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martes, 30 de diciembre de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | Presidente de Kazajistán firma ley que prohíbe la propaganda LGBT, como Rusia y Georgia

Kazajistán se suma a la prohibición de la 'propaganda' LGTBI //

Presidente de Kazajistán firma ley que prohíbe la propaganda LGBT, como Rusia y Georgia

EFE | Swissinfo, 2025-12-30

https://www.swissinfo.ch/spa/presidente-de-kazajist%C3%A1n-firma-ley-que-proh%C3%ADbe-la-propaganda-lgbt%2C-como-rusia-y-georgia/90705969

El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, firmó hoy las enmiendas legales que prohíben la propaganda LGTBI en la nación centroasiática, a imagen y semejanza de lo hecho anteriormente por Rusia y Georgia, según informó Akorda, la Presidencia kazaja.

El correspondiente proyecto de ley ya había sido aprobado por ambas cámaras del Legislativo kazajo.

Los documentos explicativos indican que el propósito de las enmiendas, que también prohíben la propaganda de la pederastia, es proteger a los niños «de informaciones que dañan su salud y desarrollo».

La nueva norma prohíbe la publicación de este tipo de informaciones en los espacios públicos, los medios de prensa, las redes de telecomunicaciones e internet.

Esta ley fue presentada tras una petición hecha por ciudadanos kazajos hace año y medio, y redactada por un grupo de parlamentarios del país.

Según comentó anteriormente el diputado Yelnur Beisenbáev, uno de los promotores del proyecto, «estas enmiendas modifican nueve leyes, incluyendo aquellas sobre derechos de la infancia, publicidad, comunicaciones, cultura, educación, cine y medios de prensa».

Explicó que incluye una definición precisa de «la propaganda de la orientación sexual no tradicional» y establece limitaciones para su difusión, pero matizó que no prevé «la prohibición» o «el rechazo» de personas que pertenezcan a la comunidad LGBT.

«Nuestras leyes no prohíben pertenecer a la comunidad LGBT. Solo se prohíbe la propaganda LGBT», señaló a su vez el diputado Yedil Zabirshin, quien recordó que en la vecina Uzbekistán sí se castiga la pertenencia a la comunidad LGBT.

Organismos internacionales como la ONU, Human Rights Watch, Civil Rights Defenders y el Norwegian Helsinki Committee, criticaron con anterioridad las intenciones de Kazajistán de aprobar esta ley, al igual que hicieron en el caso ruso y georgiano.

Rusia aprobó la ley que prohíbe la «propaganda de relaciones sexuales no tradicionales», la pederastia y la reasignación de género en los medios de comunicación, internet, la publicidad, la literatura y el cine en diciembre de 2022.

Georgia siguió los pasos de Rusia en octubre de 2024, alegando que esta ley, que establece unas penas de hasta 4 años de prisión por cirugías de cambio de sexo y una multa de hasta 4.000 lari (unos 1.500 dólares) por difundir propaganda de relaciones homosexuales en instituciones educativas, «defiende los valores más importantes: la familia y los niños».

miércoles, 5 de junio de 2024

#hemeroteca #lgtbifobia #represion | Georgia desafía de nuevo a la UE al impulsar una ley de inspiración rusa contra el colectivo LGTBI

Protesta de una mujer con las banderas de la Unión Europea y Georgia //

Georgia desafía de nuevo a la UE al impulsar una ley de inspiración rusa contra el colectivo LGTBI

El Gobierno del país candidato a ingresar en el bloque comunitario presenta un proyecto para vetar el matrimonio homosexual, las operaciones de cambio de sexo y la adopción de menores
Javier G. Cuesta | El País, 2024-06-05
https://elpais.com/internacional/2024-06-05/georgia-desafia-de-nuevo-a-la-ue-al-impulsar-una-ley-de-inspiracion-rusa-contra-el-colectivo-lgtbi.html

Las autoridades de Georgia, país candidato a la UE, han presentado un proyecto de ley para vetar el matrimonio homosexual, las operaciones de cambio de sexo y toda manifestación pública de las personas LGTBI. La medida ha sido anunciada por el partido gobernante, Sueño Georgiano, semanas después de que la formación lograse aprobar definitivamente su polémica ley de agentes extranjeros y alza un nuevo obstáculo insalvable en el proceso de adhesión del país a la Unión Europea. El partido fundado por el oligarca Bidzina Ivanishvili copia así una vez más las represivas leyes del Kremlin y demuele un puente con el bloque comunitario, al mismo tiempo que lanza un nuevo guiño a Rusia.

El presidente del parlamento de Georgia, Shalva Papuashvili, ha anunciado un paquete de ocho medidas denominado: “Sobre los valores familiares y la protección de los menores”. A diferencia de la “ley contra la propaganda LGTBI” rusa, el partido gobernante georgiano pretende tramitar de una tacada y en pocos meses todo el conjunto de normas represivas que el Kremlin ha aprobado entre 2013 y 2023; que empezó con la prohibición de hablar sobre homosexualidad delante de menores y ha acabado con la persecución al colectivo LGTBI, considerado como un movimiento extremista.

Las medidas promovidas por Sueño Georgiano incluyen prohibir la adopción de niños a las parejas “con una orientación sexual no tradicional” y denegar el cambio de sexo en los documentos oficiales. Asimismo, el Gobierno criminalizará todas las manifestaciones públicas que promuevan “relaciones no tradicionales”, incluidos los anuncios y las publicaciones en los medios con relaciones entre dos personas del mismo sexo.

“Nuestro objetivo es proteger los valores familiares y a las generaciones futuras de las consecuencias irreparables de la propaganda pseudoliberal”, ha manifestado Papuashvili, alto cargo de Sueño Georgiano, partido que culpa de la invasión de Ucrania a la supuesta conspiración de un “partido mundial de la guerra” y no a su presidente Vladímir Putin o a Rusia, con quién ha estrechado sus lazos estos últimos años.

La Unión Europea advirtió en mayo de que congelará la incorporación de Georgia si no retira la polémica ley de agentes extranjeros. Aunque Sueño Georgiano ha seguido adelante con la deseada adhesión al bloque comunitario —un 80% de la población lo apoya, según las encuestas—, al mismo tiempo ha impulsado esta represiva medida para defender su supremacía frente a una oposición fragmentada en un sistema político que concede prácticamente todo el poder a la formación más votada.

La ley de agentes extranjeros le ha servido a Rusia para proscribir y fundir a multas a las ONG y activistas que actúan al margen de su línea oficial. La versión georgiana de momento se limita a las organizaciones y personas que reciben más de un 20% de sus fondos del exterior, aunque el Ejecutivo podrá obligarles a informar de todos sus contactos.

Para la Comisión de Venecia, órgano consultivo del Consejo Europeo, la ley de agentes extranjeros ya supone un enorme obstáculo para la adhesión del país a la UE. Según un informe fechado el 21 de mayo, “sus restricciones a los derechos, a la libertad de expresión, a la libertad de asociación y a la intimidad no cumplen con los requisitos de legalidad, legitimidad, necesarios en una sociedad democrática”.

A este golpe se suma ahora otra ley absolutamente discriminatoria —por ejemplo, la ONU remarca que el cambio de sexo es un derecho— y que copia punto por punto las medidas con las que el Kremlin ha silenciado a la minoría LGTBI, unas políticas que se han exacerbado desde que desató su guerra contra Ucrania. De hecho, este martes se ha hecho público que la plataforma de idiomas estadounidense Duolingo ha enviado una misiva al vigilante de internet ruso, Roskomnadzor, para informarle de que ha eliminado de su portal “todos los materiales que promuevan relaciones sexuales no tradicionales”.

El partido gobernante prevé que la tramitación del proyecto de ley contra el colectivo LGTBI se prolongará hasta después de las elecciones parlamentarias georgianas de octubre. Estos comicios serán decisivos para el futuro de Georgia: la presidenta del país, Salome Zourabichvili, ha llamado a toda la oposición a unirse contra Sueño Georgiano. Elegida por los ciudadanos en 2018, el veto de Zourabichvili sobre la ley de agentes extranjeros fue tumbado por el parlamento el 28 de mayo.

“Hoy, cuando el espectro de Rusia se cierne sobre nosotros, la asociación y el acercamiento con Europa son el verdadero camino para preservar y fortalecer nuestra independencia y paz”, afirmó Zourabichvili al presentar a finales de mayo su plan para frenar a Sueño Georgiano y reformar el sistema político del país. No será fácil, la mayoría gobernante cuenta hoy con 83 escaños frente a los 55 de la constelación opositora, aunque esta se ha visto reforzada por una marea humana en las protestas contra la ofensiva legisladora del Ejecutivo.

miércoles, 7 de julio de 2021

#hemeroteca #lesbofobia #lgtbifobia | Una cadena rusa de alimentación se disculpa por “herir” a sus clientes con un anuncio de una pareja de lesbianas

Imagen: El País / Yuma Yuma y su familia //

Una cadena rusa de alimentación se disculpa por “herir” a sus clientes con un anuncio de una pareja de lesbianas.

Los supermercados VkusVill retiran la campaña que mostraba a una matriarca, sus dos hijas y la novia de una de ellas tras una oleada de críticas y amenazas.
María R. Sahuquillo | El País, 2021-07-07
https://elpais.com/internacional/2021-07-07/una-cadena-rusa-de-alimentacion-se-disculpa-por-herir-a-sus-clientes-con-un-anuncio-de-una-pareja-de-lesbianas.html

En el colorido anuncio, la matriarca Yuma Yuma presenta a su familia y desgrana, sonriente, sus hábitos de consumo sostenible. La psicóloga rusa, sus dos hijas y la novia de una de ellas, protagonizaban desde el pasado miércoles una vistosa campaña del célebre supermercado de productos orgánicos VkusVill, que relata las recetas favoritas de sus consumidores. Para muchos, el apartado que mostraba a la pareja de lesbianas dentro de la diversidad de las familias de Rusia fue un paso importante en un país en el que la LGTBIfobia es política de Estado. Duró poco. Tras amenazas de boicot y una oleada de odio contra la cadena y la familia de Yuma, VkusVill ha retirado el anuncio. Pero también ha dado un gigantesco paso atrás al disculparse por “herir dolorosamente los sentimientos” de sus clientes con la campaña.

Yuma, que también lleva fuera del armario años y tiene planes de casarse con su compañera de vida (que no aparecía en el anuncio) fuera de Rusia, donde no están permitidas ni reconocidas las uniones entre personas del mismo sexo, cuenta a través de la aplicación Telegram que tras décadas de activismo ya esperaban comentarios furibundos, sobre todo por parte de los ruidosos y poderosos grupos ultraconservadores rusos. “Pero subestimé la magnitud de lo que ocurriría”, incide.

Las mujeres han tenido que cerrar casi todas sus redes sociales, bloquear sus números de teléfono y tomar otras “medidas de seguridad” para protegerse de las amenazas que no cesan. “Creo que el hecho de que se presentara a nuestra familia igual que las otras del anuncio y que habláramos de que puede haber familias felices de distinto tipo desencadenó esto”, se lamenta la matriarca, de 49 años.

La familia de Yuma sopesó a fondo participar en la campaña, una de las primeras de una marca grande que incluye a personas LGTBI en Rusia, donde la legislación no solo establece que estas relaciones son “inferiores” a las heterosexuales, sino que desde 2013, con la conocida como “ley contra la propaganda homosexual”, prohíbe la difusión a menores de materiales que muestren “relaciones no tradicionales”. Una norma que ha erradicado de las estanterías y de las salas de cine para el gran público los personajes LGTBI y que el Kremlin, que se ha erigido como firme defensor de la considerada como familia tradicional, también emplea para reprimir a las asociaciones de derechos civiles.

“Para mayores de 18 años”
Para ceñirse a la normativa, VkusVill había marcado con una etiqueta roja con el símbolo de “para mayores de 18 años” la publicidad en la que Yuma, Mila y la pareja formada por Alina y Ksenia, que aparecen abrazadas, hablaban de su veganismo, de reciclaje o de su gusto por el hummus de la cadena y por los onigiri rellenos de champiñones. “Creemos que no presentar a las familias de nuestros clientes reales sería hipócrita”, decía la campaña. “La familia son lazos de sangre o un sello en el pasaporte. Reconsideremos esto. En el siglo XXI, son principalmente las personas que nos quieren, las que siempre nos protegerán, las personas con las que vivimos juntos la vida”, añadía la promoción.

La idea de VkusVill, comenta Mila Yuma, de 22 años, les inspiró esperanza. Y al principio recibió buenos comentarios. Pero pronto quedaron ahogados en una inmensa marea de insultos, amenazas y descalificaciones —muchos probablemente organizados—, encabezada por figuras conocidas, como el diputado ultraconservador Vitali Milonov, y que llegaron a exigir incluso una investigación penal. Muchos llamaban a dejar de comprar en el minorista, que con más de 1.250 tiendas en 46 ciudades obtuvo ingresos de unos 1.600 millones de dólares (1.353 millones de euros) el año pasado y se está planteando ahora cotizar en el mercado de Nueva York.

Ahora, el apartado de la campaña donde antes se mostraba a la pareja formada por Ksenia y Alina, su hermana y su madre, la cadena ha colgado un comunicado en el que pide perdón y se distancia de lo que considera “puntos de vista sociales o políticos”. “Aquí había un artículo que hirió los sentimientos de una gran cantidad de clientes, empleados, socios y proveedores. Lamentamos que haya sucedido y consideramos que esta publicación fue un error nuestro, que se convirtió en una manifestación de la falta de profesionalidad de empleados individuales”, culpan los responsables de la cadena, que han zanjado así el asunto y rechazan hacer más declaraciones.

Alina, de 29 años, la hija mayor de Yuma, está enfadada y herida por la “disculpa” de la empresa minorista. “Tuvieron muchas presiones desde arriba, pero me enoja profundamente que tildaran el anuncio como un error”, critica. No hace mucho se comprometió con su pareja, Ksenia Tarasova, cuenta. Y, como su madre, las dos mujeres planean casarse fuera del país euroasiático, que el año pasado consagró en la Constitución que el matrimonio solo puede darse entre hombre y mujer. “VkusVill se disculpó con las personas que nos insultaron, amenazaron, y nos humillaron a mí y a mi familia, pero no con nosotras”, se lamenta Tarasova, de 30 años.

En Rusia, un país de 144,5 millones de habitantes, hay regiones donde la LGTBIfobia es devastadora. Como Chechenia, donde las organizaciones de derechos humanos han documentado casos de torturas, detenciones ilegales y asesinatos extrajudiciales por parte de las autoridades. Rusia despenalizó la homosexualidad en 1993, poco después de la caída de la Unión Soviética. Sin embargo, los ataques contra personas gais, lesbianas, bisexuales o trans son moneda corriente en el país euroasiático, advierte el abogado Artem Lapov, que colabora con organizaciones especializadas como Stimul y Rossijskaya LGBT-set.

Y el Kremlin ampara con sus mecanismos legales esos ataques. Como en el caso reciente de una pareja gay denunciada por los médicos del hospital que trató a uno de sus dos hijos adoptados, que contaron que sus padres estaban casados. La familia, acusada a través de la ley contra la propaganda homosexual, tuvo que huir de Rusia ante el temor a perder la custodia de los dos menores. “El autocontrol ante las represalias ha aumentado. Además, ahora las autoridades están tratando de interpretar la ley sobre propaganda de manera más amplia dando por hecho que los menores pueden estar en cualquier parte”, dice Lapov.

La infame ley, el avance de los grupos ultraconservadores y los cada vez más estrechos vínculos del Kremlin con la Iglesia ortodoxa son parte de una realidad en Rusia. La otra es que los más jóvenes cada vez están más abiertos a relaciones no heteronormativas y encuentran su forma de expresión y defensa en redes sociales como TikTok o Instagram.

VkusVill parece haber calculado mal su reacción. Tras la retirada del anuncio no ha evitado que sigan las críticas de los grupos antiderechos y ahora ha sumado la oleada de críticas de personas decepcionadas y enfadadas con la marca por el paso atrás. “Las ideas homófobas se imponen desde todas partes, y por eso la gente empieza a comportarse agresivamente, insultarnos y amenazar cuando nos hacemos visibles”, remarca Mila Yuma. “Por eso muchos se ven obligados a ocultar su orientación. Se necesita mucho coraje y apoyo para hablar, y por eso quienes lo hacen se merecen mi respeto y gratitud”.

Ataques contra la marcha del orgullo en Georgia
Grupos de ultraconservadores impidieron el lunes la celebración de la marcha por el Orgullo LGTBI en Tbilisi, la capital de Georgia. Las organizaciones convocantes decidieron suspender la que iba a ser la primera marcha del país del Cáucaso Sur y cinco días de actividades y conmemoraciones, ante los agresivos ataques de una turba de violentos que saquearon sus oficinas y agredieron a activistas y a varios periodistas que iban a cubrir la marcha.

Hubo al menos 55 heridos, según el Ministerio del Interior, entre ellos, un joven turista polaco apuñalado, aseguraron los medios locales, atacado por la marea humana supuestamente por lucir un pendiente. Las agresiones en Georgia, una antigua república soviética que tanto la UE como la OTAN consideran socio estratégico, constituyen otro capítulo en la corriente ultraconservadora y autoritaria que reacciona con violencia en todo el continente ante el avance social y de derechos de las personas LGTBI.

Activistas por los derechos de gais, lesbianas, trans y bisexuales han acusado al Gobierno de amparar los ataques —que han tenido también el respaldo de importantes figuras de la poderosa Iglesia ortodoxa— e incluso de animarlos. Hace unos días, el primer ministro, Irakli Garibashvili, afirmó que celebrar la marcha no era “razonable” y que las conmemoraciones aumentaban el riesgo de una “confrontación pública”.

Este martes, las protestas contra la marcha y contra los derechos LGTBI continuaron en Tbilisi, donde la policía desplegó antidisturbios. La situación es “lamentable”, definía Giorgi Tabagari, uno de los activistas que organizaba el Orgullo. Tabagari acusó a los servicios de seguridad de ayudar a los manifestantes, muchos de ellos miembros de grupos de extrema derecha, aseguró. “La enorme ola de odio que estamos viendo está inspirada y apoyada por el Gobierno y la policía”, afirmó un comunicado de la organización de la marcha.

miércoles, 6 de mayo de 2020

#hemeroteca #homofobia #cine | ‘Solo nos queda bailar’: Danzas típicas georgianas contra la homofobia

Imagen: Cinemanía / Fotograma de 'Solo nos queda bailar'
‘Solo nos queda bailar’: Danzas típicas georgianas contra la homofobia.
La historia de amor LGTBIQ+ y autoafirmación personal de Levan Akin llega a plataformas esta semana.
Paula Arantzazu Ruiz | Cinemanía, 20 Minutos, 2020-05-06
https://cinemania.20minutos.es/noticias/solo-nos-queda-bailar-danzas-tipicas-georgianas-contra-homofobia/

En el cine, hay dos tipos de películas: aquellas en las que te dejas la piel y el resto. 'Solo nos queda bailar' es de las primeras y el rostro exhausto de Levan Akin, su director, nos da la razón cuando nos encontramos en la Seminci del pasado octubre para realizar esta entrevista. Motivos no le faltan, porque esta bella historia de amor LGTBIQ+ en el entorno de las danzas típicas de Georgia, país ultraconservador y de donde procede la familia del cineasta, ha sorteado no pocos escollos, comenzando por el violento boicot de varios fanáticos reaccionarios contra el desfile del Orgullo en 2013 que inspiró el origen de la película.

“Como georgiano, me sentí avergonzado y no paraba de preguntarme en qué momento se volvió todo tan venenoso. Cuando terminé mi anterior filme en 2016, decidí investigar en el propio terreno”, nos cuenta Akin. No fue fácil: “Soy hijo de emigrantes y tenía una idea muy romántica sobre el país de mis padres. Volver fue muy intenso y me replanteé ideas preconcebidas sobre muchas cosas. Creo que esa emoción se palpa en ‘Solo nos queda bailar’: hay mucho amor pero también mucha tristeza”.

Filmada a modo de guerrilla –con una producción secreta para evitar a los colectivos ultras–, 'Solo nos queda bailar' sigue a Mareb (Levan Gelbakhiani), un joven con un pie en el mundo adulto que se enamora de un colega y rival de la compañía de danzas tradicionales georgianas. Akin descubrió a su protagonista, bailarín profesional, a través de las redes sociales, y sabe el carisma que desprende la dulce y firme presencia del actor. “¡Tiene un rostro tan magnético!”, exclama el cineasta.

No solo en el rostro de Gelbakhiani transmite emoción a borbotones, porque ‘Solo nos queda bailar’ es ante todo una exploración de la identidad y de la resistencia política a través del baile y, en consecuencia, el vínculo de la cámara con el cuerpo de su protagonista es abrumadora, del plano detalle a los planos generales en los que los personajes bailan. Así concluye el cineasta: “Creo que podría hacer muchas más películas sin diálogos, solo mostrando cuerpos bailando”.

lunes, 10 de febrero de 2020

#hemeroteca #homofobia #cine | 'Solo nos queda bailar', la película contra la que se revuelve la ultraderecha homófoba en Georgia

Imagen: El Diario / Bachi Valishvili y Levan Gelbakhiani en 'Solo nos queda bailar'
'Solo nos queda bailar', la película contra la que se revuelve la ultraderecha homófoba en Georgia.
La cinta de Levan Akin sobre la relación de dos jóvenes bailarines, cuyo estreno intentaron boicotear grupos violentos en Georgia, llega a España.
David Noriega | El Diario, 2020-02-10
https://www.eldiario.es/cultura/cine/Solo-bailar-pelicula-revuelve-ultraderecha-Georgia_0_992501180.html

Cuando el director Levan Akin llamó a las puertas de la Compañía Nacional de Danza de Georgia en busca de colaboración para contar la historia de amor y descubrimiento de dos jóvenes bailarines en ‘Solo nos queda bailar’ (‘And then we danced’), la respuesta fue poco alentadora: "En la danza georgiana no existe la homosexualidad". Después, llamadas al resto de compañías para bloquear cualquier tipo de ayuda a esta producción sueco-georgiana que se ha estrenado este viernes 7 de febrero en España.

La danza georgiana es todo un símbolo cultural en el país y un pilar fundamental en la identidad nacional de una nación que ha sido conquistada una y otra vez a lo largo de los siglos. Una identidad que los grupos ultraortodoxos y radicales tratan de mantener impoluta a toda costa en un país en el que, pese al proceso de integración europeo que ha tenido lugar en los últimos años, con transformaciones legislativas para proteger a la comunidad LGTBI, la sociedad no avanza al mismo ritmo.

En los últimos años Georgia ha despenalizado la homosexualidad y la transexualidad y ha promovido leyes para proteger a estos colectivos social y laboralmente. Pero esta protección no está recogida en la Constitución ni blinda a estas personas contra la incitación al odio, según recoge el informe de legislación sobre orientación sexual 2019 de la Asociación Internacional de Gais y Lesbianas (ILGA-Europe). Tampoco está permitido el matrimonio igualitario, un avance social del que la sociedad georgiana reniega. Según el Pew Reasearch Center, el 94% de la población lo rechaza categóricamente.

La idea de ‘Solo nos queda bailar’ comenzó a fraguarse en 2013, cuando la Iglesia ortodoxa y grupos radicales convocaron a miles de personas para impedir de forma violenta que unas decenas de activistas pudieran celebrar la manifestación del Orgullo LGTBI en Tbilisi, en uno de los capítulos más negros contra la diversidad sexual y la identidad de género en Europa en la última década. "Vi esto y sentí que tenía que abordar el tema [de la homofobia en el país] de algún modo", ha dicho Akin, sueco de ascendencia georgiana, en una entrevista.

Un rodaje con guardaespaldas
La historia nada tiene que ver con disturbios y es el mejor escaparate para una danza que embauca al espectador. Pero con los antecedentes de grupos organizados contra cualquier atisbo de libertad sexual, el rodaje de la cinta en localizaciones reales ha sido todo un desafío: planes de rodaje alternativos para evitar los boicots y servicios de guardaespaldas. Medidas excepcionales para un reparto novel.

El protagonista Levan Gelbakhiani -Merab en la historia- y su partenaire Bachi Valishvili -Irakli- son bailarines, pero no se habían puesto antes delante de las cámaras. Gelbakhiani se estrena de forma excepcional, con una nominación al premio a Mejor Actor en los European Film Awards -que se llevó Antonio Banderas- y, más cerca, el premio a la mejor interpretación masculina la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI 2019).

La película, un canto a la diversidad sexual frente al tabú en una versión notablemente menos ‘naif’ que ‘Call me by your name’, a la que evoca irremediablemente pero con la que no guarda mucho más parecido que ese descubrimiento de la propia sexualidad, porque aborda también otros problemas de la sociedad georgiana, tuvo su estreno internacional en la Quincena de Realizadores del pasado Festival de Cannes y fue la candidata sueca al Oscar a la Mejor Película Internacional. No consiguió superar el último filtro de un año con nominaciones muy disputadas.

"Vamos a frustrar el estreno"
Pese al éxito de crítica en los festivales por los que ha pasado la cinta, el principal escollo ha estado en la propia Georgia, donde grupos radicales se organizaron para impedir su estreno en noviembre. "Se manifestaron frente al cine para evitar que la gente accediese. Decían que la película insulta y ofende la tradición georgiana, que va contra nuestros valores", explica el director de Tbilisi Pride Giorgi Tabagari, que representa a la organización proderechos LGBTI más visible del país y que participó en la organización del evento en el que "uno de los activistas resultó herido porque le lanzaron un objeto", lamenta.

"No permitiremos la propaganda de la perversión, vamos a frustrar el estreno", llegó a amenazar el líder del movimiento nacionalista Marcha Georgiana Alexandr Bregadze. "La protesta violenta de grupos de ultraderecha antes de la premiere de la película muestra el nivel de homofobia e intolerancia en el país. Estas protestas se producen en un ambiente generalizado en el que intentan instrumentalizar los temas LGTBI dentro de la agenda conservadora", indica el director de programas de ILGA-Europe, Bjorn van Roozendaal.

Con todo, la respuesta por parte del público fue "esperanzadora", explica Tabagari. La película se proyectó durante tres días en el céntrico cine Aminari, rodeado por un cordón policial y, pese a las amenazas, las entradas se agotaron. "Pese a las protestas, la gente no titubeó y fue una buena señal de que el movimiento había resistido. La gente luchó por su libertad para ver la película", desarrolla.

"Georgia garantiza el derecho a la libertad de expresión en el arte", indicó entonces el presidente del Parlamento georgiano, Archil Talakvadze. Una respuesta que las asociaciones LGTBI del país consideran tibia. "Hay mucho que hacer, empezando porque los poderes públicos no reconocen la homofobia como un problema y no cuentan con estrategias para luchar contra ella y afrontar los problemas a los que nos enfrentamos", lamenta Tabagari. "Esperamos que el Gobierno comience a tomarse estas señales alarmantes más en serio y dé los pasos necesarios para contener y prevenir que estas situaciones hostiles vuelvan a ocurrir y, como tal, cumpla con su deber de proteger a todos los ciudadanos de la violencia y el odio", reclama el portavoz de ILGA-Europe.

Mientras tanto, ‘Solo nos queda bailar’ marca un pequeño camino en la transformación social en un país en el que la mayor visibilidad de las personas LGTBI en los últimos años ha provocado también que se visibilice la homofobia y la violencia contra estos colectivos. Porque, igual que Merab debe 'masculinizar' sus movimientos para bailar -"la danza georgiana está basada en la masculinidad" y "no hay sitio para la debilidad", verbalizan en la cinta- muchos gais, lesbianas, bisexuales y transexuales deben guardar aún la mano en el bolsillo cuando pasean por la calle, enfrentarse a terapias de reconversión o sufrir el aislamiento social.

viernes, 7 de febrero de 2020

#hemeroteca #homofobia #cine | Bailando contra la homofobia

Imagen: La Razón / Fotograma de 'Solo nos queda bailar'
Bailando contra la homofobia.
Levan Akin protesta contra la rectitud moral georgiana en «Solo nos queda bailar», una denuncia a la intolerancia y un homenaje a la belleza del movimiento.
Marta Moleón | La Razón, 2020-02-07
https://www.larazon.es/cultura/20200207/strwu4vkyfdhfhsvdgz3qrzxa4.html

Las notas de psicodelia y electrónica que destila el dueto sueco «Kite» con su tema «Jonnny Boy» contrastan de forma radical con el sonido de tambores y la rigidez espartana de las danzas georgianas. Sin embargo ambas conviven, aunque de forma atropellada y arrítmica, en la nueva propuesta de Levan Akin, «Solo nos queda bailar». En Georgia uno no puede amar a quien desea, «por desgracia», apostilla este cineasta afincado en Suecia, «por eso hice esta película, porque se trata de una sociedad muy tradicionalista y quise buscar una forma elegante de denunciarlo». Narrada desde la potencia visual más realista, la cinta hilvana con suma delicadeza la historia de descubrimiento y liberación sin artificios de Merab, un joven que vive en un barrio marginal de Georgia para quien la comunicación con el cuerpo a través del baile constituye la forma más eficaz de rebelarse contra un entorno que cercena la libertad sexual y afectiva de los homosexuales y constriñe la evolución natural y emancipatoria de la mujer, relegándola a un segundo plano.

«Decidí muy pronto que quería que la película fuera sumamente táctil y que rodaría los momentos del baile cámara en mano, a pesar de la dificultad que eso conllevaba. Cuando Levan (actor que interpreta a Merab) baila, genera algo explosivo. El baile georgiano de por sí ya es muy explosivo y quería estar con él, allí, en el momento, cuando esa explosión se detonase», declara con rotundidad el director. La aparición repentina de un nuevo integrante del cuerpo de baile de la escuela a la que acude Merab llamado Irakli (Bachi Valishvili), supone para este entrañable hijo de la censura estatal un cambio radical de sensaciones. Hasta el momento, el joven se había conformado con seguir los marcados patrones de comportamiento heteropatriarcales regidos por la rectitud y la defensa de una masculinidad «auténtica». De un concepto del hombre en el que quedan fuera conceptos como la sensibilidad, lo explícito de las emociones o la libertad sexual. Sin embargo la llegada de este enigmático bailarín precipitará una historia de amor, la primera real para ambos, de esas que son viscerales, incoherentes, apasionadas y rabiosas. De esas que se inician con la boca del estómago y terminan acabándose con la punta de los pies.

Paradójicamente el amor se enreda con otro de los elementos que subyacen en la cinta, la fe. La religión salpica parte de ese tradicionalismo cultural que se muestra, en palabras de Akin «no es la causa principal de las costuras morales de los georgianos». La emancipación de una juventud con reducidas expectativas laborales que ve en el baile una potencial herramienta para salir de la precariedad subyace a lo largo de este «Call me by your name» a la centroeuropea plagado de belleza y plasticidad que demuestra que el cine también puede convertirse en un acto político. En un señalamiento, en una pancarta, en un grito. A pesar de esto, el director aclara: «Yo no juzgo a mis personajes, los acompaño en el viaje. Incluso a los antagonistas. Hay personas, como el hermano de Merab que son «machos» por defecto, porque es lo único que conocen, que han visto desde que nacieron. Pero todo el mundo puede cambiar». Incluso aquellas personas para quienes el arte de querer solo es válido si se practica entre hombres y mujeres.

#hemeroteca #homofobia #cine | ‘Solo nos queda bailar’, o el drama de la represión homosexual en Georgia

Imagen: El País / Levan Akin
‘Solo nos queda bailar’, o el drama de la represión homosexual en Georgia.
El director sueco Levan Akin se adentra en el mundo de las danzas tradicionales de su país de origen.
Rocío García | El País, 2020-02-07
https://elpais.com/cultura/2020/02/06/actualidad/1581006576_717010.html

El cineasta Levan Akin nunca ha dado la espalda a su sangre georgiana. Aunque nacido en Suecia en 1979 —sus padres emigraron desde Turquía hacía ese país escandinavo hace 50 años en busca de una vida mejor—, cada verano viajaba a la tierra de sus abuelos. Nunca tuvo la intención de hacer una película en Georgia —“mi trabajo siempre ha estado en Suecia”—, pero la represión y los ataques sufridos por los manifestantes en la primera celebración del Día del Orgullo Gay, en 2013, le movió a realizar una investigación sobre las causas de tanto odio. “Quería saber de dónde procedía todo ese rencor y más en un país como Georgia que aparentemente es un lugar abierto y flexible. Sobre el papel, Georgia es uno de los países de su entorno donde se respeta más los derechos humanos, hay leyes que protegen a las minorías, pero todo eso es papel mojado”, asegura el director de ‘Solo nos queda bailar’, en una entrevista en la pasada edición de la Seminci (Semana de Cine Internacional de Valladolid) donde esta película se presentó tras su paso por la Quincena de Realizadores de Cannes. 'Solo nos queda bailar', que narra el drama de un bailarín de danza tradicional cuando se descubre su homosexualidad, se alzó en la Seminci con el premio al mejor actor (Levan Gelbaskhiani) y la Espiga Arco Iris y con el Gran Premio del Público en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. El tercer largometraje de Levan Akin y el primero que realiza fuera de Suecia, se estrena este viernes en las salas de España.

Esa celebración del Día del Orgullo Day en Georgia fue la primera y la última, se lamenta Akin, mientras denuncia la falta de apoyo por parte de los poderes políticos hacia los homosexuales y transexuales, por mucho que estos derechos estén legislados. “El territorio de Georgia está ocupado en un 25% por Rusia, país que ejerce una enorme influencia. Casi cada noche, Rusia mueve la frontera para hacerse con más tierras. La propaganda rusa utiliza el movimiento LGTBI como si fuera un virus que viene de Occidente que está invadiendo Georgia y ante el que hay que protegerse”, explica el cineasta.

'Solo nos queda bailar' se adentra en el mundo de las danzas georgianas milenarias, uno de los símbolos de su identidad nacional, para construir la historia de este bailarín, cuya vida se desgarra cuando conoce a un colega que se convierte en su mayor rival pero también en su mayor deseo. Para Akin, estas bellas danzas folclóricas representan la rigidez de los papeles de cada sexo, hombres y mujeres, y en la estructura de la sociedad. “En Georgia son grandes defensores de esas tradiciones. Todos los niños y niñas aprenden estas danzas desde pequeños y cualquier cambio lo ven como una traición. Es un país dividido entre la generación más joven y aquellos que ven fantasmas sobre los cambios en las costumbres. Una de las intenciones de mi película fue mostrar que los cambios en esas tradiciones ancestrales no suponen ninguna amenaza”, señala Akin, que confiesa las enormes dificultades que tuvieron en el rodaje del filme que tuvo lugar en la propia Georgia, con amenazas de muerte, prohibiciones y rodeados de guardaespaldas.

“Contamos que se trataba de un filme sobre un turista francés que se enamora, pero cuando se enteraron de la verdadera historia se agudizaron los problemas y nos llovieron las cancelaciones de localizaciones y las dificultades para contratar bailarines. Algunas compañías de danza georgiana nos negaron su apoyo, aduciendo que la homosexualidad no existía entre sus bailarines. Nuestro trabajo se realizó desde entonces en secreto y bajo mucha presión. Hasta el coreógrafo ha tenido que ocultar su nombre en los títulos de crédito por miedo. Todos estos desafíos provocaron que mi resolución por denunciar esta situación fuera cada vez mayor. Había que hacerlo como fuera”, dice determinado este cineasta. La identidad de un país frente a la identidad sexual de un bailarín.

domingo, 1 de diciembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #cine | Una lección cinematográfica sobre los derechos LGTB+ en el mundo

Imagen: El Asombrario / Fotograma de 'And Then We Danced'
Una lección cinematográfica sobre los derechos LGTB+ en el mundo.
Carlos Asensio | El Asombrario, 2019-12-01
https://elasombrario.com/leccion-cinematografica-derechos-lgtb-mundo/

LesGaiCineMad, el festival de cine de temática LGBT+ con mayor reconocimiento internacional de los países de habla hispana, ha clausurado recientemente con éxito su 24ª edición. Más de 100 películas, entre largometrajes, cortos y documentales, fueron proyectadas en las más de 20 sedes del festival en Madrid. La cinta ‘And Then We Danced’, representante sueca en los Óscar 2020, se alzó con el premio a la mejor película tanto por parte del jurado como del público. El cineasta argentino Marco Berger, uno de los grandes exponentes del cine queer latinoamericano, fue homenajeado con el Premio Honorífico. La denuncia a la opresión de la Iglesia, en sus diversas variantes confesionales, fue uno de los ejes en las películas con más proyección.

Más de 20 días de festival, a lo largo del recién terminado mes de noviembre. Un total de 125 películas visionadas en 23 sedes repartidas por toda la Comunidad de Madrid. Cientos de personas llenando las salas de cine proyección tras proyección. Estas son las optimistas cuentas de este año del LesGaiCineMad, el festival de cine LGTB+ más relevante de los países de habla hispana, tanto en espectadores como en número de películas proyectadas.

Impulsado por la Fundación Triángulo Madrid para dar voz al colectivo LGTB+ en el séptimo arte, el LesGaiCineMad se ha convertido ya en un acontecimiento cultural de referencia. La labor incansable de sus organizadores ha transformado este evento cinematográfico no solo en una cita imperdible para todo tipo de cinéfilos, sino también en un exitoso escaparate del cine LGTB+ en español para distribuidores, productores y programadores de festivales de todo el mundo.

Durante los últimos años, y en paralelo a un crecimiento imparable de espectadores, el festival se ha ido profesionalizando cada vez más, llegando a programar contenidos audiovisuales de primer nivel que compiten en foros tan importantes como Cannes, San Sebastián, Sundance o Berlín. Además, el festival cuenta con un fondo digital formado por más de 3.000 películas, una de las mayores colecciones sobre diversidad afectivo-sexual y realidad LGTB+ de España y de los países hispanohablantes.

El jurado de la Sección Oficial de este año, formado por el guionista y director de cine Salvador García Ruiz, la actriz y cantante Lluvia Rojo, y el coordinador cultural del Instituto Francés Romain Ruchaud, ha confeccionado el siguiente palmarés: Mejor Película: ‘And Then We Danced’, de Levan Akin. Mejor Dirección: Patricia Ortega, por ‘Yo, imposible’. Mejor Intérprete: Levan Gelbakhiani, por ‘And Then We Danced’. Mejor Guion: Jayro Bustamente, por ‘Temblores’.

El estado de los derechos LGTB+ en el mundo
Si una cosa queda rotundamente clara tras visionar las películas de la Sección Oficial de esta última edición del LesGaiCineMad es la complicada y desesperanzadora situación de las personas LGTB+ en el mundo. Comenzando por la gran ganadora del festival, la coproducción sueca-georgiana ‘And Then We Danced’, y sin olvidar las películas guatemaltecas ‘Temblores' y 'José’, queda patente que la mayoría de países del mundo aún son un territorio inseguro para la población LGTB+. Países donde el machismo, la lgtbfobia y la religión siguen imponiendo su reducida visión al resto de la sociedad.

La inolvidable 'And Then We Danced' cuenta la historia de Merab (Levan Gelbakhiani), un bailarín de la Compañía Nacional de Danza de Georgia cuya vida da un enorme vuelco al conocer al recién llegado Irakli (Bachi Valishvili). La relación que se desarrolla entre ambos le hará enfrentarse a la opresión de un ambiente extremadamente conservador y homófobo, donde cualquier demostración de afecto entre personas del mismo sexo puede acabar en violencia y ostracismo social.

La película, estrenada en Cannes, galardonada en la Seminci y el Festival de Sevilla, y nominada a los Premios de Cine Europeo, muestra de una forma bella y poderosa la vida de un joven homosexual en Tiflis, la capital de Georgia, y las complicaciones que la población LGTB+ tiene para vivir con normalidad en un país de arraigada tradición religiosa.

Como triste muestra de lo que refleja la cinta, el estreno de la película en Georgia fue boicoteado por grupos ultraconservadores, pertenecientes a la Iglesia Ortodoxa, que entraron a la fuerza en varios cines de la capital, quemaron banderas arcoíris e incluso atacaron físicamente a los activistas y espectadores que querían ver la película.

Por su parte, 'Temblores' es una impactante cinta guatemalteca sobre las terapias de conversión, dirigida por Jayro Bustamante y estrenada en la Berlinale de este mismo año. La película narra la historia de Pablo (Juan Pablo Olyslager), un hombre de clase alta, casado y padre de dos hijos, cristiano evangélico practicante, cuya vida aparentemente perfecta comienza a resquebrajarse cuando se enamora de otro hombre, Francisco (Mauricio Armas Zebadúa), por el que acaba abandonando a su familia cuando el secreto sale a la luz.

Los intentos de Pablo por llevar una vida libre y abierta y normalizar su relación con Francisco chocarán pronto con sus propias creencias y con la intolerancia de su familia, que hará lo posible para “curar” la enfermedad de Pablo. Para ello acudirán a la Iglesia Evangélica, donde el protagonista se verá forzado a seguir un programa de reconversión y a aprender a reprimir sus impulsos mediante terapia, en la misma línea que la historia contada por Garrard Conley en ‘Identidad borrada’, de la que hablamos hace un tiempo.

Marco Berger, Premio Honorífico de LesGaiCineMad
Marco Berger (Buenos Aires, 1977), uno de los máximos representantes del cine LGTB+ argentino y latinoamericano, ha sido reconocido con el Premio Honorífico del festival por una carrera cinematográfica de calidad y comprometida con los derechos del colectivo LGTB+. En palabras de los organizadores: “El Premio Honorífico se lo entregamos a este director que a lo largo de su carrera supo crear un universo de significante sensibilidad, a través de relatos sencillos, de silencios adecuados, reproduciendo situaciones de alta carga sexual, invitando al espectador a introducirse en un mundo de amistad e intimidad homoerótica”.

Este director y guionista se ha convertido en uno de los más atrevidos realizadores a la hora de mostrar el sexo, el amor, la amistad y el afecto entre hombres, reflejando con naturalidad y originalidad las experiencias homoeróticas y la ruptura con el sistema heteronormativo impuesto.

Para celebrar el galardón, el festival LesGaiCineMad le ha dedicado la Retrospectiva 2019, proyectando una selección de sus premiadas películas, entre las que se encuentran la muy interesante 'Un rubio' (2019), su última cinta, además de ‘Plan B’ (2009), ‘Ausente’ (premiada en la Berlinale en 2011), ‘Hawaii’ (2013), ‘Mariposa’ (premiada en el Festival de San Sebastián en 2015), y ‘Taewkondo’ (2016).

lunes, 5 de agosto de 2019

#hemeroteca #gestacionsubrogada | Vientres de alquiler, SL

Imagen: El País / Presencia de Son Nuestros Hijos en MADO 2019
Vientres de alquiler, SL.
Una de las cinco agencias que trabajan en la región y operan en Ucrania y Georgia está instalada en un sótano sin membrete de San Sebastián de los Reyes.
Lucía Franco | El País, 2019-08-05
https://elpais.com/ccaa/2019/07/30/madrid/1564493481_504907.html

En el sótano de un edificio del municipio madrileño de San Sebastián de los Reyes trabaja una de las agencias que ofrecen servicios de vientres de alquiler en España. En la entrada no hay rastro del nombre de la empresa, por lo que los aspirantes a padres se acercan al conserje despistados. No es hasta que lo hacen que aparece la única prueba de la existencia de la compañía: un hombre de ojos azules que viste camisa de rayas sale a recogerlos y dice ser el representante de la agencia en la capital. Concretaron una cita con él por WhatsApp, después de ver una publicidad de la clínica por Twitter en la que aparecía una foto de cuatro mujeres embarazadas con un mensaje que decía: “Nuestras madres subrogadas dan a luz alrededor de 370 bebés anualmente”.

En la pequeña oficina de Go4Baby no entra la luz del sol. Está decorada con las banderas de Ucrania y Georgia, los dos países donde la agencia trabaja con las clínicas en donde se produce la gestación.

Los clientes se sientan en una mesa que tiene una pequeña canasta en el centro con dulces y un pin que dice “Soy una guerrera”: tiene dibujada la imagen de una mujer embarazada. La imagen casa con las fotos de bebés colgadas en la pared de la oficina. Más de 100 familias han pasado por esta agencia en los últimos años, aunque no todos han corrido la misma suerte.

En Madrid existen otras empresas como Surrobaby, Gestlife, Matergest, Clínica centro e Interfertility que también prestan este servicio.

La transacción es muy simple siempre y cuando se cumplan dos de los requisitos más importantes que pone la agencia encima de la mesa: ser un matrimonio heterosexual y tener entre 39.000 y 49.000 euros, dinero por el que les ofrecen viajar a Ucrania o Georgia a recoger el bebé gestado por una madre de alquiler. Como el coste es elevado, el comercial, para asegurar la venta, empieza pronto a enumerar las ventajas de Ucrania y Georgia.

— En Georgia son más fáciles los papeles, pero en Ucrania tienes la posibilidad de escoger el sexo del bebé.

—Queremos que sea niña, pero no nos queremos quedar atrapados en Kiev como esas familias de las noticias.

—Pues con todos los problemas que hay ahora en Ucrania ahora recomendamos hacerlo por Georgia.

La pareja se decide: Georgia. Tendrán que ir primero a firmar el contrato en la clínica de BioTexCom, y después a recoger al bebé, les explica el comercial. Una vez el “material” —nombre que recibe la unión entre el espermatozoide y el óvulo—, es insertado en el vientre de la gestante, hay que esperar a que esta quede embarazada. “Nuestra gestante quedó embarazada en el tercer intento, porque el óvulo no se agarraba al útero”, recuerda Ilanit Snir, de 37 años.

“Tengo una incapacidad médica que no me permite quedar embarazada”, cuenta Snir, que contactó con la agencia en Madrid. Otro de los requerimientos de la clínica es que la futura madre demuestre que no tiene posibilidad de quedarse embarazada o que un periodo de gestación puede poner en peligro su salud o la del bebé. Es por esto por lo que en esta operación intervienen siempre tres personas: una mujer que pone los óvulos, una mujer que pone el vientre y el esperma del futuro padre.

“Mi marido y yo llevamos muchos años juntos y quisimos formar una familia. Hace tres tomamos la decisión de hacerlo por gestación subrogada”, recuerda Snir, que regresó hace una semana de Ucrania con el bebé después de pasar cuatro meses en un hotel de Kiev con él, debido a los problemas que tuvieron para registrarlo.

Se trata de niño que Tatiana, nombre de la gestante, dio a luz el 24 de febrero. Apenas tres días antes el Gobierno español había dictado una instrucción que prohíbe inscribir en la Embajada española en Ucrania a bebés nacidos por vientres de alquiler. “La única alternativa era que nuestro hijo tuviera un pasaporte extranjero, pero la ley ucrania no lo contempla porque en el registro de nacimiento sus padres son españoles, por lo cual debe tener pasaporte español”, resume.

La industria que se dedica a esto es tan ágil como opaca, y es experta en anidar en resquicios legales: andan siempre atentos a cambios regulatorios en todo el mundo que puedan afectar al negocio. Finalmente, hubo solución para ellos: “El gobierno ucranio ha tenido que torcer la ley para poder darnos estos pasaportes a las familias que estábamos allí para que pudiéramos volver”, cuenta Snif.

Cada vez que se firma un contrato de vientre de alquiler en alguna parte del mundo se activa una maquinaria compleja de intermediarios. El primer eslabón es la agencia en Madrid. El comercial de la agencia Go4baby guió en el proceso a varias de las familias que todavía no pueden volver de Kiev con los bebés. El responsable de la empresa es David Mejía, quien la fundó a partir de la experiencia que tuvo con su primer hijo en 2013.

En la web de la agencia ofrecen dos planes. El “programa VIP”, de 49.900 euros, que incluye cosas como la posibilidad de hacer selección del sexo del bebé en Ucrania, algo prohibido en España, el reinicio gratuito en caso de aborto y la posibilidad de que, en caso de mellizos, no haya que abonar una cantidad adicional. El programa estándar, que son 39.000 y se paga en ocho cuotas, incluye un número ilimitado de intentos y un Smartphone moderno con número ucranio.

Antonio Vila, presidente de Son Nuestros hijos, que agrupa a 500 familias españolas, aconseja seguir un proceso muy cuidadoso a la hora de escoger la agencia y el país. “No se puede criminalizar la gestación subrogada porque haya algunos que lo hacen mal”, dice Vila. “Desde la asociación aconsejamos a las parejas que quieren ser padres que tengan cuidado con las agencias porque no todas garantizan una buena práctica”.

Gemma Bravo ha estado recopilando información sobre las irregularidades de estas agencias desde hace cinco años. “Accedes al servicio y entonces eliges, por catálogo, obviamente, donante de óvulo, donante de semen y madre gestante, que en este caso puede ser la misma que la donante de óvulo”, cuenta Bravo sobre su experiencia. “Empecé a ver un poco cómo era este mercado, situación en España y demás países, y desde entonces no he parado de estudiar cómo funcionan, me causa tanto dolor, rabia, el trato que se da a gestantes y bebés como meros productos”, dice Bravo.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores advierte sobre las malas praxis que se llevan a cabo en las clínicas de gestación en Ucrania. “Esta sección consular es conocedora de que en los últimos años se han venido produciendo estafas y engaños por parte de clínicas de reproducción asistida y las personas vinculadas a este tipo de negocio (irregularidades en el proceso, falta de informes, falta de transparencia y mala praxis médica) que, como se reitera, no está permitido en España”, explica la página web. “Existe una investigación penal en curso contra una de las mayores clínicas de este país con acusaciones de fraude fiscal, fraude documental y tráfico de menores”.

Al menos 75 familias españolas siguen bloqueadas en Kiev, adonde habían acudido para completar procesos de alquiler de vientres, al no poder obtener el pasaporte para los bebés nacidos en Ucrania mediante una práctica que no es legal en España.

Aun así hay parejas que están haciendo los trámites ahora mismo para viajar al país pronto a recibir a los bebés. Algunos, como José Manuel Rodríguez, de 47 años, incluso repiten: “En 2017 fuimos con la agencia Gurobaby y tuvimos una niña que ahora tiene 20 meses”, cuenta Rodríguez. “Cuando estábamos allí perdimos al hermanito y decidimos volver a intentarlo. Ahora vamos a volver a Kiev en septiembre por la nueva bebé”.

La pareja sale de la agencia en San Sebastián de los Reyes y se encuentran un cartel en una parada de autobús que dice: “Denuncia la utilización del cuerpo de las mujeres, sin acoso sexual y sin alquiler de vientres”.


Nota de IGLU: Una primera versión de esta publicación contenía la imagen de Son Nuestros Hijos en la celebración de MADO 2019. Como se indica en el reportaje, la condición para acceder a la gestación subrogada tanto en Ucrania como en Georgia es ser un matrimonio heterosexual. Es muy habitual no tener en cuenta esta cuestión al tratar de gestación subrogada: solo se permite a homosexuales en Canadá y Estados Unidos.

Imagen: MN24h / Campaña #YOMESUMO en San Sebastián de los Reyes
Y TAMBIÉN...
Sanse edita una guía didáctica sobre tipos de violencias sexuales hacia las mujeres.
François Congosto | MN24h, 2019-07-02

https://madridnorte24horas.com/actualidad-159/ss-de-los-reyes/30019-sanse-edita-una-guia-didactica-sobre-violencias-sexuales-hacia-las-mujeres


lunes, 17 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #activismo | El bastión ultraconservador de Georgia se prepara para su primera marcha del orgullo LGTBI a pesar de las amenazas

Imagen: El Diario / Activismo LGTBI en Georgia
El bastión ultraconservador de Georgia se prepara para su primera marcha del orgullo LGTBI a pesar de las amenazas.
El Ministerio de Interior ha afirmado que no puede garantizar su seguridad, pero la organización y los activistas no van a cancelar los eventos del Orgullo. "Creo que las drogas, la perversión y el debilitamiento de la institución familiar están destruyendo mi país. Para nosotros, esto es una guerra de verdad", señala un conocido empresario referencia de los conservadores.
Andrew Roth | El Diario, 2019-06-17
https://www.eldiario.es/internacional/bastion-ultraconservador-Georgia-LGTBI-amenazas_0_910959630.html

Seis años después, los recuerdos de la violencia sufrida siguen frescos en la memoria de la comunidad: decenas de activistas por los derechos de la comunidad LGTBI fueron golpeados en las calles de Tiflis por sacerdotes y hombres de extrema derecha, algunos con porras y otras armas. Este pogromo moderno ocurrido en 2013 parecía una advertencia: si Georgia logra entrar a la Unión Europea, su comunidad LGTBI será relegada.

Sin embargo, los activistas están planificando para esta semana los primeros eventos de celebración del orgullo LGTBI en un intento por convertir la movida underground en un cambio político. Organizados en su contra están los activistas conservadores y cristianos y una fuerza policial que dice que no puede garantizar la seguridad de los participantes en la marcha. Muchas personas temen que se repita la violencia de 2013.

"Siempre es polémico celebrar el Orgullo", afirma Giorgi Tabagari, uno de los organizadores de los eventos de este año, que concluirán con una "marcha de la dignidad". "¿Pero cuánto tiempo más nos podemos esconder? Si viéramos que el Gobierno luchara contra la homofobia y marcara otro rumbo, quizá no tendríamos que tomar una decisión tan arriesgada como celebrar el Orgullo. Pero tenemos que decidir si vamos a aceptar el status quo o intentarlo con más fuerzas".

Este antiguo Estado soviético acunado por las montañas del Cáucaso suele llegar a los titulares por su permanente conflicto con Rusia o, últimamente, como un paraíso turístico con un mundillo culinario en ebullición. La iglesia ortodoxa georgiana, la institución en la que la población más confía según los sondeos, tiene un poder enorme y pretende que el país sea un bastión del conservadurismo.

"Es un poco como una teocracia", señala una persona cercana al Gobierno, que pide permanecer en el anonimato. El Patriarca georgiano pidió la semana pasada a las autoridades que prohibiesen la marcha del Orgullo, acusando a los grupos que luchan contra la homofobia de promover "el pecado de Sodoma". El viernes, la policía arrestó a nueve personas después de que activistas conservadores atacaran a manifestantes a favor de los derechos LGTBI en el centro de Tiflis.

Los preparativos de la marcha del Orgullo han desatado debates a nivel nacional y una polémica dentro de la comunidad LGTBI. El grupo difundió vídeos que muestran a jóvenes gais, lesbianas y trans afirmando públicamente que apoyan el evento, un acto temerario que los pone en peligro, junto a sus familias, de ser humillados públicamente o sufrir ciberacoso.

"Salir del armario es algo muy valiente aquí", afirma Tabagari, que ha calculado que medio millón de personas han visto los vídeos, en un país con 3,5 millones de habitantes. "Cuando uno habla en primera persona, despierta empatía. Es más fácil sumar apoyos. Esperamos que la mayoría de la población se acostumbre a la idea de que los miembros de la comunidad LGTBI vivimos a su alrededor".

Un joven de 17 años que se hace llamar Drago Flowers suele hacer fila para coger el autobús en Rustavi hacia Tiflis, un viaje de media hora. Delgado como un alambre y con el pelo teñido, con los ojos pintados y las piernas tatuadas, a menudo recibe insultos homófobos y lo han atacado tantas veces que ya lo conocen en la comisaría de la zona. "Prefiero que me golpeen a vivir escondido por ser quien soy", afirma Flowers. "Esconderme sería una tortura".

Flowers es bloguero y sueña con vivir en Nueva York algún día, pero por ahora se enfoca en su trabajo como maquillador y sus shows como drag queen en los clubes de la comunidad LGTBI en Tiflis, donde alega ser el único capaz de realizar una "caída mortal", un paso acrobático popular en el estilo de baile conocido como Vogue.

Él asegura que asistirá a la marcha del Orgullo. ¿Pero está preparado el país para la marcha? "Quizá en unos 100 años", bromea Flowers.

La movida nocturna es lo que ha llevado a la comunidad a este momento. Varios de los clubes underground de Tiflis se han convertido en incubadoras de movimientos que luchan por derechos y cambios políticos. Las redadas policiales contra el mayor club nocturno de la comunidad LGTBI, el Bassiani, generaron un movimiento de protestas llamado 'Ruido Blanco', una mezcla entre fiesta barrial y protesta callejera a favor de la despenalización de las drogas.

Además de las fiestas Horoom en el Bassiani, eventos LGTBI en los que los asistentes deben pasar un proceso de selección previo por internet y está prohibido tomar fotografías, Flowers también menciona el club Success como uno de los pocos sitios nuevos en los que la comunidad LGTBI se siente segura.

En el Success, un club subterráneo inspirado en los clubes gais de Berlín Roses y Barbie Deinhoff, la fiesta comienza después de la medianoche. Nia Gvatua, la dueña, ofrece una copa de champagne mientras recuerda cómo convenció a un amigo empresario para invertir en un bar gay. El hombre inmediatamente le entregó 17.500 euros en efectivo. Desde entonces, a Gvatua le han robado, ha sufrido redadas y piquetes, pero el Success no ha parado de crecer hasta convertirse en un lugar esencial para la comunidad LGTBI.

"He visto a personas que antes se escondían en un rincón del Success y ahora son más abiertas y seguras. He visto cierto progreso", asegura Gvatua. "Desde 2013 han cambiado algunas cosas. Antes no existía el Bassiani ni el Success. No teníamos la ley contra la discriminación".

"Esto es una guerra de verdad"
Si bien los activistas remarcan que la Georgia actual es más progresista que la de 2013, sus rivales trabajan para que sea más conservadora. Desde 2013, la iglesia denominó el 17 de mayo como "Día de los Valores Familiares", organizando marchas el mismo día en que los grupos LGTBI organizan sus marchas contra la homofobia. Los partidos de extrema derecha, como el neonazi Georgian March, han prometido interrumpir cualquier intento de marcha del Orgullo en Tiflis, culpando por esto a George Soros.

Tabagari afirma que las personas LGTBI se han convertido en un objetivo popular para los grupos radicales que quieren ganar visibilidad.

"Esto me parece un peligro claro y evidente", afirmó en una entrevista Levan Vasadze, un rico empresario georgiano vinculado a la iglesia. "Creo que las drogas, la perversión y el debilitamiento de la institución familiar, presentados bajo las consignas de autoexpresión, tolerancia y libertad, están destruyendo mi país. No estamos aquí para quejarnos ni es una pose. Para nosotros, esto es una guerra de verdad".

Vasadze es portavoz del conservadurismo georgiano. Ha reforzado vínculos con conservadores de otros países, organizando en 2016 el Congreso Mundial de las Familias, al que asistió George W. Bush y que recibió la bendición del Patriarca de Georgia Ilia II. Vasadze culpa al "individualismo" occidental de corromper a los georgianos y es un convencido activista antiaborto. "El útero materno debe ser el sitio más seguro para un bebé. Y lo hemos convertido en un infierno terrenal".

Vasadze dijo en un comunicado televisado que ha "advertido" al Gobierno de que un evento por el Orgullo LGTBI acabaría en "graves disturbios".

A pesar de las amenazas y de una reciente advertencia del Ministerio de Interior en la que se afirma que el Gobierno no puede garantizar la seguridad en el centro de la ciudad, los organizadores de la marcha del Orgullo aseguran que no piensan suspender el evento.

Remarcan que es esencial tener visibilidad y creen que están logrando llegar a la gente, empezando por sus propias familias.

Tras anunciar públicamente que es lesbiana, los familiares de Nino Bolkvadze no le dirigieron la palabra durante siete años. Tras un problema de salud, la familia se comunicó con ella y le invitó a visitarlos junto a su novia. "Fue increíble", cuenta Bolkvadze, que es activista y a menudo aparece en televisión. "La sociedad está mucho más abierta a aceptar a la comunidad LGTBI. Lo veo con mis propios ojos".

sábado, 4 de agosto de 2018

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Georgia: el país europeo en el que la música electrónica se convirtió en el símbolo de una revolución política y social.

Imagen: la Tercera / Protesta en Tiflis, Georgia
Georgia: el país europeo en el que la música electrónica se convirtió en el símbolo de una revolución política y social.
Una inusual forma de protesta tomó las calles de Tiflis, la capital de Georgia, en pasado mayo, cuando una fiesta electrónica se formó frente al Parlamento.
BBC Mundo | La Tercera, 2018-08-04
https://www.latercera.com/mundo/noticia/georgia-pais-europeo-la-musica-electronica-se-convirtio-simbolo-una-revolucion-politica-social/269452/

‘Si bailamos juntos, peleamos juntos. Si bailamos juntos, peleamos juntos’. Esta frase en inglés se repite una y otra vez sobre una melodía de música electrónica. Pero no se trata de una simple canción en una rave (fiesta electrónica) en alguna ciudad del mundo. Esta es una historia de redadas policiales, de grupos de extrema derecha y de música tecno.Y tiene como escenario la capital de Georgia, Tiflis.

Hay un boom musical en auge en Georgia creado por los jóvenes que se identifican con la cultura occidental y frecuentan clubs nocturnos a los que van miembros de la comunidad LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales). “Somos libres y necesitamos ser libres”, le dice a la BBC un joven que participa de una rave en Tiflis. Pero no todos están de acuerdo y estos jóvenes enfrentan la resistencia de grupos poderosos. Cuando miles defensores de las fiestas electrónicas salieron en mayo pasado a protestar a las calles de Georgia, bailar se convirtió en un acto político.

Armas en la oscuridad
Al lado del estadio del Dinamo, en el corazón de Tiflis, funciona Bassiani, el mayor club nocturno de música electrónica de Georgia. En mayo pasado, la policía realizó una redada en Bassiani y en otra discoteca frecuentada por la comunidad LGBT. “¿Puedes imaginarte en la oscuridad, a la 1 de la madrugada, rodeado de policías con armas automáticas, máscaras y que te estén gritando?”, le dice Zviad Gelbakhiani, uno de sus fundadores de Bassiani, a Rayhan Demytrie, corresponsal de la BBC en el Cáucaso. La policía dijo que las redadas eran parte de una operación contra el tráfico de drogas. “Las drogas no son producidas en el país, son importadas. Entonces deben controlar las fronteras no a la gente en la pista de baile”, critica Gelbakhiani. Él junto a otras 70 personas fueron detenidos fuera del club en la violenta redada.

Una rave en la calle
La reacción a esas detenciones no se hizo esperar. En horas, miles de personas salieron a la calle para apoyar el derecho a la libre expresión frente al Parlamento de Georgia. “Cuando vi que unas 20.000 personas estaban bailando, casi rompo en llanto”, describe el cofundador de Bassiani. La protesta se había transformado en una rave al ritmo de música electrónica. “Yo estaba bailando con mucha bronca”, dice la activista Anna Subeliani a la BBC. Pero el lugar que Subeliani eligió para bailar (lo hizo sobre un monumento histórico) fue lo que aparentemente irritó a grupos de extrema derecha que organizaron una contraprotesta.

La BBC intentó entrevistar a los representantes del grupo fascista Unidad Nacional de Georgia pero dijeron que no era seguro para ellos hablar y que su líder, George Chelidze, había sido detenido. La policía de Georgia confirmó el arresto, aunque, más tarde, Chelidze contactó a la BBC y dijo que las autoridades lo apresaron porque no querían que hablara con la prensa. Al día siguiente, nuestra corresponsal Rayhan Demytrie lo entrevistó. Allí, le mostró la bandera de la agrupación y su tatuaje con una cruz esvástica. “Esta no es alemana, es georgiana”, dice señalando su controvertido tatuaje ubicado a la derecha de su pecho. Y afirma que no tiene problema en que su emblema sea relacionado con el símbolo nazi.

Al ser consultado por el motivo de la aparición del grupo durante la protesta musical frente al Parlamento de Georgia, Chelidze asegura que fue una reacción a “una provocación de la izquierda”. “Ellos no estaban protestando solo por las redadas de la policía sino que demandaban la legalización de las drogas.Y fue una propaganda de la comunidad LGBT”.

Influencia rusa
Unidad Nacional de Georgia no fue el único grupo de extrema derecha que apareció en la rave. “Algunas organizaciones se crearon recientemente y en la última demostración fueron muy agresivas”, dice Eka Gigauri, de Transparencia Internacional en Georgia, que recientemente estuvo monitoreando a grupos neonazis. “Uno de los grupos más activos es Marcha Gerogiana y podemos confirmar que algunos de sus miembros reciben apoyo financiero del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia”, dice. Rusia y Georgia tuvieron una guerra hace 10 años y las relaciones siguen tensas.

Georgia se separó de la URSS en 1991 pero Rusia intentó desde entonces mantener su influencia en el país. “Aún tenemos una poderosa propaganda rusa en el país y mucha gente siente que Rusia es nuestro enemigo”, dice Gigauri. Algunos georgianos creen que Rusia está usando a grupos como Marcha Georgiana para atacar a quienes defienden la cultura occidental y para promover valores ultraconservadores en el país vecino. Cuando la BBC consultó al líder de Marcha Georgiana, Sandro Bregadze, sobre si la organización recibe fondos del gobierno ruso, él lo negó rotundamente.

“No soy un defensor de la política rusa en Georgia. Conozco lo que es la ocupación rusa, eso mata a mi país”, afirma. Sin embargo, elogia la política actual de Estados Unidos. “Nuestra ideología nacional es melliza a la de Donald Trump: fuerzas de derecha, conservadoras, basadas en la cultura cristiana y en los valores tradicionales”, detalla Bregadze.

El rol de la iglesia ortodoxa
La comunidad LGBT no solo recibe resistencia de grupos de extrema derecha sino también de la poderosa iglesia ortodoxa de Georgia. Tres días después de la protesta tecno, miles de personas salieron a la calle en rechazo al Día Internacional contra la Homofobia. Ellos lo llamaron “El día de la familia pura” y el mensaje contra la comunidad gay fue claro: los carteles llevaban dibujos de familias compuestas por una mujer, un hombre y niños. No es la primera vez que la comunidad gay es agredida. En 2013, cuando realizaban una protesta debieron resguardarse en un autobús tras ser atacados por una horda de gente liderada por sacerdotes ortodoxos. La iglesia niega vínculos con los grupos de ultra derecha pero su actitud hacia la comunidad LGBT es similar. “La propaganda de la comunidad LGBT y su estilo de vida con su demanda de la liberación del consumo de drogas contradice las enseñanzas de la iglesia”, dice Andria Jaghmaidze, sacerdote de la iglesia ortodoxa georgiana.

Lucha contra la droga
Activistas dicen que la política en contra de la droga apunta a los consumidores y no a los traficantes y que las leyes en Georgia son más estrictas que en el resto de Europa. “Si te encuentran con una pastilla de éxtasis recibes una pena de entre 5 a 7 años. Si es más de un gramo de sustancia, como 6 pastillas de éxtasis, vas a prisión por 20 años o de por vida”, cuenta Paata Sabelasshvili, activista defensor de los derechos de la comunidad LGBT y promotor de suavizar las leyes en contra el consumo de drogas. “No queremos que la gente abuse de las drogas, queremos ayudar y sabemos que la prisión no ayuda”, dice. Por su parte, las autoridades justifican el accionar de la policía en la lucha contra el narcotráfico. “Nosotros luchamos contra la droga donde se vende. Fue un allanamiento con una orden de un juez para identificar el tráfico de drogas en la discoteca. Así que para nosotros fue justificado”, dice Nino Javakhadze, viceministra del Interior de Georgia.

Solidaridad
La lucha de los jóvenes en Georgia trascendió las fronteras y recibió el apoyo de DJs mundialmente famosos. “Juntos bailamos, juntos estamos”, afirmaba el DJ alemán, Ben Klock en un video solidario que se hizo viral. “Sean fuertes”, decía Marcel Dettmann, otro DJ alemán; “Somos Bassiani”, aseguraba en una grabación el DJ georgiano Irakli. En una fiesta de 24 horas en Bassiani, la primera desde las redadas de mayo, activistas dieron charlas sobre cómo son las leyes de lucha contra las drogas en Georgia. Allí los activistas dijeron que en realidad la política represiva de Georgia en torno a las drogas es la última herramienta usada por el gobierno para controlar la libertad de las personas. “Aún existe ese estigma post soviético que mi generación está combatiendo y me siento muy orgullosa de eso”, afirma una joven en Bassiani. ‘Si bailamos juntos, peleamos juntos. Si bailamos juntos, peleamos juntos’, se oye de fondo.