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sábado, 26 de septiembre de 2020

#hemeroteca #pornografia | Rosa Cobo: «La pornografía no puede estar accesible en internet para nadie»


Rosa Cobo: «La pornografía no puede estar accesible en internet para nadie».

Profesora universitaria, Cobo, una de las mayores expertas en porno de España, tiene claro que el sexo no es un derecho.
Gisela Revelles | El Liberal, 2020-09-26
https://www.elliberal.cat/2020/09/26/entrevista-rosa-cobo-la-pornografia-no-puede-estar-accesible-en-internet-para-nadie/

El currículum de Rosa Cobo (Cantabria, 1956) es apabullante. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM, actualmente imparte Historia de la Teoría Feminista en la Universidad de A Coruña, además de un máster en Igualdad y Equidad de la Universitat de Vic. Entre otros cargos, ha ostentado los de asesora en los ministerios de Educación y de Igualdad y su trabajo como experta en feminismo le ha llevado a recibir diversos premios. Autora de varios libros, acaba de publicar 'Pornografía el placer del poder' (Ediciones B), Cobo conoce como nadie en España la relación entre pornografía y mujer y tiene claro a estas alturas que no hay «porno bueno». Menos aún cuando este se desarrolla partiendo de fantasías masculinas cargadas de «escenas de violencia y dominio sobre las mujeres».

Presenta estos días el libro ‘Pornografía. El placer del poder’ (Ediciones B). ¿Por qué este libro y por qué ahora?
Este libro está relacionado con el anterior que publiqué, 'La prostitución en el corazón del capitalismo'. En ambos libros se analiza la expropiación del cuerpo de las mujeres. Se les expropia de su sexualidad y de sus cuerpos tanto en el porno como en la prostitución. En ese libro analizaba la prostitución como una institución fundacional del sistema patriarcal y ahora con este sobre pornografía estudio los nuevos imaginarios que se están creando en el universo pornográfico. Todos ellos representan escenas de violencia y dominio sobre las mujeres. La prostitución y la pornografía colocan en el imaginario colectivo la idea de que los hombres merecen disfrutar del derecho de tener a mujeres a su disposición para poder acceder sexualmente a sus cuerpos.

¿Qué le ha llevado a estudiar la pornografía? Es usted una de las mayores expertas en España en este área.
La pornografía es una fenómeno social global que encierra una propuesta de socialización de hombres y mujeres y, por ello, tiene una proposición de redefinición de lo femenino y lo masculino. En el porno se afirma la soberanía del deseo masculino por encima de los deseos de las mujeres. Al mismo tiempo, se define a las mujeres como seres fundamentalmente sexuales más cerca de la noción de hembra que de la de mujer. La hipersexualización y la insignificancia definen lo femenino. Los varones son representados como seres agresivos y violentos con las mujeres y ellas son dibujadas como seres sexuales que no tienen más función que la de satisfacer los impulsos masculinos. Ellos ejercen poder y violencia y ellas son las receptoras de ese poder y de esa violencia. ¿Queremos que nuestra sociedad y especialmente nuestra juventud normalice estos mensajes?

Alertar sobre los efectos de la pornografía es complicado porque mucha gente se da por aludida y reacciona negativamente. Pero estamos hablando de algo que puede llegar a destrozar vidas. ¿Por qué cree que las alertas no son atendidas?
Detrás de cualquier fenómeno social está el interés de segmentos de población, que son los que hacen posible su institucionalización. Muchos varones sienten que tienen el derecho a disfrutar de los cuerpos de las mujeres, o bien a través de la prostitución o bien a través de representaciones de mujeres hipersexualizadas en la pornografía. El consumo de porno para algunos varones se convierte en la forma fundamental de vivir la sexualidad y de ejercer el poder y la violencia sobre las mujeres. A veces llegan tan lejos en el consumo de prácticas pornográficas que no pueden experimentar gratificación sexual con sus parejas. El endurecimiento de los contenidos pornográficos hace que sea difícil revertir su forma de vivir la sexualidad con sus novias o compañeras. Estoy notando preocupación, sobre todo, por parte de padres y madres respecto al consumo de porno de sus hijos. Ahora, necesitamos que el poder político tome cartas en el asunto.

La pornografía puede llegar a destruir una relación. No solo porque el hombre (que suele el que la ve) quiera poner en práctica con la pareja lo que ve en la pantalla, sino porque el enganche puede llegar a ser tan fuerte que deje de tener relaciones reales. Es difícil admitir que se tiene una adicción y que, como casi todas las adicciones, no afecta solo al que la padece sino que puede hacer mucho daño a quien está a su lado. ¿Se puede hacer algo al respecto?
Sí, se pueden hacer muchas cosas. En primer lugar, la pornografía no puede estar accesible en internet para nadie. Y, en segundo lugar, nuestros y nuestras adolescentes necesitan una educación sexual que esté basada en el compromiso emocional y en la reciprocidad del deseo. No es aceptable un modelo de sexualidad basado en criterios de poder y violencia. No es aceptable un modelo de sexualidad en el que una de las partes puede satisfacer su deseo a costa de la otra parte.

Erika Lust se hizo famosa como directora de pornografía para mujeres. Llaman a sus películas «pornografía feminista». ¿Hay diferencias reales entre esa pornografía y el resto? Entendiendo el resto como la pornografía hecha por hombres y sin entrar en los diferentes géneros.
En la última época de escritura de este libro estuve viendo la autodenominada pornografía feminista y lo que ví es que estas representaciones pornográficas son menos violentas, pero también observé que no hay un cambio en el esquema fundamental sobre el que se ha edificado la pornografía. La pornografía es la respuesta a las fantasías que tienen muchos varones sobre lo que pueden hacer a las mujeres. Y el porno autodenominado feminista no escapa a este esquema. Por otra parte, las dos terceras partes de quien consume porno son varones y apenas una tercera parte son mujeres. El porno ‘feminista’ tiene como objetivo ensanchar el mercado de mujeres que consumen pornografía.

A pesar de que existen organizaciones que alertan sobre los peligros del porno (en España no muchas, la verdad), las administraciones hasta ahora no parecen haberse dado por aludidas. Es más, la Agencia de Salud Pública de Barcelona en estos momentos recomienda en su web el visionado de vídeos eróticos como forma segura de practicar sexo en tiempos de pandemia. ¿Le parece un buen consejo?
Me parece una indecencia, probablemente relacionada con el inmenso poder que tiene el lobby del porno. ¿O es que no saben que las mujeres que aparecen en los videos pornográficos no hacen ficción sino que todo lo que ocurre en la sala de grabación es real?

Hay personas que sin pornografía ni prostitución lo tendrían muy difícil para practicar sexo. ¿Qué se puede hacer en estos casos?
Más inaceptable me parece que haya millones de personas en nuestra sociedad que estén por debajo del umbral de la pobreza y apenas les lleguen los recursos para comer y pagar las facturas. La sexualidad no es un derecho. Debe basarse en el deseo compartido de las dos personas involucradas, no solo en el deseo de una de las partes. Esta consideración convierte en inaceptable tanto la prostitución como la pornografía. La sexualidad no es aceptable si no se basa en los deseos de ambas partes.

Parece que preocupa de verdad el uso que los menores hacen de la pornografía. Sobre todo por cómo se relacionan después. En vistas de que es imposible cerrar las webs pornográficas y de que los políticos no parecen estar por la labor de incluir la educación sexoafectiva en las escuelas, ¿qué papel juegan las familias?
Creo que sí se pueden y se deben cerrar las webs pornográficas. En los videos pornográficos se exalta la violencia contra las mujeres y en muchos de ellos hay discursos de odio contra las mujeres. Hay que acabar con la pornografía y implantar la coeducación en las escuelas. Y la educación sexual debe tener un papel crucial en la coeducación.

Otro peligro es el uso que hacen de la pornografía los pedófilos. Los portales porno tienen categorías como las de «teens», «familia» o «incesto» y no parece extrañar a nadie que eso sea así. ¿En qué nos hemos convertido cuando, sabiendo que eso existe, miramos hacia otro lado?
Parece que algunos varones quieren hacer en público lo que se han visto obligados a hacer en privado. Las tasas de abuso sexual en la infancia son de un 20% en los países de la UE, según un informe de la OMS. El hecho de que uno de los imaginarios pornográficos habituales sea el del incesto habla de la cantidad de adolescentes chicos y chicas que consumen pornografía y se están socializando con estas representaciones. La edad media de entrada en el consumo de pornografía es a los 11 años. ¿Podemos pretender que estás prácticas no tengan influencia en las cabezas de estos niños y niñas? La pornografía tienen los mismos códigos que la publicidad. Si la publicidad condiciona la conducta del consumidor, ¿cómo podemos pensar que la pornografía no condicionará la conducta de los pornófilos?

Para acabar, ¿es posible una pornografía sana?
No lo creo. La pornografía se ha creado alrededor de la erotización de la violencia sexual y física sobre las mujeres. Si desaparece la erotización de la violencia, probablemente desaparecerá la pornografía. La pornografía, tanto la ‘mainstream’ como la autodenominada ‘feminista’, se ha creado también alrededor de las fantasías masculinas. No puede ser de otra forma, si no representan esas fantasías de dominio y de poder, los consumidores de pornografía dejarán de consumirla.

domingo, 15 de octubre de 2017

#hemeroteca #pornofeminista | «El porno feminista puede ser un complemento en la educación sexual»

Imagen: El Diario Vasco / Jon e Iratxe Gil
«El porno feminista puede ser un complemento en la educación sexual»
La sexóloga Iratxe Gil es la impulsora de ‘Porno Eskola’, una guía didáctica que pronto estará disponible en internet.
Judith Romero | El Diario Vasco, 2017-10-15
http://www.diariovasco.com/sociedad/porno-feminista-puede-20171015172418-nt.html

Padres y profesores han obviado la existencia de la pornografía ante sus hijos y alumnos durante años, pero tres hermanos vitorianos se han propuesto dar la vuelta a esta situación a través del proyecto ‘Porno eskola’. La sexóloga Iratxe Gil es la impulsora de esta guía didáctica para todas las edades que pronto estará disponible en internet, nace con la vocación de revolucionar las herramientas de educación sexual.

«No podemos ignorar que para muchos niños y adolescentes internet es la primera toma de contacto con el mundo del porno», señala la vitoriana de 31 años, cuyo proyecto fue seleccionado por el Ayuntamiento de Vitoria en una convocatoria para jóvenes creadores. Las ilustraciones de su hermano Jon Gil ayudan a desarrollar las cuatro unidades temáticas bilingües del curso de forma desenfadada. «Queríamos darle un toque naif al mapa conceptual y a la web en la que colgaremos los contenidos», explican estos defensores del porno feminista, «el único que contiene elementos pedagógicos», según Iratxe.

La sexóloga es crítica con los componentes «machistas, violentos y tránsfobos» del porno convencional. Los cuerpos y encuentros representados en el cine X más consumido generan unas expectativas muy difíciles de cumplir. «Nos hace perder la perspectiva de qué es real, lo que genera problemas de imagen y autoestima y puede derivar en trastornos de la conducta alimentaria», advierte. Por el contrario, directoras de cine erótico como Erika Lust y Tristan Taormino implican a actores con un físico más cercano al de quienes no se ganan la vida mostrando su cuerpo. Otra de sus características es su inclusividad. «Las relaciones del porno convencional siempre buscan el disfrute del hombre, pero el feminista incluye escenas LGTBI+ desde otra filosofía y visibiliza la estimulación de la mujer», indica la creadora de ‘¿Es bueno el porno comercial para las fantasías?’ o ‘¿Hay porno en la educación sexual?’, algunos de los capítulos que ofrecerá ‘Porno eskola’.

La sexualidad como valor
Sus textos utilizan un lenguaje sencillo y son obra de Endika, el tercero de los hermanos Gil. «El tema aún es tabú en algunos ámbitos», explica Iratxe, quien sostiene que hasta el momento no han encontrado resistencias a su propuesta de acercar la pornografía al ámbito educativo. «Estaríamos encantados de que padres y profesores aplicasen estas unidades en sus colegios», anima. Los jóvenes se enfrentan a demasiados estímulos pero no saben cómo gestionarlos. A ojos de Iratxe Gil, la ausencia de una educación sexual vinculada a los valores deriva en el aumento de la violencia machista y en que los adolescentes cada vez ejerzan un mayor control sobre sus parejas. «Los embarazos no deseados, el repunte de contagios de sida y las agresiones sexuales son ejemplo de ello», señala. Pero prohibir el acceso al porno a los adolescentes tampoco es la solución. «Si no obtienen información por otras vías terminarán buscándola donde puedan».

No obstante, el porno feminista «tiene sus carencias» y nunca debe sustituir a las lecciones sobre sexo seguro. «Explicar la importancia de los preservativos y cómo evitar las ETS es fundamental, pero también debemos tratar la sexualidad como un valor», recomienda Iratxe. La inteligencia emocional y la capacidad de relacionarse están estrechamente ligadas a ella y cualquier edad es buena para desarrollar estas habilidades. «Somos seres sexuados desde que nacemos y debemos educar en la cultura del consentimiento».

viernes, 5 de mayo de 2017

#hemeroteca #pornografia | El nuevo porno reniega del macho ibérico

Imagen: El País / Erika Lust (c) en un rodaje
El nuevo porno reniega del macho ibérico.
La directora Erika Lust habla sobre cómo va el cambio en un género que lleva décadas sosteniendo el machismo como base del sexo.
Isabel Valdés | El País, 2017-05-05
http://elpais.com/elpais/2017/05/03/mujeres/1493830623_161599.html

Hace algo más de una semana, entre la música que salía de algunos cascos, la conversación de una pareja, el sonido de un juego de móvil y la grabación que anunciaba que la próxima parada era Diego de León en el Metro de Madrid, se escuchó, nítida, la palabra porno. Dos señoras con permanente y labios fucsias reaccionaron como si acabara de aparecer el anticristo; de reojo miraron un par de chavales con mochilas y a aquellos adolescentes cogidos de la mano se les puso la cara de un gracioso bermellón. Porno sigue siendo un término incómodo en público, como si hubiese una especie de veto social implícito, por impío.

A las cifras de la industria del porno les importa más bien poco lo irreverente que pueda resultar. En 2016, solo Pornhub tuvo 23.000 millones de visitas, se vieron casi 92.000 millones de vídeos durante un tiempo equivalente a 5,2 siglos. Y todavía resulta un tabú, sobre todo entre las mujeres. Tal vez porque puede parecer sórdido, y la sordidez de cada uno parece menos sucia si está metida en un cajón y nadie la esculca. De ese panorama extendido desde los 80 de carne que parece plástico, uñas que podrían ser palas excavadoras y contorsiones imposibles nació Erika Lust (Estocolmo, 1977) como directora de porno acuñado como "ético", reflejado en uno de los capítulos de 'Hot Girls Wanted Turned On', la serie documental sobre porno amateur que la actriz Rashida Jones ha producido para Netflix.

La actriz asegura que no encontró nada que le "pusiera". "Todo lo encontraba horrible, tenía muy poco que ver con mis fantasías y siempre estaba enfocado al hombre y su placer. Las mujeres sirvientas de la sexualidad masculina, y me decepcioné mucho. En mí se despertó esa sensación de hacer algo diferente, más igualitario, donde las dos personas disfruten juntas, y no solo que ella sirva para que él eyacule". Amén de la retahíla de detalles cinematográficos que llevan años descuidados en las producciones comerciales. "Vi que había otra manera de hacer porno". Y empezó a hacerlo en 2004.

P. Cuando ya había comenzado su conversión a ‘mass media’.

R. El porno tiene más influencia en la sociedad de lo que queremos reconocer, en los últimos diez años la pornografía se ha vuelto efectivamente masiva. Antes era un género más periférico, más escondido, no estaba tan cerca de nosotros. Ahora es alrededor de un tercio de todo el tráfico de Internet.

P. En marzo de este año, más de 3.700 millones de personas se han conectado a la Red, somos 7.500 millones en el planeta. Estamos hablando de la mitad de la población mundial.

R. Sí. E igual que yo cuando era joven exploraba la sexualidad en la pornografía, los jóvenes hoy siguen haciéndolo, quieren saber más. Y la educación sexual en España sigue siendo bastante pobre, se habla poco y eso hace que acudan al porno a inspirarse e intentar entender de qué va todo esto. El tipo de imágenes que ven tienen unos valores que son terribles, muchas veces racistas, muy machistas, homófobos en el cine para adultos heterosexual y muestran bastantes situaciones de violencia contra la mujer, donde el sexo no es algo agradable y divertido, sino más bien donde un hombre está castigando a una mujer.

P. Eso es entonces el grueso de la educación sexual de los adultos del mañana.

R. Efectivamente. Una cosa es cuando una persona adulta lo ve, con pensamiento crítico, y sabe perfectamente que es ficción. Pero cuando lo ven los jóvenes, que puede ser que no hayan tenido tantas relaciones sexuales en su vida, quieren reproducir esas estructuras, ¿y cuáles son? Que la mujer está ahí para ayudar al hombre sexualmente, y que en el sexo son ellos los que le hacen todo a ellas y que ellas están ahí para ellos. Es de ellos y para ellos.

P. ¿Cómo encaja esa violencia sexual y ese machismo en las feministas de hoy?

R. Hay muchas mujeres jóvenes que me hablan y me escriben con dudas sobre su propia sexualidad, y me cuentan que a ellas les gusta ser dominadas, y dudan de si eso entra en contradicción con su forma de ver la vida. Ser dominada puede funcionar perfectamente para alguien feminista. La sumisión es algo que ocurre en una situación de poder, donde tú tienes control y pleno consentimiento. No tiene nada que ver la visión social con el rol sexual, y por lo general es gente que lo hace siempre en un ambiente muy seguro. Aquí sí es cierto que tenemos un problema con la imagen que ha dado ‘50 sombras de Grey’, que distorsiona totalmente lo que sienten y piensan y quieren las mujeres en el mundo de la dominación.

P. Hay distorsión también porque el contenido mayoritario es ese tipo de porno comercial.

R. También, y hay mujeres que me dicen que lo que más les gusta es el porno hetero y machista. Probablemente es porque han crecido pensando que eso es lo que les pone, ¡es eso lo que llevan viendo toda su vida! Ahí es cuando empieza esta otra visión, hablo con la gente, hombres y mujeres, y explico que hay otro porno, ético, que hay que fijarse en detalles como quién está detrás de las producciones, cómo de cuidadas están… Tiempo después me escriben otra vez y me comentan que después de ver este otro tipo de películas, vuelven a los ‘porntubes’ y ya no es lo mismo, ya no les gusta porque solo son capaces de fijarse en todo lo negativo que envuelve a la mujer.

P. ¿Conciencia, entonces?

R. Sí. Nos hemos acostumbrado a un porno cutre por definición, no nos hemos dado cuenta de que puede ser otra cosa, pero cuando lo hacemos, entonces empezamos a ver más y mejor. Es un tema de bienestar como consumidores, de demandar, de exigir un porno mejor, porque como interesados en ver ese producto, podemos elegir dónde poner nuestro tiempo y nuestro dinero.

P. Es cambiar un imaginario social bastante arraigado.

R. Ha sido, y sigue siendo, un gran tabú. Cuando dices porno en público, y a pesar de que todo el mundo haya visto alguna vez, la gente te mira. Lo primero es empezar a hablar de él con normalidad. El porno en sí no es lo malo, no hay que censurar a todo el género. Vamos a intentar conseguir que el género mejore, a evaluar las producciones, a cuidar de los actores y las actrices, que sepan con quién van a rodar, cuánto tiempo, con qué juguetes, cuánto van a cobrar, qué tipo de sexo van a tener, si van a usar preservativos o lubricantes… Son muchas las cosas que se pueden mejorar.

P. Sigue existiendo esa sordidez que envuelve los rodajes del género.

R. Bueno, yo todavía escucho a actores y actrices que me cuentan que van a grabar y el director o el productor han invitado a todos sus amigos, y están allí, bebiendo cervezas, o de repente entra alguien sin que hubiese estado acordado. Hay que dejar la estigmatización que hay, es trabajo, y hay que luchar porque tengan buenas condiciones, que estén seguros y se sientan bien. Si no, seguirá siendo una industria oscura.

Una periodista, totalmente en shock, no hace mucho me contaba como hombres directores y productores se habían acercado a ella intentando tocarla durante una sesión a la que asistió en un estudio de Barcelona. Hay cero respeto en el tratamiento y en la profesionalidad. Y solo se puede mejorar si directores y productores están también sensibilizados con esto.

P. ¿Y el compromiso con el enfoque?

R. Es muy importante cómo representamos los roles de género y la imagen de la mujer, cómo contamos nuestras historias, desde nuestra perspectiva. Cómo es vivir como mujer en este mundo, creo que ahí realmente podemos cambiar muchas cosas. Faltan y sobran mujeres. Faltan detrás y sobran delante. Cuando vas a cualquier site de porno online ves casi siempre lo mismo, mujeres jóvenes por todos los lados, cuerpos de mujeres, cuerpos plásticos, y casi nunca aparecen ellos, y cuando lo hacen, son una especie de máquinas del sexo.

P. La representación del sexo en el cine, sea del género que sea, está tan tamizada que suele ser irreal, para un lado o para el otro.

R. Eso me enfada y me entristece profundamente, para los seres humanos el sexo es muy importante, existimos gracias al sexo, y es algo bello, precioso e increíble. Es eso lo que los seres humanos tenemos que ver, ver como las personas interactúan, cómo se estimulan, se dan placer, sienten. A un lado tenemos lo que hace Hollywood, que es un ‘pim pam pum’ debajo de las sábanas y de repente ya es la mañana siguiente y están desayunando zumo de naranja. Al otro lado tenemos todas esas otras imágenes feas: tetas, culos, todo muy extremo, solo se ve penetración, y fluidos, con aura de asquerosidad tremenda.

P. Pues eso es lo que ocupa el 99,9% de las páginas.

R. Sí, este tipo de imágenes lo han invadido todo, anuncios en ventanas emergentes, adultas que parecen niñas… Lo único que podemos hacer es protestar, no callarnos. Decirlo, decirlo, hacer ruido, y despertar la duda en quienes visitan esos sites y que quizás nunca se lo hubiesen planteado. Yo intento dar una alternativa a aquellos que quieren ver sexo explícito, pero quieren ver algo cuidado. Creamos Erotic Films, un catálogo de directores seleccionados tras haberlos visto, sabiendo que lo han hecho con valores éticos y que me gustan. Estoy reuniendo un nuevo cine para adultos.

P. ¿Puede que uno de los problemas sea la falta de este tipo de contenidos de calidad en ese agujero negro que puede llegar a ser Internet?

R. Internet es lo mejor y lo peor, lo es todo. Yo nunca hubiese existido sin Internet, no hubiese habido la posibilidad de tener el público que tengo para lo que estoy haciendo ahora mismo. Lo único que podemos esperar es que el porno indie crezca, como lo ha hecho el cine o la música, que aunque todavía no son mayoritarios cada vez tienen más audiencia, más consciente y de mayor valor.

Yo lo noto con XConfessions (el proyecto web en el que los usuarios comparten sus historias y fantasías sexuales más íntimas y Lust elige dos cada mes para convertirlas en un cortometraje). Hemos crecido hasta ser una comunidad, la gente opina, recibo sensaciones e ideas, y te das cuenta de que conectas con la audiencia. Y también refleja la cantidad de dudas que hay alrededor de la sexualidad.

P. Dudas, preocupaciones, ¿y algo de frustración también? Para una generación que está creciendo o que ya ha crecido con este panorama, no poder ser de una manera determinada o llevar a cabo ciertas prácticas genera inseguridad y sensación de fracaso. Desde algo tan básico como la estética de las actrices porno, tan artificial, hasta el squirting (eyaculación femenina).

R. Ahí principalmente me preocupan las mujeres jóvenes. Yo tengo dos hijas de seis y nueve años, y me inquieta saber que van a crecer pensando que estos son cosas que una debe saber hacer, y que debe saber hacerlas por los hombres y para los hombres. Es horrible y triste, hay que llegar hasta ellas, informarlas, hablar. Pusimos en marcha The Porn Conversation, una guía destinada a padres y educadores para ver cómo pueden hablar sobre pornografía con sus hijos. Y sí, hay que hacerlo. Ellos tienen toda la tecnología a su alcance desde que son muy pequeños, y no podemos dejar que accedan a ese mundo sin que nosotros lo comentemos y ayudemos a hacer una reflexión sobre ese contenido. Es algo que educa en roles de género, y no son precisamente buenos. Este tipo de cine no va a acabar, es un mundo enorme. Así que lo único que podemos hacer es informar, educar, hablar. No podemos salvar a nuestros hijos de todo, pero podemos optar por la única estrategia posible: enseñarles a encontrarse con un problema, reflexionar sobre él, y manejarlo.

jueves, 9 de marzo de 2017

#hemeroteca #cine #brucelabruce | Bruce LaBruce mete a los refugiados en una peli porno gay

Imagen: El Español / 'Refugee's Wellcome' de Bruce LaBruce
Bruce LaBruce mete a los refugiados en una peli porno gay.
El cortometraje del controvertido cineasta canadiense se titula "Refugee's Welcome", se estrena online y utiliza el sexo explícito entre dos hombres para abordar la crisis de la migración.
Salvador Martínez | El Español, 2017-03-09
http://www.elespanol.com/cultura/cine/20170309/199480143_0.html

El artista y cineasta canadiense Bruce LaBruce ha firmado películas de cine erótico gay donde el sexo lo practican actores caracterizados como escritores, personajes de película de terror, chaperos, punkis, neo-nazis, terroristas de extrema izquierda, zombies e incluso zombies alienígenas. En su último cortometraje, sin embargo, LaBruce prefiere hablar con imágenes de sexo explícito de un tema humanitario: la mayor crisis migratoria que ha vivido Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El cortometraje se titula ‘Refugee's Welcome’ y se estrena este jueves ‘online’, en ‘EroticFilms’.

El cortometraje toma el nombre de la expresión que ha servido para manifestar la solidaridad con los demandantes de asilo venidos al viejo continente en los últimos dos años. Así ha sido, especialmente, en Alemania. El país de la canciller Angela Merkel ha recibo más de 1,2 millones de refugiados. Por eso, no había mejor sitio que la capital germana para el rodaje de LaBruce, cuya producción ha estado a cargo de Erika Lust, la realizadora sueca de cine erótico feminista afincada en Barcelona.

“Había pasado mucho tiempo en Berlín y había visto en cafés y en bares esos mensajes de ‘Refugee's Welcome’. Tantos mensajes así me hicieron pensar que Berlín es única, es uno de los bastiones del izquierdismo en Europa. Posiblemente sea una de las ciudades más abiertas para los refugiados”, comenta LaBruce a El Español. Alude LaBruce a los algo más de 35.000 demandantes de asilo que las autoridades germanas tenían registradas en la capital alemana a finales de 2016. A toda España han llegado 1.141 refugiados, según datos de finales del pasado mes de febrero del Ministerio del Interior.

Rechazado por la Berlinale
LaBruce lleva más de 30 años haciendo películas. No todas ellas son de carácter pornográfico. De hecho, uno de sus últimos largometrajes, ‘The Misandrists’, formó parte de la sección Panorama en la última edición de la Berlinale. Esa es una cinta de género sobre un colegio de niñas donde se somete a las alumnas a las enseñanzas de un grupo de integristas misándricas. ‘Refugee's Welcome’ se presentó en la sección de cortos de la Berlinale, pero no fue seleccionado.

“Fue rechazado, lo que para mí fue muy frustrante. Aparentemente generó debate en los responsables del festival. Pero allí sólo hablan artistas establecidos que no sé muy bien qué tienen que rechazar de mi trabajo, excepto que hay sexo explícito o esa idea de que es políticamente incorrecto tratar el tema desde una perspectiva pornográfica”, comenta LaBruce, a quien hace dos años el MoMA de Nueva York le dedicó una retrospectiva.

‘Refugee's Welcome’ cuenta la historia de un refugiado sirio al que un joven checo de estética ‘punk’ logra salvar la vida tras una agresión a manos de cinco neo-nazis. Aquí, LaBruce hace un guiño a uno de sus temas recurrentes -el extremismo político-, sin dejar de atender al hecho que en 2016 se contaron en Alemania casi diez ataques diarios contra demandantes de asilo o centros de acogida para refugiados.

“Ya había hecho películas en el pasado sobre la escena de la extrema derecha, que es otro tema que me interesa mucho, me refiero al resurgimiento de la extrema derecha”, señala LaBruce. En ‘Skin Flick’, una cinta de 1999, una banda de neo-nazis viola a una pareja multiétnica masculina. Aquella escena provocó en su día protestas en cines de Londres. Con este tipo de experiencias a sus espaldas, LaBruce parece preparado para recibir las críticas de quienes no acepten su relato sobre los refugiados.

El lado humano de la crisis
“Yo me considero a mí mismo un izquierdista, pero mis películas suelen ser objeto de críticas desde la izquierda radical”, señala. Este transgresor canadiense, que en sus orígenes artísticos formó parte de la generación del ‘punk’ y especialmente de aquella vanguardia del ‘homocore’ – que se revela contra la cultura gay establecida –, está listo para que le digan que la crisis humanitaria de los refugiados es algo demasiado “serio” como para relacionarlo con el porno.

“Los que digan que esto es demasiado serio serán los que también digan que los derechos de los gays o el feminismo son una distracción frente a la revolución o a cambios sociales más importantes”, se defiende LaBruce. “Pero en esta película lo que intenté fue restar negatividad al retrato que se hace de los refugiados. Porque éstos suelen ser una abstracción intelectual. Desde la política, el problema de los refugiados se ve a base de números, sin considerar los aspectos humanos”, añade.

El refugiado de su película, un poeta sirio que flirtea con la mirada en un café berlinés con el joven checo – también poeta en ciernes –, es “un individuo con su propia historia”, abunda el cineasta. “Es un refugiado al que se conoce en la película como una persona íntegra, con sus propias aspiraciones, sus deseos y una vida emocional”, señala el realizador. “La gente que dice que la crisis de los refugiados es algo demasiado serio y que no debería tratarse en el porno no está entendiendo la estrategia de la película, que es utilizar la sexualidad explícita para dejar claro que ese refugiado tiene impulsos románticos”, agrega.

Gay en el islam
LaBruce también es consciente de la dramática realidad de los refugiados homosexuales y transexuales que han llegado a Europa en el marco de la reciente crisis migratoria. Por conocer bien Berlín – aquí rodó ‘The Raspberry Reich’, una película de 2004 inspirada en la organización terrorista de la Fracción del Ejército Rojo –LaBruce sabe que en la capital alemana se encuentra el primer refugio para asilados gays del mundo. “Conozco cómo es ser gay en los países islámicos, donde la homosexualidad está prohibida, y cómo la gente lidia allí con la homosexualidad, algo que pone a los homosexuales en peligro”, cuenta el cineasta.

La veintena de minutos en la que transcurre ‘Refugee's Welcome’ no tienen nada que ver con otras formas con las que el porno ha tratado temas políticos. Por ejemplo, en Estados Unidos, se han producido parodias como aquella de 2008 titulada ‘Who's Nailin' Paylin?’ [‘¿Quién se está tirando a Paylin?’]. En ese largometraje protagonizan escenas porno actores caracterizados de políticos estadounidenses. Nina Hartley interpretaba a “Hilly” –un personaje que parodiaba a la entonces senadora Hillary Clinton– y Lisa Ann encarnaba a Serra Paylin –que se burlaba de la Gobernadora de Alaska Sarah Palin. Hartley y Ann son dos estrellas del porno estadounidense.

“Cuando se ponen figuras políticas en un contexto pornográfico el resultado es un poco catártico, porque esas figuras están ahí en un papel muy extremo, donde no deberían, verlos así permite a la gente desafiar su poder”, estima LaBruce. El estilo del canadiense para hacer pornografía es muy distinto al de las parodias de la política que se hacen en la industria del cine porno estadounidense.

“Yo trabajo desde una perspectiva honesta, sincera, para nada sucia. Encarnando sus personajes, los dos actores de la película crean un vínculo emocional”, dice LaBruce, aludiendo a los poetas protagonistas de ‘Refugee's Welcome’. “La escena de sexo empieza con el poeta checo lavando los pies del refugiado sirio. Esto, que es algo fetichista, también tiene algo bíblico”, subraya sobre su cinta, que pasa por ser de las pocas en las que se asume un uso político del porno.

Erika Lust, productora del cortometraje de LaBruce, plantea en la promoción de ‘Refugee's Welcome’ que hay que “acabar con el resurgir de la xenofobia y el racismo en Europa con mensajes como el de esta historia”. ¿Puede hacerse política con el porno? Para LaBruce la respuesta es sí. Pero le extraña que sólo lo hagan una minoría. “En realidad me sorprende que mucha gente no utilice el porno con fines políticos”, concluye el artista canadiense.

miércoles, 5 de octubre de 2016

#hemeroteca #pornografia | No es país de porno para lesbianas

Imagen: El Español
No es país de porno para lesbianas.
La industria del porno, cada vez más alternativa a las líneas convencionales, se expone en sus diferentes vertientes en el Salón Erótico de Barcelona dejando fuera un espacio explícito para ellas.
Natalia Bravo | El Español, 2016-10-05
http://www.elespanol.com/cultura/cine/20161004/160484854_0.html

La cultura judeocristiana ha pretendido siempre alisar el rizo más rebelde a una de las conductas consideradas pecado, la lujuria. Pese a ello, de todo el catálogo de pecados a los que uno se entrega y sortea día a día, pocos fingen un recato desmedido sobre los vicios y deseos. Ante un tiempo de desenfrenado libertinaje y una moral relajada, la mujer aún queda relegada en un segundo plano, y más alejada aún del foco si es lesbiana. En el porno sigue mandando el hombre.

El negocio pornográfico tiene en Barcelona su parque de atracciones esta semana, entre los días 6 y 9 de octubre en el recinto deportivo de la Vall d’Hebron. Su objetivo es el de normalizar la industria del sexo en España. En él se retará a esa doble moralidad que ya juzga su polémico spot publicitario y darse allí el gusto de atender al apetito humano. Las actividades y espectáculos que despliega el Salón van más allá de lo erótico que define y da nombre a su marca: área swinger, área BDSM, área fetichista, shows de sexo en directo entre hombres, entre dos hombres y una mujer, entre dos hombres y dos mujeres, entre dos mujeres. Con fístings, sado, tickling, bukkakes, cuero, cadenas, fuego, látex. Espacios para heterosexuales, para gays, para bisexuales. Pero nada destinado, al menos explícitamente, a lesbianas.

EnClaveGay, dirigido y gestionado por Carlos Resa, es el único espacio del Salón que sí especifica una orientación sexual. Atiende al reclamo gay y bisexual desde 2010 (ediciones anteriores conocido como Heat Gay) ofreciendo, tal como detallan en su web, orgías, shows bisexuales entre dos actores y una mujer y números de pole dance, aparte de castings de actores y un cuarto oscuro para bukkakes.

Por su parte, los escenarios, parte significativa del Salón y sin distinción de público a excepción de EnClaveGay, exhiben sexo tan impactante y explícito que arrincona la imaginación. Según los organizadores, es ese el porno que responde a los gustos de quienes lo consumen. Cada vez surgen nuevas productoras y nuevos directores con ganas de atender a nichos de mercado no generalistas, como la estadounidense Jincey Lumpki, responsable de la productora para lesbianas Juicy Pink Box, los madrileños Golfxs con Principios o la productora española, también para lesbianas, Estudios Cima.

Si están en la rueda del negocio, ¿Por qué no están representados en el Salón Erótico más conocido de España? “La industria convencional está hecha para un público muy reducido: hombre blanco, heterosexual y con unos gustos muy delimitados”, explica Amarna Miller, actriz y protagonista del spot polémico de este año. “Estoy convencida que el festival estaría encantado de incluir el bonito abanico que se despliega entremedio. Eso sí, son las productoras convencionales las que tienen más público ya que difunden el contenido gratuito, y se llevan el monopolio del negocio”, lamenta. Incluso habiendo espectáculos lésbicos en el Salón, no parecen estar destinados a alimentar las fantasías de las mujeres lesbianas. ¿Quién acude, pues? Hombres, o bien acompañados por su cámara o bien por sus parejas, mujeres en bloque bajo el pretexto de despedidas de soltera o grupo de amigos que pactan ir a curiosear. ¿Y lesbianas? ¿Acudirían a un evento así?

Carlos Resa confiesa que “estamos deseando aumentar nuestra zona EnClaveGay añadiendo espectáculos más dirigido a lesbianas y transexuales poco a poco”. Pero, por el momento, no lo han hecho en ninguna de las 17 ediciones hasta ahora celebradas, porque “aunque la mujer sí está involucrada en el mundo pornográfico, al final esto es un negocio y el dinero viene del hombre, que es quien más gasta en porno, por eso al final se enfoca a él”, explica. Resa también es el responsable de la zona HotGay en el Salâo Erótico do Porto. “Por temas legales, en Oporto no nos dejaban hacer penetraciones en los espectáculos hasta el año pasado. En Oporto hay un público más asustado. Les cuesta hasta aplaudir”, declara. Resa, residente en Madrid, ve como los locales gays prevalecen por encima de los de lesbianas. “Por cada treinta locales gay en Chueca, cuatro son para lesbianas”, explica. Cuenta que las productoras de cine gay “gozan de una salud excelente”. De su experiencia en festivales de ambos países, concluye que “quien más consume porno en el mundo LGTB, también, es el gay. Más que la lesbiana”.

Basándose en las estadísticas que recopila anualmente el portal Pornhub, es cierto que el dinero que genera la industria de la pornografía proviene en su mayoría del bolsillo del hombre, indistintamente de su orientación sexual. Igualmente, según ese mismo portal, el 24% de espectadores de pornografía en internet de 2015 fueron mujeres. En España, un 26% de promedio. Ellas sí usan e interactúan en este negocio aunque entren en él poco a poco, como consumidoras y como generadoras. La directora de cine porno Erika Lust ganó uno de sus primeros premios en el festival erótico de Barcelona, en 2005, cuando aún colgaban la C de Cine y la I de internacional en sus siglas (FICEB).

Aunque el cine de Lust no vaya dirigido expresamente a un público lésbico, sí se identifica con un público feminista, y trata a la mujer en sus escenas no solo como una máquina para dar placer al hombre, sino como sujeto de placer. Ya no acude ni presenta cortos, ni escenas en los premios porque “no es un ambiente que tenga nada que ver con cine, ni con arte, ni es un ambiente femenino ni feminista”, lamenta. Para Lust, el ambiente es masculino, “no me siento cómoda allí”, confiesa. Para que la directora sueca, afincada en Barcelona, volviera a participar en el Salón, haría falta “que se premiara la cinematografía, la innovación, la creatividad, el porno ético, inteligente y ser sex positive”.

Salones eróticos como el alemán Berlin Porn Film Festival, son referentes del cine para adultos más alternativos. O también el francés La fête du Slip, que busca tratar, desde una mirada positiva, todo lo relacionado con el sexo desde diferentes disciplinas (arte, danza, cine, música, literatura). Nico Bertrand es un director porno novel que quedó finalista en el premio 'L'slip d'Or' al mejor corto del festival francés 'La Fête du Slip'. En el Salón Erótico de Barcelona compite en tres categorías para los Premios Ninfa: mejor director, mejor escena del año y, el que más le enorgullece, a mejor escena lésbica.

“La expresión cultural de la sexualidad es esencial para un enfoque saludable”, cuenta Bertrand. El director ha empezado sus andaduras en esta industria con un tipo de cortos, documentales y escenas pornográficas más bien alejadas de la línea mainstream, “como la que ves en el Salón y el que domina la mayoría de páginas de vídeos en internet”. Sus escenas se caracterizan por un lenguaje cinematográfico, una luz, una música y unos planos cuidados al detalle. Como resultado tiene escenas sexuales naturales “o al menos como veo yo la sexualidad”, dice el director.

“Quizá en España aún no hay esa aceptación de diversidad pornográfica como sí gozan festivales como el suizo 'Pink Apple', el alemán 'Berlín Porn Film Festival' o el italiano 'Fish&Chips Film' Festival”, cuenta. Bertrand hace un año era fotógrafo y sobrevivía de otros trabajos. Luego, arrancó junto con una amiga un proyecto artístico con el que hacían vídeos sobre sexualidad y parafilias y, sin saber muy bien cómo, creó en octubre de 2015 la productora Darkness Studio con la que empezó a grabar escenas donde representar su percepción de la sexualidad y la pornografía.

“Mi manera de entender el porno no seguía los patrones de la industria convencional”. Sus vídeos, muchos de ellos lésbicos o transexuales, representa las fantasías de sus actores y actrices que primero ha escuchado y así hacer partícipes de las escenas no solo actuando. “No quiero representar una escena lésbica como hombre hetero”. A Bertrand le alegra ver que sus escenas lésbicas, representadas por mujeres lesbianas o bisexuales “donde hay representado un sexo más real entre dos mujeres”, estén nominadas en el Salón “donde aún no hay hueco para las lesbianas”.

La actriz Amarna Miller celebra que en el Salón empiece a haber este cambio, que no cree que sea fácil realizarlo de un día para otro. “Que me hayan puesto a mí como imagen de su spot, que no soy actriz de porno convencional, ya es signo de un paso adelante”, confiesa. Cree que el Salón es un buen espacio para hacer llegar a un público muy normativo que hay más nichos de mercado. “El hombre que consume sexo convencional no debe ser eliminado. Solo que la mayoría del porno no debería limitarse a él. La mujer está estigmatizada en el erotismo y también reclama porno, pero no busca en el lugar adecuado”, explica Miller. “Hay canales que producen contenido para ellas y es pagando. Pero cuesta mucho que se pague. Hay que pagar por lo que queremos ver y, así, ayudar a que las productoras alternativas que están naciendo crezcan”, reclama la actriz.

Cuando una mujer, y lesbiana, busca consumir porno y no encuentra nada que se adecue a su gusto, ¿le condiciona más su género o su orientación sexual? “Las mujeres seguimos siendo incomprendidas sexualmente”, lamenta Devermut. Marta y Sara son una pareja de lesbianas que crearon el canal de Youtube Devermut para reivindicar mayor visibilidad al colectivo LGTB y ayudar, con sus propias experiencias, a las generaciones que están pasando ese momento de salir del armario. No han ido nunca al Salón, aunque quizá este año sí vayan para tener contenido para el canal. “No creemos que haya nada allí que nos llame la atención. Nos gustaría encontrar, sobre todo, un espacio dedicado a las chicas que aman a otras chicas. Talleres, accesorios, información, prensa sexual...No sé, todo lo que no existe y sí existe en demasía para hombre, hetero y homo”, reclaman.

Tanto Sara como Marta creen que la sexualidad femenina siempre ha estado relegada a un segundo plano. “No importa, solo importa el sexo y el placer masculino. No fue ¿qué, hasta los años 50? que no empezaron a investigar acerca del clítoris. Hay dos barreras que saltar: ser mujer y ser lesbiana”, denuncian. A la pregunta de si consumen porno, sí, consumen, pero no mucho, porque el porno que ven sienten que está destinado a satisfacer al hombre y cuando salen chicas, “más de lo mismo, no nos sentimos identificadas porque es todo mentira. Ni siquiera son lesbianas”. Los datos que publica la página web Pornhub dicen que en 2015 la palabra más buscada en internet a nivel mundial fue “lesbian”.

Yelena Vera es una de las actrices que actúa en el espacio EnClaveGay. Lleva 17 años trabajando en este negocio y 12 participando en el Salón. Hace porno con gays, pero donde su cuerpo danza hipnotizado por la excitación es en esclavitud, con momificaciones, embalsamiento o fuego. Aunque dice ya estar encasillada en un género muy hardcore, le gusta actuar con sus parejas artísticas en shows bisexuales. En sus espectáculos siempre suele haber más mujeres que hombres de público. “Los gustos son muy ambiguos. No sé si son lesbianas o no, pero no creo que su sexualidad tenga nada que ver para que les guste. Solo deben sentirse libres de disfrutar lo que ven”. Vera cree que la mujer “aún está reprimida. Pero la culpa no es de la mujer, es de una educación que la ha esclavizado. La educación sexual debería ser más natural, con menos silencios”. Según la actriz, “la mujer aún no ha explorado con libertad todos los placeres que le da su cuerpo”, explica.

“La mujer se excita menos con lo visual que el hombre”, opinan las chicas de Devermut, “por eso no creemos que haya chicas lesbianas que compren la Interviú para masturbarse con Pamela Anderson”, bromean. La opinión de la pareja youtuber no parece alejarse de lo que muestran algunos estudios. El doctor Rieger, del departamento de sociología de la Universidad de Essex, publicó un estudio en noviembre de 2015 donde se mostraba que las mujeres no podían ser exclusivamente heterosexuales. O bien bisexuales o bien lesbianas. Los estímulos sexuales a los que respondía las mujeres heterosexuales eran los mismos que para las mujeres homosexuales. “Quizá todas las chicas nos comportaríamos físicamente como bisexuales si la sexualidad no tuviera una connotación moral”.

La tienda erótica Amantis es un local coqueto y abierto a todo tipo de público (con tres tiendas en Madrid y una en Barcelona). A la tienda, cuentan las dependientas, acuden muchas chicas sin complejo en busca de placer adquiriendo algún juguete para adultos. Por su parte, los hombres acaban pagando más por productos vigorizantes. ¿Sabe la industria del porno responder igual a los placeres del hombre que de la mujer? La doctora Meredith Chivers y su equipo de investigación, del departamento de psicología de la Universidad de Queens, trabajan en comprender la intersección entre género y sexualidad. En un estudio sobre la excitación sexual de las mujeres demostró que a estas les seduce todo tipo de actividad e imaginería sexual, tanto si éstas son lesbianas o heterosexuales. Su estudio mostraba también que a los hombres heteros habitualmente no les llama la atención el porno gay, ni a los hombres gays les llama la atención generalmente el porno heterosexual.

Cuenta Miller que el deseo “no depende de nuestros genitales”. Para la actriz tratar el porno de forma binaria “hombre o mujer” tampoco es bueno. “No creo que exista un porno para hombres o mujeres. Nuestros gustos se construyen desde nuestra infancia y no creo que todos funcionemos de la misma manera solo por ser de uno u otro género”, explica. “Yo también me excito viendo a dos hombres liarse entre ellos y el porno eso no lo toca”, confiesa la actriz.

Si es por gustos, cuando uno (o una) busca en el porno con qué relamerse en la intimidad de placer, al menos en España no siempre le será fácil. “Aquí falta un espacio más diverso del porno. Ya no solo para la mujer, que no creo que sea positivo etiquetar porno para mujeres o mujeres lesbianas, es que está hecho solo desde los ojos del hombre heterosexual” lamenta Bertrand. Para el director sería más fácil clasificar el porno en filias, gustos o temáticas que no por género u orientación sexual. “Conozco muchas mujeres a las que les gusta el porno, pero no encuentran opciones aquí para experimentar otro tipo de porno”. Para él es “como si fueras al cine y solo ofertaran comedia y no pudieras ir a ver otras películas, qué sé yo, más intelectuales, o con más suspense”.

sábado, 1 de octubre de 2016

#hemeroteca #pornografia | El 'boom' del porno feminista: en qué se diferencia del machista

Imagen: El Español
El 'boom' del porno feminista: en qué se diferencia del machista.
"Nuestro cine puede mostrar que los orgasmos pueden ser múltiples en la mujer. Esto cambia la estructura narrativa", dice una experta.
Salvador Martínez | El Español, 2016-10-01
http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20160930/159484875_0.html

El porno feminista es cine para adultos. Es porno para ellas pero no sólo está destinado a un público femenino. Sus defensores –mujeres y hombres– lo consideran una expresión incluyente, abierta a todo tipo de sexualidades. Es un cine que aspira a superar los estereotípicos patrones del pornotradicional, el cine para adultos convencional.

De hecho, el porno feminista puede verse como una expresión contestataria frente a los cánones de la pornografía audiovisual mayoritaria. Esos estándares son los responsables de que al porno le preceda la mala fama que muchos le atribuyen, especialmente desde el feminismo.

Una parte del feminismo rechaza la idea de que pueda haber un porno que defienda la igualdad entre hombres y mujeres. Hay feministas que lo considera, al igual que el porno tradicional, una violación de los derechos de la mujer. Pero eso no ha impedido ni la emergencia y ni la consolidación en la industria del cine para adultos de una corriente que apuesta por una pornografía que marca sus diferencias con lo convencional y que no duda en reivindicarse del feminismo.

“El cine porno feminista es una propuesta de cine porno para las mujeres, que han estado marginadas en este mundo, pero también hay muchos hombres que consumen este tipo de porno”, dice Laura Mérrit, una intelectual y prominente representante del feminismo sexualmente liberal en Alemania. Ella es, entre otras cosas, la organizadora del los ‘PorYes Award’, un certamen bianual que acoge Berlín desde 2009. En él se premian las mejores producciones de cine para adultos feminista.

Otro evento de estas características es el ‘Pornfilmfestival Berlin’, una cita dedicada al porno feminista y a otros tipos de cine alternativo para adultos que celebrará del 26 al 30 de octubre su decimoprimera edición. “El porno feminista se centra en darle una voz a las mujeres, en mostrar un punto de vista femenino, aunque no tiene por qué ser una mujer quien esté delante o detrás de la cámara”, y quiere “alejarse de la mirada masculina que es con la que se suele filmar el porno”, explica Paulita Pappel, directora del ‘Pornfilmfestival Berlin’.

Esta madrileña de 28 años, que lleva más de una década viviendo en la capital alemana, se ha hecho con ese nombre artístico un sitio en el cine para adultos feminista. Tras destacar como actriz, ahora también se atreve como realizadora.

Licenciada en Literatura Comparada por la Universidad Libre de Berlín, Paulita Pappel presentará su primer cortometraje en el ‘Pornfilmfestival Berlin’. Se titula ‘Female Ejaculation’. Centrado en este fenómeno asociado al orgasmo femenino, su primer trabajo como directora también va en contra del estereotipo según el cual “la sexualidad de las mujeres es más misteriosa y no se puede entender”, según los términos de la propia Pappel.

Buen momento

Para ella, el porno feminista está en pleno ‘boom’. “Cada vez hay más productoras, directoras y actrices que están creando este tipo de pornografía”, dice. “No es hacerle justicia a este tipo de porno decir que es marginal”, añade Pappel. “Este es un negocio que se mantiene y que da dinero”, aseguran en Erika Lust Films, la productora de Erika Lust, una directora sueca afincada en Barcelona y que pasa por ser uno de los referentes internacionales del cine feminista.

“Este nuevo cine ha llegado para quedarse”, asegura la propia Lust. Esta licenciada en Ciencias Políticas lleva doce años dedicada a este tipo de cine pornográfico. Tiene a sus espaldas un centenar de cortometrajes y cinco largometrajes. Ha recibido multitud de premios internacionales.

“El cine adulto que realizo gusta a personas a las que les gusta ver sexo explícito en pantalla pero no de forma baratera, vulgar y siempre en el mismo sofá cutre y, estas personas, son muchas”, manifiesta Lust, no sin antes dejar clara su identidad feminista. “Yo soy una mujer feminista por lo que obviamente mis valores quedan reflejados en mi cine, y soy una mujer, por lo que dirijo desde una perspectiva femenina”, abunda.

En su productora, que emplea a quince personas y que da trabajo igualmente a un equipo técnico compuesto en un 90% por mujeres, también sirve de lanzadera para nuevos talentos en la dirección. Paulita Pappel es uno de ellos.

Otro talento pujante de esta pornografía es Lucie Blush, una francesa de 29 años que lleva tres dirigiendo sus propias películas de porno feminista. Su primer film detrás de la cámara, ‘Alice Inside’ – ‘El interior de Alicia’– fue seleccionada hace dos años en los Feminist Porn Awards de Toronto. De este evento se dice que son los Oscar del cine erótico. Allí premiaron a Blush por su página de internet (www.luciemakesporn.com), en la que presenta sus trabajos.

“A mí me gusta mucho usar las palabras porno y feminista, porque dan mucho miedo”, dice Blush. Pero “estamos hablando de sexo delante de la cámara, de porno, y de feminismo, porque aplica valores básicos del feminismo, es decir, cuidar a los actores y hacer que las mujeres tengan tan buenas condiciones y tanto respeto como los hombres”, agrega esta francesa nacida en París y afincada en Berlín.

Una pornografía diferente

Las condiciones en las que se producen estas grabaciones constituyen un factor al que presta especialmente atención Mérrit a la hora de seleccionar películas para su festival, el de los ‘PorYes Awards’. “Queremos un porno justo, donde las condiciones de trabajo estén consensuadas, donde haya buenas remuneraciones y donde también se vea que se está teniendo sexo seguro”, según describe esta figura del feminismo berlinés uno de los tres criterios en base a los cuales se eligen los filmes de su festival.

Lo normal en la realización de estas películas es que a los actores se les pregunte “cuáles son sus deseos, y qué quieren hacer”, aclara Paulita Pappel, la directora del ‘Pornfilmfestival Berlin’. En esas conversaciones también se establecen los límites de cada uno de los intérpretes. Habiéndose aclarado este punto,“se graba, y aquello que se graba suele girar en torno al deseo sexual de los propios actores, en lugar de imponer a los actores que hagan esto y aquello, aquí la parte del sexo está más improvisada, pues se deja a los actores que ellos follen como quieran y, en este sentido, el papel de la cámara es más documental”, aclara Paulita Pappel, hablando de cómo se filma en Ersties, la productora para la que trabaja actualmente.

Por su parte, Lust precisa que “en la pornografía feminista hay una cara real”. “En la pornografía tradicional, ¿sabemos quién hay detrás de lo que estamos viendo? No”, sostiene esta directora, al tiempo que defiende su modo de trabajo. “Nunca trabajo con actores menores de 21 años, prefiero que hayan explorado su sexualidad antes, no delante de una cámara, ellos siempre forman parte del proceso creativo, escucho lo qué quieren hacer y lo que no”, explica. “Los actores son lo más importante para mí, se invierte un gran presupuesto en las condiciones que hay en el set [de rodaje], la seguridad es primordial”, añade.

Una segunda condición que han de cumplir estas películas feministas es la exhibición de una cierta diversidad, por ejemplo, en lo que al aspecto de los actores se refiere, haciendo que no sólo jóvenes que se adaptan a los estándares actuales de belleza sean los protagonistas. Con todo, no se puede hablar de cine porno sin que se cumpla otra premisa. A saber, que sea evidente en la pantalla “el placer de todos los actores”, subraya Mérrit. “La pornografía tradicional únicamente retrata a la mujer como objeto de deseo para los hombres”, sostiene Lust. “Ni siquiera cuando han comenzado a producir pornografía lésbica han logrado hacerla para satisfacer a mujeres lesbianas, simplemente ha representado una fantasía masculina de lo que creen que es el sexo lésbico para excitar de nuevo al hombre”, abunda.

“En el porno feminista hay dos personas – o más – que pierden los estereotipos de género y que se lo pueden pasar bien como personas y no como clichés que representan a la mujer y al hombre”, comenta Blush, aludiendo a las escenas que ella graba. Esa es una diferencia sustancial con lo que ofrece el cine para adultos convencional. Pero también hay diferencias a la hora de mostrar el acto sexual en sí. “El porno tradicional está centrado en el hombre, que siempre termina eyaculando en la cara de la mujer, pero el porno feminista no está obcecado con la eyaculación”, indica Mérrit.

En este sentido, Kitty May, psicóloga, trabajadora social y directora del apartado de educación de Other Nature, un sex-shop feminista del céntrico barrio berlinés de Kreuzberg, plantea que “el porno feminista puede mostrar que los orgasmos pueden ser múltiples en la mujer y que pueden llegar en momentos muy diferentes”. “Esto cambia la estructura narrativa de las películas respecto del porno común”, añade.

Salir del esquema felación-coito-eyaculación

“Lo que nos interesa es salir del esquema felación-coito-eyaculación, como se puede mostrar un orgasmo a mitad de escena, mostrar un clítoris en erección, no es cuestión de darle la vuelta a lo que hace el porno mainstream para hacer lo mismo con las mujeres”, mantiene Merrit, abundando en los criterios de los ‘PorYes Awards’. “Lo que nos interesa es la diversidad visual”, aduce.

Así, el porno que se reivindica del feminismo lucha por liberarse de la previsible narrativa del cine para adultos convencional. “Los guiones del porno corriente van así: chico ve a chica, chica se desnuda, felación, coito y cum-shot [eyaculación en la cara]; esto es muy restringente, se queda muy corto para lo que es la sexualidad, por eso el porno feminista amplía esos guiones”, plantea Pappel.

“Estamos alejándonos de esa obsesión con los planos muy cortos en los genitales, tratamos de capturar algo más humano, porque también puede ser muy erótico cómo tiembla un labio o como se te tuerce la boca en un grito de placer”, agrega.

Para Lust, el porno feminista “representa la belleza del sexo, no sexo explícito con planos ginecológicos únicamente”. “En mi cine yo no dirijo las escenas de sexo explícito, los actores hacen lo que ellos consienten en hacer y lo que les resulta natural, no les digo 'pon la pierna aquí' o 'el culo así'”, añade. Según Lust, la cuestión es “retratar a la mujer como lo que es, como un sujeto de deseo con sexualidad propia, deseos propios y con autonomía para decidir qué quiere, cuándo y cómo lo quiere, no está al servicio del hombre”.

Las producciones de Lust están caracterizadas por dar especial relevancia a la historia que lleva a los actores a relacionarse. También es una seña de identidad una cuidada producción que, visualmente, poco tiene que envidiar a productos cinematográficos de alta gama. “¡Como en Hollywood!”, celebra en los comentarios un usuario de la página de Internet de ‘Xconfessions’, uno de los proyectos de Erika Lust, para referirse a la calidad del cortometraje ‘Boat Buddies with Benefits’ –‘Amigos de barco con derecho a roce’-.

¿El comercio justo del porno?

Mérrit, la responsable de los ‘PorYes Awards’, llega a plantear que el cine porno feminista es a la industria del porno, en buena medida, lo que la comida orgánica y de comercio justo es a la industria de la alimentación. Fundamentalmente, porque las condiciones en las que se realiza son las mejores que se conocen en la industria.

“Hay empresas que viven muy bien de este tipo de porno, que seguirá creciendo, porque por este porno se paga, no es gratuito pero hay gente que quiere pagar, porque está hecho de otra manera”, sostiene Mérrit, citando, entre otras, a firmas estadounidenses como Pink & White Productions. “En esta sociedad hay de todo, pero también hay gente cada vez más informada y cada vez más exigente y sobre todo responsable con lo que consumen”, sostiene Lust, que este mes de octubre lanza el primer cine ‘online’ de su empresa, Erotic Films.

Cierto es que “canales como Youporn [en los que se comparte material pornográfico de forma gratuita, esencialmente tradicional] se apropian de muchísima parte del mercado, pero los modelos están cambiando”, asegura Pappel.

Por su parte, Blush reconoce que, como autora independiente, “ahora uno no puede hacerse millonario, como pasaba antes, pero ese no es el objetivo”. “Para mí, lo importante es vivir de esto más o menos bien”, añade.

Entre tanto, festivales como el ‘Pornfilmfestival Berlin’, que tendrá lugar en la última semana de octubre, sirven para dar cuenta de la pujanza de este tipo de porno alternativo. “Hay que hacer piña, conocer gente, hacer contactos y poder hacer llegar la diversidad de cine pornográfico”, concluye Pappel.

sábado, 20 de agosto de 2016

#hemeroetca #pornografia | ¿Está el porno aburriendo a las nuevas generaciones?

Imagen: El País
¿Está el porno aburriendo a las nuevas generaciones?.
Las mujeres se suman al consumo, pero el tiempo medio que le dedicamos cae en picado. Investigamos las causas.
Silvia C. Carpallo | El País, 2016-08-20
http://elpais.com/elpais/2016/08/16/buenavida/1471352099_894845.html

No hace falta ser ningún experto en internet para saber que uno de los productos que más se consume en la Red es la pornografía. Pero, ¿con la misma intensidad que antes? Lo cierto es que las nuevas generaciones, sobre todo los llamados millennials (nacidos entre 1980 y 1999), son más selectivos.

En España, según las estadísticas de 2015 de la conocida página de porno online Pornbub, el 51% de consumidores son, precisamente, menores de 35, por lo que se puede responder sin lugar a dudas que los millennials no han dado la espalda a las películas con sexo explícito, pero lo cierto es que cada vez le dedican menos tiempo (nuestro país ha pasado de ser el número 11 en la tabla de los que más porno consumen a situarse en la posición 13): 8 minutos y 4 segundos frente a una media internacional de 9 minutos y 20 segundos.

Ante estos datos, la sexóloga María Esclapez reflexiona que, si bien el desarrollo de la tecnología va al compás del desarrollo de la generación millennial, “antes cualquier cosa en este campo era una novedad y más si la novedad era material pornográfico. Ahora, el porno ya no es un acontecimiento, y hay escenas en la Red para aburrir. Esta saturación de material, unida a la diversidad de intereses, ha influido en la conducta de la audiencia”.

La sexóloga y pedagoga Soraya Calvo añade: “Han cambiado varias cosas: el consumo de porno ya no es tan clandestino como antes, cuando había que enfrentarse a todo un ritual y hacerse con mucha discreción con un VHS, que solo se podía ver cuando no había nadie en casa. Ahora, con los smartphones y las conexiones a internet, se puede acceder a contenido pornográfico de manera automática, sin esperas y, por tanto, sin rituales simbólicos que daban mucha más carga emocional al porno”, lo que permite un consumo más rápido y eventual. Todo lo que se nos hace fácil acaba por perder parte de nuestro interés.

Y eso que ahora ellos no están solos…
Los estudios de Pornhub, en conjunción con la empresa tecnológica Vocativ, llegaban también a la conclusión de que, en proporción, las mujeres de entre 18 y 24 años ven un 5% más de porno que sus homólogos masculinos. “Creo que más que aumentar el consumo en féminas y disminuir en varones, lo que pasa es que se ha desdramatizado el reconocimiento de su consumo, tanto en positivo como en negativo. Es decir, que no pasa nada porque ella confiese que lo ve”, aporta Soraya Calvo.

Y si las mujeres han tardado en subirse al carro del porno, obviando el pudor a reconocerlo, ha sido a causa de unos filmes deficientes, según la directora de cine para adultos Erika Lust: “Hay mucho mito alrededor del consumo de pornografía entre féminas. Lo cierto es que a ellas también les gusta ver porno, pero la oferta que hay en la pornografía 'mainstream', accesible a todo el mundo, es lamentable y no agrada tanto a la mujer”.

Un nuevo cine erótico podría volver a catapultar las cifras, ya que el ritual de lo secreto y dificultoso no parece que tenga opciones de renacer. “Para los young adults (audiencia de 20 a 35 años) puede haber hasta un aborrecimiento de la pornografía masiva que han visto hasta ahora”, prosigue Lust, que dice que su público siempre le agradece el cuidado por la producción y la historia, "que haya personajes en los que reconocerse resulta excitante".

Curiosamente, aunque Erika Lust es conocida por hacer “porno para mujeres”, lo cierto es que su audiencia se compone de un 60% de hombres y un 40% de mujeres. “Al final son personas a las que les gusta ver sexo explícito en pantalla, pero no de forma barata, vulgar y siempre en el mismo sofá cutre”, concluye.

También hay menos sexo
El acceso fácil a la pornografía, que no ha repercutido en un mayor consumo, tampoco ha propiciado que los encuentros íntimos reales entre las nuevas generaciones sean más habituales. A pesar de los probados beneficios del sexo casual y de las posibilidades que da internet, la revista 'Archives of Sexual Behavior' acaba de publicar un estudio en el que documenta que los jóvenes nacidos en las décadas de los 80 y los 90 tienen menos relaciones sexuales que sus padres y abuelos.

"Gracias a las redes sociales, ha aumentado el contacto verbal, pero no el personal", aclara María Esclapez, que continúa: "El aumento de conciencia respecto a las consecuencias de tener sexo de manera irresponsable, una educación sexual inaduecuada basada en el miedo y el hecho de que se retrase la edad de la independencia de los padres, dificultan la gestión de los encuentros sexuales”.