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jueves, 16 de abril de 2026

#hemeroteca #outing #armarios | “No existe el derecho al armario”

Vito Quiles //

“No existe el derecho al armario” 

El ‘outing’ ha vuelto a ocupar un espacio en la compleja tribuna de las redes sociales. En esta ocasión, la discusión tiene su origen en el enfrentamiento entre el tristemente célebre Vito Quiles y la periodista Sarah Santaolalla. 
Ramón Martínez | El Salto, 2026-04-16
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/no-existe-derecho-al-armario

Una vez más, una nueva generación ha de enfrentarse con antiguos debates. El 'outing' —la práctica de sacar del armario de las identidades LGTBI+ a quien no desea ser visible, a la fuerza y contra su voluntad— ha vuelto a ocupar un espacio en la compleja tribuna de las redes sociales. En esta ocasión, la discusión tiene su origen en el enfrentamiento entre el tristemente célebre Vito Quiles y la periodista Sarah Santaolalla, que, harta ya de la persecución a la que la somete el ultra, publicaba el pasado sábado un mensaje en lo que una vez se llamó Twitter: “Sé dónde vive Vito Quiles y jamás lo filtraría ni iría a su casa. Sé los hombres con los que se enrolla Vito Quiles y jamás les acosaría”.

La polémica estaba servida: durante horas, todo tipo de cuentas —algunas de veracidad más que dudosa, otras de credibilidad más que cuestionable— vertieron a la red sus reflexiones sobre el suceso: una periodista 'progre' había revelado la supuesta sexualidad secreta de otra persona. Hubo quien dijo que se trataba de un caso de homofobia mientras, por otra parte, algunas personas consideraron que, en este caso concreto, el perfil de Quiles legitimaba esa exposición pública. Merece la pena, una vez más, detenerse un momento a reflexionar sobre el problema.

Hace más de treinta años, el periodista estadounidense Michelangelo Signorile publicó 'Queer in America: Sex, The Media, and the Closets of Power', un ensayo fundamental para la elaboración del discurso activista en torno a la idea del armario. En sus últimas páginas, resumen de su contenido y propuesta ideológica a un mismo tiempo, el escritor comparte 'A Queer Manifesto', un texto atrevido, polémico y muy sugerente donde se recogen algunas afirmaciones que nos invitan a una reflexión profunda sobre el tema. “El 'derecho' al armario no existe —dice Signorile—. Si estáis dentro del armario no es por elección. Habéis sido forzados a meteros en él desde la infancia, y habéis sido presos de una sociedad hipócrita y homófoba”.

Para el periodista ese dispositivo que denominamos 'armario' no es un sencillo instrumento que asegura la autonomía para gestionar nuestra intimidad, sino una herramienta que emplea la cultura de la homofobia —la cultura en la que aún nos movemos, aunque en ocasiones se nos olvide— para impedir nuestra visibilidad, esto es, nuestra libertad para expresarnos como quienes realmente somos. Signorile entiende el armario como una forma de opresión y, a partir de esa idea fundamental, defiende que la visibilidad es una responsabilidad ética individual y, al mismo tiempo, colectiva. Hay que salir del armario y, en caso de que sea imposible en este momento —son muchas las excusas posibles, muchas las familias intolerantes, muchos los entornos laborales opresivos—, cada cual debe elaborar su propio plan para librarse cuanto antes de la prisión del 'closet'. El escritor también recuerda “a los 'armarizados en el poder' su responsabilidad y con tono firme y amenazador advierte de que pueden ser desenmascarados”.

La publicación del texto de Signorile provocó largas e intensas reflexiones en todo el tejido asociativo. En nuestro país, a grandes rasgos, el debate sobre sobre el armario y la práctica del 'outing' se cerró con una conclusión certera: es necesario respetar el plan de liberación personal de cada individuo, pero también es legítimo denunciar la hipocresía de un sinfín de mandatarios y figuras públicas que disfrutan de su sexualidad en secreto mientras en público defienden posturas represivas. Así se ha venido haciendo durante las últimas décadas y, precisamente por eso, sorprende ahora —o debería sorprender a quienes conocen nuestra historia reivindicativa— que tantas voces se levanten condenando las declaraciones de Santaolalla. Quiles, cuyas simpatías políticas son de sobra conocidas, cuyas actuaciones abusivas han sido señaladas públicamente de forma reiterada, es el perfecto ejemplo de persona susceptible de ser desenmascarada de manera legítima, de acuerdo a la filosofía que venimos o veníamos defendiendo hasta ahora.

No cabe duda de que en múltiples ocasiones su comportamiento ha puesto en peligro el avance de los derechos de las personas LGTBI+ en nuestro país, de que colabora de forma activa con los poderes que insisten en cercenar cualquiera de nuestras libertades. Así, en caso de que realmente se sienta atraído por otros varones y haya mantenido prácticas que sus afines denominarían “sodomíticas” —confieso que desearía una negativa, por una pura cuestión de higiene moral en nuestras filas—, la información sobre la orientación sexual de Vito Quiles no puede mantenerse en secreto al amparo del respeto a la intimidad. En primer lugar, porque ha demostrado con sus prácticas que es un agente que colabora con la opresión, no un militante de la libertad, y, por otra parte, porque la orientación sexual no forma parte de la intimidad, es decir, que como aseguraba Signorile, “no existe el derecho al armario”.

La polémica a la que nos enfrentamos tiene mucha más profundidad de la que puede desgranarse en los pocos caracteres que se admiten en las redes sociales. Como digo, el quid de la cuestión no reside en el respeto a la privacidad, sino en la propia consideración de la orientación sexual como un elemento que se sitúa en la esfera de lo íntimo. Sucede que defender el derecho al armario implica aceptar veladamente la idea de que la sexualidad no normativa es un rasgo de la personalidad que puede llegar a convertirse en un estigma. Defender el derecho al armario significa claudicar ante una forma de pensar que contraviene de forma directa las bases fundamentales del que debería ser nuestro pensamiento reivindicativo: que la sexualidad, heterodoxa o no, de ningún modo puede adquirir connotación alguna, ni un valor positivo que nos presente como personas mejores, ni, por supuesto, una significación negativa que sirva como punto de partida para construir una discriminación.

Esa es la clave fundamental del que debería ser nuestro pensamiento, la piedra de toque que habríamos de utilizar para guiarnos entre las polémicas que provoca el contexto discursivo en el que nos situamos, cada vez más complejo, cada vez más inhabitable. En ningún caso podemos plantear que la sexualidad es parte de la intimidad, pues vendrá siempre alguien que nos invitará —amablemente o como siempre— a relegar nuestras identidades al armario, a cercenar nuestra personalidad porque alguno de sus componentes resulta incómodo a la supuesta mayoría supuestamente biempensante. En cambio, con quién te acostaste el fin de semana, qué prácticas realizaste con esa persona, etcétera, esto es, el propio ejercicio de la sexualidad, sí es una información que puede —y debe— mantenerse en el espacio de la privacidad, siempre respetable, siempre necesitado de protección.

Signorile afirmaba que “la sexualidad no es una opción. Es una orientación natural e inmutable. Todo aquello que no elegimos no puede considerarse privado, porque forma parte intrínseca de quienes somos. Alcanzar y mantener nuestras libertades exige saber diferenciar entre lo público y lo privado, para evitar las trampas a las que nos enfrentan los nuevos tiempos, los nuevos discursos de la represión. Con la excusa de un supuesto derecho al armario se nos invita de forma implícita a retrotraer nuestra libertad, pero el principio fundamental de nuestra reivindicación es la visibilidad, el único camino eficaz para transformar el mundo que habitamos. Es tan necesario como éticamente defendible condenar y exponer la hipocresía y, al mismo tiempo, es tan necesaria como éticamente defendible la invitación a la libertad. “Todos debemos salir del armario”. Palabra de Signorile.

sábado, 14 de febrero de 2026

#hemeroteca #abolicionismo | Entidades avisan de acciones contra Igualdad si mantiene los requisitos “ideológicos” en sus subvenciones

Fachada del Instituto de las Mujeres //

Entidades avisan de acciones contra Igualdad si mantiene los requisitos “ideológicos” en sus subvenciones

El Ministerio de Igualdad quiere modificar dos órdenes ministeriales que regulan subvenciones públicas. Las organizaciones alertan de que la introducción del reconocimiento expreso de la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres vulnera principios fundamentales.
Patricia Reguero Ríos | El Salto, 2026-02-14
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/entidades-tomaran-acciones-legales-igualdad-mantiene-requisitos-ideologicos-subvenciones

Un total de 35 entidades del tercer sector han señalado al Ministerio de Igualdad por su pretensión de introducir modificaciones en las bases reguladoras de determinadas subvenciones públicas que, consideran, son de corte “ideológico”.  

Se refieren, en concreto, a dos órdenes ministeriales: la Orden IGD/239/2022, sobre programas de concienciación, prevención e investigación de las distintas formas de violencia contra las mujeres, y la Orden IGD/183/2024, destinada a proyectos de apoyo a mujeres y niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual y a sus hijos e hijas. La intención de Igualdad es cambiar los requisitos para que las entidades incluyan el reconocimiento de la prostitución como una forma de violencia de género de forma explícita en sus estatutos. El plazo de consulta pública finalizó el pasado 9 de febrero.

La asociación Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo (CATS) presentó el pasado lunes 9 de febrero un escrito de alegaciones que fue respaldado por 35 entidades, asociaciones, partidos políticos, sindicatos y grupos de investigación, además de por 142 personas a título individual. Acciónenred Andalucía, AFEMTRAS, Almena Cooperativa Feminista, la Asamblea Feminista de Madrid, la APDHA, el Sindicato OTRAS y el Partit dels Comuns son algunas de las entidades que apoyaron las alegaciones.

Según estas entidades, las propuestas de modificación “introducen un condicionamiento ideológico al exigir a las entidades solicitantes que acrediten en sus estatutos, o mediante experiencia previa, el reconocimiento expreso de la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres”. Esta exigencia, argumentan, “supone imponer una posición ideológica concreta (de carácter abolicionista) como requisito para acceder a fondos públicos, lo que vulnera principios básicos que deben regir cualquier política pública en un Estado social y democrático de derecho”.

Además, advierten, si la orden ministerial finalmente sigue adelante en los términos planteados y se mantienen aquellos aspectos considerados contrarios a los principios de igualdad recogidos en la Constitución y en el ordenamiento jurídico vigente, tomarán “las acciones legales que correspondan para la defensa de los derechos fundamentales y del interés público”.

“El Estado no puede utilizar el régimen de subvenciones como un mecanismo indirecto para imponer una visión doctrinal concreta ni para redefinir conceptos jurídicos que no han sido establecidos por el legislador”, lamentan en un comunicado con el que recaban firmas de apoyo.

Prostitución y Pacto de Estado
Estas entidades alegan que la prostitución no está legalmente definida como violencia en España ni está tipificada como delito. Tampoco las principales leyes estatales en materia de igualdad y libertad sexual califican la prostitución como violencia en sí misma, ni obligan a las entidades sociales a asumir esa interpretación como condición para colaborar con las administraciones públicas. Instrumentos internacionales de derechos humanos como el Convenio de Estambul no califican la prostitución en sí misma como una forma de violencia, sino que instan a combatir la violencia, la explotación y la trata desde un enfoque basado en derechos humanos, sin discriminación ni estigmatización.

Para el Ministerio de Igualdad, las modificaciones de la Orden IGD/239/2022 responde a “la necesidad de adaptar las bases reguladoras de las subvenciones al nuevo marco estratégico definido por el Pacto de Estado contra la Violencia de Género renovado en 2025”. Así lo explica el documento de impacto consultable en su página web. En ese sentido, se propone “ampliar el alcance a todas las formas de violencia contra las mujeres, incluyendo manifestaciones como la violencia vicaria, digital, económica y en colectivos especialmente vulnerables”.

La modificación consiste en añadir la obligación de que “las entidades acrediten, bien sea a través de sus Estatutos o bien a través del trabajo realizado, entre sus fines y objetivos el reconocimiento expreso de la prostitución, la explotación sexual y la explotación reproductiva como formas de violencia contras las mujeres, lo que permite alinear la presente convocatoria con el ámbito de actuación del renovado Pacto de Estado”.

En el caso de la Orden IGD/183/2024 el motivo de la modificación es “fomentar una mayor especialización de las entidades solicitantes en relación con el objeto de la subvención” y “mejorar la calidad de los proyectos y facilitar la programación del trabajo de las entidades”. La propuesta es que el apartado relativo a los requisitos de las entidades beneficiarias incorpore el requisito “de que las entidades beneficiarias incluyan, entre los fines y objetivos recogidos en sus estatutos o a través de la acreditación de experiencia en el desarrollo de proyectos específicos, la prevención y erradicación de la violencia de género u otras formas de violencia hacia las mujeres, incluidas la prostitución, la explotación sexual y la explotación reproductiva”.

El Pacto de Estado contra la Violencia de Género fue aprobado en septiembre de 2017 con casi 300 medidas. En febrero de 2025, el pleno del Congreso de los Diputados aprobó de manera casi unánime su renovación y actualización. Este segundo pacto contiene 461 medidas y hace nueve menciones al término “prostitución”. En su renovación, el pacto incluyó como formas de violencia machista la económica, psicológica y vicaria. Aunque contiene varias medidas que aluden a la prostitución, el pacto no la reconoce de forma explícita como una forma de violencia machista.

Sumar pregunta al Gobierno
Precisamente sobre de qué forma el Pacto de Estado contra la Violencia de Género establece que un determinado marco conceptual deba operar como requisito excluyente para el acceso a subvenciones ha preguntado Sumar al Gobierno.

En una pregunta escrita registrada el 6 de febrero, el señala su preocupación por la modificación de la orden de 2022 que propone una adhesión obligatoria a un “marco conceptual” para acceder a financiación pública. También muestra preocupación por la base legal y el impacto asociativo que podría tener la modificación que plantea el Ministerio de Igualdad, al dejar fuera a asociaciones de larga trayectoria que no compartan esta idea.

Por eso, Sumar pregunta en qué fundamentos se basa el Gobierno para exigir el reconocimiento expreso de la prostitución como forma de violencia, qué ampara que una interpretación específica sobre la prostitución sea una condición normativa obligatoria cuando dicho Convenio no la califica en sí misma como forma de violencia o si el Gobierno considera esta modificación compatible con los principios de neutralidad ideológica y objetividad.

El grupo cree que no resulta compatible el requisito con los principios de igualdad y libre concurrencia que deben regir en las subvenciones públicas. El Pacto de Estado, dice Sumar, aborda la prostitución, la trata y la explotación sexual como fenómenos diferenciados, “sin convertir y determinado enfoque en condición habilitante”.

sábado, 31 de enero de 2026

#hemeroteca #transfobia | La justicia confirma la condena a HazteOír por difundir mensajes discriminatorios contra las personas trans

Acción antifascista queer en una rueda de prensa de HazteOír //

La justicia confirma la condena a HazteOír por difundir mensajes discriminatorios contra las personas trans

La asociación ultra HazteOír tendrá que pagar 20.000 euros y no podrá recibir subvenciones públicas ni contratar con la administración catalana durante cinco meses por difundir en vía pública mensajes tránsfobos.
El Salto, 2026-01-31
https://www.elsaltodiario.com/transfobia/justicia-confirma-condena-hazteoir-difundir-mensajes-discriminatorios-personas-trans

La sección primera de lo Contencioso del Tribunal de Instancia de Barcelona ha confirmado la legalidad de la sanción impuesta a la organización HazteOír por la difusión en vía pública de mensajes tránsfobos y discriminatorios contra personas trans y no binarias en Barcelona, en noviembre de 2022. En su sentencia núm. 1/2026 del 12 de enero se desestima íntegramente el recurso presentado por la entidad sancionada, y se avala la multa de 20.000 euros impuesta por la Generalitat de Catalunya a la asociación ultra. 

“Esta resolución es una victoria importante para los derechos humanos y para la protección de las personas trans y no binarias frente a campañas de odio perfectamente organizadas”, valora Saúl Castro, presidente de la Asociación Española contra las Terapias de Conversión, denunciante de los hechos. Para Castro, la justicia deja claro que “negar la existencia de un colectivo y estigmatizar a la infancia trans no es libertad de expresión, sino discriminación. También confirma que la sociedad civil organizada tiene un papel legítimo y necesario en la defensa de los intereses colectivos, bajo los que incluye la defensa de los derechos de las personas LGTBI”.

Los hechos se remontan al 10 de noviembre de 2022, cuando HazteOír hizo circular por el centro de Barcelona un autobús con los lemas “Les niñes no existen”, “Las mujeres no tienen pene” y “No a la mutilación infantil”, mensajes que fueron considerados por la Administración catalana como discriminatorios y atentatorios contra la dignidad de las personas trans y no binarias, especialmente menores de edad.

Ese mismo día, los Mossos d’Esquadra ordenaron la inmovilización del vehículo y la retirada inmediata de los mensajes, iniciándose un expediente sancionador conforme a la Ley 19/2020 de igualdad de trato y no discriminación. Tras la instrucción del procedimiento, el 25 de abril de 2023 la Generalitat impuso a HazteOír una sanción económica de 20.000 euros, así como la prohibición de recibir subvenciones públicas y contratar con la administración catalana durante cinco meses.

Concretamente, la sanción entendía que Hazte Oír había vulnerado la Ley 19/2020 de Igualdad de Trato de Cataluña y que había cometido una infracción tipificada en el artículo 43.5.k) que pena la “exhibición en la vía pública de mensajes de carácter discriminatorio”.

La sanción afirmaba que “la negación de la identidad y la expresión de género de personas trans y no binarias, especialmente menores de edad” es discriminatoria porque supone despojar a estas personas de una parte de su humanidad —su identidad—, menoscabar su dignidad y excluirlas públicamente por su identidad de género.

HazteOír recurrió la sanción en vía administrativa y posteriormente ante la jurisdicción contencioso-administrativa, alegando que se había vulnerado su libertad de expresión y negando el carácter discriminatorio de los mensajes. El 28 de agosto de 2023, la directora del Departamento de Igualdad de la Generalitat desestimó el recurso de alzada y confirmó la legalidad de la sanción. Desde la Asociación Española contra las Terapias de Conversión destacan que la sentencia razona que los mensajes difundidos no constituían una crítica legítima a la Ley Trans —como afirmaba HazteOír— y que no puede pretender hacerse pasar como libertad de crítica ideológica lo que realmente es un ataque directo a la existencia y dignidad de las personas trans y no binarias.

El tribunal subraya que este tipo de mensajes, difundidos en espacios públicos y con alta capacidad de impacto, contribuyen a generar un clima de estigmatización y discriminación, y recuerda que los poderes públicos tienen la obligación de prevenir y sancionar conductas que vulneren el derecho a la igualdad y a la no discriminación, especialmente cuando afectan a colectivos vulnerables.

sábado, 26 de abril de 2025

#hemeroteca #transfobia #terf | Lidia Falcón pide cinco años de cárcel a una mujer trans por un tuit con siete likes que no menciona a la denunciante

Concentración en defensa de los derechos trans //

Lidia Falcón pide cinco años de cárcel a una mujer trans por un tuit con siete likes que no menciona a la denunciante

La activista antiderechos Lidia Falcón denunció a Diana Juan Cano en 2021 por un tuit que apenas tuvo repercusión. La acusación pide una pena de cinco años de prisión y 50.000 euros de indemnización. El caso pone en tensión el concepto de delito de odio y sirve como aviso a navegantes para activistas LGTBIQA+.
Patricia Reguero Ríos | El Salto, 2025-04-26
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/mujer-trans-acusada-delito-odio-denuncia-lidia-falcon 

Diana Juan Cano, una mujer trans y activista defensora de los derechos LGTBI y de las trabajadoras sexuales, debe acudir el próximo 9 de mayo a la Audiencia Provincial de Madrid para responder ante la justicia por una denuncia de Lidia Falcón, feminista transexcluyente que la denunció en 2021.

La motivación de la denuncia es un tuit publicado el 11 de enero de 2021 que no menciona a Falcón: obtuvo solo siete likes y fue compartido una vez: “Una pistola, una bala y a esa que todas sabemos que lleva más de un año basando todo su activismo en acosar y violentar a mujeres trans. Solo eso le pido a 2021” es el contenido literal del tuit.

La acusación considera que este tuit puede ser constitutivo de un delito de amenazas graves agravado por discriminación por motivos ideológicos así como de un delito de incitación al odio, y solicita una pena de cinco años de prisión y 50.000 euros de indemnización. El Ministerio Fiscal, por el contrario, calificó los hechos como un delito leve de amenazas y ha solicitado que no se imponga pena alguna, al haber prescrito.

Se da la circunstancia de que en 2020 la Fiscalía Provincial de Madrid archivó una denuncia contra el Partido Feminista de España, que preside Falcón, por diversas afirmaciones que las organizaciones denunciantes consideraban constitutivas de un posible delito de odio. El archivo argumentaba que la denunciada “realizó las manifestaciones objeto de esta diligencia como exteriorización en contra de una ley [en referencia al proyecto de Ley Trans estatal] que, a su entender, desprotege a la mujer y a la infancia, en el marco de una crítica política y dirigida a todo el sector feminista”.

Instrumentalización del delito de odio
Saúl Castro Fernández, abogado especializado en derechos LGTBIQA+ y representante de la denunciada, expresa su preocupación por las implicaciones que tiene este caso. Castro cree que esta denuncia “pretende hacer pasar por grupo vulnerable y titular el derecho a la no discriminación a las personas que violentan o acosan a mujeres”. El fin del delito de odio, explica, es criminalizar discursos que presentan riesgos e incitan al odio contra colectivos históricamente vulnerables, y en este caso la persona en situación de vulnerabilidad es la denunciada, por lo que se pervierte el fin del delito de odio.

El artículo 510 del Código Penal, que delimita el delito de odio, castiga a quienes fomenten o inciten a la violencia contra un grupo o alguien que forme parte de un grupo “por razón de su pertenencia a aquel, por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, aporofobia, enfermedad o discapacidad”.

Un castigo a Diana supondría “que nuestros tribunales consideren que grupos violentos, antiderechos y contrarios a la diversidad puedan ser considerados un grupo vulnerable y protegido por los delitos de odio”. “Si se dicta una sentencia condenatoria se sentará un precedente gravísimo para los derechos de las personas LGTBI y para la lucha por los valores democráticos y constitucionales”, explica.

De esta forma, se pretende convertir en delito la crítica, lo que abre la puerta a usar la vía penal para silenciar a defensoras de los derechos LGTBI. “Este caso es la punta de lanza para que los grupos TERF comiencen a acudir a nuestros tribunales para silenciar y criminalizar al activismo LGTBI”, explica.

Castro también advierte de que entre las personas que van a declarar en el juicio están voces destacadas del discurso transexcluyente y que no tienen que ver con los hechos, lo que a su juicio “pone de manifiesto que esta causa pretende dar un reconocimiento y valorar un contexto general de tensión por la aprobación de la ley trans solo mediante las voces y declaraciones de testigos transexcluyentes”.

Por eso subraya la conveniencia de que al juicio del 9 de mayo, que se celebrará a las 9:30h, asistan medios de comunicación y organizaciones que puedan contribuir a garantizar la transparencia en el proceso.

Transfobia global
El juicio al que se enfrenar Diana se produce en un contexto global de incremento de los discursos antiderechos en el que el último episodio lo protagoniza la sentencia de Reino Unido que dicta que el único criterio para amparar a una mujer bajo la ley de igualdad es el del sexo consignado en el nacimiento basado en sus características sexuales externas.

A esta decisión se suma la cruzada antitrans de Donald Trump en EE UU o las políticas anrtiderechos de Javier Milei en Argentina. Pero los ataques no son solo simbólicos, el transfeminicidio de Sara Millerey en Colombia ha supuesto una confirmación de cómo los discursos de odio ponen en peligro la vida de las personas trans.

#hemeroteca #lesbianismo #trans | Las sáficas también somos trans, deseamos trans y amamos trans

Manifestación contra el transodio en Madrid, 2025-03-29 //

Las sáficas también somos trans, deseamos trans y amamos trans

Resulta irónico que a quienes tanto nos han cuestionado la identidad de “mujeres de verdad” en función de nuestra expresión de género o la vida que decidimos emprender no levantemos antorchas al ver el mismo odio operando con estrategias similares.
Gonza M. Fontán | El Salto, 2025-04-26
https://www.elsaltodiario.com/opinion/saficas-tambien-somos-trans-deseamos-trans-amamos-trans 

En Reino Unido una lesbiana ya es definida oficialmente como una mujer cis que siente atracción por otra mujer cis. Oficialmente. La realidad es otra y conocemos algunos de los mantras más comunes acerca de la liquidez y fluidez de las etiquetas, de la definición de orientación, género y cada vez más —menos mal— sexo, como un espectro imposible de dividir en categorías binarias y rígidas. Irónicamente, este texto quiere defender la etiqueta lesbiana. Vamos a tener que esperar al final, porque tenemos deberes atrasados que me avergüenzan.

Resulta irónico que a quienes tanto nos han cuestionado la identidad de “mujeres de verdad” en función de nuestra expresión de género o la vida que decidimos emprender no levantemos antorchas al ver el mismo odio operando con estrategias similares, dirigido a quienes tanto hicieron por nosotres. A las que tiraron el primer ladrillo a un océano de distancia y derrumbaron los primeros tabúes en todas partes.

No nos equivoquemos: uno de los motivos —numerosos y complejos— por los que este ataque empieza por las mujeres trans es porque ellas constituyen la primera línea de batalla. Por algún motivo, todos los discursos retrógrados emitidos desde los mal llamados “feminismos” olvidan muy convenientemente la existencia de los hombres trans. Son ellas y ellos y elles quienes desafían de manera más brutal el estatismo de las estructuras de poder que en tan cómodo sillón sienta a algunos.

Al intentar profundizar en los motivos por los que en la comunidad lesbiana existe tanta transfobia —interiorizada o defendida—, nos encontramos con la misma piedra de siempre: un sistema cisheterosexual que nos lo ha explicado todo, y todo mal. El desprendimiento de las identidades lesbianas de la heteronorma viene dado muchas veces de manera inevitable e incluso ‘inintencionada’.

Otras, el lesbianismo se adapta a la norma para resultar socialmente más aceptable, pero este es otro tema. La transfobia, sin embargo, requiere con más frecuencia para las lesbianas de un trabajo consciente de reconstrucción de conceptos aprendidos. Tras años de chistes sobre pollas y de convencernos de que nos causaban repulsión, ahora resulta que pueden gustarnos. Que no era la falta de pene lo que hacía que nos pusiera nerviosas Jennifer Lawrence en 'Los juegos del hambre'. Fíjate, que con cinco penes de diferentes colores y materiales en el cajón de la mesilla, te cae por sorpresa que las transfeministas no quieran reducir nuestra orientación sexual ni identidad de género a cuerpos concretos.

Hace ya más de dos décadas que la revista ‘Anything that Moves’ promovía un nuevo Manifiesto bisexual que sustituía la expresión persona a la que atraen “hombres y mujeres” por “su género y otros”. A las personas bisexuales les debemos casi tanto y se lo reconocemos casi tan poco como a las personas trans.

Quizá es el momento de redefinir también el concepto lesbiana, no a la manera del Tribunal Supremo de Reino Unido, pero a la manera de la comunidad bisexual. Intento entrar en las mentes lesbianas que se niegan a aceptar que haya más de una manera de serlo y encuentro más miedo que teoría. Quizá es emocionalmente difícil asumir que deben replantearse una identidad que puede haber causado trabajo encontrar y cuya defensa implica una resistencia que puede agotar. Si este es el caso, veo un rayito de esperanza: no hay mala intención. Es una pena que la intención no sea lo que cuenta.

En unas jornadas Bibolleras por el 26A del año 2023, alguien acusó a la palabra lesbiana de apelar de manera exclusiva a mujeres cis y de haber perdido significado político. Agradecí la voz de una mujer, varias generaciones por encima de la mía, que puntualizó la existencia de mujeres lesbianas trans. Señaló que para ella eran términos que no podían excluirse ni desprenderse de su carga política, pues sus mayores referentes habían sido mujeres trans.

Había, sin embargo, una crítica legítima bajo esa falsa premisa. ¿Cuántas veces hemos explicado a le ginecólogue que es imposible que estemos embarazadas/es “porque somos lesbianas”? ¿Cuántas veces hemos dejado pasar un chiste referido a la aversión hacia las pollas, incluso de boca de una compañera? ¿Cuántas, cuántas veces hemos callado con la sangre hirviendo porque “ya me entiendes”? Tenemos que dejar de entender. Debemos forzar a les demás a encontrar palabras adecuadas y no hirientes a otros colectivos para hablar con nosotras y nosotres; no es nuestra labor ofrecerles un diccionario o permitir el desprecio a nuestras compañeras, hermanas, amantes... Por evitar un momento incómodo. Si total en esto tenemos ya un máster. Si tienes la suerte de no tenerlo, aquí va un truco: dile a le ginecólogue que nunca te acostaste con alguien con pene o que eres virgen, o mormona, depende del grado de divertimento que desees para ti y de incomodidad para le otre.

La sexualidad y el género son asuntos que se vuelven más líquidos y escurridizos cuanto más los estudias, en lugar de al revés. Esto puede resultarnos un alivio a algunes, como frustración a otres. La manera en que existimos en el mundo es una farsa en el sentido más profundo posible. Sin embargo, no se puede obviar que vivimos en una sociedad en la que todavía rigen ciertas normas y las personas no son ni deben ser daños colaterales. Se puede trabajar el presente con la mirada en el futuro. A medida que empezamos a deconstruir ideas y a alejarnos del binarismo, todos los límites se vuelven difusos.

En las jornadas comentadas anteriormente, se me realizó de manera directa la pregunta: “Si reconoces que te acostarías con una persona no binaria, ¿no deberías renunciar a la etiqueta de lesbiana y reconocerte bisexual?”. La respuesta breve y fácil es “no”. La que podría haber dado es que no tengo por qué responder a preguntas personales y directas en un debate. Suponer que a una lesbiana no le pueden atraer las mujeres trans es una gilipollez, por encima de todas las cosas, que no le pueden atraer las personas no binarias, otra; pero esconde un significado categóricamenre falso: que no existen lesbianas trans y no binarias.

Agradezco una única cosa a esa impertinente pregunta: me hizo reflexionar. ¿Qué manos me acompañaron en mi construcción como lesbiana y mi deconstrucción como mujer binaria? Resulta que fueron mis amigues bisexuales y bisexualas, mi primo trans no binario, mi amante bisexual, mi exnovia bisexual…

Tenemos derecho a las dudas y a no haber destrozado todo el discurso construido desde nuestra más temprana infancia (porque algunes no podemos decir tierna) en nuestras pequeñas cabezas. No es necesario, sin embargo, alzar la voz al respecto en internet, en círculos de poca confianza, en tu puto perfil de Tinder. Puedes abrir una conversación con tus amigas más íntimas en un lugar privado, puedes bucear internet o echarle una manito a ‘La respuesta a todo lo que le preguntarías a una tía trans’ de mi admirada Valentina Berr. No hagas nada que no quieras hacer con tu cuerpo. Ahora, haz el favor y tampoco te sientes a la mesa de un bar y creas que decir que nunca te acostarías con una tía trans no es transfobia interiorizada, no es ofensivo y, sobre todo, no es una generalización muy ignorante. No podemos ser un lugar de incomodidad para las personas que dieron sus vidas por nuestro derecho a existir, resistir y relacionarnos entre nosotras y nosotres.

Me resulta difícil escribir un texto celebratorio porque en estos momentos creo que hay un montón de autocrítica que hacer en lo referente a nuestro tratos con la B y la T, pero echo de menos el espacio de celebrar a todas las que defendemos una existencia lesbiana en la que las tres vamos de la mano para delante. Hoy quiero hacerlo: por todas las que somos instrumentalizadas en el discurso para defender ideas en las que no creemos; por todas y todes a les que se nos asocia a ideas retrógradas para que otras puedan fingirse defensoras de ideas progresistas. A ellas, con ellas, para ellas es el día de hoy. Para todes nosotres, sobre todo las lesbianas trans y no binarias.

El término lesbiana no necesita ser estático para ser válido, para ser reivindicable, reivindicativo y algo que defender con uñas y dientes. Las etiquetas evolucionan porque las personas y con ellas los movimientos sociales, y con ellos y con suerte el mundo, evolucionan.

Queremos la visibilidad, no la ventana; la vida, no el manual para vivirla; queremos gritar más alto que quienes blanden nuestra etiqueta para excluir. Quiero el orgullo del lesbianismo compartido, del rechazo a aplicar a otras una cisheteronorma que tantas heridas nos ha dejado. Queremos lamernos las heridas, lo más literal o figuradamente que nos venga en gana. Deseamos tirar las paredes de armarios e instituciones al tan olvidado grito de ‘por mí y por todes mis compañeres’.

#hemeroteca #lgtbifobia #ideologiadeodio | Femen protesta contra las terapias de conversión en un acto de la familia de psiquiatras Rojas Estapé

Femen protesta contra las terapias de conversión en un acto de la familia de psiquiatras Rojas Estapé
El movimiento Femen ha querido denunciar públicamente la relación de esta familia con sectores ultraconservadores de la Iglesia y su postura abiertamente contraria a los derechos del colectivo LGTBIQ+
Ananda Atman Manjón Pérez | El Salto, 2025-04-26
https://www.elsaltodiario.com/comunidad-madrid/femen-protestan-terapias-conversion-un-acto-familia-psiquiatras-rojas-escape 

Detención de las activistas de Femen //
Cuatro activistas de Femen se han encadenado en la entrada de un acto organizado por la familia de psiquiatras Rojas Estapé, este sábado 26 de abril en Madrid. A su vez, han alzado una bandera LGTBIQ+ al grito de “no es cura, es tortura” y con lemas pintados en el torso: “su odio no es terapia”, “conversión es represión” y “Estapé es una mafia”. En este momento, las cuatro activistas se encuentran detenidas por la policía, a pesar de que se encontraban fuera del recinto, y se desconoce cuándo serán puestas en libertad.

El acto en el que han protes
tado estaba organizado por el psiquiatra Enrique Rojas, acompañado por sus hijas, que han seguido su mismo camino: el de la psiquiatra Marian Rojas Estapé, conocida por sus libros de “autoayuda”, y la psicóloga Isabel Rojas Estapé. Con esta acción, el movimiento Femen ha querido denunciar públicamente la relación de esta familia con sectores ultraconservadores de la Iglesia y su postura abiertamente contraria a los derechos del colectivo LGTBIQ+, así como poner de manifiesto la supuesta vinculación de esta familia con las pseudo terapias de conversión dirigidas al colectivo.

En el año 2008, Enrique Rojas afirmaba en una entrevista con Efe que la homosexualidad es “un proceso clínico que tiene una etiología, una patogenia, un tratamiento y una curación”. Además, la describía como un “desorden psicológico” que puede estar desencadenado por el ambiente o por causas genéticas. Aseguró que la homosexualidad puede curarse a través de la terapia y consideraba que es una moda.

De manera similar, Marian Rojas Estapé, expresó en una entrevista en El Hormiguero el pasado febrero que “el amor entre un hombre y un hombre se puede dar pero no es igual que el que hay entre un hombre y una mujer”, siguiendo así la misma línea que su padre. Su opinión sobre la transexualidad no fue diferente: en el documental de Cristianos ante las urnas, ‘Defendiendo Libertades’ (2015), comentaba que la ideología de género consiste en decidir si quieres ser hombre o mujer, sin embargo, “al final esto está inscrito, cada célula de mi organismo dice que soy mujer”. Este discurso se extrapola también a sus libros, basados en un reduccionismo biológico que no tiene en cuenta el contexto ni las condiciones materiales.

La protesta ha querido visibilizar este tipo de cuestiones que suelen quedar tapadas o relegadas a un segundo plano en unos medios que blanquean a estas personalidades, otorgándoles altavoces y espacios, a pesar de sus discursos abiertamente cuestionables.

domingo, 30 de marzo de 2025

#hemeroteca #transfobia | Más de 2.000 personas salen a las calles en Madrid “contra la transfobia y el fascismo”

Mani en Madrid contra la transfobia y el fascismo, 2025-03-29 //

Más de 2.000 personas salen a las calles en Madrid “contra la transfobia y el fascismo”

Convocada por la Federación Plataforma Trans, la marcha multitudinaria ha inundado este sábado la Gran Vía para condenar los delitos de odio tránsfobo y su impunidad.
Alejandra Mateo Fano | El Salto, 2025-03-30
https://www.elsaltodiario.com/madrid/de-2000-personas-salen-calles-madrid-transfobia-fascismo 

La resistencia trans ha desbordado de nuevo las calles del centro de Madrid, en esta ocasión con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Trans. Más de 2.000 personas han confluido desde las 18.00 horas de este sábado 29 en la Plaza Pedro Zerolo, epicentro de las concentraciones por los derechos de este colectivo. Bajo el lema LevantaT contra la transfobia, las protestantes convocadas por la Federación Plataforma Trans han recorrido con cánticos transfeministas la Gran Vía hasta Callao para recordar que “no se puede dar ni un paso atrás en la lucha contra la transfobia”.

La ofensiva reaccionaria que hoy se extiende a escala global obliga, tal y como han reiterado desde la Plataforma organizadora, a movilizarse como nunca contra la invisibilización del colectivo. Este auge de la ultraderecha transfóbica ya se ha traducido en países como EE.UU o Hungría en un retroceso considerable en derechos trans. Mientras que Donald Trump ha vetado los tratamientos de reemplazo hormonal para las personas que no se identifican con su sexo preasignado y ha activado una iniciativa para incluir a las mujeres trans en cárceles masculinas, Víktor Orban en Hungría ha prohibido este mes la marcha del orgullo LGTBIQ+ por “enaltecer la homosexualidad y el cambio de sexo”. Ante este escenario, Mar Cambrollé, presidenta de Plataforma Trans, ha asegurado este sábado que “sin duda el marco internacional obliga a que salgamos a gritar alto a la transfobia”.

Por eso, en la jornada se ha reiterado en varias ocasiones que EEUU está cometiendo crímenes de lesa humanidad a través de sus políticas tránsfobas criminalizantes: “Sabemos que el crimen de lesa humanidad se comete cuando se persigue sistemáticamente a un grupo humano y se le recorta derechos como el derecho a la salud, a la educación, a la identidad y todo esto lo está haciendo Estados Unidos, que ha elegido a las personas trans como un chivo expiatorio”, ha esgrimido Cambrollé. La entidad convocante propondrá dentro de unos días una iniciativa para que se apruebe una Proposición No de Ley contra este crimen en EEUU.

En el Estado español, alegan las manifestantes, es prioritario combatir los delitos de odio y acabar con la impunidad que sigue envolviendo a los mismos. En este sentido, desde la Plataforma han reprochado que rara vez se aplica la Ley Trans para penalizar a quienes vierten su violencia contra las disidencias. “En España no se frenan los discursos de odio, sigue habiendo agresiones, nuestras denuncias siguen siendo archivadas y el gobierno autodenominado progresista mira hacia otro lado”, destacan desde la Plataforma.

Aseguran asimismo que el propio Ejecutivo nacional desprotege a las personas trans cuando otorga cargos públicos a personas “conocidas por su enorme transfobia”: desde el nombramiento de la exministra socialista Carmen Calvo como presidenta del Consejo del Estado hasta la elección de Isabel García como directora del Insituto de la Mujer hasta su cese en 2024. Aunque la mayoría de partidos fueron llamados a acudir a la manifestación “porque la transfobia también es un problema político”, tan solo Podemos ha acudido a la cita. Además de reclamar medidas como una mayor inclusión en el mercado laboral, han puesto sobre la mesa cuestiones todavía pendientes como la educación en diversidad, la protección hacia les menores trans y el blindaje de los derechos de las personas trans migrantes y racializadas.

Pese a que reconocen que se han producido avances significativos en el reconocimiento y la desestigmatización social del colectivo en los últimos años, inciden en que todavía falta camino por recorrer para lograr la igualdad plena: “Por un lado, estamos consiguiendo muchas cosas pero también sigue habiendo gente que se está resistiendo con uñas y dientes y está volviendo, y ya no solamente contra nosotros, sino contra el colectivo LGTBI en su conjunto, contra las mujeres, contra cualquiera que vaya contra ese privilegio del hombre blanco heterosexual”, infiere a este medio Alicia García, perteneciente al Colectivo LGTB+ de Madrid (COGAM).

martes, 25 de marzo de 2025

#hemeroteca #transfobia | Plataforma Trans planta cara a la transfobia con una manifestación contra el odio

Mar Cambrollé (c) protestando  contra las enmiendas del PSOE a la ley trans, dic, 2022 //

Plataforma Trans planta cara a la transfobia con una manifestación contra el odio

La convocatoria el 29 de marzo denuncia un contexto internacional antiderechos. La organización pide a partidos y sindicatos que se sumen a la marcha porque la transfobia es un problema social, y por lo tanto también político, explican.
Patricia Reguero Ríos | El Salto, 2025-03-25
https://www.elsaltodiario.com/lgtbifobia/manifestacion-trans-odio-29-marzo-plataforma-trans

La Federación Plataforma Trans ha convocado una manifestación el próximo 29 de marzo una manifestación contra la transfobia. Lo hace con motivo del Día de la Visibilidad Trans, una jornada para visibilizar la transfobia en todo el mundo y sensibilizar a la sociedad, que se conmemora cada 31 de marzo desde 2009.

La plataforma ha enviado una carta a varios partidos y sindicatos para que convoquen y participen, porque la transfobia es un problema social, y por lo tanto también político, explican. La marcha saldrá de la Plaza Pedro Zerolo, en Madrid, a las 18h.

En esta ocasión, la organización subraya el contexto internacional de auge de la extrema derecha que sirve de abono a los discursos tránsfobos: Donald Trump en EE UU o Milei en Argentina, apoyados por Elon Musk y Mark Zuckerberg, “van a condicionar y determinar las políticas anti trans en muchos países”, lamenta Plataforma Trans. En España, advierten, “llevamos soportando una criminal campaña de odio llevada a cabo por el TerFascismo desde 2019, lo que de facto está suponiendo normalizar la transfobia”.

“Estamos viendo cómo avanza el menoscabo de de los derechos de las personas trans, emprendiendo lo que se puede llamar con total rotundidad un crimen de lesa humanidad contra las personas trans”, alerta Mar Cambrollé, presidenta de la plataforma, que cree que estamos asistiendo a una “persecución sistemática”.

Cambrollé enumera algunas de las medidas que Trump ha puesto en marcha en EE UU: prohibir tratamientos de reemplazo hormonal para las personas trans, vetar la entrada en las fuerzas armadas de las personas trans y la participación en el deporte de las mujeres trans o emprender una iniciativa para sacar a las mujeres trans de las cárceles llevándola a las cárceles de hombres son algunas de las medidas que ya están en marcha.

“Los gobiernos democráticos y los países democráticos deben de alzar y por eso, en el Día Internacional de la Visibilidad Trans, nuestro lema es Levántate contra la transfobia”, dice Cambrollé: “Defender a las personas trans es defender uno de los pilares fundamentales de la democracia, que es el derecho a ser en igualdad de condiciones y que los derechos trans son derechos humanos”.

Una PNL para asilar a personas trans perseguidas
Además, Plataforma Trans tiene previsto llevar una iniciativa al Congreso de los Diputados para que se apruebe una Proposición No de Ley que condene el crimen de lesa humanidad en Estados Unidos, que garantice los derechos humanos de las personas trans en el Estado español y que asegure el asilo para personas trans de estos países donde las personas trans, su integridad física y moral están en peligro.

El crimen de lesa humanidad se define en el artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional como un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, con conocimiento de dicho ataque y “en la comunidad trans estamos viviendo un momento histórico en el que se está perpetrando un crimen de lesa humanidad contra nuestra población a través de elementos como la persecución sistemática y al negación de derechos fundamentales por parte de determinados Estados, así como las consecuencias graves derivadas de ello, el aumento de la violencia, las agresiones, asesinatos y suicidios”. La presentación de esta iniciativa tardará aun unos días, explica la Plataforma.

jueves, 6 de marzo de 2025

#hemeroteca #feminismo #islamofobia | La liberación según Margaret Thatcher

'No tenemos un velo de tontas', mani en Soria, 2018-03-08 //

La liberación según Margaret Thatcher

El debate sobre el velo no es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.
Brigitte Vasallo | El Salto, 2025-03-06
https://www.elsaltodiario.com/opinion/debate-velo-hiyab-escuelas-islamofobia-columna-brigitte-vasallo

Voy a empezar quitando un tema de encima de la mesa: para la gente que entrará a los comentarios de este artículo, o a mis redes, para mandarme a leer a Nawal as Sadawi como si fuese un castigo o una plaga de langostas, aclaro que la he leído, que incluso la conocí personalmente, y que discrepo con su análisis de las cuestiones del cuerpo porque, además de decir que el velo es patriarcal, también dice que los tacones son una forma de esclavitud y que el velo posmoderno es el maquillaje. Y yo, que ni uso hiyab ni tacones ni maquillaje, creo que el patriarcado no está en las cosas sino en su ejercicio, en el método y el contexto, y que analizar los objetos como si fuesen buenos o malos es un callejón sin salida: resultón, pero sin salida.

Este, en cualquier caso, no es artículo sobre el velo sino sobre la intervención del Estado en el cuerpo de las mujeres.

El debate en Europa sobre el hiyab está construido sobre trampas discursivas. Para las que pensamos que el patriarcado se sustenta en la universalidad —el ‘pater’ de la palabra es dios, el Estado y el padre, ese triunvirato, decidiendo en función de su propio y único criterio sobre la vida de los y las demás—, el debate sobre el velo corresponde a quien lo vive y solo a ellas: las musulmanas de práctica, de contexto, de herencia. Lo contrario, por mucho que lo hagamos las mujeres, es patriarcal en su estructura.

Ante los artículos de mujeres musulmanas a favor o en contra del velo nos corresponde leer, escuchar, agradecer que compartan su pensamiento con nosotras, aprender. Sé que muchas feministas saltarán aquí: ¿cómo que no tengo derecho a opinar? Seguramente este es el abismo más infranqueable entre dos maneras de entender la liberación: considerar que un cuerpo liberado es un cuerpo que hace lo que yo personalmente creo correcto, un cuerpo que me obedece porque mi opinión vale más y vale para todo el mundo, o considerar que todes vivimos en condiciones de posibilidad y que nuestro trabajo es, si acaso, ampliar esas posibilidades para que nuestras elecciones, las de cada cual, tengan un catálogo lo más amplio posible.

El debate sobre el hiyab, sea como fuere, viene con otra trampa en forma de falacia de correlación y que consiste en presentar dos ideas como necesariamente ligadas cuando lo tramposo es, justamente, esa correlación. En este caso, se plantea el rechazo al velo y su prohibición como correlativas, como si fuesen una sola cosa, cuando en verdad son dos temas bien diferentes. Y, por la misma lógica, se entiende el rechazo a la prohibición como un apoyo al velo cuando, de nuevo, son dos cosas distintas. Shirin Ebadi, Fatema Mernissi o Mona Eltahawy, por citar algunos nombres, se han posicionado contra el velo, contra las políticas de los Estados obligándolo y también contra las políticas de Estado prohibiéndolo.

El deseo de legislarlo se sustenta en una muy arraigada concepción de que el velo es patriarcal ‘per se’, que es violencia machista. Y ahí se entra en una discusión acalorada y apasionada sobre la defensa de las mujeres en contra de ellas mismas, defenderlas castigándolas. Esta postura se fundamenta en la ignorancia respecto a la genealogía de las políticas contra el hiyab en Europa, que tienen sus raíces contemporáneas en la colonización europea del norte de África y de Oriente Medio. En Argelia, el ejército francés organizaba amplias campañas para obligar a las mujeres a sacarse el velo, porque el cuerpo de las mujeres, su conquista, forma parte de las conquistas territoriales como forman parte de ello las violaciones en contexto de guerra. Esa es la genealogía que heredamos las feministas blancas europeas y esa es la historia de la que debemos hacernos cargo. Otra cosa que solo se puede explicar a través de los mecanismos del racismo es la ira contra las mujeres musulmanas con hiyab que son consideradas, al mismo tiempo, como víctimas de ese mismo hiyab. Incluso si ese fuera el caso, ¿qué sentido tendría castigar a la persona que sufre violencia? Cuando estamos hablando de adolescentes en los colegios, niñas de 12, 13 y 14 años que son expulsadas de clase por llevar velo ¿esa expulsión las estaría favoreciendo? Cuando la edad escolar obligatoria son los 16, ¿qué pasa después con esas chavalas si realmente están en situación de violencia? ¿Las mujeres violentadas no tienen derecho a estudiar? ¿Se castiga con esto al supuesto padre maltratador, o al dios maltratador, o se está castigando a la niña?

Francia lleva 150 años de guerra contra las mujeres con velo, pero no hay estadísticas que demuestren que las expulsiones de las escuelas, que han sido muchas, hayan reducido la violencia machista. ¿Se está estudiando el fracaso escolar de las chavalas que se ven envueltas en esos follones? ¿Qué supone para una adolescente ser expulsada del colegio a mitad del curso, como ha sucedido en España en numerosas ocasiones? Me sorprende, la verdad, no ver más voces alzándose: esto no es opinar sobre el velo, es decir alto y claro que castigar a las musulmanas en nombre de los derechos del resto de las mujeres no nos hace más libres, que no en nuestro nombre. Es lo que llamé ‘purplewashing’ hace años, cuando aún pensaba que decir las cosas en inglés las hacía más comprensibles y no menos.

En el feminismo blanco, sin duda, tenemos un problema especialmente grave y desesperante de supremacismo. Es el feminismo del mandar, el feminismo que quiere sustituir el patriarcado por una panda de mujeres haciendo de señores, unas Margaret Thatcher como si eso cambiase algo fundamental y no solo contingente. ¿No todo el feminismo blanco es así? No, amigas, no todo, pero no vamos a hacer aquí un #notall con el panorama desolador que tenemos. Desgraciadamente, sin embargo, la cuestión de la islamofobia traspasa la blanquitud e incluso en contextos donde está muy elaborada la cuestión del racismo, la islamofobia encuentra sus grietas pues forma parte del racismo, pero tiene sus propias lógicas. Una de ellas es creer que el Islam es una especie de ideología, y que quien la “escoge” tiene que asumir las consecuencias, mientras que el racismo y la racialización son cuestiones estructurales que no dependen de la voluntad de la persona. Es una hipótesis. Curiosamente esa idea del Islam es islamófoba en sí misma.

Laicas son las escuelas, no las personas
Ligado con esto está la cuestión de la laicidad, algo que nos carcome el entendimiento en los movimientos sociales de izquierdas de todo tipo. Pero de nuevo hay una confusión: laico tiene que ser el Estado y sus instituciones, no sus ciudadanos; laica tiene que ser la escuela, no las personas que la integran. Precisamente lo que hace la laicidad es garantizar que nadie impone su religión a los y las demás, una imposición que no sucede con el simple ejercicio de la propia identidad.

Paradójicamente, si es la laicidad la que impone su ser laico al alumnado, la laicidad está ejerciendo de religión, otra Margaret Tatcher. La escuela y el Estado están lejos de ser laicos, pero estamos gastando las energías en discutir si las alumnas musulmanas tienen derecho a ser ellas mismas y recibir educación reglada o tienen que escoger entre los estudios y la propia identidad, nada menos. Si de verdad nos preocupan tanto las musulmanas como se podría deducir del volumen de este debate, debería preocuparnos más la islamofobia y menos su ropa.

Este no es un artículo sobre el velo. Porque el debate sobre el velo tampoco es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.

Tuve la suerte de coincidir hace unos meses con Suhaiymah Manzoor-Khan: sus trabajos, en multitud de formatos, son de una clarividencia emocionante. En ellos afirma que la islamofobia no es una fobia sino una forma de gobierno y elabora todo un pensamiento relativo a la ininteligibilidad y las posibilidades (epistémicas) que se abren tanto al ser vista como al no ser vista. Manzoor-Khan decía en aquella ocasión que la islamofobia también interviene y persigue su propia relación personal e íntima con lo divino. Y eso no me parece poca cosa tampoco. Aunque yo, personalmente, ni lleve tacones, ni crea en dios.

miércoles, 5 de marzo de 2025

#hemeroteca #feminismoqueer #queer | 8M 2025: por un feminismo queer

Protesta escolar en Madrid //

8M 2025: por un feminismo queer

No encajamos en vuestro mundo, ni queremos encajar. No nos dejamos callar con unas migas que se caen de vuestras mesas llenas de privilegios. Lo queer abre nuevos espacios de lo inteligible y lo vivible.
Alana Queer · Activista trans nobinarie, integrante de Sexualiarte | El Salto, 2025-03-05
https://osalto.gal/opinion/8m-2025-un-feminismo-queer

En su congreso en Sevilla en diciembre de 2024, el PSOE eliminó la ‘Q’ y el ‘+’ de las letras LGBTIQ+ en la conferencia marco del congreso. La enmienda presentada por la corriente del “feminismo tradicional” de Carmen Calvo fue votada a última hora de la tarde, cuando casi dos tercios de les delegades no estaban presentes. Como dice un artículo en eldiario.es: “La clave para que se aprobara esa enmienda, que va en contra no solo del propio camino señalado por el partido en su ponencia marco sino de la propia acción del Gobierno, fue precisamente la ausencia generalizada de delegados en la votación clave, que dejó el camino libre y sin contrapesos a las militantes organizadas y alineadas en torno a figuras como Carmen Calvo o Ángeles Álvarez”.

Así, la corriente del PSOE que se queja del “borrado de las mujeres” consiguió borrar a nosotres, las personas queer, nobinarias, no conformes con el género... a toda la diversidad más allá de lo LGBT tradicional.

Esta queerfobia no es nueva en el PSOE, y es algo específico del ‘TERFismo’ dentro del PSOE, que tiene su cruzada especial contra la teoría, el activismo y las identidades queer, señalando a todo lo queer como antifeminista, misógino y neoliberal o, en palabras de Carmen Calvo, “el Q+ responde a una teoría y a una ideología neoconservadora”. ¿De dónde saca esta conclusión sobre lo queer? Ya en verano de 2000 esta corriente del feminismo queerfóbico del PSOE publicó un “documento de debate“, oponiéndose a la Ley Trans y exponiendo su queerfobia.

Nuria Alabao dice sobre estos discursos transfóbicos: “El trasfondo sociocultural es el mismo que impulsa a la extrema derecha: una política destinada a apuntalar identidades fijas en momentos de incertidumbre máxima, donde muchas personas sienten amenazadas sus condiciones de vida por la indeterminación en muchos campos: por la situación económica, el cambio climático, la guerra, los cambios culturales o sociales”.

Según Ibai Fresnedo, militante transfeminista queer en EHGAM, en la revista Pikara, “esta exclusión va más allá de un ajuste del ideario interno del PSOE. Se trata de un ‘spoiler político’ que confirma la deriva tránsfoba y reaccionaria de este partido, que prima mantener las formas frente al statu quo y la promoción de un feminismo supremacista claramente diseñado para un sector acomodado y burgués, blanco y sexófobo. Un sector que se mira al espejo de la normatividad, mientras muchas personas en los márgenes seguimos luchando por nuestra existencia”.

Somos queer

Pero somos queer. Existimos, en los márgenes, aunque el ‘TERFismo’ del PSOE quiere borrarnos. Somos les rares, les monstrues. No encajamos en vuestro mundo, ni queremos encajar. No nos dejamos callar con unas migas que se caen de vuestras mesas llenas de privilegios.

Aunque se usa “queer” a menudos como sinónimo de LGTB, esto en realidad significa una despolitización de lo “queer”. Como dice Mary Nardini Gang en su texto Toward the queerest insurrection: “Lo queer no es una zona estable en la que habitar. Queer no es simplemente otra identidad que pueda añadirse a una lista de categorías sociales ordenadas, ni la suma cuantitativa de nuestras identidades. Es más bien la posición cualitativa de oposición a las presentaciones de estabilidad, una identidad que problematiza los límites manejables de la identidad. Queer es un territorio de tensión, definido contra la narrativa dominante del patriarcado monógamo heterosexual blanco, pero también por una afinidad con todes les marginades y oprimides. Queer es lo anormal, lo extraño, lo peligroso. Queer implica nuestra sexualidad y nuestro género, pero mucho más. Es nuestro deseo, nuestras fantasías y mucho más. Queer es la cohesión de todo lo que está en conflicto con el mundo capitalista heterosexual. Queer es el rechazo total del régimen de lo normal”.

Posiblemente es esto que da miedo a las TERF del PSOE, y por eso utilizan las estrategias de odio en contra de nosotres, quieren borrarnos. No encajamos en su visión de una “vida normal”.

Quizás queer se puede utilizar mejor como verbo, como “queerear algo” o “queering algo”, en lugar de como sustantivo o adjetivo, por dos razones. La primera es que lo «queer» cuestiona la idea de una identidad esencial o estable que pueda describirse como un sustantivo, ya sea homosexual, gay o queer. Utilizar queer como verbo significa cuestionar o criticar los supuestos sobre la estabilidad del sexo, el género y la sexualidad, así como la relación entre los tres. “Queerear” algo significa aplicar una mirada queer, hacer visibles las normas invisibles que están operando, los privilegios y mecanismos de marginación y exclusión, incluso más allá de la sexualidad y el género.

Por todo esto, la ‘Q’ —lo queer— importa, porque hace visible la diversidad de identidades, cuerpos y vidas que se quedan fuera de la cisheteronormatividad y que tampoco encajan en la nueva respetabilidad LGTB (sin IQA+), la nueva “homonormatividad” respetable, con sus matrimonios igualitarios con 1,5 niñes. Queer son los cuerpos y vidas disidentes, queer significa las posibilidades políticas de los cuerpos raritos, de las performatividades cotidianas de los géneros. Queer abre nuevos espacios de lo inteligible y lo vivible. En este sentido, el activismo queer lucha por cambiar fundamentalmente a la sociedad, rechazando a la cisheteronormatividad y declarándose orgullosamente queer, rares, monstrues, no normales.

Como dice Judith Butler, “el pensamiento de una vida posible es solo una indulgencia para aquellas personas que se saben a ellas mismas como posibles. Para ellas que están aún intentando ser posibles, la posibilidad es una necesidad”. Una necesidad queer. Y no nos dejamos borrar.

Somos feministas
El documento de debate del PSOE de 2000 dice: “El activismo queer desdibuja a las mujeres como sujeto político y jurídico, poniendo en riesgo los derechos, las políticas públicas de igualdad entre mujeres y hombres y los logros del movimiento feminista”. Detrás de esta afirmación hay la idea que el único sujeto político del feminismo es “la mujer”. Ya en 2018, Laura Gaelx Montero escribió en la revista Pikara: “Pero tras el concepto de “la mujer” subyacía una forma muy determinada de entender el sujeto político del feminismo. Esa “mujer” era el supuesto universal neutro: blanca, hetero, burguesa, de mediana edad, sin discapacidad… El equivalente perfecto al universal masculino como única medida de la existencia que tanto se había criticado”.

En su último libro ‘¿Quién teme al género?’ Judith Butler dice que “la categoría de “mujer” no dice de antemano cuántas personas pueden participar en la realidad que describe, ni limita de antemano las formas que puede adoptar esa realidad”. Y señala que “el feminismo siempre ha insistido en que la esencia de la mujer es una cuestión abierta, una premisa que ha permitido a las mujeres perseguir posibilidades que tradicionalmente se negaban a su sexo”.

Más allá, podemos cuestionar la limitación del sujeto político del feminismo a “la mujer” o “las mujeres”. Entiendo al feminismo como un movimiento social que lucha por la eliminación del patriarcado, del “cisalosexualheteropatriarcado”. Es decir, un patriarcado que no solo se basa en la discriminación de la mujer, sino de todo lo que se sale de las normas patriarcales: la presunción “cis”, que el sexo asignado al nacer (una asignación que en sí misma es un acto de violencia patriarcal) tiene que coincidir con el género o la identidad de género de una persona. La sexualidad obligatoria, no solo la heterosexualidad obligatoria, como dijo Adrienne Rich, sino la sexualidad obligatoria, que significa que obligatoriamente cada persona tiene que sentir atracción sexual (ser “alosexual”). Las personas asexuales de cualquier género tampoco cumplen con esa norma patriarcal, y quizás no sorprende que un alto porcentaje de personas asexuales se identifican también fuera del binarismo de género.

Mejor hablamos de feminismos, en plural, para hacer visible esa diversidad de feminismos. No existe un único feminismo con carnet de membresía, aunque hay quienes lo reclaman (en lo general, el feminismo transexcluyente).

Silvia L. Gil dice en su contribución al libro ‘Transfeminismo o barbarie’: “Cuando se sostiene que afirmar a las diferencias es reproducir el neoliberalismo, se olvida que la revuelta feminista que vivimos en la actualidad es radicalmente heterogénea, tan heterogénea como los efectos del poder contemporáneo. Esta revuelta está hecha de una pluralidad de cuerpos que de maneras distintas a lo largo del planeta se rebelan y resisten al heteropatriarcado. Esta heterogeneidad no es una muestra de debilidad, sino exactamente lo contrario: la fuerza que ensancha y enriquece el feminismo en un momento de restricción de derechos y jerarquización de vidas”.

Los feminismos queer —en plural— son parte de esos feminismos diversos. Feminismos diversos y combativos, como dice el manifiesto del 8M de Sevilla: “Queremos ir más allá del miedo infundido a los 'otros, otres y otras'. Queremos mirar a los ojos a quienes sufren opresión: mujeres, personas migradas, LGTBIQA+, con discapacidad, neurodivergentes, racializadas, pobres, sin vivienda, precarizadas, en guerra o que sufren genocidios. Mirarlas a los ojos y ver en ellas su humanidad y su valor en la construcción de un mundo mejor. Un mundo donde la otra no es amenaza, sino aliada necesaria en la construcción colectiva de nuestra utopía”.

Unos apuntes de un feminismo queer

Queer significa salirnos de las normas en todos sus aspectos, normas cisalosexualheteropatriarcales. Normas que nos hacen daño, que solo sirven para mantener al sistema heteronormativa, capitalista, colonial y capacitista.

La “amatonormatividad”, la norma que dice que las únicas relaciones validas son las de pareja, preferiblemente heterosexuales, es una de esas normas que nos hace daño. Buscamos otras formas diversas de relacionarnos. Las no monogamias éticas, la anarquía relacional, “descentrar el amor”, en palabras de Roma de las Heras, una de las autoras de la novela gráfica ‘Anarquía relacional’.

¿Lo queer quiere acabar con la familia? Sí, es necesario recuperar a la vieja demanda feminista de la abolición de la familia que ha caído en el olvido, como lo hace Sophie Lewis en su libro ‘Abolir la familia’. La abolición de la familia y del matrimonio que la sostiene —da igual si heterosexual o homosexual— es una institución patriarcal. Quiero acabar con la familia, con los privilegios del matrimonio, que debería desaparecer como institución legalmente privilegiada. Desarrollemos otras formas de crianza, de cuidados, de relacionarnos.

La familia no es un espacio seguro —no para mujeres, y tampoco para niñes—. Escribo estas palabras como superviviente. La mayoría de la violencia de género se produce en el ámbito de la familia. La mayoría de abusos sexuales a niños, niñas y niñes se producen en el ámbito de la familia, con una persona de la familia o cercana a la familia como perpetrador. Une de cada cinco niños, niñas o niñes sufre abuso sexual en su infancia, según un informe de Save The Children. Según ese informe, la mitad de les abusadores son familiares. Es decir, en una de cada diez familias hay una persona abusadora. ¿La familia como espacio seguro? Y esto todavía no incluye a otras formas de abuso – físicas, psicológicas, el abandono emocional… ¿Por qué pensamos hay niveles tan altos de problemas de salud mental en adolescentes, incluso el trauma complejo y el trauma de desarrollo? ¿Quizás tiene que ver con que la familia no es un modelo sano de crianza, ni para les niñes, ni para les progenitores?

Sophie K. Rosa dice en su libro ‘Radical Intimacy’, “la jerarquía establecida para las relaciones —en favor de la díada romántica y la forma de familia nuclear— se contrae y degrada intimidades más diversas y de camaradería. Este orden relacional puede resultar insular y alienante no sólo para las personas “solteras” —incapaces o que no desean formar una pareja romántica—, sino también para las que lo han hecho y siguen anhelando intimidad”.

Lo queer significar explorar una multitud de posibilidades de intimidad más allá de la familia, de la pareja, o de las relaciones sexo-afectivas.

Por la descertificación del sexo/género

La asignación de un sexo al nacer no es solo un acto descriptivo. Más bien, es un acto prescriptivo, con el sexo se asigna también un género binario correspondiente, con la expectativa que la criatura va a asumir ese género como propio, con todo lo que eso significa (expresión de género, comportamientos “acordes” con el género). Alok V Menon lo llama “jeroglíficos heterosexuales”, la idea de que de los genitales visibles al nacer se puede predecir la identidad futura e incluso la vida de una criatura.

La asignación de un sexo y género a nacer sitúa a la criatura ya en la jerarquía binaria de género. Al crecer, tiene que relacionarse de una manera con esa identidad y posición en la jerarquía. Puede asumirla, puede intentar subvertirla, oponerse a ella, como lo hacen las disidencias sexuales y de género.

Desde una perspectiva de un feminismo queer, la solución no es proveer más categorías (legales) de sexo/género, sino eliminar por completo esas categorías: la eliminación del sexo/género del registro civil, de certificados de nacimiento, documentos de identidad… la descertificación del sexo/género.

Queer tiene la interseccionalidad en sus raíces. Organizaciones como Act Up y Queer Nation rechazaron las estrategias de asimilación y respetabilidad de las organizaciones LGTB establecidas, que pretendían simplemente incluir a las personas queer en las estructuras existentes de la sociedad. Al mismo tiempo, comunidades de lesbianas chicanas o negras se rebelaron contra su «extranjería» no solo de la cultura dominante sino del propio movimiento de gays blancos y de clase media que decía representarlas. Las minorías sexuales y de género excluidas por pobres, negras, por seropositivas… se apropiaban del término y lo utilizaban como reivindicación de su ser desviades – queers. Las luchas queer siempre han incluido a las luchas de personas racializadas, migradas, pobres, diskas… E, incluso, las luchas antiespecistas. Queer se opone a las normas, a los mecanismos de marginación y exclusión, a la división en vidas vivibles y vidas desechables que ni merecen la pena de ser lloradas (pensamos en las más que 10.000 personas que murieron en el Mar Mediterráneo solo en 2024 intentando llegar a España. O en los animales no humanos).

En su último libro ‘Quién teme al género’, Judith Butler dice: “La única forma de salir de ese laberinto es unir las luchas por las libertades y los derechos de género a la crítica al capitalismo, formular las libertades por las que luchamos como colectivas, dejar que el género forma parte de una lucha más amplia por un mundo social y económico que acabe con la precariedad y proporcione atención sanitaria, vivienda y alimentos en todas las zonas del mundo”. Butler nos llama a “recordar a la gente por qué y cómo desea vivir, reclamando la vida para la izquierda, encontrando la vida en las relaciones que nos sostienen”.

Por un feminismo queer
“Necesitamos redescubrir nuestra revoltosa herencia como anarquistas queer”, dice Mary Nardini Gang en ‘Toward the Queerest Insurrection’. “Tenemos que destruir las construcciones de la normalidad, y crear en su lugar una posición basada en nuestra alienación de esta normalidad, y una posición capaz de desmantelarla. Debemos utilizar estas posiciones para instigar rupturas, no sólo con la corriente dominante asimilacionista, sino con el propio capitalismo. Estas posiciones pueden convertirse en herramientas de una fuerza social dispuesta a crear una ruptura total con este mundo. Nuestros cuerpos han nacido en conflicto con este orden social. Tenemos que profundizar ese conflicto y hacer que se extienda".

No lo podemos hacer soles. Necesitamos construir comunidad, apoyo mutuo, movimiento. Y todo esto mientras está creciendo la extrema derecha. Ante este auge del fascismo, Judith Butler dice que “podemos detener ese impulso, pero solo si intervenimos como una alianza que no destruye sus propios vínculos (...) liberar los potenciales democráticos radicales de nuestras propias alianzas en expansión puede demostrar que estamos al lado de una vida vivible, del amor con todas sus complicaciones y de la libertad, haciendo que esos ideales sean tan convincentes que nadie pueda mirar al otro lado”.

O, como dice Sophie K. Rosa, “la intimidad contiene un potencial radical porque es la esencia de estar vive”. Y nos llama, al final de su libro ‘Radical Intimacy’, a que “alimentemos, y nos alimentemos, de horizontes utópicos; unámonos para arrebatar nuestros deseos de las garras del capitalismo. Porque necesitamos lazos más fuertes, para mantenernos unides y evitar que el mundo se desmorone. Nuestro entrelazamiento mutuo debe ser cuidadoso, espacioso y flexible, sin ningún lazo demasiado apretado. En este macramé de diseño amoroso, podríamos encontrar la sabiduría, el propósito y la fuerza que necesitamos para tejer nuevos mundos”. Nuevos mundos queer.

#hemeroteca #homofobia | Una pareja es agredida al grito de “maricones” y “putos gays” en el Carnaval de Badajoz

Concentración en Madrid en repulsa del asesinato de Samuel //

Una pareja es agredida al grito de “maricones” y “putos gays” en el Carnaval de Badajoz

Dos jóvenes serán procesados por un delito de odio tras una agresión homófoba en Badajoz. Las víctimas recibieron insultos, patadas y puñetazos, sufriendo heridas leves.
Francis Reina Corbacho | El Salto, 2025-03-05
https://www.elsaltodiario.com/agresiones-homofobas/dos-jovenes-seran-procesados-un-delito-odio-una-agresion-homofoba-badajoz

Dos jóvenes de 18 años enfrentarán un proceso judicial por un presunto delito de odio tras haber agredido e insultado a una pareja durante la celebración del Carnaval en Badajoz. El incidente ocurrió en la mañana del martes en Ronda del Pilar, donde los agresores atacaron verbal y físicamente a las víctimas.

Según ha informado la Policía Nacional, los dos jóvenes profirieron insultos homófobos como “Putos gays” y “Maricones” antes de propinar puñetazos y patadas a la pareja. Una de las víctimas cayó al suelo debido a los golpes, pero los agresores continuaron la agresión. Afortunadamente, las heridas fueron leves y no requirieron hospitalización tras ser atendidos en el lugar por los servicios de emergencia.

La intervención de agentes de la Policía Local interrumpió la agresión e impidió la huida de los agresores, quienes fueron interceptados poco después. Posteriormente, fueron trasladados a comisaría por la Policía Nacional, aunque no se decretó su detención. Ahora, deberán comparecer ante el juzgado y podrían enfrentar penas de prisión.

El caso se enmarca dentro del artículo 510 del Código Penal, que contempla penas de uno a cuatro años de cárcel y multas de entre seis y doce meses para quienes inciten al odio, la discriminación o la violencia contra una minoría.

¿Qué dice la Ley LGTBI de Extremadura?
Este caso también podría tener repercusiones dentro del marco normativo de la Ley 12/2015, de 8 de abril, de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales de Extremadura. Según el artículo 46 de dicha ley, la emisión de expresiones vejatorias contra personas LGTBI o sus familias constituye una infracción que puede calificarse como leve, grave o muy grave, dependiendo de la reiteración y del impacto de los hechos.

Los insultos homófobos y la agresión sufrida por la pareja podrían encajar en una infracción muy grave, dado que la normativa extremeña establece que los comportamientos agresivos o constitutivos de acoso por razón de orientación sexual o identidad de género, que creen un entorno intimidatorio o degradante, son sancionables con multas de hasta 45.000 euros.

jueves, 6 de febrero de 2025

#hemeroteca #queer #publicaciones | Monstruos en la academia: esta es la nueva ola de estudios ‘queer’ en Galicia

Pikara / Galicia, semilla de nación agrocuir //

Monstruos en la academia: esta es la nueva ola de estudios ‘queer’ en Galicia

Un monográfico de ‘Galicia 21’ hace realidad los primeros estudios académicos que ponen en el centro la disidencia y el pensamiento ‘queer’, abriendo un debate que sacude la universidad y el activismo.
Gonza M. Fontán | El Salto, 2025-02-06
https://www.elsaltodiario.com/galicia/monstruos-academia-es-nueva-ola-estudios-queer-galicia

Un punto de encuentro para toda la investigación ‘queer’ que se está haciendo en Galicia: esto es la última edición de la revista académica 'Galicia 21'. Ánxela Lema (Universidad da Coruña) y Danny Barreto (Colgate University) editan un monográfico en el que confluyen algunas de las voces investigadoras en temas ‘queer’ más influyentes y prolíficas de la actualidad. Tras la invitación de la publicación a editar un número, vieron una oportunidad para juntar, visibilizar e internacionalizar los estudios ‘queer’ en Galicia y sobre Galicia.

Este número de ‘Galicia21’ constituye una de las primeras y más contundentes aportaciones académicas a unos estudios ‘queer’ gallegos. El trabajo de les auteres recogides en el monográfico está esparcido por diferentes universidades, monográficos y congresos. Los encuentros entre elles suelen depender de la voluntad por estar al día de las investigaciones y avances de les compañeres y la faceta más activista de les auteres. Esta revista cumple de manera más formal este propósito de encontrar un lugar de encuentro.

La definición de un campo de estudios ‘queer’ es un tema que genera infinidad de conversaciones dentro y fuera de la academia. Aquí, añadimos además el apellido “gallegos”. Es bien cierto que a la hora de investigar o documentarse la mayor parte de publicaciones refieren al ámbito estatal o a una comparativa entre ambas.

Danny Barreto, en conversación sobre la relación entre ambos conceptos, reflexiona: “Galicia —como la palabra ‘queer’— es un término con lindes borrosas”. Los paralelismos entre ambas se encuentran en la resistencia a las hegemonías culturales, lingüísticas y sexuales, pero también existen tensiones. Barreto apunta a una visión heteropatriarcal de la galleguidad y una pretensión y connotación cosmopolita de lo ‘queer’ como los principales obstáculos hasta hoy para hablar de una Galicia ‘queer’. El volumen de ‘Galicia21’ pretende “centrar la Galicia ‘queer’ para entender y celebrar el dinamismo, las complejidades y las especificidades de ella”.

Es importante para poder hablar del territorio, la cultura y la lengua que nos son propias, hablar específicamente desde y sobre ese contexto. La necesidad de unos estudios ‘queer’ gallegos viene de la necesidad de hablar sin tener que “traducirnos, sin tener que contextualizarnos con miles de notas a pie de página para un público ajeno a la realidad”. La Galicia ‘queer’ puede y debe contarse por sí misma, sin necesidad de situarse en relación al Estado español ni a la ‘cisheteronorma’.

Lema y Barreto incluyen perspectivas novedosas. Vienen a demostrar que hay estudios queer’ más allá de lo literario y lo cultural. Está en marcha la construcción —o la puesta en papel— de un pensamiento crítico y teórico queer desde otros ámbitos de estudio. Voces como Daniela Ferrández en la historia o Daniel Amarelo en la lingüística son algunos de los ejemplos más potentes. Una de las tesis más claras sobre la que se asientan todas estas investigaciones es la huida del esencialismo normativo. El empleo del término ‘queer’ pretende referir esa amplitud y referir así a todas las disidencias. Los estudios ‘queer’ gallegos traen consigo un cambio de paradigma y epistemología. En palabras de Ánxela Lema: “’Queer’ es lo que hace tambalear todos los sistemas. Todos los sistemas normativos: el capacitista, el gordófobo, el monógamo...”. No hay intención de legitimarse.

Lema señala como uno de los principales problemas de estos estudios la dificultad y necesidad de tejer puentes entre disciplinas. Especialmente, “cuando ciertos sectores tienen tasas altísimas de precariedad y no pueden pensar en escribir un artículo” o “ni siquiera le llega el 'call for papers'”. Por eso decidieron incluir las artes escénicas en el monográfico mediante un cuestionario a referentes cuir del sector en Galicia, como puede ser Nuria Vil, recién nominade a los mestre Mateo por su obra audiovisual Delincuente. Fue una manera de optimizar el espacio y dejar sobre el papel una lista de referentes.

La precariedad y la brecha de clase que excava con el ámbito académico es tema de eterno debate, desde la academia y el activismo. En conversación con Lema, salen los nombres de teóricas militantes como Valeria Flores, que habla de “maneras torcidas o excéntricas de hacer teoría” con las que comulga. También Vir Cano preguntó si “es posible hacer una militancia académica” y se contestó con otra pregunta: “¿Cómo no hacer frente a la heteronormatividad, a la misoginia y a las ansias de ‘asepsia teórica’ en un espacio en el que se negocian algunos de los claro-oscuros por los que transitan nuestros modos de vida, de amar, de desear?”.

La academia no es un lugar neutral ni aséptico, pero es un espacio donde se produce conocimiento y establecen teorías que tendrán repercusión directa sobre nuestras vidas. No debe abandonarse el espacio, pero ¿cómo disminuir la brecha entre la clase a la que perteneces y el aula desde la que la investigas? Ánxela Lema sitúa la clave en la honestidad y en el equilibrio; no abandonar los espacios de militancia y no tratar a las personas queer como un objeto de estudio. El trabajo académico es una vía para cuestionar el sistema e intentar no reproducir sistemas de desigualdad. Para Danny Barreto, academia y activismo son “las dos alas de un mismo pájaro”.

El elitismo académico entra a veces por ranuras como la del lenguaje. Sin caer en el paternalismo, es común que tesis y ensayos empleen un lenguaje que no está al alcance de todes. Ánxela Lema cree que el lenguaje debe servir para hacer estas aportaciones más accesibles. No cree en la creación de dos esferas distanciadas por la capacidad de entendimiento: “El mérito está en tener un discurso complejo y saber transmitirlo de la manera más sencilla”. Ambes editores hacen hincapié en la necesidad de visibilizar este trabajo y bajar la ciencia a la tierra para poder acercarla a la mayor gente posible.

En la actualidad, Lema y Barreto mencionan varias urgencias. Coinciden en un punto importante: hacen falta grupos de investigación específicos y financiación para que estos grupos puedan desarrollar su actividad. Les investigadores ‘queer’ sobreviven trabajando en otras cuestiones porque los estudios ‘queer’ no se conciben como una disciplina en sí misma. El contexto sociopolítico dificulta la solución de este problema y presenta muchos otros.

Barreto menciona el avance de la ultraderecha, del ‘terfismo’ y del extractivismo como una amenaza directa sobre las vidas ‘queer’ que hace difícil pensar en un futuro. Esto hace estos estudios más necesarios que nunca “para resistir a estas múltiples formas de opresión”. No obstante, “no hay grupos de estudios financiados por el Ministerio dedicados única y exclusivamente a los estudios ‘queer’ en la Galicia”, como apunta Lema Paris, y esto afecta también a los niveles de cansancio, tiempo y energías que restan para dedicarse a ellos.

Es innegable que los estudios ‘queer’ gallegos son una realidad más tangible en el ámbito académico tras esta entrega. Se están dando avances a pesar de todas las dificultades y hay suficiente gente, mucha de ella recogida en este volumen de Galicia 21, empujando para tirarlos para adelante. La lucha por un cambio de paradigma continúa. Existirá un futuro gallego ‘queer’; seguiremos caminando.