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miércoles, 16 de abril de 2025

#hemeroteca #gais #cofradias | "Mariquitas capillitas": así es el documental que se mete dentro de la comunidad LGTBI en la Semana Santa de Sevilla

Los 'chillaores' a la Virgen de los Dolores en Sevilla //

"Mariquitas capillitas": así es el documental que se mete dentro de la comunidad LGTBI en la Semana Santa de Sevilla

Los 'chillaores' son la pieza más escandalosa de la Semana Santa... pero no tienen nada de nuevo
John Tones | Xataka, 2025-04-16
https://www.xataka.com/magnet/mariquitas-capillitas-como-comunidad-lgbti-sevilla-vive-pasion-semana-santa-dentro 

En 2019 se viralizó un vídeo que mostraba a un grupo de jóvenes vitoreando a la Virgen de los Dolores en una procesión de la Semana Santa de Sevilla. Lo entregado de los piropos ("¡Reina del Martes Santo!", "¡El barrio entero pa ti!") y el tono con el que éstos se lanzaban desató todo tipo de comentarios, muchos de ellos abiertamente homófobos y, sobre todo, plumófobos. En cualquier caso, no sorprendieron a quienes están habituados a la Semana Santa de la capital andaluza y a su íntima relación entre el fervor católico y la personalísima militancia LGTBI de muchos de los devotos de las imágenes.

A chillar, joven. En realidad, el fenómeno de los "chillaores", como se conoce a estos jóvenes, no tiene nada de nuevo, como creen algunos guardianes de las esencias de la Semana Santa (aunque es cierto que es ahora cuando la Iglesia se ha mostrado a favor de "cortar los histerismos"). Por ejemplo, en 1916, Eugenio Noel ya documentaba frases como "Esta Virgen se pasa por la entrepierna a todas las vírgenes de Sevilla" gritadas al paso de la Esperanza Macarena.

Barrios humildes. Estos vítores tenían en su día mucho de reivindicación social, ya que tanto el barrio de Triana como la Macarena eran zonas populares que engalanaban a sus vírgenes como desafío a la aristocracia de las procesiones centrales. Ahí tenían sentido los gritos con un punto corrosivo, intolerable para el poder central (y eclesiástico). Hoy Sevilla es una ciudad muy distinta, pero las costumbres florecen de nuevo: Noel hablaba de cómo en la Madrugá "la catedral no se cierra, las tabernas tampoco, y la vida de los prostíbulos es más activa que nunca". La Semana Santa es una actividad performativa, tanto si se opta por el amaneramiento como por la sobriedad extrema.

"¡Dolores guapa!". De esto se dio cuenta Jesús Pascual cuando vio el vídeo viral. Comenzó a indagar en el fuerte componente LGTBI de la Semana Santa de sevilla y lo plasmó en un documental titulado como el grito que lanzaban los ‘chillaores’ del vídeo, y que se puede ver en Filmin y Prime Video. El resultado es una amalgama de influencias que dejan clara la naturaleza popular de la Semana Santa en Sevilla y cómo los símbolos pueden ser reinterpretados sin que pierdan nada de su significado original. A la vez paradójicamente corrosivo y tradicional, '¡Dolores guapa!' es revelador sobre todo cuando los autodenominados "mariquitas capillitas" hablan de la tradición de los pasos y los costaleros como terreno abonado para el sentir gay.

Dos formas de verlo. En ¡Dolores guapa! se dice que "hay dos religiones: la de Roma y la de Sevilla". Se hace referencia así al catolicismo y a las múltiples formas de entender su iconografía, donde la Virgen María, pura feminidad y símbolo maternal, es a la vez símbolo pío y diva a la que vestir como a una folclórica (otro entorno eminentemente andaluz que los gays han hecho suyo, pese a la oposición tradicionalmente homófoba de la Iglesia y la España más inmovilista).

Rodríguez Ojeda, referente. En el documental se menciona, como referente imprescindible, al bordador Juan Manuel Rodríguez Ojeda, homosexual reconocido que revolucionó la Semana Santa a finales del XIX. Entre sus obras esenciales están el manto de la Virgen de la Macarena (que fue revolucionario en su día, por distanciarse de los mantos más sobrios vistos hasta ese momento) o los trajes de la Centuria Romana, que decoró con plumas y leotardos. Este colorido y preciosismo hicieron mucho por inyectar de una inaudita sensibilidad ‘queer’ a la Semana Santa de Sevilla. De hecho, con él se estableció un prototipo de participación gay en labores artísticas, de joyeros a vestidores de vírgenes.

Su doble moral, gracias. Aunque esta presencia homosexual es abierta y reconocida, en muchos casos declarada, no deja de haber cierta tensión: la integración está ahí, pero el señalamiento también: la Iglesia exige comportamientos "morales" a homosexuales y divorciados. Los gritos a la Virgen son así una forma de reivindicación de una realidad que, por la presencia de la Iglesia, no puede ser oficial: una vez más, como pasó antes en el cine y en la música, la sensibilidad camp sirve como declaración de intenciones (y como construcción de un entorno familiar alternativo ante el rechazo del propio).

Nuevos tiempos para el barroco. En los últimos tiempos, han surgido nuevos artistas y movimientos que reivindican esta realidad. Carlos Carvento fusiona mantillas sevillanas con actitudes de ‘drag queen’; colectivos como Proyecto Palio luchan por la visibilidad trans en las cofradías; y finalmente, escándalos como el del cartel de la Semana Santa de 2024 de Salustiano García, que cuestionó la iconografía de Cristo, abren debates que ayudan a visibilizar una lucha de estéticas y voluntades que lleva años burbujeando dentro de las cofradías.

viernes, 29 de marzo de 2024

#hemeroteca #mujeres #cofradias | La mujer en la Semana Santa: ¿una cuestión pendiente?

Mantillas en la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cañido, en Córdoba //

La mujer en la Semana Santa: ¿una cuestión pendiente?

Muchas cofradías mantienen restricciones que excluyen a las mujeres de los roles más importantes de esta fiesta tradicional, como los puestos de mando, relegándolas a un segundo plano.
Laura Cuesta | Público, 2024-03-29
https://www.publico.es/uwu/cultura/la-mujer-en-la-semana-santa-una-cuestion-pendiente/

En 2018, la directora Marta Díaz de Lope irrumpió en la industria con ‘Mi querida cofradía’. En su ópera prima, inspirada por la Semana Santa de su Ronda natal (ciudad en la que también se ambienta la película), la cineasta quiso poner en evidencia el machismo que todavía persiste en el mundo de la Semana Santa. La película cuenta la historia de Carmen (Gloria Muñoz), una mujer católica que quiere ser Hermana mayor de su cofradía. La protagonista no lo tiene nada fácil, pues debe enfrentarse a una hermandad misógina y repleta de hombres que pone piedras en su camino.

El largometraje lanza un mensaje de empoderamiento y reivindica el lugar que debería poder ocupar la mujer, históricamente relegada a un segundo plano ya no solo en esta fiesta religiosa, sino en la Iglesia católica en sí. Más allá de la ficción creada por Díaz en su primera película, es la realidad que enfrentan muchas mujeres en esta tradición.

Mujeres nazarenas
“La Semana Santa de Sevilla es principalmente una fiesta de la primavera en la que se celebra un sentimiento de pertenencia a la ciudad, al barrio, a los amigos, a la familia, de conexión con tus padres, con tus abuelos”, explicaba el cineasta Jesús Pascual en una entrevista a Público en 2023. Al margen de una celebración identitaria y primaveral, esta tradición no puede entenderse sin el peso de la Iglesia católica. Así lo reseñaba entonces el director de ¡Dolores guapa!: “No se puede separar al 100% de la religión y muchas veces las hermandades funcionan como un brazo ejecutor de la Iglesia y evangeliza según la doctrina católica”.

Quizá quienes mejor entienden este peso, por vivirlo en primera persona, son las mujeres. En enero de 2018, dos hermandades de Semana Santa de El Puerto de Santa María (Cádiz) decidieron excluir a las mujeres de sus cuadrillas de costaleros. Maika Anelo, hermana de las hermandades de La Borriquita y La Soledad de la localidad, criticó entonces la decisión. “Tras más de diez años como hermana costalera, mis Viernes Santos y Domingos de Ramos quedarán para el recuerdo. Una vez más, la cruda realidad nos recuerda la más antigua y extinguida idiosincrasia de las hermandades y cofradías, ese rancio olor machista”, publicó entonces en su perfil de Facebook.

La noticia sorprendió porque, en los años anteriores, estas asociaciones se habían abierto para ser mixtas, ya fuera de forma espontánea o por obligación. En Sevilla, no fue hasta 2011 cuando el arzobispado obligó a todas las hermandades a admitir a mujeres nazarenas. Hasta entonces, El Silencio, la Quinta Angustia y el Santo Entierro eran las tres únicas hermandades de la ciudad que no habían levantado todavía el veto a las mujeres en sus cofradías.

Escalar a los puestos de mando

Las mujeres en la Semana Santa han estado durante años relegadas al rol de mantillas o madres acompañantes de sus hijos vestidos de nazarenos. Ahora ver desfilar a mujeres nazarenas ha dejado de ser una sorpresa en la mayoría de ciudades del país. Sin embargo, el techo de cristal sigue estando ahí para ellas en otros ámbitos. Para aquellas que participan en las cofradías, su queja más frecuente es el bloqueo a ciertos puestos de responsabilidad.

En Málaga capital, que cuenta con 41 cofradías, solo tres mujeres ostentaban el cargo de hermanas mayores en 2018. La Hermana Mayor es la persona encargada de dirigir y coordinar las actividades de la cofradía, tanto durante la Semana Santa como a lo largo del año. En Sevilla, no fue hasta 2012 cuando una mujer accedió a este puesto, el cargo más alto dentro de una cofradía.

La mentalidad está cambiando. La lucha del feminismo también está llegando a las fiestas tradicionales. Pero, como en otros sectores, todavía queda mucho por hacer. El papel de las mujeres en la Semana Santa sigue siendo una cuestión pendiente.


Y TAMBIÉN...
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Destacan el papel de la mujer en la Semana Santa de Málaga frente a otras donde se vetan
Público, 2008-04-05

https://www.publico.es/actualidad/destacan-papel-mujer-semana-santa.html
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La Semana Santa que no va a misa
Ritos. Los cofrades reivindican su espacio en una celebración que va más allá de los católico, apostólico y romano
O. Carballar / F. Artacho | Público, 2010-04-01
https://www.publico.es/actualidad/semana-santa-no-misa.html
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Las mujeres pelean espacios en una Semana Santa que se resiste a la inclusión plena

Todavía hay procesiones en España en las que sólo participan hombres, pese a los avances de las últimas décadas. Las generaciones más jóvenes empujan para que las mujeres puedan acceder a todos los papeles: desde cargar hasta cantar misereres.
Cristina García Casado | InfoLibre, 2024-03-25
https://www.infolibre.es/igualdad/mujeres-pelean-espacios-semana-santa-resiste-inclusion-plena_1_1751486.html
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Cuando eres mujer y cofrade: “Esto es una procesión y no puedes salir con esa falda”

Varias mujeres cuentan cómo, aunque las hermandades se van abriendo a ser mixtas, siguen accediendo menos a puestos de mando y, cuando están dentro, viven episodios que pretenden recordarles que no es su sitio. “Vas desfilando con el paso y la gente ve la procesión desde los márgenes. Y vas oyendo comentarios: 'Mira esta qué fea, mira sus piernas’. Sobre el vestuario, sobre la apariencia, todo el rato”. “Cuando se les daba un mínimo cargo, es para cuidar a los niños o para dirigir solo a las mujeres de la procesión. Se tiraban mas de 24 horas seguidas sin parar de trabajar, pero el mérito siempre era de los mismos”
Belén Remacha | El Diario, 2018-03-28
https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/mujeres-semana-santa-sale_132_2200361.html
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Ellas también cargan los pasos en las procesiones

Las mujeres ya no se conforman con ser sólo público y portan a hombros los tronos
La Opinión de Murcia, 2024-03-24
https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2024/03/24/cargan-pasos-procesiones-99887929.html
 

lunes, 25 de marzo de 2024

#hemeroteca #homosexualidad #cofradias | ‘¡Dolores guapa!’, una reivindicación del “mariquita capillita” en la Semana Santa sevillana

Fotograma de '¡Dolores guapa!' //

‘¡Dolores guapa!’, una reivindicación del “mariquita capillita” en la Semana Santa sevillana

Hablamos con Jesús Pascual, director del largometraje galardonado con el premio a Mejor Película de la Sección Panorama Andaluz en el Festival de Sevilla, sobre el papel del colectivo LGTBIQ+ en esta fiesta tradicional.
Laura Cuesta | Público, 2024-03-25
https://www.publico.es/uwu/cultura/dolores-guapa-una-reivindicacion-del-mariquita-capillita-en-la-semana-santa-sevillana/

Ser sevillano va de la mano con la tradición católica de la ciudad, también para el colectivo LGBTIQ+. Uno de los momentos que mejor refleja esta conexión entre estos dos mundos aparentemente opuestos tuvo lugar en 2019, cuando se viralizó un vídeo en el que unos jóvenes vitoreaban a la Virgen de los Dolores durante una procesión de la Semana Santa de Sevilla. “¡Dolores, guapa! ¡Qué bonita eres! ¡Eres la reina del Martes Santo! ¡Eres preciosa! ¡El barrio entero pa’ ti!”, gritaba uno de ellos. El vídeo también le llegó a Jesús Pascual, director nacido en Alcalá de Guadaíra que en aquel momento estaba terminando la carrera de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Sevilla.

Aquellas imágenes recorrieron los móviles de miles de personas dentro y fuera de Andalucía, y Pascual se percató entonces de la cantidad de comentarios despectivos que los jóvenes estaban recibiendo. En aquel momento, se planteó estudiar cómo las imágenes y tradiciones de base religiosa atraviesan las vidas de las personas que habitan Sevilla y cómo, entre todas ellas, la figura del ‘mariquita capillita’ era imprescindible para comprender el funcionamiento de una fiesta como la Semana Santa.

Sus investigaciones resultaron en ‘¡Dolores guapa!’, documental en el que el director andaluz mira a esta tradición religiosa desde una perspectiva siempre relegada a los márgenes. Más que una carta de amor a la Semana Santa sevillana, la película es una oda a la ciudad de Sevilla y parte de su identidad. El largometraje fue galardonado con el premio a Mejor Película de la Sección Panorama Andaluz en el Festival de Sevilla. En esta entrevista, hablamos con el director.

P. ¡Dolores guapa! tiene su origen en 2019, cuando se viralizó el vídeo de unos jóvenes lanzando piropos a la Virgen de los Dolores ¿Cómo te llegó y qué se te pasó por la cabeza entonces?


El vídeo me llegó como a todo el mundo. Se hizo viral en redes sociales, hasta se hicieron stickers de Whatsapp. Había muchos comentarios que criticaban la Semana Santa y cómo la gente del colectivo participa en esta fiesta, haciendo referencia a las contradicciones que esto supone. A mí lo que me llamó la atención fue, precisamente, que llamara tanto la atención lo que se muestra. Las reacciones que se ven en el vídeo son bastante habituales en la Semana Santa de Sevilla y la Semana Santa de Andalucía. No son una cosa nueva, sino que es algo que lleva años ocurriendo.

P. El documental reivindica la figura del “mariquita capillita”. ¿Cómo te acercaste a la cultura LGBTIQ+ dentro de la Semana Santa a la hora de hacer la película?

Preguntando mucho. Hicimos un llamamiento en redes sociales para buscar perfiles. Pero también hay varios nombres que se conocen en Sevilla, que son personas que tienen cierta influencia en el mundo cofrade y que viven su sexualidad de manera abierta. Nos acercamos a ellos, les planteamos el proyecto y tuvimos la suerte de que confiaron en nosotros y nos fueron redirigiendo a otras personas que también podía ser interesante que conociéramos. Fue un trabajo de hablar mucho y ordenar los testimonios. También de leer mucha documentación, como teorizaciones sobre la Semana Santa de Sevilla que se habían hecho a lo largo de la historia desde un punto de vista no ortodoxo. Es decir, textos que no tuvieran tanto que ver con la doctrina católica, sino con la fiesta y la parte cultural de la fiesta.

P. A priori uno podría pensar que los protagonistas no iban a ser muy activistas y, sin embargo, la mayoría de personas que aparecen tienen un gran compromiso con las reivindicaciones del colectivo. ¿Os sorprendió?

Muchísimo. En el documental aparecen personas ateas que están lejos de la Iglesia y del mundo de las hermandades, pero que tienen una afinidad con la fiesta por el componente cultural. Sabíamos que ellas podían tener un discurso crítico. Lo que nos sorprendió fue que la gente que sí era religiosa y estaba dentro de las hermandades era la que tenía el discurso más elaborado. Tenemos que pensar que para ellos la Semana Santa es su vida y se han enfrentado muchas veces a detractores que han cuestionado su participación en esta fiesta siendo del colectivo LGTBIQ+. Cuando quedamos con ellas superaron con creces nuestras expectativas. No solo tenían un discurso muy elaborado, sino también la legitimidad de ser críticos. La cofradía es su cultura y su vida, por eso saben criticar con fundamento.

P. Fuera de Andalucía, incluso dentro de la propia Comunidad Autónoma, está extendida la idea de que la Semana Santa es una fiesta que defiende valores tradicionales y que está muy relacionada con los valores de la Iglesia. Luego en el documental hay personas que se atreven con toda naturalidad a hablar de las vírgenes en Sevilla como divas gays. ¿Dónde queda la religión en todo esto?

Cuando hablamos de religión, hay que hacer una diferenciación. Por un lado, nos referimos a la doctrina católica y a cómo la Iglesia está involucrada en la cultura cofrade. Pero, para mí, la religión también tiene otro significado. Después de hacer el documental he llegado a la conclusión de que incluso la gente que no es creyente y que no está dentro de la Iglesia, puede disfrutar de la Semana Santa. Ahí hay un componente religioso, entendiendo la religión como una cosa mucho más amplia, que te conecta con lo trascendente. ¿Cuánta gente que es atea se emociona viendo pasar a la Virgen de Macarena? Yo el primero. Hay algo ahí que también conecta con tu pasado, tu infancia, tu familia, tu barrio y tu ciudad. La Semana Santa de Sevilla tiene un gran potencial en el sentido de pertenencia a la ciudad. Para mí, eso es una forma de religión que no tiene nada que ver con creer en un Dios, en una doctrina, ni en una Iglesia.

Eso no quita que sea una fiesta que reivindica los valores tradicionales, pero es también una fiesta popular. Por eso en ella hay mucho espacio para la resistencia. A principios del siglo XX, Chaves Nogales decía que la Semana Santa siempre se ha construido a espaldas de las autoridades eclesiásticas y que el cofrade era como un ente que conspira contra la autoridad. Me parece algo para reivindicar.

P. Pareciera que el colectivo ha hecho su propia evolución dentro de la Semana Santa y esta tradición. “Yo a mi virgen le pedía no ser gay y ahora le pido que me vaya bien con mi novio”, comenta uno de los protagonistas de la película.

Aunque las personas queer han tenido una participación muy fuerte dentro de la Semana Santa sevillana y andaluza, no son ajenas al contexto mundial. Ha habido grandes avances en cuestiones de igualdad de género y sexualidad y las personas del colectivo que están dentro de las hermandades también lo han vivido. Las grandes diferencias que hay con respecto a hace un siglo es que todos estos temas se pueden hablar y reivindicar. Hay una conciencia política y un mayor acceso a la información, lo que las ha llevado a tomar consciencia de su posición en las hermandades. Ya no piden por favor, sino que exigen una legitimidad sobre su espacio en estas tradiciones.

P. El documental también aborda cómo históricamente el “mariquita capillita” ha tenido reservados ciertos espacios dentro de las hermandades, como los vestidores donde visten a las vírgenes. ¿Por qué ocurre esto?


Nosotros investigamos mucho la figura del ‘mariquita andaluz’, que es algo que se está estudiando desde la antropología desde hace poco. Durante el siglo XX, esta figura funcionaba como una especie de tercer género, aunque no me guste mucho esta expresión. En las comunidades andaluzas, teníamos hombres, mujeres y mariquitas. Estos tenían funciones reservadas para ellos, no solo dentro de la Semana Santa, sino en la vida social. A ellos se les presuponía la destreza física que se les atribuye a los hombres, pero al mismo tiempo, también un gusto por el detalle, el mimo y el refinamiento. Esta lectura hizo que tuvieran oficios reservados. En el caso de la Semana Santa, uno de esos ejemplos son los vestidores de imágenes.

P. ¿Por qué la Semana Santa? ¿Qué crees que ha impulsado tradicionalmente a los gays sevillanos a integrarse en las cofradías?


Es una pregunta que nos hacemos todo el rato. ¿Qué hay ahí? ¿Qué es lo que brilla para que las comunidades disidentes se hayan acercado a lo largo de los siglos a esta fiesta? Es muy complejo de explicar porque no hay un único motivo. La primera media hora del documental intenta explicar cómo la Semana Santa se integra en la vida de las personas de la ciudad. De todas, no solo de las del colectivo LGTBIQ+, y lo hace de una manera sutil. Esto está ahí desde edades muy tempranas. Siempre me sorprende cómo hay muchísimos niños que saben moverse por el centro de Sevilla, el nombre de sus calles, incluso datos culturales sobre el patrimonio y autores del barroco. ¿En qué ciudad del mundo hay niños que estén tan conectados con el patrimonio cultural, aunque este sea limitado y concreto?

La cultura cofrade te atraviesa y está a veces mucho antes de que tomes consciencia de tu expresión de género y tu orientación sexual. Cuando cumples cierta edad y llegas a ciertas conclusiones sobre tu identidad, la Semana Santa ya estaba ahí. Más allá del colectivo, a mí me interesa qué hay en esta fiesta para que tantísima gente se acerque a ella y se establezca ese sentimiento de pertenencia. 


Y TAMBIÉN...
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Comentario de Raúl Solís / Facebook, 2024-03-25
A mí no es que me guste la Semana Santa, es que me encanta. Pero, aunque no me gustara, nunca me alegría de la tristeza del pueblo. Hay una psicopatía muy común de entender que el laicismo es oponerse a la Semana Santa. El laicismo es oponerse a que la Iglesia tenga poder civil, pero la Semana Santa en Andalucía es justamente el poder del pueblo apropiándose de una manifestación que fue pensada en el siglo XVI por la Iglesia de Roma para teatralizar los dogmas y adoctrinar a un pueblo que era analfabeto y aprendía viendo imágenes. Lejos de hacerse dogmática, el pueblo andaluz le robó la Semana Santa a la Iglesia y la convirtió en una fiesta de la heterodoxia, en una celebración de la vida en medio de la muerte y las ciudades se llenaron de cofradías gremiales de grupos oprimidos como los gitanos, los negros y artesanos. Digo esto porque he puesto una foto de un Cristo con paraguas y hay quienes entienden que me alegro de la lluvia o quienes creen todo lo contrario. Besos, abrazos, aplausos y viva la inteligencia colectiva del pueblo andaluz.

miércoles, 25 de octubre de 2023

#hemeroteca #erotismo #mujeres | El erotismo se cuela en misa de ocho en 'Mamacruz'

Público / La cineasta venezolana Patricia Ortega en el rodaje de la película //

El erotismo se cuela en misa de ocho en 'Mamacruz'

Begoña Piña | Público, 2023-10-25

https://www.publico.es/culturas/erotismo-cuela-misa-ocho-mamacruz-1.html 

El tercer largometraje de Patricia Ortega, historia de despertar sexual y de liberación de una mujer mayor, revela cómo el erotismo y la sexualidad que la Iglesia intenta castrar está en el imaginario religioso, repleto de "Cristos buenorros y musculosos". Protagonizada por Kiti Mánver, la película se estrenó en el Festival de Sundance.

Kiti Mánver se acerca al rostro de un Cristo crucificado tamaño natural para besarle los labios. Con esta imagen aterrizó Patricia Ortega en Sundance con su tercer largometraje, ‘Mamacruz’. La película, que se pensó para ser rodada en Venezuela y terminó haciéndose en Sevilla, llega aquí a los cines con un cartel de la actriz tocándose un pecho, disfrutando. La provocación, de cualquier modo, está servida, porque liberar a una mujer de sus roles impuestos y del peso agobiante del patriarcado sigue siendo un desafío, para muchos, una ofensa.

La cineasta venezolana Patricia Ortega lo ha hecho en esta película, historia de una mujer, madre y abuela, católica devota, que un día comienza a sentir de nuevo deseos y sensaciones que pensaba que habían muerto. En ‘Mamacruz’ están el despertar sexual de una mujer que ya no es joven, la celebración de la vida y las ganas de gozar, la sororidad, el erotismo presente hasta en el imaginario y los textos de la Iglesia, la liberación... la reconstrucción completa de una mujer.

P. Todavía no vemos a las madres y abuelas como mujeres, ¿la mirada de la mujer hacia otras mujeres sigue contaminada por el patriarcado?

Sí. En la casa donde crecí, en Maracaibo, las líderes eran mi mamá y mi abuela. Mi mamá nunca se casó e hizo un sacrificio en su vida, precisamente, por estar del lado del patriarcado, porque pensaba que para poder ser una buena madre, además madre soltera, tenía que renunciar a su vida sexoafectiva, a su vida como mujer. Y de hecho lo hizo, igual que mi abuela, que siempre estaba cocinando o lavando o limpiando, era básicamente la doméstica de la casa, también por un rol asumido. Creo que yo en mi familia fui de las pocas chicas que no se casaron o que no tuvieron hijos. Entonces crecí en una familia donde el rostro de mujer se había opacado. Y me ha pasado también con mis amigas, a las que, a pesar de ser otra generación, les cuesta separarse de eso. Y creo que incluso las que más han logrado deconstruirse todavía se preguntan si hicieron bien o no en no casarse. Yo también pasé por esa etapa, de preguntarme si hice bien. Ese peso del patriarcado con el que crecemos está tan arraigado que te hace dudar. Y de ahí, también las consecuencias, esas maternidades que a veces no son deseadas, sino impuestas como un rol.

P. La mirada hacia la religión de la película es muy provocadora, el personaje encuentra erotismo en la Iglesia...

Cuando llegué acá vi algunos Cristos muy guapos, muy buenorros, hay algunas figuras de Cristos que son despampanantes, musculosos, bronceados, que son súper sensuales, y le dije a mi productor que eso confirmaba mi sospecha de que los imagineros usan como referentes a sus amantes o a sus novios o algunas fantasías sexuales que tienen. Lo confirmé cuando vi el documental ‘¡Dolores, guapa!’ (Jesús Pascual, 2021). Sabía que esto sucedía y, por ejemplo, cuando tú lees toda Santa Teresa te das cuenta de que hay una pasión allí, expresiones de éxtasis literario... En la misma religión se cuela ese erotismo, se cuela esa sensualidad porque es imposible reprimirla y se manifiesta en un Cristo musculoso, en un texto sobre el amor a Cristo que realmente es un texto de excitación y no precisamente religiosa... Ahí está el erotismo, porque es imposible desvincularlo de la naturaleza humana. Y en figuras más andróginas, como un querubín o un ángel, hay algo del elemento ‘queer’. O sea, en las imágenes está toda esa realidad humana que la Iglesia intenta castrar. Me pareció interesante abordar la historia desde allí, cómo esta mujer empieza a encontrar lo erótico en lo que le rodea y lo que le gusta, en las imágenes de la religión.

P. ¿Haber hecho la película en Sevilla tiene que ver con el cambio de cartel?

Ajá, sí, es una estrategia. El cartel internacional es más polémico. Cristo es como una estrella pop y detrás de la imagen de Cristo, seas o no creyente, hay un peso simbólico, entonces tener a esta mujer acercándose sensualmente a Cristo sabíamos que iba a ser súper polémica. Eso nos convenía en su momento, pero también para mí era importante en la historia que Cruz entiende que no necesita a nadie para encontrar su placer. Y la imagen con Cristo relaciona su placer a la figura masculina y yo no quería eso. La imagen con la que vamos a estrenar aquí es la que yo recomendaba, porque es el centro de la película. Sabíamos que en Sevilla salir con la imagen de Cristo podría quitarnos público, porque cuando la usamos un montón de gente salió diciendo que era una ofensa. ¡No lo es, no está santificada, es un muñeco, Cristo no está en ese cuerpo! La decisión también tiene que ver con sumar público en lugar de restar, porque puedes creer en Dios, puedes ser militante, pero eso no quiere decir que no tengas sexualidad y no tengas deseo, ese es el punto de vista de la película.

P. ¿Cuánta intención hay en esta película de celebrar y reivindicar las ganas de vivir y de disfrutar de la vida?

Pues todas, porque y eso sí, está muy inspirado en mi madre. Mi mamá sobrevivió al cáncer y cuando estuvo ya libre cambió totalmente y ahora está viviendo con el amor de su vida, con el que nunca quiso vivir por sus hijos y está viviendo su sexualidad. Se dio cuenta de que la vida es corta. De ahí esta última conversación que Cruz tiene con su hija, donde le dice que si le dieran otra vez su tiempo, haría todas las cosas que quisiera hacer. Toda esa culpa o ese deber, todo eso con lo que crecemos, eso de productividad, eficiencia, competitividad, excelencia... eso es un cuento no solamente del patriarcado, sino también de la industria, del sistema, del capitalismo, que va negando poco a poco lo que uno es como ser humano.

P. ¿Cree que las mujeres deberíamos hablar más de sexo?

Pues a mí me parece que deberíamos ser más sinceras con nuestras necesidades, porque creo que hay una noción muy básica de la sexualidad y la sexualidad es infinita, no hay un formato, no hay un deber ser y, sí, creo que hablar más de eso es necesario. Creo que hay mucha culpa y mucha vergüenza. Y también mucha gente que piensa que el sexo es algo que tiene que ser de la alcoba o de la clandestinidad, cuando la sexualidad debería ser algo cotidiano, de todos los días. Quería cambiar la visión que tenemos de estar recibiendo pasivas o escondidas o debajo de una sábana, como si estuviésemos muertas, que es terrible, es horrible. Quería romper el esquema de "me voy a masturbar, voy a encender una vela...", ¿quién impuso ese ritual erótico? Nosotras estamos intoxicadas por todo eso. Sí, ojalá habláramos más.

P. ¿Cuánto ha cambiado la película en la que había pensado al traerla desde Venezuela a España?

Lo que tuve que hacer fue quitarle la forma de hablar, los lugares, lo que llamamos 'el mundo' de la película, que es lo local. Estaba lleno de elementos venezolanos y quitarlos fue súper difícil. Y luego, profundizar en la historia, que es lo universal. Luego fue el coguionista José Ortuño el que puso el mundo de Sevilla.

P. Al final, la película, el personaje... es todo lo mismo, las mujeres en Venezuela son iguales que en España y que en cualquier otro lugar del mundo, ¿no?

Sí, exactamente. Es que todas tenemos el mismo problema, es universal. Yo pensé que iba a encontrarme un abismo y llegué asustada a España, pero cuando empecé a hacer el casting, me di cuenta de que no. Ahí está la mujer a la que no le da tiempo de nada porque tiene muchos hijos, la que se arrepiente de no haber hecho algo que pudo haber hecho, la que no se ha atrevido a hacer algún tipo de fantasía porque cree que está mal, la que le cuesta tener un orgasmo y no lo dice porque cree que tiene un problema... Esas son situaciones que se repiten en todo el mundo. Tenemos situaciones muy parecidas y es que esto no tiene que ver con el territorio, tiene que ver con algo más profundo, con algo que trasciende la frontera.

martes, 17 de octubre de 2023

#hemeroteca # Rafael de León, el poeta que salpicó de guiños LGTBI los éxitos de la copla

Archivo familiar de Reyes de León / Rafael de León (d) con Rocío Jurado y otres amigues //

Rafael de León, el poeta que salpicó de guiños LGTBI los éxitos de la copla

Un ensayo ahonda en la lectura 'queer' de las letras de los temas que escribió el autor, uno de los más prolíficos del género
Jesús A. Cañas | El País, 2023-10-17 *** [MyNews]
https://elpais.com/cultura/2023-10-17/rafael-de-leon-el-poeta-que-salpico-de-guinos-lgtbi-los-grandes-exitos-de-la-copla.html

La Palomita llenó de transgresión clandestina y colorista los escasos huecos que la España franquista no lograba teñir de gris. A ratos vestida de dama, acompañada de amantes "machos" en sus noches de juventud, pero devota y enamorada hasta la muerte de su Joaquín. Su historia no se distancia tanto de La Lirio o La Zarzamora, esas mujeres sin nombre de la copla. Pero, a diferencia de ellas, La Palomita tenía nombre, Antonio Millán, y un amor que tuvo un feliz desenlace. Millán era uno de esos muchos "mariquitas" —como se autodenominaba— que rebuscó trazas de esa identidad LGTBI disidente en las letras de Rafael de León, uno de los mayores autores de coplas, que sembró sus versos de referencias homosexuales y homoeróticas más o menos veladas.

Marqués de cuna (del Valle de la Reina, del Moscoso y conde Gómara, para más señas); poeta de la generación del 27; presumiblemente homosexual, pero exitoso superviviente en el franquismo, Rafael de León (Sevilla, 1908-Madrid, 1982) es un personaje con una vida en constante dicotomía, quizá eso explica que su nombre cayese en el olvido al poco de su fallecimiento, arrastrado por un decaimiento de la copla. El ensayo ‘Querer como las locas. Pasiones maricas ocultas en la copla de Rafael de León’ (Editorial Cántico) se ha propuesto hacer una relectura de la obra del poeta con un nuevo enfoque. "Que todas las historias que cuentan las coplas de amor de De León son historias vividas por maricones (…) no es nada nuevo. Travestis y maricones lo hemos venido haciendo con persistencia durante generaciones", explica Jesús Pascual.

La revisión no pretende ser biográfica, ni podría serlo. El investigado se preocupó de proteger su vida. Reyes de León, sobrina nieta del autor y heredera de sus derechos de autor, ha buceado en sus manuscritos buscando referencias a un gran amor, pero no ha encontrado nada. Intenta impulsar la figura de su antepasado con una web de difusión y un perfil en Instagram, @rafaeldeleonpoeta. "Era celoso de su privacidad por su familia, para que no les llegase", añade De León. Tampoco es necesario, a lo largo de las más de 4.000 letras registradas del autor en la SGAE, se deslizan insinuaciones homoeróticas envueltas en ambigüedades para burlar la censura.

En ‘Mi amigo’ le pregunta al amante que se ausentó de noche: "¿Y por qué me causaste esta pena si sabes, ay amor, que eres mi amigo?". Para Juan Carlos García Piedra, autor de ‘Género gramatical y género erótico en la poesía de Rafael de León’, no hay duda en el uso del eufemismo amigo "como término asociado en esa época a novio o a amante". Pero tanta referencia LGTBI quedaba diluida cuando esas letras acababan musicalizadas para ser interpretadas por grandes folclóricas en cuya voz se convertían en heteronormativas.

Fue en la copla donde más y mejor se detuvo De León, a la vista del éxito que cosechó, muchos de la mano de los maestros Manuel Quiroga y Antonio Quintero. Los tres llevaron a otra escala un género surgido en los años veinte del siglo XX hasta elevarlo a música de masas en el contexto de una dictadura que lo asumió como propio. En ese marco controlado por la censura, el poeta fue capaz de concebir historias de amores alejados de la moral pacata del franquismo que se convertían en grandes éxitos. Y en esas composiciones Pascual también encuentra guiños al colectivo LGTBI, como esos títulos característicos con sobrenombres en femenino.

Nuevas investigaciones
Esas protagonistas sin nombre que vivían amores trágicos y desgraciados, saeteados por el engaño o por relaciones ilegítimas, son para Pascual una clara referencia a cómo se vivía el amor homosexual en la época. "La experiencia de amor entre dos hombres no podía estar exenta de angustia y de peligro", explica. "Todas las mujeres de la copla viven experiencias comunes: deseo muy fuerte, un sufrimiento, porque entregarse a ese deseo las lleva al borde del abismo. Sabes que lo que vas a tener es un señalamiento. Eso tiene mucho en común con la experiencia homosexual en el franquismo", añade.

El ensayo de Pascual se suma a la tendencia de intentar rehabilitar la copla, a sus autores e intérpretes, después de que fuese denostada durante la Transición por su asimilación con el franquismo. El autor espera que su ensayo dé pie a nuevas investigaciones sobre un poeta cuya pertenencia a la generación del 27 aún es controvertida en los ámbitos académicos. A fin de cuentas, no todos tienen el honor de poder presumir de ser el letrista español más ‘mainstream’ de España durante décadas.

#libros #maricas #copla | Querer como las locas : pasiones maricas ocultas en la copla de Rafael de León

Querer como las locas : pasiones maricas ocultas en la copla de Rafael de León / Jesús Pascual.
Córdoba : Cántico, 2023 [10-17].

170 p.
Serie: Culpables.

/ ES / Libros / ENS / Copla / Disidencia sexual / Franquismo / Maricas / Memoria sentimental / Queer / Rafael de León

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419387622 / 17,95 €
📝 Cita APA-7: Pascual, Jesús (2023). Querer como las locas : pasiones maricas ocultas en la copla de Rafael de León. Cántico.


[.es] Esta obra, ganadora del I Premio de Teorías Queer y Crip Sonia Rescalvo Zafra, está firmada por Jesús Pascual, una de las voces jóvenes más potentes del panorama queer español, y constituye una rica e innovadora reflexión sobre las pasiones maricas ocultas en la copla andaluza durante el franquismo. El discurso se articula en torno a la figura de Antonio, "la Palomita", cuyas fotografías y vivencias vertebran el libro. La intimidad de Antonio queda ligada a las coplas de Rafael de León mediante el lúcido análisis del autor, que nos ofrece una mirada cálida y muy necesaria sobre la pasión, la expresión del deseo y la disidencia sexual durante la dictadura. Un libro absolutamente necesario y actual, que supone al mismo tiempo un diálogo entre generaciones y un reconocimiento a las figuras valientes y anónimas que mantuvieron viva la pulsión queer en España.
 
DOCUMENTACIÓN
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Una lectura queer de las coplas de Rafael de León
Arte Compacto, Radio 5, RTVE, 2023-10-07

jueves, 6 de abril de 2023

#hemeroteca #cofradias | La Semana Santa como forma de resistencia a la globalización: una mirada desde la antropología

Basílica de La Macarena, horas antes de la 'Madrugá' //

La Semana Santa como forma de resistencia a la globalización: una mirada desde la antropología

Los antropólogos Gema Carrera e Isidoro Moreno y el cineasta Jesús Pascual reflexionan sobre la polisemia de una celebración "de la primavera" en Sevilla: "Globalización significa desarraigo y este tipo de fiestas son ocasiones de reidentificación, de ver comer, de oler cosas diferentes. En la Semana Santa se reafirman identidades colectivas, que en la cotidianeidad no existen o están muy rotas, lo identitario funciona para mucha gente por encima de los contenidos explícitos de la propia Semana Santa".
Raúl Bocanegra | Público, 2023-04-06
https://www.publico.es/culturas/semana-santa-forma-resistencia-globalizacion-mirada-antropologia.html

La ciudad, Sevilla, cambia en Semana Santa. Se palpa en el ambiente. Los días previos hay cada vez más horas de luz, los relojes han ajustado ya sus agujas al llamado horario de verano, las flores lucen en algunos balcones, el azahar y su aroma coronan los naranjos. Los cofrades se aprestan a planchar las camisas, a perfeccionar el nudo de corbata; la ciudad, Sevilla, se emperifolla. Miles de nazarenos, previo pago de la papeleta de sitio, despliegan el capirote.

Hay resistencias, también, escasas, pero haberlas, las hay, por supuesto. Gente que vive de espaldas a las hermandades y fuera de ellas. La playa está también muy a mano para quien se lo puede permitir, claro.

Sin embargo, en la ciudad, Sevilla, no hay manera de evitar la Semana Santa: las trompetas llevadas al paroxismo –que Califato 3/4 ha abrillantado, actualizado– salen de los televisores y se extienden por las ventanas; basta una persona dura de oído para que una comunidad entera de vecinos escuche la fanfarria.

"La semana santa es una manifestación social y simbólica rica, compleja, diversa y polisémica. Su importancia radica en ser referente identitario para los grupos humanos que la celebran. La diversidad tanto en las formas como en los significados es enorme. En todos los casos, en Andalucía, la Semana Santa es una celebración de la primavera. Aún se rige por el calendario astronómico del equinoccio de la primavera, tan importante para las sociedades agrarias mediterráneas", afirma a ‘Público’ Gema Carrera, antropóloga y presidenta de Asana, Asociación Andaluza de Antropología.

"Esa eclosión de la naturaleza se celebra a través del ritual festivo de una forma sensorial y comunicativa, estructurando el orden vital, laboral y social de los colectivos que la celebran. Largas horas y jornadas de preparativos, juegos, símbolos, cantos, músicas, escenificaciones, olores, códigos culturales y simbólicos son compartidos cada primavera. A través de la participación en esta celebración colectiva, se produce en los participantes un sentimiento de pertenencia que la sociedad de consumo, individualista y homogeneizadora en la que se enmarca, no puede cubrir. Es si se me apura, una forma de resistencia social a la globalización y a la homogeneización social", añade Carrera.

La antropóloga reconoce el magisterio de Isidoro Moreno, catedrático emérito de la Universidad de Sevilla, el primero en estudiar desde Andalucía, fuera de tópicos, con espíritu científico la Semana Santa. "La he comparado, la de las grandes ciudades con un caleidoscopio, ese pequeño juego de entretenimiento de la era predigital. Si mirabas por el agujero veías un dibujo, la verdad del dibujo, pero si le dabas vueltas veías dibujos varios, sin meter ni sacar ningún elemento. Esto es una metáfora: si no se gira el cilindro alguien juraría que la Semana Santa es tal o cual cosa y que todo lo demás es artificial", afirma el catedrático en conversación con ‘Público’.

"Para entender –prosigue Moreno– la Semana Santa, no como celebración litúrgica, apostólica y romana, sino a la manera andaluza, con la calle y las cofradías en la calle, lo fundamental es estar abierto a que existen varias realidades, múltiples dimensiones. Considerar que el único eje es el religioso es aceptar el monopolio del ámbito eclesiástico, que está muy interesado en afirmar su derecho a interpretar en exclusiva lo que ocurre y sus ramificaciones".

Moreno agrega: "Una de las múltiples dimensiones de la Semana Santa es la identitaria, incluso por encima de los contenidos explícitos, que son escenas de al muerte y pasión de Cristo. Lo fundamental para vivir dentro de las cofradías es que da varias oportunidades de reproducir la identidad personal en el ámbito de la familia, del barrio o de la nostalgia del barrio, hoy gentrificado".

"El nivel identitario –remacha Moreno– es el central, evidentemente con referentes religiosos, eso nadie lo duda. Otra cosa que explica el auge de la Semana Santa en Andalucía y otro tipo de acontecimientos es la misma época actual, en que la tendencia es a la globalización. ¿Qué cosa es esto?: Homogeneización, desenclave de lo identitario, supuestamente es un progreso y significa debilitamiento de ls identidades colectivas. Globalización significa desarraigo y este tipo de fiestas son ocasiones de reidentificación, de ver comer, oler cosas diferentes. Es algo hegemónico. En la Semana Santa se reafirman identidades colectivas, que en la cotidianeidad no existen o están muy rotas, lo identitario funciona para mucha gente por encima de los contenidos explícitos de la propia Semana Santa".

Jesús Pascual, director de la película ‘Dolores, Guapa’, en la que reflexiona sobre identidades queer en la Semana Santa de Sevilla, profundiza para ‘Público’ en estas ideas: "La Semana Santa se lee desde fuera muchas veces como una fiesta católica, donde la gente que va son creyentes y van los domingos a misa, pero esto es falso. La Semana Santa de Sevilla es principalmente una fiesta de la primavera en la que se celebra un sentimiento de pertenencia a la ciudad, al barrio, a los amigos, a la familia, de conexión con tus padres, con tus abuelos".

"Es verdad –continúa Pascual– que no se puede separar 100% de la religión y muchas veces las hermandades funcionan como un brazo ejecutor de la iglesia y evangeliza según la doctrina católica. Pero no es simplemente eso: la gran mayoría de personas tiene espiritualidad y un sentido de lo trascendente, pero desde luego, alejado de lo que dicta El Vaticano. Sí que entiende la fe y la devoción, palabras que parece que significan lo mismo en todas partes, pero estoy seguro de que significan cosas diferentes en Sevilla y fuera de Sevilla".

"La Semana Santa –analiza Pascual– tiene que ver con el despliegue de la calle. Se te inculca desde pequeño de manera muy lúdica. Se vive como un niño vive la navidad. Y aunque es un ejemplo bruto, el de la navidad, no del todo afinado, sí sirve para entender algunas cosas. Es decir, todo el mundo entra de pequeño en la navidad cuando es un niño. Y la navidad siendo católica, pero ha trascendido al componente católico, solo que la navidad ha trascendido a un sitio mucho más capitalista y neoliberal y la Semana Santa de momento parece que no tanto. Se asimila como parte de tu vida y no tiene tanto que ver con la religión, como con el sentirte ciudadano de Sevilla. Se celebra la primavera y el ser sevillano".

Hecho social total y la izquierda
Para la antropóloga Carrera, "la Semana Santa constituye un hecho social total –un concepto de la antropología–, cuyos significados trascienden al meramente religioso. Para comprenderla, tienen que aceptarse todas las dimensiones que tiene. Hay una parte religiosa, otra menos, hay una parte emocional, estética, artística. Precisamente por ser un hecho social total, las formas de participación, las ideologías, las posiciones sociales que se ocupan tanto dentro como fuera del ritual, multiplican las perspectivas con las que puedes enfocarla y en las que puedes participar".

"En Andalucía son muchas las semanas santas. Los ritos varían en cada pueblo. Dentro de Sevilla hay varias Semanas Santas, la vivencia de la tradición es muy personal. La navidad es una fiesta y entendemos que hay muchas navidades, cada persona entiende la fe y la devoción de una manera y se relaciona con todo lo que pasa en la ciudad en estas fechas como puede y cómo le han enseñado", afirma el cineasta Pascual.

"Lo que se ve no es una conmemoración sino una fiesta, desgajada de compromisos sociales. Hay un sector que está en las cofradías y otro sector que no. No hay correlación ideológica respectó de la religión, ni tampoco relación mecánica política en la actitud que se tiene al respecto. Esto explica mucho que una parte de la gente que se considera de izquierdas se emocione y la viva de manera especial. En el año 82 publiqué un librito como antropólogo, y hay quien hoy me para y me dice: tengo una deuda con usted, me quitó el complejo de ser de izquierdas y gustarme la Semana Santa", afirma el catedrático Moreno.

"Los barrios de extramuros conquistan cada año el centro neurálgico de la ciudad. Eso es también una forma de resistencia a otros poderes fácticos. Y en el propio centro, desde barrios, históricamente obreros, como ha sido el barrio de la Macarena, donde había una concentración importante de colectivos anarquistas, se vivía con intensidad este fenómeno de la Semana Santa. ¿Es esto contradictorio? Y cómo conviven estos contrastes que en Sevilla somos capaces de explicar, en Andalucía en general, que nos hacen de alguna manera ser capaces de relativizar mejor lo que otros consideran solo, desde una perspectiva, como verdades incuestionables. Poder convivir en el mismo fenómeno una persona atea con otra que tiene un sentimiento religioso de cualquier tipo, es lo interesante, no excluir", reflexiona Carrera.

"Hay una parte –prosigue la antropóloga– de la izquierda, que desde un cierto fundamentalismo laicista, es incapaz de apreciar estos significados múltiples, que no son los meramente religiosos. Pero porque no la han vivido. Algunas, si lo hemos hecho. Algunos la ven únicamente como una forma de perpetuar el poder político, religioso o económico. Evidentemente, ese intento de control de una manifestación como esta, tan fuera de cualquier control, ha sido una constante, pero afirmar que eso es la Semana Santa y reducirla a esos significados es permitir que efectivamente se convierta en eso, se reduzcan sus significados y deje de ser tan heterodoxa como de hecho siempre ha sido, de manera intrínseca, conteniéndolo todo".

"A la izquierda le fascina porque, como todas las fiestas populares, tiene un componente de resistencia. Las imágenes están en la calle, estas mismas imágenes están todo el año en los templos y no tienen la misma afluencia", apunta Pascual.

"En las imágenes de cristo, en prácticamente todos los lugares de Andalucía esa imagen es un nazareno, Jesús con la cruz a cuestas sufriente y vivo. En casi ningún sitio la imagen central es un cristo muerto, ni crucificado: eso tiene que ver con la cultura andaluza, la personalización y la humanización de las relaciones sociales", aporta Moreno.

"Se entiende perfectamente que sea la pasión de Jesús la que mejor cala, porque se habla de un hombre bueno y justo al que aprisionan y condenan. Y hay una madre que no puede hacer nada frente al poder hipócrita. Las imágenes en Andalucía son Jesús de tal y la Virgen de tal. Tienen nombres y apellidos, son diferentes unas de otras, son imágenes humanizadas. El trato con las imágenes no es vertical, es horizontal, se le habla como se le habla con alguien de tu familia. Ves a la virgen como tu madre o como tu abuela, ese componente también está", asegura Pascual.

"Hay otra característica muy andaluza: es la presencia al mismo nivel de lo femenino con lo masculino. La imagen de la dolorosa no solo en las escenas que podía aparecer en los evangelios, que podía aparecer en un trono exclusivo sin relación con el otro paso de la cofradía. Esto es la matrifocalidad de la cultura andaluza, la figura central de la madre", analiza Moreno.

"Las imágenes tienen nombres y significados propios aunque representen el mismo concepto religioso. En realidad, cada una de ellas representan y simbolizan a cada uno de los nosotros colectivos que se identifican con ella. Por eso, incluso a veces se producen rivalidades, que son rivalidades simbólicas entre grupos o barrios dentro de la misma ciudad. Algunos tienen diminutivos o sobrenombres que hablan de esta familiaridad: el abuelo de Jáen, el Prendi de Jerez, la Chari, la Encarna, la Gitana, el Manuel…Etc. A ella se les habla, se les piropea, se les pasea", abunda Carrera.

"Hay una identificación –continúa la antropóloga– de la gente con esos seres que sufren, que han sido castigados, ajusticiados y condenados, que han perdido a un hijo, que han pasado fatigas. Todo ello, sí que produce una posible identificación, sobre todo en determinados grupos sociales, que desde luego no ocupan los espacios de poder. Por ello son ‘dioses’ cercanos, humanos, pasan fatigas, te ayudan a superar los problemas y se les puedes hablar de tú a tú. La gente los considera parte de su familia".

"Todo eso –explica Carrera– tiene que ver con la religiosidad popular que es otra forma muy diferente a la religión, cristiana, dogmática o más ortodoxa y piadosa. Bueno, ya lo escribieron algunos periodistas como Cháves Nogales o como Núñez de Herrera. Núñez de Herrera decía que una cosa es el Génesis y que otra es la Semana Santa: algo mucho más serio. Decía que "más que la salida del mundo maduro de la entraña del caos, importa la salida de la Virgen de la Amargura por el estrecho marco de su iglesia". Esa es la parte estética, quizás y de emoción colectiva que tiene que ver con la religiosidad popular, muy lejana del dogma. De hecho, durante mucho tiempo, la Iglesia no ha aceptado las formas en las que se expresan estos cultos externos de la Semana Santa y ha tenido siempre una tendencia a controlarla y a meter en el redil a todas las hermandades".

"La iconografía religiosa ha dado lugar a que algunos lo vean como un hecho exclusivamente religioso; otros como fariseísmo religioso; y otros, como un medio de legitimación del poder eclesiástico. Todo ello es una reducción de significados que esconde un común de la semana santa: el intento de apropiación por una parte de la sociedad y la instrumentalización que de ella hacen desde algunos poderes: el político, el eclesiástico y el económico para controlarla y obtener rentabilidad de ella", remacha Carrera.