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lunes, 13 de marzo de 2023

#hemeroteca #feminsimo | Rosa Regàs: "Tenemos que luchar por la igualdad, no por destrozarnos entre nosotras ni a los hombres"

Rosa Regàs, en una imagen de archivo, en su casa //

Rosa Regàs: "Tenemos que luchar por la igualdad, no por destrozarnos entre nosotras ni a los hombres"

Entrevistamos a Rosa Regàs en una conversación en la que habla de feminismo, y de otras muchas cosas. Hija de padres rojos y separados, musa de la 'Gauche Divine', contrincante de ajedrez de Marcel Duchamp y defensora de la justicia social, la escritora ha abierto camino para muchas mujeres, sin apenas pretenderlo.
Lídia Penelo | Público, 2023-03-13
https://www.publico.es/culturas/rosa-regas-luchar-igualdad-no-destrozarnos-hombres.html

Si buscas una mano que te ayude, la encontrarás al final de tu mano. Esto lo aprendió Rosa Regàs (Barcelona, 1933) del Doctor Trens, nada más regresar del exilio en Francia cuando llegó al internado del barrio barcelonés de Horta. Dice que de ahí salió sin saber nada de la vida y que cuando se casó con 19 años, seguía igual. Hija de padres rojos y separados, musa de ‘Gauche Divine’, contrincante de ajedrez de Marcel Duchamp y defensora de la justicia social, Regàs sin pretenderlo ha abierto camino para muchas mujeres.

Su extensa bibliografía es sólo una prueba de ello. Rosa Regàs fue la primera en estudiar una carrera en la Universidad de Barcelona en la época franquista, una de las primeras en crear su empresa y en ir sola por el mundo. Cuando falleció Franco creó La Gaya Ciencia, una editorial que encontró uno de sus logros en la colección Biblioteca de Divulgación Política y que en 1976 se atrevía a publicar ‘Qué es el Feminismo’, título firmado por Magda Oranich.

Lleva años viviendo en Llofriu (pueblecito de la comarca de Girona del Baix Empordà), en la casa que siempre soñó con tener y que es el epicentro de la gran familia que ha formado. Con casi noventa años se prodiga poco, y no porque quiera, sino porque según ella: "No me buscan". Pero este miércoles 8 de marzo sí la buscaron. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau la invitó a la presentación de Barcelona. Ciutat de Dones, un mapa simbólico del metro de Barcelona con el que se ha rendido homenaje a algunas de las mujeres que forman parte de la historia pasada y actual de la ciudad. Entre esta constelación femenina se encuentran la cocinera Carme Ruscalleda; la ilustradora Roser Capdevila, la fotógrafa Pilar Aymerich, la activista cultural Remei Sipi o la activista vecinal, Custodia Moreno, y la escritora Rosa Regàs.

P. ¿Qué le parece esto del 'Barcelona. Ciudad de mujeres'?


Esto es algo muy bonito que ya se hace en Nueva York y en Londres, una especie de mapa teórico de como si se hubiera contado con las mujeres. Y me pidieron si les importaría que pusieran mi nombre en una parada de metro y les dije que me sentía realmente muy orgullosa. Estoy encantada, porque en Barcelona no tengo nada, pero en otras ciudades españolas sí que me han dedicado calles. Me parece una iniciativa muy bonita, una forma de homenajear a las mujeres que han tenido una función pública. Muchos días de la mujer he estado fuera, pero siempre he procurado ir haciendo y dar facilidades a las mujeres en la medida de mis posibilidades.

P. En 1976 encargó a Magda Oranich 'Qué es el feminismo', ¿usted cómo descubrió el feminismo?


El feminismo lo descubrí cuando tenía 19 años, llevaba dos años que había salido del internado y hacía un año que me había casado. Por tanto, no sabía nada. Si me hubieras preguntado por la historia de las religiones habría podido decirlo todo, pero de feminismo no sabía nada. Y fui a una reunión que organizaron unas conocidas, y por lo general encontré que eran un grupo de mujeres muy cabreadas con los hombres. Desde mi ignorancia absoluta eso me parecía más una reivindicación de tener una tabla de planchar nueva, que nada más. Eran personas a quién les había fallado el pedazo de vida vivido con hombres. Hablaban de que tenían que hacerlo todo ellas, que los maridos no las cuidaban... y a partir de ahí empecé a reflexionar sobre el tema. Para mí el feminismo, desde mi punto de vista particular, era enterarse de lo que ocurre, qué busco, qué es lo que quiero, y entonces ver qué hay a mi alrededor: hombres, hombres, hombres... Y yo no quería luchar con los hombres, porque pueden ser mis padres o mis hijos, pero sí hay que buscar algo para compartir el poder. Siempre he creído que lo peor que le pasa a nuestra nación es que está gobernada por unos señores que sólo están interesados por el poder, y esto ocurre en todas partes, incluido en la familia. En una familia, teóricamente, el hombre lucha por mantener su poder. Y con esa visión he ido viviendo. Y siempre he pensado que lo que yo veía sobre cómo hacer lo que me da la gana, es la base de mi feminismo. Pero para hacer lo que te da la gana, tienes que saber qué quieres, y entender qué tienes alrededor y cómo lo puedes hacer, y también ser consciente de quien no te deja hacerlo.

P. Así pues, ¿su feminismo radica en la libertad individual?

Yo empecé por la libertad individual, después pasé a la colectiva, porque me quedé horrorizada de la cantidad de cosas que veía y veo. Y empecé a luchar. Y me emocionan mucho las manifestaciones de Madrid y las que también se organizan aquí [en Barcelona]. Ahora bien, la división entre el sector feminista es terrible. Es como esto que me ha llegado ahora de que debemos ponernos en contra de las gallinas y de los huevos fecundados. Es una tontería, pero nadie se lo ha dicho públicamente. No puede ser que hablen en serio. Nos deberíamos preocupar de otras cosas. Y que se peleen me horroriza. Ahora ya soy mayor y no puedo salir a la calle, pero muchas veces saldría a dar discursos. Debemos luchar por la igualdad, no por destrozarnos entre nosotras, ni por destrozar a los hombres sino por repartir bien el poder.

P. ¿Ve lejos la igualdad?

Sí, la veo todavía muy lejos. Lo único que importa en este mundo es la economía y el poder, y eso lo tienen ellos. El capitalismo ha llegado a un punto que nadie pensaba que llegaría y tiene como miembros a toda la sociedad. Muchas de nosotras luchamos por el feminismo y en contra del capitalismo, pero hacemos lo que ellos quieren, y tenemos las cosas en los bancos, y pagamos los impuestos de la forma que nos dicen. A nadie se le ha ocurrido decir, sacamos lo necesario para aguantar seis meses y detenemos el sistema. Y no lo hacemos porque somos miembros de ese capitalismo brutal aunque nos hace ilusión pensar que estamos en contra. La igualdad está lejos, es el camino de Ítaca, trabajamos para conseguirlo. Debemos pensar, saber dónde estás, en contra de quién estás, saber para quién trabajas, y más importante que ganar, es el camino. Y mi forma de luchar está basada en todo esto.

P. ¿Usted que ha estado en posiciones de poder, ve diferencias entre la manera de gestionar el poder de hombres y mujeres?


El modo de las mujeres es más fiable. También habrá estafadoras, pero es más fiable. Las mujeres están mejor preparadas y comparten su preparación, y esto es muy importante. A mí las mujeres me han enseñado muchas cosas, los hombres no tantas. La ministra de cultura de la época en que yo fui directora de la Biblioteca Nacional, María Teresa Fernández de la Vega, cuando te decía una cosa, te la decía y te la contaba, y por tanto tú sabías por dónde ibas. Los hombres no necesitan dar explicaciones...

P. ¿Comparte las consignas de este 8M?

Todo es importante, pero también deberían abrirse las puertas al pasado. Muchas de las mujeres que trabajan por el feminismo no saben cómo era la vida de las mujeres en los años 40 y 50, y deberían saberlo porque es su historia. Ya sé que las cosas están mal ahora, pero en los 40 y 50 era una brutalidad. Me gustan mucho las reivindicaciones actuales, pero tanto desde el punto de vista feminista, como de la historia, como de la lucha a favor de la igualdad creo que lo más importante es el conocimiento del pasado. Estoy absolutamente convencida. Ver a una madre aguantando los dulces, detrás de su marido, en la sala de visitas del internado donde vivía me ha enseñado más que muchas conferencias a las que he ido. El conocimiento es una de las cosas más importantes.

P. Ha sido la primera en muchas cosas, ¿ha sido consciente de ello?


No, porque yo no había vivido la vida. Ni la profesional de las mujeres que había en ese momento, ni había vivido la vida doméstica, ni la personal, y cuando me sublevé contra todo, y empecé a hacer lo que me daba la gana lo hice porque creía que tenía derecho a hacerlo. Tuve que dejar de hacer gimnasia, recuerdo que cuando me matriculé en la universidad estaba muerta de miedo, pero estaba segura de que no había hecho nada mal hecho. Y cuando le dije a mi marido que yo no iría más a misa los domingos, pero que le vestiría a los niños para que ellos fueran, estaba segura de que tenía derecho a hacerlo. Te hablo de cuando no estaba permitido tener lo que tenían los hombres, pero yo pensé que tenía derecho a tenerlo, y sí me las cargué, pero tampoco tanto. Yo seguía mi camino, lo que pasa es que es muy difícil, porque no tienes ni referentes ni dónde apoyarte, pero tú tienes que salir adelante. Que pierdes, mala suerte. Lo único que me detuvo es que yo tenía cinco hijos pequeños y claro, si tú te marchabas y dejabas a los hijos, según la ley franquista perdías a los hijos y tuve la inmensa suerte de que cuando hablé con mi marido que no podía marcharme porque me caería lo del "abandono del hogar", me dijo que me quedara. Y tuve suerte, pero aguantar treinta años con un tío del que estás separada no es fácil. Pero iba ganando cosas de mi interior, iba entendiendo cosas.

P. Una de sus formas de luchar ha sido esparcir conocimiento. Antes citaba el libro 'Qué es el feminismo', pero también editó un libro sobre los anticonceptivos que encargó a Santiago Dexeus y Margarita Rivière.

Los anticonceptivos son la libertad, debía hacerse. Yo iba haciendo cosas que me parecía importante explicar como el 'Qué es la derecha', 'Qué es el anarquismo', eran cosas de las que no sabíamos nada. Cuando hubo esta maldita Transición, que yo la odio, estábamos en una mesa con Oriol Bohigas y Santiago Dexeus, y hablaban de qué es lo que harían, a qué se presentarían... y yo pensaba, ¿porqué no nos damos un par de años para prepararnos? Hemos tenido gobiernos en que alguno de sus miembros no tenía ni el bachillerato... Oyes hablar a la gente que manda y a menudo te quedas de piedra.

P. Si ahora estuviera en una reunión con mujeres muy jóvenes ¿qué les diría?

Les diría que todas las cosas comienzas en el interior de una misma. Si no escuchas a tu interior y lo transformas irás mucho más despacio. No digo que no avances, pero... todo empieza dentro de ti. Y no debemos tener miedo a romper con los modelos más tradicionales que todavía pesan mucho. Y no debemos olvidar el tema de la libertad económica que es fundamental. La libertad económica es la libertad de poder. Se llega al poder a base de economía, no se llega a base de conocimiento, lamentablemente... Y las mujeres no pueden porque no han tenido la facilidad de ganarse la vida como lo hace un tío. Lo tenemos difícil, pero se puede luchar, se debe luchar, ¡es el camino de Ítaca! La defensa de la mujer debe hacerse con todo lo que tienes a mano. Pero para hacer esta defensa, que es una guerra, no es necesario hacer víctimas, y por tanto debes pensar desde el principio cómo puedes hacer cosas que no perjudiquen a las mujeres más vulnerables. Porque algunas han salido a denunciar su situación sabiendo que tenían la muerte detrás. Creo que se puede mejorar la lucha, y se puede avanzar con el conocimiento de una misma y de la sociedad. Pero luchar a trompicones, y sin planificar bien, no mejora nada.

P. ¿Recuerda cuándo empezó a formarse la conciencia política?

Escuchando una conferencia de Manolo Vázquez Montalbán en la universidad hablando de lo que hicieron los americanos en el Congo. Allí vi que las injusticias no las hacía sólo Franco y decido ponerme a favor de lo que yo creía que era de verdad. El proceso fue largo porque yo vivía en otro mundo, un mundo diferente al que había a mi alrededor, diferente a Jordi Pujol... Y poco a poco fui entendiendo que lo que yo estaba descubriendo, era una vida diferente a la mía, pero que es la que he acabado viviendo. Vivimos en un mundo que es una mierda, y quien no vea que este mundo es una mierda hecha y mantenida y pagada por nosotros, no sabe dónde vive. A veces me dicen que no se puede ser tan drástica, pero creo que sí. Hay dos cosas que no puedo evitar, una es oír hablar de Franco y que no me coja una irritación y una vergüenza impresionante, que muchas veces la arreglo marchando, y la otra es oír hablar de la República y la Guerra Civil y no llorar. No puedo. Me marcó la vida, pero cuando estaba pasando no lo sabía. A los veinte y pocos, muy pocos años ya tenía tres hijos...

P. Hace años que en Barcelona la vemos poco, ¿qué le ocurre con Barcelona?


No he roto con Barcelona, pero sí la veo distinta. Pero claro ha pasado el tiempo, he vivido fuera, y he entendido cosas de Catalunya que no había entendido. Vivir fuera me ayudó mucho, pero no tengo manía a Barcelona. Tengo manía a una Barcelona que si la miro desde lo que me gusta me resulta desconocida. La Barcelona del debate intelectual no la veo, y cómo es la mía... Mi Catalunya es la perseguida, como las banderas, sólo me gustan las perseguidas.

P. En catalán ha escrito muy poco a pesar de que es su lengua materna...


Mi lengua materna es el catalán, el español y el francés. Las tres. Yo aprendí a escribir en catalán, mis primeras palabras fueron en catalán y lo primero que aprendí a leer sobre un papel de estraza fue en francés. Cada persona tiene su historia, y yo tengo la mía. Y la mía es que yo soy una apasionada del catalán y de la sociedad catalana del año 29 al 39, pronto hará 100 años, pero no creo que se hable mucho de eso. Basta con ver lo que le ha costado al MNAC (Museu nacional d'Art de Catalunya) montar la exposición de Feliu Elias (Barcelona, 1878 - Barcelona, 1948, conocido también por su seudónimo Apa, fue un caricaturista, pintor y crítico de arte). Por todo esto no acepto eso de pertenecer a otra cultura, o se recupera aquella o nada. Para mí lo que han construido después es otra historia y no es la mía.

domingo, 28 de febrero de 2021

#hemeroteca #fotografia #memoria | ¿Quién es Colita? Vida y trayectoria de la fotógrafa española

Imagen: Gràffica / Colita, fotografía de Marta Albertí

¿Quién es Colita? Vida y trayectoria de la fotógrafa española.

Jorge Yeste | Gràffica, 2021-02-28

https://graffica.info/quien-es-colita/

Isabel Steva Hernández, más conocida como Colita es la máxima representante de la fotografía reivindicativa y urbana de la Barcelona de los años 70. Especializada en retrato, es conocida por formar parte de la Gauche Divine.

Colita (Barcelona, 24 de agosto de 1940) es una fotógrafa española con un amplio bagaje en multitud de disciplinas. Tras dedicar su vida al estudio de las letras durante 17 años, emprende un viaje a París para estudiar a fondo la civilización francesa en la Universidad de la Sorbona. No obstante, no fue hasta su vuelta a Barcelona un año después cuando su pasión por la fotografía despertó gracias al que considera su maestro: Paco Rebés.

Con un claro convencimiento sobre su futuro como fotógrafa, pero con ideas muy dispersas, Colita consiguió su primer trabajo en una película de Rovira-Beleta ‘Los Tarantos’. Sin preverlo, su amor por el flamenco generó un giro de 180 grados en su vida ya que, tras conocer a la protagonista de la película, la bailaora Carmen Amaya, decidió dejar Barcelona para trasladarse a la capital y acercarse un poco más al sur.

Su estancia en Madrid fue breve y el reclamo de sus raíces la devolvieron a Barcelona en los últimos años del franquismo, donde dio vida a su primera exposición, ‘Evocació del modernisme’ (1965). Así, el debilitamiento dictatorial hizo que su trayectoria profesional comenzara a fusionar la prensa progresista con el cine europeo. En este periodo, Colita colaboró con medios como Fotogramas o Tele/eXprés y se introdujo en la fotografía cinematográfica con la Escuela de Barcelona. Allí conoció a grandes directores fotográficos como Juan Amorós.

Gauche Divine y la Nova Cançó
Su especialización en el retrato la introdujo dentro de la Gauche Divine (izquierda divina), un movimiento de artistas progresistas que se extendió por Barcelona durante ese periodo. De hecho, por su carácter progresista, su exposición en la galería Aixelà (1971) fue clausurada en un solo día. Previamente, Colita también fue una de las grandes promotoras de la Nova Cançó, un movimiento musical que reivindicó el uso del catalán en las canciones al tiempo que criticaba las atrocidades del franquismo. El trabajo de Colita consistió en crear portadas para discos y pósters contrarios al régimen, y en fotografiar a los cantautores más destacados (Núria Feliu, Joan Manuel Serrat...). Este periodo culminó con su exposición «El Serrat de Colita», en 1998.

La reivindicación deja paso a la fotografía urbana
Hasta 1978, Colita se hizo cargo de «Serie Negra», una colección de novelas policíacas que le confió la directora Beatriz de Moura, la cual compaginó con su trabajo en «Vindicación Feminista». No obstante, la transición democrática y el fin del franquismo cambiaron la visión de Colita. A partir de entonces, la fotografía basada en la reivindicación y lucha contra el fascismo (aunque siempre presente) fue sustituida por la fotografía urbana de Barcelona, de la que destacó sus cambios y evolución en el tiempo.

La representación más fiel de la ciudad catalana ha traído consigo grandes condecoraciones. La obra de Colita está presente en la colección del Museu Nacional D’Art de Catalunya, así como en el Arxiu Nacional de Catalunya, en el Arxiu Municipal de Barcelona, en el Institut de Teatre, en la Fundació Campalans y en la Filmoteca de Catalunya.

Años de éxitos
Con más de treinta publicaciones fotográficas y cerca de 50 exposiciones, Colita ha tenido una trayectoria plagada de éxitos y reconocimientos. A nivel local, en 1998 fue condecorada con la Medalla de oro al Mérito Artístico junto a Oriol Maspons (quien fuera uno de sus referentes); y en 2004 consiguió la Creu de Sant Jordi. También destacan los premios Joan Reventós a la Memoria Popular de la Fundación Rafael Campalans y el Premio a la Comunicación No Sexista (ambos en 2009) junto a la Medalla del FAD, en 2012.

Pero paradójicamente su premio más importante no acabó en su vitrina. En 2014, Colita recibió el Premio Nacional de Fotografía, no obstante, decidió no aceptarlo a modo de protesta por la delicada situación de la cultura durante el gobierno de Mariano Rajoy. En ese mismo año, la artista presentó la exposición «Colita, porque sí». Un año después, se le concede el Premio Bartolomé Ros a la mejor trayectoria española en fotografía. Con estos y otros muchos reconocimientos queda claro que, durante años, Isabel Esteva Hernández ha sido la máxima representante de la fotografía crítica y sin prejuicios donde las ganas de mejorar una sociedad impuesta han definido todas y cada una de sus obras. Una artista con referentes pero que no se casa con nadie, singular y sin pelos en la lengua. 

sábado, 18 de enero de 2020

#hemeroteca #memoria | Cuando en Bocaccio corrían en abundancia el pensamiento y el champán

Imagen: El País / Jaime Gil de Biedma (2i, primer plano), Bocaccio, 1978
Cuando en Bocaccio corrían en abundancia el pensamiento y el champán.
Un libro repasa la historia del templo de la ‘gauche divine’ barcelonesa a través de sus protagonistas.
Cristian Segura | El País, 2020-01-18
https://elpais.com/cultura/2020/01/18/actualidad/1579366316_909974.html

En Bocaccio ocurría de todo, incluso que se escapara un mono en la cabina de un avión. Sucedió en 1973, en uno de los viajes de fiesta y expedición cultural organizados por el club más transgresor de la Barcelona del tardofranquismo. Durante el vuelo a México, el animal se liberó de su jaula, provocando el pánico entre la tripulación. Era la mascota de Pitito Gamir, estrella de la vida nocturna española, y fue la actriz Mary Santpere quien lo tuvo que esconder en el aeropuerto para que no lo confiscaran. Bocaccio fue “un núcleo de irradiación” creativa excepcional, asegura el poeta y editor Pere Gimferrer en el prólogo de ‘Bocaccio, donde ocurría todo’ (Destino), libro que el periodista Toni Vall ha escrito a modo de elegía de un pasado que sobrevive en la memoria de sus protagonistas.

El libro es un recorrido por la historia de Bocaccio a través de 22 entrevistas a personajes que formaron parte del alma de la sala entre su inauguración, en 1967, hasta la venta de la empresa por parte de sus socios, en 1981. Vall es un arqueólogo de los objetos del local, de la mercadotecnia y de los muebles de diseño exquisito —creaciones de nombres como Óscar Tusquets— que se comercializaban en la tienda de Bocaccio. Vall establece un diálogo con sus interlocutores a partir del material ‘bocacciano’ que ha ido recopilando con los años. La cantante Guillermina Motta le obsequia con un taburete original de la sala, de terciopelo rojo —el color distintivo de la casa— y las patas de estilo modernista, el mismo taburete que Oriol Regàs, fundador de Bocaccio, regaló a Joan Manuel Serrat y que él continúa utilizando en sus recitales. Serrat revela en el libro que para los desplazamientos más complicados opta por dos réplicas que mandó fabricar.

El coleccionismo que ha alimentado el mito de Bocaccio parece inabarcable —buena parte de este legado se expone desde esta semana en el Palau Robert de Barcelona—. Vall cuenta que la puerta de entrada estuvo en venta en internet por 60.000 euros, mientras que la de la sucursal que Regàs abrió en Madrid, en la calle Marqués de la Ensenada, continúa en su lugar. Es uno de los últimos vestigios en pie de un pequeño emporio que creció en “una extraña abundancia de pensamiento y champán” como define aquel ambiente el arquitecto Oriol Bohigas. Los tentáculos de Bocaccio se extendieron a otras discotecas, como productora de cine, discográfica, editora de libros y también de revistas. Fue en la revista ‘Bocaccio’ que Colita publicó la famosa fotografía de Gabriel García Márquez con un ejemplar de ‘Cien años de soledad’ abierto sobre su cabeza. En aquella publicación se ganaban un sueldo autores como Juan Marsé, otro de los entrevistados por Vall. La imagen de la portada de su novela ‘Últimas tardes con Teresa’ es una creación de un grupo de habituales de Bocaccio: Oriol Maspons retrató en un plano picado a la modelo Susan Holmquist sentada en un coche descapotable. La revista ‘Fotogramas’ también publicaba la sección ‘Oído en Bocaccio’, llena de variedades de la que fue responsable Enrique Vila-Matas.

Bocaccio fue el epicentro de lo que es hoy popularmente conocido como la ‘Gauche divine’, es decir, la izquierda bien que en el libro de Vall continúa negando ser pija. Pero el sambenito de pijo progre caló, explica el escritor y exdirigente socialista Salvador Clotas, porque incluso personajes de la burguesía progresista de la ciudad como Narcís Serra, Pasqual Maragall o el editor Xavier Folch se negaron a pisar Bocaccio porque lo consideraban un lugar demasiado frívolo. La boîte de la calle Muntaner podía ser un espacio para la frivolidad pero inspiró multitud de creaciones culturales. Cuenta Joan de Segarra que Manuel Vázquez Montalbán trasladó a Amsterdam parte de la trama de ‘Tatuaje’, la primera novela del detective Carvalho, influenciado por un viaje que Bocaccio organizó a la ciudad holandesa. También de una noche de debate sobre el macartismo entre el editor Jorge Herralde y el estudioso del cine Román Gubern surgió ‘La caza de brujas en Hollywood’, un título de referencia de Anagrama, y, en una mesa del piso superior de Bocaccio se fraguó la revista ‘Arquitectura Bis’, de Bohigas, el diseñador Enric Satué y la escritora Rosa Regàs. Esta última y el filósofo Eugenio Trías también idearon allí entre copas el proyecto de la editorial ‘La Gaya Ciencia’.

Aquel mundo lo componían “una alegre, osada y perdurable banda de compinches”, según palabras de Herralde en su libro ‘Un día en la vida de un editor’. En una de las entrevistas, la actriz Mónica Randall no duda que todo aquello “surgió de la burguesía catalana”, de una clase social y de una Barcelona de la que muchos reniegan. Randall se pregunta si todavía existe algo de aquel espíritu: “En realidad ahora no sé lo que hay. Todo ha quedado hecho pedazos. Por mí se lo pueden quedar, no me interesa. Viví una Barcelona esplendorosa y ahora todo es una mierda”.

jueves, 16 de enero de 2020

#libros #memoria | Bocaccio, donde ocurría todo : historias y estética del mítico templo de la Gauche Divine

Bocaccio, donde ocurría todo : historias y estética del mítico templo de la Gauche Divine / Toni Vall ; prólogo de Pere Gimferrer ; traducción de Olga García Arrabal.
Barcelona : Destino, 2020 [01-16].
288 p. : il.
Colección: Imago Mundi.
/ ES / CAT* / ENS / Ambiente / Barcelona / Bocaccio / Franquismo / Gauche divine / Memoria sentimental / Ocio nocturno / Salas de fiestas / Testimonios / Transición / Vida intelectual
📘 Ed. impresa: ISBN 9788423356775 / 20,00 €

[.es] Bocaccio, la mítica ‘boîte’ de la calle Muntaner 505 abierta entre 1967 y 1985, forma parte de la historia de Barcelona, la historia de una época irrepetible, de las personalidades que frecuentaban el local, de los arquitectos, cantantes, actores, cineastas, editores, diseñadores, modelos y escritores que cada noche conversaban, bailaban, bebían y creaban allí. Una conjunción de creatividades, sí, eso era Bocaccio, el templo de la Gauche Divine. Algunas de estas personalidades aparecen en estas páginas gracias a la memoria exprimida, a una porción de su pasado que generosamente han transmitido a Toni Vall. Surgido de la imaginación y el afán emprendedor y desinteresado de Oriol Regàs, Bocaccio es además la historia de un éxito empresarial, de la creación de una marca muy reconocible y precursora del ‘merchandising’. Los objetos y los papeles que contienen la memoria de Bocaccio son también protagonistas de este libro.

Una íntima conversación con los que fueron los grandes testimonios de la sala de fiestas más famosa de Barcelona en un libro-objeto que incluye fotografías e ilustraciones de Perich. Oriol Bohigas, Beth Galí, José Ilario, Mónica Randall, Teresa Gimpera, Román Gubern, Joan de Sagarra, Toni Miserachs, Serena Vergano, Rosa Regàs, Enrique Vila-Matas, Joan Manuel Serrat, Oscar Tusquets, Guillermina Motta, Juan Marsé, Colita, Elisenda Nadal, Jesús Ulled, Georgina Regàs, Anna Maio, Jorge Herralde, Beatriz de Moura, Salvador Clotas y Gonzalo Herralde.

Toni Vall (Barcelona, 1979) es periodista y profesor de periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante diez años ejerció la crítica cinematográfica y televisiva en el diario ‘Avui’. Actualmente habla de cine en las revistas ‘Cinemanía’ y ‘Sàpiens’, y en el diario ‘Ara’ escribe sobre crónica cultural, social y política. También realiza entrevistas y análisis televisivo en diversos programas de radio y televisión catalanas y en medios digitales, y ha sido jurado de numerosos premios y festivales de cine. Es autor del libro de entrevistas a periodistas ‘Les veus de la influència’ [‘Las voces de la influencia’] y del libro ‘La meva vida en un clic’ [‘Mi vida en un clic’], sobre el fotógrafo Horacio Seguí.

#hemeroteca #memoria | El fetichismo de la mítica sala Bocaccio copa el Palau Robert

Imagen: El País / Teresa Gimpera
El fetichismo de la mítica sala Bocaccio copa el Palau Robert.
Una exposición revive la historia de la discoteca barcelonesa con unos 200 objetos originales.
Aldo Nicolai | El País, 2020-01-16
https://elpais.com/ccaa/2020/01/15/catalunya/1579124941_976821.html

La Barcelona del tardofranquismo y de la Transición quizá no hubiese sido la misma sin Bocaccio. Una mítica discoteca, en el subterráneo de la calle Muntaner 505, que fungió durante dos décadas como uno de los puntos de encuentro de la vida política, cultural y social de esos años en la capital catalana. La exposición ‘Bocaccio, templo de la Gauche Divine’ casi la devuelve a la vida con dos centenares de objetos, fotografías y documentos originales del local fundado por Oriol Regàs, que mantuvo sus puertas abiertas de 1967 a 1985. La exhibición, comisariada por el periodista Toni Vall, fue presentada ayer en un acto que copó las inmediaciones de la sala 4 del Palau Robert, donde se podrá visitar hasta el 13 de abril, en una propuesta que es un viaje por la “huella estética y conceptual” del club, según Vall. El periodista es autor también del libro ‘Bocaccio. Donde pasaba todo’ (Destino / Columna, en catalán).

La puerta original de la discoteca, con la icónica letra ‘B’ tallada en madera, fue prestada por un coleccionista privado y recibió a los visitantes en una sala que reproduce minuciosamente el interiorismo del local, proyectado por Xavier Regàs. El espacio está decorado con una moqueta granate y tapices un punto afrancesados y muestra objetos como invitaciones, copas e incluso un espejo de un lavabo. También, suenan de manera sutil canciones de bandas y músicos como Pink Floyd, Genesis o Lou Reed, en un repertorio musical similar al que se reproducía en un club donde acudían gentes y artistas liberales y de izquierdas. Un grupo selecto a quienes el periodista y escritor Joan de Sagarra bautizó como la ‘gauche divine’.

La muestra propone un recorrido por todo tipo de documentos que testimonian el legado del local por el que desfilaron personajes de toda condición intelectual, como el arquitecto y diseñador Oscar Tusquets, los fotógrafos Oriol Maspons e Isabel Steva, ‘Colita’, y el editor Jorge Herralde, entre muchísimos otros ilustres. Una de las musas de Bocaccio y, sin duda, su imagen indeleble era la actriz y modelo catalana Teresa Gimpera, quien no se perdió la inauguración y no pudo más que pararse frente al famoso retrato que le realizara Xavier Miserachs, donde posa tatuada con el logotipo de la discoteca. Al acto también asistieron asiduos del club social, entre ellos el escritor Enrique Vila-Matas, que trabajó como crítico de la revista que también editó Bocaccio.

Bocaccio, también en un libro
Coincidiendo con la inauguración de la exhibición, el comisario y escritor Vall presentó su libro ‘Bocaccio. Donde pasaba todo’, disponible en catalán en la editorial Columna y, en castellano, con Destino. La publicación es un recorrido por las memorias de 21 personas que estuvieran relacionadas de alguna manera con el sitio nocturno. Cada capítulo es un testimonio: el arquitecto Oriol Bohigas, la actriz Mónica Randall o la cantautora e intérprete Guillermina Mota, además de muchos de los ilustres ya mencionados, son quienes narran las anécdotas de los eventos, fiestas y viajes organizados en propia voz “de las personas que lo vivieron bien”, según el escritor. “No era solo una discoteca. Tampoco era un templo de la frivolidad, el pijerío o la burguesía, sino un punto de reunión de profesionales que destacaban en sus respectivos campos como la música, moda o el cine”, comentó Vall, que explicó que el ejemplar tiene un pliego central de fotos con toda la comercialización de la “personalidad estética” de la sala de la calle Muntaner 505.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

#hemeroteca #cine #franquismo | Cine vanguardista en pleno franquismo

Imagen: El País / Serena Vergano en un fotograma de 'Dante no es únicamente severo'
Cine vanguardista en pleno franquismo.
La Escuela de Barcelona, movimiento que apostó por la modernidad de nuevos lenguajes, cumple 50 años.
Blanca Cia | El País, 2017-11-08
https://elpais.com/cultura/2017/11/08/actualidad/1510141993_346016.html

Se llamó escuela pero nunca tuvo centro, ni profesores, ni siquiera alumnos propiamente. La Escuela de Cine de Barcelona nació como reflejo de la Escuela de Cine de Madrid que sí tenía actividad como formación cinematográfica y subvencionaba las películas de cineastas que daban sus primeros pasos, entre ellos Mario Camus, Francisco Regueiro o Basilio Martín Patino. José María García Escudero, director general de Cinematografía y Teatro entre 1962 y 1968, fue el que decidió que los cineastas emergentes de Barcelona, como Jacinto Esteva, Joaquim Jordà, Carlos Durán o José María Nunes, tendrían el mismo trato que los de Madrid.

“La Escuela de Cine de Barcelona fue un movimiento, no un lugar. Y si en Madrid se optó por el neorrealismo, la estética del blanco y negro, de mujeres de luto, en Barcelona la apuesta fue la modernidad de nuevos lenguajes, el futurismo, lo pop y la belleza de modelos de la época que se convirtieron en auténticas musas”, explica Esteve Riambau, director de la Filmoteca de Cataluña, que ha recuperado la filmografía de aquel movimiento: 15 largometrajes y seis cortos. “Hace 50 años, Barcelona vivió una especie de oasis en pleno franquismo, el régimen se ablandó un poco y fue el momento en el que confluyó el talento de gente brillante en el cine, la arquitectura, también en el mundo de la edición, diseñadores. Fue como un estallido de libertad y color antes de la recta final del régimen franquista, que fue muy dura”, cuenta Riambau.

Aquella movida barcelonesa, la ‘gauche divine’ catalana que agrupaba a personalidades tan dispares como los editores Jorge Herralde y Beatriz de Moura; los arquitectos Óscar Tusquets, Ricardo Bofill y Oriol Bohigas; los cineastas Pere Portabella o Jacinto Esteva y nombres de las letras como Terenci y su hermana Ana Maria Moix, Jaime Gil de Biedma, Manuel Vázquez Montalbán o la fotógrafa Colita, por citar unos cuantos, era como una tribu que se reunía en la sala Bocaccio o el pub Tusset. “En verano, los puntos de encuentro se desplazaban a las discotecas de la Costa Brava, como Madox o Tiffany’s, y también a Cadaqués. Cada uno iba a lo suyo pero se encontraban en los estrenos y eventos culturales y aquello creó una masa crítica que alimentó la Escuela de Cine de Barcelona y que coincidió con la fundación del Cercle A, las salas de cine de arte y ensayo”, añade. Estas fueron el círculo de exhibición de las películas catalanas de mediados de los sesenta y que también se programaron en los cines de arte y ensayo de Madrid.

Una película de episodios
‘Dante no es únicamente severo’ (1967), de Jacinto Esteva y Joaquim Jordà, está considerada como una de las películas más representativas de la Escuela de Barcelona: “No será la mejor pero sí la más emblemática de aquella locura. La idea la dio Néstor Almendros —director de fotografía— y la propuesta era hacer una película de episodios, al estilo de las que se hacían en París en la época de la vanguardia que representaba la ‘nouvelle vague’. Era una forma de empezar y, además, barata. Los episodios iban a ser cuatro: de Esteva, Jordà, Bofill y Portabella. Pero se pelearon y al final la película se montó solo con los de Esteva y Jordà. Tuvieron una subvención y se rodó lo que finalmente llegó a las pantallas como’ Dante no es únicamente severo’”. Un manifiesto con un inexistente argumento en el que brillaba Serena Vergano, una actriz de 20 años que se convirtió en una de las musas de la Escuela de Barcelona, junto con Romy o Teresa Gimpera.

Bellezas y exponentes de una Europa moderna, lo que se quería oponer a una España entonces gris y anticuada. “Vine a rodar a Barcelona una película que era una coproducción italo-franco-española y recuerdo que Paco Rabal me invitó a cenar y a dar un paseo por la ciudad. Me pareció triste, sucia y gris”, recuerda Serena Vergano quien pese a aquella impresión se afincó en la ciudad. “Conocí toda la movida del cine de entonces, como a Esteva, Jordà, Durán y Bofill [con el casó]. Y me convertí en la actriz de ellos, algo así como una musa. Pasado el tiempo, creo que me utilizaron un poco, pero tengo muy buenos recuerdos de aquella época, había un optimismo ciego y la confianza de que las cosas que hacíamos se verían fuera de España”. Teresa Gimpera fue otra de las musas de la Escuela de Barcelona.

‘Noches de vino tinto’ (1966) de José María Nunes, ‘Fata Morgana’ (1966), de Vicente Aranda y ‘Una historia de amor’ (1966), de Jordi Grau, son algunos de los títulos de la filmografía de la Escuela de Barcelona que se desintegró a los cuatro o cinco años de su formación: “Cambió el ministro [a Manuel Fraga le sustituyó Carlos Robles Piquer] y el director de cinematografía y la censura apretó. Portabella pasó a la clandestinidad, Jordà se fue a Italia a hacer cine militante y el grupo se fue desperdigando o reorientando”, comenta Riambau. O al Vietnam metafórico o hacia un cine más comercial.

El camino de Portabella en la clandestinidad
‘No contéis con los dedos’ (1967) era el corto de Pere Portabella que tenía que haber formado parte del proyecto de ‘Dante no es únicamente severo’, la película planeada a cuatro manos conjuntamente con Jacinto Esteva, Joaquim Jordà y Ricardo Bofill, quien también acabó por desligar su corto Circles(1966) del proyecto. “Era una diferencia estructural, un cambio de código. Yo era más radical”, explica Portabella, quien recuerda la escuela como un movimiento muy interesante.

“Yo tenía muy buena amistad con todos, pero mi cine era distinto. Ellos de alguna manera se acomodaron a producir películas dentro del marco regulado, que eran subvencionadas por el Gobierno. Yo tomé otro camino”, matiza. Se confiesa más implicado con la clandestinidad: “No soy, ni era ni mejor ni peor. Simplemente era distinto”, apunta el autor de ‘Nocturno 29’ (1968), otra de las películas que se encuadró en la llamada Escuela de Cine de Barcelona de mediados de la década de los sesenta.