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lunes, 26 de junio de 2023

#hemeroteca #lgtbi #28j | Orgullo urgente

Uge Sangil, presidenta de FELGTBI+, despliega una bandera arcoíris frente al odio //

Orgullo urgente
Javier Armentia | Deia, 2023-06-26

https://www.deia.eus/opinion/2023/06/26/orgullo-urgente-6972049.html

Llega el día del orgullo, si quieres con mayúscula: Orgullo. El de un colectivo amplio, con letras diferentes, LGTBIQA+, que responden a diferentes realidades, sentimientos y necesidades, sufriendo diferentes dosis de acoso y de odio acumulados desde hace tanto tiempo que da vergüenza, con la reclamación necesaria de acudir a los derechos fundamentales, porque de eso hablamos, eso reclamamos. No para ser normales en una sociedad que confunde normalidad con uniformidad; sino para ser como quieras, porque nadie puede hacerte de menos ni insultarte ni acosarte ni matarte. Que ya sé que casi todo el mundo lo entiende en teoría, pero resulta que ahora hay unos señoritos (y alguna señora, incomprensiblemente porque ellas deberían entender mejor lo importante que es la lucha igualitaria y de derechos) que están llegando a ser representantes democráticos, presidentes de parlamentos, consejeros, diputados y concejales que basan su popularidad en insultar, mentir y demostrar su burricie al respecto de cuestiones tan relevantes como el género, la identidad sexual o la misma esencia democrática de la igualdad entre ciudadanos.

Este año el orgullo nos urge a denunciar el odio y el insulto. No podemos seguir permitiendo que en los colegios se siga señalando y marcando como maricón o maricona a quien diverge de un ideal inexistente que emana de los dibujos de los libros de urbanidad franquistas. No podemos permitir que en el debate público se cuestionen los derechos, la autodeterminación de género, la igualdad de las personas en su diferencia. La lucha por conseguir descriminalizarnos, despatologizarnos, legitimarnos, ha sido lenta pero ha ido progresando gracias al esfuerzo de una sociedad que reclama más libertad y justicia. No vayamos ahora a joderla con esa panda de impresentables violentos.

sábado, 13 de agosto de 2022

#hemeroteca #homofobia | ¿Homofobia o revisionismo? Un documental reabre la polémica sobre el nombre del telescopio 'James Webb'

El País / James E. Webb comparece ante el Senado estadounidense //

¿Homofobia o revisionismo? Un documental reabre la polémica sobre el nombre del telescopio ‘James Webb’.

Numerosos astrónomos mantienen sus críticas a la NASA por la opacidad con la que se bautizó el aparato, en homenaje a un antiguo administrador durante la época de la purga a homosexuales.
Luca Tancredi Barone | El País, 2022-08-13
https://elpais.com/ciencia/2022-08-13/homofobia-o-revisionismo-un-documental-reabre-la-polemica-sobre-el-nombre-del-telescopio-james-webb.html 

Justo unos días antes de que el mundo quedara asombrado y boquiabierto con las primeras imágenes del Telescopio Espacial James Webb (JWST por sus siglas en inglés), un grupo de tres mujeres compartía en YouTube un vídeo de 40 minutos titulado 'Detrás del nombre: el Telescopio Espacial James Webb'. Este nuevo documental resucita la polémica: parte del mundo astronómico reclama el cambio de nombre del telescopio espacial más emblemático de nuestros días por el papel que pudo desempeñar James Webb, el hombre que da nombre al aparato, en la purga de personal homosexual dentro de la NASA.

En el documental, las astrónomas Erika Nesvold y Lucianne Walkowicz y la productora de vídeo Katrina Jackson cuentan la historia de cómo la NASA decidió dar el nombre a su telescopio espacial más puntero, del por qué un grupo de astrónomos pertenecientes al colectivo LGBTIQ+ lleva tiempo pidiendo cambiar ese nombre, y de cómo la NASA se ha negado tozudamente a tomar en serio esta petición.

La noche en la que el presidente Joe Biden iba a presentar con gran expectación la primera imagen del telescopio, su retraso de más de una hora tuvo un resultado inesperado. La espera se tradujo en que muchas voces de las ciencias espaciales aprovecharon para reclamar el cambio de nombre (y sugerir otros nuevos) y para darle difusión al documental en redes sociales. El nombre de James Webb, descubrieron muchos en ese momento, estaba en entredicho.

James Webb fue un administrador de la NASA entre 1961 y 1968, cuando, en plena Guerra Fría, EE UU buscaba ganar la carrera espacial a la Unión Soviética. Una carrera que culminó con la llegada a la Luna en el verano de 1969 de tres astronautas con su flamante bandera a barras y estrellas.

Terror Lila
El problema es que, según cuatro miembros de la comunidad astronómica estadounidense, Chanda Prescod-Weinstein, Sarah Tuttle, Brian Nord y la propia Lucianne Walkowicz, Webb fue “en parte responsable de la puesta en marcha de la que era entonces una política federal: la purga de las personas LGBT de las plantillas”, como escribieron en una carta abierta en la revista Scientific American. Se trata del llamado Terror Lila (Lavender Scare, en inglés), una caza de brujas contra las personas sospechosas de ser homosexuales con cargos en la Administración, que Webb habría implementado cuando era administrador de la NASA y en su etapa política anterior, como número dos del Departamento de Estado.

Las activistas lanzaron una petición que recibió el apoyo de 1.800 personas de la comunidad científica, y la NASA se vio forzada a trabajar “con historiadores para examinar el papel de Webb en el Gobierno” a pocos meses del lanzamiento. Sin embargo, el 27 de septiembre, sin haber acabado las investigaciones, el administrador de la NASA, Bill Nelson, de 79 años, sentenció: “No hemos encontrado ninguna evidencia en este momento que justifique un cambio de nombre”. Acto seguido, Walkowicz, impulsora de JustSpace Alliance (organización dedicada a imaginar un futuro más inclusivo y ético para el espacio), decidió dimitir del comité asesor de astrofísica de la NASA. Como explica en el nuevo documental, para ella la posición de la NASA “fue como una bofetada en la cara”.

La NASA defiende que el nombre, que fue elegido de manera unilateral por parte de otro administrador de la NASA, Sean O’Keefe, en 2002, homenajea el legado de una persona clave para que EE UU tuviera éxito en la carrera espacial. Sin embargo, existen pruebas de que durante su etapa en el Departamento de Estado y en la NASA, diversas personas fueron despedidas por su homosexualidad. El caso más famoso es el de Clifford Norton, que luchó en los tribunales durante años contra su despido de la NASA.

Debate histórico
Como escribe uno de los investigadores contratados por la NASA en uno de los muchos emails internos que la revista Nature desveló en abril, “que Webb haya tenido una posición central durante el Terror Lila es indudable. Lo único que queda para el debate histórico es si él creía en ello o no”. Sin embargo, “probablemente, no encontraremos nunca frases escritas por Webb explicando sus motivaciones”.

Según la historiadora Audra Wolfe, Webb jugó un papel clave para integrar la ciencia en la política exterior, como explica en un email a El País. Durante su etapa en el Departamento de Estado, “fue el representante en el comité que supervisaba las operaciones de guerra psicológica” contra la Unión Soviética. En un libro que escribió en 1969, después de dejar la agencia espacial, el ex administrador explicaba que “el logro más importante del proyecto Apolo no fue el éxito científico y tecnológico de llegar a la Luna, sino demostrar al mundo que las democracias podían llegar a completar proyectos técnicos de larga escala”. En ese mismo libro, explica Wolfe a este diario, es el propio Webb quien da argumentos a los detractores de su nombre para el telescopio espacial, ya que escribe que “los dirigentes son los que tienen la responsabilidad última de las acciones de sus agencias y tienen la obligación de responder ante la opinión pública”.

Aunque no sea muy frecuente, existen casos en los que la agencia espacial estadounidense cambió el nombre de misiones espaciales. El caso más conocido es el del observatorio espacial Swift, lanzado en 2004, que fue rebautizado en 2018 como Neil Gehrels Swift Observatory, en honor del que había sido su responsable científico. En 2020, pocos meses antes del lanzamiento del satélite para la observación oceánica Sentinel-6A/Jason, que añadió “Michael Freilich” a su nombre en honor a un geólogo que se acababa de jubilar de la propia agencia espacial como responsable de la división Ciencia de la Tierra. En el documental se recuerdan más casos, como el del observatorio a rayos X Chandra, cuyo nombre fue cambiado mediante un concurso público pocos meses antes de su lanzamiento, en 1998.

La oficina de comunicación de la NASA en un escueto email a este diario asegura “no tener más información para compartir”, que “el historiador de la NASA y un historiador contratado han completado exitosamente su investigación de otros archivos históricos anteriormente cerrados por COVID-19″ y que “están recopilando la información que la agencia compartirá”.

Una decisión opaca
“Lo que más nos fastidia como astrónomos es que la NASA nunca ha explicado muy bien cómo ha tomado la decisión”, dice Enrique López Rodríguez, astrónomo del Instituto Kavli de Astrofísica de las Partículas y Cosmología de la Universidad de Stanford, y uno de los firmantes de la petición. “No han sido ni transparentes, ni sinceros. Los científicos estamos acostumbrados a tomar decisiones con lógica y argumentos”, añade este canario, uno de los futuros usuarios del telescopio.

Según Erika Nesvold, “las conversaciones internas de la NASA que hemos leído no han sido amables”. “Ha habido mucho desdén y mala educación hacia los promotores. Aunque decidan no rebautizar el telescopio, podrían haberlo gestionado mucho mejor y causar menos daño a la comunidad de astrónomos y astrónomas LGBTIQ+”, explica Nesvold. Y añade: “No nos han convencido de que Webb no tenía nada a que ver con las políticas homófobas, pero sí han perpetuado la homofobia hoy”.

Como apunta Sarah Tuttle en el documental, “parecía muy sencillo y debería haberlo sido: hay informaciones de sobra en los archivos, y como comunidad deberíamos haber sido capaces de identificar nuestros valores y la manera de expresarlos. Me parece que la NASA se ha complicado las cosas a sí misma”.

Entre los posibles nombres propuestos están el de Harriet Tubman, una activista y abolicionista de la esclavitud en EE UU que usó las estrellas para liberar a otros esclavos, o “Just Wonderful Space Telescope” (telescopio espacial simplemente maravilloso en inglés) para mantener el acrónimo JWST. “Aunque yo creo que usar valores para estos nombres sería más seguro y menos controvertido”, dice Nesvolt, que subraya que en todo caso debería ser una elección “de la comunidad”.

“Personalmente, me he tomado el compromiso de no mencionar nunca el nombre del tipo ese”, apunta Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y miembro de PRISMA, una asociación para la diversidad afectivo-sexual y de género en ciencia, tecnología e innovación. “Cuando hable o escriba sobre descubrimientos u observaciones del JWST, diré simplemente J-W-S-T o ‘el nuevo telescopio espacial”, asegura.

Las autoras del documental son pesimistas: “Soy cínica respecto al cambio de nombre”, comenta Nesvolt, “aunque espero que al menos esto cambie la manera como NASA da el nombre a las cosas en el espacio, que lo haga consultando la comunidad y no de manera arbitraria”. “Si cambiasen el nombre sería fantástico; pero me conformo con haber abierto esta discusión, y que la NASA aprenda a tomar en cuenta prospectivas diferentes”, zanja la productora Jackson.

jueves, 4 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #ciencia | LGBTSTEMDay: La ciencia diversa es mejor ciencia

Imagen: SINC
LGBTSTEMDay: La ciencia diversa es mejor ciencia.
Un reciente informe de tres prestigiosas instituciones científicas británicas revela que un 28 % de las personas LGTBIQA+ en Reino Unido han estado a punto de dejar el trabajo por el ambiente de discriminación. En España, donde no hay estudios al respecto, acaba de constituirse la asociación PRISMA para aumentar la visibilidad de este colectivo en el mundo científico y aportar modelos más inclusivos.
Javier Armentia | Agencia SINC, 2019-07-04
https://www.agenciasinc.es/Opinion/LGBTSTEMDay-La-ciencia-diversa-es-mejor-ciencia

Publicado también como:
La ciencia diversa es mejor ciencia.
Javier Armentia / Agencia SINC | El País, 2019-07-04

https://elpais.com/elpais/2019/07/04/ciencia/1562240845_090820.html

Hace unos días, conmemorando el día del orgullo LGTBIQA+ y los 50 años de los altercados de Stonewall que marcaron el comienzo de estas celebraciones reivindicativas, tres importantes instituciones británicas, el Institute of Physics, la Royal Astronomical Society y la Royal Society of Chemistry presentaban un informe conjunto (Exploring the workplace for LGBT+ physical scientists), donde se encuestaba a personas dentro de las ciencias básicas sobre su situación y qué implicaba en el desempeño de su profesión.

El informe revela que un 28% de las personas LGTBIQA+ del mundo de las ciencias físicas en el Reino Unido han considerado en algún momento de su carrera científica dejar su trabajo por el ambiente de discriminación que vivían por su condición afectiva o sexual. El porcentaje aumenta al 50 % en el caso de las personas trans.

El hecho de que casi todos hayan sentido hostilidad nos indigna y debe mover a la acción, como comentaba en un seminario sobre ciencia diversa e inclusiva organizado por la Sociedad de científicos españoles en el Reino Unido (CERU/SRUK) el pasado 6 de junio el astrofísico y divulgador Alfredo Carpineti, fundador de la asociación Pride in STEM y promotor desde 2018 de la celebración, el 5 de julio, del día del orgullo LGTBIQA+ en las disciplinas de ciencia, tecnología, matemáticas e ingerniería: #LGBTSTEMDay.

Sin embargo, si preguntáramos en cualquier centro de investigación, laboratorio, empresa tecnológica o universidad si existe alguna discriminación frente a la diversidad afectivo-sexual, todos dirían que no, que todo lo contrario, que ser lesbiana, homosexual, bisexual, transexual o de género no conforme o creativo no tiene nada que ver ni con el desempeño en la labor científica o tecnológica, ni por estas razones se excluye o minoriza a ninguna persona.

¿Qué sucede entonces? Para quienes vivimos nuestra realidad no cisheterosexual, sin embargo, la realidad es obvia: la discriminación existe y muchos optan por adoptar una normalidad que no parezca conflictiva. Si tienes suerte, esto te facilitará una carrera más o menos relajada en el mundo de la ciencia. Siempre que, claro, no te toque, por tu trabajo, tener que desplazarte a países en los cuales se discrimina a las personas LGTBIQA+, donde tendrás que plantearte volver al armario, olvidarte de tu pareja o convertirte en ese científico estereotipado, con un punto ‘friki’ pero sin ‘mariconás’, que queda bien en cualquier sitio por lgtbiófobo que sea.

Diversos estudios, como el Queer in STEM iniciado en 2013, que realizó encuestas a personal científico de diversas áreas preguntándoles por su situación personal y su percepción en el centro de investigación o de trabajo, muestran que las áreas científicas más igualitarias en género son habitualmente más inclusivas también en otros aspectos como la diversidad sexual. Áreas más masculinizadas, por el contrario, resultan menos inclusivas.

El informe de la American Physics Society estadounidenste Ambiente LGBT en Física, publicado en 2016, mostraba cómo en EE UU las normas sociales establecen de hecho una discriminación. Más del 40% de las personas encuestadas estaba de acuerdo con la siguiente afirmación: “Se espera que los empleados no actúen de manera demasiado gay”. El ya mencionado informe británico actualiza los datos en un contexto europeo. No hay todavía estudios análogos en España, pero podemos hacer una razonable adaptación. Incluso más negativa, porque la realidad LGTBIQA+ en la ciencia española es casi completamente invisible.

Ciencia diversa española
En España, en un análisis personal que hice en 2018 consultando a las 75 sociedades científicas que componen la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) pude comprobar que ninguna de ellas ha constituido un grupo de estudio, ni emprendido acciones específicas, referidas al colectivo LGTBIQA+. No hay investigaciones que analicen si las personas asociadas viven situaciones de desigualdad, ni tampoco se ha realizado una campaña inclusiva en estos años.

En otros países, sin embargo, se ve que todas las sociedades científicas llevan años trabajando estos temas. En EE UU y Reino Unido se organizan acciones específicas: los Pride months, encuentros de científicos y científicas LGTBIQA+, y elaboración de documentos como la Guía de inclusividad LGBT+ en Física y Astronomía elaborada en 2018 por la American Astronomical Society.

Sin embargo, la situación ha cambiado esta primavera, cuando constituimos una asociación que, como otras existentes por todo el mundo, lleva el distintivo de la diversidad: PRISMA, Asociación para la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación. Presentada el viernes 28 de junio en Barcelona y el 4 de julio en Madrid, PRISMA no solamente quiere aumentar la visibilidad de las personas LGTBIQA+ en los ámbitos científicos, sino aportar nuevos modelos de ciencia, que la hagan más inclusiva, con perspectivas amplias y con una clara vocación de activismo por la ciencia y contra las pseudociencias.

Nos parecen alarmantes las recientes noticias sobre el apoyo de diversas instancias a las terapias de conversión, una práctica denunciada por todas las autoridades científicas como una actividad anticientífica y peligrosa, con consecuencias a veces devastadoras para las familias implicadas; o fenómenos como el autobús transfóbico de asociaciones fundamentalistas, que invocaba a la ciencia para confundir mensajes en torno a sexo y género, especialmente sensibles en un sector, el de la transexualidad, que ha estado patologizado hasta hace poco más de un año por la OMS.

En unos años en los que la ciencia ha comprendido que conseguir una sociedad más igualitaria también es su lucha (la nuestra), PRISMA plantea una ciencia más diversa y anima a proponer referentes, algo que sigue siendo fundamental, como comentaba hace unos días en una entrevista en SINC la matemática Marina Logares. En el manifiesto que marca la presentación oficial de PRISMA se especifica esta necesidad, así como la de iniciar y promover investigaciones que permitan crear espacios de estudio y trabajo más inclusivos y diversos.

Cuando el entorno es inclusivo y diverso, se produce una ciencia de más calidad. Esto se mostraba en una publicación conjunta de las revistas Nature y Scientific American en septiembre de 2014 en el caso de diversidad étnica, y se ha podido comprobar en otros ámbitos: el impacto de la ciencia que planta redes amplias y diversas está medido en diversas investigaciones. Y en cierto modo, aunque la ciencia fuera igual de buena o mala, el viaje también habría merecido la pena.

Es algo que ahora comenzamos a comprender como algo evidente en el caso de hombres y mujeres en ciencia. Ir un poco más allá para aceptar las diversidades afectivas parece un paso lógico.

Javier Armentia Fructuoso (Vitoria-Gasteiz, 1962) es un astrofísico y divulgador de la ciencia español, miembro de la asociación PRISMA. Desde 1993 es director del Planetario de Pamplona.

#hemeroteca #lgtbi #ciencia | La ciencia diversa es mejor ciencia

Imagen: El País
La ciencia diversa es mejor ciencia.
Un 28% de los científicos LGTBIQA+ en Reino Unido ha estado a punto de dejar el trabajo por el ambiente de discriminación. En España acaba de constituirse la asociación PRISMA para aumentar la visibilidad de este colectivo en el mundo científico.
Javier Armentia / Agencia SINC | El País, 2019-07-04
https://elpais.com/elpais/2019/07/04/ciencia/1562240845_090820.html

Publicado originalmente como:
LGBTSTEMDay: La ciencia diversa es mejor ciencia.

Un reciente informe de tres prestigiosas instituciones científicas británicas revela que un 28% de las personas LGTBIQA+ en Reino Unido han estado a punto de dejar el trabajo por el ambiente de discriminación. En España, donde no hay estudios al respecto, acaba de constituirse la asociación PRISMA para aumentar la visibilidad de este colectivo en el mundo científico y aportar modelos más inclusivos.
Javier Armentia | Agencia SINC, 2019-07-04
https://www.agenciasinc.es/Opinion/LGBTSTEMDay-La-ciencia-diversa-es-mejor-ciencia

Hace unos días, conmemorando el día del orgullo LGTBIQA+ y los 50 años de los altercados de Stonewall que marcaron el comienzo de estas celebraciones reivindicativas, tres importantes instituciones británicas, el Institute of Physics, la Royal Astronomical Society y la Royal Society of Chemistry presentaban un informe conjunto (Exploring the workplace for LGBT+ physical scientists), donde se encuestaba a personas dentro de las ciencias básicas sobre su situación y qué implicaba en el desempeño de su profesión.

El informe revela que un 28% de las personas LGTBIQA+ del mundo de las ciencias físicas en el Reino Unido han considerado en algún momento de su carrera científica dejar su trabajo por el ambiente de discriminación que vivían por su condición afectiva o sexual. El porcentaje aumenta al 50% en el caso de las personas trans.

El hecho de que casi todos hayan sentido hostilidad nos indigna y debe mover a la acción, como comentaba en un seminario sobre ciencia diversa e inclusiva organizado por la Sociedad de científicos españoles en el Reino Unido (CERU/SRUK) el pasado 6 de junio el astrofísico y divulgador Alfredo Carpineti, fundador de la asociación Pride in STEM y promotor desde 2018 de la celebración, el 5 de julio, del día del orgullo LGTBIQA+ en las disciplinas de ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería: #LGBTSTEMDay.

Sin embargo, si preguntáramos en cualquier centro de investigación, laboratorio, empresa tecnológica o universidad si existe alguna discriminación frente a la diversidad afectivo-sexual, todos dirían que no, que todo lo contrario, que ser lesbiana, homosexual, bisexual, transexual o de género no conforme o creativo no tiene nada que ver ni con el desempeño en la labor científica o tecnológica, ni por estas razones se excluye o minoriza a ninguna persona.

¿Qué sucede entonces? Para quienes vivimos nuestra realidad no cisheterosexual, sin embargo, la realidad es obvia: la discriminación existe y muchos optan por adoptar una normalidad que no parezca conflictiva. Si tienes suerte, esto te facilitará una carrera más o menos relajada en el mundo de la ciencia. Siempre que, claro, no te toque, por tu trabajo, tener que desplazarte a países en los cuales se discrimina a las personas LGTBIQA+, donde tendrás que plantearte volver al armario, olvidarte de tu pareja o convertirte en ese científico estereotipado, con un punto ‘friki’ pero sin ‘mariconás’, que queda bien en cualquier sitio por lgtbiófobo que sea.

Diversos estudios, como el Queer in STEM iniciado en 2013, que realizó encuestas a personal científico de diversas áreas preguntándoles por su situación personal y su percepción en el centro de investigación o de trabajo, muestran que las áreas científicas más igualitarias en género son habitualmente más inclusivas también en otros aspectos como la diversidad sexual. Áreas más masculinizadas, por el contrario, resultan menos inclusivas.

El informe de la American Physics Society estadounidenste Ambiente LGBT en Física, publicado en 2016, mostraba cómo en EE UU las normas sociales establecen de hecho una discriminación. Más del 40% de las personas encuestadas estaba de acuerdo con la siguiente afirmación: “Se espera que los empleados no actúen de manera demasiado gay”. El ya mencionado informe británico actualiza los datos en un contexto europeo. No hay todavía estudios análogos en España, pero podemos hacer una razonable adaptación. Incluso más negativa, porque la realidad LGTBIQA+ en la ciencia española es casi completamente invisible.

Ciencia diversa española
En España, en un análisis personal que hice en 2018 consultando a las 75 sociedades científicas que componen la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) pude comprobar que ninguna de ellas ha constituido un grupo de estudio, ni emprendido acciones específicas, referidas al colectivo LGTBIQA+. No hay investigaciones que analicen si las personas asociadas viven situaciones de desigualdad, ni tampoco se ha realizado una campaña inclusiva en estos años.

En otros países, sin embargo, se ve que todas las sociedades científicas llevan años trabajando estos temas. En EE UU y Reino Unido se organizan acciones específicas: los Pride months, encuentros de científicos y científicas LGTBIQA+, y elaboración de documentos como la Guía de inclusividad LGBT+ en Física y Astronomía elaborada en 2018 por la American Astronomical Society.

Sin embargo, la situación ha cambiado esta primavera, cuando constituimos una asociación que, como otras existentes por todo el mundo, lleva el distintivo de la diversidad: PRISMA, Asociación para la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación. Presentada el viernes 28 de junio en Barcelona y el 4 de julio en Madrid, PRISMA no solamente quiere aumentar la visibilidad de las personas LGTBIQA+ en los ámbitos científicos, sino aportar nuevos modelos de ciencia, que la hagan más inclusiva, con perspectivas amplias y con una clara vocación de activismo por la ciencia y contra las pseudociencias.

Nos parecen alarmantes las recientes noticias sobre el apoyo de diversas instancias a las terapias de conversión, una práctica denunciada por todas las autoridades científicas como una actividad anticientífica y peligrosa, con consecuencias a veces devastadoras para las familias implicadas; o fenómenos como el autobús transfóbico de asociaciones fundamentalistas, que invocaba a la ciencia para confundir mensajes en torno a sexo y género, especialmente sensibles en un sector, el de la transexualidad, que ha estado patologizado hasta hace poco más de un año por la OMS.

En unos años en los que la ciencia ha comprendido que conseguir una sociedad más igualitaria también es su lucha (la nuestra), PRISMA plantea una ciencia más diversa y anima a proponer referentes, algo que sigue siendo fundamental, como comentaba hace unos días en una entrevista en SINC la matemática Marina Logares. En el manifiesto que marca la presentación oficial de PRISMA se especifica esta necesidad, así como la de iniciar y promover investigaciones que permitan crear espacios de estudio y trabajo más inclusivos y diversos.

Cuando el entorno es inclusivo y diverso, se produce una ciencia de más calidad. Esto se mostraba en una publicación conjunta de las revistas Nature y Scientific American en septiembre de 2014 en el caso de diversidad étnica, y se ha podido comprobar en otros ámbitos: el impacto de la ciencia que planta redes amplias y diversas está medido en diversas investigaciones. Y en cierto modo, aunque la ciencia fuera igual de buena o mala, el viaje también habría merecido la pena.

Es algo que ahora comenzamos a comprender como algo evidente en el caso de hombres y mujeres en ciencia. Ir un poco más allá para aceptar las diversidades afectivas parece un paso lógico.

Javier Armentia es astrofísico y divulgador de la ciencia, miembro de la asociación PRISMA. Desde 1993 es director del Planetario de Pamplona.