los últimos años ha habido una evolución clara tanto en la aceptación del colectivo a sus miembros con fe, como de la Iglesia a la comunidad LGTBI+. «Aún queda mucho por hacer, pero la mirada ha cambiado, y creo que los cristianos LGTBI+ hemos contribuido a abrir esta visión», apunta, «hasta el punto de que incluso algunos sacerdotes van dando el paso, y se acercan a nosotros para saber cómo proceder con esta realidad en sus parroquias». «La gente necesita referentes», añade Óscar. «Muchas personas ni siquiera saben que existe este grupo, y cuando llegan lo hacen con heridas muy grandes por el rechazo dentro de su propia familia o por instituciones religiosas». Por eso en Crismhom han puesto en marcha la iniciativa «El amigo que escucha», que se dedica a acoger y escuchar a aquellas personas LGTBI que lo necesiten. También hay un grupo de familias, las cuales «tienen sus parroquias, y esto ayuda no solo a que vean que Dios ama a sus hijos, sino que lo visibilizan y dan ese testimonio con sus propias vidas».

sábado, 18 de junio de 2022

#hemeroteca #trans #testimonios | La segunda vida de Fernanda Falcao, víctima de torturas que escapó de la muerte en Brasil y solicita asilo en España

El Diario / Fernanda Falcao //

La segunda vida de Fernanda Falcao, víctima de torturas que escapó de la muerte en Brasil y solicita asilo en España.

“Me dieron un pasaje a España después de que ametrallaran mi casa, me pegaran un tiro en el centro del pecho y me arrancaran los dientes y el cabello durante 30 días de torturas”, cuenta la activista trans.
Maialen Ferreira | El Diario, 2022-06-18
https://www.eldiario.es/euskadi/segunda-vida-fernanda-falcao-victima-torturas-escapo-muerte-brasil-solicita-asilo-espana_128_9093380.html 

Brasil es el país en el que más personas transexuales son asesinadas en todo el mundo. Según el Mapa de los Asesinatos de Travestis y Transexuales en Brasil, publicado por la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (Antra), 140 transexuales fueron asesinadas en 2021, es decir, cuatro de cada diez asesinatos de personas trans tuvieron lugar en ese país. Fernanda Falcao, activista trans y enfermera, conoce de primera mano esa violencia, porque ella misma la ha sufrido en sus propias carnes. A lo largo de su carrera como enfermera y activista ha luchado por los derechos de la comunidad trans, sobre todo en cuestiones de salud. Ha participado en programas de concienciación y ha formado parte del Departamento de Justicia del Estado brasileño en el que residía, y del que no quiere dar información por el peligro que le acecha, aún a día de hoy, a pesar de que ha logrado escapar de su país. Actualmente se encuentra solicitando asilo en España.

“Llegué a España de un día para otro. Me dieron un pasaje y me dijeron que esa misma noche debía coger un vuelo a España, después de que ametrallaran mi casa, me pegaran un tiro en el centro del pecho y de haber pasado un proceso de tortura en el que me quitaron los dientes y me arrancaron el cabello. Después de que viviera todo eso, asociaciones de allí que colaboran con la ONU decidieron que Brasil no era un lugar seguro para mí, pero lo cierto es que yo ya estaba lista para morir. Yo ya había vivido mucho”, asegura a sus 31 años.

Para proteger su vida, a lo largo de sus últimos seis meses en Brasil, ha estado viviendo cada semana en una casa distinta. Procuraban, además, que cambiara de Estado, con el objetivo de que nadie pudiera seguir su pista. Según detalla a este periódico, se convirtió en el objetivo de muchas personas cuando comenzó a denunciar la violencia que las personas trans sufrían en Brasil. “Yo era funcionaria pública del Departamento de Justicia, trabajaba junto a los jueces buscando políticas públicas dentro del campo de la Salud, y además, coordinaba una red nacional de mujeres travestis y transexuales. Mi trabajo se basaba en fortalecer las instituciones con formaciones sobre cambios de nombre, de sexo, de acompañamiento a personas trans y también realizaba formaciones a policías y funcionarios de prisiones. Otra de mis funciones era apoyar directamente a las mujeres trans, acompañarlas y proporcionarles información acerca de su salud sexual y reproductiva, sobre todo en el caso de las trabajadoras sexuales, ya que en Brasil, el 89% de la población de mujeres transexuales ven en la prostitución su única forma de trabajo”, explica.

A pesar de haber sido capturada y torturada durante 30 días, para Fernanda, su época en la universidad fue la más violenta de su vida. “El espacio más violento en el que yo he vivido en Brasil, y eso que he sido torturada por más de 30 días, es la universidad. No tenía referencias, no había otra persona como yo, no había otro cuerpo que viviese tantas vulnerabilidades, porque soy trans, negra, pobre y he vivido siempre en un territorio muy tradicional. Era muy difícil, además de toda la violencia, el hecho de que tenía que gastar mi tiempo de estudio en explicar que no les iba a hacer ningún daño si utilizaba el baño femenino. Al contrario, si utilizaba el de hombres a quien me hacían daño era a mí. Dicen que somos unos genitales, pero no es así, somos personas de carne y hueso”, lamenta, tras haber superado con éxito los años de universidad y haberse convertido en enfermera.

Fernanda respira ahora aliviada porque está más cerca de conseguir algo que jamás hubiese imaginado: hacerse mayor. “Ahora sé que puedo vivir y es algo que me gusta, porque yo también quiero hacerme mayor. Quiero vivir algo que no he podido vivir en mi país: ver a una persona trans mayor”, asegura con una sonrisa y un brillo en los ojos.

Su misión durante los próximos meses es lograr una cita con la Policía para que puedan realizar los trámites correspondientes de su solicitud de asilo. Para ello, según confiesa, mira el móvil cada media hora, también durante esta entrevista. “Cada 30 minutos lo miro, por si me confirman la cita con la Policía. Tengo muchas ganas de estudiar y trabajar, de vivir lo que no vivía antes”, indica. Aunque, lo que más disfruta, según señala, es caminar tranquila por la calle. “Me encanta ir por la calle y que las personas no me señalen, parece algo sencillo, pero es algo que durante 31 años no he podido hacer. No he podido andar tranquila por la calle”, confiesa.

En Brasil ha dejado a su hermana y a su madre, de las que no puede evitar acordarse cada día. A todas las mujeres, que como ella tratan de resistir en su país, les manda fuerza. “Les deseo que tengan toda la fuerza del mundo. Tenemos que ser resilientes. No es fácil denunciar lo que nos ocurre, porque cuando lo hacemos nos convertimos en el objetivo, y eso es algo muy peligroso que nos puede costar la vida, pero debemos continuar para salvar la vida de las mujeres. Que hablen, que griten, que ocupen espacios, porque solo así podremos sobrevivir”, indica. Ahora que ya está a salvo, no va a renunciar a seguir luchando por los derechos de las personas LGTBI. “Mi vida es un acto político, para mí, estar viva es un acto político. Ayudar a otras personas me hace crecer como persona. Tengo que recompensar a todas las mujeres trans asesinadas. Quiero vivir en un mundo en el que todas las personas respeten la singularidad de los demás”, concluye.

viernes, 25 de marzo de 2022

#hemeroteca #homofobia #sexilio | ‘Vacunas’, homofobia y tiros

Última Hora / Fredy Antonio Fernández //
‘Vacunas’, homofobia y tiros.

A través de Cruz Roja ha iniciado los trámites para pedir asilo, justificado en amenazas homofóbicas.
Última Hora, 2022-03-25
https://www.ultimahora.es/noticias/sociedad/2022/03/25/1714391/vacunas-homofobia-tiros-enredadera-virgen-pared.html 

Acaba de llegar a Palma Fredy Antonio Fernández, ciudadano de Colombia, de Cali más concretamente. El motivo del viaje es huir de la tierra que lo vio nacer y lo hace por dos motivos: porque al ser empresario se ve atosigado por las bandas que pretenden cobrar la denominada 'vacuna', o impuesto revolucionario que imponen aquellas a su libre albedrío, y por ser homosexual, perseguido también en aquel país. «No es que no haya libertad sexual, pues en las ciudades grandes se celebra el Día del Orgullo Gay, pero hay bandas de delincuentes que nos persiguen. Por eso tuve que marcharme y al llegar a Mallorca, a través de Cruz Roja, pedir el certificado de exiliado por cuestiones homofóbicas, que me están tramitando».

En su ciudad, Fredy Antonio tenía dos restaurantes que funcionaban muy bien. «Por eso, seguramente, un día me visitaron los miembros de una de esas bandas y me pidieron dinero a cambio de seguridad. La suya. Es decir, si pagaba lo que me pedían, no tendría problemas. De lo contrario, los tendría. Y me pedían, en euros, unos 250 al mes. Mucho dinero en Colombia. Y yo me negué, lo cual no solo los enfureció más, sino que pasaron a la acción. Un día, estando fuera del restaurante, entraron en él y lo destrozaron por completo. Días después me visitaron de nuevo, y tuve que claudicar pagando lo que me pedían, de lo contrario hubieran ido a por un familiar mío, o a por mí directamente. Pero la cosa no terminó ahí, ya que poco después me amenazaron por ser homosexual. Me mandaron una carta diciéndome que me fuera, lo que hizo que mi relación con mi pareja terminara, pues él, más débil que yo, se asustó mucho, lo que hizo que sus padres se lo llevaran a vivir a Estados Unidos, quedándome solo... Mientras pude, aguanté, hasta que un buen día me visitaron a casa. Iban armados, uno de ellos llevaba un rifle que utilizan los policías y el Ejército... Entonces sí que me asusté porque vi que iban en serio... Así que decidí malvender todo lo que tenía, coger ropa y algo personal, meterlo en una bolsa, sacar un billete de avión y venirme a Mallorca... ¿Que por qué Mallorca...? Me vine aquí, no porque viviera algún familiar, o algún conocido, sino porque es una isla, y porque vi que había buena temperatura...».

Haciendo trámites
A poco de llegar, comenzó su vía crucis particular. Visitó Cruz Roja, donde inició los trámites para el asilo por amenazas homofóbicas. En Cáritas miraron de encontrar un lugar donde vivir sin que le supusiera ningún desembolso –con el dinero que le sobró del billete, alquiló por unos días una estancia en un hostal–, pero todos los albergues estaban ocupados, no había plaza en ellos... «Así que aguanté en el hostal, pero el alquiler se terminó el domingo, por lo que desde el lunes vivo en la calle, algo que nunca pensé que podría sucederme. Y más en invierno, donde se aguanta más el hambre que el frío. Y ahora, y más para una persona que viene de una país cálido, como es Colombia, el frío se nota mucho. ¡Y menos mal que a diario me dan de comer en Tardor, que si no...! Porque apenas me quedan unos euros... Por otra parte, también intento encontrar un trabajo, en lo que sea, pero al no tener papeles, nadie me lo da». Nos cuenta que a través de Tardor, se ha puesto en contacto con Ben Amics, donde le han citado para esta semana a fin de buscar una solución a su problema. «Porque lo que es lo demás, intentándote ayudar, te mandan de un sitio a otro, o te citan para otro día. Mientras tanto, has de aguantar, esperar...».

Tiroteos entre ellos
Al preguntarle si algún día piensa regresar a Colombia, contesta, con rotundidad, que no. «Allí no van a cambiar las cosas, tanto por lo de la 'vacuna' como por lo de la homofobia. Porque, como digo, pese a que haya libertad sexual, y por ello bares y discotecas de ambiente, los gais no estamos bien vistos. Y no solo por las bandas, sino en muchos casos por la misma familia. Lo digo porque un amigo mío, que le confesó a su madre que era gay y que quería ser travesti, esta le echó de casa, por lo que está viviendo en la calle, como yo. Por eso, allí, habiendo muerto mis padres, y tal y como están las cosas, no tengo nada que hacer. Y si vuelvo, encima será peor». ¿Y qué hace la policía cuando un ciudadano denuncia ser extorsionado por una banda, o perseguido por ser homosexual? «Pues si se lo cuentas a la policía, o al Ejército, ellos toman nota y te dicen que lo ponen en proceso... Y si pasan semanas, y vuelves a denunciar porque no paran de extorsionarte, te dicen que está en proceso, que te avisarán cuando resuelvan. Pero lo cierto es que nunca se resuelve, siempre la denuncia está en proceso...».

Hay, además, otra cuestión: la inseguridad. Andas por la calle tan tranquilo, y cuando menos te lo esperas te puedes ver metido en una ‘balasera’, o tiroteo entre bandas... Porque entre ellos, a nada que unos no respeten las fronteras trazadas entre todos, se disparan a matar, lo cual significa que tienes dos problemas: pagar para que no te destruyan el negocio, y la guerra entre ellos. Y yo, además, otro por ser homosexual. Por eso lo he dejado todo y me he venido a Mallorca. A iniciar una nueva vida. Confío mucho en tener pronto mi certificado de exiliado por amenazas de homofobia, lo cual me facilitará tener papeles en regla, y una vez con ellos poder trabajar y residir sin problemas. Mientras tanto, seguiré comiendo en Tardor y buscando un trabajo con que pagarme una habitación».

domingo, 20 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #violenciamachista | Mujeres y personas LGTBI que escapan de Ucrania por la guerra se topan con otras violencias

infoLibre / Huyendo de la guerra /

Mujeres y personas LGTBI que escapan de Ucrania por la guerra se topan con otras violencias.

La vulneración de los derechos humanos de las mujeres es la "tónica general en cualquier desplazamiento masivo", señala Marta González, portavoz de Proyecto Esperanza. El colectivo LGTBI también está en el punto de mira: las mujeres trans son consideradas administrativamente hombres y deben quedarse en el territorio para enfrentarse a la guerra.
Sabela Rodríguez Álvarez | infoLibre, 2022-03-20
https://www.infolibre.es/internacional/escapar-guerra-encontrar-violencia-riesgo-mujeres-personas-lgtbi-ucrania_1_1222860.html 

Ucrania, 2014. El creciente conflicto en el país, alertan los organismos internacionales, es caldo de cultivo para la violencia contra las mujeres. Años más tarde, algunos datos. El Comité para la Eliminación contra la Discriminación de la Mujer (CEDAW) redacta en 2017 un informe sobre las consecuencias de la progresiva destrucción del empleo público, esencialmente femenino, como consecuencia de la crisis; en 2018 la Academia Folke Bernadotte describe el incremento del nivel de la violencia de género y la reducción del apoyo institucional a las víctimas y en 2019 otro estudio trazado por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) señala que alrededor del 75% de las ucranianas afirma haber sufrido alguna forma de violencia desde los quince años. La pandemia, señala el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), disparó las llamadas de socorro por violencia doméstica un 23%. En 2020, Aministía Internacional hablaba de una "epidemia de violencia contra las mujeres en la región oriental asolada por el conflicto". A esa violencia hay que añadirle ahora otros muchos apellidos: trata, prostitución, violaciones, matrimonios forzados.

Son las consecuencias de la guerra. Y no son anecdóticas ni hipotéticas: "Todos los estudios a nivel internacional, tanto de las Naciones Unidas como del Consejo de Europa, hablan de las consecuencias específicas de la guerra sobre las mujeres". Lo cuenta Marta González, coordinadora del área de Sensibilización en Proyecto Esperanza. La pobreza, la falta de oportunidades, el riesgo de persecución y la vulnerabilidad "se multiplican" durante los conflictos armados, argumenta, como consecuencia de la dificultad de acceso a los recursos básicos, a un alojamiento seguro y la falta de protección por parte del Estado. Todo ello, continúa, conduce a un enemigo potente: la trata. "Tanto fuera como dentro de las fronteras del propio país en guerra, las mujeres pueden ser captadas por alguien que abusando de ellas las somete a explotación, siendo la sexual la predominante", añade. Pero también hay otras formas de trata que se nutren de la extrema necesidad, menciona, como aquella con fines laborales, matrimonios forzados o la comisión de delitos.

Desde el inicio de la invasión rusa, tres millones de personas han salido de Ucrania, el 90% mujeres y niños, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Bruselas ya ha alertado del riesgo de que traficantes capten a mujeres y niños ucranianos en su huida hacia la Unión Europea: "Existe un enorme problema con el tráfico de personas", señaló esta semana la comisaria de Interior, Yvla Johansson. En Ucrania, Rusia y otros países de Europa del Este, el 80% de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual son mujeres jóvenes, el 10% niñas y el 10% niños, documenta la ONG Plan International. Stefano Fino es portavoz de la organización y acaba de pasar diez días en misión especial en Polonia. "Hablamos de personas no acompañadas que asumen un alto riesgo de violencia, abuso, explotación y trata" una vez huyen de la zona de conflicto, reseña el voluntario.

Entre la oleada de solidaridad generalizada, continúa, emergen casi inevitablemente las malas intenciones: "Sin un control efectivo existe un riesgo alto de que puedan aparecer personas sin buenas intenciones, es muy complicado controlar eso", relata Fino. "Hemos escuchado casos de mujeres jóvenes a las que algunos hombres les ofrecen transporte o casa" y que tras la intervención de las autoridades o las organizaciones asentadas en la zona "desaparecen". En algunos países fronterizos se han reportado ya intentos de abuso y explotación a cambio de alojamiento.

Es precisamente de la situación de vulnerabilidad de la que se aprovechan los captadores: "Salir del país huyendo de una guerra, velando por sobrevivir, sin recursos económicos propios, facilita que esas mujeres puedan ser engañadas, manipuladas y captadas por alguien sin escrúpulos que se aprovecha del contexto", completa González. Esto, añade, "es por desgracia la tónica general en cualquier desplazamiento masivo de personas en situación de conflicto". Más aún cuando la problemática era previa: la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) identificó el año pasado más de un millar de víctimas del tráfico de personas en Ucrania.

Prevenir y evitar la exclusión
Tras el estallido de la guerra, las primeras salidas fueron protagonizadas por "personas con familiares o conocidos de confianza en otros países europeos que sí tenían una pequeña garantía de acogida", pero posteriormente se produce una "salida más desesperada de gente que no cuenta con el apoyo de nadie", apunta González, por lo que están "mucho más expuestas". En ese contexto, "es muy importante la capacidad de respuesta que se dé y las salidas reales en los países de destino". La fórmula, como siempre, pasa por la integración. Y eso significa techo, trabajo y acceso a servicios básicos. De lo contrario, advierte la experta, se estarán generando "bolsas enormes de exclusión". La prevención es clave y solo será posible, inciden las voces consultadas, a través de la formación continuada y un acceso a recursos sostenido en el tiempo.

Cuando ese pilar básico falla, recuperar a las mujeres que ya han sido arrastradas a las redes de trata es una tarea titánica. "A veces no entendemos la complejidad de la trata, tenemos un caso tipo en mente, pero hay muchos más", detalla González. La trata interna es también una realidad y muchas veces abarca amplias categorías, más allá del rédito económico, como por ejemplo el uso de mujeres "esclavas sexuales o domésticas en beneficio propio, matrimonios forzados o tráfico de drogas". España, ante esa coyuntura, tiene la capacidad y la responsabilidad de mover ficha mediante el despliegue de una ley integral contra la trata, un compromiso del Gobierno que los colectivos llevan años demandando.

¿Y qué pasa con las que se quedan en Ucrania? El incremento de la violencia machista está en el punto de mira de las organizaciones, pero también la exclusión y la explotación producto de la pobreza, situaciones que engrosan la proliferación de prácticas como la gestación subrogada. Pero en ese contexto, existe también otro colectivo especialmente vulnerable: la comunidad LGTBI. Lo explica Óscar Rodríguez, vocal de relaciones externas de la FELGTBI. Existen, a su juicio, dos grandes grupos perjudicados: las mujeres trans y los hombres homosexuales. En el primer caso, las mujeres trans "no son reconocidas administrativamente como mujeres", por lo que deben quedarse en el territorio para empuñar un arma. "Muchas mujeres trans intentan huir para no tener que luchar ni enfrentarse a la violencia sexual por parte del ejército, tanto el ruso como el ucraniano", señala al otro lado del teléfono, pero no todas lo consiguen. En el caso de los hombres gais, el activista pronostica episodios de "homofobia y violencia por parte de sus compañeros de regimientos militares".

Y a quienes logran huir, perfila, no siempre les espera un destino seguro. Territorios fronterizos como Polonia o Moldavia "no son precisamente países de referencia en respetar los derechos LGTBI", advierte. En Polonia, el partido ultra en el poder, Ley y Justicia (PiS), ha embestido reiteradamente contra el colectivo y desde 2020 varias regiones del país han llegado incluso a proclamarse "zonas libres de ideología LGTBI". En ese sentido, el activista apuesta por medidas como la apertura de centros de acogida para personas del colectivo en los países de destino, pensados para poder "vivir en espacios seguros". Escapar de una guerra es prioritario, pero muchas veces la hostilidad también campa a sus anchas en algunas de las democracias europeas.

lunes, 14 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbi | El PSPV pide incluir a las personas LGTBI como de especial vulnerabilidad en el protocolo de refugiados

Levante / Putin en un graffiti en Valencia //

El PSPV pide incluir a las personas LGTBI como de especial vulnerabilidad en el protocolo de refugiados.

El partido socialista presenta mociones en los ayuntamientos para facilitar tratamientos como la medicación contra el VIH.
ED/EP | Levante, 2022-03-14
https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2022/03/14/pspv-pide-incluir-personas-lgtbi-63810643.html 

El PSPV presentará mociones en todos los ayuntamientos valencianos para instar al Gobierno a que las personas LGTBI sean consideradas de especial vulnerabilidad en el protocolo de refugiados ucranianos, además de garantizar la reagrupación familiar.

Así lo plantea la iniciativa, firmada por el portavoz socialista de LGTBI, Damián López: "La situación de la comunidad LGTBI en Ucrania siempre ha sido crítica, pero la guerra de Rusia la ha agravado, con problemas tanto para subsistir en el país como para poder salir y cruzar la frontera".

En concreto, la moción pide priorizar el acogimiento de las personas LGTBI procedentes de Ucrania en estados miembros y autonomías que reconozcan los derechos de este colectivo, así como garantizar a los refugiados sus necesidades sanitarias y el acceso a tratamientos inmunodepresivos, hormonización o medicación contra el VIH.

También propone facilitar la filiación y agrupación familiar LGTBI que no es reconocida en su país de origen, además de garantizar la acogida de las personas con falta de correspondencia de género que están atrapadas en la frontera, dado que "muchas no tienen documentación adecuada a su identidad de género".

"Los y las socialistas queremos visibilizar la complejidad del desastre humanitario de Ucrania y recalcar que es necesario que el protocolo de atención a los refugiados contemple dentro de los supuestos específicos de especial vulnerabilidad a las personas LGTBI y sus familias".

El portavoz de LGTBI del PSPV recuerda así la importancia de que sean protegidos en estados miembros europeos, con legislación estatal que reconozca sus derechos: "Debemos dispensarles la protección internacional en nuestro país, así como la aplicación de la legislación vigente en materia de diversidad, para que puedan superar las dificultades en la salida de Ucrania en cuanto a identidad, filiación, agrupación familiar, asistencia sanitaria y reconocimiento de sus derechos LGTBI en el país de acogida".

viernes, 4 de marzo de 2022

#hemeroteka #homosexualitatea #zinema | "Gizatasuna" deitzen diogun zerbait

Irutxuloko Hitza / 'Flee' pelikularen fotograma //

"Gizatasuna" deitzen diogun zerbait.

Txomin Lasa Manterola, zinema kritikaria | Irutxuloko Hitza, 2022-03-04

https://irutxulo.hitza.eus/2022/03/04/gizatasuna-deitzen-diogun-zerbait/ 

Badago animazioaren eta ilustrazioaren munduan idatzi gabeko arau bat, pertsonaien aurpegiak sinple-sinple, ia zehaztasun gabe, marraztea agintzen duena. Bai Hergek Belgikan marrazten zituen Tintinen komikietako azaletan, baita Japonian Ghibli taldearen filmetako fotograma orotan ere, bistakoa da protagonisten aurpegiak eta haien inguruneak marrazteko orduan metodo guztiz desberdinak erabili izan direla: bada, paisaiak xehetasunez bete izan diren artean, pertsonaien aurpegiak beti mantendu dira sinpletasun maila berean, oso gutxi zehaztuta. Aristotelesen poetikako ‘identifikazioa’-ren eredu klasikoari kasu eginez gero, ez da harritzekoa piktorikoki ere protagonista ahalik eta gutxien definitu izana; atzealdean Eiffel dorrea zein Fuji mendia izan arren, istorioaren irakurle/protagonista edonor izan dadin, alegia —arrazoia ote zuen, jada 70eko hamarkadan, Paul Ekman psikologoak oinarrizko sei emozioen aurpegierak unibertsalizatzen ausartu zenean?—.

Jonas Poher Rasmussek zuzendu duen ‘Flee’ filmeko eszenek ere munduko hamaika txokora eramango gaituzte: Afganistanetik Errusiara, Errusiatik Danimarkara, Danimarkatik Estatu Batuetara… Izan ere, errefuxiatu baten istorioa kontatuko zaigu, eta filmaren edukia dokumentala bada ere, animazioaren bidez eramango gaitu Rasmussenek laguna duen Amin errefuxiatuaren bidaia latzera. Jakina, benetako pertsonaiaren intimitatea errespetatzeko balio izan die animazioak, Amin anonimotasunean mantentzeko, eta bide batez, Danimarkan egun lortu duen egonkortasuna filma izaten ari den mundu birarekin gehiegi ez aztoratzeko (Oscar izendapenetan arrakastatsu irten da filma, Los Angeles dute, beraz, hurrengo geldialdia). Baina, horrez gain, dokumentala animatzeko proposamen original horrekin, formatu estetikoak lortzen duen soiltasun eta abstrakzioarekin, errefuxiatuen gatazka eremu unibertsalera erraz eta modu eraginkorrean itzultzea lortu du filmak. Ez al ditugu espresio berberak ikusten, ezaguterrazak (harridura, beldurra, tristura, atsekabea, eta abar), mundu osoko mila txokotatik alde egitera behartuta ikusten direnen aurpegietan? Bai Amin ihes egitera behartu zuten talibanen Afganistan hartan, baita, momentu honetan, Ukrainan bertan ere.

Animazioak ematen dion abstrakzioa batetik, ‘Memoir’ dokumentalak lortzen duen konkrezio aberatsa bestetik, kontraesanik sortu ez ezik, biak elkarren osagarri ezin hobe bihurtzen dira filmean. Aminen testigantzarekin, kontakizuna fikziozko gidoietan asmatzeko zailak izaten diren xehetasun erreal horietaz aberasten da: txikitako Van Dammen posterrak sortzen zion zirrara berezia, errusieraz bikoiztutako telenobela haiek, basoko iluntasunean dir-dir egiten zituzten koloretako zapatilak... Animaziozko aurpegi sinplearen atzean ezkutatzen den ahotsa bat da, Aminena, eta harrigarriak dira kontatzeko dituen xehetasun guztiak; beste edozeinena izan zitekeen ahots hori, ordea, baita gurea ere.

miércoles, 2 de marzo de 2022

#news #trans #lgtbi #wars | Trans People Stranded and Alone in Ukraine Following Russia’s Invasion

Vice / Zi Faámelu, transgender woman in Ukraine //

Trans People Stranded and Alone in Ukraine Following Russia’s Invasion.

Trans people in Ukraine tell VICE World News they are fearful of trying to escape Russian forces in case they are prevented from leaving by authorities.
Ben Hunte | Vice, 2022-03-02
https://www.vice.com/en/article/akvyxz/ukraine-war-trans-people-lgbtq

Trans people in Ukraine have told VICE World News that they are “totally stuck” and “scared for their lives” in the country.

Two Ukrainian trans women said they can’t leave Ukraine or even safely travel through it because all of their identification documents say “male” and mention their “old masculine names”.

Some trans people have even been advised to “lose their ID” by human rights groups, in order to get out of Ukraine. Trans campaigners estimate this issue is leading to “hundreds” of trans people in Ukraine being left in “serious danger” and feeling “completely alone”.

One trans woman said she is “terrified” of being stopped trying to leave Ukraine, and being forced to join the Ukrainian army “as a man” – especially because authorities are stopping men aged 18 to 60 from leaving. Another Ukrainian trans woman is too scared to leave her accommodation in fear of transphobic attacks. She’s the only person left in her neighbourhood.

One trans man, who transitioned over six years ago and has lived as a man in Ukraine since, only has an ID showing “female”. He told VICE World News about his fears of leaving his house and trying to make it across Ukraine. During a phone call, screaming and explosions were heard coming from outside his accommodation, but he still refused to leave because of his ID issue.

A non-binary Ukrainian person explained their fears of leaving Ukraine and heading to “places like Poland or Hungary” where their identity is “ridiculed” and not recognised. “I need to choose between my own country – that I have learned how to navigate –or a totally foreign place where I could feel even more excluded and in danger,” they added.

A humanitarian crisis is unfolding in Ukraine following Russian President Vladimir Putin’s invasion. The UNHCR, the United Nations’ refugee agency, confirmed that 520,000 refugees from Ukraine have now entered neighbouring countries since last Thursday, warning “this figure has been rising exponentially, hour after hour.” However, trans people may not have made those journeys.

Zi Faámelu is a 31-year-old trans woman from Kyiv. She is a musician and has appeared on TV in her home nation. Faámelu said she can’t leave the country and her life is in danger.

“Like hundreds of trans people in Ukraine, I am a woman, but I have ‘male’ in my passport and on all my ID, so this is a war within a war. Ukrainian trans people were already fighting for their lives.”

“There are hundreds of us stuck like this, living miserable lives. We need some influence from abroad. We need people to write to their politicians and charities to help us.”

She is sitting in darkness while she talks to me. In her hands, she holds a “very sharp” knife. Alone in her area, she is scared of who could be outside her apartment.

Trans people in Ukraine can obtain legal gender recognition, but human rights groups have called the process “abusive”, as it “violates the rights to privacy and physical integrity.”

Asked why she didn’t change her ID documents before now, Faámelu said the process in Ukraine is “humiliating” and she’s seen people having to “stay in mental institutions for months, with psychological and physical tests to prove their gender.”

“We don’t want to go through that, so we just kept our passports as they were and laid low, stayed quiet. It’s hell for trans people here. I should have left earlier but I was waiting for some emergency gender documents, but the doctors suddenly said no.”

“I'm completely alone now. Everybody in my neighbourhood has left. It’s such a dangerous situation, but I'm trying to stay optimistic. I've seen people running for their lives, and screaming at each other to leave things behind and just get out - but I have to stay where I am. It’s the only option for me right now.”

“It is very dangerous for me as a trans person in Ukraine on a normal day, so now, it is impossible. Many gay people in Ukraine can blend in with the rest of society now, but for trans people it is impossible. There are so many physical traits that we are attacked for – big chin, broad shoulders – we’re beaten, we’re killed. We need to get out now, but we can’t even leave our apartments.”

“They will see my passport and see ‘male’, they will see my birth name, and call me a man in a dress and attack me.”

Faámelu spoke of trans people who have been threatened by individuals openly carrying weapons in their areas.

“I’m now even more scared to be in Ukraine because everyone has a gun. Now my attackers have an excuse to carry out their hate and violence. People know where I live. Every sound outside is scary,” she said.

“Trans people now feel forgotten, neglected, abandoned. We are actually invisible at the moment. We need the United Nations, we need human rights organisations. We need people to help us get noticed.”

People fleeing Ukraine have been told that several neighbouring countries will accept them without any ID, however the journeys to get to the borders may still involve being stopped at checkpoints by the police or military, queueing with members of the public, and being split into “male and female” groups for prioritising safety and travel.

Being LGBTQ in Ukraine can be life-threatening. Attacks against people based on their sexuality and gender identity are common, and citizens told us “our police just stand by and watch.”

Less than a month ago, vandals damaged an LGBTQ community centre in Kharkiv, a city in northeast Ukraine. The attackers wrote “death threats” and “Christian scriptures” across the centre’s “mural of equality.” Campaigners said the centre had only recently been repaired after the last attacks, when “urine, shit and blood were smeared on the front door.”

Trans people in Ukraine have told VICE World News that their lives “were not worth living” before the war, and the current situation has only made matters worse for them.

Robert, 31, is a trans man who was living in Kharkiv, Ukraine. We are not identifying Robert’s surname to protect his identity. Robert’s years on testosterone have led to him “being able to pass like any other man”, but his ID still says he is “female” and uses his birth name.

“My parents tried to kill me when I told them I’m trans,” he told VICE World News earlier this week. “Everybody here knows me as ‘he’, nobody knows my situation. This is why I’m in so much danger now.”

“I’m so afraid for my life,” Robert added. “A lot of people have offered me help once I get to different countries, but I can’t get through Ukraine like this. The problem here is that you can look like one thing, but your papers say something else.”

“I can’t work, I can’t have a bank account, I can’t have a driver’s licence. I can’t continue at university because the university can’t approve my papers. I’ve just been cutting people’s hair, cleaning bathrooms and apartments, just to feed myself. It’s just existing, not living.”

Robert is now being supported by LGBTQ campaigner Rain Dove, who recently created a group and a fund to directly help “LGBTQ people, disabled people and families” stranded in Ukraine. The group has now supported “over 700 people” to get out of Ukraine, and many of them are LGBTQ.

Rain Dove told VICE World News: “We’ve had trans people get rejected at some borders, but everyone we’ve supported has eventually got out.”

“If you’re a trans woman with an ‘M’ on your passport, or you’re gender nonconforming with an ‘M’, we recommend that you ‘lose’ your passport before you speak to Ukrainian officials. Hide your ID in a water bottle, or in your shoe. If you get stopped, you can just say that you’re not from here, you can say that you’re a student in Ukraine, or were just visiting. Without an ID, you will be sent to a long line of foreign nationals, but you’ll then be talking to officials from the bordering nations, and you can present your ID without an issue. This has worked 100 percent of the time.

“If you’re a trans man with an ‘F’ on your ID, prepare to be gaslit by Ukrainian authorities. They will say ‘if you’re really a man, then fight for your country.’ This is unfortunately a really common thing. You could also hide your ID, but we know some people who have stayed to fight.”

Rémy Bonny, executive director of Forbidden Colours, an organisation pushing for LGBTQ equality across Europe, told VICE World News, “the Russian aggression against Ukraine has shocked the entire world, and queer people are extraordinarily affected by this war.”

Asked what people around the world can do to help these individuals, Bonny said, “Please donate to initiatives that are helping queer refugees from Ukraine. We are expecting about 100,000 queer refugees in the coming weeks, entering Poland, Hungary and Romania, but in the past, refugee camps have proven not to be safe spaces for LGBTQ persons.”

martes, 1 de marzo de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #poblacionrefugiada | Las lesbianas que huyen de la homofobia de Rusia y conviven con ucranianos en Valencia

El Confidencial / Volodymir y Olena con Altn y Bairta //

Las lesbianas que huyen de la homofobia de Rusia y conviven con ucranianos en Valencia.

Un matrimonio de Kiev y un grupo de estudiantes que hacían turismo se quedan atrapados en España y comparten refugio con una pareja rusa LGTBI y sus dos hijos que huyeron de Kalmukia.
Víctor Romero | El Confidencial, 2022-03-01
https://www.elconfidencial.com/espana/comunidad-valenciana/2022-03-01/ucranianos-lesbianas-rusas-refugio-valencia_3383485/

Altn y Bartia están muy lejos de casa. A casi 5.000 kilómetros de Kalmukia, la república rusa de la que proceden y que hace mes y medio decidieron abandonar huyendo de la homofobia y el racismo de su país. No se expresan en inglés, no entienden el castellano y dependen de una traductora armenia afincada en Valencia y con conocimientos de ruso para comunicarse con su entorno. Sus rasgos faciales, con los ojos rasgados, revelan su origen. Situada casi en la frontera de Asia central, Kalmukia es el único territorio europeo donde el budismo es la religión mayoritaria. Pero este hecho diferencial en el vasto territorio que es la federación de repúblicas rusas no la exime de un denominador común en la política y la retórica institucional del país presidido por Vladimir Putin: el rechazo y la discriminación de los homosexuales y lesbianas.

"Aquí nos sentimos seguras. Hemos sufrido humillaciones y nuestros hijos han sido aislados en el colegio", explican desde el jardín de la Casa de Acollida que el Ayuntamiento de Valencia y el de Rocafort comparten en este municipio, en un área residencial de chalets y adosados.

Aterrizaron en avión desde su país atraídas por el entorno 'friendly' español con la comunidad LGTBI, fueron atendidas por el servicio atención a urgencias sociales y colaboración en emergencias del Ayuntamiento de Valencia (SAUS), en coordinación con Cruz Roja, y están a la espera de recibir el estatus de protección internacional para poder obtener la documentación necesaria para regularizar su situación y tratar de iniciar una nueva vida en España. Una es enfermera; la otra peluquera. No superan los treinta años. Los pequeños ya han sido escolarizados por los servicios sociales. "Nosotras estamos en contra de la guerra. Huimos de Rusia por nuestra orientación", explican.

Altw y Bartia atienden a medios de comunicación que habían llegado a la Casa de Acollida por una razón muy distinta: para hablar con refugiados ucranianos atrapados en España por el estallido de la invasión rusa.

La intransigencia ha unido a estas personas, de nacionalidades ahora enfrentadas por la pulsión belicista de Putin, que ha desbordado todos los límites del derecho internacional al atacar y ocupar militarmente el país vecino. En Rocafort, la familia de lesbianas y sus hijos comparten techo con una famiia de Georgia, y también con un grupo de siete jóvenes estudiantes ucranianos y un matrimonio de Kiev que se han quedado sin poder volver a casa. La guerra les ha cogido a contrapié, con el espacio aéreo cerrado en Ucrania y sin opciones por ahora de regresar. Confusos y desconcertados, los chavales prefieron no hablar y evitan a las cámaras.

Olena, que observa con tensa espera los acontecimientos junto a su marido Volodymyr (mismo nombre de pila que el del presidente de Ucrania, Zelensky), aun confía en que sirvan de algo las negociaciones en la frontera con Bielorrusia mientras enseña vídeos de lo que está ocurriendo en Kiev. Un adolescente toca la trompeta desde el balcón de un edificio cuando comienza a escucharse disparos y explosiones. "Mis hijos -una chica de diecisiete años y otro de veinte- están con sus abuelos, fuera de Kiev, en una zona más tranquila. Se trasladaron hace algunos días, cuando vimos que las cosas se ponían tensas". Ellos decidieron emprender su viaje y esperaban regresar a Ucrania hace dos días, pero fue imposible.

-¿Pensáis volver en coche a Ucrania?

-Bueno, quizás en avión, explica Olena con algo de ingenuidad, a la vista de cómo se está complicando el conflicto.

"Estamos en contacto con nuestros familiares y amigos por Telegram o Wechat. Lo que nos dicen es que la gente duerme en los refugios y que no hay comida suficiente. Hay muchas personas sufriendo en los hospitales. Los jóvenes se están preparando para la lucha. Todos tiene armas. Pero nosotros somos un país que abandonamos hace treinta años las armas nucleares y que queríamos ser pacíficos", señala.

Tras la decisión de la Unión Europea de abrir las fronteras y dar asilo temporal a todos los refugiados procedentes de Ucrania, España se prepara para recibir a miles de desplazados. En la Comunidad Valenciana, ONG como Juntos por la Vida, con experiencia en procesos de acogida e intercambios con niños y adolescentes del área de Chernóbil y el Donbass, ha anunciado la puesta en marcha de un corredor junto con el Consulado de Ucrania en Valencia para organizar la evacuación de menores ucranianos junto a sus madres y abuelas a través de Polonia y repartirlos en los hogares de las familias españolas colaboradoras.

Atención a refugiados
También la Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat valenciana convocó para este miércoles la Comisión Mixta de Atención y Acogida a Personas Refugiadas para valorar y analizar la crisis humanitaria que se está viviendo en Ucrania tras la invasión de Rusia y coordinar las acciones del Consell.

Esta comisión está formada por distintos departamento de la Admnistración autonómica y forman parte de ella la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, las tres diputaciones provinciales, la Universitat de València, en representación de las universidades públicas valencianas, y las entidades vinculadas al sistema de protección internacional del gobierno de España, Accem, Cepaim, Cruz Roja, Cear, Cáritas y Acnur.

La intención es hacer un análisis de los recursos existentes con el fin de coordinarlos para recibir desplazados de la guerra de Ucrania y prestarles atención y servicos básicos.

El operativo que ha puesto en marcha la Fundación Juntos Por la Vida para la evacuación de menores ucranianos y sus madres hacia Valencia se está complicando debido a la grave situación que viven, según ha explicado la entidad, que continúa con su objetivo de traer a España "el mayor número de familias con menores". El estado de las infraestructuras a causa de los bombardeos, que provocan cortes de carreteras, está impidiendo que puedan desplazarse desde distintos puntos de Ucrania hasta la frontera con Polonia las personas que huyen por la guerra.

Así lo atestigua Lidia, una joven ucraniana que vive en València y que recibe noticias de su familia en Ivankiv. En declaraciones facilitadas por Juntos por la Vida y recogidas por Europa Press, Lidia relata que "en toda la provincia de Ivankiv piden mucha ayuda, dicen que están bajo el control total de los ocupas rusos y la gente tiene muchísimo miedo de salir a la calle porque están disparando a los civiles, están matando a los civiles", denuncia

viernes, 20 de agosto de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #poblacionrefugiada | ATA Sylvia Rivera pide a la Junta que dé acogimiento a las mujeres, niñas y personas LGTBI afganas

Imagen: El Correo de Andalucía / Población afgana //

ATA Sylvia Rivera pide a la Junta que dé acogimiento a las mujeres, niñas y personas LGTBI afganas.

También piden al Gobierno Central apoyo y coordinación con las comunidades para afrontar esta emergencia humanitaria.
EFE | El Correo de Andalucía, 2021-08-20
https://elcorreoweb.es/andalucia/ata-sylvia-rivera-pide-a-la-junta-que-de-acogimiento-a-las-mujeres-ninas-y-personas-lgtbi-afganas-IC7444291 

Ante la llegada al poder de los talibanes en Afganistán y la aplicación por parte de estos de la Sharía, su interpretación de la ley islámica, aplicada de manera radical y fundamentalista en la que se castiga con la pena de muerte a las personas LGTBI por su condición, la Asociación Trans de Andalucía pide de manera urgente al gobierno de Juanma Moreno que habilite plazas de acogimiento para personas LGTBI y colectivos extremadamente vulnerables en la nueva situación que está viviendo Afganistán como son las mujeres y niñas, así como la puesta en marcha de un plan de protección y acompañamiento hacia estas personas.

Desde la asociación recuerdan también que según un estudio de la ILGA, Afganistán es uno de los 11 países donde aún se contempla la pena de muerte para las personas LGTBI.

“Todas estas personas están huyendo en una situación desesperada de su país de origen ante el riesgo y amenaza real que supone el régimen talibán para sus vidas, sin duda estamos viviendo una emergencia humanitaria ante la que los gobiernos e instituciones donde se respetan y son asumidos como un pilar de sus sociedades los derechos humanos, no pueden mirar hacia otro lado, la prestación de socorro supone una obligación ética ineludible, “ declara Mar Cambrollé, presidenta de ATA Sylvia Rivera.

“Andalucía se ha caracterizado históricamente por su solidaridad y acogimiento, más allá de territorios y fronteras, la sociedad andaluza es la de la cultura del universalismo de los derechos humanos, las instituciones y quienes representan al pueblo andaluz han de estar a la altura de este.” Concluye Cambrollé.

Así mismo desde la ATA Sylvia Rivera se pide también al Gobierno central el apoyo y coordinación con las comunidades, incrementando la dotación de recursos para tal fin y por otro lado, la creación de un corredor humanitario seguro para las personas que se están viendo obligadas a huir de sus hogares bajo este riesgo extremo para sus vidas, hasta Europa junto con las instituciones europeas. Es el momento de aplicar con carácter urgente los tratados internacionales en materia de derechos humanos.

jueves, 19 de agosto de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #poblacionrefugiada | Marea Arcoíris exige protección y refugio para las personas LGTBI afganas

Imagen: Público / Población afgana que sale del país //

Marea Arcoíris exige protección y refugio para las personas LGTBI afganas.

Marea Arcoíris ha señalado hoy cómo la victoria de los talibán ha situado a mujeres y niñas, y a las personas LGTB, en una posición de extrema vulnerabilidad donde sus vidas corren un riesgo real y ha pedido protección y refugio para ellas.
20 Minutos, 2021-08-19
https://www.20minutos.es/noticia/4796576/0/marea-arcoiris-exige-proteccion-y-refugio-para-las-personas-lgtbi-afganas/ 

En nota de prensa, ha explicado que, tras la llegada al poder del régimen talibán en Afganistán, la nueva ley que regirá en el país es la sharía y la ley islámica, interpretada y aplicada de manera estricta y radical por los fundamentalistas islámicos, castiga con pena de muerte a las personas LGTBI.

Ha indicado cómo, en estos primeros días, el gobierno talibán está intentando dar una imagen de moderación y de respeto a los derechos humanos dentro de la ley islámica, en un ejercicio de blanqueamiento de la violencia, el terrorismo y la misoginia.

Hoy, ha dicho, "asistimos con estupefacción a que gobiernos internacionales, y la propia UE, están dispuestos a darles credibilidad y reconocerlos como interlocutores válidos a pesar de las atrocidades cometidas en el pasado y de las alertas que nos llegan desde organizaciones internacionales que operan en el país y de la propia población afgana".

Marea Arcoíris ha recordado que Afganistán es uno de los once países del mundo que aún contemplan la pena de muerte para las personas LGTBI y ha exigido al gobierno del estado español y al de la UE la creación de corredores humanitarios seguros para que las mujeres y niñas y las personas LGTBI en peligro puedan salir de Afganistán, viajar a Europa y pedir protección.

"Sin estas medidas, no podrán salir de su país o se verán obligadas a hacerlo a través de rutas migratorias inseguras en las que pueden sufrir todo tipo de abusos", ha aseverado.

Ha demandado, así mismo, que se revisen los protocolos de asilo para personas LGTBI en riesgo por su condición ya que la mayoría de los expedientes son en la actualidad rechazados.

También, que tanto el Gobierno de La Rioja como los Ayuntamientos de esta comunidad "actúen frente a esta barbarie y tomen medidas concretas y reales más allá de declaraciones institucionales para acoger al mayor número de personas que huyen de un futuro donde sus vidas no pueden ser vividas".