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lunes, 24 de marzo de 2025

#hemeroteca #politica | La trampa de Daniel Bernabé

Daniel Bernabé //

La trampa de Daniel Bernabé

Es la trampa del capitalismo, amigos. Y de esa trampa no se vuelve siendo de izquierdas
Raúl Solís | Diario Red, 2025-03-24
https://www.diario-red.com/opinion/raul-solis/trampa-daniel-bernabe/20250323184314044566.html

Allá por 2018, Daniel Bernabé publicó un magnífico libro titulado ‘La trampa de la diversidad’ donde, básicamente, venía a decir que la izquierda o lo que quedaba de izquierdas había abandonado a la clase trabajadora en pos de las políticas de representación. Aunque su libro fue muy criticado por algunos sectores de los activismos, a mi juicio acertó en su tesis: los partidos progresistas que habían empobrecido a los sectores populares usaban las políticas de representación para ocultar su pacto con las élites económicas. O lo que es lo mismo, mientras se aprobaban leyes de matrimonio igualitario era imposible casarse porque la vivienda se había convertido en un objeto especulativo.

En su libro, Bernabé criticaba, aunque sin decirlo abiertamente -el ‘show business’ tiene esas claves-, al partido que mejor ha representado esta forma de hacer política jugando con la diversidad, siempre y cuando ésta no pusiera en cuestión los privilegios del poder concentrado. En ‘La trampa de la diversidad’, Bernabé le puso un espejo al PSOE y sirvió para criticar las décadas de arduo trabajo por convencer a los sectores populares de que su realidad era totalmente ajena a sus necesidades materiales.

Otra de las ideas que Bernabé desarrolló en su ensayo era que el neoliberalismo lo ha convertido todo en negocio y que los activismos y los discursos se acaban convirtiendo en productos susceptibles de ponerles precio, comercializados y asumidos por el capitalismo. Bernabé criticaba que el compromiso militante mutara en un acto de consumo, que los partidos o las causan sean productos y que las ideas o relatos ideológicos funcionen como una mercancía masturbatoria que no le cambia la vida a nadie, salvo a los sujetos que portan las banderas.

Piruetas de la vida. Daniel Bernabé, después de años abriendo caminos nuevos en El País o en la Cadena Ser, ha caído en su propia trampa, que no es la de la diversidad que criticaba en su libro, sino la de que el capitalismo es capaz de convertirlo todo en negocio, en producto o mercancía si al frente se encuentra con sujetos sin compromiso con lo colectivo.

El joven idealista de Fuenlabrada ha fichado por el PSOE para escribir discursos que nunca tomarán tierra, pero que al presidente del Gobierno le servirán para parecer que es de izquierdas sin tomar una medida de izquierdas. La trampa de la diversidad, amigos.

Hay otro libro, ‘Atraco a la memoria’, en el que, a modo de entrevista, el historiador Juan Andrade repasa con Julio Anguita su biografía política. En uno de los capítulos, Anguita recuerda que el odio de la progresía a la izquierda se fraguó en 1980, cuando surgió la crisis en el PCE de los renovadores, que no fue más que el paso del PCE al PSOE de un buen número de militantes que vieron que en el partido del puño y la rosa era más fácil obtener escaño que en el de la hoz y el martillo.

Desde los 80, el PSOE ha encontrado siempre a sus renovadores para atomizar y lanzar la idea de que no se pueden cambiar las cartas que el franquismo repartió en la mal llamada Transición. En los 90, a los renovadores se llamaron Nueva Izquierda y el diablo se llamaba Julio Anguita. En los 2000 no hubo necesidad de crear ninguna escisión porque, cuando atábamos los perros con longanizas, la izquierda está bien controlada en un rincón del tablero en el que Gaspar Llamazares no incomodaba los privilegios de nadie.

Luego llegó 2015 y Podemos metió a 69 diputados en el Congreso y puso nerviosos a los gerontócratas del régimen. Como la potencia era enorme y desconocida hasta el momento, hormonaron mediáticamente a Iñigo Errejón. La operación no salió como estaba prevista y se repitió con Yolanda Díaz y Sumar. Ahí estaba Daniel Bernabé en Matadero el día de la presentación por todo lo alto de Sumar. De hecho, se llegó a hablar de que formaría parte del equipo del Ministerio de Trabajo.

Compuesto y sin cargo, se tuvo que conformar con seguir siendo Chico Prisa. Todo cambió cuando Sumar cayó en desgracia en las europeas y el nuevo intento por cargarse a la izquierda que no se subordina al PSOE se avecinaba nuevamente fallido. Entonces, el de Fuenlabrada empezó a recitar los argumentarios de Ferraz con una dicción y pasión inmejorables delante de Ángels Barceló. De ir a manifestaciones contra la OTAN a defender el aumento del gasto militar de Donald Trump. La fe del converso.

Como en los 80 o en los 90, el PSOE ha empezado a guiñarle el ojo a Sumar. Siempre empieza por sus intelectuales orgánicos y sus ventrílocuos mediáticos. Bernabé ha caído en su propia trampa. ¡Él que criticaba la posmodernidad en su ensayo! Nada más posmoderno que ser protagonista de tu misma narración. El joven idealista de Fuenlabrada que, gracias a su amigo Antonio Maestre, empezó a escribir piezas para La Marea como freelance, ha sido fichado con la misma facilidad que se compra un producto o transporta una mercancía en el modelo del libre mercado. Es la trampa del capitalismo, amigos. Y de esa trampa no se vuelve siendo de izquierdas.

Y TAMBIÉN...
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El periodista Daniel Bernabé ficha por el Gobierno y se incorporará a la Secretaría de Estado de Comunicación

Según ha sabido Diario Red, el autor de “La trampa de la diversidad” será miembro en abril de la Secretaría de Estado de Comunicación (SEC)
Nacho Ramos | Diario Red, 2025-03-22
https://www.diario-red.com/articulo/espana/periodista-daniel-bernabe-ficha-gobierno-incorporara-secretaria-estado-comunicacion/20250322060000044447.html

lunes, 29 de julio de 2024

#hemeroteca #lenguaje #ideologiadeodio | Las derechas nos roban las palabras

La libertad de la IDA //

Las derechas nos roban las palabras

Paco Tomás | Público, 2024-07-29

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/85579/las-derechas-nos-roban-las-palabras/

Uno de los grandes inconvenientes al que nos enfrentamos en esta era de capitalismo anarcoliberal es el de la resignificación interesada de las palabras. El sistema capitalista tiene sus propios términos que, como en las máquinas de empuje de monedas, se van lanzando con la esperanza de que uno impulse al otro y acabe cayendo la catarata de euros. Palabras como "éxito", "esfuerzo", "objetivos" o "perseverancia", convertidas en calderilla aspiracional. Todo por 1 euro. El abracadabra que solo funciona si desconoces el truco. Y el truco es la mentira admitida a cambio de la mínima esperanza. La mayor perversión de la Humanidad. Desea una vida mejor y déjate la vida intentando alcanzarla.

La palabra "objetivos" siempre responde a libertad financiera, a dinero, a consumir bienes materiales, y la palabra "éxito" es llenar el Bernabéu cuatro noches seguidas o comprarte un casoplón y enseñarlo en AD. Mal vamos si el mensaje que estamos transmitiendo es que el éxito es eso. Como escuché decir a Martín Vallhonrat, bajo de la banda Carolina Durante, llenar el Bernabéu no puede ser el baremo del éxito porque entonces el 99% de los cantantes o bandas son unos fracasados. Pero esas son las palabras mágicas del capital. El capitalismo hace con ellas lo que quiere, que para eso las ha dotado de un significado que excede la etimología.

Estas derechas del siglo XXI sonríen cuando las definimos como fascistas. Porque saben que son aún peor que eso y se burlan de nuestra ingenuidad. Son la eugenesia de la identidad ultra, una mutación de aquellos valores rancios de la antigua extrema derecha mezclados con el abuso indemne y chic del yupi ultraliberal, vestido de Gucci y perfumado por Tom Ford, de la Escuela de Economía de Chicago. Es como si Pilar Primo de Rivera y Patrick Bateman se hubiesen reproducido como conejos. El arma letal perfecta.

Como todo es poco para la fiera depredadora, desde hace años que trabajan para hurtarnos las palabras sobre las que hemos edificado nuestra histórica lucha y apropiárselas para sus controvertidos intereses. Parto de la base de que soy un firme defensor del travestismo en las palabras. Que las palabras evolucionan, que aparecen significados nuevos o ampliamos los que existían y no pasa nada. El lenguaje está vivo y del mismo modo que matrimonio hace cuarenta años era la unión entre un hombre y una mujer, ahora es la unión entre dos personas, independientemente de su sexo y género. Y no pasa nada.

Pero a lo que me refiero en esta columna es al uso no inclusivo, casi hostil, incluso segregacionista, de determinadas palabras respondiendo no a un bien general, a un cambio social, sino a un interés muy particular, sectario en ocasiones, y a la larga, peligroso. Porque hay palabras que cuando las resignifica un partido político con discursos excluyentes, por ejemplo, impide que esas palabras sean inclusivas, como realmente son, porque ellos mismos ya te dicen que tú, no.

Lo han hecho con la palabra "respeto". Hasta ahora todos teníamos claro las connotaciones de esa palabra. Sabíamos que abrigaba un trasfondo positivo, de convivencia, de cordialidad, de diálogo, de tender puentes y no quemarlos, porque en el momento en el que se falta al respeto, se pierde ese principio básico de la convivencia. Las derechas se han apoderado de la palabra y la han convertido en un escudo que les proteja ante sus discursos de odio, frente a las consecuencias de su peligroso negacionismo. La manera de blanquear el discurso racista, machista, xenófobo, homófobo, capacitista, desde ese "respeto a los que piensan y opinan diferente".

Lo han hecho con la palabra "radical". Ahora se emplea la palabra "radical" para calificar opiniones, conductas, propuestas, que ni por asomo son extremistas y, curiosamente, le damos carta de naturaleza a aquellas que sí lo son. Por ejemplo, mi opinión contra los abusos de las empresas energéticas o sobre las medidas que habría que tomar contra la especulación de la vivienda y el precio de los alquileres fueron consideradas radicales en un programa de televisión. En ese mismo programa, la presencia de un señor inscrito a la maquinaria del fango fue considerada pluralidad.

Las ideologías, a nivel mundial, se han ido escorando hacia posturas más conservadoras y eso ha hecho que lo que ayer era la lucha social por la igualdad y el bienestar, ahora resulte un planteamiento "radical". Ahora, visibilizar tu indignación ante la injusticia, ante la opresión, ante el abuso y la humillación es ser "radical".

Lo han hecho con la palabra "libertad". Desde las derechas y sus ramificaciones mediáticas se habla de libertad cuando en realidad se está hablando de ultraliberalismo. Sabemos que libertad, en las derechas y la economía, es la excusa para justificar el individualismo, el yoísmo, el yo primero y los demás que espabilen. No es que hayamos diseñado un sistema en el que obrar mal, o crear desigualdad en la sociedad, forme parte de la libertad individual de cada cual; es que hemos instaurado que eso es lo correcto, que ese es el proceder adecuado. En nombre de la libertad de obrar mal estamos justificando obrar mal.

Que la derecha más peligrosa de los últimos doscientos años nos está hurtando las palabras es una realidad. Animan a las generaciones más jóvenes a autoinmolarse en nombre de la causa anarcocapitalista seduciéndoles desde redes como Tik Tok. ¿Qué otra cosa son los ‘finfluencers’ o las ‘tradwifes’ si no los y las gurús que te enseñan a crear un cinturón explosivo con el que dinamitar toda la lucha por los derechos civiles y humanos del siglo XX? El eje del mal ya tiene sus terroristas suicidas en una generación de adolescentes y veinteañeros que cree que si lo deseas con todas tus fuerzas es suficiente, que aunque tu padre sea pobre tienes las mismas posibilidades de lograr tus objetivos que las hijas de Amancio Ortega, que la libertad es tu soberana facultad de arruinarle la vida a los demás y las dramáticas consecuencias de esa elección deben quedar impunes o que la mujer sumisa es más atractiva para el matrimonio.

Defendamos nuestras palabras como defendemos nuestros principios. Ellas, con su significado histórico, con su evolución inclusiva y con su afán fraternal, han adoquinado la calzada de nuestras manifestaciones y luchas. Si dejamos que las derechas nos las roben y las prostituyan, habremos perdido la batalla. Si es que no la hemos perdido ya.

martes, 18 de junio de 2024

#hemeroteka #lgtbi #harrotasuna | Palestinako banderak harrotasunaren egunean?

Palestinako bandera 2024ko Francisaldia ekitaldietan //

Palestinako banderak harrotasunaren egunean?

Joseba Azkarraga Etxagibel | Berria, 2024-06-18

https://www.berria.eus/iritzia/artikuluak/palestinako-banderak-harrotasunaren-egunean_2126588_102.html

Obamari esker, 2010az geroztik AEBetako armadan sar daitezke homosexual gisa aurkezten direnak. Lekua lortu dute hiltzeko inoizko makinaririk ikaragarrienean. Ospatzekoa?

2012an Israelgo armadak argazki historikoa argitaratu zuen. Eskutik helduta bi soldadu gizonezko, azpian zera idatzita: «Harrotasunaren Hilabetea da, ba al zenekien armadak berdin tratatzen dituela soldadu guztiak?». Sodoma eta Gomorraren tesia besarkatzetik urruti, Israelgo eskuineko gobernuak hunkigarritzat jo zuen argazkiak eragindako erreakzio beroa (gobernukide zen Netanyahu). Izan ere, jendarte erabat militarizatuan soldaduak behar, eta Israelgo armadak 1993tik aurrera onartzen ditu homosexualak, armada bihurtzeraino ‘gay-friendly’ espaziorik seguruena. Ospatzekoa?

Irudikatu Bilboko Autonomia kalea 15.000 manifestarirekin gainezka. Irudikatu orain guztiak direla ume sarraskituak. Sei hilabetetan egin du sionismoak basakeria erakustaldia. Ez dira horrenbeste haur hiltzen munduko gerra guztietan lau urtetan.

Marine Le Pen-ek aspaldi normalizatu gintuen, eta 2019an dagoeneko bera omen zen boto asmoan aukerarik gustukoena Frantziako LGTBI+ komunitatean. Eta sexu-disidente andana ibiliko da Chicagoko burtsan jakien espekulazioari emanda, munduko ahulenen sabelak husten, kapital metaketaren bermatzaile. Zenbat ote dira munduko oligarkia korporatiboan gainbalioaren izenean, etekinaren zerbitzari bizia hankapean. Ospatzeko zerbait?

Gurera etorrita, esan digute ospatzekoa dela: hiru milioi euro utziko ei ditu Bilbao Bizkaia Harro jaialdiak, Bilboko Udaleko Turismo Sailak diseinatua. Ez da oso originala Harrotasuna nahastea gay turista dirudunak seduzitzeko plan merkantilistekin, despolitizazioarekin, gay kulturaren kooptazio kapitalistarekin.

Ospakizunak ospakizun, eskutik joan dira ‘gay normaltasuna’ eta ‘statu quo’-aren funtsezko nerbioen indartzea: nekropolitika, kolonialismoa, hazkundea, klasismoa, kontsumismoa, ezberdintasunak, ekozidioa, edota gorputz normatiboak. Bistan da harrotasunaren eguna ipurdia bistan monopolizatu ohi duen subjektu koloretsua nekez dela gizarte instituiente berri baterako ezer. Gehiago da instituitu-hegemonikoa indartzearen aldeko subjektu asimilatua. Erotika kapitalistak inbaditutako zonbi neoliberalaren antza du.

Ipurdia bistan, nahi izanez gero, baina bestela ulertu du emantzipazioa EHGAMek. Labur esanda: askapena ez da etorriko gay, lesbiana edo dena delako gisa plisti-plasta murgiltzetik kontsumoaren festa ultra-kapitalistan, ez eta palestinarren kontra misilak jaurtitzeko eskubidetik. Militatu nuen 90eko hamarraldi hartan, armadari intsumisioarekin erantzun genion, eta natural genituen zero pobrezia, Chiapas, euskara, langile sexualen eskubideak, autodeterminazioa, SOS arrazakeria, edota anti-globalizazioa.

Beraz, asko sinplifikatuz, LGTBI+ mugimenduan baditugu gutxienez askapena ulertzeko bi eredu. Batek ardatz bertikala du oinarri: «gora gay eta gaytarrak». Hau da, identitatea eta integrazioa. Helburua da gutxiengo baten bizitza normalizatzea, eskubideetan homologatzea: zuek bezalakoak gara eta baldintza berberak merezi ditugu. Finean, sexu eta genero disidentziak integra ditzagun daukagun gizartean.

Bestetik, emantzipazioaren ulerkera horizontala duzu. Zilborretik atera eta alboetara (horizontalki) begiratzeak erakutsiko dizu opresioen pluraltasuna. Kontua ez da soilik zeure kontrako dominazio espezifikoa, baizik eta dominazioa. Zure opresioa zubi da bestelakoekin konektatu (prekarioa, migrantea, emakumea, euskalduna…) eta aliantza afektiboak mamitzeko. Burbuila auto-erreferentzialaren lekuan, irekidura enpatiko-politikoa. Zilbor-politikaren ordez, osotasunaren politika bat.

Ardatz horizontaletik, kontua ez da gutxiengo bat integratzea daukagun jendarte (gaixo bezain suntsitzaile) honetan, baizik eta hankaz goratzea daukaguna. Batetik, esanez zis-heterosexualtasuna ere senda daitekeela, hau da, auzia da gizarte osoaren sexu emantzipazioa (ez gutxiengo batena). Bestetik, emendatuz osotasuna: kooptazio saiakeren aurrean, kapitalismoaren analisi kritikoa eta desira post-kapitalista. Finean, horizontalak dio sexu-disidentzia erabil daitekeela politika subertsiboa kontrabandoz sar dadin jendearen gorputzetan.

Gutako askok horizontala izan dugu inspirazio eta aspirazio. Amestu dugu subalternoen artikulazio antagonistarekin (gerora intersekzionalitatea deitu zaio). Amai ez dezagun gay jator gisa Starbucks-en ilaran, mugikorrari so, Amazonetik hurrengo zer erosiko. Sexu-disidentea eskubidez hornitzeak ekar ez dezan kriminal kopurua haztea: hamabost mila ume…

Adoptatu genuen eta gurasotasuna hain bizigarri zaidala, nola gutxietsi homologazio juridiko-soziala. Ez da hori. Kontua da mundua askoz arriskutsuagoa dela ardatz horizontal ahularekin, ugaritzen baitira kriminalak, merkatuak irentsitako bizitza neoliberalak, ultraeskuina bera. Gertatu da: osotasunaren politika makal, biderkatu da esplotazioa (giza lanarena zein naturarena), basakeria eta ziurtasun gabezia.

Maiatzean gazteek omenaldia prestatu ziguten EHGAMeko beteranooi. Bihotzez eskertzekoa. Ez zen beharrezkoa, ordea, egin baikenuen gure ustez egin behar zena. Hori bai, askapenaren ulerkera horizontalak, horrexek behar du aintzatespena eta jarraitutasun historikoa. Interes handia baitago egin dadin bere autopsia, hildako ametsa bailitzan. Funtsezkoa izango da, ordea, belaunaldi berrientzako erreminta-kutxa antifaxistan.

Esan dezadan honela: aurten, harrotasunaren egunean Palestinako banderak behar ditugu zientoka, zergatik ez hamabost mila. Gerraren eta genozidioaren aurka. Sexu-disidente kriminalen kontra.

(EHGAMeko Santi Vicente ‘Madelon’ eta Mikel Martin ‘Mikela’ ekintzaile horizontalak gogoan)

lunes, 17 de junio de 2024

#hemeroteka #feminismoa | «Feministak behar ditugu kalean, mundua suntsitzen ari den botere kapitalistari aurre egiteko»

Berria / Silvia Federici //

«Feministak behar ditugu kalean, mundua suntsitzen ari den botere kapitalistari aurre egiteko»

Mugimendu feminista «ezinbestekotzat» jo du Federicik, «bizitza erdigunean» jartzen baitu. Haren ustez, «erreprodukzio modu komunitarioagoak» sortu behar dira, bizitza hondatzen ari den sistema aldatzeko.
Olatz Silva Rodrigo | Berria, 2024-06-17

https://www.berria.eus/euskal-herria/feministak-behar-ditugu-kalean-mundua-suntsitzen-ari-den-botere-kapitalistari-aurre-egiteko_2126185_102.html

«Ezinbestekoa da aldaketa sistemiko bat», Silvia Federici pentsalari feministaren esanetan (Parma, Italia, 1942). Haren iritziz, sistema «kapitalista eta genozidari» aurre egiteko, emakumeak dira «subjektu politiko kualifikatuenak». Hori dela eta, mugimendu feministak kalea hartu behar du. Hain justu, Euskal Herrian izan da duela gutxi, eta aitortu du feminismoak bizia salbatu diola berari. Txalapartak euskarara ekarri duen ‘Hitzak palmondo’ liburua aurkezten ibili da. Ez da lehenengo aldia Federiciren liburu bat euskarara ekartzen dutela, baina honek badu berezitasun bat: ez da saiakera bat, poema bilduma bat baizik. Begonia Santa-Ceciliak egindako akuarelekin jantzi dute liburua.

Inoiz argitaratzea espero ez zenuen poemak argitaratu dituzu. Zergatik?
Espontaneoa izan zen. Pandemia garaian banatuta egon ginen Begonia eta biok, eta mezuak bidaltzen genizkion elkarri. Begoniak akuarelak bidaltzen zizkidan, eta nik poemekin erantzun. Horrekin istorio bat sortu genuela ikusi nuen. Liburuan, mezu trukeak ere sartu ditugu; gertatzen ari zenaz hausnartzen genuen bertan. Istorioa aberasteko aukera eman digu horrek.

Zertarako balio dizu poesiak?
Nerabezarotik idatzi izan ditut poemak, nire barrua sendatzeko batik bat. Oinazea, amorrua edo beste emozio indartsuren bat sentitzen dudan bakoitzean idazten ditut. Ez dira soilik posizio teoriko batetik ateratzen, nire emozioetatik eta nahietatik ateratzen zaizkit. Emozio indartsu bat dagoen bakoitzean, ulertu behar dugu zer den; errealitatearen esplorazio moduko bat da. Horregatik, poemak sendatze bat dira, emozio horrek zer esan nahi didan aztertzeko beharra.

30 eta 40 urte inguru igaro dira liburuko poemak idatzi zenituenetik, baina batzuek gaurkotasun handia dute. Ez al da ezer aldatu?
Gauza asko aldatu dira. Nazioarteko politika hartu behar dugu kontuan. Esan ohi dut Palestina mundua dela: desplazamendua, sarraskia, pobrezia. Palestinan munduko leku askotan gertatzen ari diren logikak eta errealitateak ikusten ari gara, muturreko modu batean: genozidioa. Kapitalismoa beti izan da genozida, baina une jakin batzuetan gune berriak bilatu behar ditu. Orain, lurralde berriak inbaditzen ari da. Horrek milioika pertsonaren desplazamendua behar du; horregatik ikusten ditugu hainbeste gerra. Jendeari bere bizitza erreproduzitzeko aukera ematen dioten azpiegitura guztiak suntsitzen ari dira.

Noski aldatu dela zerbait. Egun, logika hori modu bortitzago eta argiago batean egiten ari dira. Lehen, AEBek Irakeko gizartearen azpiegitura suntsitu izana salbuespen gisa ikus genezakeen; orain, berriz, salbuespen gisa ikusi ahal genuen hori, logika eta ekonomia politiko baten parte dela ikusi dugu. Kapitalismoa lurralde berrietara hedatzen ari da, energia iturriez, nekazaritza iturriez eta abarrez jabetzeko.

Liburuko mezu batean diozu Bigarren Mundu Gerraz geroztik pandemia izan dela gizartea kontrolatzeko egin duten esperimenturik handiena, etxean bakartuta egon ginelako. Kapitalismoari mesede egin dio horrek?
Jakina. Europan, batez ere, izugarria izan da kontrol soziala: jendeari ez zioten kalera irteten uzten, baimenik ez bazuten. Instrumentu oso indartsu bat esperimentatu dute. Borroka sozial indartsu baten erdian, esan diezagukete osasun arrisku bat dagoela, eta denok etxera bidali. Era berean, ezin da ondorioztatu pandemiak eragindako suntsipen handia COVID-19aren ondorioa izan denik bakarrik. Arrazoi handiago bat dago horren atzean: osasun erakundeen kolapsoaren ondorioa. COVIDaren garaian, munduaren amaiera zela zirudien, baina ez. Gizarte zerbitzuen inbertsioa une oro mozten duen sistema baten amaiera zen, gerran eta errepresioan gehiago inbertitzen duen sistemarena. Milioika euro bideratzen dituzte gastu militarrera eta ez, adibidez, pobreziari aurre egitera.

Esango zenuke, bestalde, pandemiak ikusgai jarri dituela andreek egiten dituzten erreprodukzio eta zaintza lanak?

Erreprodukzio eta etxeko lanen krisia ikusarazteko leiho handi bat izan da, bai. Azkenik, krisi handi bati buruz hitz egin da. Halere, pandemiak ez du krisia eragin; krisia areagotu egin du. Emakume gehienak etengabeko krisian bizi baitira. Lanean erabat kontsumitutako bizitza dute; antsietatearekin bizi dira, eta estualdian. Gainera, miseria bat irabazten dute, eta diru hori hainbat zerbitzu ordaintzeko erabili behar dute, gizarte zerbitzuak murriztu dituztelako. Hain justu, gizarte zerbitzuak dira mozten dituzten lehenengo gauza.

Iazko azaroaren 30ean, mugimendu feministak greba feminista orokorra egin zuen Euskal Herrian, zaintza eskubidearen alde. Zaintzaren auzian, zein da lehentasuna?

Hainbat bide daude jorratzeko. Hasteko, ezinbestekoa da gizarte zerbitzuen aldeko borroka. Estatua derrigortu behar dugu gizarte zerbitzuetan inbertitzera. Baina behetik kontrolatu behar dugu. Ezin diogu utzi estatuari erabakitzen zein haurtzaindegi mota izango dugun. Behetik adostu behar dira gizarte zerbitzuak. Esperientziak erakutsi digu estatuak gutxienekoa emango digula. Bestalde, erreproduzitzeko modu komunitarioagoak sortu behar ditugu. Kapitalismoak bizitza erreproduzitzeko sistema oso indibidualizatua sortu du. Familia nuklearra, etxea, bakoitza besteengandik aldenduta bizitzea... Eta emakumeak izan dira indibidualizazio horren biktima nagusiak.

Zergatik?

Emakumeek, lan guztiak bakarrik egiteaz gain, bakarrik egin behar diete aurre munduari eta eguneroko krisi guztiei. Hori porrot posizio bat da: bakarrik zaudenean, galduta sentitzen zara. Leku askotan ikusi dugunez, hala nola Latinoamerikan, jendea antolatu egin da, kolektiboki, eta erreproduzitzeko modu berriak sortu dituzte: hiri baratzeak, hiri nekazaritza, erabakiak hartzeko modu asanblearioa... Bakartzearen eta banantzearen aurka, elkartu egin behar gara. Horrek, emakumeak elkartzeko eta indartzeko balioko du, baina baita gizarte berri bat eraikitzen hasteko ere, badakigulako egungo erreprodukzio soziala antolatuta dagoen moduak ez duela funtzionatzen. Gizarte berria ez da ezerezetik sortuko, borrokaren prozesuan jaio behar da.

Nolakoa izan behar da borroka hori?

Borrokak eraikitzailea behar du izan. Hau da, ezin da soilik negatiboa izan eta ezin du bakarrik estatuaren aurka egin. Aldaketaren aldekoa izan behar da: borrokak aldaketa eragin behar du. Niretzat, hori da garrantzitsuena, batez ere zaintzaren eta bizitzaren erreprodukzioaren auzian. Zerekin nahi dugun bizi, eta nola bizi nahi dugun. Bizitzari bere balioa eman behar diogu. Izan ere, sistema honen aurka egin dezakegun salaketarik handiena da esatea sistema honek bizitzari balioa kentzen diola, eta heriotzari balioa jarri. Egun, baliabideak hiltzeko jartzen dira, eta ez bizitzari balioa emateko. Sistema genozida batean bizi gara. Horregatik, uste dut mugimendu feminista gaur egun ezinbestekoa dela, bizitza erdigunean jartzen duen mugimendua delako, eta bizitzari balioa ematen diolako.

Zer iritzi duzu, oro har, egungo sindikatuen eginkizunaren inguruan?
Sindikatuak aldatu behar ditugu: diruagatik eta denboragatik soilik borrokatzeari utzi behar diote; zer ekoitziko dugun erabakitzeko ere borrokatu behar da. Zergatik sortzen dira bonbak? Nork sortzen ditu? Langileek. Hortaz, beharginek eta sindikatuek borroka bat hasi behar dute, enplegatzaileei eta kapitalistei aurre egiteko. Guk erabaki behar dugu zer ekoitziko dugun. Niretzat, oinarrizko printzipioa da honako hau: inoiz ez jarri zure zoriona, zure oparotasun ekonomikoa, besteen sufrimenduaren gainean. Horixe gertatzen ari da, ez baitago sindikaturik hori salatzen duenik, eta hilko duten gauzak erreproduzitzeari uko egiten dionik.

Etxeko langileen hitzarmen kolektiboa aldarrikatu izan dute Euskal Herriko sindikatu batzuek. Zer iruditzen zaizu?
Etxeko langile batzuek aldarrikatu izan dute sindikatu propio bat egin nahi dutela. Ikusi dute gizonek kudeatzen dituzten sindikatuek, oro har, ez dutela etxeko lana lantzat hartzen; ez dute balioesten. Are, etxeko langileak ziur daude sindikatuek ez dutela lan horren garrantzia ulertzen. Hortaz, sindikalizatu egin nahi dute, eta eurek hartu kontrola.

Prostituzioaren abolizionismoaren aurka agertu zara beti. Zein da sindikatuen rola auzi honetan?
Tradizio sindikal oso maskulinoa izan dugu. Etxeko langileek bezala, sexu langileek ere uste dute garrantzitsua dela kontrola eurek izatea, eurek erabaki ahal izateko. Euren aldarrikapenik handienetako bat da despenalizazioa; ez, ordea, legeztatzea. Bi kontu diferente dira. Sexu langileek argi bereizi dituzte beti legeztatzea eta despenalizazioa. Despenalizazioa da euren lana beste edozein lan gisa tratatzea, eta legeztatzeak esan nahi du estatuak hartuko duela kontrola. Hau da, aukera emango du, baina baldintza askorekin.

Eskuin muturraren gorakadak kezkatzen zaitu?

Bai, noski. Garapen kapitalistaren eta genozidaren olatu honek klase politiko bat sortzen du, faxista gisa definitzen duguna. Ez daude prest inolako legerik negoziatzeko, eta, funtsean, indarrarekin gobernatzen dute. Ameriketako Estatu Batuetan, esaterako, demokratak ere faxistizatzen ari dira. Errepresio bortitza ikusi dugu azken hilabeteetan; adibidez, Palestinako sarraskiaren aurka protesta egin duten ikasleen aurka oldartu da polizia.

Euren interes ekonomikoak defendatzeko, errepresio sistema guztiak erabili behar dituzte. Horregatik dago faxistizazio prozesu bat. Nik ez dut uste pentsamolde hori nahitaez biztanleei dagokienik, bozkatzen dutenak beti gutxiengoa baitira. Jende askok itxaropena galdu du, eta ez du uste botoarekin eta politika instituzionalarekin zerbait lortu daitekeenik.

2018 eta 2019ko greben ostean erreakzio bat etorri da, eskuinetik ez ezik, ezkerretik ere, eta talde batzuk esaten ari dira emakumeen borroka nolabait bigarren mailakoa dela. Zer esango zenieke?
Niretzat, hain justu, kontrakoa da. Bizitza suntsitzen ari diren honetan, bizitzaren balorizazioaren aldeko borroka lehen mailako borroka da. Lan banaketa maskulino, genozida eta arrazista batean bizi gara, non gizonak sarraskiaren lanean espezializatu diren. Diferentea da soldadua izatea, erizaina izatea edo haurren zaintzaile izatea. Munduaren ikuspegi diferente bat ematen dizu. Horregatik, uste dut emakumeak direla borroka oso handi baten subjektu politiko kualifikatuena. Emakume feministak behar ditugu kalean, mundua suntsitzen ari den botere matxista, patriarkal eta kapitalistari aurre egiteko.

Zeintzuk dira, gaur egun, mugimendu feministaren erronkak?
Ezinbestekoa da aldaketa sistemiko bat. Erronka da kalera irtetea: Palestinaren askapenaren alde borrokatzea eta su etena aldarrikatzea, baina baita Israelek palestinarren bizitzaren gainean duen dominazioa amaitzea exijitzea ere. Modu zabalago batean, desplazamenduen aurka borrokatu behar gara, eta militarizazioaren aurkakoa. Are, estatuari exijitu behar diogu erreprodukzio sozialarekin lotutako gaietan gehiago inberti dezan. Jarduera komunitario baten aldeko borroka ere egin behar dugu. Eta erreprodukzio sozialerako modu berriak behar ditugu. Kontu asko daude, baina denak konektatuta: gure indarrak elkartu behar ditugu.

Liburuaren aurkezpenean adierazpen indartsua egin zenuen: feminismoak bizia salbatu dizula.
Feministatzat jotzen dut neure burua, feministak direlako bizitzaren balorizazioaren diskurtsoa erdigunean jartzen dutenak.

domingo, 7 de abril de 2024

#hemeroteca #feminismo #cuidados | Alva Gotby: “Se utilizan ideas feministas para justificar el individualismo u objetivos de minorías”

Alva Gotby: “Se utilizan ideas feministas para justificar el individualismo u objetivos de minorías”
Alva Gotby, escritora y feminista británica, ha impactado en el debate feminista al analizar el papel de las emociones en la perpetuación del sistema capitalista en su obra más reciente.
Laura Pérez Castaño | El Salto, 2024-04-07
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/alva-gotby-cuidado-trabajo-reproductivo

Alva Gotby //
Alva Gotby, escritora inglesa y destacada voz en el ámbito del feminismo contemporáneo, ha dejado una profunda huella en el debate feminista con su análisis de las complejidades de la reproducción social en el contexto del capitalismo actual. Con una sólida formación académica en Estudios de Medios de Comunicación y Filosofía y Teoría Crítica Contemporánea, en su obra más reciente, ‘Ellos lo llaman amor. Una política de las emociones’, publicada por Verso, Gotby desentraña el papel fundamental que desempeñan las emociones en la reproducción del capitalismo.

A través del concepto de “reproducción emocional”, Gotby expone cómo actividades cotidianas, tales como consolar a un ser querido o brindar apoyo emocional en el trabajo, son elementos cruciales para el funcionamiento del sistema económico y social. Desafiando las concepciones convencionales, la autora muestra que el trabajo emocional, mayoritariamente realizado por mujeres, no solo asegura el bienestar individual, sino que también refuerza las jerarquías de poder y la estabilidad del ‘statu quo’. Además, aborda las implicaciones políticas de estas dinámicas, destacando la necesidad de una reestructuración radical de la sociedad para mejorar las relaciones humanas y abordar las desigualdades sistémicas.

Gotby representa hoy el feminismo visionario del que hablaba bell hooks en ‘El feminismo es para todo el mundo’, cuando diferenciaba entre el feminismo que aboga por una revolución total, desafiando directamente las estructuras de poder establecidas, y un feminismo reformista que no pretende acabar con el orden social discriminatorio, sino reformar algunas cuestiones, particularmente las que afectan a las mujeres blancas de clases sociales favorecidas. Durante su visita a Barcelona para presentar su último libro, tuvimos la oportunidad de dialogar con ella sobre esta propuesta de transformación radical del sistema de género, la familia y el trabajo. Eso que ellos llaman amor.

P. Desde la década de los 70, la lucha feminista se ha considerado un gran eje de transformación radical de las desigualdades y ha conseguido enormes avances. A pesar de ello, la feminización de la pobreza y la división sexual del trabajo persisten... ¿siguen intactas las estructuras de dominación o ha cambiado algo?
Creo que ambas cosas, de alguna manera. Definitivamente hay muchas cosas que han cambiado desde los años 70. En la mayoría de los países de Europa, ha habido un cambio de una mayoría de mujeres dedicadas al trabajo en el hogar a más mujeres trabajando en diversas formas de empleo remunerado, e incluso algunas de ellas tienen ocupaciones de alto estatus, de las que habrían sido completamente excluidas hace solo 50 años. También es cierto que los hombres están más involucrados en el cuidado de los niños y asumiendo parte del trabajo doméstico. Pero la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado siguen haciéndolo las mujeres y buena parte de ese trabajo se ha trasladado de las amas de casa a trabajadoras mal remuneradas en sectores feminizados como servicios infantiles o de atención a personas mayores. Aún queda trabajo por hacer para lograr una distribución justa de las responsabilidades de cuidado.

P. En el libro dices que hay que rechazar el papel femenino que el capital ha inventado para nosotras, ¿en qué consiste ese papel y qué tiene que ver el amor en todo eso?
Creo que ese papel se centra en el cuidado de los demás, en estar atenta a sus necesidades y a menudo implica sacrificar el propio bienestar. Aunque este trabajo puede ser difícil, a menudo no se reconoce como trabajo, sino como una expresión de amor y casi se glorifica. Quiero desafiar la idea de que este rol femenino sea natural; cuestionar la noción de que amar a tus hijos implica sacrificar tu propia vida. Podemos organizar el cuidado de una manera diferente.

P. Le das mucha importancia a la parte emocional dentro de los trabajos de cuidado ¿De qué hablas cuando hablas de “reproducción emocional”?
Hay un componente emocional bastante importante en los cuidados. Y eso es algo que mucha gente menciona cuando habla de trabajos reproductivos pero rara vez se teoriza por sí mismo. Yo pienso en la emoción como algo que a menudo estructura las relaciones de cuidado. Y también que hace que sea más difícil para las personas decir que no. Puede hacer que esas relaciones sean más explotadoras, porque si tienes una especie de inversión emocional en el bienestar de otra persona, es muy difícil decir: “no quiero hacer esto, voy a reivindicar mi bienestar o hacer huelga”.

P. Hablas del amor como trabajo... ¿cómo se mercantiliza el trabajo emocional y qué rol juega la clase social en la mercantilización?
Desde los años 70, ha habido un cambio notable en las economías capitalistas de Europa y América del Norte, especialmente con la creciente importancia del trabajo de servicios en los mercados laborales. Esta demanda repentina resalta la habilidad tradicionalmente feminizada de satisfacer las necesidades emocionales de otros, lo cual es interesante ya que intenta valorar algo difícil de medir y que cambia su significado cuando se convierte en mercancía. Al contratar a una cuidadora para atender a tus padres mayores, se crea una dinámica diferente a la de cuidar a un padre por cuenta propia, lo que introduce una nueva jerarquía en las relaciones familiares. Aunque se presenta como una solución para las mujeres que trabajan y necesitan cuidado para sus hijos, también genera nuevas formas de explotación.

P. Y aquí hay claramente un factor de clase... de quién puede pagar y quién necesita el dinero.
Creo que muchas personas que tienen ciertos privilegios en términos de su posición de clase, género o raza, a menudo tienen sus necesidades satisfechas sin tener que pensar realmente en ello. Y eso significa que hay otras personas que tienen que suprimir sus propias necesidades o sentimientos, y simplemente tienen que estar ahí para asegurarse de que las personas en la jerarquía social se sientan bien consigo mismas y con su posición en el mundo. Eso es algo que a menudo no se piensa demasiado. Es tan invisible y está tan naturalizado que algunas personas pueden comportarse como quieran con otras, y no tienen que reconocer sus sentimientos o sus necesidades. En cambio, una persona trabajadora del sector servicios, por supuesto no va a expresar sus propios sentimientos o su enojo hacia su empleador o hacia un cliente. Porque simplemente tienen que suprimir sus propios sentimientos.

P. Dice Silvia Federici ¿Más sonrisas? Más dinero...
Sí, creo que la capacidad de cubrir las necesidades emocionales de otros se está volviendo más importante como habilidad de la clase trabajadora. Especialmente, aunque no exclusivamente, las niñas de clase trabajadora están siendo socializadas para realizar ese tipo de trabajo que ofrece bienestar, porque muchas de las oportunidades laborales que estarán disponibles para ellas implicarán alguna forma de trabajo de servicio o cuidado. Por lo tanto, eso se ha vuelto más importante.

P. En tu base teórica recoges el legado del movimiento Wages for Housework ¿Qué discursos y qué prácticas articula este movimiento y qué razones lo hacen tan relevante en tu libro, en el reconocimiento de la reproducción emocional?
Sí, este fue un colectivo feminista internacional fundado en los años 70, en un momento en que muchos movimientos feministas empezaron a enfocarse más en lo que ocurría en el ámbito privado y en las tareas domésticas. Lo que encuentro especialmente relevante en los escritos sobre el salario para el trabajo doméstico es tanto su perspectiva teórica, ya que ofrecen un análisis profundo de las inversiones emocionales que muchas madres, pero también otros tipos de trabajadoras de cuidado tienen en relación con aquellos a quienes cuidan. De esta manera, logran destacar cómo estas dinámicas influyen en nuestra percepción de nosotras mismas y en nuestra comprensión del género. Por otro lado, el colectivo también mostraba un claro deseo de transformar el sistema en sí. Su interés no se limitaba a pequeñas reformas que pudieran hacer la vida un poco más fácil para las madres que cuidan de sus hijos u otras cuidadoras. Más bien, aspiraban a un cambio social más amplio que transformara por completo nuestra manera de relacionarnos entre nosotras como personas, así como nuestra concepción misma del cuidado. Considero que este intento de repensar profundamente cómo nos cuidamos mutuamente es sumamente relevante hoy en día. Aunque el discurso feminista y de derechos de las mujeres más liberal ha tenido un impacto significativo, parece haber alcanzado sus límites. Para superar los desafíos actuales, donde muchas personas luchan por conciliar el trabajo remunerado con las responsabilidades de cuidado, es crucial reflexionar sobre cómo podemos transformar la sociedad en un nivel más profundo.

P. Diría que se relaciona de manera muy directa con la propuesta de huelgas feministas que hemos visto en España desde 2018 y hace pocos meses en el País Vasco.
Sí, el movimiento feminista en varios países ha adoptado la idea de la huelga, lo cual es realmente interesante y emocionante. Es algo difícil de hacer, ya que obviamente no queremos dejar a la infancia abandonada ni a las personas enfermas sin cuidado.

Me interesa esto como una forma de cambiar nuestra forma de pensar sobre el cuidado, tratando de convertirlo en una responsabilidad compartida. A veces, esto implica que las mujeres se alejen del trabajo de cuidado y digan: “Necesitamos un descanso, no podemos seguir así”. Esto puede hacer que el cuidado se convierta en un tema político y que se busquen soluciones que involucren a toda la sociedad. Si las mujeres dicen que no pueden seguir bajo estas condiciones, entonces algo debe cambiar.

P. Ese algo está basado en una ética de apoyo mutuo e interdependencia, según explicas en el libro, para superar la dominación, ¿cómo se transforma ese mensaje en un proyecto colectivo?
Definitivamente no es fácil. Y creo que incluso para mí, a menudo es difícil ver cómo podemos avanzar hacia ese tipo de cambio social. Pero también creo que muchas personas realmente sienten la necesidad de ello. Hay bastante ira, hay bastantes personas que sienten que esto es una injusticia y que las cosas no pueden seguir como están. Se utiliza el término crisis reproductiva para describir el momento en el que estamos ahora mismo, lo que sugiere que algo tiene que ceder o que algo necesita cambiar. Creo que, si ponemos esto en la agenda política, y lo convertimos en una lucha colectiva, habría realmente mucha gente receptiva a esta idea. Porque la gente lo siente en su vida diaria, que simplemente no es sostenible.

P. Me parece particularmente complicado en una época en que la cultura popular exalta el individualismo. Es decir, tu libro ‘Ellos lo llaman amor’ convive con “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan” de Shakira. Es difícil competir con eso.
Sí, entiendo a lo que te refieres. Creo que, desde los años 80 o 90, se están utilizando ideas feministas para justificar el individualismo u objetivos profesionales de minorías. Y tienes este tipo de feminismo ‘girlboss’ que utiliza ideas feministas para justificar llegar a la cima en cualquier carrera en la que estés. Y eso definitivamente es un gran problema para el pensamiento feminista, y por eso creo que es importante cambiar el enfoque lejos del empoderamiento individual o tener, no sé, igualdad de género en el lugar de trabajo. Por importante que sea eso, no será suficiente para cambiar fundamentalmente la sociedad porque, como sabemos, se basa en la explotación de trabajadoras migrantes y otras personas que terminan asumiendo los trabajos de cuidado que las personas necesitan.

P. En tu libro hablas de grupos autónomos de mujeres negras, lesbianas y trabajadoras sexuales, estas últimas, aseguras a la vanguardia de la lucha contra el trabajo sexual(izado) ¿Qué mundo construiremos las malas madres, las trabajadoras sexuales, queers y otros sujetos reproductivos desviados?
Estoy considerando una amplia coalición que abarque a personas de diversas posiciones sociales. Algunos enfoques feministas han destacado la respetabilidad, perpetuando una dicotomía entre mujeres “buenas” y “respetables” y el resto. Mi objetivo, al igual que el del movimiento salario para el trabajo doméstico, es superar esas divisiones y destacar las similitudes en la lucha contra las condiciones laborales. No siempre es sencillo y es cierto que las circunstancias son diversas, por ejemplo, las condiciones laborales de una ama de casa de clase alta difieren de las de una trabajadora sexual migrante. Sin embargo, propongo explorar cómo mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras más marginadas, especialmente en el ámbito del cuidado, lo cual también podría beneficiar a aquellas más privilegiadas.


P. ¿Puede ser útil para ello la idea de cuirizar la reproducción emocional?
Se trata de ir más allá de la familia nuclear como el epicentro del cuidado en la sociedad y considerar cómo las personas queer han creado arreglos de cuidado más colectivos y creativos, sí. Las estrategias de supervivencia bajo condiciones restrictivas ofrecen ideas para el futuro.

P. La desigualdad en el trabajo de la reproducción emocional se alimenta del sistema de género. Sobre la abolición del género sostienes dos cuestiones: la primera, que se puede hacer a través de la amplificación colectiva de los sentimientos disponibles para sujetos feminizados y la segunda, que el feminismo tránsfobo socava la abolición del género.
Cuando hablo de abolición de género, tengo en mente un proyecto político para superar la forma en que las personas son categorizadas por género y cómo esto afecta su experiencia y el tipo de trabajo que realizan. No estoy abogando por una sociedad más andrógina, sino que defiendo la libertad para expresar el género como se desee. Creo que la socialización de las mujeres, centrada en el cuidado de otros, es problemática en la sociedad capitalista. Sin embargo, creo que, si logramos superar las restricciones actuales del trabajo de cuidado y la división de género en el trabajo, esto podría llevarnos más allá del individualismo que caracteriza a nuestra sociedad en este momento.

P. ¿Cómo?
Imagina una sociedad donde se generalice la responsabilidad de cuidar a otros, al mismo tiempo que se minimiza la carga individual de hacerlo. Esto podría ser una forma radicalmente diferente de concebir la sociedad y también de relacionarnos con nosotras mismas y nuestra expresión de género. Los puntos que quería abordar sobre el feminismo transfóbico... Muchas de ellas se ven a sí mismas como queriendo ir más allá de una sociedad de género, pero la forma en que lo están haciendo termina reforzando normas de género y reinstalando ideas bastante naturalizadas sobre lo que es el género. Para mí, creo que el potencial de liberación radica en que las personas sean realmente libres de explorar su propia expresión de género y gran parte del pensamiento queer en el que me baso no ha establecido un límite claro entre la sexualidad o la orientación sexual por un lado y la expresión de género por el otro.

P. ¿Y el rol de los hombres en una socialización más justa del cuidado?
Supongo que, en este momento, es importante estar más involucrado en reorganizar el cuidado, sin dar por sentado que es responsabilidad exclusiva de otra persona ocuparse de ello. Considero que esto es fundamental y no quiero minimizar su importancia en absoluto. Pero a menudo, hay una tendencia, especialmente en el discurso feminista más liberal, a convertir esto en una responsabilidad individual. Por ejemplo, sugiriendo que, si los hombres aprendieran a cuidar a sus hijos, todo estaría bien, como una cuestión individual a trabajar en el ámbito familiar. Pero claro, hay un papel para los hombres en esto. Se trata de un proyecto que concierne a toda la sociedad y creo que verlo como una cuestión individual dentro de la propia familia no nos llevará muy lejos. Se necesita la participación de todos, incluidos los hombres, en un proyecto colectivo para repensar el cuidado.

P. Tú propones un horizonte en el que construir una unidad de clase en la lucha contra la explotación en la que los hombres se sumen en nuestros términos a una revolución feminista.
Esa es en realidad una línea inspirada en Selma James, quien fue una de las personas más conocidas del movimiento salario para el trabajo doméstico y una pensadora feminista muy importante. Ella tiene esta crítica hacia los movimientos sindicales que veían las luchas feministas como una especie de desviación de la verdadera causa, y decían, ¿por qué las mujeres no se unen a nuestra lucha, la lucha de clases, la verdadera lucha? Creo que ella es realmente buena al darle la vuelta a eso y decir, ¿por qué no podemos reconsiderar la lucha de clases desde el punto de vista de las necesidades de las mujeres y luego exigir que los hombres respalden esas demandas? Creo que es una manera útil de pensar en cualquier lucha política, decir: “Mira, todos necesitamos unidad, pero esa unidad no puede basarse en que algunas personas simplemente guarden silencio sobre lo que necesitan”. Debe ser una unidad que realmente esté considerando las necesidades de las personas que son aún más explotadas.

P. ¿Qué papel pueden jugar las izquierdas en Europa?
Gran pregunta. Creo que hay que entender que las demandas que se plantean en torno a la reproducción social, en torno al cuidado, son cosas que nos conciernen a todas las personas. Todas estamos afectadas por el cuidado y la reproducción, en un momento u otro, todas necesitamos cuidado y todas necesitamos que nuestras condiciones de vida sean mejores. Así que creo que hay bastante potencial de unidad en estos temas porque la mayoría de las luchas políticas de una manera u otra tendrán implicaciones sobre cómo nos estamos reproduciendo y cómo estamos viviendo y sobreviviendo en la sociedad capitalista. Y muchas veces se trata simplemente de poner eso en la agenda. Todas necesitamos acceso a una vivienda digna. Todas necesitamos cuidado de ancianos y atención médica decente. Incluso aquellas personas que no tienen hijos probablemente quieren que el cuidado infantil sea bueno y accesible. Creo que sería muy beneficioso que la izquierda buscara más autonomía del trabajo remunerado para replantear nuestras relaciones de cuidado. Sin embargo, las restricciones del actual sistema social limitan esta posibilidad, impidiéndonos simplemente abandonar el capitalismo para reconfigurar nuestras relaciones personales.

miércoles, 27 de marzo de 2024

#libros #feminismo #emociones | Ellos lo llaman amor : una política de las emociones

Ellos lo llaman amor : una política de las emociones / Alva Gotby ; traducción de Ira Terán.

Barcelona : Verso Libros, 2023 [03-27].
240 p.

/ ES / Libros / ENS / Capitalismo / Cuidados / Emociones / Feminismo

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412571561 / 16.00 €
📝 Cita APA-7: Gotby, Alva (2023). Ellos lo llaman amor : una política de las emociones. Verso Libros.

¿Qué papel desempeñan las emociones en la reproducción del capitalismo? El trabajo emocional es un problema feminista, y exige soluciones feministas.
Consolar a un familiar o un amigo, tranquilizar a los niños, hacer compañía a los ancianos o que un hombre se sienta lo suficientemente contento como para trabajo. Sin esta actividad esencial, el capitalismo dejaría de funcionar. Este libro investiga una tarea fundamental gratuita, examinando quién la realiza, de qué manera se organiza y cómo podría subvertirse. En este innovador libro, Alva Gotby acuña el concepto “reproducción emocional”, desvelando así su naturaleza intrínsecamente política. Estas tareas no sólo garantizan el bienestar de las personas, sino que crean vínculos sentimentales con la jerarquía social y el statu quo. Empleando en el pensamiento feminista, la autora demuestra que las emociones son un elemento clave de la reproducción capitalista. Por tanto, para mejorar la forma en que nos relacionamos con los demás es necesaria una reestructuración radical de la sociedad.

viernes, 1 de septiembre de 2023

#libros #queer #marxismo | La reificación del deseo : hacia un marxismo queer

La reificación del deseo : hacia un marxismo queer / Kevin Floyd ; traducción de Daniel Jiménez Yáñez e Irina López Rodríguez.

Kaótica libros, 2023 [09-01].
318 p.
Serie: Teorías del Caos ; 11.

/ ES / Libros / ENS / Capitalismo / Clase obrera / Disidencia sexual / Marxismo / Marxismo queer / Queer

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412603781 / 25.00 €
📝 Cita APA-7: Floyd, Kevin (2023). La reificación del deseo: hacia un marxismo queer. Kaótica.

✅ Rebiun: https://catalogo.rebiun.org/rebiun/record/Rebiun34662097
 
«En La reificación del deseo, su opus magnum, Floyd retoma el reto de formular una base teórica que arroja luz sobre las —a veces sutiles y siempre importantes— convergencias entre los pensamientos marxista y queer. Aquí, el autor reformula algunos de los conceptos clave de la tradición de Lukács, Foucault o Butler a través de una lectura historicista que arroja nueva luz y complejiza los fundamentos que tan acostumbrades estamos a leer. Como recuerda en la propia obra citando a Marx: ‘El marxismo es abierto en tanto mantiene su capacidad para establecer una crítica inmanente de sus propias limitaciones determinadas, y exige que esta crítica sea permanente’. La reificación del deseo es un inmenso esfuerzo teórico para construir esta crítica inmanente en la actualidad y mostrar un camino posible hacia un marxismo queer». -- Rosa María García

‘La reificación del deseo’ es un texto fundacional del marxismo queer. En él, Kevin Floyd nos enseña que, para poder interpretar las vidas de las disidentes sexuales y de género de la clase trabajadora, es necesario observar al capitalismo en su totalidad. Pero ante todo que, para poder interpretar el capitalismo en su totalidad, es necesario adoptar el punto de vista de las disidentes sexuales y de género de la clase trabajadora. Nos revela que, en última instancia, el futuro socialista será desviado o no será. -- Ira Hybris

martes, 22 de agosto de 2023

#libros #homosexualidad #capitalismo | Hegemonía sexual : política, sodomía y capital en el surgimiento del sistema mundial

Hegemonía sexual : política, sodomía y capital en el surgimiento del sistema mundial / Christopher Chitty ; traducción de Javier Sáez del Álamo.

Madrid : Traficantes de sueños, 2023 [08-22].
283 p.

/ ES / Libros / ENS / Capitalismo / Control social / Historia / Homosexualidad / Sexualidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419833051 / 20,00 €
📝 Cita APA-7: Chitty, Christopher (2023), Hegemonía sexual. Política, sodomía y capital en el surgimiento del sistema mundial. Traficantes de sueños


[.es] En ‘Hegemonía sexual’, Christopher Chitty rastrea los quinientos años de historia de las relaciones sexuales capitalistas. Se trata, en este sentido, de una verdadera arqueología de la dinámica de clase burguesa por regular la homosexualidad, pero también de las formas de resistencia y lucha de clases en ese ámbito. Tras las huellas de la politización de la homosexualidad masculina en la Florencia del Renacimiento, en Ámsterdam, París y Londres entre los siglos XVII y XIX, así como en la ciudad de Nueva York durante el siglo XX, Chitty muestra cómo la sexualidad se convirtió en una dimensión crucial de la acumulación de capital, al igual que en una importante técnica de dominio burgués. Ya sea por medio del control de la sodomía masculina durante el gobierno de los Médici en Florencia, o de la reiterada acusación contra la aristocracia francesa de practicar una sexualidad monstruosa en la Revolución francesa, la burguesía usó tanto la restricción como la libertad sexual para producir y controlar a las clases trabajadoras, transformándolas en una herramienta de producción fiable, subordinada a la sociedad civil y al Estado. De este modo, al abordar la sexualidad como un campo de contienda social, esto es, como un espacio privilegiado de la lucha de clases, Chitty nos propone embarcarnos en una política que destruya la sexualidad como herramienta y efecto del poder.