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miércoles, 8 de marzo de 2017

#hemeroteca #feminismo | Las últimas perversiones del feminismo

Imagen: Público / 8M en San José, Costa Rica
Las últimas perversiones del feminismo.
Lidia Falcón | Público, 2017-03-08
http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/03/08/las-ultimas-perversiones-del-feminismo/

Este 8 de marzo se cumplen 108 años de la masacre de la fábrica Cotton de Nueva York, en la que murieron asesinadas 200 mujeres que se habían encerrado dentro para reclamar aumentos de salarios y el empresario incendió la nave abrasándolas dentro. Ese día Clara Zetkin propuso que se instituyera el Día Internacional de la Mujer, una mirada a la situación que a parte del Movimiento Feminista nos desconcierta.

Nos estimula repasar los avances que en el mundo occidental ha conseguido MF. No diría que no se puede repetir la atrocidad de 1909, porque hace pocos años el techo de un edificio en Bangladesh se desplomó matando a mil trabajadoras que cosían dentro, en condiciones de esclavitud, para abastecer a las empresas de ropa confeccionada, Zara entre otras, donde las privilegiadas clientes europeas y americanas nos surtimos. Creo que es importante no olvidarlo.

Pero lo que desconcierta y desanima es comprobar cómo en este Primer Mundo, que disfruta de los avances que los movimientos sociales han alcanzado en siglos de cruentas batallas, un sector del MF, más desinteresado hoy de la lucha por la subsistencia, está derivando a defender reclamaciones que contradicen la esencia misma del feminismo.

Cuando reclamábamos el derecho al amor libre, vindicación que ha cumplido más de un siglo, no pudimos ni imaginar, ni nosotras ni nuestras heroicas antepasadas, pioneras de todas las luchas, que tal reclamación se pervirtiera de tal modo que se defendiera la prostitución como un trabajo aceptable, o incluso deseable, ignorando la degradación moral y la explotación económica que supone dicha esclavitud para las mujeres. Querría recordar como las anarquistas que fundaron el grupo Mujeres Libres, y que incluso se unieron a los hombres en la primera línea de fuego durante la Guerra Civil, fueron enormemente críticas contra sus compañeros que frecuentaban los prostíbulos.

Federica Montseny, nuestra primera ministra de Sanidad durante la contienda, creó los liberatorios de prostitución, ofreciéndoles a las mujeres acogida, mantenimiento y formación profesional. Y 80 años más tarde un sector del feminismo ve con complacencia la explotación de las víctimas, haciendo una infame campaña a favor de legalizarla, montando incluso una Escuela de Prostitución en Barcelona, que permiten tanto ese Ayuntamiento del cambio, como la independentista Generalitat ─que no sabemos si la financia─, que sólo se ocupa de separarse del resto de España. Supongo que si consiguen la independencia, el gobierno catalán podrá convertir Cataluña en el prostíbulo de Europa.

Cuando aún no hemos logrado abolir la prostitución y situarnos entre los países avanzados moralmente, nos encontramos con que unos sectores del movimiento LGTB defienden legalizar “los vientres de alquiler” Es decir, la mercantilización más absoluta del cuerpo de la mujer. Y como esa es una demanda del movimiento homosexual, predominantemente masculino, que tiene influencia en muchos de los partidos políticos, y dinero para financiar sus campañas, han logrado que la mayoría de ellos no se defina en contra, a la espera de ver cuántos votos logran.

Pues todavía tenemos que conocer nuevas tendencias que vienen a perturban aún más la ideología feminista.

¿Ustedes saben lo que son las TERF? No se sientan ignorantes, yo tampoco lo sabía hasta hace dos días. TERF, acrónimo de ‘trans exclusionary radical feminist’, resulta que somos nosotras. Sí, las feministas de siempre, las que reclamamos desde hace 200 años libertad, igualdad, solidaridad. Ese término se lo han inventado un grupo de transexuales, apoyadas al parecer por otro grupo de LGTB, que siguiendo la teoría queer ─aquella que dice que no nacemos con una predeterminación de sexo sino que a lo largo de la vida escogemos variablemente el que queremos─ han decidido que ni el sexo, ni la edad, pueden ser definitorios.

Para resumir lo que está llenado páginas de webs, de Facebook, de WhatsApps, incluso de libros: una puede ser mujer u hombre, según lo decida en el momento en que así lo desee, y una y ‘uno’, igualmente. Y si esta transformación ya era conocida, e incluso amparada por las leyes, pero implicaba someterse a los cambios físicos que acompañan a las características de cada sexo, ahora no. Ahora todo el mundo es un transformista y puede serlo por la mañana o por la tarde, este fin de semana o el mes que viene. Y del mismo modo escoge en cada momento la edad que desea. No es preciso tener, o pretender, la apariencia física correlativa al sexo que se desea.

Una foto de un señor con unos bigotazos negros lleva la leyenda: “Soy una niña de cinco años”. Tal es la transformación que ha escogido. Y, en consecuencia, se ha sentido con derecho a acosar sexualmente a un niño de seis. Porque él se siente niña pequeña, y en consecuencia no es un pedófilo ni un pederasta sino un ‘transgender’, y por ello tiene derecho a violar niños. Y quienes nos opongamos a semejantes desquiciadas fantasías, somos TERF, homofóbicas, transfóbicas y perseguidoras de la libre elección de sexualidad y de edad.

Lo peor es que algunas conocidas activistas del movimiento LGTB están dando cobertura a tales peligrosos disparates, y cuando se les lleva la contraria difunden toda clase de críticas, trufadas de insultos, contra las TERF, que somos nosotras. Incluso se preguntan si no podrían agruparnos a todas y tirarnos al mar.

Una doctora de EEUU está haciendo campaña a favor de la pederastia, acusando a los TERF de penalizar la sexualidad infantil como antes se penalizó el amor libre y la homosexualidad. Y en estas polémicas, que llegan más allá de las palabras puesto que se ponen en práctica abusando sexualmente de niños y niñas, invierten su tiempo ─alguien también pagará─ las otrora activistas del feminismo.

Y yo pienso, las que a tal campaña se dedican sin duda pocos sufrimientos padecen y menos son capaces de observar y emocionarse por los de las demás mujeres del mundo. Esas feministas no sólo invierten su tiempo y su capacidad mental en discutir qué sexo van a llevar hoy, como si fuera el vestido que se cambian, sino que están siendo el soporte de la campaña que han desencadenado los pederastas para violar impunemente niños y niñas.

#hemeroteca #feminismo | Ser negra y mujer, la doble discriminación en Brasil

Imagen: El País / La rapera Petra Rara
Ser negra y mujer, la doble discriminación en Brasil.
Las historia de una rapera, una profesora y una modista ilustran la lucha de las mujeres negras en Brasil, condenadas desde siempre al trabajo doméstico.
Beatriz Sanz | El País, 2017-03-08
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/07/actualidad/1488904435_372316.html

Las cosas más cotidianas, como comprar una muñeca en la infancia, bailar con los compañeros en el colegio o, ya de mayor, ponerse unas medias, siempre fueron una complicación para Maria Lucia Archanjo. De pequeña no se atrevía ni a participar en las fiestas con los otros niños por miedo al rechazo. En su juventud, cuando ella y sus hermanas querían salir, se teñían antes las medias. “Las poníamos a remojo en la infusión de mate para que se oscurecieran y pudieran quedar del color de nuestra piel", recuerda.

A Mara, como la llaman, nacida hace 59 años en Jundiaí, en el gran São Paulo, le impidió estudiar su marido después de dar a la luz al primero de sus tres hijos. La recién nacida era una niña que, cuando se hizo adolescente, pedía maquillaje, pero la madre no sabía dónde encontrar el adecuado para su piel negra. Y pese a todo, Mara, que trabaja de costurera por cuenta propia, proclama con orgullo: "Si fuera blanca, no sería tan feliz". La falta de identidad en un país donde la mayoría de las mujeres son negras —el 52% de los 206 millones de brasileños tiene raíces africanas— la llevó a militar desde los años 80 en el movimiento para reivindicar sus derechos. Desde entonces, las cosas han cambiado mucho. "Hoy existen las cuotas [que garantizan un mínimo de presencia de negros en las universidades y los servicios públicos] gracias a que entonces empezamos a exigir una reparación para nosotras. La gente critica las cuotas, pero son necesarias".

El año pasado, el movimiento negro también alcanzó un hito al conseguir que la Constitución consagrase los derechos laborales de las empleadas domésticas, que hasta entonces estaban a merced de los caprichos o la generosidad de los patrones. Porque esa es la profesión a la que se dedican el 18% de las negras brasileñas. De las seis millones de mujeres que ejercen ese trabajo en el país, el 61% tiene raíces africanas.

Joyce Fernandes ha trabajado buena parte de sus 31 años como empleada doméstica. Primero, en la adolescencia, ayudando a su madre. Después, llevando ella misma una casa. Ese parecía su destino inevitable, como se encargaba de recordarle aquella patrona que le decía que no debería estudiar, que lo mejor era conformarse con ser feliz en su profesión, la misma que habían tenido su madre y su abuela. Pero ella se rebeló. Y entró en la universidad para estudiar Historia, una oportunidad al alcance de apenas el 12% de la población negra de Brasil.

Ahora Joyce es más conocida como Preta Rara. Ha comenzado una carrera como cantante de rap y se ha convertido en una activista en defensa de las empleadas domésticas a través de un diario que publica en su página de Facebook. “Mi intención siempre fue dar visibilidad y voz a esas mujeres, para que ellas pudieran hablar en primera persona”, cuenta. “El trabajo doméstico es como cualquier otro, pero en Brasil aún funciona como subempleo. Cuando la mayoría de las patronas dicen que la empleada es como si fuera de la familia, lo que quieren es negar todos los derechos laborales de la mujer. Es muy parecido al tratamiento que las viejas señoritas de los terratenientes daban a las esclavas de la casa”.

Cassia Maria Silva, de 50 años, siempre quiso estudiar. Tanto que se matriculó en la escuela a escondidas de su madre cuando tenía 14 años. Ella cuidaba de sus hermanos de día y asistía a clase de noche. Tuvo que dejarlo porque necesitaba trabajar y solo concluyó el bachillerato a los 26 años, cuando ya tenía un hijo. A los 30 años decidió que iría a la universidad y entró como alumna de Química en la Universidad de São Paulo. “Pero mi exmarido era músico, una profesión de la que es difícil vivir en Brasil. Y no tenía cómo sostener la casa, por eso no pude concluir”, cuenta. Como tantas otras, pasó a trabajar de empleada doméstica. Pero insistió tres años después hasta que consiguió acabar Física. Desde entonces, es profesora en una escuela de la red pública, en Diadema, un suburbio de São Paulo. Cuando aún era estudiante, cierta noche de 2003, al volver de la facultad, fue víctima de una violación. El agresor solo la soltó cuando vio que de su pecho manaba leche. “Me dijo que no me mataba porque él también tenía hijos. Estuve tomando el tratamiento contra el sida durante mucho tiempo”, relata. Entró a formar parte de las estadísticas que muestran que una mujer es violada cada 11 minutos en Brasil. Los datos sobre la situación de la mujer en el país son demoledores.

El año pasado fueron asesinadas 4.761, un promedio de 23 por cada millón de habitantes (en España, es de una por cada millón) Brasil ocupa el 116º lugar en la clasificación internacional de representatividad femenina en la política. De 594 miembros del Congreso y el Senado, solo 63 son mujeres. Entre ellas hay apenas tres negras. Y a pesar de todo, las mujeres negras resisten y tratan de hacer visible su lucha. Como Mara Archanjo, a quien en 2006 le descubrieron un cáncer de mama. Tuvo que operarse y someterse a quimioterapia y radioterapia. “Mi cabello era enorme, rizado, y me quedé sin un pelo", recuerda. "Era muy coqueta y pensaba en cómo podía salir calva a la calle. Me preocupaba más la calvicie que el cáncer. Entonces me puse tacones de 15 centímetros, minifalda y maquillaje y pendientes chillones. Y así, cuando las personas sintieran pena por mi calva, me mirarían las piernas. Y yo me sentía guapa".

Volvió a dar clases tras el tratamiento. Pero empeoró y un nuevo diagnóstico le pronosticó solo seis meses de vida. Lo desafió. Y ahí continúa, firme y fuerte, luchando por su vida y haciendo un curso de gastronomía mientras educa a sus nietos para que combatan los prejuicios: “¿Cómo se dice? ¿Empoderamiento? ¡Pues que cada vez se empoderen más! Vamos a levantar la cabeza y a unirnos”.

#hemeroteca #feminismo | De Tailandia a Polonia: mujeres de todo el mundo se unen a la huelga internacional

Imagen: El Diario / 'Flores polacas' en Varsovia, 2017-03-08
De Tailandia a Polonia: mujeres de todo el mundo se unen a la huelga internacional.
Desde Australia hasta Italia se han organizado acciones contra la violencia machista, el acoso sexual, la invisibilización de los cuidados o la brecha salarial. "Estamos cansadas de que los políticos limiten nuestro acceso a los medios anticonceptivos y nieguen el derecho de las pacientes al aborto legal", ha asegurado una de las convocantes en Polonia.
Desalambre | El Diario, 2017-03-08
http://www.eldiario.es/desalambre/internacional-mujeres-comienza-mundo-violeta_0_620138141.html

El movimiento feminista ha lanzado hoy un desafío al planeta: "¿Cómo sería un mundo sin mujeres?". Más allá de España, alrededor de 50 países han convocado un paro internacional, cada uno con su modalidad propia de protesta: paros laborales totales y parciales, huelga de consumo o huelga de cuidados.

La violencia machista, el acoso sexual, la invisibilización de los cuidados o la brecha salarial centran las reivindicaciones que tiñen el mundo de violeta, el color del movimiento, durante el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Las primeras acciones han tenido lugar en Australia, donde más de mil trabajadoras de guarderías han abandonado sus puestos de trabajo para reclamar salarios más altos en el sector altamente feminizado, según informa la revista Time.

En Tailandia, las mujeres campesinas del sur se han unido a la huelga. Al norte, una manifestación ha recorrido las calles de la ciudad de Chiang Mai. Filipinas también se ha sumado a la protesta con una marcha en Manila contra las políticas económicas del presidente Duterte. Más de 500 mujeres en Tailandia, Filipinas e India han secundado el paro, según el Foro de la Mujer APWLD, informa The Guardian.

En Europa, cientos de mujeres polacas, que ya protagonizaron una huelga el pasado octubre contra la prohibición del aborto, se han concentrado hoy de nuevo en las principales ciudades del país en defensa de sus derechos reproductivos. Los actos han condenado las políticas del partido Ley y Justicia, la fuerza nacionalista-conservadora que gobierna desde finales de 2015 con mayoría absoluta.

"Estamos cansadas de que los políticos no respeten a las mujeres, que limiten nuestro acceso a los medios anticonceptivos, tomen a broma la educación, nieguen el derecho de las pacientes al aborto legal y de que la justicia vulnere sistemáticamente los derechos de las mujeres", ha explicado una de las coordinadoras de las protestas, Anna Kowalska.

En Italia, las mujeres se han concentrado en las principales plazas y frente a empresas e instituciones en Roma y en Pisa. "Temblad. Las brujas están de vuelta", han coreado las manifestantes italianas.

Las protestas también se han secundado en Reino Unido, donde las reivindicaciones han ido desde el salario digno hasta el derecho de asilo de las mujeres africanas. En Irlanda, los manifestantes han cortado el tráfico de las calles del centro de Dublín en defensa del derecho al aborto, restringido en casi su totalidad en el país.

Algunas de las razones para secundar el paro se han compartido con el hashtag #WhyIStrike en Twitter: "Voy a la huelga porque las mujeres negras importamos". "Paro por todas las personas transgénero del mundo y toda la injusticia que enfrentamos a diario". "Soy madre soltera y hago huelga por un subsidio para que las madres solteras tengamos el derecho económico para criar a nuestros hijos por nosotras mismas, si lo elegimos".

En Rusia, según AFP, varias feministas han sido detenidas en Moscú después de protestar cerca del Kremlim. Las activistas portaban una pancarta en la que se podía leer "Los hombres llevan en el poder 200 años, ¡abajo con ellos!", tal y como se puede ver en el vídeo que la artista Ekaterina Nenasheva ha compartido en su página de Facebook.

En Argentina, uno de los países impulsores del paro, las mujeres están llamadas a la huelga en el empleo remunerado. Sofía hoy no ocupa su puesto en el Ministerio Público Fiscal. ¿Sus motivos?: "Paro porque nos queremos vivas y para exigir políticas que nos permitan vivir con dignidad y libertad", afirma. "Para las que tenemos un trabajo formal es posible parar. Pero la mayor parte del trabajo en negro lo hacemos las mujeres", explica en una conversación con eldiario.es.

También apunta directamente al Gobierno de Mauricio Macri: "Sus medidas no solo van en contra de la clase trabajadora, sino que han sido más perjudiciales contra las mujeres". Maite, maestra de primer grado, tampoco acudirá a dar clase. "Paro porque no quiero más muertas por abortos clandestinos, por los salarios injustos y para que no haya más infancias abusadas ni física ni simbólicamente", señala en referencia a los estereotipos de género.

La convocatoria de paro también se extiende a México, donde Ana Laura, abogada, no irá a trabajar en protesta contra los feminicidios, "los casos de tortura y abusos por parte de las fuerzas públicas, la desaparición de mujeres que termina en trata y fosas clandestinas y porque estoy cansada de ser acosada e intimidada en la calle y en el transporte público".

Pamela, por su parte, se unirá a la huelga y acudirá a la marcha convocada en Ciudad de México porque cree necesario dar a conocer los derechos de las mujeres: "¿Qué sería del trabajo doméstico o el institucional sin la mujer? ¿Qué sería de la vida diaria sin ellas?".

#hemeroteca #feminismo | Aicha Ech-Channa, la mujer que protege a las madres solteras en Marruecos

Imagen: El Español / Aicha Ech-Channa
Aicha Ech-Channa, la mujer que protege a las madres solteras en Marruecos.
Es una de las figuras militantes más emblemáticas en el país en defensa de las mujeres. En los años '60, habló por primera vez de planificación familiar.
Sonia Moreno | El Mundo, 2017-03-08
http://www.elespanol.com/mundo/africa/20170307/198980723_0.html

Aicha Ech-Channa es la fundadora y presidenta de la Asociación Solidaridad Femenina ('Solidarité Féminine', en francés), dedicada desde 1985 a ayudar a las madres solteras en Marruecos, rechazadas por sus familias y víctimas de los prejuicios de la sociedad. Un niño sin papeles es calificado como ilegítimo, un "bastardo", y se enfrenta a constantes obstáculos. Hoy el sexo fuera del matrimonio es oficialmente ilegal en Marruecos, y una madre soltera puede ir a la cárcel. Además es rechazada y se enfrenta a una serie de obstáculos.

Esta mujer, que pasa de los 70 años (nació en 1941), es una de las figuras militantes más emblemáticas en el país en defensa de las mujeres. El Español tuvo la oportunidad de visitar dos de las sedes de la asociación en Casablanca, donde forma a mujeres solteras con niños; y además acompañó a Aicha a recoger un cheque benéfico en el Raid solidario y femenino Sahraouiya en Dakhla.

Se quedó huérfana de padre a los 3 años y pronto asumió el papel de cabeza de familia. A los 16 años comenzó a participar en diferentes organizaciones sociales y, en 1959 se ofreció por primera vez a trabajar en un programa para proteger a los niños. Voluntaria durante 51 años, conoce la sociedad marroquí y "las partes que están escondidas bajo la negación y la vergüenza". Ella considera que es "una mujer de terreno, de meter los pies en los orfanatos y en las casas de los niños abandonados", y que tiene "un don especial al hablar con la gente".

Esta mujer sabe escuchar, es cercana y dulce, pero tiene un carácter fuerte por dentro y por fuera. Estamos ante una mujer robusta y directa que no tiene miedo a las autoridades. "Voy a seguir diciendo la verdad donde quiera que tenga la oportunidad", asegura. Y así lo hizo delante de los gobernantes de Dakhla al recoger un cheque benéfico para su asociación. Agradeció el donativo y recordó "la falta de ayudas gubernamentales".

Introdujo la planificación familiar en Marruecos
En los años 60, en época del rey Hassan II, habló por primera vez de la planificación familiar en Marruecos. "Cuando iba a los centros de salud y hospitales, veía a los niños delgados y que los padres eran pobres", lamenta Aicha. Además menciona una tradición común en el país, las mujeres se volvían a quedar embarazadas al mes y medio del parto "porque el hombre no tocaba a la mujer hasta 40 días después de dar a luz". Aicha era joven y no sabía muy bien lo que iban a significar aquellas acciones; simplemente había visto un libro sobre planificación familiar en francés e inglés encima de la mesa de su jefe en la asociación cultural donde trabajaba.

En 1965 se celebró la primera mesa redonda en Casablanca sobre este tema con el beneplácito del ministro de Sanidad, que invitó a la prensa y lo difundió "porque pensaba que teníamos que hablar las asociaciones; si lo hacía el Gobierno, la oposición se le echaba encima". Aicha recuerda los "trucos" que utilizaba para no mencionar ella las cuestiones tabúes porque "hablar de sexo fuera del contexto del matrimonio era y sigue siendo inaceptable". En una escuela, por ejemplo, hablar de anticoncepción debe ser enmarcado como algo que podría ser de interés después del matrimonio. "Le hacía preguntas a los invitados para que fueran ellos los que hablasen y no saliera nada de mi boca", explica a El Español.

De esta manera consigue que en 1967 entre oficialmente en Marruecos la planificación familiar y que la sanidad pública se interese "porque sensibilizábamos a la población en los centros de salud", donde se les ofrecían medios anticonceptivos. Sin embargo, todavía hoy "es inaceptable hablar de anticoncepción fuera del matrimonio, el aborto es ilegal, y aunque las mujeres recurren al aborto clandestino, el tema no puede ser discutido en público", se queja.

La reforma de la ley de la familia de 2004, conocida como Mudawana, ha ayudado a cambiar el derecho y la actitud, pero aún "está lejos de ser plenamente aplicada y tiene sus lagunas". "Las actitudes están cambiando, pero lentamente. Así que tenemos que actuar con cautela, pero también con coraje", asegura Aicha. Supuso cambios importantes al elevar la edad legal de casamiento a 18 años, y otorgó a las mujeres derechos que no habían tenido antes, como la posibilidad de solicitar el divorcio. Pero para Ech-Channa, "hay muchas áreas que la ley pasó por alto, como la ilegitimidad; y la aplicación de la ley es desigual".

Las visitas de Aicha a las prisiones, donde se topaba constantemente con enfermedades de transmisión sexual, le hicieron entender que el país necesitaba una educación sexual para explicar de manera espontánea lo que era la concepción y todo lo relacionado con el sexo. Aicha visitó a un profesor de medicina para pedirle su ayuda y comenzó a explicar el sexo de manera científica. "Los estudiantes no se reían, eran serios, hacían preguntas, se interesaban", rememora Aicha. Sin embargo, no entiende "como en el año 2017 no tenemos educación sexual en los colegios". Les recuerda a los marroquíes reservados y más religiosos que "el primer verso coránico con la aparición del ángel Gabrielhabla de espermatozoides y de la concepción".

Considera que hay un retroceso en Marruecos y lo achaca a "la mentalidad". "Las tradiciones musulmanas, la cultura y la religión moldean las actitudes hacia las mujeres, y las relaciones entre hombres y mujeres", piensa. Dibuja una clara escala social. En la parte superior de esa jerarquía se sitúa una madre con hijos, luego una madre, después una viuda, más tarde una mujer divorciada, y a continuación una mujer soltera. "Al final está la madre soltera", recalca.

El drama de los niños abandonados
Se considera musulmana y creyente, aunque no cree en "un Dios exclusivo y un Dios para los marroquíes, o para los musulmanes". Ha trabajado con cristianos y judíos. De hecho Solidaridad Femenina fue fundada por tres personas: una monja católica, la hermana Marie-Jean; un hombre de la asociación 'Terre des Hommes' que era judío; y Aicha, musulmana.

Comienza a fijarse en el "drama de los niños abandonados" y a preguntarse "¿por qué las madres abandonan a sus hijos?". Un día en su puesto de trabajadora social, Aicha acababa de ser madre y una niña estaba en la oficina cerca de ella. "Tenía los hombros redondeados y encorvados, que he llegado a reconocer como el signo de la vergüenza que sufría. Ella tenía a su bebé en sus brazos, amamantándolo. La trabajadora social le dio un papel para firmar (con su huella digital, ya que era analfabeta), y luego extendió la mano para tomar al bebé", detalla Aicha. La niña estaba entregando a su bebé. "La trabajadora social retiró al bebé y un chorro de leche salió del pecho de la madre a la cara. El bebé lloró y la madre miró desesperada. Podía imaginar el dolor que sentiría en sus pechos, mientras yo amamantaba. Yo estaba decidida a hacer algo, aunque en ese momento no tenía idea de lo que podía o haría", confiesa Ech-Channa. En la actualidad sigue recordando este momento y la imagen le viene muy a menudo a la cabeza cuando no puede dormir.

Decidió actuar porque "el destino de un bebé abandonado era terrible". Un bebé nacido de una madre soltera tenía en su certificado de nacimiento simplemente "padre X", madre "X", y sería enviado al orfanato. Y Aicha explica el final, "allí la mayoría moría porque las condiciones eran terribles".

Hay otras muchas mujeres y niños que la han llevado a actuar y de hecho recoge los testimonios en dos libros. "Miseria" (1996) es un testimonio conmovedor del sufrimiento y la vida de las jóvenes madres solteras. Escribió el libro como una forma de dar vida a las experiencias de las jóvenes con las que trabajaba. Habló con un representante de la editorial durante casi 24 horas. "Lo que yo quería era contar las historias en frases muy cortas, porque así es como las jóvenes hablan", relata.

Veinte años después, si estuviera escribiendo hoy, "las historias tendrían más esperanza, aunque no hay muchos finales felices reales", a pesar de que "las cosas han cambiado para mejor en Marruecos". Las actitudes son más abiertas y hay más oportunidades, pero "sigue siendo una situación muy difícil y hay un largo camino por recorrer".

La casa de las madres solteras
Solidaridad Femenina lucha contra el abandono de los niños y niñas y ofrece a las madres solteras ayuda para cuidar de sus bebés y asumir su responsabilidad como mujer sola con niños. La asociación escucha a cada mujer para identificar su necesidad, comparar con las prestaciones que puede ofrecer, y trazar el camino por donde la van a acompañar, estimar el tiempo y diseñar el plan, y acompañarla hasta que llegue a superar las dificultades.

Cuentan con apoyo a través de las asistentes sociales, tienen prestaciones jurídica y sanitaria, aunque actualmente "no disponemos de los recursos y el presupuesto para pagar una plaza a un médico pediatra", pero sí trabajan en coordinación con los centros de salud y los hospitales cercanos a la asociación. Buscan una habitación para que la madre se instale con su niño, y asegurarle la tranquilidad económica y la protección para seguir el programa de formación.

El centro de formación ofrece espacios de aprendizaje relacionados con la restauración (cocina y pastelería marroquí e internacional), sobre máquinas industriales y de costura. Pero no solo se trata de aprendizaje, también recuperan lo invertido en los talleres con un restaurante, una pastelería, un centro de estética y un taller de costura abierto al público a precios más bajos pero con calidad. "La gente viene, consume y paga las comidas. Las mujeres hacen la formación y hacen la producción al mismo tiempo en los tres espacios: cocina, pastelería y costura", explica Aicha durante la visita al centro de Casablanca. Tiene un tercer centro en la población de Ain Sebaa.

Los pequeños se quedan en la guardería con personal especializado que cuida de ellos mientras sus madres estudian y trabajan. Para Aicha "los niños tienen que estar con sus madres"y los hombres hoy en día están más sensibilizados con la paternidad. Desde la asociación se dirigen a hablar con las familias para intentar conciliar y que se puedan casar o al menos reconocer al niño. "No hay que recurrir a los tribunales. es mejor que el padre conozca personalmente al niño para que se encariñe", explica Ech-Channa. La organización se ha enfocado en la pareja madre y niño, pero ahora también tienen en cuenta "las necesidades y las fortalezas de la madre soltera". "Durante mucho tiempo eso era impensable", recuerda Aicha.

Tampoco fueron fáciles los comienzos de Solidaridad Femenina. Se instalaron en un sótano, en un rincón que una organización de mujeres les prestó desinteresadamente. No tenían recursos y todos eran voluntarios. Aicha cree que "si hubiéramos presentado un proyecto, habría sido rechazado por todos". Y de hecho a veces piensa que "de conocer los obstáculos a los que nos enfrentaríamos, nunca hubiéramos tenido el coraje de comenzar".

Toda una vida dedicada a los demás haría creer a cualquiera que Aicha no tiene familia ni hijos. Sin embargo, está casada con un militar de la Marina retirado y tiene cuatro hijos, que siempre "me han echado en cara la plena dedicación a los más desfavorecidos pero con los años me apoyan e incluso recogen los premios por mí", sonríe Aicha.

El destacado e intenso trabajo de Aicha Ech-Channa ha tenido reconocimiento en el ámbito nacional e internacional. Recibió la Medalla de Honor del Reino de Marruecos en el año 2000 y el Premio Opus en 2009 como recompensa a su trabajo, específicamente centrado en el fomento y desarrollo de oportunidades para las mujeres marroquíes.

#hemeroteca #mujeres #ciencia | La ciencia que discrimina a las mujeres

Imagen: El País / Histeria 'a la fuerza', fotografía publicada en 1889
La ciencia que discrimina a las mujeres.
A lo largo de la historia, la investigación científica ha marginado, manipulado, ignorado e incluso torturado a las mujeres. El problema persiste.
Javier Salas | El País, 2017-03-08
http://elpais.com/elpais/2017/03/08/ciencia/1488931887_021083.html

La ciencia ha maltratado a las mujeres. Jocelyn Bell descubrió los púlsares, pero el Nobel de Física se lo llevó su director de tesis. A la actual presidenta de la Unión Astronómica la mandaron a trabajar al despacho de su marido. Durante décadas, a las que se salían del carril de lo socialmente aceptado se las torturó inventando enfermedades como la histeria y remedios que pasaban por mutilarlas, arrancando órganos de sus entrañas. Las mentes (masculinas) más sesudas desarrollaron teorías para explicar la inferioridad de las mujeres y, de este modo, justificar su sometimiento. Los ejemplos del pasado son innumerables.

Pero no es únicamente cosa del pasado. Hoy, 8 de marzo, hay una sola mujer por cada nueve hombres en la élite de la ciencia europea. Solo el 25% de los investigadores mejor pagados de la mayor institución científica española son mujeres. Ninguna mujer dirige un organismo público de investigación en España. Los estereotipos siguen señalando que la ciencia es cosa de hombres. Continuamos discriminando y humillando a las deportistas por su físico. Le inculcamos a las niñas que no son tan brillantes como los niños. El ambiente en los laboratorios sigue siendo machista. Y John sigue sacando mejor nota que Jennifer aunque su currículum sea el mismo.

“En definitiva, la pregunta que nos queda tras este viaje es si nos encontramos ante ejemplos de mala ciencia o de ciencia al uso. Si mejorar la ciencia consistirá en eli­minar los sesgos de género, si eso es posible, o si nos ten­dremos que replantear otras formas de hacer ciencia”. Con esta contundencia concluye un libro fundamental para entender el problema de la desigualdad en este campo, escrito por Eulalia Pérez Sedeño y S. García Dauder, "Las ‘mentiras’ científicas sobre las mujeres", recién publicado por Catarata. Una contundencia nada exagerada tras el detallado repaso que este trabajo da al machismo que discrimina en la ciencia, por la ciencia y gracias a la ciencia.

Para empezar, Pérez y García muestran en su libro que los científicos siempre han estado ahí para dar argumentos a quienes querían que las mujeres fueran humanos de segunda. “Se admite por lo general que en las mujeres están más fuertemente marcados que en los hombres los poderes de intuición, percepción rápida y quizás de imitación; pero al menos alguna de estas facultades son características de las razas inferiores y, por tanto, de un estado pasado e inferior de civilización”, escribía en 1871 Charles Darwin, cuyas teorías sirvieron para cimentar la idea de que las mujeres eran una versión menos evolucionada del hombre, como probaba el hecho de que su cráneo fuera más pequeño, por ejemplo. Este corpus ideológico venía de lejos: “Aristóteles fue el primero en dar una explicación biológica y sistemática de la mujer, en la que esta aparece como un hombre imperfecto, justifi­cando así el papel subordinado que social y moralmente debían desempeñar las mujeres en la polis”, escriben los autores. Tuvo que llegar un ejército de prestigiosas primatólogas y antropólogas, defiende el libro, a tumbar el mito evolutivo de los evolucionados cazadores machos que alimentaban a las pasivas hembras.

A las mujeres se las puso un escalón por debajo de los hombres y eso se aplicaba también a la ciencia médica. La salud de las mujeres, el conocimiento de sus cuerpos y sus enfermedades, estaba relegado a un segundo plano y circunscrito a un único tema concreto: “Durante mucho tiempo se supuso que la «salud de las mujeres» hacía referencia a la salud reproductiva, lo que incluía la atención al parto, la anticoncepción, el aborto, el cáncer de útero, el síndrome premenstrual y otras enfer­medades específicamente femeninas”.

Los cuerpos de las mujeres han sido considerados una desviación de la norma masculina, explican Pérez y García, y los resultados de la investigación médica que se llevan a cabo entre hombres se aplican más tarde a las mujeres, “incluso aunque los resultados para las mujeres en el diagnóstico, la prevención y el tratamiento no se hayan estudiado de manera adecuada”. Durante años, las mujeres estuvieron sistemática­mente excluidas de los ensayos clínicos para nuevos medicamentos: hasta 1988, los ensayos de la agencia estatal de EEUU solo incluían a hombres, por lo que se desconocía si tendrían efectos adversos desconocidos en ellas (o si se descubrirían remedios que les fueran más favorables). Hoy en día, todavía hay grandes lagunas en el conocimiento específico de la salud de las mujeres y siguen siendo minoría (o inexistentes) en numerosos estudios de biomedicina.

Quizá el paradigma de la ignorancia sobre el cuerpo de la mujer sea el desconocimiento histórico de la anatomía del clítoris, órgano olvidado por la medicina, por la insistencia sesgada en el aspecto reproductivo en la investigación. Esto llevó a que tuvieran que ser activistas en la década de 1970 las que comenzaran a explorar su cuerpo para aprender más, en talleres que eran a la vez actos políticos, de investigación y divulgación. “Durante el siglo XIX y principios del XX, «enfermedades sociales y psicológicas» como el femi­nismo y el lesbianismo se asociaban también a la sexuali­dad clitoridiana”, explica el libro, adentrándonos en otro de los capítulos más importantes del relato: cómo la ciencia convierte la naturaleza de las mujeres en patologías a curar, en problemas a extirpar, en trastornos que se deben tratar.

“La fabricación de enfermedades mentales ha sido un dis­positivo muy eficaz de control y regulación tanto de la feminidad como de la sexualidad de las mujeres”, resumen en el texto. Por ejemplo, en el siglo XIX se vivió una epidemia de histeria, ese supuesto trastorno mental de las mujeres que se trataba con torturas psicológicas o extirpando sus ovarios o su útero. En el libro se reseñan varios casos espeluznantes, como cuando un reconocido doctor explicaba: “Decidí privarle de los ovarios, esperando así extir­parle sus pervertidos instintos”, porque su paciente sufría ataques tras un aborto y el médico descubrió que de joven se masturbaba. “No ha vuelto a sus hábitos degradantes, deseosa y ansiosa de atender su hogar”, se congratulaba después. Hace poco se descubrió que Constance Lloyd, mujer de Oscar Wilde, murió tras una operación para extirpar sus ovarios a manos de un especialista en “locura pélvica”, cuando en realidad tenía esclerosis.

Todavía hoy la ciencia consiente que situaciones naturales de la vida de la mujer se conviertan en dolencias que necesitan medicamentos: la construcción social de la enfermedad se ha transformado en un artefacto comercial que atiende a los intereses de la industria. Solo así se explica que llegara a las farmacias la viagra rosa. “Medicalizar los pro­blemas de la vida cotidiana de las mujeres o sus procesos naturales o fisiológicos (como ha ocurrido con la meno­pausia o la menstruación); convertir malestares producto de desigualdades de género en patologías individuales (como ocurrió con la histeria o la depresión); o medicalizar una faceta de la vida de las mujeres (su sexualidad, por ejemplo)”, enumeran Pérez y García, antes de detenerse en estos supuestos problemas actuales como el síndrome premenstrual, la menopausia o la regla (“las prioridades de investigación se han centrado más en encontrar medicación anticonceptiva que en ayudar a la regulación del ciclo y sus dolores”).

Frente a todos estos graves casos de discriminación, en los que “lejos de la neutralidad y asepsia pretendida por el canon científico, los valores se cuelan irremediablemente”, Pérez Sedeño y García Dauder proponen una solución bien sencilla: mejorar el acceso de la mujer a los distintos campos de la investigación. “Cuando la ciencia se hace desde el punto de vista de grupos tradicionalmente excluidos de la comu­nidad científica, se identifican muchos campos de igno­rancia, se desvelan secretos, se visibilizan otras priorida­des, se formulan nuevas preguntas y se critican los valores hegemónicos (a veces, incluso, se provocan auténticos cambios de paradigma)”.

#hemeroteca #violenciamachista | Las mujeres en huelga de hambre en la Puerta del Sol abandonan la protesta al lograr su objetivo

Imagen: El Mundo / 'Velada' de Vealluz en Puerta del Sol, Madrid
Las mujeres en huelga de hambre en la Puerta del Sol abandonan la protesta al lograr su objetivo.
Europa Press | El Mundo, 2017-03-08

http://www.elmundo.es/madrid/2017/03/08/58bf535846163f23098b4648.html

Las mujeres que llevaban a cabo una huelga de hambre en la Puerta del Sol de Madrid desde el pasado día 9 de febrero para reclamar protección para las víctimas por violencia de género han anunciado este martes que abandonan su protesta al considerar cumplido el objetivo.

Tras 26 días en huelga de hambre, la huelguista y presidenta de 'Velaluz', Gloria Vázquez, ha anunciado a primera hora de la noche que abandonaban la huelga de hambre para iniciar "otra forma de lucha", después de lograr un compromiso de los partidos políticos para sacar adelante las 25 medidas que consideraban que debían tratarse en la subcomisión sobre violencia de género impulsada por el Congreso.

Según ha relatado Vázquez en una abarrotada Puerta del Sol, tanto PP como PSOE se han comprometido con esas 25 medidas, mientras que el resto de formaciones también han mostrado "interés" en sumarse a las mismas. Entre ellas, se les ha garantizado que tendrán presencia en la subcomisión y se creará un grupo de trabajo "durante un año".

"Podemos representarnos y sabemos lo que estamos diciendo", ha señalado para defender que las víctimas de violencia machista tengan voz en la subcomisión del Congreso para articular un pacto de Estado contra la violencia machista. "No tiene sentido un foro sin los afectados y lo hemos conseguido", ha proclamado.

Que viva la lucha de las mujeres
Casi un mes después y tras ser recibidas en el Senado, una emocionada Gloria Vázquez ha anunciado que comenzarán a comer --"tenemos mucha hambre", ha bromeado-- y emprenderán una nueva forma de "lucha" que arrancará este mismo miércoles con los actos reivindicativos con motivo del Día Internacional de la Mujer.

'Que viva la lucha de las mujeres' han coreado para recibir este anuncio las decenas de personas congregadas en la Puerta del Sol para mostrar su apoyo a las huelguistas.

La huelga de hambre arrancó el pasado día 9 de febrero por parte de varias mujeres víctimas de violencia machista y miembros de la asociación 'Velaluz' para reclamar un pacto de Estado que proteja a las víctimas por violencia de género, a las que posteriormente se han ido sumando otras mujeres hasta alcanzar la decena de huelguistas.

Entre los 25 puntos que exigían figuraba que las madres de hijos asesinados sean reconocidas como víctimas de violencia machista, así como a los niños que han quedado huérfanos de madre como consecuencia de este tipo de violencia. Asimismo, consideran "imprescindible" un plan de prevención que empiece en los colegios y que se atienda en "todos los aspectos necesarios" a las familias que estén en esta situación.

martes, 7 de marzo de 2017

#hemeroteca #mujeres #ciencia | Las mujeres senegalesas reclaman su espacio en la ciencia

Imagen: El País / Asistentes al taller Ciencia e Igualdad de Género en Dakar, Senegal
Las mujeres senegalesas reclaman su espacio en la ciencia.
El índice de participación de científicas, investigadoras y emprendedoras es muy bajo a pesar de las medidas adoptadas.
Marta Moreiras | El País, 2017-03-07
http://elpais.com/elpais/2017/03/03/planeta_futuro/1488555273_441511.html

La distancia que separa a los hombres de las mujeres es evidente, al menos en el terreno de la ciencia. En Senegal solamente 25 de cada 100 científicos son mujeres, una cifra inferior a la ya ínfima representación global de las mujeres en el campo de la investigación, un 28% según la UNESCO. Ante un panorama tan desolador, constituye una obligación moral, social y política actuar para que esta perspectiva cambie de forma radical.

El pasado 11 de Febrero se celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia proclamado por la Asamblea General de la ONU en el año 2015. Ese día la UNESCO Dakar congregó a las grandes figuras femeninas que lideran, gestionan e impulsan la investigación y la innovación científica y tecnológica en Senegal para reivindicar el papel de las mujeres en un sector todavía copado por hombres.

“Estamos haciendo grandes esfuerzos, pero todavía no son suficientes” asegura Soukèye Dia Tine, investigadora y profesora en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar. “El Gobierno quiere reducir la desigualdad e implicar a las mujeres en el ámbito científico. Por eso, además de voluntad política, está demostrando su compromiso a través de una gran inversión y de nuevas medidas” dice Soukèye en representación del Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación de Senegal. “Todavía somos muy pocas y esto tiene que cambiar”.

Soukèye, directora financiera de Investigación y Desarrollo Tecnológico, se refiere a La Ciudad del Saber de Diamniadio, un proyecto mastodóntico y sin precedentes en este país con un presupuesto global de casi 70 millones de euros pensado para impulsar la investigación, favorecer la innovación y promover la cultura científica en Senegal. La Ciudad del Saber es un espacio de 14 hectáreas que albergará el Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación, la sede del Centro Nacional de Investigaciones Científicas Francés (CNRS), la sede de la Universidad Virtual de Senegal (UVS), la Agencia Nacional de la Investigación Científica Aplicada (ANRSA), o la Plataforma de Apoyo Técnico a la Investigación y a la Innovación para la Emergencia (Patrie), entre otros.

También hizo alusión al programa de reformas diseñado para reducir la desigualdad, compuesto por 11 medidas orientadas a la promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación. Quiere convertir las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el eje central de la enseñanza superior, facilitar el acceso a los estudios universitarios, reorientar el sistema hacia la ciencia y la tecnología y dar un impulso a las formaciones profesionales cortas. “Estas medidas son más generales, persiguen mejorar el rendimiento y la efectividad de la investigación y la enseñanza superior, pero también hay algunas específicas que estimulan la participación de las mujeres en la ciencia” añade. “Para equilibrar la diferencia, se aplica una discriminación positiva en la atribución de becas”, dice Soukèye. “Un 7% de las ayudas están estrictamente reservadas a vosotras, el resto van en función de los resultados y los expedientes. Esta medida garantiza que estén siempre presentes” continúa Soukèye, quien recuerda que casi el 50% de las becas concedidas por el Gobierno en 2016 fueron para mujeres

Al encuentro también asistieron otras “leonas de la ciencia”, como dice Rufina Dabo Sarr, representante de INWES, la red internacional de mujeres ingenieras y científicas, y de AFSTech, la asociación de mujeres para la promoción de la ciencia y la tecnología en Senegal. Rokhaya Solange Mbengue vino para compartir las iniciativas de SONATEL, principal grupo de telecomunicaciones en Senegal. Pero también para apoyar y visibilizar a las mujeres en el ámbito científico; igual que Bitilokho Ndiaye, consejera técnica de género del ministro de Correos y Telecomunicaciones, que asistió para mostrar los casos de éxito de mujeres que han desarrollado proyectos tecnológicos innovadores. El taller se completa con un grupo de 50 estudiantes universitarias, ingenieras y emprendedoras que asistieron a las jornadas para que intercambiar conocimientos con sus compañeras y participar en los debates abiertos con las expertas.

“Todas las que estamos aquí compartimos la misma pasión, profesión y el mismo objetivo: queremos promover el trabajo que realizan las mujeres en los distintos dominios de la ciencia y la innovación tecnológica, generalmente silenciado y poco reconocido” afirma Rufina. “Hay muchas oportunidades a las que, por falta de confianza, las mujeres no se presentan a las convocatorias, y eso es un error”, añade su colega Rokhaya Solange Mbengue, directora del departamento de responsabilidad social corporativa de Orange. “Tenéis que presentaros” apela dirigiéndose a las jóvenes asistentes. Rokhaya se refiere al Linguère Digital Challenge, un premio a la innovación de las mejores start-up encabezadas por mujeres que utilizan las TIC.

El concurso está destinado a promover la presencia de las mujeres en el sector tecnológico y a impulsar la presencia femenina en el campo de la innovación. “Este año hemos recibido 41 expedientes en el concurso”, asegura Rokhaya. SONATEL organiza un concurso de start-ups desde hace seis años, y menos del 10% de las candidaturas corresponden a mujeres. Para ella, la razón es que no se sienten incluidas o aludidas por esta convocatoria.

La compañía telefónica se ha sumado a la iniciativa y ofrece varios servicios telefónicos que responden a las necesidades cotidianas que más les preocupan, como el empleo, la salud y la seguridad. Así nace Orange Woman, un programa para impulsar el desarrollo económico y social de las africanas. Además, también han firmado la iniciativa HeForShe, una campaña creada por ONU Mujeres que promueve la igualdad de género en todo el mundo y quiere involucrar a los hombres y a los niños como agentes de cambio.

Más allá de lamentos y denuncias, este grupo de científicas y activistas de la ciencia se reunieron para celebrar un día importante y para recordar que la lucha continúa. La jornada se caracterizó por el debate abierto y el intercambio de perspectivas y propuestas que impulsen el cambio.

Aunque las intervenciones de las expertas guiaron la jornada, el talento y la genialidad no están solo en las veteranas, sino que también abunda en las nuevas generaciones. Youma Fall, con solo 24 años, ha creado Weccio, una aplicación de móvil y una web que promueven el intercambio de libros de texto entre padres, profesores y escuelas de todo el país. Weccio significa intercambio en Wolof, el idioma más hablado en Senegal. “Aquí hay muchas familias sin recursos y se me ocurrió desarrollar una aplicación que permita obtener libros de texto sin necesidad de comprarlos”, dice la joven emprendedora, recién licenciada en ingeniería de telecomunicaciones. En un país como Senegal, donde existen más de 15 millones de abonados, la población total del país no llega a los 16 millones­ según la ARTP, y el 95% de las conexiones a internet se hacen a través del teléfono. Desarrollar aplicaciones para móvil es el mejor modo de llegar a la población.

Con el mismo espíritu que Weccio nació AAWDI, una plataforma digital para web y móvil que facilita el acceso a las semillas para la agricultura. Dicko Sy, ingeniera agrícola, está detrás. AAWDI es un mercado virtual de semillas que conecta a los agricultores con los vendedores gracias a un sistema de geolocalización y una plataforma USSD (Servicio Suplementario de Datos no Estructurados), un servicio de mensajería similar al de los SMS, aunque es instantáneo y los mensajes no se pueden almacenar. La aplicación hace un seguimiento y un control de calidad de la variedad de semillas disponibles en el mercado senegalés, proporciona una amplia gama de productos y ofrece una comparativa de precios. La agricultura es uno de los sectores clave del país y emplea a casi la mitad de la población activa. Además, el crecimiento económico del 6,4% que experimentó Senegal en el primer trimestre de 2016, se debe en parte al buen funcionamiento del sector agrícola, según el Banco Mundial.

“Todo lo que hagamos es poco, seguimos jugando con mucha desventaja” asegura Soukèye Dia Tine. El problema viene desde abajo y exige grandes reformas estructurales: "Son varios los factores que frenan el desarrollo del sistema educativo senegalés: la tasa de éxito en el bachillerato todavía es muy baja, del 38%; la oferta académica es incapaz de cubrir la demanda y, además, la organización y la gestión son poco racionales”.

#hemeroteca #feminismo | El doble muro de las mujeres palestinas: la ocupación israelí y el machismo

Imagen: El Diario / Madleen Kullab, mujer de 21 años, única pescadora (conocida) en Gaza
El doble muro de las mujeres palestinas: la ocupación israelí y el machismo.
La ocupación y el bloqueo israelí contribuyen a consolidar una sociedad patriarcal en Palestina, que carga sobre sus mujeres una discriminación doble: machista y racista. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, UNRWA ha lanzado la campaña "mujeres que inspiran", en la que se recogen estos y otros testimonios de mujeres palestinas refugiadas.
Patricia Ruiz | El Diario, 2017-03-07
http://www.eldiario.es/desalambre/Mujeres-palestina_0_619788035.html

La historia de las mujeres palestinas es la historia de una lucha contra dos muros. Mariam se topó con el primero cuando su padre le impidió ir al extranjero a estudiar con una beca, pero no se rindió. Cuando la joven palestina de la franja de Gaza logró convencerle con la ayuda de su hermano y su primo, se presentó con las maletas en el paso de Erez, dispuesta a cruzar hacia Israel. Vencido el muro del patriarcado llegó entonces el segundo: el de la ocupación. Mariam tuvo que regresar a casa porque los soldados israelíes le negaron la salida. Al volver, su padre decidió casarla.

"Las mujeres palestinas no pueden salir del patriarcado porque existe un bloqueo y una ocupación que lo alimentan brutalmente", asegura Isabel Pérez, periodista especializada en Oriente Medio y residente de la franja de Gaza, quien a diario recoge historias como la de Mariam para mostrar "los efectos de la ocupación en las mujeres palestinas".

"Hay que hacer más visible la triple lucha de las mujeres palestinas": contra el patriarcado, contra la ocupación israelí y contra la mirada occidental, que tiende a relegarlas a un papel doméstico", apuntan nueve expertas reunidas esta semana en Madrid –algunas de ellas por videoconferencia– en el debate 'Palestina a través de sus mujeres'.

A esta realidad se llega remontándose a la llegada del movimiento colonial israelí a Palestina, el cual puso freno a los avances que habían empezado a conquistar algunas agrupaciones de mujeres palestinas que existían antes del desastre de la Nakba de 1948.

"Ya a finales del siglo XIX había movimientos de mujeres palestinas que se unieron ante la amenaza de la colonización británica, y otros que después se posicionarían en contra del movimiento sionista", explica Mar Gijón, doctora en Estudios Árabes e Islámicos y autora del libro "Historia del movimiento de mujeres en Palestina".

Entre las páginas de este último expone cómo allí, el movimiento feminista no puede desligarse del contexto histórico de resistencia en el que se han visto forzadas a vivir. "La mujer palestina nunca ha estado al margen de la lucha", concluye Gijón.

Al otro lado de la pantalla, Haneen Zoabi explica cómo vive la suya propia. Habla desde Palestina, con una rotundidad en sus palabras que camufla el ir y venir de la conexión a internet. "La causa de Palestina es una causa justa. También la lucha de sus mujeres, nosotras. Hablar de ambas cosas es hablar de justicia", dice para abrir su ponencia.

Diputada en el parlamento palestino y cofundadora de la ONG L'laam (Centro para la Información de árabes-palestinos en Israel), Haneen ha luchado desde que tiene memoria por mantener la identidad de su pueblo. "Nuestra resistencia es un logro para nosotras y un fracaso para la administración israelí", añade.

Resistir desde el espacio privado
Parte de la clave de ese logro reside, según explican las expertas, en que las mujeres palestinas resisten no sólo desde el espacio público – que muchas consiguieron conquistar–, sino también desde dentro del ámbito privado, al que tradicionalmente se les ha relegado. En los vínculos internos de las familias y en el trabajo de los cuidados, ellas son quienes aportan la fuerza de la cohesión social, día a día y "con un aguante exhaustivo", añaden.

Cuando Mariam Abu Daqqa abandonó las armas tras haber sido una de las primeras mujeres líderes militares del pueblo palestino en los años ochenta, lo hizo convencida de que el papel de la mujer en la liberación de Palestina también era clave en este otro contexto. "Resistencia hoy en día es criar hijos e hijas en Palestina, es estar expulsada pero seguir luchando por tu tierra", aseguraba en una entrevista con El Diario.

La importancia de esa resistencia en el espacio privado quedó también reflejada en la imagen que la periodista Teresa Aranguren, especialista en el conflicto de la región, vio ante sus ojos en abril de 2002, cuando el Ejército israelí se retiró del campo de refugiados de Yenin (en Cisjordania) tras la operación 'Muro Defensivo', una de las más sangrientas.

"En ese momento el único movimiento en el terreno era de mujeres. El escenario era de completa destrucción, pero ellas reaccionaron, salieron a rebuscar entre los escombros, a atender a los demás. Las mujeres rehacen y recuperan la vida en los momentos más atroces", recuerda Aranguren.

Capacidad de resiliencia
Una de las consecuencias clave de la ocupación israelí es que ha vuelto más vulnerables a las mujeres palestinas en casi todos sus perfiles y contextos. Desde las adolescentes como Mariam, forzadas a casarse para encontrar "protección" y "liberar de carga económica a sus familias", hasta las casi 800 adultas mayores que quedaron viudas en 2014 a raíz de la ofensiva militar israelí Margen Protector.

Como Sameera Abd Alaal, quien tras haber huido de una guerra para acabar en otra al refugiarse en Siria, aún recobró fuerzas para sacar a todos sus familiares del país. Mientras, Khawla Abu Diab superaba un cáncer de pecho en Cisjordania y Manal Abu Saloom lograba montar su propia escuela de apoyo escolar en el campo de refugiados de Marka, en Jordania.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, UNRWA ha lanzado la campaña "mujeres que inspiran", en la que se recogen estos y otros testimonios de mujeres palestinas refugiadas en Siria, Líbano, Jordania, Cisjordania y Gaza.

Todas ellas están entre los casi cinco millones y medio de personas que cuentan con el estatus de refugiado palestino –el 40% de la población refugiada del mundo de larga duración–, según datos de la ONU. Son las vulnerables de los vulnerables, porque al hecho de ser refugiadas y palestinas, suman también el de ser mujeres, apunta la Agencia.

Pero aunque tras las tres etiquetas se esconde una realidad dura, sus historias son, principalmente, de lucha y superación. "Hay que resaltar la capacidad de resistencia de estas mujeres, que sufren tanto la violencia de género como la violencia contra su pueblo, mientras son ellas quienes dan todo ese apoyo psicosocial para que sus comunidades sigan manteniéndose en pie", recuerda Miguel.

La similitud de las luchas
Aunque comprender el contexto histórico en el que se ha desarrollado la lucha de las mujeres palestinas es, según las expertas, un aspecto clave para entender las opresiones que afrontan, parte del discurso también apuesta por encontrar similitudes con otras luchas feministas.

A Ferial Sabri Kiwan le repitieron hasta la saciedad que "no estaba capacitada" y que "no servía" porque el puesto al que postulaba era "un trabajo de hombres". También le hicieron creer que no conseguiría el empleo porque estaba embarazada en el momento en que hizo la entrevista. Pero lo consiguió. Esta palestina refugiada en el Líbano es ahora la primera Oficial de Servicios de Campamento en el campamento de Shatila, en Beirut.

Pese a las diferencias en el contexto, un rápido repaso en la prensa española nos permite comprobar que en nuestro país también hay casos en los que algunas mujeres han sufrido en su entorno laboral juicios similares a los que tuvo que soportar Ferial, tanto por estar embarazadas como por acceder a un puesto de trabajo tradicionalmente desempeñado por hombres.

"Históricamente hay muchas sociedades patriarcales en el mundo y el patriarcado, en cada cultura y en cada sociedad, es diferente. Sin embargo, las luchas de las mujeres son parecidas", apunta Sorbida Hussein, cofundadora de la organización Comité Técnico de Asuntos de la Mujer en Palestina (WATC).

Para reivindicar la unidad y las particularidades de todas esas luchas feministas, este 8 de marzo miles de convocatorias recorren el mundo llamando a exigir igualdad de derechos y oportunidades. También en Palestina, donde sus mujeres se manifestarán contra la opresión de la sociedad patriarcal en la que viven, en su caso especialmente alimentada por el bloqueo israelí. Este miércoles, salen a la calle para derribar sus dos muros.

#hemeroteka #liburuak #feminismoa | Feminismoaren erronkak libururatu ditu Mari Luz Estebanek, Lisipen

Irudia: Berria / Mari Luz Esteban
Feminismoaren erronkak libururatu ditu Mari Luz Estebanek, Lisipen.
Mugimendu feministak mahai gainean dituen hainbat gai jorratu ditu 'Feminismoa eta politikaren eraldaketak' lanean. «Argiak eta ilunak», emandako pausoak eta kezkak bildu ditu Estebanek.
Maialen Unanue | Berria, 2017-03-07
http://www.berria.eus/paperekoa/1736/030/001/2017-03-07/feminismoaren_erronkak_libururatu_ditu_mari_luz_estebanek_lisipen.htm

‘Feminismoa eta politikaren eraldaketak’ du izena Mari Luz Estebanek ondu duen azken liburuak: Susa argitaletxearen Lisipe bildumaren bigarren alea da. 1976an du abiapuntua, egileak azaldu duenez: «'Gure genealogia feministak' liburuan agertzen den bezala, aurrekariak ere badauden arren, orduan hasten da feminismoa, gaur egun ezagutzen dugun bezala». Ordutik gaur arte feminismoak Euskal Herrian izan dituen ezaugarriak eta eraldaketak aztertu ditu; baieztapen batzuk egin ditu, baina, batez ere, pertsonalki sortu zaizkion eta mugimendu feministaren barruan mahai gaineratu diren hainbat galdera bildu ditu: «Euskal feminismoa egiten ari den gogoeta prozesu baten parte bat da, elementu bat gehiago: euskal feminista guztiak jabetu dira aldaketa batzuk eman direla eta egokitu egin behar dugula».

Hiru bloke ditu lanak: batetik, politika egiteko modu berriak; bestetik, «argiak eta ilunak», eta epilogo bat. Lehenengo zatiaren izenburua Politika berrasmatzen ari gara? da; horri erantzunez, Estebanek baietz uste du: «Hasieran ez nuen uste aldaketak hainbeste izango zirenik, eta orain, berriz, esango nuke jarraitutasun dezente topatu ditudala. Aldaketa sakonak ere gertatu dira, kezkak sortzen dituztenak».

‘Zenbait izarguneren argiak eta ilunak’ du izenburu bigarren atalak: «Uste dut liburu osoan islatu dudala argien eta ilunen ideia: badaude argi asko, baina badaude, era berean, parte ilunagoak, edo kezkak». Botereaz eta lidergoaz, indarkeria matxistaz eta zaintzaz hausnartu du horren barruan.

Epilogoan, mugimendu feminista nola ikusten duen azaldu du: «Nire ustez, mugimendu feminista zerbait bada, mugimendu kolektibo bat da, emakume asko eta emakume mota asko biltzen dituena». Alde horretatik, «gorputz kolektibo» gisa irudikatzen du: «Ez dugu galdu behar kolektibotasuna: elkarrekin harremanetan gaude, eta horrela egingo dugu aurrera».

Abantailak eta kezkak
Euskal feminismoaren ezaugarri eta eraldaketen hainbat ertz jorratu ditu. Esaterako, mugimendua «zahartzen eta, era berean, gaztetzen» ari dela, haren ustez. «Esango nuke kaleko mugimendua gero eta gehiago gazteen eskuetan dagoela, eta eskerrak eman behar dizkiegu mugimendua mantentzen dutelako». Horrez gain, Estebanen esanetan, mugimendu feminista dibertsifikatzen hasi zen 1980ko hamarkadan: «Elkarteez aparte, mugimendua sartu zen unibertsitatean, instituzioetan, eta gero eta feminista profesionalizatu gehiago ditugu». Uste du horrek mugimenduari «abantaila asko» ekarri dizkiola, feminismoaren ekiteko gaitasuna zabaldu baitu horrek. Baina kezkak ere sortzen dizkio: «Non gelditzen dira elkarteak? Elkarte asko daude, baina emakume feminista asko eta asko ez daude elkarteetan, eta hori, maila batean, kezkagarria da».

Politika erreformisten eta politika eraldatzaileen uztarketa ere landu du: «Jarraitu nahi dugu kalean protestatzen, jarraitu nahi dugu neurri eraldatzaileekin, baina, aldi berean, erakundeetan egon nahi dugu. Ez dakit hortik zer etorriko den». Estebanek ohartarazi du erakundeek «sekulako boterea» dutela gizarte mugimenduak neutralizatzeko, «parte bat hartzeko, eta ez osotasunean». Baina hori ez da feminismoarekin soilik gertatzen, haren ustez: «Ezkerra egiten ari da hori Euskal Herrian, eta horretaz oso gutxi ari gara hitz egiten: ez gara ebaluazioak egiten ari». Feminismoak erakundeetan egoteko apustua egin du, eta azterketa egitea merezi du, haren ustez.

Feministen elkarguneei buruz, bi nabarmendu ditu: emakumeen etxeak eta unibertsitateak. «Biak dira garrantzitsuak, baina unibertsitatean hierarkiak markatuago daude, dakitenak eta ez dakitenak, eta horizontaltasuna zailagoa da. Emakumeen Etxeetan iruditzen zait botere harremanak egon daitezkeela, baina mota guztietako pertsonak elkartzea oso interesgarria da».

Mugimenduak 40 urtean egin duen ibilbideari erreparatuta, bi aro desberdindu ditu Estebanek: XX. mendekoa eta XXI. mendekoa. «Eta esango nuke hirugarren aro baten hasieran gaudela, baina nire hipotesia da». Zenbait gako eman ditu sailkapen hori azaltzeko. Joan den mendean, mugimendu feminista «beste gizarte mugimendu bat» zen Euskal Herrian, haren ustez. «Euskal kultura bezala, oso unitarioak izan ginen, oso horizontalak eta oso antisistema». Eta, Estebanen esanetan, unitarioa eta horizontala da gaur egun ere. Ez hain antisistema, erakundeetan sartu den heinean.

Aztertu dituen eraldaketa zenbaitek «muturra» jo dutelakoan dago Esteban, eta horrek ireki dezake, haren esanetan, aipatzen duen hirugarren aro hori. Militantzia ereduak aldatu izana da adierazleetako bat: «Badirudi emakume batzuk ez daudela prest elkarte batean egoteko, baina bai puntualki parte hartzeko, eta horrek aldatzen du pixka bat antolatuta egotearen ideia». Beste bat instituzioetan egotea da: alda dezake hausturaren eta erreformaren arteko oreka, Estebanen esanetan. Elkargune berrien sorrera eta erakundetzearen inguruan izaten ari diren eztabaidak ere gakotzat ditu: «Horretaz, adibidez, ez dugu hitz egin lehenago feminismoan: lehen antisistema zen gehiago, behetik aldatzea; orain, sektore batean, behintzat, hitz egiten ari da nola aldatu goitik erakundeak feminismotik». Egoera berriak dira, Estebanen ustez: ez dira bat-batean gertatzen diren aldaketak, baina bai «momentu jakin batean» mugimendu feministaren ekiteko moldea aldatu dutenak. «Eztabaida horien emaitzek alda ditzakete, era berean, feminismoa egiteko eta ulertzeko modua».

Feminismoa eta ezkerra
Estebanek «feministentzat» egin du liburua, publiko nagusia izango delakoan, baita oro har Euskal Herriko ezkerreko politikan interesa dutenentzat ere: «Feminismoaren eraldaketa batzuk horri bakarrik dagozkio, baina gehienak orokorragoak dira». Kezka bat azaleratzeko aprobetxatu du: «Herri honetan nahiko garapen ona izan du feminismoak, bai teoria aldetik, bai elkartegintza aldetik, baina batzuetan iruditzen zait teoria feminista eta teoria orokorra ez direla hainbeste elkartzen».

lunes, 6 de marzo de 2017

#hemeroteca #mujeres #diversidadfuncional | Mujeres con discapacidad: las mismas desigualdades, peores efectos

Imagen: El Diario / 'No estamos locas, sabemos lo que queremos'
Mujeres con discapacidad: las mismas desigualdades, peores efectos.
La múltiple desventaja de sufrir discriminaciones por razón de género y de discapacidad tiene consecuencias negativas de mayor grado. 1,4 millones de mujeres tiene una discapacidad reconocida administrativamente en España, 232.494 de ellas en Andalucía. La carencia formativa, la autopercepción negativa, la sobreprotección familiar o los prejuicios entre los empleadores, factores a tener en cuenta.
Javier Ramajo | El Diario, 2017-03-06
http://www.eldiario.es/andalucia/mujeres-discapacidad-laboral-interseccion-deseigualdades_0_619438123.html

Con 28 años, se echó a llorar. Si casi nadie se había molestado mucho en apenas mirarla, mucho menos en entrevistarla y contratarla, como le ocurrió aquella mañana. Tenía, y tiene, una "alteración maxilofaxial" que la distanciaba del modelo de belleza normativo y una discapacidad física en una pierna. Nunca le habían dado la oportunidad de demostrar su valía como técnico administrativa.

Las dificultades para mujeres con algún tipo de discapacidad son mucho más graves, tanto en la esfera pública como en la privada. Ni es una cuestión menor ni afecta a un número pequeño de mujeres. 232.494 en Andalucía, según la base de datos estatal, tienen un grado de discapacidad igual o mayor al 33% reconocido administrativamente, 1,4 millones en toda España.

Desventaja social, económica, educativa y profesional que tiene reflejo en los datos. En España, frente al 55% de mujeres sin discapacidad que en el entorno europeo trabaja, sólo tiene empleo el 25% de mujeres con discapacidad. La calidad del empleo suele ser menor (menos retribuido, de estatus inferior y con menores ventajas que el de los hombres con discapacidad). Otro ejemplo: un gran número de mujeres con discapacidad es víctima de la violencia machista (80%) y tiene un riesgo cuatro veces mayor –que el resto de mujeres- de sufrir violencia sexual.

Estos últimos datos, procedentes de los escasos estudios existentes en 2004, los ofreció ya en el Parlamento Europeo Ana Pelaez, ciega de nacimiento que viene defendiendo los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad de todo el mundo, pero tienen plena vigencia a día de hoy, según asegura Rosa Díaz, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Pablo de Olavide, quien trae el ejemplo citado al comienzo del texto y apuesta por realizar un análisis dinámico de la situación de las mujeres con discapacidad. No le gusta hablar de doble o triple discriminación sino que sitúa a la mujer en una intersección de desigualdades a tenor de las cifras y de la información que ofrecen fuentes secundarias en cuestiones como, por ejemplo, la esterilización sobre mujeres con discapacidad. "Esas cuestiones no se aprecian en los datos oficiales pero son una realidad", indica acerca de la "presión social" para que las mujeres con discapacidad no sean madres.

También comenta ese aspecto Isabel Viruet, presidenta del Consejo Territorial de la ONCE en Andalucía, que dice que las niñas con alguna discapacidad intelectual suelen dejar antes de estudiar por el miedo a que se queden embarazadas. "La base está en la educación. Se renuncia a su futuro y se las manda a casa", lamenta. "Son las primeras perjudicadas cuando la cosa no va bien y alguien, por ejemplo, tiene que encargarse del abuelo porque ya no se puede afrontar el pago de una residencia de ancianos. La reincorporación luego es mucho más difícil", explica.

Baja autoestima
Según el último Informe Olivenza sobre la situación y evolución de la discapacidad en España, desde una perspectiva de género las mujeres con discapacidad presentan resultados de mayor exclusión social en prácticamente todos los indicadores, aunque de manera muy relevante en el relacionado con el salario medio, que es casi 2.000 euros anuales inferior al de los varones con discapacidad, y en la situación de pobreza severa, con un punto porcentual por encima de los varones con discapacidad y seis por encima de la población general. La prevalencia de la jornada parcial es más del doble en las mujeres que en los hombres (23,1% frente a 10,1%).

En ese punto, Rosa Díaz detalla que también se observan diferencias salariales importantes en función del sexo, siendo de las mujeres un 16% más bajo que el de los hombres. El salario de las mujeres con discapacidad es un 8% menor que el de aquellas que no tienen una discapacidad. El salario mensual neto de los hombres con discapacidad es más alto que el de las mujeres. Es decir, las mismas desigualdades en el ámbito de la capacidad, pero con efectos más negativos ya que, ante una carencia de formación y cualificación adecuadas, estas mujeres tienen escasas o nulas posibilidades de acceder al mercado de trabajo, percibir ingresos y mejorar su situación.

Díaz se mueve entre el optimismo del "empoderamiento" y la mejora de la autoestima de las mujeres con discapacidad y el pesimismo de advertir "una población invisible" a presente y a futuro. "En momentos de crisis, los problemas de las minorías pasan a un segundo, tercer o cuarto plano, y son la última prioridad para la sociedad y el Estado". Según recogía Peláez en su comparecencia, la tasa de inactividad de las mujeres con discapacidad se enmarcaba en torno a un 75% del total de la población entre 16 y 64 años.

El hecho de que las mujeres con discapacidad, globalmente consideradas, siguen sufriendo discriminaciones por razón de género y de discapacidad perdura en el tiempo como consecuencia de factores personales como la "autopercepción negativa", el desconocimiento de las propias capacidades y potencialidades, el desconocimiento de las características que actualmente definen el mercado laboral, así como las carencias formativas y de habilidades adaptativas, etc.

También, apunta Díaz, están presentes factores como la sobreprotección familiar, la desconfianza en sus capacidades y el desempeño de un trabajo en el seno de la propia familia, así como factores sociales como los prejuicios entre los propios empleadores o las medidas de protección social, que generan "mujeres escondidas en su casa, que no cause problemas". Por ejemplo, respecto a beneficiarios de prestaciones sociales y económicas de la LISMI (Ley de Integración Social del Minusválido), son subsidios principalmente recibidos por mujeres, un 75'8%, sobre todo cuando se trata de los de garantía de ingresos mínimos y de ayuda por tercera persona.

"Se ha retrocedido bastante"
"No podemos pensar de entrada que no van a ser capaces de hacer algo", señala Viruet, por ejemplo a la hora de administrar sus ingresos. "Sí, ella vale para trabajar y ganar dinero pero sus entornos lo manejan", denuncia. Viruet mira en todo caso al fututo "con esperanza" porque "las administraciones públicas están más sensibles que nunca" pese a que "se ha retrocedido bastante". "Cuesta andar hacia adelante y se cae más rápidamente cuando vienen vacas flacas", señala acerca de las consecuencias de la crisis. "Las cuestiones que se estaban visibilizando vuelven a ocultarse", añade Díaz.

"Las etiquetas no sirven", apunta la decana de la UPO, que recuerda la desaparición de un tejido asociativo en torno a esta cuestión que ya no está presente. "El feminismo no ha tenido nunca en su agenda a las mujeres con discapacidad", sentencia, apostando por "fomentar el activismo" y "potenciar la autoestima y la autonomía". "Ahí está el secreto", opina la decana. Viruet coincide en este punto, observando aunque "muy tímidamente" una vuelta a la organización de mujeres con discapacidad. "Hay que salir a la calle, si no no hay manera".

"La mujer con discapacidad no se cree que pueda trabajar", insiste Díaz, que indica que por lo general "se sienten 'feas' y eso lo abarca todo". "Hay que trabajar en la excelencia de las mujeres con discapacidad". Aislamiento, carencia formativa, prejuicios laborales,... "Si las mujeres sin discapacidad tienen problemas, imagínate las que tienen una discapacidad", señala. "Si no tienen un entorno favorable, se 'arrugan'", apunta Díaz, que alude en la conversación al sobresaliente cum laude de la tesis doctoral 'No estamos locas, sabemos lo que queremos', sobre los procesos participativos de las mujeres con diversidad funcional en Andalucía, de Antonia Corona. "El estereotipo social de infravaloración es tremendo", añade.

Peláez, vicepresidenta ejecutiva de la Fundación CERMI Mujeres, ya hace años hizo hincapié en esta cuestión: "La influencia de la discapacidad en la imagen corporal de la mujer, no ajustada a los cánones de belleza femeninos que los medios de comunicación crean y difunden, hace que en muchas circunstancias las mujeres con discapacidad encuentren mermada su autoestima. La propia discapacidad determina negativamente el mantenimiento de relaciones sociales, sobre todo, de índole afectiva. En general, la percepción de la mujer con discapacidad es errónea e insuficiente, se la considera asexuada, limitada intelectualmente, etc.".

El 'Autodiagnóstico de la situación de las mujeres con discapacidad en Andalucía', publicado en 2012, también ofrece datos interesantes. De las 3.343 mujeres entrevistadas, el 78% se encontraba en situación de desempleo. Sólo el 10% había completado estudios de FP de Grado Medio y tenían Bachiller o FP superior un 17%. Solo el 11% eran diplomadas o licenciadas. La accesibilidad de la estadística viene siendo también "un problema", dada la ausencia de datos desagregados de discapacidad y la dispersión de la estabilidad cronológica, apunta la decana, aunque estudios como los citados o los de Fundación CERMI Mujeres ayudan a paliar ese déficit, que se aprecia en "la imposibilidad de realizar los análisis por falta de desagregación por sexo de los datos", lamenta Rosa Díaz.

domingo, 5 de marzo de 2017

#hemeroteca #mujeres #poblacionromani | Isa Jiménez: “A las mujeres gitanas nos han etiquetado y eso cuesta cambiarlo”

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Isa Jiménez
Isa Jiménez · Responsable del área de la mujer de Agifugi: “A las mujeres gitanas nos han etiquetado y eso cuesta cambiarlo”.
“Sufrimos una triple discriminación”, denuncia Isa Jiménez, que lucha desde Donostia para impulsar el desarrollo de las mujeres gitanas y mejorar su imagen.
Beatriz Sotillo | Noticias de Gipuzkoa, 2017-03-05
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/03/05/sociedad/a-las-mujeres-gitanas-nos-han-etiquetado-y-eso-cuesta-cambiarlo

Isa Jiménez rompe en muchos aspectos esos estereotipos de la mujer gitana que tanto le disgustan y para combatirlos trabaja desde el Área de la Mujer de la Asociación Gitana por el Futuro de Gipuzkoa (Agifugi) y la Comisión de Mujeres Gitanas de Euskadi.

¿Cómo definiría la situación actual de las mujeres gitanas en Euskadi?
-Lo primero es indicar que las mujeres gitanas no somos homogéneas ni todas iguales. Es importante que se visibilice que entre la mujer gitana hay una gran diversidad. Dentro de esta diversidad la mujer gitana ha avanzado mucho. Que yo esté haciendo esta entrevista o que haya un grupo motor como la Comisión de Mujer Gitana eran cosas impensables hace veinte años y demuestran un avance.

Pero aún queda mucho por hacer.
-Es cierto que en algunos aspectos aún tenemos que avanzar, pero hay que tener en cuenta que sufrimos lo que muchos autores denominan una triple discriminación: por ser mujer, por pertenecer a una minoría y por carecer de formación básica. Desde el mundo del asociacionismo se está apoyando mucho a la mujer gitana para que vaya avanzando, sobre todo en su papel en la sociedad.

Esa triple discriminación no aplicable en su caso, ya que usted sí tiene formación.
-Hace cuatro años empecé a estudiar Educación Social, me queda el trabajo de fin de grado, que haré este año. También tengo formación de terapeuta gestalt y he hecho muchísimos cursos, porque siempre estoy intentando mejorar. He aprendido que la educación me puede dar las herramientas necesarias para hacer de puente o de mediadora entre la comunidad gitana y la sociedad dominante.

¿Es difícil encontrar el equilibrio entre la integración en la sociedad dominante, como usted la denomina, y el mantenimiento de la identidad cultural?
-Yo no me tengo que integrar, estoy integrada, me siento partícipe activa de la sociedad vasca. A mí la palabra integración me da un poco de vértigo. Cuando vives aquí, trabajas, pagas, contribuyes, te educas aquí, ya estás integrado. A mí me gusta más el término asimilar. Yo asimilo lo que a mí me interesa de la sociedad dominante. Hay valores con los que no estoy de acuerdo y otros con los que sí y que me encantan, e intento compaginarlo. Es cierto que cuando tú ya tienes cierta madurez es más sencillo, mientras que cuando eres adolescente el choque cultural es mayor. Compaginar las dos culturas se hace más complicado cuando empiezas a darte cuenta de que hay dos sociedades y vas viendo las diferencias. Hasta que no empiezas a ir al colegio no eres consciente de que eres tan distinta o de que te van a rechazar, de que te van a llamar gitana, es entonces cuando empiezas a darte cuenta de que eres distinta.

¿Usted ha sentido rechazo?
-Yo sí, sí lo he sentido.

¿En qué? Póngame un ejemplo.
-Ahora mismo, con mi currículum si yo me presento a cualquier convocatoria de trabajo, si omito la información de que soy gitana creo que me podrían coger, pero si lo digo no me cogerían.

¿Por qué cree que hay una especie de estigma sobre los gitanos?
-No dudo de que hay gitanos o gitanas que no han hecho las cosas bien, pero se tiende a generalizar. Veo que los estigmas y los prejuicios son resistentes al cambio y los prejuicios sobre nosotros se están heredando. Si tu preguntas en la calle o haces una encuesta sobre cómo es la mujer gitana enseguida te van a decir ‘vulgar’, ‘analfabeta’, ‘del mercadillo’... Nos han puesto unas etiquetas. A mí a veces me dicen ‘tú no eres gitana’ porque no correspondo con la imagen que se han hecho de nosotras, y es una imagen que a la sociedad le cuesta cambiar.

Programas de televisión como ‘Los Gipsy Kings’ ¿contribuyen a perpetuar esa imagen?
-Claro. Yo estoy muy dolida con este tipo de programas porque dan una imagen que repite y perpetúa clichés, da una imagen de la mujer gitana como una mujer pasiva, gritona... Estas cosas no nos favorecen nada, estamos trabajando un montón por la integración, por la sensibilización y luego sale un programa de estos y mina todo el trabajo de años.

De los estereotipos o prejuicios que hay sobre los gitanos ¿cuál le molesta o le duele más?
-Para mí lo peor es que nos exigen que nos esforcemos más que cualquier otra persona. Si eres gitana tienes que esforzarte en demostrar que eres una persona limpia, que no roba, que ha estudiado, que va a trabajar puntualmente, que no la va a liar, que lo que te diga no va a ser mentira... parece que no se toma en serio el papel de la mujer gitana. Me duele cuando no se nos toma en serio.

¿En qué aspectos cree que deben avanzar las mujeres gitanas?
-En los itinerarios de vida que tenga cada mujer. A la hora de avanzar no me parece positivo que se vaya empujando, que pensemos que el cambio tiene que ser rápido. Creo que hay que respetar el ritmo de cada mujer y se comprueba que vamos mejorando más y más. Aquí no hay muchas mujeres emprendedoras o universitarias, pero en otras zonas sí y espero que nosotros nos pongamos a ese nivel, que vayamos mejorando, acabando los cursos escolares y que cada mujer se proponga su meta de vida. La formación es importante, siempre la aconsejo y la apoyo, pero estudiar no lo es todo, se trata de avanzar y mejorar.