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lunes, 1 de noviembre de 2021

#hemeroteca #homofobia #testimonios | Rubén Sánchez Montesinos: "No soy un maricón, soy un atleta culturista profesional"

El Mundo / Rubén Sánchez Montesinos y Enrique del Pozo //

Rubén Sánchez Montesinos: "No soy un maricón, soy un atleta culturista profesional".

El deportista confiesa sufrir discriminación por su condición sexual. Además, su relación con Enrique del Pozo también le coloca como objeto de burla. Él hace oídos sordos: "Estamos muy enamorados".
Luis Fernando Romo | El Mundo, 2021-11-01
https://www.elmundo.es/loc/famosos/2021/11/01/617be5a021efa0581a8b4589.html 

Ya lo dijo Françoise Sagan: "Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender". La imagen hercúlea de Rubén Sánchez Montesinos (40) representa el anacrónico prejuicio universal del macho en estado puro que, tras pelar las capas de su propia realidad, reveló una sincronicidad que ha acabado por desmontar un tabú histórico-heteropatriarcal. Como primer atleta culturista profesional abiertamente homosexual en el mundo, Rubén no ha salido del armario porque como dijo Lucía Bosé "en mi casa no hay armarios, sino roperos". Los dos han compartido en diferentes fases espacio-temporales al mismo hombre, Enrique del Pozo (64). Desde hace seis meses, el deportista y el poliédrico artista quieren formar un proyecto de familia estable.

P. Lo más 'fino y bonito' que le han dicho es...
R. Mira el maricón que ahora va con este viejo, tu palabra no vale porque no eres un macho o que llegue a tus oídos que jueces no te han puntuado adecuadamente por la orientación sexual. Hay colegas que no se quieren duchar al lado y en los foros profesionales te anulan porque tu opinión no existe. En este deporte, como en cualquier otro ámbito, hay homosexuales y bisexuales que llevan una doble vida. Hemos bloqueado a culturistas porque contactaron con Enrique ya que querían ligar.

P. Si hay jueces homófobos se deberían tomar medidas, ¿no cree?
R. ¡Por supuesto! Pero también con los árbitros y los entrenadores. Tendrían que ser expulsados y es el propio deportista quien lo tiene que decir. En un plis plas los jueces te ponen la equis y acaban con tu carrera. Somos personas que hemos sacrificado la mayor parte de nuestra vida para dar una imagen de salud, equilibrio y bienestar.

P. Desde que salió del armario, ¿cómo le ha afectado a nivel mental?
R. Me ha provocado estados de ansiedad y anulación, insomnio, inseguridad y miedo. Ante este tipo de situaciones, te sientes impotente y rompes a llorar. Como siempre, llevo preparándome un año para jugármelo todo a una carta en las competiciones del 2022. Sentir el desprecio por gran parte de los profesionales es difícil de digerir. No soy un maricón, soy un atleta culturista profesional que se está jugando que ni le miren en la próxima competición.

P. ¿Qué le han dicho desde la Federación Española de Fisioculturismo y Fitness (IFBB)?
R. Nada. Silencio. No han tenido la dignidad ni la deferencia de llamar por teléfono. ¡Cómo se van a normalizar las cosas si desde los estamentos oficiales no se hace nada!

p. Ni qué decir que esta disciplina genera una riqueza de unos 2.500 millones de euros anuales.
R. Todos nos tenemos que pagar la comida, la ropa, los entrenamientos, la suplementación deportiva, los viajes, el alojamiento y la inscripción en las competiciones. No tenemos ayudas oficiales ni patrocinadores. Por ejemplo, solo en comida gasto casi 200 euros semanales, algunos suplementos cuestan 95 euros y un bote de tinte son otros 50 (da el aspecto moreno y brillante para que desde cualquier punto de la grada se observe la forma del músculo). Ir a Málaga tres días se acerca a los 1.000 euros. En Estados Unidos sí que pagan a los deportistas.

P. Con Internet hemos pasado del 'ser o no ser' al 'estar o no estar', ¿todo vale para tener presencia?
R. No haría nada que manchara mi carrera, mi integridad, mi dignidad y los valores que me han inculcado mi familia y el deporte.

P. Arnold Schwarzenegger promociona en nuestro país el campeonato Arnold Classic Europe, ¿qué le diría al actor y ex gobernador de California, que durante su mandato fue homófobo y que en los últimos años ha suavizado su opinión, para visibilizar la homosexualidad en un deporte minoritario como el culturismo?
R. Él ha sido el primer icono en esta disciplina y debería tener la obligación de emitir un comunicado o hacer alguna declaración para que la problemática se recondujera. Pagamos con miedo y Arnold debería ser consciente. Desde que Bob Paris dijera que era gay en 1983 (le obligaron) no ha habido ningún culturista que diera un paso al frente para confesar su homosexualidad.

P. Enrique del Pozo es...
R. Cariñoso, atento, humilde, maravilloso, con un corazón enorme, ha hecho por mí cosas muy grandes en poco tiempo y me ha demostrado que está para todo. Es la persona más importante de mi vida porque me siento arropado, querido y soy feliz. Estamos muy enamorados.

miércoles, 17 de octubre de 2018

#hemeroteca #cuerpos #deportes | Julen Ramírez: “La única opción que te dan es doparte”

Imagen: Deia / Julen Ramírez
Julen Ramírez: “La única opción que te dan es doparte”.
Los culturistas asumen que el uso de anabolizantes o esteroides está generalizado en las principales competiciones de la IFBB, en las que hasta ahora no se habían realizado controles antidopaje
Adrián Legasa | Deia, 2018-10-17
https://www.deia.eus/2018/10/17/deportes/otros-deportes/la-unica-opcion-que-te-dan-es-doparte

Julen Ramírez es campeón de Europa de culturismo natural. Es la modalidad light o sana del culturismo, que busca potenciar más el aspecto estético que el tamaño. Y, como condición esencial, está totalmente prohibido el uso de anabolizantes o esteroides. Unas sustancias que sí forman parte, como asumen los propios protagonistas, del día a día en el culturismo tradicional o profesional. “El cuerpo tiene unos límites. Si quieres superarlos necesitas ese tipo de productos”, dice con contundencia Ramírez.

Él mismo acudía a competiciones de culturismo de la modalidad IFBB (International Federation of Bodybuilding and Fitness) como la que fue suspendida en Santurtzi el pasado domingo ante la espantada de la mayor parte de inscritos tras anunciarse controles antidopaje. En aquellas pruebas Ramírez no tenía ninguna opción de ganar. “No tenía nada que hacer, claro”.

En el mundillo se sabe que sin anabolizantes o esteroides no hay manera de disputar los primeros puestos en competiciones importantes de la IFBB. De hecho, la Agencia Vasca Antidopaje (AVA) entró recientemente en un terreno en el que no había controles antidopaje, lo que explica que su presencia en la competición de Santurtzi pillara por sorpresa a más de uno.

El propio Ramírez, muy crítico con el uso de ciertos productos, observa con un punto de comprensión lo ocurrido. “Es un poco contradictorio que la IFBB haya firmado este acuerdo con la AVA cuando todo el mundo sabe que para ser culturista a nivel profesional hay limitaciones”, dice el culturista de Gatika a las puertas del centro deportivo en el que trabaja como monitor.

En un primer momento se resiste a hablar de anabolizantes o estimulantes, algunas de las sustancias por las que ya ha habido positivos en competiciones de culturismo en Euskadi, concretamente en otro evento celebrado también en Santurtzi en junio. Sin embargo, es claro cuando se le cuestiona por el uso generalizado de anabolizantes entre quienes se dedican a competir dentro de la IFBB. “No es que se necesiten, es que se utilizan. No hace falta que venga alguien y te los ofrezca. Es la cultura que hay en este mundo. Todo te empuja a ello, al final no te dan otra opción que la de doparte”, cuenta a Deia con una botella en la mano que contiene agua, cacahuete y chocolate.

Alternativa ‘natural’
Cuando Julen Ramírez oyó hablar del culturismo natural no lo dudó. Valora que la relevancia mediática que asume el culturismo tras lo ocurrido en Santurtzi pueda servir para fortalecer disciplinas más ‘humanas’ como la suya, que celebra el sábado el campeonato de España en Toledo. Y también para concienciar a la gente sobre el peligro que tiene el uso de ciertas sustancias. “Hay vida más allá del culturismo del dopaje. Se puede tener un cuerpo bonito sin anabolizantes”, afirma.

Eso sí, la batalla para poner coto al dopaje será larga. “Es muy fácil conseguir anabolizantes y esteroides. Hay mil gimnasios y mil personas que los usan y es un negocio muy lucrativo. Miras en Internet, llamas a una persona y te lo mandan a casa. Así de sencillo”, explica. ¿Se puede vencer a la tentación? “La tentación siempre está ahí, siempre te quieres ver más grande. Pero luego piensas, hostias, el año pasado se murieron dos compañeros”.

Del testimonio de Ignacio Álvarez, culturista y preparador, se deduce también que los anabolizantes están a la orden del día en esta rama deportiva. Álvarez, que ha competido en Estados Unidos, quizá La Meca del culturismo, recuerda que el reglamento da total libertad para mejorar con la ayuda de anabolizantes, con la única excepción de Euskadi, donde la AVA ha empezado a hacer controles. “Los anabolizantes se usan. Es que sin ellos sería imposible tener los cuerpos que se ven. La presión social te lleva a querer tener un cuerpo cada vez más grande”, dice Álvarez, que estuvo en Santurtzi el pasado domingo acompañando a una de las deportistas que prepara.

Según explica, ella fue una de las inscritas que sí quiso competir, aunque finalmente el evento fue suspendido por el bajo número de participantes, ya que de los 28 inscritos abandonaron más de veinte. “Imagínate qué impotencia. Después de siete meses de trabajo y cuando estaba en el mejor momento...”, señala Álvarez, que asegura que su pupila no acudió a Santurtzi tras utilizar sustancias que la AVA considera dopaje.

Sobre el debate sobre si hay que controlar o no lo que consumen los culturistas, Antonio León, presidente de la Asociación Vasca de Fisicoculturismo (IFBB-Euskadi), aboga por dotar a la disciplina de un “reconocimiento deportivo” que sirva para evitar que la gente utilice sustancias prohibidas. “Con ese reconocimiento podríamos dar información sobre el dopaje. Es la única manera de poder controlar a los atletas”, dijo León en la Cadena Cope.

El propio Julen Ramírez insiste en que, entre otros males para la salud, el uso abusivo de anabolizantes causa problemas hepáticos, cardíacos, impotencia sexual e incluso pueden llevar a la muerte. En ese sentido, desde el Gobierno vasco se puso en valor el trabajo de la AVA y se hizo una apuesta por mejorar la limpieza en el mundo del culturismo. “El fitness tiene que ser un deporte más limpio. Si no, no tiene cabida en Euskadi”, dijo Jon Redondo, director de Deportes.

lunes, 15 de octubre de 2018

#hemeroteca #cuerpos #deportes | Retirada masiva de culturistas en un torneo en Vizcaya al anunciarse un control antidopaje

Imagen: El País
Retirada masiva de culturistas en un torneo en Vizcaya al anunciarse un control antidopaje.
La II Copa Euskadi organizada el domingo en Santurtzi tuvo que ser suspendida. Se pusieron 20 en fuga y quedaron siete. En junio dieron positivo cinco sobre doce.
Alfonso Herrán | As, 2018-10-15
https://as.com/masdeporte/2018/10/15/polideportivo/1539623632_328341.html

La segunda edición de la Copa Euskadi de fisicoculturismo y 'fitness', organizada el domingo en la localidad vizcaína de Santurtzi, tuvo que ser suspendida "tras el abandono de la mayor parte de las y los participantes" una vez que se supo que se iban a realizar pruebas antidopaje, según informó la Agencia Vasca Antidopaje (AVA). Se habían hecho los pesajes pero las deserciones llegaron con el anuncio del inicio de los controles. Sobre 27 participantes, 20 se pusieron en fuga y según la normativa los pocos que quedaban no era gente suficiente para disputar un torneo con diferentes categorías. Antonio León, presidente de la Asociación de Fisicoculturismo de Euskadi, declaró: "Los chavales cuando ven a una persona con una tarjeta colgada al cuello en la que pone que es de la Agencia Antidopaje y una carpeta, se asustaron".

Los culturistas esgrimen que nadie les explicó cuáles eran las normas ni que existía la posibilidad de una inspección, pero las federaciones en España sí advierten de la probabilidad de este tipo de controles. A nivel internacional se someten a la vigilancia de la WADA (World Anti-Doping Agency). La AVA, dependiente de la Dirección de Actividad Física y Deporte del Gobierno vasco, detalla en un comunicado que sus agentes se presentaron en el lugar de la competición "sin previo aviso como es lo habitual y deseable" para llevar a cabo una serie de controles de dopaje.

"Tras comenzar el evento, puesto que el pesaje ya se había llevado a cabo momentos antes de personarse los agentes de control de dopaje designados por la AVA, la mayor parte de los y las participantes abandonaron el lugar del evento, una situación que obligó a la organización a suspender la prueba", explica. La AVA aclara que "esto no significa que el abandono de la competición por parte de las y los participantes haya sido debido a la existencia de control de dopaje" y que esa aseveración, en todo caso, "debe ser realizada por los organizadores (IFBB-Euskadi (International Federation of BodyBuilding and Fitness) y/o por las personas participantes".

Asimismo, la agencia aclara que el pasado mes de mayo suscribió "un acuerdo de colaboración con IFBB-Euskadi" para que la AVA "pudiese realizar controles de dopaje en aquellas competiciones organizadas por dicha asociación en la Comunidad Autónoma de Euskadi". Fruto de este acuerdo, en una competición celebrada en Santurtzi el 16 de junio (la Copa Federación), la AVA realizó controles tomando "muestras a 12 participantes" de los cuales "cinco de ellos arrojaron informes analíticos positivos por una o varias sustancias de distintos tipos, como anabolizantes, estimulantes, diuréticos y drogas sociales". Se trataba de la Copa Federación y hubo un control a los ganadores en cada categoría y a otros atletas por sorteo. Uno dio positivo por un inhalador ya que arrastraba problemas respiratorios, aunque no lo comunicó en el pesaje, y otro se puso nervioso "y le dio a la marihuana", expone el presidente de la Vasca. Los resultados fueron remitidos a IFBB-Euskadi que, detalla la AVA, es la entidad que "se encarga de la tramitación de los eventuales expedientes sancionadores que pudieran existir ante posibles infracciones por el uso de sustancias dopantes".

La nota de la agencia concluye que en los foros o encuentros internacionales de lucha contra el dopaje en los que ha participado ha podido conocer que una actividad en la que existe una importante problemática en relación con el uso de sustancias dopantes es la del fisicoculturismo y fitness. La agencia tiene sus normas y puede acudir a cualquier evento, federativo o no. "Luchamos por un reconocimiento deportivo para evitar que sucedan estas cosas y la gente no utilice sustancias prohibidas. Si tenemos ese reconocimiento podremos hacer seminarios y charlas sobre la lacra del dopaje", finaliza el dirigente vasco, León, que anuncia la suspensión definitiva de la Copa Euskadi. Este, de 52 años y con 35 en el mundo del culturismo, es también miembro de la ejecutiva de la Española y de la oficial de la Internacional; confiesa que jamás se ha administrado sustancias prohibidas: "Me las han ofrecido infinidad de veces, aunque prefiero optar por la vía de la salud".

Y TAMBIÉN…
La Asociación de Fisicoculturismo reclama controles médicos para evitar el dopaje.
Antonio León, presidente de la Asociación de Fisicoculturismo de Euskadi, cree que «con un reconocimiento deportivo se controlarían» situaciones como el abandono masivo en el evento del pasado el domingo en Santurtzi tras conocerse que se iban a realizar pruebas antidopaje.
Naiz, 2018-10-16
https://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20181016/la-asociacion-de-fisicoculturismo-de-euskadi-reclama-controles-de-reconocimiento-deportivo-para-evitar-el-dopaje

sábado, 1 de julio de 2017

#hemeroteca #culturismo #historia | Demasiado gay para Franco: La historia del primer Mr. Universo

Imagen: Vanity Fair / Juan Ferrero
Demasiado gay para Franco: La historia del primer Mr. Universo.
Juan Ferrero fue el primer culturista en lograr el título de Mr. Universo. Su éxito fue silenciado por el régimen franquista, que consideraba el culturismo como un deporte de homosexuales.
Diego Parrado | Vanity Fair, 2017-07-01
http://www.revistavanityfair.es/celebrities/articulos/juan-ferrero-primer-mister-universo-silenciado-por-franco-culturismo-arnold-schwarzennegger/24887

Ni siquiera cuando hay que rebautizar una calle dedicada al General Mola, o retirar un monumento erigido en honor al Caudillo, se acuerdan nuestros políticos de Juan Ferrero, el primer Míster Universo. El atleta no encaja en ninguna de las categorías de víctimas de Franco: Ferrero no era homosexual, ni rojo. Nacido en 1918 en Puente Almuhey, un pueblo de la cuenca minera de León, Juan Ferrero, de hecho, lo tenía todo para convertirse en el héroe del franquismo. Era educado, guapo y fuerte como un toro. Había batido el récord mundial de levantamiento en peso muerto, y en 1937 fue proclamado Mejor Atleta de Europa. Unas cualidades que, por ejemplo, Franco podría haber aprovechado para disimular los pírricos resultados de las Olimpiadas de 1952, donde España solo ganó una medalla de plata en la categoría de tiro olímpico.

Ese mismo verano de 1952, precisamente, Juan Ferrero se convirtió en el primer deportista en conseguir el título profesional de Míster Universo, un concurso que todavía hoy se celebra y que es uno de los de mayor prestigio en el mundo del culturismo. El trofeo que ganó Ferrero, para que nos hagamos una idea, es el mismo que dieciséis años después daría a conocer a Arnold Schwarzenegger y le abriría las puertas de Hollywood. La prensa española de la época, sin embargo, guardó silencio ante la victoria de Juan Ferrero.

Francés, dandi y además bailarín
Dos teorías explican el desdén de la dictadura por el atleta. Según la primera, las hazañas de Ferrero jamás aparecieron en el NODO porque, en los años veinte, su familia abandonó el país de la piel de toro y emigró a Burdeos. Fue allí, en la ciudad a orillas del Garona, donde Juan encontró su vocación. Desde muy joven, practicaba gimnasia, pero fue después de ver unas fotos del atleta Marcel Rouet en la revista ‘La Culture Physique’, cuando decidió dedicarse profesionalmente al culturismo. Luego, en 1939, se casó en la misma ciudad francesa con la bailarina Magdalena Isabel Martínez, con la que tuvo dos hijos, Rodolfo y Ana. Juan Ferrero, en definitiva, era más francés que español, o así lo consideró Franco.

Tampoco ayudó que, al estallar la Guerra Civil, el padre de Juan se hubiera alistado a las Brigadas Internacionales, llegando a ser capturado y condenado a muerte. Puede que Juan Ferrero lograra levantar 190 kilos de peso muerto a un brazo, pero no por ello dejaba de ser el hijo de un rojo.

Por otro lado, su entrenamiento en la escuela francesa, que combinaba el entrenamiento físico con el del intelecto y los buenos modales, lo había convertido en un dandi al que además su mujer había enseñado a bailar, lo cual nos lleva a la segunda teoría: si Franco, dispuesto siempre a exaltar las victorias de sus héroes, hizo caso omiso de las del leonés, fue porque el culturismo le parecía “una mariconada” y, por tanto, unos maricones los que lo practicaban.

El culturismo como tapadera gay
Escribe Fernando Olmeda en ‘El látigo y la pluma’, que detrás del discurso homófobo del nacionalcatolicismo latía un claro deseo homoerótico. Mediante su persecución a sangre y fuego, los censores franquistas no pretendían otra cosa que expulsarlo de su interior. Tal vez por eso, fueron los primeros en entender que los ‘slips’ y las piernas depiladas de Míster Universo, desafiaban los principios del movimiento como el peor de sus enemigos masones.

No andaban desencaminados. Revistas como las que descubrieron a Ferrero su vocación culturista, despertaron en otros jóvenes apetitos prohibidos, y es de suponer que si las fotografías del leonés se hubiesen publicado en alguna revista española, su “físico elegante, con reminiscencias del clasicismo griego, perfecto en proporciones, con abdominales firmemente esculpidos con el cincel de las pesas” (así lo describe Fernando Olmeda en su libro citado), hubiesen causado estragos en los jóvenes españoles. El mismo deseo despertaba ya Ben-Hur en las pantallas de cine, o la imagen de San Sebastián asaeteado por los arqueros de Diocleciano en los seminarios, pero mientras que estos operaban en el terreno de la fantasía y los sueños, los culturistas como Ferrero eran de carne y hueso.

Los homosexuales americanos, de hecho, llevaban años explotando el filón homoerótico del culturismo. La famosa revista ‘Athletic Model Guild’, por ejemplo, usaba dede 1945 este deporte como tapadera para vender porno gay. También fue muy conocida la ‘Grecian Guild Pictorial’, que tuvo la novedosa idea de sumar a los artículos sobre gimnasia y nutrición una sección de contactos. Gracias a esta iniciativa, apareció una de las primeras comunidades gay de los Estados Unidos. Sin comerlo ni beberlo, los culturistas apadrinaron las revueltas de Stonewall.

Levantando pesas en la clandestinidad
En España, lo más parecido que tuvimos a la ‘Grecian Guild Pictorial’ fue la revista ‘Las Pesas’. El interés de ésta por el culturismo y los ejercicios de desarrollo muscular, sin embargo, era verdadero. No vimos aquí, para desgracia de los homosexuales españoles, las guías de ‘cruising’ que publicó la revista americana, ni sus relatos eróticos. A cambio, ‘Las Pesas’ organizó la primera competición de culturismo de Madrid: Míster las Pesas 1964.

Fue delirante. Dado que, para convocar reuniones de más de 20 personas, en la dictadura había que solicitar un permiso que a los culturistas nunca se les concedía, los aspirantes a Míster Las Pesas tuvieron que competir por correspondencia, enviando sus fotografías a la revista para que el jurado eligiera al vencedor. El anuncio del certamen rezaba lo siguiente: “¡Participe usted en la elección del Mr. Las Pesas! Un concurso para nuestros lectores. Remita tres fotos junto con sus medidas y nuestros colaboradores elegirán al culturista más proporcionadamente musculado.” En esa primera edición, el mejor fue Jaime Gallostra.

Solo un año después, el gimnasio Heracles, verdadero refugio culturista de la época, celebró otro concurso tan alucinante como el de ‘Las Pesas’: Míster Madrid. Tampoco en esta ocasión se logró obtener el permiso policial oportuno, y los atletas aspirantes al título, tuvieron que reunirse de manera clandestina en los sótanos de una cafetería del madrileño barrio de Ibiza, mientras dos vigilaban las puertas del local. Puede que no fueran homosexuales, pero tenían que guardar las mismas cautelas que éstos.

Por lo que respecta a Juan Ferrero, llevaba muerto casi una década cuando estos primeros concursos de culturismo comenzaron a celebrarse en España. Había fallecido en 1958, en un accidente de tráfico. Años mas tarde, en 1974, Arnold Schwarzennegger, tres veces Míster Universo, visitó nuestro país para entregar el trofeo de Míster Madrid. Seguíamos entonces sin enterarnos de que el primero había sido español. Fue víctima de los complejos de Franco.

viernes, 2 de diciembre de 2016

#hemeroteca #cuerpos | ¿Quién puede gritar en un gimnasio?

¿Quién grita en un gimnasio?.
Unos bramidos se celebran, y otros se sancionan. El grito no es una reacción natural, sino una marca de autoridad. Manda un mensaje: “Las instalaciones nos pertenecen”.
Esteban Ordóñez Chillarón | Pikara, 2016-12-02
http://www.pikaramagazine.com/2016/12/quien-grita-en-un-gimnasio/

En un gimnasio, hay unos bramidos, unos golpes de pesas y unos gritos que se celebran, y otros que se sancionan. El grito marca estatus en los templos del 'fitness'. No es que directamente aporte una posición superior en la jerarquía de la tribu gimnástica, sino que el estrato que ocupas te da (o no) la venia para vocear y rechinar los dientes. Esas gargantas privilegiadas se detectan enseguida en cualquier gimnasio mixto. Sus movimientos mandan un mensaje: “Las instalaciones nos pertenecen”.

Los gimnasios de Occidente, como las discotecas, repiten patrones, son intercambiables. Al entrar, ya en el vestuario, percibes que viajas de polizón en un reino que no es tuyo. Hay ‘mazaos’ que se secan los genitales al aire, con un pie montado sobre el banco como cazadores que divisan y, a la vez, marcan terreno. Te miran serios. Saludas. Callan.

Sala de máquinas. Una manada envasada al vacío en sus camisetillas orbita por la zona de las mancuernas y el ‘pess’ banca. Se despatarran para levantar pesas, aplican todas las neuronas motoras en ese movimiento, enclavijan los dientes, gritan. Al terminar, se levantan pero no descansan, más bien acechan la nueva serie de levantamientos. Se diría que piensan. Ahuecan las alas, y parecen consultarle algo de suma importancia a sus propios bíceps; o se lo consultan a los brazos de un compañero, porque en el clan de potenciales vigoréxicos disfrutan de palparse unos a otros: es común verlos emocionarse con los deltoides bien esculpidos del compañero, y amasarlos y sobarlos, o por el contrario, es fácil ver cómo les abruma la preocupación ante un amigo que lleva días sin entrenar y se ha quedado desinflado.

También se devoran en el espejo. El espejo inmenso que tienen todos los gimnasios sirve para dos cosas, para vigilar los movimientos y hacerlos bien, y para que los ases de la licra busquen la mejor perspectiva de sus músculos y se barnicen a sí mismos con los ojos. Ese barniz trata de fijar lo que sociólogos como Enrico Mora, de la Universidad Autónoma de Barcelona, llaman la corporalidad de masculinidad hegemónica.

Los gimnasios, con su diseño de rutinas y ejercicios, se encargan de dar apariencia de naturaleza y de verdad biológica a unos cuerpos masculinos y femeninos que, en realidad, constituyen una imposición social.

Eso quiso comprobar el profesor Mora al embarcarse en una etnografía en un gimnasio durante cinco años. El centro se ubica en la zona metropolitana de Barcelona. Le puso un nombre en clave: GymA. Acudía como cualquier otro cliente y lo registraba todo en la cabeza; al salir, lo anotaba en su cuaderno de campo. De ahí salieron artículos como ‘La organización social y de género del grito: ¿Quién puede gritar en un gimnasio?’. “Queríamos estudiar cómo se produce la corporalidad en un espacio que no está regido por imperativos ajenos como ocurre en una fábrica o una escuela: el gimnasio, supuestamente, parece un templo de libertad donde cada uno va porque quiere”, explica a Pikara. Sin embargo, este espacio, añade, representa la paradoja de la modernidad. “Estos lugares, de manera menos explícita, se rigen por imperativos sociales que nos someten”.

El grito no es una reacción natural, sino una marca de autoridad. Mora se percató de esto por culpa de un susto. En principio, la investigación trataba de diseccionar el entorno sexista del ‘fitness’: la segregación de espacio por actividades o las estratificaciones según el género. Un día, mientras hacía sus ejercicios, un rugido le asustó. “Era un grito muy fuerte e invasivo que me hizo interrogarme sobre mi propia masculinidad. Los demás estaban muy tranquilos y a mí me impresionó, y me di cuenta de que yo no gritaba al hacer los ejercicios”. Desde ese momento, se interesó por cómo los sentidos se organizaban socialmente en aquel entorno: la regulación de la mirada en un ambiente de fuerte carga sexual, de los olores o, incluso, del sudor: “El sudor también tiene una función psicosocial”, indica.

Suceden vigilancias automáticas en la sala. Se sueltan burlas, se cuestiona la sexualidad: “Déjate de mariconadas y ponte a sudar, no estás trabajando nada, pareces una niñata”, así hablaban los ‘dueños morales’ del gimnasio, con bromas que, por muy amistosas que sean, esconden un trasfondo controlador.

La cultura del ‘fitness’, de marcado individualismo, lejos de distender las imposiciones sobre cuáles son los cuerpos legítimos femeninos y masculinos, ha apretado más los cánones. En el gimnasio, desde el primer segundo, tratamos de construirnos un cuerpo ‘sexualmente correcto’, y todo conspira para que lo deseemos. Dejando aparte las diferencias biológicas básicas, la forma del cuerpo se moldea de manera muy consciente. El mandato es el siguiente. Los hombres, visiblemente musculados, fibrosos, de apariencia fuerte, aunque la hinchazón del músculo muchas veces tiene más de estética que de fortaleza; las mujeres, esbeltez, delicadeza y fortaleza, eso sí, oculta, disimulada. “Los monitores y monitoras son muy cuidadosos de avisar de qué impacto visual provoca un ejercicio. En las actividades compartidas, avisan a chicos y chicas para que sepan a qué juegan, una posición de mancuerna produce “bíceps de tío” y otra “bíceps de tía”, lo dicen así”, recuerda Mora.

Parafraseando a Machado, también lo natural se inventa.

Las actividades mixtas, donde ellos y ellas realizan los mismos movimientos, sin embargo, no constituyen algo corriente. En GymA, los hombres se integran en ellas siempre que no implique realizar una coreografía. “En el gimnasio, lo coreográfico está investido de feminidad. En la etnografía, hice actividades tipo zumba en las que era el único chico, mi presencia ahí era un cuestionamiento de mi propia masculinidad; son actividades que sólo se practican si quieres reproducir un cuerpo femenino hegemónico”, explica.

El grito ayuda a mapear los espacios del gimnasio, no se distribuye por todas partes por igual, sino que marca los espacios ‘jerárquicamente superiores’ de la sala: las zonas de pesos libres y máquinas más duras destinadas a trabajar el tren superior. El grito “responde a un orden institucional”, por eso no puede emitirlo cualquiera. Además, no vale cualquier tipo de grito. Debe ser un sonido gutural, grave, impulsado desde una tensión muscular muy visible, también implica un afeamiento de mandíbula importante. De no cumplir estos parámetros, pueden despertarse ciertas alarmas. Cuenta el autor del estudio que, en una ocasión, un socio habitual soltó un grito que se agudizó al final, produciendo un gemidito delgado. Enseguida se aproximaron a él a preguntarle qué había ocurrido, con curiosidad, amagando risas. Y aquel se disculpó: “Estoy resfriado”.

En realidad, estos bramidos responderían, según el sentido común, a un esfuerzo desmedido. El esfuerzo, por tanto, sería la medida lógica de calibración. Pero existen normas que lo niegan: sólo tienen derecho al grito los hombres torcaces, o sea, aquellos que exhiben un cuerpo masculino hegemónico, y siempre y cuando levanten una cantidad considerable de peso. En cambio, un chico delgado que trabaje con un peso que, en proporción, le suponga un gran esfuerzo, no podrá gritar sin enfrentarse a la extrañeza, a la burla, al aislamiento. “El grito se convierte en un signo sexista de estatus dentro del gimnasio”.

El poder se ejerce con sutileza en las salas de ‘fitness’. El saludo, por ejemplo, sigue unas dinámicas estratificadas: quién te saluda, quién es digno de saludar… “El relato de que al gimnasio se va a ‘desconectar’ es incompleto, en realidad, desconectas del resto de tu vida (trabajo, familia…) para conectarte a los mandatos de género de forma muy intrusiva y muy exigente”, señala Mora.

Los objetos también se invisten de género y pueden gritar. El golpe de pesas contra el suelo delimita, desde el punto de vista sensorial, el dominio de los hombres hegemónicos.

Ejercicios de tríceps. Mancuernas de 30 kilos. Un socio envenado, al terminar, suelta las pesas a varios centímetros de altura: caen, rebotan en la tarima. Nadie se asusta. Cambiamos de protagonista. Alguien que no sueña con aparecer en un anuncio de colonia, deja caer, en el mismo ejercicio, pesas de siete kilos. Un monitor se acerca a advertirle de que cuide el material y deposite las mancuernas con cuidado. Así lo vio Enrico Mora. Parece que las pesas de siete kilos pueden dañar el suelo más que las de 30.

No es suelo lo que preocupa, sino el privilegio del hombre-colchoneta, sólo sus pesas tienen voz en el gimnasio. La libertad de expresión, en el caso de las mancuernas, es censitaria.

Por supuesto, no existe un grito legítimo para la mujer: “Yo no lo identifiqué, el grito legítimo para la mujer está fuera del gimnasio”, confiesa Mora. La mejor prueba la ofrece la mujer culturista. La presencia de una mujer de este tipo crea el caos y la confusión. Ella ratifica que la naturaleza del cuerpo femenino no es la esbeltez suave y la debilidad, sino que son las rutinas las que diseñan esa apariencia. Según el investigador catalán, al compartir el lugar con una culturista los hombres sienten un atentado contra su identidad. La complexión que, de forma más o menos consciente, ellos perciben como prueba de su superioridad, de pronto, aparece fuera de sitio: “A GymA acudía una culturista, ellos la veían con hostilidad o con ostracismo. Aquel no era un lugar especializado en culturismo y siempre la vi sola, no hablaba con nadie”.

No hay mayor instinto que el de defender la identidad, y más si es una identidad privilegiada. La reacción de ellos era basurizar a la mujer, sacarla de la normalidad (de nuevo, de lo legítimo) a base de cuestionamientos y de burlas. Se hacían corrillos, la vigilaban de soslayo: “Mira ésta, de dónde ha salido, mira, mira, qué hace, adónde va…”. Se reían o, incluso, trataban de desautorizarla, de bajarla de esa situación corporal que ellos, mentalmente, asocian a la cúpula de la jerarquía, a través de la fantasía sexual: “¡Uy, pues ésta en la cama te destroza…!”. En su imaginario, el sexo es un terreno de dominio masculino, y así luchaban por domar algo que se les escapaba, que no atinaban a soportar: la evidencia de que el cuerpo femenino también puede competir en fuerza.

Aquella mujer culturista que no hablaba con nadie en el GymA se ejercitaba con pesos descomunales, pero jamás le asomó un grito a la boca.