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miércoles, 20 de febrero de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El Vaticano recibió en 2018 el doble de denuncias por abusos

Im agen: El País / Francesco Zanardi, asociación italiana contra los abusos del clero
El Vaticano recibió en 2018 el doble de denuncias por abusos.
El origen mayoritario de los centenares de casos que llegan a Roma son de lengua española.
Daniel Verdú | El País, 2019-02-20
https://elpais.com/sociedad/2019/02/19/actualidad/1550593514_966071.html

El silencio en torno a los abusos a menores en el clero, la ‘omertà’, como la definió uno de sus mayores investigadores, empieza a ser algo del pasado. El triunfo de las víctimas es que las denuncias que se tramitan y llegan a Roma cada vez son más. Lo confirma el enorme caudal que recibido en la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) en 2018, que alcanzaría el doble que el año anterior. Las denuncias, según ha podido saber este periódico, estarían alrededor de las 900. Un dato que comparado con las 410 tramitaciones de ‘delicta graviora’ (los delitos que afectan a los abusos a menores y pasan a la CDF), podría llegar al doble.

La mayoría de ellas son de casos relacionados con varones de más de 14 años y proceden del mundo latino (son en lengua española, aunque no españolas). El motivo principal es que la investigación de Chile, llevada a cabo por el arzobispo y actual secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Charles Scicluna, y el español Jordi Bertomeu, ha abierto decenas de nuevas investigaciones y ha estimulado las denuncias.

El dato no sería un récord. Pero es llamativo si se compara también con las denuncias llegadas en la última década, siempre entre 400 y 500. Un aumento que, sumado a la crisis que atraviesa la Iglesia y el interés del papa Francisco en cortar la hemorragia de credibilidad, ha obligado también a la CDF a aumentar el personal que lleva a cabo las investigaciones (dividido por grupos lingüísticos) y a reforzarse con figuras de peso como el propio Scicluna, hombre de absoluta confianza del Pontífice en este tema y que ahora vuelve a tener un despacho en las oficinas del antiguo Santo Oficio. Aún así, teniendo en cuenta la procedencia mayoritaria de los casos, resulta extraño que en la cumbre del Vaticano no haya nadie de ese entorno en el comité organizador.

Otra de las grandes ausencias en la cumbre es la del cardenal y arzobispo de Boston, Sean O’Malley, que no ha sido invitado a dar una charla con el resto de relatores pese a ser uno de los mayores expertos con los que cuenta la Iglesia y haber sido uno de los impulsores de la idea de celebrar esta cumbre. Presidente de la comisión para la tutela de menores (que él mismo sugirió al Papa) y el hombre que cambió el rumbo de la Iglesia en Boston tras uno de los mayores escándalos de la historia, se ha distanciado de Francisco en los últimos tiempos. De hecho, O’Malley se mostró incómodo cuando el Papa recriminó a las víctimas de Chile que solo fuese capaces de aportar “calumnias” contra el obispo que encubrió durante años los abusos del sacerdote Fernando Karadima.

El cardenal, siempre duro en esta cuestión, afeó también al Vaticano que no se estuviese cumpliendo la promesa de “tolerancia cero” y se concediesen demasiados perdones a abusadores. Incluida la marcha atrás en algunas condenas que implicaban originalmente la expulsión del sacerdocio (el Vaticano no proporciona datos sobre estas condenas).

Hace unas semanas, explicaba a El País su impresión sobre la cumbre, pero volvía a insistir en las medidas concretas “Confío en que sea una oportunidad para el Santo Padre y los obispos de todos los países de dar prioridad a la protección de los menores. Las conferencias de todo el mundo necesitan tomar esa responsabilidad. También espero que se den pasos muy concretos para asegurar que la transparencia, la tolerancia cero, la rendición de cuentas, el cuidado de las víctimas, la protección de los menores, entrenamiento, controles... para hacer de la Iglesia un lugar más seguro para los niños”.

lunes, 28 de mayo de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Los casos de abuso sexual sumergen a la Iglesia chilena en una profunda crisis

Imagen: Público / Los obispos chilenos Luis Fernando Ramos y Juan Ignacio González
Los casos de abuso sexual sumergen a la Iglesia chilena en una profunda crisis.
El Papa tendrá que pronunciarse sobre la renuncia de los 34 obispos que forman la Conferencia Episcopal del país tras la ronda de encuentros que lleva a cabo con víctimas y sacerdotes.
Meritxell Freixas | Público, 2018-05-28
http://www.publico.es/sociedad/casos-abuso-sexual-sumergen-iglesia-chilena-profunda-crisis.html

“El padre tenía gestos con los jóvenes que íbamos a la parroquia como, por ejemplo, tocar los genitales. Y a veces, al acercarse para dar un beso, como se haría con un padre, él sacaba la lengua y la pasaba por la mejilla. También había un vocabulario ambiguo, como de contenido sexual latente o implícito”. Es una pequeña parte del relato que Eugenio de la Fuente, párroco del barrio Quinta Normal de Santiago, declaró ante el primer fiscal que instruyó el caso de Fernando Karadima, el influyente párroco condenado y recluido –no en una cárcel– por los abusos sexuales y de poder perpetrados mientras era párroco de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús del barrio de Providencia, más conocida como El Bosque.

De la Fuente, quien fue vicario de esta parroquia entre 2001 y 2009, es uno de los cinco sacerdotes que serán recibidos por el Papa Francisco en Roma del 1 al 3 de junio. Se trata de la segunda reunión que el Pontífice establece con las víctimas del ex sacerdote.

Han tenido que pasar 8 años y una polémica visita a Chile, donde no aterrizaba una autoridad papal desde 1987, para que la Iglesia Católica se hiciera cargo de aleccionar y sancionar a los cómplices de Karadima, condenado en 2010 tanto por la justicia ordinaria como por la eclesiástica y suspendido de por vida de sus funciones.

Contra los encubridores
La caja de Pandora se abrió el pasado mes de enero, tras la visita del Papa al país suramericano, marcada por las protestas en contra de la presencia de los obispos encubridores en las ceremonias papales. Pero el episodio más controvertido de la estancia de Jorge Bergoglio fue cuando, preguntado por la situación del obispo de la diócesis de Osorno Juan Barros, quien ha sido señalado como testigo y conocedor de los abusos sexuales, el Papa respondió: “No hay una sola prueba en su contra, todo son calumnias”. Unas palabras que provocaron la indignación de las víctimas y duras críticas a la máxima autoridad religiosa que, aunque luego pidió perdón por sus dichos, reafirmó su apoyo a Barros.

Una semana después, Francisco anunciaba la apertura de una investigación sobre el caso que terminó con el reconocimiento público de su error: "He incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada", manifestó el Papa en una carta enviada a la Conferencia Episcopal chilena. "Ya desde ahora, pido perdón a todos aquellos a los que ofendí y espero poder hacerlo personalmente, en las próximas semanas", añadió. Y así fue: pocas semanas después el Pontífice recibió por primera vez a las víctimas de Karadima en Roma.

Para la segunda reunión sobre el asunto fueron los obispos chilenos quienes llegaron al Vaticano. Bergoglio quería esclarecer las acusaciones de encubrimiento del obispo Barros. Fue después de este encuentro que, hace una semana, se produjo la histórica renuncia en bloque de todos los obispos del país.

Desprestigio social
Mientras, en Chile, van saliendo a la luz nuevas denuncias de abusos sexuales –14 sacerdotes más fueron suspendidos esta semana– y la institución religiosa se hunde en una de sus peores crisis, el Papa tiene en sus manos la decisión sobre el futuro de los obispos.

“Lo ocurrido sienta un precedente inusual: nunca se había visto un castigo a una Conferencia Episcopal en pleno, incluyendo los obispos eméritos, y que haya sido citada al Vaticano para recibir una reprimenda, un llamado al orden que se respondió con la puesta a disposición de los cargos”, explica el teólogo y académico chileno Álvaro Ramis. Según él, “el Vaticano está interviniendo la Iglesia chilena directamente desde Roma, bypaseando a los obispos”.

Para el sacerdote jesuita y activista Felipe Berríos, la caída de la Iglesia Católica en Chile “es más fuerte en la medida que teníamos unos obispos de peso en la sociedad, más allá de la institución religiosa”.

En el último tiempo, la desconfianza social y el desprestigio de la jerarquía eclesiástica se ha puesto de manifiesto no sólo en el debate público, sino también en la política. Esta semana un grupo de diputados ha impulsado un proyecto de ley para terminar con los beneficios judiciales de los que gozan los obispos, entre los que se encuentra el fuero judicial que los exime de comparecer ante los tribunales civiles, sea como testigo o para confesar.

Otra iniciativa ha sido promovida por la coalición de izquierdas del Frente Amplio y busca derogar una ley que, en 2006, entregó la nacionalidad chilena “por gracia y autoridad eclesiástica” al arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, de origen italiano. Los parlamentarios lo acusan de hacer lobby para detener la nominación de Felipe Berríos como capellán de La Moneda, insultar a las personas trans y desconocer los encubrimientos de abusos.

El desafío de la Iglesia
Tras el escándalo chileno, el Papa se enfrenta a un desafío enorme que probablemente hace que hoy sea blanco de fuertes presiones de las figuras más poderosas de su entorno. “Seguramente un tercio de la Conferencia Episcopal será renovado”, pronostica Ramis. En su opinión, el viaje a Roma que próximamente llevarán a cabo los sacerdotes víctimas de Karadima servirá para recoger información de la red del entorno del condenado. Sin embargo, el gran reto pasa por llevar a cabo una renovación eclesial que garantice que no se repetirán los mismos errores. “El Papa no tiene suficientes cuadros eclesiásticos que estén en su misma línea porque quienes la asumieron fueron removidos a espacios secundarios en los 80 y no han tenido experiencia de gobierno. El resto está formado en una tradición conservadora que se cuadra con las prácticas que se quieren suprimir”, sostiene el teólogo.

El remezón que Francisco ha provocado en Chile contrasta con la pasividad con la que el Vaticano ha tomado otros casos de abusos y pedofilia en otros lugares del mundo. Una reacción que, según Felipe Berríos, en parte podría ser porque sus personas de confianza en Chile “le tergiversaron la realidad y no tuvo donde apoyarse, por lo tanto, se fue con las víctimas”. Pero también, según Ramis, porque el Papa instaló en el país suramericano una especie de “laboratorio” motivado por una opinión pública que apoya a los cambios, que el tamaño de la institución eclesiástica los permite y que existe un colectivo formado con una tradición distinta, más social, “que hoy es muy valorada y con la que se podría intervenir”.

Sea como sea, la sacudida que ha sufrido el clero chileno probablemente ha despertado las alertas en muchas diócesis a nivel global. “El Vaticano se legitima a costo de descabezar la Iglesia chilena en beneficio de la Iglesia mundial”, concluye Ramis. Berríos lo redondea: “Chile muestra afuera el desafío de la Iglesia: cambiar un estilo verticalista que se presta para el abuso sexual y de poder, por otro más sencillo, cercano a la gente y que incorpore a las mujeres en las jerarquías”.

viernes, 18 de mayo de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Todos los obispos chilenos dimiten por los casos de abusos sexuales

Imagen: Público / Jorge Mario Bergoglio con los obispos de Chile en el Vaticano
Todos los obispos chilenos dimiten por los casos de abusos sexuales.
El Papa denuncia la falta de transparencia de la Iglesia chilena en la gestión de estos hechos al constatar que hubo "destrucción de documentos comprometedores" por parte de encargados de archivos eclesiásticos.
Agencias | Público, 2018-05-18
http://www.publico.es/internacional/abusos-sexuales-obispos-chilenos-dimiten-casos-abusos-sexuales.html

Los 34 miembros de la conferencia Episcopal de Chile que se han reunido con el Papa esta semana en el Vaticano han puesto su cargo a disposición del pontífice para que los cese si así lo considera necesario tras el escándalo de abusos sexuales y encubrimiento que ha protagonizado la Iglesia Católica en este país.

Los prelados chilenos se han reunido con Francisco para discernir responsabilidades en torno a las acusaciones de encubrimiento en los casos de abusos sexuales cometidos por el cura Fernando Karadima. "Era conveniente declarar nuestra más absoluta disponibilidad para poner nuestros cargos pastorales en manos del Papa", han señalado en una conferencia de prensa sin preguntas ante la prensa extranjera el obispo auxiliar de Santiago y Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile, Fernando Ramos y el obispo de San Bernardo Monseñor Juan Ignacio González.

Los obispos han leído un comunicado en nombre de la Conferencia Episcopal de Chile en el que han detallado que un documento entregado por el Pontífice "indica con claridad una serie de hechos absolutamente reprobables que han ocurrido en la Iglesia chilena".

De esta manera, han reconocido que se trata de "inaceptables abusos de poder, de conciencia y sexuales, y que han llevado a que haya disminuido el vigor profético que lo caracterizaba". En este contexto, aseguran que "fue madurando la idea" de que para estar en mayor sintonía con la voluntad del Papa, era conveniente declarar "su más absoluta disponibilidad" para poner sus cargos pastorales en las manos del Papa".

El gesto de renuncia ha sido definido como "colegial y solidario" para asumir los "graves hechos ocurridos" y se ha presentado por escrito. "Así él podrá, en las siguientes semanas, decidir si acepta o rechaza lo que hemos señalado", concluye el documento.

El Papa podría decidir en los próximos días qué obispos de Chile serán cesados de su cargo por sus implicaciones en los casos de abusos. La suspensión podría tener carácter inmediato o podría entrar en vigor cuando el Pontífice nombre un sustituto.

Francisco convocó a los obispos después de haber constatado que fue mal informado respecto al obispo de la diócesis de Osorno, Juan Barros, a quien acusan de que sabía que el cura Fernando Karadima abusó durante años de menores. El papa, que hizo obispo de Osorno a Barros, le defendió públicamente en varias ocasiones, también durante su viaje a Chile, e incluso rechazó su renuncia hasta dos veces convencido de su inocencia a pesar de la insistencia de las víctimas sobre que era un encubridor. Pero a su vuelta del viaje a Chile mandó realizar un informe, efectuado por el arzobispo maltés Charles Scicluna, sobre los abusos cometidos por el clero en Chile y decidió convocar a los obispos, así como reunirse con tres víctimas para pedirles perdón.

El Papa siente "vergüenza"
En este documento privado —que entregó el pasado martes a los 34 obispos chilenos—, el Papa ha denunciado la falta de transparencia de la Iglesia chilena en la gestión de los casos de abusos sexuales al constatar que hubo "destrucción de documentos comprometedores" por parte de encargados de archivos eclesiásticos.

"Mis enviados han podido confirmar que algunos religiosos expulsados de su orden a causa de la inmoralidad de su conducta y tras haberse minimizado la absoluta gravedad de sus hechos delictivos atribuyéndolos a simple debilidad o falta moral, habrían sido acogidos en otras diócesis e incluso, en modo más que imprudente, se les habrían confiado cargos diocesanos o parroquiales que implican un contacto cotidiano y directo con menores de edad", expresa el pontífice.

En la misiva, añade que la investigación demuestra que existen "graves defectos" en el modo de gestionar los casos de 'delicta graviora' (delitos más graves) que corroboran "algunos datos preocupantes" que comenzaron a saberse en algunos Dicasterios romanos. "Especialmente en el modo de recibir las denuncias o 'notitae criminis', pues en no pocos casos han sido calificados muy superficialmente como inverosímiles lo que eran graves indicios de un efectivo delito", reprocha.

El pontífice dice sentir "vergüenza" por las declaraciones que "certifican presiones ejercidas sobre aquellos que debían llevar adelante la instrucción de los procesos penales o incluso la destrucción de documentos comprometedores por parte de encargados de archivos eclesiásticos, evidenciando así una absoluta falta de respeto por el procedimiento canónico y, más aún, unas prácticas reprobables que deberán ser evitadas en el futuro".

Francisco se refiere en este pasaje al informe que le entregó el enviado especial a Chile, el arzobispo de Malta Charles Scicluna, en el que se recopilan antecedentes sobre las denuncias de encubrimiento en contra del obispo de Osorno, Juan Barros, en el marco de las acusaciones de abuso sexual del sacerdote Fernando Karadima.

En el texto de diez páginas, Francisco apunta a que se pudo constatar también "la existencia de presuntos delitos investigados solo a destiempo o incluso nunca investigados, con el consiguiente escándalo para los denunciantes y para todos aquellos que conocían las presuntas víctimas, familias, amigos, comunidades parroquiales".

"En otros casos, se ha constatado la existencia de gravísimas negligencias en la protección de los niños/as y de los niños/as vulnerables por parte de los Obispos y Superiores religiosos, de los cuales tienen una especial responsabilidad en la tarea de proteger al pueblo de Dios", añade.

En esta misma línea, el Papa señala que "para poder corroborar que el problema no pertenece a solo un grupo de personas, en el caso de muchos abusadores se detectaron ya graves problemas en ellos en su etapa de formación en el seminario o noviciado". "De hecho, constan en las actas de la 'Misión especial' graves acusaciones contra algunos Obispos o Superiores que habrían confiado dichas instituciones educativas a sacerdotes sospechosos de homosexualidad activa", especifica.

El Pontífice, que comenzó sus reuniones con los 34 obispos chilenos que viajaron a Roma (Italia), el pasado martes destaca que es necesario "ir más allá" de la privación de cargo a personas para solucionar la crisis.

"Los problemas que hoy se viven dentro de la comunidad eclesial no se solucionan solamente abordando los casos concretos y reduciéndolos a remoción de personas; esto -y lo digo claramente- hay que hacerlo, pero no es suficiente, hay que ir más allá. Sería irresponsable de nuestra parte no ahondar en buscar las raíces y las estructuras que permitieron que estos acontecimientos concretos se sucedieran y perpetuasen", apunta el Papa.

Además de las críticas, Francisco abre la puerta a cómo solucionar la crisis en la que está inmersa la Iglesia chilena: "Es urgente abordar y buscar reparar en el corto, mediano y largo plazo este escándalo para restablecer la justicia y la comunión".

"Confesar el pecado es necesario, buscar remediarlo es urgente, conocer las raíces del mismo es sabiduría para el presente-futuro. Sería grave omisión de nuestra parte no ahondar en las raíces. Es más, creer que sólo la remoción de las personas, sin más, generaría la salud del cuerpo es una gran falacia. No hay duda que ayudaría y es necesario hacerlo, pero repito, no alcanza", sentencia.


Y TAMBIÉN…
El Papa acepta la dimisión de tres obispos chilenos tras el escándalo de abusos sexuales.

Francisco ha aceptado la renuncia de Juan Barros.
Daniel Verdú | El País, 2018-06-11
https://elpais.com/internacional/2018/06/11/actualidad/1528711949_223632.html

jueves, 12 de abril de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El Papa admite que se equivocó “gravemente” valorando los abusos a menores en Chile

Imagen: El País / Jorge Mario Bergoglio en el Vaticano, 2018-04-11
El Papa admite que se equivocó “gravemente” valorando los abusos a menores en Chile.
Francisco siente “vergüenza” y “dolor” por las conclusiones de una investigación con 64 víctimas de curas pederastas.
Daniel Verdú | El País, 2018-04-12
https://elpais.com/internacional/2018/04/11/actualidad/1523471006_820365.html

El Papa ha trasladado en una carta a los obispos chilenos su “vergüenza” y “dolor” por las conclusiones de la investigación sobre los abusos a menores cometidos por la Iglesia en dicho país. Francisco admite que cometió “graves equivocaciones de valoración de la situación”. Algo que le condujo, en su viaje Chile, a ofender y exigir a las víctimas que trajesen pruebas de sus imputaciones al obispo Juan Barros, acusado de encubrir varios casos.

Durante su viaje a Chile, el Papa defendió al obispo Juan Barros de las acusaciones de encubrimiento al expárroco de El Bosque, Fernando Karadima. Un sacerdote influyente de una iglesia de la clase alta de Santiago de Chile que violó durante años, al menos, a cuatro jóvenes de familias conservadoras, según reconoció la Justicia civil y la eclesiástica (sus crímenes prescribieron y nunca fue condenado).

Las víctimas, ofendidas, protestaron llegando a recibir el apoyo de cardenal Sean O’Malley, nombrado por el Papa como responsable de la comisión que previene estos casos. Ahora Francisco admite que se equivocó. “En lo que me toca, reconozco y así quiero que lo transmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada. Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí y espero poder hacerlo personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas”.

Barros siempre negó las acusaciones. De hecho, durante la visita del Papa siguió en primera fila los actos. Pero una de aquellas víctimas, Juan Carlos Cruz, funcionario de una multinacional estadounidense, detalló que el obispo se encontraba a su lado cuando Karadima abusaba de él. Poco después de escuchar la respuesta de Francisco —“tráiganme pruebas”, dijo—, respondió en Twitter: “Como si uno hubiese podido sacarse una ‘selfie’ mientras Karadima me abusaba con Juan Barros parado al lado viéndolo todo”.

El Papa, sin referirse a ningún caso concreto, ha aludido al contenido del informe, a cuyos testimonios da total veracidad corrigiendo lo que hasta ahora había puesto en duda. “Ahora, tras una lectura pausada de las actas de dicha ‘misión especial’, creo poder afirmar que todos los testimonios recogidos en ellas hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza”.

La carta de Francisco, que viene a señalar que se le ocultó la verdad cuando quiso hacer su propia valoración, no tiene valor jurídico. En las últimas horas se había hablado de una posible renuncia del obispo Barros. Pero la conferencia episcopal chilena aseguró ayer en una rueda de prensa que no había constancia de ello. Tampoco se dieron detalles de las conclusiones del informe, que el Papa detallará en Roma a los obispos de Chile. “He pensado en dicho encuentro como en un momento fraternal, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con el solo objetivo de hacer resplandecer la verdad en nuestras vidas. [..] Es una ocasión para restablecer la confianza rota por nuestros errores y pecados[..]. Ahora más que nunca no podemos volver a caer en la tentación de la verborrea o de quedarnos en los ‘universales’”.

Los encargados de la investigación (64 testimonios y 2.300 folios) han sido el español Jordi Bertomeu, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y Charles J. Scicluna, arzobispo de Malta. Un fiscal para los ‘delicta gravatoria’: crímenes considerados más graves y cometidos contra la eucaristía, el secreto de confesión o los abusos a menores. En 2005 recibió el encargo de Benedicto XVI de recoger las declaraciones sobre el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.

martes, 6 de febrero de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Una víctima chilena informó al Papa del encubrimiento de un caso de abusos por parte de un obispo

Imagen: El País / Jorge Mario Bergloglio es recibido por Michelle Bachelet en Chile
Una víctima chilena informó al Papa del encubrimiento de un caso de abusos por parte de un obispo.
Francisco recibió en 2015 una carta que denunciaba la omisión de Juan Barros.
Javier Sáez Leal | El País, 2018-02-06
https://elpais.com/internacional/2018/02/06/actualidad/1517880123_469515.html

Durante su visita a Chile, a mediados de enero, el papa Francisco dijo que no había “ni una sola prueba” para acusar al obispo Juan Barros de encubrir los abusos a menores del sacerdote Fernando Karadima. Nuevas revelaciones hechas públicas este lunes confirman, sin embargo, que el Sumo Pontífice sí tenía antecedentes de las acusaciones.

Las acusaciones vertidas sobre Barros apuntan a que, como mano derecha de Karadima, siempre supo de los abusos que este cometía y nunca dijo nada. Por eso, en 2015, cuando fue nombrado obispo de Osorno (950 kilómetros al sur de Santiago), un grupo de feligreses y víctimas alzó la voz. Uno de los denunciantes, Juan Carlos Cruz, redactó ese año una carta destinada a Francisco en la que detallaba gráficamente los abusos de Karadima y el encubrimiento de Barros. Según la versión revelada este lunes por la agencia estadounidense AP, la carta fue entregada por la comisión pontificia para la protección de los menores con el objetivo de que llegara a manos del Papa.

Marie Collins, por aquel entonces miembro de la comisión, dice a AP que la carta fue entregada al cardenal Sean O’Malley —el principal asesor de Francisco en temas de abusos— y que él se comprometió a pasársela al Papa. “En una fecha posterior él nos aseguró que lo había hecho”, reafirma Collins. Esa misma versión obtuvo Cruz, quien en su carta, además de a Barros, nombra a Tomislav Koljatic, Andrés Artega y Horacio Valenzuela, quienes, aseguran, “estaban parados a nuestro lado cuando Karadima nos abusaba”. Además, en la misiva, Cruz le dice a Francisco que en Chile “nadie respeta la 'tolerancia cero' que usted pide”.

Hace tres semanas, mientras paseaba en papamóvil por Iquique (norte de Chile) junto a su delegación oficial —de la que formaba parte Barros—, Francisco fue consultado sobre la polémica que marcó su visita y dijo que "el día" que le trajeran "una prueba contra el obispo Barros", ahí "iba a hablar". "No hay una sola prueba en contra. Es todo calumnia. ¿Está claro?", añadió.

En el avión de regreso al Vaticano, en tanto, ofreció disculpas y afirmó que "el caso de Barros, se estudió, se reestudió y no hay evidencias. Eso es lo que quise decir, no tengo evidencias para condenar". Días más tarde, ordenó una investigación liderada por Charles J. Scicluna, arzobispo de Malta conocido como un experto en este tipo de indagatorias. Entre los entrevistados de dicha investigación estará Cruz, quien testificará vía Skype ante Scicluna, ya que hace varios años está radicado en Estados Unidos.

miércoles, 24 de enero de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Así dijo el Papa a los abusados “mentirosos”

Imagen: El País / Juan Barros
Así dijo el Papa a los abusados “mentirosos”.
No hay derecho a pedirle al Papa ninguna prueba de la existencia del dios en el que cree. Pero sí de exigirle que ejerza la misericordia a la que su dogma obliga.
Leila Guerriero | El País, 2018-01-24
https://elpais.com/elpais/2018/01/23/opinion/1516718503_070999.html

En 2011, el cura chileno Fernando Karadima fue encontrado culpable de abusos sexuales cometidos durante los años ochenta y noventa. Su colega chileno Juan Barros, acusado por las víctimas de Karadima como encubridor de esos abusos, fue nombrado obispo de Osorno en 2015 por el papa Francisco. El 16 de enero, durante su visita a Chile, el Papa manifestó “dolor y vergüenza” en relación con los abusos cometidos por sacerdotes. Después, dio misa en el parque O’Higgins, donde el obispo Barros estuvo a su lado, y más tarde en Temuco, donde también. El jueves, en Iquique, el Papa avanzaba derramando bendiciones cuando una periodista le preguntó: “¿Usted le da todo el respaldo al obispo Barros?”. En cámara, el gesto de Francisco es impresionante. La cara súbitamente congelada, la sonrisa paralítica, dijo: “El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros...”. Sobrevino una pausa amenazante, un aleteo oscuro, impropio, y con una voz menos simpática que la que utiliza para pedir a los jóvenes que “hagan lío”, dijo: “... ahí voy a ver. No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia”. Con el tono descalificador del que se lanza sobre el vulgo que osa pedirle explicaciones, terminó: “¿Está claro?”. Después, desenfundó una sonrisa de tubo de ensayo y se fue. Y así fue como el gran líder de una religión de Occidente les dijo a los abusados “mentirosos”. Después, en rueda de prensa, las víctimas de Karadima recordaron las pruebas presentadas contra Barros; hubo escándalo. Lo que no hubo fue novedad: el Papa dejó en claro que también para la Iglesia los principales sospechosos —aquellos a quienes se cuestiona por no haber hablado a tiempo, a quienes se reclaman más y más pruebas— son las víctimas. No hay derecho a pedirle al Papa ninguna prueba de la existencia del dios en el que cree. Pero sí de exigirle que ejerza la misericordia a la que su dogma obliga.
 
Y TAMBIÉN…
El polémico obispo chileno, Juan Barros: "El Santo Padre ha sido siempre muy cariñoso conmigo".

Acusado por las víctimas de abusos de haber encubierto violaciones contra menores de edad.
Clarín, 2018-01-18
https://www.clarin.com/mundo/polemico-obispo-chileno-juan-barros-santo-padre-siempre-carinoso-conmigo_0_BJv4jjRVG.html

domingo, 21 de enero de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El cardenal antipederastia critica la defensa del Papa de un obispo acusado de encubridor

Imagen: El País / Jorge Mario Bergoglio en Perú
El cardenal antipederastia critica la defensa del Papa de un obispo acusado de encubridor.
La polémica, que arruinó el viaje a Chile, crece con un comunicado de O'Malley que señala: "Estas palabras relegan a los sobrevivientes al exilio desacreditado”.
Carlos E. Cué | El País, 2018-01-21
https://elpais.com/internacional/2018/01/20/america/1516482939_392886.html

La iglesia chilena confiaba en que el viaje del Papa serviría para sacarla del pozo en el que está instalada por los escándalos sexuales de abusos a niños, pero más bien parece haberla hundido aún más. Todo el mundo interesado en este viaje ha descubierto los pormenores del caso Karadima, uno de los más paradigmáticos de los centenares que afectan al catolicismo en todo el mundo. Pero ¿por qué es tan relevante? ¿Qué hace que el propio Papa se haya animado a desautorizar a las víctimas y exigirles que presenten alguna prueba de que el obispo Juan Barros, uno de los pupilos de Karadima, fue testigo de los abusos? “El día que presenten una prueba contra el obispo Barros hablaré. No hay ninguna. Todo es calumnia. ¿Queda claro?”, espetó un Papa visiblemente molesto a la prensa.

La frase del Papa no solo indignó a las víctimas. Incluso el cardenal Sean O'Malley, de Boston, encargado por el Papa de liderar la comisión antipederastia, fue durísimo con él, algo inédito en la Curia. "Es comprensible”, dijo en un comunicado publicado el sábado, que los comentarios de Francisco en Chile, "sean una fuente de gran dolor para los sobrevivientes de abusos sexuales por parte del clero o cualquier otro perpetrador”. “Palabras que transmiten el mensaje ‘si no pueden probar sus afirmaciones, entonces no se les creerá’ abandonan a quienes han sufrido reprobables violaciones a su dignidad humana y relegan a los sobrevivientes al exilio desacreditado”, remató O'Malley, que sin embargo insistió en la voluntad sincera de Francisco de acabar con la pederastia en la Iglesia. Sin embargo, la comisión que dirigía O'Malley ha cumplido tres años sin resultados y no está nada claro su futuro.

El caso Karadima viene de lejos, y ha arruinado la imagen de la Iglesia chilena, hasta el punto de que Chile es ya el país de Latinoamérica en el que menos personas se declaran católicos. Fernando Karadima dirigía la iglesia de El Bosque, en el barrio de Providencia, la preferida por la clase alta chilena. Allí trenzó contactos e influencias en toda la élite durante la dictadura de Pinochet y los mantuvo después, con la recuperación de la democracia. “Era amigo de los principales grupos económicos y de todos los generales importantes de Pinochet. No era un cura de pueblo. Fue muy difícil enfrentarse a su poder”, relata Juan Carlos Cruz, una de sus víctimas, hijo como los demás de una conocida familia de Santiago, y ahora directivo de una multinacional, que aún hoy, casi 30 años después, no puede perdonarse a sí mismo cómo permitió que Karadima le dominara hasta ese punto cuando era adolescente.

En el origen social de los abusados está una de las claves del daño enorme que el caso ha hecho a la Iglesia chilena y ahora al Papa, que ha decidido enfrentarse a Cruz y las otras dos víctimas, el médico gastroenterólogo James Hamilton, y el doctor en filosofía José Andrés Murillo, dejándoles de mentirosos al insinuar que su testimonio sin pruebas no vale. “Como si uno hubiese podido sacarse una selfie mientras Karadima me abusaba con Juan Barros parado al lado viéndolo todo”, le contestó rápidamente en twitter Cruz. Hamilton publicó una caricatura del Papa en la que supuestamente el Pontífice decía: “para creer en nosotros tienen que tener fe, pero para que yo crea en ustedes me tienen que traer pruebas”. Son personas de clase alta, muy formadas, no son los niños sordos pobres abusados en el Próvolo, en Argentina, que también han generado un gran escándalo local pero tienen serias dificultades para defender su caso.

Cruz, Hamilton y Murillo están dispuestos a todo con tal de cambiar la forma en la que la Iglesia se enfrenta a este problema y tienen mucha credibilidad, porque no tienen nada que ganar en esta historia. “¿Por qué tres personas como nosotros, con la vida resuelta, James y José Andrés con hijos, íbamos a inventarnos una historia así, a exponernos así en televisión? La gente entiendo eso y nos creen”, relata Cruz. Por eso el caso, con víctimas tan reconocibles, y la decisión del Papa de defender a Barros y permitirle que estuviera en todas las misas ha hundido el viaje a Chile, uno de los más difíciles de sus cinco años de pontificado. Barros insiste en negarlo todo, dice que nunca vio nada, pero la Iglesia, después de muchos años de lucha de las víctimas, admitió en 2011 los abusos de Karadima y le apartó a un convento en Santiago. Barros lo tuvo 37 años como guía espiritual, estaba siempre a su lado, y lo defendió hasta que fue condenado. Ahora dice que no sabía que abusaba. Cruz insiste en que estaba a su lado mientras lo hacía.

El asunto de la pederastia se ha convertido en la gran prueba de fuego de Francisco, que puede arruinar una imagen internacional que era inmejorable. Precisamente en Chile, promovido por estas tres víctimas que hablan varios idiomas –Cruz vive en EEUU- y tienen contactos internacionales, se empezó a fraguar un grupo de presión que incluye a víctimas de nueve países diferentes. En Santiago estaba con ellos Peter Saunders, que dimitió de la comisión de víctimas del Vaticano por falta de colaboración. Francisco generó ilusión en algunas víctimas de que con él cambiarían las cosas en el Vaticano. Tras cinco años de papado, al Pontífice argentino le ha llegado la hora de los resultados. En Chile ya ha visto que no le dejarán tranquilo hasta que tome decisiones firmes.

viernes, 19 de enero de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El papa Francisco sobre el obispo chileno acusado de encubridor: “Es todo calumnia. ¿Está claro?”

Imagen: El País / Jorge Mario Bergoglio
El papa Francisco sobre el obispo chileno acusado de encubridor: “Es todo calumnia. ¿Está claro?”
Francisco cierra su viaje a Chile alimentando aún más la polémica con las víctimas, que insisten en que Barros vio cómo les abusaban durante años.
Carlos E. Cué | El País, 2018-01-19
https://elpais.com/internacional/2018/01/18/america/1516294003_537910.html

La sombra de los abusos sexuales de la Iglesia chilena ha opacado el viaje del Papa Francisco a este país vecino del suyo durante los tres días, hasta el último minuto. La polémica no se apagaba, pero fue el propio Pontífice el que la recalentó en el último paso de su viaje, Iquique, en el norte, cerca de la frontera con Bolivia. Francisco paseaba antes de subirse al Papamóvil y un periodista de la radio Bio Bio le preguntó por la polémica que ha generado la presencia en todos los actos, también en Iquique, del obispo de Osorno, Juan Barros, que según las víctimas de los abusos del sacerdote Fernando Karadima fue un encubridor, porque sabía todo y nunca dijo nada. Barros fue secretario de Karadima durante años, y algunas víctimas como Juan Carlos Cruz aseguran que él vio como les tocaba o les forzaba para besarlo. Barros lo niega todo y asegura contar con el apoyo del Papa. Y Francisco lo dejó clarísimo. Con cara muy seria, indignado con la polémica que ha arruinado al menos mediáticamente su viaje, aseguró ante los periodistas: “El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar. No una sola prueba en contra. Es todo calumnia. ¿Está claro?”

Le contestó rápidamente Juan Carlos Cruz, que insiste en que Barros vio durante años cómo abusaban de él. “Como si uno hubiese podido sacarse una selfie o una foto mientras Karadima me abusaba a mí y a otros con Juan Barros parado al lado viéndolo todo”, clamó ante la exigencia de pruebas. “Estas personas desde arriba está locos y @pontifex habla de reparación de las víctimas. Seguimos igual y su perdón sigue siendo vacío”. Cruz, que hoy es un alto ejecutivo de una multinacional y vive en EEUU –todas las víctimas eran de familias conocidas y con buena formación- insistió con su batalla en Twitter en varios idiomas a todos los que ponían en duda su versión. Otra de las víctimas, José Andrés Murillo, que se ha unido a Cruz y ha creado una fundación de protección a los niños, también contestó indignado: “Esto ya se puso personal... Francisco, date cuenta de que nuestra lucha es contra el abuso… Benedicto, te necesitamos ahora”, ironizó.

Poco antes de este apoyo explícito que el Papa quiso que vieran todos, el propio obispo Barros, que viaja a las misas en el mismo avión que la prensa chilena, había explicado que el Papa le había trasladado su apoyo en privado. Pero esta decisión del Pontífice de hacerlo en público le da una dimensión mucho mayor. Es el único momento en que Francisco ha dicho unas palabras a la prensa en todo el viaje. No fue algo organizado, sino espontáneo, pero él quiso dejar clara su postura a favor de Barros. Después, delante de todas las cámaras, se despidió de Barros con un gran abrazo y un beso. “El Santo Padre fue muy cariñoso al final de la misa dándome ánimo y cariño, fueron palabras de apoyo. El Santo Padre ha sido siempre muy cariñoso y muy apoyador conmigo”, había dicho Barros a un grupo de periodistas poco antes del respaldo sin fisuras del Papa que confirmó sus palabras.

Esta polémica final oscurece el mensaje que el primer día quiso dar Francisco sobre la “vergüenza” que sentía por los abusos, que han destrozado la imagen de la iglesia chilena y han debilitado su presencia, hasta el punto de que los dos actos principales fuera de Santiago, en Temuco y en Iquique, han mostrado con claridad esos problemas de convocatoria porque llegó mucha menos gente de la prevista y eran muy visibles las enormes zonas vacías con pantallas gigantes preparadas para unos fieles que nunca llegaron de forma tan masiva como había previsto la organización, algo nada usual en los viajes de un Papa que en otros países es una estrella indiscutible que revienta todos los aforos.

El Papa reivindica la inmigración y clama contra los que explotan a los extranjeros

Chile es un país rico dentro de Latinoamérica que está atrayendo inmigrantes de los países limítrofes, y cada vez hay una mayor tensión, especialmente en el norte del país, donde está la frontera con Bolivia y hay una mayor presión. Hasta allí se fue el Papa para lanzar un discurso de defensa cerrada de la inmigración ante miles de personas ataviadas con distintos trajes típicos de varios países.

En Iquique, zona de minas, se concentran los inmigrantes que vinieron de Bolivia, Perú, Colombia y más recientemente de Haití buscando oportunidades. El discurso racista se está extendiendo incluso en la política, y ya el 68% de los chilenos se muestra favorable a limitar la inmigración, mientras el 47% cree que quitan trabajo a los chilenos, según el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

El Papa trató de frenar esa ola de xenofobia en Chile y en todo el planeta en la era Trump. “No hay alegría cristiana cuando se les hace sentir a los demás que sobran o que entre nosotros no tienen lugar. Iquique es una zona de inmigrantes que nos recuerda la grandeza de familias enteras que, ante la adversidad, no se dan por vencidas y se abren paso buscando vida. Estemos atentos a todas las situaciones de injusticia y a las nuevas formas de explotación que exponen a tantos hermanos a perder la alegría de la fiesta. Estemos atentos frente a la precarización del trabajo que destruye vidas y hogares. Estemos atentos a los que se aprovechan de la irregularidad de muchos inmigrantes porque no conocen el idioma o no tienen los papeles en regla”, clamó.

martes, 16 de enero de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El Papa siente “dolor y vergüenza” por los abusos sexuales de la iglesia chilena

Imagen: El País / Jorge Mario Bergoglio
El Papa siente “dolor y vergüenza” por los abusos sexuales de la iglesia chilena.
Los escándalos y la inacción de la cúpula eclesiástica ante las agresiones han devorado la imagen de la Iglesia.
Carlos E. Cué / Rocío Montes | El País, 2018-01-16
https://elpais.com/internacional/2018/01/16/america/1516105106_908702.html

El Papa Francisco quiso entrar de lleno en el asunto más delicado de su visita a Chile desde el primer discurso. "No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza ante el daño irreparable causado a niños por parte de los ministros de Iglesia", clamó el Pontífice en su primera intervención pública, en el Palacio de La Moneda, ante la presidenta Michelle Bachelet y su sucesor, Sebastián Piñera. Los escándalos han devorado la imagen de la Iglesia sobre todo desde el estallido en 2011 del caso Fernando Karadima, un sacerdote condenado por abusos prolongados a adolescentes y jóvenes de clase media acomodada y familias muy conocidas y tradicionales de Santiago. La crisis ha hundido el apoyo a la Iglesia, que ya venía bajando, hasta convertir Chile en el país con menos personas que se declaran católicas de toda Latinoamérica, solo el 44%. El 38% de los chilenos dice que no tiene ninguna religión, un récord regional que dobla la media.

Este es uno de los asuntos centrales de un viaje pensado para tratar de revitalizar, con la figura del Papa argentino, que genera pasiones en todo el mundo, una iglesia con problemas graves. Las víctimas de Karadima han intentado que el Papa les reciba, hasta ahora sin éxito. Ellos le reclaman que destituya al obispo de Osorno, Juan Barros, que era una persona de máxima confianza de Karadima durante años, y según las víctimas conocía y toleró los abusos, aunque él no fue un abusador. Pero Francisco ha defendido en varias ocasiones al obispo, asegurando que no hay pruebas contra él.

El Papa fue claro en sus palabras, pero no ha tomado las decisiones que esperan las víctimas. No sólo no ha destituido a Barros, sino que el obispo participó con todos los demás miembros de la jerarquía chilena en la misa masiva que el Papa dio en el Parque O'Higgins, ante unos 400.000 fieles. Su presencia fue captada por las cámaras de televisión y provocó la indignación de Marta Larraechea, esposa del expresidente Eduardo Frei (1994-2000), que apoya en Osorno la causa de los que quieren que cambie el obispo. "Barros participa de la ceremonia en Parque O’higgins, qué vergüenza, de que pide “disculpas “el Papa? No le creo nada, dice una cosa y hace otra", se quejó Larraechea desde su cuenta en Twitter. Barros trató de defenderse ante la prensa. Dijo sentirse muy apoyado por el Papa, defendió su inocencia y aseguró que "se han dicho muchas mentiras" sobre su caso. “Una cosa es haber participado de una parroquia y una cosa muy distinta es haber sido testigo de las cosas por las que se condenó a ese sacerdote. Jamás fui testigo de eso”, insistió. Las víctimas, sin embargo, aseguran que él estaba allí cuando Barros les besaba y les tocaba los genitales. El Papa dijo hace un año que los católicos de Osorno estaba siendo “tontos” al dejarse manipular por “unos zurdos” –izquierdistas- y que no había pruebas contra Barros.

En este ambiente, y con todas las miradas puestas en lo que pudiera decir sobre este asunto, Francisco fue directo al grano y logró los aplausos no solo de los políticos y autoridades que estaban en La Moneda, sino también de los fieles que siguieron su discurso a través de las grandes pantallas en el parque. La parte de los abusos fue la que recibió el aplauso más fuerte. Después, durante la misa, el discurso del Papa no volvió sobre este asunto y se centró más bien en la capacidad de resistencia de los chilenos a las adversidades y un mensaje de paz y reconciliación.

Pero antes de la misa, Francisco ofreció su discurso más político y pidió a los chilenos escuchar a los pueblos originarios, a los jóvenes que reclaman reformas y se han alejado de la política, a los inmigrantes que llegan a un Chile en crecimiento, y también a los niños. Y ahí fue rotundo: "No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia. Me quiero unir a mis hermanos en el Episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir".

Las víctimas le reclaman algo más que esas palabras. Juan Carlos Cruz, que fue abusado por Barros durante años en su adolescencia y hoy vive en EEUU, donde es ejecutivo en la multinacional Dow-DuPont, respondió rápidamente a ese mensaje del Papa exigiendo que destituya al obispo en vez de pedir perdón. "Es otro titular vacío de Francisco para la prensa. El Papa dice que ellos sienten dolor y vergüenza por lo que han hecho y que están acompañando a las víctimas. ¿Y el dolor y vergüenza irreparable que sienten las víctimas, que cuando piden ayuda a la Iglesia solo reciben bofetadas? Jamás nosotros hemos recibido apoyo de ningún obispo y de ningún episcopado y menos del Papa", explicó a El País.

"Son palabras vacías que causan mayor dolor, porque todos sabemos que no hacen absolutamente nada por las víctimas. Ya se acabó el tiempo del perdón: es el tiempo de acciones. En la Conferencia Episcopal chilena hay obispos que han visto abusos, los han encubierto, y siguen premiados en sus diócesis y el Papa lo sabe. Los obispos Juan Barros, Tomislav Koljatic, Horacio Valenzuela... ahí están todos los obispos puestos. ¿Por qué no los saca? Eso sí sería una señal de que nos está apoyando y oyendo. Nosotros le hemos pedido juntarnos con él para que oiga de nuestras bocas lo que ha pasado y, sin embargo, Francisco no quiere", insiste Cruz, que ha viajado desde EEUU para estar en la visita del Papa y reivindicar la lucha de las víctimas para que nadie más sufra lo mismo que ellos. Las palabras del Papa suenan pues muy rotundas, pero la realidad, con la presencia del obispo criticado en la misa y el rechazo a recibir a las víctimas, parece caminar en otro sentido.