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domingo, 27 de julio de 2025

#hemeroteca #tamarismo | Revisando el ‘tamarismo'

Revisando el ‘tamarismo'
Paco Tomás | Público, 2025-07-27

https://www.publico.es/opinion/revisando-tamarismo.html

Yurena en 'Bake off: famosos al horno' //
El revisionismo es la segunda oportunidad de la Historia. No porque cambie nada del pasado pero altera la historiografía, o sea, cómo se contó esa Historia. Por eso quienes la relataron, desde una atalaya significativa, suelen rechazar que vengamos los vencidos, los ridiculizados, los condenados, a completar la información con todos aquellos datos y vivencias que ellos se encargaron de omitir u ocultar. Pero cuando el revisionismo se adultera, cuando no se busca completar la verdad con el paso del tiempo y se permite que las filias o fobias del que relata -incluso la ideología, en términos políticos- interfieran en esa labor, se corre el riesgo de acabar contribuyendo al negacionismo. 

El ‘tamarismo’ vuelve a estar de moda incluso entre aquellos que debían tener diez años cuando la de Santurtzi se peleaba en el plató de ‘Crónicas Marcianas’. Todo gracias a que Nacho Vigalondo ha creado ‘Superestar’, una serie que, según la propia Yurena, es un disparate pero logra que, por primera vez en el relato, ella no se sienta atacada. Eso ya es justicia histórica. 

Celebro las trazas de revisionismo con las que coquetea la serie, que vuelve a colocar a la sociedad española ante su propia mezquindad, pero me escama la moda reciente de encumbrar como santas, iconos y referentes a todas esas celebridades que nos gustan. Como si necesitásemos un estatus que justifique nuestro interés. Yo no lo necesito. Pero hay un revisionismo que sí lo busca y dudo de que el efecto no acabe siendo la negación de la evidencia. 

Eso se percibe especialmente en ‘Sigo siendo la misma’, el documental que acompaña a la ficción, porque ahora las plataformas disfrutan con el pack, como si fueran champú y acondicionador, unidos por un celofán. Creo que solo hay un testimonio, el de Mariola Cubells, que reconoce que no había talento artístico. Hay incluso alguien que apunta que España "entendió la propuesta artística" de ese grupo de buscavidas, que formaban Paco Porras, Tony Genil, Loly Álvarez y Arlequín, actuando como si fueran el reflejo en el que se miraban Max Estrella y Don Latino en ‘Luces de Bohemia’, de Valle Inclán. Ojalá, en aquel momento, España hubiese llegado a ese nivel de análisis que el revisionismo ahora quiere adjudicarle. Porque eso significaría que España se estaba riendo de sí misma. Pero España es especialista en reírse de los demás. 

España, en los años noventa, estaba en las antípodas de todo eso. Tendemos a intelectualizar los fenómenos sociológicos para darles un empaque académico que ya tendrían simplemente por el hecho de haber sido fenómenos. Lo único que diferencia al ‘tamarismo’ del impacto que tuvo Rodolfo Chikilicuatre, los concursantes de la primera edición de Gran Hermano o los personajes de Callejeros, es que todo lo que rodeó a ese clan se sostuvo durante más tiempo del que se esperaba. Pero quien logra eso es ‘Crónicas Marcianas’, un programa que revolucionó la televisión humillando y ridiculizando a seres humanos a cambio de dinero. La situación no dista mucho de esas personas con acondroplasia a las que no les importa que Lamine Yamal las contrate como camareros de su cumpleaños para que lleven colgado el cartel de mini bar. Disocian humillación del derecho legítimo al trabajo y a recibir una remuneración económica por ello. Todo el clan del ‘tamarismo’ no estaba innovando la forma de hacer televisión. Estaban buscándose las habichuelas. Y aprovecharse de eso para hacer audiencia es miserable. 

Que se nos olvida que ese programa tenía de colaborador a Javier Cárdenas, que se encargaba de colocar en un escaparate, para burla y escarnio popular, a personas como Carmen de Mairena, Manolito Reyes (Pozí) o Carlos Jesús. ¿Eso les dio popularidad y pudieron ganar mucho dinero? Sí, pero ¿era ético? ¿Hasta qué punto la persona que necesita dinero, o que le atrae la fama, debe aceptar la humillación a la que le somete la productora televisiva, que se enriquece aún más que ellos con las audiencias? 

Temo cuando alguien afirma que no se está riendo "de", que se está riendo "con", porque el tiempo suele demostrarme que miente. La línea es tan fina, la mayoría de las veces transparente, que lo que uno cree que es "con" es "de". Y cuando eso sucede solo hay una víctima: la persona a la que se le hace creer algo que no es. "Es que ella quiere canciones a lo Whitney Houston y no entiende que lo suyo es otra cosa", me dijeron, en aquel momento, personas cercanas a la grabación del álbum ‘Superestar’. 

Es verdad que el ‘No cambié’ fue número uno, desbancando a Alejandro Sanz, pero ningún artista consagrado se tomaba en serio a Tamara. Ella, en aquel contexto, era un fallo del sistema. Como Chikilicuatre en Eurovisión. Para mí era un fallo maravilloso pero resultaba evidente que Tamara no iba a actuar en un escenario junto a Estopa, Rosana o La Oreja de Van Gogh. Y hubo muchas personas interesadas en hacerla creer que sí. Por eso me alegra este renacer de Yurena, como celebrity, porque ahí es donde reside todo su potencial. 

El revisionismo que nos permite la serie Superestar nos coloca directamente frente a dos preguntas: qué seríamos capaces de hacer por dinero, o por hacer realidad nuestro sueño, y de qué nos reímos, como país. 

Ante la primera pregunta, hay dos respuestas. Una, personalizada en Paco Porras, Tony Genil y Arlequín. Y otra, representada por Yurena y Leonardo Dantés, las dos buenas personas de la historia. Por cierto, creo que lo que hace Secun de la Rosa metiéndose en la piel de Dantés es de una humanidad y de una generosidad interpretativa con el personaje que debería asegurarle todos los premios del año. 

Respecto a la segunda pregunta, el humor, además de estar ligado a la identidad cultural de un pueblo, es una herramienta de educación. Un país también es aquello de lo que se ríe. Desde la Grecia clásica, la risa ha estado provocada por la superioridad o la denigración. Cambiemos eso. Que la identidad de seres humanos, su físico, sus carencias, no sea gracioso. Que ese chiste no sea rentable. No hablo de convertir a la sociedad en un cliché mojigato y ultrasensible. Hablo de progresar. También en lo que nos hace gracia.

miércoles, 17 de mayo de 2023

#hemeroteca #lgtbi #musica | Apriétame más fuerte : el año que Mónica Naranjo desató a un millón de chonis, maricas y marujas

Apriétame más fuerte : el año que Mónica Naranjo desató a un millón de chonis, maricas y marujas / Juan Sanguino.
Madrid : Lengua de Trapo, 2023 [05-17]
358 p.
Serie: Cara B ; 9.

/ ES / Libros / ENS / Ambiente / Cultura pop / Cultura gay /  Iconos / LGTBI / Mónica Naranjo / Música / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788483812822 / 19,60€
📝 Cita APA-7: Sanguino, Juan (2024). Apriétame más fuerte: el año que Mónica Naranjo desató a un millón de chonis, maricas y marujas. Lengua de Trapo.

✅ Rebiun: https://catalogo.rebiun.org/rebiun/record/Rebiun34968677 

Un productor musical rechaza a Mónica Naranjo por considerarla «música para chonis». Poco después, la artista vende un millón de copias de ‘Palabra de mujer’. ¿Qué ha pasado entre esos dos momentos? Juan Sanguino lo explica en este ensayo, cargado de claves para entender la transformación de la industria musical española, que fue a su vez la transformación de un país. Mónica Naranjo dio forma a un público nuevo que ningún ejecutivo de las grandes productoras supo anunciar. En los años 90 la comunidad gay empezaba a sacudirse el estigma del VIH y se afianzaba como un grupo con poderío económico, capaz de vertebrarse por sus propios canales (como la revista Shangay), y con fuerza para encumbrar a un nuevo tipo de artistas. Las divas, de capa caída desde los tiempos de las folclóricas, resurgían de nuevo. ‘Apriétame más fuerte’ analiza la singularidad del fenómeno Mónica Naranjo: una cantante que triunfó primero en México, que renovó la puesta en escena y sobre la que no pararon de circular disparatados rumores que en realidad hablaban más de la estrechez de aquella España. Pero, además, este libro cuenta la historia de una dura constatación: que la comunidad LGTB tuvo que existir como público para ser tratada con dignidad.

domingo, 7 de febrero de 2021

#hemeroteca #gais #memoria | Antes de los Javis ya estuvieron los Costus: Enrique Naya y Juan Carrero, la carismática pareja de la Movida que vuelve

Antes de los Javis ya estuvieron los Costus: Enrique Naya y Juan Carrero, la carismática pareja de la Movida que vuelve.
Enrique Naya Igueravide y Juan José Carrero Galofré revolucionaron la capital con su pintura figurativa, plagada de iconos pop, sincretismo ideológico y un desconcertante mensaje (a)político. Una exposición en Madrid recupera ahora su legado.
Ianko López | Revista Vanity Fair, 2021-02-07
https://www.revistavanityfair.es/cultura/articulos/los-costus-enrique-naya-juan-jose-carrero-artistas-vida-obra/48688

De todos los relatos pequeños que integran el gran relato una y otra vez contado de la Movida, puede que el de Costus sea el más fecundo. Porque atraviesa una década fundamental en la historia de nuestra modernidad, y porque los hitos que lo jalonan –superación, auge, caída, enfermedad, muerte– responden sin desvíos al patrón demandado por la mitología del ‘show business’. De hecho, sorprende que no exista todavía un ‘biopic’ sobre esta pareja de pintores. O, por ser más específicos, que los Javis no se hayan interesado en dirigirlo, ya que podrían a través de ellos contar su propia historia con la ventaja extra de un final trágico. Pero luego iremos a eso.

El próximo 15 de febrero se inaugura en la galería madrileña Maisterravalbuena una exposición con obras de Costus, lo que para sus asiduos resultará sorprendente. Digamos que la apoteosis de ‘chochonismo’ que allí nos espera no es lo que suele encontrarse en este local de la calle Doctor Fourquet, más acostumbrado a artistas conceptuales europeos como A Kassen y Maria Loboda o a la exquisitez formal de Marisa Fernández y Jerónimo Elespe. Cuando le manifiesto mi pasmo a Pedro Maisterra (propietario de la galería junto con Belén Valbuena) él defiende su opción sin vacilaciones: “La exposición es un acercamiento al hecho cultural de la Movida. Además, la obra de Costus está en lugares más importantes de lo que se piensa. Pocos saben, por ejemplo, que el retrato que le hicieron a Carmen Polo forma parte de la colección ICO”.

Enrique Naya Igueravide (Cádiz, 1953 - Badalona, 1989) y Juan José Carrero Galofré (Palma de Mallorca, 1955 - Sitges, 1989), ‘in arte’ Costus, se conocieron en Cádiz, donde a mediados de los años setenta eran dos estudiantes de arte que encajaban mal con aquel entorno de provincianismo costero y familias conservadoras: ambos eran hijos de militares, e incluso un tío de Enrique estaría después involucrado en el golpe de Estado del 23-F.

Así que, convertidos en pareja sentimental, se fueron a Madrid, donde sí tenían su lugar, o se lo hicieron ellos. Llegaron en el momento justo para que su pintura figurativa, plagada de iconos pop, fuera saludada con entusiasmo en ciertos corrillos. Su enorme piso-estudio de la calle Palma, en el barrio de Malasaña, operó como central de operaciones de la Movida para alojar una especie de fiesta perpetua donde la gente entraba y salía a su aire, y entre tanta ida y venida ocurría de todo. “Era como una Factory a lo castizo”, sentencia Pedro, y hay poco que objetar a la comparación porque por aquel entonces la Factory de Andy Warhol era la medida de todas las cosas, el alfa y el omega de lo moderno. Y de eso iba el asunto en Casa Costus.

Por cierto, que la autoría del nombre de Costus es objeto de una disputa tan encarnizada como la de ‘La dama de armiño’. Muchos la atribuyen a Francisco Umbral, aunque el crítico musical Jesús Ordovás ha afirmado que fue él quien primero los llamó así. Julio Pérez Manzanares, autor de la biografía ‘Costus: You Are a Star’, señala en cambio a Fabio McNamara. “Costus” por costureras, porque Juanjo y Enrique trabajaban en sus cuadros sin descanso y con tanto mimo como las ‘petites mains’ sobre un modelo de alta costura. Julio añade otro dato interesante para comprender el fenómeno: “Fabio los llamaba las Costus, así, en femenino, pero ellos decidieron cambiarlo al masculino, porque a partir de cierto momento no se identificaban tanto con ese ‘las’”.

La Casa Costus puede apreciarse en todo su esplendor en ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’, primer largometraje de Almodóvar, y de hecho los artistas aparecen en una escena rodada allí junto a Carmen Maura, Alaska y el propio Fabio, mientras pintan algunos de los cuadros que –este dato interesará especialmente a los fetichistas– podrán verse en la exposición de Maisterravalbuena.

Ricardo Carrero, hermano de Juan, vivió un tiempo con la pareja, y hoy gestiona la página web dedicada a su memoria. Al habla por teléfono, evoca cuando, a finales de los setenta, Alaska fue de visita al chalé que su familia tenía en una urbanización de la costa gaditana: “Teníamos de vecinos a todos los terrys, los osbornes y los domecques. Pues allí vino Olvido, y nos fuimos con ella al mercadillo de los gitanos, y la que se armó porque ella llevaba unos leotardos no sé si de cebra o de pantera. Le dijeron de todo. Ellos eran los más modernos que había. ¡Y no sabes lo que era salir a ligar con Juan! Llegábamos a los sitios y todo era pase, pase, nos sacaban botellas de champán y nos rodeaban los chulos, que podías elegir al que quisieras. Siempre digo que los niños de hoy deberían estudiar la generación de la Movida como estudian la del 98 o la del 27”.

Poco después se fijó en ellos el galerista Fernando Vijande, que acababa de partir peras con su socia americana, Gloria Kirby, y estaba a punto de inaugurar en un garaje de la calle Núñez de Balboa su nueva galería, hecha a imagen y semejanza de lo último de Nueva York. Vijande estaba deseoso de extraerle todo el jugo a aquello que estaba pasando en Malasaña y alrededores sin mucho orden ni concierto y que era la primera manifestación genuina de modernidad en el país tras cuarenta años de dictadura. Buscaba su propia transvanguardia italiana y sus estrellas neopop neoyorquinas, y los encontró juntos y revueltos en aquella pareja gaditana llena de carisma.

Así que fue toda una declaración de intenciones que la primera exposición de Galería Vijande, inaugurada el 16 de octubre de 1981, se llamara ‘Chochonismo’ ilustrado y corriera a cargo del colectivo de artistas llamado Costus. Aquella fue una fiesta para recordar en la cosmogonía de la Movida, y también un inventario viviente de sus usos y costumbres. Todo el que fuera alguien –o que soñara con serlo– estaba allí. ¡Las paredes se llenaron de folklóricas, chulos y fauna del ‘¡Hola!’ en poses solemnes y colores ultrasaturados. Había muebles de la Casa Costus, y obras de Fabio y de Carlos Berlanga, y el catálogo oficial incluía un texto de Alaska, que, bajo el seudónimo de Angustias, se metía en la piel de una mujer que escribía una carta a un consultorio sentimental porque el hombre del que estaba enamorada no le hacía caso (Julio Pérez Manzanares me cuenta que no se trataba por completo de un ejercicio de ficción, ya que una Olvido Gara de 18 años vivía su particular calvario amoroso por culpa de Eduardo Benavente, líder del grupo Parálisis Permanente, que moriría dos años después).

Ese día supuso al mismo tiempo la cumbre de los Costus y el inicio de su cuesta abajo. Aunque en el catálogo se anunciaba una próxima exposición titulada ‘El Valle de los Caídos’, Vijande nunca volvería a exponer su obra. Y aún hoy no está claro por qué a Enrique y Juan les dio boleto su Mefistófeles del barrio de Salamanca. Pedro Maisterra lo atribuye a dinámicas normales entre artistas y galeristas (algo debe saber del tema tras casi dos décadas en la profesión): “Puede que se produjera un desencanto mutuo y que hubiera que tomar decisiones. De hecho Costus no son los únicos artistas que expusieron una sola vez con Vijande. Lo mismo le pasó a Juan Muñoz, con el que también tuvo su desencuentro”.

Pero algo más debió de pasar, porque a continuación los artistas se las arreglaron para pelearse con casi todos sus amigos, y la situación en Madrid se les volvió complicada. Julio Pérez me lo resume así: “Le entraron las típicas paranoias de artistas. Vijande se había quedado toda su obra, y tuvieron que ponerse a trabajar de cero y muy presionados. Además, empezaron a pensar que todo el mundo a su alrededor estaba allí por la jarana, y que no les dejaban pintar al ritmo que necesitaban. Y por último vieron que amigos suyos como Alaska o Almodóvar alcanzaban de repente mucho éxito mientras ellos iban más lentos. Un poco por todo, las cosas saltaron por los aires”.

Buscando nuevos aires precisamente se fueron a México, donde vivía Luis Sanguino, escultor del Valle de los Caídos –y tío de Juan–, muy bien relacionado en las altas esferas del país norteamericano. Pero esas altas esferas no debieron saber cómo manejarse con unas estrellas glam de acento gachupín, así que al cabo de unos meses regresaron a la casilla de salida.

En 1987, un lustro después de lo previsto, inauguraron al fin su anunciada El Valle de los Caídos, solo que no en la galería de Vijande, sino en la Casa de Vacas del Retiro. En esta serie, en la que habían estado trabajado durante todo aquel tiempo, pintaban a sus amigos (Fabio, Alaska, Bibiana Fernández/Bibi Andersen, o Lucía Dominguín junto a una Bimba niña) en un estilo expresionista que había entregado cierta fracción de frescura a cambio de una nueva solemnidad y un desconcertante mensaje político. Político a fuerza de militantemente apolítico. Este sincretismo ideológico lo encarnaba mejor que ninguna otra imagen un Tino Casal posando melena al viento ante la cruz del monumento franquista y portando una gran bandera roja: el cuadro se llamaba precisamente “Caudillo”. Y lo subrayaba el propio Enrique Costus en una intervención televisiva trufada de frases de antología: “Un día fuimos al Valle de los Caídos en un estado sobrenatural [risas], y los fachas tienen allí enterrado al dictador, el pobrecito”. O también: ”Nuestro pasado está ahí, que no lo borren”. Y por último: “Además, a nosotros [el franquismo] no nos afectó, porque éramos pequeños. Yo hijo de militar y él hijo de marino, pues qué voy a decir del franquismo yo”.

Y toca en este punto retomar el asunto de los Javis: agitar en la coctelera monjas y electro latino (‘La llamada’) o presentar el mundo de la telebasura desde una dinámica de atracción-repulsión (‘Veneno’) para deslizar la idea de que todas las opciones vitales son igualmente válidas no es nada demasiado nuevo. Más aún: podría defenderse que por su voluntad por agradar a un amplio espectro, su preocupación por ofrecer una imagen moderna e icónica y su papel de anfitriones de un microcosmos que aspira a ser percibido como la modernidad de su tiempo, los Costus fueron un claro precedente de los autores de ‘Paquita Salas’. La hipótesis no le suena mal a Pérez Manzanares: “Incluso hay una sensibilidad similar. Grace Kelly y Carmen Polo son para los Costus lo que Paquita para los Javis: iconos del pasado que rescatan pero al mismo tiempo contemplan con cierta condescendencia. De todos modos esto es muy paradigmático de algunas parejas artísticas gais. Pienso en Pierre et Gilles o Gilbert and George, que están dentro de la misma línea genealógica”.

El último año y medio de su vida fue especialmente complicado. Ricardo Carrero había alquilado con unos amigos un gran chalé en El Puerto de Santa María (lo que allí se conoce como “un recreo”), pero los amigos fallaron y en su lugar entraron Enrique y Juan, llevando consigo su ajuar de modelos, muebles y obras de arte. Ellos se instalaron en la planta baja y Ricardo en el primer piso.

Al poco tiempo, Enrique empezó a dar señales de que algo no funcionaba bien. “No sabíamos aún que tenía el VIH, pero se ponía malo cada dos por tres y discutía con todo el mundo”, recuerda Ricardo. “Estaba muy petardo, tanto que hasta yo me enfadé con él y me alquilé un piso”. Juan comenzó a acariciar la idea de separarse y se buscó una casa en Sitges. También salió varios meses de gira con Tino Casal –su función consistía en simular que tocaba los teclados y agitar su melena dorada mientras sonaba la música pregrabada–, dejando a Enrique solo y aislado en El Puerto. Un día se puso tan mal que hubo que ingresarlo en Cádiz, donde le hicieron pruebas, y entonces llegó el diagnóstico médico.

“A partir de aquello Juan se volcó en Enrique, y se fueron los dos a vivir a Sitges”, prosigue Ricardo. “Pero el dueño de la casa se había enterado de la enfermedad por la prensa y había cambiado la cerradura. Se fueron a un juzgado y les dijeron que tenían todo el derecho a entrar, así que llamaron a un cerrajero y allí se quedaron”. Enrique Naya fallecería por causas derivadas del VIH en la primavera de 1989. Un mes más tarde, Juan Carrero se quitaba la vida. “Él era portador sin desarrollar la enfermedad. Pero al ver el deterioro que había sufrido Enrique debió de decirse, yo de pasar también por esto ‘ni mihita’”.

Ricardo no ha olvidado el día en que conoció a Enrique, por 1974. Juan se lo había presentado como un amigo. “Le pregunté, Juan, ¿tú tienes algo con Enrique? Me dijo que sí. Y yo le dije, pues yo también soy gay. Parece increíble: éramos hermanos, vivíamos juntos, dormíamos en el mismo cuarto, pero no lo habíamos hablado nunca porque en aquellos tiempos de eso no se hablaba. Fue un día mágico, porque desde entonces no solo fuimos hermanos. Éramos amigos”.

martes, 6 de octubre de 2020

#hemeroteca #memoria | Cómo hemos cambiado : la transformación de España a través de la cultura pop

Cómo hemos cambiado : la transformación de España a través de la cultura pop / Juan Sanguino.
Barcelona : Península, 2020 [10-06].
320 p.

/ ES / ENS / Libros / Cine / Cultura pop / España / Memoria sentimental / Música / Sociología / Televisión
📘 Ed. impresa: ISBN 9788499429434 / 17,90 €

[.es] Un recorrido nostálgico por la España que fue y la que somos a través de la música, el cine y la televisión. Si en algún momento de tu infancia viste a Sabrina salírsele un pezón en la televisión pública, tu adolescencia quedó atravesada por el crimen de Alcàsser, creaste tu primer alias para abrir una cuenta en el Messenger y recuerdas que Shakira una vez fue morena, necesitas leer este libro.

Aunque también deberías leerlo si no recuerdas nada de todo eso. Porque en él, y a partir de algunos de los hitos de la cultura pop de las últimas décadas en España ―de Ally McBeal a ‘Operación Triunfo’, pasando por la historia de Ricky Martin, el perro y la mermelada―, Juan Sanguino disecciona el aterrizaje forzoso en el primer mundo de un país que hace treinta años aún no había perdido del todo la inocencia.

Kim Kardashian y su revolucionaria concepción de la fama como fin en sí misma, el auge de lo friki que representan éxitos como Harry Potter o la irrupción en la vida pública de la clase media ―con fenómenos como ‘Gran Hermano’, Belén Esteban o incluso Letizia Ortiz― son algunos de los temas que aborda esta crónica, en ocasiones nostálgica y a menudo descacharrante, de la inserción de España en la cultura popular contemporánea, y de cómo ese proceso ha llevado este país a la modernidad y nos ha convertido, a todos, en lo que hoy somos.

👤 Juan Sanguino es periodista, conocido sobre todo por sus artículos sobre cultura popular en el diario El País, donde ha abordado desde el #Metoo hasta el festival de Eurovisión, pasando por el mundo del cine y Operación Triunfo. Colabora también con Vanity Fair e Icon, y es autor del libro ‘Generación Titanic’.

martes, 21 de noviembre de 2017

#hemeroteca #television | ¡Feliz día de la televisión! Las curiosidades de la gala inaugural que emitió Telecinco

Victoria Abril y Miguel Bosé, presentadores de la gala inaugural de Tele5 //

¡Feliz día de la televisión! Las curiosidades de la gala inaugural que emitió Telecinco

Miguel Curtido | Outdoor, Telecinco, 2017-11-21

https://www.telecinco.es/outdoor/curiosidades-gala-inaugural-emitio-telecinco_18_2470650314.html

Unos presentadores almodovarianos como Victoria Abril y Miguel Bosé
Una gala inaugural que se transmitía en marzo de 1990 y de manera simultánea en España e Italia, para ver emerger a Telecinco. Unos jovencísimos Victoria Abril y Miguel Bosé asistían al nacimiento de un nuevo canal y formaban parte de la historia. La actriz muy elegante de negro y emocionadísima saludaba a todos los presentes, entre los que estaban auténticas estrellas nacionales e internacionales, y daba el pistoletazo de salida a una gala llamada “Por fin juntos”.

Haciendo honor al nombre del programa, Victoria y Miguel, como una aparición de la que se convertiría al año siguiente en la pareja del cine español gracias a ‘Tacones lejanos’, se metían juntos en la casa de todos los españoles para darles la bienvenida.

Sorpresa y glamour entre el público: De Gina Lollobrigida a Pedro Almodóvar

El glamour no faltaba entre las butacas del público que estaban pendientes al nacimiento del nuevo canal de televisión. Artistas españoles como Pedro Almodóvar o Bibiana Fernández se sentaban junto a estrellas internacionales como las actrices Gina Lollogribida (perfecta y deslumbrando con su belleza, ¿por esta mujer no pasan los años?) y Úrsula Andress. Un patio de butacas que parecía más la gala de los Goya que un programa de televisión, pero la ocasión lo merecía TODO.

Abanico de cantantes ‘typical spanish’: José Carreras, María del Monte y Duncan Dhu
Para amenizar la velada y explicar una programación generalista basada, sobre todo, en el entretenimiento, pasaron por el escenario todos los palos musicales del panorama del momento español. Desde María del Monte (bien de volantes y joyas) hasta el tenor José Carreras, pasando por unos jovencísimos Duncan Dhu, pisaron las tablas y salieron por la tele.

Parece que el batiburrillo de estilos musicales estaba dando con la clave, no sabemos si de manera subliminal, con la diversidad de géneros predominantes en su programación. En los primeros años los espacios de humor, variedades y concursos como ‘VIP’, ‘Tutti Frutti’, ‘Su media naranja’ o ‘Humor amarillo’ acaparaban toda la parrilla televisiva.

Y el bonus track: La guinda al pastel la puso al piano, el cantante pionero del ‘rock and roll’, Jerry Lee Lawis ante el asombro de espectadores y asistentes. Un lujazo y, sobre todo, una mezcla perfecta para la identidad de Telecinco en la época Lazarov.

Ballet ‘brilli, brilli’, predecesor de las ‘Mama Chicho’
Durante toda la gala un maravilloso ballet enfundado en mallas brilli brilli iban amenizando la velada entre número y número. Y todo este despliegue de volante, brillos y luz solamente iba abriendo boca para lo que sería uno de los programas míticos en la historia de Telecinco: ‘Tutti Frutti’. Fue allí allí donde se dieron a conocer las recordadas ‘Mama Chicho’, un grupo de seis jóvenes bailarinas ataviadas al estilo vedette que irrumpían en el plató de vez en cuando.

Tal fue la fama que alcanzaron las bailarinas que, ya terminado el programa donde nacieron, se incorporaron al programa ‘Humor cinco estrellas’. Las ‘Mama Chicho’ se convirtieron en ícono de la cadena y símbolo de esta etapa junto a las ‘Cacao Maravillao’ de ‘VIP noche’. 

El humor de ‘Cruz y Raya’ y José Luis Moreno
Y para darle el toque de humor a la noche el dúo del momento, ‘Cruz y Raya’ estuvieron en pleno escenario haciendo de las suyas. Posteriormente, incluso presentarían espacios de la cadena como el ‘Tutti Frutti’ junto a Fabiola Toledo. También José Luis Moreno hizo su aparición estelar en el escenario, esta vez sin muñecos para explicar la mecánica del programa‘VIP’, aunque no se pudo resistir a que Rockefeller saliera de dentro de él. Ya sabéis, el ventrílocuo nace y no se hace…