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lunes, 30 de octubre de 2023

#libros #gais #literatura | Yo no tengo la culpa de haber leído a Mendicutti

Yo no tengo la culpa de haber leído a Mendicutti : antología de palomos cojos/ edición de Ramón Martínez ; prólogo de Boris Izaguirre.
Barcelona [etc.] : Egales, 2023 [10-30]
Colección: Salir del armario.
316 p
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/ ES / Libros / ENS / REC / Cultura gay / Eduardo Mendicutti / Gais / Homenajes / LGTBI / Literatura / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419728302 / 22,00 €
📝 Cita APA-7: Martínez, Ramón (2023). Yo no tengo la culpa de haber leído a Mendicutti. Egales.

Eduardo Mendicutti es el novelista que mejor ha retratado la cultura gay en España desde la Transición. Este libro es un homenaje a él y a su obra.

Eduardo Mendicutti merece un homenaje. Es el novelista que mejor ha retratado la cultura gay en España desde la Transición y este 2023, cuando el autor ha cumplido 75 años, una de sus mejores obras, ‘Los novios búlgaros’, cuenta ya con tres décadas de éxitos. Un grupo de 18 escritores que han crecido y se han reconocido como autores gais gracias a las obras de Mendicutti se reúne en este volumen para agradecer al novelista su compromiso literario y social. A través de cuentos y ensayos que analizan y celebran las múltiples voces de Eduardo a lo largo de toda su obra, esta bandada de palomos cojos de todas las edades quiere dejar claro el papel imprescindible que ha jugado en sus vidas y sus escritos el autor de ‘Una mala noche la tiene cualquiera’, ‘Siete contra Georgia’ y ‘El palomo cojo’. Sin Mendicutti la narrativa gay en España no sería lo que ha llegado a ser. Sin Mendicutti las personas LGTBI no habrían visto reconocidos en España los derechos de los que hoy disfrutan.

  • Autoría
  • Enrique Aparicio (Alpera, Albacete, 1989) es periodista cultural freelance (o sea, tres veces precario). Colabora en medios como Yasss.es, Píkara Magazine, Cinemanía, Jenesaispop o la revista de la Academia de Cine. Ganador del saispop Premio Fungible de Relato Joven de Alcobendas en 2017 y del accésit del Premio Paco Rabal de Periodismo Cinematográfico de AISGE en 2020. Creador junto a Beatriz Cepeda del pódcast ¿Puedo hablar!, que supera los dos millones de escuchas y es desde 2021 también un espectáculo en vivo. Maricón antes que persona.
  • Carlos Barea (Granada, 1987) es graduado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Rey Juan Carlos, máster en Escritura Creativa por la escuela Hotel Kafka y máster en Estudios LGBTIQ+ por la UCM. Ha colaborado con varios medios, especializándose en crítica de cine y literatura LGTB y es miembro fundador de la asociación LACAH, cuyo principal objetivo es ejercer el activismo a través de la cultura. En el año 2019 participó en la antología Vagos y maleantes. Nuevas voces maricas con el relato Torbellino de colores. En 2020 publicó su primera novela, Bendita tú eres.
  • Nacho Esteban Fdez. (1992)
  • Óscar Hernández Campano nació en Donostia-San Sebastián en 1976. Escritor desde siempre, estudió Derecho y trabajó como profesor de Geografía e Historia. A los 16 años publicó La aventura más excitante de los últimos diez mil años, una novela juvenil. Ganó el Premio Odisea en 2002 con la aclamada El viaje de Marcos, todo un clásico de la literatura LGTB. Más tarde repitió éxito con Esclavos del destino. Premio Beatriz Vicente de relato con Maitasunaren ispiluak (Espejos de amor), ha publicado el relato Infinitos besos, y ¿Azul o verde? en la antología Lo que no se dice (Ed. Dos Bigotes).
  • Boris Rodolfo Izaguirre Lobo es periodista, presentador de televisión, guionista y escritor venezolano.
  • Daniel María (Canarias, 1985) es escritor y gestor cultural. Ha publicado poesía, novelas e investigaciones. Asimismo, noveló el guion literario de la película "El extraño viaje" (2011), con prólogo de Luis G. Berlanga. Desde 2016 colabora en la revista "Qué Leer", donde escribe sobre literatura y libros LGBTIQ+. Ha recibido los premios de periodismo cultural Paco Rabal Joven Promesa (2013), Leoncio Rodríguez (2013 y 2019) y Juan Torres Grueso (2016).
  • Luisgé Martín (Madrid, 1962) es licenciado en filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y MBA por el Instituto de Empresa. Ha sido galardonado con el Premio Ramón Gómez de la Serna de narrativa, el Antonio Machado y el Vargas Llosa de relatos, y el Premio Llanes de Viajes. Su primer libro publicado, en 1990, fue "Los oscuros", una colección de cuentos que mostraba los rastros literarios de Jorge Luis Borges. Posteriormente ha ido publicando las novelas "La dulce ira" (Alfaguara, 1995), "La muerte de Tadzio" (Alfaguara, 2000, galardonada con el Premio Ramón Gómez de la Serna), "Los amores confiados" (Alfaguara, 2005), "Las manos cortadas" (Alfaguara, 2009), "La mujer de sombra" (Anagrama, 2012). En 2002 publicó un segundo libro de cuentos con el título "El alma del erizo", pero además ha colaborado en numerosos volúmenes colectivos de relatos. En el año 2009 ganó el Premio Antonio Machado con el cuento “Los años más felices” y en el 2012 obtuvo el Premio Vargas Llosa NH por el relato “Los dientes del azar”. En su bibliografía hay un título singular: "Amante del sexo busca pareja morbosa", una colección de cartas pornográficas reales que recopiló y editó.
  • Ramón Martínez (Madrid, 1982) es Máster en Gestión Cultural por la Universidad Carlos III y Doctor en Filología por la Universidad Complutense, donde realizó también su licenciatura en Filología Hispánica y cursó estudios en Derecho. Activista feminista para la erradicación de la homofobia, colabora con diferentes asociaciones y ha publicado recientemente tres monografías: La cultura de la homofobia y cómo acabar con ella (2016), Lo nuestro sí que es mundial (2017) y Nos acechan todavía (2019), editadas por Egales. Mientras escribe, trabaja como profesor de secundaria visible y orgulloso.
  • Luis Maura (Ciudad Real, 1983) es licenciado en Filología Inglesa y Filología Francesa. Estudió interpretación en la Escuela de Teatro Cuarta Pared y, desde hace años, compagina su trabajo actoral con su labor como docente. Ha publicado las novelas Nido de pájaros (2019) y Niño santo (2022) en Dos Bigotes. Además de colaborar en diversos medios con relatos de ficción, es columnista de El Asombrario, donde escribe sobre cultura y activismo LGTBI+.
  • Alejandro Melero ha desarrollado una exitosa carrera como dramaturgo. Entre sus obras destacan la comedia "Clímax", representada ininterrumpidamente desde 2013, y "Nuestro hermano", ambas con numerosos montajes internacionales. Ha publicado, entre otros títulos, "Último y penúltimo deseo de la niña Carmela" (XXXIII Premio de Novela Corta Carta Puebla), la colección de relatos premiados "La escalera oscura" y la novela "La luz de mis días". Es profesor titular del departamento de Comunicación de la Universidad Carlos III de Madrid.
  • Alberto Mira es profesor de Estudios Cinematográficos en la Universidad Oxford Brookes. Ha escrito numerosos libros y artículos sobre cine e historia queer. Entre sus principales publicaciones destacan De Sodoma a Chueca, Miradas insumisas, Crónica de un devenir (Egales, 2004, 2008 y 2021, respectivamente), Historical dictionary of Spanish cinema (2021, Rowman & Littlefield) y The pop musical (2021, Columbia University Press).
  • Gustavo Pecoraro (Mar del Plata, 1965) es escritor, guionista, periodista y poeta. Ha publicado cinco libros, dos ensayos y tres poemarios. Algunos de sus poemas fueron incluidos en La lira marica. Una antología de poesía homoerótica argentina (Saraza, 2022). Fue colaborador del suplemento Soy de Página 12, de La Garganta Poderosa, de Casa País, de Cosecha Roja, y numerosos medios de comunicación. Conduce los podcasts Puto viejo, Aquí me pongo a contar y Zona de respuestas. Es coguionista del documental El puto inolvidable. Vida de Carlos Jáuregui, y guionista de Luces azules y de Marta, vení. En la actualidad es corresponsal desde Madrid para Infobae; asesor en comunicación de la Fundación Huésped; y asesor en el Congreso de la Nación en la Comisión de Mujeres y Diversidad. De querer así es su primera novela.
  • Diego Pinillos (Segovia, 1993) es graduado en Historia y licenciado en Guion por la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid. Como guionista ha trabajado en series como "Veneno" (con Javier Calvo y Javier Ambrossi) o "By Ana Milán", y ha recibido la beca de las Residencias de la Academia de Cine. Sus cortometrajes como guionista han sido seleccionados, entre otros, por el Interfilm Fest de Berlín, el Festival de Cine europeo de Sevilla o la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Ha recibido el premio a mejor guion en el festival Rodando por Jaén. Actualmente trabaja desarrollando nuevos proyectos de series en Buendía estudios y como profesor en la ECAM. "Felices como bestias" es su primera novela.
  • Dimas Prychyslyy (Elisavetgrado, 1992) es graduado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y Máster en Escritura Creativa por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado el poemario "Mudocinética" (Ediciones Idea, 2010) y ha sido galardonado con el Premio València Nova en su categoría de poesía en castellano por "Molly House" (Hiperión, 2017). Ha participado en las antologías "Piel Fina, poesía joven española" (Maremagnum, 2019) y "De la intimidad" (Renacimiento, 2019). En 2019 fue galardonado con el V Premio Logroño de Narrativa para Jóvenes Escritores por su libro de relatos titulado "Tres en raya". En 2020 publica "Con la frente marchita" en la editorial Dos Bigotes. Durante el curso 2016-2017 recibió una beca en la Fundación Antonio Gala. Escribe tanto poesía como prosa, que considera distintas caras de la misma moneda, para acercarse a temas como la identidad, la marginalidad o el homoerotismo. "No hay gacelas en Finlandia", ha sido la novela ganadora del Premio 25 Primaveras 2021.
  • J. S. Roy estudió Lengua y Literatura españolas y cursó un Máster en Escritura y Narración. Ha sido finalista del IX Premio Internacional de Novela «Alcorcón Siglo XXI» con La larga espera y ha ganado diversos concursos de relatos. Colabora como corrector con Nórdica Libros, Capitán Swing, Fulgencio Pimentel o Egales, entre otras.
  • Javier Sánchez Meco (Madrid, 1999) es graduado en Historia y máster en Edición por la Universidad Autónoma de Madrid. En 2022 comenzó a hacerse un hueco en el sector del libro como corrector y asistente editorial y desde entonces dirige su propio «capricho editorial», como le gusta denominar a su proyecto, Gato Mojado.
  • Francisco Tomás Vera, conocido profesionalmente como Paco Tomás, es un periodista, guionista y escritor español. La mayor parte de su trayectoria profesional ha estado ligada al periodismo, el columnismo y los medios de comunicación aunque también ha trabajado como guionista de televisión y ficción.
  • Antonio M. Utrera (Madrid, 1985) es licenciado en Historia y máster en Formación del Profesorado en Secundaria por la Universidad Complutense de Madrid, donde además cursó estudios en Arqueología. Poeta por llevarle la contraria al mundo y volatinero por vocación, realizó el Máster en Escritura Creativa de la escuela Hotel Kafka, así como el Taller de Nouvelle de Fuentetaja a cargo de Elvira Navarro. Su primer poemario, Los días jueves, fue publicado por Flores Raras en 2022. Actualmente compagina el oficio de la poesía con el de la narrativa y trabaja en la que será su primera novela. Se confiesa enamorado de los muchachos cavafianos, de Batman y de las croquetas.
  • Carlos Valdivia Biedma (1993) es traductor, ilustrador y escritor. Activista por los derechos queer, editor en Egales y librero en Berkana, es autor de Devocionario queer: santoral de la diferencia (Egales, 2018) y Stonewall: el primer Orgullo fue una revuelta (Egales, 2019). Ha traducido al español He venido a reclutaros: textos y discursos de Harvey Milk (Egales, 2018); Sufragio femenino (Flores Raras, 2019), Cruising: historia íntima de un pasatiempo radical (Dos Bigotes, 2020), Y Leo Classen habló, primer testimonio de un triángulo rosa (Egales, 2021) y Un año sin nombre (Egales, 2021).

lunes, 16 de octubre de 2023

#hemeroteca #gais #literatura | Para Eduardo Mendicutti, que allanó el camino del activismo queer y LGTBI

Vicente Ramírez, concejal del PSOE en Sanlúcar, Boris y Eduardo. 2014 //

Para Eduardo Mendicutti, que allanó el camino del activismo queer y LGTBI
Boris Izaguirre | El Confidencial, 2023-10-16

https://www.elconfidencial.com/cultura/2023-10-16/mendicutti-allano-camino-activismo-queer-lgtbi_3754029/

Adoro a Eduardo Mendicutti, como escritor, como amigo y como maestro, aunque probablemente esta última adoración le guste menos. En realidad, ninguna, porque Eduardo no es hombre que se deleite en las adulaciones y la idea de la adoración es demasiado religiosa para él, pero me gusta reivindicar esa mezcla de admiración y adoración que siento por él.

Nos conocimos personalmente cuando la revista ‘Zero’ nos unió en su plantilla de colaboradores. Yo lo había leído mucho, como novelista principalmente en ‘Los novios búlgaros’, uno de los primeros libros con los que me hice a mi llegada a Madrid (los otros, ‘No digas que fue un sueño’, de Terenci Moix, y ‘Chicos’, de Luis Antonio de Villena), y también devoraba sus columnas como la ‘Susy’ en ‘El Mundo’. Reconozco que veía a Terenci, Eduardo y Luis Antonio como unas representaciones en español de la trinidad literaria gay formada por Tennessee Williams, Truman Capote y Gore Vidal en lengua inglesa. Y, así como Truman, Tennessee y Gore tenían a Mark Twain de capitán, pensaba que Eduardo, Terenci y Luis Antonio tenían a Antonio Gala. En cualquier caso, me fascinaba más la vinculación periodística que ejercían mis tres fantásticos, incluso por encima de sus obras literarias. Terenci escribía para ‘El País’ y fue a través de ese medio como lo descubrí. Luis Antonio se movía con fascinante elegancia por programas de televisión y columnas periodísticas y cultivaba un cierto dandismo en torno a su figura que en realidad era más bien una vena erudita (Gala se equiparaba con Francisco Umbral en las alturas de opinión). Y Eduardo prefería asumir un travestismo burlón, guasón, para ampliar sus horizontes de actualidad y así escribir, versar, sobre casi todo.

Eso me encantaba de su Susy, la Susy. Acudía a su encuentro cada sábado, que no solo sería el día en que publicaría mi columna ‘La paradoja y el estilo’ en El País, sino el mismo que El Mundo adjudicaría a su LOC (La Otra Crónica). Ambas publicaciones somos, en mi opinión, deudoras de la Susy. Y me atrevería a más: Carmen Rigalt, que durante años publicó la contraportada de El Mundo con una ácida crónica social, lo es también. O sea, que la Susy supo otear un mundo nuevo con más precisión e importancia que Rodrigo de Triana.

Todo ese Mendicutti estaba en mi radar cuando nos conocimos caminando por la Gran Vía y él, educado y con esa voz grave y suave, me comentó que leía lo que publicaba en ‘Zero’. Me encantó. Era algo con lo que he fantaseado toda mi vida: que uno de mis ídolos me salude. Me lo imaginaba con Capote y con Warhol y sufrí muchísimo cuando Williams murió ahogado por una pata de pollo en el Día de Acción de Gracias de 1983. Así que, cuando pasó con Mendicutti, lo consideré una señal y me planteé seriamente caerle bien, convencido de que una amistad con un autor al que lees y respetas no puede hacerte daño.

Con el tiempo, he descubierto que Eduardo es muy de tener amistades largas e importantes con otros escritores. Me parece muy valiente. Y comprometido. Con él he conocido a Almudena Grandes, que fue una gran amiga, y a su esposo, Luis García Montero. Y, por supuesto, a Terenci y Luis Antonio, que se convertían en una suerte de Monte Rushmore de lo que se llamó "literatura gay española" gracias a ellos. Siempre recuerdo una cena en casa de Imelda Navajo, ya editora de La Esfera de los Libros, reunidos al completo, en la que me alertó de lo que podía esperarme si acudía a la fiesta de Antonio Gala en su casa del norte de Madrid después de la clausura de la Feria del Libro. Gala era el rey de la Feria: mandaba traer una butaca dieciochesca de su casa al parque del Retiro —recinto tradicional de la Feria— y disponía de un atractivo editor para sostener su estilográfica y pasar las páginas del ejemplar hasta abrirlo en la que Gala prefería firmar. Todo este ritual era comentado, pro y contra, en cada Feria. Pero acudir a su fiesta era una especie de premio que Luis Antonio, Terenci y Eduardo intentaban describirme como un túnel tan lleno de peligros como de atractivos. Visto desde ahora, era el típico encuentro entre crítico, pelín amarillista y muy irónico que se disfruta entre amigos y colegas. Pero a mí me hacía sentir importante y que estaba siendo aceptado por un muy especial grupo. Eso era también lo que sentía al compartir espacio con Mendicutti en ‘Zero’.

Es especial para mí mencionar esta suerte de alianza. No estaba planificada; no tenía otra importancia que no fuera la de existir, la de suceder. En una ocasión, Espasa nos reunió para que valoráramos la posibilidad de hacer un libro conjunto para orientar a los adolescentes en la diversidad, la aceptación de su sexualidad y la huida del armario. La explicación tuvo un algo de torpeza y Eduardo reaccionó de una manera clara y firme: no podían contar con nosotros. Me asombró, pero luego entendí que desde su experiencia intuía el peligro torticero de escribir un manual de conducta. La sexualidad es libre, siempre es libre; no se puede manipular, enseñar, dirigir.

Admiraba mucho a Eduardo, pero a partir de ese momento lo hice más. Entendí que nos divertíamos y disfrutábamos nuestro éxito, pero que el sitio que ocupas ante la sociedad tiene responsabilidades. Porque ese sitio que Gala, Mendicutti, Moix y Villena defienden en nuestra sociedad como intelectuales lo ejercen tanto como pensadores como líderes de opinión. Y, aunque no hayan usado los códigos del activismo queer y LGTBIQ a los que luego nos acostumbraríamos, es innegable que allanaron el camino. Son nuestros principales referentes y creo que es un buen ejercicio reconocerles ese punto pionero y también ese saber compartir con las siguientes generaciones tanto el recorrido, la experiencia, como lo aprendido, la información.

Es lo que hicieron, por ejemplo, conmigo.

Luego, el Mendicutti que he leído más es el de la última etapa. Para mí fue una revelación ‘California’, por su sentido del humor, su libertad y el punto de vista que ofrece su frenética, libérrima, apasionada narración. ‘California’ es una reflexión sobre la democracia española contada a través de personajes gays y supervivientes en plenos años setenta, los de la muerte de Franco y el inicio de la Transición, pero desde Estados Unidos, con personajes homosexuales que se mueven entre Hollywood y una incipiente industria porno local. El giro inesperado es que se hacen mayores, igual que la Transición o el movimiento por los derechos LGTBIQ. Envejecen los personajes y las revoluciones en las que participan, pero durante toda la lectura el infatigable humor de Mendicutti te mantiene atrapado, con los ojos abiertos a entender ese paradigma entre los cambios, la aventura y el envejecer.

Tras ‘California’, Mendicutti volvió a cautivarme con ‘Ganas de hablar’, otra vez una novela sobre la edad y el madurar. Su protagonista es un manicurista con una importante fama local en ese sucedáneo de Sanlúcar de Barrameda que Mendicutti emplea en sus últimas novelas, La Algaida, un territorio entre el Macondo de García Márquez y el Brideshead al que retorna Evelyn Waugh para entender la Inglaterra posterior a la Segunda Guerra Mundial. En ese sucedáneo, deciden otorgarle al manicurista una calle con su nombre, pero el paso de la figura de una procesión muy querida y venerada da al traste con ese homenaje (el manicurista es LGTBIQ, se sobreentiende). A lo largo de la narración asistimos atónitos e intrigados por cómo va a solucionarse este dilema. Y el manicurista larga, para desahogarse, para que sepamos de las injusticias que la heterosexualidad normativa inflige sobre las minorías que no son iguales. La particular y miserable dieta del manicurista es estremecedora: conservas, mal vino, peor leche, un agua no muy higiénica, nada de verduras, poquísima fruta. Con ella dibuja una especie de bodegón detallista y aterrador sobre la soledad de los que han sido marginados por la sociedad.

Después de ‘Ganas de hablar’, Mendicutti ha sido muy prolífico. Es cierto que abandonó Madrid, dejándonos huérfanos de su presencia en casa para comentar la actualidad en este largo proceso en que aquella se ha convertido en una merienda alborotada y no siempre fácil de digerir. Su voz ausente como líder de opinión nos suma en mayor desconcierto. Pero a él le ha permitido escribir novelas como ‘Otra vida para vivirla contigo’, bastante autobiográfica, donde analiza, sin perder su elegancia narrativa y su inimitable sentido del humor, este nuevo mundo donde la información y la tecnología crean caos y parecen disfrutar sembrando desinformación y cómo el amor es siempre un enemigo que atacar. En este sentido, Mendicutti no ha perdido el pulso periodístico y ha afinado ese preciso, incisivo, sentido de la ironía para atraparnos como lectores y desnudarnos como sociedad. ‘Mae West y yo’ y ‘Furias divinas’ son novelas hermanadas, porque sus personajes se entrecruzan o sencillamente se proyectan de una a otra novela: un grupo alejadísimo de drags y travestis de La Algaida cada vez más inquietas y atacadas por hacerse mayores. En los últimos años y siempre desde ese exilio voluntario de Madrid, Mendicutti nos ha regalado ‘Malandar’ y, en plena pandemia, ‘Para que vuelvas hoy’, magníficas novelas que juegan a lo crepuscular sin perder un ápice de la brillante ironía de un humor macerado por los años.

Ese sentido del humor, siempre ácido y desternillante, es también muy propio de otro Eduardo de nuestra literatura: Eduardo Mendoza. Mis escritores favoritos vivos. Porque enaltecen un don que es pertinente a los escritores españoles y latinoamericanos. Un sentido de la sátira que esquiva la caricatura, el populismo y la vulgaridad para deleitarnos con lecturas inolvidables y fortalecedoras. Espero que este ingrediente principal haya sido captado por los autores que rinden homenaje a Mendicutti en este volumen.

Y que la vida siempre nos mantenga subiendo o bajando la Gran Vía de Madrid o cualquier otra del mundo (LGTBI o no).

viernes, 4 de marzo de 2022

#libros #homosexualidad #cine | Galopa y corta el viento

Galopa y corta el viento / un guión inédito de Gonzalo Goicoechea y Eloy de la Iglesia ; ed. crítica de Eduardo Fuembuena ; prólogo de Eduardo Mendicutti.

Madrid : Niños Gratis, 2022 [03-04].
320 p.

/ ES / Libros / ENS / Cine / Homosexualidad / Homosexualidad en el cine / Política / Relaciones amorosas
📘 Ed. impresa: ISBN 9788494933363 / 29,90 €

«Al parecer, aún no hay la suficiente democracia para que se pueda narrar una historia de amor entre un etarra y un guardia civil». Eloy de la Iglesia. 1986.

En 1981, Gonzalo Goicoechea y Eloy de la Iglesia escribieron una película que nunca se llegó a rodar. Se llamaba ‘Galopa y corta el viento’. Era la historia de amor imposible entre un abertzale y un guardia civil andaluz destinado en el País Vasco. La osadía era tal que todos los intentos de poner en marcha la producción fracasaron, pero ‘Galopa y corta el viento’ se convirtió en una pequeña leyenda del cine español.

Este libro contiene el guion íntegro de ‘Galopa y corta el viento’, publicado ahora por primera vez, el documento primigenio que escribieron sus autores, un hermoso prólogo de Eduardo Mendicutti y un estudio introductorio en el que Eduardo Fuembuena reconstruye la historia de la película y de la España en la que no se pudo hacer.

DOCUMENTACIÓN
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Galopa y corta el viento.
Jabichillo | Le Cool Barcelona, 2022-03-02

https://barcelona.lecool.com/event/galopa-y-corta-el-viento/
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'Galopa y corta el viento', la historia de amor entre un guardia civil y un abertzale que Eloy de la Iglesia nunca llegó a rodar.

En 1981, en medio de los años más duros de la violencia de ETA, el director y su colaborador habitual, Gonzalo Goicoechea, escribieron un guión al que diferentes obstáculos y el clima político y social de la época condenaron a un cajón.
Carlos Madrid | EPE, 2022-03-09
https://www.epe.es/es/cultura/20220309/galopa-corta-viento-historia-amor-13342186
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‘Galopa y corta el viento’: la historia de amor entre un ‘abertzale’ y un guardia civil que Eloy de la Iglesia no logró rodar.

En 1981 el director de ‘El pico’ y Gonzalo Goicoechea escribieron un guion que hubiera supuesto una película rompedora. Ahora el libreto se publica en una edición crítica.
Gregorio Belinchón | El País, 2022-03-17
https://elpais.com/cultura/2022-03-17/galopa-y-corta-el-viento-la-historia-de-amor-entre-un-abertzale-y-un-guardia-civil-que-eloy-de-la-iglesia-no-logro-rodar.html
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'Galopa y corta el viento': ve la luz el amor entre un etarra y un guardia civil que Eloy de la Iglesia no pudo rodar.

La editorial Niños Gratis* recupera el guion íntegro de la atrevida película nunca realizada del director de 'El pico'.
Manuela Partearroyo | Cinemanía, 20 Minutos, 2022-04-07
https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/galopa-corta-viento-amor-etarra-guardia-civil-eloy-iglesia-4979893/
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La historia de amor gay en tiempos de ETA que fue censurada por décadas sale a la luz.

'Galopa y corta el viento': Un guardia civil, un etarra y un romance secreto, así es el guion de la película que Eloy de la Iglesia nunca pudo rodar por la censura. Los guionistas recibieron amenazas por abordar temas controvertidos como la homosexualidad o el terrorismo de ETA. La película no logró superar los controles de censura de la época.
Celia Torres | Uppers, 2022-04-13
https://www.uppers.es/cultura-y-entretenimiento/cine/amor-gay-eta-censurada-decadas_18_3313023339.html
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El romance entre un abertzale y un guardia civil que Eloy de la Iglesia nunca rodó.

El guion de su filme inédito 'Galopa y corta el viento' se publica en una edición que viene acompañada de un estudio del experto en su obra Eduardo Fuembuena.
El Diario, 2022-04-16
https://www.eldiario.es/cultura/cine/romance-abertzale-guardia-civil-eloy-iglesia-rodo_1_8914165.html

lunes, 14 de junio de 2021

#libros #testimonios | Mayo del cuarenta y cinco

Mayo del cuarenta y cinco / Boti García Rodrigo ; prólogo de Eduardo Mendicutti.

Madrid : Dos Bigotes, 2021 [06-14].
152 p.

/ ES / Crónicas / Libros / Boti García Rodrogo / Infancia / Literatura / Madrid / Relaciones familiares / Testimonios
📘 Ed. impresa: ISBN 9788412261790 / 16,95 €

Las memorias de infancia de la activista Boti García Rodrigo, un texto preciso, vivaz y delicado. En ‘Mayo del cuarenta y cinco’, la activista Boti García Rodrigo nos sorprende con la narración de su niñez madrileña, una etapa llena de colorido y colmada de afectos. El relato de estos años de continuo descubrimiento está estructurado en una serie de capítulos muy breves que, pese a su naturalidad y aparente ligereza, envuelven momentos de desconcierto, miedo y emoción. También de felicidad.

Unas memorias que empiezan cuando en nuestro país se ha impuesto la hostilidad de los vencedores de la Guerra Civil, y la infancia se construye en un marco asfixiante para todas las libertades. Las meriendas de pan con chocolate, los sábados en el Retiro o la lectura del ‘TBO’ se suceden entre tensiones familiares, una estricta educación religiosa y la inquietud por la dictadura.

En palabras del escritor Eduardo Mendicutti, que firma el prólogo del libro, estamos ante un «texto ajustado, vivaz y delicado que desprende el irresistible encanto de una risueña lealtad a lo que Boti siempre ha sido: un modelo de compromiso y solidaridad».

miércoles, 10 de febrero de 2021

#libros #literatura #trans | Una mala noche la tiene cualquiera

Una mala noche la tiene cualquiera / Eduardo Mendicutti.

Barcelona : Tusquets, 2021 [02-10].
192 p.
Serie: Andanzas.
La primera ed. es de 1982.

/ ES / NOV / Literatura / Libros / Crónicas / España / Mujeres trans / Trans / Transición
📘 Ed. impresa: ISBN 9788490669112 / 17,50 €

[.es] Un conmovedor relato sobre uno de los peores días para la libertad y la democracia en España, en el 40º aniversario del 23-F. Esta es la historia de La Madelón, trans andaluza, solidaria, dicharachera, tierna y lúcida que se descompuso la noche del 23 de febrero de 1981. A partir de ese histórico momento, La Madelón entra en pánico ante la posibilidad de volver a lo de antes, de perder las libertades que tantos años y sufrimientos costaron. Envueltas por el habla exuberante de la gente del Sur, aquí están sus peripecias de aquella noche, sus ocurrencias, sus recuerdos de otros tiempos.

lunes, 17 de febrero de 2020

#libros #lgtbi | El fin del armario : lesbianas, gays, trans y bisexuales en el siglo XXI

El fin del armario : lesbianas, gays, trans y bisexuales en el siglo XXI / Bruno Bimbi ; prólogo de Eduardo Mendicutti.

Valencia : Anaconda, 2020 [02-17].
320 p.

/ ES / ENS / Libros / LGTBI / LGTBIfobia
📘 Ed. impresa: ISBN 9788493704469 / 22,90 €

[.es] Nadie es realmente libre si la libertad no es para todos. Por eso ‘El fin del armario’, una crónica brillante de los cambios vividos por lesbianas, gais, trans y bisexuales en el siglo XXI, no ha sido escrito sólo para ellos, sino para lectores y lectoras de todas las orientaciones sexuales e identidades de género. Avances y retrocesos, mitos y prejuicios, alegrías y tristezas, todo interesa a la mirada de Bruno Bimbi, que integra historias personales y colectivas ocurridas en distintos lugares del mundo. Habla de homofobia y transfobia, pero también de racismo y antisemitismo. De filosofía, historia, teología, biología y política; de series de televisión, aplicaciones para ligar, discotecas y cuartos oscuros. Desfilan por las páginas del libro el papa Francisco, los pastores evangélicos brasileños, Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro, los ayatolás iraníes y la ultraderecha española, pero también Alan Turing, Pedro Zerolo, Laverne Cox, Rosa Parks y las maricas rebeldes de Stonewall.

Eduardo Mendicutti elogia en su prólogo la «claridad de mirada y de juicio» y la «sacudida de dolor, solidaridad y ganas de no desfallecer» que provoca en el lector este «libro necesario» de lectura «ágil y extraordinariamente cálida». Eduardo Mendicutti dice en el prólogo que en este "libro necesario", "Bruno Bimbi sabe agarrar al lector por la cabeza y el corazón". Martín Caparrós afirma: "«Durante siglos fue el silencio; ahora, muchos buscamos las palabras. Libros como El fin del armario nos ayudan a romper moldes, prejuicios, ignorancias. Y a encontrarlas, a aprender a hablar de estos tiempos en que la sexualidad y los géneros ya se dicen en un plural que crece y crece.» El diputado gay brasileño Jean Wyllis ha dicho: «Con erudición y profundidad, Bimbi aborda desde la intimidad de la relación sexual entre dos hombres o dos mujeres ―y la curiosidad que genera a los héteros― hasta el papel de las iglesias en la construcción del odio homofóbico. Una prosa brillante y necesaria.»Y Hinde Pomeraniec afirma: «Bruno es un gran periodista, pero además escribe muy bien. No se da muchas veces. No todos los grandes investigadores periodísticos escriben bien. Ese cóctel hace de su libro algo diferente.»

👤 Bruno Bimbi (Avellaneda, Argentina, 1978) aún no había salido del armario cuando conoció a Pedro Zerolo durante un evento internacional en Porto Alegre. «Ustedes tienen que ser los próximos», le dijo el activista español a aquel joven periodista argentino. España estaba a un paso de aprobar el matrimonio igualitario y Pedro ya quería exportar igualdad, así que lo reclutó para la causa. Cinco años después, con la ley aprobada en Argentina, Bimbi publicó su primer libro, Matrimonio igualitario, que cuenta la historia secreta del movimiento iniciado por la Federación Argentina LGBT, de la que fue dirigente. La obra inspiró otras campañas por ese derecho en varios países de América Latina, entre otros Brasil. En este país el autor vivió durante diez años. Allí conoció al diputado y activista gay Jean Wyllys, de quien se hizo amigo y asesor. Zerolo apoyó en persona la campaña brasileña por el matrimonio igualitario, lanzada por el diputado Wyllys y coordinada por Bimbi y otro activista. Lo consiguieron otra vez. Bruno se doctoró en Estudios del Lenguaje en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, donde antes realizó una maestría en Letras. Fue corresponsal en Brasil para el canal de noticias argentino TN y escribió, entre muchos otros medios, para Veintitrés, Newsweek, Página/12, Crítica de la Argentina y el New York Times en español. El fin del armario es su segundo libro, y ha sido publicado con éxito en varios países. Bimbi vive ahora en Barcelona, donde cursa el máster en Creación Literaria de la Universidad Pompeu Fabra. Llegó a España a comienzos de 2019, escapando del gobierno fascista de Jair Bolsonaro, que empujó a muchos activistas de derechos humanos al exilio. Entre ellos, al propio Jean Wyllys, que tuvo que renunciar a su escaño y dejar el país, amenazado de muerte.

lunes, 4 de junio de 2018

#hemeroteca #literatura #homosexualidad | Eduardo Mendicutti · Escritor: “No entiendo que para ser respetable un gay haya de someterse a los convencionalismos”

Imagen: El País / Eduardo Mendicutti
Eduardo Mendicutti · Escritor: “No entiendo que para ser respetable un gay haya de someterse a los convencionalismos”.
El escritor gaditano publica 'Malandar', sobre relaciones amorosas y la agonía del homosexual de su generación.
Juan Cruz | El País, 2018-06-04
https://elpais.com/cultura/2018/06/03/actualidad/1528029607_375548.html

Es imposible no ver en este libro (‘Malandar’, Tusquets) que su autor firmó ayer en la Feria del Libro, a Eduardo Mendicutti en todas sus edades, desde 1948, cuando nació en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) a este momento, en que habla en el café Gijón, de Madrid, poco tiempo después de que falleciera su madre, tan central en su vida (como la madre del protagonista de ‘Malandar’ lo fue para el héroe de la ficción).

Él dice que el protagonista no es él, pero la novela transpira Mendicutti por todos los poros. Su casa, su paisaje, sus parientes, sus amigos, su propio viaje a Madrid desde Andalucía, suceso mayor de su personaje y desencadenante de una historia de amores contrariados y de felicidad.

Es una novela sobre relaciones amorosas que tardan una eternidad en ser como tendrían que ser, y en ese sentido el libro refleja también la larga agonía del homosexual de la generación de Mendicutti que, al fin, "gracias a Zapatero" [por la ley del matrimonio homosexual], halló la luz. "Sí, es emocionante la historia, y en cuanto a la novela es verdad que emociona, al menos a mí se me cayeron algunas lágrimas mientras leía las galeradas. Mi amiga Almudena Grandes dice que es melancólica. Yo prefiero la palabra celebración a melancolía. Lo vivido está vivido".

El libro es la historia de una amistad a tres, que nace en Malandar, un lugar en el Coto de Doñana. Una chica está en medio de dos muchachos que se buscan y se huyen. Los tres danzan ese baile hasta la edad tardía. "Sí, es el relato de una vida entera, con el recurso de esa amistad a tres. Que uno de los tres sea el narrador es para contar la vida entera de ese narrador, ligada a la vida de los otros dos cuando son adolescentes. Él se va, los otros se quedan, Malandar ya no es lo que era cada vez que vuelve, pero hay un proceso de lealtad a ese lugar", que es un trasunto de Sanlúcar aunque en el libro se llame Algaida. "Ahora bien, Malandar es Malandar, tan lindo nombre".

El narrador (al que es imposible quitar el rostro de Mendicutti) viaja a Madrid "a comerse el mundo, y se come todo lo que tiene a mano". Las relaciones eróticas cobran primeros planos de enorme excitación sexual; hay una escena con taurinos, en un hotel de Madrid, que competirían con las primeras espadas de ‘La sonrisa vertical’, incluidas las de ‘Las edades de Lulú’ de su amiga Almudena Grandes. Y hay otras escenas similares en trenes o en otros medios de transporte en los que, en efecto, el narrador se come el mundo. Por supuesto, el viaje tiene otras sustancias.

-¿Ese viaje lo ha hecho usted?

-Lo he hecho. Algunas cosas de lo que pasa en el viaje (y aquí entramos en el espinoso tema de lo autobiográfico) son reales. Otras también, pero no en el sentido literal. Algunas son las que sentí cuando pasó lo que aquí se cuenta indirectamente: la aparición de la movida madrileña, lo que pasó con el sida, el cambio político, la sucesión de imágenes que podemos tener los que ahora ya hemos cumplido 70 años.

"Por ejemplo", añade, "el narrador reflexiona sobre los derechos del colectivo LGTB y sabe que esa es una lucha política que va acompañada de la de mucha gente por otras cosas por las que también se debe luchar. Y eso ha sido mi vida, y eso está en el personaje, no de manera directa pero sí mientras se va contando".

-Si usted tuviera que hacer un balance de su generación, ¿cuál sería?

-Pasó por la etapa de los descubrimientos, siguió con la del entusiasmo absoluto, siguió por la de los compromisos políticos y llegó a cierto desencanto. Y ahora quizá es el momento de rescatar algunos de aquellos momentos que tantos nos hicieron querer la vida.

Ahora, los homosexuales que a lo largo de las décadas sufrieron persecución y pena son libres. "Ya somos respetables, pero hay que preguntarse si para ser respetable has de casarte, tener hijos, una casa, un sofá, una suegra, un perro. No entiendo por qué para que sea respetable un gay tenga que someterse a los modelos convencionales de siempre".

Un día le dijo un transexual de Valencia: "No sabes lo que me ha ayudado a vivir haber leído ‘Siete contra Georgia’", que publicó en 1987. "¡Pero alguien me dijo una vez que se le pasó el miedo del 23-F leyendo ‘Una mala noche la tiene cualquiera!’" (1982). Para saber qué sabor procura este ‘Malandar’ hay que acabar el libro de Mendicutti.

jueves, 22 de marzo de 2018

#hemeroteca #literatura #homosexualidad | Eduardo Mendicutti: "Las mujeres han sido ejemplo en la lucha de los homosexuales"

Imagen: El Mundo / Eduardo Mendicutti
Eduardo Mendicutti: "Las mujeres han sido ejemplo en la lucha de los homosexuales".
En su última novela el escritor regresa a su infancia y juventud para construir una historia de amor y amistad entre sus tres protagonistas.
Marta Ailouti | El Cultural, El Mundo, 2018-03-22
http://www.elcultural.com/noticias/letras/Eduardo-Mendicutti-Las-mujeres-han-sido-ejemplo-en-la-lucha-de-los-homosexuales/11904

Autor de más de quince obras, entre las que se incluyen 'El ángel descuidado', 'California', 'Ganas de hablar' o 'Mae West y yo', Eduardo Mendicutti (Sanlúcar de Barrameda, 1948) regresa en ‘Malandar’ (Tusquets) a la época de su infancia y juventud con una historia de amor distinta, entre tres, una evolución del concepto de hogar que pretende homenajear el papel de la mujer en la vida de muchos homosexuales. "De la mujer como esposa -explica el escritor-, con quienes muchos gais se casaban como tapadera. Como cómplices, como solidarias y como pioneras en la lucha por los derechos. Las mujeres han sido ejemplo en su lucha por los derechos para los homosexuales".

Además de una novela, Malandar es un lugar, un tiempo, un anclaje y "un antídoto contra la melancolía". Una idea que llevaba en reposo desde antes de publicar ‘Otra vida para vivirla contigo’ o ‘Furias divinas’. De hecho, esta historia empieza precisamente ahí, por el título. "Fue lo primero de todo. Malandar me parece una palabra bonita y sugerente. A partir de ahí pensé el registro de la novela y la empecé a escribir en mi cabeza". Antes de pasarla al folio, ya sabía cómo empezaba, cómo terminaba y qué iba a pasar. No obstante, confiesa, "el final lo pensaba hacer un poco más dramático pero me decidí por algo más ambiguo".

Escrita en primera persona en la voz de uno de sus tres protagonistas, Miguel Durán, el autor retrata en ella la vida de estos tres personajes -el propio Miguel, Toni y Elena- de La Algaida, su relación a través del paso del tiempo y su vínculo común con este rincón del mundo. "Uno puede lamentar lo perdido -matiza-, que es lo que lleva a la melancolía y al pesar, o bien celebrar lo vivido, que es el antídoto. Pero para mí esto último es la mejor manera de respetar lo que has vivido".

Pregunta.- Cuenta que esta novela es una historia de amor a tres, aunque también podría tratarse de una historia de amistad, ¿no cree?
Respuesta.- Es, de hecho, una historia de amistad que contiene tres historias de amor. Entre la chica y el chico, entre los dos chicos, entre los tres, pero a la vez es una historia de amistad. Por debajo de ella va apareciendo lo otro. En esas historias de amistades entre gais siempre ha habido una mujer que comprende mucho. Uno de los personajes, Toni, decide pasar un poco por encima de todo eso porque no se atreve a encararlo de verdad, no solamente encarar que sea gay sino que sea bisexual. Miguel en cambio no tiene problemas desde que es niño y Elena es lista. Creo que su personaje es el de una mujer inteligente que entiende lo que pasa, que sabe cómo gestionar eso, comprende que si no defiende lo que tienen en realidad no puede defender esa historia a tres que es lo que a ellos les mantiene unidos. Ella sabe que es importante su actitud y es importante su comportamiento.

P.- Su tono se aleja un poco del de otras de sus obras como por ejemplo del de ‘Furias divinas’, ¿considera que es su novela más emotiva?
R.- Con ‘Malandar’ volví a ese otro tono que a veces he utilizado en algunas de mis novelas, un tono que no es tan disparatado como el que usé en ‘Furias divinas’. Es algo más bien delicado como el que utilicé en ‘El palomo cojo’, que tenía risas, claro, porque yo sin humor no sé escribir. Y los cuentos de ‘Fuego de marzo’. Alguna que otra novela, la única en tercera persona, que se titula ‘El beso del cosaco’, que desde luego no tiene nada que ver con las otras. Aunque uno intenta manejarse en los dos tonos.

P.- En una entrevista concedida a El Cultural en 2013 comentó que siempre vivía y luego escribía porque no tenía imaginación, ¿sigue opinando lo mismo?
R.- En realidad no. Yo creo que es mentira que no tenga imaginación. Pero no sabría escribir una novela de ciencia ficción, una novela de intriga o un suspense. Es verdad que hay una imaginación intimista que existe y que supongo que algo de eso sí tengo. Pero la importancia de vivirlo a mí me parece fundamental. Y luego es autobiográfica hasta cierto punto. No tiene que ser literalmente autobiográfico. Autobiográfico es también lo que sueñas, también lo que deseas, no solo lo que vives. En esta novela pasa eso. La historia central no lo es exactamente pero otras historias que ilustran la biografía del narrador sí. Hay muchas cosas que de algún modo he vivido y otras que no, tiene eso de autobiográfico que a mí me interesa. No solo como autor, también como lector. Aquellos libros que están metidos en la vida y en la experiencia personal del propio escritor. Si un escritor escribe de verdad, desde las tripas, aunque hable de los androides, al final escribe de sí mismo.

P.- Pero no debe ser fácil escribir así, ¿no exige un punto de generosidad y de exhibición?
R.- Necesito escribir así y me gusta escribir así. Hay que pelear muchas veces contra el pudor y eso es bueno porque te obliga a ser fiel a ti mismo, literariamente no solo biográficamente. La pelea contra el pudor es buena. Y si hay algo que sospechas que puede sentar mal a alguien pero tú necesitas contarlo, lo cuentas.

P.- Volviendo un poco a la trama, en ella Malandar resulta un eje fundamental, ¿podría considerarse como una novela de lugares o de espacios? ¿Qué importancia tiene este entorno?
R.- Malandar es ese espacio en el que está prohibido construirse una casa y sin embargo ellos sueñan o fantasean con construirse una casa por prohibido que este. El lugar es real. La palabra, el nombre, me gustaba mucho porque me resultaba muy sugerente. También es el sitio que te permite que ese relato, en singular, ancle y que sirva de anclaje para volver a mantener viva la historia que surgió en la infancia, se intensificó en la adolescencia, parecía que se iba a perder en la primera madurez y se recupera ya a los 60 años. Es el pivote de todo para que, a pesar de los años y de las vidas dispares de Miguel, de Toni y Elena, todo se mantenga.

P.- A lo largo de la novela, de hecho, ese rincón de Malandar sufre también, como los protagonistas, una serie de transformaciones, ¿es una forma de vivirse, de definirse, a partir del espacio?
R.- Sí. La mirada sobre los lugares y sobre los espacios cambia según tú vas cambiando. No miras igual, no vives igual, no te relaciones igual al principio que al final con los lugares que cambian como tú. Yo tengo esa limitación, no puedo inventarme un espacio. Todas mis novelas tienen espacios, marcos narrativos, reales. No me los invento. En este caso es Malandar que existe. Necesito que los espacios sean auténticos. Madrid es ese lugar en el que el narrador lleva a cabo sus experimentos dispuesto a descubrir y experimentarlo todo. La Algaida es el sitio de mi infancia y de mi adolescencia, no es una ciudad real. Es una ciudad emocional. Mi infancia y mi adolescencia la viví entre Sanlúcar y el Puerto de Santa María, La Algaida de la que escribo aquí es una mezcla de las dos. No vayas a buscar determinadas cosas porque no existen. No se podría hacer un recorrido intentando encontrar los lugares de la novela. En 'El palomo cojo' sí, pero aquí no. Es la ciudad emocional.

P.- ¿Y los trenes? ¿Qué importancia tienen los trenes en su novela?
R.- Tengo una obsesión con los trenes. Mucho más que con los aviones que te pueden llevar al fin del mundo. Pero es que los trenes tienen ese punto de recorrido extrañamente cercano. No desaparece el mundo como en un avión, está ahí y ves cómo cambia y cómo tú cambias. Siempre le he dado vuelta a esa idea absurda de atrapar trenes que aparece en el libro.

P.- Pero también, ¿podría afirmarse que ‘Malandar’ es, además de un relato del espacio, una historia del tiempo, del paso de la vida?
R.- La memoria es muy importante para el escritor. Algo que me importaba, y es fundamental en la novela, era contar cómo el tiempo nos modifica, cómo cambiamos y cómo nuestras propias historias emocionales y sentimentales relacionadas con el paisaje, por ejemplo, se veían distintas. Esa relación entre lo que ves con el paso del tiempo y lo que recuerdas, celebrando lo que recuerdas, me interesaba mucho. Celebrar lo que has vivido y no lamentar lo que has perdido.

P.- ¿Y en lo literario mira hacia atrás alguna vez?
R.- Me interesa de vez en cuando volver la vista atrás para revivirlo, rescatarlo, celebrarlo y reconstruirlo con las armas que se tienen que es el lenguaje. Yo me siento andaluz por el lenguaje que recuerdo, no por cómo hablo ni porque me guste el Rocío o la Semana Santa. Me siento andaluz porque recuerdo cómo hablaba y cómo hablaba la gente de mi alrededor. En este caso, el anclaje con lo que yo he sido está en el lenguaje y por tanto en los recuerdos, en lo que me viene a los recuerdos, lo que yo oía o vivía entonces. Eso es lo que me interesa. Personalmente y literariamente. Después la novela es otra cosa. Los resultados no se ajustan exactamente a los propósitos. Es difícil releerse.

martes, 6 de marzo de 2018

#libros #literatura #homosexualidad | Malandar

Malandar / Eduardo Mendicutti.
Barcelona : Tusquets, 2018 [03-06].
320 p.
Colección: Andanzas.
ISBN 9788490665091 / 18 €

/ ES / NOV
/ Amistad / Armarios / Bisexualidad / Homosexualidad / Literatura / Tríos

Toni, Miguel y Elena se conocen y se hacen amigos desde que los tres tienen ocho años. Miguel empieza a ir con Antonio y Elena a la playa, al parque, al cine… Poco a poco, Toni y Miguel van descubriendo una especial relación entre ambos, pero también se confiesan que les gusta Elena, aunque les gusta «de otra manera». Cuando los tres han cumplido doce años, con pocas semanas de diferencia, Toni y Miguel hacen un primer viaje en barca y caminan hasta la punta de Malandar, un lugar prácticamente virgen en el que fantasean con la idea de construirse una casa. Estos viajes se van a repetir a lo largo de sesenta años, a pesar de que las vidas de Toni y Miguel sigan caminos muy dispares.

sábado, 19 de marzo de 2016

#hemeroteca #libros #literatura | Eduardo Mendicutti: "El travestismo político y moral se da en los partidos de siempre y en los nuevos"

Imagen: El Diario
Eduardo Mendicutti: "El travestismo político y moral se da en los partidos de siempre y en los nuevos".
Eduardo Mendicutti recrea en su última novela (‘Furias divinas’) la realidad política y social española desde el punto de vista de un grupo de transformistas que quieren asaltar una fiesta de lujo falso. "La gente con ideas progresistas está reclamando lo que no le están dando. Es muy irritante, muy chocante, muy alarmante y muy preocupante". "Las ganas de cambiar las cosas están muy bien pero la gente no quiere cambiar las cosas de la misma manera".
Javier Ramajo | El Diario, 2016-03-19
http://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/Entrevista-Mendi-Furias-Divinas_0_495550528.html

Un club de transformistas, el Garbo, y una inoportuna fiesta de lujo que conquistar, sea por consenso o a las bravas, en "el sitio con más paro de España". Eduardo Mendicutti (Sanlucar de Barrameda, 1948) recrea de alguna forma el enrevesado panorama político español en su última novela, ‘Furias divinas’ (Tusquets, 2016). Un variado grupo de emprendedores del espectáculo "del arte y la fantasía" lleva su irritación social a querer invadir y aguar la juerga de ricos ¿Cómo lo harán? ¿Una incursión transversal? ¿Un "asalto al cielo"? Las discrepancias entre los de izquierda se cruzan con la opinión de la "minoritaria, minoritaria" de UPyD o el de derechas, pero moderno, de Ciudadanos.

Salvando las distancias pero repite usted el enfoque de 'Una mala noche la tiene cualquiera', analizando la situación social y política desde el punto de vista del colectivo LGTBI.

En aquel caso era un personaje y ahora son seis que comparten una cosa que le pasa a mucha gente y que es una situación de paro, con mucha precariedad y con la necesidad de sobrevivir como puedas; y también un cierto deseo de hacer algo que sea reivindicativo. Estamos en un momento político y social muy especial, estimulante incluso a pesar de todas las frustraciones que podamos ir encontrando por el camino. Está bien reflejarlo pero no frontalmente, sino desde la orilla, desde las voces que nunca tienen la oportunidad de contar oficialmente lo que nos pasa a todos. El colectivo LGTBI cuenta muy bien cómo ha tenido que vivir en las orillas y en los márgenes, y con el derecho de contar las cosas desde su punto de vista.

¿Actúan más los transformistas que bailan en el Garbo o los políticos desde el atril del Congreso?

En la novela se repite algo que se está dando ahora mismo en la política española, que es la teatralización. Las ideas, aunque no tienen por qué serlo, parecen más débiles, y es más fuerte la representación, la manera de presentarlas. El transformista, como representación, me interesa mucho, así como su manera de hablar, ese estilo coloquial al que hay que dar una cierta dignidad literaria, y su creatividad para contar las cosas a su manera. Ahora todo el mundo habla de política, y eso está muy bien. Muchas veces lo que oyes parece que acaban de oírlo en la radio o en la tele y reproducen lo que escuchan de una manera muy curiosa. En este caso, se trataba de que lo contaran a su aire.

Entre sus personajes hay partidarios de asaltar el 'Baile de las Diademas' por consenso o por asalto, ¿hay posibilidad de acuerdo (en el sentido más amplio)?

Es el contagio por hacer algo, pero cada uno es de su padre y de su madre. Hay algo que los aglutina y que les hace ir incorporándose a ese proyecto de asalto a la fiesta. En realidad son sus propias penalidades las que les hacen abandonar un poco sus posiciones políticas. Entre los personajes hay algunos muy de derechas que sienten adoración por los señoritos pero cuando se ven en la calle se suman a un proyecto al que nunca se hubieran sumado si no sintieran ese desamparo. Otros tienen una tradición combativa fuerte por familia, de comunista nata. El más joven tiene esa cosa de lo nuevo, representado en Podemos, con una nueva manera de criticar lo que está pasando, de intentar cambiar eso. Otros lo hacen simplemente por una razón sentimental y otros lo hacen sólo por divertirse. Quiero decir, hay gente para todo.

¿Le pasa algo parecido a las izquierdas en España?

La verdad es que no he tenido la intención de representar todas las posibilidades de comportamiento en los personajes sino dejar que cada uno se mueva a su aire y hable y lo cuente a su modo. La idea de asalto frontal tiene mucho que ver con una parte de la izquierda de este país que lo ha planteado así. Luego está el consenso, la transversalidad. A mí eso me preocupa, porque en principio está muy bien que se sume todo el mundo a un proyecto de saneamiento político, de cambiar las cosas, pero cada uno es diferente. Todo lo transversal no es homogéneo.

Si decimos, por ejemplo, que la sanidad pública está mal, alguien progresista buscará el máximo de recursos posibles para conseguir una sanidad para todos, uno conservador preferirá que sea para los españoles pero no para los inmigrantes, etc. Las soluciones que se reclaman son distintas aunque el motivo sea el mismo. Las ideas de transversalidad me inquietan mucho, porque consisten en decir algo que le pueda gustar a todo el mundo sin tener en cuenta que lo que busca cada uno de ellos son cosas diferentes. Yo, como soy antiguo, creo en las antiguas ideologías, con una idea troncal clara a la que responder. Las ganas de cambiar las cosas están muy bien pero la gente no quiere cambiar las cosas de la misma manera.

¿A eso se refiere unos de los personajes cuando dice que "hay izquierda de garrafón e izquierda verdadera"?

(Risas) Ese es uno de los puntos claves del libro que todo el mundo quiere saber y que yo he decidido no aclarar. Hay gente que considera que la izquierda verdadera es IU, el Partido Comunista, o que la de garrafón es el PSOE o las nuevas izquierdas como Podemos, por ejemplo. Está confuso. Yo mismo, hasta hace muy poco tenía las ideas clarísimas, y ahora mismo no las tengo tan claras. Pero creo que eso es bueno, aunque no sé si porque ya me estoy haciendo mayor y desconfío de mis propias seguridades o dogmas.

¿Cree que PSOE y Podemos lograrán finalmente acercar posturas?

Pues de verdad que no lo sé. Tengo que decir, como mucha gente de izquierdas, que esperaba un fácil pacto entre el PSOE, Podemos... Eso que la gente progresista pensaba, pero las dificultades son inverosímiles. ¿De verdad no piensan estos señores que esta es una oportunidad única, que si no resuelven esto va a ser la derecha la que va a seguir gobernando este país? La gente con ideas progresistas está reclamando lo que no le están dando. Es muy irritante, muy chocante, muy alarmante y muy preocupante.

Otro personaje apunta que "a este ritmo, del PSOE no va a quedar nadie".

(Risas) En el libro hay bromas para todo el mundo. También se le dice a uno de Ciudadanos que va a seguir siendo de derechas pero parecerá moderno, o a otro de UPyD como "minoritario, minoritario, minoritario". O en la propia izquierda, donde se empiezan a dar dentelladas unos a otros. Es todo una locura. Hay momentos de desconcierto, insisto, en relación a los propios principios de uno mismo y a quién se los confiamos.

Y, ¿en quién se inspiró para el personaje de Marlon-Marlén? ¿en el político que dice una cosa en campaña y luego hace otra?

El transformismo en ese personaje tiene una significación más allá de la pura materialidad de alguien que se traviste. Es ese travestismo político, ético, moral, que se da en los partidos, en los de siempre y en los nuevos. Hay cosas de Podemos que apoyo y otras que no puedo. Por ejemplo, ese aire de superioridad moral, por encima del bien y del mal, denigrando a los partidos de siempre, que están como están pero a los que debemos dónde estamos, con las cosas buenas y las cosas malas.

¿Cree que los partidos pasan demasiado rápido de ‘La vie en rose’ al ‘Novio de la muerte’ como hace el transformista exlegionario?

La política es la política y tienes que salir adelante con la mayor dignidad posible sin pensar que estás por encima de los otros. Esa transversalidad de la que hablaba, decirle todo lo que puedas para que la mayoría de la gente esté de acuerdo. Tuve un cuidado especial al escribir ese capítulo, porque habla de distinta manera cuando lo hace desde un perfil o del otro. Literariamente siempre me han interesado mucho los personajes de travestis o transformistas, por lo que tiene de representación, de ser lo que no se es.

¿Hay "demasiada gente con cara de empleada de McDonalds, con dos carreras y tres máster" como se dice en otro pasaje?

Por desgracia son caras que responden a una realidad: "Yo estoy en un sitio donde realmente no debería estar, no he estudiado para esto, mis aspiraciones no son estas, me he esforzado todo lo posible y no tengo oportunidades". Todo eso te crea mal cuerpo, mala cara, y así hay muchísima gente.

¿Considera que hay más o menos irritación social respecto a hace unos años?

Parece que se ha calmado porque se están encajando piezas en el sistema. Recuerdo participar y apoyar en su momento el 15M y tal, pero hubo un momento en que vi que aquello tenía un futuro complicado. Una vez, en una asamblea, había que sacar adelante una cuestión por unanimidad y hubo gente que dijo que no a algo que era realmente buenísimo y que impidió que se aprobara. ¿Cómo podía haber gente en contra de eso y que aquello no saliera adelante? Algo estaba fallando. A Podemos le está pasando eso.

¿Y qué me dice del alcalde gay de La Algaida que se suma a esa fiesta de lujo? ¿Refleja de alguna manera la cara oculta de la política?

Estamos como estamos porque la política tiene unos escenarios donde es muy fácil mentir, equivocarse, disfrazarse, meter la mano, travestirse. Hay que sanear eso. No sé si es fácil y no sé si aquellos que se lo proponen luego, cuando llega el momento, entran en la rueda y ya no son capaces de llevarlo a cabo.

A pesar de todo, ¿seguirán tocando Los Brillantes en la fiesta, como la orquesta del Titanic?

Fíjese que en la fiesta había mucho falso: las joyas no son de verdad, los que van de ricos no son tan ricos, etc. Lamentablemente, siempre habrá alguien dispuesto a entretenerlos en plan "¡esto se hunde pero nosotros estamos aún aquí!". Lo del Titanic siempre lo hemos entendido como una actitud muy noble pero también se puede mirar como "venga, dejad de tocar y echad una mano...".

Al final del libro recuerda usted en una 'nota del autor' que travestis, transexuales y drag queens originaron el movimiento del colectivo LGTBI y siguen siendo "los más marginados" por ser lo que son.

Sí, porque, por una parte, se ha avanzado mucho en la cuestión legal, aunque los transexuales siguen reclamando unas leyes que no se les dan y se han quedado descolgados. Pero la hostilidad y la marginación vienen de fuera. Y luego está el aspecto interno dentro del colectivo, que ese afán que puede tener mucha parte de hacer respetable según lo que los heterosexuales han considerado respetable. Mutilar, esconder, marginar aquello que les parece que afea o daña la respetabilidad gay que se supone que son las parejas que se casan y tienen familia etc. ¿Eso es lo respetable y no lo es todo lo que salga de ahí? Pues no. Eso no debe ser así, porque durante mucho tiempo se ha peleado por que desde fuera no se imponga un tipo de masculinidad como lo único respetable. Tú no puedes desde dentro tratar de imponer un tipo. Es un error de dimensión cultural porque niega toda tu historia, de dónde vienes, etc.

Una especie de lucha fratricida.... ¿como en la política? (¿y cerramos el círculo?)

Claro, como aquellos que rechazan su propia tradición porque les parece que se les ha quedado absoleta, que parece que les perjudica porque les parece un lastre... La verdad es que ahora ya no sé qué hacer con mi cabeza.

lunes, 7 de marzo de 2016

#hemeroteca #libros #literatura | Mendicutti: 'Estamos falseando la historia de la comunidad gay'

Mendicutti: 'Estamos falseando la historia de la comunidad gay'.
‘Furias divinas’ recoge y dignifica la voz y la cultura de los travestidos frente al molde del 'homosexual respetable' y el paisaje del activismo y de Podemos.
Luis Alemany | El Mundo, 2016-03-07
http://www.elmundo.es/cultura/2016/03/07/56ddaa73e2704e2f2c8b4617.html

La ciudad de La Algaida tiene una playa que se parece a la de Sanlúcar, unas calles que son iguales a las de Sanlúcar, un alcalde que recuerda al de Sanlúcar y un escritor que es como Eduardo Mendicutti. Pero no es Sanlúcar, no es Mendicutti. También tiene La Algaida un garito oscurísimo en el que una pandilla de ‘drags’ sale a hacer ‘playback’ y a decir zafiedades con mucho arte. Y tiene su gente bien, sus señoritos ricos, que un día inventan el sarao más elitista de la historia, "el baile de la diadema". La fiesta, claro, chirría con la crisis que sufrimos el resto de los mortales y los ‘travestidos’ del lugar, que viven casi con lo puesto, se lo toman mal. Por eso, montan un piquete con el fin de sabotear el baile. Hay un problema. El escuadrón tiene dos líderes: La Furiosa, que es comunista y tiende a ponerse pesado; y La Canelita, que es de Podemos y que a menudo se pone cursi. Y entre ellos se llevan a matar.

En eso consiste ‘Furias divinas’ (Tusquets), la nueva novela de Eduardo Mendicutti, cuyo personaje novelesco, el escritor que tanto se le parece, acabará por unirse al piquete. Como si Mendicutti, que tiene su vida de economista, que va bien vestido, es educado y sabe comportarse, que ha logrado ser un gay con éxito en este mundo de heterosexuales aburridos, se reprochara a sí mismo haber sido un buen chico durante demasiados años. "No, no me pasa eso porque esta vida formal la he alternado con otra vida nada formal. Aunque ha sido un poco esquizofrénico, no me arrepiento", responde Mendicutti. "Pero ahora estoy en ese momento en el que es un poco horrible sobrevivir. Hay que hacer algo para seguir viviendo. O te enamoras, que es maravilloso, o te inventas algo para no limitarte a pasar el tiempo".

"Algo", esta vez, es retratar a los travestidos de La Algaida a través de sus propias palabras, su parloteo enloquecido de maricas de Cádiz. ¿Maricas? "Marica es una palabra que nunca uso; si hace falta utilizo la palabra maricón. Pero me parece muy bien darle la vuelta, quitarle el significado hostil que ha tenido siempre y que venía de fuera y hacerla una palabra nuestra", dice Mendicutti. Bueno: da igual, se entiende. En ‘Furias divinas’, los ‘drags’ se van dando relevos con sus monólogos desafiantes, sus juegos de palabras crueles y sus "mira, maricón", como si la novela fuese una historia de Cabrera Infante en la que, en vez de cubanos, hablaran unos cuantos locatis de izquierdas.

"Esa forma de hablar que recojo es básicamente la misma que han tenido siempre este tipo de personajes. Y no sólo este tipo de personajes: también hay homosexuales que durante el día se comportan con discreción y tienen trabajos normales y que, al llegar a casa, se tratan en femenino y empiezan a hablar así. Ese lenguaje es parte de una cultura de la transgresión y de un humor combativo y, a la vez, salvador. Muchas veces, las vidas que tienen son penosas, pero les queda el humor y la transgresión para redimirse". Es lo que ha pasado siempre: el chaval inseguro que pone voz de macarra como una manera de reivindicar su dignidad personal... "Exacto. Es una forma de supervivencia. Sé que habrá quien diga que 'ya está Mendicutti con esas historias de hombres que se tratan de mujeres. Pero si eso ya está superado...'. Pues no, no está superado y, además, no tiene por qué estar superado".

Ya no nos gustan
No lo tienen fácil los piqueteros de ‘Furias divinas’. No sólo es el gran mundo heterosexual el que censura sus extravagancias. También la gran hermandad homosexual se siente incómoda con esta pandilla de figuras grotescas: viejos, feos, amanerados, incultos, caricaturizables... "Es muy injusto que en la comunidad gay olvide de dónde viene, lo que hemos sido, el sufrimiento que ha habido detrás de toda esta aparente normalización que disfrutamos, y mira que odio la palabra normalización... Se está intentando imponer un modelo de gay respetable, presentable. Desde fuera se impone y desde dentro se asume, y así se mutila lo que somos. Los travestis, transexuales, los drags... Todos ellos han estado en la vanguardia de la visibilidad y eso supuso recibir palos, pelearse con el lucero del alba, pasarlo mal. Falsificar eso, falsificar lo que somos es malísimo".

¿Un ejemplo? "Estoy pensando en ‘Stonewall’, la película de Roland Emmerich. Todos sabemos que los protagonistas de [la revuelta de] Stonewall fueron gente ‘impresentable’: chaperos, travestis, chulos... Esos fueron los que dieron la cara y se llevaron los golpes. En cambio, en la película, el héroe es un chico mono, rubito y educado. Esa decisión le sirve a la gente que se empeña en defender la respetabilidad del colectivo. Vale, lo entiendo. Pero eso es falsear la historia".

Y continúa: "La idea de la respetabilidad impuesta me pone muy nervioso. Y mire que yo doy una imagen de respetabilidad. ¡Si parezco un dependiente de El Corte Inglés! Pero espero no caer nunca en el mensaje de 'son respetables los que son somos nosotros'. Respetable es cada uno por su conducta, no por la apariencia con la que quiera presentarse ante el mundo".

Bien: lo que pasa es que La Canelita, La Furiosa y compañía no son santos varones. Son mezquinos, ignorantes y soberbios y tienen ese instinto arrabalero para encontrar la debilidad del otro y hurgar en la herida hasta que sangre. "Claro que sí. Pero es que quién puede dudar de que entre los homosexuales hay gente buena, mala y, sobre todo, gente que es buena y mala... Existe un afán por idealizar esta comunidad y, si no participas en ese proyecto, te lo reprochan, te dicen que vas en contra del colectivo".

Sólo nos falta hablar de Podemos, como hace todo el mundo: "Acabé esta novela el 20 de noviembre, un mes antes de las elecciones. Lo que estamos viviendo desde entonces confirma lo que aparece en este libro: la teatralización de la vida política, el sentido del espectáculo... Hay cosas de Podemos que me gustan y hay cosas que no me gustan, aunque, en conjunto, por la forma que tienen de conducirse, no me fio mucho de ellos". Y temina Mendicutti: "Ha habido momentos de mi vida en los que he estado muy seguro de tener toda la razón en lo que pensaba. Hoy, no estoy seguro de casi nada, no se me ocurre qué agarraderas puedo encontrar para tener la razón y ni siquiera tengo mucho interés en tenerla. Y, además, creo que eso es sano".

jueves, 31 de octubre de 2013

#libros #literatura | Otra vida para vivirla contigo


Otra vida para vivirla contigo / Eduardo Mendicutti
Tusquets, Barcelona : 2013 [10]
328 p.
Colección: Andanzas ; 817

ISBN 9788483837467
/ ES / NOV
/ Amor / Literatura / Parejas
Biblioteca UPV/EHU
http://millennium.ehu.es/record=b1789058~S1*spi

Esta novela cuenta la relación entre un joven concejal de un pueblo gaditano, brillante, combativo y vitalista, y un maduro escritor, aparentemente sereno y con tan pocas ilusiones como prejuicios, que vive en Madrid. Una relación que surge entre encuentros y desencuentros ocasionales, pero que crece y se complica a través de mensajes, correos electrónicos, cartas y whatsapps, que los dos amantes se escriben compulsivamente  para estar seguros de sus sentimientos. Así, la historia de seducción, que  empieza como un juego atrevido y disparatado que sortea con humor cualquier inconveniente, acaba convirtiéndose en una desgarrada historia de amor que dará su verdadera medida en cuanto aparezca no sólo un novio anterior sino también un inesperado compromiso matrimonial. De la alegre despreocupación y los hilarantes enredos iniciales, se pasa a los vínculos profundos, la pasión dolorosa, que sobresale en medio de la maledicencia y las trampas de los envidiosos. Y que obliga a uno de los amantes a tener que elegir entre la vida conyugal, familiar y segura, y la pasión clandestina y adúltera.

ENLACES
Tusquets | Otra vida para vivirla contigo
http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-otra-vida-para-vivirla-contigo
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DOCUMENTACIÓN

Y entonces él te dice ven y tú lo dejas todo
José Luis Serrano | El Huffington Post, 2013-1-30

http://www.huffingtonpost.es/jose-luis-serrano/y-entonces-el-te-dice-ven_b_4341541.html