Mostrando entradas con la etiqueta Juana Rivas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juana Rivas. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de agosto de 2017

#hemeroteca #violenciamachista | Los asesinos de mujeres y Juana Rivas

Imagen: El Diario Vasco / Paola M., asesinada por su exmarido Héctor Menchero
Los asesinos de mujeres y Juana Rivas.
No sé cuántos niños más tienen que ser asesinados en las visitas, o fuera de ellas, para que los jueces nieguen la custodia y las visitas a los hombres condenados por malos tratos a mujeres.
José María Calleja | El Diario, 2017-08-15
http://www.eldiario.es/zonacritica/asesinos-mujeres-Juana-Rivas_6_676192385.html

El anteúltimo hombre español asesino de una mujer es un antropólogo vasco, de Bilbao, se llama Héctor Menchero y se fue hasta Ecuador para asesinar a la que fue su mujer, con la que tenía una hija.

Con este crimen llegamos a las 34 mujeres asesinadas por hombres en España y a las 103 en Ecuador en lo que va de 2017. Una matanza. Matanza que sobrecoge aún más si en vez de hacer una contabilidad anual –como si pudiéramos poner el mortal cuentakilómetros a cero cada uno de enero– recontáramos las mujeres asesinadas desde que hay estadísticas en España: más de mil. Más que ETA.

El antropólogo vasco, 45 años, asesinó a Paola, un mujer ecuatoriana, ingeniera de sistemas, de 43 años, que había abandonado a su asesino hace seis años por maltrato y se había ido de Bilbao para vivir en Ecuador, creía que sin miedo, con su hija.

Para confirmar el carácter transversal, aquí sí, de los asesinos de mujeres, hay que decir que el criminal trabajaba en programas de intervención social y cooperación en Ecuador. En el perfil profesional del asesino de la que fue su mujer nos muestran un historial académico brillante y solidario: licenciado en Antropología e Historia por la Universidad de Deusto, máster en Derecho Internacional por la Universidad del País Vasco, becas en cooperación, voluntariado… , según nos cuenta El Diario Vasco.

Uno ya sabía, porque me lo había contado una mujer víctima, que un catedrático de ética podía ser un torturador de su mujer y de sus hijas durante años y mantener un perfil amigable en la manada que sostiene que 'algo habrá hecho' la mujer maltratada para ser maltratada por un tío tan 'bueno'.

Paola, la asesinada, pensaba que estaba bien para su hija que su padre, a pesar del maltrato, tuviera contacto con su hija después de la separación. Por eso accedió a que Héctor viajara a Ecuador y estuviera con la cría que se acaba de quedar huérfana. En este último viaje, el antropólogo vasco asesinó a la que fue su mujer. Diez puñaladas en el pecho y cinco en la espalda. Saña. Saña machista. Abandonada en un coche, en un descampado.

Hay decenas de mujeres que han sido asesinadas después de acceder a que sus exmaridos maltratadores estuvieran con sus hijos. Hay decenas de niños que han sido asesinados en las visitas a las que tenían derecho, por sentencia judicial, sus padres asesinos.

Aquí se debería abrir el debate: ¿puede ser buen padre un maltratador? Parece que no; no solo por los asesinatos de hijos y de mujeres, más bien por una imposibilidad intrínseca. Hay padres que han estrellado en coche a sus hijos delante de su madre. Esa violencia vicaria que llega al paroxismo en el caso Bretón: asesinar a los hijos para hacer el mayor daño posible a la madre que acaba de anunciar al asesino que no aguanta más y se separa.

Hay sentencias judiciales que establecen que el hijo de la maltratada visite a su padre maltratador ¡que estaba en la cárcel! Eso no puede ser bueno para el hijo.

No sé cuántas mujeres más tienen que ser asesinadas en las visitas, o fuera de ellas, cuántos niños más tienen que ser asesinados en las visitas, o fuera de ellas, para que los jueces nieguen la custodia y las visitas a los hombres condenados por malos tratos a mujeres.

Juana Rivas se ha negado a entregar a sus hijos a su exmarido maltratador; condenado por violencia contra la que fue su mujer. Acaba de difundir una carta en la que dice que sus hijos corren peligro por "errores judiciales" y no siente que esté fuera de la ley por no entregarlos al maltratador.

Como en toda la violencia machista, depende de dónde pongamos la cámara para analizar bien la matanza. Hay quien ha conseguido situar a la mujer realmente víctima en el papel de supuesta culpable; otra vez la martingala de las presuntas denuncias falsas, que son el cero coma cero, y así hasta no sé cuántos ceros, para llegar a menos del uno por mil. Son los que insultan a las mujeres con calificativos infames que tantos medios reproducen con la naturalidad propia de un campo de concentración. Otra vez la mujer maltratada obligada a dar explicaciones a todo el mundo, mientras se da por bueno que el condenado por maltrato no lo es, que se conformó con la pena por no enredar. Ya. Quedamos a la espera de la siguiente mujer asesinada, a la espera de los siguiente hijos asesinados, así sea a manos de ignorantes o doctores.
 
Y TAMBIÉN…
Un antropólogo bilbaíno, Héctor M., es detenido acusado de haber asesinado a puñaladas a su pareja en una zona rural del país andino.

Martín Ibarrola | El Diario Vasco, 2017-08-10
http://www.diariovasco.com/sociedad/vino-ecuador-cuidar-20170810004238-ntvo.html

sábado, 12 de agosto de 2017

#hemeroteca #justicia | Banderas subrogadas

Imagen: El Diario / Juana Rivas (c) en una concentración de apoyo
Banderas subrogadas.
Me pregunto qué tiene que ver el concepto de desobediencia civil con el caso concreto de Juana Rivas, que está haciendo correr ríos de desobediencia civil subrogada por vía digital y analógica. Si yo emprendo una pelea por la libertad de expresión y la anulación de la ley mordaza mediré con exactitud legal milimétrica hasta dónde quiero llevar mis manifestaciones.
Elisa Beni | El Diario, 2017-08-12
http://www.eldiario.es/zonacritica/Banderas-subrogadas_6_675142492.html

Hoy día tengo más claro que hay quien cree en la revolución por subrogación, quien considera que los casos individuales y las consecuencias que estos tengan para las personas implicadas –incluidos los menores– decaen ante la fuerza de la reivindicación, de la lucha y de la bandera de una causa justa. Una bandera que enarbolan otros por subrogación.

Siempre he defendido la licitud moral de la desobediencia civil para conseguir cambios en el sistema y arañar derechos y libertades. Sucede que tengo claro qué es la desobediencia civil y qué no. He visto mucho lío con eso así que, sin afán de convertir a nadie y solo con el ánimo de poner sobre la mesa todos los argumentos, voy a repasar el concepto.

La desobediencia civil consiste en que un individuo o individuos, con el objeto claro de cambiar una situación de injusto, definida en una norma o normas concretas, deciden desafiarlas con su actuación a sabiendas de que sufrirán las consecuencias legales establecidas por el sistema. Hacen pues un acto de voluntariedad de acción y de asunción de responsabilidad. Una de las campañas de desobediencia civil más justa y más exitosa que se ha realizado en España fue la de la insumisión al servicio militar obligatorio.

Llevo tantos años pisando salas de vistas que también asistí a muchos juicios de insumisos que eran condenados a unas penas de prisión que cumplían. Los he visitado en la cárcel. He hablado con sus compañeros de lucha que se encadenaban a la puerta de los juzgados estando ellos también incursos en procedimientos penales. Sabían lo que hacían. Querían acabar con el sistema de conscripción. A pesar de que muchos jueces pedían en sus sentencias el indulto, todos pensaban que la cárcel era una parte del camino. De hecho fue así.

Cuando el gobierno socialista tuvo un número insostenible de jóvenes en prisión por una cuestión de conciencia tuvo que legislar una Ley de Objeción de Conciencia al Servicio Militar de la que se aprovecharon centenares de miles de españoles. Tantos que, paradójicamente, fue el Partido Popular el que tuvo que acabar con el sistema de levas ante la ineficiencia del mismo. Ya casi solo quedaban objetores.

Rosa Parks, muy citada en estos días en España, era una activista contra la discriminación legal racista que existía en Estados Unidos a pesar de haberse proclamado ya la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Era ya secretaria de la National Association for the Advancement of Colored People cuando aquel uno de diciembre se negó a levantarse de su asiento para cedérselo a un blanco como mandaban las leyes. Cuando el conductor le informó de que iba a hacer que la arrestaran si no se levantaba, contestó: "Puede hacerlo". Un acto de volición y de asunción de responsabilidad palmario, a la par que inscrito en un movimiento que seguía también la lucha en los tribunales ya que, un año más tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos se pronunció y declaró inconstitucional la segregación en el transporte.

Ahora me pregunto qué tiene que ver todo esto con el caso concreto de Juana Rivas que está haciendo correr ríos de desobediencia civil subrogada por vía digital y analógica. ¿Quiere Juana asumir el riesgo de ser encarcelada y perder la custodia de sus hijos para visibilizar una lucha concreta o lo que quiere es conservar a sus hijos con ella y no entregarlos a un padre con el que considera estarán en peligro? ¿Hay una norma concreta que se exige cambiar por el legislador? Yo no he oído ni a Juana ni a sus portavoces mediáticos referirse a ella. ¿Quieren que España abandone el Convenio de la Haya de 1980? Esa es la norma que le ha sido aplicada. Espero que no, puesto que aún sin ser perfecto, ese convenio es la única posibilidad para muchas otras madres españolas cuyos hijos han sido y serán sustraídos a la jurisdicción española y llevados a los países de origen de sus otros progenitores. Si España lo incumple, muchos serán dañados.

Me gustan las peleas, las gestas, las luchas. Muchas veces me empeño en ellas. Siempre calibro las consecuencias y estudio muy bien hasta dónde quiero llegar y hasta dónde no estoy dispuesta a hacerlo. Lo de "dentro de cada mujer hay una heroína" es un lema que han puesto en mi gimnasio para animarnos a hacer crossfit. No es cierto. No todos somos héroes. Quiero decir con eso que si yo emprendo una pelea por la libertad de expresión y la anulación de la ley mordaza, que en ello andamos, mediré con exactitud legal milimétrica hasta dónde quiero llevar mis manifestaciones sobre, por ejemplo, el derecho a hacer bromas con el magnicidio de la mano derecha del dictador. Sí, cojo la bandera, la enarbolo en mi mano y la tremolo con la intensidad y el riesgo que yo decido. No pretendo que nadie ajeno se inmole con mis banderas alrededor del talle mientras yo sigo aquí, al otro lado de las teclas.

Esto es especialmente desconcertante cuando el apostolado de la desobediencia civil de Juana, el de su inmolación y aún más grave de la de sus hijos, procede de personas que se dedican a la política y tienen sus reales sentados en órganos legislativos. En ese supuesto lo que cabe es inmolarse uno mismo en la acción política e intentar cambiar esas leyes concretas por el único medio posible. Conviene por eso saber qué legislación concreta es la que se está denunciando como injusta.

Por último, por un mínimo de rigor intelectual, invito a muchos a reflexionar sobre el hecho de que la fórmula retórica del símil o comparación sólo puede ser utilizada para argumentar cuando los casos comparados son realmente iguales y obtienen soluciones diferentes. Esto es especialmente visible en el campo jurídico. El sistema de Justicia de las democracias occidentales no es perfecto, lo denuncio a cada paso, pero menos perfectas son todas aquellas formas de justicia popular y visceral que la humanidad ya exploro en épocas felizmente superadas.

Yo no quiero persuadir a nadie de nada. Mi profesión no tiene como objetivo hacer proselitismo, sino darles materia sobre la que fundar sus propias opiniones.

Ahora seguro que alguien quiere quitarme el título de feminista, de izquierdista y hasta de mujer. Háganlo tranquilos y tranquilas. El ser supera al estar porque no depende de la mirada de los otros.

Rosa es una rosa es una rosa es una rosa.

Y TAMBIÉN…
Juana y el derecho de las mujeres a la desobediencia.
Beatriz Gimeno / Isa Serra | El Diario, 2017-08-11

http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Juana-derecho-mujeres-desobediencia_6_674792538.html
Juana no está en mi casa.
"Si Juana hubiera estado en mi casa, la habría intentado convencer de que no asumiera el error fatal de convertirse en prófuga".
Elisa Beni | El Diario, 2017-08-09
http://www.eldiario.es/zonacritica/Juana-casa_6_674092603.html 

viernes, 11 de agosto de 2017

#hemeroteca #justicia #patriarcado | Juana y el derecho de las mujeres a la desobediencia

Imagen: El Diario / Concentración en apoyo de Juana Rivas
Juana y el derecho de las mujeres a la desobediencia.
Beatriz Gimeno / Isa Serra | El Diario, 2017-08-11
http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Juana-derecho-mujeres-desobediencia_6_674792538.html

Este artículo es una respuesta al texto escrito por Elisa Beni, titulado 'Juana no está en mi casa', publicado en este medio.

“En Estados Unidos y en otros países capitalistas, las leyes contra la violación fueron originariamente formuladas para proteger a los hombres de las clases altas frente a las agresiones que podían sufrir sus hijos e hijas. Habitualmente, los tribunales han prestado poca atención a lo que pudiera ocurrirles a las mujeres de clase trabajadora, y por consiguiente, el número de hombres blancos procesados por violencia sexual infligida a estas mujeres es extraordinariamente reducido”.
Ángela Davis. 'Mujeres, clase y raza', 1981.

La situación a la que se enfrentan Juana y sus hijos no es un caso aislado. Hay muchas mujeres que se encuentran en una situación similar: en algunos casos sus ex parejas y padres de sus hijos son maltratadores, en otras son abusadores sexuales. Sabemos que la Justicia no responde protegiéndolas sino, en demasiadas ocasiones, priorizando los derechos de estos. Y no se trata únicamente de cuestionar la ley actual, que desde luego necesita ser cambiada. Es un avance que desde 2015 la ley contemple a los hijos de mujeres maltratadas como víctimas directas, pero no es suficiente: cinco niños han muerto en lo que va de año en manos de sus padres maltratadores. En algunos casos, como el de un niño en A Coruña de sólo once meses, la madre había interpuesto dos denuncias. En otros casos, como en el caso de Ángela González eran más de 30 las denuncias. No surtieron ningún efecto y el padre mató a la niña durante una de sus visitas.

En la creación de las leyes y en la aplicación que se hace de ellas operan mecanismos ideológicos y sociales que favorecen siempre a los poderosos. En este caso, mecanismos patriarcales que consideran que un niño o niña es un objeto de protección, antes que un sujeto de derechos. Y con el argumento de protegerles sucede más bien lo contrario.

El hecho de que ni los jueces ni el personal que trabaja en los juzgados tengan formación suficiente en derechos de la infancia y machismo, es algo que les impide comprender por qué las mujeres actúan de una manera y no de otra, o a qué tiene que enfrentarse una mujer cuando decide poner una denuncia por maltrato, o cómo opera el machismo en cada circunstancia. Esa falta de formación (y falta de perspectiva feminista) hace difícil comprender que un maltratador no es un buen padre, nunca y que los niños están en peligro con un maltratador, siempre. Y les impide comprender que cuando una niña dice que su padre abusa de ella, esa declaración hay que tomársela muy en serio y actuar siempre en función del “interés superior del menor”. Esa falta de formación y recursos por ejemplo provoca que, a día de hoy, los equipos psicosociales encargados de emitir los informes que son determinantes en la decisión final de jueces, apliquen el Síndrome de Alienación Parental, aunque ahora le hayan cambiado el nombre.

Hay tribunales y hay técnicos que consideran que un niño o niña que dice que su padre le viola está siempre mintiendo y que exigen que esa niña siga viendo al padre. Muchas madres siguen pensando que si denuncian que su ex pareja abusa sexualmente de sus hijos, lo que va a ocurrir es que le quiten los hijos a ella y se los den a él. Y lo terrible es que tiene razón, eso pasa. Porque la ley no es neutral, ni es justa con las mujeres, ni con los niños y las niñas.

No es sólo que la ley sea injusta al no prohibir taxativamente que un hombre condenado por violencia machista siga teniendo acceso a sus hijos e hijas, sino que es muy preocupante también la manera en que aquella se aplica por parte tanto de jueces como de todo el entramado judicial. Es muy preocupante que Elisa Beni piense que en el caso de “Juana es evidente que existe un conflicto, puesto que sus razones y las de Francesco sobre sus hijos comunes divergen”. No existe un conflicto entre partes iguales, ante el que hay que tomar equidistancia. Lo que existe es una relación de desigualdad social sostenida por una ideología (en forma de ley y en forma de costumbre) que sigue defendiendo que los maltratadores de mujeres pueden ser buenos padres. Y es preocupante que una feminista no tenga en cuenta que cuando existe una condena por maltrato no debería hacer falta probar nada más.

La convivencia con un maltratador es ya un riesgo cierto, para los niños y para la sociedad en su conjunto (más de un 50% de los niños van a reproducir ese comportamiento, además de otros riesgos). “Sólo un juez puede acercarse a la verdad”, sigue diciendo Beni, y de nuevo, lo que falla es que ella da por buena la ideología que subyace a todo esto. El ex marido de Juana ya está condenado por maltrato, no debería haber más verdad que esa. Decir, como dice Beni, que Juana aceptó a los jueces italianos cuando se casó con un italiano, es perverso. Es como decir que todas las maltratadas aceptaron su suerte al casarse con un maltratador, ¡pues que no se hubieran casado con ellos! O que apele a la neutralidad de los jueces en los casos de violencia machista. Ni las leyes son neutrales, ni lo son los jueces, ni existe un conflicto. Lo que existe es una legislación patriarcal y una tremenda injusticia.

Y la sociedad ha conseguido avances de justicia porque algunas personas han desobedecido las leyes. Siempre ha sido así. Dice Elisa Beni que los actos individuales, cuando devienen en masivos, pueden tener consecuencias. Efectivamente, y en la mayor parte de los casos las consecuencias son socialmente positivas. Desobedeció la ley Rosa Parks, desobedecieron las leyes contra el aborto todas las mujeres que abortaron, y las que se autoinculparon de haberse practicado uno; desobedecieron las leyes las mujeres que se matricularon en la universidad cuando lo tenían prohibido; desobedecen las leyes los activistas de la PAH que consiguieron poner los desahucios en la agenda política. Todas estas desobediencias y todas esas leyes se daban en democracias.

Claro que sabemos que Juana lo tiene muy difícil. Pero lo que hay que denunciar es el machismo de las leyes y del sistema judicial en su conjunto y no las decisiones de Juana. Hay que aprovechar el caso para abrir un debate fundamental y exigir cambios. Pero esos cambios no van a venir voluntariamente de la mano de los jueces ni del gobierno del Partido Popular, sino de un movimiento feminista que distinga entre legitimidad y legalidad, que sea crítico con la Justicia y que apoye la desobediencia y se solidarice con quienes la practican. Negar esto es no comprender la historia.

Juana es una mujer que conociendo las consecuencias de su huida ha decidido proteger a sus hijos antes que dárselos a su padre maltratador. Juana sabe lo que hace, sabe a lo que se enfrenta y sabe también que la Justicia no le ofrece ninguna salida mejor que esta para evitar que sus hijos acaben con un hombre condenado por violencia machista. Si Angela Gonzalez en lugar de poner 30 denuncias hubiera escapado del país, su hija estaría hoy viva. Juana no es la única. Hay otras madres que están también en paradero desconocido. No luchan por su vida únicamente, sino por la de sus hijos y, lo sepan o no, por la de tantas otras mujeres y otros tantos niños y niñas. Lo menos que podemos hacer es apoyarlas y por eso esta vez todas hemos dicho #JuanaEstáEnMiCasa.

Y TAMBIÉN…
Juana y la justicia machista.
Andrea Momoitio | Público, 2017-08-09

http://blogs.publico.es/otrasmiradas/9906/juana-y-la-justicia-machista/

miércoles, 9 de agosto de 2017

#hemeroteca #justicia | Juana no está en mi casa

Imagen: El Diario / Juana Rivas (i)
Juana no está en mi casa.
"Si Juana hubiera estado en mi casa, la habría intentado convencer de que no asumiera el error fatal de convertirse en prófuga".
Elisa Beni | El Diario, 2017-08-09
http://www.eldiario.es/zonacritica/Juana-casa_6_674092603.html

No, Juana no está en mi casa. Es una pena porque allí donde se encuentre creo que no la están ayudando como es debido. Si Juana hubiera estado en mi casa, la habría intentado convencer con todas mis fuerzas de que no asumiera el error fatal de cometer un delito. Ahora ya es tarde. Cometer un delito y convertirse en prófuga de la justicia penal era la peor elección que podía hacer, sobre todo por sus hijos. Ahora los ha convertido en rehenes de su condición de huída y se arriesga a ser castigada con entre dos y cuatro años de cárcel y a ser inhabilitada para ejercer la patria potestad sobre ellos entre 4 y 10 años. ¿Qué va a ser entonces de sus hijos? Si Juana ingresa en prisión o si pierde la patria potestad perderá a sus hijos durante un largo periodo. ¿No es eso lo que intenta evitar a toda costa? ¿Quién piensa que eso es lo mejor para ellos? ¿Cómo quienes la rodean y tienen conocimiento penal no la han conseguido convencer de la magnitud del error que está cometiendo?

No, Juana no está en mi casa. No está tampoco en casa de ninguno de los bien pensantes que se levantaron poniendo un hashtag que les hace sentirse humanos y empáticos pero que no responde a una verdadera reflexión informada sobre la cuestión. Muchos de los que lo han hecho también fueron Charlie, aunque después han demostrado una y otra vez no entender de qué va la libertad de expresión. Algunos fueron incluso activistas de las primaveras árabes y ahora no sabrían decir qué ha pasado después en aquellos países. Ni les importa. En el mejor de los casos, muchos han compartido su empatía y su comprensión, su humanidad y su compasión con el dolor de Juana, pero quizá sin pensar en que los actos individuales, cuando devienen en masivos, pueden tener consecuencias. Una de ellas, sobre la que merece la pena reflexionar, es la de hacer creer a esta mujer —cuya confusión, dolor y aturdimiento todos podemos comprender— que con un apoyo mayoritario de la opinión pública puede luchar contra el sistema legal. Otra hacerle que sienta que sus decisiones, como ahora la de convertirse en una prófuga de la Justicia, se verán atenuadas por el respaldo popular. Y eso, hay que decirlo clara y rotundamente, es mentira. Mentira. Al final cada uno volverá a su vida y Juana quedará a solas con la suya y con la consecuencias de su actos. Así funciona la realidad y así debe funcionar.

Todos hemos convenido, desde el momento en que somos ciudadanos de un Estado de Derecho, en que cuando se producen conflictos, del género que sea, en nuestra convivencia y no podamos resolverlos mediante el acuerdo, serán los jueces los encargados de dirimir las diferencias. Además en casi cada acto de nuestra vida estamos aceptando qué jueces serán competentes para ello. No se si todos se han fijado pero al final de todos los contratos que firmamos —del móvil, de la agencia de viajes,de la luz— se recoge nuestra aceptación de los tribunales en los que dirimiremos cualquier diferencia. En el caso de Juana es evidente que existe un conflicto, puesto que sus razones y las de Francesco sobre sus hijos comunes divergen y, por tanto, no queda sino que sean los jueces quienes decidan de acuerdo a la norma. No aceptar eso es más subversivo, radical y destructivo que rajar ruedas de autobuses de turistas, no lo duden. Además, Juana aceptó que los jueces que tuvieran poder para esa decisión fueran los italianos, desde el momento en que eligió que un italiano fuera el padre de sus hijos y vivir con ellos en ese país. Pretender que la solución a los problemas de Juana puede darse en algún otro ámbito es falso, desestabilizador y peligroso. "La superación de los actos propios como medio de solventar los problemas constituye un avance del Estado de Derecho de modo que no cabe tomarse la Justicia por su mano", en esa frase de la resolución civil de la Audiencia de Granada ordenando a Juana entregar a sus hijos se resume, en lenguaje jurídico, todo lo que acabo de expresarles.

A mi no me vale más el corifeo de opiniones de miles de personas, sin datos ni fundamentos jurídicos en casi todos los casos, que el criterio profesional y basado en la norma de cuatro jueces. Es evidente que el Convenio de La Haya de 1980 es un buen convenio y que se redactó para evitar los secuestros de niños por parte de progenitores extranjeros porque ese problema existe. Si ese caso se produce ahora o no sólo pueden decirlo los magistrados que han tenido en sus manos todas las pruebas que nosotros no tenemos. En esto no entra ni la ideología ni el posicionamiento personal ni ninguna otra cuestión. Se equivocan los que quieren convertir a Juana en un campo de batalla para la reivindicación porque, insisto, al final cada uno se irá con su pancarta y será ella la que se quede con el marrón. Yo soy feminista —feminazi reconocida para los descerebrados que acuden cada día al juzgado de Granada— y no por eso dejo de ver cuál es la situación real.

No afirmo que Juana no tenga nada que hacer, en absoluto, pero las únicas armas con las que tiene sentido defenderse son las que le da la ley. Yo hubiera animado a Juana a presentar una demanda de custodia, a demandar unas cautelares, a haber pedido quizá al Ministerio de Justicia ayuda para la agilización de la tramitación de estas cuestiones en Italia, que para eso tenemos magistrados de enlace. Cualquier cosa que le permitiera la ley tras asumir que, hasta ahora, no ha conseguido probar a los magistrados que exista un "peligro cierto" para sus hijos por estar con su padre. Así lo expresan los jueces basándose, entre otras cosas, en las propias manifestaciones de su hijo mayor.

Hace mucho tiempo que me enseñaron que ninguna de las partes de un pleito da toda la información cuando lo relata. No es ni siquiera por mala fe, es porque su perspectiva de la realidad es unívoca. Sólo un juez independiente, con los hechos y la norma en la mano, tiene alguna posibilidad de acercarse a la verdad. No dudo en absoluto de los magistrados que han visto el asunto, porque no hay motivo alguno para hacerlo, ¿qué ganarían o perderían con prevaricar en este caso? Sí dudo de que Juana haya sido bien asesorada y también del sentido de convertir su caso personal e íntimo en un caso mediático porque esa es una decisión consciente apuntalada por personas concretas. Tengo publicado un libro de Comunicación para abogados en el que hablo de las circunstancias en las que la comunicación de litigios puede convenir para hacer ganar el pleito de la opinión pública a un cliente aunque se pierda el pleito legal. Juana no es una empresa ni un personaje público, no tiene otro pleito que ganar que el de conservar a sus hijos y en ese debieron centrarse desde el principio.

No, Juana no está en mi casa ni en la de la mayoría de vosotros. Juana está sola ante la realidad y ante su destino y sólo puedo desearle que alguien con sororidad, cabeza y empatía le explique cuál es su verdadera situación y la convenza de lo que más le conviene. Por ella y por sus hijos. Qué queréis, soy de contar las verdades aunque no sean populares.

sábado, 5 de agosto de 2017

#hemeroteca #justicia | María Naredo, jurista: "El caso de Juana Rivas muestra cómo la justicia prioriza el derecho de los padres sobre el de los menores"

Imagen: El Diario
María Naredo, jurista: "El caso de Juana Rivas muestra cómo la justicia prioriza el derecho de los padres sobre el de los menores".
María Naredo, jurista especializada en violencia machista, analiza los fallos del sistema en la protección de los hijos e hijas de las mujeres víctimas. "La presunción de que él es una mala influencia es errónea, pero también lo es la contraria, que es exactamente la que se está dando". "El grueso de la batalla de la violencia machista se está trasladando de los juzgados de lo penal a los de lo civil, donde se deciden las medidas de visitas y custodias".
Marta Borraz | El Diario, 2017-08-05
http://www.eldiario.es/sociedad/Juana-Rivas-refleja-justicia-prioriza_0_672282898.html

Juana Rivas sigue en paradero desconocido en medio de un periplo judicial con el anuncio de la Fiscalía como último capítulo. El Ministerio Público se opone a la cuestión que quiere anular la sentencia que devuelve a los menores con su padre, condenado en 2009. Un fallo que, para la jurista experta en violencia machista y derechos humanos, María Naredo, entronca con "una ideología intocable para el patriarcado según la cual la violencia machista no impacta en los menores".

Desde 2015 la ley dice lo contrario y considera a los niños y niñas víctimas directas, pero "aunque en los últimos años la normativa ha avanzado mucho, su aplicación práctica no ha variado tanto como debería", prosigue Naredo, que ha sido nombrada recientemente directora de prevención y atención frente a la violencia de género del Área de Gobierno de políticas de género y diversidad del Ayuntamiento de Madrid.

¿Qué ha fallado con Juana Rivas?

Lo que ha fallado es que una vez que el condenado cumple la pena, la justicia vuelve a la ficción de que es un buen padre. El sistema falla en tomar este precepto como punto de partida, cuando debe serlo la escucha de los menores y la investigación. Partimos de una base ideológica según la cual, en la gran mayoría de casos, la justicia sigue entendiendo de forma casi automática que se puede ser un maltratador y un buen padre a la vez.

Un hombre que ya ha cumplido condena, ¿nunca puede volver a ser una figura de referencia para sus hijos e hijas? ¿No es un principio contrario a la justicia restaurativa?

Precisamente al tener esta base ideológica de la que hablamos, la justicia no entiende que se tenga que poner la lupa en la transformación de estas personas. Y es indispensable porque, si no, una vez que se rompe la pareja continúa el maltrato a través de los hijos e hijas.

Para que vuelva a convertirse en una figura de referencia hay dos elementos fundamentales que no se están dando: por un lado, que los padres decidan cambiar, que reconozcan la culpa, que la justicia siente las bases de la reinserción. Por otro lado, es fundamental la escucha de los menores. Qué opinan. Cómo se sienten y qué quieren. Un punto en el que, de nuevo, la justicia falla de manera importante.

¿Qué revela el caso?

Refleja que la justicia suele priorizar el derecho de los padres sobre el de los menores, que sigue siendo un derecho intocable aunque los niños y niñas corran riesgo. Revela que el sistema está ciego a los impactos de la violencia machista. La respuesta no puede ser "cumplida la condena, las relaciones paternofiliales vuelven a su punto de partida". No es así. El sistema debe ser capaz de acreditar cuál ha sido el daño que ha provocado ese hombre en la mujer y en los menores y, a partir de ahí, decidir.

¿Deben estar con Juana?

Nadie dice que esos niños tengan que estar con Juana porque es Juana. No es esa la cuestión. No debe haber una presunción a favor de ella, pero tampoco en contra. La presunción de que él es una mala influencia es errónea, pero también lo es la contraria, que es exactamente la que se está dando porque no se investiga. Si estamos hablando de que esos niños pueden estar expuestos a un riesgo, se debe investigar hasta el último detalle, con rigor, formación y las debidas metodologías.

¿Por qué suele darse esa presunción?

En primer lugar porque la aplicación de las normas está viciada por la ideología que contempla como absoluto el derecho de los padres con sus hijos e hijas. Un presupuesto que hay que poner patas arriba y cuestionar desde el principio cuando hablamos de violencia machista. Sin embargo, el derecho de este hombre y de los niños y niñas a la relación paternofilial es un derecho relativo que se deberá ejercer solo si beneficia a los niños y a las niñas. El que sí es absoluto y debe ejercerse siempre es el derecho a que los menores sean protegidos.

¿Cómo lograr que este sea el precepto inicial?

Teniendo en cuenta que cuando se habla de interés superior del menor, no nos estamos refiriendo solo a que es un principio más o menos teórico, si no una regla de procedimiento. Los menores no son meros objetos de protección de los adultos, son titulares de derechos. ¿Cómo es posible que la justicia siga obligando a un modelo de relación que a los niños o niñas no les beneficia? ¿Por qué ahora resulta que, sin ningún tipo de prueba, se convierte en un buen padre?

Se logra reflejando en las resoluciones judiciales cuáles son los intereses y derechos que pondera el juzgador y en base a qué decide una cosa u otra ante situaciones de menores que no quieren relacionarse con su padre, que fue maltratador y el juzgado les está obligando. Algo que no se ha hecho con Juana Rivas.

¿Se suele tener en cuenta el derecho de los menores a ser escuchados?

No, tampoco a considerar importante lo que dicen. En el caso de Juana Rivas, la psicóloga no escuchó al más pequeño por su corta edad, pero este derecho no tiene un límite por debajo, lo ha dicho el Comité de los Derechos del Niño. Los Estados tienen la misma obligación de escuchar a unos que a otros y cuando un tribunal no lo hace, está contraviniendo la normativa. Aunque no hablen el lenguaje adulto, deben aplicarse las herramientas y metodologías adecuadas. De hecho, España fue condenada en 2016 por Estrasburgo por no haber escuchado a una menor en un proceso similar.

Una vez escuchados, entra el cómo se interpreta la información obtenida. Y ahí está la regla del interés superior del menor: ¿qué se ha puesto en la balanza en el caso de Juana para decidir lo contrario frente a estas declaraciones? Se debe argumentar.

¿Por qué vemos últimamente tantos casos en los que más allá del propio maltrato, la clave está en las medidas paternofiliales?

Porque ahora mismo el grueso de la batalla de la violencia machista se está trasladando de los juzgados de lo penal a los juzgados de lo civil, donde se deciden estas medidas con los hijos. Esto está haciendo que sean más instrumentalizados y mantiene a las mujeres enfangadas en procesos que son violencia judicial contra ellas. Lo civil permite de manera indefinida litigar para cambiar las medidas y eso hacen los agresores. Y lo hacen, además, en un tipo de juzgados donde no tienen para nada perdida la batalla porque no hay formación en violencia machista.

martes, 25 de julio de 2017

#hemeroteca #justicia | Una mujer se niega a entregar a sus hijos al padre por orden judicial

Imagen: El País / Juana Rivas en la concentración de Maracena, 2017-07-25
Una mujer se niega a entregar a sus hijos al padre por orden judicial.
La madre rechaza que los niños vuelvan a Italia, de donde se los llevó sin permiso.
El País, 2017-07-25
https://elpais.com/ccaa/2017/07/25/andalucia/1501011105_067809.html

Juana Rivas, la mujer a la que un Juzgado de Granada ha obligado a devolver mañana a sus dos hijos, de 3 y 11 años, a su padre, al que denunció por malos tratos el año pasado y que ya fue condenado por un delito de lesiones en el ámbito familiar en 2009, ha asegurado hoy que no le entregará a los niños.

Esta vecina de Maracena (Granada) ha comparecido junto a la responsable del área de Igualdad del centro de la mujer de este municipio, Francisca Granados, quien, por su parte, ha asegurado que agotarán todas las posibilidades contra la resolución judicial que ordena a la madre a entregar a sus hijos en un punto de encuentro familiar, y frente a la que han presentado un recurso de reposición.

Según Granados, que también se ha puesto en contacto con el Defensor del Pueblo Andaluz, "la justicia y la legalidad no siempre van de la mano", y el caso de Juana Rivas, en el que ha habido a su juicio "demasiados despropósitos", está plagado de "ignorancia e irresponsabilidad intolerables" por parte de la judicatura.

Juana Rivas, por su parte, ha asegurado que es "peligroso" que los niños vivan con su padre: "Tengo esperanza, creo en los milagros y hay gente que nos puede ayudar", ha dicho emocionada en rueda de prensa.

Tras una condena en 2009 por un delito de lesiones en el ámbito familiar, esta mujer volvió a denunciar a su pareja por malos tratos en julio de 2016, después de regresar de la pequeña isla italiana de Carloforte en la que vivía con el padre de sus dos hijos, tras estar sometida supuestamente a una situación de violencia psicológica y física.

Esta última denuncia por violencia de género presentada hace ahora más de un año contra su expareja, ha informado Granados, sigue "a la espera de ser traducida" para ser enviada a Italia.

Versión del padre
El abogado Adolfo Alonso, que representa al padre italiano que ha logrado que un Juzgado de Granada ordene a la madre de sus hijos -que lo denunció por maltrato- la restitución de los dos menores, ha denunciado hoy la "instrumentalización" de lo que considera un secuestro y no un caso de violencia machista.

En declaraciones a Efe, el letrado ha lamentado la "campaña de desprestigio" hacia su cliente y ha asegurado que toda la actuación judicial seguida ha pretendido siempre "hacer las cosas lo mejor posible para los menores", sin exponer la figura de estos a la opinión pública y respetando su intimidad e historia personal.

En su opinión, existe una "manipulación" de los hechos y se omite que el proceso seguido para lograr la restitución de los menores con su padre en Italia ha contado con todas las garantías judiciales.

"Se pretende cercenar al Poder Judicial con movilizaciones sociales", ha sentenciado Alonso, quien a su vez ha mostrado su respeto absoluto a los derechos fundamentales del padre, de la madre y de los propios menores.

Según este abogado, el asunto no puede "desplazarse" hacía un supuesto caso de violencia contra la mujer y olvidarse el secuestro de menores llevado a cabo "voluntariamente" por la madre, con desprecio de la figura paterna y de sus derechos.

El representante del padre italiano ha recordado asimismo que la mujer, Juana Rivas, vecina de Maracena (Granada), puede ejercer sus derechos en Italia "con todas las garantías" respecto a la custodia de sus hijos, dado que cualquier juez de la Unión Europea protegerá los intereses de los menores.

El abogado ha recordado que, tanto un Juzgado de Primera Instancia como luego un órgano colegiado como la Audiencia de Granada, han acordado que la restitución no supondría -ni está acreditado- que los menores quedaran expuestos a peligro físico o psíquico grave, ni a una situación intolerable.

"No hay un solo detalle que implique que mi cliente haya sido un mal padre para sus hijos. Estamos ante un Estado que cumple sus tratados internacionales", ha indicado el letrado, quien ha insistido en la instrumentalización de una condena por lesiones en el ámbito familiar al padre que se produjo en 2009.

Y TAMBIÉN…
Juana Rivas, la madre que tiene que entregar a sus hijos, deja el pueblo.
Se encuentra en paradero desconocido para evitar darle los menores a su padre.
Javier Arroyo | El País, 2017-07-26