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sábado, 7 de marzo de 2015

#hemeroteca #libros #mujeres #historia | Un ensayo dedicado a aquellas que jamás quisieron guardar la casa ni cerrar la boca

Imagen: Vozpópuli / Detalle de 'At the breakfast table' de Carl Vilhelm
Un ensayo dedicado a aquellas que jamás quisieron guardar la casa ni cerrar la boca.
A muchos irrita la etiqueta que asegura la existencia de algo así como una literatura femenina. Sin duda es un compartimento obcecado, absurdo, necio. Lo que no se puede negar es que existe una literatura escrita por mujeres. La poeta y traductora Clara Janés reflexiona en este ensayo sobre la historia de esas autoras.
Karina Sainz Borgo | Vozpópuli, 2015-03-07
http://vozpopuli.com/ocio-y-cultura/58679-un-ensayo-dedicado-a-aquellas-que-jamas-quisieron-guardar-la-casa-ni-cerrar-la-boca

Hay formas contradictorias de ser libre. Están quienes optan por encerrarse en un convento, como Santa Teresa, o quienes, despojados de un lenguaje y una visibilidad, se las arreglaron para confeccionar –y hacer oír- su propia voz. Ocurrió con las mujeres japonesas, a quienes se les asignó una caligrafía más simple que la masculina y que sin embargo, consiguieron –justamente gracias a eso- producir una poesía más esencial. Es ahí, en el combate entre tener y conquistar, entre conseguir y crear, donde este ensayo cobra sentido.

Conviene decir una cosa, una sola, antes de hablar de 'Guardar la casa y cerrar la boca' (Siruela), el más reciente ensayo de la poeta y traductora Clara Janés. Así como resulta irritante la etiqueta ‘literatura femenina’, por obcecada y reduccionista, resulta tanto o más necio dejar de lado que una determinada literatura ha sido escrita por mujeres. ¿Por qué pasar por alto un hecho objetivamente irrefutable –no eran hombres-? Lo que en verdad modifica la percepción que sobre la literatura de estas autoras existe, ha sido el peso cultural asociado al género, un elemento externo –que ellas no pudieron elegir- y que sin embargo favoreció en muchas ocasiones su invisibilidad, pero también la búsqueda de ellas mismas.

Inspirado en la frase de Fray Luis de León -“Porque así como la naturaleza [...] hizo a las mujeres para que, encerradas, guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca”-, el ensayo de Clara Janés se propone no un desquite, sino una historia amplia y detallada –que no militante o enfebrecida-. En las páginas de 'Guardar la casa y cerrar la boca', Janés no trabaja a las mujeres escritoras en oposición a los autores hombres, sino que recupera y extrae de la invisibilidad a creadoras cuya innovación no provenía de la feminidad en sí, sino de la forma en que esa feminidad empujó a muchas a buscar espacios de libertad, la mayor y más compleja de las creaciones.

La investigación fue larga y enjundiosa. Y Janés se llevó no pocas sorpresas. Desde el descubrimiento de que el primer escritor conocido fue una mujer, la sacerdotisa acadia Enheduanna, en torno al 2.500 a.C., hasta el hecho de que “la primera gran novela de la literatura universal”, en palabras de Janés, fuese justamente la obra de la japonesa Murasaki Shikibu, cuyo libro ‘La historia de Genji’ "ha sido comparada con el ‘Quijote’, con el ‘Decamerón’ y con Proust".

Janés arroja luz sobre determinados arquetipos y las situaciones que lo rodean. Por ejemplo, el ideal de mujer combativa y heroica ya fuese como doncella guerrera o como amazona se consolida, según la escritora, en la novela de caballería -la amazona Camila del ‘Roman d'Eneas’ (1150-1160), por ejemplo-. Hubo muchas mujeres que combatieron, incluso órdenes de caballería femeninas. Janés cita varias, desde la que creó Juana de Castilla -la Orden de las Damas de la Banda- para honrar a las mujeres que ayudaron en la defensa de Palencia asediada por los ingleses o la Orden de la Caballería de Santa María en Bolonia durante el siglo XII.

Nombres femeninos de la literatura china, japonesa, coreana, india, árabe, persa, griega, romana, andalusí y europea aparecen en el libro, acompañados de datos históricos, biográficos y extractos de sus poemas. La idea de fondo es corregir las omisiones a las que muchas autoras han sido sometidas en la historia de la literatura, pero también la intención de trascender en la perspectiva del acto creativo como un gesto de libertad, de identidad.

Janés cuestiona, acaso, el desconocimiento. "Es un tema que aún no se ha estudiado en serio". A la militancia de género, se impone algo mucho más complejo: la búsqueda que hace el ser humano de un espacio propio en el mundo. Eso: lo propio, algo que es inherente a hombres y mujeres, pero también a quienes son alineados a ambos lados de una misma línea: los que pueden ser libres o no; los que han de ser esclavos o guerreros; acomodados burgueses o humildes obreros. Algo por encima de ellos –una estructura cultura e histórica- ha colocado a ambos en un lado u otro, pero no condiciona a priori el desea de búsqueda como gesto vital.

El asunto no radica en comparar la calidad o levantar una nueva fortaleza dónde atrincherarse, sino en conocer aquellos nombres que ignorábamos. En ‘Guardar la casa y cerrar la boca’, Janés busca iluminar no de qué forma determinadas mujeres se sobrepusieron a la desigualdad–cultural, educativa y socialmente- asociada a su condición; ella va mucho más lejos: quiere conocer e indagar en la potencia creadora de una historia que no nos ha sido del todo contada. Y de la que queda todavía mucho por investigar.

viernes, 16 de enero de 2015

#libros #mujeres #historia | Guardar la casa y cerrar la boca

Guardar la casa y cerrar la boca / Clara Janés
Madrid : Siruela, 2015 [01-16]
188 p.
Colección: El ojo del tiempo
ISBN 9788416280513 / 17 €

/ ES / ENS
/ Historia / Literatura / Mujeres – Historia / Mujeres en la ciencia / Mujeres en la literatura

La reconocida poetisa Clara Janés, que ha dedicado gran parte de su obra e investigaciones a las diversas expresiones del talento femenino, no solo en la literatura, sino también en la ciencia y en otras áreas de conocimiento, nos ofrece en este libro un interesante recorrido por distintas culturas y periodos de la historia a través de las principales obras literarias de mujeres que encontraron en las letras la forma idónea para manifestar su sensibilidad y talento.

Tras reunir los poemas de las primeras poetisas en lengua castellana y estudiar la creación de las arábigoandaluzas y las afganas, la autora nos desvela en esta obra numerosas sorpresas. Un ejemplo: la paradoja de que el primer escritor de nombre conocido sea la sacerdotisa acadia Enheduanna y de que, durante muchos siglos, en Extremo Oriente la cultura se reservara para las cortesanas mientras a la mujer sencilla se le enseñaba lo imprescindible para comprender las normas de conducta que se consideraban propias de su sexo.

Clara Janés nos descubre también que, según la situación social de la mujer en distintos lugares y épocas, la libertad podía hallarse en el encierro (las monjas) y la esclavitud en la alcurnia (las reinas) y que, en contra de lo que afirmó Simone de Beauvoir, hubo muchas mujeres guerreras, incluso órdenes de caballería femeninas.

Mujeres a las que querían borrar de la historia
Jorge Morla | Mujeres, El País, 2015-03-04

http://blogs.elpais.com/mujeres/2015/03/clara-jan%C3%A9s-y-las-mujeres-que-no-cierran-la-boca.html

Hace años, Clara Janés acudió a un encuentro con poetas árabes. Al encuentro acudió, también, una poeta musulmana, que no pudo participar más que como oyente. Del encuentro entre ambas surgió una fugaz amistad y un detalle luminoso: un libro que la poetisa prestó a Janés, en el que se hablaba de la sacerdotisa acadia Enheduanna. Enheduanna, que vivió hacia el año 2.500 antes de Cristo, encarna la primera voz poética con nombre propio de la humanidad. Esa mujer desconocida era, ni más ni menos, que el primer escritor de quien se tiene constancia. “Resulta que el primer escritor del que hay noticias es una mujer, pero eso es algo que nadie sabe” reflexiona ahora Janés. “Cuando lo descubrí me llevé una sorpresa tremenda. ¿A qué ese afán por borrar a las mujeres de la historia?”, lamenta.

Destellos de este tipo, impactos sobre mujeres cruciales cuya importancia ha sido tapada por la hegemonía masculina, la escritora los recopila ahora en "Guardar la casa y cerrar la boca" (Siruela), sentido homenaje a quienes le han obsesionado a lo largo de su vida “desde el primer trabajo que realicé en mi primer año en la universidad”, recuerda. “Sobre otra mujer a reivindicar, la provenzal Condesa de Día. Sacar a la luz a estas mujeres olvidadas ha sido un trabajo que he ido realizando durante muchos años”.

Desde las poetisas arábigo-andaluzas, trovadoras, escritoras del Punyab (el actual Pakistán), o místicas, hasta el propio género de la novela, donde también la mujer se anticipó al hombre cuando, sobre el año 1.000 la japonesa Murasaki Shikibu escribió 'La historia de Genji'. Desde la española Oliva Sabuco, quien descubrió el líquido cefalorraquídeo, un hallazgo que su propio padre pretendió usurpar, hasta las numerosas órdenes de caballería exclusivas para las mujeres. “Todo han sido nombres que necesitaba sacar del olvido. Mujeres que deberían, y merecen, estar presentes en la historia”, explica la escritora.

También recorren el libro de Janés prisiones íntimas, como las de las reinas prisionera de sus damas. “A lo largo de las épocas las mujeres se han encontrado con condiciones muy hostiles. Por ejemplo, había reinas que no podían estar nunca solas salvo cuando estaban con el rey, e incluso tenían que bailar enmascaradas”, relata. Y ‘prisiones’ físicas que en realidad liberaban. “En la clausura del convento muchas mujeres hallaron la libertad. Tras los muros, muchas religiosas pudieron cultivarse, como santa Teresa de Jesús o sor Juana Inés de la Cruz”.

Guerreras, científicas, literatas. Mujeres, todas ellas, válidas pero silenciadas, que ahora Janés reivindica con un único fin: llevarle la contraria a esos versos de Fray Luis de León que bautizan al libro: "Porque así como la naturaleza hizo a las mujeres para que, encerradas, guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca"; y cambiarlos por la dedicatoria que la escritora firma a sus lectoras más jóvenes: “Para ti, estos ejemplos”.

ENLACES
Siruela | Guardar la casa y cerrar la boca

http://www.siruela.com/catalogo.php?opcion=temas&tema_tema=28&completa=N&id_libro=2641
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DOCUMENTACIÓN
Un ensayo dedicado a aquellas que jamás quisieron guardar la casa ni cerrar la boca.

A muchos irrita la etiqueta que asegura la existencia de algo así como una literatura femenina. Sin duda es un compartimento obcecado, absurdo, necio. Lo que no se puede negar es que existe una literatura escrita por mujeres. La poeta y traductora Clara Janés reflexiona en este ensayo sobre la historia de esas autoras.
Karina Sainz Borgo | Vozpópuli, 2015-03-07
http://vozpopuli.com/ocio-y-cultura/58679-un-ensayo-dedicado-a-aquellas-que-jamas-quisieron-guardar-la-casa-ni-cerrar-la-boca