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jueves, 20 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #libros | 10 libros para entender por qué el Orgullo LGTBI es más necesario que nunca

Imagen: Código Nuevo
10 libros para entender por qué el Orgullo LGTBI es más necesario que nunca.
En pleno auge de la extrema derecha, estos libros te harán entender muchas de las luchas y realidades a las que el colectivo todavía se enfrenta.
Código Nuevo, 2019-06-20
https://www.codigonuevo.com/entretenimiento/10-libros-entender-orgullo-lgtbi-necesario

"¿Y el orgullo hetero para cuándo?". Si alguien dice esta frase, por favor, en nombre de todos, dale una colleja. Quizá no hace falta recurrir a la violencia física, pero sí a una metafórica: dale una colleja argumental. El orgullo LGTBI no es una fiesta, no es un día para celebrar algo, es una reivindicación, una manifestación de un colectivo con muchas discriminaciones sociales y luchas pendientes. La heterosexualidad no tiene día porque no recibe discriminación en ningún país ni en ningún lugar.

En definitiva, el orgullo es una muestra de fuerza, es una demostración de que todavía hoy en día hay muchas luchas pendientes, aunque con la adquisición de derechos básicos —matrimonio, adopción y transición de género— parece que ya no existan. Pero sí, ahí siguen, dificultando la vida de las personas LGTBI. Por eso, para denunciarlo, son muchxs los que se han atrevido a escribir libros sobre sus experiencias, las violencias recibidas y las historias de superación, para que no queden en el olvido y los que vengan después entiendan por lo que pasaron. Esta lista recopila diversos libros que tratan estas temáticas desde todos los ámbitos literarios y artísticos: teatro, poesía, narrativa, autobiografía o cómic, entre otros.

1. Identidad borrada - Garrard Conley (2019)

Esta novela aborda el drama de las terapias de conversión. Aunque hasta hace un año parecía un tema lejano y típico de los ambientes religiosos de Estados Unidos, tras el escándalo de las terapias de conversión auspiciadas por el obispado de Alcalá de Henares y el apoyo de Rocío Monasterio, de Vox, a que los padres sometan a sus hijos a éstas si así lo piden, queda claro que es un tema que nos toca de cerca. En esta novela, Garrard Conley, el autor, explica su historia en estos campos para "curar" la homosexualidad, y reflexiona sobre el impacto psicológico, el papel de sus padres, de sus compañeros y de sus mentores. También hay una versión cinematográfica protagonizada por Nicole Kidman.

2. Arroz Tres Delicias - Chenta Tsai Tseng (2019)

"Siempre he rechazado mi identidad. Odiaba ser chino, disidente sexual", cuenta Chenta Tsai (Putochinomaricón) en el libro. Ahora está trabajando este odio, este rechazo a su identidad. "Era un problema no personal sino colectivo y político. Era racismo interiorizado, era plumofobia interiorizada", explica en una entrevista con Código Nuevo. En este libro autobiográfico habla precisamente sobre esto, la homofobia social, pero también de plumofobia y racismo, dos discriminaciones muy presentes en el colectivo. ¿Cómo es vivir siendo una persona asiática, migrante, homosexual y con pluma en la sociedad actual? Chenta da su testimonio para poder entender cómo es vivir en España estando sujeto a esta intersección de discriminaciones.

3. The Darker Proof - Adam Mars-Jones y Edmund White (1987)

El VIH, un tema siempre presente en el colectivo. No es de extrañar, durante muchos años fue casi pandémico. Hoy, por suerte, se puede tener una vida normal y sana siendo portador del virus, con medicación el estado pasa a ser indetectable. Este libro es una serie de relatos que se adentran en la lucha contra el SIDA en los 80. Abordan el tema desde lo personal y lo íntimo hasta lo social y lo político. Siete historias cortas para reír, llorar, pensar y concienciarse.

4. La gata sobre el tejado de zinc - Tennessee Williams (1955)

Uno de los grandes problemas de gais, lesbianas y bisexuales es la homofobia interiorizada. En este clásico teatral, el dramaturgo gay Tennessee Williams explora la masculinidad tóxica y la homosexualidad reprimida. Eso sí, lo hace sutilmente, por la época en la que se enmarca, pero de forma inequívoca. Un retrato muy duro sobre cómo afecta a un hombre tragarse sus sentimientos y negar su identidad. Un pequeño spoiler, se manifiesta en forma de adicciones y la constante sombra del sucidio y la depresión.

5. Un hombre de verdad - Thomas Page McBee (2019)

¿Qué es ser un hombre de verdad? Se preguntó Thomas Page McBee, boxeador trans, en pleno proceso de transición de género y de descubrimiento de su identidad. Durante muchos años de su vida había socializado como mujer, ya que así lo veía la sociedad, pero se dio cuenta de que él en realidad era un hombre y empezó la transición. Cuando se había "convertido" en un hombre, descubrió algo que no había vivido hasta entonces: la masculinidad tóxica. Le daban a entender que llorar, expresar sus emociones o ser vulnerable lo hacían menos hombre, algo que él, tras luchar tanto por ser reconocido, no quería. Sin embargo, su respuesta no fue reprimirse y adaptarse a este cánon de lo que es masculino. Al contrario, se propuso desmontar esta idea de la masculinidad, tan tóxica y represora. Y lo hizo a través del boxeo, un proceso que explica en su libro, de lectura obligada para todo el mundo, sea cis o trans, para que nos replanteemos qué es un hombre.

6. Ensayos esenciales - Adrienne Rich (2019)

Los ensayos de Rich tratan una amplia diversidad temática. Desde política, sociedad y cultura hasta amor e identidad. Rich es una conocida poeta, ensayista y feminista que murió hace siete años y que dejó una profunda huella en el feminismo y la literatura LGTBI. Ahora, recopilados en este libro, están sus ensayos más influyentes en los que se adentra en la identidad lésbica y queer, haciendo hincapié en cómo afecta el machismo y la heteronorma, socialmente y en tu propia intimidad.

7. El azul es un color cálido - Julie Maroh (2010)

La mayoría conoce 'La vida de Adèle', sí, esa película de temática lésbica estrenada en 2013 y que ganó la Palma de Oro a la Mejor película en el Festival de Cannes de ese mismo año. Pero la aclamada película se basa en un cómic que refleja, con la misma ternura estética que el filme, esta historia de amor lésbica, entorpecida por las inseguridades del primer amor homosexual y todos los conflictos internos sobre la identidad que eso conlleva.

8. Todo es una mierda y eres una mala persona - Daniel Zomparelli (2018)

El amor digital es uno de los grandes temas en el colectivo LGTBI. Debido a que son una minoría demográfica, no siempre es fácil encontrar pareja. Por eso son tan frecuentes las ‘apps’ de ligue como Grindr, Scruff, Growl, Wapa o, la más conocida, Tinder. Aunque es una gran herramienta, también trae muchas dinámicas tóxicas, inseguridades y ansiedad. Los relatos de este libro explican, con humor ácido y crítico, cómo es ligar en la era digital siendo queer.

9. La doble transición - Raúl Solís Galván (2019)

Durante la transición española, el proceso democrático tras la muerte del dictador Francisco Franco, hubo mujeres que hicieron una transición paralela: la de su género. En este libro el autor explica las historias de Petróleo, Salvaora, Silvia, Miryam, Soraya, Mar, María José o Manolita, entre otras. Mujeres transexuales que fueron visibles durante los últimos años de la dictadura y los primeros de la democracia, exponiéndose a violencia en las calles y en las instituciones, con todo en su contra pero manteniéndose incansables en su lucha. Un episodio de la memoria española no muy recordado y que, precisamente, este libro quiere recordar para que no caiga en el olvido.

10. ¿A quién le importa? - Alejandro Llamas (2019)

A través de ilustraciones, Llamas aborda varios problemas de la sociedad actual respecto al género, la orientación sexual, los prejuicios y los tabúes en la cama. Por ejemplo, lo difícil de salir del armario con amigos de toda la vida, el típico amigo del pueblo, o el linchamiento que recibe una persona gay/lesbiana cuando tiene una vez sexo heterosexual. Un libro corto, de poco más de 50 páginas y muy, muy fácil de leer cuyas ilustraciones altamente instagrameables resumen visualmente, con humor ácido y crítica social muchos de los problemas que abordan los otros libros de la lista.

lunes, 7 de mayo de 2018

#hemeroteca #misoginia | Por qué los hombres homosexuales también pueden ser machistas y misóginos

Imagen: Código Nuevo
Por qué los hombres homosexuales también pueden ser machistas y misóginos.
"Mírala que fea", "que gorda" o "que mal vestida va", son algunos de los comentarios misóginos que han hecho algunos hombres homosexuales.
Alba Losada | Código Nuevo, 2018-05-07
https://www.codigonuevo.com/sociedad/hombres-homosexuales-machistas-misoginos

Mostrar asco hacia los coños, tocar a una mujer sin su consentimiento, recibir a otra con comentarios como “¡vaya tetas!” o querer que se vaya de un bar de ambiente, son algunas de las actitudes misóginas y machistas que, todavía hoy, protagonizan algunos hombres homosexuales. Es cierto que son conductas que pueden darse entre hombres de todas las orientaciones sexuales, pero choca más cuando se produce por parte de quienes presuntamente deberían sentir más empatía hacia las mujeres porque saben en carne propia lo que es ser discriminado. Sin embargo, en algunos casos la cosa está muy lejos de ser así, por lo que hemos querido saber a qué se debe su machismo y misoginia y cómo se materializa.

Rechazo al cuerpo de la mujer
A lo largo de los años, Stephen Lyne, un asturiano de padres británicos y 23 años de edad, se ha cansado de escuchar a hombres homosexuales denigrando gratuitamente a mujeres por su físico. “En muchas ocasiones he llegado a escuchar: 'mírala que fea', 'que gorda' o 'que mal vestida va'. Es como si fueran esas páginas de la Cuore en las que se criticaban las arrugas o michelines de las famosas’”, explica Stephen al hablar de un desprecio al cuerpo femenino que, en ocasiones, también llegan a materializarse ante las narices de la mujer aludida. Un ejemplo es el comentario que escuchó años atrás: "cuando le presenté una amiga a mi ex, que iba borracho, no se le ocurrió nada mejor que decirle: '¡Hostia, qué tetas más grandes tienes!'". Incluso el propio Stephen tampoco pudo evitar decir “hostia”, aunque fue para, acto seguido, decir a su amiga: “lo siento, lo siento”.

El comportamiento del que habla este joven se debe a que, como apunta el valenciano Rubén Serrano, de 25 años: “no hay que olvidar que los hombres gais nos hemos criado en el patriarcado con nuestras madres cocinando, nuestras abuelas cuidándonos y los hombres trabajando. Nos hemos intoxicado de todo eso”. Una teoría con la que, además, coincide el secretario de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales (FELGTB), Loren González. "La comunidad gay no está exenta del sistema patriarcal, que ha atacado a la mujer por todos los flancos: vestimenta, comportamiento y cuerpo", admite para, al mismo tiempo, recalcar que también ha influido que inicialmente el colectivo LGTBI solo estaba conformado por hombres. Con la llegada de lesbianas y transexuales tuvo que empezar a reformarse, pero aún falta camino por recorrer.

Pero no todo queda en el patriarcado ni en los orígenes de la comunidad LGTBI. También hay actitudes misóginas que radican en que el cuerpo femenino está demasiado lejos de su realidad y, por tanto, de su sexo. "El sexo femenino es algo muy ajeno y desconocido para ellos. Eso hace que algunos lo rechacen y sientan asco. De ahí que digan que los coños son asquerosos", cuenta la sexóloga Nuria Jorbà al hablar de un repudio al que refuerza Loren reconociendo que "dentro de la comunidad gay hay mucho falocentrismo". Prueba de ello es que uno de los puntos de reclamo más comunes en apps como Grindr es el tamaño del pene, y eso, inevitablemente, “hace que aún haya más rechazo al cuerpo con vulva" y que las distancias entre hombres y mujeres se acrecenten.

Rechazo a la mujer
Del mismo modo que Loren ha visto como en encuentros de la comunidad LGTBI más de una mujer ha sido ignorada y los hombres aplaudidos, ha presenciado como la discriminación también tiene cabida en clubes de ambiente: "Cuando entra una mujer es normal que se escuche: 'xoxo caca', '¿qué hace una mujer aquí?', 'nos están invadiendo...'". Lamentablemente, Rubén también ha presenciado esta aversión de la mano de amigos que han entrado incómodos en la discoteca diciendo: “esto está muy lleno de tías" o "hay muchos xoxos". En otras ocasiones, ha habido otros que se han atrevido a decirle que la lucha de las mujeres no es su lucha, como si no supieran o no quisieran saber que, en realidad, su presencia en los entornos LGTBI les ha ayudado a salir de la sombra.

“Lo que dicen es mentira. Si tú tienes los derechos y libertades que tienes ahora, como poder darte la mano por la calle, es en parte porque mujeres lesbianas, no lesbianas y transexuales, se unieron a la lucha del colectivo LGTBI. Solo tenemos que remitirnos a las protestas de Stonewall”, cuenta Rubén al recordar una lucha contra la discriminación que, según Jorbá, es otro de los orígenes de la misoginia y el machismo que protagonizan algunos hombres homosexuales. "Muchos tienen el pensamiento de que lo que han sufrido las mujeres no es nada en comparación con lo que han pasado ellos, y eso les hace menospreciarlas. Es como el maltratado que acaba maltratando por rabia, venganza”, explica la sexóloga sobre una actitud que no hace más que enemistar a dos colectivos que han sido víctimas de la desigualdad.

Tocar sin consentimiento
Hay homosexuales que se creen con derecho de tocar a las mujeres cuando quieren y como quieren porque no sienten atracción hacia ellas. Stephen ha sido testigo de ello en situaciones en las que chicos que prácticamente no conocían a chicas se tomaban la libertad de tocarlas “sin que nadie les hubiese dado permiso”. Algo que, según Jorbà se debe ser "misógino, al querer ridiculizar o sentirse superior demostrándole que puede hacerle lo que quiera". O, lo que es lo mismo, a enseñarle que puede tener el control sobre su cuerpo.

Estas situaciones que, al no ser consentidas solo generan incomodidad a la mujer que es tocada, se pueden erradicar con un cambio de mentalidad, según Stephen. "Una posible solución sería que la gente entienda que la intención nunca justifica la acción. Hay gente que piensa: ‘si le toco no pasa nada porque no me gusta', pero seguramente ella se siente incómoda". Porque nadie se basa en si al otro le gustan los penes o los coños para dejarse tocar, sino en que le atraiga la otra persona.

Para Loren cualquier tipo de discriminación es una “vergüenza” y la que ejercen algunos hombres homosexuales hacia las mujeres es una forma de buscar las diferencias, atacar y así seguir con los privilegios que “nos hemos dado a nosotros mismos”. Una realidad que a pesar de que le enerva, no le arrebata la esperanza. “Creo que ahora vamos a mejor. El feminismo está inundando ciertos sectores y ha calado también en gais tradicionales”, cuenta al recalcar que el feminismo es la mejor arma. La misma que para Rubén es la única que puede acabar con el machismo y la misoginia entre los hombres. "Que las mujeres sigan saliendo a las calles, reivindicándose, que acaben con el patriarcado e inicien un sistema social igualitario. Y eso nos concierne tanto a hombres homosexuales como heterosexuales. Tiene que ser a todos los hombres".

lunes, 22 de enero de 2018

#hemeroteca #endohomofobia | Homofobia interiorizada: personas LGTBI que se rechazan a sí mismas y al colectivo

Imagen: Código Nuevo
Homofobia interiorizada: personas LGTBI que se rechazan a sí mismas y al colectivo.
Alba Losada | Código Nuevo, 2018-01-22
http://www.codigonuevo.com/homofobia-interiorizada-personas-lgtbi-que-se-rechazan-a-si-mismas-y-al-colectivo/

Eres homosexual y no has tenido valor de salir del armario o, incluso, sientes rabia hacia los chicos que tienen pluma, piensas que no es necesario que el colectivo LGTBI tenga más visibilidad o crees que las carrozas del Orgullo Gay te “hacen quedar mal”. Si te sientes identificado con alguno de estos cuatro ejemplos es posible que tengas homofobia o lesbofobia interiorizada. La definición oficial es una actitud hostil y el rechazo hacia otras personas homosexuales, la denigración de la propia homosexualidad como estilo de vida y la falta de voluntad para revelar a los demás la propia homosexualidad, según definieron en 1997 en un estudio cuatro expertos en atención psicológica a personas gais. Y alguno se preguntará ¿cómo puede ser?

Los orígenes del rechazo a la propia sexualidad

Este fenómeno es algo que para la sexóloga Nuria Jorba tiene origen en “las críticas y en la falta de aceptación hacia gais y lesbianas que hemos mamado desde pequeños. Tristemente, aún hay quienes manifiestan rechazo, otros que dicen que se trata de un trastorno y una mayoría que da por supuesto que todos nacemos siendo heterosexuales”. Eso ha metido falsas ideas en la cabeza de muchas personas LGTBI que se están privando de ser felices. “Algunos interiorizan que los homosexuales tienen menos derechos que los heteros, y, con el tiempo, eso se traduce en discriminación”, añade el experto en atención psicológica a personas gais, Gabriel J. Martín.

Cuando lo homofobia la protagoniza alguien LGTBI

Un caso que retrata esta realidad es el de una chica a la que la Jorba hizo terapia. Mientras vivía con su novia en Londres alejada de aquello que su familia tradicional le había inculcado de pequeña, no tenía ningún problema en mostrarse tal y como era para vivir su amor sin tapujos. Pero al regresar aquí todo cambió. Empezó a rechazar las caricias que su pareja intentaba hacerle en público, a alegar que veía ridículo darse besos en la calle y a tachar de “estúpidas” a las chicas lesbianas que vestían de una forma más masculina. “Renegaba todo lo que estuviese relacionado con manifestar socialmente el lesbianismo. Era como si estuviese siempre diciendo: ‘yo no quiero esto’”, detalla Jorba.

Si tampoco ser capaz de condenar la homofobia

Hay personas con un alto nivel de homofobia o lesbofobia interiorizada que, en ocasiones, tampoco son capaces de defenderse ante actitudes homófobas. La chica con la que trabajó Jorba se convirtió en una de ellas cuando sus amigos les preguntaron a ella y a su novia si se habían comprado una polla de plástico tras haber ido a un sex-shop. Un comentario que le sentó fatal porque era el típico estereotipo que se tiene sobre la sexualidad lésbica, pero no se atrevió a decir nada.

Sin embargo, todas estas actitudes denigrantes tanto para ella como con el colectivo al que pertenece le hizo pagar un precio muy alto. La inseguridad y la vergüenza afectaron mucho a su autoestima y también a la relación con su pareja. La comunicación y el sexo dieron un dramático vuelco tras haberle hecho sentirse rechazada y haberle metido en la cabeza, sin querer, que le importaba más la opinión de los demás que ella, que prefería “contentar” al resto antes que hacer feliz a la persona a la que quería, recuerda la sexóloga.

Cómo saber si tienes lesbofobia u homofobia interiorizada

Ya hemos visto que la homofobia interiorizada la padecen aquellos que tienen miedo de salir del armario por el “qué dirán”, los que aborrecen ciertas actitudes de los que sienten como ellos o los que protagonizan ambas actitudes. Según el psicólogo Gabriel J. Martín, una forma de comprobar si te pasa es que: “en el caso de que, por ejemplo, optaras por esconder en el trabajo que tienes una relación con una persona de tu mismo sexo, deberías preguntarte: ‘¿un hetero lo diría?’. La respuesta siempre será sí porque un hetero no va por la vida escondiendo su sexualidad.

¿Qué hacer para acabar con ello?

Si recordamos que estos sentimientos nacen de la falta de aceptación que percibimos desde pequeños hacia homosexuales y lesbianas, sobran los motivos para enfatizar que, como afirma Jorba, la forma de erradicarlos en un futuro es promover aún más referentes LGTBI que no excluyan a los que no cumplen con el tipo de amor que nos metieron en la cabeza cuando no teníamos capacidad de razonar. Como añade la experta, “se trata de cargarse la heteronormatividad. Hace falta mucha más diversidad y acabar con la etiqueta de lo ‘normal’. Porque, ¿qué es normal?”. La respuesta es nada, pero no nos hemos dado de ello hasta hace muy poco.