Mostrando entradas con la etiqueta Comunismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comunismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | La lucha LGTBI: reacción violenta y apropiación neoliberal, dos caras de la misma moneda

¡Unidad y Lucha! / LGTBI //

La lucha LGTBI: reacción violenta y apropiación neoliberal, dos caras de la misma moneda.

Blanca Madrid | ¡Unidad y Lucha!, 2022-08-17

https://www.unidadylucha.es/index.php?option=com_content&view=article&id=5227 

Ya ha pasado julio, también conocido en algunos países del norte global como Mes del Orgullo. Entonces, ¿siguen estando los derechos de las personas LGTBI en boca de las grandes empresas e instituciones burguesas? La respuesta, como se podía esperar, es no. Durante junio las principales empresas han cambiado sus logos integrando en ellos la bandera arcoíris que representa al colectivo o haciendo campañas publicitarias con el lema “Love is love” para sacar rédito económico y ofrecer a la sociedad una imagen de apoyo y promoción de la inclusión y los derechos humanos. Una lucha que el resto del año no apoyan o, peor aún, participan y colaboran con movimientos que están abiertamente en contra de las personas que conforman el colectivo LGTBI. Este fenómeno oportunista se concreta en el uso -por parte empresas, gobiernos y otras instituciones- de un discurso neoliberal “LGTBIfriendly” con la única intención de apropiación y de explotación comercial. En ningún momento impulsan medidas dirigidas a la transformación social, garantizan derechos, crean y/o facilitan el acceso a recursos para el bienestar personal y social de este segmento de la clase trabajadora. A pesar de la capacidad del capitalismo de apropiarse de las luchas y de ofrecer unos miserables e insuficientes derechos formales y legales, el alcance real de estos “derechos” dista mucho de una liberación tal y como la concebimos las y los comunistas.

Esta cara amable del capitalismo, basada en el intento de asimilación posmoderna de nuestra lucha, no es la única. A la misma vez encontramos una cara abiertamente reaccionaria y violenta que vuelca su odio contra nosotras. No hay semana en la que no haya algún caso de vejaciones o agresiones violentas hacia aquellas personas LGTBI que no se esconden: chicos con tops de lentejuelas, dos mujeres que se besan por la calle, una persona trans que no perpetúa los roles de género a través de su comportamiento, una persona que ves por la calle y no sabes encasillar en el binarismo hombre/mujer. Todas nosotras seguimos vistiendo, besando y comportándonos como queremos y como sabemos, siendo libres; o por lo menos todo lo libres que podemos ser mientras no derrumbemos este sistema. Eso sí, cada vez que lo hagamos existirá la posibilidad de ser agredidas: según datos facilitados por el Observatori Contra l´Homofobia, los actos discriminatorios contra el colectivo han aumentado en un 50% y las agresiones físicas un 70% con respecto a 2021.

Ante esta situación, el deber de las y los comunistas es combatir ideológicamente los discursos reaccionarios y de odio, así como las agresiones a nuestras compañeras y compañeros, vengan del bando que vengan. Reapropiándome de una consigna feminista que se escucha en las calles: “con corbata o con cresta, tu agresión tendrá respuesta”. Las lesbianas, gays, trans, bisexuales, intersexuales y personas no binarias seguimos existiendo el resto de meses, seguimos reivindicando nuestros derechos y somos partícipes de muchas más luchas, porque sabemos cuál es nuestra posición de clase. Estamos aquí, siempre lo hemos estado, y no permitiremos que el capitalismo se apropie de nuestra lucha. Queremos una sociedad en la que no se nos juzgue ni se nos trate como la otredad, en la que seamos libres y desarrollemos maneras de relacionarnos basadas en la comunidad y la solidaridad de clase; y vamos a luchar por ella cueste lo que cueste. La teoría se construye con base en la realidad que vivimos la clase trabajadora, lo único que nos divide es no reconocer a nuestras compañeras de clase. Sin el colectivo LGTBI no hay construcción socialista.

“Y no se me cayeron los anillos al ir de farandulera, al tiempo que llevaba un pozal de cola, brocha y carteles para pegar” Anastasia Rampova, cabaretera radical valenciana.

¡Unidad y Lucha! Órgano del Comité Central del Partico Comunista de los Pueblos de España - PCPE

sábado, 13 de agosto de 2022

#hemeroteka #indarkeriamatxista #festak | Ziztaden aurka mobilizatu dira Donostian

Itaiak antolatutako ziztaden aurkako manifestazioa //

Ziztaden aurka mobilizatu dira Donostian.

Beñat Parra | Irutxuloko Hitza, 2022-08-13

https://irutxulo.hitza.eus/2022/08/13/ziztaden-aurka-mobilizatu-dira-donostian/ 

Hamarnaka lagun mobilizatu dira larunbat eguerdian Donostian, ziztada bidezko eraso matxistak salatzeko eta eraso horien aurkako “neurri eraginkorrak” eskatzeko. Donostiako Itaia antolakundeak deituta egin dute manifestazioa, ‘Ziztadarik ez! Erasoen aurrean babesa antolatu’ lelopean. Bulebarretik abiatu dira 12:30ean, eta han bertan egin dute amaierako irakurketa.

Itaiakoek salatu dutenez, “ziztadek, eta horrek sortutako beldurrak, sozializatzeko espazioetan emakumea uneoro babesgabe sentitzera edo zuzenean bertan ez egotera bultzatzen du”, eta gaineratu dute ” jai giroa emakumeen aurkako erasoak areagotu eta normalizatzeko” testuinguru egokia dela. Era berean, gogorarazi dute Euskal Herrian ziztada bidezko 100 erasotik gora salatu dituztela dagoeneko.

Bestalde, salatu dute erakundeek ziztadekin amaitzeko borondate falta handia dutela: “Egiten duten bakarra jaietan polizia gehiago jartzea eta hori normalizatzea da”. Horrez gain, “indarkeria matxistaren aurpegi guztiei” aurre egin behar zaiela aldarrikatu dute.

viernes, 12 de agosto de 2022

#hemeroteka #indarkeriamatxista #festak | Itaiak ziztaden aurkako manifestazioa antolatu du bihar eguerdian Bulebarrean

Sexu erasoa salatzeko egindako elkarretaratzea Donostian //

Itaiak ziztaden aurkako manifestazioa antolatu du bihar eguerdian Bulebarrean.

Itutxuloko Hitza, 2022-08-12

https://irutxulo.hitza.eus/2022/08/12/itaiak-ziztaden-aurkako-manifestazioa-antolatu-du-bihar-eguerdian-bulebarrean/ 

Aste Nagusia hastear dago eta Itaiak, bihar eguerdian, ziztaden aurkako manifestazioa antolatu du Bulebarrean. Agerraldia 12:30etan izango da eta mugimendu Feministak adierazi duenez, “Aste Nagusia erasoak emateko testuinguru egokia izanik, indarkeria matxista forma ororen aurrean jarrera irmoa erakutsi eta antolatzeko beharra azpimarratzeko aterako gara”. Itaiak erabili duen leloa “Ziztadarik ez! erasoen aurrean babesa antolatu” izango da.

miércoles, 25 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica | Zizek cree que la solución al Covid-19 es el comunismo: publica un libro sobre la pandemia

Imagen: El Español / Slavoj Zizek
Zizek cree que la solución al Covid-19 es el comunismo: publica un libro sobre la pandemia.
El célebre filósofo apunta a que el Covid-19 es "un golpe de Kill Bill al capitalismo" y que la solución es fundar un nuevo comunismo apoyado en la solidaridad y la ciencia.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2020-03-25
https://www.elespanol.com/cultura/20200325/zizek-solucion-covid-19-comunismo-publica-libro-pandemia/477452876_0.html

El filósofo, sociólogo y agitador cultural Slavoj Zizek lo tiene claro: la respuesta al Covid-19 es el comunismo. Así lo detalla en su nuevo ensayo-exprés '¡Pandemia! El Covid-19' sacude al mundo: en este libro, recién lanzado, apunta que este virus ha puesto en evidencia que ya vivíamos con otro virus dentro, metido en los huesos, normalizado en todas nuestras estructuras vitales. El capitalismo. Señala que, mientras miles de personas mueren en todo el mundo a causa de esta infección, lo que sigue quitando el sueño a los grandes empresarios y estadistas es cómo afectará esta situación a la economía (ya saben: conceptos como "recesión" o "falta del crecimiento del PIB").

Siente el filósofo que esta confusión se basa en que la economía se sustenta en el consumo y en la obsesión por lo material. Pide que, aprovechando esta crisis, nos libremos de la "tiranía del mercado". Que reinventemos nuestro propio mundo. Recuerda que vivimos en un momento en el que "el mayor acto de amor es mantenerse alejado del objeto de su afecto". En un momento en el que los gobiernos demuestran que de repente pueden generar miles de millones, a pesar de haber sido "conocidos por sus despiadados recortes en el gasto público". En un momento en el que "el papel higiénico se convierte en una mercancía tan preciosa como los diamantes".

Un nuevo comunismo
¿La respuesta? De nuevo, una nueva forma de comunismo que evite un descenso a la barbarie global. Zizek lo vende, como siempre, con su provocación innata y con sus guiños a la cultura popular, de Quentin Tarantino a HG Wells pasando por Hegel y Marx. En fin: sus cosas. Cuenta que el coronavirus es un golpe "a lo Kill Bill" al sistema capitalista que está sacando a la luz la basura que guardábamos debajo de la alfombra: la histeria colectiva, las noticias falsas, la conspiranoia y el racismo.

“La bien fundamentada necesidad médica de establecer aislamientos ha hecho eco en las presiones ideológicas para establecer límites claros y mantener en cuarentena a los enemigos que representan una amenaza a nuestra identidad. Pero tal vez otro -y más beneficioso- virus ideológico se expandirá y tal vez nos infecte: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá de la nación-Estado, una sociedad que se actualice con solidaridad global y cooperación", ha escrito en un artículo sobre la misma cuestión.

Ha detallado Zizek que "han resonado especulaciones que apuntan a la caída del comunismo en China, de la misma forma que Gorbachov dijo que la tragedia de Chernobyl llevó al fin del comunismo soviétivo", pero que la paradoja es la siguiente: "El coronavirus también nos obliga a reinventar el comunismo basándonos en la confianza en las personas y la ciencia”.

Indica que, cuando salgamos de ésta, no seremos tan alegres con los parques, los baños públicos o las barandillas. Ni siquiera nos tocaremos del mismo modo la boca o los ojos a nosotros mismos: "No son sólo el Estado y sus agentes quienes nos controlarán, también debemos aprender a controlarnos y disciplinarnos a nosotros mismos. Tal vez sólo la realidad virtual se considere segura, y moverse libremente en espacios abiertos será limitado a islas pertenecientes a los ultraricos”.

No existen los liberales
Algo bueno tendrá todo esto, señala: la muerte de los cruceros -ese "lujo obsceno"- y la debilitación en la producción de automóviles -lo que nos llevará, dice, a buscar vías alternativas de movilización, posiblemente más sanas para el planeta-.

“En un reciente discurso, el primer ministro húngaro Viktor Orban dijo: ‘No existe el ser un 'liberal'. Un liberal no es más que un comunista con un diploma’. ¿Qué pasa si lo contrario fuese cierto? ¿Y si consideramos ‘liberales’ a todos los que se preocupan por nuestra libertad y 'comunistas’ a todos los que consideran que podemos salvar esas libertades sólo con cambios radicales desde que el capitalismo global se acerca a una crisis?", lanza en su artículo.

"Entonces deberíamos decir que, hoy, aquellos que aún se reconocen como comunistas son liberales con diploma, liberales que realmente estudiaron por qué nuestros valores liberales están bajo amenaza y se dieron cuenta que sólo el cambio radical los puede salvar”, concluye Zizek.

lunes, 7 de octubre de 2019

#hemeroteca #mujeres #sexualidad | La guerra de orgasmos la ganó Alemania oriental

Imagen: El País / Dos modelos en Berlín en 1960
La guerra de orgasmos la ganó Alemania oriental.
¿Disfrutan las mujeres más de sus relaciones en países socialistas? Las diferencias entre la RDA y la RFA son un ejemplo de cómo el capitalismo afecta a la sexualidad.
Kristen Ghodsee | El País, 2019-10-07
https://elpais.com/elpais/2019/10/04/ideas/1570201563_930103.html

Durante cuatro décadas, las dos Alemanias siguieron caminos distintos, sobre todo en lo que respecta a la construcción de masculinidades y feminidades ideales. En Alemania Occidental se abrazó el capitalismo, los roles de género tradicionales y el modelo del matrimonio monógamo burgués en el que el hombre es el sostén de la familia y la mujer es ama de casa. En el Este, el objetivo de la emancipación de las mujeres, combinado con la escasez de mano de obra, llevó a una incorporación masiva de aquellas a la población activa. Como explicaba la historiadora Dagmar Herzog en su libro ‘Sex after Fascism’ (‘El sexo tras el fascismo’), publicado en 2007, en Alemania del Este el Estado promovió activamente la igualdad de género y la independencia económica de las mujeres como características distintivas del socialismo, en un intento de demostrar su superioridad moral por encima del Occidente democrático y capitalista. Ya a principios de la década de 1950, se animaba desde las publicaciones estatales a los varones alemanes a participar en el trabajo doméstico, compartiendo así la carga del cuidado de la descendencia de forma más equitativa con sus esposas cuando estas también trabajasen a jornada completa.

Según la profesora de Estudios Culturales Alemanes Ingrid Sharp, en Alemania del Este se creó una situación en la que las mujeres ya no dependían de los hombres, y esto les proporcionaba una sensación de autonomía, lo cual redundaba en un comportamiento masculino más generoso en la cama. Si las novias y esposas de Alemania Occidental se sentían insatisfechas con el desempeño sexual de sus compañeros masculinos no tenían demasiadas opciones, pues como dependían económicamente de sus parejas lo máximo que podían hacer era intentar convencerlos para que fuesen más atentos con sus necesidades. En el Este, los hombres que deseaban mantener relaciones con mujeres no podían comprar el acceso a ellas con dinero, por lo que tenían incentivos para mejorar su comportamiento. (...) En 1984, Kurt Starke y Walter Friedrich publicaron un libro con los resultados de sus investigaciones sobre el amor y la sexualidad entre sus compatriotas menores de 30 años. Así, descubrieron que la juventud de la RDA, tanto hombres como mujeres, estaba muy satisfecha con su vida sexual: dos tercios de las jóvenes afirmaban llegar al orgasmo “casi siempre” y un 18% “con frecuencia”. Starke y Friedrich sostenían que estos niveles de satisfacción personal en la cama eran resultado de la vida socialista: “La sensación de seguridad social, el equilibrio en cuanto a responsabilidades educativas y profesionales, la igualdad de derechos y de posibilidades a la hora de participar en la vida social y determinar su curso (...)”.

En una encuesta de prácticas sexuales femeninas realizada por el Gewis-Institut de Hamburgo para Neue Revue, el 80% de las alemanas orientales respondió que siempre llegaba al orgasmo, en comparación con el 63% de las occidentales. (...) El contexto [de este estudio] era la pugna ideológica entre el Este y Occidente: una guerra fría que se libraba en el campo de batalla de la sexualidad y en la que el potencial de orgasmos sustituía a la capacidad nuclear. Efectivamente, Sharp explica que la continua vinculación que hacían los sexólogos del Este entre el mayor disfrute sexual de las mujeres de la RDA y su independencia económica y su confianza en sí mismas suponía una amenaza para la sensación de seguridad de Alemania Occidental. La respuesta de los medios occidentales contra la idea de que en el Este pudieran tener algo mejor fue contundente y dio paso a lo que Sharp llamó la “Gran Guerra de los Orgasmos”. Los continuos debates sobre las comparaciones entre los niveles de satisfacción sexual de las dos Alemanias animaron a los historiadores Paul Betts y Josie McLellan a explorar el tema con mayor profundidad en su libro ‘Love in the Time of Communism’ (‘El amor en los tiempos del comunismo’), donde se disecciona el tema a lo largo de 239 páginas. Betts y McLellan confirman la idea de que la independencia económica femenina contribuyó a crear una forma de sexualidad única, no mercantilizada, tal vez más “natural” y “libre”, que floreció en el Este y que permite afirmar que, si bien la teoría de la economía sexual proporciona una descripción adecuada de los mercados del sexo, esta solo es aplicable a las sociedades capitalistas. Sin embargo, como apuntan estos autores, otros factores contribuyeron a las diferencias entre las culturas sexuales. En primer lugar, la Iglesia desempeñaba un papel mucho más importante en la regulación de la moral y la sexualidad en Occidente que en el Este, secular y ateo (aunque es importante señalar que el estudio de 1984 realizado por Starke y Friedrich no encontró diferencias entre las respuestas de las ateas y las de quienes profesaban alguna religión). En cualquier caso, resulta incontestable que la cultura de Alemania Occidental abrazó los patrones de género tradicionales de las Iglesias católica y protestante en mucha mayor medida que la cultura de la Alemania Oriental. En segundo lugar, la naturaleza autoritaria del régimen de la RDA restringía el acceso a la esfera pública, por lo que su ciudadanía respondió retirándose al ámbito privado, donde se construyeron vidas íntimas, acogedoras y ajenas a la ideología en las que refugiarse de la omnipresencia del Estado en todos los demás planos. En tercer lugar, en el Este había mucho menos que hacer en comparación con las distracciones comerciales de Occidente, por lo que probablemente la gente dispusiera de más tiempo para dedicarlo al sexo. Y, por último, el régimen de la RDA animaba al disfrute de la vida sexual como medio para distraer a sus habitantes de la monotonía y de las relativas privaciones de la economía socialista, así como de las restricciones en los desplazamientos.

(...) La idea que se tenía del sexo en Alemania del Este sigue resultando conservadora cuando la comparamos con los estándares actuales. Los gais y las lesbianas, aunque no sufrían una persecución abierta, llevaban vidas limitadas, confinadas a la esfera privada. Y, por mucho que el Estado intentase convencer a los hombres de que echasen una mano en casa, las mujeres seguían realizando la mayoría del trabajo doméstico. Pese a la disponibilidad de anticonceptivos y a que el aborto era legal, la RDA, al igual que otros Estados socialistas, seguía manteniendo una fuerte política de fomento de la natalidad: la maternidad se consideraba un deber y los socialistas tendían a ver el sexo como algo que acabaría por llevar al matrimonio y a los bebés. Por último, aunque el sexo placentero se veía como algo deseable para ambos géneros, el Estado nunca estuvo a favor de la promiscuidad descontrolada ni del sexo “hedonístico”: se consideraba que el sexo era una expresión de amor y cariño entre camaradas iguales.

Kristen Ghodsee, etnógrafa, es profesora de Estudios de Rusia y Europa del Este en la Universidad de Pensilvania (EE UU) y autora de varios libros. Este es un extracto de ‘Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo’, que publica Capitán Swing este 7 de octubre.

#libros #mujeres #sexualidad | Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo

Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo / Kristen Ghodsee.
Madrid : Capitán Swing, 2019 [10-07].
220 p.
ISBN 9788412064407 / 18,50 €

/ ES / ENS
/ Capitalismo / Europa del Este / Mujeres – Conducta sexual / Poscomunismo / Sexo / Sexualidad / Socialismo

En un artículo de opinión ingenioso e irreverente que se volvió viral Kristen Ghodsee argumentó que las mujeres tenían mejor sexo en el socialismo. La respuesta fue tremenda: expresó claramente algo que muchas mujeres habían sentido durante años: el problema está en el capitalismo, no en nosotras. Una investigación que explora enérgica y profundamente por qué el capitalismo es malo para las mujeres y cómo, cuando se desarrolla correctamente, el socialismo conduce a la independencia económica, a mejores condiciones laborales, a un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida y, sí, a un mejor sexo.

Kristen Ghodsee.
Es una galardonada autora y etnógrafa que ha pasado los últimos treinta años estudiando las experiencias vividas en el socialismo y postsocialismo en Europa del Este. Se ha especializado en el estudio de la vida cotidiana bajo el socialismo y el postsocialismo, los efectos de género de las transformaciones posteriores a la Guerra Fría y el examen etnográfico de la memoria y la nostalgia en Europa del Este.

jueves, 3 de octubre de 2019

#hemeroteca #mujeres #sexualidad | Kristen Ghodsee, autora y etnógrafa: Por qué el capitalismo se cargó el orgasmo femenino

Imagen: El Diario / Una pareja hetero de la Alemania Oriental en 1975
Kristen Ghodsee, autora y etnógrafa: Por qué el capitalismo se cargó el orgasmo femenino.
En ‘Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo’, Kristen Godsee señala al capitalismo como yugo principal de la mujer y destaca algunos aspectos del socialismo de Estado en materia de género. Según la intelectual, todo se basa en la seguridad social porque una sociedad que no castigue a la mujer por tener hijos, ni devalúe su trabajo, provocará que sean más felices y disfruten de su sexualidad sin que esta sea un activo comercial.
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2019-10-03
https://www.eldiario.es/cultura/libros/capitalismo-cargo-orgasmo-femenino_0_948055932.html

En la última huelga por el día internacional de la mujer, Ciudadanos rehusó participar porque, en su opinión, ser feminista no es incompatible con ser capitalista. O, en otras palabras, porque faltar a trabajar el día 8 de marzo es un gesto ideológico que no ayuda a la igualdad. Como si el terreno laboral y los cuidados domésticos no fuesen dos de los principales nichos de machismo, al menos, en la sociedad occidental.

Si la escritora y etnógrafa estadounidense Kristen Ghodsee hubiese escuchado a Rivera y a Inés Arrimadas en la víspera de la marcha feminista, se hubiera echado a temblar. Hace un par de años, ella misma fue atacada por el ala republicana y las defensoras del feminismo liberal por una columna en The New York Times titulada ¿Por qué las mujeres tuvieron mejor sexo bajo el socialismo?

La premisa quedaba bastante clara en las siete palabras de la cabecera y no faltó quien la quiso echar a los leones sin siquiera haberse leído el artículo. Estalinista y defensora de los gulags fueron las acusaciones más suaves. Pero, lejos de sucumbir a la presión, Ghodsee convirtió la pieza de opinión en un ensayo de 200 páginas que llega a nuestro país de la mano de Capitán Swing.

Partiendo de la base de que el sexo y el cuerpo femenino hace tiempo que abandonaron la esfera privada, y que incluso los orgasmos fingidos son políticos, la autora encuentra en el capitalismo el peor yugo para la mujer. Su teoría es que, "cuando se desarrolla correctamente", el socialismo conduce a la independencia económica, al equilibrio entre el trabajo y la vida, a mejoras laborales "y, sí, a un mejor sexo".

"Hay evidencias empíricas de que, en el contexto de la Alemania Oriental y Occidental, las mujeres de la RDA indicaron niveles mucho más altos de satisfacción sexual que las mujeres de la RFA", explica la autora a eldiario.es. En concreto, dos tercios de las jóvenes afirmaban llegar al orgasmo "casi siempre" y un 18% "con frecuencia".

Ghodsee lleva dos décadas estudiando el impacto cotidiano y los trastornos sociales, políticos y económicos posteriores a la caída del Muro de Berlín en 1989 y su conclusión siempre es la misma: con la entrada del libre mercado, todos los avances que la mujer consiguió bajo el paraguas del socialismo se fueron a pique. Incluidos los del sexo.

Uno de los conceptos más controvertidos que derivó del libre mercado, según ella, fue la economía sexual. Mientras que en el capitalismo el sexo de las mujeres es un activo que se ven obligadas a vender o regalar para satisfacer sus necesidades básicas, en el socialismo pueden satisfacerlas por sus propios medios y, por ende, serán menos reticentes a venderlo y "más dispuestas estarán a disfrutarlo por placer".

Otros factores que devaluarían el sexo en los estados socialistas son la disponibilidad de anticonceptivos y el aborto legal. Sin embargo, tampoco obvia el papel de Stalin y otros líderes soviéticos en la restricción de todos esos derechos, además de cercenar otros: "Los gobiernos del socialismo de Estado reprimieron los debates sobre acoso sexual, la violencia doméstica y la violación".

Quien crea que Ghodsee llega a esta conclusión a través de un cúmulo de frivolidades, se equivoca. Su ensayo se cuida de parecer un "tratado académico", pero incluye sucesos históricos, encuestas, conceptos económicos y textos sociológicos del siglo XX que conforman de todo menos una lectura ligera. Como hay aspectos que nos llevaría decenas de miles de palabras explicar, qué mejor que los aborde ella misma de su puño y letra.

- Ha tenido que explicar en numerosas ocasiones que no aboga por volver a un sistema como el soviético. ¿Por qué cree que la lucha contra el sistema capitalista se relaciona enseguida con los estados totalitarios?

- ¡Gracias! No estoy defendiendo de ninguna manera volver al socialismo de Estado del siglo XX, y me frustra cuando los críticos intentan definir el libro como una especie de nota nostálgica por el totalitarismo. Hay políticas que han sido aprobadas en países que no son estrictamente socialistas, más bien capitalistas (Europa occidental, Canadá o Australia), y podríamos aprender de ellos en EEUU.

Dondequiera que miremos, el capitalismo contemporáneo está flaqueando. Las políticas de austeridad han destruido vidas y han creado una carga increíble para las mujeres y las familias. Durante demasiado tiempo hemos vivido en un mundo donde las ganancias son más importantes que las personas. Mi libro aboga por un mundo donde las personas y el planeta sean más importantes que las ganancias. Algunas personas dirán que esta es una idea utópica, pero creo que es una visión necesaria para nuestro futuro político y económico colectivo.

- Sin embargo, admite que muchas de las políticas de igualdad conseguidas por el socialismo fueron inmediatamente aplastadas por los hombres que entraban al poder, como Stalin con el aborto. ¿Funcionaba el patriarcado en Europa del Este de forma más velada?

- El patriarcado nunca desapareció en el Este, pero su poder se vio atenuado por la independencia económica y un compromiso fundamental con la emancipación de las mujeres (aunque fuera solo teórica). Aunque no lograron que los hombres contribuyeran al cuidado de los niños y al trabajo doméstico, intentaron apoyar a las mujeres ampliando la red de seguridad social para proporcionar estos servicios públicamente.

En las sociedades capitalistas, el trabajo de las mujeres en el hogar no tiene valor en la economía formal, y los capitalistas pueden aumentar sus ganancias porque las mujeres dan a luz y crían a la próxima generación de trabajadores y contribuyentes de forma gratuita. Piensa en las políticas de austeridad. Cuando el trabajo de cuidar a los niños, a los enfermos y a los ancianos ahora ocurre en el hogar, la carga de ese trabajo recae sobre los hombros de las mujeres.

Por lo tanto, el patriarcado en las sociedades capitalistas es mucho más insidioso que el patriarcado en las sociedades donde hay más provisión pública de servicios sociales.

- ¿Y por qué no sobrevivieron esas políticas socialistas tras la caída del Telón de Acero?

- Porque la transición del socialismo al capitalismo requirió despidos masivos y los estados obligaron a las mujeres a regresar al hogar para ser amas de casa, adonde supuestamente pertenecían. Al abandonar el compromiso con la igualdad de género y las garantías de empleo al mismo tiempo, los estados post-socialistas podrían reducir efectivamente la fuerza laboral a la mitad.

En los países capitalistas, las mujeres siempre han servido como un ejército de reserva de trabajo cuando es necesario, y no importa lo que quieran o no. Las mujeres de Europa del Este fueron en gran medida víctimas del proceso de transición porque los estados podían reducir sus números oficiales de desempleo al reclasificarlas como "amas de casa". En muchos estados, esta fue una política abierta e intencionada que devastó a las mujeres que habían trabajado durante toda su vida.

- Hablemos ahora de la temática del libro y una de las teorías que más ha escamado en su país: el sexo femenino como moneda de cambio para conseguir amor, compromiso y/o manutención. ¿De qué manera ese intercambio sigue existiendo en los países occidentales?

- Sé que esto es muy controvertido, pero claro que todavía existe, y especialmente en los Estados Unidos. La teoría económica sexual tiene muchos problemas, pero lo que me interesa es que la idea del "intercambio sexual" es esencialmente la misma que la crítica socialista del siglo XIX sobre el efecto del capitalismo en las relaciones románticas.

En las sociedades que ponen toda la carga del trabajo de cuidado en las mujeres, ellas tendrán dificultades para combinar el trabajo y la vida familiar. Esto las obliga a depender económicamente de los hombres y esa dependencia a menudo crea una situación en la que las mujeres mismas se convierten en un tipo de mercancía. Los socialistas han hablado de esto durante más de 150 años, pero el problema no ha desaparecido.

Por lo tanto, mi argumento es muy simple pero importante: cuando las mujeres pueden atender sus propias necesidades materiales y las de sus hijos, y ya no dependen económicamente de los hombres, tienen la libertad de dejar relaciones heterosexuales infelices o abusivas o insatisfactorias, si es que las tienen. Esa autonomía básicamente permite una relación más igualitaria con los hombres y más libertad en la sociedad.

- Habla del intercambio sexual dentro del matrimonio. Como Silvia Federici, ¿lo considera más alienante que otras transacciones explícitas y monetarias como la prostitución?

- El trabajo sexual es trabajo. Es un intercambio abierto de fuerza de trabajo. En este caso, servicios sexuales por un salario monetario. Una vez que se transfiere el dinero, se puede reutilizar en la economía para todos los demás bienes y servicios. El trabajo sexual, por supuesto, existía antes del capitalismo.

Pero las mujeres pueden intercambiar el acceso a su sexualidad por una remuneración no monetaria (cena, bebidas, ropa, un anillo de bodas) y estas cosas no se convierten fácilmente en dinero para su uso en el resto de la economía. La mercantilización de la sexualidad no es una transacción negociada explícitamente, sino un conjunto de expectativas sociales cambiantes sobre las cosas que las mujeres pueden o deberían o podrían exigir a cambio del acceso a su sexualidad.

- Por último, ¿qué opina de la defensa del feminismo ‘mainstream’? Es decir, al que ha engullido el capitalismo.

- Ciertamente el capitalismo se ha tragado el movimiento feminista dominante. Creo que todas las feministas deberían ser socialistas si quieren que el gobierno intervenga para corregir las deficiencias del mercado libre en términos de la devaluación del trabajo de los cuidados.

Los mercados libres solo pueden empoderar a las mujeres sin hijos. Y tal vez es por eso estamos viendo una disminución tan profunda de las tasas de natalidad en los países capitalistas avanzados.

Las mujeres saben que su trabajo de cuidado es esencialmente inútil en una economía capitalista moderna, por lo que eligen limitar o renunciar a la maternidad. Pero si las mujeres quieren tener hijos y alguna forma de independencia económica, necesitarán la ayuda de políticas sociales progresivas implementadas por el estado. En definitiva, creo que el feminismo necesita socialismo si quiere trabajar para todas las mujeres.

domingo, 7 de julio de 2019

#hemeroteca #gais #vih #testimonos | Nureyev, el bailarín exquisito

Google Imágenes / Rudolf Nureyev //

Nureyev, el bailarín exquisito.

Fue tan grande su talento como su rebeldía. En una época, la Guerra Fría, en que la Unión Soviética controlaba cada paso de sus estrellas, Nureyev creó más de un quebradero de cabeza a la KGB.
Eva Melús | La Vanguardia, 2019-07-07
https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20190707/47311662932/nureyev-bailarin-exquisito.html

Rudolf Nureyev habría podido ser uno de esos genios que viven y mueren en la sombra. “Jovencito, usted puede llegar a ser un bailarín brillante, aunque también puede ser que no llegue a nada, que es lo más probable”, le dijo Vera Kostrovitskaya, profesora de la Academia Vaganova. Nureyev no tardó en ganar fama de genio innato, ingobernable y excéntrico. Necesitó tan solo tres años para llegar a ser solista del ballet Kirov, y tres años más tarde, ya convertido en una estrella, viajó a París en la primera gira que la compañía realizaba por Occidente.

El pequeño Rudik nació el 17 de marzo de 1938 en un tren que cruzaba Siberia. Su madre, Farida Nourievnai (“Nureyev” fue la transcripción errónea que se hizo en Occidente del apellido), viajaba con sus tres hijas, Rosa, Lielia y Rezida, para reunirse en Vladivostok con su marido, Jamet, soldado del Ejército Rojo. Rudik nunca se llevó bien con su padre, un tártaro musulmán que comulgaba con la faceta más autoritaria del régimen comunista. La familia vivía en una pequeña población rural de los Urales, en un miserable cuartucho de 16 metros cuadrados.

El 31 de diciembre de 1944, Farida se permitió el pequeño lujo de llevar a sus cuatro hijos al ballet que actuaba en el Teatro de Ufá. Para el pequeño Rudik, con tan solo seis años, fue una revelación. “En ese momento ya no pude pensar en otra cosa que en ser bailarín. Me sentí poseído, llamado a serlo”, escribiría en su autobiografía. Desde entonces, el niño brincaba de una silla a otra imaginando que la cabaña era un teatro. Su padre, que regresó de la guerra poco después, trató de quitarle la idea de la cabeza a golpes. Fue imposible.

A falta de una alternativa mejor, Nureyev empezó a bailar en un grupo de danzas folclóricas. Tenía 15 años cuando recibió las primeras clases básicas de danza clásica de Ana Udaltsova, que le aconsejó que buscara una buena escuela en Leningrado (hoy San Petersburgo). Aquello era algo impensable para una familia que apenas subsistía. Sin embargo, dos años después su grupo de danzas viajó a la ciudad. El director de la compañía Kirov, Konstantin Sergeyev, se fijó en él de inmediato y le ofreció una beca.

Nureyev estudió varios años junto a Alexander Pushkin. Pushkin incluso acogió al principiante en su casa. Su mujer, Xenia, una exbailarina que no tardó en obsesionarse con el joven, lo convirtió en su amante y le encarriló en una educación exquisita, descubriéndole el arte. Con el tiempo, Nureyev aceptaría su homosexualidad, pero Xenia fue la primera de sus muchas amantes femeninas.

Su tendencia sexual, conocida por el Partido Comunista, le puso en el punto de mira. Pero aun así, en 1961 se le permitió viajar a París para participar en la primera gira por Occidente del Kirov. Los bailarines rusos, siempre controlados por el KGB, tenían prohibido relacionarse con extranjeros. En ese sentido, Nureyev resultó un incordio: el bailarín se lanzó ávido a las largas noches de París. Se enamoró de un bailarín occidental e intimó con la chilena Clara Saint, nuera del escritor André Malraux, entonces ministro de Cultura francés.

Del mismo modo, París se rindió al artista, estrella del montaje. Pero el KGB decidió apartarlo de la gira y enviarle a Rusia. Nureyev sabía que, si eso ocurría, nunca más le permitirían bailar fuera de su país. Ahí acabaría su gloria. Ayudado por Saint, escapó de los vigilantes que le custodiaban en el aeropuerto parisiense de Le Bourget y corrió hacia la policía gala pidiendo asilo político. Una silla vacía fue juzgada en Rusia, y se condenó al joven a siete años de cárcel por alta traición.

En Francia, la compañía del marqués de Cuevas –chileno afincado en París y marido de una Rockefeller– contrató a Nureyev. Unos meses después, este conoció a la bailarina británica Margot Fonteyn, que sería su gran pareja artística durante más de quince años. También comenzó por entonces surelación con el bailarín danés Eric Bruhn, con quien vivió un romance tan intenso como accidentado.

Nureyev podía ser insufrible. “Mejor cien Callas que un Nureyev”. Pero también era un genio, tan exigente consigo mismo como con los demás. Sus potentes saltos en el aire, su sensibilidad y su imaginación como coreógrafo eran únicos. En 1983 fue nombrado director del Ballet de la Ópera de París, pero esta fructífera etapa acabó abruptamente en 1989, cuando se negó a regresar de Estados Unidos porque estaba representando el musical 'El rey y yo'.

Su épica huida del KGB y su arrolladora personalidad le convirtieron en una celebridad. Acaparaba portadas en la prensa, e incluso llegó a protagonizar películas. Aunque Nureyev nunca olvidó Rusia ni dejó de temer una venganza de la policía soviética. Solo en 1987, durante la etapa Gorbachov, se le permitió visitar a su madre, que estaba muy enferma y moriría al año siguiente. No sería rehabilitado en su país hasta 1998, ya póstumamente.

Pero lo que acabó con él fue el sida. Si bien Nureyev siempre negó la evidencia, las posibles dudas al respecto de su afección se despejaron con su última aparición pública, a finales de 1992, cuando recibió la distinción de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en el Palacio Garnier de París. Su demacrado aspecto y la necesidad de apoyarse en dos bailarines para caminar llenaron las portadas de los diarios. Fue enterrado en el cementerio ruso de Sainte Geneviève ­des ­Bois, cerca de París.

martes, 28 de agosto de 2018

#hemeroteca #memoria | ‘Good Bye, Lenin!’ en el geriátrico

Imagen: El País / Recreación de un salón de la Alemania comunista en el geriátrico
‘Good Bye, Lenin!’ en el geriátrico.
La recreación de escenarios típicos de la RDA se emplea en Dresde para ayudar a residentes con demencia.
Ana Carbajosa | El País, 2018-08-28
https://elpais.com/cultura/2018/08/27/actualidad/1535395834_031495.html

La singular versión geriátrica de 'Good Bye, Lenin!' nació en Dresde por culpa de una motocicleta. Un buen día, el director de Alexa, residencia de ancianos del este de Alemania decidió montar un cine. Para el estreno, quisieron hacer algo especial y al director, Gunter Wolfram se le ocurrió traer una moto Troll, de esas que fueron tan populares en tiempos de la RDA. Entonces, sucedió algo muy especial; algo que cambiaría la vida del centro y de sus habitantes.

Muchos ancianos, la mayoría afectados por la demencia, habían tenido una moto similar en casa hacía años y empezaron a recordar excursiones que habían hecho con amigos y romances de novietes sobre dos ruedas. Wolfram comprendió que había sucedido algo espectacular, que al entrar en contacto con objetos de aquel pasado, los pacientes revivían esa época que en Alemania se borró de un día para otro. “Empezamos a ver que surgían recuerdos y habilidades de antes de enfermar. Notamos que gente con demencia severa perdía agresividad”. En aquel estreno, lo de menos fue el cine; el gran éxito fue sin duda la moto.

Animado por aquella experiencia, Wolfram decidió decorar una habitación como hubiera sido hace 50 años en la Alemania del Este. Allí, los residentes podrían desarrollar algunas de las rutinas que hacían entonces, como encender la estufa de carbón de hierro, limpiar los zapatos, cocinar con los cacharros de la época o cantar las canciones de entonces.

En total hay dos habitaciones del recuerdo. Una ambientada en los años sesenta y otra de los setenta. Un papel psicodélico en tonos naranjas y marrones cubre las paredes de la setentera. Hay también una butaca, una radio, una lámpara, un salero de plástico, un barreño para cocinar, una batidora manual, un sifón… tal cual podía haber estado en un cuarto de estar cualquiera en la Alemania dividida. En la de los sesenta se ha recreado un ultramarinos con estanterías que guardan productos con marcas de entonces. Detergente, pan ruso, sopa precocinada… A la entrada de las salas, una ristra de andadores aparcados.

Como muchas otras residencias, Alexa ha sufrido de lleno los efectos de la curva demográfica alemana. Si hace 10 años la mayoría de los internados eran personas con problemas de movilidad, “en los últimos tres o cuatro años nos hemos encontrado con más gente con demencia”. Ahora, de las 130 personas que viven en el centro, el 80% padece algún tipo de demencia. “Tenemos gente que no reconoce dónde está o que quiere salir corriendo porque cree que llega tarde al trabajo o a recoger a los niños. Tuvimos que adaptarnos a la nueva realidad”, explica Wolfram. Fue entonces cuando surgió la idea del cine.

Los que participan en el programa de las salas del recuerdo hacen el hatillo por la mañana y pasan el día en ese particular túnel del tiempo. Uno de ellos es Werner Mehlhorn. Tiene 97 años y trabajó en una fábrica de motores. Él piensa que “ahora solo se habla de la Stasi y cosas así, pero cada sistema tiene sus ventajas y sus inconvenientes”. Aunque asume que la RDA tenía que acabar. “Yo quiero una Alemania unida”. Su memoria a largo plazo funciona como un reloj. “Esto no cura la demencia, pero allí hacen cosas y están más contentos”. A veces, incluso, algunos pacientes les explican a los jóvenes enfermeros cómo funcionan los viejos aparatos. “Su autoestima mejora y la relación con los cuidadores se vuelve más horizontal”, cuenta Wolfram, quien reconoce que no dispone de estudios científicos que avalen su proyecto. El director, que lleva 12 años en este centro privado financiado parcialmente por las mutuas de los trabajadores alemanes, asegura que simplemente observa que funciona y que por eso sigue adelante.

Stefanie Wiloth, investigadora del Instituto de Gerontología de la Universidad de Heildelberg explica que “sí hay evidencias de que conectando con aspectos de la biografía de las personas con demencia, se pueden generar emociones positivas”. Y añade: “Se trata de activar sus recursos sociales y emocionales, de revivir las memorias positivas de su pasado y hacerles sentir que la demencia no sólo supone pérdidas; es decir, de mejorar su calidad de vida”.

El muro cayó de un día para otro, y con él, un mundo de certezas incuestionables saltaron por los aires. Millones de ciudadanos tuvieron que adaptarse a marchas forzadas a un nuevo sistema de valores. La virtud, la disciplina, la lealtad… fue como si todo lo aprendido adquiriese de repente otro significado. La autoestima colectiva se resintió y en el plano individual, cada uno hizo su transición como pudo, con los mimbres psicológicos disponibles. Por eso, no es difícil comprender que los mayores experimenten una cierta sensación de confort cuando se reconocen en su antigua cotidianidad.

Y TAMBIÉN…
Dogmatismo y aislamiento de los exiliados españoles en la RDA.

Aparece en Francia el primer trabajo específico y exhaustivo sobre la vida de los comunistas españoles en la extinta Alemania Oriental.
Cristian Segura | El País, 2017-08-22
https://elpais.com/cultura/2017/08/20/actualidad/1503222486_958082.html

domingo, 1 de julio de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #historia | Pioneros en la lucha por la emancipación: la Revolución rusa y la homosexualidad

Imagen: Izquierda Diario / Ilustración de Juan Artacho
Pioneros en la lucha por la emancipación: la Revolución rusa y la homosexualidad.
Luego de la revolución, Rusia fue el primer país del siglo XX en despenalizar la homosexualidad. No es exageración decir que fueron pioneros en el mundo. Un breve repaso por esta historia y la manera en que fue relegado y recuperado este legado.
Rodrigo López | Izquierda Diario, 2018-07-01
http://www.izquierdadiario.es/Pioneros-en-la-lucha-por-la-emancipacion-la-Revolucion-rusa-y-la-homosexualidad

En diciembre de 1976, en la revista ‘Critique Communiste’, Jean Nicolas, militante de la Liga Comunista Revolucionaria y activista gay del Frente de Acción Revolucionaria Homosexual, escribía “La cuestión homosexual”. Allí describía tres “etapas” en la lucha por la emancipación gay.

La primera generación corresponde a lo que podríamos denominar los “pioneros” de lo homosexual. En los ‘70 y ‘80 del siglo XIX se asistió a una progresiva medicalización de la homosexualidad que agruparía a un conjunto de prácticas sexo-afectivas bajo una etiqueta identitaria (homosexual), para diferenciarlas de (y subordinarlas a) aquellas que mejor se acomodaban a los fines de fortalecer la familia nuclear como ámbito privilegiado de la reproducción (la heterosexualidad). Como sostiene Zabiur, figuras como Karl Ulrichs o Magnus Hirschfeld son parten de un movimiento aun en formación cuya principal meta era la despenalización de la homosexualidad. Se inscribieron en el paradigma científico decimonónico en la “búsqueda de un fundamento biológico a la homosexualidad” [1] como reacción a la etiqueta de ‘contra natura’, y por esta vía a la construcción de una mirada positiva, aun tomando prestado (y cambiando el sentido) algunos de esos conceptos.

Una segunda etapa la ubicaba con el movimiento homófilo. Desarrollado en las décadas del ‘50 y ‘60 del siglo XX, predominantemente de clase media, el movimiento homófilo se dio objetivos políticos moderados: se abocarían a ganar una opinión positiva del público y de las autoridades mostrándose como discretos, dignos, virtuosos y respetables. Sus acciones se restringieron sobre todo a la búsqueda de ciertas reformas legales.

Una tercera etapa se abrió a partir de la irrupción de la revuelta de Stonewall en junio de 1969. La cuestión homosexual se replanteó en términos de liberación sexual con una crítica radical al sistema capitalista que, en medio de la radicalización política de los movimientos sociales que emergieron post Mayo Francés, buscó estrechar lazos con el resto de las luchas de los oprimidos y explotados.

Tendríamos que agregar una cuarta etapa cuando, a partir de los ‘80, con la aparición del HIV/SIDA, el embate neoliberal y la caída de la URSS, las aristas más revulsivas de aquel movimiento que se había desarrollado en los ‘70 fueron perdiendo filo y la mayoría de las organizaciones de gais, lesbianas y travestis se abocaron a las cuestiones de la identidad y al horizonte de la ampliación de derechos civiles y formales en los marcos de las democracias capitalistas.

Hoy el Mundial que se juega en Rusia ofrece una postal pobre en esta materia; Putin mantiene una de las legislaciones más represivas contra los homosexuales. Pero lo cierto es que a principios del siglo XX y adelantándose en más de 40 años al resto del mundo, la revolución socialista que puso en pie el primer Estado obrero de la historia en 1917, rápidamente despenalizó la homosexualidad y se transformó en un primer laboratorio de emancipación. ¿Dónde ubicar entonces la experiencia rusa en este esquema?, o dicho de otro modo, ¿por qué la experiencia rusa ocupó un lugar marginal en la memoria y la tradición de aquellas organizaciones de liberación sexual que se plantearon un horizonte anticapitalista? Exploremos brevemente el ensayo ruso para volver luego a estas preguntas.

La Revolución rusa y la despenalización de la homosexualidad
La Unión Soviética en 1922 fue el primer Estado en el mundo que despenalizó el delito de la sodomía. Healey señala que dentro de las visiones sobre la sexualidad en la izquierda rusa existían dos campos potencialmente contradictorios: aquellas que se anclaban en los anhelos por destruir el viejo orden y aquellas que intentaban definir uno nuevo [2]. Señala que mientras los primeros enfocaron sus esfuerzos en eliminar la influencia de la Iglesia y el Estado, los segundos, a los que define como “racionalistas”, esgrimían una idea de sexualidad donde las disciplinas modernas, la medicina centralmente, tenían que apuntar a reforzar el “biopoder”, la salud, la capacidad reproductiva y productiva de la nueva sociedad socialista.

Aun sin contar con un desarrollo coherente y sistemático sobre cuestiones referidas a la homosexualidad, durante los primeros años de la revolución, al menos hasta 1928, la vertiente libertaria del pensamiento bolchevique hegemonizó, en términos generales, los abordajes hacia el asunto.

Como señala Healey contra la historiografía liberal, si bien es cierto que previo a la revolución los escasos esfuerzos por despenalizar la sodomía fueron llevados adelante por las fuerzas liberales, fueron los bolcheviques quienes realizaron los avances más decisivos en esta dirección. El gobierno revolucionario se dio un Código Penal recién en 1922, y allí hay que reconocer la búsqueda deliberada, y no accidental, de separar las relaciones homosexuales consentidas entre adultos de los efectos del punitivismo de Estado.

Como parte de este proceso de liberalización también hay que señalar la adhesión del gobierno soviético a la Liga Mundial por la Reforma Sexual. El Comisariado de la Salud, a cargo de Semashko, fue el que estuvo al frente de esta iniciativa. Higienistas, médicos y psiquiatras soviéticos trabajaron en común con el Instituto de Investigación Sexual de Berlín, presidido por Hirfcherld, uno de los centros más activos por el reconocimiento de los derechos homosexuales.

No obstante, la promulgación de leyes y sus efectos concretos en la vida cotidiana no era mecánica. Por el contrario, pervivieron soterradamente algunos discursos científicos y médicos que seguían patologizando las relaciones entre personas del mismo sexo. Fundamentalmente los enfoques racionalistas en la medicina encontraron un suelo fértil en la Rusia post-revolucionaria. Un sector del bolchevismo aún conservaba una mirada procreacionista sobre la sexualidad como principio reproductor de vida.

En este pasaje del enfoque legal (propio del zarismo) al enfoque médico, muchos interrogantes quedaron sin respuesta. Fundamentalmente: ¿la ciencia colaboraba efectivamente en permitir un desarrollo sexual libre, o más bien estaba preocupada en encontrar la razón última de esta “anomalía social”?

En el transcurso de la década del ‘20, y ya una vez que se clausura el proceso revolucionario en Europa y el stalinismo se va cristalizando como una burocracia política, las tendencias más libertarias van perdiendo peso al interior del Partido Bolchevique. Es en este marco que las nociones reproductivistas de la sexualidad se convirtieron en oficiales, utilizando todo el peso del Estado y la ley para reforzar un modelo de heterosexualidad obligatoria.

Los años del stalinismo y el “Termidor sexual”
Richard Stites utilizó el concepto de “Termidor sexual” para caracterizar este período [3]. El radicalismo sexual que acompañó a la revolución en los años ‘20 fue el principal blanco de este Termidor. Ideológicamente, señala Stites, para el stalinismo la vida privada de las personas no era políticamente relevante y las cuestiones sexuales eran distracciones burguesas.

De la mano de los grandes cambios experimentados tras la industrialización acelerada y los grandes procesos de urbanización, el stalinismo se abocó a reforzar una serie de mecanismos de control social para reforzar el rol de la familia y atacar diferentes formas de “criminalidad social”.

El contexto internacional también coadyuvó en este proceso. El ascenso de los nazis al poder a partir de 1932 fortaleció una retórica homofóbica a nivel internacional y la búsqueda de chivos expiatorios. La homosexualidad comenzó a ser señalada por el Estado como una desviación de clase y los homosexuales como “infiltrados” del fascismo.

En un artículo, Healey sostiene que los homosexuales rusos no lograron durante la década del ‘20 constituir una organización política que aprovechara los cambios introducidos por la revolución [4]. Políticamente desarmados, las posibilidades de una acción autónoma de resistencia eran lejanas, y mucho más a medida que las alas de la izquierda bolchevique fueron diezmadas y liquidadas bajo el terror stalinista.

La homofobia fue un discurso que sirvió para reforzar la estabilidad de la heterosexualidad como régimen de deseo y norma sexual hegemónica. Se alimentó de varios temores promovidos por la burocracia estatal: la corrupción de una juventud sana, la homosexualidad como remanente de la sociedad burguesa, el peligro del fascismo y las características no reproductivas del sexo entre hombres que amenazaba con la reproducción de la gran patria rusa.

Recuperar un legado, buscar herederos Volviendo entonces a la pregunta original: ¿por qué esta enorme experiencia histórica desapareció de la reflexión y las memorias gais durante buena parte del siglo XX?

En primer lugar, la brutal tradición homofóbica que instauró el stalinismo con el objetivo de fundamentar la liquidación de los progresos emancipatorios de la revolución. La reproducción de estos no fue autoría exclusiva del stalinismo; muchos de los argumentos esgrimidos para las políticas de persecución y criminalización a la homosexualidad en los años ‘30 en la URSS fueron repetidos, más tarde, en otras experiencias revolucionarias como la cubana [5]. Los prejuicios homofóbicos fueron adoptados como propios por parte de la nueva izquierda guevarista o maoísta [6].

Estas concepciones de la izquierda guevarista y maoísta anclaban su razón en un problema más profundo relacionado con el carácter de clase de estas organizaciones, sus estrategias y su política. Los movimientos guerrilleros reprodujeron una moral pequeñoburguesa basada en el atraso de las masas campesinas como fundamento de su homofobia. Nada más alejado de las tradiciones más avanzadas del socialismo revolucionario, que siempre estuvo a la vanguardia contra los prejuicios moralistas y reaccionarios.

En este marco las relaciones entre el emergente movimiento de liberación sexual y la tradición marxista nació bajo el paradigma de la mutua sospecha, y salvando algunas valiosas excepciones, la experiencia rusa en materia de libertades sexuales fue desplazada en el horizonte de pensamiento y acción por gran parte de este activismo.

Dean Healey sostiene que, si en la historia rusa muchos “espacios en blanco” fueron rellenados recién por la apertura de los archivos de la Unión Soviética luego de su caída, permitiendo avanzar en el conocimiento sobre terrenos antes inexplorados, tendríamos que decir entonces que “la historia de la comprensión y abordaje de la homosexualidad se encuentra seguramente entre los más ignorados” [7]. Durante años el acceso a información que permitiera esclarecer las actitudes revolucionarias hacia el amor homoerótico estuvo bloqueado.

Recién a fines de los ‘60 y principios de los ‘70 algunos referentes de la izquierda gay francesa e inglesa, con sus propias limitaciones, revisitaron los años ‘20 para extraer de allí algunas conclusiones. Se destacan algunas menciones en el ‘Deseo homosexual’ del francés Guy Hocquenghem, los escritos agrupados en torno a ‘Gay Left’, revista que se editara en Gran Bretaña entre 1975 y 1980, el texto de John Lauritsen y David Thorstad publicado en 1974, cuya gran contribución fue situar los esfuerzos rusos en el contexto del pensamiento progresista europeo y las políticas para demoler “los muros que separaban a los homosexuales del resto de la sociedad” [8].

Los avances realizados por la historia social a partir de la década del ‘90, entre las que se destacan las de Dean Healey y Laura Engelstein, permitieron rescatar del olvido las actitudes de la revolución hacia la homosexualidad e inscribirlas en el marco de un proyecto emancipatorio heredero de una larga tradición multifacética del pensamiento socialista. Socavaron la imagen de un ‘continuum’ en la construcción de una heterosexualidad conservadora y centrada en la familia entre los años ‘20 y ‘30, argumentando que el profundo viraje que implicó el stalinismo se realizó sobre la base de extirpar los ideales revolucionarios y antipatriarcales. En este marco inscribieron la recriminalización de la homosexualidad entre 1933-35 como parte de una política general tendiente a reforzar los roles de género y los mecanismos de control y disciplinamiento social.

La experiencia rusa adelantó muchas de las batallas que más adelante enarbolarían los movimientos de liberación sexual: la pelea contra el poder disciplinador del Estado, contra la institución eclesiástica y contra los efectos normativizantes de la medicina y otras disciplinas.

Los movimientos de emancipación sexual que se desarrollaron en los ‘60 y ‘70 legaron valiosas herramientas teóricas y políticas para pensar las vías para una vida libre de opresiones. Un arsenal con el que no contaban los bolcheviques cuando asumieron el poder. Como planteamos al inicio, los encuentros entre el marxismo y los planteos de liberación sexual no estuvieron exentos de tensiones, pero los bolcheviques se dieron una política de tomar como propias las experiencias más avanzadas del marxismo en su lucha contra los prejuicios morales para revolucionar el conjunto de las relaciones sociales.

El neoliberalismo fragmentó a las clases explotadas y los grupos socialmente oprimidos en identidades parciales, separándolas en luchas limitadas por sus reivindicaciones. Revisitar la experiencia de estos pioneros es, a fin de cuentas, volver a poner sobre el horizonte una perspectiva que se proponga unir lo que las clases dominantes separan artificialmente con el propósito de perpetuar su dominio. Porque compartimos enemigos comunes y anhelos similares: una sociedad sin explotación ni opresión de ningún tipo.
  • [1] Ibon Zabiaur, 'Pioneros de los homosexual', Anthropos, Barcelona, 2007, pp. 27-28.
  • [2] Dan Healey, ‘Homosexual Desire in Revolutionary Russia. The regulation of sexual and gender dissent’, Chicago, University of Chicago Press, 2001, pp. 110.
  • [3] Richard Stites, ‘Revolutionary Dreams: Utopian Vision and Experimental Life in the Russian Revolution’, New York, Oxford University Press, 1989, pp. 117.
  • [4] Ver Dan Healey “The Russian Revolution and the Descrminalisation of Hmosexuality”, ‘Revolutionary Russia’, Vol. 6, N.º 1, Londres, junio de 1993, pp. 46-49.
  • [5] A partir de 1965 se comienzan a implementar las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, más popularizadas como UMAP, campos de trabajo a los que eran enviados opositores y gais.
  • [6] En su trabajo ‘Los antisociales. Historia de la homosexualidad en Barcelona y París’, 1945-1975, Geoffroy Huard trabaja los encuentros y desencuentros entre la izquierda y los movimientos de la diversidad sexual recorriendo alguna de estas discusiones.
  • [7] Dan Healey, ‘Homosexualidad y revolución’, Final Abierto, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2018, pp. 29.
  • [8] John Lauritsen y David Thorstad, ‘The Early Homosexual Rights Movement (1864-1935)’, Nueva York, Times Change Press, 1974, pp. 62-63.

viernes, 20 de abril de 2018

#hemeroteca #politica #lgtbi | Miguel Díaz-Canel: Un comunista con alma de rockero

Imagen: Sur / Retransmisión por televisión del nombramiento de Miguel Díaz-Canel
Un comunista con alma de rockero.
Díaz-Canel, que hoy cumple 58 años, es un aficionado a bailar salsa que impulsó el movimiento LGTB en la isla caribeña.
M. L. Guereño | Diario Sur, 2018-04-20
http://www.diariosur.es/internacional/comunista-alma-rockero-20180420002112-ntvo.html

Cuando Miguel Díaz-Canel ingresó en 1987 en la Unión de Jóvenes Comunistas, le gustaba el rock, estaba flaco, llevaba melena, pantalones vaqueros y se movía por su Villa Clara natal en bicicleta. Entonces, este cubano muy normal, seguramente no podía ni imaginarse el camino que iba a recorrer. Hoy cuando cumple 58 años, ya es abuelo y baila casino (salsa) casi como un profesional, lleva un día como presidente del Consejo de Estado y de ministros de la República de Cuba.

Las nuevas responsabilidades no le impiden «darse sus pasillos» de salsa con su segunda esposa, Liz Cuesta, ni bailar «pegao» con ella o demostrarle con besos su cariño en alguna de las fiestas que entidades estatales ofrecen por Navidad. Que lo haya acompañado a varios viajes oficiales, a votar en las elecciones y otras actividades, hace pensar que podría desempeñar por primera vez en la revolución el cargo de primera dama, pues anteriormente la presencia de la ya fallecida Vilma Espín, esposa de Raúl Castro, junto a Fidel respondía a su posición como presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas.

Con su novia de juventud, Marta Villanueva, Díaz-Canel -nacido en el municipio de Placetas, el 20 de abril de 1960- se casó y tuvo dos hijos, que hace años, desde su divorcio, viven en La Habana. Sin embargo, no son esas cualidades las que lo catapultaron a la jefatura del Estado. Saltó a la mira de Fidel y Raúl Castro cuando en los años 90, los más duros del llamado periodo especial, y siendo primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Villa Clara demostró su capacidad organizativa para improvisar con éxito en apenas dos días la visita casi sorpresa a la provincia del entonces líder cubano. En ese puesto estuvo nueve años y bajo su mando prosperó el proyecto inclusivo conocido como 'El Mejunje', en cuyas instalaciones creció el movimiento LGTB y su bar fue el primero en presentar espectáculos de travestismo en la isla.

De allí pasó a la jefatura del partido en la provincia de Holguín durante seis años, lo que, según explicó ayer Raúl Castro, quien ha sido su principal valedor, «no fue casualidad» pues era «parte de su preparación», como «intentamos hacer con una docena de jóvenes que llegaron al Buró Político» que no llegaron a «materializar» su carrera política. Según el ya expresidente de Cuba, Díaz-Canel «fue el único sobreviviente» de ese grupo.

Sus paisanos lo recuerdan «sencillo» en las distancias cortas, que disfruta como muchos de sus compatriotas jugando al dominó. Hijo de un trabajador cervecero y de una maestra de primaria, parece tener los pies en la tierra. Siempre le ha gustado, como comentó durante las recientes elecciones al Parlamento, construir «una relación de Gobierno y pueblo».

Los cubanos, particularmente los habaneros, no lo conocen demasiado. No fue hasta el año 2009 cuando Díaz-Canel llegó a la capital para asumir la cartera de Educación Superior. En el 2012 fue elegido vicepresidente del Consejo de Estado y de ministros para supervisar la educación, ciencia, deporte y cultura, áreas fundamentales en el desarrollo del país. Un año después se confirmaba su ascenso paulatino al ser designado primer vicepresidente y miembro del Buró Político del poderoso Comité Central del PCC.

Ayer, Raúl Castro confesaba: «Desde ese instante teníamos la absoluta certeza de que habíamos dado en el clavo». Sobre todo, porque Díaz-Canel simultaneaba el cargo con la «atención a la esfera ideológica del Partido». A esa dualidad de funciones, suma otras cualidades como ser «un administrador eficiente, pragmático, discreto y un hombre del aparato». La oposición, por el contrario, está convencida de que el recién elegido presidente de Cuba será una «marioneta».

Fogueo en cumbres y viajes
Díaz-Canel es claro al asegurar que el general Castro, como primer secretario del PCC «encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el país y el futuro de la nación». Mientras, observadores de la realidad cubana destacaban su participación en cumbres, viajes al extranjero, audiencias con mandatarios como parte de su fogueo para el nuevo puesto.

Según el analista Esteban Morales, Díaz Canel «sabe lo que tiene hacer», pues «ha manejado la política de este país» en los últimos cinco años, «él escucha, oye y lee» sobre todos los temas claves de la nación. En su opinión, el nuevo presidente tiene todas «las condiciones, posibilidades y características para impulsar la economía». El principal reto será hacerla crecer para «detener cierto flujo de personas calificadas» que «se nos van».

Para el politólogo Arturo López Levy, cubano residente en Estados Unidos, «sin la retórica mágica de Fidel Castro ni la legitimidad de fundador del proceso que ha logrado Raúl Castro, el nuevo equipo de gobierno está forzado a mostrar un desempeño eficaz en promover desarrollo económico y bienestar».

Díaz-Canel, coincide con su mentor en valorar la «conducción cada vez más colectiva» y sin vuelta atrás, «ni restauración capitalista». Él tiene claro también que su mandato en Cuba y su transición es justamente la «continuidad».


Putin espera reforzar la relación estratégica.
R.C. | Diario Sur, 2018-04-20
http://www.diariosur.es/internacional/putin-espera-reforzar-20180420001933-ntvo.html

El presidente ruso, Vladímir Putin, fue uno de los primeros líderes mundiales en felicitar al nuevo presidente cubano. Desde el Kremlin expresó que «bajo la dirección de Díaz-Canel el país continuará avanzando hacia los objetivos proclamados por la revolución» y, en el telegrama de felicitación, también mostró su confianza en reforzar la cooperación estratégica con la isla. Putin, recordó que ya recibió en mayo de 2016 en Moscú al entonces vicepresidente de la isla.

También desde Venezuela llegó un «apoyo irrestricto», según manifestó el presidente, Nicolás Maduro, quien felicitó a Díaz-Canel, pero no olvidó destacar los «logros» de Fidel y Raúl Castro. En el mismo tono, el mandatario boliviano, Evo Morales, señaló este jueves que la designación del nuevo presidente de Cuba «es la garantía de la profundización del legado revolucionario del pueblo cubano». Morales acompañó su mensaje por Twitter con una fotografía de 2017 con Díaz-Canel.

Donde no encontró respaldo el nuevo líder de La Habana fue en el exilio cubano en Estados Unidos. Sus portavoces coincidieron en calificar de «insulto a la democracia», «farsa» y «arbitrario» el relevo en la presidencia cubana. Cuatro de los más influyentes grupos de la oposición al régimen establecidos en Miami expresaron con rotundidad su rechazo a una cesión del testigo en la dirección que no modifica un ápice el férreo sistema de principios revolucionarios que atenaza a la isla caribeña.

jueves, 19 de abril de 2018

#libros #historia | Las flores y los tanques : un regreso a la Primavera de Praga

Las flores y los tanques : un regreso a la Primavera de Praga / Luis Zaragoza.
Madrid : Cátedra, 2018 [04-19].
488 p.
Colección: Historia. Serie mayor
ISBN 9788437638263 / 24 €

/ ES / ENS
/ Checoslovaquia / Comunismo / Historia – Siglo XX / Mayo del 68 / Movimientos sociales / Primavera de Praga / URSS

Una revolución para crear un sistema hasta entonces inédito que uniera lo mejor del socialismo y la democracia, que alumbrase una fórmula de justicia en libertad; una contrarrevolución para restaurar el capitalismo y arrancar a Checoslovaquia de la "comunidad socialista"; una reforma del régimen comunista para hacer más eficaces sus métodos y estructuras. Todo eso fue —y a la vez no fue— lo que se conoció en el mundo como Primavera de Praga, dependiendo de quién la juzgase y de dónde pusiera el foco. Porque el proceso no tuvo una dirección y un sentido únicos. Este es el relato de aquella experiencia tan breve como apasionante, llena de esperanzas y contradicciones, de oportunidades y amenazas, tan peculiar como para que hace cincuenta años el mundo —lleno entonces de conflictos— mirase expectante a un pequeño país en el corazón de Europa. Una experiencia que los checos y eslovacos quisieron desarrollar de forma pacífica, incluso cuando la URSS y otros cuatro miembros del Pacto de Varsovia la interrumpieron por la fuerza. La resistencia inicial a la ocupación, con una unidad y un ingenio que nadie había previsto, volvió a asombrar al mundo y llegó a hacer pensar que el sueño, tal vez, pudiera ser posible, pese a todo.

lunes, 2 de abril de 2018

#libros #mayodel68 | Mayo del 68 : fin de fiesta

Mayo del 68 : fin de fiesta / Gabriel Albiac.
Aguadulce, Almería : Confluencias, 2018 [04-02].
228 p.
Colección: Casa Europa
ISBN 9788494777288 / 18 €

/ ES / ENS
/ 6805-50 / Comunismo / Filosofía / Historia – Siglo XX / Mayo del 68 / Memoria histórica / Movimientos sociales / Política / Sociología

En ‘Mayo de 1968’, un estallido revolucionario sin precedente hace saltar por los aires todos los tópicos progresistas, sobre los cuales se apuntalaba una tradición ya putrefacta: la de los partidos comunistas europeos. Si el PCF llama, desde el primer momento, a abortar la movilización imprevista de los estudiantes parisinos, es porque intuye que en ella se anuncia su propio funeral, el de aquellas organizaciones que, bajo la retórica de la «liberación proletaria», no eran más que dispositivos de defensa del más largo despotismo del siglo XX: el soviético. Y el París de 1968 anticipa el Berlín de 1998: la caída del Muro, de todos los muros. Fin de fiesta.

Gabriel Albiac (Utiel, Valencia) nació en mayo de 1950. Aunque él diga no haber abierto los ojos hasta mayo de 1968. Lo que vio no debió gustarle demasiado. Intentó cambiarlo. Y descubrió que los hombres cambian sólo a peor. Decidió escribirlo. Y ya no hizo otra cosa. La escritura se lo tragó sin condiciones, como dice Platón que es de rigor que lo haga el juego de alto riesgo al que él llamó filosofía. Albiac ha escrito libros de filosofía, sobre todo. Por uno de ellos, ‘La sinagoga vacía’, obtuvo el Premio Nacional de Ensayo. Ha escrito varias novelas. Ha escrito, incluso, un casi clandestino libro de poesía. Ha escrito columnas, muchas columnas, algunos piensan que demasiadas columnas. En el diario ABC, durante estos últimos años. Ha sido también —y eso es anécdota— catedrático de Filosofía en la Complutense, y, tras su jubilación, profesor emérito de la misma. Ha vivido sólo en los libros. En Confluencias ha publicado ‘Blues de invierno’ (2015) y ‘Alá en París’ (2016). Entre su obra ensayística destacan: ‘Louis Althusser, cuestiones de leninismo’ (1975), ‘De la añoranza del poder o consolación de la filosofía’ (1979), ‘La sinagoga vacía’ (1988), ‘Caja de Muñecas’ (1995), ‘La muerte’ (1996) y ‘Desde la incertidumbre’ (2000). Es autor de las novelas ‘Ahora Rachel ha muerto’ (1994) y ‘Últimas voluntades’ (1998).

viernes, 8 de abril de 2016

#hemeroteca #libros #testimonios | Se editan por primera vez en español las memorias del escritor Ludwig Renn

Se editan por primera vez en español las memorias del escritor Ludwig Renn.
Luis de León · EFE | La Vanguardia, 2016-04-08
http://www.lavanguardia.com/vida/20160408/40976593468/se-editan-por-primera-vez-en-espanol-las-memorias-del-escritor-ludwig-renn.html

Se publican por vez primera en español las memorias del escritor y brigadista alemán Ludwig Renn (1889-1979) "La Guerra Civil española" (Fórcola), uno de los últimos textos "clásicos" sobre este conflicto según el autor del prólogo, el historiador y escritor Fernando Castillo.

Estas memorias tuvieron poca fortuna editorial, "quizás debido a publicarse en 1956, tarde para beneficiarse de la atención que despierta la cercanía del acontecimiento del que se ocupa y demasiado pronto para disfrutar del interés renovado que se desarrolló en los años sesenta hacia el conflicto español", explica el historiador a EFE.

Para Castillo, "también habría que referirse al hecho de haber sido editada en alemán en Berlín oriental, durante la guerra fría, unos años poco proclives a la traducción y difusión de la obra de un escritor comunista, aunque es de obligada referencia en las bibliografía sobre la Guerra Civil".

Y añade que Renn recoge lo que ha ocurrido, los hechos, antes que lo que ha vivido, y que en su libro la memoria y lo literario están en un plano secundario.

En cuanto a la importancia que tuvieron en el ejército republicano las Brigadas Internacionales, el historiador afirma que por un lado se ha tachado su presencia de simbólica, mientras que la historiografía mas próxima al franquismo la han considerado fundamental, señalando a la Brigadas Internacionales como las responsables de la resistencia de la República.

Para unos fueron unos idealistas que luchaban por la libertad, mientras que para otros fueron aventureros y mercenarios, dice.

Fernando Castillo afirma que "probablemente, hubo de todo pero lo que es seguro es que fueron voluntarios y muchos de ellos, como el propio Renn, tenían experiencia militar en un conflicto de la importancia de la Gran Guerra, además de compartir un credo antifascista".

Desde un punto de vista militar, su motivación, capacidad y dotación material las convirtieron en unas unidades de élite, y su equivalente en las fuerzas franquistas quizás sería la Legión.

Sin embargo, el historiador destaca que todo ello "sin menoscabo de las tropas españolas de la República como las del Ejército dirigido por Juan Modesto, integradas por los Cuerpos de Ejército que mandaban Lister, Tagüeña y Etelvino Vega, cuyas capacidades militares en los últimos meses de la guerra eran por lo menos parecidas, sino superiores".

Al finalizar la Guerra Civil, Renn no intentó llegar a la URSS, inclinándose por México, que era entonces un paraíso, según contaron los exiliados españoles como el poeta José Moreno Villa.

"La edad, lo vivido y la realidad del estalinismo son aspectos que hacen flaquear al más comprometido, aunque en su obra Renn no muestre la más mínima fisura en su fe comunista", asegura Castillo.

Preguntado sobre la homosexualidad de Renn, que no sale a relucir en estas memorias, Fernando Castillo afirma que era un tabú en la época, especialmente entre el muy moralista Partido Comunista.

"Haber nacido en una de las familias más aristocráticas de Sajonia, ser militar profesional y servir como oficial en el ejército del Kaiser, además de escritor, brigadista internacional y homosexual, era algo que no contribuía a esquivar las purgas de Stalin", y el historiador añade: "Renn lo consiguió lo que dice mucho en favor de su discreción".

El discurso de sus memorias es de una absoluta ortodoxia comunista. Renn hace suyas sin titubear las tesis oficiales hacia el trotskismo, anarquistas y socialistas.

Respecto a por qué la guerra civil sigue dividiendo a la sociedad española, 80 años después de iniciada, Castillo dice que la sociedad española está a su vez dividida "debido al empleo de motivos ideológicos del presente, olvidando un elemento fundamental que ahora lógicamente no existe, como es el contexto histórico".

"Ya prácticamente no vive nadie que haya hecho la guerra y mucha gente se empeña en aplicar una mirada atemporal y analizar el hecho como si estuviera sucediendo y tuvieran que tomar parte por uno de los bandos, cuando ya no existen".

Tampoco ayuda a superar esa división lo sucedido en la postguerra, donde el franquismo llevó a cabo una represión feroz que habría de consolidar la división de la sociedad española, concluye Fernando Castillo.

Y TAMBIÉN…
Épica y utopía de las Brigadas Internacionales.
Juan Ángel Juristo | Cuarto Poder, 2016-03-19

http://www.cuartopoder.es/detrasdelsol/epica-utopia-las-brigadas-internacionales/7641