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domingo, 25 de julio de 2021

#hemeroteca #trans #generonobinario #deportes | La historia de Quinn, primer atleta transgénero en competir en unos Juegos Olímpicos

Imagen: El Diario / Quinn (d) //

La historia de Quinn, primer atleta transgénero en competir en unos Juegos Olímpicos.

El mediocampista canadiense, quien se declaró persona no binaria y transgénero en 2020, es jugador del OL Reign en Washington y es uno de los dos deportistas trangéneros que participa por primera vez en unos JJ OO.
Jackelin D. | El Diario [Venezuela], 2021-07-25
https://eldiario.com/2021/07/25/quinn-primer-atleta-transgenero-competir-juegos-olimpicos/ 

Su nombre es Rebecca Quinn. Tiene 25 años de edad y fue el primer atleta abiertamente transgénero en competir en unos Juegos Olímpicos. Lo hizo con la selección femenina de Canadá, en donde juega en la posición de mediocampista.

Quinn se identifica como una persona no binaria y anunció su transición de mujer a hombre en septiembre de 2020. Esta es su tercera participación en unos JJ OO luego de que en el 2016 ganara la medalla de bronce con su selección.

El defensa también juega profesionalmente para el OL Reign, un equipo de la Liga Nacional de Fútbol Femenino con sede en Tacoma, Washington, y es compañero de equipo de la estrella estadounidense Megan Rapinoe.

“El primer atleta olímpico abiertamente trans en competir”, escribió Quinn en su cuenta de Instagram. “No sé cómo sentirme. Me siento orgulloso de ver a ‘Quinn’ en la alineación y en mi acreditación. Me entristece saber que hubo personas antes que yo que no fueron capaces de vivir su verdad debido al mundo. Me siento optimista por el cambio. Cambio de legislatura. Cambios en las reglas, estructuras y mentalidades”, agregó.

Legislación sobre la participación de atletas trans en JJ OO
En 2004, el Comité Olímpico Internacional (COI) aprobó un primer consenso sobre la participación de atletas trans en los Juegos Olímpicos. En ese entonces se determinó que los deportistas que habían hecho su transición a otro género antes de la pubertad podrían competir en cualquier categoría sin restricciones.

No fue hasta 2015 que el COI emitió unas nuevas directrices que permitían a los deportistas transgénero competir siempre que su participación se adaptase a la normativa establecida por el organismo.

A pesar de la normativa vigente, las federaciones pueden imponer sus propias restricciones y reglas en algunos circuitos internacionales.

Por ejemplo, la disciplina de rugby femenino no permite a las deportistas trans su participación en los torneos. El mismo ejemplo lo adoptan algunas federaciones internacionales que requieren niveles de testosterona más exigentes que los que establece el COI, como es el caso del atletismo, el tenis y el ciclismo para poder participar en la categoría femenina.

Esta exigencia es debido a que algunas mujeres, por causas genéticas, producen la misma cantidad de testosterona que los hombres. Ante esta situación, varias federaciones obligan a las mujeres con esta condición a someterse a tratamientos que reduzcan la producción de dicha hormona masculina.

El ente regulatorio anunció en marzo que esperaría hasta después de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde al menos tres mujeres trans van a competir, para entregar nuevas pautas sobre los atletas transgénero.

El último reglamento del COI, que elimina ya la necesidad de operaciones quirúrgicas, establece que quien quiera participar como mujer tiene que declararse mujer, y que no puede cambiar de género al menos durante cuatro años para la práctica deportiva.

Además, fija en un tope de 10 nanogramos de testosterona por mililitro de sangre el máximo que puede tener una mujer para poder participar en pruebas femeninas. Eso les exigirá la toma de medicación para bloquear la llamada hormona masculina, la de la fuerza y la barba. Por otra parte, para las mujeres que hagan la transición a hombres no hay ninguna exigencia.

Los atletas también esperan que cuando se anuncien las nuevas directrices del COI, los demás órganos rectores del deporte podrán decidir y actualizar las reglas.

Más de 120 atletas
El número de atletas LGBTIQ+ que compiten en Tokio es el más alto en la historia de JJ OO. Este año, 121 atletas abiertamente LGBTIQ+ están compitiendo, según un informe compilado por Outsports publicado a principios de julio.

El número es un precedente significativo desde su recuento de 56 en Río de 2016 y el total de 23 en Londres de 2012.

Igualmente, de los 121 atletas, EE UU representa el mayor número de atletas olímpicos con 30 personas que se identifican como miembros de la comunidad LGBTIQ+.

Así como Quinn, la neozelandesa Laurel Hubbard participará en Tokio como la segunda deportista trans. Lo hará en la disciplina de halterofilia femenina y en la categoría de peso superpesado de 87 kg el próximo 2 de agosto.

Hubbard podría hacer aún más historia si consigue alzarse con la medalla, un triunfo que ha dicho que no solo será individual sino también colectivo. La atleta, de 43 años, también es una de las participantes de mayor edad dentro de su categoría deportiva.

La neozelandesa inició su transición en 2013, participando hasta entonces en competiciones de halterofilia masculina, aunque no a nivel internacional.

A pesar de los venideros avances, los atletas trans no solo se enfrentan a restricciones institucionales, sino también al debate público por su condición de cambio de identidad. Es un tema abierto y que se espera, luego de que concluyan los Juegos Olímpicos, que se establezcan más medidas que puedan garantizar mayor inclusión en todo el mundo.

A lo largo de este artículo, se hace referencia a Quinn como “él” en lugar de “ella” para respetar sus deseos sobre el uso de pronombres y su identidad de género.

lunes, 4 de diciembre de 2017

#hemeroteca #mujeres #deportes | Lidia Valentín, campeona del mundo de halterofilia

Imagen: La Vanguardia / Lidia Valentín durante la competición
Lidia Valentín, campeona del mundo de halterofilia.
Oro olímpico en Londres y tres veces oro europeo, la leonesa se corona reina de la disciplina: "He conseguido lo que soñé cuando era pequeña".
María Alexander | El País, 2017-12-04
https://elpais.com/deportes/2017/12/04/actualidad/1512376552_551130.html

Grita. Salta. Aplaude. Se tapa los ojos para que no se escapen tantas lágrimas. Después aprieta los puños, se gira, levanta los brazos y arma la figura de un corazón con las manos. Es fuerza, es ternura, es la nueva campeona del mundo de halterofilia: Lidia Valentín. La deportista española, de 32 años, se proclamó en la madrugada del lunes triple campeona mundial en la categoría de hasta 75 kilos. En Anaheim (Estados Unidos), Valentín levantó un total de 258 kilos. "Estar en lo más alto del podio mundial es algo increíble y emocionante, es el resultado de tanta preparación y sacrificio", afirmó la leonesa.

Es la primera vez que una halterófila española gana una medalla de oro en un mundial absoluto, tanto en categoría femenina como en masculina, y Valentín lo ha logrado por partida triple en las modalidades de arrancada, dos tiempos y total olímpico. Estas medallas completan un palmarés glorioso: oro olímpico (Londres 2012), plata olímpica (Pekín 2008), bronce olímpico (Río 2016), y tres oros europeos (2014, 2015 y 2017). El oro y la plata aún están por llegar ya que a Valentín se las adjudicaron en 2016 después de que seis de las siete rivales que la superaron en las dos citas olímpicas dieron positivo.

"He dormido muy poco, pero la alegría me inunda. Este oro significa que tengo todas las medallas y eso para un deportista es llegar a lo máximo. Personalmente estoy muy feliz porque he hecho historia en mi deporte y en mi país", destacó Valentín, que se perdió el Mundial de 2015 por una lesión.

La primera de las medallas la logró en arrancada, en la que no tuvo rival. Con el primer intento de 110 kilos se proclamó campeona en esta modalidad al superar en dos kilos a la segunda clasificada, la ecuatoriana Neisi Patricia Dajomes.

Con una seguridad aplastante, Valentín acudió a la barra para levantar de forma espectacular 115 y 118 kilos en su segundo y tercer intento, respectivamente. Con una diferencia de diez kilos con respecto a Neisi tras la arrancada, Valentín tenía serias opciones de llevarse el título, pero antes tenía que pasar por los dos tiempos. En esta prueba, la española tuvo un poco más de competencia, pero eso no fue impedimento para que también se hiciera con el oro con 140 kilos.

En el primer intento levantó 130 kilos y pudo con los 135 en el segundo. Con esto, Valentín ya se convertía en campeona del mundo, tanto en dos tiempos como en total olímpico, y conseguía su tercera medalla de oro, y la más importante de las tres. No quiso renunciar a su tercer intento, pese a que ya no le hacía falta, y solicitó 140 kilos. En ese momento reinó un silencio asombroso y, cuando Lidia hizo el movimiento válido el pabellón empezó a rugir como si de una halterófila local se tratase, y se vino abajo cuando hizo su gesto característico: el corazón con las manos. "Ese festejo surgió en Río 2016 y tuvo mucha repercusión. Ahora lo repetí para todo el público que vino a verme como un símbolo de agradecimiento por brindarme su apoyo y estar ahí", afirmó Valentín, aún en Estados Unidos, por teléfono.

Por su parte, Constantino Iglesias, presidente de la Federación española, presente en el éxito de Lidia, destacó la importancia de lo que representa la figura de Valentín en la halterofilia: "Lidia no solo es el baluarte del deporte limpio, sino que también es un punto a favor del movimiento femenino hacia la igualdad de género en los deportes y en la vida misma", subrayó Iglesias. Y Valentín coincidió: "Estoy especialmente feliz porque haya sido una mujer la que consiguió la medalla en un deporte que siempre han asociado más al género masculino. Yo no dejo de ser una chica. Hago un deporte de fuerza pero tengo mi esencia de mujer". No es casual que Lidia utilice sus vendajes rosas y su característico Hello Kity estampado en el cinturón.

Para el recuerdo, además, quedan sus nervios en el podio, cuando un problema con el himno, que no se sincronizó con la izada de las banderas, hizo que se retrasase la ceremonia y que sus lágrimas de emoción tuviesen que esperar. "Estaba superemocionada, porque estaba ahí en el primer cajón en un Mundial. Quería sentir el himno, estaba deseándolo y, de repente, no sonaba el himno español y me quedé como: ¡No puede ser verdad! ¡El mejor momento y dónde está el himno! Después han puesto otro himno que no sé de dónde es y luego han puesto el himno español y me he emocionado, porque la ocasión realmente lo merece", explicó. "Cada competición es diferente, pero sentir el himno, sentirte campeona del mundo... He disfrutado este momento posiblemente más que otros", agregó.

Su próximo objetivo son los Juegos Olímpicos de 2020. "Ella lo tiene claro, después de Tokio ya lo deja. Se encuentre mejor o peor, lo deja. Ese será el broche de su carrera", sostuvo el presidente de la federación. La medalla de oro en el campeonato del mundo no le da la clasificación directa y Valentín tendrá que ganarse un lugar a partir del próximo año. "Si no ocurre nada y se puede entrenar en condiciones, lo puede lograr", destacó el dirigente federativo.

Valentín ya piensa en ese objetivo a largo plazo. Por lo pronto solo quiere disfrutar de las tres medallas. “Ahora a descansar, después llegará el tiempo de eso”, concluyó esta gigante. Otro de esos deportistas españoles que brotan de forma espontánea en disciplinas sin raíces. Una pionera de oro.

lunes, 27 de noviembre de 2017

#hemeroteca #transexualidad #deportes | Laurel Hubbard, la transexual con un padre homófobo que busca una medalla en la Commonwealth

Imagen: El Español / Laurel Hubbard
La transexual con un padre homófobo que busca una medalla en la Commonwealth.
Laurel Hubbard representará a Nueva Zelanda como halterófila en los Juegos de la organización. Hará historia, pero también tendrá que vencer el rechazo todavía imperante hacia su condición sexual.
Millán Cámara | El Español, 2017-11-27
https://www.elespanol.com/deportes/otros-deportes/20171126/264973820_0.html

Noviembre de 2004. Dick Hubbard, magnate de los cereales de desayuno y entonces alcalde de Auckland, firmaba, junto con su mujer, Pam, y otras personas, una carta polémica. En ella, el edil se mostraba contrario al matrimonio homosexual y a que los gais tuviesen descendientes biológicos. Quién le iba a decir que, 13 años después, la vida iba a ponerle en una encrucijada moral muy comprometida: su hijo ha hecho historia en el deporte neozelandés y mundial gracias a un cambio de sexo. Quizá Dick no lo comparta, pero hace tiempo que Gavin es Laurel.

Su transición de hombre a mujer, llevada a cabo durante los últimos seis años, le ha convertido en la primera deportista transexual que participará en los Juegos de la Commonwealth. A sus 39 años, Laurel será una de las 12 componentes del equipo de halterofilia de Nueva Zelanda. Ya tenía el permiso del Comité Olímpico Internacional y de la Federación de Halterofilia neozelandesa, pero ahora sus garantías son totales: representará al país en la categoría de más de 90 kilos, instaurada a principios de este mismo año por la Federación Internacional de su deporte.

Hubbard ya protagonizó un hito reseñable en esta modalidad el pasado marzo: ser la primera transexual que ganaba una competición femenina. Los 268 kilos que levantó (123 en arrancada y 145 en dos tiempos) le permitieron conquistar el Abierto Internacional de Australia. Mucho tiempo atrás, cuando todavía era hombre, llegó a tener el récord júnior de Nueva Zelanda en la categoría de más de 105 kilos: alzó 300. No obstante, también fue superado por todos sus rivales cuando tenía 20 años, durante la única competición nacional masculina en la que participó.

Es precisamente la antigua condición sexual de Laurel la que más recelo despierta a su alrededor. De hecho, esta ha provocado que el presidente de la Federación Australiana de Halterofilia, Michael Keelan, esgrimiese opiniones contradictorias sobre su caso. “Será interesante ver cuánto apoyo tiene de la comunidad, pero pienso que está en disposición de hacer mucha historia. Y podría ser un gran modelo a seguir para otros”, declaró en marzo tras el ya mencionado triunfo de Laurel.

Después de conocerse la presencia de Hubbard en los Juegos de la Commonwealth, las declaraciones de Keelan han sido muy distintas: “Si has sido un hombre, has levantado ciertos pesos y de repente te conviertes en mujer, psicológicamente sabes que has levantado esos pesos antes. Así no creo que la competición esté nivelada. Es mi opinión, y creo que es compartida por un montón de gente del mundo del deporte”.

“Si yo estuviera en esa categoría, no sentiría que compito en igualdad de condiciones. Incluso me plantearía para qué hago deporte”, aseveró la australiana Deborah Acason, habitual de la modalidad de más de 75 kilos. Eso sí, las afirmaciones más duras las realizó Iuniarra Sipaia, la haltera que quedó segunda tras Laurel en el Abierto Internacional de Australia.

“Pienso que fue injusto (perder) porque, en el fondo, ella todavía es un hombre, aunque ya se ha operado para cambiar de sexo. Sólo cambió su físico: sus emociones, su fuerza y todo siguen siendo las de un hombre. Todos sabemos que la fuerza de una mujer no es, ni de lejos, la de un hombre. No importa lo duro que entrenemos”, se quejó la deportista de Samoa. Sipaia también protestó porque ella fue sometida a un control antidopaje tras la prueba, cosa que no ocurrió con la ganadora.

Aquí entra en juego otro asunto de debate en torno a Hubbard: sus niveles de testosterona. Ha pasado todos los controles que se le han hecho y puede competir, pero Laurel no se libra del escepticismo ni en su propia Federación. “Compitió mucho tiempo como hombre y sus esfuerzos fueron muy grandes. Esa fuerza se ha mantenido con su nivel reducido de testosterona. Esto no lo reconoce la ciencia y algunos de nuestros deportistas quizá digan que no es justo”, declaró su presidente, Garry Marshall.

Las transexuales tienen que presentar unos niveles de testosterona por debajo de los 10 nanomoles por litro para poder participar en competiciones deportivas. Ya no hay problema, aun así, en que compitan sin haberse hecho la correspondiente operación de cambio de sexo. Lo que no quita para que el colectivo transexual siga sufriendo una discriminación inmensa también en el deporte.

El caso de Laurel no es el único de cierta notoriedad. A Hannah Mouncey se le impidió ser elegida en el Draft de la liga femenina de fútbol australiano. A Rodrigo Abreu le costó años poder jugar en una liga femenina de voleibol. A Mack Beggs le abuchearon por competir contra chicas en un torneo interescolar de lucha.

Y, a pesar de todo, aún hay esperanza para que deporte y transexualidad se entiendan algún día. “Estoy más que feliz de que ella se haya convertido en una mujer, no tengo ningún problema con eso. Como todo el mundo, tiene que hacer lo que necesite hacer para ser feliz”, declaró Tracey Lambrechs, haltera olímpica neozelandesa, a colación de Laurel Hubbard. Por mucho que los matices no desaparezcan: “Personalmente, pienso que debería poder competir, pero no debería poder quedarse con la plaza de otras chicas”.