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sábado, 6 de agosto de 2022

#hemeroteca #homofobia #nazismo | Aseguran que los nazis usaron el antisemitismo y la homofobia para justificar su plan de exterminio

Télam / Claudio Román y Joel Kaplán //

Aseguran que los nazis usaron el antisemitismo y la homofobia para justificar su plan de exterminio.

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán, especializados en memoria del Holocausto, advirtieron en diálogo con Télam que hay aún hoy hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad".
Guillermo Lipis | Télam, 2022-08-06
https://www.telam.com.ar/notas/202208/600874-aseguran-que-los-nazis-usaron-el-antisemitismo-y-la-homofobia-para-justificar-su-plan-de-exterminio.html 

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán ejemplificaron los avances en Argentina contra los discursos de odio con "la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral" (ESI), advirtieron que hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad" y que el triángulo rosa impuesto por los nazis para identificar a los gays es usado "por grupos del colectivo LGBTIQ+ para resignificar su lucha".

Román y Kaplán son docentes especializados en memoria del Holocausto. Trabajan una curiosa aproximación al nazismo y el holocausto desde la perspectiva de género, con eje en la población LGBTIQ+. "Investigamos la situación de este colectivo antes, durante y después del Holocausto como un modo de aproximarnos al tema de un modo transversal, en su complejidad e integralidad", explica Román a Télam.

¿A qué se le llama triángulo rosa?
 
Joel Kaplán: Conocemos como "los triángulo rosa" a los hombres homosexuales perseguidos por el nazismo en virtud del agravamiento del Párrafo 175 del Código Penal Alemán y de las normativas del régimen que permitieron su deportación a los campos. Hubo otras marcaciones en los campos, pero el triángulo rosa era una de las categorías más degradadas.

En esa época, el término "homosexual" hacía referencia a gays y hombres bisexuales cisgénero como personas que hoy se identificarían como travestis, mujeres transexuales y otras identidades trans. El artículo 175 del Código Penal Alemán estuvo vigente, según el Museo Yad Vashem de Israel, entre el 15 de mayo de 1871 y el 11 de junio de 1994. ¡Sí, 1994!

Su contenido penaba las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino. Entre 1935 y 1969 abarcó, incluso, los "actos contra natura con animales". En 1935, el nazismo endureció el contenido de este artículo 175, al aumentar la pena máxima de seis meses a cinco años de prisión y ampliaron las actividades relacionadas con actos condenables bajo la ley. El nuevo párrafo 175a, pensado para "casos con agravante", prescribía penas de uno a diez años de trabajos forzados.

¿Cómo se implementó esta política represiva durante el nazismo? 
 
Claudio Román: De modo gradual y no uniforme. Se basó en normativas generales (de otros grupos de deportados o vulnerados) y en instrumentos específicos. Si bien el colectivo LGBTIQ+ no fue el centro de las persecuciones del nazismo, como sí lo fueron las personas de origen judío, se persiguió a los hombres homosexuales porque no cumplían el ideal de "reproducción de la raza aria" y, según Heinrich Himmler (arquitecto de la llamada "Solución Final al problema judío") "envilecen a la nación alemana".

En el caso de las lesbianas, ser consideradas como "cuerpos gestantes" evitó una persecución sistemática, más allá de sus orientaciones sexuales. En muchos casos también fueron enviadas a los campos donde las marcaban con un triángulo negro que las integraba como personas asociales (como los vagabundos, prostitutas, etc.)

¿Hay una estimación de personas afectadas por esta política nazi?
 
CR: No hay estimaciones exactas. La vergüenza post Holocausto por los vejámenes sufridos en esa época y la continuidad de leyes en contra de este colectivo generó que los sobrevivientes no hablaran. En algunos casos contaron que fueron catalogados con el "triángulo rojo" (opositores políticos) en vez de la persecución por el supuesto "delito" de homosexualidad. El historiador Yehuda Bauer estimó que 50.000 homosexuales fueron arrestados, 35.000 fueron liberados, 15.000 fueron enviados a campos de concentración y unos 5.000 fueron asesinados.

Dentro del triángulo rosa, ¿también discriminaron por religiones?
 
JK: La persecución fue llevada a cabo con mayor intensidad luego de la Operación Kolibri (la noche de los cuchillos largos, 1934), y la ejecución de Ernst Röhm y sus secuaces, lo que equivalió al desmantelamiento de la SA y el fortalecimiento de las SS. A partir de allí, la gradualidad se aceleró y los ataques ya no sólo fueron a cabarets y clubes, que conformaban la escena gay lésbica de Alemania en general.

Como ejemplo podemos mencionar la destrucción de lo erigido por el sexólogo, socialista, judío y gay Magnus Hirschfeld, a través del Instituto de Sexología de Berlín, donde practicaron las primeras operaciones de conversión genital, se educaba sobre sexualidad y llegó a disponer de una biblioteca con más de 20.000 volúmenes que fueron incendiados. También existió el cruce entre la persecución a los "triángulos rosa" y las personas judías. Reunir ambas condiciones implicaba una condición de las más duras en los campos de concentración y exterminio.

En su libro "Days of the Masquarade", Claudia Shoppman, cuenta que varias lesbianas fueron deportadas al campo de Ravensbrück, y que muchas fueron convencidas (a cambio de una falsa promesa de liberación) de participar como prostitutas en los burdeles que instalaron los nazis en algunos campos para "curar" la homosexualidad masculina.

¿Qué tipo de vestigios o formas consideran heredadas en la actualidad del tratamiento que los nazis hicieran de las personas homosexuales?

CR: Como el antisemitismo, la homofobia o LGBTIQ+fobia (sic) u odio, también persiste. No con la sistematicidad de un régimen autoritario, pero sí con un nivel expansivo fortalecido por las redes sociales. Los nazis no inventaron la homofobia, como no lo hicieron con el antisemitismo, pero los utilizaron como mecanismos de justificación y concreción de un plan terrorista.

A pesar de ello, estamos plantados en un mundo, sobre todo el Occidental y en especial algunos países (donde Argentina destaca), con normativas que ampliaron derechos. Pero estas normativas no son la cura sino el antídoto contra las acciones y políticas de odio. Es como la vacunación contra el coronavirus, que no reporta la cura pero sí la prevención. En nuestro país, un fuerte antídoto es la aplicación de la Ley de ESI, que abarca todo el sistema educativo, pero hay que seguir trabajando con la sociedad para construir una cultura de respeto y convivencia en la diversidad.

¿Cómo se manifiestan esas acciones discriminatorias hoy en el mundo occidental, y en Argentina en particular?
 
JK: Se siguen sosteniendo chistes sexistas y se siguen fortaleciendo estereotipos que no facilitan el respeto a las diversidades. Por otro lado, la cultura cis heteropatriarcal surge una y otra vez, se reflexiona sobre el binarismo en el mejor de los casos, pero no se avanza hacia las demás identidades. También hay ataques homofóbicos (en especial al colectivo trans) casi a diario y son numerosos los crímenes de odio. En nuestro país hay un panorama mejor que en décadas anteriores, pero hay que seguir trabajando para lograr una sociedad que sea realmente plural y diversa.

lunes, 25 de enero de 2021

#libros #homofobia #nazismo | Y Leo Classen habló : primer testimonio de un triángulo rosa

Y Leo Classen habló : primer testimonio de un triángulo rosa / Carlos J. Valdivia Biedma, Leo Classen.
Barcelona [etc.] : Egales, 2021 [01-25].
124 p.
Serie: G.

/ ES / DE* / ENS / Libros / Holocausto / Homofobia / Nazismo / Persecuciones políticas / Testimonios / Triángulo rosa
📘 Ed. impresa: ISBN 9788418501180 / 14,95 €

[.es] Leo Classen publicó entre 1954 y 1955 una serie de artículos en la revista Humanitas sobre su paso por el campo de concentración de Sachsenhausen-Oranienburg. Estos textos han permanecido inéditos hasta el momento tanto en alemán como en español u otras lenguas. Supone el testimonio más antiguo conocido escrito por un superviviente homosexual de un campo de concentración nazi.

“El pan y la muerte fueron dos de los pilares de nuestra existencia allí. No teníamos nada más a lo que agarrarnos. Lo que había fuera, lo que una vez habíamos llamado vida, quedaba lejos, muy lejos, no como el olor de la sangre y la putrefacción, de la agonía y la maldad que nos rodeaban allí, donde nos arrastrábamos bajo la corona de espinas con huesos estridentes de una mañana gris a otra, y nunca más se hizo la luz...”

👤 Carlos J. Valdivia Biedma (Priego de Córdoba, 1993) se graduó en Traducción e Interpretación por la Universidad de Córdoba, y cursó un máster de Traducción Literaria por la Universidad Complutense de Madrid. A la vez que realizaba estos estudios, comenzaba a desarrollar una latente faceta artística, bajo el pseudónimo artístico Aplatie, término francés que hace referencia a los fondos lisos de la mayoría de sus obras, de estilo minimalista y neopop. Son temas recurrentes en sus retratos la cultura pop española y extranjera, la religión, lo queer y el lenguaje del cómic.

viernes, 22 de enero de 2021

#hemeroteca #homofobia #nazismo | El testimonio más antiguo de un prisionero gay en un campo de concentración nazi: torturas, castraciones y experimentos

Imagen: El Diario
El testimonio más antiguo de un prisionero gay en un campo de concentración nazi: torturas, castraciones y experimentos.
Homosexuales en campos de concentración nazis. El editor y traductor Carlos Valdivia rescata de una biblioteca alemana los textos que el superviviente Leo Classen escribió en 1955 y que ahora publica Egales.
David Noriega | El Diario, 2021-01-22

https://www.eldiario.es/cultura/testimonio-antiguo-triangulo-rosa-homosexuales-exterminio-sometio-disciplina-campo-triplicada_1_6939777.html 

Leo Classen atravesó las puertas del infierno el 15 de febrero de 1942. Bajo los pies, la pisoteada y sucia nieve del invierno en Brandemburgo. En la verja que da paso al campo de concentración de Schasenhausen, una burla: "El trabajo os hará libres". En su uniforme rayado, un triángulo rosa invertido que le identificaba como homosexual y le colocaba en el estrato más bajo entre quienes parece que ya no pueden sufrir más.

"Ahí estábamos: pobres, enfermizos y cansados. El frío sol del invierno molestaba a los ojos, que empezaron a llorar con miedo, con rabia, con vergüenza, con tristeza", escribiría Classen unos años después en una revista de temática homosexual llamada 'Humanitas'. Los textos, publicados entre 1954 y 1955 y sin apenas difusión, suponen el testimonio más antiguo de un prisionero homosexual en un campo de concentración nazi, que ahora rescata el editor y traductor Carlos Valdivia en el libro 'Y Leo Classen habló' (Editorial Egales, a la venta desde el lunes 25 de enero).

Valdivia encontró el primer rastro sobre Classen casi por casualidad, a través de un enlace de Wikipedia que, reconoce, "no suele ser la fuente más fiable". Ese breve artículo de menos de 100 palabras en el que se mencionaban siete textos, su fecha de nacimiento, el 26 de junio de 1906 y su formación en medicina, le puso sobre la pista. "Comencé a tirar del hilo y me pareció raro que solo se mencionara en una nota a pie de página. Empecé a hablar con bibliotecas alemanas y a buscar esos documentos".

Finalmente, Valdivia dio con los textos originales que se encontraban olvidados en una biblioteca de Hamburgo. "Me di cuenta de que merecían la pena. No son solo unos textos de un valor histórico incalculable, porque son inéditos y lo que cuenta es muy duro, sino que nos ofrecen mucha información sobre cómo trataban a los presos homosexuales, con castigos diferentes", explica en conversación con elDiario.es.

"Se les sometió a la disciplina del campo triplicada"
Classen habla en sus artículos de las llamadas "acciones rosas": "Es decir, se agrupó a los homoeróticos en comandos de exterminio y se les sometió a la disciplina del campo triplicada, lo que significó a su vez menos comida, más trabajo y una supervisión aún más estricta". Estas acciones incluían, según este testimonio, la prohibición de entrar a la enfermería para los prisioneros homosexuales, experimentos médicos, torturas, castraciones y juegos macabros por parte de los guardias, como animarles a acercarse a la valla para dispararles bajo el pretexto de que intentaban huir. El ganador recibía cinco marcos y tres días de permiso.

Es complicado establecer una cifra aproximada de homosexuales que fueron recluidos o asesinados en campos de concentración durante el nazismo. Tras la liberación de los campos, la homosexualidad seguía estando estigmatizada y estas víctimas fueron, una vez más, las que obtuvieron peor reparación. En la exposición 'Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos', una de las más importantes sobre el Holocausto celebrada en España en los últimos años, se hablaba de "varios miles".

"Varios miles" que demuestran la falta de precisión e investigación sobre este colectivo en y después del Holocausto. Una inexactitud sobre la que Valdivia trata de arrojar luz citando diversos estudios, publicados en los últimos años, en los que se habla de 50.000 condenados y entre 5.000 o 15.000 varones presos homosexuales asesinados en campos de concentración. "El porcentaje de mortandad de los homosexuales encarcelados por los nazis era, al parecer, relativamente más alto, en los campos y tras la liberación, que el de otros grupos perseguidos", publicó el escritor e investigador Richard Plant en su libro 'The Pink Triangle'.

Si bien es cierto que las relaciones sexuales entre hombres estaban castigadas en Alemania por el artículo 175, el país y, sobre todo, Berlín, había generado a finales del XIX y principios del XX una subcultura, intelectual y reivindicativa, para el colectivo. El investigador Robert Beachy, que publicó en 2015 'Gay Berlín', un análisis de aquella época, explicaba en esta entrevista a El País que "la ley penaba los actos sexuales entre hombres, pero no prohibía los clubes, bares u otros lugares de encuentro. La policía los vigilaba, pero estaba obligada a tolerarlos. Precisamente por este acoso, los activistas empezaron a organizar protestas y esta subcultura comenzó a hacerse más visible".

La llegada de Hitler al poder en enero de 1933 ya había supuesto un tajo por la raíz a las aspiraciones de los movimientos homosexuales de la época. Una de sus primeras medidas, en febrero, fue prohibir esas asociaciones. Dos meses después, los nazis arrasaron con el Instituto para el Estudio de la Sexualidad en Berlín. Se trataba de un fondo de más de 20.000 volúmenes y 35.000 fotografías, creado por el médico y sexólogo Magnus Hirschfeld, una de las figuras claves de esa subcultura berlinesa y responsable de algunos de los primeros estudios sobre la homosexualidad. "Fue una de las grandes pérdidas del movimiento", lamenta Valdivia.

Del trabajo de Hirschfeld (1868-1935) las autoridades nazis solo conservaron aquellos documentos que podían servirles para engrosar las llamadas "listas rosas", con los nombres de homosexuales que serían purgados en los campos de concentración. Para estas listas, la policía nazi utilizó también la información de las comisarías relativa al artículo 175. En 1936, el oficial Heinrich Himmler, que llegó a presumir de haber acabado con un millón de homosexuales, creó la Oficina Central del Reich para Combatir el Aborto y la Homosexualidad.

"Sin la protección de sus compañeros"

'Y Leo Classen habló' arroja luz sobre otro hecho que escapa a la homofobia institucional y que, aunque puede imaginarse, él verbaliza así: "Poco se sabe sobre el especial odio, la persecución y la tortura intramuros a los que condenaron los presos a sus propios compañeros de celda: ¡los homosexuales!". Describe así el aislamiento dentro del campo de concentración que padecían aquellos con el triángulo rosa, burlados por oficiales y prisioneros. "El grupo de condenados estuvo privado de la protección hombro a hombro de sus compañeros", lamenta.

El de Classen, que falleció en 1972, es el testimonio más antiguo que se publica de un triángulo rosa, pero no el único. Hasta la fecha han relatado sus memorias en los campos nazis otros tres hombres, con perspectivas diferentes pero puntos en común. En 1972, Josef Kohout publicó, con la ayuda del escritor Heinz Heger, 'Los hombres del triángulo rosa: memorias de un homosexual en los campos de concentración nazis'; en 1994, Pierre Seel escribió sus memorias -las únicas de un superviviente gay francés-, junto al periodista Jean Le Bitoux; y en 2010, Rudolf Brazda, el único superviviente homosexual con una placa en su honor, publicó 'Rudolf Brazda, itinerario de un triángulo rosa', con el escritor Jean-Luc Schwab.

"Fíjate, cuatro testimonios. Son los grandes olvidados de esta recuperación de la memoria histórica", llama la atención Carlos Valdivia. Muy pocos si se compara con la exposición y el estudio de otros colectivos perseguidos durante el nazismo. "Los cuatro hacen mucho hincapié en que después del Holocausto se han estudiado muchísimas cosas, pero no a los triángulos rosas", explica. Un hecho que puede explicarse, en parte, por la homofobia, legal y social, imperante también tras la II Guerra Mundial. En Alemania, el artículo 175 no dejó de castigar las relaciones entre hombres adultos hasta 1969 y siguió en vigor hasta 1994. Como tras la liberación de los campos las relaciones entre hombres siguieron siendo delito, a algunos supervivientes homosexuales se les llegó a recomendar cambiar el color de su triángulo para optar a una pensión. Kohout, por ejemplo, no la consiguió hasta 1992.

En 2018, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier pidió perdón a los homosexuales por los crímenes cometidos contra ellos durante el nazismo y los años posteriores. "Les pido perdón por el dolor y por la injusticia pasados y por el largo silencio que le sucedió", reconoció ante el monumento a las víctimas homosexuales del Tercer Reich, que se había construido en el parque berlinés de Tiergarten una década antes. "Llegamos tarde", admitió.

Los movimientos de liberación LGTBI en auge, principalmente, en Estados Unidos a partir de los años 70 y 80 favorecieron la conciencia de la persecución que habían sufrido los homosexuales a lo largo de la historia. Fue entonces cuando el triángulo rosa invertido se resignificó como un símbolo del colectivo, que reclamó con más fuerza su visibilidad.

El de Classen es un testimonio crudo de la violencia y el horror que vivieron los hombres homosexuales en los campos de concentración. "No consigo recordar ningún proceso de abandono tan sombrío en el libro de la historia de la humanidad que haya dejado tal rastro de sangre y lágrimas como lo hizo aquella fábrica de ladrillos", dice en referencia a la fábrica del campo a la que se les enviaba a trabajar hasta la extenuación, a morir, como parte de la "acción rosa".

Pero, pese a ese intento por quebrar su voluntad y a que "es imposible expresar con palabras actos tan viles", se desprenden de los textos de Classen, del que se sabe poco más que su fecha de nacimiento y de defunción, reivindicaciones de las que el colectivo LGTBI lleva años haciendo bandera: "Perdóneme, querido lector, si le recuerdo una y otra vez las instituciones y los sucesos ocurridos durante el Reich de los doce años y le ruego que nunca repita, tolere o admita los métodos y las medidas aplicados durante esa época, porque tan solo mediante el conocimiento y la observación se podrá proteger el futuro para evitar la repetición y los efectos del pasado".

sábado, 16 de febrero de 2019

#hemeroteca #nazismo | Lo que la cúpula nazi ocultó a la sociedad alemana sobre la ‘solución final’

Imagen: El País / Prisioneras en Auschwitz, 1944
Lo que la cúpula nazi ocultó a la sociedad alemana sobre la ‘solución final’.
El historiador francés Florent Brayard defiende en un libro que un reducido grupo de jerarcas hitlerianos mantuvo en secreto hasta últimos de 1943 el asesinato de miles de judíos.
Marc Bassets | El País, 2019-02-16
https://elpais.com/cultura/2019/02/15/actualidad/1550234635_718425.html

¿Se puede contar algo nuevo del nazismo? En 'Auschwitz: investigación sobre un complot nazi' (editorial Arpa), el historiador francés Florent Brayard, uno de los máximos expertos en el genocidio de los judíos, demuestra que sí. A pesar de la ingente cantidad de libros, biografías, documentales y ficciones que, ochenta años después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, sigue generando el régimen de Adolf Hitler, todavía queda por explicar. Cuestiones tan simples en apariencia como quién supo qué y cuándo —las preguntas clásicas en toda investigación— siguen abiertas.

Releyendo con lupa los diarios de Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda de la Alemania, y aplicando al texto una mirada de filólogo tanto como de historiador, Brayard alcanza una conclusión que rompe con algunas ideas recibidas sobre este periodo.

Un número reducido de jerarcas nacionalsocialistas, con Hitler a la cabeza, orquestó un complot para ocultar a gran parte de la cúpula nazi y de la Administración —y al resto de alemanes y al mundo— un aspecto clave el plan para exterminar a los judíos europeos. La conspiración consiguió mantener en el secreto absoluto, entre la primavera de 1942 y otoño de 1943, la ejecución en Auschwitz y otros campos y sitios de exterminio de centenares de miles de judíos de Europa occidental, incluidos alemanes.

En las 483 páginas de ‘Auschwitz: investigación sobre un complot nazi’, disecciona el proceso de toma de decisiones y la circulación de la información en la Alemania nazi, recompone algunas piezas del relato hasta ahora aceptado y así completa la historia la llamada “solución final”.

Los diarios de Goebbels, uno de los dirigentes más poderosos del nazismo, son el punto de partida. “Lo que yo esperaba [al estudiar sus diarios] era que él lo supiese todo y que lo comentase a su manera, es decir de manera fanática. Y no era lo que encontraba”, explica Brayard en su despacho de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales (EHESS, en sus siglas francesas), en París.

Lo que el historiador descubrió fue que, mientras el asesinato de judíos alemanes ya estaba en marcha, nada de esto constaba en los diarios de Goebbels. Parecía que estuviese en la inopia. Goebbels tenía noticia del asesinato de judíos polacos y soviéticos. Pero de los alemanes, nada. Su idea era que, como señalaban los planes iniciales, estos eran deportados al Este de Europa, y confiaba en su desaparición definitiva, pero no sabía que en aquel mismo momento estaban siendo ejecutados. Y, si estas noticias ni siquiera habían llegado a alguien tan significativo como Goebbels, ¿quién estaba informado?

“Respecto a los judíos del Oeste, los más altos responsables y el aparato de seguridad escondieron al resto del aparato del Estado, salvo a quienes necesitaban esta información, el hecho de que había mutado el proyecto inicial de transplantación que debía conducir al cabo de un tiempo a la extinción el pueblo judío”, explica Brayard. “Ya no se trataba del traslado y extinción sino de exterminio inmediato. Y el aparato de Estado hizo, durante 18 meses, como si el programa anterior no hubiese cambiado”.

Hubo un complot, pues, o un “secreto superlativo”, como dice también Brayard. Pero, ¿por qué? ¿Por qué necesitaban Hitler y el jefe de la seguridad del Estado Heinrich Himmler, que también estaba en el ajo, ocultarlo?

“Hitler y Himmler creían que, si se hiciese pública la masacre de judíos alemanes deportados al extranjero, esto podría suscitar protestas como había ocurrido el año anterior, en el verano 1941, cuando un cierto número de responsables de la Iglesia católica, en particular arzobispo Von Galen de Münster, protestaron por la muerte de enfermos mentales, que era secreta. Matar a enfermos mentales, para un estado nazi embebido de darwinismo social, debería ser la cosa más natural del mundo. Pues no: visiblemente no lo era, ni era aceptable para la población alemana”, argumenta Brayard. “Así que, quizá, se dijeron que, al matar a judíos alemanes, que eran los vecinos, la gente que te cruzas cada día, quizá se traspasaba una frontera moral, y que se pondría en riesgo la puesta en marcha de este programa si se desvelase su finalidad real”.

¿Significa esto que Hitler y Himmler se avergonzaban de lo que estaban perpetrando? ¿Que los jefes nazis eran conscientes que estaba mal?

No, responde el historiador. Si existieron, estos reparos no se habían manifestado ante la muerte de los judíos de Europa del Este. Y todos, los que estaban en la conspiración y los que no, compartían la política genocida. “En el fondo, lo que intento mostrar en el libro es que la evaluación por Hitler o Himmler de la moralidad del asesinato de los judíos obedece a un doble criterio. Según la moral nazi, sus actos no son trangresivos, sino que son la aplicación de las leyes de la naturaleza, y pueden glorificarse”, dice Brayard. “Al mismo tiempo, están obligados a tomar en cuenta la manera en que esta misma acción puede ser evaluada en el marco de la moral judeocristiana. Están obligados a tener en cuenta ambas cosas. De lo que están seguros es de que la nueva moral nazi no ha sustituido aún del todo la moral judeocristiana”.

Fue un momento de cambio de civilización. Un mundo acababa, otro no había nacido aún. El complot —el año y medio en que la camarilla hitleriana ocultó el asesinato de los compatriotas judíos, hasta que, ya casi concluida la matanza— terminó cuando en octubre de 1943 Himmler la desveló a otros jefes nazis. Entre ellos Goebbels. ¿Se puede contar algo nuevo del nazismo? Sin duda, sí.

Al cargo de la edición de ‘Mein Kampf’ en francés
Lleva tres años y medio trabajando en ello con un grupo de 15 historiadores y expertos, y el trabajo aún no está terminado. El historiador Florent Brayard dirige la edición crítica en francés de ‘Mein Kampf’ (‘Mi lucha’), el libro que Adolf Hitler escribió en 1925. Esta edición será una adapción de la editada en 2016 por el Instituto de Historia contemporánea de Munich, que iba a compañada de 3.500 notas explicativas y constaba de dos volúmenes. La edición francesa, por su parte, reducirá las notas, pero tendrá una introducción para cada capítulo. “No contribuyo a difundir ‘Mein Kampf’: contribuyo a que los lectores que deseen leer ‘Mein Kampf’ puedan hacerlo de manera informada”, dice Brayard.

Mein Kampf ya está disponible en francés en papel y online en la antigua edición, de 1934. No era fácil traducir bien a Hitler al francés. “No queremos que la versión francesa de ‘Mein Kampf’ sea más agradable de leer que la alemana”, explica el historiador. Y añade: “No hay que mejorar a Hitler. Hay que escribir igual de mal que él. Y es muy complicado”.

miércoles, 30 de enero de 2019

#libros #nazismo | Auschwitz : investigación sobre un complot nazi

Auschwitz : investigación sobre un complot nazi / Florent Brayard ; traducción de Javier García Soberón.
Barcelona : Arpa, 2019 [01-30].
576 p.
ISBN 9788417623012 / 24,90 €

/ ES / FR* / ENS
/ Alemania / Historia – Siglo XX / Holocausto / Nazismo

Desde los juicios de Núremberg sabemos que la llamada «solución final de la cuestión judía» fue un secreto de Estado compartido por las élites nazis, que conocían perfectamente el destino de los judíos europeos deportados hacia el Este: el asesinato sistemático en Auschwitz o en Treblinka.

Sin embargo, si nos fiamos de su monumental Diario (unas 75.000 páginas), Goebbels constituye una excepción. Si bien en seguida se le informó de la masacre de los judíos soviéticos y polacos, durante mucho tiempo creyó que los judíos deportados desde Alemania se hallaban concentrados en guetos a la espera de un futuro traslado. Pero los estaban matando... ¿Era Goebbels, amigo íntimo de Hitler y figura de referencia del régimen, el único que no sabía?

Basándose en una documentación amplísima, Florent Brayard considera que no, que la singularidad del caso Goebbels invita a reinterpretar el secreto que rodeó Auschwitz, ya que los archivos y la nueva documentación disponible parecen indicar que durante mucho tiempo la «solución final» se presentó como un simple traslado ante el aparato del Estado.

Incluso dentro del Reich, el asesinato de todos los judíos de Europa, no solo los del este, sino también los del oeste y los del sur y los judíos alemanes, constituía un acto sumamente transgresor, que Hitler y Himmler prefirieron ocultar —es decir, un complot. El asesinato sistemático no fue revelado en la conferencia de Wannsee que tuvo lugar en enero de 1942, como mantiene la historiografía desde Núremberg, sino que hubo que esperar a los discursos de Himmler en Posen ante altos mandatarios del Estado y del partido en octubre de 1943.

Por aquel entonces, en palabras del propio Himmler, la operación ya había terminado.

jueves, 8 de noviembre de 2018

#hemeroteca #memoria | 80 años después de la masacre de los cristales rotos, la extrema derecha hace temblar a Alemania

Imagen: El Diario / Berlín tras la Noche de los Cristales Rotos
80 años después de la masacre de los cristales rotos, la extrema derecha hace temblar a Alemania.
Un superviviente del holocausto explica que la situación política le recuerda a la que precedió al holocausto cuando se cumplen 80 años de la 'noche de los cristales rotos'.
Carmela Negrete | El Diario, 2018-11-08
https://www.eldiario.es/internacional/Despues-masacre-extrema-derecha-Alemania_0_833617468.html

Sinagogas ardiendo, negocios destrozados por grupos armados. En la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 la violencia organizada en contra de la población judía alcanzaba un punto de no retorno. Este viernes se cumplen 80 años del famoso pogromo contra los judíos conocido como "la noche de los cristales rotos". Miles de judíos fueron agredidos o asesinados y ese día dio paso a la época más oscura de la historia alemana, con el aniquilamiento organizado por el estado de judíos, miembros de la oposición, homosexuales o romaníes. Millones de personas fueron víctimas del horror nazi. El país rinde homenaje a las víctimas con numerosos actos, pero el ambiente está enrarecido.

Este aniversario coincide con un país cuyo discurso político se ha desviado hacia la derecha y más allá. La historia previa al pogromo judío "estuvo precedida de décadas de discurso antisemita", declaran los líderes del partido de la izquierda Die Linke, Bernd Riexinger y Katja Kipping. "Y hoy, con la entrada en los parlamentos de la Alternativa por Alemania y el fortalecimiento del populismo de derechas en toda Europa nos encontramos ante la decisión de si queremos permitir que la xenofobia y la intolerancia envenenen nuestras sociedades libres", se preguntan en un comunicado.

La Unión de los Perseguidos del Régimen Nazi (por sus siglas en alemán VVN-BDA) ha convocado una concentración con ocasión del aniversario y en contra de una protesta de la extrema derecha ese mismo día. La VVN-BDA ve un paralelismo entre los comienzos de la persecución antijudía y la propaganda antiislam, y en su llamamiento asegura que "hoy, Alternativa por Alemania acusa de todo lo posible a refugiados y musulmanes". Esta idea se extiende por buena parte de la sociedad, como demuestran los datos.

El último estudio sobre las tendencias políticas alemanas se publicaba el miércoles en la Universidad de Leipzig. Según éste, las tendencias xenófobas habrían aumentado en la sociedad y uno de cada cuatro alemanes tendría una visión negativa de los extranjeros. El pasado uno de septiembre quedaba patente en la ciudad de Chemnitz, como contamos en este diario, cuando una gran manifestación salió a la calle coreando lemas que en el pasado solo se habrían oído en manifestaciones de la extrema derecha. De forma paradójica, el estudio concluye que en aquellas regiones donde hay menos inmigrantes, el rechazo a los mismos es mayor. Además contiene un dato muy inquietante: el 40% de los alemanes podrían imaginarse vivir en un sistema autoritario si éste les garantizase seguridad.

Una manifestación de la derecha "por los muertos del muro" el mismo día
El viernes por la tarde había planeada una "marcha fúnebre por las víctimas de la política" organizada por la asociación "Nosotros por Alemania" (Wir für Deutschland e.V.) Un portavoz explica a eldiario_es que la manifestación se había convocado con seis meses de antelación y que el motivo de la misma era manifestarse por los muertos del muro, cuya caída tuvo lugar también un 9 de noviembre. La idea era marchar con velas por el centro de la ciudad. La manifestación ha sido prohibida por el ayuntamiento después de que se plantease una amplia crítica a la misma desde diferentes sectores de la sociedad civil.

El senador de interior, Andreas Geisel, del partido socialdemócrata (SPD) justificaba la decisión asegurando que la marcha "negaría de forma flagrante el sentido y la forma ético-moral de la conmemoración que tiene lugar en ese día", en referencia al aniversario de la noche de los cristales rotos. La idea de que la extrema derecha marche por el centro de Berlín el día que se cumplen ocho décadas del pogromo y con una estética que recuerda a los nazis con sus antorchas por la noche, le parece a Geisel "insoportable". La provocación a las víctimas y a sus descendientes habría sido buscada por los organizadores de forma consciente.

Los organizadores aseguran por su parte que su asociación se distancia del antisemitismo "y de cualquier forma de radicalización". A las acusaciones de que entre sus filas suelen marchar conocidos neonazis responden que es difícil "en una manifestación expulsar a personas". Asimismo, critica al Gobierno de Berlín, asegurando que la prohibición está relacionada con la historia de Die Linke, que rige en coalición con el SPD y los verdes. "Para todos los que salieron a la calle en 1989 es un golpe en la cara el que ahora tengan un Gobierno con un partido que es el sucesor del SED", asegura en alusión a los inicios de Die Linke. El partido no querría honrar la memoria de las víctimas del muro.

Ante estas declaraciones hay que decir que Die Linke se ha pronunciado en varias ocasiones en ese sentido asegurando que no estaban justificadas dichas muertes y condenándolas. Por otro lado, la última convocatoria de esta asociación que asegura no ser extremista y que tuvo lugar el pasado 3 de octubre, a la que asistieron unas 2.000 personas, participaron conocidos miembros del partido neonazi NPD. De hecho, Sebastian Schmidtke, de dicho partido, dio un discurso en la misma en el que aseguraba que "no se cambiarán las cosas a través de las elecciones" sino a través de "una revolución pacífica". Asimismo se oyeron frases como "a la cámara de gas", "nunca más Israel" o "prensa mentirosa".

En todo caso, el ayuntamiento de Berlín no ha reaccionado hasta el último minuto y la verdadera presión ha venido desde la agrupación "Berlín contra la derecha", que ha convocado varias manifestaciones en contra de la marcha. El Presidente del Consejo Central Judío alemán, Josef Schuster, explicaba a eldiario_es antes de conocerse la prohibición de la marcha que "el que neonazis quieran manifestarse por Berlín en este día es insoportable". Estarían "mancillando el recuerdo a las víctimas de la Shoa de la forma más avergonzante posible". Asimismo aseguraba que esperaba que "las autoridades comprueben todas las opciones para controlar la marcha o que la prohíban".

No está claro qué sucederá el viernes por la tarde, ya que la asociación derechista ha asegurado querer manifestarse a pesar de la prohibición y en todo caso ha presentado un recurso a la prohibición. Las manifestaciones en contra permanecen en alerta por si al final se celebrase o el juzgado terminase por darles la razón y permitir el cortejo fúnebre.

El último juicio a un miembro de las SS por cientos de asesinatos
Mientras tanto, el holocausto después de décadas y décadas sigue en los tribunales y un antiguo miembro de las tropas SS, Johann R., está siendo juzgado en una sala de Münster. El anciano era uno de los encargados de la vigilancia del campo de concentración de Stutthof, que se encontraba cerca de la Ciudad libre de Danzig, en la actual Polonia, y ha sido acusado de haber colaborado en cientos de asesinatos de judíos cometidos en dicho campo. El acusado asegura no saber nada de lo que pasaba en el campo de concentración.

En Stutthof fueron asesinados cientos de judíos en la cámara de gas, además de más de cien presos políticos y 77 presos soviéticos. Muchos otros murieron de hambre y de frío, fueron electrocutados en la verja del campo o les inyectaron gasolina. La acusación habla del "infierno" y la llevan a cabo 17 familiares de víctimas y supervivientes de Israel, Canadá y los Estados Unidos, entre ellos una superviviente llamada Judy Meisel, que vive en Minnesota.

Su madre habría sido asesinada en la cámara de gas y ella misma habría escapado de milagro cuando tenía tan solo 15 años. La mujer, de 89 años, quiere que el anciano sea condenado para "que se le haga justicia a mi madre asesinada", ha declarado ante la prensa. En dos semanas el acusado cumplirá los 95. La fiscalía da por hecho que el hombre sabía lo que ocurría en el campo de concentración, aunque éste lo niega. Es por ello que le acusan de colaboración en homicidio en cientos de muertes.

En 2015, se juzgó y condenó al contable de Auschwitz, Oskar Grönitz a cuatro años de prisión por la colaboración en el asesinato de cientos de personas. El hombre, que ya tenía 94 años, falleció antes de entrar en la cárcel. El juicio que se está celebrando en estos días podría ser el último juicio a un nazi de los que llevaron a cabo el holocausto por la avanzada edad de acusados y de las víctimas.

Imagen: El Diario / Walter Kaufmann
Superviviente del holocausto: "El presente me recuerda a aquellos inicios"
Walter Kaufmann, que tiene ya 94 años, aún recuerda cómo su padre, un notario judío, fue detenido el día del pogromo del 9 de noviembre de 1938: "Fui testigo de cómo la gestapo lo metió en un Mercedes. Nos miramos en silencio y el coche partió". A las tres semanas, lo soltaron y volvió a casa rapado e introvertido. "No hablaba de lo que le había ocurrido, pero se le veía". Sus padres decidieron que él se marcharía solo a Inglaterra en uno de los transportes que se organizaron para rescatar a niños judíos.

Cuando Kaufmann se marchó solo con 15 años cumplidos, su padre ya estaba internado en Dachau. Vivió en Australia, hasta que decidió volver a la RDA, donde trabajó como escritor y director de la asociación de escritores PEN hasta la reunificación. Después continuó con su tarea de literato. A pesar de su avanzada edad, inquieto por naturaleza, se ha adaptado a las nuevas tecnologías. De ahí que siga con detalle la actualidad política. Kaufmann explica su propia historia, no exenta de complicaciones y de discriminación a su vuelta a Alemania, porque quiere que no se repita la historia. "Y estamos cerca de repetir mucho de aquello", asegura. "No digo que el nazismo florezca en este momento, pero ciertos aspectos de los años antes de la llegada de los nazis se están dejando ver".

Y sigue: "Todo lo que le explico lo hago por el motivo de que quiero recordar a las personas que hay que rebelarse en los comienzos", explica. "Y aquellos inicios se vuelven a dibujar ahora, no tengo duda alguna". Para Kaufmann resulta "aterrador" ser testigo de "cómo la derecha marcha por el país y gritan lemas que ya gritaron los nazis". El movimiento de los Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida) le recuerda al principio de las SA en los años 30. "Sin embargo, también veo que en este país hay una corriente que tiene la fuerza suficiente para que se impida que todo vuelva a repetirse como fue entonces". El recuerdo de Auschwitz sería "una nube negra que sobrevuela el país, que no se va a olvidar y que siempre está ahí", concluye.

jueves, 1 de febrero de 2018

#hemeroteca #memoria | Polonia aprueba una polémica ley que impide vincular al país con los crímenes del Holocausto

Imagen: El País / El Senado polaco durante el debate sobre la ley aprobada
Polonia aprueba una polémica ley que impide vincular al país con los crímenes del Holocausto.
El Gobierno de Israel advierte que la nueva norma falsea la historia y coarta la libertad de expresión.
Juan Carlos Sanz / María R. Sahuquillo | El País, 2018-02-01
https://elpais.com/internacional/2018/02/01/actualidad/1517475787_162025.html

Polonia continúa su camino hacia el aislacionismo. Pese a las críticas de Israel y la preocupación de Estados Unidos, el Senado polaco ha aprobado la polémica ley que revisa el Holocausto. La norma, propuesta por el ultraconservador y nacionalista Ley y Justicia (PiS) —el partido del Gobierno—, castiga con hasta tres años de cárcel el uso de la expresión “campos de concentración polacos” para referirse a los centros de exterminio de judíos situados en el territorio del país centroeuropeo bajo la ocupación nazi. También tipifica penalmente las acusaciones a Polonia de complicidad con los crímenes del Tercer Reich. El Gobierno israelí ha condenado firmemente este jueves la controvertida norma, a la que sólo le falta la ratificación presidencial. La nueva ley puede abrir un nuevo conflicto a Varsovia, esta vez con Israel y con EE UU, dos de sus aliados más valiosos en un momento en el que sus relaciones con Bruselas son cada vez más complicadas debido a la deriva autoritaria de sus reformas y su incumplimiento del Estado de derecho.

El PiS, que desde que ganó las elecciones en diciembre de 2015 ha cambiado la ley para tener más control del Tribunal Constitucional, los medios de comunicación pública y el sistema de Justicia —esta última ha motivado que Bruselas proponga que se le retire su derecho a voto dentro de la UE—, ha defendido el proyecto sobre el Holocausto argumentando que es "necesario" para proteger la reputación de Polonia. También para asegurar que se reconozca que tanto los polacos como los judíos fueron víctimas de los nazis. "Cada polaco tiene el deber de defender el buen nombre de Polonia. Al igual que los judíos, también fuimos víctimas", ha afirmado la ex primera ministra Beata Szydlo.

El pasado fin de semana, tras la aprobación en la Cámara baja (la Sejm), el encargado de negocios de la Embajada polaca en Tel Aviv fue convocado por el Ministerio de Exteriores israelí para presentarle una protesta formal. “Israel contempla con extrema preocupación cualquier intento de alterar la verdad histórica”, advirtió en un comunicado el portavoz del Ministerio de Exteriores, Emmanuel Nahshon. “Ninguna ley puede cambiar los hechos”. Polonia tenía la mayor población judía antes de la II Guerra Mundial: tres millones de los seis millones de judíos aniquilados por los nazis en la “solución final” fueron asesinados en campos de concentración ubicados en la Polonia ocupada por los nazis, como Auschwitz, Treblinka o Sobibor. Sólo 380,000 de los tres millones de judíos polacos sobrevivieron al exterminio.

La iniciativa legal ha sido aprobada en el Senado por 57 votos a favor, 23 en contra y dos abstenciones. El presidente polaco, Andrej Duda, que tiene el poder de vetar la iniciativa, apeló el pasado lunes al derecho a defender “la verdad histórica” y se mostró sorprendido por la reacción desfavorable que ha provocado en algunos países como Israel. “No tenemos ninguna tolerancia con la distorsión de la verdad o la reescritura de la historia”, declaró el pasado domingo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Israel, que pidió la revisión de la ley antes de que fuera sometida a votación, ve en la nueva regulación un intento de negar la implicación de Polonia en los planes de exterminio de judíos durante la II Guerra Mundial y un veto a las denuncias que puedan presentar los supervivientes del Holocausto o sus familiares.

El Departamento de Estado norteamericano ha alertado a Polonia contra la aprobación de la legislación, ya que considera que amenaza con “socavar la libertad de expresión”. “Si la ley entra en vigor, puede tener repercusiones en las relaciones estratégicas de Polonia, entre ellas con EE UU e Israel”, aseguró la portavoz diplomática Neather Nauert. En Ucrania, el presidente Petro Poroshenko, ha considerado también inaceptable la adopción de una ley que limita la investigación de crímenes contra ciudadanos ucranios en el actual territorio polaco.

Desde hace décadas, las autoridades polacas se esfuerzan en transmitir el mensaje de que el Holocausto tuvo lugar, pero que los polacos fueron sus víctimas, no sus responsables. La ley afecta a todas las personas, aunque residan en el exterior del país. En el país centroeuropeo son habituales las denuncias del Ejecutivo contra medios extranjeros por utilizar la expresión “campos de concentración polacos” para referirse a Auschwitz u otros centros de extermino. Según las cifras que maneja el Museo Memorial del Holocausto de EE UU, al menos dos millones de civiles polacos no judíos murieron también a manos de los alemanes y son miles los polacos que ayudaron a los judíos e hicieron resistencia al Holocausto. También hubo polacos que participaron en las atrocidades nazis, como han documentado varios estudios que, en los últimos años, han sido el foco de las críticas del Gobierno del PiS.

Yad Vashem, el centro y museo del Holocausto ubicado en Jerusalén, ha reiterado que la expresión “campos de la muerte polacos” es errónea. “Fueron construidos y operados por los alemanes en la Polonia ocupada con el expreso propósito de aniquilar a los judíos de Europa en el marco de la solución final”, precisaba un comunicado del principal centro de investigación sobre la Shoah. Puntualiza, sin embargo, que la legislación ahora aprobada “intentar borrar verdades históricas” al limitar “un debate libre y abierto” sobre la complicidad de sectores de la población polaca en crímenes contra el pueblo judío.

Netanyahu, que al mediodía del jueves aún no se había pronunciado sobre la aprobación en el Senado, aseguró el domingo que había alcanzado un compromiso con el Gobierno polaco para solucionar el contencioso. La exministra y dirigente de la oposición de centroizquierda Tzipi Livni afirmó que la adopción de la nueva normativa equivale a “escupir en la cara de Israel, como nación del pueblo judío, y también contra el primer ministro”.

Varios ministros del Gobierno reclamaron mano dura a Netanyahu con Polonia, un país con el que Israel mantiene una relación privilegiada y que se suele mostrar partidario de Israel en el seno de la Unión Europea. El titular de Transportes y dirigente del Likud (el partido de Netanyahu), Israel Katz, exigió la inmediata llamada a consultas de la embajadora israelí en Varsovia. “Ninguna ley polaca puede cambiar la historia”, escribió en Facebook el líder centrista Yair Lapid, principal rival político del jefe del Gobierno, “nosotros no la olvidaremos nunca”.

El presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, que fue primer ministro y que es enemigo político del PiS, ha afirmado este jueves que el proyecto de ley tiene el efecto contrario al deseado y que empaña el nombre de Polonia alentando una visión de la historia que teóricamente pretende criminalizar. "Cualquiera que difunda la frase engañosa 'campos polacos' perjudica el buen nombre y los intereses de Polonia. Los autores de la ley han promovido esta vil calumnia en todo el mundo", ha afirmado en su cuenta de Twitter.

viernes, 24 de noviembre de 2017

#hemeroteca #testimonios #nazismo | Magda Hollader-Lafon: “Auschwitz era un lugar de muerte en el que cada uno se aferraba a la vida”

“Auschwitz era un lugar de muerte en el que cada uno se aferraba a la vida”.
La autora Magda Hollander-Lafon sobrevivió a cinco campos de concentración y cuenta su experiencia en el libro ‘Cuatro mendrugos de pan’.
Borja Hermoso | El País, 2017-11-24
https://elpais.com/cultura/2017/11/24/actualidad/1511539758_597235.html

A la frívola pregunta de si el infierno existe, Magda Hollander-Lafon (Záhony, Hungría, 1927) responde que sí, porque estuvo. Pero a diferencia de las supuestas almas condenadas entre las llamas de las creencias religiosas, ella volvió de entre las reales: las de los hornos crematorios de los campos de la muerte. Entre mayo de 1944 y abril de 1945, su cuerpo —un desecho— y su mente —un búnker— pasaron por cinco infiernos sucesivos: Auschwitz-Birkenau, Walldorf, Ravensbrück, Zillertal y Morgenstern. Otros tantos siniestros mojones dentro de la Solución Final orquestada por Hitler, Himmler, Heydrich y Eichmann: el genocidio organizado de casi seis millones de judíos de toda Europa.

Magda escribe libros, libros estremecedores y a la vez luminosos como ‘Cuatro mendrugos de pan’, recientemente publicado en España por Editorial Periférica. Lleva 40 años viviendo en las afueras de la ciudad francesa de Rennes. Allí recibió a El País con café, pastas y muchas ganas de contar su historia. Increíble si no fuera porque ocurrió.

Pregunta. Lleva años contando su experiencia en Auschwitz a estudiantes de instituo y universitarios. ¿Cómo reaccionan?
Respuesta. No se trata solo de contarles mis cosas, porque aquello resulta intransmisible. Además, si yo me pongo a contar mis batallitas, puedo desanimar a un regimiento. Lo que hago es tratar de convocarles a la vida, dinamizarles interiormente. Nuestros jóvenes son un regalo de la vida, pero nadie se lo dice nunca. Sé de lo que hablo, habré hablado ante unos 16.000. Le he dado muchas vueltas a cómo dar testimonio.

P. ¿Y a qué conclusión llegó?
R. Elaboré unos cuestionarios, que son distribuidos entre los alumnos y ellos escriben ahí por qué quieren escuchar estas historias. Mire, se los voy a enseñar… [Magda Hollander-Lafon se levanta y se dirige a un salón, abre un armario enorme y ahí están: montañas de clasificadores y carpetas con las preguntas y respuestas que los alumnos le han dado durante tantos años]. Ahora estoy trabajando en un libro sobre esto.

P. ¿Cómo se titulará ese libro?
R. ‘Tu vida y tu devenir están en tu mano.’ Es un mensaje para que no vuelva a ocurrir aquello. Hay que cuidar la memoria.

P. Blindar la memoria es lo que hace usted en ‘Cuatro mendrugos de pan’. “Una meditación sobre la vida, no sobre la muerte”, avisa al principio. ¿Es esa la lección que extrajo, vivir la vida como si cada día fuera el último?
R. Justo es esa. Pero no solo hoy. Incluso allí, en los campos de concentración, todo el mundo quería vivir, se aferraba a la vida. ¡Tantas personas —niños, jóvenes, adultos, ancianos— desaparecieron…! Pero hasta el último aliento quisieron seguir viviendo. Auschwitz-Birkenau era un lugar de muerte en el que cada uno se agarraba a la vida.

P. ¿Nunca quiso suicidarse, poner fin al infierno?
R. Si sentías una sola vez que ya no merecía la pena vivir, todo estaba perdido. Así que huías de esa tentación. Yo siempre había sido muy rebelde, odiaba las injusticias. Cuando odias significa que estás vivo, como cuando amas o cuando sufres. Yo, en Auschwitz, quería vivir pero lo que me permitió hacerlo fue darme cuenta de que iba a morir. Y lo acepté. Y a partir del momento en que llegas a la conclusión de que vas a morir, tienes como una sensación de que la vida se hace sitio en ti.

P. No estoy seguro de entenderle…
R. En ese momento todos los miedos se van. Y cuando todos los miedos se van te entran unas fuerzas enormes de vivir.

P. ¿Sabía que era tan valiente?
R. ¡Qué va! Pero eso no viene de la cabeza, sino de ese instinto de supervivencia, de la formidable intuición de vida que hay en todos nosotros. Un día salíamos de los barracones, íbamos con los cuerpos en carne viva. De pronto, no sé por qué, supe que íbamos directos a la cámara de gas. Me dije: “Magda, se acabó”. Pero sin que nadie me viera, me pasé a la otra fila, donde la gente estaba en mucho mejor estado. La otra fila fue directa a la cámara de gas.

P. Jorge Semprún escribió sobre sobre Büchenwald: “No rozamos la muerte, la vivimos desde dentro”. ¿Lo comparte?
R. Sí. Estuvimos dentro de la misma muerte, fuimos muertos vivientes. Y yo me sigo preguntando: ¿Por qué los judíos? No tengo respuestas. Pero le digo una cosa: Dios está en peligro cada vez que los judíos están amenazados.

P. ¿Cree que los nazis quisieron exterminar a los judíos porque se creían Dios?
R. Claro, ¿qué persiguen los grandes dictadores? Ponerse en el lugar de Dios. Los nazis tenían el poder de vida y de muerte sobre nosotros. ¿Qué les molestaba? Que se decía que éramos el pueblo elegido. Eso les provocaba celos y envidia. Éramos peligrosos.

P. ¿Qué es ser judío?
R. Creer en alguien que está por encima de ti. No. Creer en alguien que está contigo. Un judío es alguien que tiene fe. Cuidado, no es lo mismo creer que tener fe; puedes creer hoy en algo y mañana ya no. Pero la fe es distinta, te habita. Y lo digo yo, que vengo de una familia judía que ni siquiera era practicante. Yo, que llegué a odiar a Dios cuando era joven.

P. ¿Por qué lo odió?
R. Pues porque cuando mi madre y mi hermana pequeña rezaron, él no vino a salvarlas.

P. Perdón por esta pregunta, ni siquiera sé si tengo derecho a hacerla. ¿Cómo recuerda el momento en que aquella celadora de Auschwitz señaló con el dedo el humo de la chimenea y le dijo que allí estaban su madre y su hermana?
R. Claro que tiene derecho a hacerla. ¿Sabe? No pienso en ello todos los días. Pero mi madre y mi hermana están siempre ahí, y creo que todo este trabajo con los jóvenes que sigo haciendo, es por ellas. Eso da sentido a mi vida, que es lo que persigo.

P. ¿Qué fue lo que la salvó?
R. Me salvó la bondad de algunas personas. Y hacerme preguntas. Aun en los peores momentos yo me hacía preguntas sin parar, hablaba sola, le hablaba a mi cuerpo, a mis pies, a mis manos, y cuando los guardianes nos pegaban casi no sentía los golpes.

P. ¿Qué piensa hoy cuando come pan? ¿Se acuerda de aquellos trozos de pan mohoso?
R. ¡Mire! [se acerca a la alacena y saca una enorme barra de pan de molde]. Solo compro de este, porque tiene la misma forma que aquel. Lo cortaban en ocho trozos y nos daban uno a cada una para todo el día. ¡Cómo lo saboreábamos! Pero ahora lo tengo entero para mí sola (risas). Nos robábamos el pan. Nos quitábamos todo.

P. Hasta que aquella mujer le dio los cuatro mendrugos de pan que da título a su libro…
R. Debía de ser un domingo por la tarde, el único momento en que no trabajábamos. Salía del barracón y entonces la vi, tumbada y casi ya sin mirada. Pensé: “Se va a morir pronto”. Me llamó con un gesto. Me dijo: “Eres joven y tienes que vivir para contarle al mundo lo que está pasando aquí”. Abrió sus manos y vi los cuatro trozos de pan con moho. Me dijo: “Cómetelos”. Y fue un banquete.

P. ¿Ha perdonado?
R. No tengo nada que perdonar porque nadie me ha pedido nunca perdón. Pero tuve que perdonarme a mí misma cuando volví del campo de concentración.

P. ¿Tuvo remordimientos por estar viva?
R. Sí, claro que sí… ¿por qué yo sí y otros no?, me decía. Y fue en aquellos momentos cuando quise morir, no cuando estaba en Auschwitz. Pero un día me dije que no podía seguir concediéndole a Hitler, 30 años después, el poder sobre mi vida.

lunes, 28 de agosto de 2017

#libros #testimonios #nazismo | Cuatro mendrugos de pan

Cuatro mendrugos de pan : de las tinieblas a la alegría / Magda Hollander-Lafon ; traducción de Laura Salas Rodríguez.
Cáceres : Periférica, 2017 [08-28].
ISBN 9788416291526 / 16 €

/ ES / ENS
/Auschwitz / Campos de concentración / Holocausto / Nazismo / Testimonios

Este libro no es un testimonio sobre el Holocausto, sino una meditación sobre la vida. Magda Hollander-Lafon habitó las tinieblas más oscuras: en tanto que judía húngara, y siendo adolescente, fue deportada en 1944 a Auschwitz-Birkenau junto al resto de su familia, que perdió allí la vida. Estas páginas, arrancadas a la experiencia de la muerte, nacieron a lo largo de una lenta travesía constituida por muchos renacimientos: los cuatro mendrugos de pan que una mujer moribunda le da a la adolescente en el campo de concentración, el agua que le ofrecen cuando el cuerpo está a punto de rendirse, el movimiento de las nubes en el cielo de Auschwitz (que por un momento no está ennegrecido por el humo del crematorio) o la «señora de la sonrisa» que la recogió a la salida de su cautiverio. La Historia nos ha enseñado que las personas son capaces de lo peor, pero estas páginas son un llamamiento a lo mejor. Hollander-Lafon transmite una alegría sustraída a la desesperación, robada al infierno que casi la engulle, alimentada por una vida de encuentros en lo espiritual. Ella conoció la gracia de nacer dos veces y ahora, en este maravilloso libro, nos invita a unirnos a la fecundidad de un pensamiento lúcido, sereno y admirable.

miércoles, 19 de abril de 2017

#hemeroteca #memoria | La ONU publica archivos sobre el Holocausto que "reescribirán capítulos de la historia"

Imagen: El Diario / Campo de concentración de Buchenwald
La ONU publica archivos sobre el Holocausto que "reescribirán capítulos de la historia".
Los archivos utilizados para llevar a juicio a los nazis contienen pruebas sobre los campos de concentración que nunca antes se habían hecho públicas. Los historiadores creen que estos archivos van a servir también para que aquellos que niegan el Holocausto nazi lo tengan todavía más difícil.
Owen Bowcott | El Diario, 2017-04-19
http://www.eldiario.es/theguardian/ONU-Holocausto-reescribiran-capitulos-historia_0_634837172.html

Los archivos de crímenes de guerra que revelan las primeras pruebas de los campos de exterminio del Holocausto (sacados a escondidas del este de Europa) están entre las decenas de miles de documentos que se van a hacer públicos por primera vez esta semana. El archivo de la comisión de la ONU encargada de investigar los crímenes de guerra (durante mucho tiempo inaccesible) data de 1943 y va a ser abierto por la Wiener Library en Londres con un catálogo que podrá visitarse por Internet.

Los archivos apuntan a que algunas de las primeras demandas de justicia provienen de países que habían sido invadidos, como Polonia y China, antes que de Reino Unido, Estados Unidos y Rusia, que finalmente coordinaron los tratados de Nuremberg.

Los archivos, junto a la comisión de la ONU encargada de investigar los crímenes de guerra, se cerraron a finales de los años 40. Cuando Alemania Occidental se transformó en un aliado fundamental en el comienzo de la Guerra Fría, el uso de estos registros fue eliminado. Más o menos al mismo tiempo, a muchos nazis se les concedió libertad anticipada después de que el senador anticomunista estadounidense Joseph McCartthy presionara para poner fin a los juicios por los crímenes de guerra.

El acceso a la enorme cantidad de pruebas y autos de acusación está programado para coincidir con la publicación de ‘Human Rights After Hitler: The Lost History of Prosecuting Axis War Crimes’ (‘Los derechos humanos después de Hitler: la historia perdida de los crímenes de guerra del ejército’), de Dan Plesch, un investigador que ha estado trabajando en los documentos durante una década.

Los documentos registran recopilaciones de pruebas muy poco después de la fundación de la ONU en enero de 1942. Demuestran que las violaciones y la prostitución forzada se persiguieron como crímenes de guerra en tribunales tan alejados como los de Grecia, Filipinas y Polonia en los años 40, a pesar de que indicios más recientes apuntaban a que esto fue una innovación legal que surgió tras el conflicto de Bosnia en los años 90.

¿Cómo seguir negando el Holocausto?
El gobierno polaco en el exilio, según registran estos archivos, facilitó extraordinariamente minuciosas descripciones a la comisión de la ONU sobre campos de concentración como el de Treblinka y Auschwitz, lugares en los que millones de judíos fueron asesinados en cámaras de gas. Por ejemplo, los escritos relatan cómo las víctimas eran forzadas a desnudarse y detalles como el de los suelos de terracota de los cuartos, que "se volvían tremendamente resbaladizos cuando se mojaban".

La Wiener Library fue fundada en Amsterdam en 1934 por el doctor Alfred Wiener para monitorear el antisemitismo nazi. Envió su colección a Londres justo antes de que comenzase la Segunda Guerra Mundial, después trabajó junto al gobierno británico para informar a las autoridades sobre la dictadura de Hitler y proporcionar pruebas para los juicios de Nuremberg.

Ahora en Bloomsbury, en el centro de Londres, la biblioteca respalda los estudios sobre el Holocausto y el genocidio. También trabaja junto al International Tracing Service para proporcionar ayuda a aquellas personas que buscan a familiares que desaparecieron en campos de concentración. "El catálogo de la Comisión de Crímenes de Guerra de la ONU, que se podrá visitar online, estará disponible en nuestra web esta semana", asegura Howard Falksohn, responsable del archivo de la biblioteca. "La gente podrá acceder y consultarlo".

"Esperamos mucho interés. Algunos PDFs contienen más de 2.000 páginas. Esta es la primera vez que estarán disponibles en Reino Unido. Es muy posible que la gente llegue a reescribir capítulos cruciales de la historia utilizando estas nuevas pruebas", asegura.

Plesch, que es el director del Centre for International Studies and Diplomacy en la Universidad SOAS de Londres, tuvo que conseguir un permiso especial para leer los documentos, que estuvieron celosamente custodiados por la ONU en Nueva York. Solo los investigadores que recibieron permiso por parte de sus gobiernos y el consentimiento del secretario general de la ONU pudieron leerlos, sin embargo, no se les permitió tomar notas o hacer copias. Plesch ayudó a persuadir a diplomáticos, incluida la embajadora de EEUU en la ONU, Samantha Power, para que se publicase este material secreto.

"Es un enorme recurso para combatir la negación del Holocausto", dice Plesch. "Las autoridades alemanas nunca tuvieron acceso al archivo por parte de los aliados tras la guerra. Todo esto nunca había visto la luz del día".

Algunas de las primeras pruebas de estos archivos fueron recolectados para acusar directamente a Adolf Hitler por su papel en la coordinación y control de las masacres llevadas a cabo por las unidades nazis en Checoslovaquia. Muchas de las pruebas fueron reunidas por el gobierno checo en el exilio. Hay más de 300 páginas detallando sus órdenes y responsabilidades. Finalmente, el líder nazi fue acusado en secreto en una reunión del comité a finales de 1944 cuando las bombas de Luftwaffe cayeron sobre Londres.

El material incluye innumerables testimonios, como el del soldado británico Harry Ogden, que fue capturado en Noruega en 1940. Ogden logró huir de un campo de prisioneros de guerra para unirse a combatientes polacos, pero fue detenido de nuevo y llevado a otro campo de prisioneros cerca de Auschwitz.

A finales de los años 40, el gobierno de EEUU y el de Reino Unido terminaron con los enjuiciamientos a nazis. El presidente Harry Truman hizo del anticomunismo una prioridad mucho más importante que la causa contra los nazis, apunta Plesch. "Incluso se limitaron las acciones contra los perpetradores de la masacre contra combatientes de la aviación británica que intentaron escapar del campo de prisioneros Stalag Luft III, un vuelo que se ha convertido en un icono gracias a de películas como La Gran Evasión".

domingo, 26 de marzo de 2017

#hemeroteca #poblacionromani | Rumanía ignora a los gitanos supervivientes del Holocausto que prometió ayudar

Imagen: El Español / Herman Caldararu
Rumanía ignora a los gitanos supervivientes del Holocausto que prometió ayudar.
El Estado rumano debe indemnizar a los gitanos que envió a los campos, pero muchos fallecen sin cobrar nada.
Corina Tulbure | El Español, 2017-03-26

“Ningún papel puede contar lo que vivimos allí”, dice Misu, un anciano gitano, superviviente del Holocausto, que vive en una ciudad del norte de Rumanía.

Habitar en hoyos excavados en la tierra, comer una patata al día, cargar leña en el bosque con su madre… Así son los recuerdos del campo de Transnistria (una región entonces parte de Ucrania) adonde fue deportado con sus padres cuando tenía sólo dos años.

Misu recuerda que todas las personas de etnia gitana de su pueblo fueron deportadas. Desde hace ya más de dos años espera que el Estado rumano cumpla su propia ley, la normativa 189-2000, y él reciba una indemnización mensual como superviviente del Holocausto.

Explica que a día de hoy y desde el año 2015, cuando por primera vez nos encontramos con él, no ha obtenido ninguna respuesta de las autoridades rumanas. De esta pírrica indemnización de poco más de 100 euros dependen las medicinas que debe tomarse para el tratamiento de las enfermedades crónicas que padece.

Una campaña que se está llevando a cabo en Rumanía en estos días, “Justicia para los supervivientes gitanos del Holocausto”, recoge los testimonios de los pocos supervivientes de los campos de concentración, con el objetivo de presionar a las autoridades rumanas para que reconozcan los derechos de los supervivientes del Holocausto y paguen las indemnizaciones.

“Estamos hablando de muy pocas personas que son muy mayores y que deben recibir, conforme a la ley 189/2000, una indemnización de 500 lei” explica Petre Matei impulsor del proyecto “Supervivientes gitanos de las deportaciones a Transnistria”.

“Cada mes el número de supervivientes disminuye. En general son personas que tienen más de 85 años y se hallan al final de una vida llena de humillaciones. La ignorancia y mala fe de las autoridades del Estado rumano convierten a estas personas en víctimas hasta el último día de sus vidas”, añade.

Durante el año 1942, el Gobierno rumano de Ion Antonescu deportó a más de 25.000 personas de etnia gitana a los campos de concentración ubicados en Transnistria; entre ellos había 12.923 niños. Más de la mitad murió en los campos.

Los supervivientes de las deportaciones de 1942 deben lidiar ahora con el racismo y la arbitrariedad de los funcionarios, denuncian. Misu sobrevivió al campo de concentración y regresó a Rumanía. Ahora lleva dos años discutiendo con los funcionarios de la Seguridad Social y reclamando sus derechos.

Víctimas de la burocracia
Hoy por hoy, los supervivientes llevan años atrapados en los pasillos de los Ayuntamientos donde se deberían tramitar sus indemnizaciones. Las autoridades reclaman documentos de los archivos en los que los supervivientes figuren con nombre y apellido.

Muchos de ellos, sin embargo eran niños en la fecha de la deportación y en sus documentos figuraba sólo un número. Es el caso de Misu. Aunque haya aportado el testimonio de otras personas deportadas que estuvieron con él en Transnistria y que ya reciben las correspondientes indemnizaciones, los funcionarios no han aceptado sus declaraciones.

“Existe una tendencia autoritaria de los funcionarios del Estado, además de la arbitrariedad en la interpretación de los casos. Piden documentos oficiales que, de hecho, no existen en los archivos. Como se trata de personas de etnia gitana, ni siquiera los escuchan. Interpretan la ley según les viene en gana y exigen pruebas absurdas e imposibles” afirma Petre Matei.

Por ejemplo, en el Ayuntamiento de la ciudad de Iași, ante el cual se presentó la reclamación de Misu, Elena Motaș explica que no se han aceptado sus testimonios porque “los testigos eran niños cuando se realizaron las deportaciones, no eran personas mayores”. Su situación no ha cambiado lo más mínimo desde 2015, cuando nos explicó que acababa de presentar su demanda ante las autoridades rumanas.

Si en el caso de Misu los funcionarios no han proporcionado ninguna respuesta durante dos años, en otros casos los supervivientes han sido insultados por los funcionarios.

Costea Maria, superviviente del Holocausto, deportada junto con sus padres y hermanas, fue amenazada con la llegada de la policía cuando se desplazó a la oficina de la Seguridad Social para presentar su petición por la indemnización: “La funcionaria nos trató de forma humillante, no quiso darnos ninguna información y nos dijo que la ley 189/2000 no se les aplica a los gitanos”.

El desconocimiento de los entresijos de la ley por los supervivientes, los funcionarios que demandan documentos de los archivos y los responsables de los archivos que afirman que tales documentos no existen privan a muchas víctimas de sus derechos.

En el año 2010, en la ciudad de Sibiu, de 20 supervivientes, sólo dos se beneficiaban del reconocimiento y de las indemnizaciones, según las investigaciones realizadas por Petre Matei. Cuando quisieron ayudar a los demás ancianos desde la ONG Centro para Recursos Comunitarios, se toparon con las barreras de los funcionarios:

“No han aceptado testimonios de testigos, pero tampoco existen listas con el nombre y apellido de cada persona deportada. En las listas sólo figuraba el nombre del padre, no el de los niños. Y los únicos que siguen hoy día con vida son los que eran niños en el año 1942. Detrás de la desconfianza en los testigos, se esconden mucha mala fe y racismo. Un funcionario me dijo: ‘Ya sabemos nosotros cómo son los gitanos’”.

Los hermanos Herman y Elisaveta Căldăraru eran niños cuando fueron deportados junto con su familia. De todos ellos, sólo el nombre del padre figura en los documentos de los archivos. Reclamaron la indemnización y el reconocimiento como víctimas del Holocausto en el año 2010 y se les rechazó alegando la falta de documentos. En marzo del año 2015, Herman Căldăraru volvió a intentar hablar con las autoridades rumanas.

“Un vecino de su pueblo me dijo entonces: ‘Estaría bien que ayudéis a Herman, pero daos prisa, que ya no le queda mucho. Tiene cáncer’”, cuenta Petre Matei, quien conoció a la familia.

Herman Căldăraru falleció el 8 de mayo 2015. Nunca recibió ninguna respuesta por parte de las autoridades rumanas. Su hermana, Elisaveta Căldăraru, de 80 años, aún sigue esperando.
Y TAMBIÉN…
El Holocausto casi olvidado.
Birgit Görtz | DW, 2014-01-27

http://www.dw.com/es/el-holocausto-casi-olvidado/a-17390420