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martes, 9 de febrero de 2021

#hemeroteca #educacion #igualdad | Patios igualitarios frente al ‘futbolcentrismo’: así debería ser el recreo escolar

Imagen: El País

Patios igualitarios frente al ‘futbolcentrismo’: así debería ser el recreo escolar.

En estos espacios de ocio y actividad física suele reinar el fútbol. Esto implica que aquella parte del alumnado a la que se le da bien este deporte, se suele sentir más dueña de dichas zonas que el resto.
Rocío Niebla | De mamas & de papas, El País, 2021-02-09
https://elpais.com/mamas-papas/2021-02-09/patios-igualitarios-frente-al-futbolcentrismo-asi-deberia-ser-el-recreo-escolar.html 

El recreo es el tiempo y espacio para el aspecto lúdico, que no por ser juego es excluyente al aspecto pedagógico. En el recreo no solo se descansa, cuestión imprescindible para tener un proceso de enseñanza de calidad, sino también, como considera uno de los grandes padres de la psicología del desarrollo, Jean Piaget, el juego permite directamente aprender: “Los niños y niñas no juegan para aprender, pero aprenden porque juegan”. En el patio los niños y las niñas desarrollan también sus habilidades sociales, como la empatía, el diálogo y el afecto. El juego en el recreo es ideal para el imaginario y la creatividad: montan y desmontan las reglas, desempeñan personajes y roles, negocian y se ponen de acuerdo, surgen conflictos y sus formas de arreglo, y sobre todo, se acciona de manera colectiva.

Sandra Molines es profesora de Florida Universitària y miembro de la Asociación por la Coeducación y considera que el patio también es currículum. “Los aprendizajes y competencias que allí se practican son muy importantes. Las interacciones y relaciones que se producen son muy valoradas por parte de las niñas y los niños. La supuesta libertad del alumnado a la hora de elegir un juego puede constituir una falacia si en el patio existen unos usos de poder y sumisión que se practican diariamente”, afirma la profesora. El patio podría ser la mejor de las aulas del cole, pero para ello se debería educar en esos espacios. “Es fundamental que el equipo directivo y el profesorado del centro tengan formación en coeducación. Cuando no se educa conscientemente en la igualdad, se educa inconscientemente en la desigualdad. La formación es la herramienta necesaria para poder detectar el sexismo en las escuelas”, afirma Sandra Molines.

Pero ¿cómo son estos espacios?, ¿quién domina el terreno?, ¿dónde están las niñas?, ¿qué hacen los niños? Equal Saree es la asociación de tres arquitectas expertas en género, que desde 2010 están repensando los espacios y las ciudades desde el feminismo y la participación comunitaria. Dafne Saldaña es una de ellas: “Si observamos un patio durante el recreo generalmente encontramos una actividad protagonista, realizada por un grupo dominante y que ocupa el espacio privilegiado: los niños mayores que juegan al fútbol. En general las niñas, y también los niños que prefieren otras modalidades de juego o que no encajan en el modelo hegemónico, quedan relegadas a los espacios periféricos, con menos opciones de juego. Una de las problemáticas identificadas mayoritariamente por el profesorado es la segregación por géneros en los juegos (niños y niñas no juegan juntos) y el sedentarismo de la mayoría de niñas que charlan y pasean alrededor de la pista, con consecuencias negativas para su salud, su autoestima y su desarrollo físico y cognitivo. Una gran parte del alumnado no encuentra alternativas de juego activo, ya que generalmente no existen propuestas más allá de los deportes competitivos”.

Sandra Molines afirma que los patios escolares suelen ser futbolcentristas. Esto implica que aquella parte del alumnado a la que le gusta practicar y se le da bien este deporte, se suele sentir más dueña de dichas zonas que el resto. “Las pistas de futbol y de básquet podrían ser pistas multideportivas, pero habitualmente se tiende a conceder el privilegio del juego a ese único deporte, favoreciendo, de este modo, a un reducido número de alumnado, por lo general a los chicos. Nunca he visto un patio que concediese la misma cantidad de espacios a las actividades estereotipadamente masculinas que a las estereotipadamente femeninas. Alrededor del 50% del alumnado son niñas, pero pocas veces se tienen en cuenta sus intereses, gustos o preferencias. Nos confundimos pensando que la igualdad implica facilitar a las niñas que puedan jugar a los juegos típicos de niños; por ello, la propuesta a la inversa pocas veces se plantea. Pero no solo son ellas, también hay muchos chicos a los que no les gustan este tipo de actividades y cuya socialización se ve afectada negativamente al no participar de las mismas. Por todo esto, decimos que las dinámicas de los patios son, en muchas ocasiones, androcentristas y machistas”.

Sandra Molines considera, tras la realización de un diagnóstico riguroso del uso y ocupación de los espacios, que es muy habitual encontrar a las niñas, y a una parte de niños también, ocupando los márgenes del patio, sin dotación alguna de recursos y jugando a todo aquello que no interfiere nunca en el desarrollo de las partidas centrales de los patios. “Tampoco suelen reclamar nada distinto, puesto que han aceptado e interiorizado que esas son las normas existentes. Si preguntamos y problematizamos la situación del patio con el alumnado, observaremos que tienen muchas cosas que decir y que el estatus de determinados juegos y actividades tampoco les satisface”.

Dafne Saldaña nos cuenta que los patios igualitarios serían espacios con una distribución no jerárquica y más equitativa entre las diferentes actividades, ofreciendo espacios de relación, de intimidad, de creatividad y varias modalidades de juego activo y de movimiento para dar respuesta a las preferencias de un alumnado plural y fomentar un juego más compartido entre niños y niñas, más cooperativo y menos estereotipado. Patios que fomenten la relación con la naturaleza y con el entorno, adaptados a la climatología local para poder ser utilizados confortablemente a lo largo del curso escolar. Para Sandra Molines podrían disponer de espacios para el juego tranquilo, como pintar, cantar, juego simbólico e imaginativo, música, lectura, juegos de mesa, etc. También podría tener espacios para el juego activo, como correr, patinar, ir en bici, practicar colpbol, bailar, ping-pong, rocódromos, bádminton, etc. Y, por supuesto, zonas en las que el alumnado pudiese disfrutar del contacto con la naturaleza. La propuesta de juegos podría estar pensada para que fomentase la convivencia más que la segregación. Un patio en donde las diferencias y preferencias individuales fuesen más importantes que las diferencias de género y en donde todo el mundo tuviese su lugar.

“La escuela no es el único ámbito donde se transmiten los valores sociales, pero, dado la cantidad de tiempo que las criaturas pasan en este lugar, no podemos desperdiciar su gran potencial como activador de cambios. Una educación que integre la dimensión espacial desde una perspectiva feminista es imprescindible para comprender cómo se articulan las desigualdades de género y tener herramientas para prevenirlas y evitar que se sigan reproduciendo en los diferentes ámbitos de la vida”, concluye Dafne Saldaña.

sábado, 8 de junio de 2019

#hemeroteca #educacion #igualdad | Patios feministas contra el monopolio del fútbol: así cambia el recreo cuando niños y niñas pueden jugar a más cosas

Imagen: El Diario
Patios feministas contra el monopolio del fútbol: así cambia el recreo cuando niños y niñas pueden jugar a más cosas.
Ofrecen su testimonio varios colegios que han modificado sus patios para diversificar el uso y ofrecer opciones más allá del fútbol, que suele ocupar un espacio privilegiado y ser practicado por niños. El despacho de arquitectura Equal Saree ha elaborado una guía que sistematiza el proceso y que enumera entre los efectos la reducción de la conflictividad o un descenso de la segregación por género de los juegos. "Los niños o niñas que jugaban solos o se quedaban arrinconados ahora juegan más con otros", explica la directora del CEIP Enric Soler i Godes de Castellón.
Marta Borraz | El Diario, 2019-06-08
https://www.eldiario.es/sociedad/Patios-feministas-monopolio-futbol-cambia_0_907459365.html

Cada vez son más los colegios que han empezado a pensar sus patios como espacios marcados por el género. La disposición más habitual suele consistir en una gran pista dominada por la actividad estrella de los recreos, el fútbol, practicado en su mayoría por niños y casi siempre los de más edad. Las niñas y aquellos a los que no les gusta o que no dan la talla a ojos del resto suelen acabar en las periferias, donde no suele haber mucho mobiliario ni recursos. Es el diagnóstico del que parten los centros educativos que en los últimos años han iniciado procesos de remodelación de los patios. Aquellos que los han culminado ya están experimentando los efectos.

Es el caso del CEIP Enric Soler i Godes de Castellón, que comenzó en 2016 a darle la vuelta a su patio como parte de un proyecto de coeducación iniciado por el Ayuntamiento. El primer paso fue observar el espacio y cómo lo utilizaba el alumnado. "Nos pusimos a mirar cómo jugaban ellas y ellos. El 80% lo ocupaba la pista y las niñas solían quedarse arrinconadas. Lo veíamos como algo normal. A ellas las animábamos a jugar al fútbol, pero esto fue una mirada nueva, nunca lo habíamos pensado", afirma la directora del centro, Merche Fernández.

Lo mismo concluyó la comunidad educativa del CEIP Nuestra Señora de La Paloma, en el barrio madrileño de La Latina, al poner fin a la primera fase del proceso. Su directora, Belén González, explica cómo a medida que el alumnado iba subiendo de curso, las actividades en el recreo se segregaban cada vez más por género y los más mayores solían dominar el espacio. Si el resto se metía en el juego, se enfadaban con ellos. "Uno de los problemas evidentes era que cuando volvían del patio, muchos estaban cabreados por el fútbol. Que si me ha hecho falta, que si fue fuera, que si el gol no valía...", cuenta.

Este tipo de modificaciones se enmarcan en proyectos de remodelación de los patios con perspectiva de género y parten del análisis del espacio que propone el urbanismo feminista y la coeducación. Su objetivo no es acabar con los juegos de pelota, sino diversificar el uso de los patios para que sean más inclusivos –no solo teniendo en cuenta el género, también la edad y otras diversidades– y fomenten otro tipo de actividades. La idea es "propiciar que pasen cosas más allá del fútbol", resume el concejal de Educación del Ayuntamiento de Castellón, Enric Porcar. El proceso cuenta con varias fases y culmina con la construcción de alternativas, entre ellas, espacios de reunión, de naturaleza o para potenciar habilidades físicas diferentes como saltar, trepar, hacer equilibrios o bailar.

Más convivencia y menos segregación
Partiendo de esta premisa, el CEIP Enric Soler i Godes ha pasado de tener dos pistas de cemento y un pequeño jardín a contar con distintas zonas y mucho color en las paredes y en el mobiliario. Ahora el espacio tiene un rocódromo, un huerto, una cabaña de madera, columpios, zonas de encuentro con sombra y mesas de picnic, rampas o una zona de arte y creatividad. Por su parte, La Paloma, que se embarcó en este proyecto de la mano de Red de Patios – formada por la cooperativa Pandora Mirabilia, Collectiu punt 6 y PEZ Arquitectos–, cuenta dos años después con un huerto, casetas, pizarras, zonas para merendar, jardineras, un módulo de cocina, un rocódromo o lianas para que los niños y niñas se cuelguen.

Ambos centros públicos ya están comprobando cómo cambian los recreos desde que sus patios ofertan un amplio abanico de posibilidades, tal y como corrobora el despacho de arquitectura Equal Saree, que ha dirigido la reconversión de cinco colegios de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). El estudio acaba de editar una guía metodológica en la que sintentiza el proceso para que otros centros sigan el ejemplo y, entre otras cosas, pone el foco en los efectos beneficiosos que conlleva esta intervención.

Así, enumera, entre otros, el aumento de la actividad física de las niñas y de niños que habitualmente no juegan al fútbol y que pasan a contar con otras opciones de movilidad, el fomento de las actividades creativas o la mejora de la convivencia y reducción de los conflictos. Además, ha comprobado que se da un incremento de la interacción entre niños y niñas, de forma que los juegos pasan a ser más compartidos y menos segregados por género, y una mayor equidad en la proporción del espacio ocupada y en la visibilidad de unos y otras, cita la guía.

"Hemos podido observar que los niños y niñas que jugaban solos o se quedaban arrinconados ahora juegan más con otros compañeros porque buscan una de las múltiples propuestas y casi siempre hay alguien", cuenta Fernández, directora del CEIP Enric Soler i Godes. Muchos de estos centros acompañan las obras con algún tipo de regulación del fútbol en el recreo. Por ejemplo, en La Paloma cada curso puede jugar un día a la semana.

Así, explica González, su directora, más niñas han comenzado a practicarlo porque al haberlo dividido por edades, no hay diferencias significativas que desanimen a participar. No obstante, ambos centros coinciden en que la diversidad de actividades ha fomentado el uso múltiple del patio y el juego está más repartido. "Ya no hay tanta separación de juegos de niños y niñas, se nota que está mucho más equilibrado porque hemos dado respuesta intereses diversos", concluye González.

Una comunidad educativa más unida
Más allá de los efectos a la hora de jugar, los procesos de transformación de los patios suelen estrechar los lazos entre los miembros de la comunidad educativa, puesto que se hacen en colaboración con toda la comunidad educativa. De hecho, una de las primeras fases es recibir propuestas tanto de los niños y niñas como de las familias y del claustro de profesores. "Son procesos que fomentan las relaciones entre todas las partes, que es algo muy bonito y muy interesante. Además es una forma de integrar el trabajo en equipo y la toma de decisiones colectiva", explica Pablo Chamorro, padre de dos niños de ocho y cinco años que asisten al colegio San Miguel Arcángel, situado en Moralzarzal (Madrid).

El centro de este pueblo madrileño de la Sierra de Guadarrama ha comenzado ahora a modificar el patio en términos similares a los otros dos colegios. Chamorro ya tiene experiencia porque estuvo inmerso en el proceso que llevó a cabo el CEIP Nuestra Señora de La Paloma, donde acudían antes sus hijos. "Espero que esto se extienda lo máximo posible", aspira.

Este tipo de proyectos parten de la premisa de que el patio, donde según el informe Los patios de las escuelas: espacios de oportunidades educativas, el alumnado pasa unas 525 horas al año, es algo más que un lugar en el que pasar el recreo. Siguiendo el hilo del urbanismo con perspectiva de género, que detalla la relación que existe entre cómo está conformado el espacio y la desigualdad entre hombres y mujeres, el despacho Equal Saree ha querido poner el foco en los patios de los colegios. "Es el primer espacio público de la infancia en el que los niños y niñas aprenden a relacionarse con normas menos rígidas que en las aulas. En este lugar de mayor libertad podemos percibir mejor la reproducción de roles", describe Dafne Saldaña, una de las integrantes del estudio.

Así, la tradicional disposición de los patios y su diseño arquitectónico habitual, prosigue la arquitecta, "refuerza la desigualdad", puesto que "da protagonismo a una única actividad, normalmente el fúbtol, que se asocia a la masculinidad. Y no porque las niñas no puedan jugar, sino porque socialmente se les anima menos", aclara.

En su opinión, la conformación de los patios no se ha hecho pensando en otros tipos de actividades, muchas de las que realizan las niñas en los recreos, lo que, lejos de parecer algo solo simbólico, influirá en los menores a lo largo de su vida. "Como cualquier otro espacio, el patio transmite mensajes que son aprendizajes invisibles: que hay unas actividades más importantes que otras y unos grupos sociales que pueden ocupar espacios privilegiados y otros se quedan en los márgenes".

sábado, 2 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo #urbanismo | Transformar la ciudad con mirada feminista

Imagen: La Vanguardia / Ptoyecto de Equal Saree para plaça d'en Baró en Santa Coloma de Gramanet
Transformar la ciudad con mirada feminista.
La remodelación de una plaza en desuso y la creación de un espacio para que las mujeres pueden emprender negocios centran la acciones del consistorio.
Montse López | La Vanguardia, 2019-02-02
https://www.lavanguardia.com/local/barcelones-nord/20190202/454215125273/arquitectura-mirada-feminista-ciudad-santa-coloma.html

Santa Coloma de Gramenet ha apostado por integrar una mirada feminista al municipio. No solo con el apoyo a entidades de mujeres o a la lucha contra la violencia de género. También en el urbanismo de la ciudad. Quiere dejar atrás calles, plazas y edificios que no han tenido en cuenta quienes son los que los van a pisar. Con la colaboración de las arquitectas de Equal Saree, el Ayuntamiento de Santa Coloma transformará una plaza con un diseño que ha sido creado después de escuchar a quienes la usarán: los más pequeños.

Con esta propuesta nacía ‘Fem dissabte a la Plaça d’en Baró’, un proceso de transformación urbana donde se incluye la perspectiva feminista y de la infancia. El proyecto ponía en el centro a niños de entre 6 y 12 años para crear un “espacio específico adaptado a las necesidades de los niños con edades intermedias integrando a la comunidad educativa y a las familias”, afirma Dafne Saldaña, de Equal Saree.

El proyecto se ha realizado en dos etapas. La primera, en la propia plaza, ha servido para hacer una diagnosis colectiva del espacio y definir criterios para nuevos usos y la convivencia de diferentes actividades. Estas jornadas participativas tuvieron lugar en noviembre de 2016. “Ha sido una experiencia de participación inclusiva donde ha primado la cooperación y la intergeneracionalidad en la toma de decisiones”, asegura Helena Cardona, otra de las arquitectas de Equal Saree.

La importancia de esta participación surge de la necesidad de crear un espacio público adecuado a aquellos que lo van a usar. “Es una plaza cercana a una escuela que no se usa, tiene zonas duras, queda escondida y hay arbustos que dificultan la visibilidad”, detalla Zaida Muxí, directora de urbanismo del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet.

Estos proyectos nacen después de analizar que no se tiene en cuenta al rol “cuidador” de la mujer en el urbanismo de la ciudad. “Si vas con una persona mayor en una ciudad donde tienes un semáforo cada 600 metros y poco tiempo para cruzar, es todo más difícil, ya que está pensado para aquellos que van en coche”, pone como ejemplo Muxí. “En Santa Coloma se tiene mucho en cuenta, por ejemplo, la colocación de los bancos en las calles porque se entiende como un elemento de autonomía”, explica la directora de urbanismo, “si hay bancos, una persona mayor podrá llegar más lejos porque tendrá elementos donde descansar, son detalles que hay que tener en cuenta”.

La segunda etapa del proyecto de la Plaça d’en Baró (en mayo de 2017) se ha realizado en la escuela Torre Balldovina -cercana a la plaza- implicando al alumnado de quinto de primaria en la generación de propuestas para el diseño. “Finalmente hemos desarrollado un proyecto técnico que recoge todas las ideas del proceso y ha sido validado por los niños y niñas participantes”, detalla Julia Goula de Equal Saree. “El enfoque feminista ha sido importante en el diseño y desarrollo del proceso participativo, integrando valores como la co-responsabilidad, el respeto a las diversidades y la igualdad de género”, añade.

El resultado del proceso es “una plaza permeable y abierta al barrio, con diversidad de espacios y usos para cubrir las necesidades de las diferentes personas usuarias”, afirma Dafne Saldaña. “Su esencia alegre y colorista, los espacios que permitirán cruzarla, el tipo de juegos escogidos, los árboles, los materiales, son pequeñas decisiones que le dan un carácter único a la plaza”, añade la arquitecta.

“Tendrá una mejor visibilidad y los coches solo pasarán para acceder a los aparcamientos privados”, detalla la directora de urbanismo. Muxí recuerda que ahora la plaza solo la usan los chicos que juegan al balón “porque no hay más oferta que jugar con una pelota o sentarse en un banco”. “El uso será diferente porque los vecinos se sentirán bien en este lugar”, añade Muxí. Las obras de la Plaça d’en Baró empezarán el próximo mes de febrero.

Otro de los proyectos que el Ayuntamiento de Santa Coloma tiene en marcha con esta perspectiva es la reconversión de la antigua fábrica CIBA en un centro de recursos para las mujeres. “Es un proyecto pionero en el estado”, asegura Muxí. Se invertirán 2,9 millones de euros para transformar 6.000 metros cuadrados en nuevas instalaciones y servicios.

“Estará enfocada a las mujeres pero no será solo para ellas”, detalla la directora de urbanismo. El proyecto quiere potenciar el acceso y la igualdad de oportunidades de las mujeres del municipio. “Las mujeres están en peores condiciones, trabajaremos para que los cuidados puedan transformarse en un empleo remunerado”, apunta Muxí. Esta es una de las ideas pero también aquellas relacionadas con las tecnologías de la información.

Precisamente por ser un espacio pensado para las mujeres, se tendrán en cuenta la creación de elementos como una ludoteca para que puedan ir con niños. “Las mujeres tienen dificultades de conciliación y para emprender negocios”, afirma Muxí, por lo que “este espacio quiere atraer mujeres con capacidades diversas para tejer proyectos”.

“La arquitectura es una herramienta clave para la democratización del uso de las ciudades y tiene un papel fundamental en garantizar la calidad de vida de la ciudadanía”, dicen las arquitectas de Equal Saree. “En definitiva, queremos ciudades inclusivas que consideren y den respuesta a las necesidades de la vida cotidiana”, añaden Helena, Julia y Dafne. Tres chicas arquitectas que han desarrollado procesos con mirada feminista en varios municipios de Catalunya y en países como Marruecos o la India.