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miércoles, 30 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Ni un paso atrás

Imagen: La Voz del Sur / Orgullo LGTBI 2018 en Jerez
Ni un paso atrás.
Lucas Alcázar | La Voz del Sur, 2019-01-30
https://www.lavozdelsur.es/ni-un-paso-atras/

Escasas son las personas que son conocedoras de esta realidad, escenarios narrados siempre a modo de susurro. Las experiencias de vida que han tenido que padecer las mujeres trans que además cuenten con una cierta edad. Ese no encajar en ningún espacio, entrar en un baño y que te increpen porque a ti no te corresponde estar ahí, cuando las que nunca deberían de haber estado eran ellas.

Las mujeres trans se las han visto muy “putas” para subsistir, prácticamente renunciando a que te amen por ser simplemente, no, nadie sabe, nadie sabe lo que es ser siempre el centro de atención, todas esas miradas. Llamar a la puerta de cientos de empresas y que nadie te contrate, porque simplemente se dan cuenta de que eres trans, arrojadas en la mayoría de los casos a ejercer la prostitución ya que no les quedaba otra salida. En muchas ocasiones, como trans masculino, siento que yo no debería ni de tener la oportunidad de estar aquí, cuando las observo y las escucho a ellas.

A día de hoy, en Andalucía no existe ningún servicio público donde poder dirigirnos para que nos informen de lo que significa realizar la transición, desde la distintas unidades que se encuentran en los hospitales, no se nos ofrece la posibilidad de que nos pueda acompañar una persona con la suficiente cualificación para transitar este “cambio de piel”, y con esto no defiendo una valoración psiquiatra, porque 'nosotres' no necesitamos seguir siendo tratados desde ese prisma patológico, la medida que se propone se trata más de acompañarnos por parte de un profesional.

Un proceso basado en la ruptura del binarismo de género imperante en nuestra sociedad, de forma opcional, podría posibilitarnos este tipo de ayuda, tal y como se ejecuta en una Unidad de Barcelona, llamada Transit. ¿Saben lo que finalmente ocurre al no proporcionarnos este servicio? Que la mayoría de las veces nos ayudamos entre nosotras, a través de las redes sociales nos enteramos de quién lo hizo para podernos dirigirnos a ellas. A mí, por ejemplo, me ayudó y atendió una mujer trans de Sevilla que lleva años haciéndolo, no tan sólo a mí, sino a ‘todes’ les que se le acercan. Ella, ella es muy grande y se llama Josefa Suárez.

Debido a la legitimidad que le han ofrecido Partido Popular y Ciudadanos a un partido político como Vox financiado en 2014 por Irán donde la homosexualidad se encuentra penada con la muerte, y conocedora como es de los tiempos más oscuros españoles, hay una persona trans que ha decidido dejar de comer, exponiendo su frágil salud por todos nosotros, simplemente para transmitirnos el mensaje de que el Colectivo LGBTI se encuentra en peligro porque la extrema derecha de Brasil, EEUU..., ya está aquí.

Kim Pérez se encuentra en huelga de hambre. Y desde aquí Kim, me atrevo a reflejar mediante letras lo que rumia todo el colectivo LGBTI: cuídate, porque como realmente te necesitamos es sana para que sigas ofreciendo esa luz que desprendes.

Esta historia mal avenida por parte de las personas que somos conscientes de lo que significa ser diversidad con la derecha española no nos viene de la nada, se lo han ganado a pulso. En sus discursos alientan a la población que nos siguán discriminando y aniquilando. No debería ser necesario recordar a Aquilino Polaino, o a que quieren seguir catalogándonos como enfermos mentales, o que se encuentran planteando que no se nos asista a través de la sanidad pública, o que se ha vuelto a hacer mención del “matrimonio natural”, como si la unión de dos personas que se aman fuera algo aberrante.

Este nuevo surgimiento de la derecha más recalcitrante está propiciando a que haya más ataques: se han atrevido a asaltar, una semana después de su apertura, el primer centro LGBTI creado en una ciudad española, Barcelona. Este fin de semana una pareja formada por dos mujeres fueron agredidas en Cádiz. Hace unos días un cualquiera que dice llamarse Iñigo Cruz se atrevió a tuitear con copia al Partido Popular de Huelva y Loles López, que eso (refiriéndose a mí) es un hombre disfrazado de aberración por fuera y por dentro un enfermo.

Según el nuevo informe emitido por el Ministerio de Interior las agresiones han aumentado un 17,8%. Así que las personas que no quieren ver que todo ha cambiado desde ese dos de diciembre, no se han parado a echar un vistazo a todo lo que está ocurriendo en las calles y en las redes.

Y desde aquí, Iñigo, te presento mi denuncia, porque el colectivo LGBTI no permitirá que haya nunca más una agresión sin respuesta, de un trans de Huelva.

sábado, 1 de abril de 2017

#hemeroteca #transexualidad | Cero tabúes en clase

Imagen: El País / Josefa Suárez
Cero tabúes en clase.
La Junta de Andalucía premia a una profesora transexual de Sevilla por su defensa del colectivo.
Javier Martín-Arroyo | El País, 2017-04-01
http://politica.elpais.com/politica/2017/03/28/diario_de_espana/1490717257_337500.html

El último día del curso 2007-2008 el maestro José Antonio Suárez tomó la palabra al final del claustro y anunció a sus compañeros que después del verano debían llamarle Josefa porque iba a cambiar de sexo. Poco a poco se iba a hormonar y explicaría su decisión a todos, sin tapujos, incluidos sus alumnos de 10 años. Y permanecería en su colegio.

La estupefacción de los profesores y la dirección del centro dio paso al miedo. Recelo a que las familias no entendieran la decisión de una transexual que no estaba dispuesta a ocultarse. "Nos temíamos lo peor para los cursos siguientes, que las madres dijeran que sus hijos no tenían por qué presenciar sus cambios. Pero ella pasó por todas las clases explicando lo que iba a pasar, que la llamaran Josefa. Dos años después, la noticia fue que no había pasado nada", recuerda Antonio Ortega, director del colegio Gloria Fuertes, ubicado en un barrio de clase media baja de Dos Hermanas (Sevilla). Tras superar depresiones y periodos de negación, cuando hace una década dio el paso, ella también sintió pavor: "Pensaba que alguno iba a liarla parda. Y en cambio, a tope. Los padres me decían que me querrían más todavía. Y los niños, mejor aún. Ellos me veían con un look mitad hombre mitad mujer, y justo en ese momento me empezaron a tratar de Josefa. Fue extraordinario", relata.

La Junta de Andalucía ha premiado la valentía de Suárez por coger el timón de su vida y defender al colectivo transexual, que cada cierto tiempo aparece en el foco mediático. La última vez por el autobús de la asociación Hazte Oír que recorre el país con lemas contra los menores transexuales. "¿De dónde sacan estos grupos ultras esa idea prejuiciosa de que la profesión de maestro está vetada para los transexuales?", inquiere.

Julia Jiménez, presidenta de la asociación de padres y con una hija alumna de Suárez, explica que cuando la docente contó su historia a los niños, estos se emocionaron y la abrazaron. "El tema está tan naturalizado que no se habla, es algo más", puntualiza sobre el día a día. Mientras, la maestra atribuye el galardón del Gobierno autónomo a su "trayectoria moderada, que siempre gusta a los poderes".

Suárez, de 57 años, está acostumbrada a romper moldes y esta semana imparte una charla en un centro de la Iglesia, donde esgrimirá el argumentario del Departamento de Bioética de la Universidad Católica de Valencia para intentar despertar conciencias desde dentro y desmontar los clichés hacia su colectivo. "La transexualidad tiene un fondo biológico. No es una cuestión cultural, ya venimos programados. Tras el cambio previsto desde la Organización Mundial de la Salud, ¿de dónde tirarán colectivos como Hazte Oír cuando ya nadie identifique la transexualidad como un trastorno mental? En 2018 se les acaba el argumento", avanza.

En la escuela, la detección de casos de acoso a menores transexuales y sobre todo la sensibilización de los alumnos tienen una frontera: los centros privados. "En la educación concertada y privada no damos pasos porque ni las direcciones ni las asociaciones de padres están abiertas a la educación afectivo-sexual y de identidad de género", explica Maribel Povedano, de la asociación De Frente LGTB, que cada año imparte un centenar de charlas a estudiantes.

Suárez es consciente de que representa un caso inusual en su colectivo, un panorama que espera cambie con las nuevas generaciones, que sufrirán menos acoso escolar que las anteriores. “El empoderamiento de nuestro ‘lobby’ es inusual, hemos sido unas pobres desgraciadas. Siempre en los últimos escalones sociales, sin ocupación, muchas de ellas en la prostitución. Lo mío es una excepción (…) Hasta ahora ser transexual era un privilegio burgués o de las pobres que trabajan como esclavas sexuales con el único objetivo de pagarse las operaciones”.

La fortaleza y estabilidad de Suárez proceden en parte de su pareja e hijo adolescente. "Llevo 31 años casada y 37 de pareja. El secreto es poner por encima de todo la persona más que el cuerpo o la atracción física. Mi pareja me conoció como un hombre. Ella tiene más mérito que el poquito que pueda yo tener", resalta. Y sin hacer sangre, rebate los argumentos de los grupos ultras contra su colectivo con el afecto de los compañeros maestros, padres, madres y alumnos. "Nadie afirma ya que hay un trastorno, que es una incapacidad de adaptación. Que alguien me diga que yo no estoy adaptada". El director de su colegio concluye: "Todos hemos tumbado ese temor sin base. Creíamos que la gente no está por ser tolerante".

miércoles, 8 de marzo de 2017

#hemeroteca #transexualidad | La seño Josefa, la maestra transexual sevillana que rompe barreras dentro y fuera del aula

Imagen: ABC / Josefa Suárez
La seño Josefa, la maestra transexual sevillana que rompe barreras dentro y fuera del aula.
Llegó al colegio en el que da clases como hombre y sus alumnos fueron testigos de su transformación con total normalidad.
Laura Montes | ABC, 2017-03-08
http://sevilla.abc.es/provincia/dos-hermanas/sevi-seno-josefa-maestra-transexual-rompe-barreras-dentro-y-fuera-aula-201703082318_noticia.html

Nació siendo hombre aunque siempre supo que era una mujer. Vivió «atrapada» durante años en un cuerpo que no quería, que no era el suyo, hasta que con el paso del tiempo, ya en su madurez, pudo convertirse en lo que siempre había sentido que era; una mujer. Josefa Suárez Míguez es una de las pocas docentes transexuales en activo de Andalucía, que imparte clases desde hace doce años en el CEIP Gloria Fuertes de Montequinto, en Dos Hermanas, el colegio que ha sido testigo de su transformación de sexo. Al mismo llegó siendo maestro, aunque al cabo de los cuatro años inició su proceso de cambio para convertirse en la seño Josefa, tal y como la conocen hoy en día todos en este centro. «Me sentí siempre arropada por todos. Soy, de hecho, muy aceptada por mis compañeros, alumnos y familias. No me escondo, siempre digo que nací niño y que mi vida fue durante mucho tiempo la de un hombre», afirma tajante esta maestra sevillana de 57 años.

Contar públicamente su historia personal no es algo que le apetezca, reconoce, pero siente que «debe» hacerlo para «visibilizar» al colectivo, «a veces, maltratado» del que forma parte. «Hacemos una vida normal, tenemos nuestro trabajo y nuestra familia como cualquier otra persona», insiste. Su caso es, precisamente, buen ejemplo de ello, razón por la cual la Junta la ha galardonado recientemente con una «Bandera de Andalucía». «Para las familias de mis alumnos soy una persona con una capacidad profesional demostrada y moral intachable que para nada tiene que ver con lo que tenga en sí como transexual que, en definitiva, no es más que una identidad distinta al resto de personas. No soy ni mejor ni peor que los demás», defiende.

Su transformación, de cualquier forma, no fue fácil. Prácticamente desde que tuvo uso de razón supo que era mujer. «Me acuerdo que con tres o cuatro años decía que quería ser como la prima. No es algo que manifiestes como tal porque un niño no sabe ni lo que es eso. Te lo ven desde fuera. Son tus padres los que se dan cuenta de que no estás respondiendo a los roles que se esperan de ti». Sin embargo, en aquella época, en plena década de los sesenta, cuando la transexualidad era todavía algo desconocido y prohibido, sus allegados intentaron borrar aquellas ideas de su cabeza. «Me decían que era un pecado y que todo respondía a invenciones mías. Tanto es así que con 17 o 18 años llegué a plantearme si estaba un poco loca».

Con el tiempo conoció a la que es su actual pareja, con la que se casó y formó una familia hace ya 36 años. Con ella tuvo a su hijo, por el cual Josefa decidió seguir «metida en el armario». «No quería que él sufriera por mí, si su entorno se enteraba de que yo era como era… Así que esperé a que mi hijo fuera mayor porque siempre tuve claro que mi hijo estaba primero que yo y eso es lo que me mantuvo con fuerzas, que por encima de mi transexualidad estaba él», se sincera al recordar los años en los que, tras contar con la aprobación y apoyo incondicional de su hijo y su pareja, decidió comenzar el tratamiento para cambiar de sexo.

Volver a nacer
Fue en 2008 cuando Josefa culminó su proceso de transformación. Volvió a nacer un 12 de diciembre, el día en el que fue intervenida para la reasignación genital. «Sé que siempre fui mujer pero ese día está señalado en el almanaque, voy siempre a la clínica en la que me operaron y hago una celebración con mi familia. Es mi verdadero cumpleaños». Se rebautizó como Josefa, explica, porque es el nombre que le hubieran puesto sus padres si hubiera nacido niña. «Me parece que le debía ese nombre a mi familia», reflexiona.

La seño Josefa, tal y como la llaman sus alumnos, es ya toda una heroína entre quienes la conocen, especialmente a raíz de su reconocimiento público. «Si en algo me ha ayudado ser transexual es a exigirme más, en este caso, para ser mejor docente», explica esta maestra sevillana para insistir en que la transexualidad «no es algo voluntario sino inherente a la persona desde que nace». «Por nada del mundo hubiera querido ser una persona transexual. Yo hubiera querido ser una persona normal y corriente porque esto no es plato de buen gusto, no le agrada a nadie».

No solo se enfrentan al estigma social sino también al físico. Echando la vista atrás, Josefa Suárez cree que, pese a todo, la sociedad avanza, «aunque no sea un avance perfecto ni total». «Hay una parte minoritaria que no nos acepta, pero al igual que tampoco lo hace con personas de otras razas o condición social o ideológica», resume. «A lo mejor no puedo parir hijos o tener la regla pero, ¿cuántas mujeres hay que no pueden engendrar por otros motivos? Lo que define a una mujer es mucho más que eso».