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domingo, 28 de enero de 2018

#hemeroteca #libros #culo | Adrián Melo: "Hay un paradigma que privilegia el deseo carnal, la curiosidad sensual, la voluptuosidad desmesurada y la voracidad sexual”

Imagen: Nuevos Papeles / Adrián Melo
Adrián Melo: "Hay un paradigma que privilegia el deseo carnal, la curiosidad sensual, la voluptuosidad desmesurada y la voracidad sexual”.
Tali Akuka | Nuevos Papeles, 2018-01-28
http://www.nuevospapeles.com/nota/7872-adrian-melo-hay-un-paradigma-que-privilegia-el-deseo-carnal-la-curiosidad-sensual-la-voluptuosidad-desmesurada-y-la-voracidad-sexual

El último libro de Adrián Melo reúne un corpus cultural que festejara el erotismo del ano para desestabilizar una de las maneras paradigmáticas mediante la cual se construyen y consolidan los géneros y las sexualidades así como la dominación masculina.

Adrián Melo es doctor en Ciencias Sociales y Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como investigador y como profesor de las áreas de filosofía y sociología. ‘Antología del culo. Textos de placer anal y de orgullo pasivo’ es su último libro, publicado por Aurelia Rivera, acaba de presentarse en Barcelona.

El autor señaló que le sorprendió que aún en el ambiente académico haya pudor y pruritos para hablar del tema. Expresa: “quizás como señala Omar Acha analizar el ano mancha en la academia. Me pareció increíble que fuera aún un tema tabú o que mucha gente se ruborizara ante el título”.

Melo enfatizó que le interesó "a nivel personal escribir un libro sobre una parte que puede dar y otorgar placer. También nació como una forma de celebrar la vida a partir del culo porque fue un sentimiento de un momento a nivel personal".

P. ¿Por qué elegiste escribir una Antología?

R. Elegí escribir una antología porque me interesaba rescatar una tradición sepultada. En Occidente como lo han demostrado varios autores desde Denis Rougemont en adelante, triunfó el paradigma amoroso platónico, romántico y exclusivo, más asociado al alma que al cuerpo y recurrentemente vinculado con el dolor y el sufrimiento.

Pero hay otro paradigma, que es el que se ocupó de la atracción corporal erótica y que privilegia el deseo carnal, la curiosidad sensual, la voluptuosidad desmesurada y la voracidad sexual. Es el paradigma que Ercole Lissardi llamó faúnico. Los sátiros en la Antigüedad, el Diablo en la Edad Media, Don Juan desde el Renacimiento, Casanova desde el siglo XVIII, el buscador insaciable de pornografía o de sexo en internet o en las redes sociales en la actualidad son ejemplos de este paradigma.

Me interesaba rescatar ese paradigma a su vez vinculado con una parte del cuerpo a que le se le suele asociar solamente con los desechos: el culo. Me interesaba rescatar una tradición literaria que reivindica al culo y al ano masculino en el lugar del goce, del placer, del juego, del humor escatológico y de la alegría. Me interesaba reivindicar a la cultura popular que frecuentemente celebra el bajo vientre (la panza, los genitales, el culo), siguiendo a Bajtin, frente a la cultura burguesa que suele celebrar el espíritu y lo alto.

P. ¿Cómo se te ocurrió el tema?

R. Fueron muy inspiradoras para la elección del tema dos obras fundamentales: ‘Por el culo: políticas anales’ (2011) de Javier Sáez y Sejo Carrascosa y ‘Breve historia del culo’ (2010) de Jean-Luc Hennig.

Con el primero aprendí el papel del culo en la producción del género. Sáez y Carrascosa resaltan que hay una forma de construcción del género que podía ser pensada a partir del cuerpo penetrable o no penetrable. En este sentido, el género no se definiría por los órganos genitales sino a partir de cuerpos que pueden ser o no penetrados. Particularmente, la identidad masculina se construye a través del binarismo penetrable / no penetrable. El cuerpo penetrable es considerado femenino. Cualquier cuerpo penetrable, independientemente de sus órganos genitales se convierten en femenino y de ahí derivan el desprecio y los ataques a las prácticas homosexuales y a todo lo relacionado con el afeminamiento. Por su parte, el libro de Hennig, es un libro muy alegre. Un libro que un recorrido del culo desde las ciencias pero también desde las artes. Siempre recuerdo una parte del libro en donde celebra la conjunción entre culo y baile. “Con la danza se acabó el culo tristón sin energías ni perspectivas en la vida, porque la danza crea en el culo algo prodigioso: el meneo. Con la danza, el culo está por fin contento de ser culo”.

Creo que ambos libros están presentes en la elección del tema. Y también la frase de Salvador Dalí: "Siempre digo que, a partir del culo, los mayores misterios del mundo se hacen comprensibles".

Quería escribir un libro que diera cuenta de las posibilidades de goce y hasta de subversión del sexo anal entre hombres y a la vez develar discursos que construyeron sexualidades y géneros a partir de los usos del culo para poder, a su vez, deconstruirlos.

P. ¿Por qué hay tantos discursos ocultos sobre esta parte del cuerpo?

R. Parafraseando al Foucault del tomo I de la ‘Historia de la sexualidad’ más que los discursos ocultos, es decir lo que no se dice, más que lo victoriano me llaman la atención la profusión de discursos –médicos, judiciales, psicológicos, morales, religiosos, militares, del sentido común– sobre el culo, el hablar indefinidamente del culo. Es sospechoso que sea la única parte del cuerpo que en muchos ámbitos sea considerada una mala palabra o que al menos no puede ser pronunciada en ciertos lugares ni siquiera por su nombre científico.

Recurrentemente los discursos que emergen sobre el culo pertenecen al reino del insulto y de la injuria. En ‘Por el culo’ Sáez y Carrascosa hacen un extenso y no exhaustivo catálogo de expresiones agraviantes que involucran al trasero (lo trasero suele ser pensado como lo marginal, la antinomia de lo protagónico) en diversas partes del mundo. Ya advirtieron Sáez y Carrascosa que una de las primeras cosas que aprende un niño varón –aun sin saber exactamente de qué se trata el sexo anal– es que tener el “culo roto” degrada, humilla y reduce el estatus de la masculinidad.

Ello alimenta una idea retrógrada que asimila a la penetración con posesión, esto es poder y dominio del “activo” y desvalorización y desprecio del que recibe. Y esa idea circula desde la antigüedad grecoromanas e incluso desde mitos egipcios. Los discursos ocultos o silenciados, creo, que son aquellos que hablan del goce anal en los hombres (sean gais o héteros), los que hablan del culo no solo en su capacidad excretora sino también receptora, canal de placer, de penes, lenguas, dildos o drogas...

En contraposición a los discursos negativizadores se suele utilizar la expresión “hago lo que se me canta el culo” como signo de rebeldía personal y social ante la autoridad. Y “tener buen culo” denota tener buena suerte. No parece casual que la subversión también se exprese desde el culo.

P. ¿Por qué desde la Grecia Clásica el término estaba entre los peores insultos para un hombre?

R. Desde el libro ya clásico de Kenneth Dover, ‘Homosexualidad griega’ (1978) se desestima esa idea que sigue presente en cierto imaginario o sentido común de que la Grecia Antigua era un paraíso liberal para los gais. Se suele confundir homosexualidad con lo que realmente estaba aceptado en Grecia: la pederastia que era una institución aristocrática que unía por un tiempo prefijado a un hombre con un muchacho en una relación pedagógica, que era al mismo tiempo guerrera y amorosa. La pederastia seguía una serie de reglas concretas: un adulto culto mayor de veinte años estaba encargado de transmitir su conocimiento y su experiencia a un adolescente, con el fin de convertirlo en un ciudadano respetable. El erómano debía tener entre doce y dieciocho años, siendo inaceptable una relación con anterioridad o posterioridad a ese lapso rígido. La aparición de los primeros vellos de la barba era la señal del fin de la estación del amado.

No hay ninguna escena que represente una relación anal. No puede olvidarse que era una institución de nobles y el contacto a través del ano reducía a los futuros ciudadanos respetables o funcionarios al papel sumiso de los esclavos y las mujeres. Entre los peores insultos para un hombre estaban las palabras ‘katapýgon’ (lascivo o maricón) y ‘evrýproktos’ (culo ancho), o culo de ardorosas determinaciones tal como aparecen en las obras de Aristófanes (445-385 a. C.) como ‘Las nubes’ (423 a. C.), ‘Los Arcanienses’ (425 a. C.) o ‘Los Caballeros’ (424 a. C.).

Otro elemento importante era la no-participación del muchacho en el acto sexual. Esta no- participación, combinada con la inviolabilidad de su ano, diferenciaba a la pederastia del acto sexual. Mientras que el erastés tiene una erección o está realizando el acto entre los muslos del erómeno, el pene de este último se muestra siempre relajado. Más aún, la expresión de las caras de los jóvenes se muestra siempre indiferente, mientras que las caras de los erastés reflejan pasión.

Además y tal como se deduce de las leyes referidas por Esquines en el proceso que se llevó a cabo contra un ciudadano llamado Timarco en el siglo IV a. C si se comprobaba que un ateniense se prestaba a ser homosexual “pasivo”, “no debería permitírsele ser elegido como uno de los nueve Arcontes, ni asumir el cargo de sacerdote, ni ser designado como miembro de la corte del Demos, ni siquiera asumir cualquier tipo de cargo, tanto en casa como el extranjero... no debe ser enviado en misión diplomática, ni expresar su opinión, ni entrar en los baños públicos”.

Una de las injurias favoritas de los romanos era ‘paedi-cabo te’ (‘te daré por el culo’) y también ‘irrumabo te’ (‘haré que me la chupes’). A su vez, en el texto latino Anales XI 2, escrito por Tácito en el primer siglo d. C. se habla de un personaje llamado Asiático que, acusado de afeminado, no pudo contenerse ante esta acusación de parte de un tal Suilio y le gritó: “Pregunta a tus hijos, Suilio, ellos confesarán que soy un hombre”.

Es sabido que los romanos heredaron de los griegos la idea de que un ciudadano tenía permitido tener sexo anal, pero solo si ejercido sobre aquellos considerados inferiores sociales los esclavos de ambos sexos. Lo escandaloso era que ciudadanos o personajes públicos adoptasen el papel pasivo, papel reservado a las mujeres y a los esclavos. Pero también tempranamente los egipcios, de los que tan pocos testimonios tenemos respecto de sus costumbres eróticas y sexuales, dejaron claro en uno de sus mitos fundacionales que ser pasivo era algo que reducía, que rebajaba el estatus divino, político y social (según cuenta la leyenda el dios Seth –mandatario del Alto Egipto– introdujo su miembro entre las nalgas del dios Horus –mandatario del Bajo Egipto– y al día siguiente dijo que ahora le correspondía ser gobernante de todo Egipto “pues Horus no es digno de él, porque lo monté”).

P. ¿De qué manera esta parte del cuerpo se utiliza para visibilizar a la mujer como un objeto?

R. El culo de la mujer ha sido históricamente uno de los topos por excelencia en donde se manifiesta paradigma de la dominación masculina y capitalista. El culo de la mujer es objeto de la mirada masculina desde tiempos inmemoriales, es frecuentemente codificado y utilizado en publicidad hasta para vender lavarropas. Tal como señala Laura Corradi en ‘Por una sociología política del culo’: “El culo de la mujer es una construcción social. Plano o prominente, bajo o parado, vestido o desvestido, grande o chico. La mirada del hombre decide cómo debe ser plasmada la materia –quien tiene el poder, quien tiene las poleas del comando económico y político puede definir qué es bello y qué no lo es. Su gusto inventa el gusto dominante, un signo del tiempo, que cambia con el cambio de los que reinan, de los que gobiernan, de los nobles y de los poderosos”.

En su ‘Breve historia del culo’, el ensayista francés Jean-Luc Henning desarrolla diferentes y complejas líneas argumentativas para explicar por qué, en el mundo del arte, a partir del siglo XVII y el XVIII, el culo femenino fue objeto de retrato dominante y privilegiado frente al masculino. Aunque fuera del marco heteronormativo que circunscribe la sexualidad, a los preceptos normativos y productivos, el ensalzamiento del culo femenino, sí se ubica dentro de los parámetros de la dominación masculina. El culo femenino se erige como objeto de mirada, deseo, plausible de ser penetrado frente al culo masculino que aparece, quizás más cerrado que nunca frente a la disponibilidad del femenino. Hay una sola excepción: los culos de héroes griegos y romanos, de mármol o de bronce, efebos de Maratón, Hermes, Poseidón, Apolo, entre tantos otros.

P. ¿En el caso de los hombres por qué es una palabra casi prohibida o tabú?

R. No es la palabra culo la que aparece como tabú o está prohibida en los universos masculinos. De hecho, las comunidades que se presentan exclusivamente masculinas o de hombres sin mujeres –hinchadas de fútbol, barras de muchachos del club de barrio o del café, los vestuarios, entre otras– parecen no saber hablar más que del culo. Del culo de la mujer como objeto sexual y de los usos del culo del hombre como ‘taboo’. El insulto mayor expresado como chiste o como amenaza es “que te rompan el culo”. Justamente el uso del culo del hombre supondría la expulsión de la comunidad masculina.

P. ¿Cómo son los relatos sobre esta parte del cuerpo en la historia universal?

R. Al menos desde la segunda mitad del siglo III a. C. hay evidencias literarias de hombres que celebran los culos hermosos de otros hombres: Dioscórides de Alejandría o Riano de Bene. En la Roma del primer siglo de nuestra era Cátulo elogia el culo de Juvencio. En el siglo II, Estraton de Sarde escribe que no puede contenerse de darse vuelta luego de mirar por delante a un muchacho bello.

Es muy significativa la historia del muchacho de Pérgamo en el ‘Satiricón’ de Petronio: un efebo orgulloso de gozar de las delicias del sexo anal. El poeta Abu Nowas de ‘Las mil y una noches’ es un adorador de muchachos de traseros turgentes o con un lunar en la nalga. La celebración de las flatulencias es un lugar común de la cultura popular al menos desde Rabelais.

Más adelante, en el siglo XIX Paul Verlaine compone el ‘Soneto al ojo del culo’ quizás en honor de su amante Arthur Rimbaud. Durante el siglo XX hay celebraciones anales en las obras del poeta Sandro Penna, de Pier Paolo Pasolini, de Joe Orton, entre otros. Allen Ginsberg compuso el poema ‘Esfínter’. El argentino Tulio Carella escribió casi un tratado del placer anal cuando describió en ‘Orgía’, en las playas ardientes de Bahía las embestidas de un muchacho al que llama King Kong. Jean Genet hace gemir como mujer y jadear sin pudor al marinero Querelle frente a los bombeos del brutal Norbert. En ‘Teorema’, Pasolini destruye y redime a una familia burguesa a través del sexo anal. Osvaldo Lamborghini creó el reino del culo en la desaparecida civilización de los ‘Tadeys’. Hay un verdadero desfile de culos gozosos en la obra del contemporáneo Alan Hollingurst.

P: ¿Por qué elegiste el tema del ano masculino y no el femenino?

R. El análisis del culo femenino requería de otra investigación aparte aunque lo que tiene en común con el análisis del culo masculino es que se inscriben en la lógica de la dominación patriarcal y en la jerarquización del pene de las sociedades falocéntricas. Sin duda, hay una relación directa entre el culto al falo y el desprestigio del culo, la demonización de su uso en los hombres y la cosificación mercantilista del culo de la mujer.

viernes, 10 de marzo de 2017

#hemeroteca #performatividad | Abel Azcona se tatúa en el ano un mensaje para Donald Trump

Imagen: El Español / Un momento del proceso de tatuaje
Abel Azcona se tatúa en el ano un mensaje para Donald Trump.
El artista se ha escrito 'Make America Great Again' en la zona perianal para protestar contra las políticas del presidente de EEUU.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2017-03-10
http://www.elespanol.com/cultura/arte/20170310/199730139_0.html

“Haz de Estados Unidos un gran país de nuevo” es un eslogan de campaña que explotó por primera vez Ronald Reagan antes de las presidenciales de 1980. El término fue creado en 1979 como mensaje de alentamiento y de cambio a un país castigado por la caída de la economía interna, la alta tasa de desempleo y la inflación. El segundo en subirse al carro del eslogan ha sido Donald Trump: el presidente inscribió el lema como marca para su campaña de 2016 y popularizó el eslogan usando sombreros con la frase.

Pero ahora hay una tercera figura que ha interiorizado la frase, y, esta vez, sin ánimo de reclutar adeptos ni conseguir votos. El artista performance Abel Azcona le ha dado una vuelta de tuerca a la frase y se la ha tatuado en la zona perianal, a modo de protesta contra el cambio político en EEUU y la política xenófoba y misógina de Trump.

Azcona ha querido que este proyecto coincidiese con su gira por Estados Unidos y, en declaraciones a Shangay, explica que eligió Chicago “por ser una ciudad multicultural”. La performance tuvo lugar el martes 7 de marzo en dos espacios distintos de la DfbrL8r Gallery: en la planta inferior estaba el artista, desnudo, dejándose tatuar el ano, la tatuadora y un par de observadores más. En la superior, un pequeño público contemplaba la escena. Facebook, como acostumbra, ha censurado las imágenes del proceso.

Las hostias y la droga
Nunca se sabe cuál será el siguiente paso del irreverente Abel Azcona. A finales del año pasado, en una performance llamada 'La Guerra', el artista hizo pública su intención de consumir ketamina y ofrecer su cuerpo a las personas que acudieran, para que pudiesen hacer con él lo que quisiesen.

Quizá su obra más polémica sea aquella en la que escribió la palabra 'Pederastia' en un suelo a base de hostias consagradas. Se querelló contra él la Asociación Española de Abogados Cristianos, pero el joven salió indemne: explicó que su intención no era herir los sentimientos religiosos, sino que quería hacer “una crítica a la lacra de la pederastia” en el uso de su libertad de expresión. El magistrado del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona aclara que el artista aplicó a las formas sagradas un uso profano y determinó que no es delito porque no se realizó en un lugar destinado al culto.

viernes, 11 de noviembre de 2016

#hemeroteca #libros #queer | Pasivismo en acción

Imagen: Google Imágens / Javier Sáez
Pasivismo en acción.
Es sociólogo, pero se define antes como activista y militante. Critica a la Academia por no ocuparse de la vida y de la muerte, trabaja en una fundación en defensa de los derechos de los gitanos y denuncia los crímenes de odio y otros efectos discriminatorios. Javier Sáez habla de su nuevo libro, 'Por el culo', y sigue profundizando en temas que ya había abierto en la conferencia que dio por estos días en Argentina, “La injuria del sexo anal”: los cuerpos penetrables.
Adrián Melo | Soy, Página 12, 2016-11-11
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-4846-2016-11-12.html

En el 2011, junto a Sejo Carrascosa, Javier Sáez, emprendió la necesaria tarea de analizar el papel del culo en la reproducción heterosexista. En Por el culo. Políticas anales exploró la percepción histórica y los imaginarios sociales de lo anal como metáfora de lo abyecto y lo aborrecible, como el lugar corporal por antonomasia en donde se ubican el insulto y la injuria. En el libro señalaba que una de las primeras cosas que aprendemos los seres humanos varones es que “que te rompan el culo” es algo que degrada, que reduce, algo que no debe ocurrir. Y concluye que el culo es fundamental en la constitución del actual sistema de sexo-género.

¿De qué se trata tu nuevo libro?
–Del papel del culo en la producción del género. Me interesa resaltar que hay una forma de construcción del género que podía ser pensada a partir del cuerpo penetrable o no penetrable. Me parecía interesante explorar esta vía. El género no se definiría por los órganos genitales sino a partir de cuerpos que pueden ser o no penetrados. Particularmente, la identidad masculina se construye a través del binarismo penetrable / no penetrable. El cuerpo penetrable es considerado femenino. Cualquier cuerpo penetrable, independientemente de sus órganos genitales se convierten en femenino y de ahí derivan el desprecio y los ataques a las prácticas homosexuales y a todo lo relacionado con el afeminamiento. Hay una retrógrada idea circulante que asimila a la penetración con posesión, esto es poder y dominio del “activo” y desvalorización y desprecio del que recibe. Ello explica también en parte el desprecio a las mujeres.

¿Y el tema de la discriminación?
–Es justamente lo que más me interesa profundizar. Intento analizar la especificidad histórica de esta discriminación. Cómo cambia, particularmente en la Edad Media, en la Modernidad. Los discursos de odio no son estables ni homogéneos. Pero el penetrado es siempre el “otro”, al cual se le adhiere una serie de significaciones que varían a lo largo de la historia y que pueden estar ligadas al poder religioso, al estatus de ciudadanía, entre otras. En la Antigüedad griega es una forma de vigilancia ligada a la clase social. Ser penetrado es propio de mujeres y de esclavos pero es impropio de ciudadanos varones. En la Edad Media el penetrado aparece caracterizado como el turco, el infiel, el musulmán. Con el sida se resignifican y refuerzan metáforas ligadas a un paradigma médico-jurídico que hacen aparecer al culo como el lugar de la enfermedad, de la contaminación y que estigmatizan particularmente al “pasivo”. El gran problema actual es que no se trata solo de metáforas: esa discriminación implica crímenes de odio de los que particularmente son víctimas los cuerpos penetrables.

Vos hablás de un orgullo pasivo…
–El ano masculino ha sido definido en base a su función excretora: tan solo recipiente y cloaca de desperdicios, canal de circulación de mierda y sangre. Pero nunca como puente de lenguas, salivas, penes y hasta drogas. Esta idea del culo reafirma el poder del falo en la regulación y jerarquización de la sexualidad y de las relaciones sociales. Reivindicar el placer anal es luchar contra esa estructura y es la condición para desarrollar políticas sanitarias y políticas públicas que refuercen la autoestima para sacar al pasivo de ese recurrente lugar que lo coloca en la situación más desprotegida, más vulnerable y más propensa a ser víctima de situaciones de violencia o a contraer enfermedades de transmisión sexual.

Para Paul Preciado así como fue necesario cercar las tierras para señalar la propiedad privada, fue necesario cerrar el ano para sublimar el deseo pansexual y rigió el lema: “cierra el ano y serás propietario, tendrás mujer, hijos, objeto, tendrás patria”. ¿Cuál fue la influencia de Preciado en tus trabajos? ¿Qué puntos de coincidencia y divergencia encontrás?
–Paul Preciado es un referente ineludible sobre el tema. Hemos trabajado juntos muchos años. Es pionero y fue uno de los primeros que abrió este tema del culo en su 'Manifiesto Contrasexual,' en su presentación del libro de Guy Hocquenghem 'El deseo homosexual'. Paul es demasiado optimista y revolucionario desde mi punto de vista. Para él, el sistema va a temblar con el sexo anal. La apertura colectiva casi comunista del ano, abrir el culo como cavidad orgásmica y músculo receptor no productivo ni reproductivo, como biopuerto mediante el cual el cuerpo queda abierto a unos y a otros y eso de que la penetrabilidad invariable de hombres y mujeres posibilite que lo masculino y lo femenino se intercambien tiene, sin duda, efectos políticos positivos y en ese rumbo va mi obra también. Pero yo creo que el sistema capitalista puede con todo. Que no se van a desmoronar demasiadas estructuras ni bases estructurantes del capitalismo. Soy pesimista.

¿Cómo te parece que aparece el culo en representaciones culturales masivas como el cine?
–Es un tema tabú, invisibilizado, muy poco tratado. Creo que Pasolini se ha ocupado del tema de la analidad en Teorema, en Los cuentos de Canterbury, en Saló. En Teorema, a través de la penetración anal el bello Extranjero logra horadar el poder patriarcal. Al burgués padre de familia una vez entregado sexualmente, pareciera que no le resta otra alternativa que entregar su riqueza, donar su fábrica a los obreros. Es una posición revolucionaria con la que Paul Preciado coincidiría pero yo estoy más cercano al Pasolini de Saló, a ese neocapitalismo que vuelve a resignificar el papel del sexo, del culo, de la penetrabilidad como la máxima expresión de la posesión y la explotación sexual y económica.

Por el culo… fue inusualmente muy vendido para un libro de esas características. ¿Esperabas esa repercusión? ¿Cómo ha sido el contacto con los lectores?
–Sí, tuvo una repercusión interesante, por momentos rayando lo masivo. De hecho en unas semanas se presentó en Brasil la traducción portuguesa. Lo más recurrente ha sido que se acercaran a mí o me escribieran varones heterosexuales. Gozar por el culo a través de dedos, dildos, manos, lengua es un deseo que puede tener cualquier persona pero que en los héteros aparece vedado ligado a la homosexualidad o a la feminidad. El hecho de que haya tenido más repercusión en los héteros me hace pensar qué poco reflexiona la comunidad gay sobre el tema. Aparecen nuevas formas e identidades masculinas, pero sigue prevaleciendo la idea de la masculinidad como valor, de los roles estereotipados. Falta autocrítica, replanteamiento del tema a partir del cuerpo y de una reflexión sobre el cuerpo.

¿Cómo afectó tus trabajos sobre el culo tu relación con el mundo académico y universitario?
–Este libro marcó en cierta forma mi vuelta a la militancia, a trabajar sobre los crímenes de odio, a las metáforas sociales que circulan sobre el culo y sobre el sida que también matan. La Academia ha rechazado casi de plano la inclusión del ano como lugar de conocimiento. Pero desconfío de esa Academia lejos de la vida y de la muerte. Están matando gays, trans y mujeres. La Academia se queda fuera del planeta. La vida y la muerte son lo importante. Los libros tienen que volver a la vida real y tienen que servir como recursos políticos.

martes, 24 de noviembre de 2015

#libros #culo | Antología del culo : textos de placer anal y de orgullo pasivo

Antología del culo : textos de placer anal y de orgullo pasivo / Adrián Melo.
Buenos Aires : Aurelia Rivera, 2015 [11-24].
206 p.
ISBN 9789871294596

/ ES / ENS
/ Ano / Anofobia / Culo / Gais / Homofobia / Homosexualidad / Orgullo pasivo / Pasividad / Placer anal

Hay una característica común que enlaza las existencias de los gais con sus culos: en un principio es el insulto. Y frecuentemente ese insulto fundacional a los gais que explicita Didier Eribon en ‘Reflexiones sobre la cuestión gay’ (1999) se concentra en, está dirigido o alude a sus traseros. Frente a ello este libro se propone crear un corpus de textos literarios anales y terroristas -que van desde la Antigüedad hasta el primer cuarto del siglo XXI- que reivindiquen el orgullo pasivo y el ano masculino como el lugar del goce, del juego y del placer con el fin último de contribuir a desestructurar y desestabilizar una de las maneras paradigmáticas mediante la cual se construyen y se consolidan los géneros, las sexualidades y el paradigma de la dominación masculina, es decir, en torno a los usos al culo.

martes, 9 de junio de 2015

#hemeroteca #anofobia | El FMI nos recomienda un ensanchamiento anal

El FMI nos recomienda un ensanchamiento anal
El vaginal a Leticia Sabater le costó 6.000 euros, pero este a nosotros nos saldrá más barato porque no lleva reconstrucción de himen
J. Becario | El Jueves, 2015-06-09

A lo mejor algún iluso se ha creído eso de la recuperación. Vivimos una especie de “burbuja del optimismo”, como consecuencia del año electoral en el que estamos. El FMI, la troika, la Merkel y la madre que parió a Bruselas han dejado que el Gobierno “tire la casa por la ventana”, en cuanto a gasto público se refiere, a ver si así los electores siguen votando al PP y se olvidan de Podemos. Pero, en cuanto pasen las elecciones, todo volverá a ser como antes: el gasto social se reducirá o, directamente, desaparecerá. Porque, entre otras cosas, el déficit sigue descontrolado, la deuda continúa aumentando y la hucha de las pensiones se pone a temblar en cuanto oye pasos de alguien que se acerca.

Ayer, no obstante, el FMI no se pudo aguantar y recordó al Gobierno (no sea que, con tanta promesa electoral, lo haya olvidado) que hay que “subir el IVA y abaratar el despido”, además de aumentar los copagos, o sea, repagos, “en sanidad y educación”.

Esto es sólo un aperitivo, como decimos, de lo que nos exigirán después de las generales. Puestos en contacto con el FMI, un portavoz que no ha querido identificarse nos ha dicho que “es posible que la vaselina ya no nos haga efecto, pues el paquete de medidas va a ser de un tamaño considerable y seguro que nos hace daño”. Es decir, por mucho que queramos lubricarnos, sufrir, vamos a sufrir, por lo que ese portavoz nos ha recomendado “un ensanchamiento anal”. Y después ha colgado el teléfono sin decirnos cuánto costaba esta operación y si hay por ahí clínicas que hagan descuento a grupos.

Sabemos, porque ella misma lo dijo, que el ensanchamiento vaginal le costó a Leticia Sabater en Miami 6.000 euros, pero incluía una reconstrucción del himen, y en nuestro caso no hay himen que valga, es decir, que nos tendría que salir más barato, y suponemos que en España habrá clínicas que lo hagan. Vamos a ponernos en contacto con algún médico especialista y luego, si eso, os decimos algo.

ENLACES
http://www.eljueves.es/2015/06/09/fmi_nos_recomienda_ensanchamiento_anal.html

martes, 15 de marzo de 2011

#libros #queer | Por el culo : políticas anales

Por el culo : políticas anales / Javier Sáez, Sejo Carrascosa
Barcelona [etc.] : Egales, 2011
ISBN 9788492813353
/ ES / ENS
/ Ano / Cuerpos / Culo / Filosofía / Sociología / Teoría Queer

El culo es el gran lugar de la injuria, del insulto. Como vemos en muchas expresiones cotidianas, la penetración anal como sujeto pasivo está en el centro del discurso social como lo horrible, lo malo, lo peor. Pero en la actualidad existen culturas que se han reapropiado de ese lugar abyecto y han sabido convertirlo en un lugar productivo y positivo.

En este libro los autores hacen un amplio y ameno recorrido alrededor del culo y del sexo anal: de su historia, de sus valores, de cómo lo anal organiza los géneros y las sexualidades, y de cómo está atravesado por criterios de raza, de clase y de poder. Desde la compleja sexualidad anal en la Grecia Antigua hasta la crisis del sida, pasando por las cárceles, el bareback, Freud, las lesbianas butch, los sodomitas, Luis Aragonés, el fist-fucking o los osos, este libro traza la genealogía de uno de los espacios menos explorados por la teoría, pero más transitados por la práctica: el espacio anal. 


Imagen: Enclave
Javier Sáez es sociólogo y traductor. Autor del ensayo Teoría queer y psicoanálisis. Ha traducido libros de Judith Butler (Lenguaje, poder e identidad), Monique Wittig (El pensamiento heterosexual) y Judith Halberstam (Masculinidad femenina). También es un oso insumiso, y un activista marica. Desde 1995 edita la revista electrónica maribollera www.hartza.com. Entre 2003 y 2005 impartió, con Paco Vidarte, el Curso de Enseñanza Abierta de la UNED «Introducción a la teoría queer». Es coeditor del libro Teoría queer. Políticas bolleras, maricas, trans, mestizas, y ha dirigido las campañas de prevención en VIH «Pelos sí, a pelo no» y «Osos, especie protegida». Actualmente trabaja en el Fondo Social Europeo.

Sejo Carrascosa, de formación autodidacta y con clara alergia al mundo académico, ha sido activista en diferentes grupos de carácter antiautoritario y de liberación sexual. Promotor de La Radical Gai, ha publicado artículos en diferentes revistas y publicaciones: "De un plumazo," "Resiste", "La Kampeadora", etc. Ha trabajado como librero, editor, sherpa, narcotraficante, marinero, técnico (heterodoxo) en prevención de VIH e ITS, y en hostelería (¡cómo no!). En la actualidad sobrevive en Gasteiz (Euskal Herria). 





Texto
Con el culo al aire
Julen Zabala | EHGAM | IGLU, 2011-04-14



Dokumentazioa
Sejo Carrascosa | Idazlea | «Gero eta gizon gehiagok eskatzen diote emakumeari sarketa egiteko»
'Por el culo. Políticas anales' liburuaren egileetako baten arabera, ipurdiko zuloaren inguruan genero nortasunak eraikitzen dira, eta horietan oinarritutako bazterketa politikoak. Gaur aurkeztuko dute.
Edu Lartzanguren | Berria, 2011-03-29


Documentación 
'Por el culo: políticas anales', sobre la masculinidad 
El sociólogo burgalés Javier Sáez y Sejo Carrascosa consideran que es necesario hacer una revisión de los discursos actuales sobre la masculinidad
Ana María Macías | Enclave, 2011-06-16
El género del culo 
Soy | Página 12, 2011-04-08
Un nuevo agujero para la teoría 
F.R. | Página 12, 2011-04-08
Por el culo
Luisgé Martín | El infierno son los otros, 2011-04-04
Donde la espalda pierde su nombre
El libro "Por el culo. Políticas anales" saca a la luz la anofobia que existe alrededor de "uno de los órganos más democráticos"
Agurtzane Salazar | Noticias de Alava, 2011-03-30
En los anales de la Historia
Javier Sáez y Sejo Carrascosa presentan esta tarde en Vitoria su libro 'Por el culo', en torno a sexo y valores
N. Artundo | El Correo, 2011-03-29
Nalgas, pompis, cachas... ¡culo!
Javier Sáez y Sejo Carrasjosa analizan el mal nombre del ano en la cultura
Rebeca Yanke | El Mundo, 2011-03-15
Por el culo
elputojacktwist | Dos Manzanas, 2011-03-11
Mili Hernández: “He desempolvado mis pancartas por si acaso”
Abrió la primera librería gay de España. Reconocida activista, teme tener que volver a la lucha “con más cabreo”
Patricia Reguero | A pie de calle, 2011-02-16
Por el culo, políticas anales
Beatriz Gimeno | Beatriz Gimeno, 2011-02-13