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jueves, 12 de octubre de 2023

#hemeroteca #gais #testimonios | Santiago Escalante: "Mucha gente ha hablado de Costus sin tener ni puñetera idea"

Los Costus, Enrique Naya y Juan Carrero con Alaska (c).

"Mucha gente ha hablado de Costus sin tener ni puñetera idea"

Santiago Escalante es el impulsor de una serie, 'Costus. La Movida Inédita', sobre los acontecimientos de este movimiento y personajes que la rodearon, como Pedro Almodóvar, Fabio McNamara, Tino Casal o Alaska
Isabel Flores | La Voz del Sur, 2023-10-12
https://www.lavozdelsur.es/cultura/mucha-gente-ha-hablado-costus-sin-tener-ni-punetera-idea_303466_102.html

‘Costus. La Movida Inédita’ es el título de una serie para televisión. Una divertida comedia sobre los acontecimientos de la Movida y los personajes que la rodearon, como fueron Pedro Almodóvar, Fabio McNamara, Tino Casal, Alaska, y cómo no, Los Costus. Esta serie será una excelente oportunidad para recrearnos en la vida de unos personajes tan interesantes y bellos como Juan Carrero y Enrique Naya.

El proyecto consta de cuatro capítulos ya entregados: ‘La Casa’, ‘La Movida’, ‘Los Caídos’ y ‘Clausura’. Jesús García Giordia, productor y representante de Antonio Banderas y Álex de la Iglesia entre otros, será el encargado de poner en marcha el proyecto. Pero el artífice principal de este trabajo es Santiago Escalante. Con esta serie, Escalante les rinde un homenaje lleno de amor y admiración a sus queridos amigos. El argumento del escritor es mordaz, atrevido, divertido, ingenioso… en fin, muy Costus.

P. Santiago Escalante, qué le movió a hacer esta película sobre Costus y la Movida.

Fundamentalmente, mi profunda amistad con ellos y ahora con Ricardo Carrero, y con su marido Gonzaga, que son como mis hermanos. Conocí a Enrique Naya a través de mi marido Ramón Rivero, cuando ni siquiera había llegado Juan Carrero, y después cuando llegó Juan, fueron muchos años de una unión casi de hermanos. Yo he escuchado a mucha gente hablar de Costus, a Alaska, a su marido, a Capi… a gente que ni siquiera debería hablar porque no tiene ni puñetera idea.

Hace unos meses decidí hacer esta serie sobre ellos, con la idea de poner orden entre tanto desorden. Anteriormente, hice un guion, en el 95, junto a Jaime Chávarri, pagado por uno de los productores más importantes de Europa, Andrés Vicente Gómez. No llegó a rodarse porque, al parecer, Almodóvar decidió —con todo el poder que tenía entonces— ejercer de dictador y que la película no se rodara. Ahora mismo en la productora están los tres primeros capítulos, pero todo apunta a que serán cinco.

P. ¿La Movida de Costus fue tan intensa como la Movida de la época?
Es que la Movida la iniciaron Costus con Fabio Macnamara, Tino Casal y cuatro más. Luego a esa particular forma de vivir la llamaron Movida, una historia que nace en una casa, Casa Costus, donde también llegó Alaska. Estamos hablando de una vivienda donde se fraguaron proyectos muy importantes de la historia de España. Ese fue el inicio de la tan mal llamada Movida, y que Enrique y Juan siempre odiaron. Luego los políticos compraron a todos aquellos que se dejaron comprar. Enrique y Juan no se vendieron nunca. A partir de ese tiempo, la Movida se convirtió en una “movida política” y que murió asesinada por su propio éxito.

P. Qué vamos a ver y a descubrir que no sepamos.
Si yo te contara... Vamos a conocer a Enrique Naya y Juan Carrero, su historia. No la de aquellos que la han contado a su antojo, no, la mía, la de una persona que estuvo ahí, siempre. Hay cosas que van a sorprender mucho, incluso algunas que la gente no va a dar crédito, como el odio que en la Casa Costus crearon ciertas personas a proyectos como el de Mecano, y fundamentalmente a la figura de Ana Torroja. A un Tino Casal que fue una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Sin Casa Costus, sin Enrique y Juan… Almodóvar jamás hubiese rodado ‘Pepi, Luci Boom...’ ya que en esa casa, sobre todo el espíritu de Enrique, está en el primer Almodóvar. El guion es una tragedia divertidísima con un Enrique arrasador y un Fabio Macnamara que puede dar lugar a una segunda temporada.

Pedro Almodóvar, Blanca Sánchez, Juan Carrero y Enrique Naya //

P. ¿Qué ha sentido, qué se le ha removido al escribir la vida de Costus, que en parte también es su propia vida?

Orgullo. Yo estoy orgulloso de mis Costus. Por supuesto que es mi propia vida porque juntos vivimos paralelamente muchas cosas. Estoy muy contento con el trabajo que he realizado. Sin duda alguna está entre mis mejores cosas, con ‘Madre Amadísima’, con ‘Paco España’. También estoy muy ilusionado con toda esa parte que se va a rodar en Cádiz, El Puerto de Santa María, Chiclana… aunque la mayor parte se rodará en Madrid, y la mexicana, en Las Palmas de Gran Canaria. Aunque la productora también tiene sede en México... ya veremos. En unos días sabremos más cosas.

P. Cuente quién será el director, los actores... ¿y qué protagonismo tendrá en la película Alejandro Sanz?
Todo va muy rápido. Estoy muy contento de trabajar en esto mano a mano con mi representante, el mítico Jesús García Ciordia, al que conozco desde hace muchos años. Él ha llevado a gente como Antonio Banderas y los actores más importantes de este país. Alejandro Sanz ha sido una de las primeras personas en conocer este proyecto. A mi marido y a mí nos une una gran amistad con Alejandro. Ya en el 93 iba a hacer la banda sonora de nuestra película ‘La Duquesa Roja’. Sé que tengo su apoyo. Todo está en manos de una productora europea muy importante y los actores serán muy jóvenes, porque todos los artistas que aparecen, todos los personajes eran muy jóvenes en aquel momento. El reparto va a sorprender mucho.

P. ¿Esta serie es un homenaje a Juan Carrero y Enrique Naya?

La serie es Enrique y Juan. Es un proyecto enorme en homenaje a ellos, pero nunca tan grande como el que se merecen porque ellos fueron enormes. Pero el presupuesto de este proyecto irá muy acorde a lo que fueron.

P. ¿Cómo deben ser recordados?
Hay dos formas, la real y la deformada. Esta serie, que será un antes y después en la historia de la Movida, es una historia paralela de esa España que nos dejó Franco. Evidentemente, la serie también es un grito de libertad, de gente como mi marido, Ramón Rivero y yo, comprometidos con nuestra sexualidad. Y luego el arte, porque la serie, será una historia de amor y mucho arte.

jueves, 24 de agosto de 2023

#hemeroteca #testimonios #memoria | McNamara, 40 años después de su disco con Almodóvar: "Ojalá pudiera borrar toda la Movida madrileña"

EPE / Fabio De Miguel con una guitarra en su estudio //

McNamara, 40 años después de su disco con Almodóvar: "Ojalá pudiera borrar toda la Movida madrileña"

David López Frías | EPE, 2023-08-24

https://www.epe.es/es/reportajes/20230824/mcnamara-40-anos-despues-disco-pedro-almodovar-86680723

Fabio De Miguel siempre pintó. Quizás usted lo recuerde con otro nombre (Fabio McNamara) y en otras facetas, como haber sido una de las estrellas de la Movida madrileña, un psiconauta radical que se lo metió todo en los 80 y un actor fijo en las primeras películas de Pedro Almodóvar. También fue su compañero musical en el primer y único disco que publicó el director manchego.

El álbum, titulado ‘Cómo está el servicio... de señoras’, fue el buque insignia de la tan manida Movida madrileña. Un LP que ya tiene 40 años. De todo eso se ha quitado ya. No hace películas, no sale, no se droga y no graba discos desde hace mucho. Fabio ahora sólo pinta, organiza exposiciones y va a misa. Nos atiende rodeado de sus obras, que llevan títulos como ‘Tiparraca rosa’, ‘Putón arrepentida’ o ‘Travesti de París’.

“Yo empecé pintando galaxias y nebulosas en tablas que encontraba por la calle y en óleos que robaba en Galerías Preciados”, nos cuenta. Eran tiempos en los que Fabio De Miguel (Ciudad Pegaso - Madrid, 1957), el hijo rarito de un pelotari y una secretaria de la Pegaso, era mecánico en la fábrica de camiones. “Se me olvidaba poner las juntas de los motores y los tenían que desmontar, porque iba de tripi”, cuenta de bromas entre amigos. Él ya tenía claro entonces que quería ser artista.

Lo consiguió. En la noche madrileña conoció a otros artistas raritos como él y se unió a sus locuras. Sin formación escénica ninguna, pero con un carisma infinito, Fabio se convirtió en el actor de moda, en el cantante de moda y en el compañero de farras de moda. En una de esas se cruzó con Andy Warhol, que andaba de fiesta por Madrid y le soltó: “You are a star”. El genio inclinándose ante Fabio, que ya había adoptado el alias de McNamara. Un alias “que me puse porque lo vi en una película, no tiene más historia”.

Ahora le da pereza recordar todo aquello: “Me hablas de la Movida y es como si me hablases de la Gripe Española de 1918. Es algo ya pasado. Y yo ya estoy hasta el coño de McNamara y de hablar de lo que me metía y todo eso. No he sacado nada en claro de aquella época. Ojalá borrarlo todo de un plumazo. Así, rasss”, revela hastiado, mientras acaricia a sus gatas, Amaría y Jerusa.

La Factory madrileña

Su faceta como pintor le permitió conocer a Costus (alias del dúo de artistas plásticos Enrique Naya y Juan Carrero), cuya casa era lo más parecido a la Factory neoyorquina en la que se reunían Andy Warhol, David Bowie o Lou Reed. La Casa Costus se convirtió en el epicentro del incipiente movimiento contracultural madrileño, entre los últimos años de la dictadura y los primeros de la Transición. Fabio, tal vez el tipo más ingenioso de aquella generación, enseguida se ganó a la concurrencia. "Nos juntábamos a beber, fumar, drogarnos, ver películas y pasárnoslo bien. Tino Casal, Carlos Berlanga, las Costus, etc. Todos están ya bajo tierra. Todos mis amigos están muertos", apunta ahora con tristeza.

Sobre su relación con Almodóvar cuenta que “a Pedro lo conocí en el bar La Bobia porque venía buscando extras para su película”. Ese encuentro se convirtió enseguida en flechazo. Fabio participó de figurante en el primer largometraje del manchego, en Súper 8, que se titulaba ‘Folle... folle... fólleme... Tim’ y que nunca llegó a estrenarse. También contó con él para el primer trabajo que sí se estrenó, la recordada ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’.

Asegura Fabio que "a Pedro le encantaban las cosas que yo decía, se moría de la risa. No me daba guion ni nada. Me decía "Abre la puerta y haz lo que quieras", y eso hacía yo, porque se me ocurrían cosas divertidas, me salían de dentro y a él le gustaban mucho mis intervenciones". La película, en la que Fabio interpretaba a una vendedora de Avon, se estrenó en octubre de 1980 en el Cine Peñalver de Madrid y de inmediato se convirtió en un éxito underground. Pedro y Fabio, por su parte, forjaron así una íntima amistad que perduró varios años.

El disco
"Vale, te voy a contar lo que yo recuerdo de la grabación del disco: no me acuerdo de nada porque estaba demasiado drogado", nos confiesa Fabio ahora en su casa, 40 años después, ante la atenta mirada de Jesús. Es su pareja desde hace 25 años y su compañero inseparable incluso en el arte de la pintura. "En el estudio tenemos dos caballetes junto a la ventana y a veces pintamos juntos" cuenta durante la sesión de fotos.

El Periódico de España también ha contactado con Pedro Almodóvar para hablar del disco, pero ha declinado atendernos. Se encuentra en plena vorágine de entrevistas, eso sí, pero para presentar su nuevo libro. Pedro no quiere hablar y Fabio dice que no se acuerda: "Ya expliqué todas las anécdotas en un libro que publicó Mario Vaquerizo y se titula ‘Fabiología’" [también ha servido de fuente de documentación para esta pieza].

Pero, aunque los protagonistas tengan amnesia selectiva sobre este tema, el disco existió y fue un bombazo en su época. El origen fue la segunda película de Pedro Almodóvar, titulada ‘Laberinto de Pasiones’. En ella, Fabio interpreta a una estrella del porno e Imanol Arias a un príncipe persa exiliado de incógnito en Madrid. Para la banda sonora del film, Almodóvar compuso, con la ayuda de Fabio, un par de canciones transgresoras que hablaban de sexo, drogas y rock and roll. Una se titulaba ‘Gran ganga’ y la otra ‘Suck it to me’.

Pero ese dúo jamás se hubiese conformado si no hubiera sido por una casualidad. Iban a rodar la escena de ‘Suck it to me’ en la que iba a actuar McNamara acompañado del artista Pedro Ayestarán, conocido como ‘Popocho’ (integrante de la Orquesta Mondragón) en la Sala Carolina de Madrid. Pero ‘Popocho’ nunca se presentó. Según cuenta Fabio, porque Javier Gurruchaga se lo prohibió. Entonces fue el propio Pedro el que decidió sustituirle él mismo, vestido de Guardia Civil. Ambos grabaron la escena, salió bien y ahí surgió el dúo musical, que en un principio se iba a llamar ‘Black Kiss Dolls’, pero que finalmente pasó a la posteridad como ‘Almodóvar y McNamara’.

Pedro y Fabio en un concierto en el Ku de San Sebastián en 1982. Almodóvar, Alaska y McNamara en el cartel de Nochevieja de 1983 en Rock Ola //
 
La gira
Asegura Fabio que "lo hacíamos todo por la risa, de broma, sin pretensiones. Sin pensar en el mercado. Y como nuestros amigos más cercanos eran músicos, decidimos hacer más temas. Componíamos juntos. Yo decía algunos disparates y Pedro los apuntaba", y ahí empezaron a conformar el repertorio que después conformó aquel primer y único disco del dúo. "Yo todo esto lo sigo viendo como una broma, pero gente como Alaska, Nacho Canut o Miguel Ordóñez dicen que esas letras son poesía", remata.

La película ‘Laberinto de pasiones’ se estrenó en 1982. El disco, ‘Cómo está el servicio... de señoras’, en 1983. "De lo que sí me acuerdo de aquella grabación es que nunca faltó un gramo de cocaína", apunta Fabio. Tras la publicación, rodaron por toda España. Actuaron en Barcelona, en Ibiza, en San Sebastián. Les invitaban a los programas musicales más vistos de la tele, como ‘Caja de ritmos’ de Carlos Tena o ‘La edad de oro’, de Paloma Chamorro.

Sus actuaciones eran surrealismo puro. Siempre vestidos de la forma más provocativa posible. Con vestidos, lentejuelas y mucha pedrería. A veces salían acompañados de grandes artistas como Carlos Berlanga, Bernardo Bonezzi o Nacho Canut. Otras veces se plantaban en el escenario sin músicos, con un radiocassette que reproducía la música. Fabio y Pedro cantaban e improvisaban ante el delirio del público.

Las letras hicieron que más de uno se echase las manos a la cabeza. Hablaban de atracar comercios (‘El rock de la farmacia’), de invitar a los amigos a un pico de caballo (‘Me voy a Usera’) o de tener un hijo para enseñarle a vivir de la prostitución (‘Voy a ser mamá’). "Era todo un desfase y la gente se volvía loca", apunta Fabio, que reconoce que "del 75 al 83 fueron mis años de vacas gordas. Luego vinieron 7 años de vacas yonkis".

Las vacas yonkis

El problema de Fabio, como el de muchos de los integrantes de aquel movimiento, fueron las drogas duras. Eran tiempos de chinos de cocaína y chutes de heroína. Las ganas de fiesta de la juventud tras la dictadura, unidas a la falta de información sobre las sustancias de moda y sobre las nuevas enfermedades, hicieron que aquellos talentosos jóvenes fuesen enganchándose y cayendo cada vez más rápido. "Creíamos que las drogas nos sentaban bien, pero era todo una mentira y se llevaron por delante a mis amigos", recuerda ahora con rabia.

La Movida se ha mitificado en torno a la creatividad de sus protagonistas. Pero, a efectos prácticos, aquellos chavales fueron cobayas de una nueva etapa. Un banco de pruebas siniestro. Una generación perdida de jóvenes cuyo principal pecado fue tener talento y experimentar con lo que había en aquella época. ¿Por qué te drogabas tú, Fabio?: "Me drogaba porque no era feliz. Porque quería estar en Hollywood y no lo estaba".

El desencuentro entre Almodóvar y McNamara empieza, según Fabio, en un concierto que dieron en la discoteca Leather de Madrid en verano de 1983: "No se me ocurrió otra cosa que tomarme dos rohypnoles que me dieron y mezclarlos con alcohol. Esa droga hace que se te olvide todo. Y así de colocado cogí un taxi para ir al sitio, pero le dije al taxista "lléveme, lléveme...", pero no me acordaba de dónde tenía que ir, así que al final le dije "lléveme... a casa". Y como no tenía dinero, le tuve que regalar mi reloj para pagarle la carrera".

Fabio dejó tirado a Pedro en aquel concierto y cree que ese fue el punto de inflexión para que la relación se fuese enfriando. "Empezaron a pagarnos por actuar y eso ya es más responsabilidad. Yo estaba a mi rollo y llegaba tarde o no aparecía para probar el sonido. Pedro lo pasaba mal y me regañaba. Y llegó un momento en el que mi vida era "hago lo que me da la gana y lo que la droga me permite hacer". Llegué a unos extremos de drogadicción que Pedro decía que yo era un mutante. Entonces empezó el mal rollo en la relación. Yo ya era una persona de la que no te podías fiar. Yo lo entiendo, si a mí me hacen eso de dejarme tirado en un concierto, también me enfado. Y el que no se enfade es porque es gilipollas", nos cuenta.

La separación

"La separación del grupo no fue turbulenta, era lo más natural que podía pasar. Él se empezaba a tomar más en serio su carrera como director y yo nunca había tenido ambición de ser tal o cual cosa. A mí cada vez se me podía controlar menos; aguantarme a mí en aquella época era muy fuerte", confiesa el pintor, que recuerda que Pedro también recurrió a él para su tercera película, ‘Qué he hecho yo para merecer esto’, y ahí encontró a un Almodóvar mucho más profesional, que le obligaba a repetir las tomas hasta la saciedad. Ahí se empezó a cansar Fabio del cine.

Los caminos se fueron separando. Pedro se convirtió en el director de cine español más universal, mientras que Fabio encadenó varias rehabilitaciones y recaídas que casi dan con sus huesos en el otro barrio. Siguió su trayectoria musical acompañado del guitarrista Luis Miguélez, con el que creó ‘Rockstation’, una maravilla punk-rock, uno de los discos de rock españoles más infravalorados. Pero la relación entre Pedro y Fabio ya se había enfriado del todo.

Por aquel entonces, Fabio concedió una entrevista a Diario 16 en la que le preguntaron cómo conoció a Almodóvar. "Como yo siempre digo muchas cosas inventadas para hacer reír, dije que le había conocido en una sauna y que estaba muy bien dotado". A Almodóvar no le sentó nada bien aquella broma (que aquel periódico llevó al titular) y le llamó para pedirle explicaciones. A pesar de que nunca se odiaron, fueron aquellos detalles los que acabaron con la relación. No le guarda rencor, pero ya no tienen relación de ningún tipo.

A Fabio le salvó la religión. En uno de sus peores momentos de salud, abrazó la fe cristiana y de ahí no se ha bajado. Dejó las drogas y va a misa diaria. Pero, sobre todo, sigue pintando. Expuso sus cuadros en el Bar Cock de Madrid hace dos semanas. Tiene mil secuelas, reniega del mito de la Movida, no quiere volver a hacer cine y sigue componiendo en casa, mientras pinta con su inseparable Jesús. Pide para sí mismo "el Premio Príncipe de Asturias a la perseverancia, porque todos mis amigos murieron y yo soy el único superviviente". Tras decirlo, silencio, mirada al frente y una dura sentencia: "Soy un superviviente, pero ya estoy cansado de serlo".

domingo, 7 de febrero de 2021

#hemeroteca #gais #memoria | Antes de los Javis ya estuvieron los Costus: Enrique Naya y Juan Carrero, la carismática pareja de la Movida que vuelve

Antes de los Javis ya estuvieron los Costus: Enrique Naya y Juan Carrero, la carismática pareja de la Movida que vuelve.
Enrique Naya Igueravide y Juan José Carrero Galofré revolucionaron la capital con su pintura figurativa, plagada de iconos pop, sincretismo ideológico y un desconcertante mensaje (a)político. Una exposición en Madrid recupera ahora su legado.
Ianko López | Revista Vanity Fair, 2021-02-07
https://www.revistavanityfair.es/cultura/articulos/los-costus-enrique-naya-juan-jose-carrero-artistas-vida-obra/48688

De todos los relatos pequeños que integran el gran relato una y otra vez contado de la Movida, puede que el de Costus sea el más fecundo. Porque atraviesa una década fundamental en la historia de nuestra modernidad, y porque los hitos que lo jalonan –superación, auge, caída, enfermedad, muerte– responden sin desvíos al patrón demandado por la mitología del ‘show business’. De hecho, sorprende que no exista todavía un ‘biopic’ sobre esta pareja de pintores. O, por ser más específicos, que los Javis no se hayan interesado en dirigirlo, ya que podrían a través de ellos contar su propia historia con la ventaja extra de un final trágico. Pero luego iremos a eso.

El próximo 15 de febrero se inaugura en la galería madrileña Maisterravalbuena una exposición con obras de Costus, lo que para sus asiduos resultará sorprendente. Digamos que la apoteosis de ‘chochonismo’ que allí nos espera no es lo que suele encontrarse en este local de la calle Doctor Fourquet, más acostumbrado a artistas conceptuales europeos como A Kassen y Maria Loboda o a la exquisitez formal de Marisa Fernández y Jerónimo Elespe. Cuando le manifiesto mi pasmo a Pedro Maisterra (propietario de la galería junto con Belén Valbuena) él defiende su opción sin vacilaciones: “La exposición es un acercamiento al hecho cultural de la Movida. Además, la obra de Costus está en lugares más importantes de lo que se piensa. Pocos saben, por ejemplo, que el retrato que le hicieron a Carmen Polo forma parte de la colección ICO”.

Enrique Naya Igueravide (Cádiz, 1953 - Badalona, 1989) y Juan José Carrero Galofré (Palma de Mallorca, 1955 - Sitges, 1989), ‘in arte’ Costus, se conocieron en Cádiz, donde a mediados de los años setenta eran dos estudiantes de arte que encajaban mal con aquel entorno de provincianismo costero y familias conservadoras: ambos eran hijos de militares, e incluso un tío de Enrique estaría después involucrado en el golpe de Estado del 23-F.

Así que, convertidos en pareja sentimental, se fueron a Madrid, donde sí tenían su lugar, o se lo hicieron ellos. Llegaron en el momento justo para que su pintura figurativa, plagada de iconos pop, fuera saludada con entusiasmo en ciertos corrillos. Su enorme piso-estudio de la calle Palma, en el barrio de Malasaña, operó como central de operaciones de la Movida para alojar una especie de fiesta perpetua donde la gente entraba y salía a su aire, y entre tanta ida y venida ocurría de todo. “Era como una Factory a lo castizo”, sentencia Pedro, y hay poco que objetar a la comparación porque por aquel entonces la Factory de Andy Warhol era la medida de todas las cosas, el alfa y el omega de lo moderno. Y de eso iba el asunto en Casa Costus.

Por cierto, que la autoría del nombre de Costus es objeto de una disputa tan encarnizada como la de ‘La dama de armiño’. Muchos la atribuyen a Francisco Umbral, aunque el crítico musical Jesús Ordovás ha afirmado que fue él quien primero los llamó así. Julio Pérez Manzanares, autor de la biografía ‘Costus: You Are a Star’, señala en cambio a Fabio McNamara. “Costus” por costureras, porque Juanjo y Enrique trabajaban en sus cuadros sin descanso y con tanto mimo como las ‘petites mains’ sobre un modelo de alta costura. Julio añade otro dato interesante para comprender el fenómeno: “Fabio los llamaba las Costus, así, en femenino, pero ellos decidieron cambiarlo al masculino, porque a partir de cierto momento no se identificaban tanto con ese ‘las’”.

La Casa Costus puede apreciarse en todo su esplendor en ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’, primer largometraje de Almodóvar, y de hecho los artistas aparecen en una escena rodada allí junto a Carmen Maura, Alaska y el propio Fabio, mientras pintan algunos de los cuadros que –este dato interesará especialmente a los fetichistas– podrán verse en la exposición de Maisterravalbuena.

Ricardo Carrero, hermano de Juan, vivió un tiempo con la pareja, y hoy gestiona la página web dedicada a su memoria. Al habla por teléfono, evoca cuando, a finales de los setenta, Alaska fue de visita al chalé que su familia tenía en una urbanización de la costa gaditana: “Teníamos de vecinos a todos los terrys, los osbornes y los domecques. Pues allí vino Olvido, y nos fuimos con ella al mercadillo de los gitanos, y la que se armó porque ella llevaba unos leotardos no sé si de cebra o de pantera. Le dijeron de todo. Ellos eran los más modernos que había. ¡Y no sabes lo que era salir a ligar con Juan! Llegábamos a los sitios y todo era pase, pase, nos sacaban botellas de champán y nos rodeaban los chulos, que podías elegir al que quisieras. Siempre digo que los niños de hoy deberían estudiar la generación de la Movida como estudian la del 98 o la del 27”.

Poco después se fijó en ellos el galerista Fernando Vijande, que acababa de partir peras con su socia americana, Gloria Kirby, y estaba a punto de inaugurar en un garaje de la calle Núñez de Balboa su nueva galería, hecha a imagen y semejanza de lo último de Nueva York. Vijande estaba deseoso de extraerle todo el jugo a aquello que estaba pasando en Malasaña y alrededores sin mucho orden ni concierto y que era la primera manifestación genuina de modernidad en el país tras cuarenta años de dictadura. Buscaba su propia transvanguardia italiana y sus estrellas neopop neoyorquinas, y los encontró juntos y revueltos en aquella pareja gaditana llena de carisma.

Así que fue toda una declaración de intenciones que la primera exposición de Galería Vijande, inaugurada el 16 de octubre de 1981, se llamara ‘Chochonismo’ ilustrado y corriera a cargo del colectivo de artistas llamado Costus. Aquella fue una fiesta para recordar en la cosmogonía de la Movida, y también un inventario viviente de sus usos y costumbres. Todo el que fuera alguien –o que soñara con serlo– estaba allí. ¡Las paredes se llenaron de folklóricas, chulos y fauna del ‘¡Hola!’ en poses solemnes y colores ultrasaturados. Había muebles de la Casa Costus, y obras de Fabio y de Carlos Berlanga, y el catálogo oficial incluía un texto de Alaska, que, bajo el seudónimo de Angustias, se metía en la piel de una mujer que escribía una carta a un consultorio sentimental porque el hombre del que estaba enamorada no le hacía caso (Julio Pérez Manzanares me cuenta que no se trataba por completo de un ejercicio de ficción, ya que una Olvido Gara de 18 años vivía su particular calvario amoroso por culpa de Eduardo Benavente, líder del grupo Parálisis Permanente, que moriría dos años después).

Ese día supuso al mismo tiempo la cumbre de los Costus y el inicio de su cuesta abajo. Aunque en el catálogo se anunciaba una próxima exposición titulada ‘El Valle de los Caídos’, Vijande nunca volvería a exponer su obra. Y aún hoy no está claro por qué a Enrique y Juan les dio boleto su Mefistófeles del barrio de Salamanca. Pedro Maisterra lo atribuye a dinámicas normales entre artistas y galeristas (algo debe saber del tema tras casi dos décadas en la profesión): “Puede que se produjera un desencanto mutuo y que hubiera que tomar decisiones. De hecho Costus no son los únicos artistas que expusieron una sola vez con Vijande. Lo mismo le pasó a Juan Muñoz, con el que también tuvo su desencuentro”.

Pero algo más debió de pasar, porque a continuación los artistas se las arreglaron para pelearse con casi todos sus amigos, y la situación en Madrid se les volvió complicada. Julio Pérez me lo resume así: “Le entraron las típicas paranoias de artistas. Vijande se había quedado toda su obra, y tuvieron que ponerse a trabajar de cero y muy presionados. Además, empezaron a pensar que todo el mundo a su alrededor estaba allí por la jarana, y que no les dejaban pintar al ritmo que necesitaban. Y por último vieron que amigos suyos como Alaska o Almodóvar alcanzaban de repente mucho éxito mientras ellos iban más lentos. Un poco por todo, las cosas saltaron por los aires”.

Buscando nuevos aires precisamente se fueron a México, donde vivía Luis Sanguino, escultor del Valle de los Caídos –y tío de Juan–, muy bien relacionado en las altas esferas del país norteamericano. Pero esas altas esferas no debieron saber cómo manejarse con unas estrellas glam de acento gachupín, así que al cabo de unos meses regresaron a la casilla de salida.

En 1987, un lustro después de lo previsto, inauguraron al fin su anunciada El Valle de los Caídos, solo que no en la galería de Vijande, sino en la Casa de Vacas del Retiro. En esta serie, en la que habían estado trabajado durante todo aquel tiempo, pintaban a sus amigos (Fabio, Alaska, Bibiana Fernández/Bibi Andersen, o Lucía Dominguín junto a una Bimba niña) en un estilo expresionista que había entregado cierta fracción de frescura a cambio de una nueva solemnidad y un desconcertante mensaje político. Político a fuerza de militantemente apolítico. Este sincretismo ideológico lo encarnaba mejor que ninguna otra imagen un Tino Casal posando melena al viento ante la cruz del monumento franquista y portando una gran bandera roja: el cuadro se llamaba precisamente “Caudillo”. Y lo subrayaba el propio Enrique Costus en una intervención televisiva trufada de frases de antología: “Un día fuimos al Valle de los Caídos en un estado sobrenatural [risas], y los fachas tienen allí enterrado al dictador, el pobrecito”. O también: ”Nuestro pasado está ahí, que no lo borren”. Y por último: “Además, a nosotros [el franquismo] no nos afectó, porque éramos pequeños. Yo hijo de militar y él hijo de marino, pues qué voy a decir del franquismo yo”.

Y toca en este punto retomar el asunto de los Javis: agitar en la coctelera monjas y electro latino (‘La llamada’) o presentar el mundo de la telebasura desde una dinámica de atracción-repulsión (‘Veneno’) para deslizar la idea de que todas las opciones vitales son igualmente válidas no es nada demasiado nuevo. Más aún: podría defenderse que por su voluntad por agradar a un amplio espectro, su preocupación por ofrecer una imagen moderna e icónica y su papel de anfitriones de un microcosmos que aspira a ser percibido como la modernidad de su tiempo, los Costus fueron un claro precedente de los autores de ‘Paquita Salas’. La hipótesis no le suena mal a Pérez Manzanares: “Incluso hay una sensibilidad similar. Grace Kelly y Carmen Polo son para los Costus lo que Paquita para los Javis: iconos del pasado que rescatan pero al mismo tiempo contemplan con cierta condescendencia. De todos modos esto es muy paradigmático de algunas parejas artísticas gais. Pienso en Pierre et Gilles o Gilbert and George, que están dentro de la misma línea genealógica”.

El último año y medio de su vida fue especialmente complicado. Ricardo Carrero había alquilado con unos amigos un gran chalé en El Puerto de Santa María (lo que allí se conoce como “un recreo”), pero los amigos fallaron y en su lugar entraron Enrique y Juan, llevando consigo su ajuar de modelos, muebles y obras de arte. Ellos se instalaron en la planta baja y Ricardo en el primer piso.

Al poco tiempo, Enrique empezó a dar señales de que algo no funcionaba bien. “No sabíamos aún que tenía el VIH, pero se ponía malo cada dos por tres y discutía con todo el mundo”, recuerda Ricardo. “Estaba muy petardo, tanto que hasta yo me enfadé con él y me alquilé un piso”. Juan comenzó a acariciar la idea de separarse y se buscó una casa en Sitges. También salió varios meses de gira con Tino Casal –su función consistía en simular que tocaba los teclados y agitar su melena dorada mientras sonaba la música pregrabada–, dejando a Enrique solo y aislado en El Puerto. Un día se puso tan mal que hubo que ingresarlo en Cádiz, donde le hicieron pruebas, y entonces llegó el diagnóstico médico.

“A partir de aquello Juan se volcó en Enrique, y se fueron los dos a vivir a Sitges”, prosigue Ricardo. “Pero el dueño de la casa se había enterado de la enfermedad por la prensa y había cambiado la cerradura. Se fueron a un juzgado y les dijeron que tenían todo el derecho a entrar, así que llamaron a un cerrajero y allí se quedaron”. Enrique Naya fallecería por causas derivadas del VIH en la primavera de 1989. Un mes más tarde, Juan Carrero se quitaba la vida. “Él era portador sin desarrollar la enfermedad. Pero al ver el deterioro que había sufrido Enrique debió de decirse, yo de pasar también por esto ‘ni mihita’”.

Ricardo no ha olvidado el día en que conoció a Enrique, por 1974. Juan se lo había presentado como un amigo. “Le pregunté, Juan, ¿tú tienes algo con Enrique? Me dijo que sí. Y yo le dije, pues yo también soy gay. Parece increíble: éramos hermanos, vivíamos juntos, dormíamos en el mismo cuarto, pero no lo habíamos hablado nunca porque en aquellos tiempos de eso no se hablaba. Fue un día mágico, porque desde entonces no solo fuimos hermanos. Éramos amigos”.

jueves, 25 de julio de 2019

#hemeroteca #arte | Cádiz ‘homenajea’ a Costus tras 30 años de ausencia

Imagen: Diario Bahía de Cádiz / Costus en Cádiz
Cádiz ‘homenajea’ a Costus tras 30 años de ausencia.
Diario Bahía de Cádiz, 2019-07-25
https://www.diariobahiadecadiz.com/noticias/cadiz/cadiz-homenajea-a-costus-tras-30-anos-de-ausencia/

El Espacio de Creación Contemporánea de Cádiz abre hasta mediados de octubre una exposición renovada que hace un homenaje a los artistas gaditanos Enrique Naya y Juan Carrero, Costus, en el trigésimo aniversario de su fallecimiento. “Marcaron una época en la ciudad, que luego lo hicieron en el Madrid de la movida y que nos han dejado un importante legado documental plástico del que este el ECCO es garante”, remarcan desde el Ayuntamiento. Esta sala municipal alberga también la serie ‘El Valle de los Caídos’ de manera permanente.

El Espacio de Creación Contemporánea (ECCO) de Cádiz acaba de inaugurar una exposición renovada que hace un homenaje a los artistas gaditanos Enrique Naya y Juan Carrero, Costus, en el trigésimo aniversario de su fallecimiento.

La muestra organizada por la concejalía de Cultura, que se puede visitar hasta el 13 de octubre de forma gratuita, recoge una parte de la obra nunca antes vistas por el público, presentando una colección de trabajos cedidos por las familias de ambos artistas. Son aproximadamente unas 100 piezas en total.

Del mismo modo, rescata la obra que posee el Consistorio y muestra la evolución de ambos artistas de manera individual y como pareja creativa, con una visión amplia de sus trabajos, en una selección de obras hecha expresamente para esta especial ocasión, se remarca en la nota remitida a Diario Bahía de Cádiz.

Así, se puede volver a ver obras tan reconocidas como el ‘Calendario Mariano’, uno de sus trabajos más destacados y realizado con gran sentido del humor, fiel reflejo de la cultura popular gaditana, que representa los meses del año a través de las diferentes expresiones festivas e íconos de la sociedad local y la cultura de la provincia de Cádiz.

Y cartelería variada, muchas de ellas encargo de diferentes instituciones como las máscaras/caras que sirvieron para el cartel de Alcances 1989, cartel de Carnaval, del Festival de Música Manuel de Falla, ciclo de Cantes flamencos en los patios o el Trofeo Carranza.

Igualmente se incluyen en la muestra obras como ‘El Vaporcito’, las series denominadas ‘Quetzacoalt’ y ‘Andalucía de Séneca’ y piezas de temática de Carnaval de la que formaba parte el desaparecido cuadro de ‘Los Mohosos’.

La edil de Cultura, Lola Cazalilla, ante la apertura de la muestra, ha resaltado que los dos artistas “marcaron una época en la ciudad, que luego lo hicieron en el Madrid de la movida y que nos han dejado un importante legado documental plástico del que este espacio, el ECCO, es garante”.

A través de la serie ‘El Valle de los Caídos’ que de manera permanente se muestra en las salas inferiores de esta sala municipal, “la relación ECCO-Costus y por lo tanto Costus-Cádiz se ha convertido en indeleble”, añade esta concejala de Adelante Cádiz.

Cazalilla ha puesto en valor la “lectura casi enciclopédica que se puede hacer de la obra de Costus pues representa, desde muchos enfoques, un documento necesario para entender una época y un territorio, un tiempo y un lugar”: “la España de la Transición, la llegada de la libertad -o al menos de la apertura- queda perfectamente reflejada en la obra de Enrique y Juan”, expone.

También ha recordado “la vestimenta, los peinados, la defensa de identidades no normativas, el catálogo o listado de amistades conocidas y reconocibles, la inclusión de lo popular sin complejos, los relatos múltiples, la influencia del pop y el barroquismo andaluz, el color exagerado, casi estridente en una España aún muy gris, el gesto suelto y libre, todos estos son elementos que hoy nos sirven como hemeroteca visual o como enciclopedia a la que acudir para entender una época”.

“Esa síntesis, ese sincretismo, esa mixtura de realidades que generó una obra con lenguaje propio, identificable, es la que hoy se muestra en este homenaje, en este recuerdo, que a modo de exposición hemos organizado en esta casa de Costus con la colaboración inestimable de las familias, con el tesón de Moncho de la Rosa y con el cariño, aprecio y con la memoria imborrable que Juan y Enrique, Enrique y Juan dejaron en su ciudad”, resume la nueva concejala de Cultura.

Costus es el seudónimo que desde 1981 usaron el gaditano Enrique Naya y el mallorquín Juan Carrero, dos artistas plásticos que fueron pareja en la vida privada. Se conocieron en la Escuela de artes y oficios de Cádiz en la década de los 70. Gran parte de su obra ha quedado asociada a iconografía de los años de la movida. Ambos murieron en 1989, con un mes de diferencia.

#hemeroteca #arte | Costus o la fluorescente frivolidad del drama

Imagen: El País / 'Piedad', de Costus
Costus o la fluorescente frivolidad del drama.
Cádiz acoge una exposición que repasa obras inéditas de Juan Carrero y Enrique Naya, la pareja de pintores de la Movida Madrileña.
Jesús A. Cañas | El País, 2019-07-25
https://elpais.com/cultura/2019/07/25/actualidad/1564077731_285275.html

El Valle de los Caídos es sobrecogedor y tétrico. Pero si su enorme cruz aparece pintada en tonos fluorescentes y como fondo de un caudillo encarnado por el excesivo Tino Casal, el Valle se antoja más liviano. Alfred Hitchcock amaba “la comicidad del ‘understatement’” o la capacidad de representar de forma irónica un hecho bien cargado de drama. Así que Casal pintado como generalísimo con galones de brillantina o un joven Carlos Lozano -ahora polémico personaje de la telerrealidad- semidesnudo con un campanario a su espalda son, definitivamente, puro ‘understatement’.

Los artífices de este arte, a veces barroco y otras ‘kitsch’, siempre subversivo y divertido, son la pareja artística y sentimental Costus, integrada por Enrique Naya y Juan José Carrero. Justo cuando se cumplen tres décadas del fallecimiento de ambos, el Espacio de Creación Contemporánea de Cádiz (ECCO) hace un repaso en una exposición de parte de la producción de estos artistas a los que la muerte “truncó su carrera muy jóvenes”, como reconoce Ramón de la Rosa, comisario de una muestra que se podrá visitar hasta el próximo 13 de octubre.

Los Costus apenas tuvieron 15 años para plasmar sobre lienzo buena parte de un universo sincrético, lisérgico y “de colores estridentes en una España aún gris”, como reconoce Lola Calzadilla, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Cádiz. Su pintura condensa, en buena medida, lo que fue la Movida Madrileña. Solo así se puede explicar a sus ángeles en bóxer y calcetines, a su Alaska reconvertida en ‘Piedad’ o su Bibi Andersen encumbrada a virgen del Carmen, en ‘Patrona de la Marina’.

Todas estas obras, incluida su espectacular ‘Cristo de la Misericordia’, forman parte de la serie ‘El Valle de los Caídos’, realizada entre 1980 y 1987 y parte de la colección permanente del ECCO desde 2013. En ellas, Naya hace gala de su gran dominio del dibujo con personajes barrocos y Carrero presume de fondos vibrantes pintados con fluorescentes que, bajo la luz negra, adquieren otra dimensión. Como telón de fondo, la transgresión y la exaltación de la cultura popular que inunda toda su obra.

Pero ‘Costus. 30 años’ sirve para abarcar una carrera que, pese a su brevedad, fue prolífica e intensa. Por algo, Fabio McNamara les dio la idea para su nombre artístico porque estaban todo el día pintando "como costureras". En la muestra se pueden contemplar trabajos por separado o en conjunto procedentes de fondos privados y familiares de unos artistas que se conocieron en el curso 1974-1975 de la Escuela de Bellas Artes de Cádiz para continuar juntos hasta su muerte. También parte de sus trabajos de cartelería, como el ‘Calendario Mariano’, 12 pinturas en las que se representa a ‘maris’ gaditanas a lo largo del año.

“Ellos, como otros artistas de la Movida, le pusieron humor a la tragedia. Su arte aún no está reconocido como debiera, pero lo estará”, explica Ricardo Carrero, hermano de Juan, historiador del arte y defensor de ese concepto hitchcockiano de la pintura Costus. La serie ‘La Andalucía de Séneca’ -en el que se enmarca su ‘Chico de Sanlúcar’, con Carlos Lozano como modelo- son una muestra de ese contraste irónico y mordaz que, en pleno crecimiento artístico se truncó. En mayo de 1989, Naya murió víctima del VIH. Un mes después, Carrero se suicidó. De esa tragedia, hoy solo quedan “chulos” desnudos, flúor, hombreras y frivolidad. Puro ‘understatement’.

martes, 21 de febrero de 2017

#hemeroteca #exposiciones #testimonios | Cuando Warhol visitó España por última vez

Imagen: El País / Andy Warhol en Toledo, 1983
Cuando Warhol visitó España por última vez.
Una exposición recuerda el paso del artista pop e icono moderno en 1983.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2017-02-21
https://elpais.com/cultura/2017/02/17/actualidad/1487329306_876493.html

Antes de ser musa de la movida y dueña del bar Cock, Teresa Nieto fotografió a Andy Warhol durante todo un día. Fue en Toledo, un gélido febrero, allá por 1983. “Había venido para exponer en la galería de Fernando Vijande y quiso hacer una excursión. Me colé en un grupo de siete y no paré de hacerle fotos. Estuvo de lo más amable, no le importaba”, cuenta Nieto.

Guardó las copias en un cajón y, hace poco, su amiga Patricia Reznak le dijo que bien valían una exposición para calentar un poco el ambiente previo a Arco. Así que hoy cuelgan en las paredes de su bar en Chueca, del que Nieto es propietaria junto a dos socios. De aquel día pelón escoltando al marqués del arte pop, guarda recuerdo de vivos y muertos. “Estaban Fred Hughes, su secretario personal, Christopher Mako, amigo íntimo y fotógrafo artista de la Factory, Carlos Astiárraga, a quien Warhol llamaba ‘my spanish boyfriend’, Lorenzo Larios y Vicente Carretón. Estos dos, ya murieron”. Precisamente, el 22 de febrero se cumplen 30 años de la muerte del artista nacido en Pittsburgh.

Pero también le vienen a la memoria gustos extraños para quien se presentaba en la ciudad como templado icono moderno con fama de ‘vouyeur’ asexuado: “Estaba obsesionado con la arquitectura fascista. Además de Toledo, quiso que le llevaran al Valle de los Caídos. También con que le presentaran a ricos y aristócratas. Al final venía a vender y, esta gente, ya sabes”, comenta Nieto. “De mí no le podía atraer ningún relumbrón. Yo, de títulos, el de bachiller. No tengo ni el de Farmacia: lo dejé en cuarto”.

De lo primero, esa atracción por el lado oscuro de los monumentos, allá él. Lo segundo tenía su justificación. Venía a colocar unas obras valoradas entonces en torno a los 10.000 o 12.000 dólares. “Salvo los retratos, que costaban 25.000. De haber tenido algo, me hubiese llevado uno y hoy andaría retirada. Un amigo me acaba de decir que se deshizo del que le compró entonces y ha sacado más de dos millones de euros”.

Quien estuvo a punto de formar parte de uno de sus retratos fue Javier Cavero, hoy duque de Bailén. Cuando Warhol cayó con sus siete amigos por Toledo, le organizaron una comida en La Quinta de Mirabel, el cigarral que el aristócrata posee en los alrededores de la ciudad. “Se empeñó en hacerme un retrato ecuestre, pero, en vez de a caballo, montado en mi Harley Davidson”.

Cuando Cavero le preguntó qué sello original aportaría, Warhol le dijo: “Mi técnica propia. Cuando acabo las copias, las extiendo por el suelo y las meo encima”. Al final no lo hizo, lamenta hoy Cavero. “Oye, hubiese sido un honor”. ¿Y del Greco quiso saber algo? “Me parece a mí que el Greco se la ‘refanfinflaba’...”.

Warhol prefirió ver el Alcázar, y cuando en la casa le mostraron los tapices, las habitaciones y los aljibes, todas esas cosas de tanto pedigrí, se quedó alucinado con los reflejos invernales del agua sucia que salían, como fantasmas gélidos, de la piscina. “Tenía esa visión propia del artista, le gustaba lo que menos esperas”, comenta Piedad Aguirre, esposa entonces de Cavero y anfitriona aquel día. “Cuando quisimos saber qué le parecía realmente Toledo, contestó: como Disneylandia, pero de verdad”.

La escapada le dejó impertérrito. Paseaba por la ciudad y por las habitaciones del cigarral tan solo alerta al clic de su cámara Chinon. “La llevaba colgada, y para sacar fotos ni miraba por el objetivo, simplemente pulsaba mientras iba andando sin ni siquiera enfocar”, recuerda Nieto. En la cazadora iba poniendo los carretes gastados en el bolsillo izquierdo y sacando los nuevos del derecho. Todo mecánico, como un robot, picado de viruela, con el pelo blanco de hechicero pop y las gafas de pasta bien graduadas para detectar coleccionistas y cuentas corrientes.

Distante, pero amable. Divo discreto con un montón de ‘gruppies’ alrededor en el tiempo propicio para su evangelio entre rupturista y algo pedorro de la movida. "Su llegada fue un acontecimiento", recuerda Teresa. Le organizaron también fiestas en casa de la familia March y de Jacobo Hachuel. “Fabio MaCnamara se tiró a la piscina nada más llegar y, qué mono, le encantó que enseguida apareciera un mayordomo con un albornoz”, dice Nieto.

Era invierno y nadie le siguió en eso del chapuzón. Una lata ponerse a bailar empapados cuando Alaska comenzara con sus himnos de homenaje a Warhol... Con Almodóvar, cómo no, también en el ajo... Y los Costus... Y toda la parafernalia ‘movidesca’, pasada y presente, varios caídos no tanto por Dios y por España sino por culpa del exceso y las papelinas. Aquella fue la última vez que Warhol visitó España. Murió en 1987, al complicársele la convalecencia de una operación de vesícula. Dejó una estela que hoy perdura en la música, el cine, las artes visuales, así como el recuerdo de su educada impenetrabilidad por Madrid.

viernes, 25 de noviembre de 2016

#libros #arte #costus | Costus, 'You are a Star' : pintura de corte (‘kitsch’) en el Madrid de 'La Movida'

Costus, 'You are a Star' : pintura de corte (‘kitsch’) en el Madrid de 'La Movida' / Julio Pérez Manzanares ; prólogo de Estrella de Diego ; entrevistas de Mario Vaquerizo.
Cádiz : Universidad de Cádiz, 2016 [11-25].
328 p.
ISBN 9788498285802 / 24 €

/ ES / ENS / BIO
/ Arte / Costus / Cultura popular / España / Gais / Historia – Siglo XX / Kitsch / La Movida / Testimonios / Transición

"Costus: You Are a Star" es la biografía artística del grupo Costus, formado por Enrique Naya Igueravide y Juan Carrero Galofré, dos de los artistas más claramente vinculados a las corrientes pop y neofigurativas del arte de los ochenta ya la escena de lo que más tarde se conocería como La Movida madrileña. Se trata, en definitiva, de una revisión crítica de la mitificada movida madrileña como período histórico y construcción identitaria en clave nacional observada a través de la obra de los artistas, auténticos adalides del pop, el kitsch y el camp en la España de la Transición. 


El sello Editorial UCA presenta el libro ‘Costus: You Are a Star’ en el ECCO.

Se trata de la biografía artística del grupo formado por los pintores gaditanos Enrique Naya y Juan Carrero, vinculados a las corrientes pop y neofigurativas del arte de los 80 y a la Movida Madrileña.
Universidad de Cádiz, 2016-11-25
http://www.uca.es/es/cargarAplicacionNoticia.do?identificador=8871

El sello Editorial UCA de la Universidad de Cádiz presentará hoy viernes 25 el libro editado ‘Costus: You Are a Star. La pintura de corte (kitsch) en el Madrid de "La Movida"’ en el Espacio de Creación Contemporánea de Cádiz (ECCO). Se trata de la biografía artística del grupo Costus, formado por los pintores gaditanos Enrique Naya y Juan Carrero, dos de los artistas más claramente vinculados a las corrientes pop y neofigurativas del arte de los 80 y a la escena de lo que más tarde se conocería como la ‘Movida Madrileña’. Su autor es el historiador del arte Julio Pérez Manzanares.

Su biografía, hasta ahora conocida casi como un mito por las reuniones en su casa de la calle de la Palma de Madrid, por la que pasaron artistas fundamentales de la época como Alaska y los Pegamoides, Pedro Almodóvar, Guillermo Pérez Villalta, Fabio McNamara o Tino Casal, encuentra en estas páginas una contextualización histórico-crítica en base a sus creaciones y al papel que las mismas jugaron como reflejo de un particular momento histórico de nuestro país. Se complementa con las entrevistas realizadas por Mario Vaquerizo a los personajes y amigos cercanos a la pareja de pintores.

Se trata, en definitiva, de una revisión crítica de la mitificada Movida Madrileña como período histórico y construcción identitaria en clave nacional observada a través de la obra de los artistas, auténticos adalides del pop, el kitsch y el camp en la España de la Transición.

Julio Pérez Manzanares (Segovia, 1983) es doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en arte contemporáneo, historiografía y teoría de género y cultura visual, ha ejercido como comisario independiente y colaborador en exposiciones como El papel de la Movida (2013), La persona y el verbo: 20 años después de la muerte de Jaime Gil de Biedma (2010), Viaje alrededor de Carlos Berlanga (2009), Common People: visiones (versiones) del presente (2009) o La Movida (2007). Es autor de los libros Una temporada en lo moderno, el silencio de Rimbaud (2011) y Drácula Superstar: biografía cultural de un mito moderno (2014). 


Costus: You are a Star. Pintura de corte (‘Kistch’) en el Madrid de “La Movida”.
La UCA en tapas, 2017-01-15

http://laucaentapas.blogspot.com.es/2017/01/costus-you-are-star.html

En el año 2008, Julio Pérez Manzanares, un joven investigador de la Universidad Complutense de Madrid, publica por primera vez “Costus: You are a Star”, una obra que nace del interés por dar a conocer la vida de Costus dentro de la cultura española de los años 80. Ocho años después nos llega de la mano del sello Editorial UCA, una obra que no es exactamente una reedición del anterior, sino como su propio autor indica, una revisión actualizada del mismo por un investigador de amplia experiencia y que ha cosechado un reputado bagaje en el ámbito del arte contemporáneo.

La obra que reseñamos, es más que una simple biografía al uso. Es un completo análisis de todo lo que rodeaba el universo Costus, aportando información inédita y disertando de forma muy lúcida sobre el Madrid post-franquista. Una exposición de Andy Warhol en la capital, servirá a Pérez Manzanares para establecer un nexo argumental ficticio con paralelismo en la historia de los protagonistas.

De lo que se refiere a la trayectoria del grupo, para los que todavía no conozcan quienes fueron, tenemos que decir que Enrique Naya Igueravide (Cádiz, 1953- Badalona, 1989) y Juan Carrero Galofré (Palma de Mallorca, 1955- Sitges, 1989) constituyen el denominado grupo artístico Costus. Ellos van a ser los mayores exponentes de lo que se ha conocido como movida madrileña. Ambos artistas van a conocerse en 1974 en la escuela de Bellas Artes de Cádiz, y se trasladarán a vivir a Madrid en el año 1975. La primera incursión en el mundo del arte va a hacerla Enrique dos meses antes de su marcha en la Sala Doncel, de la Casa de la Juventud de Cádiz. En el año 1977 van a instalarse en el conocido barrio de Malasaña de Madrid, y pronto su casa comienza a ser el centro neurálgico de artistas que revolucionarían el panorama cultural nacional y que compondrían el germen de lo que posteriormente se conocería por “la Movida Madrileña”. Nombres como Pablo Pérez-Mínguez, Tino Casal, Alaska, Miguel Ángel Arenas, Tessa Arranz, Txomin Salazar, Pedro Almodóvar y una inagotable lista de figuras hoy sobradamente reconocidas y muchas de ellas, entrevistadas en este libro que recomendamos.

La primera gran oportunidad de abrirse paso en el mundo del arte será en el año 78 con “Ejemplos de Arquitecturas Nacionales y Otros Monumentos” y supondrá un escándalo. Aunque se clausuraría el primer día por inmoral, su revisión de la cultura popular española, rompedora y arriesgada, gustó a los más jóvenes, que pedirían su apertura poco después, conformando el primer éxito y reconocimiento de la pareja.

Llegarían, así pues, encargos como el de la decoración del bar La Vía Láctea “Capilla Sixtina del Pop Español”, o la primera gran oportunidad que supuso firmar con Fernando Vijande la exposición El Chochonismo Ilustrado. Inaugurada en 1981, como apertura de su nueva galería en Madrid, reafirmarán y establecerán las pautas de lo que fue para ellos la expresión pictórica. La obra más conocida de Costus va a ser la serie del Valle de los Caídos. Esta, que engloba casi 7 años de trabajo, comienza a pensarse en el 79, toma forma en el 81, y por fin se expone en 1987, en la Casa de Vacas del Retiro. Con ella, reinventan el grupo escultórico franquista en un universo nuevo en el que los protagonistas son las figuras de la modernidad, la mayoría amigos de los artistas. Toda la vanguardia madrileña quedará para siempre inmortalizada en esta obra, concebida bajo el más puro estilo barroco, periodo por el que se sentían fuertemente atraídos.

En 1982 trasladarán su residencia a México, en busca de inspiración y nuevos temas para su pintura y, sobre todo, descansar de la vorágine social que habían vivido. De esta experiencia, nacerá la exposición Pinturas Mexicanas en el año 83, en la galería Sen de Madrid. Dos años más tarde, surge la que va a ser la última serie conjunta como Costus, una idea forjada de homenajear Andalucía en principio, que luego va a ampliarse a todo el mediterráneo, uniendo Oriente y Occidente. En ella invierten el sistema de trabajo que habían estado realizando hasta el momento, elaborando Juan las figuras, mientras que Enrique pinta los fondos. La Serie Andaluza o la Andalucía de Séneca será una reflexión pausada y de corte trascendental, que busca la espiritualidad en cada obra, espiritualidad reflejada también en las máscaras pintadas por Enrique al final de su vida, con connotaciones esotéricas y trascendentales. En 1989, con la muerte de los artistas, se comienza a fraguar su leyenda, la historia en ocasiones idealizada de una movida en la que fueron actores protagonistas y en la que la obra de Pérez Manzanares adquiere necesariamente un especial interés.

Este libro del sello Editorial UCA, ofrece una completa y analítica visión de lo que va a suponer la presencia de Costus en la cultura de la modernidad madrileña. Conforma una investigación minuciosa sobre lo que estilísticamente aportarían al mundo del arte, una visión muy completa de lo que será el ‘kitsch’, el ‘pop’ y el ‘camp’ en la Transición, así como una reconstrucción de la vida personal de los artistas y de su entorno, sin ensoñaciones nostálgicas, ni idealismos propios de muchas de las crónicas de hoy día realizadas sobre los años 80.

De lo que respecta a la estructura de la obra, es importante decir que ‘Costus you are a Star’ está dividida en dos partes. Prologadas brillantemente por la catedrática Estrella de Diego; la primera de ellas consta de cinco capítulos titulados a modo de sacramento: Bautizo, Comunión, Extremaunción, Vida después de la vida I y Vida después de la vida II, en donde entramos en materia sobre lo expuesto anteriormente y donde Julio Pérez expone magistralmente su investigación. La segunda parte del libro la forman una serie de entrevistas realizadas por Mario Vaquerizo. Un total de ocho entrevistas a aquellas personas que compartieron la vida de Enrique y Juan, y que fueron testigos tanto de su efervescencia artística, como de su evolución personal hasta el final. Así, conforman la lista Miguel Angel Arenas (Capi), Fabio McNamara, Alaska, Guillermo Pérez Villalta, Manuel Cáceres, Pablo Pérez-Mínguez, Eugenia Niño, Txomin Salazar y Juan Jurado (Juanillo). Vaquerizo guía con precisión cada entrevista, suponiendo cada una de las mismas un tesoro documental para el conocimiento de los artistas.

Como colofón a la obra, encontramos una entrevista realizada a Costus en el año 1982 por Manuel Cáceres, donde hablan de su carrera hasta el momento y dejan constancia de su forma de trabajo, inquietudes e intereses.

Por todo ello, esta lectura se hace imprescindible, y no podemos más que agradecer al sello Editorial UCA y a Julio Pérez Manzanares, que hayan puesto en valor una vez más a estas figuras claves del arte contemporáneo español.

martes, 30 de septiembre de 2008

#libros #arte #costus | You are a star : Costus biografía : kitsch, Movida, 80's (y otros mitos “typical spanish”)


You are a star : Costus biografía : kitsch, Movida, 80's (y otros mitos “typical spanish”) / Julio P. Manzanares, Mario Vaquerizo ; prólogo de Estrella de Diego.
Aranjuez (Madrid) : Neverland, 2008 [09].
413 p. : il.
ISBN 9788493497071
/ ES / BIO
/ Arte / Costus / Historia – Siglo XX / Kitsch / La Movida / Madrid / Testimonios / Transición

Biografía artística de Enrique Naya y Juan Carrero, Costus, a cargo del historiador del Arte y especialista Julio Pérez Manzanares. Una revisión crítica de la mitificada Movida Madrileña a través de la obra precursora de los artistas, auténticos introductores del pop, el Kitsch y el camp en la España posterior al Franquismo. El libro incluye un apartado de entrevistas con amigos de la pareja y protagonistas de la época a cargo de Mario Vaquerizo."Cada uno de nosotros tiene un Costus diferente". En torno a esta afirmación de Alaska, Julio P. Manzanares se aproxima a la biografía artística de Juan Carrero y Enrique Naya (Costus), unos de los más populares artistas de lo que se vino a conocer como "la movida madrileña". Aun hoy se habla más de Costus como "padres de la movida" que como verdaderos artistas, pero: ¿Y si la movida madrileña nunca hubiese existido? ¿Y si todo lo que sabemos de ella no es sino un mito” typical spanish” más? Acompañado por las entrevistas de Mario Vaquerizo a personajes clave del momento, el autor realiza un lúcido ensayo sobre el arte y la estética de la década así como una novedosa mirada sobre la cultura española del momento.

ENLACES
Wikipedia | Costus (pintores)
http://es.wikipedia.org/wiki/Costus_%28pintores%29

Y TAMBIÉN…
El arte kitsch español de Costus
Luis Fernández | Libertad Digital, 2015-04-17
http://www.libertaddigital.com/fotos/costus-arte-pop-kitsch-chic-1009772/
Movida en Casa Costus
Jordi Basté | La Vanguardia, 2014-08-02
http://www.lavanguardia.com/ocio/20140802/54413434078/movida-casa-costus.html
Costus en la memoria, su obra presente
El Espacio de Creación Contemporánea acoge las jornadas con motivo del 25 aniversario de la desaparición de los artistas fetiche de la Movida
Antonio M. de la Vega | La Voz Digital, 2014-06-01
http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20140601/sociedad/costus-memoria-obra-presente-20140601.html
En la casa de Costus
Un documental reivindica la importancia del dúo de artistas gaditanos en la movida
Pedro Espinosa | El País, 2007-03-23
http://elpais.com/diario/2007/03/23/andalucia/1174605747_850215.html