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domingo, 13 de diciembre de 2015

#hemeroteca #vih #guatemala | "Casa Diversa", el reducto contra el SIDA de la comunidad LGTB en Guatemala


Imagen: El Diario
"Casa Diversa", el reducto contra el SIDA de la comunidad LGTB en Guatemala.
EFE | El Diario, 2015-12-13

http://www.eldiario.es/sociedad/Casa-Diversa-SIDA-LGTB-Guatemala_0_462303928.html

Existe un lugar en Guatemala en el que se curan las enfermedades antes de que existan, pues el SIDA, antes de infectar los cuerpos, mata por los silencios que lo envuelven. Una derrota, la de las palabras, que condena a la comunidad homosexual en el país: un 11 por ciento tiene el virus.

En "Casa Diversa", un pequeño local escondido tras un portalón blanco que se abre solo tras un aldabonazo metálico, llevan varios años luchando contra el silencio.

Cuatro jóvenes que apenas sobrepasan la mayoría de edad se acercan al centro. Alejandro, Edison, Emmanuel y Tomás ríen con timidez cuando el educador de la organización "SOMOS" les pregunta si usan preservativos en sus relaciones: son un grupo de riesgo y solo unas prácticas sexuales correctas les protegen de contraer el SIDA.

"El número de casos nuevos en jóvenes tiene una tendencia al aumento por la falta de un programa de educación en sexualidad estatal", apunta en declaraciones a Efe el director de ONU-SIDA en el país, Ricardo García.

Escondido tras el manto dorado de las luces de Navidad que convierte la "Casa Diversa" en el salón de una casa cualquiera, Emmamuel se atreve a quebrar la mordaza que atrapa a muchos jóvenes homosexuales: no siempre usa preservativo, "depende de la confianza".

"Las circunstancias tienen mucho que ver. El alcohol, las drogas", añade Edision, quien ahoga sus palabras en el aliento de su compañero Alejandro.

Aunque la diversidad sexual está legalmente aceptada en Guatemala, el colectivo LGTB, en palabras del activista José Monterroso, está "moralmente penado": existe una discriminación en el acceso a los servicios públicos, al mercado laboral y un estigma social alimentado por una sociedad machista y dominada por el discurso religioso.

"Las penas morales", como cuando se impide el acceso al transporte público a una pareja gay que camina agarrada de la mano, "afecta más que si fuera una pena de cárcel", asegura Monterroso.

Cuando contraen VIH, una enfermedad que afecta a un 11 por ciento de los hombres que tienen sexo con hombres, surge una "doble discriminación", alerta el activista David Mejía, y detalla que muchos son despedidos del trabajo y repudiados por sus familias, un "círculo vicioso" que los conduce a la exclusión social.

"Estos jóvenes no pueden pagarse sus estudios y sin formación acaban marginados o en trabajos vinculados al sexo donde se multiplican las posibilidades de contraer enfermedades", subraya.

Actualmente, la prevalencia del VIH entre jóvenes homosexuales en Guatemala es del 8,1 por ciento, un 0,6 por ciento más de lo que era en 2008.

"No es que haya más, es que se hacen más pruebas", aclara Mauro Vinicio, responsable de la asociación SOMOS.

Solo en "Casa Diversa" se realizan más de 300 pruebas rápidas al mes. Esta tarde, uno de los chicos ha decidido hacérsela: apenas 10 minutos de espera y un ligero pinchazo basta para comprobar si está infectado.

En caso de que sea positivo, cuanto antes se inicie el tratamiento "más adherencia a él hay", reconoce Mejía.

El pasado 1 de julio, Guatemala suscribió una declaración de compromiso para avanzar hacia el control de la epidemia del SIDA, un acuerdo promovido por la ONU que implicaría elevar la población actualmente en tratamiento, 18.000 personas de una población estimada de 47.800 infectados, a 24.000 en diciembre de 2016.

El objetivo, advierte el responsable de ONU-SIDA, es difícilmente alcanzable, especialmente con la reducción presupuestaria para 2016 que rebajaría los fondos del Ministerio de Sanidad en casi 1.000 millones de quetzales (130 millones de dólares), de los que alrededor de 70 millones (9,1 millones de dólares) se detraerían del programa de respuesta contra el SIDA.

Con estas restricciones presupuestarias, alcanzar la meta de controlar la epidemia en 2030 se convierte en una utopía.

martes, 1 de diciembre de 2015

#hemeroteca #vih | ¿15 años para acabar con el sida?

Imagen: El Diario
¿15 años para acabar con el sida?
Algunas estadísticas sobre el sida son alentadoras: a finales de 2014 las nuevas infecciones por el VIH habían disminuido en un 35% desde el máximo del año 2000, y las muertes relacionadas con la enfermedad se redujeron en un 42% desde el máximo de 2004. Pero no podemos bajar la guardia: 35 millones de personas viven con sida, casi todos en los países en desarrollo.
Pablo Trillo · Periodista de Salud por Derecho | El Diario, 2015-12-01
http://www.eldiario.es/desigualdadblog/anos-acabar-sida_6_457814246.html

Son datos del más reciente informe de ONUSIDA, publicado unos días antes del Día Mundial del Sida. Los motivos de preocupación están ahí: cada día 6.000 personas se infectan con el virus, que mató a más de un millón de personas el año pasado. Esta brecha demuestra la necesidad de un esfuerzo global para revertir esta situación.

En septiembre de este mismo año, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, toda la comunidad internacional se comprometía a poner fin a las pandemias de sida, tuberculosis y malaria en 2030. Algo que, como aseguran muchas organizaciones clave (ONUSIDA, Stop TB Partnership, Roll Back Malaria) es factible si se emplean y movilizan los recursos necesarios y se aplican las políticas adecuadas.

El clamoroso descenso de la Ayuda Oficial al Desarrollo en España (del 0,46% del PIB en 2009 al 0,14% de los tres últimos años) repercute directamente en actores clave para el fin de las pandemias. El Fondo Global de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria es uno de ellos. Desde 2002, esta alianza de organizaciones, gobiernos y sociedad civil recauda e invierte millones de dólares al año para ­financiar programas dirigidos por expertos locales en los países y las poblaciones que más lo necesitan, habiendo salvado hasta la fecha más de 17 millones de vidas, según su último informe.

Una década después de su fundación, en 2002, las muertes relacionadas con estas tres enfermedades se habían reducido en un 40%. Si hablamos de sida, de las 15 millones de personas en tratamiento globalmente, ocho lo están a través de programas del Fondo Global: más de la mitad. Entre 2000 y 2014 el número de infecciones por el VIH se redujo en un 36% en los países apoyados por el Fondo Mundial con estrategias de prevención.

En la década pasada, España llegó a ser el quinto mayor donante del Fondo Global, con donaciones que alcanzaron los 650 millones de euros. Sin embargo, desde 2011, con el descenso drástico en la ayuda al desarrollo, España no solo dejó de aportar dinero al Fondo Global (ni un solo euro en tres años), sino que también dejó de pagar dinero ya presupuestado: 130 millones de euros.

Salud por Derecho, una organización de defensa de los derechos humanos centrada en la defensa del derecho a la salud, ha creado la campaña COMPROMETIDOS para conseguir el compromiso político de los candidatos a la presidencia y de todos los partidos de España con las políticas de desarrollo y, en concreto, con la financiación del Fondo Global.

“Los partidos políticos, en vísperas de las elecciones del próximo día 20, deben comprometerse a cambiar esta situación. España fue un ejemplo de políticas de desarrollo y debe formar parte del hito que supondrá ver como sida, tuberculosis y malaria dejan de ser problemas de salud pública globales” asegura Vanessa López, directora de la organización. “Con COMPROMETIDOS estamos pidiendo que den la cara, que se involucren en acabar con estas pandemias, y que estampen el sello de la campaña en su programa electoral para demostrar un compromiso que comienza ahora y termina en 2030”, concluye.

lunes, 30 de noviembre de 2015

#hemeroteca #vih | "Cuando me detectaron VIH pensé que era el final de mi vida"

Imagen: El Diario / Victoria
"Cuando me detectaron VIH pensé que era el final de mi vida".
Victoria quedó infectada por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) hace diez años y cuenta su caso a eldiario.es Andalucía. Pensó que ser seropositiva era sinónimo de "la muerte", pero hoy vive "como una persona normal". En Andalucía se han reducido las transmisiones en un 93% desde 1994 y solo un 2% de 21.000 pruebas en los últimos años han resultado positivas. Existe un repunte en las infecciones de mujeres que tienen relaciones sexuales con hombres.
Juan Miguel Baquero | El Diario, 2015-11-30
http://www.eldiario.es/andalucia/detectaron-VIH-pense-final-vida_0_457755177.html

Victoria. Con ese nombre quiere aparecer en la entrevista. Cree que es mejor guardar el anonimato –por su familia, precisa– y elige un apodo ficticio que marca el único camino a seguir en la lucha contra el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH): el éxito, el premio… la vida.

Todo lo contrario a cuando hace diez años conoció que era seropositiva. "Cuando detectaron VIH pensé que era el final de mi vida", cuenta a eldiario.es Andalucía. Pensó "que ahí terminaba todo". Aquel día desapareció su sonrisa, justo cuando una visita médica rutinaria desveló la infección. La falta de información sobre VIH, el virus causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) convertía ser portador en sinónimo de un final: "la muerte".

En Andalucía, las transmisiones se han reducido en un 93% desde el año 1994. En los últimos cinco años, 21.000 personas se han hecho la prueba rápida de detección con resultado positivo solo en el 2% de los casos. Existe, eso sí, un repunte en las infecciones de mujeres que tienen relaciones sexuales con hombres. Victoria no sabe cómo sucedió, cómo llegó el virus a su cuerpo. Pero sí sabe la importancia de la prevención, del conocimiento y la ruptura de prejuicios y estigmas. Y de encontrar apoyo, como ella hizo en el Centro Comunitario de VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual Adhara. Un lugar donde recuperar la sonrisa y "un abrazo que me salvó la vida".

¿Nunca supo cómo llegó la infección a su cuerpo?
No lo sé. Fui al médico por una anemia y ahí me dieron el diagnóstico. Pero no sé cómo fue. Me gustaba hacer deporte, estaba bien… si no fuera por esa anemia tal vez nunca lo hubiera sabido.

¿Cómo recuerda ese momento?
Cuando detectaron VIH pensé que era el final de mi vida. Me alarmé e hice lo mismo con mi familia. Pensé que ahí terminaba todo, mis sueños y todo lo que tenía en mente. Aquel día se me fue la sonrisa. Llegué a tener una depresión muy fuerte. Yo misma me aislaba, incluso de mi familia más cercana.

No me lo creía. Decía qué es esto. Le preguntaba a la doctora si me iba a medicar, si me iba a sanar… me desvanecí. La doctora se asustó, no sabía bien cómo explicarme. Vino ella con más médicos a levantarme del suelo. Sabía que era algo muy delicado pero no sabía si me podía curar o no.

¿Sentía miedo?
Me asusté mucho. Era miedo a todo, a las cosas cotidianas. No tenía ninguna información, ni siquiera sobre la diferencia entre tener VIH y Sida. Lo desconocía. Nunca me habían hablado de eso. Escuchar Sida, VIH… era horroroso. La muerte.

¿Y su familia?
Me lloraban en vida. Tampoco tenían información.

¿Cómo le afectaba en el día a día?
Yo misma puse mis utensilios aparte. Lavaba mi ropa sin mezclar con las demás. Mi vaso no lo usaba nadie… pero conforme fuimos ganando información, pues nada, todos somos iguales. Compartimos todo. Y entre grandes y pequeños de la familia, no hay diferencia ninguna.

¿Qué le hizo ver luz al final del túnel?
Tenía que ir al médico, al hospital a por medicamentos. Y me dijeron que Adhara trabajaba allí. Expuse mi caso. Una persona me escuchó mucho, con atención. Cuando me iba, me dijo: todavía no.

¿Y qué hizo?
Me dio un abrazo que duró diez minutos. Fue el abrazo que me salvó la vida. Salí de allí libre y feliz. Necesitaba conocer a personas que me comprendieran, que estuvieran en mi misma condición. Que hubiesen pasado por lo mismo. Cuando uno está recién diagnosticado se viene abajo. Así lo viví y pienso que le pasa a todo el mundo.

Hace una década desde que descubrió que era seropositiva. ¿Ha cambiado la situación?
Claro, muchísimo. En información y en prevención, pero también en la ayuda que recibimos. Hoy en día no pasa nada, tomando el tratamiento adecuadamente y cuidándonos un poquito hacemos vida normal.

¿El primer paso en la batalla contra el VIH y el Sida es la detección precoz?
Hay mucha gente infectada y lo desconoce. A los que somos portadores… bien, nos ven y en apariencia no tenemos nada. Pero el que no lo sabe, sin querer, puede hacer mucho daño. Hay que ser responsable, ayudar y cuidad al prójimo. Y quien sepa que lo tiene no debe cometer la irresponsabilidad de no tomar precauciones.

Y no sé por qué no lo hacen. Si es por ignorancia o lo que sea. Practicar sexo con desconocidos, sin prevención ninguna, es tomar riesgo. Esto no es un juego, no es broma. Hay que cuidarse si luego no queremos lamentarnos. Y gracias a que tenemos la medicación gratuita, si tuviéramos que pagar con la crisis que estamos atravesando, muchos cogeríamos Sida. Cuestan muy caro. Antes venían los precios, entre 800 o casi 900 euros. Hay que ser responsable, hacerse la prueba.

De nuevo el miedo, la desinformación.
Claro. Desconocemos. Me ves bien, como otra persona. Pero yo soy portadora, lo sé. ¿Y aquel que no lo sabe? ¿A cuántos puede transmitir el virus sin saberlo? No hay que esperar. Si te haces un control preventivo ya estás seguro que no tienes y no puedes infectar a nadie.

¿Habrá conocido a otras personas en ese minuto cero?
Sí, y me veo identificada por lo que yo pasé. Los miro, trato de acercarme, de hablarles… pero están aislados. Lo mismo que me pasó. Hace poco vi a una señora con un bebé de tres meses. Me acerqué, le dije lo bonita que era y le pregunté cuánto tiempo hacía que estaba 'con esto'. No quise decirle algo directo para no herirla. Y me dijo: "me detectaron con mi primer hijo, hace ocho años, y mi niño está sano y mi bebé igual. Pero nadie de mi familia lo sabe, nada más que mi esposo". Recordé el abrazo que me dieron el día que me cambió todo. Le dije: no está sola y tienes que cuidarte para cuidar de los tuyos.

¿Qué rutina médica supone tener VIH?
Cada seis meses voy a mi control y quince días antes me hacen una analítica. El virus aparece como indetectable, mis defensas están bien… no tengo nada. Tomo una pastilla cada noche y ya está. Si le quito la etiqueta nadie sabe siquiera lo que estoy tomando. El resto… como una persona normal (ríe).

¿Qué mensaje quiere dejar el Día Mundial de la Lucha contra el Sida?
Que merecemos respeto. Y mucho cariño. Que hay que luchar contra los prejuicios para normalizar, esto no es un castigo divino. A quien lo tenga, que no pasa nada. Con controles rutinarios, medicamento… temo más a una diabetes que a tener VIH. Al resto recomendar que se hagan pruebas. Para el contagio no hay condición social, cualquiera puede ser portador. Y si este testimonio mío llega a cualquier rincón, a cualquier persona que esté viviendo los primeros días de su diagnóstico… quiero hasta llorar. Que no pasa nada. Pueden casarse, tener niños, todo normal. Yo lo pasé muy mal, creí que moría, pero eso se supera. A estas personas les mando un fuerte abrazo como el que me dieron un día y me salvó la vida.

#hemeroteca #vih | Miguel, seropositivo: "Digo que tengo VIH para terminar con el estigma, el miedo y el asco"

Imagen: El Diario / Miguel Caballero (derecha) y su marido
Miguel, seropositivo: "Digo que tengo VIH para terminar con el estigma, el miedo y el asco".
Español, residente en Nueva York, doctorando y seropositivo, Miguel Caballero es un activista de los derechos de personas con VIH desde que se lo diagnosticaron. El virus afecta en España a entre 130.000 y 160.000 personas, según los datos del Ministerio de Sanidad.
Juan Miguel Baquero | El Diario, 2015-11-30
http://www.eldiario.es/sociedad/reto-salir-armario-VIH-sida_0_457404531.html

Consejo: nunca mencionar "contagio". El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) no es contagioso, sino transmisible. Apenas vive fuera del cuerpo. Es una de las "sutilezas" del VIH, cuenta Miguel Caballero desde Nueva York. Activista desde su diagnóstico como seropositivo, habla con eldiario.es en el Día Mundial de la Lucha contra el Sida "para terminar con el estigma, con la vergüenza, con el puritanismo, con el miedo, con el asco".

Un total de 104.769 pacientes recibe tratamiento con fármacos antirretrovirales en España. Según el Ministerio de Sanidad, podría afectar a entre 130.000 y 160.000 personas, ya que se estima que hay una horquilla de personas portadoras que no lo saben.

"La visibilidad es clave y más aún que se den las condiciones, que haya una sociedad informada donde ser visible no signifique arriesgar tu trabajo o tu pareja", subraya Miguel Caballero a eldiario.es. El joven sevillano es doctorando en la Universidad de Princeton, imparte clases y escribe una tesis sobre arquitectura y urbanismo latinoamericano y español de mediados del siglo XX. Vive en Harlem, el barrio donde recibe tratamiento para frenar al VIH.

Por ley, en EEUU está obligado a informar de esta situación "a las parejas sexuales que tuve desde la última vez que me hice el test y salió negativo". Miguel está casado. Con su "salida del armario del VIH" busca "que se hable y se entienda socialmente", que España dé "el acelerón que dio con los derechos LGTBI" en la batalla contra los prejuicios.

Una epidemia devastadora
El VIH, descubierto por el equipo de Luc Montagnier en Francia en 1983, ha causado la muerte a más de 25 millones de personas en el mundo al desarrollarse en sida. Hoy, las infecciones se han reducido en un 35% y las muertes por sida en un 25%, con unos 16 millones de personas recibiendo tratamiento antirretrovírico en el planeta (más de 11 millones en África), según la Organización Mundial de la Salud.

Ha habido mejoras, en tres décadas, sobre la protección de los derechos a personas con VIH. Pero persisten situaciones de discriminación en ámbitos de la vida cotidiana. El 11,4% de españoles están incómodos ante la vecindad con seropositivos, como registra la última encuesta del CIS que incluyó varias preguntas sobre la enfermedad (en 2013, a petición del Plan Nacional sobre Sida). En el ámbito laboral, el 11,3% desaprueba compartir trabajo con una persona infectada.

"Uno siente empatía por ciertos problemas de salud, pero el VIH provoca rechazo, juicios morales y, como me dijo una amiga, incluso asco", señala Miguel Caballero. En el primer análisis que se hizo Miguel tras el diagnóstico, el VIH ya aparecía como "indetectable".

"El miedo no salva a nadie"
Los datos epidemiológicos del año 2014 en España indican 3.366 nuevos casos de infección por VIH. Una tasa de 7,25 por cada 100.000 habitantes, la mayoría hombres (84,7%) con una edad media de 35 años. La vía de transmisión más frecuente es la sexual, que alcanza más del 80% de los diagnósticos. El 53,9% son hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y el 26% en personas heterosexuales. La transmisión en personas que se inyectan drogas se mantuvo en el 3,4%.

La prevención y el diagnóstico precoz (una prueba que puede hacerse en toda España de manera gratuita y confidencial) aparecen como vías principales de combate. Un 46,2% de los nuevos casos se diagnosticó de forma tardía, con especial incidencia en drogodependientes (75%) y hombres heterosexuales (58,6%).

"El miedo no salva a nadie, la información sí". Por eso Miguel, desde Nueva York, contó su caso. Primero "a mi marido y a mi madre", luego a quienes fueron parejas sexuales desde el último negativo, más tarde a familia, amigos, compañeros de trabajo... "El objetivo fue siempre hacerlo público y visible". La pregunta, advierte, "sería qué queremos lograr". Que se hable de VIH "ya es una gran noticia, pero es necesario que haya visibilidad, historias circulando, que no todo acabe en las estadísticas o en las campañas de prevención, que hay todo un mundo después".

Que las "nociones básicas estuvieran claras, que no lo están: qué es el VIH y qué es el sida, qué significa ser indetectable, qué es una enfermedad transmisible y qué es una enfermedad contagiosa, qué tipos de tratamientos preventivos están en desarrollo –como el PreP, una pastilla para evitar la transmisión ya accesible en otros países–, además del preservativo". Miguel lleva una vida normal, "igual que la de antes". Consciente, ahora, de los prejuicios que atacan a una persona seropositiva: "Todos los del mundo".

"Vivimos de estereotipos, el VIH sigue unido a esas historias dramáticas de hace 30 años. Pero es clave pensar que han pasado décadas y que la experiencia del VIH no se parece a aquello en absoluto". Y para avanzar, avisa, son necesarias "dos cosas: derecho a tratamiento y entorno de apoyo".

#hemeroteca #vih | El VIH avanza en España a un ritmo de diez nuevos casos al día

Imagen: El País / Gerjo Pérez, Fundación Triángulo
El VIH avanza en España a un ritmo de diez nuevos casos al día.
Los casos en hombres que tienen sexo con hombres crecen y son más de la mitad del total.
Álvaro Sánchez | El País, 2015-11-30
http://politica.elpais.com/politica/2015/11/26/actualidad/1448541058_429438.html

Un dispensador de pañuelos ocupa una esquina de la mesa de Gerjo Pérez. Su presencia no es casual ni responde a la bajada de temperaturas de los últimos días. La noticia de que la prueba de VIH es positiva basta para hacerlos necesarios en la Fundación Triángulo, una de las entidades que realiza este tipo de exámenes. "No sé si queda alguno", dice Gerjo, responsable de salud de la asociación, buscando los clínex con la mirada. En los últimos meses ha notado un aumento en la cifra de personas que acude a hacerse el test, y los datos del Ministerio de Sanidad muestran un repunte del número de análisis positivos de VIH en España: en 2014, fueron 3.366 los nuevos diagnosticados, casi diez cada día.

La cifra es incompleta porque algunas comunidades notifican casos con retraso —en 2012 el dato inicial aumentó en 400 afectados más—, pero si se compara con las estadísticas ofrecidas el año pasado por estas mismas fechas, cuando se contabilizaron 3.278 nuevos positivos, el crecimiento roza el 3%. Una vez estén todos, el Ministerio de Sanidad estima que la tasa se situará en 9,34 casos por cada 100.000 habitantes. Las campañas por una sexualidad responsable no han logrado frenar la expansión del virus en España, que permanece estable por encima de los 3.000 nuevos casos anuales desde 2008.

El perfil del nuevo portador de VIH es un hombre homosexual de entre 25 y 34 años. Más de la mitad de los casos, el 53,9%, se ha producido según Sanidad por prácticas sexuales sin protección entre hombres. "Tiene su lógica desde el punto de vista biológico y social, la penetración anal tiene más riesgo, y hay menos población homosexual o bisexual por lo que es más fácil que se extienda una infección en espacios más acotados", cuenta Guillermo López, de la ONG Apoyo Positivo, que coordina el servicio de pruebas rápidas en los centros de salud de la Comunidad de Madrid.

La vía sexual es el principal modo de transmisión de VIH. El 80% llega a través de este tipo de relaciones, dado que a la incidencia entre la población homosexual hay que sumar el sexo sin protección entre heterosexuales, causa del 26% de los casos. La tendencia sigue a la baja entre los nacidos fuera de España, aunque aún son casi uno de cada tres nuevos afectados. Esta media es superior entre las mujeres, donde las inmigrantes son más de la mitad, un hecho que puede explicarse por la condición de víctimas de explotación sexual de muchas de ellas. Tras los españoles, la mayor tasa se registra entre la población latinoamericana (15,1%). Bajan un punto los afectados por drogas inyectadas, que son el 3,4% del total.

La Fundación Triángulo, dedicada a la defensa de la igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, realiza gratis pruebas de detección de VIH de lunes a viernes, sin pedir ninguna documentación. Entre el 7 y el 8% de las más de 400 personas que cada año acuden a hacerse la prueba en su sede, al noroeste de Madrid, dan positivo.

El método que utilizan se conoce como de fluido oral. La persona que sospecha que puede tener VIH pasa una paleta por sus encías, y luego esta se introduce en un tubo de prueba donde se mezcla con un líquido. En los 20 minutos que tarda en conocerse el resultado los segundos pasan más lento de lo habitual. David, madrileño de 44 años, ha vivido esos momentos en varias ocasiones. Acude a Triángulo cada cierto tiempo para hacerse la prueba por prácticas sexuales sin protección, y pese al mal trago, no planea cambiar sus hábitos: “No es tan fácil, eso surge. Conoces a alguien, quieres tener una relación con él y en un momento dado te fías de él”, cuenta. La última vez que acudió a hacerse la prueba, que salió negativa, fue tras enterarse de que la persona con la que mantenía una relación estuvo con otra persona sin consultarle, rompiendo así el acuerdo que habían fijado. David percibe cierta relajación en su entorno sobre las consecuencias del VIH: "Se ve como una enfermedad crónica", asegura.

El ministerio ha destacado la importante caída de la mortalidad en la última década. Entre 2003 y 2013 la cifra de fallecidos ha bajado un 54%, pero en Apoyo Positivo lamentan que muchos jóvenes tengan que convivir el resto de su vida con la toxicidad de los medicamentos antirretrovirales. Otros aún desconocen que tienen el virus: en España hay entre 130.000 y 160.000 personas con VIH, de las que entre el 25 y el 30% no están diagnosticadas.

Cuando la prueba sale positiva, desde la Fundación Triángulo derivan al afectado a un centro médico para que un análisis de sangre confirme el resultado. La labor de su asociación se vuelve en ese momento aún más necesaria: les acompañan a conseguir la medicación y a los extranjeros sin tarjeta sanitaria les ayudan con la burocracia para que entren en el sistema sanitario. "Es una noticia compleja de asumir, algunos reaccionan con mucho miedo, bloqueos, llantos, golpes contra la pared....", explica Gerjo Pérez. Envoltorios de pruebas ya realizadas se agolpan en la papelera situada junto a la mesa de su despacho. En la esquina de esta, un tejido de color blanco impoluto sobresale. Los pañuelos aún no se han agotado.

Récord de contagios en Europa
Europa registró el año pasado más de 142.000 casos de contagio por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), cifra que supone un récord anual, según la Oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El aumento de los casos en el este del continente ha impulsado este avance. En dicha zona se han duplicado los diagnósticos de VIH en la última década, según consta en un informe elaborado por OMS Europa y el Centro europeo de prevención y control de enfermedades (ECDC). "A pesar de todos los esfuerzos para combatir el VIH este año la región europea ha superado las 142.000 infecciones, el mayor número registrado nunca. Es una preocupación seria", declaró en un comunicado la directora de OMS Europa, Zsuzsanna Jakab.

viernes, 27 de noviembre de 2015

#hemeroteca #vih | Rompiendo el estigma del VIH

Imagen: S de Salud / Miguel Caballero
Rompiendo el estigma del VIH. Parte I.
soriano_p | S de Salud, 2015-11-27
http://sdesalud.es/rompiendo-el-estigma-del-vih-parte-i/

No me gustan las barreras; esas que normalmente nos ponemos nosotros mismos para evitar nuestro crecimiento personal por miedo a fracasar, pero las peores barreras, son las que vienen impuestas por la sociedad. Son aquellas que llegan de golpe y te dan un “bofetón” en toda regla, recordándote que eres diferente, que eres inferior. Afortunadamente y gracias a la educación, cada día esas barreras están desapareciendo, haciéndose más pequeñas y pudiéndolas rodear con facilidad.

Miguel Caballero es todo un ejemplo para la iniciativa #FFpaciente, nuestros compañeros de @imaginamas nos propusieron a Miguel para hacer una entrevista. Y ahora aquí estamos, expectantes por saber cómo miguel ha pasado a ser un paciente activo en el mundo del VIH. La mejor forma de romper el estigma sobre el VIH es a través de experiencias personales que te dejan sin aliento. Gracias Miguel.

Breve descripción sobre ti

Tengo 30 años, soy sevillano, estudié en Madrid, mi familia se mudó a Madrid también, Madrid es mi segunda ciudad. Hace bastantes años que salí de España, estudié y trabajé fuera, y finalmente hace tres que me mudé a Estados Unidos para hacer el doctorado en la Universidad de Princeton. Ya hacía años que estaba intentando asentarme aquí porque mi marido es estadounidense. Vivo en Nueva York, y ahora mismo me dedico a escribir mi tesis doctoral, doy clases en la universidad como asistente, y de rebote me encontré ejerciendo de seudo-activista para defender un mayor acceso a tratamientos contra el VIH y contra el estigma en todo el mundo. Mi vida académica no tiene nada que ver con esto, ya que escribo una tesis sobre arquitectura y urbanismo latinoamericano y español de mediados del siglo XX. Me gusta mucho esta doble vida de doctorando que quiere ser profesor por el día, y seudo-activista pro-acceso a tratamientos y contra el estigma, también por el día, y alguna que otra noche.

Me gustaría saber el momento antes del diagnóstico. ¿podrías contarme como fue ese día?

Bueno, es la parte más difícil de contar para mí. Yo no tenía la menor duda de que el resultado sería negativo. Tenía una relación abierta, siempre tenía sexo con condón –menos con mi marido-, me hacía el test con regularidad, siempre había salido negativo, jamás tuve una ETS (por pura suerte y por protegerme, pero no por abstinencia). Pues a principios de año, como me iba por trabajo un semestre entero a Cuba, quería hacerme la prueba antes para confirmar lo que yo creía que ya sabía: que era VIH negativo. Me acuerdo perfectamente del día. Hacía un frío horroroso del enero neoyorkino, y aún así me fui a correr por Central Park. Estaba preparando mi propuesta de tesis doctoral, tenía que defenderla en breve, y eran días de mucho estrés. Volví de correr, me di una ducha y me fui al centro de salud, muy cerca de mi casa, en Harlem. Recuerdo que esperé los resultados releyendo mi propuesta de tesis, estaba mucho más preocupado con eso que con los tests. De repente algo extraño ocurrió.

La enfermera vino, otra enfermera empezó a decirle no sé qué, discutieron brevemente por los pasillos, conmigo detrás, mientras yo seguía pensando que eso no tenía que ver conmigo. Finalmente, a solas con una de las enfermeras, ya me comunicó que mi test había resultado “reactivo.” Obviamente, no tenía la menor idea de lo que eso significaba, o sí la tenía, pero tardé unos segundos en procesarlo. La enfermera me pidió disculpas por la actitud de la otra enfermera (yo ni me había coscado de que aquello iba conmigo), y empezó a repetirme vehementemente: “vas a estar de maravilla, yo voy a estar para lo que necesites, te voy a mandar con los mejores médicos, vas a vivir una vida larga y sana, etc.” Yo la escuchaba como el que oye llover, no me enteré de nada. Me dijo que había que confirmar el resultado de los tests, pero que las probabilidades de que se confirmara el positivo eran muy altas. Asimismo, me informó de que por ley tenía que contactar a todas las parejas sexuales que había tenido desde el último test negativo, y que, si yo no quería pasar por ese trago, ellos lo podían hacer por mí, si yo les facilitaba los números de teléfono. Lo mismo con mi marido, ellos podían darle la noticia si yo no me encontraba con fuerzas. Les dije que no hacía falta, que yo me encargaba de todo, y así hice. Salí del centro, ya sintiéndome completamente fuera de mi cuerpo, camino a casa, a hablar con César, mi marido. Abrí la puerta, y ahí en un momento de drama total, se lo conté de golpe. Él había decidido unos meses antes comenzar un tratamiento de Truvada; yo había decidido que eso no era para mí, que no quería medicarme preventivamente. Fuimos inmediatamente al centro de salud para que él se hiciera las pruebas, y, efectivamente, negativo. Cuando la enfermera se enteró de que tomaba Truvada, lo abrazó fuerte y respiró. Esto no lo voy a olvidar. Y bueno, así empezó un poco todo.

Físicamente, fue una experiencia de enajenamiento de mi cuerpo total; emocionalmente, un enfado descomunal. No entendía por qué, ni cómo, ni cuándo, ni nada. Llamé a los hombres con los que mantuve relaciones en los últimos meses, desde la anterior prueba, todos negativos. Creo que eso fue lo más difícil para mí al principio: la obsesión por saber cómo me seroconvertí, como si sabiéndolo fuese a cambiar algo. Es absurdo, porque efectivamente no cambia nada, pero cuando uno recibe esa noticia necesita una explicación para intentar dar sentido a las cosas. Los hombres con los que mantuve relaciones me dijeron que eran negativo, alguno hasta me mandó fotografías de sus pruebas (que yo no les pedí), como una manera de decir “yo no fui, ojalá que esto no enturbie nuestra relación,” que, era muy amigable. Creo que quien me lo transmitió, no sabía que era positivo, o no lo quiere decir. No sé si se rompió un condón y no me enteré; no sé si fue oral –yo tuve problemas bucales todo ese año, con hasta cuatro pequeñas intervenciones del dentista. Todas estas cosas las cuento porque me atormentaron los primeros meses tras el diagnóstico. No es lógico aferrarse a esta idea obsesiva de saber cómo, pero ocurre, uno se obsesiona. Un día ya en Cuba, semanas después, mi gran amigo Marcelo vino a visitarme, y se lo conté, lo hablamos largo y tendido en el Malecón. Él fue el que me hizo ver que no ganaba nada obsesionado con saber cómo fue, qué salió mal. Y creo que eso cambió todo, solté un lastre, y empecé a mirar para adelante.

Así es cómo lo viví yo, cada persona lo vive de otra manera, y cada cual tiene derecho a contar su propia historia; a cada cual le da su paranoia, o su pequeña obsesión, pero que nos perdonen, porque aunque sabemos que hay vida después del diagnóstico, el terremoto que uno experimenta es inevitable. ¿Por qué lo cuento aquí? Bueno, una de mis batallas es contra la idea de sexo seguro. Dicho clara y llanamente: sexo seguro no existe. No existe. Sí existen las prácticas más seguras que otras, y tener la información a mano para tomar decisiones sobre cómo afrontar el sexo es muy, muy importante. Ahora, siempre pueden ocurrir cosas. ¿Quiere esto decir que hay que ir con miedo al sexo? No, en absoluto, todo lo contrario. Que todo el mundo goce de su cuerpos hasta el último de los días. Quiere decir simplemente que aceptemos las cosas como son, que no vivamos de fantasías de seguridad plenas. Sé que es un mensaje difícil de transmitir, pero hay que hacerlo, porque conozco más casos como el mío, y uno de verdad se siente defraudado, como si te hubieran engañado con esa idea del sexo seguro. Repito para que no quepa duda: el sexo seguro no existe, pero hay prácticas muy, muy seguras, el condón es la mejor por el momento, Truvada como PreP –en aquellos países donde la tienen- es estupenda también para ciertos casos. También quiero incidir en algo: vivo con el VIH como cualquier otra persona, no soy ningún santo varón con cilicio al muslo; no sé cómo me seroconvertí, pero eso no cambia nada; tenía y tengo una vida sexual intensa y variada

…¿Ahora qué pasa? Existen muchas campañas para la prevención del VIH/SIDA pero ¿existe el apoyo para pacientes con VIH/sida? ¿Qué sucede después del diagnóstico?

Bueno, yo prefiero pensar el VIH/Sida en términos globales. Afecta a millones de personas en todo el mundo y la experiencia de vivir con el VIH es completamente diferente depende de dónde te toque vivirla. En mi caso es en Estados Unidos. Me diagnosticaron a principios de 2015 en Nueva York, y toda mi relación ha sido con el sistema sanitario –básicamente privado- de aquí. Lo fundamental es que tengo un seguro de salud que me proporciona la universidad donde hago el doctorado, lo que implica tener los gastos bastante cubiertos. Al principio, como apenas había hecho uso del seguro durante los años que llevo aquí, me producía mucha ansiedad saber cuánto me iba a costar esto. No es mucho en mi caso, pero en otros casos, con otros seguros sí que la cantidad asciende notablemente. Yo pago 20 dólares mensuales por mi medicación, más 100 al principio de cada año, más las consultas médicas cada cuatro meses, que depende de los tests que me hagan me han costado entre 45 y 250 dólares. Hay que pensar en términos de salarios de Estados Unidos –el coste es considerable, pero no inaccesible. Siempre que se tenga un seguro, claro.

Por supuesto, mi diagnóstico me concienció aún más de la importancia de no entender la salud como un lujo con el que se puede especular, sino como un derecho humano básico. Ahora, para ser justos, la reforma sanitaria de Obama ha ayudado bastante al respecto: hoy en día casi todos los estadounidenses tienen un seguro de salud, incluso si no pueden pagarlo, el gobierno se lo facilita. Además, la ciudad de Nueva York tiene un programa de tratamiento a pacientes con VIH que no pueden pagarse el tratamiento; la ciudad se lo proporciona gratuitamente. Desde luego, es la mejor opción para evitar que el virus se siga transmitiendo. Pero ante todo, es una cuestión de derechos humanos básicos.

Yo tuve suerte con mis médicxs. Durante meses desarrollé una relación muy entrañable con mi médica, que es bastante joven, no creo que llegue a los 40, llena de energía, sin dramatismos, pero tampoco sin banalizar el virus. He llegado a tener conversaciones muy íntimas con ella, y siempre me he sentido muy cómodo. He de decir que mi clínica está especializada en VIH, al menos esta sección del complejo clínico, lleva por nombre el de un activista histórico del VIH, Spencer Cox, y está entre Chelsea y el Meatpacking District, justo al lado de un memorial a las víctimas del sida que están construyendo, el primero de Nueva York. O sea, es un centro que ha estado al pie del cañón desde el principio, desde los 80, saben lo que hacen y cómo relacionarse con los afectados. En mi última visita, a finales de octubre, me llevé un pequeño golpe: mi médica había dejado la clínica, y me pasaban a otro médico. Fue un golpe porque había desarrollado una verdadera relación de confianza con ella, pero bueno, el nuevo médico parece también un hombre muy sensible, con mucha experiencia, y de momento estoy contento.

Sobre las campañas, hay una diferencia fundamental entre Estados Unidos y España. Hay campañas para el antes y el después del diagnóstico en ambos sitios, pero mi sensación es que en España no están tan extendidas las del después. Hay organizaciones estupendas haciendo un trabajo concienzudo y sensible con los seropositivos, pero por alguna razón el tema del VIH está infinitamente menos presente en España que en Estados Unidos, o al menos que en Nueva York, que es lo que conozco. ¿Razones? La ley del Estado de Nueva York te obliga a revelar tu estatus serológico antes de mantener relaciones sexuales con alguien. Te obliga, pero sólo si eres seropositivo, incluso si eres seropositivo indetectable; si eres seronegativo, o si no sabes realmente cuál es tu estatus, no tienes por qué compartir esta información. A mí esto me parece brutal, anacrónico e ilógico, porque es una patologización gratuita sin que se sepan muy bien cuáles son los beneficios de poner al seropositivo(-indetectable) en esa diatriba. Es una ley que criminaliza al seropositivo, pues sobre él recae toda la responsabilidad de la protección, como si el seronegativo no tuviera agencia alguna en decidir cómo y cuándo protegerse. Es una ley anacrónica porque hoy sabemos que el riesgo de transmisión, siendo indetectable, es virtualmente cero: a espera de que concluyan, hay estudios con cientos de parejas serodiscordantes que ya llevan varios años en funcionamiento y no han informado de un solo caso de transmisión cuando el seropositivo es indetectable. ¿Por qué, entonces, relaciono esta ley brutal con las campañas de prevención y, sobre todo, contra el estigma? Porque como estamos obligados por ley a revelar nuestro estatus, el tema del VIH está más presente, se habla más. Los hombres que tienen sexo con hombres suelen saber qué significa indetectable, qué tipo de tratamientos hay, en qué consiste ser seropositivo hoy. Esto no ocurre en España, donde hay un velo de acero entre los seropositivos y una sociedad que, creo, sabe muy, muy poco del VIH hoy. No estoy en absoluto proponiendo la opción de la ley obsoleta que menciono como propuesta para España (ya dije que produce una patologización gratuita, discriminatoria e ineficaz), pero sí veo que ha producido, sin quererlo, algo bueno: que se hable. Esto me hace preguntarme qué necesitamos hacer para que por fin caiga el tabú del VIH. Es lamentable que un país pionero en el reconocimiento de los derechos LGTB y bastante avanzado comparativamente en la convivencia social (a pesar de los recientes casos de violencia), esté en el paleolítico con el tema de la normalización del VIH.

Hablemos un poco del tratamiento, ¿Qué medicación tienes que tomar al día? ¿Tiene efectos secundarios? ¿Tienes que llevar algún tipo de control? ¿Conoces y/o utilizas alguna app para manejarlo?

Pues es muy sencillo. Tomó una píldora al día de Stribild, siempre por las mañanas porque es el momento del día más rutinario para mí, donde me es más fácil llevar un control más estricto de mi medicación. La tomo con un complejo vitamínico específico para hombres. Yo nunca había tomado nada de nada, y algunos descubrimientos básicos me cambiaron la vida. Por ejemplo, el pastillero. Hay un antes y un después en mi vida con el pastillero, donde puedo confirmar en cualquier momento del día que efectivamente me he tomado la píldora. Soy fan de mi pastillero, me ha reducido notablemente el estrés. Sólo eso, junto con los controles cada cuatro meses, donde me toman muestras de sangre y orina, y a veces me toman muestras en la garganta, el pene y el ano para rastrear las enfermedades de transmisión sexual. Esto me da mucha tranquilidad porque me siento muy en control de mi cuerpo. Tengo mucha suerte con la medicación porque me funcionó desde el primer momento, me volví indetectable en cuestión de pocas semanas y jamás me dio efectos secundarios que interrumpieran mi vida de forma alguna. Sólo los sueños vívidos, que además ya se están yendo, y casi me da pena que se vayan, porque eran muy entretenidos. Luego, hay muchxs seropositivos que se toman el diagnóstico como una señal para mejorar algunos hábitos de vida, y me parece una buena decisión: yo no fumaba y sigo sin fumar, comía bien (no es mi mérito, sino de mi marido, que es un chef excelente), hacía mucho deporte y lo sigo haciendo. Sí sé que hay un reto que aún tengo por delante: reducir el estrés al mínimo. Este reto es muy importante para mí desde hace muchos años, ya he tenido problemas en el pasado con esto, y, sin duda, estoy enfocado en mejorarlo. Aún no diría que he conseguido mucho, pero soy consciente de ello, y buscando activamente hábitos que me ayuden a mantener el estrés a raya.

Con respecto a las app, no, no uso ninguna en el móvil. La última vez que fui a mi revisión, el médico me informó de una plataforma online, donde a partir de entonces iba a recibir los resultados de mis tests. Si todo sale bien, él no tiene ni que contactarme; yo mismo veo los resultados ahí. Si hay algún valor fuera de lo normal, entonces sí me contactaría inmediatamente. Me gusta mucho contar con esta plataforma porque puedo monitorear la evolución de mis tests a lo largo de los años, ver cómo van fluctuando o no mis defensas, etc. Tengo todo mi historial médico accesible desde cualquier lugar. Por supuesto, de fondo siempre están los problemas de protección de datos, aunque esto parece bastante seguro, dentro de lo que se puede esperar.

Supongo que no ha tenido que ser fácil volver a la vida sexual, ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Sin duda, ha sido una de las partes más difíciles de este proceso. Sexualmente he tenido que experimentar mucho, probar y ver qué me iba mejor. He cambiado sexualmente, y yo no diría que a peor, aunque me ha tomado tiempo llegar hasta donde estoy hoy. Voy por fases. Uno de mis primeros y más tenebrosos miedos fue el de quedarme sin vida sexual sin haber cumplido los 30. Yo creo que esto nos pasa a todos por la cabeza al recibir el diagnóstico, y lo cierto, y hay que recordarlo siempre, es que no tiene nada que ver con la realidad. Podemos mantener una vida sexual completamente normal, sólo que hay un proceso mental que tenemos que transitar. Yo pensaba que la libido me iba a desaparecer por completo, pero no tardé mucho en darme cuenta de que no, de que a pesar de que estaba atravesando un proceso de extrañamiento con mi cuerpo, mis ganas de tener sexo seguían intactas –mezcladas, eso sí, con todo tipo de miedos.

Empezar el tratamiento es muy importante para eso, porque sabes que conforme te medicas las posibilidades de transmitir la enfermedad a otros va descendiendo vertiginosamente, y eso es clave para tener una sexualidad sana física y mentalmente. Luego estaba la cuestión del cuerpo; recuerdo hacer mil fotografías a mi cuerpo desnudo, en el espejo, como si de alguna manera estuviera intentando reencontrarme, verme atractivo, verme sensual, verme sexual. No para otros, sino para mí, volver a verme como me había mirado siempre: fuerte (odio sentirme y verme débil), vital, en control en la medida de lo posible. Me tomó meses volver a sentirme así, pero es posible. Luego experimenté una paradoja: yo conté a todo el mundo que era VIH positivo a través de un post en Facebook primero (es la única red social que uso), y luego en una entrevista para Vice y otra para la revista italiana Linkiesta. Antes de todo eso se lo había comunicado personalmente a mi familia y amigos íntimos. Pues bien, me era más fácil mantener relaciones sexuales normales antes de hacerlo público a todo el mundo (incluso aunque tuviera que revelar mi estatus serológico, como es el caso de NY), que después. Esta salida del armario en plan diva del VIH (como me llaman jocosamente algunxs amigxs) también impactó en mi vida sexual, hasta el punto que he retrocedido un poco. He dejado de escribir lo extensos textos sobre VIH que publicaba en Facebook, y he dosificado un poco mi relación con el activismo para poder reencontrarme íntimamente de nuevo con mi cuerpo. No tengo explicación para esto, pero así ocurre.

Con respecto a mi marido, siempre me ha horrorizado la posibilidad de transmitirle el VIH. Pero horrorizado. No importa cuánto leyera sobre estudios que me decían que era infinitamente improbable que se lo transmitiera, que siendo indetectable no había ningún caso registrado, a mí me costaba creerlo. Y tiene que ver con la forma en que yo me seroconvertí, ese sentirme defraudado de alguna forma por haber usado siempre condón y, aún así, haberme seroconvertido. Es otro pensamiento absurdo de los que no te dejan avanzar. Hay solución: primero, aceptar que uno nunca está en control de todo 100%, que hay cosas que pasan. Segundo, estar muy bien informados ambos, y hablar todos los miedos e inseguridades. Es un balance entre la responsabilidad de estar informado y actuar acorde a esa información frente a saber que uno no puede controlar absolutamente todo. Yo soy indetectable –no hay ningún caso registrado de transmisión través de un indetectable. Él toma Truvada como PreP. Sería más fácil dejarlo embarazado que que le transmitiera el virus. Aun así, el miedo seguía, y hasta fui a hablar con mi médica a pedirle que me recetara Viagra porque de la ansiedad no conseguía ni siquiera erecciones. Ella aquí se portó estupendamente, lo hablamos con calma, y me tranquilizó muchísimo. No me recetó Viagra porque no la necesitaba, lo que necesitaba era hablar con sinceridad con alguien que supiera, y eso fue clave. Desde esa conversación pude reiniciar poco a poco mi vida sexual con mucha más tranquilidad, disfrutando de la intimidad, y sin miedos innecesarios e infundados. Mi vida sexual es normal, la tesis doctoral me jode mucho más la vida sexual que el VIH.

Por último, hay otra cosa más que ha cambiado. Ahora valoro muchísimo a aquellos que están en control de su cuerpo, dentro de lo posible. Se ha vuelto sexy para mí. No me importa si son seropositivos o seronegativos, pero es un punto (un puntazo) extra cuando un hombre sabe sobre salud sexual, toma medidas al respecto, cuida de su pareja sexual y de si mismo. Yo creo que esto se ha convertido en una condición básica para que pueda sentirme atraído sexualmente por alguien.

Rompiendo el estigma del VIH. Parte II.
soriano_p | S de Salud, 2015-12-04
http://sdesalud.es/rompiendo-el-estigma-del-vih-parte-ii/ 

¿Por qué crees que hay tanto miedo de hablar de VIH, sexo y la homosexualidad? ¿somos de verdad tan promiscuos? ¿Crees en el efecto llamada?

Yo creo que ahí hay varios temas diferentes. Me voy a centrar en el VIH. Me parece que hay miedo a hablar de las enfermedades en general. La enfermedad está absolutamente estigmatizada, preferimos vivir en la ficción de la eterna salud y pensar la enfermedad como excepcionalidad, o como algo que le ocurre a otro. Yo creo que la enfermedad, y la muerte, es parte de la vida y hay que mirarlas de frente. Hay mucha gente que me pregunta si creo que conseguiremos algunas vez una cura. Pues no tengo la menor idea; lo que sí sé es que si nos curamos sin haber aprendido algo profundo sobre la enfermedad y la muerte, todo este proceso tan complicado habrá sido en balde. No podemos vivir negando la enfermedad y la muerte fundamentalmente porque esa negación no nos ayuda a vivir, produce una cantidad de miedos y ansiedades que al final hace que tengamos conductas contraproducentes, que ponen en riesgo nuestra salud.

Un caso muy claro con respecto al VIH: el individuo que tiene pánico a seroconvertirse, pero que al mismo tiempo niega rotundamente que el VIH tenga que ver algo con él/ella, y no se hace el test. Igual pasa años así, sin hacerse el este, sin saber su estatus. Niega que pueda ser seropositivo, y quizás se seroconvirtió años atrás, y ha estado durante esos años dañando su propia salud y exponiendo a otrxs. Esto es lo primero, hay un estigma contra el VIH que es compartido con otros cuadros clínicos porque no admitimos la enfermedad. Hoy se oye mucho eso de “bueno, pero es peor una diabetes que ser seropositivo”, y no me gusta nada, porque ser seropositivo tiene que equivaler a desarrollar una empatía por la enfermedad en general, por cualquier enfermedad. Yo no me puedo sentir mejor como seropositivo porque un/a diabéticx tenga más inconvenientes en su día a día.

Dicho esto, es importante recalcar que el VIH no es una enfermedad, es un virus que produce una enfermedad si no se trata. Esto es muy importante por muchas razones, una de ellas es que, como supuestos enfermos, y como supuestos enfermos de una enfermedad contagiosa, a veces perdemos trabajos porque se supone que no estamos capacitados o porque ponemos en peligro a alguien. Lo peor es cuando la ley avala esto. Pues ni lo uno, ni lo otro: ni enfermedad, ni contagiosa. El VIH es una condición médica que hay que controlar, pero no tiene por qué producir ningún síntoma, no nos limita en nuestras capacidades. EL VIH no es contagioso, sino transmisible: quiere decir, que no vive mucho tiempo fuera del cuerpo, que no se transmite por el aire, ni por el contacto físico, ni por la saliva, y que, además, gracias a los últimos tratamientos, la posibilidad de transmitirlo sexualmente se ha reducido a virtualmente cero (virtualmente hasta que se confirmen los estudios).

Por otro lado, el VIH conlleva todo el estigma de ser un virus transmitido sexualmente. El virus de la promiscuidad, ¿verdad? Pues tampoco. ¡Cuántos casos de parejas supuestamente monogámicas que se seroconvierten! Yo no sé qué significa promiscuidad y cómo incluirlo en la conversación sobre el VIH. La mejor herramienta para mantenerse VIH negativo es usar condón y, si se cree necesario y está disponible, PreP. Culpar a la cantidad de sexo que se tiene o al número de personas con quien se practica es moralista, contraproducente e incide en el estigma. Una vez que fui a hacerme los tests, hará poco más de un año, la enfermera en cuestión, totalmente insensible y beata, me dijo que intentara reducir el número de parejas sexuales para así reducir las posibilidades de contagio, que me limitara a tener sexo con mi marido (le faltó decir “como Dios manda”). Esto me lo dijo la enfermera del centro de salud de mi universidad, una profesional que atiende sobre todo a jóvenes de entre 18 y 23 años. Si ya es difícil hacer que los jóvenes vayan a hacerse el test, imagina qué pasa cuando encima reciben esa dosis de moralina humillante. Pues que no van más. ¿Qué ocurre cuando alguien da el paso dificilísimo y durísimo de ser seropositivo visible y le cuestionan continuamente si es promiscuo o no? Pues que volvemos al discurso de “te lo buscaste,” que los demás seropositivos miran lo que pasan y, si alguna vez contemplaron ser visibles y conversar sobre su condición serológica, pues esto los disuade de hacerlo, porque nadie quiere ser juzgado así. Yo no sé qué significa la promiscuidad; acabo de mirar el Diccionario de la RAE, y creo que la RAE tiene menos idea que yo: “relación sexual poco estable con distintas personas.” Bueno, lo de la estabilidad o no, ya lo decidiré yo. Pero vamos, que hay que superar el estigma de la promiscuidad (yo llevo nueve años con mi marido, de los 21 a los 30, a estas alturas no acepto lecciones moralistas de cómo llevar mi relación de pareja). Si alguien quiere vivir en una relación monogámica, pues que lo haga. Que quiere ser supuestamente monogámico, pero tener aventuras, affaires, canitas al aire… que lo haga. Que quiere estar en una relación abierta, adelante. Es cuestión de dos personas que deciden las reglas de su relación. La RAE habla de “poca estabilidad,” de “confusión,” de “mezcla indiferente,” y creo que estos significados no están lejos de lo que en realidad consideramos como promiscuo popularmente. Hay que ir más allá de esto. La conversación sobre la promiscuidad y la conversación sobre el VIH son distintas, tienen sus puntos en común, pero son distintas. Si no lo vemos así, seguiremos en los años 80, cuando se pensaba que el VIH es un “cáncer rosa”, enviado por Dios para castigar a los homosexuales por viciosos.

Ahora, sí hay una cosa importante: la responsabilidad y el respeto a la salud del otro. Que uno se exponga si quiere a lo que quiera (no lo aconsejo), pero hay que respetar el cuerpo y la salud mental del otro. Hay hombres que tienen sexo con hombres y que, cuando son activos, exigen que sea sin condón, pero cuando hacen de pasivos, que sea con condón. Puro egoísmo y desprecio hacia el otro. Hay personas sexualmente activas que no se hacen el test en años. No puede ser. El sexo es cosa de dos, y las decisiones que tomamos tienen repercusiones en el otro. Yo no entiendo una relación íntima si no hay un respeto por la salud del otro.

Otro tema de las preguntas: no estoy de acuerdo con esas teorías del efecto llamada. Las cifras de seropositivos siguen subiendo, aun cuando en España se habla poco del tema, apenas circulan historias. El efecto llamada supondría que como todos tratamos el VIH a la ligera y no paramos de decir que no pasa nada, pues por eso hemos dejado de cuidarnos, nos hemos expuesto más, y finalmente nos hemos contagiado más. Pero es que no ha ocurrido así. ¿Quién habla del VIH en España? ¿Quién ha llamado a quién a contagiarse? Yo creo que la mejor arma que tenemos para detener el número de nuevos casos de seroconversión es tratar a la ciudadanía como adultxs, hablar sincera y claramente, proporcionar toda la información, lo que puedes hacer para evitar la transmisión, pero también lo que ocurre después si te seroconviertes. Por supuesto, no banalizarlo. Hay muchas incertidumbres y preocupaciones que surgen cuando uno recibe el diagnóstico: yo no sé si algún día tendré efectos secundarios de la medicación, si me afectará al hígado o a los riñones, si me dará problemas al adoptar (porque quiero ser padre), si me dará problemas en el trabajo. No es fácil, en absoluto. Ahora, mostrar sólo una parte de una realidad compleja, como es la del VIH, me parece contraproducente. Yo llevo ya unos meses hablando lo más claro que puedo sobre qué significa ser seropositivo hoy, y no creo que con ello haya incitado en absoluto a que alguien deje de cuidarse sexualmente; más bien al contrario, quiero pensar que he contribuido a que estemos informados y tomemos las decisiones que mejor nos convengan.

Pedro Zerolo ha marcado en la vida de muchas personas en España y hay una frase que dice algo así como “cuando elegimos ser valientes, no nos equivocamos” Decir al mundo que eres VIH positivo es un gran paso pero ¿ha sido fácil hacerlo? ¿Has tenido algún tipo de represalias?

Sí, es una cita de Zerolo, que me gusta mucho y me encanta usar. Pero estos meses he aprendido algo muy importante. Que “valiente” significa algo muy diferente depende de donde uno esté. Estos meses he establecido contacto con seropositivos de todo el mundo, de Australia a Honduras. Si vives en un país con medicación deficiente, con psicólogos que te tratan como un apestado, con un sistema medico público pero extremadamente burocrático que retrasa el inicio del tratamiento meses, con unos médicos que te tratan con desprecio y con un entorno que te repudiaría ipso facto si supiera que eres seropositivo, pues ser valiente es simplemente tener el coraje de levantarte de la cama cada mañana y dar la batalla. Sinceramente, no ha sido difícil hacerme visible como seropositivo. Pero tengo las condiciones que me lo permiten: acceso a la medicación, un entorno que me apoya incondicionalmente. El objetivo es que todo el mundo tenga estas condiciones y que, una vez así, cada uno decida cómo quiere vivir su condición médica. De momento, y ya van varios meses, no he recibido ninguna respuesta negativa, y sí una avalancha de apoyos.

Imagina que diagnostican a uno de tus mejores amigos o familiares, ¿Qué le dirías? ¿Qué tipo de recursos le ofrecerías?

Pues llevo una temporada en que recibo llamadas de ese tipo prácticamente todas las semanas. Como hace unos meses que lo hice visible y suelo hablar del tema, amigos o amigos de amigos recién diagnosticados acuden a mí básicamente para hablar. De todo, de lo que sea, de lo que sienten, de lo que temen, de todo. Por supuesto que hablamos de los recursos disponibles (medicamentos, grupos de apoyo, etc.), pero creo que alguien recién diagnosticado simplemente quiere hablar, y también escuchar, escuchar a otras personas que han pasado por lo mismo. Una de las cosas más maravillosas que me han pasado desde que lo hice público, y que no me esperaba en absoluto, es la red de personas seropositvas, de nuevxs amigxs que he hecho por todo el mundo. Eso me tiene absolutamente desbordado; compartimos datos médicos, impresiones, proyectos activistas y no activistas, viajes, hablamos de la vida, de cualquier cosa. Ahora tengo tantas ganas de viajar a tantos sitios y conocer personalmente a tantxs amigxs que ya siento muy cercanos porque hemos compartidos cosas muy importantes. Tengo muchas ganas de abrazar a muchxs, tomarme un vino con ellxs, reírnos un rato, pasear. Tengo mucha ilusión en seguir estrechando esos lazos, organizar cosas juntos. Hay una fuerza en esas uniones, que son diferentes a una amistad, a una pareja. Es una complicidad y unas ganas de hacer sin límites.

Yo soy Enfermero de comunitaria y me gustaría que me aconsejaras personalmente, como crees tú que podríamos mejorar como profesión o hacia donde deberíamos enfocarnos para abordar mejor el tema. ¿En qué estamos fallando? Yo no quiero ser el enfermero que solo te saca sangre cada vez que necesites un control.

En principio, hay unos conocimientos de salud sexual básicos que yo no sé quién imparte, si es que se imparten; me parece más bien que todos los aprendemos muy intuitivamente. En el caso de hombres que tienen sexo con hombres: ¿cómo aprende uno a ser activo/pasivo? Cuestiones como: la importancia del lubricante, la higiene si eres pasivo, el cuidado al limpiar el ano, al penetrarlo, el mantener la boca sana, las encías, cosas de ese tipo. La pornografía generalmente se salta todos esos pasos, uno las aprende sobre la marcha, intuitivamente. Yo creo que no hablé de esos temas con amigos hasta muchos años después de haber iniciado mi vida sexual.

Luego, al tratar con seropositivos, es fundamental enfocarse en la parte emocional, que es, me parece, clave para la enfermería y sin duda muy necesaria para trabajar con seropositivos. Dejar los estereotipos de lado, no tener prejuicios, crear un ambiente relajado y absolutamente abierto de mente que permita a los seropositivos hablar con libertad de cualquier cosa que les preocupa, sean prácticas sexuales, sean problemas de autoestima. El tratamiento del VIH tiene algo muy mecánico: te tomas una o dos pastillas al día, y listo, sigues viviendo. Sigues viviendo físicamente, pero socialmente o emocionalmente puede que estés rendido. Yo creo que la enfermería puede ayudar muchísimo ahí. Como decía antes, las conversaciones que tuve con mi médica sobre mis problemas emocionales con el sexo fueron fundamentales para superar ciertos miedos, mejorar la autoestima y recuperar mi sexualidad, que también es un problema de salud. No se necesita mucho tiempo, no hace falta ser psicólogos; sólo estar bien informados como profesionales, ser muy empáticos, invitar a hablar. Tú me has hecho unas preguntitas y mira yo todo lo que te he largado. Los seropositivos queremos hablar, y necesitamos hablar.

Por último, me gustaría que valorases la iniciativa de los viernes, #FFpaciente. ¿crees que está ofreciendo algo diferente? Sugerencias de mejoría.

Me parece necesario apoyar las iniciativas de construir redes y favorecer la visibilidad. Reconozco que no me gusta en absoluto la palabra “paciente,” aunque no tengo una mejor que proponer. No es un problema de esta iniciativa en concreto, sino en general de cómo tratamos la enfermedad y la relación entre personal sanitario y “paciente.” La RAE (de nuevo, quién me iba a decir a mí que tendría que acudir a los académicos para hablar de VIH) me dice que viene del latín pati, “padecer, sufrir.” Creo que hoy continúa con esas connotaciones. Y sí, obviamente que se padece y se sufre, pero ¿queremos poner el énfasis ahí? Pues no. Para mí, #FFPaciente va de todos lo contrario: de “pacientes” activos, no de personas-receptáculos sobre la que se imponen tratamientos, sino de personas que toman su enfermedad o condición de salud que sea por las riendas, que son proactivos, que tienen iniciativa. Es como en el sexo: ¿pasivo? A veces es el pasivo el que lo hace todo. Pues igual.

#hemeroteca #vih | Colectivos gais critican la inacción de Salud en la lucha contra el VIH

Imagen: El País
Colectivos gais critican la inacción de Salud en la lucha contra el VIH.
La Plataforma Gais contra el VIH anuncia movilizaciones y protestas por la "falta de voluntad política" para combatir la enfermedad.
Jessica Mouzo Quintáns | El País, 2015-11-27
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/11/26/catalunya/1448568317_804766.html

Las asociaciones de homosexuales contra el VIH se han proclamado en rebeldía con el Departamento de Salud y no acudirán a los actos institucionales que se celebran cada 1 de diciembre para conmemorar el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. La plataforma Gais contra el VIH, que aglutina a las ong Afírma't y Projecte dels NOMS- Hispanosida, denunciaron ayer la "falta de voluntad política" del departamento que dirige el consejero Boi Ruiz para combatir una epidemia, que presenta unos 700 casos nuevos cada año en Cataluña.

"Ha llegado el momento de plantarnos después de que Salud no haya sido capaz de cumplir su promesa y aprobar un plan de acción que incorpore el incremento del número y la frecuencia de la prueba de detección, el tratamiento como prevención, el cribado y tratamiento de otras infecciones de transmisión sexual (ITS) y la profilaxis preexposición (PrEP) como herramientas imprescindibles para la reducción de nuevas infecciones por VIH", protestó Ferran Pujol, director del centro comunitario de Hispanosida, BCN Checkpoint. Su entidad detecta el 40% de todas las infecciones de VIH que se registran en Cataluña entre el colectivo homosexual.

El falta de entendimiento entre la Administración y las entidades sociales llegó a un punto de no retorno cuando el consejero desconvocóuna reunión prevista de la comisión interdepartamental que preveía tratar el plan de acción contra el VIH. Según el Departamento, el 64% de los nuevos casos de VIH detectados en Cataluña corresponden a hombres que han tenido sexo con otros hombres. En concreto, en Barcelona, BCN Checkpoint asegura que el 82% de los nuevos afectados son homosexuales. "De cada 10.000 catalanes gais, 250 acaban con VIH", asegura Pujol, que está desarrollando a través de su centro comunitario una prueba de detección rápida para encontrar el virus en infecciones muy recientes.

La plataforma exigió ayer a la Generalitat y al Ayuntamiento "un compromiso real" para abordar esta epidemia, que suma dos infecciones al día en el colectivo gay. Los colectivos denunciaron la falta de un comité de expertos y un plan de acción para tratar la enfermedad. Además, Pujol manifestó que su entidad todavía no ha cobrado los 113.000 euros de subvenciones que les correspondían para 2015 (100.000 euros de la Generalitat, 10.000 del Ayuntamiento y 3.000 de la Diputación de Barcelona".

Con este panorama sobre la mesa y unas posturas, por ahora, irreconciliables, Gais contra el VIH dejó muy claro que no compartirá espacios con la Administración en el Día Mundial de la Lucha contra el Sida como protesta por la "autocomplacencia" de la Generalitat. Así, en vez de acudir al acto institucional en el Palau de la Generalitat, la plataforma iniciará la campaña de movilizaciones previstas con una manifestación en la plaza Sant Jaume.

Esperando la PrEP
El colectivo de Gais contra el VIH también protesto ayer por la escasa implementación de la profilaxis preesposición, la nueva técnica terapéutica que consiste en administrar antiretrovirales a una persona antes, durante y después de mantener relaciones de riesgo. El éxito de esta técnica ya ha sido probado en proyectos de investigación europeos y esta semana, Francia dio luz verde a la terapia y empezará a suministrar la píldora preventiva de forma gratuita a partir de diciembre.

Pujol exigió a Salud activar de forma inmediata un ensayo clínico para empezar a administrar la PrEP mientras la UE mantenga las "razones éticas" que retrasan su aprobación. "En poco tiempo veremos que en el país vecino logran reducir la incidencia del VIH mientras aquí nos mantenemos como uno de los países más afectados de Europa. La PrEP constitute una oportunidad histórica y no vamos a permitir que Cataluña quede al margen", advirtió el director de BCN Checkpoint.

jueves, 26 de noviembre de 2015

#hemeroteca #vih | Aumenta en Euskadi la transmisión homosexual del VIH y preocupan los contagios entre jóvenes

Imagen: El Diario Vasco
Aumenta en Euskadi la transmisión homosexual del VIH y preocupan los contagios entre jóvenes.
Darpón ha explicado que mientras los avances logrados «son enormes en lo científico», en lo social persiste «el estigma» en torno a quienes padecen esta enfermedad. Osakidetza atiende actualmente a 6.000 pacientes seropositivos. Cada año se detectan alrededor de 150 casos nuevos, tres por semana.
EFE | El Diario Vasco, 2015-11-26
http://www.diariovasco.com/sociedad/salud/201511/26/aumenta-euskadi-transmision-homosexual-20151126144333.html

La transmisión del VIH entre homosexuales que no usan preservativo ha aumentado un 33 % en Euskadi en la última década, lo que preocupa a quienes trabajan para prevenir el avance de esta enfermedad, a lo que se suma la detección de nuevos casos entre jóvenes menores de 29 años.

El consejero de Salud, Jon Darpón, el coordinador del Plan del Sida e Infecciones de Transmisión Sexual de Osakidetza, Daniel Zulaika, y la presidenta de la Comisión Ciudadana Antisida de Bizkaia, Marta Pastor, han comparecido ante los medios de comunicación para analizar los avances conseguidos frente al sida.

Darpón ha explicado que mientras los avances logrados "son enormes en lo científico" y se está investigando una vacuna terapéutica (que sustituiría a las pastillas), en lo social persiste "el estigma" en torno a quienes padecen esta enfermedad.

Así, ha dicho que según las encuestas, el 55% de la población no querría que un hijo suyo fuera al mismo colegio que otro con VIH cuando en la realidad no existe riesgo de contagio ya que los tratamientos con antirretrovirales eliminan esta posibilidad.

Pastor ha explicado que "el VIH se cuela en la sociedad" a través del sexo sin protección, de los consumidores de drogas intravenosas, de las prostitutas, sus clientes y de las personas inmigrantes en situación de exclusión, a las que es más difícil hacer llegar los mensajes preventivos.

Además, en el caso de este colectivo, ha denunciado que salvo en Euskadi, en el resto de España las personas inmigrantes en situación irregular "no pueden acceder a los tratamientos antirretrovirales".

Las ONG vascas que trabajan en el campo del sida activan un protocolo de acompañamiento a las personas inmigrantes cuando se detecta una nueva infección para garantizar que obtienen el tratamiento necesario a través de Osakidetza.

No obstante, tanto Pastor como el consejero vasco de Salud han pedido la derogación del decreto del Gobierno español que limita el acceso de estas personas a la sanidad pública.

Trabajar en la prevención

En cuanto a la situación de la enfermedad, entre 2009 y 2014 el número de casos ha descendido un 26% en Euskadi y el 48% de las nuevas infecciones se transmiten a través de relaciones homosexuales.

La edad media de la persona que se contagia es de 37 años pero las ONG han detectado con preocupación que hay jóvenes menores de 29 años que contraen el VIH, quizás porque "no han crecido con el terror" con el que se veía el sida hace años, cuando contagiarse era "una sentencia de muerte".

El objetivo prioritario de prevención para Osakidetza sigue siendo el colectivo homosexual y ahí las ONG son "la punta de lanza" para trabajar con ellos la prevención.

Los niños y menores de edad infectados por VIH "prácticamente han desaparecido". Cada año se suele atender en Osakidetza a un niño o dos, que suelen ser inmigrantes, de madres que acaban de llegar a Euskadi o que no han accedido al sistema sanitario, ha apuntado Zulaika.

Darpón ha subrayado como uno de los mayores logros de Osakidetza el haber cortado la transmisión del VIH de madres portadoras a sus bebés a través del embarazo y el parto.

Osakidetza atiende actualmente a 6.000 pacientes seropositivos, de los que 9 de cada 10 están en tratamiento antirretroviral. Cada año se detectan alrededor de 150 casos nuevos, tres por semana.


El número de infectados por el virus del sida en Europa bate su récord.
Colpisa / AFP | El Diario Vasco, 2015-11-26
http://www.diariovasco.com/sociedad/salud/201511/26/numero-infectados-virus-sida-20151126125903-rc.html

El año 2014 marcó un récord de infecciones por el virus del sida (VIH) en Europa y Asia central, han indicado hoy la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, con sede en Estocolmo) y la OMS dieron parte de 142.000 nuevos diagnósticos, algo nunca visto desde la aparición de la enfermedad en el continente en los años 1980.

Rusia concentra el 60% de esos diagnósticos. Los 28 países de la UE y los otros tres que completan el Espacio Económico Europeo (Islandia, Liechtenstein y Noruega) representan el 21%, con una tendencia a la baja en Europa occidental.

Por otro lado, el 31% de las personas afectadas nacieron fuera del país en el que fueron diagnosticadas. Esa proporción es más fuerte en los países ricos del norte de Europa (Islandia, Suecia, Luxemburgo, Noruega e Irlanda).

Según la OMS y la UE, el número de migrantes que llegan al continente con el VIH ha caído un 41% en los últimos diez años, aunque los países europeos tienen también que avanzar en materia de prevención en su propio territorio.

"Cuando los refugiados y migrantes son víctimas de exclusión social en su país de acogida, se hacen más susceptibles de contraer el VIH, y eso puede llevarlos a adoptar comportamientos arriesgados", afirmó en un comunicado la directora de la OMS para Europa, Zsuzsanna Jakab.

Los modos de transmisión difieren según los países. "La transmisión heterosexual es responsable del aumento en Europa del este, y la transmisión por inyección de drogas sigue siendo importante. En los países de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo, las relaciones sexuales entre hombres son el modo de transmisión predominante del VIH", destacan ambas instituciones.

martes, 24 de noviembre de 2015

#hemeroteca #vih | Bosé y sus amigos, unidos contra el Sida

Imagen: El País / Gala Sida
Bosé y sus amigos, unidos contra el Sida.
El cantante y la actriz Belén Rueda recaudan 811.360 euros para investigación de la enfermedad.
Jessica Mouzo Quintáns | El País, 2015-11-24
http://elpais.com/elpais/2015/11/24/estilo/1448357550_496841.html

El cantante Miguel Bosé volvió a convertirse ayer en Barcelona en el rostro visible de la lucha contra el sida. El artista fue, por sexto año consecutivo, el maestro de ceremonias de la Gala Sida, la gran fiesta benéfica que cada año se celebra en la capital catalana para recaudar fondos para la investigación de la enfermedad. Bajo el paraguas de la Fundación Lucha contra el Sida, que dirige el médico Bonaventura Clotet, Bosé, embajador de la entidad y director de la gala, contó este año con la actriz Belén Rueda como madrina de la gala. La organización recaudó una cifra récord durante la velada, 811. 360 euros que irán destinados íntegramente a investigar la cura contra esta dolencia.

Una brisa gélida arreciaba ya a media tarde a las puertas del imponente Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), teñido de rojo para la ocasión. Pero el frío no excusó el protocolo. Caída la noche, se desplegó la alfombra roja por la que pasaron más de medio centenar de personalidades del cine, la música y el mundo político y empresarial. Pacientemente, los anfitriones posaron durante más de una hora ante una veintena de medios de comunicación y se fotografiaron con cuanto famoso pasaba por allí. Bosé, con una camisa de estampado de leopardo bajo un traje negro y zapatos de tachuelas, dirigió el posado entre risas y efusivos saludos a muchos amigos que quisieron apoyarlo en su cruzada benéfica contra la enfermedad.

Los actores Octavi Pujades, Álvaro Cerantes o el mismo hijo de Clotet, Marc Clotet, fueron algunas de las caras conocidas que participaron, de forma altruista, en la ceremonia. También los cantantes Carlos Baute, Mónica Naranjo y Gisela, el torero Óscar Higares, el presentador Jesús Vázquez, la modelo Helen Lindes o la actriz Laura Sánchez estuvieron presentes en la gala. El ex jugador del Barcelona, Carles Pujol, y su pareja Vanesa Romero, fueron de los últimos en llegar, aunque los más rezagados en la alfombra roja fueron el consejero de Territorio de la Generalitat, Santi Vila, la mujer del presidente Artur Mas, Elena Rakosnik y el ex alcalde de Barcelona, Xavier Trias.

Durante Gala Sida 2015, Bosé mostró su compromiso “hasta el final” en la lucha contra la enfermedad y Clotet puso fecha a la vacuna definitiva: el médico anunció que “en un plazo de cinco años, podríamos tener la solución definitiva contra la enfermedad”. Su equipo de investigación (Irsi Caixa) está desarrollando, junto a otros grupos científicos, una posible vacuna contra el virus del VIH, que el año que viene empezará a probarse en humanos. A la espera de más inversión pública para la investigación, Clotet aseguró que esta gala les permite cada año seguir siendo más “competitivos”. En las cinco ediciones anteriores de la ceremonia, la Fundación Lucha contra el Sida ha recaudado 2,7 millones de euros.

Por su parte, Belén Rueda, que eligió para la noche un traje negro de pedrería de Javier Simorra con la espalda al aire, reconoció que uno de los motivos para implicarse activamente en la Gala Sida de este año es “el hecho de estar tan cerca de encontrar una cura” para la enfermedad. “Como tantos de mi generación he visto nacer el sida y quiero verlo morir”, sentenció.

Tras el paseíllo por la alfombra roja, los 700 convidados a la gala (entre famosos y desconocidos) se trasladaron a la majestuosa sala oval del MNAC para cenar. Hileras de mesas redondas corrían por la estancia sobre la que se levanta la gran cúpula del museo. El televisivo Boris Izaguirre fue el conductor de una ceremonia que también estuvo amenizada por el humor irreverente de la compañía teatral Tricicle.

Durante la cena, se entregaron además los Barcelona AIDS Awards. En su segunda edición, estos premios reconocieron el papel del doctor Mario Stevenson, profesor de Medicina y jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Miami (EEUU), por su trabajo dedicado a identificar qué factores genéticos influyen en el desarrollo de la enfermedad. La organización también galardonó la trayectoria del Fondo M·A·C de Lucha contra el sida.

A medianoche, los organizadores de la Gala anunciaron el dinero recaudado (811.360 euros) gracias a los donante particulares y al medio centenar de patrocinadores. La organización superó, con creces, la meta que se habían impuesto de lograr más de 700.000 euros. La fiesta siguió, hasta bien entrada la madrugada, a cargo de Dj Fede Sarda.