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domingo, 23 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | «Hui de Camerún por ser gay, mi familia prendió fuego a mi habitación»

Imagen: Hoy / Solicitantes de asilo por LGTBIfobia, de Camerún y Venezuela respectivamente
«Hui de Camerún por ser gay, mi familia prendió fuego a mi habitación»
Un joven de 32 años cuenta el viaje que hizo caminando por el desierto y en patera hasta llegar a Cáceres, donde espera recibir asilo.
Álvaro Rubio | Hoy, 2019-06-23
https://www.hoy.es/caceres/camerun-familia-prendio-20190623002129-ntvo.html

«Cuando mis familiares se enteraron de que soy gay, tuve que salir de mi casa y alquilar una habitación. No pararon de seguirme hasta que dieron con el lugar en el que estaba viviendo. Cuando lo encontraron le prendieron fuego, pero tuve suerte porque esa noche no estaba en casa». Eso es lo que le sucedió a un joven de Camerún que hoy vive en Cáceres. Prefiere no revelar su nombre en la prensa porque tiene miedo a que puedan verlo en el lugar que nació. Tiene 32 años y ha vivido cinco huyendo por su orientación sexual. Hoy espera a recibir asilo y vive con temor a que la respuesta del Gobierno sea negativa. No quiere volver a pasar por el tortuoso viaje que comenzó en 2011.

«Después de que mis padres no lo aceptaran, me trasladé al norte de Camerún, donde me persiguió la banda terrorista Boko Haram, como al resto de la población. De ahí a Nigeria, luego a Níger y a Algeria. Para llegar allí pagué 150 euros a la mafia por un viaje en coche y andando unos 100 kilómetros por el desierto», explica justo antes de matizar que eso era solo el principio.

«Trabajé dos años en la construcción para volver a pagar a la mafia y llegar a Marruecos. En el primer intento la policía me cogió». A la segunda lo logró. Su objetivo era cruzar el Estrecho en patera hasta Málaga y en 2016 pudo hacerlo tras pagar 1.500 euros.

De la ciudad andaluza a Madrid. Luego a la localidad manchega de Sigüenza y a Ávila, donde pidió asilo, y el Gobierno le trasladó a Cáceres. Tras un año y medio bajo el cobijo de una oenegé, hoy vive en un piso y se mantiene gracias a lo que gana haciendo un curso de albañilería en una escuela taller. «En Camerún me perseguirán. Puede que me multen con 300 euros o incluso me condenen a seis años de cárcel», cuenta este joven con miedo a que le obliguen a volver a su país.

Él es una de las seis personas que el pasado jueves participaron en un acto en la biblioteca pública de Cáceres organizado por Fundación Triángulo, la entidad que lucha por los derechos de las personas LGBTI desde hace más de dos décadas.

Bajo el nombre 'Ciudadanía Global: migraciones y derechos humanos LGBTI' y con motivo del Día Mundial de los Refugiados que se celebra el 20 de junio, jóvenes de Rusia, Camerún, Guinea, Nicaragua, Marruecos y Venezuela contaron cómo se vive en un país que les persigue por querer a una persona del mismo sexo o decir que han nacido en un cuerpo con el que no se sienten identificados.

Los seis son solicitantes de asilo en Extremadura y todo están a la espera de respuesta. Como ellos, el año pasado pidieron protección en esta comunidad autónoma 240 personas (129 en Cáceres y 111 en Badajoz), el doble que las solicitudes registradas en 2017, según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Además, las tres entidades que gestionan la acogida de refugiados en Extremadura (Cepaim, Cruz Roja y ACCEM) atendieron a más de 600 personas en la región en 2018.

Desde el pasado mes de enero hasta abril se registraron 127 solicitudes de asilo en Extremadura (68 en Badajoz y 59 en Cáceres). Lo hicieron por temor a ser perseguidos por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de genero u orientación sexual.

Mientras esperan la resolución de su solicitud de asilo tiene derecho a permanecer en España hasta que se resuelva, a no ser que sean reclamados por otro país de la Unión Europea o de un Tribunal Penal Internacional. En ese periodo hay oenegés que ofrecen acompañamiento e integración entre seis y 18 meses. De lo contrario, la autorización de estancia legal de los que tengan una resolución desfavorable o los que no reclamaron asilo expira, por lo que la Policía puede iniciar los trámites para expulsión. En ocasiones incluye el ingreso en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) hasta que son deportados.

Todos esperan que esa situación no se dé y así lo dejaron claro en la jornada organizada por Fundación Triángulo en la que se ofreció una visión global de la situación de las personas LGBTI en diversas partes del mundo. En total hay 72 países que criminalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo e incluso ser gay o lesbiana puede costar la vida en ocho de ellos. La pena de muerte está vigente en Irán, Arabia Saudi, Yemen y Sudán. También en Somalia y Nigeria se aplica en algunas provincias. Además, la organización terrorista Estado Islámico castiga con la muerte a esas minorías sexuales en los territorios que controla en el norte de Siria y el noroeste de Irak.

En lugares como Uganda, Zambia, Tanzania, India, Barbados o Guyana las relaciones homosexuales se castigan con penas que van desde los 14 años de prisión hasta la cadena perpetua. En países del norte de África como Libia, Argelia o Marruecos, las leyes contemplan penas de entre tres y siete años de prisión.

Sistema lento
CEAR lamenta que en el año 2018 en España solo se resolvieran favorablemente una de cada cuatro solicitudes de asilo registradas. Además, critican que el sistema acumula expedientes sin resolver y ya hay más de 100.000 personas que esperan una respuesta. La responsable del Área Jurídica de CEAR Sur/Occidental, Lourdes Navarro, reconoce que «ese colapso también se está produciendo en Extremadura».

Entre las peticiones las que más se repiten son las de Venezuela, que fue el primer país de origen de los solicitantes, con más de 19.000 peticiones, seguido de Colombia (8.650), Siria (2.775) y Honduras (2.410). Sin embargo, la venezolana también fue una de las nacionalidades con más demandas de asilo denegadas, con 30 favorables y 1.495 rechazadas.

Precisamente de ese país es otra de las jóvenes que hoy vive en Cáceres y participó en la jornada de Fundación Triángulo. Llegó hace nueve meses. «Tengo familia en Extremadura y decidí salir por la difícil situación que vive mi país. Allá sobrevives, no vives. Un día comes y otro no», destaca. «Por mi orientación sexual tampoco me sentía libre. No lo decimos abiertamente porque la sociedad no lo acepta. Las personas gais y lesbianas no pueden donar sangre, por ejemplo. Casarse o adoptar a un niño es impensable», añade, a sus 22 años, tras explicar que ha pedido asilo en la región extremeña. En su caso, al contar con familiares en esta comunidad, no pasará por un centro gestionado por una oenegé. «Ahora estoy haciendo un curso que me ayudará a acceder a formación del Servicio Extremeño Público de Empleo», añade.

Quiere hacer una vida en esta tierra como su compañero de Camerún. Ambos coinciden cuando se les pregunta por su sueño: encontrar trabajo y vivir en libertad.

miércoles, 17 de agosto de 2016

#hemeroteca #justicia #homofobia | El Supremo ordena a Interior admitir la solicitud de asilo de un camerunés que huye por ser homosexual

Imagen: El Diario
El Supremo ordena a Interior admitir la solicitud de asilo de un camerunés que huye por ser homosexual.
El Ministerio del Interior había denegado la solicitud de protección internacional por considerar que sus razones eran “inverosímiles e insuficientes”. Acnur había elaborado un informe favorable a la admisión a trámite de la solicitud, pero Interior la rechazó. El Supremo descarta que el camerunés hiciese un relato incoherente y recuerda que Camerún condena la homosexualidad.
Desalambre | El Diario, 2016-08-17
http://www.eldiario.es/desalambre/Supremo-Interior-camerunes-proteccion-homosexual_0_549095340.html

El Tribunal Supremo ha ordenado al Ministerio del Interior admitir a trámite la petición de asilo de un hombre camerunés que alegó ser perseguido en su país por homosexual. El Ministerio del Interior había denegado la solicitud de protección internacional por considerar que sus razones eran “inverosímiles e insuficientes”.

Según ha comunicado el Supremo, el ciudadano camerunés, Prosper K.T., había relatado en la demanda de asilo que, tras enterarse de su orientación sexual, él y su novio habían sido víctima de una paliza en julio de 2014 que acabó con la vida de su pareja. La legislación camerunesa condena la homosexualidad.

Este episodio le empujó a huir, asegura, primero a Nigeria, luego a México y por último a España. El camerunés registró la petición de asilo en noviembre de 2015 en el aeropuerto de Barajas, donde se estudia la admisión a trámite en un procedimiento acelerado que, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), impide analizar la petición a fondo.

A pesar de que la Agencia de la ONU para los refugiados presentó un informe apoyando la admisión a trámite de la solicitud, Interior la denegó por considerar que "sus alegaciones sobre la persecución padecida en Camerún por su condición de homosexual eran 'inverosímiles e insuficientes".

Después de que su denegación de Interior fuese confirmada por la Audiencia Nacional, Prosper K.T. planteó un recurso de casación ante el Supremo, que ha ordenado al Ministerio del Interior que "proceda a su admisión e inicie la tramitación del procedimiento administrativo correspondiente".

El alto tribunal señala que ni en la sentencia de la Audiencia Nacional, ni en las resoluciones que confirma, se dice que el solicitante "hubiese formulado alegaciones incoherentes, ni que su relato contradiga la información disponible sobre el país de origen".

Según analiza el magistrado Eduardo Calvo Rojas, "la propia sentencia señala como dato no controvertido que en la legislación de Camerún se tipifican como delito los actos homosexuales y que se trata, además, de una conducta efectivamente reprimida en ese país".

Por esta razón y recordando que existe un infrome de Acnur favorable a su admisión por "no considerar el relato inverosimil", la decisión de "denegación no puede considerarse ajustada a derecho la decisión".

El ciudadano camerunés planteó entonces recurso de casación ante el Supremo. La Sala III, en sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Eduardo Calvo Rojas, analiza el procedimiento especial regulado en el artículo 21 de la Ley 12/2009, reguladora del derecho de Asilo y la protección subsidiaria, aplicable a las solicitudes presentadas en puestos fronterizos.

"Alto porcentaje" de rechazo de peticiones LGTBI
La inadmisión de la solicitud de Prosper K.T es un caso más de "el alto procentaje" de denegaciones de la protección internacional de las peticiones por motivos de orientación sexual y diversidad de género. la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) aseguran que los demandantes de asilo LGTBI en España todavía siguen encontrándose trabas añadidas para lograr que su solicitud tenga una respuesta positiva.

Sin embargo, en la actualidad no existe información oficial al respecto dado que el Ministerio de Interior no desglosa los datos de peticiones de asilo en función de las razones expuestas. Algunas de las trabas citadas por organizaciones especializadas son l a petición de pruebas, el estudio acelerado de solicitudes, la falta de formación de las autoridades o la creencia de que "con disimulo" se ahorrarían la persecución por su orientación sexual.

Acnur recuerda que la Directiva Europea de Procedimiento establece una tipología de solicitantes de asilo que suelen presentar una situación de especial vulnerabilidad, y cuyas solicitudes no deberían ser estudiadas en un procedimiento acelerado, como en el caso de Prosper K.T.

miércoles, 10 de agosto de 2016

#hemeroteca #poblacionindigena | Los últimos bagyelis


Imagen: El País
Los últimos bagyelis.
Sin selvas donde vivir y abandonados por el Gobierno, los pigmeos de Camerún se extinguen poco a poco
Chema Caballero | El País, 2016-08-10
http://elpais.com/elpais/2016/08/09/planeta_futuro/1470754789_845437.html

La ciudad camerunesa de Kribi es conocida por el turismo, sobre todo local, aunque también llegan hasta allí muchos cooperantes que trabajan en el país. Las playas, la desembocadura del río Lobé —que cae en cascada directamente sobre el mar— su pescado y mariscos… la hacen un lugar muy apetecible.

En el viaje sorprende ver que la selva que cubre todo el sur de Camerún desaparece de repente, y no queda ningún vestigio de ella. A ambos lados del camino se levanta una muralla de palmeras de aceite, entre la que se divisa a trabajadores que con largas pértigas cortan las grandes piñas de frutos rojos que crecen en sus copas. Luego, remolques tirados por tractores o pequeños camiones las transportan hasta los molinos donde serán transformadas.

La inmensa plantación pertenece a Socapalm, una empresa privatizada controlada en un 80% por el grupo de origen francés Bolloré. En el interior de la misma ha quedado atrapado un pueblo de pigmeos bagyelis que se llama Kilombo. Para llegar hasta él hay que sortear a los guardias de seguridad de la empresa, que tienen órdenes de no dejar pasar a nadie que no resida allí. Pero de vez en cuando hay suerte y un fuerte e intenso aguacero se convierte en aliado de Thérèse Ngoumnde y Chantal Wala, dos maestras, trabajadoras sociales y voluntarias de la ONG Zerca y Lejos, que también son bagyelis y van a visitar la comunidad.

Como tantos otros pueblos pigmeos, los bagyelis se encuentran atrapados entre su cultura tradicional y la modernidad. Estos primeros habitantes de la selva se han visto obligados a dejar de ser cazadores-recolectores seminómadas y asentarse en poblados. La degradación y desaparición de los bosques tropicales por la comercialización o su conversión en parques naturales son las responsables de este cambio. Ahora sin selva, sin medios de subsistencia y en muchos casos alcoholizados, los miembros de este pueblo han caído en una inacción y desidia que les están llevando a la extinción.

La anciana Germaine Biwong, partera del poblado, recuerda otros tiempos. "Entonces Socapalm no existía, ni había carretera” , dice desde el porche de su casa. “Todo era selva y solo vivíamos nosotros, los pigmeos”. Un poco más allá está el río, que hacía de frontera con el poblado bantú. "Ellos estaban a un lado y nosotros a otro. Y nunca teníamos problemas”. Biwong denuncia que cuando se supo que Socapalm iba a llegar a la zona, los bantúes se apropiaron de sus tierras y las vendieron. "Y a nosotros no nos dieron nada”.

Después llegó la empresa y empezó a arrancar la selva. “Nos prometieron muchas cosas pero no nos han dado nada y ponen problemas para todo, incluso si quieren te pueden encarcelar por hacer un pequeño huerto, porque dicen que la tierra es suya”, se queja la anciana. En la casa, construida con tablas de madera, hay un par de jóvenes, tres niños y una anciana, que se turnan para ir al fondo de la misma y beber de un par de garrafas de vino de palma. Mathieu Mvoue Mgouala es hijo de Germaine y lleva un año trabajando para Socapalm. “Echo pesticidas para matar las hierbas”, explica. “Es un trabajo peligroso, pero tengo que hacerlo para dar de comer a mi familia. Tengo una mujer y dos hijos”, dice señalando a la joven que da de mamar a un bebé junto a él.

“Ahora no tenemos caza para comer”, interviene su madre. Y el hijo añade que cuando quieren capturar alguna pieza tienen que caminar más de cuatro horas a través del palmeral hasta encontrar algo de selva. Tampoco pueden pescar, según la anciana, porque Socapalm "ha construido barreras en el río y ya no hay peces”.

En el pueblo de Namikumbi, que ha quedado reducido a una atracción turística, la situación no es muy distinta. La aldea está entre la plantación de Socapalm y el río Lobé. Cerca de la desembocadura de este, sobre un puente, un gran cartel anuncia circuitos de turismo sostenible para visitar a los pigmeos. El letrero dice que se trata de un proyecto que es parte de las Acciones de colaboración para Proyectos de Turismo sostenible (COAST, por sus siglas en inglés) que fue creado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y la Organización Mundial del Turismo (OMT). Además cuenta con el apoyo del Ministerio de Turismo de Camerún y, junto a la orilla del río, otro cartel invita a respetar la cultura pigmea y, entre otras cosas, su desnudez. Este último también indica que el proyecto está catalogado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como una iniciativa para el mantenimiento de la diversidad cultural.

Bajo el puente, varios jóvenes con varias barcas de madera a motor esperan jugando al parchís a que lleguen los clientes. David Ludovic Nzie, uno de ellos, se presenta como guía turístico. "Cojo a los turistas aquí y los llevo al campamento pigmeo. Les hago de traductor y resuelvo sus dudas, porque los pigmeos no hablan francés, solo su idioma”. Según Nzie, a los bagyelis no se les paga “porque no saben qué hacer con el dinero. Les llevamos arroz o algo de comida”. El guía se queja de que estén "modernizados" y vayan vestidos con las ropas que les dan los visitantes. "Pero el pigmeo siempre será pigmeo, aunque se vista con ropa moderna".

Un poco más adelante hay un camino que las lluvias y el continuo paso de camiones han convertido en un lodazal. Cruza la autovía que varias empresas chinas construyen para unir el nuevo puerto de Kribi y el de Duala y deja a un lado la enorme planta embotelladora de agua que gestiona otra compañía del mismo país. Finalmente se llega al pequeño pueblo bantú (las etnias que no son pigmeas) que queda frente a la aldea bagyeli de Namikumbi, al otro lado del río. Es allí donde llegan los pigmeos en sus canoas.

Jacque Ngongo es el jefe bagyeli. Son las ocho de la mañana y está ya bebido, por lo que se hace difícil conversar con él. Confirma que en su pueblo residen unas 30 personas. Subsisten gracias a "lo que nos dan la selva, la caza y la recolección". También intercambian algunas de esas cosas con los bantúes por productos como arroz, ropa o aceite. El discurso de Ngongo parece aprendido y ensayado. Cuando se le dice que en la zona no queda nada de selva, solo el inmenso palmeral, intenta salir del paso. “Sí, es verdad, aquí no hay selva. Para cazar hay que ir más lejos. Tenemos que cruzar la plantación de Socapalm, lo que supone unas cuatro horas caminando, como mínimo”.

El líder pigmeo añade que si un día la selva desapareciera del todo, su pueblo tendría que buscar otras formas de vida, por eso piensa que el futuro está en la educación. "Estamos haciendo un gran esfuerzo para que todos los niños estén escolarizados". Una vez más parece decir lo que a los turistas les gusta oír. Porque Marie Belle Ndabouaive, la maestra de la escuela infantil del pueblo, donde solo estudian cinco alumnos, sabe muy bien que no es así. Cuando los pequeños terminan esa etapa no tienen a dónde ir porque el colegio de primaria está muy lejos. "Para llegar a la escuela media más cercana tienen que cruzar el río en piragua y luego caminar una hora y media", explica.

Al final del pueblo, en un lugar de reunión rodeado de troncos que hacen las veces de bancos, el jefe explica que es el lugar donde reciben a los turistas y bailan para ellos. Según el mandatario, los visitantes pueden pagar unos 15.000 francos cfa. (23 euros) cada uno al bantú que los trae desde el puente. Pero este último solo deja en el pueblo 30.000 francos cfa (unos 46 euros). "El dinero se reparte entre dos cajas: una para los hombres y otra para las mujeres. Se utiliza para comprar comida y ropa". ¿Y de dónde sale el alcohol? "No lo compramos, nos lo traen los turistas. Ayer tuvimos un grupo de 15 franceses y trajeron mucho".

Moïse Toixton, Beltran Ngouchire, Pascal Ndje y Junier Donzie, los jóvenes del pueblo, esperan sentados en uno de los troncos a que lleguen extranjeros. Toixton, de 21 años, es el único de los cuatro capaz de escribir —a duras penas— su nombre. Los cuatro se confiesan cansados de estar en el pueblo esperando que lleguen los turistas para bailar para ellos. Dicen que les gustaría trabajar como mecánicos de coches. Los jóvenes bagyelis denuncian que los bantúes que traen a los turistas les prohíben hablar en francés con los visitantes. "A veces nos hacen quitarnos la ropa y ponernos las faldas de rafia que ni siquiera nuestros padres llevaban. También nos prohiben llevar chanclas”.

¿Por qué aceptan ese tipo de exigencias? "No tenemos fuerza para enfrentarnos a los bantúes. Amenazan con denunciarnos al Gobierno por no querer colaborar con un proyecto apoyado por ellos y por el ayuntamiento de Kribi y por gente muy importante venida de fuera", cuentan.

Chantal Wala, de la ONG Zerka y Lejos, no está de acuerdo con esta justificación. “Quizás los ancianos no conocen otra salida , pero estos jóvenes entran en el juego del turismo, de pretender que no hablan francés o de tener que ir medio desnudos, porque en el fondo consiguen dinero fácil con el que beber sin tener que trabajar en otra cosa”. Por eso Wala y su compañera visitan las comunidades buscando qué alternativas —además de la educación— puede ofrecer la asociación a los bagyelis para que recuperen su orgullo y sus ganas de vivir. La tarea es difícil. Pero las dos jóvenes saben que de ello depende la supervivencia de su pueblo.

domingo, 12 de abril de 2015

#hemeroteca #derechos | España niega el asilo a una mujer perseguida en Camerún por ser lesbiana

Imagen: El Diario
España niega el asilo a una mujer perseguida en Camerún por ser lesbiana
Amenaza de expulsión inminente de una mujer camerunesa perseguida en su país por ser lesbiana, a la que las autoridades españolas han denegado el asilo. Tiene de plazo hasta este viernes para evitar que España la devuelva a su país. Un diario camerunés dice de ella: "Se busca a la líder de un grupo de lesbianas", y define la homosexualidad como una práctica satánica. "Pido que no me devuelvan a mi país, allí me repudia mi propio entorno", dice a eldiario.es.
Olga Rodríguez | El Diario, 2015-04-12
http://www.eldiario.es/desalambre/inmigracion/busca-lider-grupo-lesbianas_0_375513130.html

Christelle Nangnou es lesbiana. En su país, Camerún, la homosexualidad es causa de repudio social y de castigo judicial, con penas de hasta cinco años de cárcel. Por eso, y porque recientemente la policía acudió a la casa de su familia buscándola por ser lesbiana, emprendió la huida el pasado 25 de marzo, rumbo a Madrid.

"Estando en Camerún la policía fue a buscarme acusándome de lesbiana. Fue así como mi familia se enteró de mi orientación sexual. Mi propia familia me dijo que me repudiaba por ello. El asunto se extendió por toda mi comunidad de un día para otro, recibí cartas amenazantes, incluso con amenazas de muerte y por eso decidí huir", explica a eldiario.es en conversación telefónica desde la zona de inadmitidos de Barajas, donde permanece retenida desde su llegada.

"Cogí un documento de identidad que no era mío y me embarqué en un avión rumbo a España. Cuando llegué a Barajas las autoridades se dieron cuenta de que ese documento no se correspondía conmigo y desde entonces estoy aquí", explica.

"Han intentado expulsarme y meterme en un avión tres veces, pero me he resistido. Tengo un golpe en el ojo derecho, una uña arrancada, me duele todo el cuerpo y estoy mareada por todo el trajín. Les he dicho que no puedo volver a mi país porque allí no puedo tener vida", nos cuenta a través del hilo telefónico mientras rompe a llorar. No podemos entrevistarla en persona porque no se permiten visitas a la zona de inadmitidos del aeropuerto, más que abogados y trabajadores sociales.

"Esta práctica satánica"
Cuando Christelle llegó al aeropuerto de Madrid solicitó derecho de asilo por persecución por orientación sexual. Pero le fue denegado. "Además de la entrevista que le hicieron en la Oficina de Asilo y Refugio del aeropuerto de Barajas, se aportó como prueba un recorte de un periódico de la capital, de Yaundé, donde figuraba su nombre junto a su foto y cuyo titular era "se busca a la líder de un grupo de lesbianas", explica a eldiario.es su abogado, Eduardo Gómez Cuadrado, quien trabaja en el caso con el equipo de Red Jurídica.

En dicho periódico se anunciaba una recompensa "para quien proporcione información que pueda conducir a la detención" de Christelle Nangnou y se afirmaba lo siguiente: "A pesar de la posición clara del gobierno frente a la homosexualidad resulta alarmante el aumento de esta práctica satánica en nuestra sociedad".

"Pese a ello, la Oficina de Asilo y Refugio denegó la solicitud esgrimiendo que su versión era "poco creíble" y que no les quedaba claro si realmente era perseguida en su país o no. Debe ser que tienes que llegar con un cuchillo clavado en la espalda para que tu versión sea "creíble"", lamenta Gómez Cuadrado.

La defensa interpuso entonces el recurso correspondiente ante la Audiencia Nacional y solicitó junto a él, como medida cautelar, que Christelle no fuera expulsada hasta que se resolviera el recurso. Pero la Audiencia Nacional también denegó esa solicitud.

"Christelle ha estado más de dos semanas en la sala de inadmitidos del aeropuerto, negándose a subir hasta en tres ocasiones al vuelo que la llevaría de regreso a un país que no la acepta como persona", relata el letrado. Gómez Cuadrado acudió entonces al Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo.

"Nos enteramos de que iban a montar a Christelle de nuevo a un avión, posiblemente sedada. Nuestra pequeña maquinaria parecía diminuta, pero nos pusimos en marcha. Fui al aeropuerto corriendo para hablar con los agentes y convencerles de que no la subieran al siguiente avión porque estábamos esperando la respuesta del Tribunal de Derechos Humanos de la Unión Europea. No me dejaron hablar con ella. Es más, me aseguraron que llegaba tarde, que ya estaba en el avión de camino a Camerún", prosigue.

"Horas más tarde el Tribunal de Estrasburgo contestaba a nuestra petición ordenando que se paralizara temporalmente la expulsión, y nos daba diez días de plazo para aportar más documentación. '¿De qué sirve ahora, si ya está de vuelta?', pensé. No obstante, llamé a la Oficina de Asilo y Refugio para preguntar por Christelle y, para mi sorpresa, ella seguía allí, no había sido expulsada. Les había llegado a tiempo, por muy poco, la comunicación de Estrasburgo", relata.

Ahora Christelle tiene de plazo hasta este viernes para intentar evitar su expulsión a Camerún. "La solicitante no deberá ser expulsada hasta el 17 de abril", indica el Tribunal de Estrasburgo en su resolución. El día 15 las partes implicadas en el caso tienen que presentar el informe administrativo sobre Nangdou, el recorte de periódico camerunés en el que se la menciona y cualquier otra prueba que pueda mostrar su vulnerabilidad y persecución.

Su abogado ha podido visitarla en el aeropuerto. "Está agotada, tiene un chichón en la ceja, una uña levantada, se la ve agotada", cuenta.

Menos de diez días para evitar su expulsión
"Pido a Estrasburgo que no me devuelva a mi país, porque allí no voy a poder vivir", nos dice Christelle desde el aeropuerto madrileño. "Todas las mujeres que conozco que fueron condenadas por lesbianas han desaparecido, nunca más he sabido de ellas. En Camerún iría a la cárcel por ser lesbiana y mi propio entorno me repudia", lamenta.

La cuenta atrás para su expulsión ya ha comenzado. En pocos días Christelle Nangnou sabrá si es obligada o no a regresar a Camerún, donde está expuesta al repudio y a la cárcel.

Como denuncia Amnistía Internacional, en Camerún "hay personas encarceladas hasta tres años sin ni siquiera proceso judicial o cargos. La homofobia es endémica en la sociedad camerunesa, y las detenciones, reclusiones y juicios de gays y sospechosos de serlo son sistemáticos. También ha habido detenciones y procesamientos de lesbianas. Esto supone una grave violación de tratados internacionales de derechos humanos".

España, a la cola en peticiones y concesiones de asilo
Con el cambio de la Ley de Asilo española los informes que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados -ACNUR- pueda hacer en la frontera ya no son vinculantes aunque considere precisa la entrada a España de una persona demandante de asilo. El pasado año crecieron las peticiones de asilo en nuestro país, con un aumento de demandantes sirios y ucranianos principalmente. Aún así, el número no llega a las 6.000 peticiones, cuando en Alemania hay en torno a 200.000 solicitudes anuales.

Diversas organizaciones de derechos humanos denuncian que el acceso al procedimiento de asilo en nuestro país se está convirtiendo en algo cada vez más difícil. "El Estado debe garantizar protección y actuar con amplitud de miras", señala Patricia Bárcena, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), en conversación con eldiarioes.

"A veces se deniegan solicitudes solo porque no hay una prueba plena de la necesidad de asilo, cuando jurisprudencialmente se exige una prueba indiciaria, no plena", denuncia. Y añade: "Es decir, para aceptar la solicitud no hace falta que haya una amenaza concreta justo contra la persona demandante de asilo, sino una situación de guerra o persecución contra un grupo de gente que implica riesgo para esa persona".

DOCUMENTACIÓN
España permite la entrada a la lesbiana perseguida en Camerún
Christelle Nangnou abandona Barajas tras 24 días retenida y entra en un centro de acogida
Virginia López Enano | El País, 2015-04-16
http://politica.elpais.com/politica/2015/04/15/actualidad/1429122744_255502.html
La camerunesa retenida en Barajas saldrá del aeropuerto esta tarde
Europa Press, 2015-04-15

http://www.europapress.es/sociedad/noticia-camerunesa-retenida-barajas-saldra-aeropuerto-tarde-20150415185447.html
Estrasburgo paraliza la expulsión de una camerunesa que ha pedido asilo
La mujer, que pasó 21 días en Barajas, huyó porque fue víctima de un matrimonio forzado
A. Torres Reyes | El País, 2015-03-30

jueves, 26 de junio de 2014

#hemeroteca #homofobia | Huir por ser gay: "Quemaron a mi novio delante de mí en Camerún y el Gobierno español no me cree"

Imagen: El Diario
Huir por ser gay: "Quemaron a mi novio delante de mí en Camerún y el Gobierno español no me cree"
Louis salió de Camerún para conseguir protección internacional en Europa tras sufrir violencia policial y ser detenido por ser homosexual. El Gobierno ha denegado su solicitud por "falta de pruebas" y porque "podía haber solicitado asilo en alguno de los países de tránsito": Argelia o Nigeria. Louis, a través de la ONG CEAR, interpuso un recurso hace un año del que todavía no tiene respuesta.
Gabriela Sánchez | El Diario, 2014-06-26
http://www.eldiario.es/desalambre/Vi-quemaban-Camerun-pruebas-darme_0_270523780.html

"Podía vivir en mi país, Camerún... si me escondía". Y lo hacía; lo intentaba. Su madre se lo advertía desde niño: aquello no estaba bien, aquello podría matarle. Louis trató de evitar lo irremediable pero no pudo y optó por la clandestinidad. Caía la noche y llegaba la hora de poder amar sin que nadie mirase. Los hostales eran arriesgados. Acudían a parques, rincones oscuros donde ser ellos mismos sin peligro, donde poder sentirse y dejar el miedo aparcado por un rato. Se escondía para no huir, sí. "Hasta que le quemaron a él". Él era su pareja. Murió entre llamas frente a Louis.

Huyó. Al principio sin rumbo fijo. "No sabía dónde iba. Solo iba para delante, para delante", dice en un español afrancesado. Pasó por Nigeria, Argelia y Marruecos. Cruzó el Estrecho en patera. "Cuando llegué a España, pensé: 'si aquí puedo vivir, si puedo ser yo sin que me maten, para qué voy a cruzar más fronteras", recuerda Louis sentado en el sofá de un acogedor y pequeño apartamento en el barrio madrileño de Lavapiés. Ha pedido asilo en España porque, supuestamente, la ley protege sus sentimientos, pero el Gobierno se lo denegó y activó una orden de expulsión. Su defensa, ejercida desde la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), recurrió la decisión hace ya un año. Sigue esperando.

La llegada no fue fácil. Ni su vida lo es aún hoy, a pesar de haberse casado con una persona española hace unos meses, en medio de este eterno proceso. "Ahora no me pueden expulsar, después de más de un año temiendo la deportación, estoy algo más tranquilo. Pero necesito el asilo para tener la garantía de que nunca más me obliguen a ir a Camerún. ¿Y si nos separamos? Tengo el derecho a sentirme protegido independientemente de que mi pareja sea español. No quiero sentir más el miedo al 'qué pasará si...'", describe Louis. "Yo no puedo volver. Si me echan, regresaré a España. No puedo vivir allí", reitera con la mirada fija en un punto indefinido, con miedo a que se repita eso que aprieta su estómago.

"Desde que iba al colegio sentí la discriminación, la represión. Mi madre notaba que era homosexual y me echaba la bronca, me pegaba, me insultaba.... Era un niño y los vecinos le decían que me tenía que llevar por el buen camino, que si continuaba así me iban a matar. Me llegó a buscar una novia para disimular. Busco una chica para que hiciese el amor con ella. No me gustó. Cuando estaba con ella ya sabía que no me gustaban las mujeres...", recuerda manteniendo su rostro serio.

Su madre se murió y se trasladó al hogar de su tío. Allí, con 19 años, conoció a un chico en un chat de internet. "Nos teníamos que ver tarde. Esperábamos a que se hiciese de noche y quedábamos en un parque o un sitio escondido. Un albergue o un hotel era arriesgado. Si entran dos hombres a una habitación los dueños empezaban a sospechar y escuchaban tras la puerta. Si lo descubrían daban golpes en la puerta para que no lo hicieses", describe.

"Yo vivía bien en Camerún. Tenía trabajo: soy jardinero", apunta señalando a una de las muchas plantas que decoran el moderno piso en el que vive. "No sabía que no iba a poder vivir en Camerún... Pero poco a poco me di cuenta. Podía, pero si me escondía... ". Un día decidió huir para no esconderse más. Intenta evitar hablar del día en el que lo decidió, el día en el que intentaron matarle, el día en el que su pareja murió, quemado, frente a él.

"Mi coche estaba preparado, lo habían rociado de gasolina y querían prender fuego. La gente decía a los policías: 'déjale ahí, que le matamos'", detalla con la mirada en el mismo punto bajo. La policía le llevó al calabozo, donde permaneció cuatro días. "Cada noche, a las 22 horas, pasaban los agentes y tenías que poner el pie para que te golpeasen. Cada noche. Golpe y golpe". Según narra, un día, mientras limpiaban el calabozó, escapó. Llegó a su casa, donde vivía junto a su tío, pero le rechazó. "Cogí mi ropa y me echó de casa. 'Fuera, fuera de mi casa', gritaba". Logró quedarse durante unos días en casa de un amigo, hasta que este sintió que podría traerle problemas. No le quedaban muchas opciones. "¿Cómo me voy a quedar en un país donde ponen fuego a la gente que son gays? La única opción era Europa". Empezó su viaje.

Louis ya experimentó lo que es huir, atravesar cientos de kilómetros, para nada. Para ser deportado de nuevo al país donde teme morir. Su miedo a no poder amar, el recuerdo del que fue su novio en Camerún, y el terror a volver a sufrir lo sufrido le dieron las fuerzas necesarias para atravesar dos veces el continente africano y cruzar en dos ocasiones el Estrecho en patera. La primera vez que pisó Melilla, pasó cerca de dos meses en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) hasta que fue trasladado a la península, donde fue internado en el CIE de Algeciras. Tras 57 días de privación de la libertad, fue deportado a su país. "Con todo lo que había pasado... es muy difícil, muy difícil. Lloraba, lloraba mucho".

Y llegó a Duala. "Fui a un locutorio para hablar con un amigo, que no es gay pero no me trataba mal por serlo yo. No podía volver a casa de mi tío. Pero ese día mi a amigo me dijo que me fuese, que si le veían conmigo me traería problemas. Sentí que nadie me quería". Así que volvió. La segunda vez llegó a Ceuta, también en patera. Después de llegar a la península, pasó 34 días en el CIE de Tarifa. Se enteró de la posibilidad de solicitar asilo y lo pidió. A partir de ahí, la espera.

Vomita palabras cargadas de rabia cuando recuerda la denegación de su solicitud de asilo. "Pruebas. Me piden pruebas. ¿Cómo puedo demostrar que tu vecino te quiera matar? Me tenían que haber matado, así ya tendría pruebas", sentencia, casi gritando. "Yo me pregunto: te vas a un sitio, te pegan , salen corriendo: ¿Qué pruebas vas a tener ahí? Te pegan con un cortacesped.¿Quieren que en ese momento hubiese cogido el cortacesped?", añade atónito.

"Hay cosas en la vida en las que no hace falta pruebas. Si me entienden me entienden y, si no, pues ya esta. Yo he dicho lo que me ha pasado... nada más".

lunes, 13 de enero de 2014

#hemeroteca #homofobia | Muere Roger Mbede, gay encarcelado en Camerún por ser homosexual

Imagen: El Diario
Muere Roger Mbede, gay encarcelado en Camerún por ser homosexual
Sus abogados denuncian que su familia le sacó del hospital, donde le estaban tratando una hernia desarrollada en la cárcel, para dejarle morir. “Su familia dijo que era una maldición para ellos, y que deberían dejarle morir”, advierte su abogada Alice Nkom. Roger Mbede se convirtió en símbolo de la lucha por el derecho de los homosexuales en Camerún después de ser condenado por declarar su amor a otro hombre en un sms.
El Diario, 2014-01-13
http://www.eldiario.es/desalambre/Muere-Roger-Mbede-encarcelado-Camerun_0_217678469.html

Entró en prisión por enviar un mensaje declarando su amor a otra persona. Hoy ha muerto con 31 años a causa de una hernia no tratada, según denuncian sus abogados. Roger Mbede, símbolo de la lucha por el derecho de los homosexuales en Camerún después de ser condenado por reconocer estar enamorado de otro hombre, murió este viernes por la noche. Según denuncia su abogada en declaraciones publicadas por diferentes medios internacionales, sus familiares le privaron de tratamiento hospitalario, por el que le habían concedido la libertad provisional, argumentando que deberían dejarle morir.

“Su familia dijo que era una maldición para ellos, y que deberían dejarle morir”, denuncia su abogada Alice Nkom en declaraciones recogidas por la agencia AP. Según detalla, murió este viernes, aproximadamente un mes después de que su familia le apartase del hospital donde le estaban tratando una hernia.

Mbede desarrolló la hernia en la cárcel. En julio de 2012, se le concedió la libertad provisional por razones médicas, según Human Rights Watch. “Si no hubiera habido criminalización de la homosexualidad, no habría ido a la cárcel y no habría muerto. Su vida finalizó tan pronto como entró a prisión”, denuncia su abogada, con la que mantenía una estrecha relación.

Lambert Lamba, un activista camerunés que trabaja en favor de las minorías sexuales, ha declarado que Mbede había estado fuera del hospital durante un mes antes de su muerte. “Su familia dijo que iban a quitarle la homosexualidad”, ha denunciado Lamba. “Fui a verlo a su pueblo. No podía levantarse, no podía hablar”, explica en declaraciones publicadas en The Guardian.

Neela Ghoshal, investigador senior de derechos LGBT de Human Rights Watch, ha instado a la policía camerunesa a investigar la muerte de Mbedes tras tener constancia de todos estos testimonios que indican la negación de tratamiento médico al fallecido. “Roger era un hombre valiente. Se convirtió en una activista accidental después de que fuese detenido simplemente por expresar su amor por otro hombre”, ha defendido Ghoshal.

Tal y como publicó Desalambre, Jean-Claude Roger Mbede fue condenado a tres años de prisión el 2 marzo 2011 después de que las autoridades del país descubriesen un mensaje de texto donde el joven camerunés afirmaba. “Estoy enamorado de ti”. Su destinatario era otro hombre. Bajo el amparo de una ley camerunesa que impone hasta cinco años de prisión por “actos gay” fue acusado de “homosexualidad” y “tentativa de homosexualidad”.

Camerún acumula más casos contra los homosexuales que cualquier otro país africano, según Human Rights Watch. La ONG señaló en un informe de marzo de 2013 que al menos 28 personas habían sido acusados bajo la ley en los últimos tres años.

Tras hacerse pública la noticia, las reacciones en twitter comienzan a aparecer.