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jueves, 12 de diciembre de 2019

#hemeroteca #lenguajeinclusivo #machismo | La RAE debate si hay que reformar la Constitución para evitar el lenguaje machista

Imagen: El País / Ilustración de Fernando Vicente
La RAE debate si hay que reformar la Constitución para evitar el lenguaje machista.
El Gobierno pidió a la institución, en 2018, un dictamen sobre si la ley fundamental debe ser más igualitaria con la mujer.
Manuel Morales | El País, 2019-12-12
https://elpais.com/cultura/2019/12/12/actualidad/1576149291_452308.html

El artículo 2 de la Constitución señala que la Nación española es "patria común e indivisible de todos los españoles". ¿Debería decir también "y todas las españolas"? Este jueves, el Pleno de la Real Academia Española (RAE), con los académicos que acudan a la mesa redonda de estas sesiones, comenzarán a debatir si la ley fundamental debe modificarse, y en qué apartados, para que su lenguaje sea más igualitario con las mujeres. Esta discusión obedece a un mandato del Gobierno del socialista Pedro Sánchez, el 10 de julio de 2018, nada más llegar al Ejecutivo, cuando la vicepresidenta, Carmen Calvo, pidió a la institución que se manifestara sobre esta cuestión con un dictamen, ante el creciente uso de los desdoblamientos, que reivindica el feminismo. “La adecuación de la Constitución española a un lenguaje inclusivo, correcto, verdadero y acorde a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres”, en palabras de Calvo.

“Debatiremos en este pleno y en los siguientes sin solución de continuidad, hasta que haya una decisión”, declaró ayer miércoles el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, en el acto de actualización de términos del ‘Diccionario de la Lengua Española’ relacionados con la lotería. Los académicos cuentan como base de trabajo con el borrador, titulado ‘Lenguaje inclusivo y Constitución’, que finalizaron a comienzos de este año los cuatro académicos designados para esta cuestión por el anterior director de la RAE, Darío Villanueva: Paz Battaner, Inés Fernández-Ordóñez, Pedro Álvarez de Miranda e Ignacio Bosque.

Este último es quizás el más relevante por el informe que elaboró en 2012 sobre lenguaje inclusivo, que fijó la posición de la RAE. La “doctrina Bosque”, desarrollada en su informe ‘Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer’, llamaba la atención acerca de las guías de lenguaje no sexista publicadas por diversas instituciones "por difundir usos ajenos a las prácticas de los hablantes, conculcar normas gramaticales y anular distinciones necesarias". Bosque y la RAE sostienen que en la lengua española el masculino es el género inclusivo y que, por lo tanto, cuando se dice “todos los españoles” también están incluidas las españolas.

Muñoz Machado reconoció ayer, no obstante, que las aproximadamente 30 páginas de ese borrador propiciarán un debate “denso y extenso” y en el que muy probablemente no haya unanimidad, “sino que concluya con un consenso”. La nueva visita de Calvo, el pasado 24 de octubre, a la RAE, parece haber espoleado a los académicos para que pongan punto final a un informe que se ha retrasado en el marco de un Gobierno en funciones desde el 28 de abril, cuando se celebraron elecciones generales, a las que siguieron las del 10 de noviembre. En cualquier caso, Muñoz Machado advirtió de que los académicos no se pronunciarán sobre el lenguaje inclusivo, “sino de cómo está redactada la Constitución”. “Nosotros no hacemos política lingüística, sino que explicamos cómo se usa el lenguaje”.

Desde que fue elegido director de la RAE (el 20 de diciembre cumplirá un año en el cargo), cada vez que a Muñoz Machado se le ha preguntado por esta cuestión ha respondido que el informe “no supondrá grandes cambios ni sorpresas”.

Lo único que ha trascendido del borrador, como adelantó El País, es la recomendación de que se desdoble la palabra “reina”, ya que hasta ahora solo figura con el significado de consorte del Rey. Por lo tanto, que se hable de rey o reina y príncipe o princesa en la parte referida a la Corona (Título II, artículos 56 a 65). Ahí entra la cuestión del largo y pormenorizado proceso para reformar el texto constitucional, como se recoge en su propio articulado. La revisión del Título II obliga al voto favorable de dos tercios en el Congreso y el Senado; después habría que disolver las Cámaras y las nuevas deberían ratificar la decisión, de nuevo por dos tercios, para finalmente ser sometida a referéndum.

Si, como prevé Muñoz Machado, son numerosas las intervenciones de los académicos en el Pleno de esta tarde y teniendo en cuenta que solo quedan dos sesiones este año, la de hoy y la del 19, es probable que la votación en la RAE no llegue hasta finales de enero. Quién sabe si coincidirá con la formación del nuevo Gobierno.

domingo, 27 de enero de 2019

#hemeroteca #lenguaje | La RAE recomienda desdoblar rey y reina en la Constitución

Imagen: El País
La RAE recomienda desdoblar rey y reina en la Constitución.
El informe elaborado por la Academia sobre lenguaje inclusivo a petición del Gobierno mantiene la doctrina de género neutro, pero con algunas excepciones.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2019-01-27
https://elpais.com/cultura/2019/01/26/actualidad/1548493901_381159.html

La palabra reina aparece en la Constitución de 1978 con un solo cometido: como consorte del rey. En el informe que cuatro filólogos de la Real Academia Española (RAE) someterán al pleno de la institución la próxima semana, recomiendan que en los artículos referentes a la corona se opte por rey o reina y príncipe o princesa. El resto de la norma que rige la democracia apenas necesita cambios en ese sentido según los criterios de los expertos. Así se lo remitirán al Gobierno para que actúe como considere oportuno después de que lo aprueben en el pleno de la institución.

Cuando en la jura del Consejo de ministros, gran parte de los miembros del Gobierno desdoblaron su compromiso ante el rey con aquella doble alusión a sus funciones, los miembros de la Real Academia Española supieron al instante que se plantearía el debate del lenguaje inclusivo. De hecho fue una de las primeras iniciativas que tomó la vicepresidenta y encargada de Igualdad, Carmen Calvo.

El 10 de julio, Calvo anunciaba en el Congreso de los Diputados que había solicitado un informe a la RAE para que estudiaran, dijo, “la adecuación de la Constitución española a un lenguaje inclusivo, correcto, verdadero y acorde a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres”. Se adelantó la vicepresidenta al hecho en sí. Porque el encargo llegó por carta al despacho del entonces director de la RAE, Darío Villanueva, semanas después.

En la petición ya oficial, Calvo especificaba que las cuestiones de género y los asuntos del lenguaje inclusivo eran una de las prioridades del actual Gobierno y que, por tanto, reclamaban a los miembros de la institución un informe al respecto. Inmediatamente después, Villanueva nombró una comisión paritaria de cuatro miembros para elaborarlo. Los responsables elegidos fueron Paz Battaner,Inés Fernández-Ordóñez, Pedro Álvarez de Miranda e Ignacio Bosque.

Los cuatro han dedicado el verano y el otoño a su elaboración. En diciembre lo tuvieron listo, pero los plenos del pasado mes estuvieron dedicados a la elección del nuevo director, Santiago Muñoz Machado. En su primera comparecencia, este anunció que el informe estaba preparado y que lo sometería al debate en el pleno a lo largo de enero. Una vez aprobado, lo elevarán al Gobierno y, según el criterio de la RAE, debe ser el ejecutivo quien decida qué hacer con él.

El debate en el pleno está previsto para el próximo jueves 31 y se esperan cambios, matizaciones y un debate vivo sobre la propuesta. Pero el contenido del informe elaborado con el consenso total de los cuatro encargados de hacerlo apenas sugiere modificaciones en la norma. Ninguno de ellos desvela su contenido, pero, según ha podido saber El País, lo más relevante serían los aspectos sugeridos acerca del ‘Título II: la corona’.

En este se alude casi a una única posibilidad como figura encargada de la monarquía parlamentaria: el rey. Por tanto, los académicos sugieren que se desdoble el término en ambos géneros: rey y reina. Lo mismo aplican para la línea de sucesión. En el artículo 57 del mismo ‘Título II’ se alude al príncipe heredero. En este caso, la realidad ha ido por delante con la princesa Leonor y debería ser reconocida así en el texto.

El resto del estudio sustenta la doctrina de la RAE en cuestiones de género. Fue fijada en el informe que hizo Ignacio Bosque bajo el título de ‘Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer’ en 2012. Sirve como base a la posición de la Academia en todo el debate que se ha producido a lo largo de los últimos años. En el mismo, Bosque indica que la estructura gramatical del español existe un género no marcado e inclusivo, que suele ser el masculino. Desdoblarlo afectaría a la economía del lenguaje, cree.

Los miembros de la comisión han hecho además un estudio comparado con varias constituciones europeas e hispanoamericanas para ver cómo se trata el lenguaje inclusivo en las mismas. La española, al parecer, no sale mal parada.

La RAE trata de mantenerse al margen como institución de las polémicas que suscita el asunto. Pero debaten de forma habitual estos temas y se han sensibilizado acerca de algunas corrientes. La encarada de la elaboración del ‘Diccionario’ es Paz Battaner y en los últimos años se ha realizado un peinado en multitud de definiciones que resultaban ofensivas y fuera de lugar.

La iniciativa del Gobierno les ha tocado de lleno y en la comisión formada se han reunido diferentes sensibilidades. La más abierta a estas cuestiones es Inés Fernández-Ordoñez, que ha tenido diferentes encontronazos en los plenos con otros compañeros más cerrados a la flexibilidad del lenguaje en cuestiones de género. Es la académica más joven del pleno y su empuje se nota. Pero no comenta el contenido del informe, más allá de esto: “La Constitución está redactada en un tipo de lenguaje formal y administrativo que no es el del habla común de la calle en el que te puedes tomar más licencias. Tiene sus propios códigos, más rígidos”.

Pedro Álvarez de Miranda, autor de ‘El género y la lengua’ (Turner), avisa de que no habrá grandes sorpresas que difieran de lo que en su día planteó Bosque. “Nuestro acuerdo en su día respecto a los asuntos inclusivos fueron claros: la lengua no es materia ideologizable”, asegura el académico.

La doctrina Bosque
Cuando a los miembros de la RAE se les pregunta sobre el debate de la lengua inclusiva, todos suelen remitir a una posición común: la doctrina Bosque. Así la llaman sin apenas importarles que el término doctrina se adecúe poco al siglo XXI.

Pero lo hacen para evitar polémicas incómodas cara a la luz pública que, sin embargo, son materia recurrente –y muy exacerbada, a veces- en los plenos. La doctrina Bosque quedó fijada en el informe de Ignacio Bosque ‘Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer’. Fue elaborado para llamar la atención acerca de las guías de lenguaje no sexista publicadas en por diversas instituciones. Lo suscribieron los 26 académicos de número y sostiene que, si bien existen usos verbales sexistas, las recomendaciones de dichas guías difunden usos ajenos a las prácticas de los hablantes, conculcan normas gramaticales, anulan distinciones necesarias y obvian la realidad de que no hay discriminación en la falta de correspondencia entre género y sexo. Su publicación levantó fuertes debates que no se han diluido, sino reafirmado por parte de varios colectivos en diferentes ámbitos.

Sin embargo, la RAE no ha movido públicamente su posición, algo que vuelve a hacer ahora con el nuevo informe que elevarán en febrero al Gobierno.

jueves, 19 de julio de 2018

#hemeroteca #lenguaje | Eulàlia Lledó: "La RAE tiene la idea curiosa de que manda sobre la lengua y eso es demoledor"

Imagen: El Diario / Eulàlia Lledó
Eulàlia Lledó: "La RAE tiene la idea curiosa de que manda sobre la lengua y eso es demoledor".
La filóloga y profesora opina sobre el último debate en la RAE sobre el lenguaje inclusivo a raíz de la reforma de la Constitución encargada por el Gobierno. "La RAE solo se rasga las vestiduras si las propuestas le llegan a través de fuerzas progresistas en general y feministas en particular". "Lo que hay en la Academia es cuota masculina agobiante y tiene que ver con los esquemas del corporativismo masculino para enraizarse y que no cambien las cosas".
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2018-07-19
https://www.eldiario.es/cultura/Eulalia-Lledo-RAE-lengua-demoledor_0_794420886.html

Fue un encargo del Gobierno que la RAE no tuvo más remedio que acatar, pero ya ha confesado su director que "no hay mimbres para este cesto". El cesto al que se refiere Darío Villanueva es una reforma que adapte el texto de la Constitución a un lenguaje inclusivo, y que pidió expresamente la vicepresidenta y ministra de Igualdad hace un par de días. Sin embargo, para el responsable último de nuestra norma, hay "cosas mucho más importantes que la lengua".

A través de un informe confiado a la RAE, Carmen Calvo ponía contra las cuerdas a nuestro templo de la lengua, conocido por su apatía en materia de género, mientras que mostraba en público "su respeto". Pero la política fue clara, si no responde como se espera, hay "muchos hombres y mujeres expertas que nos podrían ayudar".

Los argumentos de la institución son los mismos: la economía del lenguaje y lanzar una norma que se use en altas instancias y se ignore en la calle. Pero para Eulàlia Lledó (Barcelona, 1952) es solo una explicación oportunista. Esta doctora el Filología románica se especializó durante décadas en la investigación de los sesgos sexistas y androcéntricos de la literatura y de la lengua y, si bien aplaude la propuesta política, no entiende que el Gobierno haya inmiscuido a la RAE.

Sobre todo porque, aunque han prometido que el informe será "objetivo y apolítico", estará firmado por un académico que ya reconoció en su estudio ‘Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer’ que, con el lenguaje inclusivo, "no se podría hablar".

P. La RAE le ha encargado el informe de la reforma de la Constitución a Ignacio Bosque, académico que ya desaprobó en 2012 las guías públicas que apuestan por un lenguaje más inclusivo. ¿Qué podemos inferir de su elección?

R. El de 2012, conocido como informe Bosque, era un documento destinado a criticar y desprestigiar las guías, era bastante específico. Y en él, además, confundía gramática con uso. Era un escrito que tomaba las guías como si fueran la palabra de dios, y casi nunca hablan de norma o gramática, sino de uso. En este sentido, Bosque erró el tiro y confundió las dos cosas.

Como detalle, uno de los puntos que más se tocaba en aquel informe era una crítica muy radical a las dobles formas, y en el texto las utiliza tres veces. En su día escribí un artículo y di una conferencia sobre esto, sobre criticar una cosa en la que luego se incurre. Era bastante curioso.

P. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ya ha insinuado que se lo dijo a la RAE por deferencia, pero que si no se muestra colaborativa se lo encargará a otros expertos.

R. Es que directamente no comprendo cómo encargaron el informe a la Real Academia. Cuando, lo primero, la postura de la RAE al respecto es una y es clara, y lo segundo, estamos hablando de una cuestión política no lingüística. Si fuese favorable, todavía. Pero no entiendo que se traspase esta responsabilidad y este poder a la Academia, más del que ya cree que tiene sobre la lengua. Y que además se le dé potestad sobre decisiones políticas que no son propias de esta institución.

Que una propuesta del Ministerio de Igualdad, que es ya política dura y que en todo caso debería recabar el sentir la ciudadanía, se deje en manos de la Academia, me resulta extraño.

P. Hay algunos han mostrado su disconformidad sobre este informe, como Pérez Reverte. ¿Por qué la vieja guardia (masculina) de la RAE se siente amenazada por estas medidas?

R. La RAE tiene la idea curiosa de que manda sobre la lengua. Lo cual es demoledor. El inglés, por ejemplo, no tiene academia. La lengua hace como todas las demás, que es evolucionar a partir de muy distintos factores. Las que tienen instituciones, como la nuestra o la francesa, se molestan mucho cuando los hablantes se saltan sus preceptos.

Por ejemplo, en un momento decidieron que no se podía decir Primera Ministra. Ahora, visto con el tiempo, es un poco ridículo, ¿no? Por eso es gente especialmente reaccionaria a que alguien, al margen de la RAE, proponga modificaciones, análisis de los diccionarios, etc. Hay una cosa que se llama la misoginia ilustrada que es de lo peor que hay. De todos modos, están empezando a alzarse voces que disienten.

Recuerdo que hubo un académico que se opuso cuando la RAE dijo que a Angela Merkel se le debía llamar "la canciller" no "la cancillera". Es un despropósito porque es un femenino regular, por lo tanto es cancillera seguro. O Soledad Puértolas, que hace unas semanas se mostró partidaria de incluir "machirulo" en el diccionario. Pero, en general, la RAE es una academia con una inercia y una carga reaccionaria muy grande.

P. Esta inercia tiene que ver con que solo haya ocho mujeres de los 46 académicos. Sin embargo, hace meses entrevistamos a tres de ellas y se mostraron en contra de las cuotas.

R. Aquí hay una confusión que nos hace mucho daño. Lo que hay en la Academia es cuota masculina, que es una cuota extendida de forma agobiante. Tiene que ver con los esquemas del corporativismo masculino para enraizarse y que no cambien las cosas. Yo no sé cómo, con la desproporción que hay tan flagrante, alguien se puede atrever a hablar de cuota femenina. Pero normalmente entramos en este trato.

P. Hablando ahora del desdoblamiento del lenguaje. ¿Es cierto, como dijo Bosque, que está pensado para usarse delante de micrófonos o en textos oficiales y que es difícil que sea más usado en la calle que el masculino genérico?

R. A mí me gustaría desdramatizar esta cuestión. Se habla de las dobles formas como si fueran un invento artificioso que no tienen nada que ver con las lenguas. Cuidado. Es un recurso más de la lengua. Ha estado siempre aquí. Los romanceros utilizan dobles formas, El cantar del Mío Cid también. Y estamos hablando de poesía, que sí es un lenguaje delicado. El Antiguo Testamento está lleno de dobles formas. De verdad que no entiendo los aspavientos.

Es muy difícil no utilizar una doble forma cuando se habla de la posibilidad, por ejemplo, de que en el PP haya una nueva presidenta o presidente. Antes no cabía la posibilidad de que hubiera una mujer al frente y entonces el masculino servía, pero no porque fuera genérico, sino porque ni se contemplaba a las mujeres. Como ahora ocupamos los rangos que nos corresponden, las dobles formas se usan cada vez más.

P. De hecho, la RAE dictaminó que lo correcto era decir Consejo de Ministros, aunque la mayoría sean mujeres e incluso los hombres jurasen el cargo con el doblete.

R. Ese es un ejemplo muy bueno. Pero es mucho exigir que las ministras juren el cargo como ministros. ¡Es que no lo son! Ya no se puede obviar la presencia femenina en este Consejo, y la lengua lo refleja. Lo raro es que se hubiera reflejado en el primer gobierno de Felipe González, donde no había ni una mujer. Simplemente se adecua a la realidad, como hace siempre la lengua.

P. Los académicos siempre aluden a la economía del lenguaje como el principio fundamental de nuestro idioma. Si esto es verdad, como indica Elena Álvarez Mellado, ¿no estaríamos abocados a expresarnos con gruñidos mínimos?

R. Exacto. El principio de economía solo es la base del lenguaje cuando les interesa. La lengua por definición es redundante, marcamos las cosas las veces que hace falta. Si yo digo "una periodista alta y espabilada" estoy marcando el femenino tres veces. Si el principio de economía fuera el que rige nuestra lengua, usted me diría: "¿le puedo hacer una entrevista?" y yo le diría, "sí", nada más.

O cuando negamos una cosa, podemos decir "no", y la Academia diría que con un "no" ya basta. No, no, en absoluto, de ninguna manera, ni hablar del peluquín. ¿Ve? La lengua es así. O la cantidad de veces que usamos el diminutivo, que siempre son más largos que la palabra. En Andalucía te tomas un cafelito, y yo una vez fui a que me pusieran un panecillo, y la señora me dijo que eso era un mollete de Antequera. ¿Donde está la economía de la lengua ahí? Ese principio se utiliza una vez cubiertas las necesidades comunicativas.

P. ¿Y qué opina de las alternativas al desdoblamiento, como el uso de la "e" en "ciudadanes" o el de la "x"? Villanueva las llamó ridículas e inoperativas.

R. No diría nunca que una propuesta es ridícula. Pero sí que creo que la lengua tiene suficientes mecanismos y recursos para facilitar la presencia de quien sea. Y esta es una intervención quirúrgica sobre la que veo poco futuro. Y me puedo equivocar, eh. La diferencia es que la doble forma ya existe, no es lo mismo.

Respecto al principio de economía, además, hay derroches que no molestan en absoluto. Entre la clase política se ha puesto de moda hablar de la "ventana de oportunidad", que es un anglicismo, cuando con oportunidad vamos que chutamos. En cambio, a este respecto la RAE no parece concernida.

P. Dijo que en su día el uso de "diputada" o "abogada" fue objeto de mofa y ahora está normalizado. ¿Cree que ocurrirá lo mismo con "portavozas" y "miembras" y por el que también han sido ridiculizadas algunas políticas?


R. A mí entender, portavoza es innecesario, porque el género de quien habla ya lo indica el artículo: el o la portavoz. Hace una semana, también en la radio se referían a Corinna Wittgenstein como "la testaferra". ¿Qué quiere decir esto? No es necesario, pero indica la gran tendencia que tiene el castellano de marcar el femenino con "a". En muchos casos es innecesario, pero al mismo tiempo es imparable. Hacer mofa con esto es ridículo. Me recuerda al escándalo con las primeras diputadas, la hemeroteca hoy haría enrojecer a mucha gente.

Con miembras, en cambio, es posible que ocurra lo que pasó entonces con diputadas o abogadas. Además, en la palabra "miembro" hay un plus masculino, y a muchas les molesta ser reconocidas así. Esto es interesante porque muestra la complejidad de todo lo que influye sobre la lengua. Pero la RAE solo se rasga las vestiduras cuando las propuestas vienen de fuerzas progresistas en general y feministas en particular.

P. En el informe anterior, Bosque reconocía que había usos misóginos del lenguaje pero en casos como “los dirigentes acudieron con sus mujeres”, porque se da por hecho que los que dirigen son solo hombres. ¿Qué peligro hay en confundir la elección sexista del lenguaje con su herencia misógina?

R. Aquí tendríamos que distinguir entre contenido y forma. Si dices: "la población blanca tiene mayor cociente intelectual que la población negra", la lengua no tiene nada que ver, lo único que indica es que la persona que dice esto es racista. Nadie diría que la lengua es racista. En la frase, "los dirigentes fueron con sus mujeres", la lengua no tiene ninguna culpa porque podrías decir la frase que quieras.

Esta confusión está muy extendida: confunden el pensamiento sexista de alguien con la lengua sexista.

P. Por último, ¿cree que está usando el Gobierno de Pedro Sánchez esta reforma con fines políticos o por un verdadero compromiso con el lenguaje inclusivo?

R. No lo sé, supongo que habrá de todo en este intento. Está teniendo ciertos gestos muy buenos que se tendrían que haber realizado hace mucho, como la exhumación de los restos del dictador, intentar darle un nuevo sentido al Valle de los Caídos (aunque creo que es muy difícil) o volver a atender a los muertos de las cunetas de este país.

Este puede ser un gesto más, pero no tengo por qué suponer que es solo de cara a la galería. El hecho de que hayan recuperado el Ministerio de igualdad, sin ir más lejos, es más que un gesto.

miércoles, 12 de octubre de 2016

#hemeroteca #lenguaje #sexismo | Los académicos y las académicas discuten sobre sexismo lingüístico

Imagen: El País / Ilustración de Fernando Vicente
Los académicos y las académicas discuten sobre sexismo lingüístico.
La forma de abordar la creciente tendencia política y social a diferenciar masculino y femenino y prescindir de nombres genéricos provoca un debate en la RAE.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2016-10-12
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/11/actualidad/1476204624_012306.html

En los pasados Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, Jorge Dueñas, el entrenador de la selección femenina española de balonmano, sorprendía al realizar sus declaraciones en televisión después de cualquier partido. A cada paso, con una voz varonil de aúpa, soltaba: “Nosotras…”. Se trataba de una situación natural, aunque lingüísticamente extraña. En los ámbitos donde existe una mayoría preponderante de mujeres, ¿conviene seguir utilizando el masculino?

Dentro de su contexto, Dueñas y otros muchos entrenadores, ante sus chicas, se diluyen en un pronombre femenino. Es una de las cuestiones que desde hace años preocupa de una manera creciente en la Real Academia Española (RAE), donde las tendencias sociales y políticas partidarias de eliminar lo que consideran un uso sexista del lenguaje ponen en jaque la estructura del idioma.

No es que quite el sueño este caso específico, si no que en aras de una corrección política o de apoyar a colectivos que dicen sentirse discriminados, se propongan usos de género diferenciados: compañeros y compañeras; candidatos y candidatas... La cuestión entre los académicos es candente: ¿deben entrar como institución en una creciente tendencia pública alimentada por movimientos políticos y sociales o deben mantenerse al margen?

Hace cuatro años, el lingüista y académico Ignacio Bosque publicó un informe, firmado por todos los miembros de la RAE, titulado ‘Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer’. Desde entonces, el debate no ha cesado. En la calle, en las instituciones y, dicen, en menor intensidad pero a veces con virulencia, dentro de la misma institución. Un artículo firmado por el escritor y también académico Arturo Pérez-Reverte el 2 de octubre en su sección ‘Patente de Corso’, del ‘XL Semanal’, lo ponía de manifiesto e invitaba a no permanecer pasivos ante las peticiones “de amparo ante unas normas que pueden obligar a los profesores, en clase, a utilizar el ridículo desdoblamiento de género”.

Le respondió en una carta abierta un compañero de la institución, el filólogo Juan Gil, quien le dijo que la RAE no es “el Constitucional” y no puede dar “amparo a nadie”. “La cuestión que se debate es política, y la respuesta, si es que se le debe dar respuesta, debe ser asimismo política”, añadía.

Frente a quienes desean llevar la discusión al campo de la esfera pública están los que se centran en un debate lingüístico. Bosque insiste: “Con el pasado informe queríamos dejar clara nuestra postura, pero sabíamos perfectamente que no se resolvería el asunto. Más cuando algunos se empeñan en llevarlo al plano político. Simplemente digo que, antes de pasar al mismo, antes de saber en qué campos o situaciones se producen discursos sexistas frente a los que todos estamos en contra, por supuesto, hay que entrar en los detalles lingüísticos”.

Para empezar, la estructura de las lenguas románicas. Todas utilizan el masculino plural como genérico para ambos sexos. Por motivos atávicos, patriarcales, antropológicos… Los que se quieran esgrimir, pero así es. ¿A qué precio se puede cambiar ese uso que se ha convertido desde hace siglos en natural? A un precio político, creen muchos de los que observan con preocupación que se quiera revertir de una forma impuesta y un tanto artificial. “Va a ser imposible. Si alguien intenta así forzar la lengua está abocado al fracaso”, advierte Pedro Álvarez de Miranda, miembro de la RAE, filólogo, lexicógrafo y catedrático de la Autónoma de Madrid.

El debate dentro de la academia se centra en responder ante ciertas iniciativas públicas –sobre todo una promovida por la Junta de Andalucía en varios ámbitos— enviando cartas de recomendación o no ante determinadas propuestas. Pero entre sus miembros existen diferentes sensibilidades, dentro del consenso que supuso el informe elaborado por Bosque. Aunque no existan discrepancias dramáticas, apuntan, sí se presentan matices.

Estructuras fósiles

La filóloga Inés Fernández-Ordóñez, la más joven de los miembros de la institución, los pone de manifiesto: “Existen numerosos colectivos que consideran al masculino un modo no inclusivo. Entre ellos, algunos proponen soluciones que no coinciden con los usos clásicos del español. Por ejemplo, utilizar un término neutro como profesorado en vez de los profesores”. Y prosigue: “Es difícil. En las lenguas, una vez que una estructura se fosiliza no es fácilmente reversible. En ciertos contextos, yo no usaría la diferenciación candidatos y candidatas, pero no por eso desde la RAE debemos censurarlo”.

Inés Fernández-Ordóñez se muestra partidaria de abrazar y no rechazar: “Las estructuras lingüísticas son heredadas y no se pueden cambiar por decreto. A dichos colectivos se les ha hecho ver que la estructura de nuestra lengua funciona así, pero proponen cambiarla y, es más, lo practican. Deben ser respetados. La lengua supone cambio permanente y lo mismo que si antes no se podía convivir fuera del matrimonio y hoy solo el 20% de la población se casa, debemos mostrarnos abiertos”.

¿Tantos como para que se abandone el masculino como uso genérico? “No ha pasado y no creo que vaya a pasar”, apunta la filóloga. “Pero, lo mismo que en los últimos años, en pos del panhispanismo, desde la academia se han aceptado como válidos usos de cada país de habla hispana, debemos permanecer atentos y abiertos a todo cambio”.

La economía del lenguaje y los acuerdos de paz en Colombia

En tiempos que tienden a la síntesis, las tesis de la doble utilización de género añade otro problema. En opinión de Pedro Álvarez de Miranda, “los desdobles van en contra de la economía de lenguaje”. Para el catedrático y lexicógrafo resultan agotadores. “Otra cosa”, añade, “es que, en ciertos ámbitos y contextos se realicen matices conscientes. Algún alumno mío me apuntaba que en su clase del colegio había profesores que, ante una mayoría de número femenina en su aula, se dirigía a todos como: ‘niñas…’. Puede ser una solución, aunque nunca impuesta”.

En Colombia, algunos profesores han hecho pruebas concretas sobre documentos bien calientes. Es el caso del profesor y filólogo Rodrigo Galarza. Según la revista ‘Semana’, éste se dedicó a examinar las 297 páginas del acuerdo de paz firmado entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC en La Habana y a eliminar todos los adjetivos tendentes a dejar patente un lenguaje incluyente. Después de prescindir de un buen número de “guerrilleros y guerrilleras” a la par, el texto del acuerdo quedó en 204 páginas, 93 menos.

El ejemplo colombiano resume perfectamente otra de las tesis de Ignacio Bosque. "Los partidarios de doblar el género lo son en situaciones muy formales. Son asuntos que se esgrimen en forma de banderas, el problema con eso es que no puedes andar con una bandera puesta por la calle todos los días". Y el lenguaje supone un uso permanente y cotidiano que no cae en la cuenta de determinadas posturas, por muy buenas intenciones que lleven. En eso, se rige por una ley propia, tan lógica como insondable.