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martes, 7 de febrero de 2017

#hemeroteca #prostitucion | Pasear entre putas

Imagen: Google Imágenes / Oudezijds Achterburgwal, Amsterdam
Pasear entre putas.
En Amsterdam, el modelo de turismo se construye para satisfacer el deseo masculino. Las mujeres en escaparates rojos son tan famosas como sus puentes y canales.
Andrea Momoitio | +Pikara, El Diario, 2017-02-07
http://www.eldiario.es/pikara/Pasear-putas_6_610049013.html

Amsterdam no existe en realidad. La ciudad, dicen, es el máximo exponente de lo que es capaz de hacer el ser humano. Construida sobre agua, la población ha aprendido a vivir en constante movimiento. Nada parece casual. Las casas están un poco inclinadas hacia delante para que los muebles no golpeen con la fachada cuando los suben por el exterior. Por esas escaleras tan estrechas, no caben grandes armatostes. En el tejado de casi todas las viviendas hay colgado un gancho, que utilizan para agarrar las poleas. A casas estrechas, grandes soluciones. Los impuestos aumentaban en función del ancho de la vivienda, así que construyeron hacia arriba.

Ciudad de mercaderes, la capital holandesa ofrece hoy a sus visitantes lo que ofrecía también a los primeros marineros que hicieron pie allí: un ocio en el que no cabe ningún juicio de valor. En una misma calle, justo detrás de la Iglesia Nueva –Oude Kerk–, de un vistazo, encuentras una tienda en la que venden trufas de setas alucinógenas, un ‘coffee shop’ y mucha cerveza. Sólo unas calles más allá, el aderezo que faltaba para la gran fiesta: las mujeres. Ellas están en el Barrio Rojo. La mayoría no son holandesas, que pueden presumir de haber logrado una igualdad, al menos formal, aceptable si se compara con otros países europeos, y trabajan detrás de otros escaparates. En los que están iluminados con la característica luz roja, que antes era un código pero ahora es un ‘souvenir’, las mujeres son principalmente de América Latina y de Europa del Este. Muchos de los clientes sí son ciudadanos holandeses y pasean por las calles del barrio rodeados de turistas, que acuden a la zona por distintas razones.

Algunas personas visitan el barrio por curiosidad, por puro morbo, para darse codazos entre ellas luego y susurrar: "Look, look". Lo que ven son putas. Esas luces rojas causan sensación, pero esta es muy distinta según quién mire. En la calle principal del famoso Barrio Rojo, Oudezijds Achterburgwal, el sexo es el producto estrella y todo está diseñado para satisfacer los deseos de hombres heterosexuales. Puedes pagar dos euros por ver dos minutos de un espectáculo erótico a través de una mirilla; ver porno en vivo; o acostarte con una prostituta. La tarifa habitual es de 50 euros por un servicio de 20 minutos, que incluye coito y felación. Ellas pagan entre 80 y 90 euros por el alquiler diario de las cabinas, que habitualmente se gestiona a través de una especie de sindicato, que está situado en los aledaños de la iglesia del barrio. En Amsterdam, el pecado y el perdón; la marihuana y los dulces, conviven puerta a puerta. "Que no os falte de nada", podría ser el lema de la ciudad.

En Holanda son expertos en negocios y se manejan sin dificultad en una doble moral, que imprime carácter. Todo vale si no molestas. Las reglas de oro son la discreción, y manejarse bien en los negocios. En el Barrio Rojo, debido al turismo masivo, la discreción holandesa no es tan viable. Además, ahora, en un intento institucional de darle otra cara a la zona, empiezan a aparecer nuevos restaurantes desde los que puede verse esa cara de la ciudad que la población tolera en la sombra. Las zonas oscuras son ideológicas. Una de las luces de neón más grandes del país está en este barrio, anunciando espectáculos de sexo en vivo. Las entradas, agotadas. En la cola, grupos de amigos y parejas dispuestas a divertirse. En la puerta, el dueño, un hombre mayor, de pelo blanco y largo, que controla con gesto de apatía todos los locales que tiene en la calle. Su emblema, un elefante rosa. Entre sus virtudes no debe estar la originalidad, pero en su cuenta corriente hay ceros suficientes para comprar y vender cualquier cosa. Bienvenido es, pues, en la ciudad en la que se vendió la primera acción del mundo.

Paseo por sus calles junto a mi hermano. Me pregunto cómo alguien se puede empalmar con lo que para mí es la versión humana de las tradicionales ferias de ganado. Él tampoco se lo explica, pero tiene ante él los privilegios de la masculinidad, que pueden llevarse hasta el límite si tienes dinero. Nos dicen que esto es el ‘Disneyland’ de los adultos. Es cierto que, en este mundo, se trafica sin escrúpulos con ratones; igual que con mujeres.

Me sorprendo sintiéndome fervientemente abolicionista. Al menos, hasta que mi estómago vuelva a colocarse en su sitio. La última vez que estuve aquí no quise visitar la zona. Hoy, asumo mis contradicciones: No. No me gusta ver a mujeres expuestas en escaparates. "A quién le importa lo que te guste a ti", pensarán algunas. Es verdad. Además, aquí, poco importa mi opinión si no puede comprarse. El neoliberalismo brilla con fuerza en Amsterdam.

viernes, 11 de noviembre de 2016

#hemeroteca #prostitucion | Utrecht crea un 'barrio rojo' con escaparates para prostitutas para fomentar el turismo

Imagen: El Mundo / Barrio Rojo de Amsterdam
Utrecht crea un 'barrio rojo' con escaparates para prostitutas para fomentar el turismo.
El Gobierno holandés da luz verde al proyecto, que los vecinos temen que fomente el narcotráfico y la trata.
Imane Rachidi | El Mundo, 2016-11-11
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/11/11/582488f046163f8e618b4592.html

Utrecht insiste en hacerle la competencia a Ámsterdam en el mercado de la prostitución. A pesar de haber fracasado en todos sus intentos anteriores, el Gobierno holandés acaba de dar luz verde a la apertura de lo que busca ser un inmenso ‘barrio rojo’ en la ciudad en medio de las críticas por tráfico de personas y explotación sexual que ya obligaron a las autoridades a cerrar los negocios anteriores de este tipo.

El barrio de Nieuwe Zandpad acogerá de momento 162 escaparates de prostitución en una nueva zona a orillas del rio Vecht. El Consejo de Estado ha rechazado las objeciones de los residentes contra esta construcción. Los vecinos no quieren más problemas ni experimentos de prostitución porque han escarmentado con las pruebas que hubo hasta ahora y que no han tenido precisamente un final feliz. Una construcción de este tipo cerca de una zona residencial no causará más que problemas, según denunciaron al Ayuntamiento de Utrecht.

No obstante, el Ayuntamiento ha concluido que la aprobación de este nuevo proyecto es "una decisión razonable basada en una profunda investigación" y que, aunque es posible que los visitantes de las prostitutas acaben en la zona residencial, no espera que eso conlleve problemas relacionados con el narcotráfico. La promotora inmobiliaria Beja Hoogeven será la encargada de levantar el complejo, que promete invertir grandes cantidades en las licencias, y en el alquiler del terreno, que será de 635.000 euros al año.

El municipio se vio obligado en 2013 a retirar la licencia y cerrar los barcos de prostitución en Zandbad y los negocios de otro complejo de ventanales en el barrio viejo de Utrecht. Los locales estaban perseguidos por múltiples denuncias y sospechas de trata de personas y explotación sexual. Había que cortar por lo sano y los vecinos aplaudieron entonces la decisión.

Los barcos cerraron de forma sucesiva a lo largo de ese año por estar involucrados en tráfico de personas procedentes de Europa del Este y por cobrar cantidades desorbitadas a las prostitutas. Más tarde, le llegó el final al ‘barrio rojo’ de la ciudad. Esos cierres pusieron en la calle a cientos de mujeres, lo que provocó manifestaciones y ataques al Gobierno por "no pensar en los intereses de las prostitutas".

Ahora los temores de ellas giran en torno a los precios de los locales. El abogado Marjan Wijers, que trabaja por los derechos de las prostitutas, ha trasladado la preocupación de estas profesionales al municipio. "Temen estar trabajando para el beneficio de la constructora y el municipio", aunque este último haya advertido de que los precios de alquiler serán "razonables" para todos.

Se espera que el nuevo ‘barrio rojo’ esté listo para la próxima primavera, pero la constructora aún no ha hablado de dinero. Se trataría de un mínimo de 635 euros por plaza y semana, según el abogado, que ha señalado que será un proyecto más lujoso que el que había en la zona vieja, donde se pagaba una media de 540 euros por alquiler semanal y por medio día de uso.

El alcalde, Jan van Zanen, ha prometido ponerle coto a los nuevos gerentes de los burdeles, que se harán cargo de un máximo de 32 habitaciones cada uno, para evitar abusos en los precios. "Nos encargaremos de que tanto la constructora como los gerentes no vayan a obtener altos márgenes de beneficios para evitar así que el alquiler sea demasiado caro", precisó el funcionario.

Utrecht apuesta de nuevo por los beneficios de la prostitución con la esperanza de que atraiga más dinero y turismo, lejos de los problemas de las drogas que suelen acompañar al negocio. Si funciona podría ser incluso un alivio para Ámsterdam, cuyo alcalde pidió hace unos meses a los visitantes que viajen a otras ciudades holandesas porque la capital de los ‘coffeeshops’ "no sabe qué hacer con tanto turista".