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viernes, 10 de mayo de 2024

#hemeroteca #memoria #homofobia | Miguel de Molina, víctima LGTB, represaliado del franquismo

Miguel de Molina //

Miguel de Molina, víctima LGTB, represaliado del franquismo

Marta Saavedra Doménech | El Diario, 2024-05-10

https://www.eldiario.es/canariasahora/canarias-opina/miguel-molina-victima-lgtb-represaliado-franquismo_132_11357716.html 

El artista malagueño Miguel Frías de Molina, Miguel de Molina, (1908-1993), llamado en su época ‘El rey de la copla’, fue un artista completo, multidisciplinar. De origen muy humilde, fue principalmente cantante de copla y bailarín, destacando su participación en el el aclamado ‘Amor Brujo’ en el Teatro Español, en abril de 1934, junto a grandes figuras como Antonia Mercé, Pastora Imperio y Vicente Escudero. Como actor, trabajó a las órdenes de importantes cineastas de la época como el canario Claudio de la Torre, de quien este año conmemoramos el centenario de su Premio Nacional de Literatura.

Al igual que tantos artistas de entonces, con los que compartió amistad, Miguel de Molina es expresión artística de una época cultural tan floreciente como convulsa. Pero también un exponente del acoso más abyecto a muchos hombres y mujeres. Perpetrado durante los años del golpe militar, la guerra y la posterior dictadura de Franco, esta caza de talento traería la aniquilación de una generación completa de artistas e intelectuales florecientes. Representantes de la cultura más transgresora, libre y vanguardista, perseguidos y torturados por muchos motivos, fundamentalmente ideológicos. Pero también, y no conviene olvidarlo, homófobos. Miguel de Molina, amigo personal de Federico García Lorca, ya había visto pagar cara, con su propia vida, la libertad y el talento de su amigo. Tras una paliza que recibiría a la salida de una de sus actuaciones en el Teatro Pavón, en Madrid, decidió marcharse a emprender una vida de fama en Argentina, estableciéndose en Buenos Aires. No serían años sencillos, puesto que el azote de la obcecación homófoba también llegaría hasta ese país, por lo que también recabaría en otros lugares, como México. Apartado de su tierra, a la que regresó sólo en una ocasión, contempló siempre con la nostalgia del exiliado la vida que no se le permitió vivir, hasta su muerte en Buenos Aires, ocurrida en 1993. El interés que despierta hoy su figura es universal, no sólo desde el ámbito cultural, sino también académico y se extiende gracias a la magnífica labor de visibilización que ejercen sus herederos, a través de la Fundación Miguel de Molina.

Recientemente y por iniciativa del Grupo Socialista, se ha registrado una moción en la comisión de Cultura del Senado para el reconocimiento del artista como víctima LGTB, represaliada del franquismo, y para que se valore la puesta en marcha por parte de las administraciones públicas, de un centro para la exhibición permanente de su legado. Miguel de Molina merece ser recordado como protagonista de un tiempo en el que la represión o persecución se manifestaba de múltiples formas afectando singularmente a las personas LGTB, con formas especiales de represión o violencia por causa de su orientación o identidad sexual, singularizadas incluso en normas. Llama la atención que la propia modificación de la Ley de Vagos y Maleantes para incluir a «los homosexuales» sea del año 1954. Y en agosto de 1970 se aprobaría la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, que definía como peligrosos sociales a «los que realicen actos de homosexualidad».

La democracia en España vive momentos de perplejidad, con las anunciadas leyes autonómicas de la ‘concordia’, que no son más que un modo de anular la memoria necesaria de un episodio oscuro de nuestra historia más reciente. El blanqueamiento del franquismo con su equiparación de la Segunda República, en un momento en los que se pretende poner a las víctimas a la misma altura que sus verdugos, hace necesaria la reivindicación de la memoria de Miguel de Molina, cuya figura siempre estará ligada, sin ninguna duda, al arte de la copla como expresión artística nacional. Especialmente en una época de privación de libertades. Por ello, consideramos significativo -y no dejaremos de hacerlo- el recordar a la ciudadanía (especialmente a los más jóvenes) lo que muchos hombres y mujeres de este país tuvieron que padecer, en un tiempo de intransigencia en el que se nos arrebató el derecho más fundamental que existe: a ser nosotros mismos.

martes, 17 de octubre de 2023

#hemeroteca # Rafael de León, el poeta que salpicó de guiños LGTBI los éxitos de la copla

Archivo familiar de Reyes de León / Rafael de León (d) con Rocío Jurado y otres amigues //

Rafael de León, el poeta que salpicó de guiños LGTBI los éxitos de la copla

Un ensayo ahonda en la lectura 'queer' de las letras de los temas que escribió el autor, uno de los más prolíficos del género
Jesús A. Cañas | El País, 2023-10-17 *** [MyNews]
https://elpais.com/cultura/2023-10-17/rafael-de-leon-el-poeta-que-salpico-de-guinos-lgtbi-los-grandes-exitos-de-la-copla.html

La Palomita llenó de transgresión clandestina y colorista los escasos huecos que la España franquista no lograba teñir de gris. A ratos vestida de dama, acompañada de amantes "machos" en sus noches de juventud, pero devota y enamorada hasta la muerte de su Joaquín. Su historia no se distancia tanto de La Lirio o La Zarzamora, esas mujeres sin nombre de la copla. Pero, a diferencia de ellas, La Palomita tenía nombre, Antonio Millán, y un amor que tuvo un feliz desenlace. Millán era uno de esos muchos "mariquitas" —como se autodenominaba— que rebuscó trazas de esa identidad LGTBI disidente en las letras de Rafael de León, uno de los mayores autores de coplas, que sembró sus versos de referencias homosexuales y homoeróticas más o menos veladas.

Marqués de cuna (del Valle de la Reina, del Moscoso y conde Gómara, para más señas); poeta de la generación del 27; presumiblemente homosexual, pero exitoso superviviente en el franquismo, Rafael de León (Sevilla, 1908-Madrid, 1982) es un personaje con una vida en constante dicotomía, quizá eso explica que su nombre cayese en el olvido al poco de su fallecimiento, arrastrado por un decaimiento de la copla. El ensayo ‘Querer como las locas. Pasiones maricas ocultas en la copla de Rafael de León’ (Editorial Cántico) se ha propuesto hacer una relectura de la obra del poeta con un nuevo enfoque. "Que todas las historias que cuentan las coplas de amor de De León son historias vividas por maricones (…) no es nada nuevo. Travestis y maricones lo hemos venido haciendo con persistencia durante generaciones", explica Jesús Pascual.

La revisión no pretende ser biográfica, ni podría serlo. El investigado se preocupó de proteger su vida. Reyes de León, sobrina nieta del autor y heredera de sus derechos de autor, ha buceado en sus manuscritos buscando referencias a un gran amor, pero no ha encontrado nada. Intenta impulsar la figura de su antepasado con una web de difusión y un perfil en Instagram, @rafaeldeleonpoeta. "Era celoso de su privacidad por su familia, para que no les llegase", añade De León. Tampoco es necesario, a lo largo de las más de 4.000 letras registradas del autor en la SGAE, se deslizan insinuaciones homoeróticas envueltas en ambigüedades para burlar la censura.

En ‘Mi amigo’ le pregunta al amante que se ausentó de noche: "¿Y por qué me causaste esta pena si sabes, ay amor, que eres mi amigo?". Para Juan Carlos García Piedra, autor de ‘Género gramatical y género erótico en la poesía de Rafael de León’, no hay duda en el uso del eufemismo amigo "como término asociado en esa época a novio o a amante". Pero tanta referencia LGTBI quedaba diluida cuando esas letras acababan musicalizadas para ser interpretadas por grandes folclóricas en cuya voz se convertían en heteronormativas.

Fue en la copla donde más y mejor se detuvo De León, a la vista del éxito que cosechó, muchos de la mano de los maestros Manuel Quiroga y Antonio Quintero. Los tres llevaron a otra escala un género surgido en los años veinte del siglo XX hasta elevarlo a música de masas en el contexto de una dictadura que lo asumió como propio. En ese marco controlado por la censura, el poeta fue capaz de concebir historias de amores alejados de la moral pacata del franquismo que se convertían en grandes éxitos. Y en esas composiciones Pascual también encuentra guiños al colectivo LGTBI, como esos títulos característicos con sobrenombres en femenino.

Nuevas investigaciones
Esas protagonistas sin nombre que vivían amores trágicos y desgraciados, saeteados por el engaño o por relaciones ilegítimas, son para Pascual una clara referencia a cómo se vivía el amor homosexual en la época. "La experiencia de amor entre dos hombres no podía estar exenta de angustia y de peligro", explica. "Todas las mujeres de la copla viven experiencias comunes: deseo muy fuerte, un sufrimiento, porque entregarse a ese deseo las lleva al borde del abismo. Sabes que lo que vas a tener es un señalamiento. Eso tiene mucho en común con la experiencia homosexual en el franquismo", añade.

El ensayo de Pascual se suma a la tendencia de intentar rehabilitar la copla, a sus autores e intérpretes, después de que fuese denostada durante la Transición por su asimilación con el franquismo. El autor espera que su ensayo dé pie a nuevas investigaciones sobre un poeta cuya pertenencia a la generación del 27 aún es controvertida en los ámbitos académicos. A fin de cuentas, no todos tienen el honor de poder presumir de ser el letrista español más ‘mainstream’ de España durante décadas.

#libros #maricas #copla | Querer como las locas : pasiones maricas ocultas en la copla de Rafael de León

Querer como las locas : pasiones maricas ocultas en la copla de Rafael de León / Jesús Pascual.
Córdoba : Cántico, 2023 [10-17].

170 p.
Serie: Culpables.

/ ES / Libros / ENS / Copla / Disidencia sexual / Franquismo / Maricas / Memoria sentimental / Queer / Rafael de León

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419387622 / 17,95 €
📝 Cita APA-7: Pascual, Jesús (2023). Querer como las locas : pasiones maricas ocultas en la copla de Rafael de León. Cántico.


[.es] Esta obra, ganadora del I Premio de Teorías Queer y Crip Sonia Rescalvo Zafra, está firmada por Jesús Pascual, una de las voces jóvenes más potentes del panorama queer español, y constituye una rica e innovadora reflexión sobre las pasiones maricas ocultas en la copla andaluza durante el franquismo. El discurso se articula en torno a la figura de Antonio, "la Palomita", cuyas fotografías y vivencias vertebran el libro. La intimidad de Antonio queda ligada a las coplas de Rafael de León mediante el lúcido análisis del autor, que nos ofrece una mirada cálida y muy necesaria sobre la pasión, la expresión del deseo y la disidencia sexual durante la dictadura. Un libro absolutamente necesario y actual, que supone al mismo tiempo un diálogo entre generaciones y un reconocimiento a las figuras valientes y anónimas que mantuvieron viva la pulsión queer en España.
 
DOCUMENTACIÓN
>
Una lectura queer de las coplas de Rafael de León
Arte Compacto, Radio 5, RTVE, 2023-10-07

viernes, 18 de agosto de 2023

#hemeroteca #inmemoriam | Retrato íntimo de Hilario López Millán: de su preciosa historia de amor con Alberto a su amistad con Rocío Jurado

El Español / Hilario López Millán //

Retrato íntimo de Hilario López Millán: de su preciosa historia de amor con Alberto a su amistad con Rocío Jurado

Este jueves 17 de agosto ha fallecido el conocidísimo periodista albaceteño a sus 78 años a causa de una "deshidratación extrema".
Luis Fernando Romo | El Español, 2023-08-18
https://www.elespanol.com/corazon/famosos/20230818/retrato-intimo-hilario-lopez-millan-preciosa-historia-amor-alberto-amistad-rocio-jurado/787421496_0.html

Qué razón tenía Alberto Cortez cuando cantaba "cuando un amigo se va se queda un árbol caído que ya no vuelve a brotar porque el viento lo ha vencido". La muerte de Hilario López Millán a los 78 años a causa de una "deshidratación extrema" nos ha encogido a todos, especialmente, a los que nos brindó la oportunidad de ser su amigo. Nos bendijo con esa palabra que tan alegremente se usa pero, en el caso del protagonista de esta noticia que quien escribe estas líneas jamás pensó en escribir, era la verdad y solamente la verdad. Lo juro.

En las distancias cortas Hilario era ternura. Tenía una gracia genética que le hacía único en su especie. Al igual que su fidelidad. Con casi seis décadas de trayectoria, esa fidelidad se aderezó con empatía, generosidad y lealtad. Que alguien tire la primera piedra si se sintió traicionado por él. Su gran amigo y compañero Albert Castillón publicaba este jueves 17 de agosto su fallecimiento en las redes sociales. Ha dicho que fue la deshidratación. Que me perdone si le corrijo. Ha muerto porque se le salió el corazón del pecho.

Siempre latió por todos. Por su sangre corrían halos de capotes de grana y oro, los volantes rebeldes de su Lola, que se perdían entre el timbre ‘mezzosoprano’ de la Jurado y los ojos revoltosos de Marujita. A Rocío no se la podía nombrar en vano. Ella era la más grande y la primera que sedujo a Hilario cuando estaba a punto de hacer el servicio militar voluntario en Madrid junto a su amigo Juan de la Rosa, ambos nacidos en las tierras albaceteñas de Hellín. Sí, Juan se convirtió en la mano derecha de la intérprete de 'Se nos rompió el amor' porque, paradójicamente, eso es lo que se ha roto. Hilario se ha ido en el plano físico. Pero esa fisura no llega al sentimiento, que es eterno.

Hace un tiempo, el popular periodista y cronista de una sociedad ya pretérita y pluscuamperfecta me confesaba en El Español que "los dos fuimos los primeros en mandarle la primera carta que recibió de unos fans. Se la mandamos a El Duende, el tablao que regentaban Pastora Imperio y Gitanillo de Triana porque nos habían dicho que había una chica de Chipiona a la que iban a ver Ava Gardner y Luis Miguel Dominguín. Nos contestó con dos fotos. Cuando Juan y yo fuimos voluntarios a la mili, antes de ir al cuartel, quisimos conocer a Rocío que por aquel entonces vivía con su madre, doña Rosario, en una pensión con derecho a cocina".

No hay que olvidar que otra de sus íntimas fue María Dolores Pradera, "mi Praderusca", como solía llamarla. Sobre la inolvidable actriz y cantante, casada con Fernando Fernán Gómez, me contaba que, "al contrario que Asunción Balaguer, que siempre aguantó las infidelidades de Paco Rabal, la Pradera optó por separarse cansada de los cuernos. Fernando y Paco eran los reyes de la noche madrileña en los años 50 y 60, cerraban todos los tablaos y luego se iban a La Venta Manzanilla, a las afueras de la ciudad, donde coincidían con putas y otros personajes como Dominguín y Ava Gardner, que en algunas ocasiones solía subirse a las mesas para orinar. Hubo algunas redadas donde les detuvieron por rojos, pero enseguida les soltaban porque eran famosos".

Uno le escuchaba y quedaba hechizado. Era un fabuloso contador de historias. De haber tenido nietos habría sido el querible abuelito cuentacuentos. Amaba y era amado. Sobre todo, por su marido, Alberto, a quien conoció por casualidad hace 46 años en un bar de Barcelona, "ya que aquella noche había quedado con unos amigos, pero mi mirada se cruzó con la de otro muchacho -Alberto- y nuestro amor surgió en aquel momento".

Vivieron a lo grande. Estaban rodeados de belleza. Los cuadros que colgaban de su salón en la zona noble de Barcelona valían un dineral, al igual que los que decoraban el recibidor hasta el que se accedía con un ascensor privado. Ambos tenían un gusto exquisito. Hace unos ocho años la pareja se mudó a Madrid porque Barcelona se había convertido en un desierto. Aún lo sigue siendo. Sin saraos, ni inauguraciones, ni personajes relevantes que salieran por la noche. Hacía mucho tiempo que había terminado la ‘Gauche Divine’ y, desde mediados de los setenta, la sociedad catalana vivía de los réditos.

Tras décadas de relación, en el año 2007 oficializó lo suyo con Alberto en una ceremonia civil en Barcelona. El invitado de honor era Juan de la Rosa, convaleciente de un cáncer de piel, quien finalmente no pudo ir. "Estaba muy malito", afirmó a El Español, "y murió justamente el mismo día. Parece humor negro, pero nuestro viaje de novios fue en el tanatorio". El año anterior había fallecido también de cáncer la Jurado.

Pionero. Ése bien podría ser uno de los calificativos que se le puede atribuir. Junto a Irene Mir formó la mesa del corazón de ‘La palmera’, el programa emitido en la franja catalana de TVE de 1987 a 1990, que supuso el debut televiso de Jordi González. En la pequeña pantalla también trabajó con María Teresa Campos (82) en ‘Día a Día’, con Ana Rosa Quintana en ‘Sabor a ti’ e inolvidable fue su rol como jurado en el talent show ‘Se llama copla’ de Canal Sur, donde estuvo entre 2007 y 2012. Inolvidables fueron sus tertulias radiofónicas con Encarna Sánchez y, por encima de todo, con su admirado Luis del Olmo, junto a quien se recorrió cada rincón de nuestro país retransmitiendo en directo ‘Protagonistas’.

Del veterano locutor dijo a este periódico que "es un maestro, un buen amigo. Con él hice miles de programas de radio que en verano siempre acababan en El Puerto de Santa María, en Cádiz. Todo lo que hicimos lo recuerdo con mucho cariño. Vivimos una época que ya jamás volverá porque la categoría de periodistas y personajes de entonces son muy difíciles de ver en la actualidad".

Poca gente sabe que antes de perderse por los vericuetos mediáticos empezó a abrirse camino en Madrid trabajando para Niní Montián, marquesa de Ampudia, que tras alcanzar el éxito en el cine se dedicó a su rol como ‘socialité’ y columnista entre la alta sociedad madrileña. La dama tenía excelentes contactos internacionales, como la buena amistad existente con Evita Perón, y otros nombres americanos con poderío a los que casó con mujeres que frecuentaban sus fiestas en su palacete madrileño.

Hace un tiempo, Hilario contó a quien escribe estas líneas un secreto que, por escribirlo aquí, va a dejar de serlo: "Cada navidad, Niní enviaba postales manuscritas a sus amigos más íntimos y, como era un poco agarrada, en más de una ocasión aprovechaba las respuestas de estos para felicitar las fiestas al año siguiente. Yo le ayudaba en todo lo que podía, era su chico para todo y de ella aprendí todo lo que sé para saber estar. Pues bien, llegaron unas Navidades y volvió a enviar las postales con tan mala suerte que la que recibió María Fernanda Ladrón de Guevara, madre del ya fallecido Carlos Larrañaga, era la misma que ella le había mandado el año anterior a Niní. El enfado de la actriz fue tremendo".

jueves, 30 de junio de 2022

#hemeroteca #lesbianismo #lgtbi | Del “yo soy progay” al “no me escondo por amar”: las folclóricas como aliadas del colectivo LGTBIQ+

El País / María del Monte en el pregón del Orgullo de Sevilla //

Del “yo soy progay” al “no me escondo por amar”: las folclóricas como aliadas del colectivo LGTBIQ+.

El paso al frente de la cantante María del Monte se suma a una larga lista de gestos y declaraciones a favor de esta comunidad de grandes divas cañí como Rocío Jurado o Lola Flores.
Jesús A. Cañas | El País, 2022-06-30
https://elpais.com/estilo-de-vida/2022-06-30/del-yo-soy-progay-al-no-me-escondo-por-amar-las-folcloricas-como-aliadas-del-colectivo-lgtbiq.html 

Lola Flores quería que, una vez fallecida, la pusiesen en el teatro Calderón de Madrid para que pasasen “los mariquitas” que la querían mucho y dijesen “¡ay, qué lastima!”. Marujita Díaz, en esa pulsión que tenía por estar en el candelero, se declaró “tortillera” y consumidora de “almejas naturales, pinchitos de tortilla, arroz con conejo”. Rocío Jurado paró en seco el previsible chiste sobre homosexuales y se puso solemne para proclamar en pleno ‘prime time’ de los 2000: “Yo soy progay”. Desde la Transición, muchas folclóricas han cerrado filas, a su manera, en torno al colectivo LGTBIQ+, pero hasta el pasado viernes ninguna lo había hecho para decir que, aparte de acoger con gusto su papel como divas arcoíris, eran una más del colectivo. Ha tenido que llegar María del Monte para poner una nueva pica en Flandes con dos frases inmediatamente históricas pronunciadas en pleno Orgullo de Sevilla: “Jamás en mi vida me he escondido de nadie, ni lo voy a hacer por amar. Soy una persona más de todas las que estamos aquí”.

El paso adelante de la cantante fue lo suficientemente implícito como para llevarse el aplauso atronador de los presentes y de las redes sociales. Y lo medidamente explícito que, en apariencia, quiso la propia reina de las sevillanas, de 60 años, con su pregón. Sonó a salida del armario, aunque ella negó este pasado martes en la Cadena SER que lo fuese. “No he estado nunca en ningún armario. Habrá quien tenga polillas, pero yo no”, dijo entre risas y, de paso, dejó otra frase para el recuerdo: “Quiero que me respeten, no que me toleren. La palabra tolerancia me pone desquiciada”. Etiquetas aparte, a Lidia García, investigadora de la Universidad de Murcia, divulgadora del género y activista homosexual, le pareció un paso trascendental por ser la primera folclórica que habla sobre su orientación sexual: “Fue superemocionante. Es un referente de esa generación y era algo que se podía intuir, pero no había hablado de ello”.

El pregón de María del Monte ha sido, quizás, la rotura total de un velo que ya dejaba entrever, en pleno franquismo censor, que las folclóricas y la copla eran el refugio de “la disidencia de genéro, el tabú, la transgresión y lo poco decoroso”, como explica Alberto Romero, catedrático de la Universidad de Cádiz y experto en la obra de Lola Flores. Es lo que la artista María Peláe, referente de un nuevo folclorismo abiertamente LGTBIQ+, llama “revolucionarias encubiertas”. Mientras España vivía sumida en una moral pacata en blanco y negro, las copleras dejaban poco margen a la duda al cantar letras dedicadas “a solteras, crímenes pasionales tremebundos, amantes, borrachas, prostitutas o disidentes de género y eso el público lo admite sin problemas”, añade Romero.

Ahí está ‘Tatuaje’ (1941), de Concha Piquer, copla que para Lidia García es el ejemplo máximo de “lo que está fuera de la buena sociedad”: una mujer u hombre que busca, sola y bebida, a su marinero entre ambientes de tabernas. O ‘Compuesto y sin novia’, una copla que en la voz del homosexual Miguel de Molina adquiere una clara dimensión ‘queer’ y que fue compuesta por el triunvirato formado por el poeta Rafael de León —también abiertamente gay—, el compositor Antonio Quintero y el pianista Manuel Quiroga. Porque para que la letra funcionase era importante la complicidad con artistas hiperbólicas exageradas en teatralidad, vestuario y maquillaje que desde principios del siglo XX —entonces con el cuplé— se convirtieron en divas del público homosexual e iconos a imitar del travestismo.

“Todo esto tiene que ver con una relación mediatizada y arquetípica de la diva y el fan gay”, resume García. Aunque esa tolerancia más o menos consentida dentro del corsé de la censura franquista era mucho menos evidente para las mujeres homosexuales. “El machismo es el lastre de las mujeres lesbianas, la invisibilidad. Ha habido muchísimo silencio. Esto ha operado así, cuando la copla ha sido refugio para mujeres lesbianas y bisexuales. Son los mismos códigos de amores clandestinos”, apunta la investigadora. Peláe, por su parte, solo puede pensar en lo que el arte se haya podido perder de estas historias de mujeres. “Si eso con un ‘querío’ estaba mal visto, imagino si llego a contar que me di un beso con una amiga. Es el constante pedir perdón. La mujer que ha escrito de otra mujer ni será conocida”, afirma en conversación telefónica con El País.

Todas esas referencias veladas dejaron de ser necesarias con la llegada de la democracia y la eclosión del cine del destape, del que muchas folclóricas fueron protagonistas. Con la modernidad de la Movida llamando a la puerta y repudiando todo lo cañí que se asimilaba a franquista, las copleras abren la boca. De esas décadas son las declaraciones de Marujita, Lola o, más recientes, Rocío Jurado. Todas a favor del colectivo, con menor fortuna —ahí está Flores preguntando a un entrevistado si él era “’hemosesual’, o mariquita, vamos”— o con más atino, como las frases de la Jurado en las que, hace más de 25 años, ya daba en la clave de la reivindicación más actual del colectivo: la necesidad de ser visibles, no solo de amar con libertad.

María del Monte no necesitó ni una hora para convertirse en viral en redes sociales con su mantón de lunares con la bandera arcoíris. Pese a cantar en un género aparentemente minoritario como el de las sevillanas, ya era un icono entre muchos jóvenes desde antes, acrecentado por un nuevo andalucismo que reivindica lo cañí y por la propia nebulosa que ha rodeado siempre su vida sentimental, blindada por ella misma con victorias judiciales en defensa de su vida privada. Sus canciones y estética, sumadas a todo el acervo de sus compañeras folclóricas, pueblan el imaginario colectivo de la nueva escena ‘drag’ y musical. Artistas como Carlos Carvento o Belial llevan ya años “buceando en esa genealogía”, como apunta García, para su travestismo.

María Peláe también ha abrazado ese folclorismo desde el inicio de su carrera y lo ha llevado a la agitación en su nuevo disco ‘La Folclórica’, que ahora lleva de gira por España. En canciones como ‘La Niña’, la nueva folclórica cuenta su propia infancia como lesbiana, con dejes y guiños a la clásica ‘Mari’ andaluza: “Nunca hubo una pretensión de abanderamiento. Hablaba de mí. Compongo canciones con Alba Rey [su pareja], ¡cómo voy a mentir! Si todo lo hiciese así, no tendría coherencia”, cuenta. Sí hubo ganas de agarrar con fuerza la bandera LGTBIQ+ cuando a principios de junio se subió al escenario también como pregonera de un Orgullo, en este caso de Torremolinos, con un discurso mucho más directo que el de María del Monte. Allí, entregada, dejaba un recadito a los hombres homófobos: “No necesitamos ningún ‘pichazo’ que nos convierta; que tienes una picha, no una varita mágica, pedazo de acelga”. Y aquel momento, cargado de ritmo y potencia, también se hizo viral, para mayor honor y gloria del nuevo folclorismo LGTBIQ+.

martes, 29 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbi #homofobia | Carmen La Hierbabuena: “Hemos retrocedido décadas en cuanto a la violencia y la homofobia”

La Vanguardia / Carmen La Hierbabuena //

Carmen La Hierbabuena: “Hemos retrocedido décadas en cuanto a la violencia y la homofobia”.

Dj, empresaria, coplera, flamenca e icono del movimiento LGTBI, lanza el álbum 'Retro Disco' y pone la atención sobre el creciente número de agresiones a homosexuales.
Andrés Guerra | La Vanguardia, 2022-03-29
https://www.lavanguardia.com/gente/20220329/8158695/carmen-hierbabuena-retro-disco-homofobia.html 

Nacho Canut la descubrió a nivel nacional cuando la ungió como telonera de Fangoria. Hasta entonces, Carmen actuaba, cantaba y la reconocían prácticamente solo en Sevilla. Naturalmente, su look –tatuajes, cruces, cuero y cabello al contrario que el resto– no pasaba desapercibido, mucho menos en un tablao cuando acudía a cantar flamenco. Hoy es también empresaria y con su marido gestiona las salas Obbio y Holiday, para la que creó la afamada fiesta Traga Perra, y el local de tapas y copas La Casa Azul.

Después de verano viajará a Londres para pinchar en la fiesta Lady Olé y quitarse la espina de triunfar en la capital europea de la electrónica, hito que el covid le impidió a primeros de este mes. La Hierbabuena publica nuevo trabajo, ‘Retro Disco’, y reflexiona sobre lo valioso de mantener las libertades conquistadas.

Acaba de presentar su nuevo trabajo, ‘Retro Disco’. ¿Qué encontraremos en él?
Canciones del pasado que he traducido al español. He querido hacer una selección de temas que seguirá con otros dos volúmenes, para que los conozca el público más joven y los que tienen una edad los recuerden, cantados ahora en español. Ha sido muy difícil adaptar los giros, vocablos y expresiones en inglés para buscar la rima sin perder su significado.

¿Por qué Hierbabuena?
Fue cuando en 2011 me surgió aquella gira con Fangoria: me pidieron que crease un nombre como DJ y como soy andaluza de Triana... (risas) me pareció que me identificaba con él porque también canto flamenco. Añadí luego mi nombre para ser Carmen la Hierbabuena.

Se hizo famosa cumplidos los 40. ¿Cuándo comenzó en el mundo del arte o del espectáculo?
A los 48 exactamente pero llevo en esto desde los siete años, en que comencé a bailar. A los nueve, danza clásica española; a los 17, entré en la carrera de Arte Dramático y después me puse a estudiar flamenco.

‘Flamenca de día, gótica de noche’. ¿Ambas mitades coexisten al 50 % sin pelearse?
Ese es el título de mi primer álbum, cuya canción ‘Ardiendo’ alcanzó un éxito a nivel nacional que no esperaba. En ese momento de mi vida era así, iba a clases de flamenco y por la noche me salía el puntito gótico. Como ves, no soy el prototipo de flamenca. Ahora estoy en otra etapa de mi vida y ya soy menos gótica, quiero proyectar modernidad y una imagen más fresca de España. Estoy en evolución continua.

Por su look no pasa desapercibida. Sevilla no es un pueblo pequeño pero tampoco Londres o Berlín. ¿La miran aún por encima del hombro?
Al principio sí pero ya todo el mundo me conoce y me respetan muchísimo, también en un tablao muy clásico. Y con este look he cantado en fiestas privadas flamencas sin problema alguno.

Esa mitad diurna suya ha trabajado duro recopilando datos para una historia de la copla y el cuplé.
Así es, y pretendo llamar a esa obra ‘Diccionario de la copla y el cuplé desde el siglo XVII a los años 30’. Durante unos ocho años me impuse un horario y cada mañana me iba a la hemeroteca municipal de Sevilla y me pasaba horas investigando. He comprado muchos libros antiguos, leído infinidad de autores... Lo tengo ya escrito, con documentación y fotografías. Solo me falta pulirlo y presentarlo a una editorial. Ya he recibido alguna oferta.

¿Cuál ha sido su momento profesional más feliz?
El Orgullo 2014 en Sevilla. Tengo muchos, afortunadamente, pero me quedaría con ese. Me vi tan apoyada y reconocida por el público LGTBI, colectivo que es mi vida a quienes debo tanto...

Suyo es el himno ‘Vente al orgullo’ y la canción ‘Stop’, que Universal Music le pidió para un recopilatorio del World Pride 2018. ¿Qué significa para ser abanderada del movimiento LGTBI?
Para mí es un gran orgullo porque mi activismo es diario, no solamente lo soy si canto en el Orgullo de Sevilla o de Madrid. Es una cuestión de vida diaria ayudar en lo que puedo porque me he criado rodeada de personas gays, familia y amigos, sé lo que pasan y lo que siguen pasando.

¿No cree que en cuanto a libertades, a que cada uno haga lo que le plazca, ame a quien le plazca, cante lo que quiera, hemos retrocedido mucho?

Hemos retrocedido mucho, décadas, en cuanto a la violencia y la homofobia. Las agresiones existen a diario con resultados a veces tan trágicos como el de Samuel Luiz, aquel chico que mataron en A Coruña. Pero no todas son físicas, los insultos son una constante.

No sé si tenemos una imagen idealizada de los 80 en cuanto al salto en materia de libertades. Usted que los vivió profundamente, ¿qué cree?

Aquello fue una explosión de creatividad, libertad musical y artística, de moda e indumentaria, de cultura, se rompieron los cánones... Para mí ha sido la década más enriquecedora que ha vivido España. Antes de la Movida de Madrid, en Barcelona estaban Ocaña y Nazario y creo que allí se dio el germen para lo que vino después. Los 80 convirtieron un país gris en otro en colores.

jueves, 27 de enero de 2022

#libros #copla #mujeres | ¡Ay, Campaneras! : canciones para seguir adelante

¡Ay, Campaneras! : canciones para seguir adelante / Lidia García García.
Barcelona : Plan B, 2022 [01-27].
272 p.

/ ES / Libros / ENS / Copla / Cultura popular / Feminismo / Memoria sentimental / Música / Mujeres / Transgresión

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418051449 / 17.90 €
📝 Cita APA-7: García García, Lidia (2022). ¡Ay, Campaneras! : canciones para seguir adelante. Plan B.

¿Sabías que Chaplin robó la música de un cuplé para una de sus películas más famosas? ¿O que Nietzsche dijo que «lo más fuerte» que había oído en su vida fue una zarzuela de Federico Chueca? ¿Alguna vez has pensado en la copla como una estrategia de resistencia femenina?

La banda sonora de nuestras abuelas nos lleva de la mano por un pasado no tan lejano, donde discurso oficial y subversión convivían en una cultura popular que ayudaba a sobrellevar la vida. ‘¡Ay, campaneras!’, de Lidia García, es un paseo por las historias detrás de estas canciones pobladas de transgresiones femeninas, diferencias de clase social y un ansia de libertad que, pese a todo, se colaba por cada resquicio que encontraba. Este libro formidable nos acerca a los entresijos de un mundo de cupletistas y bandoleros, de costureras y manolas, y de mujeres tan tremendas como Raquel Meller, Concha Piquer, Lola Flores, Sara Montiel o Rocío Jurado.

👤 Lidia García García
(Montealegre del Castillo, 1989) es doctora en Historia del Arte por la Universidad de Murcia, con una tesis sobre copla y prácticas camp. Es autora del pódcast ¡Ay, campaneras! y del libro homónimo (Somos B, 2022). Colabora habitualmente en los programas ‘Cine de barrio’, de Televisión Española, ‘Mañana más’, de Radio Nacional de España, y ‘La ventana’, de Cadena SER.

jueves, 4 de noviembre de 2021

#libros #comic #mujeres | Doña Concha : la rosa y la espina

Doña Concha : la rosa y la espina / Carla Berrocal.

Barcelona : Reservoir Books, 2021 [11-04].
192 p. : todas il.
Serie: Reservoir Gráfica.

/ ES / Libros / Cómic / BIO / Concha Piquer / Copla / Memoria sentimental / Mujeres – Historia / Música
📘 Ed. impresa: ISBN 9788417910952 / 18,90 €
 
[.es] Concha Piquer no es solo un icono de la copla y la historia sentimental de España: también fue una mujer que rompió moldes y cambió muchas de las leyes no escritas del mundo del espectáculo. Niña prodigio, joven triunfadora en Broadway y amante con muy mal ojo para los hombres, fue la primera tonadillera en tener compañía propia, antes de la Guerra Civil, y en contar con canciones exclusivas en sus obras. ‘Doña Concha: la rosa y la espina’ es una biografía insólita que mezcla, en viñetas, episodios de su vida con entrevistas que la autora ha realizado a expertos en copla y cultura popular. El resultado es un libro que traza una completa panorámica de toda una época, así como un trabajo de concepción y diseño impecables.

DOCUMENTACIÓN
Doña Concha, de Carla Berrocal.

En Doña Concha Carla Berrocal nos acerca a una de las cantantes más importantes de España que, por desgracia, hoy está demasiado olvidada al igual que la copla.
Diego García Rouco | Zona Negativa, 2021-11-17
https://www.zonanegativa.com/dona-concha-de-carla-berrocal/

miércoles, 3 de febrero de 2021

#hemeroteca #queer #copla #memoria | Tras las huellas queer de la copla

Imagen: La Opinión de Murcia / Lidia García //

Tras las huellas queer de la copla.

«Yo lo que hago, aunque no suene muy sofisticado, es escuchar las canciones», asegura la investigadora de la UMU Lidia García, autora del exitoso podcast 'Ay, Campaneras'.
Abel Cobos | La Opinión de Murcia, 2021-02-03
https://www.laopiniondemurcia.es/cultura/2021/02/03/huellas-queer-copla-34171080.html 

«Bollera, coplera y de clase obrera». Así se define Lidia García (Montealegre del Castillo, 1989), investigadora predoctoral en el Departamento de Historia del Arte de la UMU, divulgadora activista y colaboradora de ‘Hoy empieza todo’, en Radio 3. Y de la misma forma se puede describir ‘¡Ay, Campaneras!’, su podcast, uno de los programas revelación de la pandemia, que pasó de grabarlo en el baño de su casa porque se aburría durante el confinamiento a tener más de 150.000 oyentes y recibir grandes alabanzas.

La idea detrás de su proyecto es tan simple como necesaria: sacar del armario al folclore y hacer visible el discurso de género y de clase que esconde (a plena vista) el mundo de la copla, el cuplé y la zarzuela. Hacerlo, además, no requiere una gran complejidad teórica: «Yo lo que hago, aunque no suene muy sofisticado, es escuchar las canciones». Es decir, no hace falta ser Judith Butler para entender el trasfondo feminista de coplas como ‘Campanera’ -popularizada por la versión de Joselito-, toda una declaración contra el ‘slut-shaming’ (señalar a las mujeres como ‘promiscuas’ por tener vida sexual) mucho antes de que se acuñara el término.

«Esta canción cuenta una historia del ostracismo de una mujer a la que todo el pueblo mira mal porque un hombre la visita por las noches. Sin embargo, la voz lírica la defiende», explica García. «Eso es lo que me gusta del género: que pone a alguien que está en los márgenes en el centro de la canción y defiende lo que le hace diferente. Y aunque la copla tiene una parte rancia y patriarcal, también puede ser liberadora: te está diciendo que si te alejas de la norma hay señalamiento, pero también disculpa. En esa ambigüedad está la potencialidad del género», añade.

'Campanera' es, además de la canción que da nombre a su podcast, un homenaje a su madre, para la que es su tema favorito. «La vinculo a ella y a toda esa generación de mujeres que ha sido muy invisibilizada; ellas y la cultura que consumían. Por eso ¡Ay, campaneras! -título de su podcast-, como un lamento colectivo», detalla. Y es que esa es otra de las claves de su éxito, que junta generaciones: la cultura de Cine de barrio con el discurso de la identidad, tan importante para las nuevas generaciones y que ya ha saltado al mainstream. «Tenemos la falsa impresión de que no nos une nada, de que hay una brecha porque el mundo ha cambiado mucho en poco tiempo. Pero la cultura de la época de nuestros abuelos no es tan diferente a la nuestra», asegura Lidia García.

‘¡Ay, Campaneras!’, en sus 25 episodios, trata muchos temas recurrentes en el género: desde la maternidad hasta la clase social. Y aunque sea una de las caras visibles de esta revisión folclórica, no es la única. Podcasts como ‘El niño de Carrillo’ o el proyecto ‘Maricón de España’, sobre historia y folclore LGTBI, o la cantante María José Llergo, hablando de feminismo y poderío, también han reproducido discursos similares. Y ellos tampoco han inventado nada: «Ya en la contracultura de los ochenta se hablaba de esto: mira a Ocaña en Barcelona», apunta la podcaster.

Ahora, después de agitar las redes y las ondas celebrando la vida de las más grandes folclóricas españolas -de Lola Flores hasta las más olvidadas (y no por ello menos buenas), como Estrellita de Palma, cantante original de 'Campanera'-, Lidia García está tomándose un merecido descanso. Eso sí, promete que volverá con una segunda temporada: «Ya tengo pensados los temas, ahora solo necesito tiempo».

domingo, 27 de septiembre de 2020

#hemeroteca #gais #testimonios | Hilario López Millán: “Mi memoria vale una pasta”

El País / Hilario López Millán //

Hilario López Millán: “Mi memoria vale una pasta”
El veterano cronista asiste desde la barrera a la eclosión de programas sobre sagas artísticas cuyos secretos domina sin renunciar a su genio y figura: “Cuando se pase el virus me hago un 'lifting”
Luz Sánchez-Mellado | El País, 2020-09-27
https://elpais.com/gente/2020-09-26/hilario-lopez-millan-mi-memoria-vale-una-pasta.html 

Hilario López Millán duerme en la calle Hilario López Millán. La placa de la vía que le dedicó hace décadas su pueblo —Hellín (Albacete)— preside la entrada al pisazo de barrio burgués de Madrid que comparte con Alberto, su pareja desde hace 43 años y marido desde hace 14. En el cuarto del fondo, en un estante de techo a suelo, reposan las docenas de premios, del Ondas para abajo, que ha ganado en 55 años contando y cantando la vida de los otros en radio y televisión. Pese a dedicarse casi a tiempo completo a cuidar a Alberto, delicado de salud, Hilario —Hili para su íntima amiga Rocío Jurado, que en paz descanse— sale cada día un rato a “marujear” por el barrio para no perder el pulso de la calle de donde viene.

¿Cómo y cuándo salió de Hellín?

Yéndome de voluntario a la mili a Madrid. Mi madre quería que fuera cura, y mi padre, torero o militar. Y yo, maricón, me entretenía con las películas de Sissi emperatriz, ya me dirás tú si me iba a ver de cura o de teniente coronel.

¿Cuándo notó que era distinto?

Cuando me hacían ‘bullying’ en el colegio. Bueno, entonces se decía putearte. Me puteaban y yo me lo comía con patatas. No podía ir a llorarle a mi madre, porque la quería horrores. Entonces me fui a la mili porque era mi única posibilidad de salir de eso.

¿En la mili no le puteaban?
No, porque fui muy listo. Imitaba a los sargentos [pone voces]: ‘Te corto el pelo a hostias, muchacho’. Me hice muy popular y me respetaban mucho. Hasta vino el capitán a decirme que si no lo imitaba a él también, me metía en el calabozo.

¿Ahí empezó a liberarse?
Bueno, teníamos nuestros líos a escondidas, clandestinos pero siempre con más libertad que en el pueblo. En el pueblo me expulsaron del armario directamente. Mi madre lo sabía, claro, pero nunca habló de eso. Fíjate con Alberto: 43 años juntos y jamás preguntó nada, ni después de casarnos. Eran otras mentalidades. Luego supe que iba a santiguarse con las amigas ante la placa de mi calle. Yo he sufrido mucho, reina.

Como las mujeres en las coplas. ¿Por qué nos fascinan tanto?

Pues muchas veces porque la oyes y dices ‘esta es mi vida’. Esto que canta esta mujer es lo que me está pasando, pero lo canta otra. Ya lo decía la canción: ‘De lo que me está pasando, yo no me quiero enterar, prefiero seguir soñando, a conocer la verdad’. Y porque eran grandes artistas y mujeres de bandera. Ahora no salen esas figuras tan tremendas.

¿Imaginó ver al Rey padre tener que salir de España por escándalos de dinero y alcoba?
Pues yo sí, porque los Borbones siempre han sido muy mujeriegos y borrachines. Eso estaba ahí. Lo sabíamos todos. Coño, si Bárbara Rey me contó lo suyo en una fiesta de Joy Eslava que nos tocó en la misma mesa. Pero no teníamos la libertad de ahora de denunciar las cosas. Y a la gente le sentaba mal que te metieras con el Rey, o con el Papa, ojo, no te creas. Mientras otros se decían ‘juancarlistas’, a mí no me la daba. Yo he sido ‘sofiísta’ de toda la vida.

Ha frecuentado a la flor y nata de la sociedad española. ¿Cuáles son sus armas para integrase en todos los ambientes?
Pues lo que me salvó en la mili: el cachondeo. Yo creo que he sido gracioso, muy intuitivo, muy de actuar sobre la marcha y muy observador, de saber dónde me metía. Si estaba en una cena con gente muy superior a mí, depende de por dónde te entraran. Si te preguntaban por Carolina de Mónaco, ya te lo tenías ganados con chascarrillos, pero si eran intelectuales lo que hacía era escuchar, escuchar muchísimo, y chupar todo lo que he podido.

¿Chupar qué?

Lo que decía el otro, bebértelo. Ser una esponja. Y currar. Yo he currado muchísimo y lograba que se me pusieran al teléfono ministros, toreros, artistas. Yo levantaba a Vicente Aleixandre de la siesta para felicitarle el cumpleaños desde la radio. Yo he tenido la mejor agenda de España.

Y memoria de elefante, con perdón.
Todo lo que hablo es de memoria. Es mi vida, cómo no me voy a acordar. Me doy miedo: recuerdo conversaciones de niño con fecha y hora. Ahora, en el confinamiento, hacía ejercicios para no aburrirme: “Rafael debutó el 8 de noviembre de 1968 en el Teatro de la Zarzuela...”. Me da pavor perderla: mi memoria es mi patrimonio y vale una pasta.

¿Ha callado más que hablado?
He hablado más, pero he callado mucho y soy muy fiel. Tengo líneas rojas: los cuernos, por ejemplo, cuando podías hacer daño a los niños. O sacar a alguien del armario sin que él o ella quisiera. Ahí, lo más que he dicho es que la cabra tira al monte. La gente no es tonta, pero decir a lo bestia que ese o esa es maricón, o lesbiana, es una sinvergonzonería. Eso es muy fácil, facilísimo. Ahora, yo le he dado caña a Lola Flores y la Pantoja por lo de Hacienda, que nos afecta a todos: si no han pagado, las cabronas, hay que decirlo.

Y eso que eran amigas.
Pues sí. Pero luego me he arrepentido mucho de tener amistades en el oficio, porque entonces no les puedes criticar. Pierdes libertad. A mí la única querella que me han puesto, y gané, fue Rociíto, a la que he visto nacer y crecer porque era como un hermano de su madre.

No he encontrado su fecha de nacimiento en Google. ¿Qué edad tiene?
Siete, seis [sic]; los mismos que tendría Rocío Jurado, y mira, lleva 14 años enterrada.

Habrá tenido que borrar muchos nombres de su agenda por defunción.
Muchos. Pero no los borro, les pongo una cruz. Te la voy a dejar en herencia, por acordarte de ellos.

¿Le gustaría volver a la tele?
No sé, no tengo ilusión. Ya no vibras como antes, y tengo que cuidar de Alberto. También llega un momento en que eres el mayor y no te llaman. O yo no me amoldo. Nunca he sido chillón. He contado cosas, pero a hostias no me he peleado, ni he pisado al otro, y ahora se lleva eso. Ahora escojo. Ya no es como antes, que cerraba la temporada en junio, cogía seis puentes aéreos a la semana y me daban ataques de ansiedad porque lo hacía todo y no sabía decir que no.

También habrá ganado mucha pasta.
Mucha, porque trabajaba muchísimo y se pagaba bien. Gracias a Dios no me falta, pero ahora, si te llaman a algún programa te dan 150 euros y gracias. La culpa la tenemos nosotros, por ir. Hay gente que va gratis. Yo soy como las marujas, pregunto siempre qué me van a pagar. Y, si no es por amistad, no me muevo por ese dinero, soy muy cabrón yo para eso.

Ya ha dicho que su memoria es oro.
Ahí es cuando me siento humillado. No quiero nombrar a nadie [me los nombra], pero a veces me llaman, me graban hora y media contando cosas que solo sé yo, y luego las cortan, o no me citan, o no me llaman a plató para llamar diez minutos a otros más jóvenes, o 40 años, da igual, pero que no saben ni la mitad que yo de eso. De otras cosas vale; pero de eso, no.

Con sus ‘siete, seis’ años es claramente grupo de riesgo. ¿Tiene miedo al coronavirus?
Le tengo respeto. Tengo mucho miedo a la muerte. Ese irte sin tener siquiera alguien que te dé la mano. Y al deterioro. Yo soy muy coqueto, me tiño desde los 24 años, sí, lo que la gente cree que es peluca es mi pelazo. Ahora no es el momento, no estoy de humor ni me voy a meter a un quirófano por gusto con la que esté cayendo, pero, cuando pase esto, si salgo vivo, me hago un ‘lifting’.
El moreno de la copla
Aunque ha hablado mucho, vale más por lo que calla. Hilario López Millán (Hellín, Albacete, 76 años), cronista social con 55 años de carrera, fue testigo privilegiado de la intrahistoria artística y sentimental de cierta España y la contó en docenas de programas de radio y televisión, cosechando los grandes premios del oficio. Su amistad con actores, toreros y artistas -"era una folclórica más", admite- le dio acceso a secretos y vivencias que, aún hoy, sorprenden y fascinan. Pionero de los programas del corazón, y ya retirado mitad por voluntad propia, mitad porque ya no le llaman tanto, admite que los contenidos de algunos programas ya no le interesan. "Hablan de gente que no ha hecho nada en la vida, sin preparación y sin arte. Para eso, me interesan mucho más mis vecinos que veo en la cafetería".

domingo, 31 de mayo de 2020

#hemeroteca #copla #memoria | '¡Ay, campaneras!': el podcast que descifra los dobles sentidos de la copla


'¡Ay, campaneras!': el podcast que descifra los dobles sentidos de la copla.

La divulgadora Lidia García dirige un programa en el que habla de lesbianismo, feminismo, sororidad y dobles sentidos en la historia de la copla española, de Rocío Jurado a Lola Flores.
Carmen López | El Diario, 2020-05-31
https://www.eldiario.es/cultura/feminismo/ay-campaneras-podcast-descifra-sentidos_1_6047142.html 

La música ha sido una de las píldoras simbólicas que han ayudado a mantener el ánimo durante el confinamiento. El resurgimiento de ‘Resistiré’ como himno de masas, los DJs de balcón, los festivales de música online o los famosos cantando desde sus mansiones son algunos ejemplos de su poder para despertar sentimientos.

Quizás no todos buenos, pero comentar el mal gusto del pinchadiscos del tercero también ayudó a pasar el rato y la cita a las 20:00 con los aplausos y el Dúo Dinámico pasará a la memoria colectiva como uno de los símbolos de aquellos meses de encierro.

De ese poder de las canciones, en este caso de coplas, para sobrellevar la cotidianidad trata el primer capítulo del podcast 'Ay, campaneras', creado por Lidia García, también conocida como 'The queer cañí bot' en Twitter, donde tiene miles de seguidores. Desde 2018 divulga en dicha red social sobre copla, feminismo y activismo LGTB+ tirando de memes y mucho humor. Que un género musical tan asociado con el franquismo y la represión despierte la atención de un público masivo es, como poco, sorprendente.

"Jamás pensé que le interesaría este tema a tanta gente y mucho menos que acabaría usándolo también como canal de divulgación más allá del humor... mejor dicho con el humor, ya que no lo abandono nunca", explica a eldiario.es Lidia García. "No sabría hacerlo, qué angustia. Cuando acusaban a Concha Piquer de ser ambiciosa ella decía aquello de 'He tenido siempre mucha vocación pero si no gano dinero, no me divierto'. Ya que no gano un duro con esto qué mínimo que divertirme un poquico, digo yo".

El paso al formato sonoro se produjo durante esas semanas en las que la vida transcurrió de puertas adentro, como tantos otros proyectos culturales. "Lo tenía ya pensado pero te mentiría si te dijera que el confinamiento no tuvo nada que ver. Empecé a grabar un poco para pensar en otra cosa, la verdad", afirma. Hay que tener en cuenta que es un paso 'arriesgado', porque lo visual tiene una importancia vital en el ámbito de la copla y sus intérpretes.

Lidia García es, además de licenciada en Humanidades, investigadora predoctoral FPU en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia. Su tesis trata sobre estética kitsch, imaginario cañí y género en la cultura visual digital, así que por supuesto tenía en cuenta ese factor. A pesar de eso, declara que "el podcast me permite esa cosa reposada de pensar sobre un tema y elaborarlo y Twitter da —además del componente visual— esa inmediatez y esa interacción (casi siempre) tan maravillosa. Es un combo en el que de momento me siento divinamente".

Los secretos que esconde la copla
Lesbianismo, meritocracia para salir de pobre, mujeres mandando en el mundo. De primeras parece improbable que las coplas que cantaban las mujeres españolas de generaciones anteriores mientras hacían las labores del hogar contuviesen mensajes encriptados. Pero aquellos cantos de amores despechados y de pasiones encendidas iban más allá.

Pero ¿cómo caer en la cuenta de esos dobles sentidos? A Lidia García se le encendió la bombilla cuando a los 20 años empezaron a preguntarle sobre su amor por la copla con extrañeza. "El tener que explicarte ya te da pie a darle un par de vueltas a la cosa. Yo pensaba 'si de verdad es tan rancio y tan machista ¿cómo puede ser que me apele tanto?'. De ahí a ponerme a escuchar las voces de quienes ya habían andado ese camino de la revalorización del género y su vínculo con las feminidades transgresoras, lo LGBT y lo popular —Martirio, Terenci Moix, Vázquez Montalbán, Carlos Cano, Carmen Martín Gaite...— había solo un paso", sostiene.

De Camarón a Rosalía, el flamenco sí ha conseguido el interés masivo y la fusión con otros estilos. Pero, más allá de Martirio, parece que la copla se ha quedado anclada en el pasado y los artistas no han intentado buscar nuevos públicos. Aunque solo lo parece, porque la copla también ha hecho sus experimentos, algunos de ellos muy recientes.

García ofrece numerosos ejemplos: "desde la copla-yeyé de Encarnita Polo a, como mencionas, Martirio, que es impresionante porque lo ha tocado todo: renovación musical, estética y además ha hecho una labor intelectual inmensa en el sentido de repensar y valorar el género. Pero también tenemos artistas más jóvenes que han experimentado con los contornos de la copla como Concha Buika, La Shica o Diana Navarro, que justamente en su último single ‘Encrucijada’ versiona en clave trap este clásico de Marifé de Triana".

Las divas del imaginario patrio
Como si de reinas se tratase, las folclóricas estrella suelen llevar un título asociado a su nombre. Si Rocío Jurado es La más grande, Lola Flores es La Faraona y Concha Piquer La reina de la copla (lo mismo que Nina Simone es La sacerdotisa del soul y Aretha Franklin La reina). Esos apellidos de diva sugerían una rivalidad entre artistas que la prensa del cotilleo —con personajes como Encarna Sánchez azuzando el fuego— se encargó de difundir, de manera más o menos distorsionada.

Por supuesto había intereses comerciales y conflictos personales pero "el problema es que el foco siempre se ha puesto en el conflicto entre mujeres: la sobrerrepresentación de la rivalidad femenina, no solo en la copla, ha sido una poderosa herramienta del patriarcado para que nos veamos unas a otras como enemigas. Con respecto a lo de los apodos... al final es verdad que sin hipérbole no hay copla", dice García. También deja claro que: "Había sororidad, claro que sí: la amistad de Lola Flores y Rocío Jurado es un ejemplo de ello o el hecho de que cuando fueron a hacer la casa-museo de Marifé de Triana encontraron que conservaba poquísimos vestidos porque había ido regalándoselos a las que empezaban".

Cuesta imaginar a Lola Flores aceptando condiciones laborales injustas o a Rocío Jurado sometiéndose a las órdenes de un manager explotador, precisamente por esa imagen de divas que proyectaban. Parecían tener más poder sobre sus carreras que otras artistas más o menos contemporáneas. "En el caso de la copla es cierto que el carácter de algunas de las folclóricas jugaba a su favor en ese sentido", cuenta García. 'Temperamentales', 'raciales'... son adjetivos que se les solían aplicar por ser mujeres y del sur pero que al final no apuntan más que a las cualidades que se asocian al éxito y que en un hombre que lo ha alcanzado se dan casi por supuestas: asertividad, decisión, firmeza... En una mujer sorprendían, todavía sorprenden", sostiene la divulgadora.

Teniendo en cuenta todos los aspectos que las definían, si viviesen y estuviesen activas en la actualidad ¿Qué gran artista de la copla podría haberse 'hecho un Rosalía' y haber revolucionado el género? "Bueno, en manicuras y estilismos imposibles la copla ya trae la revolución hecha de casa, también te digo. Fíjate que lo que más me interesa a mí de esto es que muchas de ellas ya hicieron lo de poner el género patas arriba: cuando Rocío Jurado cambió la bata de cola por aquellos vestidos que ponían en jaque a la censura, cuando Lola Flores se arrancó a rapear en 'Cómo me las maravillaría yo'... ojalá tenerlas con nosotros para ver qué opinan del percal, eso sí. Estoy segura de que seguirían siendo las más tremendas".