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miércoles, 21 de marzo de 2018

#hemeroteca #lñibros #liteartura | Carme Riera, en el "gris oscuro" de la pederastia y la corrupción

Imagen: El Periódico / Carme Riera
Carme Riera, en el "gris oscuro" de la pederastia y la corrupción.
La autora regresa a la novela negra con 'Vengaré tu muerte', una investigación en la Catalunya del 2010.
Anna Abella | El Periódico, 2018-03-21
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20180320/carme-riera-novela-negra-vengare-tu-muert-6703534

‘Vengaré tu muerte’ no es exactamente, matiza Carme Riera, una novela negra sino más bien “gris oscuro, porque hay una parte de blanco que lo pone el aspecto humorístico. Porque el humor nos salva de todo”. En su nueva incursión en el género tras ‘Natura quasi morta’, la escritora mallorquina da voz a una “detective frustrada de 35 años” que en la Barcelona del 2010 investigó la desaparición de un empresario muy aficionado a coleccionar ‘caganers’. Ello lleva a la protagonista a navegar en un mar “de cosas negativas de nuestra sociedad”, en un fresco de denuncia de asesinos, redes pedófilas, narcotráfico, evasión fiscal, corrupción, violencia de género...

Para no hacer ‘spoilers’, Riera (Palma de Mallorca, 1948), autora tanto de la versión castellana (en Alfaguara) como de la catalana (‘Venjaré la teva mort’, en Edicions 62), rechaza entrar en demasiados detalles de la trama. Es “una historia de venganza y de un error, de una metedura de pata” de la protagonista, Elena Martínez, que contribuye a condenar a dos inocentes. “Muchas veces actuamos por venganza y, como en su caso, si te equivocas, puede ser terrible”.

La lacra de la pederastia
Sin embargo, la peor lacra que ha querido denunciar la autora de ‘Dins el darrer blau’ es la pederastia. “Es algo espantoso que me horroriza. Se mantiene muy oculto pero está ahí. Me he documentado sobre ello y ves que las redes sociales hacen que sea más visible que antes. La infancia es la parte más vulnerable e indefensa de nuestra sociedad. Utilizar a niños es terrible y no hay tantas obras de ficción que lo denuncien -lamenta-. Aquí uso cosas más festivas como los ‘caganers’ como excusa para mostrar estas otras cosas que permanecen bajo la alfombra”.

La detective, independiente y moderna, “es una chica de origen gallego (en homenaje a Vázquez Montalbán, admite)”, dueña, cual Tintín, de un fox terrier llamado Jimmy, casi un personaje más. “Habla más castellano que catalán y va a clases de escritura en el Ateneu. Vive en un piso modesto de Sarrià, que es mi barrio; esa es la única coincidencia conmigo -puntualiza-. Por eso no hay mallorquinismos y el libro contiene muchas frases rápidas, que no es mi estilo”.

A pesar de que después de publicar en el 2011 ‘Natura quasi morta’ Riera aseguró que no volvería a escribir novela negra, ha recaído en usar las reglas del género rescatando 125 páginas que había escrito en el 2004 y que aparcó. Luego, la autora de ‘Tiempo de inocencia’ las reubicó temporalmente y, consecuente con su opinión de que quienes escriben deben “ser críticos y mostrar las carencias de la sociedad” que les rodea, usó “‘flashbacks’ a la realidad”, para retratar la España que en el 2010 ya estaba en plena crisis. En el libro, la famosa frase de Aznar “España va bien...” se continúa con un “...encaminada hacia el desastre” y se suceden los guiños. Es fácil recordar a Javier de la Rosa, condenado por el caso Grand Tibidabo, pues en la ficción, el empresario desaparecido es socio de Tibidabo Assessors, que se relacionaba con “el de la Flor”, firma que estuvo acusada de “blanqueo de dinero y evasión de capitales” y que se aseguraba que “entre sus clientes había políticos catalanes de primera fila, empezando por los Pujol”.

Libertad de expresión y feminismo
Sin embargo, no entra Riera, escudándose en que lo suyo es opinar de literatura, en la pantanosa actualidad catalana. Aunque sí señala, sobre la condena al rapero Valtonyc, que “la libertad de expresión es fundamental y hay que respetarla” y que “en Estados Unidos quemar una bandera del país no es delito”, aunque su "sociedad puritana e hipócrita" sea capaz de una "animalada" como querer prohibir 'Lolita' de Nabokov.

Lo que también defiende la autora de ‘Te deix, amor, la mar com a penyora’ es el feminismo. “Es una cuestión moral porque lucha por los derechos de la mujer, en la que los hombres deben acompañarnos e implicarse –señala-. Está a la altura de otras luchas como la lucha contra el racismo”.

lunes, 10 de abril de 2017

#hemeroteca #literatura | La vida secreta de Luis Salvador de Austria, el archiduque espía

La vida secreta de Luis Salvador de Austria, el archiduque espía.
La escritora Carme Riera desmitifica la vida del Habsburgo que vivió en Mallorca, como espía y bisexual, y que no supo evitar el detonante de la I Guerra Mundial.
Winston Manrique Sabogal | El País, 2017-04-10
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/04/10/actualidad/1491832947_242879.html

Todo está dicho de los Habsburgo y nada está contado de los Habsburgo. La historia de la casa imperial más antigua y poderosa de Europa, sobre la que pesa una maldición desde hace 700 años, hasta salpicar el mundo con la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias inacabables, abre otra puerta al misterio con el archiduque Luis Salvador de Austria (1847-1915), uno de los pocos Habsburgo que se creía a salvo del maleficio. Pues el más apreciado, el más culto, el más campechano, el más solidario, el más ecologista, el más cosmopolita, el más ajeno a las intrigas palaciegas llevaba dentro el veneno puro de la maldición.

El penúltimo episodio lo desempolva Carme Riera (Palma de Mallorca, 1948) en su novela ‘Las últimas palabras’ (Alfaguara). Riera se convierte en una suerte de espía al crear un artefacto literario heredero del recurso del manuscrito reencontrado que pretende iluminar zonas oscuras. La escritora mallorquina y académica ha creado un cuento de terror, según cómo se mire, al mostrar con datos verídicos tejidos de ficción la cara b del archiduque que convirtió Mallorca en su refugio y segunda vivienda, tras su primer viaje en 1867. Riera lo desmitifica al desenmascararlo y apostar por tres teorías relacionadas con su lado político y personal.

Por un lado se trata de "un agente secreto o espía del emperador de Austria en el Mediterráneo y en sus dos orillas. Eso explicaría su entusiasta nomadismo y su pasión por los viajes alrededor de la zona. Si él cobraba del imperio y tenía unos privilegios tenía que cumplir con algo”.

Otra cuenta que “tenía información privilegiada de hechos internacionales y familiares cuyas consecuencias no pudo, no supo o no quiso evitar: desde el supuesto suicidio del príncipe heredero de Austria, Hungría y Bohemia, el archiduque Rodolfo y su amante María Vetsera, el 30 de enero de 1889, hasta el asesinato en Sarajevo del heredero a la corona del imperio austrohúngaro, el archiduque Francisco Fernando de Austria, y su esposa Sofia Chotek, el 18 de junio de 1914, que desencadenó la Primera Guerra Mundial”.

La tercera teoría habla de “su pansexualidad (su gran amor habría sido uno de sus secretarios) unida a su impotencia sexual, debido a una enfermedad, por lo cual no se casó ni tuvo descendencia conocida”.

Una novela que nunca se le había ‘ocurrido’ a Carme Riera, a pesar de que lleva desde niña oyendo hablar del archiduque. La autora nació cerca de la casa que tenía el aristócrata en Mallorca y en la isla todos tienen una historia sobre él. El bisabuelo de la autora fue ingeniero de caminos y creó el primer tren en Mallorca, tuvo trato con el archiduque, quien le pidió que hiciera una carretera que uniera sus fincas. No lo hizo. Pero, sobre todo, Riera jugó con la barandilla y algunas puertas de camarotes de los yates ‘Nixe’ del archiduque, pues, cuando se desguazó la embarcación a su casa familiar fueron a parar esas piezas con las cuales la niña fantaseaba. “Además”, añade Riera, “conocí a la viuda de Vives, el secretario a quien el archiduque legó su herencia. Pienso en lo que decía Jaime Gil: que a partir de los 12 años no te pasa nada importante”.

Fue en 2015 cuando la voz del archiduque empezó a hablarle en su cabeza. Una vez terminada la exposición ‘Centenario de la muerte del archiduque Luis Salvador’, que ella comisarió. “Su voz se impuso de tal forma que me senté a escribir compulsivamente, casi de una sentada. Como 20 días en los que parecía dictarme el monólogo, unas semanas antes de su muerte el 12 de octubre de 1915. Así surgió el primer boceto”, desvela Carme Riera. Luego lo afinó y enriqueció para que fuera comprensible a todos. Plasmada la voz del archiduque, que repasaba su vida y revelaba algunas cuestiones ocultas mientras dejaba su testamento, Carme Riera creó el primer capítulo que justificaría estas últimas palabras. “Surgió el recurso del manuscrito encontrado, mezclado con mi labor como comisaria de la exposición que daba verosimilitud a lo narrado”, cuenta la narradora.

Realidad, leyenda y ficción se trenzan en ‘Las últimas palabras’, que recoge la vida del archiduque pionero del turismo en Mallorca quien, asegura Riera, “hoy se moriría de pena y cogería una destructora para quitar el cemento espantoso que cubre la costa”. Y desconocería, añade la autora, su “vigilado Mediterráneo porque tenía buenas relaciones con los países árabes. Y estaría horrorizado de ver la tragedia de los inmigrantes en Europa. Creía en un mundo de integración”.

Y si todo empezó allá por el siglo XIII, con la maldición a Rodolfo I de Habsburgo que ha dejado toda clase de muertes y tragedias en esa dinastía, la novela se cierra con las últimas palabras del testamento del archiduque Luis Salvador dictadas a su secretario, y ahora sopladas al oído de Carme Riera, que hablan de otra maldición...

jueves, 6 de abril de 2017

#hemeroteca #machismo | Las académicas de la RAE quieren dar "un esplendor feminista" al lenguaje

Imagen: El Diario / Carme Riera
Las académicas de la RAE quieren dar "un esplendor feminista" al lenguaje.
Soledad Puértolas, Carme Riera e Inés Fernández Ordóñez son tres académicas que abogan por eliminar el significado sexista de las palabras. El sillón de Ana María Matute será ocupado por un hombre, pero esta no es una decisión que preocupe a las mujeres de la RAE.
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2017-04-06
http://www.eldiario.es/cultura/academicas-RAE-esplendor-feminista-lenguaje_0_629937824.html

La Real Academia Española despide por segunda vez a Ana María Matute. El sillón K, que había guardado el luto a la escritora desde 2014, amanecerá mañana con un nuevo inquilino varón. El ingreso de este académico sitúa el marcador de miembros en 36 hombres y 8 mujeres, que apenas alcanzan el 17% de la institución.

Matute fue la tercera en conseguir un lugar en la Academia de la Lengua después de tres siglos de cortijo masculino, y ahora muchos se han tomado la noticia como un paso atrás. También ha significado una afrenta para la Ley de Igualdad de 2007, que establecía la obligación de corregir cualquier discriminación por razón de sexo. Una medida que no solo ha sido olvidada por nuestro templo lingüístico, sino en todas las Reales Academias.

La tradición misógina de la RAE ha vuelto a ocupar la primera plana y, con ella, las consecuencias que pueda traer para el lenguaje. El proyecto 'Golondrinas a la RAE' lleva siete años denunciando los términos y definiciones machistas del diccionario, demasiado reacio a promover el lenguaje no sexista. Por poner un ejemplo, no fue hasta hace un mes que la Real Academia anunció la revisión del término "sexo débil" asociado a "conjunto de las mujeres".

Un avance perezoso que es el reflejo de su lenta regeneración interna. Tampoco es una casualidad que la corrección de estos patinazos machistas se estén dando justo ahora. A partir de 2010, seis mujeres han ocupado sillones donde solo se habían sentado hombres desde 1713. Hay quienes piensan que esto es obra y milagro de la Ley de Igualdad; pero otros dicen que la RAE suavizó el cerco masculino "porque ya tocaba". Esto último molesta sobremanera -y con razón- a las académicas de la Lengua, que se niegan a ser calificadas como un mero encaje de bolillos.

Ninguna se alza con el mérito de estar cambiando la Academia desde dentro, pero sí admiten haber plantado una semilla entre sus colegas hombres. Aunque sus prioridades varían, no se quejan del relevo masculino de Ana María Matute porque todas coinciden en que la RAE avanza hacia la paridad sin imposiciones. Pero hay un cambio que sí les parece imperioso: eliminar la herencia misógina de las palabras.

Los discutibles "méritos"
"Mi proyecto ideal dentro de la RAE sería limpiar y darle un esplendor muchísimo más feminista al lenguaje", dice la académica Carme Riera en una entrevista con este medio. La escritora que ocupa el sillón N piensa que eliminar la herencia misógina del lenguaje debería ser una de las prioridades de la Academia. "Escribí varios estudios al respecto antes de entrar y te aseguro que es algo que se debate de forma constante", afirma.

Riera pertenece a una de las comisiones culturales más polémicas, la de la incorporación de nuevas palabras al diccionario. Fue su grupo el que decidió aceptar 'selfi' en la sorprendente última edición, aunque "la Academia mantiene una postura conservadora, y hay muchos términos que ni siquiera considera". A pesar de eso, asegura que no hay grandes alborotos en su comisión y que todos sus compañeros comparten un criterio parecido.

Por eso no duda de que le apoyarían en su "proyecto feminista", ya que "no se puede decir que la RAE en estos momentos sea misógina". Para la novelista, "la misoginia es algo negativo y horroroso" y ser feminista es un condicionante moral. "Cualquier persona que sea racional y honesta tiene que ser feminista", agrega. La revisión de los términos machistas ayudaría entonces a demostrar que "defendemos un lenguaje moderno, alejado del siglo XII".

También cree que es una prioridad extensible a las ocho académicas. "Nosotras estamos más concienciadas porque somos mujeres y tenemos las antenas abiertas a todo lo que tiene que ver con el sexismo lingüístico". Su emoción con este compromiso se amortigua, sin embargo, al hablar de igualdad de género entre los miembros.

"Yo no estoy por la paridad. Si una mujer tiene méritos, debe entrar", apunta. Riera piensa que los académicos son conscientes de que deben admitir a más mujeres y que se conseguirá en un futuro cercano. "Yo, por mi parte, lo tengo muy claro. Conozco a mujeres realmente estupendas que pueden entrar al mismo nivel que cualquier hombre", dice a título personal, sin declararse muy amiga de las cuotas.

Soledad Puértolas no comparte el argumento de los méritos, pero también piensa que las cuotas "serían una fórmula de obligación mal planteada". Ella ingresó en la Academia en 2010, justo cuando despertó la conciencia paritaria de la RAE, aunque todavía sigue en un estado de vigilia. "Se arrastra la costumbre viciosa de que no entren mujeres en la Academia. Ya no tenemos esa cerrazón, pero claro, hay que hacer por verlas donde antes no miraban", dice contundente.

"El lenguaje debe ser polémico"
Puértolas, que fue la quinta mujer en ocupar un sillón, considera que la labor de las académicas es señalar y descubrir a posibles compañeras. "Hay dramaturgas, filólogas, poetas e historiadoras magníficas, pero están invisibilizadas", opina.

También achaca la lentitud de la regeneración al interminable proceso de selección. En él, tres académicos deben ofrecer un candidato, estudiar su obra, exponerla y votar. Por razones evidentes, tanto los encargados de la selección como los votantes, son en su mayoría hombres "que buscan entre la parte visible de nuestra sociedad, es decir, entre otros hombres".

La académica de la 'G' se encuentra ahora mismo en una comisión dedicada a revisar palabras que arrastran un contexto arcaico o están en desuso. "Por ejemplo, la palabra ‘vicio’ sigue definida por unos baremos religiosos y católicos, y no tiene nada que ver con el uso que se da hoy en día". En ese sentido, Puértolas asume que las palabras nacen y mueren, y que en su comisión "estamos muy interesados en borrar del diccionario esa herencia misógina".

Comparte, al igual que Carme Riera, que debería ser un aspecto primordial de su trabajo en la RAE, aunque también duda de que sea una tónica general entre las académicas. "Hay hombres más interesados en eliminar la herencia misógina de la RAE que algunas mujeres. Hay de todo, variedad", dice. Puértolas piensa que, además de reflejarse en la RAE, estos dejes machistas del lenguaje deben desaparecer primero de la sociedad. "El progreso tiene que darse a la vez, no podemos dictaminar", expone.

Ella sí admite que las polémicas del lenguaje traspasan las paredes de la Academia y llegan a las comisiones. "Pero es que el lenguaje debe ser polémico y generar debate, siempre que se mantengan las formas", apunta. La académica también piensa que es bueno salir y escuchar el rugido de la calle, "porque la RAE es una institución que se ha mantenido siempre muy al margen de la sociedad", y eso la convierte en un templo arcaico y elitista.

En cuanto a proyectos, Puértolas reconoce que tiene muchas ideas vivas, pero siempre chocan contra el mismo muro: el del dinero. "Es bueno que la gente sepa lo que hacemos y también que, con todos los recortes, ahora es una institución mucho más precaria", afirma.

Los recortes de las letras
Los recortes también son la principal reivindicación de la filóloga Inés Fernández Ordóñez. Es miembro de la Real Academia desde 2008 y, a sus 55 años, la muestra de que una profesional no necesita estar en su ocaso para ser digna de la RAE. Su discurso gira en torno al dinero porque lo considera esencial para ofrecer un buen servicio a los ciudadanos. "El Gobierno redujo la subvención a la Academia en más de un 40% hace ya cinco años, cuando comenzó la crisis. Y sin dinero no salen las cosas", recalca.

Fernández Ordóñez es catedrática además de académica, y ahí si que encuentra un caso grave de brecha de género. "Somos apenas el 14%, aunque las profesoras titulares ya han conseguido ser la mitad de la plantilla. Confío en que, cuando ellas se promocionen para la cátedra, estén en una mayor situación de igualdad", afirma.

Mantiene ese espíritu esperanzador con la Real Academia Española, donde asegura que "hay voluntad de cambiar las cosas". Aun así, no le produce desagrado que el sillón de Ana María Matute no vaya a ser ocupado por una mujer. "Igual que un novelista no es sucedido por un novelista, y puede ser ocupado por una persona de distinto perfil, lo mismo ocurre con el sexo", dice en cuanto al polémico relevo del sillón K. De momento, "se va a intentar que haya una conciencia muy clara de aumentar las posiciones de las mujeres".